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Wherever We Are -audiciones abiertas.

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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Lun 03 Feb 2014, 2:30 pm

AUDICIONAD PARA MICHAEL G  CLIFFORD Y PARA HARREH, LIAM Y NIALL PLAYAS
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Mar 04 Feb 2014, 3:27 pm

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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Carl´s® el Miér 05 Feb 2014, 8:12 pm

¡Len! No sé si puedo llamarte así, pero ya lo hice.   
Pero bueno, a lo que venía. ¡DIOS, MUJER! Te juro, que no quería entrar a más ene ces, pero llegas tu ¡Y abres esta maravillosa, increíble y uceshfcejusb idea! No sé si matarte o darte un beso :meh: (?) 
Es más que obvio que amo con todo mi corazón rojo tu idea. y también que audicionaré. Aún no puedo creer como es que nadie ha ido por los que habías mencionado  
But, no sé si ir por el duende o por el ruliento  Tal vez, TAL VEZ(?, vaya por Harry. Sí, es lo más seguro  
No me maten  A los demás también los violaré. One day, one day  
Espera mi ficha pronto.  
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Jue 06 Feb 2014, 9:53 am

Carl´s®️ escribió:¡Len! No sé si puedo llamarte así, pero ya lo hice.   
Pero bueno, a lo que venía. ¡DIOS, MUJER! Te juro, que no quería entrar a más ene ces, pero llegas tu ¡Y abres esta maravillosa, increíble y uceshfcejusb idea! No sé si matarte o darte un beso :meh: (?) 
Es más que obvio que amo con todo mi corazón rojo tu idea. y también que audicionaré. Aún no puedo creer como es que nadie ha ido por los que habías mencionado  
But, no sé si ir por el duende o por el ruliento  Tal vez, TAL VEZ(?, vaya por Harry. Sí, es lo más seguro  
No me maten  A los demás también los violaré. One day, one day  
Espera mi ficha pronto.  
no me llames así o rocío te matará
CARLS!! cuanto tiempo sin leerte, demasiado :hug: 
omg ilysm por decir eso. :lloro: 
pues espero tu fisha hermoza para el Hazza, o para quien sea :'3    
besos!! 🍌
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Carl´s® el Jue 06 Feb 2014, 10:38 pm

Carlotte Haloway

Chico por el que audicionas: Harry Styles.
Representante: Kaya Scodelario
OS o cap tuyo: 
Capítulo:

