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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 01:25

katiejones escribió:Aquí mis escritos espero que te gusten <33
Los imprevistos de una boda {N.C} :
Capítulo 02



Elena Jones | katiejones

-¿Qué está pasando aquí?- preguntó una voz detrás de ellos, una voz que más de uno de los presentes sabía de quién era- Tanto abrazo a qué se debe….
-¡Harry, me voy a casar!- dijo la joven entusiasmada.
-Algo había oído.- contestó haciendo que todos se quedaran con un gesto extraño.- Nada, que este atontado- dijo cogiendo a Louis por la espalda y dándole un golpe cariñoso.- vino a pedirme permiso, ¿os lo podéis creer?

Todos rieron menos Elena y su amiga Zoe. La castaña veía como su amiga se había quedado paralizada mirando al chico de rizos y ella debía hacer algo para salir de su trance. Elena recordaba a Harry por ser el hermano de su mejor amiga Kate y todas las veces que ella había estado en su casa, el chico siempre se pasaba por la habitación de la chica a pasar un rato con ellas. Pero también lo recordaba por haber sido el último amor de instituto de Zoe y por eso ella había quedado paralizada. Justo entonces entró un chico rubio completamente empapado por la puerta. Elena abrió los ojos como platos mientras que su amiga no separaba la vista del de rizos.

-Hola, perdón por llegar tarde. He venido corriendo en cuánto he recibido el mensaje. Literalmente corriendo.- dijo sonriendo mientras echaba  un vistazo a sus ropas mojadas y su cabello empapado. Siempre sonreía, no importaba si las cosas salían mal, él siempre llevaba esa sonrisa en la cara.- ¿Qué me he perdido?
-Niall, nos casamos.- dijo Louis sonriendo y abrazando a su prometida.
-¿En serio? Por fin, ya era hora de que esto pasara.- parecía que el rubio no se había percatado de que allí había más gente.
El chico cogió una silla y se sentó entre la nueva amiga de Kate, Chloe, y Elena. Entonces miró a su izquierda y allí se encontró a la chica que siempre había querido y de la que nunca se había olvidado. Dejó de sonreír y sus mofletes se tornaron de un color rojo intenso.
-Ho-hola.- dijo él tartamudeando sin dejar de mirarla.
-Hola.- dijo ella sin embargo seca y dedicándole tan sólo una mirada de reojo. Miró a la feliz pareja.- ¿Entonces ahora podréis reservar vuestra melosidad para la noche de bodas no?-ambos rieron pero ella no dibujó gesto alguno en su cara aunque finalmente también rió.

La situación era incómoda. Harry estaba sentado al lado de Zoe, a su lado Elena y al lado de esta estaba Niall. No eran los mejores asientos para dos relaciones rotas hace años y menos siendo ésta la primera vez que se volvían a encontrar después de tantos años. Elena observaba la situación detenidamente mientras reflexionaba sobre lo que pasaría los próximos meses. No podría huir de él tan fácilmente. No esta vez. Debía estar con su amiga en todo momento, ahora era lo importante. Pero no quería volver a sufrir como ya lo había hecho, a pesar de que ella había sido la que decidió dejar la relación. Una voz la hizo salir de sus pensamientos:

-¿Ya no cantas Elena? Me gustaba oírte cantar, lo hacías realmente bien.- miro hacia el hermano de su amiga que estaba sonriendo. Ella se limitó a sentir.- ¿Por qué no nos cantas algo?- insistió el de rizos. Todos empezaron a animarla y a decirle que empezara a cantar. Todos menos Zoe que sabía exactamente como se sentía ella en ese momento.
-No quiero.- dijo ella suavemente.
-Venga… -le dijo el rubio colocando la mano sobre el muslo de la chica.
-No.- dijo ella seca quitando la mano del chico y levantándose.- Perdón, tengo que ir al baño.
-Te acompaño.- dijo su amiga de ojos verdes. La primera chica asintió y se fueron juntas.

Ya en el baño la castaña arrojó su bolso contra el lavabo y se sentó en él. Sacó de su bolso un cigarro y empezó a fumar. Zoe la miró con una mirada de desaprobación mientras negaba con sus ojos.

-¿Qué?- le dijo secamente Elena.
-No puedes fumar aquí.
-Lo sé, debería salir fuera y blablablá. Pero como no va a entrar nadie, nadie se va a enterar.- dijo mientras cerraba la puerta del baño con pestillo.
-Sé cómo te sientes pero tenemos que soportar esto… por Kate.
-Lo sé, pero no pienso caer otra vez. Sufrí ya mucho una vez y no puedo volver a sufrir como la otra vez. ¿Sabes qué?- hace una pausa para fumar de su cigarro- Me encantaría tener una historia de amor tan bonita como la que tiene Kate con Louis. Poder tener planes de futuro. Me encantaría que aquella historia hubiera durado y poder seguir ahora con él pero no pudo ser. Y para mí, una vez que termina una relación no puede volver a funcionar. Simplemente se acabó y queda en el pasado.- silencio.
-Y, ¿por qué no has cantado? Podrías haberlo hecho y haberte liberado de todo. Esa es tu escapatoria.
-No quiero que él me oiga cantar. Recuerdo que le encantaba que cantara y no quiero que eso pase, es algo del pasado.- dijo mientras apagaba su cigarro contra él lavabo.

Fue el váter y tiró la colilla por este, mientras que su amiga abría el grifo para limpiar la ceniza que había dejado la castaña. Elena abrió la puerta y su amiga le siguió. Ambas se sentaron en sus respectivos sitios. Todos las miraron en silencio y Kate lo rompió haciéndole una pregunta a su amiga Elena:

-¿Podrías cantar en nuestra boda? Nos encantaría que cantaras allí, sería magnífico. Por favor.- acto seguido sonrió. Elena miró a su amiga Zoe y esta última hizo un leve gesto con su cabeza asintiendo.
-Está bien, lo haré.- le dijo ella dejando asomar una pequeña sonrisa.

Pasaron el resto de la noche allí, siempre en una situación bastante incómoda. Ni siquiera se podría imaginar cómo serían los próximos 6 meses teniendo que aguantar eso, pero lo hacía por Kate. Ella era una de las cosas más importantes en su vida y por eso debería soportar eso. Seis meses se pasaban rápido ¿no? Zoe y Elena se fueron en el coche, ambas con un gesto un tanto apagado. En cuanto llegaron al piso, la primera fue directa a la cama mientras que la segunda cogió su botella de vodka e intentó ahogarlo todo en el alcohol. No quería volver a estar mal y menos por un chico, ese chico.



Zombie world {N.C}:



Capitulo 005
✯By 'Mily.♡


“On my own
pretending he's beside me.
All alone
I walk with him 'til morning.
Without him,
I feel his arms around me
and when I lose my way,
I close my eyes
and he has found me.

In the rain,
the pavement shines like silver.
All the lights
are misty in the river.
In the darkness,
the trees are full of starlight
and all I  see
is him and me
forever and forever.

And I know
it's only in my mind
that I'm talking to myself
and not to him.
And although
I know that he is blind
still I say
‘There's a way for us!’

I love him
but when the night is over
he is gone.
The river's just a river.
Without him,
the world around me changes,
the trees are bare
and everywhere the streets
are full of strangers.

I love him
but everyday I'm learning.
All my life,
I've only been pretending.
Without me
his world will go on turning.
The world is full of happiness
that I have never known.

I love him
I love him
I love him
but only on my own. “




La chica que estaba totalmente metida en el papel, dejando resbalar unas pocas lágrimas sobre su rostro, despierta al escuchar el aplauso del resto del elenco.


-¡Genial! ¡Maravilloso! ¡Bravo Helen!- dice el director sonriéndole a la chica. La chica se ruboriza levemente y se seca las lágrimas con disimulo.- Tenemos a la mejor Eponine de todas, sabía que no nos equivocaríamos dándote a ti el trabajo. –hace una breve pausa y se dirige a todos ahora.- Bien, hemos terminado el ensayo de hoy. El estreno  será magnífico, lo presiento.


Los actores y actrices van a recoger sus cosas a bastidores. Helen suspira felizmente pero agotada. Después de todos esos problemas que había tenido, por fin había encontrado el trabajo de su vida. Sabe que su padre estaría orgulloso de ella y que todo el esfuerzo realizado había merecido la pena. Coge su bolso y su guitarra y se va directa al coche. Lo único que quiere hacer es llegar a casa y descansar y que al despertar poder comprobar que no ha sido todo un sueño. La noche empieza a caer en Los Ángeles, dejando salir todas esas almas y revelando esos secretos ocultos que la gente no deja ver durante el día.
De camino a casa en su coche, pasa por su bar favorito y se detiene viendo que hoy hay noche de micro abierto. Ama las noches de micro abierto y siempre que tiene ocasión, va a ellas disfrutando del espectáculo y formando a su vez parte de él. Además, ya que tiene su guitarra con ella, debe aprovechar la oportunidad. Entra en el bar y va directa a sentarse a una mesa sin causar demasiado ruido y no interrumpir la actuación: un chico está haciendo un pequeño monólogo sobre tópicos de la ciudad de Los Ángeles. Es bastante bueno, todos allí lo son. Así pasa la noche hasta que le toca a ella. Decide cantar una canción que siempre le cantaba su padre cuando era pequeña. Esta canción es Tears in heaven de Eric Clapton. Cuando acaba de cantarla nota el sabor salado de las lágrimas en sus labios. Se levanta y cuando está guardando su guitarra en su funda, oye un fuerte estruendo fuera del local y acto seguido gritos. La gente se asusta pero Helen cree que simplemente serán los típicos estudiantes que salen una noche a emborracharse después de haber pasado toda la semana estudiando. Todo el mundo empieza a correr y ella se queda paralizada, no entiende que pasa. Pero un chico rubio la saca de su ensimismamiento:


-¿Qué haces? Corre, este lugar ya no es seguro.- grita él mientras la agarra de la mano.
-Espera.- dice ella.
-¡No podemos esperar o nos matarán!
-Pero…la guitarra de mi padre.- dice ella librándose del brazo del chico y retrocediendo a por aquel preciado instrumento musical para ella.
-¿Qué haces? Esto es peligroso y tan sólo es un objeto. ¡Vamos!- grita el chico mientras el local se vacía y empiezan a entrar unos seres en este.
-Ni siquiera me conoces, ¿qué más te da lo que yo haga? Vamos, vete.- le grita ella ya enfadada y colgándose su guitarra a la espalda.
-¡Venga, ya la has cogido! ¡Ahora vámonos!- dice él cogiendo a la castaña del brazo y tirando de ella.


Los dos salen corriendo y justo en ese momento uno de esos seres la coge por la pierna. Ella chilla pero él actúa rápido y le pisa la cabeza a ese monstruo y la coge en brazos huyendo. La mete en su coche mientras ella se queda pensando. ¿Qué era eso? ¿Zombies? No puede ser, eso sólo existe en las películas. Se pellizca para ver si es real y al sentir el dolor en su brazo suelta un leve alarido y cae en la realidad de repente. El chico arranca el coche y arrasa con unos cuantos de esos seres mientras se dirigen a dios sabe dónde.


