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Wherever We Are -audiciones abiertas.

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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Dom 09 Feb 2014, 2:50 am

Intentaré conectarme desde el ordenador para aceptar tu ficha, pero no sé si hoy podré bc tengo que estudiar.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Carl´s® el Lun 10 Feb 2014, 5:11 pm

Gracias Elena(? por aceptar mi ficha espero los resultados :meh:
¡VAMOS, AUDICIONEN!

¿Rocío? No volveré a llamarla así, lo prometo. La llamaré Elena desde ahora, ahque(? Aunque Lena también podría funcionar... Me recuerda a un personaje de un libro
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Invitado el Lun 10 Feb 2014, 5:45 pm

Azul Romero

Chico por el que audicionas: Ashton Irwin.
Representante: Jasmine Villegas.
OS o cap tuyo: 
teen indle | nc.:
Cap 03 Azul Lopez


2009: Último Día de Clases y Baile de Graduación.

Pequeños golpes en mi puerta hicieron que mis ojos se abrieran lentamente debido al sol que chocaba directamente contra ellos. Luego de unos cuántos segundos, y otros golpes insistentes, me levanté rápidamente de la cama para ir abrirle la puerta a quién sea que estuviera golpeando tan desesperadamente, una vez que estuve enfrente del pedazo de madera pintado con pintura blanca, giré la perilla dándole paso a la persona que segundos antes golpeaba la puerta, no me sorprendí al ver quién era ya que todas las mañanas él venía a despertarme. Su mirada indiferente se posó en mis shorts de pijama, había olvidado por completo que aún me encontraba con la ropa con la cuál me había acostado, mis mejillas tomaron un color rojizo mientras miraba para otro lado que no sea su cara o su cuerpo, por lo que casi no me di cuenta de qué se mordió levemente el labio inferior, pervertido. Rodé los ojos y me di media vuelta para buscar la ropa que me pondría, hoy era un día especial, hoy era el último día de clases y quería disfrutarlo al máximo. Por lo que, ni él ni sus pensamientos pervertidos “discretos” me arruinarían la alegría que sentía, Jack días atrás me había invitado al baile y a decir verdad, dudé un poco de que no sea una broma, pero al notar sus constantes “por favor”, acepté. En realidad, me moría por decirle que sí pero su fama de mujeriego me lo impedía, era guapo, no lo vamos a negar, pero un mujeriego es un mujeriego, y no me los aguanto a ese tipo de hombres. 
Mientras yo buscaba la ropa que me pondría hoy, aún en pijamas, mi hermanastro seguía mirándome mientras aún retenía su labio con sus dientes, ya me estaba hartando que haga eso. Seguí buscando entre las ropas unos segundos más hasta que no aguanté y lo miré fijo, me incomodaba que me mirara de tal forma siendo mi hermanastro.
 
—¿Qué tanto miras, Lucas? —Le pregunté poniendo mis brazos en forma de jarra, él puso su atención en mi rostro con un ambiente serio.
—¿Yo a ti? Nada… Solo venía a decirte que te apures, que tenemos que irnos y Sophia me espera en la universidad. —Dijo para luego irse, cerré la puerta detrás de él con enojo y gritándole algo que probablemente no le agrade para nada.
—¡Vete a la mierda, Hemmings. Tú y tu estúpida novia! —Pude sentir cómo lanzaba un bufido, largué una sonrisa victoriosa y feliz porqué había logrado cumplir mi objetivo de todas las mañanas, volví a buscar mi ropa. 
 
Me decidí por una musculosa negra y arriba un blusa medio transparente de color verde manzana, un short negro de tiro alto con tachas en los bordes de los bolsillos y unas zapatillas Converse al estilo botitas de color negro. Cepillé mi cabello y lo dejé suelto, ya que me llegaba un poco más debajo del pecho, luego me dirigí al baño y me lavé la cara ya que me había duchado la noche anterior porqué nunca llego a tiempo si me meto a duchar a la mañana. Me maquillé con un poco de máscara para pestañas y un poco de brillo labial, me miré en el espejo y me veía bien dentro de todo. Me sentía bien conmigo misma desde hace varios meses, después de todos esos años de sufrimiento, por fin estaba saliendo adelante y con mucho positivismo. Le sonreí a mi reflejo y salí del baño para bajar directamente hacia la cocina, en dónde solamente estaba mi hermanastro y dos de sus amigos, quiénes eran muy amigables conmigo, me llevaba genial aunque a Luke no le gustara que yo tuviera relación alguna con sus amigos, a ellos les daba igual y me hablaban cómo si nada. Sus nombres eran Michael y Calum, los saludé con un beso en la mejilla al igual que a Luke, quién por girar el rostro casi me besa la comisura de los labios. Yo me iba con ellos todos los días al colegio, ellos iban a la universidad y de camino me dejaban a mí en el colegio, no que daban muy lejos el uno del otro, creo unas cuantas cuadras por lo que la mayoría de las veces cuándo salían temprano me pasaban a buscar a la salida. 
Me senté al lado de Michael, quién me sonrió y volvió su atención a su celular, Luke sin mucha importancia dejó el desayuno enfrente mío. De seguro se preguntarán, ¿y nuestros padres? Pues ellos estaban de viajes de negocios, casi todos los meses Luke y yo nos tenemos que quedar solos por una o más semanas, realmente no me agrada estar con él pero con el tiempo aprendimos a soportarnos. Antes él y yo ni nos hablábamos pero el tiempo a solas, nos ayudó para conocernos mejor, si bien no somos los mejores hermanastros, somos amigos dentro de todo y nos tratamos cómo tal. Luke se sentó a mi izquierda quedando en la cabecera mientras devoraba su desayuno dedicándole alguna que otra mirada al televisor. Desayuné y todos terminamos casi al mismo tiempo, una vez que yo lavé todo lo que habíamos, subí a mi habitación y tomé mi mochila, cargándola al hombro y bajando con ella. Los chicos me esperaban en la puerta ya con sus mochilas, luego que salí detrás de Michael, Luke cerró la puerta detrás de él. En la puerta no se encontraba ningún auto, pero a los pocos segundos apareció uno de color negro con una persona adentro, era Ashton. Ellos tres eran mejores amigos desde que empezaron la secundaria, por ende, los conocía desde que se conocieron. Calum se subió como acompañante y Luke quedó entre Michael y yo en los asientos traseros. Cómo pude saludé a Ashton pero mi hermanastro amargadamente sugirió que lo haga una vez que llegáramos ya que sino, me caería encima de él. ¿Por qué Luke era así cuándo yo estaba con sus amigos? Simplemente no lo sé, quizá este celoso porque soy su hermanastra desde hace cuatro malditos años y me conoce desde que tengo cinco. O quizá, está celoso porque sus amigos me integren y no me dejen de lado como lo hace él. O, le molesta que yo esté con alguno de ellos, el hecho es que él mismo lo dijo una vez: “No me gusta que estés con mis amigos”. A veces era un amor y otra veces era un idiota… Cómo ahora, a la mañana estaba indiferente y ahora apoya su cabeza en mi hombro. Su nombre tendría que ser Lucas “Luke” Bipolar Hemmings. 
Llegamos al colegio y ambos bajamos, siempre se aseguraba que entre al colegio. Me di la vuelta y saludé a Ashton, era con el qué mejor me llevaba, no me mal interpreten… Adoro a Michael y Calum, pero Ashton era mi mejor amigo prácticamente y el único que me entendía mejor que nadie, incluso mi fondo de pantalla en el celular era una foto de ambos haciendo caras raras. Me despedí de todos y me acerqué a la entrada, con mi hermanastro detrás de mí. Una vez que estuve entre de las escaleras, volteé y me despedí de él en una forma que nunca lo había hecho, su mano estaba en mi cintura a la hora que besaba su mejilla, casi siempre era un beso en la mejilla secamente y cada uno por su lado. Pero esta vez nos abrazamos y luego se despidió antes de subir nuevamente al auto de Ashton. 
Cómo dije antes…. ¡Era bipolar ese chico! 
 
—¡Azul! —Sentí que alguien me llamaba desde metros más adelante, era mi amiga, Luz. 
—¡Luz! —La abracé y comenzamos a caminar juntos hacia mi casillero para guardar mis libros, mientras caminábamos íbamos hablando del baile de esta noche. 
 
Las clases se pasaron rápido, por suerte había aprobado todas las materias con un promedio de entre 9 y 10. Luz también había aprobado con buenas notas, me pregunto si habrá aprobado Jack cuando lo veo entrar a la cafetería del colegio junto a su gemelo, eran casi idénticos, con la diferencia de que Finn no era tan popular cómo su hermano. Ambos se sentaron con nosotros y nos contaron que habían aprobado, Jack se graduó con toda la suerte del mundo ya que él era el chico más vago que había conocido. Finn no, él era responsable con sus tareas, en cambio su hermano, me la pedía cada vez que se olvidaba de hacerla, eso quiere decir casi todos los días. Pero aún así lo quiero, éramos amigos desde primaria pero nos empezámos a acercar más este año, ya que antes yo lo tomaba cómo un idiota mujeriego, incluso ahora, pero con la diferencia de que conozco a el verdadero Jack y no al que todos dicen conocer. A la salida, me despedí de los gemelos y Luz para luego dirigirme hacia mi casa caminando mientras escuchaba música. Ese día, por ser el último, nos dejaron salir más temprano por lo que aún faltaba media hora para que mi horario escolar habitual se cumpliera. Al llegar a casa, inmediatamente le envié un mensaje de texto a Ashton para que le comunicara a Luke que ya había llegado a casa porqué nos dejaron salir antes, él me respondió a los segundos con un tierno “de acuerdo sweety, cuídate, nosotros llegamos a eso de las cuatro de tarde. Besos xoxo”. Me quedé con la misma ropa toda la tarde hasta que los chicos llegaron, venían festejando ya que también era su último día de clases y habían aprobado con buenas notas. 
 