Cuando por fin despertó Sky, le lancé una pequeña mochila.
─ ¿Qué es esto? ─Preguntó confundida. 
─ ¿Tanto estar encerrada te afectó? ─Bromeé y me miró mal─ Es una mochila, nos vamos de paseo.
─ ¿Qué pasó con todo tu discurso de ayer de que no me dejarás salir jamás y eso? ─Me miro con desconfianza.
─Lo cierto es que tenías razón. ─Mi amiga alzó una ceja─ Debo dejarte salir de ves en cuanto, y que aprendas a defenderte. Toma lo necesario, nos iremos lejos de aquí.
─ ¿Por qué? ─Me miro atentamente.
─Porque aquí no puedes obtener buena caza. ─Mentí sin problemas─ En otros lugares hay variedad, y te servirá para practicar.
Es obvio que la convencí. Sonrío satisfecha y fue a tomar lo necesario. Yo tome una pequeña mochila y puse, sin que ella lo notara, algunos de sus libros preferidos, no regresaríamos en una larga temporada. Sé que nadie sabe dónde estamos, pero no me arriesgaré, se trata de su seguridad. 
Cuando por fin todo estuvo listo, nos marchamos. El perro nos siguió fielmente a ambas. Una vez fuera el sol hirió mis ojos, pero Sky estaba muy contenta por salir, notaba como quería gritar y correr por ahí. Me recordaba mucho a una niña pequeña, sonreí. 
─Deberíamos ir por el este. ─Enlacé su brazo con el mío, como solíamos caminar por el instituto─ ¿Recuerdas las fresas que te traje aquella vez? Las robé en un huerto por el sur, los que cuidaban ahí se asustaron cuando llegué. Pero en ese tiempo aún eran flexibles, así que se los cambié por algunas semillas que me encontré por ahí…  
Seguí contando algunas cuantas historias, a Sky le gustaban las historias que le contaba, así que cada que podía se las contaba, me encantaban los gestos que ponía y como reía a veces. Me siento bien al hacerla reír. Creo que Sky es la única pura, la que aún tiene algo de esa humanidad que a muchos le quitaron desde esta guerra. Y prefiero que siga así, intocable, pura, sincera, no la imagino matando gente a dos por tres. 
─Carol, estoy cansada. ─Y al mismo tiempo que dijo eso se le salió un bostezo. Miré a ambos lados─ ¿Podemos descansar? 
─Aún no ─Contesté─ Caminemos un poco más ¿sí?
─Pero estoy cansada. ─Se quejó─ ¿No podemos dormir aquí? 
─Está bien ─Accedí, para que no sospeche─ Pero subamos a un árbol.
Ella asintió y la ayudé a trepar uno, después subí detrás de ella, junto con Loki, que no pesaba tanto… Debe tener mucha hambre.
Después de unas horas, Sky ya se había dormido, y me quedé a hacer la guardia, con miedo a que alguien se presentara y nos atacara. Pero después el sueño me ganó. Creo que fue toda la adrenalina que gasté con los del hospital, y porque dormí muy poco y desde eso no he dormido demasiado. Como sea, lo que sé es que caí en un profundo sueño.
Desperté demasiado temprano, por el sonido de algo moviéndose, miré a mi lado y Sky no estaba, tampoco Loki. Baje rápidamente y la encontré a unos cuantos metros de donde dormimos, se llevó todas nuestras cosas con ella y estaba practicando con su arco.
─Hey. ─Le dije y ella se volvió sobresaltada─ Me asusté cuando no estabas cuando me desperté.
─Me desperté hace rato. ¿Sabes? Y me puse a pensar. ─Esto no es bueno, me miro acusadoramente y prosiguió, yo ni siquiera me moví─ Que después de darme esa… droga, pensaba que estaría encerrada por siempre en ése instituto. Pero después sales con la inesperada sorpresa de que nos vamos para que me ayudes a cazar y eso. Después de darme esa droga y justamente después de que te hayas escapado. Y llegaste también con una herida, pero me dices que no te atacó nadie. Pero no creo que esa herida se deba solo al perro. Entonces justo después de eso dices que tenemos que dar un paseo… No soy tonta ¿sabías? ¿Por qué nos fuimos de ahí? Mejor dicho: ¿De quién escapamos? 
Sky era muy lista, sabía eso, y que lo acabaría descubriendo. Pero esperaba que cuando lo descubriría, ya estuviéramos muy lejos. 
─ ¡Y no me digas que es para protegerme! Que te juro que ya me cansé de esa estúpida excusa. ─Estaba roja de la rabia, que me dio ganas de reírme, pero no lo hice.
─Cielo ─La llamé por su apodo que usaba cuando se molestaba conmigo─ No podíamos estar ahí. Tal vez no vayan a buscarnos, pero no podía correr el riesgo de seguir ahí, era demasiado peligroso. 
─ ¿Vayan? ─Se tomó del cabello presa del pánico─ ¿Quieres decir que son muchos? Oh dios. ¿En qué te metiste ahora?
─Lo hice para defenderme. No  hubo ningún muerto, tranquila.─ Se ponía sensible cuando se enteraba de una muerte.
─ ¿TRANQUILA? ¡PODÍAS MORIR! ─Me gritó, yo permanecí con mi postura relajada─ ¡TU JAMÁS ENTIENDES! ¿Has pensado que sería de mi si tú…
Pero en ese momento Loki ladró, y escuché pasos, viniendo, directamente hacia nosotras. Vi en los ojos de Sky su miedo, y también mi miedo, el miedo de que le pase algo.
─Vamos, Sky. ─Le di un pequeño empujoncito para que corra, y así lo hizo, y yo corrí detrás de ella. 
Escuchaba los pasos acercándose cada vez más, pero seguía corriendo sin mirar atrás, al parecer no nos habían visto, porque no sentía el sonido de algún arma o algo por el estilo. Así que seguí corriendo. No sé cuándo, ni como perdí a Sky, pero en ese instante me detuve y subí rápidamente a un árbol para que nadie me viera. Ví el cabello de un chico debajo del árbol donde estaba, y en ese momento oí el grito de mi amiga.
No sabía qué hacer, así que esperé a que el chico se acercará, y recé para que haya calculado bien. Después me lancé encima de él. Sentí un dolor en mis costados, creo que se me rompió una costilla, pero no me importo porque después lo voltee y lo primero que ví fueron sus ojos azules.
─ ¿Dónde está? ─Presioné mi cuchillo sobre su cuello.
─ ¿De qué hablas? ─El chico se hizo el rudote y me contestó con brusquedad. Es obvio que sí vio a Sky. Le hice un pequeño corte y el gimió.
─Cuidado como me hablas, niñito. Dime dónde está y te suelto. ─Lo amenacé.
─Si te lo digo no resultará ─Me presumió─ Somos muchos, y ustedes dos.
─Perfecto. ─Me levanté y desgarré mi blusa y lo use para hacerle un nudo a sus muñecas─ En ese caso, veamos cuanto te aprecian. 
Jalé su cabello castaño hasta que gritó lo bastante fuerte. En unos minutos llegarían aquí.
No esperé demasiado, de inmediato todos fueron a mí encuentro. Y ahí me sorprendí de lo que encontré. El morocho, su amiga, y su amigo ¿Liam? Mis conocidos del hospital. Me miraron mal, al igual que los demás, a quienes no conocía, ni me interesa conocer. 
─Suéltalo. ─Dijo el morocho. Rodé los ojos, que comentario más… patético. 
─Devuélvanme a la chica. ─Les dije, pero miré exclusivamente al rapado, Liam. Tenía la impresión que él era como… el más serio de todos ellos.
Una chica, alta y con el cabello color chocolate, llegó corriendo hacia nosotros y se aproximó hacía Louis gritándole. Pero un chico ruloso la atrapó antes de que llegara.
─ ¡LOUIS! ─Gritó la chica─ ¡Maldita sea! ¡Mátenla y ya! 
─Tranquila, que no te escucho. ─Le dije bruscamente─ No se me haría difícil matar a tú chico antes de que alguien me mate. Así que, me podrían matar, pero lo perderían. Razonen, por favor.
Sabían que tenía razón, por lo que se miraron entre sí. El ruloso tratando de calmar a la de cabello chocolate, porque se veía que me quería clavar una flecha o algo, se parecen en algo, deben ser hermanos. Al ver que todos se calman, prosigo:
─Bajen sus armas. Solo quiero a la chica. ─No puedo arriesgarme que descubran que es mi mejor amiga, podría ser peligroso─ Dénmela y yo les daré a su chico. Considérenlo como un trato.
─ ¿Cómo sabemos que podemos confiar en ti? ─Preguntó una chica, a la que disparé en el hospital─ Digo, ya me disparaste una vez ¿por qué confiar en ti?
─Buena pregunta. Pues mira, yo estoy confiando en ustedes en que me devolverán a la chica. Además soy lista, no me iré de aquí a menos de que me la devuelvan. Y ustedes no se irán a menos que les devuelva a… ¿Cómo se llama? ¿Louis?
─Somos más, podríamos acabar contigo rápidamente. ─Repuso el morocho.
─Es verdad. ─Admití─ Pero no soy tonta. Si veo algún movimiento sospechoso de alguno puedo clavarle mi cuchillo a su amigo, en el corazón. Así que me tendrán muerta… Pero también a su amigo.
Todos se dieron por vencidos, sabían que tenía razón. Entonces el morocho se fue, después de unos minutos regresó con mi amiga, amordazada. 
─Tráemela. ─Ordenó. El morocho miró a… Liam, y el asintió. Se acercó lentamente a mí, hasta que me dio a mi amiga. Cuando la tuve en mis brazos, relajé mis músculos, pero no bajé la guardia. 
─Ahora danos a mi hermano. ─Su hermana volvió a hablar. 
─Perdón, pero no confío en ustedes. ─Todos se quedaron con la boca abierta─ Me voy a ir de aquí. Y si me siguen mato a su amigo. Lo dejaré en el camino, lejos de aquí, la podrán encontrar, pero si oigo que me siguen… No duraré en matarlo.
Me fui alejando de ellos, llevando al chico y a mi amiga conmigo. Muy pronto los dejé de ver, pero no voltee para dejarles más fácil matarle. Cuando recorrí como un kilómetro, bajé al chico, Louis, y deje que respirara, después me arrodillé a lado de él y él se alejó de mí
─Tranquilo, no te haré daño. ─Dije con la cara más seria que tuve─ Quiero curarte.
Me voltee quitándole a mí amiga lo que la ataba, el chico no se movió porque creo que lo lastimé cuando me lancé encima de él. Cuando por fin estuvo liberada la abracé y ella me correspondió.
─Carol… ─Sollozo. Le acaricié el cabello.
─Tranquila. Todo está bien, estamos bien. ─Le acaricié el cabello hasta que se durmió. Me volví hacía el chico, que nos miraba atentamente.
─Lamento lo que sucedió. ─Le dije─ Solo quería recuperar a mi amiga. No podía dejarla ahí.
─Te entiendo. ─Respondió. Nos miramos seriamente por unos minutos, hasta que decidí comenzar a curarlo, lo más rápido que pude, para así poder escapar.
─Tú relación entre tu hermana y tú, me recuerdan a la mía y la de mi hermana. ─Empezó a decirme─ Pero no durará ¿sabes? 
─ ¿Durará qué? ─Pregunté, sin darle mucha importancia, mientras lo seguía curando. 
─Intentar protegerla. ­─Eso capturó mi atención, y lo miré─ En algún momento no lo tolerará y tratará de hacerlo por sí sola, ya no te permitirá protegerla. Evitarlo no lo hará imposible.
Me miro como si fuera su amiga, como si quisiera compadecerme. Tenía razón. Pero mientras yo viva no pasará nada de eso.
─No quiero ofenderte. ─Dije levantándome y dirigiéndome hacia mi amiga─. Pero saldé mis cuentas, ya te curé, y no me interesa tu amistad. Ahora me voy antes de que alguno de tus amigos me ataque.
─No son tan malos. ─Me contestó─ Serían buenos contigo si…
─No estoy dispuesta a convivir con ellos. ─Respondí y desperté a Sky─ Me odian, y mejor que sea así. Normalmente decepciono aunque no quiero. Es mejor que me odien.
Louis me miró irme con Sky, no hacia preguntas. De seguro estaba cansada, iríamos a la primera casa que encontremos. 
Cuando habíamos recorrido unos cuantos kilómetros, Sky , que tenía cara de estar a punto de desmayarse, se paró de golpe, al igual que yo: encontramos a Loki.
─ ¡Ahí estas! ─Suspiré. Pensé que lo había perdido para siempre. 
Loki ladró y se lanzó hacia nosotras y ambas le permitimos que nos babee la cara, nos estábamos riendo juntas. Hasta que oí el grito de Sky. 
─ ¿Sky? ─Me arrodillé junto a ella y sentí que no podía respirar, alguien le había lanzado una flecha. 
Miré por todos lados, pero por la noche no veía tan bien, este día ya me había acostumbrado a la luz del día. Hasta que sentí algo que se me clavaba en mi piel, y sentí ardor y dolor en esa parte. Me caí a lado de mi amiga respirando con dificultad.
─Llévenselas. ─Ordenó la voz del morocho: Zayn. 
Sentí unos brazos cargarme, no me permitiría desmayarme, me mantendría despierta, y vería que no le hagan nada a mi amiga. Respiraba con dificultad y mi cabeza me dolía. No pude cumplir mi promesa, y me desmayé.
 
 
Me desperté en una habitación, al parecer antiguamente era de una niña. Me dolía la cabeza, y vi que mi herida estaba curada.
─Saldé mis deudas. ─Miré hacia un lado y ahí estaba Louis viéndome serio─ Silencio, no les gusta que esté aquí, creen que debería odiarte.
─ ¿Y no lo haces? ─Alcé una ceja─ Así que ahora soy una prisionera. Y me dan en lugar de una celda, una habitación. Que considerados.
─La verdad es que es lo único que tenemos. ─Sonrió de lado.
─ ¿Sabes? Pensaba despertar algo así como en una fosa, una celda, algo encerrado. Pero ahí está la puerta ─Señalé la puerta─ Y ahí la ventana.
─Están cerradas, y la ventana esta con barrotes. Así que puedes considerarlo como una cárcel. ─Bromeó.
─Así lo considero, pero con estilo. ─Rodé los ojos─ Pensé que éramos amigos, ¿ayudaste a mi secuestro, Luchito?
─Bueno, tu dijiste que no querías amigos. Y no, no ayudé a tu secuestro, cuando desperté, me dijeron que estabas aquí. ─Se encogió de hombros, y luego de unos segundos río─ Estás secuestrada, llena de una casa de personas que quieren matarte, ¿y estás tan tranquila?
─Bueno, encontraré la manera de escapar. ─Le sonreí.
─ ¿Por qué me lo cuentas? ─Me miró desconfiado.
─Es confuso ¿verdad? ─Me levanté, dejándolo aún más confundido.
─ ¿Quieres usar el baño? ─Me preguntó levantándose igual que yo. Pensé un momento, así podría ver donde estaba Sky, necesitaba verla.
─Claro, tengo que polvearme la nariz. ¿Así se dice? ─Ambos reímos─ Te estás riendo con la persona que básicamente te amenazó con matarte. ¿y estás tan tranquilo?
─Que graciosa. ─Murmuró abriendo la puerta.
─Podría escaparme de ti fácilmente ¿sabes? ─Le dije sin importancia.
─Pero no lo harás. ─Dijo dirigiéndome hacia un pasillo.
─ ¿Cómo sabes qué no? ─Dije mirándolo mal. Odiaba que me tuvieran tanta confianza, me hacía sentir muy amigable. Sí, eso es algo malo para mí. 
─Es confuso ¿verdad? ─Me respondió de la misma manera. Rodé los ojos─ Llegamos. 
Pasé sin dirigirle la palabra y cuando entré al baño no me lo pude creer.
─ ¡No es verdad! ─Me tapé la boca para no reírme.
El baño es como el que tenía antes de todo esto. Tenían una ducha y a un lado estaban una pila de jabones y shampo. Como si no hubiera alguna guerra fuera. Empecé a carcajearme sin parar. 
─Yo muriendo fuera y ellos viviendo como princesas y princesos. ─Murmuré tomando una toalla y todo lo necesario. Después tomé una ducha.
 
