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Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por peeta mfff el Vie 03 Ene 2014, 9:48 am

aye stylinson escribió:
peeta mfff escribió:Graciaaaas, enserio, hay otras personas que me dijeron que no podía por los códigos, que jodidas. Asdfghjkñ
De nada, si es cierto pero se puede arreglar ademas ese aviso es solo por una semana.
por cierto olvide decirtelo me tente con la imagen de Katniss y Haymitch invertidos
Sí lo sé sdhvgh, yo también me tenté, me morí de la risa xd.
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Melocotón el Vie 03 Ene 2014, 9:51 am

omg.
¡Quiero audicionar! aslfgasldgas me encantó la sinopsis, eso de que sean padres es asfhasld  bueno ahora te dejaré mi ficha Yummy, soy Mel  
you make me. aw!:
 Bruno es mi artista favorito sin dudarlo  
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 10:01 am

Melocotón escribió:omg.
¡Quiero audicionar! aslfgasldgas me encantó la sinopsis, eso de que sean padres es asfhasld  bueno ahora te dejaré mi ficha Yummy, soy Mel  
you make me. aw!:
 Bruno es mi artista favorito sin dudarlo  
kajsmasdk Gracias (?
Hola Mel, estare esperando tu ficha.
Ah Bruno!! jakskas, no es mi artista favorito pero me gusta -me encanta- lo que hace
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 10:55 am

Y aca llego Prisc a joder  Voy a audicionar bc amo las historias así.
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 11:14 am

Priscilla.- escribió:Y aca llego Prisc a joder  Voy a audicionar bc amo las historias así.
Ahh Prisc que emocion.
No se si te diste cuenta pero leo tu novela.
espero tu ficha!
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 11:20 am

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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 11:30 am

Samantha Grey
Nombre de la representante: Lily Collins
Nombre del chico:Niall Horan
¿Porque quieres ser parte de la Colectiva?:Amo las historias así. La simple idea de escribir a los chicos como padres me encanta, y me inspira. Yo esta participando en una nc parecida, pero no funciono. Todas la fueron dejando y al final eramos solo tres las que escribíamos. Y realmente estaba entusiasmada, y llena de ideas. Había hecho a mi personaje como niñera del hijo de Nialler, Elliot. Espero poder quedar, para aunque sea modificar esas ideas y adaptarlas a esta, por que es genial. En fin, sos vos la que elegís, así que lo único que me queda es cruzar los dedos.
Shot o Capitulo de tu autoria (en spoiler o el link)
Capítulo de tu autoría:

Nc:



Capítulo 004

Charlie Harlen

Por: Priscilla.-|| Prisc.



Tan fría, tan sucia... Charlotte necesitaba escapar.
"Estuviste maravillosa Lottie", le susurraron al oído y ella solo quería levantar de la cama y correr, como si el mismísimo demonio la estuviese persiguiendo.  Pero estaba atada, y no podía moverse por mas que quisiera.
Lottie, ese era el sobrenombre que le había puesto su padre cuando la mando a la calle a conseguir dinero.
Una lagrima negra rodó en su mejilla producto del excesivo maquillaje con el que disfrazaba su cara cada noche, evitando, así, ser descubierta. Aunque Charlie sabia que todo el barrio, y la mitad de la cuidad sabían quien se escondía atrás de esas medias de red, botas hasta la rodilla negra, dos centímetros por debajo de su trasero y el cautivante top rojo.
La castaña sintió como el hombre de no mas de treinta años se levantaba de la cama y comenzaba a ponerse su ropa. Dejo caer otra lagrima mas y esta vez fue por el odio que le tenia a su padre.
El la había obligado, el era la única soga que la mantenía cautiva en ese asqueroso trabajo.
Ademas de la madre de Nirvana, Charlie también se prostituía para conseguir dinero, y no era por puro placer, por que cada vez se sentía mas vacía y menos mujer. Lo hacia por que de lo contrario, el la mataría.
La castaña había recibido mas de un golpe cuando intentaba discutir con su padre. "No quiero esto... No lo haré", había dicho luego de regresar a su casa, la primera vez que había hecho algo así, y lo único que recibió fue una paliza y un pase gratis al hospital con la escusa de haberse caído en la tina, aunque es su casa no tuviese una.
Pero la realidad era que ya se le habían acabado las escusas, y no sabia cual diría ese mismo día cuando regresara a casa. Quizás, esta vez no iría al medico para que curara sus heridas, lo haría sola, y luego las maquillaría... Si, eso haría.
La puerta de la habitación del hotel barato se cerro de golpe, luego de que el hombre saliera a través de ella, para continuar con su vida, mientras que la de Charlie se caía a pedazos.
Atrajo sus pierna hacia su pecho y lloro... Lloro como cada noche.
Su vida no era si. Ella solía tener una familia feliz. Su padre y su madre se amaban, o eso pensaba ella, hasta que su madre se marcho con otro hombre, dejándolos solos.
Joseph cayo en la depresión, y lamentablemente, el alcohol fue su única salida. Eso y el odio inevitable a su hija. Charlie sabia que era por el parecido que tenia con su madre y fue esa la principal cusa por el cual la empujo a esa vida. Debía pagar... por su madre.
Adolorida, se levanto y comenzó a vestirse, como pudo. Sus manos temblaban y no era por el frío. El miedo se estaba apoderando de su cuerpo. No había conseguido suficiente dinero, y su padre le había pedido cierta cantidad antes de salir. Apenas tenia la mitad, lo que significaba uno o dos golpes mas.
Podrían entrar por la ventana, y esconderse en su habitación... Eso haría.



***



La calle estaba totalmente vacía, por suerte. Eran tan solo las siete de la mañana cuando sus pies se detuvieron frente a su pequeña y descolorida casa. Su ventana se encontraba milagrosamente abierta, y eso la alegraba.
Camino hasta la reseca enredadera que se alzaba a un costado de su casa, para comenzar a subir hasta el techo del porche y de ahí, caminar hasta su ventana.
Se saco las botas y las tiro dentro de su habitación para luego entrar ella sin hacer ningún ruido.
Soltó todo el aire de sus pulmones cuando piso el suelo, y corrió hasta su puerta para asegurarla con llave. Estaría bien hasta la noche y quizás ahí podría reunir lo que su padre necesitaba.
No había sido su culpa. Ella solo se había sentado en el mismo bar, a la misma hora, y solo había conseguido dos hombres en toda la noche. Ya no era lo mismo que antes, ella era distinta, se notaba si infelicidad en su cara y hasta le costaba fingir.
Se quito el pequeño vestido negro que había usado esa noche, remplazandolo por su pijama.
Las medias de red estaba rotas, y debía comprar otras. Pero eso lo resolvería cuando despertara.
Camino hacia la ventana para cerrar las cortinas cuando se percato que su vecino la estaba mirando.
Niall Horan conocía su secreto, mas que nadie. Desde que había comenzado a hacer eso, y luego de que el rubio la encontrara sentada afuera de su casa con las botas, el vestido, el maquillaje excesivo, y las medias, el salia de su casa cada día, a las seis en punto, a esperarla... o eso creía Charlie, mientras fumaba uno o dos cigarrillos.
El rubio le sonrió mientras daba una ultima calada y arrojaba el cigarro a la calle. Levanto la mano en forma de saludo y luego se perdió dentro de su casa. Quizás si la esperaba.



***



Un fuerte ruido en la puerta interrumpió el sueño de la castaña pasado el medio día. Era su odioso padre exigiendo una respuesta que ella nunca daría. Solo se dedico a seguir durmiendo, despertándose seis horas mas tarde.  Tenia hambre y dolor de cabeza.
Ya no había golpes y por lo que pudo escuchar, la casa estaba en silencio.
Eran casi las ocho de la noche, y probablemente su padre estaría aun en su trabajo o borracho.
Abrió la puerta con cuidado y camino hasta las escalera, para asegurarse de que no estuviese tirado en el sofá, y cuando estuvo segura, bajo. Camino hasta la cocina, y comenzó a revolver las estanterías en busca de comida.
El calendario marcaba el numero y mes equivocado, pero Charlie era mas que consciente del día que era. Nirvana se había cansado de repetirlo, hasta que ella le dijo que estaba loca y que no había forma que eso fuera funcionara.
Huir era la solución, si, pero solo eran unos pobres adolescentes marginados que no llegarían ni a la frontera, ya que serian capturados mucho antes y Charlie ya tenia suficiente con su vida, como para aguantar a su padre aun mas enojado.
Cocino un par de huevos revueltos y un par de tostadas. Eso estaría bien por un tiempo y una vez que termino, limpio cualquier tipo de  evidencia antes de volver a subir para darse un buen baño.
Amaba dejar que el agua cayera por su cuerpo relajando coda musculo, llevándose cualquier suciedad consigo, sobretodo la de su alma. Pero no podía darse el lujo de  quedarse ahí para siempre. Su padre volvería en cualquier momento.
Cerro el grifo antes de salir de la ducha. Volvió a enfundarse en su pijama ya que no le veía sentido ponerse otra cosa, cuando faltaban solo dos horas para volver a ponerse esa ropa apretada, ademas, de que su vida social se había reducido a nada, y para Charlie era mejor si. No quería tener que explicarle a alguien mas su falta de sueño, o los moretones y cortes en su piel.
El espejo reflejaba un monstruo, un cuerpo si vida, y totalmente desecho. Su rostro era el de una mujer de mas de treinta año, aunque solo tuviese dieciocho. Seco una lagrima solitaria y luego comenzó a limpiar el resto del maquillaje que aun yacía sobre su piel. Deseaba ser libre de una maldita vez.
Abrió la puerta rápidamente en cuanto termino, decidida a regresar a su habitación, pero vio a su padre parado frente a esta con el ceño fruncido y el típico brillo en los ojos que no le gustaba para nada a Charlie. El pie de si padre fue mas rápido que ella posicionándose entre el marco y la puerta, cuando la castaña intento volver a cerrar la puerta. Y a quien quería engañar... No podía luchar contra el. Era mas fuerte, y le quedo mas que claro cuando el la empujo haciendo que se tropezara y cayera dentro de la ducha, para poder entrar.

-¿Donde esta el dinero Lottie?-pregunto su padre. Ahí estaba de nuevo ese maldito apodo. Charlie no respondió.- Lottie, ¿donde esta el dinero?-volvió a preguntar, separando las palabras de una manera tan perversa, que hizo que Charle sintiera miedo.

-No lo tengo-respondió en un susurro, llevándose las rodillas hasta su pecho para protegerse.

-¿Que?-pregunto Joseph, aunque sabia que había escuchado a la perfección.

-No lo tengo-repitió ella, solo un poco mas fuerte.

-¡Mierda Lottie!-soltó, golpeando su puño en los azulejos del baño- ¡Te advertí! ¡Te dije que necesitaba el dinero para pagar la hipoteca de la casa!-soltó, mientras la tomaba con fuerza por un brazo y la alzaba. Charlie temió que lo hubiese dislocado.- ¿Que quieres? ¡¿Quieres que nos quedemos en la calle?! ¡¿Es eso lo que quieres?!-le grito, zamarreando a la chica que ya tenia las lagrimas a medio camino.

-Lo siento, no fue mi intención... El bar no estaba tan lleno como otras noches-dijo como escusa Charlie, con desesperación. Le estaba haciendo daño.

-Me vale una mierda tus escusas... Tendrías que haberte quitado la ropa y haberles hecho un baile sobre una de las mesas... ¡No lo se! Tendrías que haberlo intentado-

-Lo intente, de verdad lo intente-

-¡Pero no lo suficiente, Lottie!-

-¡Que no me llames así!-grito la castaña, enfrentando a su padre, a quien le brillaron los ojos de odio.
Joseph la empujo sobre el lavado haciendo que el rostro de la chica impactara contra este y luego cayera al suelo, de nuevo.