—¡Aprobamos! —Dijo Luke abrazándome, todos se quedaron mirando extrañados la escena, pero le correspondí el abrazo.
—¡Qué bien! Yo también aprobé todo, con un promedio entre 9 y 10.
—Nerd. —Dijo Ashton causando que todos rieran, lo miré fulminante y le saqué el dedo del medio, él hizo un gesto de ofensa y abrazó a Michael.
—Ya quítate de encima, Ashton. Hace calor… —Dijo Michael mientras intentaba alejar a Ashton.
—¡Me hizo “fuck you”! ¡Defiéndeme, Michael! ¡Tú eres mi esposo, defiéndeme! ¡Me hizo bullying! —Todos reíamos a carcajadas mientras Ashton hacía una escena digna de reina del drama. Michael, quién estaba riendo y al mismo tiempo aguantándose las ganas de pegarle una buena bofeteada a su amigo, intentó alejarlo una vez más.
—Dejas de comportarte como una reina del drama o te pego, y no cariñosamente. 
—De acuerdo… —Dijo Ashton alejándose rápidamente de Michael, quién ahora estaba riendo, ¿locos? Puede ser, ¿inmaduros? Quizá. ¿Únicos? ¡Si!
 
Luego de un rato haciendo bromas entre nosotros, el reloj marcó las seis de la tarde por lo que debía empezar a prepararme para el baile. Jack pasaría a buscarme a las ocho y cómo no soy muy rápida para vestirme ni maquillarme, era mejor empezar dos horas antes… Les avisé a los chicos que hoy llegaría a eso de la madrugada, por lo que me dijeron “no te preocupes, igual estaremos aquí”. Subí a mi habitación y busqué un lindo vestido, encontré uno que era perfecto. Su color era un crema, con escote de corazón y lentejuelas hasta la cintura. De ahí para abajo, toda una falda de tules del mismo color. Era hermoso, me llegaba hasta un poco antes de la rodilla. Escogí unos tacones que eran del mismo color que el vestido y una chaqueta negra que combinaba perfecta ya que estaba algo fresco. Luego, me dirigí al baño en dónde me di una larga ducha para relajarme. Me perfumé y luego comencé a vestirme, mi pelo lo dejé suelto y al final le hice unas pequeñas ondas. Me maquillé con labial rosa, una sombra casi del mismo tono que mi piel y otros variando, me delineé y me coloqué máscara para las pestañas. Una vez lista, me miré al espejo y no podía creer lo que veía delante de mí… Estaba hermosa, o por lo menos yo me sentía así. Tomé mi cartera negra con todo lo que necesitaría y bajé, los chicos al verme abrieron su boca que poco más chocaba el piso. 
 
—¡Woooooow! ¿Eres tú? ¡Te ves hermosa! —Dijo Michael bromeando.
—Toda una princesa. —Dijo Ashton mirándome tiernamente.
—Una palabra: per-fec-ta. —Dijo Calum sonriéndome.
—Te ves muy hermosa. —Dijo Luke sonriendo, si bien los comentarios de los chicos lograron que me sonroje, el de Luke me llegó al corazón. Sabía que él no era cursi, y nunca lo fue conmigo. Por lo que valoré mucho su comentario.
 
El timbre sonó y Luke fue a abrir, era Jack. Todos estaban mirando a la puerta, Jack, al verme quedó boquiabierto y al tomarme de la mano me dio toda una vuelta completa. Me despedí de los chicos uno por uno, al llegar a Luke, besé su mejilla y sentí cómo susurraba algo contra mi oído.
 
—Qué la pases bien, te ves cómo una princesa… —Susurró.
 
Jack tironeó levemente de mi mano alejándome de Luke, al darme media vuelta para verlo por última vez, me dedicó una mirada triste con lo que intentaba ser una sonrisa. Eso fue lo que permaneció en mi mente toda la noche…
just friends | nc.:
Best friends
Capítulo 14


La clase siguió su curso normalmente unos cuántos minutos más hasta que el timbre sonó indicando que el final de ésta había llegado. Mis compañeros no tardaron mucho en atascarse en la puerta, mientras tanto, yo por mi parte seguía guardando mis útiles. No es que sea una amante del estudio, ya que con buena suerte apruebo las materias pero por más sorprendente que suene, ésta vez no quería que el recreo llegara. Cerré la cremallera de mi mochila, me la colgué al hombro y salí del aula. La multitud de alumnos que había en los pasillos me ayudaría a escabullirme hasta encontrar a uno de mis hermanos. No quería verlo ni hablar con él, aquel choque que tuvimos antes de entrar a Biología fue suficiente para hacerme entender que teníamos temas pendientes que hablar y aclarar en algún momento. Momento que yo no quería que llegara nunca, no me atrevería a verlo a los ojos y decirle ‘tengo novio’. Caminé hasta el jardín del colegio, allí era donde comúnmente podía encontrar a mis hermanos, busqué entre los pequeños grupos que estaban ahí y pude identificar el enorme jopo de Ezequiel y la llamativa risa de Bruno. Me senté junto a ellos con total tranquilidad, por desgracia, ellos eran íntimos amigos de Hemmings, razón por la que tenía aún más miedo de encontrármelo. 
—¿Qué onda, enana? —Preguntó Ezequiel dándole un mordiscón a su manzana mientras me miraba curioso—.
—Todo bien, ¿ustedes? —Si hay algo que aprendí muy bien de ellos es a mentir, si no, ¿cómo creen que me salvé de todas las travesuras que me mandaba desde niña?—.
—Perfecto, a qué no sabes a quién nos encontramos.
—¿Tengo cara de adivina acaso? 
—Qué humor, nos encontramos con Luke —Pronunció sonriente Bruno y mi estómago dio un vuelco tremendo—. Quedamos en que hoy nos juntaríamos en casa. ¿No es grandioso? Hace rato que no hablábamos con ese tonto, ya lo extrañaba.
—Genial —Fue apenas lo que pude decir ya que tenía un nudo en la garganta—
En ese momento mi mente solamente decía dos palabras, dos simples palabras, trágame tierra. ¿De qué servía que lo ignorara en la escuela si estaría en mi casa después? Bueno, a decir verdad, yo también no tenía de qué sorprenderme. Nuestras familias siempre fueron amigas y era obvio que algún momento nos juntaríamos de nuevo como en los viejos tiempos antes de que nosotros nos mudáramos. Seguimos hablando con mis hermanos recordando momentos junto a los Hemmings, cosa que hacía que yo no estuviera muy cómoda con el tema de la conversación. El timbre sonó nuevamente y los tres juntos nos fuimos a los pasillos, yo me paré en mi casillero y mis hermanos siguieron hasta su siguiente clase. Abrí la taquilla, guardé y saqué otros libros y los metí en mi mochila. Sentía una mirada en mi espalda, por lo que una vez que terminé, me di vuelta y miré a todos lados buscando la persona que me miraba. No encontré a nadie mirándome, solo al rubio que fue mi mejor amigo guardando libros, volteó y chocamos miradas. Cinco segundos después, llegó una castaña y entonces bajé la mirada. Los ignoré y me dirigí hacia mi siguiente clase, de cierto modo, le agradecía a esa chica por haber llegado. 
 