 
Me miré en el espejo, era notable el cambio. Toda la suciedad de hace tiempo se fue cuando me tallé bien, y mi cabello ya no esta tan revuelto, ahora está con un poco de brillo y está más suave. Me veo casi como cuando estaba antes de todo esto.
─No debes acostumbrarte. ─Le dije a la desconocida del espejo─ No te quedarás por mucho tiempo.
Tomé mis cosas de ahí, y vi que había algo de ropa a un lado. Lo único que arruinaba mi cara, después de tanto tiempo, por fin clara y dejaba mi piel al descubierto, era la ropa sucia que traía. Pero no me atreví a tomar esa ropa. Y salí rápidamente de ahí.
Al salir me volví para cerrar la puerta y cuando voltee me choqué con alguien. Inmediatamente lo bloquee y lo tiré.  No era Louis, no sé porque él me dejó sola. Definitivamente hacía mal en confiar tanto en mí.
─No pierdes tu tiempo, eh. ─Era Liam.
─Pensé que ibas a atacarme. ─Me defendí mirándolo.
─No bajas la guardia ¿verdad? ─Se levantó, pero se tocaba el brazo, creo que ahí lo herí. 
─No cuando hay una casa llena de tantas personas dispuestas a matarme. ─Confesé encogiéndome de hombros.
Abrió la boca para defenderse, pero inmediatamente la cerró. Estiro una mano hacia mi rostro. Con mi pulso acelerado, antes de que me toque el rostro, aparté su mano y retrocedí un paso. El río.
─No te iba a hacer daño. Es solo que te ves tan diferente… No sabía que tus ojos eran verdes. No son del todo verdes ¿o sí? ─Me preguntó. Iba a contestarle algo sarcástico, pero su curiosidad se veía tan sincera…
─Es porque no me veías la cara. Pero no me culpes, no todos tienen un baño de cinco estrellas ahí fuera. ─Al final no me contuve. 
─No lo usamos siempre. Nosotros ahorramos el agua. Como todas nuestras cosas. ─Contestó serio. Creo que lo ofendí.
─Como sea, puedes librarte de mí cuando quieras. ─Debo admitir que me dolió lo que dijo, sutilmente me había dicho que estorbo.
Me dirigí hacia un pasillo, tenía la intención de ir a mí celda. Me comportaría, al menos por ahora. Sentí que agarraban mi brazo, me volví y vi a Liam mirándome.
─ ¿Qué…? ─ Pero él me miraba serio. Levantó su mano y la acercó a mi rostro, muy despacio lo acarició. Yo lo miraba sorprendida, pero él no me miraba. Empecé a reír.
─ ¡Suéltame! ─Aparté su brazo de mí y me volví rápidamente─ ¿Qué crees que hacías? 
─Yo… ─Decía confundido. Parecía que no sabía dónde se encontraba. Volví a reírme.
─No te bastará con coquetear conmigo ─Le informé, ahora sería─ No soy fácil, princesito.
Y sin importarme nada, fui hacia mi pequeña prisión. Al llegar me encerré en él. No sería fácil salir de ahí. Pero no importaba, nadie confiaba en mí. Solo necesitaba buscar a Sky. Pero me prometí algo, les haría la vida imposible a los de aquí. Hasta el punto de hartarlos y que me dejen salir. 








Sonreí mientras veía como caía la noche por la ventana. Ay, Carol, eres tan odiosa.
OS:

El único rastro que deja en claro que Sophia sigue siendo humana, son sus lágrimas.
Con las manos temblorosas lleno la tina de agua. El agua estaba fría, como todo lo que le rodeaba. Pero ¿qué importaba ya? 




Vi tu foto en primera página, te hacen parecer tan pequeña. ¿Cómo podría alguien no echarte de menos?




Había oído que en la mayoría de los suicidios la persona dejaba una nota explicando el porqué de su elección. Pero Sophia no tenía nadie para explicarle nada. Estaba sola.
No importa lo que le dijeran, ya estaba decidida. No iba a dar vuelta atrás, ¿para qué? ¿Para soportar los abusos de personas desconocidas? No, no de nuevo.




Yo jamás te trataría mal, no, no soy un criminal.
Hablo otro idioma, pero aun así te oigo llamarme.




Lágrimas resbalaron, de nuevo, por su mejilla pálida. Estaba reseca, no tenía ningún tipo de color y cuando la tocaba lo sentía como piedra. Pero a diferencia de ellas, Sophia sí sentía.
¿Por qué no intentaba gritar? Lo había hecho. ¿Por qué no intentaba escapar? Le había costado demasiado caro. ¿Por qué no luchó? Lo hizo, pero nadie la apoyaba. 


Se mete a la tina. Su piel no nota el agua fría, ya no siente. No tiene miedo de arrepentirse, solo necesita pensar en cada humillación, cada violación, cada grito ignorado, cada orgullo roto que tuvo que consolar.




Déjame ser el que encienda un fuego dentro de tus ojos. Parece que te sientes sola, ni siquiera me conoces, pero te noto llorar.




¿Hay alguien ahí? ¿Alguien que pueda escucharla? ¿Alguien que pueda salvarla? Solamente hay oscuridad, oscuridad y soledad que oprime su garganta impidiéndole respirar. ¿Para qué vivir, si se siente peor que el infierno? 




Déjame ser que te anime, y te salve la vida. No creo que te des ni cuenta,
de que estarás salvando la mía.




Lo hace rápido, sin dudas. Pero lo único que no toca el metal, es la panza. No quiere tocarla, a pesar de todo no quiere dañarle. 
¿Para qué parar? Aun así morirá, lo sabe. La irá comiendo desde dentro, consumiéndola y haciéndole daño. 
Quiere terminar, antes que en verdad lo sienta. No quiere que se forme, no quiere que venga a este mundo.




Diana, solo han sido cuatro meses, pero te has hundido mucho. ¿Cómo te podría alguien dar una pista tan falsa?
Quiero llegar a ti, quiero romper esas paredes.
Hablo otro idioma, pero aun así te oigo llamarme.




¿Por qué esa  canción? A pesar de todo es una masoquista. Desde que escuchó la canción no paró de llorar con ella. ¿Cómo la cantan sin que una no sienta la necesidad de gritar para que vengan? Pero no vienen, lo ha intentado millones de veces. ¿Dónde están? Se prometió a sí misma no gritar de nuevo, porque no quería sentir, de nuevo, que no tenía nadie a quien le preocupara. 




Todos necesitamos algo, esto no puede acabar ahora. Si me dejaras sostenerte, te juro que jamás te defraudaría.




El agua se tiñó de rojo. El rojo fue siempre su color favorito. Pero ahora al verlo, se siente asqueada, asqueada de la sangre, la enfermedad que tiene. Y la segunda razón por la que hizo todo esto. 
«La muerte es tranquilidad. Esta vida a medias es peor.» Recordó una cita de uno de los libros que leyó.
Eso necesitaba. Pensar que al irse de aquí, todo acabaría. Que la culpa, que ahora amenaza con ahogarla, desaparezca. Y que algún día pueda lograr perdonarla. Diana. 
Le costaba respirar, sentía todo el mundo desmoronarse. Sentía… No sentía nada. Y por primera vez sintió tranquilidad.
El Sida te mata. Es un virus que te consume. No hay cura. ¿Para qué seguir viviendo si al final ibas a morir? No tenía ni una razón para luchar. O tal vez una, pero la misma la convenció para hacerlo.




Diana, déjame ser el que encienda un fuego dentro de tus ojos. Parece que te sientes sola, ni siquiera me conoces, pero te noto llorar.


