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Re: Tell your story |nc|

Mensaje por Stark. el Sáb 21 Oct 2017, 1:53 am


Capítulo 19.1
Becca Bush




Desde mí salida al mundo exterior, después de haber estado semanas y semanas encerrada, Borya finalmente me permitió una cosa: consumir libremente nicotina, siempre y cuando el paquete de cigarrillos me dure una semana y fume en la azotea a solas. Según los estudios, el haber estado tanto tiempo sin consumir luego de ser una adicta a la cocaína —solo pensarlo me dan ganas de tomar más de cinco líneas seguidas— el psiquiatra declaro que la nicotina era necesaria para calmar mis nervios. Aclararon que luego que supere la fase de necesidad de tiza blanca, procederán a rehabilitarme para los cigarrillos. Por el momento, Tabita es la encargada de proporcionarme hasta que mejore. No es que fume demasiado, tampoco tan poco, pero creo que un paquete cada una semanas se queda corto. Este último tiempo tuve que ingeniármelas para tener más cigarrillos porque un paquete de veinte no alcanza para nada, pero no voy a ser yo la que le diga eso al psiquiatra que me hizo el favor de devolverme un poco de aire (aunque sea toxico) para respirar en este ambiente consumidor.
Esta institución está hecha para ayudar a las personas e integrarlas a la sociedad de manera sana, pero a mí realmente no me ha estado ayudando en nada. Estoy hace seis meses en Borya y no hay cambio alguno. No siendo que lo haya, creo que soy la misma desde que entre, pero tampoco eso es mi culpa. No creo que sea la culpa de nadie, solo que yo soy incorregible y para volverme alguien normal tendría que morir y volver a nacer, y eso es lo que la gente de aquí adentro no entiende: no puedo ser rescatada ni quiero que me rescaten; podre estar diez años incluso que no cambiare. Es difícil ser alguien y ser otra persona después de unos meses. Pero me angustia muchísimo, porque no hay derecho que deban "corregirme". ¿Qué saben ellos de mí? No entienden, no comprenden; ellos creen que la adolescencia abarca todo, que es una etapa donde mis hormonas están alborotadas y necesitan descontrolarse. Sin embargo, desde antes que me atacara la etapa, soy así: soy indiferente, me cuesta sentir empatía y comprender el punto ajeno. No busco que comprendan el mío, por lo que no deberían gastarse en hacerlo.
Las chicas no me hablan, supongo que es por la actitud que he tenido en este último tiempo, ni siquiera Bonnie que es mi compañera de cuarto; parecemos dos extrañas conviviendo y eso no me gusta. Todo es la culpa de Kiara, no la soporto en ningún tipo de situación. Se cree el centro de atención, todos revolotean cerca de él y la alagan solo porque la muy estúpida sabe cantar mejor que nadie y compone canciones. ¿Y eso que? ¿Es que no pueden hacer nada más que seguir tras el culo de ella? Que yo no la soporte no signifique que haya una división entre los demás, pero fueron ellos quienes la marcaron, no yo. Aun así, me muevo como si no me importara (porque si vamos al caso, no me importa realmente, solo me molesta la convivencia con mi compañera de cuarto) y sigo intentando salir de aquí, lo cual no va tan bien como espero.
Cuando le cuento esto a Savannah, ella solo me mira con detenimiento, como si tratara de ver tras de mí y asiente con la cabeza.
—¿No estarás celosa de Kiara?
La miro con el ceño fruncido desde el diván, su comentario me ofende.
—¿Por qué estaría celosa de esa rata?
—No te expreses así —advierte advirtiendo con sus ojos—Kiara era tu amiga, tú la defendías cuando la molestaban...
—Exacto: ella era mi amiga. Fue por su culpa que me metieran en aislamiento.
—Fuiste tú quien se negó a recibir visitas.
—Nadie querría verme, de todos modos.
—Harry Styles fue todos los días a intentar convencerlos que lo dejaran entrar, Becca.
La ignoro volteando mi cabeza hacia un lado. No me importa Harry. Ese idiota también está de lado de Kiara, tratándola como si fuera una puta princesa de un país encantado.
—Solo lo hacía por lastima.
—¿Por qué crees eso?
—Porque Harry es así: se conmueve con personas tristes y vacías como él.
—Yo creo que eres especial para él—su sonrisa prácticamente me da asco y quiero borrarla de un golpe—Si fuera tal como dices, entonces estaría detrás de todo Borya.
En respuesta me encojo de hombros para darle menos importancia, pero no niego dentro de mí que revolotea mi corazón por ello. Vaya uno a explicar porque Harry es ciertamente distinto para mí; tal vez porque fue la primera persona que le conté sobre mama y sobre mí, tal vez porque fue la primera persona que me abrió sus brazos y me dio calidez, por más que haya sido puro teatro lo nuestro. Pero Harry es diferente a todos los demás, y no es amor como todos lo creen; solo que quiero ser especial y única para él, quiero que me cuide y me quiera más de lo que hace con cualquier otra persona, sé que es imposible porque tiene a la estúpida de Kiara entre ceja y ceja y corazón a corazón.
—¿No será que te gusta?
Arrugo la nariz y meneo la cabeza. Por Dios, que asco.
—Él no me importa.
Savannah solo me sonríe burlona.
—Yo creo que lo quieres a montones.
Justo suena la alarma del temporizador: el tiempo se acabó y ella ya no puede acosarme con su psicología barata. Cree que es buena psicóloga, yo solo suelto lo que tengo adentro porque me hace falta y porque si hablo ella tendrá el informe mucho más rápido que resistiéndome. Si fuera por mí, las sesiones serian silenciosas y con respuestas cortas y que no llevarían a nada. Si contesto rápido y descargo, entonces significa que hay un avance y por ende más posibilidades de salir de aquí con más rapidez.
—Está bien, Becca, se nos acabó el tiempo, pero recuerda que tienes que traer en tu próxima sesión la tarea que te dejara la profesora Tabita esta semana.
Gruño en respuesta y me levanto del sillón. Entre Savannah y Tabita van a estresarme. Pedir lo imposible es una cosa, pero estas dos quieren estrujar todo dentro de mí, es como si buscaran en cada rinconcito para ver que tengo en mi cabeza y vincularlo con las situaciones. Soy más simple y sencilla de lo que ellas creen, pero allá ellas si se quieren complicar.
Salgo de la oficina de Savannah solo recibiendo su despedida, no la devuelvo y cierro la puerta fuertemente y apenas levanto la mirada veo a Bonnie. Paso chocando mi hombro con el de ella, solo para provocarla a ver si me habla, sin embargo no lo hace. Dos días han pasado desde que peleamos muy feo en el cuarto luego que me enfrento para saber que me pasaba con Kiara. Obviamente, Bonnie tomo parte por Hoffman y no tardo en venir con su reclamo. Estaba furiosa, por no decir que lo estoy, porque aunque todas las demás se metieran en mi contra, que ella lo hiciera si me afecto. Es Bonnie, ella sabe lo que es la prostitución, por más que no lo haya elegido como yo; ella ha perdido a personas y cosas que realmente le importaban por eso. Me sentía identificada y acompañada por ella, no por nada a veces nos dormíamos revelando una de la otra, algunas más divertidas que otras, pero estaban esos momentos que aliviaban las cosas. Ella comprendió mi historia sin contarle directamente y lo mismo me sucedió a mí.
Me repito diariamente que no me importa que las cosas estén así entre ambas, al igual que me repito constantemente que Harry no me importa, cuando sé que si lo hace. No evito ser así, trato con éxtasis decirme a mí misma que no deberían significar nada para mí, pero una y otra vez me veo traicionada por mis sentimientos. A veces tampoco sé porque soy así con Kiara, quizá estoy celosa y me cuesta admitirlo.  Dudo tanto de mi porque mi alma esta envenenada, lo sé, no necesito un psicólogo que me lo diga; se lo que llevo dentro de mí, desde mis traumas hasta la luz. No soy buena. No soy una buena chica. Me asfixia que la gente crea que soy buena porque ejercen presión sobre mí para que lo sea. No soy graciosa, ni divertida ni dulce. Soy tosca, soberbia y fría; las verdades no me dan pena y la maldad no me da culpa. Cuando conocí a las chicas, creí que mi corazón podía estar cambiando porque tenía relaciones afectuosas y hasta un punto supimos acompañarnos en cada dolor con silencio y respeto de cada una. Pero no soporto a Kiara, debería lamentarlo por las demás —si es que puedo llegar a hacerlo— porque éramos un buen grupo, combinábamos entre las seis.
Me voy directamente a la azotea para prender un cigarrillo, pensando y recordando el grupo que tenía hasta hace poco. Ignoro cualquier sentimiento que se manifiesta, sea bueno o malo, y prendo el cigarrillo para darle una gran calada. Tarareo suavemente una canción de Bob Marley que me recuerda a mama, dentro de poco será el aniversario de su muerte y quiero pedir un permiso especial en Borya para ir a verla. Seria dentro de una semana en Londres, pero debería quedarme dos noches donde Bruce y no quiero. Ese tema también me tiene de malas y triste. Estoy tan desnivelada emocionalmente que me cuesta llegar a la fecha.
—¿Bush?
Volteo hacia atrás y me encuentro con nada más ni nada menos que Lara, la pelirroja que se acuesta ocasionalmente con Zayn y me ataco verbalmente en el grupo de apoyo especial por ello mismo.
—Hnn
Lara sonríe burlona, siempre con su sonrisa juguetona. No volvimos a hablar después de esa vuelta, pero la he estado observando secretamente y es un poco extraña.
Bah, aquí nadie es normal.
—¿Acaso tus amigas te marginaron?
—No necesito que me marginen, me gusta marginarme sola.
—No me gusta tu ironía —contesta aun socarrona. Sus ojos se desvían a mis manos con el cigarrillo—¿Eso es tuyo? ¿Saben que fumas?
—¿Vas a delatarme?
Lara frunce el ceño de inmediato.
—No. ¿Por qué lo haría?
Parece ofendida mi pregunta, pero no fue con ninguna doble intensión.
—Solo pregunte.
—¿Me das uno?
Estoy por decirle que no, pero lo pienso mejor y le doy para después pasarle el encendedor. Lara fuma con alivio y me devuelve la caja y el fuego.
—Gracias. Necesitaba cáncer en mis pulmones.
Sonrió ante el humor negro y asiento. Si, se cómo se siente.
—¿Qué tal va tu estancia, Bush?
Me encojo de hombros en respuesta.
—Déjame decirte —empieza sin que se lo pida, aun así le prestó atención —que estos últimos meses fueron resumidos en una sola palabra: mi-er-da. Odio ese grupo de apoyo especial y el coro.
—¿Estas en el grupo de música?—pregunto sorprendida.
—Joder, he estado ahí desde que llegue.
—¿Y por qué vas si no te gustan?
—Es que los chicos son lindos —me guiña el ojo y se echa a reír.
Pongo los ojos en blanco y le doy otra calada a mi cigarrillo.
—Además, tengo que darle el gusto a los demás que escuchen mi preciosa voz.
—Hnn.
—Me gusto tu canción...
—¿Complicated?
—Sí, es genial —se mordió el labio inferior a la vez que asentía, parece nerviosa —Deberíamos componer juntas algún día y presentarnos
—Yo no sé componer bien —replico recordando lo difícil que fue construir una canción que poco y nada me gusto, pero a los demás les gusta y creo que puede ser levemente aceptable —Solo compongo con Nick.
—¿Con el chico que andas siempre? Es lindo.
Meneo la cabeza de solo imaginar a Nicholas de esa manera. Y no, nunca podría ser así. Con él es distinto que con Harry, Nick siempre me trae tranquilidad y es muy comprensible y compañero con las personas. Ciertamente distante, pero tan cercano a la vez.
—Creo que deberíamos hacerlo —insiste.
—Está bien—solo lo digo para que no insista. Nunca dejaría a mi compañero de canto y composición por nada, Nick es un prodigio en la música y no puedo desaprovecharlo.
—Por cierto, Becca, ¿Qué tal te fue el tiempo que te encerraron?
Lo directa que es me molesta a montones, aunque no niego que es algo que me parece hasta en cierto punto admirable. No deja de ser molesta, solo que ni siquiera yo soy así.
—Bien.
—Una mierda. Una vez estuve ahí y casi muero el aburrimiento.
—Yo solo dibuje —me encogí de hombros.
—Te aburres dos semanas enteras. Yo termine siete capítulos de una novela porque estaba aburridísima.
—¿Escribes?
—Sí, hago novelas —sonríe orgullosa y levanta en alto el cuaderno sé que lleva en la otra mano—Esto y la música son lo único que impide que me vuelva loca en este lugar.
Medito un poco antes de preguntar, no soy así de chismosa, solo que realmente tengo curiosidad.
—¿Por qué estás aquí, Lara?
Me mira seriamente por largos segundos, estoy por decirle que lo olvide, pero empieza a hablar antes de que lo diga.
—Soy bulímica y anoréxica. Hace dos años que estoy aquí y lo que ves es la mitad de lo que era cuando llegue. Todavía no puedo alcanzar el peso que ellos quieren —arruga su nariz furiosa—Pareciera que quieren engordarme.
—Eres demasiado delgada—comento observándola, y si, es más delgada que yo.
—Si soy demasiado gorda estoy mal, si soy demasiado delgada también lo estoy. Estoy harta de las demandas de la sociedad.
Le doy la razón con todas las ganas. Tiene la jodida razón y no soy quien para negarlo. Me sorprende enormemente que pueda llegar a lo mismo que Lara, creí que ella me odiaba pero no parece ser así. No quiero emocionarme ni anticiparme a nada, pero creo que he encontrado una amiga en Borya.



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La cafetería no está muy llena cuando alcanzo a llegar. Cojo mi bandeja en la entrada de la barra de comida mientras espero que las cocineras me sirvan sin más. Es el amigo de Cleo quien me sirve luego de una sonrisa cordial que no devuelvo y miro rápidamente para ir hacia alguna mesa vacía para sentarme y terminar mi cena en paz.
Al dar la vuelta, choco contra Kiara sin querer, derramando toda mi cena en su remera. La morena chilla sorprendida y angustiada al mismo tiempo mientras me quedo viéndola sin siquiera decir nada. Creo que no hace falta, no es como si yo realmente quisiera tirarle mi comida.
—Deberías tener cuidado—digo sin más, dándole una mirada de arriba a abajo.
Los ojos tristes de Kiara se levantan hacia a mí y creo por un momento que va a echarse a llorar como toda una niñita. Pero frente a ella se pone Cleo como toda una fiera, dándome una mirada fulminante.
—¡¿Cuál es tu problema, Becca?!
—¿Ah?
—¡No te hagas la estúpida! ¡Le tiraste la comida apropósito a Kiara!
Levanto las cejas en alto sin poder creerlo.
—¿Y yo como diablos iba a saber que estaba detrás de mí?
—No sé cuál es tu problema —dice Annie interviniendo, entre molesta y angustiada—Pero ya es suficiente con todo esto.
—Chicas, por favor, nos están mirando —murmura Tim echandole un ojo hacia ambos lados, fijándose como la atención cae sobre nosotras y se arma un círculo.
—Discúlpate con Kiara.
—Cleo, no es necesario...
—¡Claro que lo es! —chilla esta con la cara roja por la furia—¡Discúlpate, Bush!
—Y una mierda —las miro con desprecio a la vez que arrugo levemente la nariz—No me importa lo que creas, no lo hice apropósito. Yo no soy una busca pleitos como tú.
—¡¿Una qué?!
—¡Basta Cleo!—exclama Tim poniéndose enfrente.
—Ya dejen de ser idiotas las dos —dice Bonnie acercándose con su bandeja en la mano—Si siguen así, no tardaran en venir Garret o Crystal.
—¡Me vale mierda si vienen esos dos pajarracos chismosos!—refuta Cleo dándole una mala mirada y luego dirigiéndose a mí—Discúlpate por las buenas, o hare que lo hagas por las malas.
—Quiero ver eso, loca de mierda.
El rostro de Cleo no puede estar más rojo que ahora, pero tampoco es como si realmente fuera a preocuparme. Si intentara algo contra mí, no dudaría en darle la tunda que se merece, además las chicas saltaran delante de ella antes que se atreva a dar un solo paso.
Pero no es una agarrada de pelos lo que Cleo tiene en mente, toma en su mano el puré de patatas de la bandeja de Kiara y me sonríe con cinismo.
—No te atreverías —entrecierro los ojos, lista para tomar un poco del puré que quedo en mi bandeja y dárselo en la cara.
—Oh, claro que sí.
—¡¿Qué es lo que..?!—escucho la voz de Zayn desde atrás, acercandose.
Ni siquiera tengo chance de voltear a verlo, solo me agacho al observar que Cleo lanza su puré hacia a mí, la porcion le da a Malik justo en la cara. Se queda unos segundos paralizado a la vez que ella se pone una mano sobre la boca y todos ahogan una exclamación.
—¡No fue para ti, fue para Becca! —chilla Cleo enojada —¡¿Para qué te metes, Malik?!
No tarda en agarrar un segundo puñal de puré y esta vez no logro esquivarlo, dándomelo en el pecho. Cierro los ojos buscando paciencia de donde no hay, y no es un solo segundo mas que pasa cuando agarro un puñal de puré y se lo lanzo, directo en la cara.
De un momento a otro, Cleo, Zayn y yo nos enfrascamos en una guerra de comida que luego todo el comedor sigue sin distinguir entre aliados y enemigos. Por mi parte, no hago más que lanzarles a Cleo y Zayn por igual, sin siquiera importarme si Kiara recibe por descuidos mis ataques, se lo merece por tratar de meterse en el medio e intentar calmar las aguas.
El ataque continúa y no sé bien cuánto dura la pelea, solo sé que estoy cubierta de pies a cabeza de puré de papas, jugo y hamburguesas. El grito que lanza Crystal nos hace parar a todos.
—¡¿Qué se supone...!?—pero no sigue cuando una hamburguesa le golpea la cara.
Sonrió sin poder evitarlo al verla furiosa e intentando calmarse mientras Garret le dice que no se lo tome tan a pecho.
—¿Les parece bien estar jugando con la cena?—pregunta hacia todos el hombre con su típico tono regañón y tranquilo—Supongo que no tendrán hambre y están listos para dormir.
—¡Pero...! —replica uno del fondo.
—¡Sin peros! —exclama molesto y severo—Todos a dormir, lamento por aquellos que no hayan cenado, pero por la mayoría tendrán que sufrir las consecuencias. Ahora, a las duchas y a dormir.
Poco a poco, todos se van retirando entre replicas y malhumor, otros riéndose por lo sucedido y por la cara de Crystal manchada y enojada. Intento escabullirme sin que nadie lo note, pero al darme vuelta veo a Tabita con los ojos entrecerrados hacia a mí y me pregunto cómo diablos le hace para cacharme en los momentos más inoportunos.
—Gallaway, Bush y Malik —dice dirigiéndonos una mirada ambos—Esto no va a quedarse así.
—Necesito hablar con las estudiantes —interviene Crystal pidiéndole con la mirada.
Tabita duda un momento hasta que asiente.
—Los quiero mañana temprano en mi oficina —nos señala a los tres antes de marcharse.
Largo un suspiro cargado de odio, no hice nada para merecer esto, fue la estúpida de Kiara que se puso detrás de mí y la escandalosa de Cleo que empezó todo esto.
—Annie, Tim, Bonnie, Cleo, Becca y Kiara —menciona a las seis dirigiendo sus ojos a todas—Síganme ahora mismo.
Con pesadumbre y fastidiada, sigo a las demás por los pasos que marca Crystal. Observo como Zayn le dice unas palabras entre susurros a Kiara antes de sonreírle y sobarle la espalda. En cambio, cuando paso al lado de él,  sus ojos se vuelven más oscuros y desprenden odio hacia a mí. Lo ignoro sin importarme lo que él y los idiotas piensen. No es como si me afectara de todas formas.