{}
 
La campana sonó fuertemente dando por terminada la jornada escolar de ese día. Guardé apresuradamente mis cosas en mi mochila y la cerré para luego salir del aula. Me despedí de mis amigas diciendo que posiblemente las llame en la noche, caminé hasta la salida y allí estaban mis hermanos esperándome. Recordé que Calum me había dicho que trataría de pasar por mí, justo en ese momento mi celular vibró como un mensaje, lo saqué y leí el mensaje: “Lo siento cariño, almuerzo en familia. Espero que te haya ido bien, te llamo a la noche. Cuídate, te amo.” Suspiré pero sonreí levemente, me alivié un poco al saber que no tendría que sentirme mal por haber pensado en Luke estando con Calum. Me uní al grupo de mis hermanos siendo la única mujer entre esos tres, yo comencé a caminar pero Leandro me llamó diciendo que esperaban a alguien. Qué no sea él, qué no sea él, qué no sea él, qué no sea él, decía mentalmente mientras cerraba con fuerza los ojos. Al abrirlos, me di cuenta de que mi suerte apestaba y que hoy, era el oficialmente el peor día –hasta ahora– de mi vida. Allí estaba él, con su pelo rubio peinado en un jopo algo alborotado, con sus ojos azules más brillantes que nunca y con su sonrisa fácil que marcaba bien su único hoyuelo derecho. 
—¿Se van a quedar mirando uno al otro como si fuera un fantasma todo el día o qué? ¡Salúdense, mierdas! —Dijo empujándonos Bruno, me acerqué tímidamente a su mejilla como en forma de saludo cuando siento que me abraza. Al principio me quedo perpleja pero luego le correspondo el abrazo—. Bueno, sí ya, sepárense —Nos separamos y no pude evitar sonrojarme. No me esperaba esa reacción de él—.
Comenzamos a caminar todos juntos, ellos iban hablando mientras que yo me quedaba en silencio y escuchaba la conversación. En algunos momentos participaba para hacer un comentario sarcástico o gracioso, pero no más. Aún estaba pensando en la reacción que tuvo al verme cara a cara. Realmente me sorprendió, pero de la buena forma. Si bien no sentía lo mismo por él que un año atrás, me gustaría volver a ser su amiga. Después de todo, fuimos mejores amigos por muchos años, ¿por qué no serlo ahora? Llegamos a casa y papá se sorprendió al ver a Luke, lo saludó muy contento a decir verdad. Nos saludó a nosotros, a mis hermanos con un palmeo en la espalda y a mí con un beso en la cabeza, ganándome las miradas celosas de Ezequiel, Bruno y Leandro. No era mi culpa ser la única hija y encima, la menor de todos. Si fuera por mí, ya tendría una hermana a mi lado de carne y hueso, y no una que vive en mi mente cómo un deseo no echo realidad. Pasaron unos minutos y sentimos como el auto de papá arrancaba y se marchaba, había venido a casa a almorzar y luego se fue de nuevo a su trabajo. Trabajaba en algo parecido al ejército, creo que gerente de depósito o algo así, nunca lo comprendí muy bien su empleo. A veces deseaba tener a mamá con nosotros para si quiera tener una mujer con la que charlar cosas de mujeres, pero ella estaba muy lejos de aquí. 
—Blue, hey… Blue… ¡Azul Fátima Romano! —Gritó mi hermano sacándome de mis pensamientos, lo miré asustada y le pegué en el brazo por haber gritado de semejante manera—.
—¡Idiota, me asustaste! 
—Perdón, pero es que te llamaba y parecía que estabas sorda. ¿En qué pensabas? —No sabía si decirle o no, a ellos no les gustaba recordar a mamá y a mí tampoco, pero es que la necesitaba más que cualquier persona en el mundo—.
—En mamá —Dije en un susurro mientras subía las escaleras aguantándome las lágrimas. Allí está la razón por la que no les gusta recordarla. Es un tema bastante delicado para nosotros cuatro, desde los diez años que no la vemos, prácticamente desde que ella y papá se divorciaron. Una mañana, despertamos y ella ya no estaba en casa—.
Ya una vez en el segundo piso, me metí en mi habitación y me encerré luego de haber dado un portazo que creo que resonó en toda la casa. Tiré mi mochila en alguna parte y me dirigí al baño. Me miré al espejo, abrí la canilla y mojé mi cara tratando de calmar mis emociones. No debería sentirme así, meses que no la recordaba y justo hoy. Las ganas de llorar se me pasaron pero mis ojos quedaron cristalizados, salí del baño y volví a mi habitación. En ese momento me arrepentí de tener fotos por todas partes, de mí en mi infancia, con mis hermanos, con mi padre, pero una que estaba arriba de mi cama, una de cuándo tenía seis años. Estábamos todos juntos en la piscina, mis padres besándose y nosotros riéndonos. Sonreí al recordar aquel día. Sentí unos golpes en la puerta, de seguro era uno de mis hermanos, posiblemente sea Leandro. Los ignoré y me acosté en mi cama mirando hacia el techo. Los golpes no cesaban y eso no me ayudaba en mi objetivo de querer dormir para calmarme, me levanté algo molesta y abrí la puerta. Era Luke. 
—Em… La habitación de Bruno está a la derecha, la de Ezequiel está al final del pasillo y la de Leandro está en frente.
—Ya sé dónde están, solo vine a ver cómo estabas —Pintó una pequeña sonrisa en su rostro, estaba muy necesitaba de un abrazo y a pesar de todo, para mí él daba los mejores abrazos en todo mundo. No pensé, simplemente lo abracé y luego de unos segundos sentí sus brazos rodeándome. Me recordó mucho a cuándo éramos niños y yo me sentía mal porque las otras niñas me burlaban y entonces él me abrazaba diciéndome ‘no te preocupes, yo estoy contigo’—. Estoy seguro de que ella te extraña tanto cómo tú a ella. 
—Sé que a los chicos no les gusta verme así por mamá, pero es que… La necesito, me duele ver cómo las demás chicas tienen una mamá con la comparten secretos y yo… Los tengo que escribir en un maldito diario íntimo porque no la tengo a mi lado —Me aferró aún con más fuerzas y mis ojos ya no aguantaban las ganas, rompí el llanto. Sentí su barbilla en mi cabeza debido a que era más baja que él—.
—Entremos si no quieres que tus hermanos nos hagan un cuestionario —Me separé de él, asentí y lo dejé pasar. Nos sentamos en mi cama uno al lado del otro y me abrazó por los hombros—. 
—Luke… —Lo llamé, hizo uno sonido como diciendo ‘¿Qué?’— ¿Por qué haces esto? 
—Porque te sigo quiero y aún me importas —Dijo en un susurro. Mi corazón se paró y sentí cómo se hacía pedazos— No es el momento apropiado, pero tengo que decirte algo. 
—Dilo.
—Luego de que te fuiste, sé que mantuvimos contacto pero cuándo ya no supe nada de ti, comencé salir con otras chicas. Actualmente estoy de novio, sé que no terminamos oficialmente, pero creí correcto que deberías saberlo. Fuiste muy importante para mí, fuiste mi mejor amiga por mucho tiempo y no quise ni quiero esa amistad —Algo en mí sintió un gran alivio pero a la vez un gran dolor—. 
—Me pasa lo mismo que a ti —Fue lo único que dije, sentí dolor en su rostro. Era entendible—.
—Yo… Em… ¿Podemos volver a ser amigos de nuevo? ¿Cómo en los viejos tiempos? —Propuso sonriendo y mirándome con esos ojos azules que parecían ver dentro de mí. Sonreí levemente y me lo pensé, realmente quería volver a tener su amistad, lo extrañaba sí, pero cómo el mejor amigo que siempre fue para mí—.
—De acuerdo, ¿pero amigos desde cero o retornamos la amistad que teníamos?
—¿Estás loca? ¿Piensas que tiraré a la mierda esa larga amistad? ¿O el cómo nos conocimos? —Rió y me contagió la risa— Estabas a punto llorar porque dos niñas te estaban molestando.
—¡Calla! —Le pegué amistosamente mientras me reía— Y tú fuiste bien rudo y me ayudaste.
—¡Tenía tan solo nueve años! 
—¡Y yo cinco, dah! —Reímos porque la pelea era estúpida. Se sentía bien tenerlo de nuevo, a él y a su humor. Se paró de la cama y me extendió la mano, la tomé—. Estás haciendo lo mismo que cuándo nos conocimos, Lucas. 
—Ya extrañaba escucharte decirme así, pitufa —Lo miré fulminante, sabía perfectamente que odiaba que me diga así. Porque mi nombre sea Azul, no quiere decir que sea de color azul y enana como un pitufo—. ¡Ya ves qué feo es!
—¡Lucas!
—¡Pitufa!
—¡Lucas!
—¡Pitufa! —Ya estábamos bajando las escaleras y aún seguíamos molestándonos con los apodos que molestaban al otro. Nuestros hermanos rieron al vernos pelear de nuevo y chocaron los cinco entre ellos—.
—¿Volvieron a ser amigos?
—No, volvimos a ser mejores amigos —Dijimos a coro sonriéndonos mutuamente. Los demás solamente se reían—.
Me sentía contenta, creí que se enojaría pero no, todo lo contrario. Volvimos a ser los mismos que antes y me sentía feliz por eso. La tristeza que sentía antes por mi madre, se evaporó desde el abrazo con mi –nuevamente- mejor amigo. No podía creerlo todavía, parecía un sueño pero no, era realidad. Lo tenía de vuelta, tenía de vuelta a mi mejor amigo, esta vez, no lo dejaría ir tan fácil. 
how i met your mother:
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Mar 11 Feb 2014, 10:46 am

Lena es perfectamente aceptable. Qué libro? La chica ya me xae bien bc es mi tocaya (?

Intentaré aceptar las fichas mañana,  estoy algo enferma ahque
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Niall's Little Princess. el Mar 11 Feb 2014, 10:48 am

Fatii... soy yo o te enamoraste de mi nombre? jajajaja
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Invitado el Mar 11 Feb 2014, 11:18 am

@Niall's Little Princess. escribió:Fatii... soy yo o te enamoraste de mi nombre? jajajaja

Siempre me encantó ese nombre, no sé, es muy bonito :3
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Miér 12 Feb 2014, 1:56 am

flowerpower24 escribió:
Mackenzie (Mack) Harris.