Diana, déjame ser que te anime, y te salve la vida. No creo que te des ni cuenta,
de que estarás salvando la mía.




¿Estará sufriendo? Sophia toca su barriga, que se nota un poco abultada. Llora en silencio, pero no por ella, sino por el bebé que tiene dentro de ella.


─Tú sí tienes una persona a la que le importas. 


Con un último suspiro pensó en su bebé. En que estaría con él, o ella, en otra vida. En una felíz, sin ninguna enfermedad que los destruya. ¿Para qué dar luz, en un mundo que no vale la pena?
Su último pensamiento, antes de morir, fue en el nombre que le daría a su bebé si fuera niña.
Diana.








Cariño, estarías salvando la mía.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Carl´s® el Jue 06 Feb 2014, 10:40 pm

Ocurrió un problema cuando lo editaba y por eso quedó medio raro los escritos ;_; El segundo lo escribí recién ahora, por eso me tardé demasiado  
idk. Espero que te guste  
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Vie 07 Feb 2014, 11:46 am

Carl´s®️ escribió:Ocurrió un problema cuando lo editaba y por eso quedó medio raro los escritos ;_; El segundo lo escribí recién ahora, por eso me tardé demasiado  
idk. Espero que te guste  
No pasa nada Carls, leo luego tu audición bc estoy desde la tablet ahque ily
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por blake. el Vie 07 Feb 2014, 1:28 pm

Elena es mi Len, Carls. Puedes llamarla de todas formas menos Len ;)
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Vie 07 Feb 2014, 3:54 pm

Carl´s® escribió:
Carlotte Haloway

Chico por el que audicionas: Harry Styles.
Representante: Kaya Scodelario
OS o cap tuyo: 
Capítulo:

Cuando por fin despertó Sky, le lancé una pequeña mochila.
─ ¿Qué es esto? ─Preguntó confundida. 
─ ¿Tanto estar encerrada te afectó? ─Bromeé y me miró mal─ Es una mochila, nos vamos de paseo.
─ ¿Qué pasó con todo tu discurso de ayer de que no me dejarás salir jamás y eso? ─Me miro con desconfianza.
─Lo cierto es que tenías razón. ─Mi amiga alzó una ceja─ Debo dejarte salir de ves en cuanto, y que aprendas a defenderte. Toma lo necesario, nos iremos lejos de aquí.
─ ¿Por qué? ─Me miro atentamente.
─Porque aquí no puedes obtener buena caza. ─Mentí sin problemas─ En otros lugares hay variedad, y te servirá para practicar.
Es obvio que la convencí. Sonrío satisfecha y fue a tomar lo necesario. Yo tome una pequeña mochila y puse, sin que ella lo notara, algunos de sus libros preferidos, no regresaríamos en una larga temporada. Sé que nadie sabe dónde estamos, pero no me arriesgaré, se trata de su seguridad. 
Cuando por fin todo estuvo listo, nos marchamos. El perro nos siguió fielmente a ambas. Una vez fuera el sol hirió mis ojos, pero Sky estaba muy contenta por salir, notaba como quería gritar y correr por ahí. Me recordaba mucho a una niña pequeña, sonreí. 
─Deberíamos ir por el este. ─Enlacé su brazo con el mío, como solíamos caminar por el instituto─ ¿Recuerdas las fresas que te traje aquella vez? Las robé en un huerto por el sur, los que cuidaban ahí se asustaron cuando llegué. Pero en ese tiempo aún eran flexibles, así que se los cambié por algunas semillas que me encontré por ahí…  
Seguí contando algunas cuantas historias, a Sky le gustaban las historias que le contaba, así que cada que podía se las contaba, me encantaban los gestos que ponía y como reía a veces. Me siento bien al hacerla reír. Creo que Sky es la única pura, la que aún tiene algo de esa humanidad que a muchos le quitaron desde esta guerra. Y prefiero que siga así, intocable, pura, sincera, no la imagino matando gente a dos por tres. 
─Carol, estoy cansada. ─Y al mismo tiempo que dijo eso se le salió un bostezo. Miré a ambos lados─ ¿Podemos descansar? 
─Aún no ─Contesté─ Caminemos un poco más ¿sí?
─Pero estoy cansada. ─Se quejó─ ¿No podemos dormir aquí? 
─Está bien ─Accedí, para que no sospeche─ Pero subamos a un árbol.
Ella asintió y la ayudé a trepar uno, después subí detrás de ella, junto con Loki, que no pesaba tanto… Debe tener mucha hambre.
Después de unas horas, Sky ya se había dormido, y me quedé a hacer la guardia, con miedo a que alguien se presentara y nos atacara. Pero después el sueño me ganó. Creo que fue toda la adrenalina que gasté con los del hospital, y porque dormí muy poco y desde eso no he dormido demasiado. Como sea, lo que sé es que caí en un profundo sueño.
Desperté demasiado temprano, por el sonido de algo moviéndose, miré a mi lado y Sky no estaba, tampoco Loki. Baje rápidamente y la encontré a unos cuantos metros de donde dormimos, se llevó todas nuestras cosas con ella y estaba practicando con su arco.
─Hey. ─Le dije y ella se volvió sobresaltada─ Me asusté cuando no estabas cuando me desperté.
─Me desperté hace rato. ¿Sabes? Y me puse a pensar. ─Esto no es bueno, me miro acusadoramente y prosiguió, yo ni siquiera me moví─ Que después de darme esa… droga, pensaba que estaría encerrada por siempre en ése instituto. Pero después sales con la inesperada sorpresa de que nos vamos para que me ayudes a cazar y eso. Después de darme esa droga y justamente después de que te hayas escapado. Y llegaste también con una herida, pero me dices que no te atacó nadie. Pero no creo que esa herida se deba solo al perro. Entonces justo después de eso dices que tenemos que dar un paseo… No soy tonta ¿sabías? ¿Por qué nos fuimos de ahí? Mejor dicho: ¿De quién escapamos? 
Sky era muy lista, sabía eso, y que lo acabaría descubriendo. Pero esperaba que cuando lo descubriría, ya estuviéramos muy lejos. 
─ ¡Y no me digas que es para protegerme! Que te juro que ya me cansé de esa estúpida excusa. ─Estaba roja de la rabia, que me dio ganas de reírme, pero no lo hice.
─Cielo ─La llamé por su apodo que usaba cuando se molestaba conmigo─ No podíamos estar ahí. Tal vez no vayan a buscarnos, pero no podía correr el riesgo de seguir ahí, era demasiado peligroso. 
─ ¿Vayan? ─Se tomó del cabello presa del pánico─ ¿Quieres decir que son muchos? Oh dios. ¿En qué te metiste ahora?
─Lo hice para defenderme. No  hubo ningún muerto, tranquila.─ Se ponía sensible cuando se enteraba de una muerte.
─ ¿TRANQUILA? ¡PODÍAS MORIR! ─Me gritó, yo permanecí con mi postura relajada─ ¡TU JAMÁS ENTIENDES! ¿Has pensado que sería de mi si tú…
Pero en ese momento Loki ladró, y escuché pasos, viniendo, directamente hacia nosotras. Vi en los ojos de Sky su miedo, y también mi miedo, el miedo de que le pase algo.
─Vamos, Sky. ─Le di un pequeño empujoncito para que corra, y así lo hizo, y yo corrí detrás de ella. 
Escuchaba los pasos acercándose cada vez más, pero seguía corriendo sin mirar atrás, al parecer no nos habían visto, porque no sentía el sonido de algún arma o algo por el estilo. Así que seguí corriendo. No sé cuándo, ni como perdí a Sky, pero en ese instante me detuve y subí rápidamente a un árbol para que nadie me viera. Ví el cabello de un chico debajo del árbol donde estaba, y en ese momento oí el grito de mi amiga.
No sabía qué hacer, así que esperé a que el chico se acercará, y recé para que haya calculado bien. Después me lancé encima de él. Sentí un dolor en mis costados, creo que se me rompió una costilla, pero no me importo porque después lo voltee y lo primero que ví fueron sus ojos azules.
─ ¿Dónde está? ─Presioné mi cuchillo sobre su cuello.
─ ¿De qué hablas? ─El chico se hizo el rudote y me contestó con brusquedad. Es obvio que sí vio a Sky. Le hice un pequeño corte y el gimió.
─Cuidado como me hablas, niñito. Dime dónde está y te suelto. ─Lo amenacé.
─Si te lo digo no resultará ─Me presumió─ Somos muchos, y ustedes dos.
─Perfecto. ─Me levanté y desgarré mi blusa y lo use para hacerle un nudo a sus muñecas─ En ese caso, veamos cuanto te aprecian. 
Jalé su cabello castaño hasta que gritó lo bastante fuerte. En unos minutos llegarían aquí.
No esperé demasiado, de inmediato todos fueron a mí encuentro. Y ahí me sorprendí de lo que encontré. El morocho, su amiga, y su amigo ¿Liam? Mis conocidos del hospital. Me miraron mal, al igual que los demás, a quienes no conocía, ni me interesa conocer. 
─Suéltalo. ─Dijo el morocho. Rodé los ojos, que comentario más… patético. 
─Devuélvanme a la chica. ─Les dije, pero miré exclusivamente al rapado, Liam. Tenía la impresión que él era como… el más serio de todos ellos.
Una chica, alta y con el cabello color chocolate, llegó corriendo hacia nosotros y se aproximó hacía Louis gritándole. Pero un chico ruloso la atrapó antes de que llegara.
─ ¡LOUIS! ─Gritó la chica─ ¡Maldita sea! ¡Mátenla y ya! 
─Tranquila, que no te escucho. ─Le dije bruscamente─ No se me haría difícil matar a tú chico antes de que alguien me mate. Así que, me podrían matar, pero lo perderían. Razonen, por favor.
Sabían que tenía razón, por lo que se miraron entre sí. El ruloso tratando de calmar a la de cabello chocolate, porque se veía que me quería clavar una flecha o algo, se parecen en algo, deben ser hermanos. Al ver que todos se calman, prosigo:
─Bajen sus armas. Solo quiero a la chica. ─No puedo arriesgarme que descubran que es mi mejor amiga, podría ser peligroso─ Dénmela y yo les daré a su chico. Considérenlo como un trato.
─ ¿Cómo sabemos que podemos confiar en ti? ─Preguntó una chica, a la que disparé en el hospital─ Digo, ya me disparaste una vez ¿por qué confiar en ti?
─Buena pregunta. Pues mira, yo estoy confiando en ustedes en que me devolverán a la chica. Además soy lista, no me iré de aquí a menos de que me la devuelvan. Y ustedes no se irán a menos que les devuelva a… ¿Cómo se llama? ¿Louis?
─Somos más, podríamos acabar contigo rápidamente. ─Repuso el morocho.
─Es verdad. ─Admití─ Pero no soy tonta. Si veo algún movimiento sospechoso de alguno puedo clavarle mi cuchillo a su amigo, en el corazón. Así que me tendrán muerta… Pero también a su amigo.
Todos se dieron por vencidos, sabían que tenía razón. Entonces el morocho se fue, después de unos minutos regresó con mi amiga, amordazada. 
─Tráemela. ─Ordenó. El morocho miró a… Liam, y el asintió. Se acercó lentamente a mí, hasta que me dio a mi amiga. Cuando la tuve en mis brazos, relajé mis músculos, pero no bajé la guardia. 
─Ahora danos a mi hermano. ─Su hermana volvió a hablar. 
─Perdón, pero no confío en ustedes. ─Todos se quedaron con la boca abierta─ Me voy a ir de aquí. Y si me siguen mato a su amigo. Lo dejaré en el camino, lejos de aquí, la podrán encontrar, pero si oigo que me siguen… No duraré en matarlo.
Me fui alejando de ellos, llevando al chico y a mi amiga conmigo. Muy pronto los dejé de ver, pero no voltee para dejarles más fácil matarle. Cuando recorrí como un kilómetro, bajé al chico, Louis, y deje que respirara, después me arrodillé a lado de él y él se alejó de mí
─Tranquilo, no te haré daño. ─Dije con la cara más seria que tuve─ Quiero curarte.
Me voltee quitándole a mí amiga lo que la ataba, el chico no se movió porque creo que lo lastimé cuando me lancé encima de él. Cuando por fin estuvo liberada la abracé y ella me correspondió.
─Carol… ─Sollozo. Le acaricié el cabello.
─Tranquila. Todo está bien, estamos bien. ─Le acaricié el cabello hasta que se durmió. Me volví hacía el chico, que nos miraba atentamente.
─Lamento lo que sucedió. ─Le dije─ Solo quería recuperar a mi amiga. No podía dejarla ahí.
─Te entiendo. ─Respondió. Nos miramos seriamente por unos minutos, hasta que decidí comenzar a curarlo, lo más rápido que pude, para así poder escapar.
─Tú relación entre tu hermana y tú, me recuerdan a la mía y la de mi hermana. ─Empezó a decirme─ Pero no durará ¿sabes? 
─ ¿Durará qué? ─Pregunté, sin darle mucha importancia, mientras lo seguía curando. 
─Intentar protegerla. ­─Eso capturó mi atención, y lo miré─ En algún momento no lo tolerará y tratará de hacerlo por sí sola, ya no te permitirá protegerla. Evitarlo no lo hará imposible.
Me miro como si fuera su amiga, como si quisiera compadecerme. Tenía razón. Pero mientras yo viva no pasará nada de eso.
─No quiero ofenderte. ─Dije levantándome y dirigiéndome hacia mi amiga─. Pero saldé mis cuentas, ya te curé, y no me interesa tu amistad. Ahora me voy antes de que alguno de tus amigos me ataque.
─No son tan malos. ─Me contestó─ Serían buenos contigo si…
─No estoy dispuesta a convivir con ellos. ─Respondí y desperté a Sky─ Me odian, y mejor que sea así. Normalmente decepciono aunque no quiero. Es mejor que me odien.
Louis me miró irme con Sky, no hacia preguntas. De seguro estaba cansada, iríamos a la primera casa que encontremos. 
Cuando habíamos recorrido unos cuantos kilómetros, Sky , que tenía cara de estar a punto de desmayarse, se paró de golpe, al igual que yo: encontramos a Loki.
─ ¡Ahí estas! ─Suspiré. Pensé que lo había perdido para siempre. 
Loki ladró y se lanzó hacia nosotras y ambas le permitimos que nos babee la cara, nos estábamos riendo juntas. Hasta que oí el grito de Sky. 
─ ¿Sky? ─Me arrodillé junto a ella y sentí que no podía respirar, alguien le había lanzado una flecha. 
Miré por todos lados, pero por la noche no veía tan bien, este día ya me había acostumbrado a la luz del día. Hasta que sentí algo que se me clavaba en mi piel, y sentí ardor y dolor en esa parte. Me caí a lado de mi amiga respirando con dificultad.
─Llévenselas. ─Ordenó la voz del morocho: Zayn. 
Sentí unos brazos cargarme, no me permitiría desmayarme, me mantendría despierta, y vería que no le hagan nada a mi amiga. Respiraba con dificultad y mi cabeza me dolía. No pude cumplir mi promesa, y me desmayé.
 