-Te diré como se me de la gana-soltó el, alzándola, para arrastrarla fuera del baño, por el pasillo, ignorando por completo la sangre en el rostro de su hija. La metió dentro de su habitación, soltándola sobre su cama.- Espero que esta noche puedas juntar lo que te he pedido- soltó Joe- Se útil Lottie, no como tu la zorra de tu madre- dicho esto, salió cerrando la puerta detrás de el y Charlie lloro, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su labio.
Se levanto como pudo, y arrastro sus pies hasta el pequeño espejo que tenia colgado sobre una de las paredes. Un pequeño tajo cortaba su labio inferior, y otro, un poco mas grande y abierto, una de sus cejas. Posiblemente, en un par de horas le dolería todo, y eso se vería peor.
Limpio sus herida, buscando una buena escusa para faltar a su trabajo, aunque se ganara otra paliza, no se sentía de ánimos para fingir. Pero no era una opción dentro de su vida. Su padre no lo permitiría ni loco, ni borracho. Nada la salvaría, excepto.. huir.
El plan de Nirvana se le vino a la cabeza, y por primera vez después de haberle dicho que estaba loca, pensó que la chica era un maldito genio. Que importaba todo lo demás, cuando ella estaba muriendo en vida.
Corrió hasta el pequeño armario que tenia en su pequeña habitación y saco una mochila roja, para luego comenzar a guardar las pocas prendar presentables que tenia. Estaba decidió, así todo eso fuera una maldita broma por parte de Nirvana, ella huiría. Escaparía de su vida, y la su padre para construir una mejor, en algún lugar, lejos.
Un perfume, una foto de su madre y ella cuando eran felices y el sobre con dinero que guardaba bajo el colchón para que su padre no descubriera que se quedaba con las propinas, y algún que otro interés, entraron a la perfección. Solo necesitaba algo de comida para sobrevivir un par de días.
Cambio su pijama por un par de jeans rotos y descoloridos, y un poleron negro que ocultaba todas las marcas y cortes en su piel, antes de bajar para recoger todo lo que había en la despensa.
Su padre estaba viendo fútbol cuando paso detrás de el, hacia la cocina. Tomo todo lo que pudo antes de salir por la puerta trasera. Se pregunto que diría su padre cuando no la encontrara en su habitación, que diría cuando a la mañana siguiente no regresara, ¿La buscaría? Posiblemente, no. Ahora si podría odiarla todo lo que quisiera, ya que le estaba dando una buena razón. Lo estaba dejando, como su madre.
El claro se encontraba solo a cuatro cuadras de su casa, y por lo visto estaba llegando tarde. Los chicos estaban subiendo a la vieja y oxidada camioneta, que según Nirvana le prestarían para huir.
La castaña acelero el paso llegando hasta el grupo. No se molesto en presentarse ni anunciar su llegada. Nirvana había dicho que podían ir los que quisieran, y por lo visto se lo habían tomado muy a pecho.

-Que bueno que viniste-susurraron a su espalda. Charlie no conocía esa voz, pero aun así le resultada familiar. Antes que pudiera girar para ver quien era, el dueño de la voz se paro a su lado, dejando ver sus brillantes ojos azules que inundaron de paz a Charlotte.

-Pero...-

-Ya no importa... seremos libres-la interrumpió. "¿Que demonios hacia Niall Horan ahí? Tenia una vida perfecta. Familia perfecta, casa perfecta, hasta el era perfecto", se pregunto Charlie, cayendo ante la  hermosa sonrisa que el rubio le estaba regalando.
Nivana sonrió al verla y luego subió a la camioneta seguida por otra chica.

-Vamos Charlie, seamos libres...-dijo Niall tomando su muñeca para ayudarla a subir. Ocuparon los últimos asientos y, aunque la castaña hubiese preferido no tenerlo cerca, el se sentó junto a ella.
Lo que paso a continuación, Charlie no lo recuerda. Solo dijo su nombre, por que los demás lo hicieron, y propuso una regla. Pero después no volvió a abrir la boca. Quería salir de ahí, y no entendía por que Niall Horan se estaba preocupando por ella. Era demasiado estúpido, como lo que estaba a punto de hacer. Quizás debía bajarse e ir por su cuenta... Seria lo mejor.
Hizo un ademan para levantarse, pero la mano de Niall hizo que volviera a hundirse en el sillón, justo cuando Nirvana cerraba las puertas, y un chico desconocido encendía la camioneta, hacia un destino incierto.

-Estarás bien Charlie, ya no mas...-susurro Niall, mientras ella veía la carretera pasar a través de los vidrios sucios de la camioneta. "Estaría bien", se auto-convenció. Por lo menos, muchísimo mejor que ahora.



Sigue: NewNormal


Does he Know?:


Los suegros.



Posiblemente, para James, esas serian unas vacaciones normales. Visitaría a su familia en Mullingar, pasaría las tardes en la pileta con sus amigos bajo el sol intenso tomando algún que otro refresco, mientras a provechaban el tiempo para ponerse al día, y almorzaría con sus abuelos los domingos. Pero para mí, era mucho más.
No todos los días conoces a la familia de tu novio, y más cuando lleva saliendo con su hijo por más de tres años. Ese, sin dudas, no sería un verano común y corriente.
Con James habíamos sido amigos desde mi primer día en la Universidad. Yo era nueva y no entendía mucho la dinámica en la institución. Me sentía como sapo de otro poso.
Era patética la forma en la que caminaba de un lado con un mapa de la Universidad en las manos para orientarme cada vez que tenía que cambiar de salón para asistir a otra clase.
James fue el resultado de mi torpeza y falta de coordinación.
¿Qué ser humano sería capaz de caminar y leer un mapa a la misma vez?
Posiblemente, el común denominar de la población mundial, menos yo.
James termino bañado en el café que tenía pensado tomar antes de la clase de historia, y yo con un moretón en el trasero gracias a mi poco sensual, grácil, femenina y otras cosas más, caída.
El aun suele reírse de nuestro no tan cotidiano encuentro en el pasillo, aunque la verdad, no fue nada gracioso. Mis mejillas se ponen rojas de la vergüenza al recordarlo.
Fuimos compañeros en unas pocas clases, ya que era dos años mayor, y compartimos tardes de fin de semana, borracheras en algún que otro bar, y noches de películas en su departamento.
El primer año éramos los mejores amigos, siempre estaba ahí para él, y él para mí. Hasta que sucedió lo imaginable.
Los sentimientos eran casi tangibles, y ya no podíamos seguir actuando como amigos. Éramos mucho más que eso, aun sin reconocerlo.
James era todo lo que una madre querría para su hija.  Alto, castaño, con unos hermosos ojos azules, y musculoso. Y yo lo había encontrado. Si mi madre pudiese verlo, seguramente estaría orgullosa y satisfecha de que su única hija tuviese en manos de semejante adonis.  
Pero aun habiendo sido bendecido por los mismísimos Dioses físicamente, el era una persona solidaria, cariñosa, graciosa, alguien en la que podías confiar, inteligente y sofisticado. Estaba ahí siempre que lo necesitaba, y me hacía reír cuando estaba triste. Era la clase de hombre que solo aparecen en libros o novelas, y lo que toda una mujer sueña con encontrar.
Y entre toda la población femenina, el me había elegido. A mí, una chica descoordinada, torpe, sin gracia alguna. Era mucho más de lo que merecía, y aun así, me acepto como su novia, y ahora me iba a presentar ante sus padres.
Tenía razones de sobra para estar nerviosa.
-Ya basta Kay… Juro que voy a morir de aburrimiento-dijo James detrás de la puerta.
Llevaba casi media hora encerrada en su habitación decidiendo que vestimenta era la apropiada para conocer a los padres de mi novio. ¿Debía usar vestido o pantalones? ¿Con o sin maquillaje? ¿Tacones o bailarinas? Y por último, ¿el pelo debía llevarlo suelo o atado?  Mi madre posiblemente sabría qué hacer. Me hubiese contado la historia completa de cómo se  conocieron ella y mi padre, como se presentaron ante la familia, y hasta el casamiento. Pero no la tenía.
Hacía ya cuatro años que ella se había marchado de este mundo, después de luchar como una verdadera guerrera contra un cáncer terminal. Siempre admire la fortaleza con la que enfrento la vida, y la enfermedad. Deseaba tanto ser como ella, o por lo menos lograr la cuarta parte de lo que logro mi madre.
Oh, mami, no sabes cuánto te extraño.  
-Ya me canse de ver televisión… Bob Esponja ya no me parece tan divertido como antes, y es realmente un milagro por que amaba a ese tipo…-reí, limpiando la lágrima solitaria a que había comenzado su descenso sobre mi mejilla. Ese era James. Mi superman que venía a rescatarme, aun inconscientemente.
-Ponte a ver una película entonces-sugerí quitándome los short blancos, que lo único que hacían bien era hacerme ver aun más gordas mis piernas pálidas sin gracia, y la blusa azul que había escogido.
-No creo que los “Pitufos” o “La guerra de las Galaxias” sean una gran opción para matar el tiempo y el aburrimiento…-soltó. Ese chico podía actuar realmente como un niño pequeño cuando se lo proponía.
Rápidamente me puse el vestido floreado a la rodilla que me había probado en primer lugar, y camine hasta el baño para maquillarme un poco.
Nunca había sido una chica materialista, ni mucho menos me interesaba lo que la gente opinara de mi persona, pero esto era algo importante, y sobrepasaba cada una de mis creencias o valores.
¿Y si no les caía bien? ¿Si no era lo suficientemente buena o lo que ellos querían para su hijo mayor?
Mierda, necesitaba verme bien.
-Kay, es de vital importancia que abras la puerta dentro de los próximos cinco segundos o corres el riesgo de perder a tu novio por aburrimiento-dijo.
-Cállate, James-solté, abriendo la puerta, encontrando a mi novio apoyado en el marco con una gran sonrisa en el rostro. Realmente podía morir de aburrimiento, y yo de los nervios.  No sabía si era mejor reírme por su actitud de niño despreocupado, o llorar por no poder ser la novia perfecta para ese chico.
Me tape la cara con mis manos, para que no viera lo inútil que podía llegar a ser con el maquillaje. Gire sobre mis talones para encerrarme en el baño y sacarme el estúpido delineado y el brillo labial rosa que me había aplicado. Era patético, y me sentía como tal.
-Oye… Kay, espera-dijo James, agarrándome por la cintura para que no pudiera seguir huyendo… ¡Perfecto! Justo lo que necesitaba… Seguir humillándome frente a él.

-Déjame James… Por favor, esto es vergonzoso.-dije, intentando soltarme de su agarre. ¿Por qué demonios abrí la puerta si no había terminado de maquillarme?

-Kay, por el amor de Dios… No huyas de mí, no de mí.-

-Soy un desastre, un verdadero desastre-susurre, mientras James me giraba entre sus brazos para quedar cara a cara. Yo era unos centímetros más baja que él, por lo que podía sentir su respiración chocar contra mi frente.  ¿Era demasiado tarde para llamar al servicio de hadas madrinas? No, aun era temprano… Pero esto no era un cuento. Las hadas madrinas no existían en el mundo real.

-¿Por qué dices eso? Estas bien así, estas hermosa-dijo, besando mi frente.- Eres perfecta para mi…-

-¿Y si no les caigo bien a tus padres? ¿Y si no soy lo que ellos pensaban?-pregunto.

-Kay, ¿Qué cosas dices? Ellos no esperan una super modelo, ni una cantante reconocida… Solo esperan a una chica que es capaz de hacer feliz a su hijo cada vez que despierta y la encuentra en su cama junto a él… Y tú eres capaz de eso Kay, no tienes nada que temer. Te van a adorar, casi tanto como yo te adoro a ti-beso una vez más mi frente, y luego bajo hasta mis labios.-Bueno, creo que se no está haciendo tarde, así que te ayudare…-dicho esto, volvió a girarme y me obligo a sentarme en su cama, para luego salir corriendo hacia el baño.
Regreso minutos después con una toalla húmeda y su característica sonrisa en el rostro.
-¿Qué piensas hacer, superman?-pregunte, haciendo referencia a la remera que llevaba puesta. La “S” resaltaba sobre el fondo azul haciéndolo lucir como un adolescente, y no como el hombre de veintitrés años que realmente era.

-Vamos a quitarte ese maquillaje. Me gustaste natural y despeinada… No tienes que fingir para mis padres-sonrió, y luego tomo mi cara delicadamente entre sus manos, para comenzar a limpiar. Saco el delineado de mis ojos, y el brillo de mis labios, terminando su limpieza con un pequeño besos en los mismos.- Mucho mejor, princesa-

-Eres perfecto, ¿Sabias?-Bese sus labios una vez más. Su sabor era adictivo, y no me molestaría intoxicarme con ellos.

-No más que tú-respondió, poniéndose de pie, para sacar un par de bailarinas de la maleta, y enfundarlas en mis pies desnudos.-Creo que estas son bonitas-agrego, mirándolas. Eran de color rosa pastel y tenían un pequeño moño en la punta. Perfecto, justo lo que necesitaba.

-Te amo demasiado…-lo bese de nuevo, enredando mis dedos en su cabello. Era delicioso, casi mágico. Dudaba que hubiese algo mejor en el mundo entero.