Chico por el que audicionas: Calum Hood.
Representante: Holland Roden.
OS o cap tuyo:
Sexto Sentido.:


Capítulo 006

Se abstraía con frecuencia. Nadie la entendía.[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Miré a mi alrededor, horrorizada. Bueno, más que horrorizada, aterrorizada. No sabía a dónde me llevaban, ni qué había hecho. Lo último que había pasado era que mi abuela se había despedido de mí, como si fuera para siempre. Ella había llorado. Yo no tuve fuerzas ni para eso. Simplemente me abracé a ella, esperando que así pudiéramos estar las dos a salvo. No fue así. Un hombre me cogió de los hombros, llegando a hacerme daño, y me separó de ella, llevándome a donde me encontraba ahora mismo.
Observé a los cinco chicos que me rodeaban. No quería hacerlo, intenté evitarlo de todos modos, pero no tardó en suceder. Cuando él me devolvió la mirada, desafiante, su vida entera estuvo en mi mente. Aquel chaval, llamado Harry, había tenido una infancia dura. Participaba en peleas habitualmente. Se tatuaba por diversión. Y, sin embargo, no era feliz. Negué con la cabeza, tratando de hacer que desapareciese.
Nunca lo hacían. Las visiones no se acababan hasta que los recuerdos más importantes, las fases más destacables de la vida de aquellas personas no se habían mostrado ante mí. Por eso no podía tocar a nadie, nunca. Ellos no notaban nada, claro, no era radioactiva, pero yo sí. De repente, un click. Y  entonces todo lo que pasase a mi alrededor perdía el sentido y sólo podía ver el presente de esa persona, muchas veces sus secretos más oscuros.
Me había quedado mirándole fijamente. Era guapo. No se dio cuenta de que le estaba mirando y yo tampoco iba a hacer nada para llamar su atención. Es decir, ¿qué esperaba? No podía acercarme a la gente normal y decirles “hola, soy Charlie y, al apretarme la mano, acabo de ver todo lo que te ha pasado en la vida”. Por eso no hablaba. Evitaba el contacto. No podría hacerles daño si no me relacionaba.
Había más chicos y chicas ahí metidos, no solo Harry. Pronto, me encontré con la mirada de un chico. A él si le conocía de antes. Finn, se llamaba. Íbamos a alguna clase juntos. Esbozó media sonrisa, pero yo negué con la cabeza. Mi cabeza ya estaba encontrándole, y no quería que pasase. Apreté los dientes y cerré los ojos, esperando lo inexorable. Nunca llegué a ver nada. Su expresión se puso más seria y concentrada por unos segundos, y luego volvió a retomar esa sonrisa amable. Todo el miedo que sentía, la impotencia hacia mi “don”, desapareció. Fue sustituido por templanza, calma.
La furgoneta dio un bandazo, haciendo que todos nos bamboleásemos. Y, en ese momento, paró. Levanté las cejas. Habíamos llegado, estaba claro. Pero… ¿a dónde? La verdad era que no quería saberlo. No estaba preparada para saber lo que me iban a hacer en ese sitio. Estaba claro que yo no era la única especial pero… ¿hasta qué punto? ¿Qué nos iba a pasar?
Las puertas se abrieron y, antes de levantarme para encarar lo que se me vendría encima, me alisé la falda que llevaba y me coloqué bien la diadema con un lazo. Estaba preparada, me dije una y otra vez. No iba a pasar nada. Y, con aquellos pensamientos, me giré y salí, para afrontar lo que el futuro me deparaba.

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Todo era de color gris. Sin cuadros, sin ningún tipo de decoración. Reprimí un sollozo cuando vi que el único toque de color era el prado que se extendía a nuestro alrededor y estaba delimitado por una alambrada. Nadie podía entrar. Nadie podía salir. Rápidamente me fijé en el techo. Sí, nos estaban vigilando. Y, si había una cámara en aquel vestíbulo tan sencillo, seguro que las habría por todas partes.
Estaban intentando organizarnos en dos filas. Chicos a la derecha, chicas a la izquierda. Me puse detrás de una que llevaba una sudadera negra. No sabía por qué, pero su pose de decidida, de saber lo que estaba haciendo, me dio las fuerzas que necesitaba para seguir caminando hacia delante.
Nos condujeron por muchos pasillos. Perdí la cuenta en el tercero, después de subir las escaleras. Todos eran iguales. La misma orientación, puertas a los dos lados, nada que pudiera alterar el inmaculado blanco de paredes y suelos… parecía un hospital muy grande, y sin enfermos. Hasta olía igual. Nunca me habían gustado los hospitales.
Cuando llegamos, nos empezaron a repartir de dos en dos, cada pareja en una habitación. El guardia sin cara nos intentaba empujar a todas, sin embargo, la chica que tenía delante, le dio un golpe cuando intentó agarrarla y entró por su propia cuenta. A mí me tocó con ella. Con la chica de la cazadora negra.
La habitación era muy predecible. Desde el pasillo había podido imaginarme cómo sería. Y no me equivocaba. Granito blanco en las paredes. Dos camas inmaculadas, con toallas y sábanas limpias encima. Dos cómodas, una para cada una y una gran ventana, que no dejaba ver más que un espeso bosque.
Dejé mi mochila del colegio en la cama que estaba más cerca de la puerta. Parecía que a mi compañera le había gustado más la otra. Vacié lentamente el contenido de la misma, dejando todo colocado. Necesitaba ver lo que tenía. Lo que conservaba del mundo real. Sonreí al ver que, por suerte, llevaba algo que nunca me dejaría. Mi libro favorito, Percy Jackson y el ladrón del rayo. Era el primero, pero me lo había leído tantas veces que era mi mejor amigo. Siempre estaba ahí.
—¿Percy Jackson? — inquirió una voz a mi lado. Era mi compañera. Así que esa era su voz.
—Sí, bueno… es mi libro favorito, aunque yo adoro leer, todo tipo de cosas y…— me fui callando, poco a poco. Nunca había hablado con nadie que no fuera mayor, como un profesor o mi abuela. Esa chica tenía mi edad. Y se había dirigido directamente a mí. No quería resultar pesada, ni tampoco caerle mal.
—También es el mío. Aunque, sinceramente, prefiero la nueva colección, la Marca de Atenea me encanta, de hecho. Estoy completamente enamorada…
—De Nico DiAngelo— completé sin querer. Me tapé la boca con las manos, nada más decirlo. Acababa de estropearlo todo.
—Sí, ¿cómo lo has sabido? — esbozó una media sonrisa, amistosa. No tenía ni idea de lo que le iba a responder. Seguro que se imaginaba que diría algo como que era el mío también, pero nada más lejos de la realidad.
—Cuando me has mirado a los ojos, por primera vez… Puedo ver tu pasado. Y… ya sabes. Tienes muy reciente el recuerdo de ti misma haciéndote una sudadera de él y guardándola como tu más precioso tesoro. Fue… anteayer, ¿verdad?
—Sí, sí a todo— soltó una carcajada. Yo sonreí, con ella. No se había asustado. No me trataba como si fuera rara, le había gustado. — De hecho, la tengo aquí ahora. ¿Quieres verla? — asentí con la cabeza y ella la sacó de su bandolera. Igual a la que acababa de ver.
—Me gustas— solté de repente. Luego, me di cuenta de lo estúpido que había sonado. Parecía que no haber tenido un amigo en toda mi vida pasaba factura.
—Y tú a mí. Y, que sepas que es un cumplido. Yo odio a todo el mundo— nos reímos. Estaba muy a gusto con ella. Parecía que me apreciaba, a pesar de lo rara que era— A propósito, soy Kim— el nombre le pegaba perfectamente. Tan salvaje, distinto, como ella.
—Charlie— me presenté yo también. Me tendió la mano, pero yo negué con la cabeza. Kim hizo un gesto de disgusto. Era normal que se acabase de sentir rechazada, pero no era eso, para nada. — No puedo tocarte. De hacerlo, podría ver toda tu vida. Presente, pasado y, seguramente, futuro. Y no quiero verlo.
—No te preocupes, lo comprendo. ¿Sabes? Creo que vamos a ser buenas amigas. Y así, con un poco de suerte, te enseñaré a sonreír de verdad. Parece que llevas demasiado tiempo sin hacerlo.