 
Me desperté en una habitación, al parecer antiguamente era de una niña. Me dolía la cabeza, y vi que mi herida estaba curada.
─Saldé mis deudas. ─Miré hacia un lado y ahí estaba Louis viéndome serio─ Silencio, no les gusta que esté aquí, creen que debería odiarte.
─ ¿Y no lo haces? ─Alcé una ceja─ Así que ahora soy una prisionera. Y me dan en lugar de una celda, una habitación. Que considerados.
─La verdad es que es lo único que tenemos. ─Sonrió de lado.
─ ¿Sabes? Pensaba despertar algo así como en una fosa, una celda, algo encerrado. Pero ahí está la puerta ─Señalé la puerta─ Y ahí la ventana.
─Están cerradas, y la ventana esta con barrotes. Así que puedes considerarlo como una cárcel. ─Bromeó.
─Así lo considero, pero con estilo. ─Rodé los ojos─ Pensé que éramos amigos, ¿ayudaste a mi secuestro, Luchito?
─Bueno, tu dijiste que no querías amigos. Y no, no ayudé a tu secuestro, cuando desperté, me dijeron que estabas aquí. ─Se encogió de hombros, y luego de unos segundos río─ Estás secuestrada, llena de una casa de personas que quieren matarte, ¿y estás tan tranquila?
─Bueno, encontraré la manera de escapar. ─Le sonreí.
─ ¿Por qué me lo cuentas? ─Me miró desconfiado.
─Es confuso ¿verdad? ─Me levanté, dejándolo aún más confundido.
─ ¿Quieres usar el baño? ─Me preguntó levantándose igual que yo. Pensé un momento, así podría ver donde estaba Sky, necesitaba verla.
─Claro, tengo que polvearme la nariz. ¿Así se dice? ─Ambos reímos─ Te estás riendo con la persona que básicamente te amenazó con matarte. ¿y estás tan tranquilo?
─Que graciosa. ─Murmuró abriendo la puerta.
─Podría escaparme de ti fácilmente ¿sabes? ─Le dije sin importancia.
─Pero no lo harás. ─Dijo dirigiéndome hacia un pasillo.
─ ¿Cómo sabes qué no? ─Dije mirándolo mal. Odiaba que me tuvieran tanta confianza, me hacía sentir muy amigable. Sí, eso es algo malo para mí. 
─Es confuso ¿verdad? ─Me respondió de la misma manera. Rodé los ojos─ Llegamos. 
Pasé sin dirigirle la palabra y cuando entré al baño no me lo pude creer.
─ ¡No es verdad! ─Me tapé la boca para no reírme.
El baño es como el que tenía antes de todo esto. Tenían una ducha y a un lado estaban una pila de jabones y shampo. Como si no hubiera alguna guerra fuera. Empecé a carcajearme sin parar. 
─Yo muriendo fuera y ellos viviendo como princesas y princesos. ─Murmuré tomando una toalla y todo lo necesario. Después tomé una ducha.
 