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De brazos cruzadas y sentada en la última silla del lado derecho de la silla, Crystal nos tiene a todas sentadas frente a ella en su escritorio para hablar sobre lo sucedido en la cafetería. Ninguna tuvo chance de poder bañarse o mínimo de cambiarse; aquí estamos las implicadas en lo sucedido y algunas sin siquiera mover un solo dedo: Cleo, Tim, Kiara, Annie, Bonnie y yo. Todas metidas en el mismo problema.
Crystal se mantiene con una postura relajada y accesible, pero estoy segura que aun sigue molesta por lo de la cafetería.
—Las he llamado aquí para preguntarles directamente que es lo que pasa con ustedes.
Ninguna responde directamente. Cleo se mantiene irritada mientras Tim y Annie en el molde. Bonnie está atenta pero ciertamente fastidiada, seguramente por toda la comida encima. Kiara no mira a nadie, y más le vale no mirarme sino quiere que le arranque su cabello. Todo empezó por su culpa.
—Eran un buen grupo, chicas. Se las veía muy unidas.
—Error—dice Cleo chasqueando la lengua— Al parecer no estábamos tan unidas como creías —me dirige una mirada significativa que ignoro.
—¿Se puede saber qué fue lo que sucedió?
—Yo le digo —Gallaway vuelve a hablar. Le mando una mirada fulminante mientras las otras la miran suplicante, como si le pidieran que no hablaran, aun así ella lo hace—Sucede que Becca es una imbécil.
Sonrió burlona, despertando la ira en Cleo.
—¿De qué te sonríes, estúpida?
—De la mierda que sale de tu boca, bipolar tarada.
—¡¿Qué carajos—?!
—Chicas, por favor —interviene de inmediato Crystal levantando las manos arriba—No están aquí para pelear, sino para solucionar el problema.
—Entonces dígale a Becca que deje de ser tan perra.
—Y tú mantén tu temperamento a raya, estúpida.
—Lo hare cuando empieces a dejar de meter penes en tu boca.
—Solo cuando tú puedas volverte de un humor estable, algo que dudo.
—¡Ya basta!—exclama la rubia dando un golpe con el puño sobre su escritorio—¡Por Dios! ¿Cómo pueden hablarse así? ¡Son amigas!
—No somos amigas —replicamos a la vez.
—Claro que lo son. ¿O es que acaso se olvidan de estos seis meses juntas? Becca —me señala con el dedo índice —No te juntas con otras chicas que no sean ellas, e incluye a Cleo. Y Cleo, te he visto en clases y en la cafetería con Becca. Si no se soportaran, lo hubiesen demostrado desde el principio.
—Seis meses son mierda para conocernos entre nosotras—refuta Cleo y estoy de acuerdo con ella, aunque no lo diga en voz alta.
—Sigo insistiendo en que son un buen grupo, el mejor que ha entrado en esta institución —suspira la mujer, cansina. Voltea a mirar a las demás—¿Ustedes tienen algo para decir?
Ninguna responde, Tim titubea hasta que lo hace segundos después.
—Yo solo quiero que nos llevemos bien entre todas...
—Entonces, que Cleo se muera.
—Después de ti, cocainómana prostituta.
—¡Ya me vale! —Crystal se levanta de su asiento, molesta —Van a aprender a llevarse bien de nuevo.
Cleo gruñe y yo solo me encojo de hombros, como si eso fuese posible.
—Van a pasar dos semanas limpiando los baños de Borya.
—¡¿Qué?!—exclamamos ambas a la vez.
—Así como escucharon. Si no quieren las cosas a la buena, deberé ir por las malas —asiente con los brazos cruzados y mirándonos con dureza—Si alguna más tiene algo que decir y solucionar este problema, hable ahora o calle para siempre.
No abre la boca ninguna, por lo que Cleo y yo salimos de la oficina de Crystal con un castigo de mierda y saber que tendremos que soportarnos en las siguientes dos semanas.
—Esta es tu culpa, puta—dice Cleo dirigiéndome su peor mirada.
—Como si a mí me gustara desperdiciar mi tiempo con una basura como tú.
—Basura es lo que sale de tu boca, prostituta de mierda.
—¿Qué te piensas? ¿Qué eso me lastima? —le sonrió cínica y la rebajo de arriba a abajo—Si las palabras de una estúpida como tu importaran...
—¡Te voy a—...! —Tim alcanza a tomarla de atrás con Kiara antes de que se me lance—¡Suéltenme!
—¡No queremos más peleas, Cleo!—chilla Tim asustada—Por favor...
—Ya es suficiente por hoy —insiste Kiara angustiada—Solo vámonos.
Cleo se libra del agarre de las dos, no se va hasta darme una mirada fulminante. Annie las sigue por el camino contrario de donde me dirijo. Antes de desaparecer, Kiara voltea a mirarme con los ojos esperanzados, como si pidiera que todo entre nosotras estuviera bien. La veo con desprecio para que capte la indirecta y logra hacerlo, marchándose con resignación. Solo es Bonnie quien se queda conmigo, pero esta solo suspira frustrada por todo lo que está sucediendo.
—Madura de una buena vez, Becca.
—Vete a la mierda.
Revolea los ojos y se marcha, vaya a saber dónde y me importa un carajo. Bonnie y el resto de las imbéciles me importan una gran mierda. Estoy harta de todo.



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De pie en la oficina de Tabita bien temprano es donde me encuentro con la cara de perro de Zayn y la odiosa mirada de Cleo hacia mí. Suspiro fastidiada por todo el lio que se armó por algo que no tuve la culpa y no fue intencional. Si yo realmente hubiera querido tirarle toda mi cena a Kiara a propósito, entonces no habría razón para negarle y hasta incluso le tiraría aún más de lo que recibió ayer por la noche. Pero no hay excusa que a Tabitha le venga bien, y de todo este tiempo que vengo conociéndola, es casi imposible hacerla cambiar de opinión.
—Un mes en la cafetería para Gallawey. Malik y Bush trabajaran conmigo en el taller de pintura.
—¡¿Qué?! —exclama Cleo con los ojos bien abiertos, su rostro no tarda en deformarse por la ira—¡¿Y yo porque tengo que ir a esa cochina cocina?!
—Porque bajo mi tutoría esta Malik y Bush, la tuya está la de otro profesor y psicólogo.
—¿Y eso que tiene que ver? ¿Acaso en esta mierda de institución se rigen por tener preferencia?
Tabita solo suspira fastidiada, tanto o incluso más que yo, como si toda la discusión diera pereza.
—Te has desempeñado bien en la cafetería. Creímos que tendrías menos inconveniente allí que levantarte todos los días a las seis de la mañana para ayudarme a preparar las clases y acostarte tarde para ordenar el salón.
La sola explicación deja sin palabras a Cleo y enseguida se nota conforme con su castigo. Sin más, gruño porque ahora todo es más injusto para mí. Eso de levantarme temprano y dormirme tarde no me jode, lo que me jode es tener que cumplir con un castigo que no merezco y tener que verle la cara al idiota de Malik todos los días hasta quien sabe cuándo.
—Sino tienen más que decir, largo —nos despacha agitando con la mano—Tengo mejores cosas que seguir tratando con ustedes.
Nos marchamos sin decir nada más para no sumarle otro castigo a nuestro expediente.
—Ah, Bush y Gallawey —ambas giramos al ser mencionada—Todavía queda su castigo pendiente de parte de Crystal. Las dos estarán encargadas de la limpieza del baño y se les sumara dos semanas; por lo tanto sera un mes de trabajo.
—¡¿Qué?!—chillamos al mismo tiempo con indignacion. ¿Y ahora esto? ¡Ya no es un castigo justo! ¡Es explotación!
—Como oyeron. ¡Y no se quejen!—exclama antes que alguna pueda replicar—Una palabra más y les juro que por cada una de ellas se le sumara un mes más.
Me muerdo los labios para no mandarla al diablo, salgo rápido de su oficina caminando directo hacia cualquier lugar lejos de aquí, aun maldiciendo mi suerte.
Sujetan mi brazo con firmeza y tiran de mí con brusquedad, Malik me arrime hacia él. Le hecho una mala mirada, a su vez, sus ojos mieles se tiñen de furia.
—Esto es toda tú culpa.
—Nadie te dijo que intervinieras, y suéltame —aleteo mi brazo con fuerza para librarme de él, todo en vano. Aprieto fuerte mis dientes antes de hablar—Sueltame antes que empiece a gritar.
—Haz lo que quieras, pero tienes que saber que esta es tu jodida culpa—el reproche rebalsa voz y expresión—Si no fueras una completa perra con Kiara, entonces esto no estaría pasando.
—Ya dije que no fue intencional, me vale mierda si lo creen o no.
—Tal vez no fue intencional, pero por algo Cleo reacciono en tu contra —replica achicando los ojos—Sera una loca bipolar, pero todos nos hemos dado cuenta en la manera en que tratas a Kiara. Te advierto, Bush, que si intentas hacer algo...
—No sabía que esa estúpida tenía más de un guardián cubriéndole la espalda —me zafo con éxito de su agarre, dando unos pasos hacia atrás—Y no te preocupes, no tengo interés en dañar a tu amiguita. No es como si tuviera tiempo que perder en ella.
—No sé nota. Pareces dispuesta a todo momento en remarcar sus errores.
—¿Por qué me importaría lo que haga ella? Es exclusivamente ajena a mí.
—Solo deja de molestarla.
Suspiro y revoleo los ojos, meneando la cabeza.
—Están tomando todo tan personal...
—¡Por qué tu actúas como idiota!
—¡No la soporto! ¿Acaso quieres obligarme a que lo haga?
—Solo esta celosa —remarca lo último con malicia—Porque Styles la prefiere a ella antes que a ti, porque todos la prefieren a Kiara antes que una puta y cocainómana como tú.
Aprieto con fuerza mis puños para no reaccionar ante su provocación. Él estaría ganando y no puedo permitirme eso.
—Piensa lo que quieras tú y todos esos imbéciles. Me vale mierda tanto Hoffman, Styles, tú y los demás. Déjenme en paz.
Intento darme la vuelta pero Zayn vuelve a sujetarme el brazo, aún más fuerte que la vez anterior. Amaga a decir algo con su cara de perro, y en ese momento veo que alguien lo toma de la muñeca con la otra mano agarra mi brazo, separándonos en el instante.
Abro los ojos en grande al ver a Tabita frente a nosotros con el ceño fruncido.
—¿Qué está pasando?
—No es nada —dice Zayn molesto por la interrupción.
La veo sin expresión. No voy a delatar a Zayn, pero no por lealtad, sino porque las cosas que sucedan entre nosotros solo nos concierne a los dos.
Son pocos segundos en que la profesora de arte nos queda mirando a ambos como si tratara de descifrar la situación, pero se rinde casi de inmediato.
—Venía a decirles que después de la cena vengan al taller de arte. Necesito hablar algo importante con ustedes.
—Bien.
Nos queda mirando hasta que noto que con sus ojos me dice que me marche. Lo hago sin más y al dar vuelta la cabeza por un breve segundo noto que habla con Zayn entre susurros, ambos molestos y batallando.
Ignorando ello, voy hacia mi habitación esperando a que llegue la hora en que tenga que encontrarme con Nick y las clases de guitarra. A ver si al menos eso me quita el malhumor.



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Intento relajar mi cabeza después del cruce con el idiota de Malik yendo a las clases de guitarra que Nick prometió darme en nuestras horas libres. Últimamente ha estado fuera de mi radar todo este tiempo y creo que se debe al encierro de Harry hace unos días. Apenas me entere, fui a la sección de aislamiento por puro impulso, cuando llegue y el chico a cargo me pregunto qué era lo que estaba buscando, negué contestar cualquier pregunta y me marche. Fue algo estúpido y sin consciencia alguna. Él no debería importarme si yo no le importo.
Con respecto a Nick, tenía cierta angustia de saber que mi compañero de coro haya encontrado otra pareja, pero, para mi suerte, Nick se las arreglo muy bien sólo los meses que estuvo presentándose solamente él. No por nada los instructores le prestan demasiada atención, más de la que debería cualquier interno en Borya. Nicholas tiene un talento que nadie puede derribarlo de ello. Su música es poesía pura que se combina con mi mierda. Creo que incluso le fue mejor cuando estaba encerrada y estoy segura que después de volver a componer juntos me querrá lejos.
Encuentro a Nicholas en la sala de música tocando la guitarra levemente, apoyado contra el muro del escenario.
—Hasta que por fin te veo—digo de inmediato a penas lo distingo, caminado entre los asientos del lugar.
Mi amigo solo sonríe casi sin ganas.
—No es muy difícil encontrarme.
—No diría lo mismo. ¿Dónde estuviste estos días?
Se encoge de hombros.
—Quien sabe.
—¿Estas disfrutando la habitación para ti solo?
Nick me dirige una mala mirada a la vez que deja de tocar los acordes de la guitarra. Llego a él cruzándome de brazos aun sin cambiar mi inexpresión, pregunto para mis adentros porqué diablos todo el mundo parece estar más sensible de lo esperado a mi alrededor. O quizá soy yo, ni puta idea.
—No es gracioso, Becca.
—¿Acaso me ves riendo?
—Harry fue puesto en aislamiento. Eso no es cualquier cosa.
—Sí, lo sé. Él me metió ahí, después de todo.
Nick deja de lado la guitarra y se levanta de un tirón desde el suelo. Pone sus manos en mis hombros y los sujeta, como si temiera a que me echase a correr. Me remuevo en mi lugar un poco incomoda ante el tacto y con los brazos cruzados.
—Sabes que Harry solo quería ayudarte. Estabas golpeando a Kiara...
—Ella se metió en el medio. Le pasa por estúpida...
—Ella también quería ayudarte, Becca .
—Nadie les pidió ayuda —quito sus manos sobre mí.
El malhumor que pareció haberse marchado, ahora ha vuelto y más gruñón que antes. Simplemente me doy media vuelta y camino en dirección hacia la salida del auditorio. Nick agarra mi brazo y tira de él, reteniéndome.
—Viniste aquí por las lecciones de guitarra, ¿verdad? La que te hable la vez pasada.
—Preferiría otro maestro —replico movimiento mi brazo para zafarme de su agarre, pero no me deja—Nick...
—Becca, no me alejes a mí también —dice serio y en ese instante dejo de forcejear —Ni de mi ni de Harry. Somos tus amigos.
—No necesito...
—Si los necesitas, tal y como nosotros te necesitamos a ti.
Cierro la boca y retengo mis ganas de decirle que me importa un comino lo que a ellos le pase, pero estaría mintiendo. Últimamente mi corazón ha estado tan callado y lo único que ha hablado por mí ha sido la tristeza y la ira que siento por momentos. Sé que a veces no me comporto como debería, soy tan poco agradecida y me siento desgraciada con aquellos que han hecho tanto por mí.
Harry, por ejemplo.
No sabía que tanto podía afectarle la visita de sus padres y parte de mí se siente fatal por no haber hablado esto nunca con él. No es que yo fuese muy abierta y le contase demasiado, pero si me pongo a pensar ahora, Harry sabe mucho de mí y yo se tan poco sobre él. Se siente injusto. Él me ayudo (aunque yo no lo necesitara) y yo hasta ahora no le he devuelto las muestras de lealtad y amistad que ha tenido conmigo.
Nick sonríe y no me retengo para darle un golpe en el hombro.
—¡Auch! Tranquila, Becca. No le diré que te preocupas por él.
—No me preocupo por él. Ni siquiera se preocupa por mí, siempre está detrás de Kiara —replico molesta y no entiendo porque me estoy poniendo un poquitín celosa.
Mi amigo levanta las cejas en alto y lo miro para que se quede callado antes que lo golpee.
—Bien, bien. Vamos a empezar con la clase mejor —el castaño pasa un brazo por alrededor de mi hombro y juntos subimos los escalones del escenario hasta ubicarnos en la punta de este —Empecemos con los acordes más simples. Te enseñare unos tres y con ello podrás hacer una buena canción. ¿Qué te parece?
Asiento sin más y me siento en el suelo esperando a que traiga la guitarra. Me pasa una a mí y se acomoda con la suya para luego tocar unos breves acordes.
—Te hare toda una genio, Becca. No vas a arrepentirte.
—Hnn.