-¿A dónde vamos? ¿Por qué me has ayudado? ¿Quién eres? Joder, ¿esto sólo está pasando aquí o está pasando en todo el mundo? ¿No será una cámara oculta no? Porque si lo es no es una broma de buen gusto la verdad. ¿Y qué pasa con mi familia? Mierda, mi madre y Luke… ¿Qué será de ellos? También están aquí. Espero que estén bien.
-Cálmate un momento.- dice él mientras para el coche en un parking de un gran edificio.- Primero tenemos que llegar a un lugar seguro, así que sal del coche y subiremos a mi apartamento. Los zombies aún no han llegado a esta parte de la ciudad así que vamos, rápido.- ordena el rubio ayudando a Helen a salir y asegurándose de que el coche está bien cerrado. Ambos suben en el ascensor en completo silencio y el chico abre rápidamente la puerta de su apartamento y asegurándose de haber cerrado bien la puerta para que nadie o nada pueda pasar y atacarlos, por lo menos esa noche.
-Vaya, nunca me había resultado tan fácil traer a una chica a mi apartamento.- bromea él a lo que ella le responde con una mirada amenazante.- Tranquila, tan solo intentaba suavizar la situación.
-¿Puedes responderme a las preguntas que te he hecho antes, por favor?
-Bueno, ya sabes a dónde íbamos ya que estamos aquí. Es el lugar más seguro de la ciudad por el momento, hasta que vengan los zombies y tengamos que volver a huir. Te he ayudado porque veía que si no lo hacía te convertirías en una de ellos y no quiero ver a nadie más transformándose en uno de esos monstruos. Bueno, mi nombre es Niall Horan. Creo que de momento se ha originado todo en Los Ángeles pero como no se acabe con la plaga inicial acabará extendiéndose al resto del mundo. No, no es una cámara oculta, o eso creo.- dice riendo.- No sé quiénes son, espero que si estén bien y si podemos los buscaremos pero a partir de ahora no nos podemos separar, simplemente por seguridad, ¿está claro?- ella asiente.- Ahora si quieres siéntate y prepararé algo para comer.
-Por cierto, me llamo Helen.- dice la chica.
-Lo sé, lo has dicho en tu actuación.- sonríe y va hacia la cocina.
-Gracias.- susurra la chica acercándose a él.
-¿Qué?
-Gracias.- repite un poco más alto y le da un abrazo al chico dejándolo un poco aturdido aunque este responde bien al gesto de la chica.- Lo siento pero no sé agradecerlo de otra manera.
-No hace falta que lo agradezcas, simplemente haz lo que te he dicho. Ten cuidado y a partir de ahora debemos cubrirnos las espaldas aunque no nos conozcamos pero mejor tener algún aliado en esta guerra que está a punto de comenzar que estar solos contra todo, ¿no crees?- ella asiente y se sienta en el sofá.


El chico tiene razón. Si esto va a ser una guerra prefiere tener a alguien a su lado aunque sea un completo desconocido. Además, cree que puede confiar en él ya que alguien normal no hubiera salvado a una chica que ni siquiera conoce. Además, lo único que le preocupa ahora mismo es encontrar a su madre y a su hermano con vida y si él la va a ayudar no ve motivo para alejarse de él. Todo iba tan bien y de repente todo se ha desmoronado. Peor que es un sueño, lo cual era lo que más temía ella. Tan efímero que ni siquiera le ha dado tiempo a saborearlo lo suficiente y de repente todo se había arruinado, convirtiendo su sueño en pedazos y tornándolo en el deseo de sobrevivir a algo que jamás habría imaginado.


One shot:


No creía lo que estaba pasando. Justo el día en el que conocía a mis ídolos, uno de ellos abandonaba el grupo. La verdad es que siempre lo pensé. Sólo podía ver como Harry y Liam discutían y acto seguido veía como el primero salía corriendo de allí. Todos se quedaban en shock y yo reaccioné corriendo detrás de Harry. No sé como lo conseguí, pero logré alcanzarlo y lo pude parar.

-¿Qué quieres?- me preguntó él molesto. Lo único que hice fue ir corriendo a abrazarlo, no sabía que contestarle.
-Por favor, no dejes el grupo. No puedes hacerme esto. Ni a mí ni a todas esas directioners que aman el grupo. Eso significa cada uno de vosotros, y si uno de vosotros abandona, nuestro mundo se desmorona. Esto no puede terminar así, no puede ser.- en un intento desesperado agarré mi pelo y tiré levemente mientras lloraba sin parar.- Se supone que sois un grupo, ¿no? Os llamáis One Direction por algo, todos vais en la misma dirección, no en direcciones separadas. Y eso es lo que tú estás haciendo ahora mismo separándote de tus amigos.- después de decir esto, sólo pude ver como Harry empezaba a llorar.- ¿Harry, estás… llorando?- dije tímidamente. Mis ojos se empañaron más en lágrimas y él se acercó para abrazarme fuertemente.
-Lo siento, no volverá a ocurrir.- dijo él entre sollozos.- No puedo separarme de estos chicos, han cambiado mi vida y no sé que sería sin ellos.

Después de decirme esto me cogió en brazos y salió corriendo en dirección al resto de chicos. Sólo quería reencontrarse con sus amigos, aquellos que conoció simplemente por casualidad. O tal vez estuvieran predestinados a triunfar juntos. Cuando llegamos allí nos encontramos con Liam y Niall llorando, mientras que Zayn y Louis intentaban sacar todo hacia delante. Harry y yo simplemente nos quedamos observándolos y yo le dije:

-¿No lo ves? No son lo mismo sin ti, te necesitan.- su respuesta fue la que menos me esperé del mundo, ya que me soltó tres besos: uno en la mejilla, otro en la frente y otro en los labios.
-Gracias.- me dijo. A continuación pasó conmigo todavía en brazos.
Todos lo miraron estupefactos y yo aún seguía en shock por lo ocurrido. El primero en ir a recibirlo de nuevo fue Niall. Corrió para abrazarlo quedando yo en medio de los dos. Sólo podía sentir como dos de mis ídolos estaban rodeando cuando llegaron el resto de ellos y empezaron a rodearme. Lo único que supe hacer fue empezar a llorar, otra vez.
-¿Por qué lloras?- me preguntó Louis.

Bajé la cabeza avergonzada de que me vieran en ese momento y seguí llorando. Todos rieron y yo aún lloré más. Para hacerme sonreír, Louis comenzó a hacer bromas para animarme con lo cual empecé a sonreír poco a poco.

-¿Seguro que estás bien?- preguntó alarmado Liam. A la vez sentía como Zayn me apartaba el pelo de la cara para poderme ver mejor la cara. Había empezado a sonreír pero no podía parar de llorar.
-Pero… ¿por qué lloras?- insistió Harry.
-¡Porque me asusté!- grité yo repentinamente.
-¿Te asustaste de nosotros?- preguntó Niall preocupado.
-¡Por vosotros!- exclamé.- Tuve miedo de que os separaráis.- se me cortó la respiración porque sentí como Harry me estrujaba cada vez más fuerza. A la misma vez pude sentir como Niall se acercaba por detrás y también me estrujaba. No me había sentido mejor en mi vida.
-¡Eres nuestra salvadora!- me dijo Louis sonriendo como nunca. Yo le devolví la sonrisa.
-Te vas a venir a todos los conciertos con nosotros.- me ordenó Liam. Simplemente me limité a sonreír. No me podía creer lo que estaba pasando, simplemente era todo increíble. *

En ese momento noté como Harry me dejaba ir levemente para dejarme en otros brazos. Estos brazos eran los de Niall que sonreía más que nunca.  Sentía su cara cada vez más cerca de la mía y como el resto desaparecían a nuestro alrededor. Noté como el calor subía hasta mis mejillas y de repente un carraspeo y una pregunta:

-¿Por qué estás roja?- no hubo respuesta de mi parte, sólo abrí los ojos mucho impresionada. En mi lugar contestó Louis.
-Tío, tú eres tonto.- contestó éste entre risas.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Niall extrañado. Después de esta pregunta, la risa de Zayn inundó toda la sala.

Miré hacia abajo, cada vez me sentía más incómoda, pero sentía como Niall no apartaba la vista, estaba concentrado observándome. Por una parte me encantaba que mi ídolo, aquel que hace apenas unos días ni siquiera sabía que existía, sintiera tanto interés por mí. Por otra parte era incómodo porque sentía su mirada penetrante.

-Mejor nos vamos y os dejamos solos.- dijo Harry para después darme un beso en la mejilla y susurrarme al oído.- Gracias.- acto seguido cerraron la puerta y nos quedamos Niall y yo tal y como estábamos antes, pero ahora completamente sólos.
Noté como él empezaba a jugar con mi pelo y como lentamente iba moviéndose hacia el sofá sin despegarse ni un momento de mí. Una vez allí se sentó y me sentó encima de él de la manera en que nuestras caras quedaran lo más juntas posibles.
-Nunca me hubiera imaginado esto.- me dijo él.
-¿El qué?- pregunté yo susurrando.
-No seas tímida, puedes hablar más fuerte que no me voy a asustar.- dejé asomar una sonrisa y le hice una señal para que respondiera a mi pregunta.- Ah, sí. Que me interesaría tanto por una fan. Fue desde el momento en que te vi aparecer por la puerta. Y encima que después fueras corriendo detrás de Harry para que no nos separáramos… Mi mundo se derrumbó cuando vi que salía por esa puerta para no volver y pensaba que no te vería jamás cuando tú saliste corriendo detrás de él. Pero cuando os vi aparecer por la puerta, simplemente fue increíble.- hizo una breve pausa.- No te vayas nunca más, te necesito aquí conmigo.- se arrimó para besarme pero yo aparté mis labios, convirtiendo aquel beso en un inocente beso en la mejilla.- ¿Qué pasa? ¿Por qué no dejas que te bese? Se supone que es lo que deseas. Se supone que me quieres al igual que yo a ti.
-Tienes razón en que yo te quiero, pero tú todavía no lo puedes saber.- suspiré.- Tal vez sea un simple encaprichamiento tuyo y en cuanto consigas un par de besos me mandarás irme y yo no puedo soportar eso. Prefiero no llevarme ningún beso a llevarme unos cuantos y sentir esa adicción constante por el resto de mis días.- él miró hacia el suelo tristemente.- Por eso no dejo que me beses. Si es sencillo, será fácil de olvidar y eso es lo último que quiero; que me olvides.- Niall me cogió y me sentó a su lado pasándome el brazo por los hombres y jugando nuevamente con mi pelo.
-¿Una directioner rechazándome? Quien lo diría… Pero, ¿sabes qué? Eso me encanta. No eres como el resto. Tú quieres algo más duradero y no un simple beso que acabará siendo olvidado.- yo asentí.- Entonces estamos de acuerdo, yo no quiero que seas una más. Necesito besarte para sentirte más cerca de mí, pero si no quieres que sea ahora, podré esperar.- él suspiró mirando cabizbajo al suelo.- Yo quiero que seas la última y definitiva. La única.

Después de esto, levanté su cabeza para darle ese beso que él antes había intentado darme a mí. El mejor beso de mi vida. El último primer beso. Jamás me arrepentí de aquella decisión. De hecho, creo que fue la mejor que tomé en mi vida, ya que ahora, 20 años después vivimos felizmente casados y con 3 hijos maravillosos. Definitivamente, él decía la verdad.


Amé demasiado los tres capítulos que dejaste, escribes muy lindo
Tu escrito esta aceptado.
Besos.
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 01:27

●B.r.a.t● escribió:Hola vicky!!!
Me ha encanado la idea de que no solo sea un hisoria me gusta si que me gusta.
Bueno aqui están mis escritos.

Prologo:


El frio era terrible, los copos de nieve le cortaban cada pequeña herida que tenía alrededor de sus brazos desnudos, la chica seguía jadeado de dolor y el llanto no la ayudaba. Cada ser que tenía en su pequeña vida había muerto, cada persona a la que le había entregado su cariño la habían dejado descaradamente, se sentía sucia y mal utiliza porque eso era lo que el hombre le había hecho,  utilizarla. Una y un Millón de formas de acabar con su vida pasaban por su mente, esa forma tan miserable y poco humana como la habían tratado no tenia precio, veía la muerte con cada paso que daba.
No podía más consigo misma, su alma tenía un peso enorme, no quería más dolor. Se dejo caer en la blanca acera gracias a la nieve, la gente pasaba a su lado como si fuera un perro más, hasta ella se consideraba algo así, tan mal utilizada. Soñaba con poder cerrar los ojo y que todo sea bueno y color de rosa como debería ser.  
El diablo vestido de traje, con un bastón que lo sostenía y de ojos verdes se paro frente a la fría chica, la miro y ladeo la cabeza, le chica levanto la mirada dejando ver las oscuras ojeras que habitaban debajo de su ojos, el hombre la levanto con delicadeza y sonrió con malicia. Los rotos labios de la chica solo pudieron formular una sola palabra después de todo lo dicho por el hombre promesas. “Iré”.
.***.
Fumaba un cigarrillo que algún hombre mayor y probablemente con esposa le había ofrecido, es para mantener la garganta caliente se repite a sí misma, sus largas y delgadas piernas temblaban de frio, los hombres la miraban con lujuria y mujeres que pasaban la miraban mal, no era su culpa haber tenido  aquel tipo de padre y tampoco haber sido vendida a unos tipos que la sacaban al mundo real sin alguna protección más que un pequeño paquete plateado, para que no saliera un chistecito.
El negocio iba mal o eso era lo que había escuchado, un hombre mayor había estado secuestrando a sus compañeras de “esquina”. La adrenalina, el alcohol y veneno de cigarrillo se combinaba con su sangre, dentro de ella ya solo entraban cosas innecesarias ¿y que le daban por entrar en ella? eran un par de billetes que al final no eran para ella son para los tipos a los cuales está obligada a trabajar. Un hombre se paro junto a ella y esta le ofreció sus servicios, el con gusto acepto y la llevo en su viejo auto hasta un hotel de mala muerte, entro en ella y al finalizar le dejo un par de billetes para luego volver a su esquina.
Un auto lujoso y de un color oscuro no se había movido de la esquina frente a la que ella se paraba  en toda la noche, se estaba empezando a asustar no quería terminar peor, pero ¿eso se podía? Tal vez, tomo valor y sensualmente camino con otro cigarrillo en la mano hacia el auto. Golpeo levemente la ventilla del auto esta se abrió y un hombre de cabello canoso y de imponentes ojos verdes salió de ahí, le ofreció unos billetes por no entrar en ella, pero dijo algo mas algo que hizo que hizo que le brillaran los ojos a la chica, subió al auto del demonio vendiendo algo  que no tenía. Su alma    
.***.
Deambulaba por los pasillos del hospital, con ojeras y cara de sufrimiento. Pero la pobre no podía poner otra cara, la depresión y su pasado la habían aplastado, estaba en guerra contra ella misma y había estado ganado su yo interior. Una de las enfermeras la encontró y trato de llevarla de nuevo a su habitación pero solo recibió un golpe y uno cuantos insultos de parte de la chica. Siguió su camino para salir del lugar donde la trataban como una loca depresiva. Sintió el aire golpear su blanca cara y como la seguridad del grupo de ayuda la buscaban con preocupación de tener a una paciente fuera de la cama o en terapia. Sus antecedentes no eran los mejores, así que después de su reacción agresiva y  su intento de escape ya llevaría de nuevo a su cárcel mental.
Estaba fuera otra vez en el mundo donde había crecido sola, donde había sido maltratada y utiliza pero no estaba nada bien más bien todo está mucho peor por lo menos en el hospital comía y tenía una cama en la cual dormir aunque no fuera cómoda mientras acá afuera moría de hambre, en el frio tenue de la acera y la soledad era su mejor amiga y era lo único con lo que contaba. Saco una pequeña bolsa de platico que contenía dentro de ella un delicioso polvo blanco así como lo único que la mantenía viva, en su mano extendida hizo una hilera no tan larga con un poco del polvo, acerco su nariz y lo inhalo todo lo que tenía en su mano, sintió como su cuerpo se calentaba poco a poco y sus pupilas de dilataban.    
El hombre de ojos hermosos caminada por la calles buscando a una pobre alma a la cual “salvar” vio a la chica sentada y como inhalaba alguna de las sustancias que él mismo había traficado, sonrió y miro a la chica como el hambre y la sed de venganza la corrompían y como su pasado y la chica mala que tiene dentro pide a gritos salir de nuevo. Una vez que la tuvo frente a él, saco de  su bolsillo con caja de galletas que no había querido terminar y se las lanzo a la chica. Parecía que tenía un cartel en la cara que decía al muy fácil de descifrar. Presa Fácil.  
.***.
Convencidas de que él las llevaría al cielo,  fueron llevadas a lo más oscuro del infierno pensando que estaban entre las rosas cuando su único regalo de navidad fue un arma, pero se sentían queridas, no eran utilizadas –o eso pensaban ellas– hacían lo que ellas querías, a cambio de poder divertirse y cobrar las cuentas del jefe al mismo tiempo. Creyeron que todo era color de rosa hasta que la mataron por desobedecer.



Las Ilucionistas.:

Capítulo 4.

-
El dia acaba, el sol caía y  para muchos ya era hora de dormir o tal vez de salir del trabajo, llegar a casa con la familia. Pero las cosas cambiaban con Madison, su vida empieza en la noche cuando el sol se oculta y los niños ya están en sus casas, era fácil saber por que, no tiene trabajo y mucho menos una familia segura, es  triste pero es su realidad.  
La chica salió tranquilamente de su pequeño departamento que paga con lo poco que llegaba  robar en el camino a casa y también lo que ganaba con su show en le centro de la ciudad. Lo que había robado hace ya unos mese en Londres se había agotada demasiado rápido, y estaba escanciando la comida y bebida en su departamento.
Con gafas de sol y capucha salió, los policías podrían reconocer  a la chica que le robo al casino mas grande  de Londres, Se siente demasiado argullosa de ello, fue la persona que burlo cámaras y le robo hasta al ultimo cliente y hasta a los trabajadores de aquel ya en quiebra casino, lo mejor es que no la pudieron atrapar, se había burla de la policía británica y de en especial aquel moreno de cabellos negros que la había perseguido por todo el aeropuerto, caminaba con la cabeza agachada por la gran ciudad de Nueva York y entro a lo que se le llamaría bodega, pero no lo era, hay con ayuda de otra tres personas hacia un par de shows donde aparte de robar a los presentes y  a sus ayudantes, hacia un show de magia mostraba sus  habilidades de ilusionista al mundo bueno solo a una pequeña cifra de Nueva York.
Hoy la castaña tenía pensado hacer un truco de escapatoria, su mejor truco hasta ahora, sus extrañas formas de ilusionar al publico, aunque también es muy hábil con las manos, eso ya lo sabíamos.
Sin darse cuanta cambiarían esta noche varias cosas tanto en ella y en su “trabajo”  El lugar estaba medio lleno de gente que esperaban por ver como hacia su trabajo  y les robaba a todos y cada uno de ellos, Hoy comeré bien  o tal vez  tomaría unos buenos tragos en un buen bar pensaba y sonreía extrañamente.
Llego a lo que seria en una forma extraña su camerino tiro su capucha lejos de su vista, se miro al espejo trataba de metalizarse para no hacer una estupidez afuera en el escenario, Se cambio de uno jeans oscuros a un pequeño traje  que maravillaba alguno, odiaba aquella ropa pero aquello atraía mas gente y mas del sexo masculino algo que la hacia reír.
-Con ustedes la maravillosa, la asombrosa, la única ¡Madison!-dijo el presentador un hombre algo rechoncho y con un bigote  color grisáceo, algo calvo era buen agente pero tenia que mantener a tres personas en casa, la chica subió hasta el gran tanque lleno de agua cristalina, Beso la mejilla del gordinflón y por ahí le saco la billetera y a la velocidad de la luz saco un par de dólares y regreso la billetera a su lugar, Se sentía mal al sacarle dinero a alguien como el que tenia que mantener a mas de una persona, le entrego el dinero a una ayudante con quien mas hablaba de todo el equipo, quien se podría decir que confía, pero la verdad es que no confía en nadie.
-Damas y Caballeros hoy aremos lo inimaginable por que recuerden que nada es imposible-dijo una vez que el gordinflón bajo del tanque de agua – pero recuerden que todo es un simple ilusión y mientras mas cerca ven menos verán- le gustaba hacer algunos acertijos y confundir a su publico. Johan se acerco al borde empezaría a explicar el truco estrella de ese dia.
-Hoy nuestra hermosa chica entrara a este enorme tanque de agua normal, esposada de manos y pies, asado un minuto otro tanque de agua pero es vez lleno de pirañas, animales carnívoros que cuando ven comida pelean contra quien sea por hacer quitar el hambre- hablo Johan tratando de asustar al publico con aura de misterio- Madi buena suerte-me dijo la castaña rio sarcásticamente
-No la necesito-dijo orgullosa de si misma el chico solo rodo los ojos  y termino de poner sus esposas tanto de los pies como de las manos.-Empecemos la cuenta regresiva- grite levantando las manos con las esposas, algunos gritaron de emoción pero noto a dos personas del publico los dos estaban en la parte de atrás no hacían ninguno movimiento, extraño la sonrisa se esfumo, pero  regreso esta vez era falsa estaba preocupada por aquellas dos personas, las mas alocadas hipótesis crecieron en su mente mientras escuchaba al publico,
-1-grito el publico los ayudantes jalaron los pantalones logados dejando ver la parte inferíos de su pequeño traje, también sacaron el saco negro que traía dejando ver el traje completo, era tan diminuto que algunas cosas no si se dejaban a la imaginación de los presentes, gritos, silbidos y uno que otro algo se escucho del publico haciendo sonrojar levemente a Madison, sonreía ampliamente lo malo es que la hermosa sonrisa es falsa.
-2 –gritaron la chica se acerco a la entrada del tanque y cerro lo ojos.
-3- se lanzo al enorme tanque, su corazón palpitaba rápidamente, abrió los ojos para ver mejor lo que hacia, miro atraves del vidrio el publico estaba emocionado  y muy concentrado en los movimientos de la chica, las mismas dos personas extrañas y muy sospechosas a los ojos de Madison veían detenidamente todos sus movimientos, trato de ya no tomarlas importancia pero sus miradas seguían en ella así que era lago difícil.
Trataba de hacer sus movimientos rápidos, el publico solo se concentraba en ella y su movimientos tan meticulosos, una mano suelta falta la otra, listo, ya tenía las manos libres y le quedaban 30 segundos.  El truco empezaba las cosas se ponían interesantes, 10 segundos y no podía quitarse las esposas de los pies las cuales eran las mas pesadas, estaba a punto de sonar la alarma del que había pasado un minuto, y grito desesperada y apanicada que la sacaran de ahí, golpeo el vidrio desesperadamente, un chico se hacer a ella y decía lo mismo: - sáquenla va a morir si no la sacan- grito el pobrecillo chico  todos rodearon el tanque tratando de sacar a la chica, pero la alarma sono y los animales acuáticos salieron de otro tanque de agua. El agua se había vuelto de un color rojo. Todos gritaron eufóricamente asustados y algunos otros estaban apunto de llorar, Aquellos dos chicos miraban extrañados y exaltados, esperaban los dos, el minuto en el que la chica saliera de la nada y era los únicos que sabían lo que pasaría.
-¡Es todo un farsa!-grito una castaña entre el público- Regresen mi dinero es un farsa!-
Algunos voltearon para ver a la dueña de esa voz, enojados y hasta ofendidos la miraron y otros con inocencia. Miraron exaltados y emocionados, algunos pequeños gritos de miedo y emoción.
Madison mojada y titiritando por el frio estaba ahí en el publico, era la dueña de aquella voz, la abrazaron, le felicitaron, uno que otro coqueto le regalo su número, reía y agradecía, mientras como siempre sacaba sus billeteras o celulares. Salió de entre el público y subió a una tarima donde empezaría unos trucos.
-Muy bueno, a cuantos le sacaste el dinero- le susurro al oído Johan, él era el único que sabia la realidad  de Mady, por eso se llevaban bien,  claro el también tenía sus secretos. Ella no le contesto solo lo miro dúrate unas milésimas de segundo y regreso su mirada al público.
- A la magia no se le busca truco-    

{..::..::..}


Tomo el resto de su bebida mientras contaba el dinero que había conseguido esa noche, ya era casi de madrugada 300 dólares ero único que tenia, gruño y pido otro trago al barman, con eso apenas subsistiría una semana.  Sentía que alguien al miraba detenidamente como buscando sus movimientos descubrir sus movimientos.  Trato de olvidar  concentrarse en que haría con el poco dinero que tenia.
Po otro lado el moreno seguía a Madison desde su departamento con la esperanza que fuera ella la chica que tanto busaca el FBI, acaba de encontrarla gracias a sus multas de transito de Johan. Tenia al corazonada de que ella fuera la chica que escapo de Londres ya hace unos meses, la misma que se escondía cuando fue el arresto de Elliot un traficante de armas y la misma pequeña que vio cuando su padre encontró el cuerpo del padre de Elliot.
La atracción hacia la castaña ya había aparecido junto a los recuerdos,  El también sentía una mirada en el y hasta que lo seguían, pero cada vez que trataba de voltear un punzada en la cabeza lo obligaba a regresar  la mirada. Extraño demasiado para el, Teniendo un padre policía y una madre muerta tuvo que crecer demasiado rápido, jamás creyó en cosas tontas ni infantiles como la magia. Tal vez la castaña le enseñe un poco  

{..::..::..}


Madison ya llevaba demasiadas copas encima. Y las luces de la mañana no la ayudan mucho con su resaca. Tomo sus cosas, pero al mover su vaso un tarjeta debajo del vaso de cristal le llamo la atención,  la miro a contra luz  "Presentante a las 6 en el edificio Pacific Coast, #6"  decía la carta de forma budu era extraña miro por última vez antes de guardarla en su campera. Salio del bar y camino hasta su pequeño departamento. Miro uno de los relojes que tenia en la bolsa, 1:30 pm.  