-Mmm, Kay… Necesitamos estar en media hora en el aeropuerto, no tientes a este hombre a hacer cosas que nos hagan llegar tarde-soltó sobre mis labios. Sonreí aun más. Ese hombre volvía locos mis sentidos.-Por favor, cierra la maleta… Yo iré a llamar a Liam para que nos lleve.- Dejo la toalla en el cesto de ropa sucia y su detuvo antes de salir de la habitación, examinándome con su mirada crítica y seria. ¿Qué andaba mal ahora?-Solo falta algo para que estés perfecta-dijo, caminado de nuevo hacia mí. Paso uno de sus brazos sobre mi cabeza y libero mi cabello atado apenas con una pequeña hebilla en forma de flor, y luego volvió a sonreír satisfecho- Ahora si te pareces a la Kaitlin que conocí en el pasillo, y me tiro su café encima.- Abrí la boca para protestar, pero el cuerpo de James me daba, ya, la espalda, desapareciendo por completo por la puerta.
Me levante  de la cama, para comenzar a recoger la ropa que había descartado y meterla dentro de la enorme maleta que llevaba para pasar los próximos dos meses en la casa de mis suegros.
Hasta la palabra misma causaba cierto nerviosismo y miedo en mí.
Suegros… SUEGROS. Los padres de James, sonaba mejor.
Cerré la maleta, y decidí salir  antes de que mi novio volviera por mi y me arrastrara escaleras abajo.
Di una última mirada al espejo de cuerpo entero que tenia junto a la puerta comprobando lo bueno que era James eligiendo. Su hubiese sabido que mi novio tenía un don para la moda, le hubiese permitido entrar a la habitación mucho antes. Definitivamente lo llevaría conmigo la próxima vez que saliera de compras.
Ahora si podía decir que tenía un novio completo.
Sonríe frente al espejo, y respire profundo. Todo saldría bien. Serian las mejores vacaciones en mi vida, y terminaría de conocer por completo a James y su entorno. No tenía por qué temer. El tenía razón. Me aceptarían si veían que su hijo era feliz, y él lo era.
Alise las tablas en mi vestido, y salí de la habitación para encontrarme con James. Solo faltaban horas para conocer a su familia.
-¿Lista?- pregunto James cuando entre a la sala de estar. Posiblemente estaba todo, menos lista, pero el simple hecho de verlo ahí parado frente a mí, con un bolso colgando de su hombro y una gran sonrisa, me daba la seguridad que yo estaba necesitando.

-Lista-respondí, avanzando con mi maleta, hacia la puerta.
Mi equipaje era el doble que el de James. Lo más probable era que yo estuviese exagerando. Llevaba cosas “por si la dudas”, cosas que no usaría en todo el viaje… Pero ¿a quien voy a engañar?  Me llevo media hora vestirme para ver a mis suegros, algo me decía que esa maldita costumbre seria rutina de todos los días durante los siguientes dos meses, y para eso, debía llevar bastante ropa para asegurarme.
El ascensor se abrió frente a nosotros, dejándonos ver el vestíbulo del edificio. James odiaba esas cosas, pero yo no pensaba subir ni bajar ocho pisos por las escaleras. Se lo había dejado en claro el primer día que vine, y el parecía que había aceptado el hecho de que su novia era una vaga y ahora debía entrar a esa caja metálica solo para complacerla.

-¿De qué te ríes?- Me había descubierto. Se me hacía imposible no mirar la expresión de su rostro cuando el ascensor paraba bruscamente en el piso indicado.

-Te ves pálido… Además, me gusta la manera en la que aprietas su labio inferior con tus dientes para aguantar las ganas de gritar, llorar, o salir huyendo de esta cosa-sonreí abiertamente ante mi broma, sabia de ante mano que él no se quedaría callado, y defendería su propio ego.

-¡Oye! Eres mala… Yo no lloro… Podría salir corriendo, pero no lloraría-respondió, haciendo que ensanchara aun más la sonrisa.

-Pues entonces deja de comportarte como si estuvieras a punto de hacerlo, porque juro que alguno de estos días me veré obligara a comprar pañuelos descartables y pegarlos en la pared del ascensor-

-Eres mala-

-No, soy realista-respondí, abriendo las puertas del vidrio que tenía el edificio. El sol choco contra mi piel produciendo que una ola de calor recorriera todo mi cuerpo. La temperatura era elevada a pesar de que recién empezaba el verano.
Después de todo, había hecho bien en elegir el vestido. Peor que llegar mal vestida a la casa de tus futuros suegro seria llegar toda sudada y despeinada. Podía sentirme un poco más tranquila entonces.

-Tu realidad es muy distinta a la mía-respondió, sosteniendo la puerta para que pudiera terminar de salir junto a mi enorme maleta. Cualquiera que me viera en ese momento pensaría que estaba a punto de mudarme.

-¡Mira! Es Liam. Al parecer llego antes de tiempo…-esquive el tema intentando enfocarme en otra cosa.

-No quedara así, Kay. Voy a vengarme-

-Ya quisieras-

-James, Kay, es bueno verlos-dijo Liam bajando de su Mercedes Benz negro. Sus ojos brillantes y su sonrisa fácil se encontraron con mi mirada al momento que bajo de su auto ya estacionado frente al edificio donde vivíamos con James.  

-Liam… Es bueno verte después de tanto tiempo-dije sarcásticamente, abriendo mis brazos para recibirlo con un abrazo.

-Nos vimos ayer Kay-respondió castaño soltando una carcajada.

-Payne, mas te vale que sueltes a mi chica en este instante-soltó James. Su entrecejo se había fruncido, pero aun sonreía con la mirada. Posiblemente Liam era el único chico que podía acercase a mi tanto como para darme un abrazo.
Era casi cómica la forma en la que James me sobreprotegía. No iba a engañarlo con otro hombre, porque lo amaba a él. Y, aunque llevase más de tres años diciéndoselo, el seguía insistiendo en actuar como el macho alfa de la manada, dispuesto a proteger lo que era suyo, con garras y dientes.
Es tan machista como suena, y no siempre me agradaba ser considerada un objeto. Pero a James, podía perdonarle cualquier cosa.  Menos, que me engañara.

-Tranquilo hermano… Ella es como una mejor amiga para mí. No pienso meter mi nariz en la falda de tu novia. Respeto a Kay, y por más desesperado que este… ella siempre será tuya James… Relájate. –contesto Liam. Al parecer, el no había notado el humor que había en la voz de mi novio. Liam era como un hermano para mí, y James lo sabía.

-Así me gusta, Payne. Así me gusta-El castaño se separo de mí y le dio un amistoso abrazo a su mejor amigo.
James me había presentado a su grupo el mismo día que colisioné contra él. Liam estaba entre ellos, y fue con el que mejor me relacione. Los demás era demasiado estirados para mi gusto, y hasta sospechaba que hablaban de mi y torpeza a mis espaldas.
No me interesaba en lo absoluto. Liam y James eran lo suficientemente buenos, y lo había considerado mis amigos, y aliados en la Universidad, en solo una semana.

-No puedes quejarte de mí, James… ¿Qué otro amigo se ofrece a llevarte a ti y a tu bella novia al aeropuerto? Asúmelo, si no fuese por mí y mi generosidad, tendrías que pagar una considerable suma de dinero para dejar tu auto en el estacionamiento…-

-O podríamos tomar un taxi, Liam. No pienso asumir que eres tan importante y sin ti no puedo vivir-

-No le hagas caso Liam. James esta en el plan de negar todo hoy-intervine, guiñándole un ojo a mi amigo. James rio mientras me señalaba con su dedo índice en forma de advertencia. Una promesa se escondía a detrás de sus ojos. Iba a vengarse, y por más raro que suene, lo amaba aun más.

-¡Acá no!-Liam interrumpió nuestro juego de miradas.-Y en mi auto menos… Dicen que los baños de los aviones son cómodos-mis mejillas se ruborizaron al instante. ¡Qué oportuno, Liam!

-Eres un pervertido, ¿sabes? No pienso hacer eso que tú piensas que haremos y menos a más de trescientos metros del suelo. Así que quita esas ideas de tu cabeza, hiciste que Kay se ruborizara…-soltó James, aunque seguía riendo.

-Como digas…Yo solo comentaba-respondió Liam alzando sus manos en signo de paz-Eres cruel conmigo, así que me voy a limitar a recoger la maleta de Kay y llevarla hasta el auto.- Liam se hizo el ofendido mientras tomaba mis cosas y comenzaba a desandar el camino hasta su auto.
Típico en ellos. Parecían niños cuando comenzaban a pelar sin razón alguna. Pero lo peor era que ninguno hablaba enserio.
Me sorprendería el día que ellos se enojaran de verdad el uno con el otro. Y como era poco probable, seguían fingiendo peleas.
Posiblemente su genética denotaba otra cosa, pero para mí, eran hermanos,  mejores amigos, incluso antes de nacer.
Mire a James, quien se encogió de hombros inocentemente, antes de caminar hasta el auto aparcado a solo unos metros de donde nos encontrábamos. Entre a la parte trasera sin dudarlo, y un segundo después James y Liam se sentaron en los asientos de adelante.
Hablamos del clima, de lo que haríamos esas vacaciones, escuchamos música, y Liam menciono a Niall, nuevamente, como el malo de la película.
Sabía que James y Niall no tenían una buena relación. El me había contado que no habían hablado en un par de años, y que tampoco se habían visto. Aunque seguía ocultándome el porqué. El decía que así era mejor. Su hermano estaba lejos, en Londres precisamente, y que ese año volvería para volver a unir a la familia. Una familia destruida por alguna causa.
Reí con ellos, cante, e incluso me incline varias veces hacia adelante para subir el volumen de alguna que otra canción, pero no opine. Y menos de Niall.

-Llegamos-anuncio Liam poco después. El aeropuerto se alzaba frente a nosotros. Vi algunos aviones despegar, y otros aterrizar, y me tranquilice a mi misma diciendo que todo estaría bien. No era la primera vez que viajaba en esas cosas, pero seguían dándome miedo, como una niña pequeña le teme a la oscuridad.

-Gracias por informarnos Liam, no nos habíamos dado cuenta-dijo James, sarcásticamente. Bajo del auto sin esperar respuesta por parte del castaño, y  de inmediato abrió la puerta trasera para mí. Sonreí, tomándole la mano que había tendido para ayudarme, y me aferre a él cuando estuve fuera del auto.  Su olor a menta intoxicaba.

-Llego la hora, princesa-me susurro, y luego beso mi frente como siempre lo hacía. Dulce y suavemente.

-Amigo, yo seré pervertido, pero tú eres un meloso-interrumpió Liam, abriendo el maletero para sacar nuestras cosas.

-Cállate-

-Dejen de pelar, parecen niños de cinco años… ¿Es mucho pedirles que finjan aunque sea tener la edad que aparentas?-pregunte, tomando mi maleta, mientras James tomaba su bolso.

-Tu novio lo hace a diario contigo… Que no te engañe, en realidad tiene un coeficiente intelectual de un niño de dos-soltó Liam. Había estacionado frente a las puertas del aeropuerto, por lo que probablemente no iba a acompañarnos, y dudaba que James lo dejara dar un paso más después de lo que acababa de decir.

-Te paste de listo, Payne- dijo James.

-Lo sé, y me encanta… Bueno tortolos, hasta acá los acompaño. Tengo cosas que hacer… cosas importantes. Viajare a  Londres mañana. Mi madre me está esperando y no pienso perderme su cena de bienvenida.- el castaño camino hacia James y lo abrazo, deseándole suerte y unas buenas vacaciones, y luego hizo lo mismo conmigo.- Cuídense, no quiero sorpresas cuando vuelvan…-

-Las habrá, no te preocupes-respondió James. Lo mire confundida, y el sonrió aun mas, trasladando la picardía a sus ojos. ¿Qué sorpresa? ¿De qué hablaban ahora? –Tranquila-susurro para mi, y luego agito un brazo para despedir a sus amigo. Lo imite, viendo como el auto se perdía entre la fila de autos que hacían el intento de salir del estacionamiento lo más rápido posible.
Antes que pudiera reaccionar, James tomo mi mano y tiro de ella para entrar al recinto. El lugar estaba abarrotado. La gente corría de un lado a otro, cargando bolsos pesados, maletas, o simplemente a sus hijos para evitar que se extraviaran. James y yo, en cambio, caminamos por el amplio pasillo con una sonrisa en el rostro, tomados de la mano, como una pareja feliz, que verdaderamente éramos.  
Me aferre más a él, como si de esa manera pudiese exprimir su fortaleza y hacerme dueña de ella. Necesitaba confianza en mí misma, coraje, valor, y un montón de otros sinónimos. Pero no había llegado hasta acá por nada.
Por ahora, me sentía segura al lado de él. No quería tentar a la suerte, por lo que no tenía pensado soltar sus manos hasta que aterrizáramos en Mullingar y estuviésemos en camino a su casa.
James paró en seco, tirando de mi brazo para que lo imitara. Fruncí el seño mientras abrí la boca para preguntar qué sucedida, pero él se adelanto.
-Escúchame Kay… Deja los nervios y el miedo acá en Dublín. No tienes nada que temer. Ellos van a amarte, y estoy más que seguro que lo harán por que sos la principal causa por la que mi familia volverá a unirse este verano. Probablemente hubiese sido un verano frio y seco, pero no es así… Por qué vas a estar ahí, y mis padres te lo agradecerán, te lo aseguro.-dijo James tomándome por los hombros, mirándome atentamente, como si quisiera asegurarse de que cada palabra que salía de su boca era escuchada y entendida a la perfección por mí.