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Cuando era pequeña, me habían diagnosticado ansiedad en público. Eso era lo que sentía cuando estaba en clase y me hacían hablar, o cuando me tocaba exponer sobre algún tema. Nunca había estado en presencia de tanta gente fuera de clase. Se me antojaba una paradoja. Debería estar temblando, sin poder respirar bien, pero no me estaba pasando nada de eso. Me di cuenta de que era porque me sentía a gusto. Ése era mi sitio, con aquellas personas.
—¡Hola! Soy Tris— nos saludó muy efusiva una chica rubia. Kim estrechó su mano y me arrinconó para que no pudiera hablar, evitando así el contacto de ella. Me comprendía. Me quería proteger.
—¿Por qué siempre tienes el ceño fruncido? — preguntó una voz a mi espalda y me giré para mirar al poseedor. Era moreno, de ojos claros. Muy atractivo.
—No lo sé. ¿Lo estoy? Vaya, debería corregir eso— él sonrió ante mi comentario. Para ser la primera vez que socializaba, no me estaba yendo mal con el resto del mundo.
—Trent— se presentó. No me tendió la mano y yo tampoco hice ningún amago de querer estrechársela. No estaba siendo incómodo. Él respetaba mi espacio, y yo el suyo.
—Charlie— parecía que iba a decir algo más, pero se calló. Y los dos nos separamos, para sentarnos a comer.
No hablé en toda la comida. Y, sin embargo, me sentía involucrada en la conversación. Me di cuenta, rápidamente, de que era por eso. Estaba tranquila. Cuando me distraía, no tenía tantas visiones. Y, además, contaba que él estaba ahí. Enfrente de mí. Finn. Al igual que su hermano gemelo, Jack, los dos eran tremendamente ruidosos, y se reían muy alto. Pero contagiaban alegría. Y en aquel sitio, era algo que de verdad todos necesitábamos.

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Cuando terminó la cena, todos fuimos a una sala común. Algunos se conocían, otros estaban como unos completos extraños, intentando conocerse los unos a los otros. Hasta que ellos, los gemelos, nos reunieron a todos en un círculo y nos explicaron los poderes que ellos tenían. Y entonces cada uno confesó el suyo. Había dones tan variopintos que el mío no resultaba el más extraño, ni el más peligroso. Éramos todos iguales.
Pero me hice ilusiones de encajar demasiado rápido. Terminada la conversación inicial, el grupo se fragmentó, haciendo que cada persona hablase de una cosa distinta. Alguien tocó mi hombro. Era un chico rubio, se había presentado como Jamie.
—¿Puedes verlo todo? — inquirió, intrigado. Yo hice un gesto. — ¿Pasado, presente y futuro? — asentí. No había visto muchas veces el futuro, solo alguna vez. Siempre se cumplía lo que yo veía.— Pues venga, hazlo.
—¿Qué quieres que haga?— fruncí el ceño. No podía estar pidiéndome aquello.
—Obra tu magia. Vamos, coge mi mano. Si te esfuerzas, igual puedes hasta averiguar cuándo saldremos de aquí— había levantado demasiado la voz. Todos nos miraban. No podía negarme, no con todas aquellas personas mirando.
Acaricié suavemente su mano, para después agarrarla con fuerza. No íbamos a salir en un futuro próximo. Lo intenté una y otra vez. Me concentré lo máximo posible, pero las imágenes del futuro de Jamie no venían. Sin embargo, mi mente no me dejó tranquila hasta que me enseñó algo. No eran imágenes que ocurrirían, era algo que ya había pasado. Era él, de niño. Con diez años. Estaba solo en una habitación, escondido. Hasta que una puerta se abrió de golpe, dejando entrever a un hombre muy borracho, con un cinturón en las manos. El niño lloraba desconsolado, intentaba esconderse, sin éxito. Era su padre, iba a atacarle. Y, por las acciones del niño, no era la primera vez. El sonido metálico rasgó el aire, era todo lo que podía oír. Y solté la mano.
Estaba otra vez en la habitación. Las máquinas seguían funcionando, pero nadie les hacía caso. Todos estaban mirándome a mí. Estaba temblando por lo que acababa de ver. Su secreto más oscuro, lo que más había deseado olvidar en toda su vida, yo lo había visto con sólo pasar un dedo por su piel. Me miró directamente a los ojos.
—¿Qué has visto?— lo dijo demasiado fríamente, porque seguramente se imaginaba lo que iba a responderle.
—Él… te hacía daño… lo siento… no he sabido parar… yo no quería…— sollocé, mirando lo dura que se había vuelto su mirada. Nadie hablaba. Se podría haber escuchado caer un alfiler.
—Eres un monstruo. No me puedo creer que hayas hecho eso. ¡Es mi vida! ¿Lo entiendes? ¡No quería que nadie lo viera!— me levanté, incapaz de escuchar sus afiladas palabras. Era cierto. Todo lo que acababa de decir. No lo había hecho a posta, había intentado parar. Tendría que haberlo hecho mejor. Era un peligro para todos.
Cuando me abrí paso, para salir al pasillo, todos se apartaron, como si tuviera algún tipo de enfermedad extraña. Igual la tenía. O simplemente la provocaba en los demás. Parecía que la única reacción que mi propia persona producía en todo el mundo era rechazo. Yo no quería hacer daño. No quería que ellos tuvieran miedo. Muchos de sus dones eran chulos, la típica cosa de la que podrías fardar y te harías el más popular. El mío era una maldición.
Vagué durante un buen rato. ¿Una hora? ¿Media? En aquel lugar se perdía la noción del tiempo. Nunca llegué a encontrar una salida. Ni ninguna puerta que pudiese pasar por una. Tenía que haber algún modo de salir al exterior, era imposible que estuviera tan herméticamente cerrado todo. Pero, estaba muy bien camuflado. Cansada de caminar sin rumbo alguno, me senté en el suelo y dejé que las emociones me recorriesen. Había hecho amigos. Los había perdido. Me habían separado de mi familia, tal vez para siempre. Y pronto pasaría a ser un simple conejo de indias a manos de gente horrible. La clase de gente que arranca a unos pobres adolescentes con poderes extraordinarios todo lo que tenían en la vida y los deja ahí, para observarlos mediante las cámaras de seguridad.
—Yo no creo que seas un monstruo— dijo una persona, a mi lado. Se acababa de sentar. Finn. Me había seguido.
—Sí que lo soy, y puedes preguntarle a quien sea. Estoy segura de que ahora todos me odian. Y no me extraña. He hurgado en algo muy personal. Un punto débil. Podría buscaros puntos débiles a todos— no quería mirarle a los ojos. Estaba tan avergonzada de lo que había hecho que en aquel momento no podía mirar a nada que no fueran mis propios zapatos.
—Mi hermano y yo no te odiamos. Y somos los más guays. No creo que debas esconder quién eres para gustarles a todos. Está bien, ves toda nuestra vida. ¿Y qué? Yo tengo un poder más difuso, pero a su manera también molesto. Puedo modificar los sentimientos de quien quiera. ¿Por qué te crees que no puedes ver mi pasado si me miras a los ojos? Porque, con mi poder, no te dejo concentrarte. Y así tu mente no funciona igual. Es como si estuvieses más contenta todo el rato—. Era cierto. En aquel momento, decidió probarlo con más fuerza, consiguió ponerme de buen humor. Hasta sonreí.
—¿Sabes? Aunque sea una emoción falsa, un sentimiento creado por ti… me gusta. Gracias por estar aquí, en serio— él esbozó una sonrisa y me dio un golpe cariñoso.
—Siempre he sentido debilidad por las damas súper poderosas en apuros. Anda, vamos, tenemos que volver— me tendió la mano y yo hice como si no la viera, me levanté sola.— Vale, lo comprendo. Poco a poco.
Y entonces, mientras caminábamos por los mareantes pasillos, completamente perdidos, y Finn me contaba con pelos y señales todas las cosas graciosas que le habían pasado a lo largo de su vida, me di cuenta de lo mucho que me agradaba. Aquel chaval tan cargante podía estar bien, de verdad.

himym:
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ficha aceptada.

Omfg Ro, ya sabes que amo como escribes bc eras genialosa, pero ese capítulo es absolutamente perfecto. Amo a Charlie y también a Finn, y pls Camz, adoro a Camz. Y sale mi di Angelo sos sos. Y Kim es uno de los personajes más fabs que he creado so... Estoy encantada con esa enecé y con tu cap.
Uzea, y el gif. ¿Quieres matarme? Robin y Barney  :(L):  :(L):  :(L): 
Mucha suerte culmeit.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Miér 12 Feb 2014, 1:58 am

FatiiDirectioner escribió:
Azul Romero

Chico por el que audicionas: Ashton Irwin.
Representante: Jasmine Villegas.
OS o cap tuyo: 
teen indle | nc.:
Cap 03 Azul Lopez


2009: Último Día de Clases y Baile de Graduación.

Pequeños golpes en mi puerta hicieron que mis ojos se abrieran lentamente debido al sol que chocaba directamente contra ellos. Luego de unos cuántos segundos, y otros golpes insistentes, me levanté rápidamente de la cama para ir abrirle la puerta a quién sea que estuviera golpeando tan desesperadamente, una vez que estuve enfrente del pedazo de madera pintado con pintura blanca, giré la perilla dándole paso a la persona que segundos antes golpeaba la puerta, no me sorprendí al ver quién era ya que todas las mañanas él venía a despertarme. Su mirada indiferente se posó en mis shorts de pijama, había olvidado por completo que aún me encontraba con la ropa con la cuál me había acostado, mis mejillas tomaron un color rojizo mientras miraba para otro lado que no sea su cara o su cuerpo, por lo que casi no me di cuenta de qué se mordió levemente el labio inferior, pervertido. Rodé los ojos y me di media vuelta para buscar la ropa que me pondría, hoy era un día especial, hoy era el último día de clases y quería disfrutarlo al máximo. Por lo que, ni él ni sus pensamientos pervertidos “discretos” me arruinarían la alegría que sentía, Jack días atrás me había invitado al baile y a decir verdad, dudé un poco de que no sea una broma, pero al notar sus constantes “por favor”, acepté. En realidad, me moría por decirle que sí pero su fama de mujeriego me lo impedía, era guapo, no lo vamos a negar, pero un mujeriego es un mujeriego, y no me los aguanto a ese tipo de hombres. 
Mientras yo buscaba la ropa que me pondría hoy, aún en pijamas, mi hermanastro seguía mirándome mientras aún retenía su labio con sus dientes, ya me estaba hartando que haga eso. Seguí buscando entre las ropas unos segundos más hasta que no aguanté y lo miré fijo, me incomodaba que me mirara de tal forma siendo mi hermanastro.
 