{..::..::..}


La chica iba llegando al departamento mas feo que hubiera podido ver peor que el suyo. Miro que dos chicas que veían atrás de ella. También las habrán llamado- pensó mientras subía las escaleras
- ¿Ustedes viven aquí?
- No - escuche que respondió otra.
- Nos llegaron unas extrañas tarjetas con esta dirección. –
- ¿A ustedes también? – pregunto Madison con extrañesa
- Si - dijo una de las rubias, ya podía verlas a todas.
- ¿Para qué nos querrán? - pregunto con curiosidad alguna de las chicas precentes.
- No lo sé, lo único que les puedo decir es que la puerta está cerrada –
-¡Es demasiado fácil! - dijo una de las chicas mientras se sacaba un pasador de su cabello.
- Quiero ver –alguien la desafio .
La chica se abrió paso entre las que estaban junto a la puerta. Introdujo el pasador en la ranura de la cerradura y en unos segundos la puerta ya estaba abierta.
- Por cierto, soy Carrie - dijo levantándose la chica que había abierto la puerta.
- Yo soy Halley – dijo una entrando al departamento.
- Yo soy Michelle -
- Yo Madison- resopondio algo seca
- Llámenme Lia - dijo la otra rubia con un poco de entusiasmo
- Soy Effy - dijo esta de última haciendo un gesto con la mano.
- Ok, ok ya todas nos conocemos ¡Yupi! Ahora ¿Alguien sabe que hacemos aquí? - dijo una de las rubias que.
- Tranquila rubiecita - dijo Lia.
- Tu también eres rubia, rubiecita - dijo la chica imitando la voz de Lia a la perfección. Aquellas chicas ya le parecían demasiado infantiles pero las ignoro
- No peleen, así no llegaremos a nada - agrego Carrie.
- ¡AHHHH! – se escucho un gritaron al otro lado del departamento. Todas corrieron al lugar del cual provenía el grito.
- ¿Que sucede? – pregunto la castaña a la chica gritona
- Estaba paseando, cuando descubrí esto –respondió mientras señalando el fuego.
-¡Dios mío! Traigan agua - grito una sobresaltada.
Una de las rubias tomo una jarra llena agua que reposaba en el suelo y la vertió sobre el fuego, haciendo que se convirtiera en cristales, los cuales eran absorbidos por un aire proveniente del suelo, y que comenzaba a esparcirse. Me quede pasmada de la impresión.
- ¿Ustedes hicieron esto? - pregunto a la defensiva Carrie.
- ¡Uy! Ya quisiera - se burlo con sarcasmo.
Vi como una de las rubias, Michelle, sacaba su tarjeta. Todas lo hicieron lo mismo y el aire de inmediato se trago las tarjetas.
- ¿QUE DEMONIOS FUE ESO? - pregunto totalmente aterrada una de ellas
Minutos después todo volvió a la normalidad,  y las 6 chicas ya estaban un poco mas calmadas. Pero en una de las paredes del aquel apartamento aparecieron las palabras que hicieron que sus vidas cambiaran

"Ustedes son las elegidas"


¡Holi!
ajdghakjshdjkak me encanta como escribes.
Tus escritos estan aceptados.
Besos.<333
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 01:29

Magda. escribió:¡Holap! me ha encantado la idea, está genial (: en un momento dejo mi capítulo<3.
¡Holi!, dkahjsdahjks que bueno que te gustó. Lo espero ;)
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Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 01:31

Creo que mañana por la tarde cerraré las inscripciones. :meh:
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Mensaje por holiscrayolis el Dom 05 Ene 2014, 01:37

adsjshMdke Sólo quería decirte que me encantó la idea y no sé es MUY original y me encantaría participar ¿Todavía se puede?. Si es así... Dejo el capítulo en un rato más. Mis felicitaciones a la que creó la idea. Saludos.
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Karou. el Dom 05 Ene 2014, 01:42

Vicky2001 escribió:
●B.r.a.t● escribió:Hola vicky!!!
Me ha encanado la idea de que no solo sea un hisoria me gusta si que me gusta.
Bueno aqui están mis escritos.

Prologo:


El frio era terrible, los copos de nieve le cortaban cada pequeña herida que tenía alrededor de sus brazos desnudos, la chica seguía jadeado de dolor y el llanto no la ayudaba. Cada ser que tenía en su pequeña vida había muerto, cada persona a la que le había entregado su cariño la habían dejado descaradamente, se sentía sucia y mal utiliza porque eso era lo que el hombre le había hecho,  utilizarla. Una y un Millón de formas de acabar con su vida pasaban por su mente, esa forma tan miserable y poco humana como la habían tratado no tenia precio, veía la muerte con cada paso que daba.
No podía más consigo misma, su alma tenía un peso enorme, no quería más dolor. Se dejo caer en la blanca acera gracias a la nieve, la gente pasaba a su lado como si fuera un perro más, hasta ella se consideraba algo así, tan mal utilizada. Soñaba con poder cerrar los ojo y que todo sea bueno y color de rosa como debería ser.  
El diablo vestido de traje, con un bastón que lo sostenía y de ojos verdes se paro frente a la fría chica, la miro y ladeo la cabeza, le chica levanto la mirada dejando ver las oscuras ojeras que habitaban debajo de su ojos, el hombre la levanto con delicadeza y sonrió con malicia. Los rotos labios de la chica solo pudieron formular una sola palabra después de todo lo dicho por el hombre promesas. “Iré”.
.***.
Fumaba un cigarrillo que algún hombre mayor y probablemente con esposa le había ofrecido, es para mantener la garganta caliente se repite a sí misma, sus largas y delgadas piernas temblaban de frio, los hombres la miraban con lujuria y mujeres que pasaban la miraban mal, no era su culpa haber tenido  aquel tipo de padre y tampoco haber sido vendida a unos tipos que la sacaban al mundo real sin alguna protección más que un pequeño paquete plateado, para que no saliera un chistecito.
El negocio iba mal o eso era lo que había escuchado, un hombre mayor había estado secuestrando a sus compañeras de “esquina”. La adrenalina, el alcohol y veneno de cigarrillo se combinaba con su sangre, dentro de ella ya solo entraban cosas innecesarias ¿y que le daban por entrar en ella? eran un par de billetes que al final no eran para ella son para los tipos a los cuales está obligada a trabajar. Un hombre se paro junto a ella y esta le ofreció sus servicios, el con gusto acepto y la llevo en su viejo auto hasta un hotel de mala muerte, entro en ella y al finalizar le dejo un par de billetes para luego volver a su esquina.
Un auto lujoso y de un color oscuro no se había movido de la esquina frente a la que ella se paraba  en toda la noche, se estaba empezando a asustar no quería terminar peor, pero ¿eso se podía? Tal vez, tomo valor y sensualmente camino con otro cigarrillo en la mano hacia el auto. Golpeo levemente la ventilla del auto esta se abrió y un hombre de cabello canoso y de imponentes ojos verdes salió de ahí, le ofreció unos billetes por no entrar en ella, pero dijo algo mas algo que hizo que hizo que le brillaran los ojos a la chica, subió al auto del demonio vendiendo algo  que no tenía. Su alma    
.***.
Deambulaba por los pasillos del hospital, con ojeras y cara de sufrimiento. Pero la pobre no podía poner otra cara, la depresión y su pasado la habían aplastado, estaba en guerra contra ella misma y había estado ganado su yo interior. Una de las enfermeras la encontró y trato de llevarla de nuevo a su habitación pero solo recibió un golpe y uno cuantos insultos de parte de la chica. Siguió su camino para salir del lugar donde la trataban como una loca depresiva. Sintió el aire golpear su blanca cara y como la seguridad del grupo de ayuda la buscaban con preocupación de tener a una paciente fuera de la cama o en terapia. Sus antecedentes no eran los mejores, así que después de su reacción agresiva y  su intento de escape ya llevaría de nuevo a su cárcel mental.
Estaba fuera otra vez en el mundo donde había crecido sola, donde había sido maltratada y utiliza pero no estaba nada bien más bien todo está mucho peor por lo menos en el hospital comía y tenía una cama en la cual dormir aunque no fuera cómoda mientras acá afuera moría de hambre, en el frio tenue de la acera y la soledad era su mejor amiga y era lo único con lo que contaba. Saco una pequeña bolsa de platico que contenía dentro de ella un delicioso polvo blanco así como lo único que la mantenía viva, en su mano extendida hizo una hilera no tan larga con un poco del polvo, acerco su nariz y lo inhalo todo lo que tenía en su mano, sintió como su cuerpo se calentaba poco a poco y sus pupilas de dilataban.    
El hombre de ojos hermosos caminada por la calles buscando a una pobre alma a la cual “salvar” vio a la chica sentada y como inhalaba alguna de las sustancias que él mismo había traficado, sonrió y miro a la chica como el hambre y la sed de venganza la corrompían y como su pasado y la chica mala que tiene dentro pide a gritos salir de nuevo. Una vez que la tuvo frente a él, saco de  su bolsillo con caja de galletas que no había querido terminar y se las lanzo a la chica. Parecía que tenía un cartel en la cara que decía al muy fácil de descifrar. Presa Fácil.  
.***.
Convencidas de que él las llevaría al cielo,  fueron llevadas a lo más oscuro del infierno pensando que estaban entre las rosas cuando su único regalo de navidad fue un arma, pero se sentían queridas, no eran utilizadas –o eso pensaban ellas– hacían lo que ellas querías, a cambio de poder divertirse y cobrar las cuentas del jefe al mismo tiempo. Creyeron que todo era color de rosa hasta que la mataron por desobedecer.



Las Ilucionistas.:

Capítulo 4.