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—Los impresionistas se dieron a conocer desde 1870. Iniciaron en el Salón de los rechazados donde se exponía lo no admitido por el Salón Oficial y, posteriormente desde 1874, en exposiciones colectivas hasta que comienzaron a alcanzar cierto éxito en 1886. Grandes artistas son reconocidos del movimiento Impresionista como Edouard Manet, Claude Monet, Aguste Renoir...
Tabita explica en la sala de arte donde los únicos alumnos somos Zayn y yo. Después de limpiar la sala, no tardó en hacernos tomar asiento y llenar la pizarra con oración tras oración para darnos clase extra de arte. Por mi parte no hay problema alguno, siempre me ha gustado y he querido aprender más, no sé qué lado estará tomando Zayn, pero él tampoco se ve aburrido o enojado.
—La tarea que voy a dejarles —sube una pintura apoyándola en la mesa y la desmantela quitándole la manta de encima. "Campo de Trigo de Cuervos" de Van Gogh—Es hacer una obra hecha por ustedes mismos que corresponda al movimiento. Tienen una semana.
Sin más, Tabita agarra su bolso y se encamina hacia la puerta, pasando entre el medio de los bancos donde estamos sentados Zayn y yo. Nos echamos una breve mirada con el moreno antes de volver a voltear hacia la profesora.
—Espere, Tabita, ¿a dónde va?
—No me llames por mi nombre, mocosa —gruñe fulminándome con la mirada —Podría ser tu abuela.
—Créame, tiene suerte que le hable de usted.
—Y de que no sea tu abuela, por lo que veo.
—¿Nos va a dejar aquí solos?—inquiere Zayn interrumpiendo la breve discusión.
—Tengo mejores cosas que hacer que pasármela aquí con ustedes —contesta Tabita tajante—Y creo que ustedes son lo bastante inteligentes en saber que si ocasionan un solo problema, el castigo será cinco veces peor.
Ninguno de los dos contesta, pero Tabita capta de inmediato nuestra respuesta: no problemas si ella nos deja trabajar solos. No sé si esa es su manera de querer que nos llevemos bien, parece muy arriesgada. Le arrancare los ojos a Malik si vuelve a hacerme enojar.
Finalmente, la profesora se marcha cerrando la puerta tras de ella. Un profundo silencio se instala en la habitación, se siente incómodo y frustrante al primer momento en que nos encontramos solos. Es definitivo que todo lo que provenga de él me desagrade.
Sin embargo, Zayn parece recuperarse más rápido que yo de la tensión del ambiente y se pone manos a la obra: agarra un papel y un lápiz y empieza con su boceto. Quito la vista sobre él antes que se dé cuenta y volteo a mirar el cuadro. Arte Impresionismo.
Abro uno de los libros que Tabita nos dejó en el banco sobre arte y voy a la sección de pinturas de la época. Apenas llego a la primera, me quedo maravillada con Impresión: soleil levant de Claude Monet. Sigo volteando la página casi sintiendo la ansiedad revolando la punta de mis dedos. Trato de abrir bien los ojos y observar la imagen sin perder ningún detalle. Voy hacia unas páginas más atrás y comienzo a leer sobre los indicios en Europa y su revolución en el arte.
Antes de poder sumergirme en el libro y saborearlo, puedo sentir la mirada curiosa que Zayn puso sobre mí.
—¿Que miras?
—Tu cara —dice con una corta sonrisa en los labios, pero no parece esas de idiotas, sino más naturales, dejándome sorprendida—En seis meses nunca vi esa expresión en tu cara.
Revoleo los ojos ignorando el pequeño salto que me produce escucharlo y finjo concentrarme en el libro. Trato y lucho con fuerza no mostrar lo afectada que me ha dejado. Se puede notar porque se acuesta con todas las estúpidas de aquí, habla pura mierda, y joder, casi caigo.


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El resto de los días continuo sin mayor novedad, las clases con Tabita y la compañía de Zayn fueron más ligeros, aunque aún se sentía ese ambiente tenso e incómodo. Puede que Zayn sea un completo idiota, pero nadie puede negarle que tienen un talento único y mucho mejor que el de muchas personas o incluso de mí. Todavía no he dado una sola pincelada y el imbécil ya hecho tres de ellos y todos completamente distintos.
El miércoles a la mañana, las clases para Cleo y para mí se suspenden por cumplir con nuestro castigo. En verdad prefiero tener la aburrida clase que tener que estar limpiando los baños asquerosos de la institución junto a la loca de Cleo. Todavía no se me olvida la pelea en la cafetería y la discusión en la oficina de Crystal. Es toda su maldita culpa, si supiera meterse en sus propios asuntos esto no estaría pasando.
—Espero que hagan un buen trabajo y no peleen—dice Crystal echándonos una mirada significativa a ambas y enfatizando lo último. Yo tengo los paños para limpiar el retrete y la castaña sostiene la escoba de mala gana—Peleen una sola vez y se verán aquí limpiando hasta dentro de un año.
Cleo bufa mientras yo revoleo los ojos.
—Sí, claro —se burla la castaña —Como si realmente pudiera hacerlo.
Crystal sonríe sin mostrar los dientes y cruzándose de brazos.
—Solo pruébame.
La bruja va hacia la salida y desaparece segundos después. Nos asignó los baños de ambos sexos, así que no solo estaremos limpiando mierda y menstruación, sino también el cochinero de los varones. ¿Y adivinen dónde estamos?
—Esta es toda tu culpa —acusa Cleo de inmediato, tirando la escoba con fuerza al suelo.
—No es que a mi esta situación me haga gracia —tuerzo la boca y me resigno con los paños y el spray en las manos. —Empecemos y terminemos con esta mierda de una buena vez.
—Si no fuera por Kiara, te rompería la cara.
Hago una mueca de desprecio de inmediato cuando resuena el nombre de la rata en el lugar.
—No sabía que eras el perro faldero de Hoffman.
—Se llama amistad, algo que tú no conoces.
—¿Ah sí? Porque nunca escuche algo parecido, y si es así, ¿para que la quiero?
—Aunque la quisieras y la tuvieras, no podrías conservarla —replica Cleo sin quitar su mirada fulminante sobre mí—No sé qué te pasa con Kiara y no me importa el por qué, pero no te metas con ella, Becca.
—¿Acaso me ves acosándola?
Cleo se queda callada un instante, como si pensara que seguiría hablando. Amaga a hablar, pero la interrumpo de inmediato.
—No soy una bravucona, Cleo. No caigo tan bajo. Pero no le veo el problema entre ambas que yo no soporte a Kiara.
—La tratas como mierda.
—Ni siquiera la trato. No hablo con personas que me caen mal.
—Tus comentarios son los que joden, Becca —frunce el ceño de inmediato y se cruza de brazos—Kiara es mi amiga y no voy a dejar que la hagas sentir mal.
—¿Ah sí? Pues lastima por ti —me encojo de hombros—Porque la verdad es que yo no estoy haciendo nada para hacerla sentir mal y no pretendo perder el tiempo en hacerlo. Allá ella con su vida y sus cosas, no voy a meterme. Solo espero que dejes esta disputa estúpida y las cosas sean más tranquilas entre nosotras —la castaña abre en grande los ojos ante mis palabras—No creo que ninguna de las dos salga en un largo tiempo y lo mejor que podemos hacer es que las cosas sean lo más llevaderas posibles.
Cleo entrecierra los ojos antes de hablar.
—Vete a la mismísima mierda, Bush.
Suspiro revoleando mis ojos con total resignación. No hay manera de convencerla, tengo que darme por vencida.
—Las cosas estarán bien entre nosotras cuando dejes de joder a Kiara.
—Ya te dije que no es tu asunto—insisto con voz cansina.
—¡Claro que lo es! —chilla de malhumor—¿Te crees que tu mierda le hace bien?
—Solo te estoy pidiendo tregua por ahora. No jodo a Kiara y ella tampoco a mí. Lo que paso en la cafetería fue un accidente. Por favor, no es como si yo fuera como la imbécil de Molly que quiere cagarle la vida.
La castaña parece pensárselo por un momento, pero fácilmente parece olvidarse todo lo que le dije. Es como si fuera un maldito disco rayado.
—No jodas más a Kiara y estaremos en paz.
Estoy por replicarle que es una estúpida por no entender lo que quiero decir, pero en ese momento es en el que aparece Savannah, interrumpiendo en el baño de hombres con los brazos cruzados.
—¿Savannah?
—Buenos días —dice con una cordial sonrisa en el rostro—Veo que Crystal les ha aplicado el castigo.
—No es para ponerse feliz —refuta Cleo molesta.
—No vengo a felicitarlas —se encoge de hombros y se dirige hacia a mí—Es hora de irnos, Becca. Tu sesión familiar con Zayn Malik ha empezado.
Es en un momento en que Cleo y yo nos miramos sorprendidas después de las palabras de Savannah. La sesión familiar con un compañero, que en mi desgracia había resultado ser Malik, se canceló por problemas de agenda de Bruce y los padres de Zayn. Casi al mismo instante prefiero quedarme a discutir con Cleo y limpiar una y otra vez los baños antes que enfrentar a Bruce, pero es como si mi cuerpo no me hiciera caso y soltara el spray y el paño al mismo tiempo.
—¿Qué? ¿Entonces yo me quedare limpiado sola?—exclama Cleo con la cara volviéndose roja por la furia.
—Vendrá otro compañero a ayudarte. Más específicamente Tomlinson —explica Savannah tan pacífica y tranquila como siempre. Cleo casi parece que se le va a caer la mandíbula al suelo—Ahora, Becca, será mejor que vayamos antes que se pase el día.
Titubeo un momento entre seguir a mi psicóloga o quedarme con Cleo, pero tarde o temprano esta situación vendrá y no puedo evadirla siempre. Voy tras Savannah siguiéndole los pasos hacia el patio trasero donde dice que tendremos una reunión al aire libre y que nuestro medidor será Tabita. Cleo se queda en el baño y la escucho maldecir su suerte, y vaya que la entiendo cuando es el pesado de Louis jodiendola en la limpieza. Bah, se lo merece.
—Será algo especial —dice la psicóloga llamando mi atención por completo—Necesitamos saber a qué estimulo reaccionan ante la familia, pero no estará Tabita allí entre ustedes para supervisarlos.
—Sería el colmo si lo hiciera.
—Son procedimientos —replica dándome una mirada—Ninguno de los dos ha tenido reacciones violentas o suicidas. O al menos, Zayn ya no reacciona tan mal como antes.
—Creí que yo también estaba incluida…
—Abstinencia. Nada realmente personal.
—Si eso no es personal, entonces no puedo imaginarme lo que sí es.
Savannah ignora mi comentario irónico y refuto molesta por tener que pasar este momento de mierda y encima con el imbécil de Malik. Al llegar al patio, lo veo sentado en una de las mesas en el patio. A lo lejos veo a dos chicos más sentados, pero no los distingos, creo suponer que son otros que están pasando por el procedimiento de la reunión entre familias.
—Ahora siéntate, cielo—dice Savannah sonriendo y le hago caso de mala gana, dándole una mirada fulminante a Malik que no tarda en devolverme —Tabita estará aquí en unos segundos como sus padres. Solo esperen y no se vayan.
Al momento en que se va la psicóloga, Zayn expande una sonrisa burlona en el rostro. Genial, ya empezó mi calvario.
—¿Qué tal te ha ido, Bush?
Suspiro.
—No me molestes.
—¿Por qué?
—Porque no estoy de humor.
—Tu nunca estas de humor —refuta divertido y apoya el codo en la mesa con la mano sobre su mejilla —¿Qué se siente compartir tu familia conmigo, eh?
—Debe ser mucho mejor que compartir la tuya conmigo—refuto de inmediato, indiferente mientras observo de reojo como se tensa.
—Sería bueno que hablara a tu padre la clase de hija que tiene. Quizá podría ayudar a su princesa.
—No debería sorprenderse —me encojo de hombros y observo mis uñas con detenimiento—Como tampoco tus viejos van a sorprenderse que su hijo es un golpeador.
Zayn gruñe de inmediato.
—No soy un golpeador.
—Kiara no dirá lo mismo, y yo tampoco.
—Tú te lo mereces por zorra.
—Imagínate las cosas que te mereces por zopenco —le sonrió sin ganas, con burla.
—Y tú por puta.
—Como si me afectara.
—Te afecta más lo que crees.
Le dirijo una mirada fulminante, como si le pidiera que me ponga a prueba. Lo que él piense y todos los demás me vale absolutamente mierda. ¿Qué si soy una puta? No es como si él chupara penes para pagar mi mierda, tampoco es como si le debiera algo.
—Zayn, hijo —la voz de un hombre me distrae de mi enfrentamiento de miradas con el mencionado y volteo a mirar.
El sujeto sonríe en dirección a Zayn, pero este solo resopla con fuerza. Supongo que es su padre. Es alto, calvo y de contextura fornida, con músculos grandes, espalda tonificada y abdominales que se marcan aun a través de su remera blanca.
Detrás de él, le sigue Trish.
—¿No vas a saludarnos? —dice la mujer con un deje triste en la voz.
Zayn los mira de reojo y vuelve a resoplar. En cambio, yo me levanto y estrecho la mano con el señor Malik.
—Soy Becca Bush.
—¿Eres la que pelea siempre con mi hijo? Ya me han contado de ti —dice su padre, sonriendo como si realmente eso fuera fascinante —Mi nombre es James Malik. Es un placer conocerte, cariño.
—¿Cómo has estado, Becca? Me alegra volver a verte —Trish se  acerca hacia a mí y me da un abrazo, lo que me deja un poco helada y sin saber cómo responder exactamente.
Zayn carraspea y nos separamos, lo miro con el ceño fruncido y parece estar asesinándome con la mirada, aun así no desvió sus ojos de los míos y lo enfrento hasta sentarme en la silla.
—¿Tus padres vendrán, Becca?
—No lo sé —digo sinceramente, nunca se sabe con Bruce. Puede o no puede aparecer.
—¿Y qué tal tu madre? Me gustaría conocerla —suelta Trish sonriéndome de oreja a oreja.
Pienso en Rachel y que sería de ella si apareciera aquí. Es obvio que mi madre con vida sería ella quien estuviese internada.
—Ella no tiene mama, se murió de sobredosis o algo así.
Volteo rápidamente a mirar a Zayn, sin embargo solo me sonríe burlón, como si esto resultara una jodida broma para él.
—¡Zayn! ¿Qué diablos contigo, joder? —Bruce lo fulmina con la mirada y da un golpe en la mesa, sobresaltándonos.
—Es la verdad.
—Cállate, Zayn —Trish entrecierra los ojos, molesta. Luego voltea a mirarme con la mirada más suave y avergonzada que he visto—Lo siento, Becca. No debí ser entrometida.
Aclaro mi garganta y asiento con la cabeza.
Voy a hacerlo mierda.
Ojo por ojo…
—Siento llegar tarde —levanto la cabeza y ahí esta Bruce Hamilton.
Bruce es un hombre alto, espalda ancha y brazos con músculos. Cabello negro y ojos negros, nariz alargada y facciones duras. Cuando lo veo, entiendo porque mama se enamoró de él. Vi solo una foto de él que ella tenía guardada a los cinco años, y diablos que era atractivo. Sin embargo, ha pasado tiempo desde que he vuelto a verlo. Si voy contando, esta es la tercera vez que lo veo. Y siempre igual, con su maldito traje importado desde quien sabe dónde.
Nadie podría pensar que fuésemos padre e hija. No me parezco absolutamente en nada si no fuese por los resultados de A.D.N que lo hicimos el primer día en que lo conocí. Bruce ni siquiera me saludo, solo procedió a adentrarse en la habitación y arremangarse la manga de su camisa blanca.
—Estoy apurado, así que le pido amablemente, doctor, que sea lo más breve posible.
Yo solo lo mire desde mi camilla, sintiendo casi oportuno el dolor de la aguja inyectarse en mi piel para sacar un poco de mi sangre. Solo lo mire por largos minutos, ignorando la incomodidad que empezó a experimentar al sentir mis ojos en él. Lo vi y no sentí absolutamente nada. No sentí dolor, ira, angustia o felicidad. Fue tan…
Indiferente.
—Tú eres Rebecca, ¿verdad?
Levanto levemente la mirada hacia a mí, en sus perlas negras se veía lo desechado que estaba. Casi daba lastima, pero tampoco podía llegar a sentir pena por él. Era un imbécil que había estado jugando a espaldas de su mujer con una prostituta y cuando la dejo embarazada, simplemente no quiso hacerse cargo. Ahora hay un juez de menores y no sé cuántas asistentes social por detrás exigiéndole hacerse cargo de una adolescente de quince años recién cumplidos, drogadicta y prostituta. Y quien sabe porque mierda no los soborno para que me deriven directo a un orfanato. Sería más conveniente que tener que hacerse cargo de una hija bastarda, enfrentarse a su familia y a la mirada ajena de la sociedad.
—Becca —le corregí.
—Bien, Becca. Espero que entiendas que puedo no ser tu papa, así que no te hagas falsas ilusiones.
—Tranquilo. Soy tu hija, y eso te va a joder —hice un breve puchero.
Bruce la boca y dijo algo, no lo escuche porque enseguida lo ignore. Lo ignore de tal manera que sus palabras no alcanzaron a llegar a mi.
Un minuto después, la enfermera dijo que podía irme.
La segunda vez fue al día siguiente, esa vez vino con Hilary, su preciosa hija. Ese día nos dieron los resultados y había un 98% de que era su hija legítima. Bruce se marchó sin poder creérselo y callado. Tampoco se despidió.
Al otro día en la mañana, me dijeron que empacara porque me llevarían a un instituto de rehabilitación llamado Borya.
Y aquí estamos, en el presente.
He aquí la maravillosa historia de Rebecca “Becca” Bush.
Una completa mierda.