—¿Qué tanto miras, Lucas? —Le pregunté poniendo mis brazos en forma de jarra, él puso su atención en mi rostro con un ambiente serio.
—¿Yo a ti? Nada… Solo venía a decirte que te apures, que tenemos que irnos y Sophia me espera en la universidad. —Dijo para luego irse, cerré la puerta detrás de él con enojo y gritándole algo que probablemente no le agrade para nada.
—¡Vete a la mierda, Hemmings. Tú y tu estúpida novia! —Pude sentir cómo lanzaba un bufido, largué una sonrisa victoriosa y feliz porqué había logrado cumplir mi objetivo de todas las mañanas, volví a buscar mi ropa. 
 
Me [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] por una musculosa negra y arriba un blusa medio transparente de color verde manzana, un short negro de tiro alto con tachas en los bordes de los bolsillos y unas zapatillas Converse al estilo botitas de color negro. Cepillé mi cabello y lo dejé suelto, ya que me llegaba un poco más debajo del pecho, luego me dirigí al baño y me lavé la cara ya que me había duchado la noche anterior porqué nunca llego a tiempo si me meto a duchar a la mañana. Me maquillé con un poco de máscara para pestañas y un poco de brillo labial, me miré en el espejo y me veía bien dentro de todo. Me sentía bien conmigo misma desde hace varios meses, después de todos esos años de sufrimiento, por fin estaba saliendo adelante y con mucho positivismo. Le sonreí a mi reflejo y salí del baño para bajar directamente hacia la cocina, en dónde solamente estaba mi hermanastro y dos de sus amigos, quiénes eran muy amigables conmigo, me llevaba genial aunque a Luke no le gustara que yo tuviera relación alguna con sus amigos, a ellos les daba igual y me hablaban cómo si nada. Sus nombres eran Michael y Calum, los saludé con un beso en la mejilla al igual que a Luke, quién por girar el rostro casi me besa la comisura de los labios. Yo me iba con ellos todos los días al colegio, ellos iban a la universidad y de camino me dejaban a mí en el colegio, no que daban muy lejos el uno del otro, creo unas cuantas cuadras por lo que la mayoría de las veces cuándo salían temprano me pasaban a buscar a la salida. 
Me senté al lado de Michael, quién me sonrió y volvió su atención a su celular, Luke sin mucha importancia dejó el desayuno enfrente mío. De seguro se preguntarán, ¿y nuestros padres? Pues ellos estaban de viajes de negocios, casi todos los meses Luke y yo nos tenemos que quedar solos por una o más semanas, realmente no me agrada estar con él pero con el tiempo aprendimos a soportarnos. Antes él y yo ni nos hablábamos pero el tiempo a solas, nos ayudó para conocernos mejor, si bien no somos los mejores hermanastros, somos amigos dentro de todo y nos tratamos cómo tal. Luke se sentó a mi izquierda quedando en la cabecera mientras devoraba su desayuno dedicándole alguna que otra mirada al televisor. Desayuné y todos terminamos casi al mismo tiempo, una vez que yo lavé todo lo que habíamos, subí a mi habitación y tomé mi mochila, cargándola al hombro y bajando con ella. Los chicos me esperaban en la puerta ya con sus mochilas, luego que salí detrás de Michael, Luke cerró la puerta detrás de él. En la puerta no se encontraba ningún auto, pero a los pocos segundos apareció uno de color negro con una persona adentro, era Ashton. Ellos tres eran mejores amigos desde que empezaron la secundaria, por ende, los conocía desde que se conocieron. Calum se subió como acompañante y Luke quedó entre Michael y yo en los asientos traseros. Cómo pude saludé a Ashton pero mi hermanastro amargadamente sugirió que lo haga una vez que llegáramos ya que sino, me caería encima de él. ¿Por qué Luke era así cuándo yo estaba con sus amigos? Simplemente no lo sé, quizá este celoso porque soy su hermanastra desde hace cuatro malditos años y me conoce desde que tengo cinco. O quizá, está celoso porque sus amigos me integren y no me dejen de lado como lo hace él. O, le molesta que yo esté con alguno de ellos, el hecho es que él mismo lo dijo una vez: “No me gusta que estés con mis amigos”. A veces era un amor y otra veces era un idiota… Cómo ahora, a la mañana estaba indiferente y ahora apoya su cabeza en mi hombro. Su nombre tendría que ser Lucas “Luke” Bipolar Hemmings. 
Llegamos al colegio y ambos bajamos, siempre se aseguraba que entre al colegio. Me di la vuelta y saludé a Ashton, era con el qué mejor me llevaba, no me mal interpreten… Adoro a Michael y Calum, pero Ashton era mi mejor amigo prácticamente y el único que me entendía mejor que nadie, incluso mi fondo de pantalla en el celular era una foto de ambos haciendo caras raras. Me despedí de todos y me acerqué a la entrada, con mi hermanastro detrás de mí. Una vez que estuve entre de las escaleras, volteé y me despedí de él en una forma que nunca lo había hecho, su mano estaba en mi cintura a la hora que besaba su mejilla, casi siempre era un beso en la mejilla secamente y cada uno por su lado. Pero esta vez nos abrazamos y luego se despidió antes de subir nuevamente al auto de Ashton. 
Cómo dije antes…. ¡Era bipolar ese chico! 
 
—¡Azul! —Sentí que alguien me llamaba desde metros más adelante, era mi amiga, Luz. 
—¡Luz! —La abracé y comenzamos a caminar juntos hacia mi casillero para guardar mis libros, mientras caminábamos íbamos hablando del baile de esta noche. 
 
Las clases se pasaron rápido, por suerte había aprobado todas las materias con un promedio de entre 9 y 10. Luz también había aprobado con buenas notas, me pregunto si habrá aprobado Jack cuando lo veo entrar a la cafetería del colegio junto a su gemelo, eran casi idénticos, con la diferencia de que Finn no era tan popular cómo su hermano. Ambos se sentaron con nosotros y nos contaron que habían aprobado, Jack se graduó con toda la suerte del mundo ya que él era el chico más vago que había conocido. Finn no, él era responsable con sus tareas, en cambio su hermano, me la pedía cada vez que se olvidaba de hacerla, eso quiere decir casi todos los días. Pero aún así lo quiero, éramos amigos desde primaria pero nos empezámos a acercar más este año, ya que antes yo lo tomaba cómo un idiota mujeriego, incluso ahora, pero con la diferencia de que conozco a el verdadero Jack y no al que todos dicen conocer. A la salida, me despedí de los gemelos y Luz para luego dirigirme hacia mi casa caminando mientras escuchaba música. Ese día, por ser el último, nos dejaron salir más temprano por lo que aún faltaba media hora para que mi horario escolar habitual se cumpliera. Al llegar a casa, inmediatamente le envié un mensaje de texto a Ashton para que le comunicara a Luke que ya había llegado a casa porqué nos dejaron salir antes, él me respondió a los segundos con un tierno “de acuerdo sweety, cuídate, nosotros llegamos a eso de las cuatro de tarde. Besos xoxo”. Me quedé con la misma ropa toda la tarde hasta que los chicos llegaron, venían festejando ya que también era su último día de clases y habían aprobado con buenas notas. 
 
—¡Aprobamos! —Dijo Luke abrazándome, todos se quedaron mirando extrañados la escena, pero le correspondí el abrazo.
—¡Qué bien! Yo también aprobé todo, con un promedio entre 9 y 10.
—Nerd. —Dijo Ashton causando que todos rieran, lo miré fulminante y le saqué el dedo del medio, él hizo un gesto de ofensa y abrazó a Michael.
—Ya quítate de encima, Ashton. Hace calor… —Dijo Michael mientras intentaba alejar a Ashton.
—¡Me hizo “fuck you”! ¡Defiéndeme, Michael! ¡Tú eres mi esposo, defiéndeme! ¡Me hizo bullying! —Todos reíamos a carcajadas mientras Ashton hacía una escena digna de reina del drama. Michael, quién estaba riendo y al mismo tiempo aguantándose las ganas de pegarle una buena bofeteada a su amigo, intentó alejarlo una vez más.
—Dejas de comportarte como una reina del drama o te pego, y no cariñosamente. 
—De acuerdo… —Dijo Ashton alejándose rápidamente de Michael, quién ahora estaba riendo, ¿locos? Puede ser, ¿inmaduros? Quizá. ¿Únicos? ¡Si!
 