-Gracias- logre articular. Entre todas las respuestas que podía darle, elegí esa. Un monosílabo. Pero era todo lo que podía decir, eso, era todo lo que necesitaba.

-¿Por qué me agradeces?-pregunto él, frunciendo el ceño. Solía hacerlo a menudo, era un gesto personal, algo inevitable para su cuerpo.

-Por dejarme entrar a tu vida-respondí, sin estar del todo consciente de lo que acababa de decir. Las palabras salían de mi boca, y la mayoría de las veces no podían detenerla.

James se limito a sonreír, mientras besaba mis labios. Le devolví la sonrisa, sintiendo sus manos recorrer mis abrazos hasta volver a encontrarse con mis manos.

-¿Vamos?-pregunto una vez más. Lo había escuchado durante toda una semana hacerme la misma pregunta, seguido de “Mullingar es divertido”, o “Serán las mejores vacaciones. Tu, yo, y mi familia”. Y la mayoría de las veces respondía con dudas. Pero ya no.
Sabía que si regresaba no habría vuelta atrás, iba a perderme una gran oportunidad.
Además, nada malo podría pasar.

-Vamos-respondí, avanzando hacia los detectores de metales.

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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 11:33 am

aye stylinson escribió:
Priscilla.- escribió:Y aca llego Prisc a joder  Voy a audicionar bc amo las historias así.
Ahh Prisc que emocion.
No se si te diste cuenta pero leo tu novela.
espero tu ficha!


Si, me di cuenta. Por eso llegue aca.
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Nothing. el Vie 03 Ene 2014, 11:45 am

aye stylinson escribió:
Spoiler:
SamanthaM.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Sam O'Donell

Nombre de la representante: Lily Collins
Nombre del chico: Zayn Malik
¿Porque quieres ser parte de la Colectiva?:Estaba buscando una novela colectiva para participar y encontré está, en verdad que me encanto la idea. Será algo muy extraño pero tenia una idea similar desde hace unos días pero no estaba pensando en hacerla colectiva y vi tu idea entonces me dije ¿porque no?, y aquí estoy audicionando. Me gustó mucho el rol de Niall y Zayn pero me decidí mejor por este ultimo,ya que me vinieron un montón de ideas a mi cabeza para los personajes
Shot o Capitulo de tu autoria (en spoiler o el link)
▼':


Capitulo 1


—Hija sabes lo estresante que es todo esto. No se porque tu no lo estás, pareciera que la que se casara seré yo.— dijo 
—Pues tu eres la que esta haciendo todo de manera apresurada. Aún hay tiempo para organizar todo.-
—No si quiero que la boda de mi hija sea inolvidable.— dijo mi madre de manera dramática. Alzando ambas manos a el aire formando un arco sobre su cabeza. Rodé los ojos mientras me reía de ella.

A mis 20 años me casare. Hace un par de semanas atrás me propusieron matrimonio después de 3 años de noviazgo. Juro que me sentí la mujer mas feliz del mundo. Su manera de proponérmelo fue única y encantadora. A el lo conocí cuanto comenzaba a cursar el primer año de universidad. Fue en una de las tantas fiestas que dan ahí. El un chico hermoso, definitivamente atractivo. Es alto y delgado con un cuerpo musculoso. Cabello con rebeldes rizos largos y castaños. Ojos grandes profundos y penetrantes color verde esmeralda. Me enamoró por completo todo de el lo hizo. 
Claro pero nadie es perfecto y el no lo es hay ocasiones en las que llega a ser un idiota. Solo pondré de ejemplo la forma en la que me propuso el matrimonio aunque de todas formas sigue siendo encantadora y única. Así haciendo que me de su parte una de las mejores y preocupantes sorpresas de mi vida. 

**

Me invito a una cita en alguna playa con arena dorada brillando por los rayos de el sol al ocultarse. Al llegar ahí note una mesa iluminada por un par de velas y adornada con un gigantesco ramo de flores a el centro. La acción me pareció de inmediato tierna e increíble. Todo iba de una manera perfecta. Excepto por el hecho de que estaba usando un par de guantes en sus manos. No dije nada sobre eso durante un buen rato. Hasta que me decidí saber el motivo por el cual los tenía. Y me preocupaba demasiado ya que era la playa y el clima era demasiado caluroso y caliente aunque estuviese oscureciendo.

—¿Qué?.— Me pregunto mientras masticaba un bocado de comida en su boca. Y al notar que lo miraba fijamente desde hace ya tiempo.
—Me dirás el porque.— 
Le dije mientras señalaba sus manos de manera interrogante.
—Emm… Pues me… tuve un accidente al prepararte la cena bonita. 

Me preocupe y dude demasiado. Primero el nunca se quemaba, cocinaba demasiado bien. Era un genio en la cocina comparado conmigo que muy apenas se preparar unos huevos eso si no contamos que siempre olvido ponerle sal o que los estoy preparando. Segundo no me miro a los ojos al decírmelo, miro hacia todos lados menos a mi. Y tercero hizo una sonrisa nerviosa y de costado. Signos claros de que estaba mintiéndome.

—Quiero que me digas la verdad ahora mismo Styles.—Seguí mirándolo de forma amenazante.— ¿Qué es lo que sucede contigo?. Después de un largo e incómodo silencio hablo.
—Esta bien te lo diré.—Se paro demasiado rápido de la silla. Y apoyo sus manos sobre la mesa inclinándose haciendo que su cara este frente a la mía.
—Lo que me pasa es que desde que te vi por primera vez me encantaste. Lo que me pasa es que desde hace tres largos años estoy enamorado de ti de locamente. Que no puedo dejar de pensar de ti ni un solo día. Y quiero seguir así, pensándote siempre por el resto de mi vida. Y quiero que tu también pienses en mi como lo hago yo de esa manera. Lo que me pasa es que te amo.

Camino hacia mi lado sin apartar la vista de mis ojos. Ni yo de los suyos mirándolo impactada. Fue inclinándose de nuevo pero esta vez se puso sobre una rodilla sobre la suave arena. Se quito los guantes que cubrían sus manos. Tomo las mías y las coloco con las palmas hacia arriba. Después puso las suyas de la misma manera sobre las mías. Y en ese momento sentí que el corazón se detenía por unos segundos. Pero no era porque en cada dedo de sus manos decía “Marry me?” excluyendo los pulgares. Sino por que…

—¿Te tatuaste los dedos?.— Le pregunte sorprendida y asustada.
—Claro que no.— bufó.— Crees que me arriesgaría a que me dijeras que no. Aunque se que soy tan irresistible y era obvio que no me recha…
—Si.— Le respondí sonriendo e interrumpiéndolo.
—¿Si?.— Me pregunto con ojos muy abiertos y una pequeña sonrisa tímida. Amo esa sonrisa hace que sus ojos brillen y luzca tan tierno. Asentí con la cabeza frenéticamente con lagrimas saliendo de mi ojos. 

Tomó mi mano izquierda y coloco un pequeño anillo en mi dedo anular. Después de eso se puso de pie y me tomo de la cintura levantándome de donde aún estaba sentada. Me rodeo con sus fuertes brazos acercándome mas a su cuerpo. Y uniendo sus labios con los míos formando un tierno y delicados beso salado por las lagrimas que aún salían por mi ojos. Nos detuvimos por falta de aire pero nuestras frentes estaban juntas y nuestras narices se rozaban. Sentíamos la respiración agitada de ambos. 

—Te amo.— Me dijo acariciando mi mejilla con una mano. Mientras con la otra me tomaba por la cintura y me acercaba aún más. 
—Te amo.— Respondí cerrando mis ojos y volviéndolo a besar mientras acariciaba y tocaba los rizos castaños de su nuca.

**
Un molesto sonido interrumpió mi recuerdo haciendo que me de cuenta que mi madre no estaba donde tenía que estar solo desapareció de la sala y del departamento. No tengo idea de cuando se fue. Noté que ese sonido provenía de mi celular, un mensaje. De el.

“Hola bonita. Perdóname pero no podré acompañarte a la joyería por las sortijas, pero confío en ti en que sabrás cuales escoger. Estoy demasiado ocupado y tengo una junta. Mi padre no me quiere dejar ir. ¿Notas que nadie me quiere lejos ni se me resiste?. Te extraño, trataré de llegar temprano. Te amo.”

¡Mierda!. No recordaba que tenía que ir por los anillos de compromiso. Eso era lo que debía hacer. Gire mi muñeca de mi mano para mirar el reloj. Las 4:35 p.m. Tenía escasos 25 minutos y contando para ir hacía la joyería. Mirar varios anillos y decidirme por un par antes de que cerrara a las 5:00 p.m. 
Tomé rápidamente mi bolso de el sofá y guarde mi celular en el. Camine hacia la puerta. Tomé mi abrigo del perchero y las llaves del pequeño mueble que estaba al lado de este. Salí del departamento no sin antes cerrarlo. Y me dirigí corriendo hacia las escaleras. Camine bueno corrí lo más rápido posible hacia la joyería. Porque tengo que ser tan olvidadiza. Porque el maldito auto tuvo que terminar en el taller.

Mientras corría rápidamente mirando mi reloj cada de vez en cuando para comprobar que si llegaría y chocando con las personas pidiéndoles disculpas. Sentía mi cabello moverse de un lado hacia el otro. Mi rostro congelarse. Mis labios resecarse por el aire frío de la cuidad. Y mi aliento cansado y tibio al salir por mi boca. Caen pequeños copos de nieve blanca desde el cielo nublado a el suelo resbaladizo. Esta terminándose el mes e iniciando el mes de todas las fiestas de navidad. Y con ellas el clima aún más frío. Finalmente llegue a mi adorado destino. Después de 15 minutos cansada y agitada. Con mis piernas adoloridas, mi cara sonrojada. Pude notar en el vidrio de un mostrador de la joyería  mi cabello hecho completamente un desastre sin forma. Y mi ropa desarreglada. De inmediato pase mis manos tratando de hacer que mi cabello luzca de alguna forma decente si se podía. Y arreglando mis prendas poniéndolas cada una en su lugar como debe de ser. Vi como una empleada se acercaba a mi. 

Después del típico sermón de bienvenida. Le pedí que me mostrara las argollas de compromiso. Cualquier persona normal solo iría a recogerlas porque ya las pidió con anticipación. Pero había un problema que olvide pedirlas. Lo se soy un poco olvidadiza como las demás personas. Nada grave. Ya lo eh comprobado. Al final elegí un par de argollas doradas con un relieve muy sobresaliente. Tenía decorados varios tribales alrededor saliendo de ellos pequeñas hojas. Son lindos demasiado hermosos. Guarde el estuche donde venían estos en mi bolso y me dirigí hacia la puerta de la joyería dando pasos acompañados con saltitos como si fuera la niña de hace diez años. Si puedo ser un poco infantil algunas veces pero estoy contenta. 
Seguí haciendo eso unos pasos mas después de salir hasta que en un movimiento que hice con mi cabeza hacia un lado me encontré con unos ojos los cuales no distinguí el color ya que estaban mirando desde el otro lado de la calle. Era un chico y alto eso lo pude notar muy claro. Tenia su cabello rubio y me miraba detenidamente con una gran sonrisa formándose en su rostro pálido al notar el como me detuve de mi caminata de la felicidad para mirarlo. 
Al momento de sonreírme me asusto un poco porque yo no lo conocía y esa sonrisa no creo que sea de felicidad. Tal vez era una sonrisa sádica y planeaba secuestrarme. Si eso era.
Luego de unos segundos de permanecer así mirándonos mutuamente desde ambos lados de la calle el dio unos pasos caminando hacía mi sin apartar su mirada de la mía ni un segundo. Si me quería secuestrar y no quitaba su mirada para no perderme de vista. Pero tuvo que hacerlo al escuchar el sonido del claxon de un auto aproximarse hacia el. Giró para mirar el auto que casi golpeaba. Y no perdí mi tiempo, aproveche ese momento para caminar lo más rápido posible alejándome de el lugar. 
Mientras giraba en una esquina mire sobre mis hombros para asegurarme que no estuviera siguiéndome. No lo hacía solo vi que regreso al mismo lado de la calle y miraba hacia sus costados.

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Ficha aceptada!