 
Me miré en el espejo, era notable el cambio. Toda la suciedad de hace tiempo se fue cuando me tallé bien, y mi cabello ya no esta tan revuelto, ahora está con un poco de brillo y está más suave. Me veo casi como cuando estaba antes de todo esto.
─No debes acostumbrarte. ─Le dije a la desconocida del espejo─ No te quedarás por mucho tiempo.
Tomé mis cosas de ahí, y vi que había algo de ropa a un lado. Lo único que arruinaba mi cara, después de tanto tiempo, por fin clara y dejaba mi piel al descubierto, era la ropa sucia que traía. Pero no me atreví a tomar esa ropa. Y salí rápidamente de ahí.
Al salir me volví para cerrar la puerta y cuando voltee me choqué con alguien. Inmediatamente lo bloquee y lo tiré.  No era Louis, no sé porque él me dejó sola. Definitivamente hacía mal en confiar tanto en mí.
─No pierdes tu tiempo, eh. ─Era Liam.
─Pensé que ibas a atacarme. ─Me defendí mirándolo.
─No bajas la guardia ¿verdad? ─Se levantó, pero se tocaba el brazo, creo que ahí lo herí. 
─No cuando hay una casa llena de tantas personas dispuestas a matarme. ─Confesé encogiéndome de hombros.
Abrió la boca para defenderse, pero inmediatamente la cerró. Estiro una mano hacia mi rostro. Con mi pulso acelerado, antes de que me toque el rostro, aparté su mano y retrocedí un paso. El río.
─No te iba a hacer daño. Es solo que te ves tan diferente… No sabía que tus ojos eran verdes. No son del todo verdes ¿o sí? ─Me preguntó. Iba a contestarle algo sarcástico, pero su curiosidad se veía tan sincera…
─Es porque no me veías la cara. Pero no me culpes, no todos tienen un baño de cinco estrellas ahí fuera. ─Al final no me contuve. 
─No lo usamos siempre. Nosotros ahorramos el agua. Como todas nuestras cosas. ─Contestó serio. Creo que lo ofendí.
─Como sea, puedes librarte de mí cuando quieras. ─Debo admitir que me dolió lo que dijo, sutilmente me había dicho que estorbo.
Me dirigí hacia un pasillo, tenía la intención de ir a mí celda. Me comportaría, al menos por ahora. Sentí que agarraban mi brazo, me volví y vi a Liam mirándome.
─ ¿Qué…? ─ Pero él me miraba serio. Levantó su mano y la acercó a mi rostro, muy despacio lo acarició. Yo lo miraba sorprendida, pero él no me miraba. Empecé a reír.
─ ¡Suéltame! ─Aparté su brazo de mí y me volví rápidamente─ ¿Qué crees que hacías? 
─Yo… ─Decía confundido. Parecía que no sabía dónde se encontraba. Volví a reírme.
─No te bastará con coquetear conmigo ─Le informé, ahora sería─ No soy fácil, princesito.
Y sin importarme nada, fui hacia mi pequeña prisión. Al llegar me encerré en él. No sería fácil salir de ahí. Pero no importaba, nadie confiaba en mí. Solo necesitaba buscar a Sky. Pero me prometí algo, les haría la vida imposible a los de aquí. Hasta el punto de hartarlos y que me dejen salir. 








Sonreí mientras veía como caía la noche por la ventana. Ay, Carol, eres tan odiosa.
OS:

El único rastro que deja en claro que Sophia sigue siendo humana, son sus lágrimas.
Con las manos temblorosas lleno la tina de agua. El agua estaba fría, como todo lo que le rodeaba. Pero ¿qué importaba ya? 




Vi tu foto en primera página, te hacen parecer tan pequeña. ¿Cómo podría alguien no echarte de menos?




Había oído que en la mayoría de los suicidios la persona dejaba una nota explicando el porqué de su elección. Pero Sophia no tenía nadie para explicarle nada. Estaba sola.
No importa lo que le dijeran, ya estaba decidida. No iba a dar vuelta atrás, ¿para qué? ¿Para soportar los abusos de personas desconocidas? No, no de nuevo.




Yo jamás te trataría mal, no, no soy un criminal.
Hablo otro idioma, pero aun así te oigo llamarme.




Lágrimas resbalaron, de nuevo, por su mejilla pálida. Estaba reseca, no tenía ningún tipo de color y cuando la tocaba lo sentía como piedra. Pero a diferencia de ellas, Sophia sí sentía.
¿Por qué no intentaba gritar? Lo había hecho. ¿Por qué no intentaba escapar? Le había costado demasiado caro. ¿Por qué no luchó? Lo hizo, pero nadie la apoyaba. 


Se mete a la tina. Su piel no nota el agua fría, ya no siente. No tiene miedo de arrepentirse, solo necesita pensar en cada humillación, cada violación, cada grito ignorado, cada orgullo roto que tuvo que consolar.




Déjame ser el que encienda un fuego dentro de tus ojos. Parece que te sientes sola, ni siquiera me conoces, pero te noto llorar.




¿Hay alguien ahí? ¿Alguien que pueda escucharla? ¿Alguien que pueda salvarla? Solamente hay oscuridad, oscuridad y soledad que oprime su garganta impidiéndole respirar. ¿Para qué vivir, si se siente peor que el infierno? 




Déjame ser que te anime, y te salve la vida. No creo que te des ni cuenta,
de que estarás salvando la mía.




Lo hace rápido, sin dudas. Pero lo único que no toca el metal, es la panza. No quiere tocarla, a pesar de todo no quiere dañarle. 
¿Para qué parar? Aun así morirá, lo sabe. La irá comiendo desde dentro, consumiéndola y haciéndole daño. 
Quiere terminar, antes que en verdad lo sienta. No quiere que se forme, no quiere que venga a este mundo.




Diana, solo han sido cuatro meses, pero te has hundido mucho. ¿Cómo te podría alguien dar una pista tan falsa?
Quiero llegar a ti, quiero romper esas paredes.
Hablo otro idioma, pero aun así te oigo llamarme.




¿Por qué esa  canción? A pesar de todo es una masoquista. Desde que escuchó la canción no paró de llorar con ella. ¿Cómo la cantan sin que una no sienta la necesidad de gritar para que vengan? Pero no vienen, lo ha intentado millones de veces. ¿Dónde están? Se prometió a sí misma no gritar de nuevo, porque no quería sentir, de nuevo, que no tenía nadie a quien le preocupara. 




Todos necesitamos algo, esto no puede acabar ahora. Si me dejaras sostenerte, te juro que jamás te defraudaría.




El agua se tiñó de rojo. El rojo fue siempre su color favorito. Pero ahora al verlo, se siente asqueada, asqueada de la sangre, la enfermedad que tiene. Y la segunda razón por la que hizo todo esto. 
«La muerte es tranquilidad. Esta vida a medias es peor.» Recordó una cita de uno de los libros que leyó.
Eso necesitaba. Pensar que al irse de aquí, todo acabaría. Que la culpa, que ahora amenaza con ahogarla, desaparezca. Y que algún día pueda lograr perdonarla. Diana. 
Le costaba respirar, sentía todo el mundo desmoronarse. Sentía… No sentía nada. Y por primera vez sintió tranquilidad.
El Sida te mata. Es un virus que te consume. No hay cura. ¿Para qué seguir viviendo si al final ibas a morir? No tenía ni una razón para luchar. O tal vez una, pero la misma la convenció para hacerlo.




Diana, déjame ser el que encienda un fuego dentro de tus ojos. Parece que te sientes sola, ni siquiera me conoces, pero te noto llorar.


Diana, déjame ser que te anime, y te salve la vida. No creo que te des ni cuenta,
de que estarás salvando la mía.




¿Estará sufriendo? Sophia toca su barriga, que se nota un poco abultada. Llora en silencio, pero no por ella, sino por el bebé que tiene dentro de ella.


─Tú sí tienes una persona a la que le importas. 


Con un último suspiro pensó en su bebé. En que estaría con él, o ella, en otra vida. En una felíz, sin ninguna enfermedad que los destruya. ¿Para qué dar luz, en un mundo que no vale la pena?
Su último pensamiento, antes de morir, fue en el nombre que le daría a su bebé si fuera niña.
Diana.