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Mensaje por Stark. el Sáb 21 Oct 2017, 2:35 am


Capítulo 19.2
Becca Bush



—¿Bruce? ¿Bruce Hamilton? —dice pronto James con sorpresa.
—¿James? ¿Trish?
—¡Oh dios! ¡Bruce! —Trish salta de su asiento y va hacia mi padre para darle un enorme abrazo.
Mis ojos están abiertos en grande al ver en la manera que se saludan tan amistosos y llenos de emoción. Según lo que parece, fueron amigos en la universidad y luego de ello frecuentaron muy pocas veces por más que estuvieran en el mismo negocio empresarial. Genial, simplemente genial.
—Así que tú eres el padre de Becca —comenta Trish y solo en ese momento Bruce voltea a mirarme.
—Sí, lo soy —dice, pero no se la cree ni él.
—Vaya, es genial que nos reunamos así después de tantos años —los tres se vuelven a sentar. James abre la botella de vino que han dejado para el almuerzo y le sirve primero a su esposa y luego a Bruce —Pensé que seguías casado con Lauren.
—Eh, si, lo sigo.
—Pero la mama de Becca... —Tricia vuelve a mirarme y luego a Bruce, quien se remueve incomodo en su asiento —Ya veo.
—Si es que...
—Está bien, no te preocupes.
—Lo siento.
—No te disculpes, a todos nos pasa.
—¿Cómo que a todos, James Malik?
—Solo a los idiotas como él.
—Oh, gracias por tu jodido cumplido.
—El vocabula...
La risotada de Zayn llama la atención de todos, incluida la mía. Volteo a mirarlo con odio, no sé si es exactamente un odio hacia él, quizá a sus padres por pensar en mí como un maldito error o al imbécil de mi padre por disculparse por darse un acoston y tener una hija bastarda.
—Ya veo, así que eres algo así como una hija ilegítima, ¿cierto?
—Zayn —advierte Tricia.
—Ustedes empezaron, ¿Qué tiene de malo que yo lo siga? ¿eh? —dice divertido y se acomoda en su asiento mirando hacia a mí —Cuéntame, Bush, según lo que supe tu eres igualita a tu madre, así que supongo que también era una prostituta...
—¡Zayn!
—Está bien, señor Malik —digo sin quitarle la vista a Zayn. Sus ojos siguen burlones con su sonrisa creyéndose superior, pero pronto me encuentro a mí misma sonriendo de la misma manera —Si, era una prostituta. Decían que era tan fácil que si le pagabas un euro te hacia una mamada.
—¡Rebecca!
—Esto es para conocernos y llevarnos mejor. Eso es lo que estamos haciendo —replico con voz fría y dirigiéndole una corta mirada —¿Y tú que, Malik? ¿Acaso tu padre golpeaba a tu madre y por eso ese afán tuyo de querer golpearme?
—¿Qué?
—¡Rebecca, ya basta!
—Estamos hablando nosotros, solo escuchen —insiste Zayn, aun divertido por toda la situación. —Princesa, créeme que si te golpeo, te va a gustar.
Revoleo los ojos —Te dije que no voy a acostarme contigo.
—¿Cuánto quieres?
—Zayn, basta.
—¿Cuánto tienes?
—¡Rebecca!
—Primero, ¿Qué es lo que quieres?
—Cocaína. Mucha.
—¿Qué tanta?
—La cantidad justa para morir.
James se levanta y golpea con sus manos fuertemente sobre la mesa. Nos quedamos todos callados mirándolo.
—¿Se puede saber qué diablos hacen? ¡Estamos aquí reunidos por ustedes y solo están jugando! ¡Basta de esas estupideces y compórtense!
—Estamos aquí porque no podemos comportarnos, ¿y nos estas pidiendo de todas formas?
—Tú ya basta con tu arrogancia. Soy tu padre.
—Y una mierda.
—¡Zayn! —grita su madre y toma del brazo a su marido, quien se ha quedado mirando a Zayn con los ojos inyectados de bronca —Cielo, por favor, tranquilo. Siéntate, por favor.
James lo hace, aun sin quitarla mirada sobre su hijo. Creo saber dónde salió esa mirada asesina.
—¿Podemos por favor hablar de algo lindo? Vamos, hace mucho que no nos vemos.
Son las lágrima acumuladas en los ojos de Tricia las que logran conmover un poco mi corazón. Solo por eso decido dejar el pequeño juego de Zayn, sé que lo hizo para ayudarme a joder a mi viejo y se lo agradezco, por lo que también debería ayudarlo a él.
Le doy una patada en la pierna y él suelta una maldición antes de dirigirme una mirada asesina.
—¿Y eso porque mierda fue?
—Deja de ser un imbécil solo por un momento y come esa jodida pizza.
—¿Qué? ¿Ahora de pronto estas de su lado?
—Yo no estoy de lado de nadie.
Tabita aparece de pronto con una mirada seria hacia nosotros y repara en Tricia y la cara de perro de ambos hombres.
—¿Sucede algo aquí?
—Estábamos hablando de mi madre y de su trabajo y los problemas temperamentales de Malik —digo tan neutra como siempre.
Tabita mira hacia nuestros padres esperando la confirmación, pero solo es Bruce quien asiente con la cabeza para que se quede tranquila.
—Ustedes dos —nos señala a ambos —vuelvan a ocasionar problemas y limpiaran la sala de arte durante un mes más ¿entendieron?
Zayn y yo asentimos perezosamente. Tabita voltea tan feroz como nosotros hacia nuestros padres.
—Ustedes son sus padres, deberían aprender a controlar a sus hijos.
—¿Eh?
—Nosotros...
—Estos niños se ponen rebeldes porque no hay una mano dura para hacerlos saber quién manda. Deberían saber que Becca y Zayn están juntos aquí porque se llevan como perro y gato.
—Pero si se llevan tan mal, ¿por qué los junto? —pregunta Bruce molesto y se levanta— ¡Se supone que esta institución lo que hace es corregirlos, no volverlos maleducados!
—Que pasen tiempo juntos es para que se toleren. No solo estarán en esta sesión, también están haciendo el castigo en la sala de arte bajo mi supervisión. La educación viene de la casa, yo no tengo porque enseñarle modales a los chiquillos. —replica Tabita molesta —Y le pediría que no me levante el tono de voz. Tengo suficiente edad para ser su madre, niñato maleducado.
Tapo mi boca rápidamente con mi mano para no soltar una carcajada. Zayn está igual que yo viendo como regañan a nuestros padres. Diablos, Tabita es Dios.
—Y ustedes dos —saco mi sonrisa de la cara por más que quiera morir de risa —Más le vale no jugar con la comida de nuevo, será otros dos meses más en la sala de arte.
Tabita se va y solo en ese entonces Zayn se ríe de buena gana mientras que yo trato de no hacerlo. James y Bruce tienen los ceños fruncidos mientras que Tricia también parece estar divertida con la situación.
—Almorcemos de una buena vez —dice Bruce y le da un palmazo amistoso a James en la espalda —Vamos, amigo, come.
—Joder, ella me recuerda a mi abuela —murmura James aun mirando por donde se fue Tabita—Y ella era una bruja.

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El almuerzo transcurre sin mayores problemas, solo como mi trozo de pizza mientras ignoro la conversación de nuestros padres sobre las empresas, Tricia tratando a Zayn como un bebe y este gruñendo cada dos por tres. No puedo esperar a que esta reunión estúpida se termine de una buena vez. No es como si quisiera pasar todo el día con Bruce y los Malik, mucho menos con lo incomodo que resulto escucharlos expresarse de esa manera de mí.
Odio a la gente.
—Basta, Tricia, puedo cortarme mi porción yo solo —refuta Zayn enojado, quitándole su plato de las manos a su madre.
—No seas tan brusco —pide ella comprensiva.
—Entonces no estorbes.
—¡Zayn! —exclama James.
Puede que parezca un hombre amable y cálido, pero James Malik también tiene un carácter jodido, ¿y adivinen quien lo heredo?
—¿A qué hora tienen que irse?—inquiero rápidamente antes que haya otra discusión, y por ende, más dolor de cabeza.
—Aun no es hora, ¿acaso ya quieres irte?—pregunta Tricia amable, aun así sin dejar de mirar a su esposo y su hijo que no dejan de matarse con los ojos.
—La verdad es que sí. Estoy incomoda y aburrida aquí —suelto sin más y tiro la mitad de mi porción al plato—No tengo hambre y me duele la cabeza. ¿Ya puedo irme?
—No te vas a ir y dejarme aquí —replica Zayn —Se supone que es una jodida terapia en grupo.
—Y a mí me vale mierda. Quiero ir a dormir.
—Deberías hacer algo bueno por tu patética vida antes de acostarte a dormir.
—Y tú deberías buscar tus huevos que se te perdieron hace tiempo y de paso ver si encuentras neuronas que te funcionen.
—¡Rebecca, basta!
—¡Tú también, Zayn!
Suspiro y dejo recaer mi cabeza hacia atrás. Dios, que pare el dolor.
—¡Bush, Malik! —exclama Tabitha, se va acercando hacia nosotros y la cara de perro que lleva es evidente —¿Van a actuar civilizados o a seguir siendo unos malcriados de mierda?
Nos quedamos callados sin más. Por mi parte, respeto a Tabitha: me da cigarrillos, me jode pero no me reporta y me ayudo cuando estuve encerrada. No sé cuáles sean las razones de Zayn, pero las mías son suficientes para callarme cuando ella lo diga.
—Si siguen comportándose así, entonces no me quedara más remedio que suspender sus pases libres.
Mi cuello voltea hacia su dirección tan rápido que creo que me lo torcí. ¿Un pase gratis?
—¿Y eso?
—Es un concurso —aclara su garganta y echa una mirada a todos—Dentro de un mes, se iniciara un concurso donde los jóvenes enviaran su trabajo para que sean evaluados y participaran en la muestra que se hará en dos meses. Quería comunicárselos al final del día, evaluando que tipo de actitud tendrían Becca y Zayn, pero viendo cómo se comportan...
—Espera, Tabitha, yo quiero entrar.
Mis ojos se abren en grande al escuchar a Zayn pronunciar esas palabras. Se ve tan serio y decidido que creo jamás verlo así. Siempre esta con su sonrisa de estúpido o su cara toda malhumorada, pero esta vez se ve tan determinado que asusta.
Tabitha lo evalúa un momento antes de hablar.
—¿Cómo te comportaras, entonces?
Zayn suspira, pero asiente.
—Bien, hare lo que tú digas.
—Discúlpate.
—¿Ah?
—Con Becca, su padre y tus padres.
Una breve batalla hay entre los dos y yo me quedo como idiota al igual que los demás, esperando saber quien ganara.
—Lo siento —dice de pronto el moreno y voltea a mirarme directo a los ojos, sorprendiéndome —Siento lo que dije de tu madre, no quería joderte a ti, lo sabes ¿verdad?
Me quedo mirándolo sin entender si realmente es sincero, pero no se ve ninguna mentira en sus expresiones. O el idiota es bueno actuando o realmente se arrepiente.
—Bien.
—Lo siento también para ustedes—voltea a mirar hacia sus padres y Bruce —Tratare de no ser tan brusco ni sincero en el futuro —se va curvando una sonrisa completamente arrogante hasta que se perfecciona: ahí esta él, tan desafiante y soberbio como siempre.
James suspira como si no quedara de otra, mientras Tricia sonríe en grande. Bruce tiene cara de idiota. Fin.

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Así tan inesperada empezó la reunión, termino de la misma manera. Bruce con compromisos y Tricia James alegando con que tenían que pasar a buscar a las hermanas de Zayn—quienes por cierto son gemelas.
Nos quedamos en la mesa de afuera con el moreno, esperando a que Tabitha hable de una vez.
—¿Es verdad? ¿Podremos salir a la muestra?—digo ansiosa. De solo pensar salir de aquí siento que vuelo.
—Eso solo si ganas y si la institución te da permiso—cruza de brazos con la mirada entrecerrada—Nada de salir a otros lugares que sea la muestra. Sera un fin de semana.
—¿Cuándo hay que entregar los cuadros?
—Un mes.
Muerdo mi labio inferior de solo pensarlo. Ni siquiera he terminado la tarea semanal como para empezar con un cuadro para ganar. Pero la idea de salir parece extasiarme y hasta darme ánimos para terminar de una buena vez con este asunto. Necesito salir. Respirar aire puro y no intoxicado con el optimismo que te quieren inculcar aquí. Salir y simplemente salir. Ya decidiré que hacer cuando pise un pie afuera de Borya después de medio año.
—Deberían ir a clases, ¿no? —revisa su reloj de mano—Podrán llegar a tiempo a la cuarta clases. ¿Qué esperan?
Nos levantamos del lugar cuando se da la vuelta y camina adentro de la instalación.
—Yo estoy adentro. ¿Y tú, Bush?—pregunta Zayn susurrando.
Me extraña su actitud calmada, no siendo el mismo idiota de siempre.
—Es obvio que sí.
—Voy a hacer un desmadre cuando salga.
Sonrió casi sin evitarlo.
—Eso es obvio.

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El grupo de apoyo es a lo único que no puedo acostumbrarme desde que he vuelto. Bonnie parece haberse hecho un par de amigos, así que se mantiene alejada de mí. Apenas llego, me siento en la ronda de sillas lo más alejada de ella posible.
Observo de reojo una cabellera pelirroja acercarse hacia a mí y suspiro con pesadez.
—¡Becca! ¿Qué hay?—dice Lara sentándose a mi lado.
No le respondo mientras ella refunfuña que no soy agradable, pero sigo sin darle importancia.
Para otras de mis desgracias, Zayn viene caminando en mi dirección con su sonrisa de idiota.
—Es bueno verte de nuevo en la clase de apoyo, Bush.
Lo ignoro y, gracias a los cielos, Savannah y Tabitha aparecen por la puerta hablando con alguien a sus espaldas que no alcanzo a ver. Las dos avanzan hacia enfrente de la clase y se paran ante todos, no sin antes dejar sus bolsos en sus bancos.
—Hoy tendremos un nuevo compañero en el grupo. Será el más joven —comenta Savannah levemente entusiasmada—Por favor, sean buenos con él.
—Ya puedes pasar.
El chico hace caso a la orden de Tabitha y camina hacia dentro de la sala. Por un momento creo que voy a desmayarme en cuanto mi cerebro tarda menos de dos segundos en procesar quien es. Sus ojos chocolate se clavan en los míos y tengo que desviar la mirada rápido antes que comience a vomitar.
Sin demasiada estatura, cabello rubio, ojos verdes casi mieles y un rostro inexpresivo, Tobby se sienta en la silla al lado de Savannah sin apartar su mirada sobre mí.
Creo sentirme ahogada y tengo que mirar hacia abajo. Trato de regularizar mi respiración sin que se sienta agitado, pero me resulta una tarea difícil.
—Chicos, él es Tobby McCartney. ¿Quieres decir algo más, cielo?
No hay respuesta, pero Tabitha y Savannah no vuelven a insistir. Hablan sobre las próximas actividades que habrá en el grupo de apoyo y nos piden colaboración para poder llevar a cabo los proyectos. Apenas y las escucho, estoy tan concentrada en no salir de control que no puedo prestar demasiada atención lo que sucede a mi alrededor.
—Bush —escucho a Zayn susurrar.
—Becca, ¿estás bien?—murmura Lara.
Asiento con la cabeza y limpio las gotas de sudor que caen en mi frente.
Carajo.
—Bien, le comentaremos a quienes no estuvieron recientemente con que íbamos esta semana —dice Savannah sonriendo —Quienes se animen, pueden sentarse frente a la silla vacía. ¿Por qué es la razón?
Un chico levanta la mano. Tabitha le da el okey.
—Es para hablarle a la persona que más nos lastimo.
La garganta solo se me cierra de pensarlo.
¿Mama?
¿Sam?
¿Bruce?
¿Jeff?

—Solo tienen que estar allí diez minutos, solo diez minutos para poder expresarle todo esa persona lo que sintieron. Cosas que nunca pudieran decir. ¿Quién quiere empezar?
Sin embargo, nadie habla cuando Savannah termina de preguntar. Esta solo sonríe comprensiva.
—Está bien, ¿qué tal si lo dejamos a la suerte?
—Espere, yo lo hare —dice una chica y corre su silla hasta enfrente de la silla vacía.
—Es muy valiente de tu parte, Nelly. Recuerda que aquí nadie te juzgara y te apoyaremos en todo.
Nelly le sonríe poco convencida y agacha la cabeza, el silencio en la sala va creando una tensión triste y agobiante, pero lo suficiente para soportarlo. Claro si es que no volteo a mirar al chiquillo en ningún momento.
De pronto, Nelly empieza a hablar casi incrédula hacia la silla, como si le costara imaginarse a alguien sentado en ella. Son pocas oraciones en la queda, donde relata lo triste y sola que su padre la dejo durante toda su vida, lo difícil que fue afrentar las violaciones constantes de sus familiares y las veces que intentó suicidarse. Nelly pronto deja de ser Nelly. Se vuelve en un ser triste y enojado por su pasado caótico y culpa constantemente el poco afecto y atención que su padre le dio toda su vida.
El momento conmueve a muchos, sin embargo yo sigo tratando de ignorar sus sollozos y concentrarme más en mantener una respiración y una postura calmada. Ignoro otros sentimientos como empatía y comprensión porque no lo necesito. Nelly debería entender que su padre vale mierda como vale el mío. O al menos agradecer que él si la reconoció como hija y no la ignoro por quince años. Pero no voy a ser yo la que tenga que decirle eso y aguantarse su escándalo.