Ya estas participando. Por favor, me dejaste con la intriga, ¿quien era?. Suerte!
Gracias por aceptarla    . No te puedo decir Niall, apenas subiré el capitulo es de una nueva nove que hago. Lo siento.
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 11:56 am

Priscilla.- escribió:
Samantha Grey
Nombre de la representante: Lily Collins
Nombre del chico:Niall Horan
¿Porque quieres ser parte de la Colectiva?:Amo las historias así. La simple idea de escribir a los chicos como padres me encanta, y me inspira. Yo esta participando en una nc parecida, pero no funciono. Todas la fueron dejando y al final eramos solo tres las que escribíamos. Y realmente estaba entusiasmada, y llena de ideas. Había hecho a mi personaje como niñera del hijo de Nialler, Elliot. Espero poder quedar, para aunque sea modificar esas ideas y adaptarlas a esta, por que es genial. En fin, sos vos la que elegís, así que lo único que me queda es cruzar los dedos.  
Shot o Capitulo de tu autoria (en spoiler o el link)
Capítulo de tu autoría:

Nc:



Capítulo 004

Charlie Harlen

Por: Priscilla.-|| Prisc.



Tan fría, tan sucia... Charlotte necesitaba escapar.
"Estuviste maravillosa Lottie", le susurraron al oído y ella solo quería levantar de la cama y correr, como si el mismísimo demonio la estuviese persiguiendo.  Pero estaba atada, y no podía moverse por mas que quisiera.
Lottie, ese era el sobrenombre que le había puesto su padre cuando la mando a la calle a conseguir dinero.
Una lagrima negra rodó en su mejilla producto del excesivo maquillaje con el que disfrazaba su cara cada noche, evitando, así, ser descubierta. Aunque Charlie sabia que todo el barrio, y la mitad de la cuidad sabían quien se escondía atrás de esas medias de red, botas hasta la rodilla negra, dos centímetros por debajo de su trasero y el cautivante top rojo.
La castaña sintió como el hombre de no mas de treinta años se levantaba de la cama y comenzaba a ponerse su ropa. Dejo caer otra lagrima mas y esta vez fue por el odio que le tenia a su padre.
El la había obligado, el era la única soga que la mantenía cautiva en ese asqueroso trabajo.
Ademas de la madre de Nirvana, Charlie también se prostituía para conseguir dinero, y no era por puro placer, por que cada vez se sentía mas vacía y menos mujer. Lo hacia por que de lo contrario, el la mataría.
La castaña había recibido mas de un golpe cuando intentaba discutir con su padre. "No quiero esto... No lo haré", había dicho luego de regresar a su casa, la primera vez que había hecho algo así, y lo único que recibió fue una paliza y un pase gratis al hospital con la escusa de haberse caído en la tina, aunque es su casa no tuviese una.
Pero la realidad era que ya se le habían acabado las escusas, y no sabia cual diría ese mismo día cuando regresara a casa. Quizás, esta vez no iría al medico para que curara sus heridas, lo haría sola, y luego las maquillaría... Si, eso haría.
La puerta de la habitación del hotel barato se cerro de golpe, luego de que el hombre saliera a través de ella, para continuar con su vida, mientras que la de Charlie se caía a pedazos.
Atrajo sus pierna hacia su pecho y lloro... Lloro como cada noche.
Su vida no era si. Ella solía tener una familia feliz. Su padre y su madre se amaban, o eso pensaba ella, hasta que su madre se marcho con otro hombre, dejándolos solos.
Joseph cayo en la depresión, y lamentablemente, el alcohol fue su única salida. Eso y el odio inevitable a su hija. Charlie sabia que era por el parecido que tenia con su madre y fue esa la principal cusa por el cual la empujo a esa vida. Debía pagar... por su madre.
Adolorida, se levanto y comenzó a vestirse, como pudo. Sus manos temblaban y no era por el frío. El miedo se estaba apoderando de su cuerpo. No había conseguido suficiente dinero, y su padre le había pedido cierta cantidad antes de salir. Apenas tenia la mitad, lo que significaba uno o dos golpes mas.
Podrían entrar por la ventana, y esconderse en su habitación... Eso haría.



***



La calle estaba totalmente vacía, por suerte. Eran tan solo las siete de la mañana cuando sus pies se detuvieron frente a su pequeña y descolorida casa. Su ventana se encontraba milagrosamente abierta, y eso la alegraba.
Camino hasta la reseca enredadera que se alzaba a un costado de su casa, para comenzar a subir hasta el techo del porche y de ahí, caminar hasta su ventana.
Se saco las botas y las tiro dentro de su habitación para luego entrar ella sin hacer ningún ruido.
Soltó todo el aire de sus pulmones cuando piso el suelo, y corrió hasta su puerta para asegurarla con llave. Estaría bien hasta la noche y quizás ahí podría reunir lo que su padre necesitaba.
No había sido su culpa. Ella solo se había sentado en el mismo bar, a la misma hora, y solo había conseguido dos hombres en toda la noche. Ya no era lo mismo que antes, ella era distinta, se notaba si infelicidad en su cara y hasta le costaba fingir.
Se quito el pequeño vestido negro que había usado esa noche, remplazandolo por su pijama.
Las medias de red estaba rotas, y debía comprar otras. Pero eso lo resolvería cuando despertara.
Camino hacia la ventana para cerrar las cortinas cuando se percato que su vecino la estaba mirando.
Niall Horan conocía su secreto, mas que nadie. Desde que había comenzado a hacer eso, y luego de que el rubio la encontrara sentada afuera de su casa con las botas, el vestido, el maquillaje excesivo, y las medias, el salia de su casa cada día, a las seis en punto, a esperarla... o eso creía Charlie, mientras fumaba uno o dos cigarrillos.
El rubio le sonrió mientras daba una ultima calada y arrojaba el cigarro a la calle. Levanto la mano en forma de saludo y luego se perdió dentro de su casa. Quizás si la esperaba.



***



Un fuerte ruido en la puerta interrumpió el sueño de la castaña pasado el medio día. Era su odioso padre exigiendo una respuesta que ella nunca daría. Solo se dedico a seguir durmiendo, despertándose seis horas mas tarde.  Tenia hambre y dolor de cabeza.
Ya no había golpes y por lo que pudo escuchar, la casa estaba en silencio.
Eran casi las ocho de la noche, y probablemente su padre estaría aun en su trabajo o borracho.
Abrió la puerta con cuidado y camino hasta las escalera, para asegurarse de que no estuviese tirado en el sofá, y cuando estuvo segura, bajo. Camino hasta la cocina, y comenzó a revolver las estanterías en busca de comida.
El calendario marcaba el numero y mes equivocado, pero Charlie era mas que consciente del día que era. Nirvana se había cansado de repetirlo, hasta que ella le dijo que estaba loca y que no había forma que eso fuera funcionara.
Huir era la solución, si, pero solo eran unos pobres adolescentes marginados que no llegarían ni a la frontera, ya que serian capturados mucho antes y Charlie ya tenia suficiente con su vida, como para aguantar a su padre aun mas enojado.
Cocino un par de huevos revueltos y un par de tostadas. Eso estaría bien por un tiempo y una vez que termino, limpio cualquier tipo de  evidencia antes de volver a subir para darse un buen baño.
Amaba dejar que el agua cayera por su cuerpo relajando coda musculo, llevándose cualquier suciedad consigo, sobretodo la de su alma. Pero no podía darse el lujo de  quedarse ahí para siempre. Su padre volvería en cualquier momento.
Cerro el grifo antes de salir de la ducha. Volvió a enfundarse en su pijama ya que no le veía sentido ponerse otra cosa, cuando faltaban solo dos horas para volver a ponerse esa ropa apretada, ademas, de que su vida social se había reducido a nada, y para Charlie era mejor si. No quería tener que explicarle a alguien mas su falta de sueño, o los moretones y cortes en su piel.
El espejo reflejaba un monstruo, un cuerpo si vida, y totalmente desecho. Su rostro era el de una mujer de mas de treinta año, aunque solo tuviese dieciocho. Seco una lagrima solitaria y luego comenzó a limpiar el resto del maquillaje que aun yacía sobre su piel. Deseaba ser libre de una maldita vez.
Abrió la puerta rápidamente en cuanto termino, decidida a regresar a su habitación, pero vio a su padre parado frente a esta con el ceño fruncido y el típico brillo en los ojos que no le gustaba para nada a Charlie. El pie de si padre fue mas rápido que ella posicionándose entre el marco y la puerta, cuando la castaña intento volver a cerrar la puerta. Y a quien quería engañar... No podía luchar contra el. Era mas fuerte, y le quedo mas que claro cuando el la empujo haciendo que se tropezara y cayera dentro de la ducha, para poder entrar.

-¿Donde esta el dinero Lottie?-pregunto su padre. Ahí estaba de nuevo ese maldito apodo. Charlie no respondió.- Lottie, ¿donde esta el dinero?-volvió a preguntar, separando las palabras de una manera tan perversa, que hizo que Charle sintiera miedo.

-No lo tengo-respondió en un susurro, llevándose las rodillas hasta su pecho para protegerse.

-¿Que?-pregunto Joseph, aunque sabia que había escuchado a la perfección.

-No lo tengo-repitió ella, solo un poco mas fuerte.

-¡Mierda Lottie!-soltó, golpeando su puño en los azulejos del baño- ¡Te advertí! ¡Te dije que necesitaba el dinero para pagar la hipoteca de la casa!-soltó, mientras la tomaba con fuerza por un brazo y la alzaba. Charlie temió que lo hubiese dislocado.- ¿Que quieres? ¡¿Quieres que nos quedemos en la calle?! ¡¿Es eso lo que quieres?!-le grito, zamarreando a la chica que ya tenia las lagrimas a medio camino.

-Lo siento, no fue mi intención... El bar no estaba tan lleno como otras noches-dijo como escusa Charlie, con desesperación. Le estaba haciendo daño.

-Me vale una mierda tus escusas... Tendrías que haberte quitado la ropa y haberles hecho un baile sobre una de las mesas... ¡No lo se! Tendrías que haberlo intentado-

-Lo intente, de verdad lo intente-

-¡Pero no lo suficiente, Lottie!-

-¡Que no me llames así!-grito la castaña, enfrentando a su padre, a quien le brillaron los ojos de odio.
Joseph la empujo sobre el lavado haciendo que el rostro de la chica impactara contra este y luego cayera al suelo, de nuevo.

-Te diré como se me de la gana-soltó el, alzándola, para arrastrarla fuera del baño, por el pasillo, ignorando por completo la sangre en el rostro de su hija. La metió dentro de su habitación, soltándola sobre su cama.- Espero que esta noche puedas juntar lo que te he pedido- soltó Joe- Se útil Lottie, no como tu la zorra de tu madre- dicho esto, salió cerrando la puerta detrás de el y Charlie lloro, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su labio.
Se levanto como pudo, y arrastro sus pies hasta el pequeño espejo que tenia colgado sobre una de las paredes. Un pequeño tajo cortaba su labio inferior, y otro, un poco mas grande y abierto, una de sus cejas. Posiblemente, en un par de horas le dolería todo, y eso se vería peor.
Limpio sus herida, buscando una buena escusa para faltar a su trabajo, aunque se ganara otra paliza, no se sentía de ánimos para fingir. Pero no era una opción dentro de su vida. Su padre no lo permitiría ni loco, ni borracho. Nada la salvaría, excepto.. huir.
El plan de Nirvana se le vino a la cabeza, y por primera vez después de haberle dicho que estaba loca, pensó que la chica era un maldito genio. Que importaba todo lo demás, cuando ella estaba muriendo en vida.
Corrió hasta el pequeño armario que tenia en su pequeña habitación y saco una mochila roja, para luego comenzar a guardar las pocas prendar presentables que tenia. Estaba decidió, así todo eso fuera una maldita broma por parte de Nirvana, ella huiría. Escaparía de su vida, y la su padre para construir una mejor, en algún lugar, lejos.
Un perfume, una foto de su madre y ella cuando eran felices y el sobre con dinero que guardaba bajo el colchón para que su padre no descubriera que se quedaba con las propinas, y algún que otro interés, entraron a la perfección. Solo necesitaba algo de comida para sobrevivir un par de días.
Cambio su pijama por un par de jeans rotos y descoloridos, y un poleron negro que ocultaba todas las marcas y cortes en su piel, antes de bajar para recoger todo lo que había en la despensa.
Su padre estaba viendo fútbol cuando paso detrás de el, hacia la cocina. Tomo todo lo que pudo antes de salir por la puerta trasera. Se pregunto que diría su padre cuando no la encontrara en su habitación, que diría cuando a la mañana siguiente no regresara, ¿La buscaría? Posiblemente, no. Ahora si podría odiarla todo lo que quisiera, ya que le estaba dando una buena razón. Lo estaba dejando, como su madre.
El claro se encontraba solo a cuatro cuadras de su casa, y por lo visto estaba llegando tarde. Los chicos estaban subiendo a la vieja y oxidada camioneta, que según Nirvana le prestarían para huir.
La castaña acelero el paso llegando hasta el grupo. No se molesto en presentarse ni anunciar su llegada. Nirvana había dicho que podían ir los que quisieran, y por lo visto se lo habían tomado muy a pecho.