Cariño, estarías salvando la mía.
Cariño, estarías salvando la mía.

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ficha aceptada.

ahque, ahora no tengo tiempo de dar una opinión buena sobre tus caps bc tengo prisa, pero me encantaron Carls, en serio.
Ily besos y suerte!
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Sáb 08 Feb 2014, 2:42 am

Ñom
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por blake. el Sáb 08 Feb 2014, 3:26 am

Esta noche, te la dejo con el cap de 6s. Ya, para no tardar más.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Sáb 08 Feb 2014, 1:17 pm

Perfecto. IGUALMENTE QUIERO MÁS FICHAS :-----)
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por Invitado el Sáb 08 Feb 2014, 5:13 pm

¡Hola! Me encantó la idea, a decir verdad ya la había visto antes pero nunca me atreví a comentar :c Pero bueno, espero que no te moleste. En un momento te dejo todo linda, besos<3
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por spitfire. el Sáb 08 Feb 2014, 6:27 pm

Holiii(no cito bc estoy desde el móvil) espero tu ficha, ah.
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Re: Wherever We Are -audiciones abiertas.

Mensaje por blake. el Sáb 08 Feb 2014, 7:04 pm

Mackenzie (Mack) Harris.

Chico por el que audicionas: Calum Hood.
Representante: Holland Roden.
OS o cap tuyo:
Sexto Sentido.:


Capítulo 006

Se abstraía con frecuencia. Nadie la entendía.[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Miré a mi alrededor, horrorizada. Bueno, más que horrorizada, aterrorizada. No sabía a dónde me llevaban, ni qué había hecho. Lo último que había pasado era que mi abuela se había despedido de mí, como si fuera para siempre. Ella había llorado. Yo no tuve fuerzas ni para eso. Simplemente me abracé a ella, esperando que así pudiéramos estar las dos a salvo. No fue así. Un hombre me cogió de los hombros, llegando a hacerme daño, y me separó de ella, llevándome a donde me encontraba ahora mismo.
Observé a los cinco chicos que me rodeaban. No quería hacerlo, intenté evitarlo de todos modos, pero no tardó en suceder. Cuando él me devolvió la mirada, desafiante, su vida entera estuvo en mi mente. Aquel chaval, llamado Harry, había tenido una infancia dura. Participaba en peleas habitualmente. Se tatuaba por diversión. Y, sin embargo, no era feliz. Negué con la cabeza, tratando de hacer que desapareciese.
Nunca lo hacían. Las visiones no se acababan hasta que los recuerdos más importantes, las fases más destacables de la vida de aquellas personas no se habían mostrado ante mí. Por eso no podía tocar a nadie, nunca. Ellos no notaban nada, claro, no era radioactiva, pero yo sí. De repente, un click. Y  entonces todo lo que pasase a mi alrededor perdía el sentido y sólo podía ver el presente de esa persona, muchas veces sus secretos más oscuros.
Me había quedado mirándole fijamente. Era guapo. No se dio cuenta de que le estaba mirando y yo tampoco iba a hacer nada para llamar su atención. Es decir, ¿qué esperaba? No podía acercarme a la gente normal y decirles “hola, soy Charlie y, al apretarme la mano, acabo de ver todo lo que te ha pasado en la vida”. Por eso no hablaba. Evitaba el contacto. No podría hacerles daño si no me relacionaba.
Había más chicos y chicas ahí metidos, no solo Harry. Pronto, me encontré con la mirada de un chico. A él si le conocía de antes. Finn, se llamaba. Íbamos a alguna clase juntos. Esbozó media sonrisa, pero yo negué con la cabeza. Mi cabeza ya estaba encontrándole, y no quería que pasase. Apreté los dientes y cerré los ojos, esperando lo inexorable. Nunca llegué a ver nada. Su expresión se puso más seria y concentrada por unos segundos, y luego volvió a retomar esa sonrisa amable. Todo el miedo que sentía, la impotencia hacia mi “don”, desapareció. Fue sustituido por templanza, calma.
La furgoneta dio un bandazo, haciendo que todos nos bamboleásemos. Y, en ese momento, paró. Levanté las cejas. Habíamos llegado, estaba claro. Pero… ¿a dónde? La verdad era que no quería saberlo. No estaba preparada para saber lo que me iban a hacer en ese sitio. Estaba claro que yo no era la única especial pero… ¿hasta qué punto? ¿Qué nos iba a pasar?
Las puertas se abrieron y, antes de levantarme para encarar lo que se me vendría encima, me alisé la falda que llevaba y me coloqué bien la diadema con un lazo. Estaba preparada, me dije una y otra vez. No iba a pasar nada. Y, con aquellos pensamientos, me giré y salí, para afrontar lo que el futuro me deparaba.

▂ ▃ ▅ ▆ █ █ ▆ ▅ ▃ ▂

Todo era de color gris. Sin cuadros, sin ningún tipo de decoración. Reprimí un sollozo cuando vi que el único toque de color era el prado que se extendía a nuestro alrededor y estaba delimitado por una alambrada. Nadie podía entrar. Nadie podía salir. Rápidamente me fijé en el techo. Sí, nos estaban vigilando. Y, si había una cámara en aquel vestíbulo tan sencillo, seguro que las habría por todas partes.
Estaban intentando organizarnos en dos filas. Chicos a la derecha, chicas a la izquierda. Me puse detrás de una que llevaba una sudadera negra. No sabía por qué, pero su pose de decidida, de saber lo que estaba haciendo, me dio las fuerzas que necesitaba para seguir caminando hacia delante.
Nos condujeron por muchos pasillos. Perdí la cuenta en el tercero, después de subir las escaleras. Todos eran iguales. La misma orientación, puertas a los dos lados, nada que pudiera alterar el inmaculado blanco de paredes y suelos… parecía un hospital muy grande, y sin enfermos. Hasta olía igual. Nunca me habían gustado los hospitales.
Cuando llegamos, nos empezaron a repartir de dos en dos, cada pareja en una habitación. El guardia sin cara nos intentaba empujar a todas, sin embargo, la chica que tenía delante, le dio un golpe cuando intentó agarrarla y entró por su propia cuenta. A mí me tocó con ella. Con la chica de la cazadora negra.
La habitación era muy predecible. Desde el pasillo había podido imaginarme cómo sería. Y no me equivocaba. Granito blanco en las paredes. Dos camas inmaculadas, con toallas y sábanas limpias encima. Dos cómodas, una para cada una y una gran ventana, que no dejaba ver más que un espeso bosque.
Dejé mi mochila del colegio en la cama que estaba más cerca de la puerta. Parecía que a mi compañera le había gustado más la otra. Vacié lentamente el contenido de la misma, dejando todo colocado. Necesitaba ver lo que tenía. Lo que conservaba del mundo real. Sonreí al ver que, por suerte, llevaba algo que nunca me dejaría. Mi libro favorito, Percy Jackson y el ladrón del rayo. Era el primero, pero me lo había leído tantas veces que era mi mejor amigo. Siempre estaba ahí.
—¿Percy Jackson? — inquirió una voz a mi lado. Era mi compañera. Así que esa era su voz.
—Sí, bueno… es mi libro favorito, aunque yo adoro leer, todo tipo de cosas y…— me fui callando, poco a poco. Nunca había hablado con nadie que no fuera mayor, como un profesor o mi abuela. Esa chica tenía mi edad. Y se había dirigido directamente a mí. No quería resultar pesada, ni tampoco caerle mal.
—También es el mío. Aunque, sinceramente, prefiero la nueva colección, la Marca de Atenea me encanta, de hecho. Estoy completamente enamorada…
—De Nico DiAngelo— completé sin querer. Me tapé la boca con las manos, nada más decirlo. Acababa de estropearlo todo.
—Sí, ¿cómo lo has sabido? — esbozó una media sonrisa, amistosa. No tenía ni idea de lo que le iba a responder. Seguro que se imaginaba que diría algo como que era el mío también, pero nada más lejos de la realidad.
—Cuando me has mirado a los ojos, por primera vez… Puedo ver tu pasado. Y… ya sabes. Tienes muy reciente el recuerdo de ti misma haciéndote una sudadera de él y guardándola como tu más precioso tesoro. Fue… anteayer, ¿verdad?
—Sí, sí a todo— soltó una carcajada. Yo sonreí, con ella. No se había asustado. No me trataba como si fuera rara, le había gustado. — De hecho, la tengo aquí ahora. ¿Quieres verla? — asentí con la cabeza y ella la sacó de su bandolera. Igual a la que acababa de ver.
—Me gustas— solté de repente. Luego, me di cuenta de lo estúpido que había sonado. Parecía que no haber tenido un amigo en toda mi vida pasaba factura.
—Y tú a mí. Y, que sepas que es un cumplido. Yo odio a todo el mundo— nos reímos. Estaba muy a gusto con ella. Parecía que me apreciaba, a pesar de lo rara que era— A propósito, soy Kim— el nombre le pegaba perfectamente. Tan salvaje, distinto, como ella.
—Charlie— me presenté yo también. Me tendió la mano, pero yo negué con la cabeza. Kim hizo un gesto de disgusto. Era normal que se acabase de sentir rechazada, pero no era eso, para nada. — No puedo tocarte. De hacerlo, podría ver toda tu vida. Presente, pasado y, seguramente, futuro. Y no quiero verlo.
—No te preocupes, lo comprendo. ¿Sabes? Creo que vamos a ser buenas amigas. Y así, con un poco de suerte, te enseñaré a sonreír de verdad. Parece que llevas demasiado tiempo sin hacerlo.