Uno, dos, tres van pasando hacia la silla y la sala esta caótica. No quiero volver nunca más en mi vida si esto va a ser así. No juzgo a nadie, pero no soporto escuchar los llantos, el reproche y el dolor de todos los de aquí. Cada vida es única y cada anécdota más oscura, cada reproche es más fuerte que el otro y no lo soporto. Necesito salir de aquí.
—Solo nos queda tiempo para una persona mas —dice Tabitha fijándose en su carpeta—¿Alguien quiere pasar?
Todos hacemos silencio, cada uno negándose a enfrentar su pasado y su más grande dolor. Pero es el pequeño brazo de alguien quien se levanta en alto.
—Me gustaría ir a mí.
Miro por segunda vez en la sesión a Tobby sorprendida y con la garganta atorada. No quería admitirlo, pero había sentido su mirada en mí a todo momento. No ha apartado sus ojos sobre mí.
—¿Estás seguro? Puedes esperar si quieres...
—Está bien —le insiste a la psicóloga y mueve su silla hacia enfrente de la que está vacía.
El silencio nuevamente se instala, esta vez mas prologado que el anterior. Me muerdo las uñas lo más disimulada que puedo mientras pienso en quien estará por nombrar en este momento.
¿Sera a mí?  ¿Sera por lo que le hice?
—Mamá...
Un susurro lastimoso y triste, nostálgico y roto; así es como suena.
—Mama... ¿por qué?
La respiración se me corta y creo que a muchos de aquí les ha pasado lo mismo. Casi no ha hablado y mis ojos se llenan de lágrimas de tan solo recordar todo.
Quiero morirme.
—Hice todo lo que pude para ser perfecto —murmura Tobby, perdido en sus recuerdos—Yo... yo intentaba ser el mejor de la clase para que pensaras que había valido la pena que haya nacido. Siempre hacia lo que querías, incluso cuando tenía que dormir en el balcón. Entonces, ¿por qué?
Cierro fuerte los ojos mientras reposo mi cabeza entre mis piernas. No me importa que dirán después o si me hostigaran con preguntas. Las palabras de Tobby me trayecta hacia un año atrás y la culpa comienza a carcomerme ferozmente.
—¿De qué servía drogarse? ¿Cambiaba lo pobres que éramos? No. No cambiaba nada. Teníamos más deudas y todos los hombres con los que estabas te golpeaban. ¿Eso es una madre? ¿Eso es lo que deberías mostrar a tu hijo de diez años? ¡Ni siquiera te acordaste de mi cumpleaños! ¡Me encerraste afuera del balcón para ponerte a coger!
La voz de Tobby se va desvaneciendo poco a poco y se deja ver lo torturado que ha estado todo este tiempo. No presto atención a nadie más que él, en su dolor y su enojo, en lo mucho que le hice daño y lo impresionante en que su historia es parecida a la mía.
Las mismas palabras las he reservado para Rachel en algún momento.
—A veces me pregunto si realmente te importe o si te pasaste diez años pensando si fue un error tenerme...Mamá —la voz de Tobby termina por romperse y las lágrimas van cayendo en sus mejillas— yo quería que los fuéramos felices. ¿Por qué te moriste?
La habitación empieza a dar vueltas mientras el oxígeno se escapa de mis pulmones. Un ataque de pánico. Un maldito ataque de pánico y vaya a saber cuándo mierda tuve uno la última vez.
—¡¿Por qué mama?! ¡¿Por qué me dejaste?! —grita Tobby levantándose de su asiento y dándole una patada a la silla vacía.
El corazón se me encoge. No quito la mirada sobre Tobby en ningún momento, veo sus lágrimas escurrirse por sus mejillas mientras grita en llanto. Tan solo tiene once años. Su mama también murió por sobredosis de cocaína.
Por mi culpa.
Yo le vendía la cocaína.
Savannah se da cuenta que el niño está fuera de control y se acerca a él para consolarlo a la vez que le echa una mirada a toda la clase. Todos estamos mirando a Tobby y su profundo dolor, cada uno está siendo afectado a su manera. Nadie quiere intervenir. Nadie sabe cómo porque ni siquiera hemos podido lidiar con nuestro propio pesar.
La psicóloga toca el hombro del chico, pero este mueve el hombro con brusquedad y grita más fuerte. Savannah se alarma ahora que Tobby se está descontrolando aún más. Tabita se acerca hacia dónde estamos y nos hace un gesto con la mano.
—Salgan, termino la clase por hoy.
Todos toman sus cosas y dejan a las dos mujeres lidiar con Tobby no creo que ninguno quiera quedarse a ver qué sucede, supongo que todos están respetando la situación del niño y deciden no joder en el asunto.
Yo aún no puedo moverme. Siento cada extremidad en mi cuerpo paralizada, no sé hace cuanto he dejado de respirar, solo que las paredes comienzan a sofocarme y las voces parecen cada vez más lejanas y distorsionadas. Frio en mis huesos, la piel cubierta de sudor. Estoy a punto de desmayarme.
Esto es mi culpa.
—Ey, Bush —murmura Zayn a mi dirección y apenas soy capaz de voltear a verlo —¿Qué te sucede?
Abro la boca sintiendo la mandíbula temblar, las palabras no salen de ninguna manera cuando por dentro solo quiero gritar. No puedo, me está desesperando no tener el control en esto.
—Sácame... —no soy siquiera capas de completar una sola frase, y, para mi horror, mi voz apenas es un suspiro.
Zayn me mira serio y luego echa una mirada hacia Tobby. Tabita y Savannah aún siguen ocupándose de él y ni siquiera notan que no nos hemos ido. El moreno me levanta pasando un brazo por mi cintura y me ayuda a caminar hasta la salida.
—¿A dónde quieres ir?

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Zayn me da un cigarrillo y su encendedor. Con mis dedos temblando prendo el cigarrillo después de llevarlo a mi boca y comienzo a fumar de una pitada a otra. Mi cuerpo sigue temblando por más que haya recuperado la habilidad de respirar. Siento mi corazón inquieto y lleno de culpa.
Tobby perdió a su mama por mi culpa.
—¿Qué es lo que te sucede Bush? —pregunto Zayn con el ceño fruncido. Estamos arriba de la azotea, el único lugar donde no podrían vernos fácilmente —Mira como estas actuando. ¿Acaso te afecto tanto lo que dijo ese niño escandaloso?
—¡Cállate! —grito molesta —¡Tú no sabes nada sobre él!
—¿Y qué? ¿Tu si? —replica con ironía y me toma del brazo para levantarme.
—¡No me toques!
Zayn me suelta y de inmediato caigo sobre el suelo, ni siquiera soy capaz de mantenerme en pie. Mis piernas se durmieron por completo.
—Estas echa un desastre.
—¡No te importa!
—Vale, vale. No es necesario que te enojes —se encoge de hombros y se lleva un cigarrillo en la boca para encenderlo —Cada uno tuvo su historia de vida, Bush. Nadie elige lo que le pasa, por algo estamos aquí. No te tomes lo que le paso al niño como algo personal.
Sin embargo, Zayn no sabe cuan personal es lo sucedido entre Tobby y yo. Caroline, su madre, era una amiga de mama. Se conocían del mismo ambiente y siempre había sido buena conmigo. Cuando empecé a vender mierda, ella fue mi fuente de ingreso más alto. Recuero muchas noches tomar a su lado y beber whisky en las rocas, tal y como le gustaba a ella. Mirábamos Perfume de mujer de Al Paccino porque era su preferida y Tobby nos acompañó muchas veces. Lo he llevado a jardín y a la escuela, he pasado por él e incluso tomábamos un helado en la heladería a dos cuadras de su casa. No es que no había relación, existía y mucha. Tobby era como mi hermano menor y yo había matado a su madre, justo como Sam había matado a la mía.
El lugar sigue dando vueltas, tiro el cigarrillo casi sin terminar hacia un costado y me recuesto en el suelo. Me siento tan agotada después del ataque de pánico que no puedo siquiera mantenerme sentada.
—Es un día difícil, ¿eh, Bush?
—Basta, Zayn. Enserio que no estoy de humor.
—No es lo de menos, pero tranquila, no voy a joderte.
Y no lo hace, se termina su cigarrillo para sacar otro y fumarlo. Ni siquiera siento ansiedad por tomar o fumar un cigarrillo. Solo quiero quedarme recostada sin pensar en nada más que en las nubes.  Las veo pasar con lentitud y yendo hacia un nuevo horizonte. Me gustaría ser como ellas, moverme en el aire y escapar, rodar y rodar sin llegar a un punto fijo. Tal vez volvería a lo mismo a cabo de un tiempo, o tal vez caiga en forma de lluvia y pertenezca al rio, al mar, al océano o incluso a las calles. No lo sé, pero debe ser mejor que estar aquí encerrados.
Zayn pronto se une a mi limbo, acostándose boca arriba en el suelo conmigo.
—¿Has imagino alguna vez ser otra persona?
Volteo a mirarlo, él observa las nubes con atención, quizá ignorándome.
—No —digo cuando me doy cuenta que él sigue esperando mi respuesta—pero me gustaría desaparecer por un breve momento.
—Todos los deseamos alguna vez en la vida. Incluso sino están encerrados aquí como nosotros.
Las palabras salen sin que yo las piense, un acto impulsivo y estúpido.
—¿Porque estás aquí?
Él vacila tanto que creo que no va a contestarme. Ya era demasiado pedir una confianza así entre nosotros, apenas y logramos tener una conversación sana sin discusiones ni insultos.
Sorprendentemente, Zayn me contesta.
—Collin era mi hermano mellizo —su voz suena lejana, al verlo en su mirada sé que Zayn se encuentra muy lejos de mí, muchos años atrás—Él murió por mi culpa.
El sentimiento de comprensión y empatía me oprimen el corazón. Por primera vez, pienso que Malik y yo quizá no somos tan distintos como creía. Tal vez porque yo me siento así desde que mama murió, o quizá desde que nací. Si yo no hubiese nacido, quien dice que Rachel estaría viva y con una vida mucho mejor de lo que llevo por tener una hija sin un hombre que la ayudase con toda la carga de criarme.
—No sirve de nada sentirse así —digo en voz alta, más para mí que para él—Los muertos no pueden revivirse y nosotros no podemos morir.
—¿Alguna vez has pensado en morir?
Me tomo unos segundos en responder porque no sé si contestarle la verdad, pero mi ser ansia tanto, como nunca antes, sentir un apoyo por primera vez. Hablar de mí es difícil, tanto que la garganta se me cierra y no me deja expresarme.
—Todo el tiempo.
Aun recostados sobre el suelo de la azotea, la mano de Zayn busca la mía y la entrelaza con la suya. Lo miro brevemente y me encuentro con sus ojos mieles tan llenos de sentimientos que no se descifrarlos. Entonces me atrae hacia él y por un acto de reflejo apoyo mi cabeza en su pecho izquierdo. Escucho los sonidos de su corazón y por un segundo creo que sincronizan con los míos. Esto se siente único, inesperado e increíblemente reconfortante.
El ambiente es triste y silencioso, solo miramos las nubes y cada uno anda revoloteando en sus pensamientos. Seguramente él recuerda a Collin, su hermano y su culpa. Yo recuerdo a mama, sus sonrisas y sus llantos, sus borracheras y los hombres que traía a casa para trabajar. La recuerdo en la bañera muerta y con el frasco de pastillas y cocaína desparramados sobre el suelo y que pronto se cumplirá un año más de su muerte. ¿Y cómo olvidar? Recuerdo a Caroline muerta y Tobby gritando.
Cierro los ojos e inspiro profundamente. Pese a que la ansiedad y el dolor me culminan, los latidos del corazón de Zayn me van llevando a la tranquilidad y la relajación. Me aferro aún más a él, sintiendo las lágrimas picar en mis ojos y los sollozos queriendo salir de mi boca. Zayn parece advertirlo porque me abraza por completo dejándome esconder mi cabeza entre sus pechos. Apenas dejo de escuchar los latidos de su corazón, empiezo a llorar.

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Yo, Becca Bush, prometo solemnemente no volver a ser una imbécil.
¿Difícil tarea, eh?
Complicado.
Vaya uno a saber porque diablos tuve que quebrarme justo delante de Zayn. Es suficiente con que haya visto el lado más vulnerable de mí, pero llorar en sus brazos ya era demasiado dramático y estúpido. Si tan solo hace un par de días me hubiesen dicho que estaría así por él, entonces le habría dado una patada en las bolas o en su vagina. Esto es pura mierda.
¿Por qué anda revoloteando todo el tiempo en mi cabeza?
La cafetería hoy anda tan llena y revoloteado uno y otro por aquí por todos lados. Lo típico. Avanzo precavida mientras veo de por doquier, alerta por si un muchacho de moreno y ojos miel anda rondando por aquí.
—Becca—me llaman y me sobresalto por el tono de voz grave. Para mi suerte, es Dominic, el amigo de Cleo. Me sonríe divertido por mi reacción y me extiende la bandeja—Ten un buen almuerzo.
—Hnn...
Agarro la bandeja y camino hacia la salida más cercana lo más rápido y disimulado que puedo.
—Bush.
Su voz me paraliza. Ni siquiera volteo a verlo.
—¡Espera!
Sigo sin más aún más rápido, pronto siento la mirada de algunos curiosos sobre mí y la ansiedad se aumenta.
Llego al baño abandonado de Borya volteando una y otra vez por si alguien me sigue, pero al parecer he perdido de vista a Zayn. Entro al viejo baño y a uno de los cubículos, bajo la tapa y comienzo a comer el guiso de arroz que han hecho. No es hasta que encuentro un pelo dentro de la comida.
—Que mierda —rechisto enojada y tiro la cuchara con fuerza sobre el plato. Tiro la bandeja al piso y solo agarro la manzana—Al menos debieron lavar la fruta.
—Sí, eso si —me sobresalto al escuchar una voz femenina cercana.—Soy yo, Becca.
—¿Lara?
—¡Exacto! —ríe risueña, como si fuese una niña —Nunca comas el guiso, es horrible. Debe ser cortesía de tu amiga la bipolar.
Me encojo de hombros. Seguramente fue así.
—¿Qué haces aquí, Bush?
—Almuerzo.
—¿En el baño? Eso es de fracasadas.
—Tú eres la peor fracasada. Estabas antes que yo.
—Es mi primera vez aquí.
—La mía también.
—Entonces, ambas somos patéticas por igual, ¿verdad?
La ignoro y le doy un mordisco a mi manzana, esperando que esto me mantuviera llena por el día, aunque lo cierto es que jamás he sido de las que tienen mucho apetito. Casi no tengo hambre y rara vez algo no me gusta.
—Deberíamos ser amigas. Ya sabes, para que ambas tengamos con quien sentarnos en la cafetería.
—Ya tengo con quien sentarme —replico pensando en Nick.
—Pero yo no. ¿Qué te cuesta, golfa?
Suspiro y tomo de la pajita la caja de jugo de naranja que me dieron en la cafetería.
—Me da igual.
—No se vale retractarse, ¿vale?
—Aja.
Termino mi manzana y la tiro en un cesto de basura. Abro la puerta y me voy en dirección a la salida con la bandeja en la mano. Escucho la otra puerta del cubículo abrirse y sale Lara con su propia bandeja.
—¡Vayamos juntas!
La espero brevemente. La verdad es que espero darle mi bandeja a medio camino e irme al cuarto a descansar un poco antes de la siguiente clase. Si quiere amistad por conveniencia, le toca lo suyo.
Apenas doblamos la esquina, saliendo del sector abandonado, Nick aparece de pronto con las manos en los bolsillos y mirándonos con curiosidad.
—¿Becca?
—¿Qué?
—¿De dónde vienes?
—¿Siempre eres tan entrometido?
Nick se encoge de hombros, divertido.
—A veces.
—Bah.
Lara da un paso adelante frente a Nicholas, casi sin darme cuenta en que momento lo hizo. Le sonríe coqueta y tira parte de su cabello hacia atrás, quizá tratando de imitar ese estúpido gesto que hacen las mujeres para lucir con más personalidad.
¿Trillado? ¿Dónde?
—Soy Lara Williams. ¿Eres Nicholas Pierce, cierto?
Nick solo asiente y pasa de ella, como hace con la mayoría de las personas que no conoce o no tiene confianza. Así es mi muchacho.
—¿Vas a ir a la clase de Tabitha? Mañana es jueves y tenemos que terminar la canción. Puedes faltar si el profesor habla con ella.
Ciertamente, no me apetece ir a las clases de Tabitha en la tarde. Son tan aburridas. Tabitha no les enseña absolutamente nada de lo que nos enseña a Zayn y a mí. En clase con los demás es como si a cada momento hiciera actividades para que sacáramos lo que llevábamos a dentro. Todo era un truco para descubrirnos.
—Voy contigo.
—¿Puedo ir con ustedes?
—No —respondemos rotundamente el castaño y yo a Lara.
Le dejo mi bandeja arriba de la suya y sigo a Nick caminado hacia la sala de ensayo.
Nicholas es como mi yo, pero en versión hombre y con más hormonas sensibles.