Luego de un rato haciendo bromas entre nosotros, el reloj marcó las seis de la tarde por lo que debía empezar a prepararme para el baile. Jack pasaría a buscarme a las ocho y cómo no soy muy rápida para vestirme ni maquillarme, era mejor empezar dos horas antes… Les avisé a los chicos que hoy llegaría a eso de la madrugada, por lo que me dijeron “no te preocupes, igual estaremos aquí”. Subí a mi habitación y busqué un lindo vestido, encontré uno que era [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. Su color era un crema, con escote de corazón y lentejuelas hasta la cintura. De ahí para abajo, toda una falda de tules del mismo color. Era hermoso, me llegaba hasta un poco antes de la rodilla. Escogí unos tacones que eran del mismo color que el vestido y una chaqueta negra que combinaba perfecta ya que estaba algo fresco. Luego, me dirigí al baño en dónde me di una larga ducha para relajarme. Me perfumé y luego comencé a vestirme, mi pelo lo dejé suelto y al final le hice unas pequeñas ondas. Me maquillé con labial rosa, una sombra casi del mismo tono que mi piel y otros variando, me delineé y me coloqué máscara para las pestañas. Una vez lista, me miré al espejo y no podía creer lo que veía delante de mí… Estaba hermosa, o por lo menos yo me sentía así. Tomé mi cartera negra con todo lo que necesitaría y bajé, los chicos al verme abrieron su boca que poco más chocaba el piso. 
 
—¡Woooooow! ¿Eres tú? ¡Te ves hermosa! —Dijo Michael bromeando.
—Toda una princesa. —Dijo Ashton mirándome tiernamente.
—Una palabra: per-fec-ta. —Dijo Calum sonriéndome.
—Te ves muy hermosa. —Dijo Luke sonriendo, si bien los comentarios de los chicos lograron que me sonroje, el de Luke me llegó al corazón. Sabía que él no era cursi, y nunca lo fue conmigo. Por lo que valoré mucho su comentario.
 
El timbre sonó y Luke fue a abrir, era Jack. Todos estaban mirando a la puerta, Jack, al verme quedó boquiabierto y al tomarme de la mano me dio toda una vuelta completa. Me despedí de los chicos uno por uno, al llegar a Luke, besé su mejilla y sentí cómo susurraba algo contra mi oído.
 
—Qué la pases bien, te ves cómo una princesa… —Susurró.
 
Jack tironeó levemente de mi mano alejándome de Luke, al darme media vuelta para verlo por última vez, me dedicó una mirada triste con lo que intentaba ser una sonrisa. Eso fue lo que permaneció en mi mente toda la noche…
just friends | nc.:
Best friends
Capítulo 14


La clase siguió su curso normalmente unos cuántos minutos más hasta que el timbre sonó indicando que el final de ésta había llegado. Mis compañeros no tardaron mucho en atascarse en la puerta, mientras tanto, yo por mi parte seguía guardando mis útiles. No es que sea una amante del estudio, ya que con buena suerte apruebo las materias pero por más sorprendente que suene, ésta vez no quería que el recreo llegara. Cerré la cremallera de mi mochila, me la colgué al hombro y salí del aula. La multitud de alumnos que había en los pasillos me ayudaría a escabullirme hasta encontrar a uno de mis hermanos. No quería verlo ni hablar con él, aquel choque que tuvimos antes de entrar a Biología fue suficiente para hacerme entender que teníamos temas pendientes que hablar y aclarar en algún momento. Momento que yo no quería que llegara nunca, no me atrevería a verlo a los ojos y decirle ‘tengo novio’. Caminé hasta el jardín del colegio, allí era donde comúnmente podía encontrar a mis hermanos, busqué entre los pequeños grupos que estaban ahí y pude identificar el enorme jopo de Ezequiel y la llamativa risa de Bruno. Me senté junto a ellos con total tranquilidad, por desgracia, ellos eran íntimos amigos de Hemmings, razón por la que tenía aún más miedo de encontrármelo. 
—¿Qué onda, enana? —Preguntó Ezequiel dándole un mordiscón a su manzana mientras me miraba curioso—.
—Todo bien, ¿ustedes? —Si hay algo que aprendí muy bien de ellos es a mentir, si no, ¿cómo creen que me salvé de todas las travesuras que me mandaba desde niña?—.
—Perfecto, a qué no sabes a quién nos encontramos.
—¿Tengo cara de adivina acaso? 
—Qué humor, nos encontramos con Luke —Pronunció sonriente Bruno y mi estómago dio un vuelco tremendo—. Quedamos en que hoy nos juntaríamos en casa. ¿No es grandioso? Hace rato que no hablábamos con ese tonto, ya lo extrañaba.
—Genial —Fue apenas lo que pude decir ya que tenía un nudo en la garganta—
En ese momento mi mente solamente decía dos palabras, dos simples palabras, trágame tierra. ¿De qué servía que lo ignorara en la escuela si estaría en mi casa después? Bueno, a decir verdad, yo también no tenía de qué sorprenderme. Nuestras familias siempre fueron amigas y era obvio que algún momento nos juntaríamos de nuevo como en los viejos tiempos antes de que nosotros nos mudáramos. Seguimos hablando con mis hermanos recordando momentos junto a los Hemmings, cosa que hacía que yo no estuviera muy cómoda con el tema de la conversación. El timbre sonó nuevamente y los tres juntos nos fuimos a los pasillos, yo me paré en mi casillero y mis hermanos siguieron hasta su siguiente clase. Abrí la taquilla, guardé y saqué otros libros y los metí en mi mochila. Sentía una mirada en mi espalda, por lo que una vez que terminé, me di vuelta y miré a todos lados buscando la persona que me miraba. No encontré a nadie mirándome, solo al rubio que fue mi mejor amigo guardando libros, volteó y chocamos miradas. Cinco segundos después, llegó una castaña y entonces bajé la mirada. Los ignoré y me dirigí hacia mi siguiente clase, de cierto modo, le agradecía a esa chica por haber llegado. 
 