-
El dia acaba, el sol caía y  para muchos ya era hora de dormir o tal vez de salir del trabajo, llegar a casa con la familia. Pero las cosas cambiaban con Madison, su vida empieza en la noche cuando el sol se oculta y los niños ya están en sus casas, era fácil saber por que, no tiene trabajo y mucho menos una familia segura, es  triste pero es su realidad.  
La chica salió tranquilamente de su pequeño departamento que paga con lo poco que llegaba  robar en el camino a casa y también lo que ganaba con su show en le centro de la ciudad. Lo que había robado hace ya unos mese en Londres se había agotada demasiado rápido, y estaba escanciando la comida y bebida en su departamento.
Con gafas de sol y capucha salió, los policías podrían reconocer  a la chica que le robo al casino mas grande  de Londres, Se siente demasiado argullosa de ello, fue la persona que burlo cámaras y le robo hasta al ultimo cliente y hasta a los trabajadores de aquel ya en quiebra casino, lo mejor es que no la pudieron atrapar, se había burla de la policía británica y de en especial aquel moreno de cabellos negros que la había perseguido por todo el aeropuerto, caminaba con la cabeza agachada por la gran ciudad de Nueva York y entro a lo que se le llamaría bodega, pero no lo era, hay con ayuda de otra tres personas hacia un par de shows donde aparte de robar a los presentes y  a sus ayudantes, hacia un show de magia mostraba sus  habilidades de ilusionista al mundo bueno solo a una pequeña cifra de Nueva York.
Hoy la castaña tenía pensado hacer un truco de escapatoria, su mejor truco hasta ahora, sus extrañas formas de ilusionar al publico, aunque también es muy hábil con las manos, eso ya lo sabíamos.
Sin darse cuanta cambiarían esta noche varias cosas tanto en ella y en su “trabajo”  El lugar estaba medio lleno de gente que esperaban por ver como hacia su trabajo  y les robaba a todos y cada uno de ellos, Hoy comeré bien  o tal vez  tomaría unos buenos tragos en un buen bar pensaba y sonreía extrañamente.
Llego a lo que seria en una forma extraña su camerino tiro su capucha lejos de su vista, se miro al espejo trataba de metalizarse para no hacer una estupidez afuera en el escenario, Se cambio de uno jeans oscuros a un pequeño traje  que maravillaba alguno, odiaba aquella ropa pero aquello atraía mas gente y mas del sexo masculino algo que la hacia reír.
-Con ustedes la maravillosa, la asombrosa, la única ¡Madison!-dijo el presentador un hombre algo rechoncho y con un bigote  color grisáceo, algo calvo era buen agente pero tenia que mantener a tres personas en casa, la chica subió hasta el gran tanque lleno de agua cristalina, Beso la mejilla del gordinflón y por ahí le saco la billetera y a la velocidad de la luz saco un par de dólares y regreso la billetera a su lugar, Se sentía mal al sacarle dinero a alguien como el que tenia que mantener a mas de una persona, le entrego el dinero a una ayudante con quien mas hablaba de todo el equipo, quien se podría decir que confía, pero la verdad es que no confía en nadie.
-Damas y Caballeros hoy aremos lo inimaginable por que recuerden que nada es imposible-dijo una vez que el gordinflón bajo del tanque de agua – pero recuerden que todo es un simple ilusión y mientras mas cerca ven menos verán- le gustaba hacer algunos acertijos y confundir a su publico. Johan se acerco al borde empezaría a explicar el truco estrella de ese dia.
-Hoy nuestra hermosa chica entrara a este enorme tanque de agua normal, esposada de manos y pies, asado un minuto otro tanque de agua pero es vez lleno de pirañas, animales carnívoros que cuando ven comida pelean contra quien sea por hacer quitar el hambre- hablo Johan tratando de asustar al publico con aura de misterio- Madi buena suerte-me dijo la castaña rio sarcásticamente
-No la necesito-dijo orgullosa de si misma el chico solo rodo los ojos  y termino de poner sus esposas tanto de los pies como de las manos.-Empecemos la cuenta regresiva- grite levantando las manos con las esposas, algunos gritaron de emoción pero noto a dos personas del publico los dos estaban en la parte de atrás no hacían ninguno movimiento, extraño la sonrisa se esfumo, pero  regreso esta vez era falsa estaba preocupada por aquellas dos personas, las mas alocadas hipótesis crecieron en su mente mientras escuchaba al publico,
-1-grito el publico los ayudantes jalaron los pantalones logados dejando ver la parte inferíos de su pequeño traje, también sacaron el saco negro que traía dejando ver el traje completo, era tan diminuto que algunas cosas no si se dejaban a la imaginación de los presentes, gritos, silbidos y uno que otro algo se escucho del publico haciendo sonrojar levemente a Madison, sonreía ampliamente lo malo es que la hermosa sonrisa es falsa.
-2 –gritaron la chica se acerco a la entrada del tanque y cerro lo ojos.
-3- se lanzo al enorme tanque, su corazón palpitaba rápidamente, abrió los ojos para ver mejor lo que hacia, miro atraves del vidrio el publico estaba emocionado  y muy concentrado en los movimientos de la chica, las mismas dos personas extrañas y muy sospechosas a los ojos de Madison veían detenidamente todos sus movimientos, trato de ya no tomarlas importancia pero sus miradas seguían en ella así que era lago difícil.
Trataba de hacer sus movimientos rápidos, el publico solo se concentraba en ella y su movimientos tan meticulosos, una mano suelta falta la otra, listo, ya tenía las manos libres y le quedaban 30 segundos.  El truco empezaba las cosas se ponían interesantes, 10 segundos y no podía quitarse las esposas de los pies las cuales eran las mas pesadas, estaba a punto de sonar la alarma del que había pasado un minuto, y grito desesperada y apanicada que la sacaran de ahí, golpeo el vidrio desesperadamente, un chico se hacer a ella y decía lo mismo: - sáquenla va a morir si no la sacan- grito el pobrecillo chico  todos rodearon el tanque tratando de sacar a la chica, pero la alarma sono y los animales acuáticos salieron de otro tanque de agua. El agua se había vuelto de un color rojo. Todos gritaron eufóricamente asustados y algunos otros estaban apunto de llorar, Aquellos dos chicos miraban extrañados y exaltados, esperaban los dos, el minuto en el que la chica saliera de la nada y era los únicos que sabían lo que pasaría.
-¡Es todo un farsa!-grito una castaña entre el público- Regresen mi dinero es un farsa!-
Algunos voltearon para ver a la dueña de esa voz, enojados y hasta ofendidos la miraron y otros con inocencia. Miraron exaltados y emocionados, algunos pequeños gritos de miedo y emoción.
Madison mojada y titiritando por el frio estaba ahí en el publico, era la dueña de aquella voz, la abrazaron, le felicitaron, uno que otro coqueto le regalo su número, reía y agradecía, mientras como siempre sacaba sus billeteras o celulares. Salió de entre el público y subió a una tarima donde empezaría unos trucos.
-Muy bueno, a cuantos le sacaste el dinero- le susurro al oído Johan, él era el único que sabia la realidad  de Mady, por eso se llevaban bien,  claro el también tenía sus secretos. Ella no le contesto solo lo miro dúrate unas milésimas de segundo y regreso su mirada al público.
- A la magia no se le busca truco-    

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Tomo el resto de su bebida mientras contaba el dinero que había conseguido esa noche, ya era casi de madrugada 300 dólares ero único que tenia, gruño y pido otro trago al barman, con eso apenas subsistiría una semana.  Sentía que alguien al miraba detenidamente como buscando sus movimientos descubrir sus movimientos.  Trato de olvidar  concentrarse en que haría con el poco dinero que tenia.
Po otro lado el moreno seguía a Madison desde su departamento con la esperanza que fuera ella la chica que tanto busaca el FBI, acaba de encontrarla gracias a sus multas de transito de Johan. Tenia al corazonada de que ella fuera la chica que escapo de Londres ya hace unos meses, la misma que se escondía cuando fue el arresto de Elliot un traficante de armas y la misma pequeña que vio cuando su padre encontró el cuerpo del padre de Elliot.
La atracción hacia la castaña ya había aparecido junto a los recuerdos,  El también sentía una mirada en el y hasta que lo seguían, pero cada vez que trataba de voltear un punzada en la cabeza lo obligaba a regresar  la mirada. Extraño demasiado para el, Teniendo un padre policía y una madre muerta tuvo que crecer demasiado rápido, jamás creyó en cosas tontas ni infantiles como la magia. Tal vez la castaña le enseñe un poco  

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Madison ya llevaba demasiadas copas encima. Y las luces de la mañana no la ayudan mucho con su resaca. Tomo sus cosas, pero al mover su vaso un tarjeta debajo del vaso de cristal le llamo la atención,  la miro a contra luz  "Presentante a las 6 en el edificio Pacific Coast, #6"  decía la carta de forma budu era extraña miro por última vez antes de guardarla en su campera. Salio del bar y camino hasta su pequeño departamento. Miro uno de los relojes que tenia en la bolsa, 1:30 pm.  

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La chica iba llegando al departamento mas feo que hubiera podido ver peor que el suyo. Miro que dos chicas que veían atrás de ella. También las habrán llamado- pensó mientras subía las escaleras
- ¿Ustedes viven aquí?
- No - escuche que respondió otra.
- Nos llegaron unas extrañas tarjetas con esta dirección. –
- ¿A ustedes también? – pregunto Madison con extrañesa
- Si - dijo una de las rubias, ya podía verlas a todas.
- ¿Para qué nos querrán? - pregunto con curiosidad alguna de las chicas precentes.
- No lo sé, lo único que les puedo decir es que la puerta está cerrada –
-¡Es demasiado fácil! - dijo una de las chicas mientras se sacaba un pasador de su cabello.
- Quiero ver –alguien la desafio .
La chica se abrió paso entre las que estaban junto a la puerta. Introdujo el pasador en la ranura de la cerradura y en unos segundos la puerta ya estaba abierta.
- Por cierto, soy Carrie - dijo levantándose la chica que había abierto la puerta.
- Yo soy Halley – dijo una entrando al departamento.
- Yo soy Michelle -
- Yo Madison- resopondio algo seca
- Llámenme Lia - dijo la otra rubia con un poco de entusiasmo
- Soy Effy - dijo esta de última haciendo un gesto con la mano.
- Ok, ok ya todas nos conocemos ¡Yupi! Ahora ¿Alguien sabe que hacemos aquí? - dijo una de las rubias que.
- Tranquila rubiecita - dijo Lia.
- Tu también eres rubia, rubiecita - dijo la chica imitando la voz de Lia a la perfección. Aquellas chicas ya le parecían demasiado infantiles pero las ignoro
- No peleen, así no llegaremos a nada - agrego Carrie.
- ¡AHHHH! – se escucho un gritaron al otro lado del departamento. Todas corrieron al lugar del cual provenía el grito.
- ¿Que sucede? – pregunto la castaña a la chica gritona
- Estaba paseando, cuando descubrí esto –respondió mientras señalando el fuego.
-¡Dios mío! Traigan agua - grito una sobresaltada.
Una de las rubias tomo una jarra llena agua que reposaba en el suelo y la vertió sobre el fuego, haciendo que se convirtiera en cristales, los cuales eran absorbidos por un aire proveniente del suelo, y que comenzaba a esparcirse. Me quede pasmada de la impresión.
- ¿Ustedes hicieron esto? - pregunto a la defensiva Carrie.
- ¡Uy! Ya quisiera - se burlo con sarcasmo.
Vi como una de las rubias, Michelle, sacaba su tarjeta. Todas lo hicieron lo mismo y el aire de inmediato se trago las tarjetas.
- ¿QUE DEMONIOS FUE ESO? - pregunto totalmente aterrada una de ellas
Minutos después todo volvió a la normalidad,  y las 6 chicas ya estaban un poco mas calmadas. Pero en una de las paredes del aquel apartamento aparecieron las palabras que hicieron que sus vidas cambiaran

"Ustedes son las elegidas"


¡Holi!
ajdghakjshdjkak me encanta como escribes.
Tus escritos estan aceptados.
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JSKAdsldhak a mi me encanta como escribes tu
Gracias por aceptarlos. Estare pendiente del tema.
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Snow. el Dom 05 Ene 2014, 01:49

Hola, la idea es TOTALMENTE original y súper genialosa(? sdljifasiofjapo Aún puedo participar?  
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 01:54

mariiwis escribió:Hola, la idea es TOTALMENTE original y súper genialosa(? sdljifasiofjapo Aún puedo participar?  
¡Holi!<3, gracias. Sí aún puedes ;)
Espero tú capítulo, bai.
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 01:59

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:adsjshMdke Sólo quería decirte que me encantó la idea y no sé es MUY original y me encantaría participar ¿Todavía se puede?. Si es así... Dejo el capítulo en un rato más. Mis felicitaciones a la que creó la idea. Saludos.
¡Holis! ahdgsjshajjs [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen], gracias<3
Sí aún hay tiempo.
Espero tú capítulo
Besos<33333
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Snow. el Dom 05 Ene 2014, 02:01

Well Aquí te dejo mis escritos.

Bajo la lluvia:
Sabía que llegaría tarde a la práctica, no podía hacer nada para evitarlo. Me quedaría sin el personaje principal por primera vez en mis 17 años de vida, todo por una estúpida lluvia que al parecer solo quería arruinar mi perfecto historial de asistencia. Ya nada tenía sentido sin esa presentación, desde los cinco años estuve esperando protagonizar el lago de los cisnes y ahora todo está arruinado por una estúpida lluvia.
Nunca en la vida me había rendido, mi madre siempre me había enseñado a seguir mis sueños, pero en este momento nada funcionaría, quedaban 5 minutos para el inicio de la práctica y yo estaba esperando un bendito bus que me ayudara a cruzar la mitad de la ciudad. En el fondo sabía que nunca lograría llegar al estudio, ni siquiera al final de la práctica, pero simplemente no lo quería aceptar.
Me encontraba bajo la lluvia, completamente sola, no necesitaba a nadie, de pronto comienza a sonar una melodía tan suave y agradable que me hacía querer morir escuchándola. Con mis zapatillas de ballet totalmente arruinadas comencé a danzar sobre la acera absolutamente mojada, era simplemente como estar en el cielo, según yo nada podía ser mejor que esto, hasta que de pronto apareció él, con sus rizos empapados y una sonrisa que me hacía delirar, era simplemente perfecto. Se acercó hacia mí y tomo tan delicadamente mi cintura, como si estuviera pidiendo permiso para hacerlo, y comenzamos a bailar al ritmo de la bella música que estaba presenciando, él me miró, sus ojos color esmeralda provocaban en mí una cantidad de emociones imposibles de describir.
-Pensé que estarías practicando tus piruetas en un estudio, no en el parque en frente de tu casa –murmuró en mi oído provocando que un pequeño escalofrió recorriera mi espalda-
-No alcance a llegar al estudio a tiempo –susurré a modo de respuesta e inconscientemente agache mi cabeza, con delicadeza tomó mi mentón obligándome a mirar esos hechizantes ojos-
-Solo es una clase, tranquila –susurró dulcemente y sin nada más que decir se acercó a mí haciendo la distancia entre nosotros inexistente.