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Cuando era pequeña, me habían diagnosticado ansiedad en público. Eso era lo que sentía cuando estaba en clase y me hacían hablar, o cuando me tocaba exponer sobre algún tema. Nunca había estado en presencia de tanta gente fuera de clase. Se me antojaba una paradoja. Debería estar temblando, sin poder respirar bien, pero no me estaba pasando nada de eso. Me di cuenta de que era porque me sentía a gusto. Ése era mi sitio, con aquellas personas.
—¡Hola! Soy Tris— nos saludó muy efusiva una chica rubia. Kim estrechó su mano y me arrinconó para que no pudiera hablar, evitando así el contacto de ella. Me comprendía. Me quería proteger.
—¿Por qué siempre tienes el ceño fruncido? — preguntó una voz a mi espalda y me giré para mirar al poseedor. Era moreno, de ojos claros. Muy atractivo.
—No lo sé. ¿Lo estoy? Vaya, debería corregir eso— él sonrió ante mi comentario. Para ser la primera vez que socializaba, no me estaba yendo mal con el resto del mundo.
—Trent— se presentó. No me tendió la mano y yo tampoco hice ningún amago de querer estrechársela. No estaba siendo incómodo. Él respetaba mi espacio, y yo el suyo.
—Charlie— parecía que iba a decir algo más, pero se calló. Y los dos nos separamos, para sentarnos a comer.
No hablé en toda la comida. Y, sin embargo, me sentía involucrada en la conversación. Me di cuenta, rápidamente, de que era por eso. Estaba tranquila. Cuando me distraía, no tenía tantas visiones. Y, además, contaba que él estaba ahí. Enfrente de mí. Finn. Al igual que su hermano gemelo, Jack, los dos eran tremendamente ruidosos, y se reían muy alto. Pero contagiaban alegría. Y en aquel sitio, era algo que de verdad todos necesitábamos.

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Cuando terminó la cena, todos fuimos a una sala común. Algunos se conocían, otros estaban como unos completos extraños, intentando conocerse los unos a los otros. Hasta que ellos, los gemelos, nos reunieron a todos en un círculo y nos explicaron los poderes que ellos tenían. Y entonces cada uno confesó el suyo. Había dones tan variopintos que el mío no resultaba el más extraño, ni el más peligroso. Éramos todos iguales.
Pero me hice ilusiones de encajar demasiado rápido. Terminada la conversación inicial, el grupo se fragmentó, haciendo que cada persona hablase de una cosa distinta. Alguien tocó mi hombro. Era un chico rubio, se había presentado como Jamie.
—¿Puedes verlo todo? — inquirió, intrigado. Yo hice un gesto. — ¿Pasado, presente y futuro? — asentí. No había visto muchas veces el futuro, solo alguna vez. Siempre se cumplía lo que yo veía.— Pues venga, hazlo.
—¿Qué quieres que haga?— fruncí el ceño. No podía estar pidiéndome aquello.
—Obra tu magia. Vamos, coge mi mano. Si te esfuerzas, igual puedes hasta averiguar cuándo saldremos de aquí— había levantado demasiado la voz. Todos nos miraban. No podía negarme, no con todas aquellas personas mirando.
Acaricié suavemente su mano, para después agarrarla con fuerza. No íbamos a salir en un futuro próximo. Lo intenté una y otra vez. Me concentré lo máximo posible, pero las imágenes del futuro de Jamie no venían. Sin embargo, mi mente no me dejó tranquila hasta que me enseñó algo. No eran imágenes que ocurrirían, era algo que ya había pasado. Era él, de niño. Con diez años. Estaba solo en una habitación, escondido. Hasta que una puerta se abrió de golpe, dejando entrever a un hombre muy borracho, con un cinturón en las manos. El niño lloraba desconsolado, intentaba esconderse, sin éxito. Era su padre, iba a atacarle. Y, por las acciones del niño, no era la primera vez. El sonido metálico rasgó el aire, era todo lo que podía oír. Y solté la mano.
Estaba otra vez en la habitación. Las máquinas seguían funcionando, pero nadie les hacía caso. Todos estaban mirándome a mí. Estaba temblando por lo que acababa de ver. Su secreto más oscuro, lo que más había deseado olvidar en toda su vida, yo lo había visto con sólo pasar un dedo por su piel. Me miró directamente a los ojos.
—¿Qué has visto?— lo dijo demasiado fríamente, porque seguramente se imaginaba lo que iba a responderle.
—Él… te hacía daño… lo siento… no he sabido parar… yo no quería…— sollocé, mirando lo dura que se había vuelto su mirada. Nadie hablaba. Se podría haber escuchado caer un alfiler.
—Eres un monstruo. No me puedo creer que hayas hecho eso. ¡Es mi vida! ¿Lo entiendes? ¡No quería que nadie lo viera!— me levanté, incapaz de escuchar sus afiladas palabras. Era cierto. Todo lo que acababa de decir. No lo había hecho a posta, había intentado parar. Tendría que haberlo hecho mejor. Era un peligro para todos.
Cuando me abrí paso, para salir al pasillo, todos se apartaron, como si tuviera algún tipo de enfermedad extraña. Igual la tenía. O simplemente la provocaba en los demás. Parecía que la única reacción que mi propia persona producía en todo el mundo era rechazo. Yo no quería hacer daño. No quería que ellos tuvieran miedo. Muchos de sus dones eran chulos, la típica cosa de la que podrías fardar y te harías el más popular. El mío era una maldición.
Vagué durante un buen rato. ¿Una hora? ¿Media? En aquel lugar se perdía la noción del tiempo. Nunca llegué a encontrar una salida. Ni ninguna puerta que pudiese pasar por una. Tenía que haber algún modo de salir al exterior, era imposible que estuviera tan herméticamente cerrado todo. Pero, estaba muy bien camuflado. Cansada de caminar sin rumbo alguno, me senté en el suelo y dejé que las emociones me recorriesen. Había hecho amigos. Los había perdido. Me habían separado de mi familia, tal vez para siempre. Y pronto pasaría a ser un simple conejo de indias a manos de gente horrible. La clase de gente que arranca a unos pobres adolescentes con poderes extraordinarios todo lo que tenían en la vida y los deja ahí, para observarlos mediante las cámaras de seguridad.
—Yo no creo que seas un monstruo— dijo una persona, a mi lado. Se acababa de sentar. Finn. Me había seguido.
—Sí que lo soy, y puedes preguntarle a quien sea. Estoy segura de que ahora todos me odian. Y no me extraña. He hurgado en algo muy personal. Un punto débil. Podría buscaros puntos débiles a todos— no quería mirarle a los ojos. Estaba tan avergonzada de lo que había hecho que en aquel momento no podía mirar a nada que no fueran mis propios zapatos.
—Mi hermano y yo no te odiamos. Y somos los más guays. No creo que debas esconder quién eres para gustarles a todos. Está bien, ves toda nuestra vida. ¿Y qué? Yo tengo un poder más difuso, pero a su manera también molesto. Puedo modificar los sentimientos de quien quiera. ¿Por qué te crees que no puedes ver mi pasado si me miras a los ojos? Porque, con mi poder, no te dejo concentrarte. Y así tu mente no funciona igual. Es como si estuvieses más contenta todo el rato—. Era cierto. En aquel momento, decidió probarlo con más fuerza, consiguió ponerme de buen humor. Hasta sonreí.
—¿Sabes? Aunque sea una emoción falsa, un sentimiento creado por ti… me gusta. Gracias por estar aquí, en serio— él esbozó una sonrisa y me dio un golpe cariñoso.
—Siempre he sentido debilidad por las damas súper poderosas en apuros. Anda, vamos, tenemos que volver— me tendió la mano y yo hice como si no la viera, me levanté sola.— Vale, lo comprendo. Poco a poco.
Y entonces, mientras caminábamos por los mareantes pasillos, completamente perdidos, y Finn me contaba con pelos y señales todas las cosas graciosas que le habían pasado a lo largo de su vida, me di cuenta de lo mucho que me agradaba. Aquel chaval tan cargante podía estar bien, de verdad.

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