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Tabitha viene en mi búsqueda, y cuando creo que va a soltarme el regaño por saltearme su clase, me lleva hasta la oficina de Savannah sin dar ninguna explicación. No es hasta que llegamos que veo a Garrett cuando sé que hay algo que no va bien. No es como siempre que me llaman entre ambas, en verdad con los que más simpatice en estos seis meses fueron con mi psicóloga y mi profesora de arte, pero que Garrett esté aquí significa un asunto grave, ni siquiera en la reunión con los padres estuvo y eso que era importante.
Me quedo de pie, estática en la puerta del estudio de Savannah, lista para salir corriendo en cualquier momento en que la situación salga en desventaja hacia mi persona. ¿Y si se enteraron que estuve consumiendo aún más de lo que ellos creen? ¿O si vuelven a hablar sobre el asunto de Kiara?
—Tranquila, Becca, no te alarmes —dice Garrett como si adivinara mis pensamientos—Estamos aquí para hablar sobre el aniversario de tu madre.
Eso solo logra aliviarme por un momento antes que vuelva a ponerme tan rígida o incluso más que antes. No me gusta hablar sobre Rachel con nadie, absolutamente nadie, y no me hace gracia que estas tres personas estén sacándola en el tema.
—¿Qué pasa con eso?—inquiero tan tensa como me encuentro.
—Solicitaste visitar a tu madre en su aniversario y cumpleaños —comenta Savannah abriendo lo que parece ser mi expediente—Pero para ello tu padre tendría que venir a buscarte.
Cierro los ojos con frustración. Como lo imaginaba.
—Entonces, no quiero ir.
—Rebecca, por favor —pide Garrett suavemente—Lograr una interacción con tu padre te ayuda a tu recuperación.
—No es como si estuviera enferma, y no es como si a él le importara el aniversario de mi madre —replico subiendo mi tono cada vez más fuerte, cada vez más furiosa.
—Aun así es tu papá —insiste.
—Creo que será mejor dejar el tema por ahora —interviene Savannah, pero Garrett menea con la cabeza.
—Hace seis meses que no tienes contacto con él y, según el reporte, ha sido muy leve la interacción entre ambos...
—¿Y debo forzarlo a que sienta algo más que culpa cuando me ve?
—Becca...
—No sé cuál haya sido tu vida, Garrett, pero ese viejo fue una mierda mi mama y conmigo —la voz se me ahoga, queriendo quebrar en un llanto de pura frustración y bronca —Él ni siquiera tiene derecho a ir a verla al cementerio. No lo quiero ahí.
—Esta institución no te brindara el permiso sino es bajo tu tutor.
—Eso es mentira. Savannah me dijo que podía ir siempre y cuando un responsable fuera o dentro de la institución asegurara mi devolución en menos de dos horas.
Garrett le dedica una mirada a mi psicóloga, como preguntándole si fue quien me dio la respuesta, ella solo asiente seriamente y tan pacifica como siempre.
—Piénsalo bien...
—Ya basta, Garrett—interviene Tabita tan dura y severa como la conozco—La interna Bush tiene sus razones para negarse. No podemos obligarla a nada que no quiera.
—Tabita...
—El tema queda terminado aquí: Becca no ira y listo.
Pese a que me siento angustiada y con ganas de replicarle, otra parte de mi le agradece por saber entenderme y apoyarme en la decisión. Savannah solo asiente, creo que ella estará bien con cualquiera de las dos decisiones que tome Tabita, he notado que son muy cercanas y hasta el grupo de apoyo especial es dirigido por las dos, y casos especiales, como los míos.
Tabita me acompaña hasta afuera del estudio de Savannah y pasos después me detiene con una mano sobre el hombro.
—Si cambias de opinión y quieres ir a ver a tu madre, solo dime.
—Ya dije que no quería que ese hombre vaya.
—Nadie dijo nada de tu padre —enfatiza con una mirada seria—Solo te hable por si quieres ir a ver a tu madre.
Me quedo mirándola sin decir nada, dándome la idea de que es lo que quiere decirme. Es una corta sonrisa que confirma mi teoría, Tabita me da un golpe leve en la espalda.
—Ahora ve a tus clases, se hace tarde.
La miro por uno breve segundo más antes de darme vuelta y caminar hacia la siguiente clase, con las palabras de agradecimiento atoradas en mi garganta

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Ya casi se hace la hora para mis clases con Tabitha, y, para mi desgracia, Zayn estará allí. Todavía no sé cómo enfrentarlo, pero faltar a la clase no es una opción: Tabitha nunca se marcha antes de vernos a los dos en la sala y estoy segura que vendrá a echarme la bronca por la ausencia.
Termino de vestirme en el baño y salgo hacia la habitación con mi cabello húmedo. Bonnie de inmediato levanta sus ojos hacia a mí, observándome desde su escritorio y con su libreta abierta.
—¿Por qué siempre sales tan tarde?
—Creí que ya no éramos amigas —replico aun ofendida.
Bonnie suspira y revolea los ojos.
—Que te comportes como una cría no significa que dejemos de ser amigas.
—¿Entonces, sigues siendo mi amiga pese a que me ignoras y te pones de lado de los demás?
—Becca...
—Me da igual. Tengo que irme.
La rubia se levanta desde su lugar y camina hasta enfrente de mí con tranquilidad. Me gustaba Bonnie más que cualquiera de las chicas porque es tranquila y no es para nada entrometida. Es la compañera perfecta que todos quieren en Borya. Muy respetuosa y lo suficientemente inteligente sobre no indagar donde no debe ni hacer preguntas incomodas.
—No estoy del lado de Kiara. Las chicas tampoco están en tu contra...
—No parecía con Annie y Cleo...
—Bien, lo reconozco —levanta las manos arriba —Ellas si están enojadas contigo, pero Tim y yo no: estamos del lado donde no queremos que ninguna de las dos salga perjudicada de esto.
—Eso no pareció cuando viniste a defenderla.
Bonnie de inmediato suspira frustrada. ¿Y qué puedo decir en mi defensa? Pareciera que es una habilidad estoy de frustrar a los demás.
—No defendí específicamente a Kiara, sino a nuestro grupo —espeta y se cruza los brazos —Te dije que dejaras de estar tan a la defensiva.
—No estoy a la defensiva.
—¿Estas segura?
Bien, tal vez sí. Un poco. Pero no es como si yo fuera a confirmárselo y ella lo sabe.
—De todas formas, no vuelvas muy tarde ni te metas en problemas —Bonnie me regala una sonrisa amistosa y unas palmaditas en la espalda para volver a su escritorio.
La observo breves segundos antes de tomar mi chaqueta y colocármela. La despido brevemente y cierro la puerta antes de escuchar su respuesta. Por lo menos he hecho los pasos con Bonnie y las cosas serán menos tensas entre nosotras.
Dejo el tema de mi compañera de cuarto de lado cuando mis pasos cada vez se van acercando a la sala de arte. Decir que no estoy nerviosa es una gran mentira, lo estoy y en grande. Me siento humillada y estúpida por el espectáculo que hice en la azotea, y si vamos al caso, Zayn es un imbécil que lo único que hará será burlarse de mi como cada vez que tiene la oportunidad.
En el segundo que entro a la sala, el corazón se me cae al piso cuando no veo a Tabitha adentro, solo esta Zayn concentrado en su pintura.
—Ya estás aquí —dice apenas levantando la mirada hacia a mí para volver a su trabajo—Tabitha dijo que vendrá dentro de dos o tres horas para supervisar como vamos y por si necesitamos algunos consejos. Sera mejor que empieces con lo tuyo, se enojó porque no has hecho nada y mañana hay que entregarlo.
Asiento casi atontada y me voy hacia el armario de la sala para sacar el caballete y colocar un cuadro sobre ella. Busco los colores necesarios junto con los demás materiales que necesito para mi trabajo, aun sin saber exactamente qué debo hacer.
Tal vez pasan más tiempo de lo que creo, pero sosteniendo el pincel con color rojo y observo el cuadro sin pintar, las ideas se vienen a mi cabeza al mismo tiempo que se difuminan. ¿Y ahora qué hago?
—¿Tienes algún problema?
Me sobresalto ante su pregunta. El silencio es tan incómodo cuando estamos solos, que apenas y nuestras respiraciones se escuchan. Zayn, sin embargo, sigue mirando hacia mi dirección con su obra maestra casi terminada. Creo que se me van a saltar los ojos al ver su pintura.
—¿Te gusta? —señala a esta con una sonrisa soberbia—Mírala todo lo que quieras. Algún día deberás pagar para verla.
Revoleo los ojos ante su actitud. Malik solo menea la cabeza con diversión y me hace un gesto con la mano para que vaya hacia él.
—¿Qué quieres?
—Solo ven.
Titubeo antes de hacerlo, aun así voy con desconfianza hacia él y se hace unos pasos al costado para darme la oportunidad de observar su obra. Nada demasiado extravagante, solo una pareja caminando debajo de la lluvia en un parque iluminado por los faroles. Se puede decir tan fácil y pareciera muy insignificante, pero sin dudas no lo es: desde cada pincelada a cada movimiento de su muñeca es maravilloso. Los faroles iluminan la noche en una desencadenada lluvia y una pareja camina con la tormenta sobre ellos, casi difuminados.
Es jodidamente precioso.
—Santa mierda.
—Esta genial, ¿verdad?
—¿Vas a concursar con eso? —le señalo impresionada.
—No, creo que es demasiado soso para presentarlo.
Lo miro incrédula. Si eso es soso, lo mío será digno de sentencia de muerte.
—¿Entonces, por qué hiciste tantas? —señalo al montón de cuadros que tienen apilados detrás de su trípode.
Zayn entrecierra los ojos de inmediato.
—¿Crees que puedo hacer un cuadro y simplemente presentarlo?
—Parece que sabes lo que haces —me encojo de hombros.
El moreno solo menea la cabeza y se va hacia donde están los cuadros apilados para tomar el último que esta contra la pared.
—Mira esto, es una completa mierda.
Y lo es. Un caballo saltando en una cerca con pinceladas demasiadas tocas y gruesas, casi nada se obtiene del Impresionismo.
—He estado aquí durante casi todas las noches tratando de mejorar mi estilo Impresionista —confiesa levantándose los hombros.
—¿Pero tú no te vas antes que yo?
—Solo voy a darme una ducha para refrescarme o fumar un cigarrillo. A veces estar tan enfocado en el trabajo no es bueno y necesito despejarme por un momento.
—Pero en las mañanas sueles llegar más temprano que yo…
—Insomnio. Solo duermo tres o cuatro horas por día —contesta volteando a mirar a su retrato—Con dormir un poco aquí y cambiarme de ropa está bien.
Solo en ese entonces me doy cuenta cuán importante es esto para él. Zayn no quiere entrar en el concurso para poder salir de Borya un fin de semana, él quiere hacerlo porque le gusta realmente el arte. Casi me siento avergonzada, casi porque no debería hacerlo cuando no hay punto de comparación entre ambos. Sin embargo, mientras más observo sus facciones y sus ojos sumidos en su creación, cada vez mi corazón se agita con más violencia y absurdos pensamientos vienen a mí.
—¿Qué? ¿Estas impresionada? —voltea a mirarme con su sonrisa socarrona.
—Creía que solo eras un idiota.
—Un idiota con talento —reconoce con orgullo—Ahora, deberías empezar con el tuyo de una buena vez antes que Tabitha te eche la bronca. Mañana es la entrega.
Asiento sin más y volteo para caminar hacia mi trípode armado y con el lienzo blanco, listo para que haga algo sobre él de una buena vez. Zayn me detiene tomándome del brazo antes que siga avanzando. Sus ojos miel de pronto son más serios y su sonrisa menos soberbia. Es casi igual cuando me dijo que jamás me había visto sonreír.
—Si tanto te gusta el cuadro, te lo regalo.
Me tomo más de cinco segundos en contestarle, pero es casi imposible cuando un huracán parece pasar sobre encima de mí, dejándome complemente desecha y desarmada.
—Bien.
Ni se porque lo dije, ni se por qué acepte, solo sé que será mejor que empiece a hacer la pintura de una buena vez antes que lo abofetee por ser tan caliente.
¿Por qué sigo pensando cosas así?
—¿Por qué estuviste evitándome?
La pregunta de golpe provoca que el pincel se caiga en el suelo con la pintura roja. Le hecho una mala mirada mientras me agacho y limpio el desastre que hice, solo para evitar contestarle.
Malik camina hacia a mí, quedando justo a mi lado. Pareciera que lo hace para torturarme, como si fuera un jodido pasatiempo. Si, hice el ridículo, pero no es como si él tuviera que estar detrás de mí para recordármelo.
¿Por qué mierda es todo tan complicado cuando él está cerca?
—¿Y?
Retengo el suspiro y lo observo de reojo, cruzado de brazos y esperando mi respuesta.
—No me escondía de ti.
—Correr hacia la salida de la cafetería cuando me ves no es exactamente no esconderte, Bush.
—Que no me escondía —casi gruño y empiezo sin más a pintar el cuadro.
—¡Así no! —exclama dándome más dolores de cabeza—Lo estás haciendo horrible.
—No todos podemos ser un genio como tú, Picasso.
—Lo sé, no te deberías avergonzar por eso. A ver—se pone detrás de mí y sujeta mi mano que sus tiene el pincel —Así es como debes hacerlo.
Ni siquiera presto atención a que está dibujando, ni tampoco a sus palabrerías sobre cómo debería hacerlo y que características principales tenía el arte impresionista. Lo único en que estoy concentrada es en su calor corporal, pareciera que la sala está en llamas como si fuera un jodido verano con cincuenta grados.
Y mi corazón. Voy a tener un ataque.
—¿Qué piensas hacer? No es necesario que hagas algo demasiado extravagante, Tabitha solo quiere saber si comprendimos el concepto y dominamos la técnica.
Pero no le contesto. Mis palabras se han ido y no puedo responder absolutamente de mí para nada. Lo que no entiendo es que está pasando y por qué está pasando justamente esto cuando se trata de él. Zayn ha sido el idiota perfecto que toda chica quiere evitar porque sabe que es pura mierda, no es como si la tensión sexual entre nosotros no existiera, pero esto va más allá.
¿Qué me pasa?
—Ey, ¿estas escuchándome?
Y sigo sin poder responder.
La ansiedad me carcome cuando intuyo que se ha dado cuenta de lo que sucede, de la poca distancia entre nuestros cuerpos y lo íntimo que resulta esto. Baja mi brazo aun sosteniendo mi mano con la suya y nos quedamos así, callados y sumidos en el momento.
Donde. Esta. Tabitha.
—Te diste cuenta, ¿verdad?
¿Darme cuenta? ¿De qué?
No alcanzo a preguntarle. Él lo contesta por sí solo.
—No es como si fueras demasiado atractiva o tuvieras una gran personalidad, pero supongo que ya estoy haciendo esto demasiado evidente, Bush. —dice sin más, sin ningún tipo de doble intensión en su voz ni la soberbia que tanto lo acompaña —Creo que me gustas… un poco.
Volteo de inmediato para obsérvalo. Zayn da un paso hacia atrás, por fin dándome un respiro a mi sofocación.
—¿Qué?
—Ya lo escuchaste —replica casi malhumorado, ¿y nervioso?
Suelto una corta risa acida.
—¿Y crees que voy a creerme eso después de tratarme como mierda?
—Acepta que desde que saliste del encierro no te he tratado tan mal.
—Pero me has tratado mal. ¿Acaso tienes cinco años para molestar a la chica que te gusta?
—No.
—¿Entonces?
—Entonces, nada, Bush. No es demasiada ciencia y no es como si hubiese una maldita prueba que te apruebe o repruebe para que alguien te guste. Solo acéptalo y ya, y vete haciendo la idea que voy a acosarte por todo Borya.
Cierro con fuerza los ojos, frustrada y enojada por su actitud, y antes de empezar a gritarle por ser tan idiota, en mi descuido sus labios chocan contra los míos y cuando ya abro los ojos, lo veo tan cerca y con los parpados cerrados. Sus boca presionan contra la mía, trato de separarme de él, y como si lo adivinara, Zayn agarra mis brazos y me estrecha aún más hacia su cuerpo. Resisto un poco más casi asfixiándome por la ansiedad, hasta que finalmente me dejo derrotar como una completamente perdedora.
Ni siquiera lo pienso y solo le sigo el beso, soltando el pincel y aferrándome había él. He besado muchas veces, pero nunca así. Nunca tan fuerte y profundo.
Intenta separarse, pero no lo dejo, prefiero morir antes de que lo haga. Y seguimos besándonos, esta vez más tranquilos y dulces, saboreándonos.
—Creo que me gustas definitivamente —dice con la respiración entre cortada y apoyando su frente con la mía.
Trato de pensar con claridad pero no puedo, su cercanía y mi corazón latiendo a toda prisa no me dejan. ¿Qué hice?
—Y creo que yo también te gusto —sonríe divertido antes de volver a besarme más profundo que antes.


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Mensaje por Stark. el Sáb 21 Oct 2017, 2:47 am