Mi perdida:
Todos me decían cuanto lamentaban la perdida, todos expresaban su lastima por mí y todos trataban de consolarme.
Nadie podría sentir lo que yo estaba sintiendo en este minuto, la tristeza me invadía de una manera tan perturbadora que me dejaba tan quieta como una estatua y tan inexpresiva como una hoja de papel, absolutamente en blanco.
Podía sentir su presencia, él estaba justo a mi lado viendo cómo su cuerpo era enterrado y por primera vez desde que él se fue no me sentí sola, de un momento a otro sentí como la paz invadía mi cuerpo, reemplazando por completo el sentimiento de tristeza.
Y entonces lo comprendí, él estaba provocando ese sentimiento de paz en mi interior, él deseaba que yo estuviera tranquila. Sentí como alguien sutilmente me abrazó por la espalda, sin embargo al darme media vuelta no había nadie y nuevamente comprendí que era él. Esa era nuestra despedida y sin poder evitarlo solté una lágrima.

Mentiras - Capitulo 7:
-No sabía que sabias de mi existencia, bonita –Habló con un notorio tono de arrogancia-
-Lamentablemente existes –Touché, punto para Alli, me levanté del suelo sin demostrar ni una pizca de miedo- Creí que estabas en la preparatoria Redbridge.
-Estaba, tú lo dijiste, pero como tú viniste a Kingston yo te seguí, es mi deber –Colocó un brazo en el árbol intentando impedirme el paso- No saldrás de esta tan fácil bonita –Mencionó seguro, reí irónicamente y rodeé el árbol por el lado contrario en el que él estaba-
-Adiós idiota –Dije sonriendo por mi “victoria” aunque sabía que él no me veía, deje de sonreír y comencé a correr como si mi vida dependiera de ello, y la verdad es que si lo hace, ese tipo es un mafioso, el miedo me consumía por completo, ¿Por qué es su deber seguirme? ¿Me mataran al igual que a mis padres?, al parecer pensar y correr no son una buena combinación ya que tropecé estúpidamente dirigiéndome directo al suelo duro y frio que había en los pasillos, ya preparada para sentirlo contra mi cara, sentía como si todo pasara en cámara lenta, de pronto sentí como dos manos sostenían mi cintura evitando mi no deseado encuentro con el frio suelo, levanté mi mirada para ver quién era “mi salvador”, nada más ni nada menos que el rubio que me traía loca desde que lo conocí-
-No deberías correr por los pasillos, Alli –Mencionó tan cerca de mi cara que sentía su fresco aliento, aun manteníamos nuestras posiciones y parecía como si cada vez se volvieran más cercanas-
-Eso solo cuenta cuando hay más alumnos en los pasillos –Dije sobre sus labios, al parecer no era idea mía que nos acercábamos cada vez más-
-Claro, por eso tropezaste –Pronunció lentamente, estábamos tan cerca que cada palabra que decíamos provocaba un roce de labios, se convertía una tortura no poder sentir sus labios sobre los míos-
-Tan solo fue mala suerte –Mencioné suavemente, hasta hablar se estaba volviendo una tortura-
-Y que te haya atrapado ¿Es buena o mala suerte? –Sentía como si de pronto sus azulinos ojos tuvieran el poder de hipnotizarme-
-Buena, definitivamente –susurré en sus deseables labios-
-Y besarme ¿Sería bueno o malo? –Mencionó con un leve brillo en sus ojos-
-Mmm eso sería… -No me dejo terminar ya que se acercó más para por fin unir nuestros labios, ¡Me estaba besando! Dios, nuestros labios se acoplaban perfectamente, como dos piezas de un rompecabezas, definitivamente sus labios eran adictivos, sin embargo debido a la necesidad de respirar nos separamos-
-y bien… ¿Bueno o malo? –Preguntó con una sonrisa traviesa en su rostro, definitivo este chico me mata-
-Mmm creo que deberías averiguarlo –reí divertida y salí corriendo mientras él me gritaba tramposa y comenzaba a seguirme-
                                               ~o~
-¡Lo sabía! Sabía que ustedes terminarían juntos –Chilló mi prima mientras se sentaba en el sillón de la sala junto a mí con un tarro de Nutella y un paquete de galletas Oreo en las manos- ¿Besa bien? ¿Te gusta?
-Lau, solo fue un beso no nos estamos comprometiendo –reí ante la loca idea de matrimonio- Si besa bien, y la verdad es que no sé si me gusta –Hice una mueca al mencionar lo último-
-¿O sea solo fue un beso? ¿Y qué paso después? –Interrogó mi prima mientras intentaba abrir el tarro-
-Sí, solo un maravilloso beso –Dije embobada pensando en sus dulces labios- Pues me comenzó a perseguir y choqué contigo –reí-
-Por eso tenía cara de decepcionado cuando lo vi, ¡Lo abandonaste! –Acusó Laura-
-No es cierto, solo lo deje con una duda –Sonreí al pensar que lo iba a ver mañana-
-¿Estás pensando en él? –Asentí sin pensar- ¡Te gusta! –Asentí nuevamente con una boba sonrisa en la cara y mi prima soltó un leve grito-
-Buenas noches Lau –Me despedí mientras me ponía de pie para dirigirme a mi habitación-
-Sueña con el duende –Gritó mientras subía la escalera, reí y seguí mi camino a mi habitación-
~o~
2:34 am, justo esa hora marcaba el reloj de mi mueble, no podía dormir con las mil cosas que tenía en mente como “¿Por qué Nicholas tiene que seguirme?” o “¿Nicholas le dirá a alguien lo de mis padres?”  Tenía miles de preguntas que me atormentaban impidiéndome dormir tranquilamente, maldita sea la hora en la que mi padre se involucró con esos tipos.
                                                    ~o~
-¡Mierda! –Chilló mi prima al quemarse con café mientras servía en su termo-
-Buenos días Lau –Mencione mientras entraba a la cocina, donde se encontraba mi prima-
-Buenos días Alli –Saludó de espaldas y se dio media vuelta para verme, río al ver un accesorio que estaba de más en mi atuendo- Alli ¿Sabes que está nublado afuera? ¿Para que los lentes de sol? –Volvió a reír mientras preguntaba-
-Lo sé pero es preferible tenerlos en este momento –Dije mientras dirigía una mano al marco de mis lentes para levantarlos ligeramente, revelando mis horribles ojeras-
-¡Mi Dios! ¿Qué te paso? ¿Hutcherson te visitó anoche y te golpeó? –Mencionó esto último riendo-
-Lau, es enserio ¡Parezco Zombi! –Exageré y volví a bajar mis lentes-
                                                ~o~
-Lindos lentes pero ¿Has visto el clima que hay? –preguntó riendo Josh, mientras yo cerraba el casillero estrepitosamente-
-No molestes Hutcherson, es preferible que este con lentes, créeme –respondí mientras caminaba dirigiéndome hacia el salón de matemáticas-
-¡Oh vamos! No puede ser tan malo ¿O sí? –bromeó adelantándose y comenzando a caminar de espaldas para poder mirarme- Si es que estas preocupada porque puede pensar el idiota de mi hermanastro, relájate a él le gustas aunque seas una pobretona tirada bajo un puente –río de su mala broma y simplemente me fue inevitable soltar una boba sonrisa- ¡Oh Mi Dios! ¿Lo que veo es una sonrisa de enamorada? –Se detuvo de repente provocando que chocara con él, quite la sonrisa de mi cara instantáneamente al sentir su cuerpo contra el mío- Admítelo, Niall te tiene loca de amor –dijo comenzando a caminar de espaldas nuevamente, yo simplemente seguí caminando con un “leve” sonrojo en mis mejillas-
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por aurelia. el Dom 05 Ene 2014, 02:11

Acá mi capítulo c: es la primera parte del segundo capítulo, así que el final está caca

Spoiler:
El pasillo del instituto no era como mi hermana había contado. Donde quiera que mirara chicas cotilleaban acerca de sus vacaciones. Al cabo de recorrer dos pasillos más, nos detuvimos junto a un par de casilleros, uno ocupado, y el otro vacío.

— Bien —dijo Mary, alzando sus brazos—. Hasta aquí llegas tú. Mi casillero está del otro lado.

Sin decir una palabra más, Mary caminó hacia su casillero. Suspiré y miré a mi alrededor en busca de alguien con quien hablar, pero no había nadie, a excepción del chico que había visto antes, Logan. Al mirarlo de más cerca me di cuenta de que sus labios eran finos, y su cuerpo estaba en forma, con músculos por donde mirara.

Mi reacción instintiva al obtener contacto visual fue apartar la mirada, aunque quería seguir observando. Sin embargo, él solo siguió hablando con aquel chico pelirrojo que estaba a su lado. Era como si no me hubiera visto, como si yo fuera invisible para él. Volví la vista a mi casillero ya abierto, y guardé algunos libros que llevaba.

Sentí una presencia a mi lado, pero seguí concentrada en buscar uno de mis libros.

— ¿Eres Megan Fields? —susurró una voz tan suave como las almohadas de plumas.

— Ajá —respondí, sin mirar al lado.

— Logan Lerman, un gusto. Tu hermana es muy conocida aquí, es… bastante agradable.

— Escucha —dije, algo enojada—. Si quieres una cita con mi hermana, pues pídesela, de seguro querrá tener a otro chico en su expediente.

— ¿Perdón? —preguntó él, confundido.

Quizá había sido algo grosera. Estaba lista para pedir disculpas, cuando volteé a mirarlo, y quedé sin palabras. Normalmente me pasaba esto cuando discutía con mamá, siempre me quedaba sin palabras. De cerca, Logan parecía un ángel, de aquellos mencionados en historias románticas y —en algunos casos—, terroríficas. Su tez pálida combinaba perfectamente con sus ojos que cambiaban de azul a verde, aquel cabello negro desordenado daba un aspecto de rebeldía a su rostro, justo como a mí me gustaba. Pero, había un problema. Él había sido muy cordial, amable hasta el punto de querer apretar sus mejillas. Él era demasiado perfecto para mí.

— Nada, lo siento. No quise ser tan grosera, normalmente no soy así. En verdad lo siento mucho —me disculpé rápidamente.

— No te preocupes —aún más perfecto—. ¿Crees que podamos empezar de nuevo, princesa?

— Megan Fields —comencé, algo aturdida por su halago.

— Logan Lerman —respondió, tomando mi mano y besándola.

— Un chico me ha besado la mano, que lindo…

Logan soltó una carcajada, y de inmediato mis mejillas se colocaron rojas como un tomate. Ahora deseaba ser un tomate aplastado, verdaderamente lo deseaba. Estaba pensando en voz alta, había dicho eso en voz alta. ¡Lo había dicho en voz alta! Dios, trágame tierra, trágame tierra.

— Digo, nunca me habían besado la mano, así que, fue lindo, pero raro a la vez. Ya sabes… —solté una risita nerviosa.

— Lo entiendo, pero hay otra cosa que no me cabe en la cabeza —él se acercó y me tocó la mejilla—. ¿Cómo puede ser que alguien tan linda, no haya tenido un beso en su mano?

— Ahora si lo tuve —dije nerviosamente.

Estaba nerviosa, muy nerviosa. Cuando pequeña, acostumbraba a ser nerviosa, y mi padre ordenaba a que respirara mientras contaba hasta tres. Así que eso fue lo que hice. Sin que Logan se percatara, respiré profundamente, conté hasta tres, y exhalé.

Una campana resonó por todo el pasillo, sobresaltándome. Gracias a Dios ya era hora para entrar a clases, pues juraba que me ahogaría con mi propia respiración, luego me  desmayaría, y… No, no quería hacer el ridículo, sería un trágame tierra más en mi vida.

—  Y, ¿Estás en el equipo de fútbol americano? —pregunté, entablando una conversación decente.

— Exacto. Me sirve mucho para mis estudios, además mis padres están muy interesados en mi salud física, ya sabes, comer sano, hacer deporte, es igual a vivir sano.

— Genial —susurré—. Yo practico natación, no es algo tan conocido ni practicado por acá, pero me gusta.

— Acá hay un taller de natación —sonrío, mientras me miraba—. Es seguro y entretenido, al menos que seas como Spider-man.