-Que bueno que viniste-susurraron a su espalda. Charlie no conocía esa voz, pero aun así le resultada familiar. Antes que pudiera girar para ver quien era, el dueño de la voz se paro a su lado, dejando ver sus brillantes ojos azules que inundaron de paz a Charlotte.

-Pero...-

-Ya no importa... seremos libres-la interrumpió. "¿Que demonios hacia Niall Horan ahí? Tenia una vida perfecta. Familia perfecta, casa perfecta, hasta el era perfecto", se pregunto Charlie, cayendo ante la  hermosa sonrisa que el rubio le estaba regalando.
Nivana sonrió al verla y luego subió a la camioneta seguida por otra chica.

-Vamos Charlie, seamos libres...-dijo Niall tomando su muñeca para ayudarla a subir. Ocuparon los últimos asientos y, aunque la castaña hubiese preferido no tenerlo cerca, el se sentó junto a ella.
Lo que paso a continuación, Charlie no lo recuerda. Solo dijo su nombre, por que los demás lo hicieron, y propuso una regla. Pero después no volvió a abrir la boca. Quería salir de ahí, y no entendía por que Niall Horan se estaba preocupando por ella. Era demasiado estúpido, como lo que estaba a punto de hacer. Quizás debía bajarse e ir por su cuenta... Seria lo mejor.
Hizo un ademan para levantarse, pero la mano de Niall hizo que volviera a hundirse en el sillón, justo cuando Nirvana cerraba las puertas, y un chico desconocido encendía la camioneta, hacia un destino incierto.

-Estarás bien Charlie, ya no mas...-susurro Niall, mientras ella veía la carretera pasar a través de los vidrios sucios de la camioneta. "Estaría bien", se auto-convenció. Por lo menos, muchísimo mejor que ahora.



Sigue: NewNormal


Does he Know?:


Los suegros.



Posiblemente, para James, esas serian unas vacaciones normales. Visitaría a su familia en Mullingar, pasaría las tardes en la pileta con sus amigos bajo el sol intenso tomando algún que otro refresco, mientras a provechaban el tiempo para ponerse al día, y almorzaría con sus abuelos los domingos. Pero para mí, era mucho más.
No todos los días conoces a la familia de tu novio, y más cuando lleva saliendo con su hijo por más de tres años. Ese, sin dudas, no sería un verano común y corriente.
Con James habíamos sido amigos desde mi primer día en la Universidad. Yo era nueva y no entendía mucho la dinámica en la institución. Me sentía como sapo de otro poso.
Era patética la forma en la que caminaba de un lado con un mapa de la Universidad en las manos para orientarme cada vez que tenía que cambiar de salón para asistir a otra clase.
James fue el resultado de mi torpeza y falta de coordinación.
¿Qué ser humano sería capaz de caminar y leer un mapa a la misma vez?
Posiblemente, el común denominar de la población mundial, menos yo.
James termino bañado en el café que tenía pensado tomar antes de la clase de historia, y yo con un moretón en el trasero gracias a mi poco sensual, grácil, femenina y otras cosas más, caída.
El aun suele reírse de nuestro no tan cotidiano encuentro en el pasillo, aunque la verdad, no fue nada gracioso. Mis mejillas se ponen rojas de la vergüenza al recordarlo.
Fuimos compañeros en unas pocas clases, ya que era dos años mayor, y compartimos tardes de fin de semana, borracheras en algún que otro bar, y noches de películas en su departamento.
El primer año éramos los mejores amigos, siempre estaba ahí para él, y él para mí. Hasta que sucedió lo imaginable.
Los sentimientos eran casi tangibles, y ya no podíamos seguir actuando como amigos. Éramos mucho más que eso, aun sin reconocerlo.
James era todo lo que una madre querría para su hija.  Alto, castaño, con unos hermosos ojos azules, y musculoso. Y yo lo había encontrado. Si mi madre pudiese verlo, seguramente estaría orgullosa y satisfecha de que su única hija tuviese en manos de semejante adonis.  
Pero aun habiendo sido bendecido por los mismísimos Dioses físicamente, el era una persona solidaria, cariñosa, graciosa, alguien en la que podías confiar, inteligente y sofisticado. Estaba ahí siempre que lo necesitaba, y me hacía reír cuando estaba triste. Era la clase de hombre que solo aparecen en libros o novelas, y lo que toda una mujer sueña con encontrar.
Y entre toda la población femenina, el me había elegido. A mí, una chica descoordinada, torpe, sin gracia alguna. Era mucho más de lo que merecía, y aun así, me acepto como su novia, y ahora me iba a presentar ante sus padres.
Tenía razones de sobra para estar nerviosa.
-Ya basta Kay… Juro que voy a morir de aburrimiento-dijo James detrás de la puerta.
Llevaba casi media hora encerrada en su habitación decidiendo que vestimenta era la apropiada para conocer a los padres de mi novio. ¿Debía usar vestido o pantalones? ¿Con o sin maquillaje? ¿Tacones o bailarinas? Y por último, ¿el pelo debía llevarlo suelo o atado?  Mi madre posiblemente sabría qué hacer. Me hubiese contado la historia completa de cómo se  conocieron ella y mi padre, como se presentaron ante la familia, y hasta el casamiento. Pero no la tenía.
Hacía ya cuatro años que ella se había marchado de este mundo, después de luchar como una verdadera guerrera contra un cáncer terminal. Siempre admire la fortaleza con la que enfrento la vida, y la enfermedad. Deseaba tanto ser como ella, o por lo menos lograr la cuarta parte de lo que logro mi madre.
Oh, mami, no sabes cuánto te extraño.  
-Ya me canse de ver televisión… Bob Esponja ya no me parece tan divertido como antes, y es realmente un milagro por que amaba a ese tipo…-reí, limpiando la lágrima solitaria a que había comenzado su descenso sobre mi mejilla. Ese era James. Mi superman que venía a rescatarme, aun inconscientemente.
-Ponte a ver una película entonces-sugerí quitándome los short blancos, que lo único que hacían bien era hacerme ver aun más gordas mis piernas pálidas sin gracia, y la blusa azul que había escogido.
-No creo que los “Pitufos” o “La guerra de las Galaxias” sean una gran opción para matar el tiempo y el aburrimiento…-soltó. Ese chico podía actuar realmente como un niño pequeño cuando se lo proponía.
Rápidamente me puse el vestido floreado a la rodilla que me había probado en primer lugar, y camine hasta el baño para maquillarme un poco.
Nunca había sido una chica materialista, ni mucho menos me interesaba lo que la gente opinara de mi persona, pero esto era algo importante, y sobrepasaba cada una de mis creencias o valores.
¿Y si no les caía bien? ¿Si no era lo suficientemente buena o lo que ellos querían para su hijo mayor?
Mierda, necesitaba verme bien.
-Kay, es de vital importancia que abras la puerta dentro de los próximos cinco segundos o corres el riesgo de perder a tu novio por aburrimiento-dijo.
-Cállate, James-solté, abriendo la puerta, encontrando a mi novio apoyado en el marco con una gran sonrisa en el rostro. Realmente podía morir de aburrimiento, y yo de los nervios.  No sabía si era mejor reírme por su actitud de niño despreocupado, o llorar por no poder ser la novia perfecta para ese chico.
Me tape la cara con mis manos, para que no viera lo inútil que podía llegar a ser con el maquillaje. Gire sobre mis talones para encerrarme en el baño y sacarme el estúpido delineado y el brillo labial rosa que me había aplicado. Era patético, y me sentía como tal.
-Oye… Kay, espera-dijo James, agarrándome por la cintura para que no pudiera seguir huyendo… ¡Perfecto! Justo lo que necesitaba… Seguir humillándome frente a él.

-Déjame James… Por favor, esto es vergonzoso.-dije, intentando soltarme de su agarre. ¿Por qué demonios abrí la puerta si no había terminado de maquillarme?

-Kay, por el amor de Dios… No huyas de mí, no de mí.-

-Soy un desastre, un verdadero desastre-susurre, mientras James me giraba entre sus brazos para quedar cara a cara. Yo era unos centímetros más baja que él, por lo que podía sentir su respiración chocar contra mi frente.  ¿Era demasiado tarde para llamar al servicio de hadas madrinas? No, aun era temprano… Pero esto no era un cuento. Las hadas madrinas no existían en el mundo real.

-¿Por qué dices eso? Estas bien así, estas hermosa-dijo, besando mi frente.- Eres perfecta para mi…-

-¿Y si no les caigo bien a tus padres? ¿Y si no soy lo que ellos pensaban?-pregunto.

-Kay, ¿Qué cosas dices? Ellos no esperan una super modelo, ni una cantante reconocida… Solo esperan a una chica que es capaz de hacer feliz a su hijo cada vez que despierta y la encuentra en su cama junto a él… Y tú eres capaz de eso Kay, no tienes nada que temer. Te van a adorar, casi tanto como yo te adoro a ti-beso una vez más mi frente, y luego bajo hasta mis labios.-Bueno, creo que se no está haciendo tarde, así que te ayudare…-dicho esto, volvió a girarme y me obligo a sentarme en su cama, para luego salir corriendo hacia el baño.
Regreso minutos después con una toalla húmeda y su característica sonrisa en el rostro.
-¿Qué piensas hacer, superman?-pregunte, haciendo referencia a la remera que llevaba puesta. La “S” resaltaba sobre el fondo azul haciéndolo lucir como un adolescente, y no como el hombre de veintitrés años que realmente era.

-Vamos a quitarte ese maquillaje. Me gustaste natural y despeinada… No tienes que fingir para mis padres-sonrió, y luego tomo mi cara delicadamente entre sus manos, para comenzar a limpiar. Saco el delineado de mis ojos, y el brillo de mis labios, terminando su limpieza con un pequeño besos en los mismos.- Mucho mejor, princesa-

-Eres perfecto, ¿Sabias?-Bese sus labios una vez más. Su sabor era adictivo, y no me molestaría intoxicarme con ellos.

-No más que tú-respondió, poniéndose de pie, para sacar un par de bailarinas de la maleta, y enfundarlas en mis pies desnudos.-Creo que estas son bonitas-agrego, mirándolas. Eran de color rosa pastel y tenían un pequeño moño en la punta. Perfecto, justo lo que necesitaba.

-Te amo demasiado…-lo bese de nuevo, enredando mis dedos en su cabello. Era delicioso, casi mágico. Dudaba que hubiese algo mejor en el mundo entero.

-Mmm, Kay… Necesitamos estar en media hora en el aeropuerto, no tientes a este hombre a hacer cosas que nos hagan llegar tarde-soltó sobre mis labios. Sonreí aun más. Ese hombre volvía locos mis sentidos.-Por favor, cierra la maleta… Yo iré a llamar a Liam para que nos lleve.- Dejo la toalla en el cesto de ropa sucia y su detuvo antes de salir de la habitación, examinándome con su mirada crítica y seria. ¿Qué andaba mal ahora?-Solo falta algo para que estés perfecta-dijo, caminado de nuevo hacia mí. Paso uno de sus brazos sobre mi cabeza y libero mi cabello atado apenas con una pequeña hebilla en forma de flor, y luego volvió a sonreír satisfecho- Ahora si te pareces a la Kaitlin que conocí en el pasillo, y me tiro su café encima.- Abrí la boca para protestar, pero el cuerpo de James me daba, ya, la espalda, desapareciendo por completo por la puerta.
Me levante  de la cama, para comenzar a recoger la ropa que había descartado y meterla dentro de la enorme maleta que llevaba para pasar los próximos dos meses en la casa de mis suegros.
Hasta la palabra misma causaba cierto nerviosismo y miedo en mí.
Suegros… SUEGROS. Los padres de James, sonaba mejor.
Cerré la maleta, y decidí salir  antes de que mi novio volviera por mi y me arrastrara escaleras abajo.
Di una última mirada al espejo de cuerpo entero que tenia junto a la puerta comprobando lo bueno que era James eligiendo. Su hubiese sabido que mi novio tenía un don para la moda, le hubiese permitido entrar a la habitación mucho antes. Definitivamente lo llevaría conmigo la próxima vez que saliera de compras.
Ahora si podía decir que tenía un novio completo.
Sonríe frente al espejo, y respire profundo. Todo saldría bien. Serian las mejores vacaciones en mi vida, y terminaría de conocer por completo a James y su entorno. No tenía por qué temer. El tenía razón. Me aceptarían si veían que su hijo era feliz, y él lo era.
Alise las tablas en mi vestido, y salí de la habitación para encontrarme con James. Solo faltaban horas para conocer a su familia.
-¿Lista?- pregunto James cuando entre a la sala de estar. Posiblemente estaba todo, menos lista, pero el simple hecho de verlo ahí parado frente a mí, con un bolso colgando de su hombro y una gran sonrisa, me daba la seguridad que yo estaba necesitando.