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La campana sonó fuertemente dando por terminada la jornada escolar de ese día. Guardé apresuradamente mis cosas en mi mochila y la cerré para luego salir del aula. Me despedí de mis amigas diciendo que posiblemente las llame en la noche, caminé hasta la salida y allí estaban mis hermanos esperándome. Recordé que Calum me había dicho que trataría de pasar por mí, justo en ese momento mi celular vibró como un mensaje, lo saqué y leí el mensaje: “Lo siento cariño, almuerzo en familia. Espero que te haya ido bien, te llamo a la noche. Cuídate, te amo.” Suspiré pero sonreí levemente, me alivié un poco al saber que no tendría que sentirme mal por haber pensado en Luke estando con Calum. Me uní al grupo de mis hermanos siendo la única mujer entre esos tres, yo comencé a caminar pero Leandro me llamó diciendo que esperaban a alguien. Qué no sea él, qué no sea él, qué no sea él, qué no sea él, decía mentalmente mientras cerraba con fuerza los ojos. Al abrirlos, me di cuenta de que mi suerte apestaba y que hoy, era el oficialmente el peor día –hasta ahora– de mi vida. Allí estaba él, con su pelo rubio peinado en un jopo algo alborotado, con sus ojos azules más brillantes que nunca y con su sonrisa fácil que marcaba bien su único hoyuelo derecho. 
—¿Se van a quedar mirando uno al otro como si fuera un fantasma todo el día o qué? ¡Salúdense, mierdas! —Dijo empujándonos Bruno, me acerqué tímidamente a su mejilla como en forma de saludo cuando siento que me abraza. Al principio me quedo perpleja pero luego le correspondo el abrazo—. Bueno, sí ya, sepárense —Nos separamos y no pude evitar sonrojarme. No me esperaba esa reacción de él—.
Comenzamos a caminar todos juntos, ellos iban hablando mientras que yo me quedaba en silencio y escuchaba la conversación. En algunos momentos participaba para hacer un comentario sarcástico o gracioso, pero no más. Aún estaba pensando en la reacción que tuvo al verme cara a cara. Realmente me sorprendió, pero de la buena forma. Si bien no sentía lo mismo por él que un año atrás, me gustaría volver a ser su amiga. Después de todo, fuimos mejores amigos por muchos años, ¿por qué no serlo ahora? Llegamos a casa y papá se sorprendió al ver a Luke, lo saludó muy contento a decir verdad. Nos saludó a nosotros, a mis hermanos con un palmeo en la espalda y a mí con un beso en la cabeza, ganándome las miradas celosas de Ezequiel, Bruno y Leandro. No era mi culpa ser la única hija y encima, la menor de todos. Si fuera por mí, ya tendría una hermana a mi lado de carne y hueso, y no una que vive en mi mente cómo un deseo no echo realidad. Pasaron unos minutos y sentimos como el auto de papá arrancaba y se marchaba, había venido a casa a almorzar y luego se fue de nuevo a su trabajo. Trabajaba en algo parecido al ejército, creo que gerente de depósito o algo así, nunca lo comprendí muy bien su empleo. A veces deseaba tener a mamá con nosotros para si quiera tener una mujer con la que charlar cosas de mujeres, pero ella estaba muy lejos de aquí. 
—Blue, hey… Blue… ¡Azul Fátima Romano! —Gritó mi hermano sacándome de mis pensamientos, lo miré asustada y le pegué en el brazo por haber gritado de semejante manera—.
—¡Idiota, me asustaste! 
—Perdón, pero es que te llamaba y parecía que estabas sorda. ¿En qué pensabas? —No sabía si decirle o no, a ellos no les gustaba recordar a mamá y a mí tampoco, pero es que la necesitaba más que cualquier persona en el mundo—.
—En mamá —Dije en un susurro mientras subía las escaleras aguantándome las lágrimas. Allí está la razón por la que no les gusta recordarla. Es un tema bastante delicado para nosotros cuatro, desde los diez años que no la vemos, prácticamente desde que ella y papá se divorciaron. Una mañana, despertamos y ella ya no estaba en casa—.
Ya una vez en el segundo piso, me metí en mi habitación y me encerré luego de haber dado un portazo que creo que resonó en toda la casa. Tiré mi mochila en alguna parte y me dirigí al baño. Me miré al espejo, abrí la canilla y mojé mi cara tratando de calmar mis emociones. No debería sentirme así, meses que no la recordaba y justo hoy. Las ganas de llorar se me pasaron pero mis ojos quedaron cristalizados, salí del baño y volví a mi habitación. En ese momento me arrepentí de tener fotos por todas partes, de mí en mi infancia, con mis hermanos, con mi padre, pero una que estaba arriba de mi cama, una de cuándo tenía seis años. Estábamos todos juntos en la piscina, mis padres besándose y nosotros riéndonos. Sonreí al recordar aquel día. Sentí unos golpes en la puerta, de seguro era uno de mis hermanos, posiblemente sea Leandro. Los ignoré y me acosté en mi cama mirando hacia el techo. Los golpes no cesaban y eso no me ayudaba en mi objetivo de querer dormir para calmarme, me levanté algo molesta y abrí la puerta. Era Luke. 
—Em… La habitación de Bruno está a la derecha, la de Ezequiel está al final del pasillo y la de Leandro está en frente.
—Ya sé dónde están, solo vine a ver cómo estabas —Pintó una pequeña sonrisa en su rostro, estaba muy necesitaba de un abrazo y a pesar de todo, para mí él daba los mejores abrazos en todo mundo. No pensé, simplemente lo abracé y luego de unos segundos sentí sus brazos rodeándome. Me recordó mucho a cuándo éramos niños y yo me sentía mal porque las otras niñas me burlaban y entonces él me abrazaba diciéndome ‘no te preocupes, yo estoy contigo’—. Estoy seguro de que ella te extraña tanto cómo tú a ella. 
—Sé que a los chicos no les gusta verme así por mamá, pero es que… La necesito, me duele ver cómo las demás chicas tienen una mamá con la comparten secretos y yo… Los tengo que escribir en un maldito diario íntimo porque no la tengo a mi lado —Me aferró aún con más fuerzas y mis ojos ya no aguantaban las ganas, rompí el llanto. Sentí su barbilla en mi cabeza debido a que era más baja que él—.
—Entremos si no quieres que tus hermanos nos hagan un cuestionario —Me separé de él, asentí y lo dejé pasar. Nos sentamos en mi cama uno al lado del otro y me abrazó por los hombros—. 
—Luke… —Lo llamé, hizo uno sonido como diciendo ‘¿Qué?’— ¿Por qué haces esto? 
—Porque te sigo quiero y aún me importas —Dijo en un susurro. Mi corazón se paró y sentí cómo se hacía pedazos— No es el momento apropiado, pero tengo que decirte algo. 
—Dilo.
—Luego de que te fuiste, sé que mantuvimos contacto pero cuándo ya no supe nada de ti, comencé salir con otras chicas. Actualmente estoy de novio, sé que no terminamos oficialmente, pero creí correcto que deberías saberlo. Fuiste muy importante para mí, fuiste mi mejor amiga por mucho tiempo y no quise ni quiero esa amistad —Algo en mí sintió un gran alivio pero a la vez un gran dolor—. 
—Me pasa lo mismo que a ti —Fue lo único que dije, sentí dolor en su rostro. Era entendible—.
—Yo… Em… ¿Podemos volver a ser amigos de nuevo? ¿Cómo en los viejos tiempos? —Propuso sonriendo y mirándome con esos ojos azules que parecían ver dentro de mí. Sonreí levemente y me lo pensé, realmente quería volver a tener su amistad, lo extrañaba sí, pero cómo el mejor amigo que siempre fue para mí—.
—De acuerdo, ¿pero amigos desde cero o retornamos la amistad que teníamos?
—¿Estás loca? ¿Piensas que tiraré a la mierda esa larga amistad? ¿O el cómo nos conocimos? —Rió y me contagió la risa— Estabas a punto llorar porque dos niñas te estaban molestando.
—¡Calla! —Le pegué amistosamente mientras me reía— Y tú fuiste bien rudo y me ayudaste.
—¡Tenía tan solo nueve años! 
—¡Y yo cinco, dah! —Reímos porque la pelea era estúpida. Se sentía bien tenerlo de nuevo, a él y a su humor. Se paró de la cama y me extendió la mano, la tomé—. Estás haciendo lo mismo que cuándo nos conocimos, Lucas. 
—Ya extrañaba escucharte decirme así, pitufa —Lo miré fulminante, sabía perfectamente que odiaba que me diga así. Porque mi nombre sea Azul, no quiere decir que sea de color azul y enana como un pitufo—. ¡Ya ves qué feo es!
—¡Lucas!
—¡Pitufa!
—¡Lucas!
—¡Pitufa! —Ya estábamos bajando las escaleras y aún seguíamos molestándonos con los apodos que molestaban al otro. Nuestros hermanos rieron al vernos pelear de nuevo y chocaron los cinco entre ellos—.
—¿Volvieron a ser amigos?
—No, volvimos a ser mejores amigos —Dijimos a coro sonriéndonos mutuamente. Los demás solamente se reían—.
Me sentía contenta, creí que se enojaría pero no, todo lo contrario. Volvimos a ser los mismos que antes y me sentía feliz por eso. La tristeza que sentía antes por mi madre, se evaporó desde el abrazo con mi –nuevamente- mejor amigo. No podía creerlo todavía, parecía un sueño pero no, era realidad. Lo tenía de vuelta, tenía de vuelta a mi mejor amigo, esta vez, no lo dejaría ir tan fácil. 
how i met your mother:
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ficha aceptada.

Fati, creo que nunca te había leído bc no me suena tu nombre ole yo, que me olvido del nombre de todas pero eres buena, en serio. Me gustaron los dos capítulos bastante. Azul es un nombre muy bonito, ah, en España no hay chicas que se llamen así so es algo raro para mí idk.
Mucha suerte!
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Carl´s® el Miér 12 Feb 2014, 9:26 pm

Pues la del libro se llamaba Magdalena y le decían Lena, así que, como amo ése libro, te llamaría así
El libro es Delirium, de Lauren Oliver
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Jue 13 Feb 2014, 7:12 am

Muchas gracias Carls, lo buscaré.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Jue 13 Feb 2014, 7:13 am

Audiciones canceladas.


Lo siento muchísimo, porque ha habido fichas excelentes, pero Rocío ha dejado el foro, aunque eso tampoco es una excusa, y ahora no tengo ganas de nada. Dudo que vuelva a abrir estas audiciones.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Niall's Little Princess. el Jue 13 Feb 2014, 10:01 am

Nooo pls no las podes cancelar
ame esta idea, es muy genialosa 
Xfa no la podes cancelar :'( 
Porfiiiiii
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Malik. el Jue 13 Feb 2014, 7:54 pm

Nana99 escribió:
Audiciones canceladas.


Lo siento muchísimo, porque ha habido fichas excelentes, pero Rocío ha dejado el foro, aunque eso tampoco es una excusa, y ahora no tengo ganas de nada. Dudo que vuelva a abrir estas audiciones.

noo dios no!!
Ele!!, rayos, ame esta historia completamente!
Y... pffff Sin Rocio no se puede hacer?

Claro, respeto esta decisión. Solo espero que si decides el re-abrirlas o dejarlas cerradas definitivamente sea la mejor opción :)

Seguire pendiente de este tema, pues no quiero dejarlo ir tan fácilmente :(

En fin, besos Eleniux... espero saber de ti pronto :)

saludos, cuídate!

Sofy fuera, PAZ!
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Carl´s® el Vie 14 Feb 2014, 7:49 pm

Oh por dios. ¿En serio? ¿No me mientes? ;_;
Respeto tú decisión, aunque quería que la novela comenzara, tenía muchísimo potencial. Pero sí alguna vez, sí cambias de opinión, avisame(?)
Suerte, por lo que sea:) Y espero nos volvamos a leer pronto.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Invitado el Vie 14 Feb 2014, 9:26 pm

Que pena que hayas decidido cancelar esta idea. Pero entiendo y respeto tu decisión. xx
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

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