— ¿Spider-man? ¿Qué tiene que ver? —pregunté, mientras maldecía por estar llegando al aula que me correspondía a primera hora.

— ¿Ves al chico que está hablando junto a una rubia? —indicó a un muchacho musculoso vestido con una camisa roja—. Su madre le obligó a que entrara en natación, a los días de entrenamiento, casi se ahoga. No sabía nadar, ni si quiera sabía colocarse un flotador.

Estaba confundida. ¿Qué tenía que ver un superhéroe con alguien que no sabe nadar? Al parecer Logan captó mi gesto de confusión.

— Te preguntarás porque le llaman Spider-man —yo asentí—. Le dicen así por el campamento del año pasado. Tenía una gran araña en su cara al despertar, comenzó a gritar como loco. Desde ahí le llaman Spider. De todas formas, es un idiota —soltó un bufido—. Ha dejado cinco chicas embarazadas en un año.

— ¡Que atractivo! —exclamé irónicamente, odiaba esa clase de hombres—. Es bueno saberlo, Logan.

— No lo encuentras atractivo de verdad, ¿Cierto? —preguntó asqueado.

— ¿Hablas en serio? ¡No, qué asco! Solo imagina… —no pensé más en lo que había imaginado. 

— Me parece bien que lo encuentres asqueroso. ¡Bien! Hasta aquí llega usted, señorita —indicó mi horario, en el cual salía el aula que me correspondía.

— Eso creo —musité, besando su mejilla en forma de despedida.

Noté que se sonrojaba un poco. Quizá era el calor que comenzaba a sofocar los pasillos de la institución. Si, debía ser eso.

— Nos vemos luego, Megan —susurró.

— Adiós Logan —me despedí apresuradamente.

Entré en el aula con los demás alumnos que corrían para alcanzar un puesto alejado de los maestros. Divise a Mary en los últimos bancos, con el puesto del lado desocupado. Recorrí el aula hasta llegar al banco.

— ¡Buen día, señorita-rita-rita! —chilló Mary, cuando yo ya estaba sentada.

— ¿Estás borracha? ¿Drogada, quizá? —pregunté rápidamente, colocando el dorso de mi mano en su frente.

Delante de nosotras un chico se sentó. Lo único que vi de él fue su espesa cabellera larga y ondulada de color castaño.

— Un chico lindo se sienta delante de nosotras —musitó mi amiga— ¡Atención! Un chico lindo se sienta delante de nosotras, Mega.

El chico se dio la vuelta, y hundí mi cabeza en el libro que tenía en la mesa. Vi de reojo a Mary, y ella hizo una sonrisa tan tierna que parecía un puchero. Sólo, imagínense una muchacha rubia con mechas cafés, peinada con una perfecta trenza francesa, haciendo una sonrisa tan grande que hiciera parecer que sus ojos azules se achinaran cada vez más.

— ¡Hola! —exclamó, hundí aún más mi cabeza—. Soy Marilyn, pero suelen decirme Mary. Ella es Megan —pellizcó mi pierna—, saluda, Mega.

— Hola —susurré, sacando el cabello que se había colocado en mi cara.

— M&M —dijo el chico de rulos—. Linda combinación. Un gusto, soy Cam.

— ¿Cam? ¿Es un apodo dado por tus amigos o algo así? —pregunté, algo confusa. ¿Es que todos tenían apodos raros?

— No —el negó con la cabeza—, desde pequeño me llaman así.

Se encogió de hombros. Miré a Mary y nos colocamos a reír. Él nos miró, y noté sus ojos. Sus hermosos ojos. Cam tenía unos ojos verdes, que combinaban con su tez blanca y su cabello castaño.

— A estas alturas, todos se han dado cuenta de que estoy aquí, pero nadie para de hablar. ¿Es así? —habló una grave voz desde el frente.

Miré a Cam, pero este ya se había dado vuelta. La maestra estaba enfurecida, y parecía que estallaría en unos segundos. Nos miraba como si fuéramos juguetes que ella podía destruir, y la imagen de Hulk vino a mi mente. Ella era una versión de aquel superhéroe, solo que en versión mujer, y en versión villana. Hulk-woman.

— Debo contarte algo, es sobre Logan —le susurré a mi amiga, una sonrisa se asomó en su rostro.

— Cuéntame ya, no resistiré dos horas sin saber lo que ocurrió entre tú y mi mejor amigo —la palabra mejor amigo me daba un sabor agrio en mi boca.

— Debes esperar, Hulk-woman se ve ruda —dije, ella soltó una pequeña risa. 

— ¿Ruda? Yo diría que se ve aburrida —hizo un sonido con su boca—. Imagínate, estar dos horas aburrida con sus lecciones de cómo ser empalagosa.

— ¿Eh? Creo que te has equivocado de palabra —susurré—. Empalagosa es una persona que aburre por su ternura o dulzura…

— ¿A quién le importa? —me interrumpió bruscamente—. Lo que quería explicar es lo aburrida que es esta maestra. 

● ● ● ●


A las horas después, Mary jugaba con su celular, el cual se encontraba en sus piernas para no llamar la atención. A nadie le importaba mucho el primer día, pues solo eran presentaciones de los profesores, información sobre el instituto, y demás cosas. Seguí enviándome mensajes con mi hermana, la cual me preguntaba qué había pasado con Logan y Edward. Entendía la parte de Logan, pero, ¿Edward? Había sido solo un contacto visual, nada más que eso. Mi celular vibró nuevamente.

Tranquila, hermanita. Sé que no ocurrió nada con Ed, pero está loco contigo. Solo habla de ti, de ti, y… ¡Oh! De ti. Sobre lo de Lerman, ten cuidado, él es un peque, inmaduro total, ¿entiendes? – acción con Logan, + acción con Ed. ¡Mega! x cierto, escuché que tienes un compañero muy lindo. ¿Cam? Así se llama, ¿No? 

¿Qué debía responder? Jugué un rato con las palabras, hasta que supe lo que contestaría. Respondí:

¿Ed? ¿Loco por mí? Vamos, to2 sabemos que no es así. ¿Peque? No se ve peque, Annie. No estoy interesada en “+ acción, o – acción”, enserio necesito tu ayuda con lo de papá y mamá. Por cierto, no se llama Cam, solo le dicen así.

El timbre sonó fuertemente, pero mi mano seguía suspendida en la parte superior de mi celular. Mary tiró levemente de mi cabello, mientras miraba hacia fuera del aula. Seguí su mirada y me encontré con Annie esperando a alguien. Debe estar esperando a Cam, pensé luego de mirar su mensaje nuevamente. Pero Cam parecía un buen chico, ¿Estaba intentando imitar el rol de buena hija? Sacudí mi cabeza y me paré bruscamente del asiento. Llevé a Mary de la mano, y al pasar por el lado de mi hermana, tomó mi cabello, tirando de mí hacia atrás.

— ¡Duele! —me quejé mientras ella sostenía el mechón entre sus dedos.

— Vengan conmigo —nos dijo a ambas. 

Caminamos hasta llegar a la cafetería. Estaba pintada de color beige, y tenía ventanas de tamaño mediano, con las cuales se podía vislumbrar el patio. Grandes mesas se ubicaban alrededor de la cafetería, y junto a ellas había sillas en forma de bancas. Nos colocamos en la fila correspondiente, con chicos delante de nosotras.

— Lamentable que sean nuevas —susurró Annie—. No saben la asquerosa comida que sirven aquí.

— ¿Y tú? ¿Cómo te acostumbraste? —preguntó Mary.

Mi hermana soltó una risa burlona.

— Segundo y último año, cariño —se dio la vuelta y le sonrió a Mary.

Una vez que obtuvimos la comida nos dirigimos a una mesa ubicada en la esquina, al parecer usada siempre por Annie. En esta estaba Edward, Logan, y todos los del equipo de fútbol americano. Al llegar allí, doblamos bruscamente a una mesa llena de chicas. Las populares.

— ¿Nos sentaremos allí? —preguntó Mary a Annie—. Porque no pienso hacerlo.

— Tranquila, solo les diré que debo hablar con mi bella hermanita, y nos vamos a una de las mesas de allá.

Noté que torcía la boca. Conocía perfectamente a Annie, y esta vez su mueca decía: Que asco. Era obvio, mi hermana siempre fue popular, nunca se sintió parte de un grupo de adolescentes marginados ni mucho menos solitarios. Ella pertenecía a las chicas chillonas, chismosas y enamoradizas. Esperé junto a Mary, sin saber qué hacer cuando un par de chicas amenazaba con matarme, solo con una mirada. No sabía si esconderme, o llevarme a Mary hacia otro lado.

— Ya está, asunto arreglado —dijo Annie tras darse la vuelta para mirarnos—. Vamos a sentarnos.

Cuando ya estábamos sentadas en una mesa solitaria, Annie mordió su manzana, y se limpió el jugo que le corría con el dorso de su mano. Aún no entendía como era popular, siendo que estas eran tan delicadas…

— ¿De qué querías hablar? —pregunté, dejando la bandeja de comida a un lado, y comiendo la manzana.

— Megan, estoy comiendo, déjame terminar.

Coloqué la manzana bruscamente en aquella bandeja roja. Me resultaba incómodo el estar sentada en una mesa sin ningún ser pasando alrededor, escuchando las risas que sonaban desde otras alejadas.

— Esto aburre y apesta. ¿Nos dirás por qué diablos nos trajiste acá? Estás siendo una empalagosa.

Por alguna razón, Mary se llevaba horrible con Annie. Lo peor es que ninguna de las dos había mencionado la razón. Pero, lo más probable, es que fuera por un chico.

— ¿Empalagosa? —pregunté. Mary debía tener alguna rara obsesión con esa palabra.

— Cariño, soy todo menos empalagosa —musitó Annie, mirándola con los ojos ardiendo.

— Lo que sea. Es solo una palabra, no importa —Annie y yo rodamos los ojos al mismo tiempo—. Y no me rueden los ojos, señoritas con buena redacción. Volviendo al tema, dime, Annie, ¿Cuál es tu problema?

Presentía que Annie se pararía y golpearía a mi amiga, pero no lo hizo. Solo se curvó en la banca, golpeando con sus dedos la mesa.

— Pues las palabras te deberían importar, cariño, al menos que quieras ser una fracasada conocida como la chica que no sabía el significado de empalagosa. De todas formas, no me puedo creer aún el truco que quieren llevar a cabo para convencer a mis padres de que Megan es la hija perfecta.

— ¿Hija perfecta? —pregunté algo confundida. Yo no lo hacía por mí, sino que por Luce.

— Eso mismo, ¿Hija perfecta? —Mary colocó su codo en la mesa, apoyando su mejilla en la mano.

— Exacto. No me vengan con la historia de ser un ejemplo para nuestra hermana, ni con el cuento de querer tener un chico perfecto. Porque a ti —me indicó con el dedo—, no te gustan los chicos perfectos, hermanita.

— ¿Desde cuándo sabes que me gusta y que no? —pregunté, con mi puño cerrado por la rabia que me causaba hablar de ese tema con mi hermana, incluyendo a mi mejor amiga presente.

— Desde que eras un bebé —ella mordió su manzana otra vez, mientras suspiraba fuertemente—. Eres todo lo contrario a mí, Megan. Mientras yo soy una terca, egoísta, falsa, egocéntrica y fiestera, Megan es correcta, solidaria, cariñosa y sin hacer ningún esfuerzo, todos los chicos caen a tus pies. No pienses que te tengo envidia, jamás la tendría de ti. Te he soportado durante dieciséis años —tomó aire para seguir hablando—. Y, te daré un consejo, por primera vez en mi vida te voy a dar uno. No juegues con el amor, no finjas que lo amas, sea a Edward, Logan, o cualquier imbécil. Solo te traerá problemas.

— Megan, puede que tu hermana tenga razón —dijo Mary con un leve gemido. Dejó caer su palma en la mesa—. Quizá lo mejor sea que les digas a tus padres…

Un sabor agrio se esparció en mi boca. ¿Decirles a mis padres? ¿Dejar que Annie fuera un ejemplo para Luce? No era una buena idea. Pero tampoco era una buena idea engañar a Logan.

Cuando Mary tosió fuertemente, salí bruscamente de mi nube de pensamientos. Enterré mis uñas en la manzana.

— Puedo decirle a Logan que lo necesito para eso. No creo que haya algún problema… Solo sería por un tiempo, nada más.