-Lista-respondí, avanzando con mi maleta, hacia la puerta.
Mi equipaje era el doble que el de James. Lo más probable era que yo estuviese exagerando. Llevaba cosas “por si la dudas”, cosas que no usaría en todo el viaje… Pero ¿a quien voy a engañar?  Me llevo media hora vestirme para ver a mis suegros, algo me decía que esa maldita costumbre seria rutina de todos los días durante los siguientes dos meses, y para eso, debía llevar bastante ropa para asegurarme.
El ascensor se abrió frente a nosotros, dejándonos ver el vestíbulo del edificio. James odiaba esas cosas, pero yo no pensaba subir ni bajar ocho pisos por las escaleras. Se lo había dejado en claro el primer día que vine, y el parecía que había aceptado el hecho de que su novia era una vaga y ahora debía entrar a esa caja metálica solo para complacerla.

-¿De qué te ríes?- Me había descubierto. Se me hacía imposible no mirar la expresión de su rostro cuando el ascensor paraba bruscamente en el piso indicado.

-Te ves pálido… Además, me gusta la manera en la que aprietas su labio inferior con tus dientes para aguantar las ganas de gritar, llorar, o salir huyendo de esta cosa-sonreí abiertamente ante mi broma, sabia de ante mano que él no se quedaría callado, y defendería su propio ego.

-¡Oye! Eres mala… Yo no lloro… Podría salir corriendo, pero no lloraría-respondió, haciendo que ensanchara aun más la sonrisa.

-Pues entonces deja de comportarte como si estuvieras a punto de hacerlo, porque juro que alguno de estos días me veré obligara a comprar pañuelos descartables y pegarlos en la pared del ascensor-

-Eres mala-

-No, soy realista-respondí, abriendo las puertas del vidrio que tenía el edificio. El sol choco contra mi piel produciendo que una ola de calor recorriera todo mi cuerpo. La temperatura era elevada a pesar de que recién empezaba el verano.
Después de todo, había hecho bien en elegir el vestido. Peor que llegar mal vestida a la casa de tus futuros suegro seria llegar toda sudada y despeinada. Podía sentirme un poco más tranquila entonces.

-Tu realidad es muy distinta a la mía-respondió, sosteniendo la puerta para que pudiera terminar de salir junto a mi enorme maleta. Cualquiera que me viera en ese momento pensaría que estaba a punto de mudarme.

-¡Mira! Es Liam. Al parecer llego antes de tiempo…-esquive el tema intentando enfocarme en otra cosa.

-No quedara así, Kay. Voy a vengarme-

-Ya quisieras-

-James, Kay, es bueno verlos-dijo Liam bajando de su Mercedes Benz negro. Sus ojos brillantes y su sonrisa fácil se encontraron con mi mirada al momento que bajo de su auto ya estacionado frente al edificio donde vivíamos con James.  

-Liam… Es bueno verte después de tanto tiempo-dije sarcásticamente, abriendo mis brazos para recibirlo con un abrazo.

-Nos vimos ayer Kay-respondió castaño soltando una carcajada.

-Payne, mas te vale que sueltes a mi chica en este instante-soltó James. Su entrecejo se había fruncido, pero aun sonreía con la mirada. Posiblemente Liam era el único chico que podía acercase a mi tanto como para darme un abrazo.
Era casi cómica la forma en la que James me sobreprotegía. No iba a engañarlo con otro hombre, porque lo amaba a él. Y, aunque llevase más de tres años diciéndoselo, el seguía insistiendo en actuar como el macho alfa de la manada, dispuesto a proteger lo que era suyo, con garras y dientes.
Es tan machista como suena, y no siempre me agradaba ser considerada un objeto. Pero a James, podía perdonarle cualquier cosa.  Menos, que me engañara.

-Tranquilo hermano… Ella es como una mejor amiga para mí. No pienso meter mi nariz en la falda de tu novia. Respeto a Kay, y por más desesperado que este… ella siempre será tuya James… Relájate. –contesto Liam. Al parecer, el no había notado el humor que había en la voz de mi novio. Liam era como un hermano para mí, y James lo sabía.

-Así me gusta, Payne. Así me gusta-El castaño se separo de mí y le dio un amistoso abrazo a su mejor amigo.
James me había presentado a su grupo el mismo día que colisioné contra él. Liam estaba entre ellos, y fue con el que mejor me relacione. Los demás era demasiado estirados para mi gusto, y hasta sospechaba que hablaban de mi y torpeza a mis espaldas.
No me interesaba en lo absoluto. Liam y James eran lo suficientemente buenos, y lo había considerado mis amigos, y aliados en la Universidad, en solo una semana.

-No puedes quejarte de mí, James… ¿Qué otro amigo se ofrece a llevarte a ti y a tu bella novia al aeropuerto? Asúmelo, si no fuese por mí y mi generosidad, tendrías que pagar una considerable suma de dinero para dejar tu auto en el estacionamiento…-

-O podríamos tomar un taxi, Liam. No pienso asumir que eres tan importante y sin ti no puedo vivir-

-No le hagas caso Liam. James esta en el plan de negar todo hoy-intervine, guiñándole un ojo a mi amigo. James rio mientras me señalaba con su dedo índice en forma de advertencia. Una promesa se escondía a detrás de sus ojos. Iba a vengarse, y por más raro que suene, lo amaba aun más.

-¡Acá no!-Liam interrumpió nuestro juego de miradas.-Y en mi auto menos… Dicen que los baños de los aviones son cómodos-mis mejillas se ruborizaron al instante. ¡Qué oportuno, Liam!

-Eres un pervertido, ¿sabes? No pienso hacer eso que tú piensas que haremos y menos a más de trescientos metros del suelo. Así que quita esas ideas de tu cabeza, hiciste que Kay se ruborizara…-soltó James, aunque seguía riendo.

-Como digas…Yo solo comentaba-respondió Liam alzando sus manos en signo de paz-Eres cruel conmigo, así que me voy a limitar a recoger la maleta de Kay y llevarla hasta el auto.- Liam se hizo el ofendido mientras tomaba mis cosas y comenzaba a desandar el camino hasta su auto.
Típico en ellos. Parecían niños cuando comenzaban a pelar sin razón alguna. Pero lo peor era que ninguno hablaba enserio.
Me sorprendería el día que ellos se enojaran de verdad el uno con el otro. Y como era poco probable, seguían fingiendo peleas.
Posiblemente su genética denotaba otra cosa, pero para mí, eran hermanos,  mejores amigos, incluso antes de nacer.
Mire a James, quien se encogió de hombros inocentemente, antes de caminar hasta el auto aparcado a solo unos metros de donde nos encontrábamos. Entre a la parte trasera sin dudarlo, y un segundo después James y Liam se sentaron en los asientos de adelante.
Hablamos del clima, de lo que haríamos esas vacaciones, escuchamos música, y Liam menciono a Niall, nuevamente, como el malo de la película.
Sabía que James y Niall no tenían una buena relación. El me había contado que no habían hablado en un par de años, y que tampoco se habían visto. Aunque seguía ocultándome el porqué. El decía que así era mejor. Su hermano estaba lejos, en Londres precisamente, y que ese año volvería para volver a unir a la familia. Una familia destruida por alguna causa.
Reí con ellos, cante, e incluso me incline varias veces hacia adelante para subir el volumen de alguna que otra canción, pero no opine. Y menos de Niall.

-Llegamos-anuncio Liam poco después. El aeropuerto se alzaba frente a nosotros. Vi algunos aviones despegar, y otros aterrizar, y me tranquilice a mi misma diciendo que todo estaría bien. No era la primera vez que viajaba en esas cosas, pero seguían dándome miedo, como una niña pequeña le teme a la oscuridad.

-Gracias por informarnos Liam, no nos habíamos dado cuenta-dijo James, sarcásticamente. Bajo del auto sin esperar respuesta por parte del castaño, y  de inmediato abrió la puerta trasera para mí. Sonreí, tomándole la mano que había tendido para ayudarme, y me aferre a él cuando estuve fuera del auto.  Su olor a menta intoxicaba.

-Llego la hora, princesa-me susurro, y luego beso mi frente como siempre lo hacía. Dulce y suavemente.

-Amigo, yo seré pervertido, pero tú eres un meloso-interrumpió Liam, abriendo el maletero para sacar nuestras cosas.

-Cállate-

-Dejen de pelar, parecen niños de cinco años… ¿Es mucho pedirles que finjan aunque sea tener la edad que aparentas?-pregunte, tomando mi maleta, mientras James tomaba su bolso.

-Tu novio lo hace a diario contigo… Que no te engañe, en realidad tiene un coeficiente intelectual de un niño de dos-soltó Liam. Había estacionado frente a las puertas del aeropuerto, por lo que probablemente no iba a acompañarnos, y dudaba que James lo dejara dar un paso más después de lo que acababa de decir.

-Te paste de listo, Payne- dijo James.

-Lo sé, y me encanta… Bueno tortolos, hasta acá los acompaño. Tengo cosas que hacer… cosas importantes. Viajare a  Londres mañana. Mi madre me está esperando y no pienso perderme su cena de bienvenida.- el castaño camino hacia James y lo abrazo, deseándole suerte y unas buenas vacaciones, y luego hizo lo mismo conmigo.- Cuídense, no quiero sorpresas cuando vuelvan…-

-Las habrá, no te preocupes-respondió James. Lo mire confundida, y el sonrió aun mas, trasladando la picardía a sus ojos. ¿Qué sorpresa? ¿De qué hablaban ahora? –Tranquila-susurro para mi, y luego agito un brazo para despedir a sus amigo. Lo imite, viendo como el auto se perdía entre la fila de autos que hacían el intento de salir del estacionamiento lo más rápido posible.
Antes que pudiera reaccionar, James tomo mi mano y tiro de ella para entrar al recinto. El lugar estaba abarrotado. La gente corría de un lado a otro, cargando bolsos pesados, maletas, o simplemente a sus hijos para evitar que se extraviaran. James y yo, en cambio, caminamos por el amplio pasillo con una sonrisa en el rostro, tomados de la mano, como una pareja feliz, que verdaderamente éramos.  
Me aferre más a él, como si de esa manera pudiese exprimir su fortaleza y hacerme dueña de ella. Necesitaba confianza en mí misma, coraje, valor, y un montón de otros sinónimos. Pero no había llegado hasta acá por nada.
Por ahora, me sentía segura al lado de él. No quería tentar a la suerte, por lo que no tenía pensado soltar sus manos hasta que aterrizáramos en Mullingar y estuviésemos en camino a su casa.
James paró en seco, tirando de mi brazo para que lo imitara. Fruncí el seño mientras abrí la boca para preguntar qué sucedida, pero él se adelanto.
-Escúchame Kay… Deja los nervios y el miedo acá en Dublín. No tienes nada que temer. Ellos van a amarte, y estoy más que seguro que lo harán por que sos la principal causa por la que mi familia volverá a unirse este verano. Probablemente hubiese sido un verano frio y seco, pero no es así… Por qué vas a estar ahí, y mis padres te lo agradecerán, te lo aseguro.-dijo James tomándome por los hombros, mirándome atentamente, como si quisiera asegurarse de que cada palabra que salía de su boca era escuchada y entendida a la perfección por mí.

-Gracias- logre articular. Entre todas las respuestas que podía darle, elegí esa. Un monosílabo. Pero era todo lo que podía decir, eso, era todo lo que necesitaba.

-¿Por qué me agradeces?-pregunto él, frunciendo el ceño. Solía hacerlo a menudo, era un gesto personal, algo inevitable para su cuerpo.

-Por dejarme entrar a tu vida-respondí, sin estar del todo consciente de lo que acababa de decir. Las palabras salían de mi boca, y la mayoría de las veces no podían detenerla.

James se limito a sonreír, mientras besaba mis labios. Le devolví la sonrisa, sintiendo sus manos recorrer mis abrazos hasta volver a encontrarse con mis manos.

-¿Vamos?-pregunto una vez más. Lo había escuchado durante toda una semana hacerme la misma pregunta, seguido de “Mullingar es divertido”, o “Serán las mejores vacaciones. Tu, yo, y mi familia”. Y la mayoría de las veces respondía con dudas. Pero ya no.
Sabía que si regresaba no habría vuelta atrás, iba a perderme una gran oportunidad.
Además, nada malo podría pasar.

-Vamos-respondí, avanzando hacia los detectores de metales.



Ficha aceptada!