Parte 19.3
Becca Bush





Si pudiera elegir un deseo seria poder suicidarme sin miedo y sin culpa. O tal vez sería que alguien pueda golpearme por haber sido tan idiota y haber caído en las garras de ese lobo feroz.
Casi parezco caperucita.
Ya, el besarme con Zayn no fue bueno, peor aún fue haber salido corriendo de la sala de arte después de nuestro segundo beso. Queda corto decir que me comporte como una estúpida y me da mucha vergüenza la situación. Es casi asfixiante y para nada consolador. ¿Por qué le devolví el beso? Tuve que haberle dado un rodillazo en las bolas y acabar de una buena vez con todo este malentendido. Porque es un malentendido, ¿no? Vamos, no es como si las palabras de Zayn fueran completamente sinceras, ¿cierto?
Suspiro y agacho mi cabeza con resignación. Soy un completo desastre.
La pelota me golpea la cabeza y suelto un exclamación de dolor. Suena el silbato y la entrenadora viene corriendo hacia donde estoy para observarme.
—No, no pasó nada mas —dice observando mi cara—Presta más atención, Bush, estas en la hora de gimnasia, no en un maldito cuento de princesas.
Sé que tiene razón, pero ni siquiera me molesto en contestarle. Es completamente mi culpa por ser tan descuidada.
—¡Hoffman! Ten cuidado la próxima vez.
—Lo siento —dice Kiara casi de inmediato, arrepentida por su lanzada.
Casi ni me importa que fuese ella, solo estamos jugando quemados y estamos en el equipo contrario. Peor era Cleo que a cada momento quería darme con la pelota, pero por alguna razón u otra su tiro siempre fallaba.
Paso una mano por mi rostro tratando de despejarme y volver al juego. Noto la mirada de Bonnie preguntando qué diablos me sucede, pero la desvió para que no note lo inquieta que me siento. No. Es una estupidez seguir así por algo tan simple y tonto como un beso con Zayn.
¿Entonces por qué estoy así?
No hago más que cuestionar una y otra vez lo que sucedió y porque paso. ¿Que si Zayn había sido más suave conmigo? Si, lo había sido. Incluso antes de que entrara al encierro, él había actuado bien conmigo en la azotea. Me beso aun con la palma de mi mano cubriendo mi boca y me sonrió por primera vez con una sonrisa que no había conocido de él. Sus ojos ámbar inquietándome por donde quiera que vaya y volviéndose más dulces que antes. Claro, excepto cuando se trata de Kiara.
El malhumor parece volver a mi sistema y estoy agradecida por ello. Agarro la pelota que la entrenadora me lanza y suena el silbato para que empiece el juego. De solo pensar a Zayn y Kiara juntos, riendo y yendo de un lado a otro como han hecho este último tiempo, sobre todo ahora que Harry está encerrado en aislamiento, lanzo la pelota con fuerza sin ninguna dirección exacta, pero para mí desgracia o fortuna, le da justo en la cara a Kiara.
El sentimiento de arrepentimiento me cae de golpe cuando la nariz de la morena empieza a sangrar y lleva enseguida una mano sobre su nariz, asustada.
El silbato vuelve a sonar.
—¡Bush! ¡¿Que carajos?!
—Lo siento —digo de inmediato, porque realmente lo hago.
Annie y Cleo corren hacia donde esta Kiara con la mano aun sobre su nariz, dirigiéndome una mirada triste. Ya, que no me mire así, no fue apropósito.
—Ten cuidado, Becca —dice Tim acercándose a mí, inspeccionándome, como si tratara de descubrir si lo hice apropósito.
—No quise hacerlo —replico de inmediato, sintiéndome atacada.
—Tranquila —Bonnie se acerca poniendo una mano sobre mi hombro —Estoy segura que ella sabe que no fue apropósito.
La entrenadora la revisa y la hace apretar un pañuelo contra la nariz.
—Bush, ve a la oficina de Garrett.
—¡No! —exclama Kiara aun con la nariz sangrando—Solo estamos jugando, no fue apropósito.
—¡Pero mira cómo te sangra!—grita Cleo y le aprieta el pañuelo contra la nariz antes de dirigirme una mirada asesina —¡Deja de molestar a Kiara o te muelo a golpes!
—Ya me disculpe, ¿acaso de bipolar eres sorda, tarada?
—¡¿Que me dijiste?!
—¡Ya está bien! —grita la profesora—Annie, solo lleva a Kiara a la enfermería.
—Sí, entrenadora.
Kiara se marcha con la castaña por la puerta del gimnasio mientras yo me siento cada vez más culpable. Pero enserio que no fue apropósito, solo pensaba en Zayn y Kiara siendo tan íntimos uno en el otro que simplemente no lo pensé y lance la pelota.
—Que siga el partido —y la profesora vuelve a dar con el silbato.
La situación parece empeorar para mí, cada pelota va en mi dirección y es cortesía de mi gran amiga Cleo, y si, con mucho sarcasmo. Esquivo las pelotas y tomo las que puedo para devolverle el ataque. ¿Cuándo diablos va a entender que ella no tiene nada ver en mi asunto con Hoffman? Ni idea, pero espero que sus medicinas le devuelvan la cordura que quizá nunca tuvo.
En uno de los ataques, la pelota va hacia la cara de Bonnie, que se encontraba detrás de mí, y su nariz también empieza a sangrar.
—¡La mismísima mierda que te pario, Cleo!
—¡No era para ti, era para Becca! —chilla Cleo angustiada y enojada —¡Para que te paras atrás!
Eso se siente como un deja vú.
—¡Ya me tienen los ovarios llenos con su mierda, Gallaway y Bush! —grita la profesora tan roja por la ira —¡Se termina la clase! ¡Que alguien acompañe a la señorita Beverly a la enfermería y las demás a las duchas! ¡Ustedes dos! —nos señala a ambas—Se quedan a limpiar el gimnasio.
—¡¿Qué?!
—¡Sin peros, joder! ¡Me tienen harta!
El gimnasio se termina de vaciar incluso antes de que Cleo y yo nos diéramos cuenta, solo asentimos cuando la profesora nos manda al armario de limpieza del lugar.
—Una sola pelea —dice casi degustándolo anticipadamente, como si supiera lo que sucedería en su ausencia—Y me encargare que vivan con una escoba en la mano.
Suspiro y pienso que no puede haber nada peor que esto.
Nuevamente, Cleo y yo estamos solas limpiando como condenadas el maldito gimnasio. Si bien, no es tan grande como uno común, pero si lo bastante para hacernos sudar y lamentarnos como idiotas.
Observo desde lejos a Cleo y me pregunto porque acabamos así. Ósea, no es que siempre nos lleváramos completamente bien, pero teníamos una relación con bastante confianza para insultarnos en broma y que sin ninguna de las dos nos tomáramos a pecho. Y ahora aquí estamos, limpiando y haciendo arder Troya como locas. ¿Y todo por qué? Por la odiosa de Kiara. ¿Qué tantas personas puede tener de su lado? Es simplemente molesto.
Tengo que terminar rápido para ir a la presentación del coro. Nick definitivamente va a degollarme si llego tarde, no va a tener piedad con lo perfeccionista que es, y la puntualidad es uno de sus fuertes. Ya casi puedo verlo con su mirada fulminante y diciéndome que soy una irresponsable y que no puedo tomarme nada enserio.
—¡Carajo! —grita Cleo después de veinte minutos y tirando la escoba hacia el piso con fuerza—¡Todo es tu culpa!
—Ni me lo digas —digo de mala gana—También es la tuya.
—¡¿Por qué?!
—Hiciste sangrar a Bonnie…
—¡Tu primero fuiste por Kiara y no fue apropósito con Bonnie!
—Santa mierda, ¡tampoco fue apropósito contra Kiara!
—¡No me mientas, Bush! ¡Eres una maldita! ¡No solo me dejaste limpiando los baños sola, sino que también ahora el gimnasio!
—¡A mí tampoco me hace gracia, joder!
Y desde un lado a otro, con Cleo a medio terminar su trabajo y yo aun barriendo, seguimos discutiendo. Creo que aún no me ha golpeado porque se tomó enserio la amenaza de la entrenadora, y sin olvidar la que tenemos encima con Crystal. De solo pensar seguir limpiando con ella me produce náuseas y migraña.
—¡Estas toda envidiosa con ella!
—¡Solo termina su jodido trabajo para que podamos irnos! —chillo exasperada y tiro la escoba a un lado—Yo ya termine mi lado, así que más te vale que te apures.
—¿Y si no que?
—¡Vamos a estar aquí hasta la medianoche y sabes que esa desgraciada nos tendrá aquí hasta que terminemos!
Cleo se lo piensa un momento antes de volver a agarrar la escoba con mala gana.
—Solo lo hago para no tener que respirar tú mismo aire.
Y la maldita se tarda casi una eternidad de terminar un cuarto de lo que le queda. Empiezo a barrer parte de lo que le queda para ayudarla, necesito irme antes de que Nick me grite y me odie. Suficiente es con las chicas.
—¡No me ayudes, no necesito tu ayuda!
Suspiro cansina y la ignoro. Sigo barriendo.
—¡Ya te dije que basta! —Cleo se acerca y me quita con fuerza la escoba entre las manos—No creas que por este gesto vas a arreglar algo.
—No quiero arreglar nada, solo quiero irme. ¿Acaso tu no?
—Tengo todo el día disponible —dice sonriendo de mala gana pero con soberbia —¿Acaso tienes que hacer algo?
—Dame la escoba, Cleo. Tengo que ir al coro.
—¿Y?
—Tengo una presentación.
—Me vale mierda.
La batalla entre nuestras miradas en cualquier momento decidirá quién saltara arriba de quien, pero que no se piense que por ser tan delgada y blendengue no significa que no voy a despedazarla. Voy a hacerla papilla si sigue exasperándome, creo haber soportado demasiado de ella.
—Vale, vale. Creo que necesitan un descanso las dos.
La voz del cómico Dominic resuena con ecos en el gimnasio. Cleo y yo volteamos a mirar hacia la entrada donde está el chico sonriéndonos, divertido por la situación. Detrás de él viene….
Ay no.
—¿Y ustedes que hacen aquí?
—Tienes que ayudar a hacer la cena —le recuerda Dominic llegando a su lado y sacándole mi escoba entre sus manos—Yo te ayudare a terminar tu parte. ¿Qué tal?
—¡No!
—Deja de hacer un escándalo, Cleo —dice Zayn molesto—Bush ya termino su parte, no la molestes.
—¿Qué?¿Ahora eres su perro guardián?
Mi corazón palpita con fuerza cuando la sonrisa socarrona se asoma en su rostro.
—Algo así —y le guiña el ojo, dejándola desconcertada y enviando miradas hacia él y luego hacia a mí y así repetidamente.
—¡El coro! —exclamo para evadir cualquier conclusión que saque la castaña—¿Nick está esperándome?
—Está furioso contigo.
Me muerdo el labio casi al instante de solo pensarlo. Joder.
—Vamos.
—¡Pero ella…!
—Basta, Cleo, no tenemos tiempo —replica Dominic empezando a barrer—Si me haces caso te daré un bol lleno de flan.
—¿Acaso me crees una niña o qué?
Zayn se marcha en medio de la discusión del chico simpático y divertido por las reacciones de Cleo y lo sigo casi de inmediato antes que la maldita se ponga a replicar. Pero si soy sincera, prefiero pasarme la tarde peleando con Cleo que ir con Zayn en silencio hacia la sala del coro, que exactamente queda al otro lado de Borya.
—Ya estamos llegando tarde, no es necesario que te apresures —dice cuando paso sobre él para encaminarme primera.
—Tengo que llegar.
—¿Por qué estabas peleando con Cleo?
Ni siquiera le contesto, solo sigo caminando hasta que toma de mi brazo y me hace detener. No puedo mirarlo de frente, tengo que bajar la cabeza porque sus ojos ámbar parecen joder mi existencia.
—¿Fue por el pelotazo a Kiara?
—Sí.
Lo veo de reojo. Su mirada se endurece al igual que sus facciones. Suspiro frustrada. Estoy harta.
—Mira, no es como si yo quisiera realmente golpearla con la pelota en la cara y hacer que su nariz sangre —lo miro de frente con todo el enojo juntado—La verdad es que estoy cansada que me señalen con el dedo como si fuera la jodida bravucona personal de Kiara Hoffman, porque no lo soy. Solo lance la pelota porque estaba enojada y enserio que no quería darle a Kiara, solo la lance. ¿Puedes tú y todo ese montón de mierda dejar de juzgarme?
—No dije nada…
—¡No lo hiciste, pero mirándome así lo dices absolutamente todo!
Zayn suspira antes de mirarme con seriedad. Estoy tan furiosa que cualquier estupidez que salga de su boca voy a hacer que se arrepienta por el resto de su vida. Juro que si viene alguien más con el tema de Kiara, no voy a responder de mí.
—Está bien, desde un principio pensé que no lo habías hecho apropósito—suelta a la vez que asiente, dejándome perpleja—No te preocupes, vengo de ver a Kiara y ella tampoco cree que fue intencional.
—¿Así que tiene que intervenir Kiara para que me creas? —cruzo mis brazos a la vez que mi odio hacia la castaña va creciendo—¿No puedes pensar en mi como una persona cero violencia sin que ella te lo diga?
—No es lo que quise decir…
—¡Si lo es! —chillo histérica, sin reconocerme al instante, pero sin parar—¿Por qué dices que te gusto y me besas si no vas a creerme?
—¿Que tiene que ver eso con esto, Bush?
—¡Tiene todo que ver! ¡Tiene que ver que lo único que hiciste ayer fue jugar conmigo cuando la que en verdad te importa es Kiara y yo solo soy para distraerte como Lara o como todas las idiotas que van detrás de ti!
—¡Eso no es así! —exclama molesto y con el ceño fruncido—¡Ayer fui realmente sincero!
—Por favor, ¿tu sincero? ¡Ni siquiera puedes admitir que Kiara te gusta! ¡No lo admites porque sabes que ella esta colada por Harry y solo luces más patético de lo que eres!
—¡No me gusta Kiara, joder!
—¡¿Entonces por qué siempre estas detrás de ella?! ¡¿Por qué, Zayn?!
—¡Porqué ella es igual a Collin! —grita con fuerza, incluso las venas de su cuello se remarcan al igual que las de su frente. Me deja callada y sintiéndome culpable de inmediato, sin palabras —¡Es igual a Collin, tan frágil y tratando de sostener una sonrisa sincera en el rostro! ¿Cómo no puedo doblegarme ante ella? ¿Piensas que para mí es fácil verla tan triste y destruida sin querer hacer nada?
Me quedo callada al verlo respirar agitado y con la mirada oscurecida por su pasado. Por impulso y casi sin pensarlo, mas guiándome por la confirmación de sus sentimientos, me pongo de punta de pies y le doy un corto beso. No hace falta más que su mirada sobre la mía para decir todo y a la vez nada. Zayn me rodea con sus brazos y me da un largo beso que me quita toda culpa y vergüenza para corresponderle como realmente quiero.
Lo beso y realmente lo beso sin sentir ningún pesar dentro de mí. No sé si es lo correcto, pero estoy cansada de reprimirme a mí misma.


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Llego a la sala del coro corriendo junto Zayn cuando después de unos besos me doy cuenta que realmente voy llegando tarde, y porque realmente necesitaba escapar de sus brazos antes de que me obligue a quedarme entre ellos por siempre. Mis piernas no dejan de andar con toda velocidad hasta que llego arriba del escenario, justo cuando Nick está a punto de cantar nuestra canción. Su mirada fulminante lo dice todo, va a hacerme papilla apenas y bajemos.
—Tienes suerte que Kiara me haya dicho de tu castigo —dice sin más antes de tomar la guitarra eléctrica y colocarse a un lado del escenario.
Miro hacia las butacas donde las del frente están ocupadas y diviso a Kiara, justo voltea a ver a Zayn con una sonrisa de oreja a oreja y empieza a hablarle, pero no puedo escucharlos. De solo verlos sonreírse mutuamente y hablarse entre ellos hace que mi sangre hierva.
Basta. No es como si realmente pasara algo entre ellos. Harry y Kiara tienen algo. ¿Cierto? No es como si tuviera que pasar todo el día con ambos para saberlo, aun si Zayn tiene sentimientos por ella, no es como si fuera correspondido.
¿Por qué estoy pensando en todo esto si hace menos de cinco minutos estábamos besándonos?
Esto es demasiado complicado.
Quito todo pensamiento pesimista de mi cabeza y me concentro en la presentación. Nick termina de afinar la guitarra antes de pasármela y coloco la correa alrededor de mi cuerpo, él enseguida me imita agarrando el bajo que está en un costado. Y en uno, dos y tres, Nick se asoma en el micrófono y empieza a cantar los primeros versos mientras empieza a tocar las cuerdas.

Who's to know if your soul will fade at all,
The one you sold to fool the world.
You lost your self esteem along the way.
Yeah.

Mis manos en la guitarra empiezan a moverse tan pronto Nick está terminando la primera estrofa y me acompañan la batería y la segunda guitarra. Casi siento la voz temblándome para salir de una buena vez, como si fuese la única oportunidad para hacerlo. Y es emocionante, de alguna forma estar aquí arriba junto a Nick a mi lado, se siente como si no se necesitara nada más.

Good God, You're coming up with reasons.
Good God, You're dragging it out.
Good God, it's the changing of the seasons.
I feel so raped.
So follow me down!


And just fake it, if you're out of direction.
Fake it, if you don't belong here.
Fake it, if you feel like infection.
Woah, you're such a fuckin' hypocrite!

Mi solo en la guitarra empieza mientras el segundo guitarrista me hace de soporte. Creo sentir mis dedos cortándose por las cuerdas de la guitarra. No me ha salido bien demasiadas veces, apenas y lo puedo hacer decentemente, pero esta vez es completamente diferente: como siempre lo hubiese hecho, el sonido sale sin ningún error y prosigo a acercarme al micrófono, encontrándome de repente con la mirada del instructor en el público. Al parecer, le gusto nuestra canción.

I can fake with the best of anyone.
I can fake with the best of 'em all.
I can fake with the best of anyone.
I can fake it all.



Who's to know if your soul will fade at all,
The one you sold to fool the world.
You lost your self esteem along the way.
Yeah!