Ya estas participando. No tengo mucho que decir porque escribís hermoso. Suerte!
Invitado



Invitado

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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 11:59 am

SamanthaM. escribió:
aye stylinson escribió:
Spoiler:
SamanthaM.
Sam O'Donell

Nombre de la representante: Lily Collins
Nombre del chico: Zayn Malik
¿Porque quieres ser parte de la Colectiva?:Estaba buscando una novela colectiva para participar y encontré está, en verdad que me encanto la idea. Será algo muy extraño pero tenia una idea similar desde hace unos días pero no estaba pensando en hacerla colectiva y vi tu idea entonces me dije ¿porque no?, y aquí estoy audicionando. Me gustó mucho el rol de Niall y Zayn pero me decidí mejor por este ultimo,ya que me vinieron un montón de ideas a mi cabeza para los personajes
Shot o Capitulo de tu autoria (en spoiler o el link)
▼':


Capitulo 1


—Hija sabes lo estresante que es todo esto. No se porque tu no lo estás, pareciera que la que se casara seré yo.— dijo 
—Pues tu eres la que esta haciendo todo de manera apresurada. Aún hay tiempo para organizar todo.-
—No si quiero que la boda de mi hija sea inolvidable.— dijo mi madre de manera dramática. Alzando ambas manos a el aire formando un arco sobre su cabeza. Rodé los ojos mientras me reía de ella.

A mis 20 años me casare. Hace un par de semanas atrás me propusieron matrimonio después de 3 años de noviazgo. Juro que me sentí la mujer mas feliz del mundo. Su manera de proponérmelo fue única y encantadora. A el lo conocí cuanto comenzaba a cursar el primer año de universidad. Fue en una de las tantas fiestas que dan ahí. El un chico hermoso, definitivamente atractivo. Es alto y delgado con un cuerpo musculoso. Cabello con rebeldes rizos largos y castaños. Ojos grandes profundos y penetrantes color verde esmeralda. Me enamoró por completo todo de el lo hizo. 
Claro pero nadie es perfecto y el no lo es hay ocasiones en las que llega a ser un idiota. Solo pondré de ejemplo la forma en la que me propuso el matrimonio aunque de todas formas sigue siendo encantadora y única. Así haciendo que me de su parte una de las mejores y preocupantes sorpresas de mi vida. 

**

Me invito a una cita en alguna playa con arena dorada brillando por los rayos de el sol al ocultarse. Al llegar ahí note una mesa iluminada por un par de velas y adornada con un gigantesco ramo de flores a el centro. La acción me pareció de inmediato tierna e increíble. Todo iba de una manera perfecta. Excepto por el hecho de que estaba usando un par de guantes en sus manos. No dije nada sobre eso durante un buen rato. Hasta que me decidí saber el motivo por el cual los tenía. Y me preocupaba demasiado ya que era la playa y el clima era demasiado caluroso y caliente aunque estuviese oscureciendo.

—¿Qué?.— Me pregunto mientras masticaba un bocado de comida en su boca. Y al notar que lo miraba fijamente desde hace ya tiempo.
—Me dirás el porque.— 
Le dije mientras señalaba sus manos de manera interrogante.
—Emm… Pues me… tuve un accidente al prepararte la cena bonita. 

Me preocupe y dude demasiado. Primero el nunca se quemaba, cocinaba demasiado bien. Era un genio en la cocina comparado conmigo que muy apenas se preparar unos huevos eso si no contamos que siempre olvido ponerle sal o que los estoy preparando. Segundo no me miro a los ojos al decírmelo, miro hacia todos lados menos a mi. Y tercero hizo una sonrisa nerviosa y de costado. Signos claros de que estaba mintiéndome.

—Quiero que me digas la verdad ahora mismo Styles.—Seguí mirándolo de forma amenazante.— ¿Qué es lo que sucede contigo?. Después de un largo e incómodo silencio hablo.
—Esta bien te lo diré.—Se paro demasiado rápido de la silla. Y apoyo sus manos sobre la mesa inclinándose haciendo que su cara este frente a la mía.
—Lo que me pasa es que desde que te vi por primera vez me encantaste. Lo que me pasa es que desde hace tres largos años estoy enamorado de ti de locamente. Que no puedo dejar de pensar de ti ni un solo día. Y quiero seguir así, pensándote siempre por el resto de mi vida. Y quiero que tu también pienses en mi como lo hago yo de esa manera. Lo que me pasa es que te amo.

Camino hacia mi lado sin apartar la vista de mis ojos. Ni yo de los suyos mirándolo impactada. Fue inclinándose de nuevo pero esta vez se puso sobre una rodilla sobre la suave arena. Se quito los guantes que cubrían sus manos. Tomo las mías y las coloco con las palmas hacia arriba. Después puso las suyas de la misma manera sobre las mías. Y en ese momento sentí que el corazón se detenía por unos segundos. Pero no era porque en cada dedo de sus manos decía “Marry me?” excluyendo los pulgares. Sino por que…

—¿Te tatuaste los dedos?.— Le pregunte sorprendida y asustada.
—Claro que no.— bufó.— Crees que me arriesgaría a que me dijeras que no. Aunque se que soy tan irresistible y era obvio que no me recha…
—Si.— Le respondí sonriendo e interrumpiéndolo.
—¿Si?.— Me pregunto con ojos muy abiertos y una pequeña sonrisa tímida. Amo esa sonrisa hace que sus ojos brillen y luzca tan tierno. Asentí con la cabeza frenéticamente con lagrimas saliendo de mi ojos. 

Tomó mi mano izquierda y coloco un pequeño anillo en mi dedo anular. Después de eso se puso de pie y me tomo de la cintura levantándome de donde aún estaba sentada. Me rodeo con sus fuertes brazos acercándome mas a su cuerpo. Y uniendo sus labios con los míos formando un tierno y delicados beso salado por las lagrimas que aún salían por mi ojos. Nos detuvimos por falta de aire pero nuestras frentes estaban juntas y nuestras narices se rozaban. Sentíamos la respiración agitada de ambos. 

—Te amo.— Me dijo acariciando mi mejilla con una mano. Mientras con la otra me tomaba por la cintura y me acercaba aún más. 
—Te amo.— Respondí cerrando mis ojos y volviéndolo a besar mientras acariciaba y tocaba los rizos castaños de su nuca.

**
Un molesto sonido interrumpió mi recuerdo haciendo que me de cuenta que mi madre no estaba donde tenía que estar solo desapareció de la sala y del departamento. No tengo idea de cuando se fue. Noté que ese sonido provenía de mi celular, un mensaje. De el.

“Hola bonita. Perdóname pero no podré acompañarte a la joyería por las sortijas, pero confío en ti en que sabrás cuales escoger. Estoy demasiado ocupado y tengo una junta. Mi padre no me quiere dejar ir. ¿Notas que nadie me quiere lejos ni se me resiste?. Te extraño, trataré de llegar temprano. Te amo.”

¡Mierda!. No recordaba que tenía que ir por los anillos de compromiso. Eso era lo que debía hacer. Gire mi muñeca de mi mano para mirar el reloj. Las 4:35 p.m. Tenía escasos 25 minutos y contando para ir hacía la joyería. Mirar varios anillos y decidirme por un par antes de que cerrara a las 5:00 p.m. 
Tomé rápidamente mi bolso de el sofá y guarde mi celular en el. Camine hacia la puerta. Tomé mi abrigo del perchero y las llaves del pequeño mueble que estaba al lado de este. Salí del departamento no sin antes cerrarlo. Y me dirigí corriendo hacia las escaleras. Camine bueno corrí lo más rápido posible hacia la joyería. Porque tengo que ser tan olvidadiza. Porque el maldito auto tuvo que terminar en el taller.

Mientras corría rápidamente mirando mi reloj cada de vez en cuando para comprobar que si llegaría y chocando con las personas pidiéndoles disculpas. Sentía mi cabello moverse de un lado hacia el otro. Mi rostro congelarse. Mis labios resecarse por el aire frío de la cuidad. Y mi aliento cansado y tibio al salir por mi boca. Caen pequeños copos de nieve blanca desde el cielo nublado a el suelo resbaladizo. Esta terminándose el mes e iniciando el mes de todas las fiestas de navidad. Y con ellas el clima aún más frío. Finalmente llegue a mi adorado destino. Después de 15 minutos cansada y agitada. Con mis piernas adoloridas, mi cara sonrojada. Pude notar en el vidrio de un mostrador de la joyería  mi cabello hecho completamente un desastre sin forma. Y mi ropa desarreglada. De inmediato pase mis manos tratando de hacer que mi cabello luzca de alguna forma decente si se podía. Y arreglando mis prendas poniéndolas cada una en su lugar como debe de ser. Vi como una empleada se acercaba a mi. 

Después del típico sermón de bienvenida. Le pedí que me mostrara las argollas de compromiso. Cualquier persona normal solo iría a recogerlas porque ya las pidió con anticipación. Pero había un problema que olvide pedirlas. Lo se soy un poco olvidadiza como las demás personas. Nada grave. Ya lo eh comprobado. Al final elegí un par de argollas doradas con un relieve muy sobresaliente. Tenía decorados varios tribales alrededor saliendo de ellos pequeñas hojas. Son lindos demasiado hermosos. Guarde el estuche donde venían estos en mi bolso y me dirigí hacia la puerta de la joyería dando pasos acompañados con saltitos como si fuera la niña de hace diez años. Si puedo ser un poco infantil algunas veces pero estoy contenta. 
Seguí haciendo eso unos pasos mas después de salir hasta que en un movimiento que hice con mi cabeza hacia un lado me encontré con unos ojos los cuales no distinguí el color ya que estaban mirando desde el otro lado de la calle. Era un chico y alto eso lo pude notar muy claro. Tenia su cabello rubio y me miraba detenidamente con una gran sonrisa formándose en su rostro pálido al notar el como me detuve de mi caminata de la felicidad para mirarlo. 
Al momento de sonreírme me asusto un poco porque yo no lo conocía y esa sonrisa no creo que sea de felicidad. Tal vez era una sonrisa sádica y planeaba secuestrarme. Si eso era.
Luego de unos segundos de permanecer así mirándonos mutuamente desde ambos lados de la calle el dio unos pasos caminando hacía mi sin apartar su mirada de la mía ni un segundo. Si me quería secuestrar y no quitaba su mirada para no perderme de vista. Pero tuvo que hacerlo al escuchar el sonido del claxon de un auto aproximarse hacia el. Giró para mirar el auto que casi golpeaba. Y no perdí mi tiempo, aproveche ese momento para caminar lo más rápido posible alejándome de el lugar. 
Mientras giraba en una esquina mire sobre mis hombros para asegurarme que no estuviera siguiéndome. No lo hacía solo vi que regreso al mismo lado de la calle y miraba hacia sus costados.

♥️':


Ficha aceptada!

Ya estas participando. Por favor, me dejaste con la intriga, ¿quien era?. Suerte!
Gracias por aceptarla    . No te puedo decir Niall, apenas subiré el capitulo es de una nueva nove que hago. Lo siento.
Bueno, cuando puedas pasame el link, quiero leer como sigue.
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Diamandis. el Vie 03 Ene 2014, 1:27 pm

aye stylinson escribió:
belen0311 escribió:
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Skye Brown




Nombre de la representante: Kaya Scodelario.
Nombre del chico: Niall Horan.
¿Porque quieres ser parte de la Colectiva?: En primer lugar me gustaría estar en esta enecé porque  amé la historia, me parece una ternurita <3 Además el tema de los padres solteros siempre llamó mi atención, de hecho en la vida real conozco a varias personas que se encuentran en esa situación por lo que tengo una noción sobre el tema. En segundo lugar, me encantaría conocer a nuevas escritoras del foro y sería muy lindo que entre todas podamos crear una historia con nuestra alocada imaginación ah. Bueno simplemente eso, espero poder formar parte de esta colectiva :)
Shot o Capitulo de tu autoria: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] | [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


Marina perfección Diamandis <3:
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Ficha aceptada!

Ya estas participando. kajsddksaks el shot de Niall casi lloro, es demaciado hermoso y la de Harry casi me muero, soy muy miedosa, elegiste al rubeo y a Kaya, Perfect :)
Suerte!
Gracias por aceptar la ficha :'D ahora a esperar los resultados  
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 5:14 pm

Me olvide de poner un gif del artista favorito, tuve que salir rápido, y me falto eso :meh: Pero lei las reglas. Pris lee las reglas :meh:
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Invitado el Vie 03 Ene 2014, 5:15 pm

Igual, gracias por aceptarme bella.
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

Mensaje por Malik. el Vie 03 Ene 2014, 5:21 pm

Hola!!!
Vengo a dejarte mi ficha para Zayn ;)

espero te guste...
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Re: Learning to be a dad |Audiciones cerradas|¡Resultados!

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