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Un jodido diez. Creo empezar a amar los coros después de esta presentación. Esta vez la canción me gusto y tuve mas participación en ella. Nick y yo variamos demasiado en nuestro gusto de música y nuestros estilos, pero cuando Kendall, el guitarrista, y Josh, el baterista, tocaron un poco de lo que habían preparado anticipadamente, fue instantáneo: la letra vino a la mente y el mensaje que quería transmitir. Nick parecio sentirlo igual.
En lo personal, va para el imbécil de Bruce. Estaba furiosa con él después de lo que paso en la reunión con los Malik, que haber plasmado todo ello con ayuda de Nick fue genial.
Después de un par más de presentaciones, el instructor se sube arriba del escenario para aplaudirnos a todos.
—¡Lo han hecho genial! ¡Enserio que no pudieron hacerlo mejor! —exclama contento. —Esta demás decir que me han dejado impresionado. Cada uno de ustedes realmente tiene un talento aquí arriba y estoy agradecido por tener la oportunidad de poder apreciarlo. Lo cierto es que, aunque amo sus duetos y el equipo que han formado, creo que es hora que expandan sus horizontes —frunzo el ceño de inmediato al escucharlo —Siento mucho que alguno de ustedes no estén de acuerdo, pero me gustaría que haya un cambio. Por ejemplo, ¿por qué no Kiara y Nick? —el corazón se me congela al instante y volteo a mirar a mi compañero, siempre con su cara de póker—Ustedes son los más grandes destacados ya sea en instrumentos o en letras. Me gustaría escuchar un dueto de estos chicos. ¿Qué les parece?
Kiara tarda unos segundos en responder, pero asiente al verse presionada por la mirada y la sonrisa del instructor. Nick se encoge de hombros, tan expresivo como siempre, pero ciertamente hiriéndome.
—Entonces, esperen unos minutos antes que los demás instructores y yo terminemos de hacer los duetos de la próxima semana. ¿Les parece?
Todos asienten, quizás aliviados por el breve momento que tienen de descanso y empiezan a hablar con sus más allegados. Sin embargo, yo solo volteo a Nick.
—¿Qué pasa?—pregunta dándose cuenta que no quito la vista sobre él.
—¿Realmente vas a hacerlo con Kiara?
—Por favor, es solo un dueto —sonríe sin más y encogiéndose los hombros—No es como si fuéramos a durar todo un año juntos como pareja.
—Pero quieres hacerlo con ella.
—¿No la has escuchado? Es magnifica en el escenario y Harry ha dicho que ella es la mayor compositora de los dos.
—Entonces quieres hacerlo.
Nick de inmediato nota la diferencia que tambalea en mi voz, aunque trato con fuerza de disimularlo sin ningún resultado positivo.
—Becca, por favor, no hagas una escena de esto.
Sus palabras me causan una fuerte herida sin siquiera admitirlo. Los ojos se me llenan de lágrimas que de pronto caen, dejándome perpleja.
—¿Becca?
—Está bien. Estoy acostumbrada a que me reemplacen.
De inmediato y sin querer escucharlo, salgo corriendo tal y como entre en la sala. Nick grita mi nombre al igual que el instructor, pero ni siquiera volteo a mirar hacia atrás. Voy a ser opacada de nuevo y sin ninguna compasión, y más que nada por el único compañero que lo sentía completamente mío y no quería compartirlo con nadie más. Me voy corriendo aun llorando y sin saber porque, sin saber porque siento tanto odio hacia Kiara y porque recuerdo a Hilary en estos momentos.
Soy tan patética.
Al llegar a los baños abandonados, lo poco que había almorzado lo devolví en el inodoro. Cuando quise tirar la cadena, me encontré con que esta parecía estar atorada con algo. Al abrir la tapa de la mochila del baño, encontré cuatro botellas de un litro y medio de vodka, y como la crisis parecía abundar con fuerza en mí, empecé a beber sin más razón.
Entiendo que quieran cambiar los duetos y volver la clase más interesante y hacernos interactuar, ¿pero por qué Nick con Kiara? ¿Acaso no era suficiente con que ella mantuviera su primer lugar con Harry y Zayn? ¿Por qué con Nick, con quien era con quien me sentía más conectada con nuestros silencios? ¿Por qué Nick parecía tan contento de estar con ella? ¿Acaso era feliz con que pudiera deshacerse de mí?
Si bien, las canciones eran compuestas al igual que la melodía por él, es un prodigio y nadie puede hacer la vista gorda, pero yo compuse varias de nuestras canciones. Pensé que al volver él estaría conmigo el resto de mi estadía de Borya en el coro, pero ahora se marcha y no es nada menos que con Kiara. Y a todo esto, ¿por qué odio tanto a Kiara? No es como si ella lo quisiera, ¿o sí?
Quito las lágrimas de frustración de mi rostro mientras siento la embriaguez en mi sistema. Realmente necesitaba tomar algo de alcohol después de tanto tiempo. Lo necesitaba para respirar adecuadamente. Puede que Borya sea una institución con un reconocimiento internacional por ayudar a los jóvenes con sus problemas, pero nadie les hizo entender que a veces una buena botella de alcohol nos ayuda a superar más de un problema, o al menos a tratar de superarlos. Sé y lo sé muy bien: el problema no es con Kiara, es lo que ella representa, por eso es mi rechazo y mi disgusto, pero ya no sé cómo controlarme.
Necesito salir.
NECESITO SALIR DE AQUI.
—¿Becca?
La voz femenina me saca del leve transe al que entre y presto más atención con silencio.
—Becca, soy yo. ¿Estas aquí?
Suspiro de inmediato.
—Aquí estoy, Lara.
La pelirroja abre levemente la puerta del cubículo donde estoy para verme toda hecha un desastre y con vodka en la mano. Ahoga de inmediato un grito.
—No le digas a nadie que...
—¡Vodka! —exclama como si fuese el paraíso—¿Me das? Dame, por favor, no sabes lo horrible que es estar sobria por casi un año.
Si seis meses no fueron suficiente, comprensiva le tiendo la botella y ella no duda en tomarla antes de cerrar la puerta tras de sí  y sentarse en el suelo. Lara le da unos buenos tragos antes de separar el pico de la botella de su boca para arrugar la cara.
—Diablos, no sabes cuánto extrañaba el sabor.
—Sí, más o menos.
—¿Por qué te fuiste?—pregunta, tan directa como siempre—Puede que no te guste, pero somos compañeras de composición. ¿Qué te parece?
—Una mierda.
—Tan expresiva —se ríe como si todo resultara un jodido chiste para ella—Pero no te pongas de malas, lo cierto es que también soy buena en la música. ¿Sabías? Es raro que no sea buena en algo. He ganado muchos concursos.
—Ya veo, ¿también has ganado uno de ser una completa engreída?
—Si es por belleza, entonces si —replica haciendo su cabello hacia un lado con aires de soberbia.
Casi me rio sin evitarlo, pero me contengo, aun así sonrío.
—¿Lo ves? No soy tan mala. Puedo ser tu amiga.
—¿Por qué querrías ser mi amiga, Lara? No soy una buena chica.
—Yo tampoco —se encoge de hombros—La verdad es que me encanta que seas así: una completa perra. También lo soy y parece que te molesta menos que los demás cuando  hablo.
—Créeme, creo que soy la primera que odia cuando algo sale de tu boca.
—Aun así soy tu amiga —se encoge de hombros—El vodka no se invita a cualquiera y menos en época de sequía. ¿Qué dices?
—Que más da—saco la otra botella guardada en la mochila del inodoro y la abro, dando un gran brindis con mi nueva y casi obligada amiga —Salud.
—¡Chin, chin!
Vuelvo a retener las risas dentro de mí. Lara es todo un personaje.


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En la siguiente hora, nos pasamos hablando sobre que será nuestra próxima representación en la clase de coro. Ella de inmediato saca un cuaderno y una lapicera de su bolsa blanca de compras. Va de un lado para el otro con ella.
Componer con Lara no significo el fin del mundo, ella también es como Nick; tiene una habilidad única para tocar el piano, la guitarra e incluso la armónica, la cual esta última prometió ser mi maestra, después de sacarla de su bolsa y empezar a tocar algunos temas conocidos. Encontrar cosas en común no fue difícil, por ende llegar a concordar en el ritmo y la letra de la canción no fue para nada complicado; tal y como las cosas me gustan: sencillas y simples.
—Sigo insistiendo que tienes dos pies izquierdos.
—Que no los tengo, joder.
—¡Mentira! —chilla divertida y me pasa la botella de vodka que sostenía en sus manos.
Los baños abandonados en Borya son nuestro único escape a la realidad de este instituto de mierda. Es la segunda vez que venimos y coincidimos, y la primera vez en nuestra reunión del grupo de coro y ya tenemos la letra compuesta con la melodía para el próximo jueves.
Por increíble que parezca, otra mochila del inodoro tenía ron y Lara fue quien la descubrió, así que no tardo en abrir la botella y empezar a beberla junto a mí.
—Quiero verte bailar, Bush.
Tomo el desafío enserio y me levanto a duras penas porque el ron y el vodka ya están haciendo efecto en mí. Bailoteo unos pasos en vano y me enriendo en mis piernas y estoy a punto de caer sino es porque me apoyo en las paredes del cubículo donde estamos refugiadas. Nos partimos de risas como dos ebrias que somos y enseguida me siento para dejar de hacer el ridículo.
—Tienes la jodida razón —rio como idiota. Creo que ha pasado un centenar de años desde que reí la última vez.
—El baile no es tu fuerte, nena —chasquea con la lengua aun sonriendo divertida—Menos mal que en ese coro de mierda no nos hacen bailar seguido.
—¿Tenemos que bailar?
—Es una presentación —revolea los ojos y suspiro por lo irritante que suena eso—Ya sabes, bailamos una coreografía que hacemos entre todo, nada complicado. Luego nos presentamos por grupos y mostramos lo que hemos hecho en el año. Si no me equivoco, en unas semanas más será. Vienen los padres y toda la mierda.
Me encojo los hombros con indiferencia.
—No es como si nadie viniera a verme.
—Comparto sentimiento —me arrebata la botella y le da un gran sorbo—Mamá me odia, así que al diablo con ella.
—Con ella y con toda la mierda de institución —agrego.
Hacemos un brindis aunque yo lo hago con una botella vacía. No quiero indagar en su pasado sin que ella quiera contarme, tampoco quiero pensar que el que diga que su madre la odia es extremo. Estar aquí me ha enseñado que no hay fronteras y que todo sucede. Si la mama de Lara la odia, entonces al diablo con ella. No voy a tomar un partido en contra cuando Lara, pese a ser odiosa en momentos, parece una gran compañía.
—Supe que estas saliendo con Malik.
Su comentario me toma desprevenida y tengo que desviar la mirada rápidamente por la incomodidad que siento. ¿Cómo es que ella sabe eso? No es como si realmente saliéramos, todo empezó recién hace apenas unas horas, y ni siquiera es una relación, por Dios. ¿Entonces como sabe?
—Los vi en el corredor. Los fui a buscar porque tardaban y los vi besándose.
Observo a Lara por unos breves segundos para descifrar que es lo que siente o piensa, pero solo hay claridad en sus ojos.
—No es que me importe, Becca. Hacía tiempo deje de acostarme con Zayn y no creo que vuelva a hacerlo...
—¿Por qué?—inquiero a la defensiva.
—Porque eres mi amiga, ¿no?
No voy a darle demasiadas vueltas al asunto, pero se sintió bien saber que ella me considera como tal. Me costaba pensarla como amiga por los roces que habíamos tenido al conocernos y porque creía que una amistad no se construye así de la nada. Pero Lara, si lo pienso bien y así toda ebria, es especial; no sé cómo explicarlo, solo sé que se suma a mi repertorio de personas especiales para mí: Nick, Harry y ahora ella.
—Claro —contesto tratando de sonar casual y aclaro mi garganta antes de darle un sorbo a la botella de vodka—Lara, yo...
—Siempre quise ser tu amiga —confiesa ciertamente tímida, sorprendiéndome—No sé, te ves tan madura e intimidante que quise ser como tú. Perdón por joderte cuando nos conocimos, estaba celosa. Luego me di cuenta que Zayn es un imbécil...
—Que novedad —comento poniendo los ojos en blanco.
—Aunque contigo se ve diferente...
—Y con la idiota de Kiara.
—Ugh —arruga la nariz—No la soporto. No es su culpa, es que las princesas me recuerdan a mi hermana.
—Brindis por ello —choco nuevamente mi botella con la de ella.
—De todas formas —prosigue Lara, volviendo al tema anterior—Ustedes se ven bien juntos. Ojala sigan así mucho tiempo.
—Solo nos hemos besado.
—Estoy tratando de transmitirte mis buenos sentimientos. Déjame tener corazón al menos por unos momentos.
Le sonrió burlona mientras meneo la cabeza y la pelirroja me imita. No sé a qué nos llevara esta amistad, pero se ve muy linda desde ahora.


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Decidir que soy amiga de Lara está bajo las influencias del alcohol como mis pequeñas risas mientras voy subiendo a la azotea. Necesito un cigarrillo urgente. Lara se quedó dormida en el cubículo luego de la última botella de ron y solo pude pegarle un papel en la frente diciéndole que necesitaba irme antes que le vomite encima. De solo imaginármela despertándose con el papel en la frente me hace reír a carcajadas como idiota.
Llego a la azotea tambaleando y prendo un cigarrillo, aun divertida por la imagen en mi mente.
—¿Qué tanto te hace gracia, Becc?
Mis ojos se abren en grande cuando volteo a mirar a la persona. Apenas lo veo y no lo creo.
—¿Harry?
—En vivo y en directo.
—¿No estabas hasta el domingo?
—Me dejaron salir antes por buena conducta —se encoge de hombros—Sabes que pocas personas pueden resistirse a mis encantos.
—Y creo salirme librada de ello—respondo brusca y sin ninguna intención de seguir la conversación.
Aun así, el chico mantiene su mirada sobre mí.
—¿Porque eres tan complicada, Becca?
—Soy más sencilla de lo que crees, Styles.
—¿Entonces por qué es jodidamente difícil entenderte?
Me encojo de hombros con indiferencia.
—Ese es tu problema.
Mi respuesta no hace más que enojar a Harry, quien ya está bastante enojado. Sacude la cabeza con brusquedad y sus ojos esmeraldas me observan fijamente con su maldita expresión de irritación y decepción. ¿Qué espera? Esta amistad es puro cuento.
—Deja de ser tan evasiva.
—Deja de ser tan chisme. ¿Es que acaso te cansaste de Kiara y vienes a joderme a mí?
—No metas a Kiara en esto. Ella no tiene anda que ver...
—¡Por supuesto que lo tiene!—exclamo irritada—sino fuera por esa tonta no hubieras venido a joderme y no me hubiesen puesto en aislamiento.
—Pensé que habías entendido porque Kiara lo hizo, ella quería ayudarte.
—Lo entendí en un principio, luego pensé "¿por qué carajos se está metiendo en mis asuntos?". Parece una jodida costumbre de todos: Kiara, Zayn, Tabita, Nick y ahora tú. Me tienen harta.
Doy media vuelta para irme pero Harry me lo impide tomándome del brazo. Intento zafarme de su agarre, inútilmente.
—¡Suéltame, Harry!
—¡No hasta que te tranquilices y escuches, maldición!— exclama furioso y me zamarrea cuando intento nuevamente separarme de él—¿Por qué crees que nos preocupamos? ¡Porque nos importas, Becca! ¿Es tan difícil para ti entender que eres alguien especial para nosotros?
Suelto una enorme carcajada cargada de ironía.
—Por favor, ¿yo especial para ustedes?
—¿Y por qué no?
—Tu yo ni siquiera somos amigos
—Claro que lo somos.
—Solo estabas en plan de imbécil, eso no significa...
—Eres una completa estúpida si crees que no somos amigos —me interrumpe molesto y quita su mano de mi—Soy tu amigo, joder. ¿Por qué crees que fui por ti cada vez que me necesitabas?
—¿Y esa arrogancia? ¿Cuándo yo te necesitaba?
Harry solo suspira y menea la cabeza.
—No lo sé, Becc. Al menos, yo creía que había alguien aquí que necesitaba de mí. Pensé que al menos era especial para ti.
—¡Eres especial para mí, estúpido! —le grito casi inmediato.
Un breve silencio se instala entre nosotros. Quizá es porque estoy ebria, pero creo que mi lengua esta más floja de que de costumbre.
—Me siento tan ignorada y desechada por los demás… aunque me sentía así, creía que para ti era distinto —Harry abre bien los ojos, como si no lo creyera. Rio con ironía por ello—Pero todo se resume a ella, ¿verdad? Todo lo que importa es Kiara…
—Becca…
—Me siento tonta y utilizada —la voz se me rompe y casi sin evitarlo, las lágrimas caen frente a Harry —Nunca voy a ser especial para los demás. Solo soy una molestia. Por eso mi mama se suicidó ¿verdad?
El rostro de Harry se queda blanco al igual que siento el alcohol llegar hasta mi garganta. Me siento a punto de vomitar, pero mas palabras y la culpa que llevo dentro. Este es mi secreto. Mi mas grande secreto, y nunca se lo he dicho a nadie. ¿Por que justamente tuvo que ser con Harold?
—Ey, no es lo que pien—…
—Ella murió por mi culpa. Yo le dije que tomara los tranquilizantes por que odiaba verla llorar —la voz se me quiebra y empiezo a llorar, y de inmediato las palabras empiezan a salir de mi boca, tan rápido al momento en que las imágenes surgen de golpe en mi cabeza y la sensación de culpa me ahoga—Ella me pidió un abrazo esa noche y yo no quise dárselo porque estaba muy ebria. Solo quería que tomara sus pastillas para que se tranquilizara y durmiera. Si yo la hubiese abrazo, ¿ella seguiría con vida?
—Becc.
—Es todo mi culpa, ¿cierto?
Los brazos cálidos y puros de Harry me envuelven tan fuerte que el llanto retenido se abalanza con fuerza y se permiten salir sin ninguna atadura por detrás. Mi gran dolor empieza a salir de repente sin poder contenerlo, ni siquiera me importa que el hombro de Harry este empapado con mis lágrimas, parte de mi necesitaba sentirlas antes de volver a sentir algo más, y el desahogo entremedio de la borrachera viene de la mano con el chico.
—No fue tu culpa, no tienes la culpa de nada—acaricia mi cabello a la vez que me estrecha más hacia él y sus palabras solo hacen que siga sollozando—No eres culpable de nada, nena, absolutamente de nada. Solo fuiste una víctima…
—¡Yo la mate! —gimoteo el solo recordar a mama en la bañera, muerta.
—No, no, cariño, no fuiste tú —susurra en mi oído, aun acariciando mi cabello —Tu madre estaba perdida, Becc, y estoy seguro que no quería lo mismo para ti.
—¡Pero se murió!
—Pero no fue en vano —se separa de mí y toma mis mejillas entre sus manos, me mira tan tiernamente que mi corazón se vuelve tan loco que es casi imposible detenerlo—Estas aquí y conmigo, y no sabes cuanta felicidad me trae —vuelve a esconder mi rostro entre sus hombros—Becc, sin ti, a veces creo que me siento tan solo. Tranquila, conmigo puedes llorar. Vamos, simplemente puedes llorar.
Y realmente lloro una y otra vez sin evitarlo, pero sin dejar de sentir los brazos de Harry sobre mí. ¿Es acaso lo mismo que siento por Zayn o mucho mayor?


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Tengo tanta resaca que creo que voy a morir por ella. Creo que fue mala idea tomar tanto, y creo que Lara opina lo mismo, porque apenas la veo en la mañana después de que Garrett nos llamara temprano, tiene la cara de un ogro. Nick esta igual, con su ceño fruncido al igual que su boca apenas nos encontramos afuera de la oficina de Tabitha.
—Espero que esto sea importante —dice de mala gana. Estoy por ignorarlo, aun sintiendo el ambiente incomodo entre nosotros. Parece molestarse al no encontrar respuesta en mi.
—La verdad es que prefiero suicidarme que estar aquí —dice Lara.
—¿Y que con eso? —inquiere Nick de pronto, sorprendiéndome que inicie conversación con alguien más.
—Alguien me quito la soga que tenía guardada.
Asiento si más. Incluso yo la habría quitado de lugar para posicionarme en ese momento.
La puerta de la oficina de la profesora se abre con ella como protagonista. Apenas se da vuelta para dirigirse a su escritorio, los tres la acompañamos para posicionarnos frente a este, aun con resaca y esperando el veredicto. Es obvio que Tabitha no llama sin ninguna razón, por eso es que fuimos tan puntales —exceptuando a Nick, él siempre llega media hora temprano antes de lo esperado.
—¿Y esas caras?
—Son las siete de la mañana. ¿Qué espera? —contesta Lara de mala gana.
—Pensé que Bush estaba acostumbrada —me dirige una mirada significativa.
—Tengo malos días —espeto malhumorada. Parezco odiar absolutamente todo y justamente es lo que hago.
—Los llame porque tengo una tarea especial para ustedes—nos sonríe cordialmente a todos, y no sé porque esa sonrisa no me convence— Los anote a los tres para ser guiadores del nuevo grupo de apoyo para los más jóvenes. La idea es combinar a cada uno: desde arte, música y escritura. ¿Están de acuerdo?
Nos miramos entre los tres sin saber que responder; es obvio que arte soy yo, música es Nick y escritura es Lara. La pregunta es: ¿Por qué un nuevo grupo? ¿Y por qué justamente nosotros?
Y otra cosa: ¿por qué carajos pregunta si ya nos anotó?


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