El súbito pensamiento de utilizar a Logan hizo que mi mano se enterrara aún más en la manzana. De todas formas, si él quería, no lo estaría utilizando, ¿O sí? Miré a Marilyn, esperando alguna respuesta de su parte.

No hubo respuesta alguna. El único sonido que había en la cafetería eran las risas de los demás. Sentí unos pasos cerca de la mesa, era Logan. Lucía más bien que en la mañana, sus pequeñas ojeras y ojos cansados por el sueño habían desaparecido, y una sonrisa se asomaba en su rostro. 

— Oh, oh —susurré para mi misma.
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 03:37

mariiwis escribió:Well Aquí te dejo mis escritos.

Bajo la lluvia:
Sabía que llegaría tarde a la práctica, no podía hacer nada para evitarlo. Me quedaría sin el personaje principal por primera vez en mis 17 años de vida, todo por una estúpida lluvia que al parecer solo quería arruinar mi perfecto historial de asistencia. Ya nada tenía sentido sin esa presentación, desde los cinco años estuve esperando protagonizar el lago de los cisnes y ahora todo está arruinado por una estúpida lluvia.
Nunca en la vida me había rendido, mi madre siempre me había enseñado a seguir mis sueños, pero en este momento nada funcionaría, quedaban 5 minutos para el inicio de la práctica y yo estaba esperando un bendito bus que me ayudara a cruzar la mitad de la ciudad. En el fondo sabía que nunca lograría llegar al estudio, ni siquiera al final de la práctica, pero simplemente no lo quería aceptar.
Me encontraba bajo la lluvia, completamente sola, no necesitaba a nadie, de pronto comienza a sonar una melodía tan suave y agradable que me hacía querer morir escuchándola. Con mis zapatillas de ballet totalmente arruinadas comencé a danzar sobre la acera absolutamente mojada, era simplemente como estar en el cielo, según yo nada podía ser mejor que esto, hasta que de pronto apareció él, con sus rizos empapados y una sonrisa que me hacía delirar, era simplemente perfecto. Se acercó hacia mí y tomo tan delicadamente mi cintura, como si estuviera pidiendo permiso para hacerlo, y comenzamos a bailar al ritmo de la bella música que estaba presenciando, él me miró, sus ojos color esmeralda provocaban en mí una cantidad de emociones imposibles de describir.
-Pensé que estarías practicando tus piruetas en un estudio, no en el parque en frente de tu casa –murmuró en mi oído provocando que un pequeño escalofrió recorriera mi espalda-
-No alcance a llegar al estudio a tiempo –susurré a modo de respuesta e inconscientemente agache mi cabeza, con delicadeza tomó mi mentón obligándome a mirar esos hechizantes ojos-
-Solo es una clase, tranquila –susurró dulcemente y sin nada más que decir se acercó a mí haciendo la distancia entre nosotros inexistente.

Mi perdida:
Todos me decían cuanto lamentaban la perdida, todos expresaban su lastima por mí y todos trataban de consolarme.
Nadie podría sentir lo que yo estaba sintiendo en este minuto, la tristeza me invadía de una manera tan perturbadora que me dejaba tan quieta como una estatua y tan inexpresiva como una hoja de papel, absolutamente en blanco.
Podía sentir su presencia, él estaba justo a mi lado viendo cómo su cuerpo era enterrado y por primera vez desde que él se fue no me sentí sola, de un momento a otro sentí como la paz invadía mi cuerpo, reemplazando por completo el sentimiento de tristeza.
Y entonces lo comprendí, él estaba provocando ese sentimiento de paz en mi interior, él deseaba que yo estuviera tranquila. Sentí como alguien sutilmente me abrazó por la espalda, sin embargo al darme media vuelta no había nadie y nuevamente comprendí que era él. Esa era nuestra despedida y sin poder evitarlo solté una lágrima.

Mentiras - Capitulo 7:
-No sabía que sabias de mi existencia, bonita –Habló con un notorio tono de arrogancia-
-Lamentablemente existes –Touché, punto para Alli, me levanté del suelo sin demostrar ni una pizca de miedo- Creí que estabas en la preparatoria Redbridge.
-Estaba, tú lo dijiste, pero como tú viniste a Kingston yo te seguí, es mi deber –Colocó un brazo en el árbol intentando impedirme el paso- No saldrás de esta tan fácil bonita –Mencionó seguro, reí irónicamente y rodeé el árbol por el lado contrario en el que él estaba-
-Adiós idiota –Dije sonriendo por mi “victoria” aunque sabía que él no me veía, deje de sonreír y comencé a correr como si mi vida dependiera de ello, y la verdad es que si lo hace, ese tipo es un mafioso, el miedo me consumía por completo, ¿Por qué es su deber seguirme? ¿Me mataran al igual que a mis padres?, al parecer pensar y correr no son una buena combinación ya que tropecé estúpidamente dirigiéndome directo al suelo duro y frio que había en los pasillos, ya preparada para sentirlo contra mi cara, sentía como si todo pasara en cámara lenta, de pronto sentí como dos manos sostenían mi cintura evitando mi no deseado encuentro con el frio suelo, levanté mi mirada para ver quién era “mi salvador”, nada más ni nada menos que el rubio que me traía loca desde que lo conocí-
-No deberías correr por los pasillos, Alli –Mencionó tan cerca de mi cara que sentía su fresco aliento, aun manteníamos nuestras posiciones y parecía como si cada vez se volvieran más cercanas-
-Eso solo cuenta cuando hay más alumnos en los pasillos –Dije sobre sus labios, al parecer no era idea mía que nos acercábamos cada vez más-
-Claro, por eso tropezaste –Pronunció lentamente, estábamos tan cerca que cada palabra que decíamos provocaba un roce de labios, se convertía una tortura no poder sentir sus labios sobre los míos-
-Tan solo fue mala suerte –Mencioné suavemente, hasta hablar se estaba volviendo una tortura-
-Y que te haya atrapado ¿Es buena o mala suerte? –Sentía como si de pronto sus azulinos ojos tuvieran el poder de hipnotizarme-
-Buena, definitivamente –susurré en sus deseables labios-
-Y besarme ¿Sería bueno o malo? –Mencionó con un leve brillo en sus ojos-
-Mmm eso sería… -No me dejo terminar ya que se acercó más para por fin unir nuestros labios, ¡Me estaba besando! Dios, nuestros labios se acoplaban perfectamente, como dos piezas de un rompecabezas, definitivamente sus labios eran adictivos, sin embargo debido a la necesidad de respirar nos separamos-
-y bien… ¿Bueno o malo? –Preguntó con una sonrisa traviesa en su rostro, definitivo este chico me mata-
-Mmm creo que deberías averiguarlo –reí divertida y salí corriendo mientras él me gritaba tramposa y comenzaba a seguirme-
                                               ~o~
-¡Lo sabía! Sabía que ustedes terminarían juntos –Chilló mi prima mientras se sentaba en el sillón de la sala junto a mí con un tarro de Nutella y un paquete de galletas Oreo en las manos- ¿Besa bien? ¿Te gusta?
-Lau, solo fue un beso no nos estamos comprometiendo –reí ante la loca idea de matrimonio- Si besa bien, y la verdad es que no sé si me gusta –Hice una mueca al mencionar lo último-
-¿O sea solo fue un beso? ¿Y qué paso después? –Interrogó mi prima mientras intentaba abrir el tarro-
-Sí, solo un maravilloso beso –Dije embobada pensando en sus dulces labios- Pues me comenzó a perseguir y choqué contigo –reí-
-Por eso tenía cara de decepcionado cuando lo vi, ¡Lo abandonaste! –Acusó Laura-
-No es cierto, solo lo deje con una duda –Sonreí al pensar que lo iba a ver mañana-
-¿Estás pensando en él? –Asentí sin pensar- ¡Te gusta! –Asentí nuevamente con una boba sonrisa en la cara y mi prima soltó un leve grito-
-Buenas noches Lau –Me despedí mientras me ponía de pie para dirigirme a mi habitación-
-Sueña con el duende –Gritó mientras subía la escalera, reí y seguí mi camino a mi habitación-
~o~
2:34 am, justo esa hora marcaba el reloj de mi mueble, no podía dormir con las mil cosas que tenía en mente como “¿Por qué Nicholas tiene que seguirme?” o “¿Nicholas le dirá a alguien lo de mis padres?”  Tenía miles de preguntas que me atormentaban impidiéndome dormir tranquilamente, maldita sea la hora en la que mi padre se involucró con esos tipos.
                                                    ~o~
-¡Mierda! –Chilló mi prima al quemarse con café mientras servía en su termo-
-Buenos días Lau –Mencione mientras entraba a la cocina, donde se encontraba mi prima-
-Buenos días Alli –Saludó de espaldas y se dio media vuelta para verme, río al ver un accesorio que estaba de más en mi atuendo- Alli ¿Sabes que está nublado afuera? ¿Para que los lentes de sol? –Volvió a reír mientras preguntaba-
-Lo sé pero es preferible tenerlos en este momento –Dije mientras dirigía una mano al marco de mis lentes para levantarlos ligeramente, revelando mis horribles ojeras-
-¡Mi Dios! ¿Qué te paso? ¿Hutcherson te visitó anoche y te golpeó? –Mencionó esto último riendo-
-Lau, es enserio ¡Parezco Zombi! –Exageré y volví a bajar mis lentes-
                                                ~o~
-Lindos lentes pero ¿Has visto el clima que hay? –preguntó riendo Josh, mientras yo cerraba el casillero estrepitosamente-
-No molestes Hutcherson, es preferible que este con lentes, créeme –respondí mientras caminaba dirigiéndome hacia el salón de matemáticas-
-¡Oh vamos! No puede ser tan malo ¿O sí? –bromeó adelantándose y comenzando a caminar de espaldas para poder mirarme- Si es que estas preocupada porque puede pensar el idiota de mi hermanastro, relájate a él le gustas aunque seas una pobretona tirada bajo un puente –río de su mala broma y simplemente me fue inevitable soltar una boba sonrisa- ¡Oh Mi Dios! ¿Lo que veo es una sonrisa de enamorada? –Se detuvo de repente provocando que chocara con él, quite la sonrisa de mi cara instantáneamente al sentir su cuerpo contra el mío- Admítelo, Niall te tiene loca de amor –dijo comenzando a caminar de espaldas nuevamente, yo simplemente seguí caminando con un “leve” sonrojo en mis mejillas-

¡Holi! 🍌 
Me encantaron tus escritos. Estan aceptados.
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 03:39

Magda. escribió:Acá mi capítulo c: es la primera parte del segundo capítulo, así que el final está caca

Spoiler:
El pasillo del instituto no era como mi hermana había contado. Donde quiera que mirara chicas cotilleaban acerca de sus vacaciones. Al cabo de recorrer dos pasillos más, nos detuvimos junto a un par de casilleros, uno ocupado, y el otro vacío.

— Bien —dijo Mary, alzando sus brazos—. Hasta aquí llegas tú. Mi casillero está del otro lado.

Sin decir una palabra más, Mary caminó hacia su casillero. Suspiré y miré a mi alrededor en busca de alguien con quien hablar, pero no había nadie, a excepción del chico que había visto antes, Logan. Al mirarlo de más cerca me di cuenta de que sus labios eran finos, y su cuerpo estaba en forma, con músculos por donde mirara.

Mi reacción instintiva al obtener contacto visual fue apartar la mirada, aunque quería seguir observando. Sin embargo, él solo siguió hablando con aquel chico pelirrojo que estaba a su lado. Era como si no me hubiera visto, como si yo fuera invisible para él. Volví la vista a mi casillero ya abierto, y guardé algunos libros que llevaba.

Sentí una presencia a mi lado, pero seguí concentrada en buscar uno de mis libros.

— ¿Eres Megan Fields? —susurró una voz tan suave como las almohadas de plumas.

— Ajá —respondí, sin mirar al lado.

— Logan Lerman, un gusto. Tu hermana es muy conocida aquí, es… bastante agradable.

— Escucha —dije, algo enojada—. Si quieres una cita con mi hermana, pues pídesela, de seguro querrá tener a otro chico en su expediente.

— ¿Perdón? —preguntó él, confundido.

Quizá había sido algo grosera. Estaba lista para pedir disculpas, cuando volteé a mirarlo, y quedé sin palabras. Normalmente me pasaba esto cuando discutía con mamá, siempre me quedaba sin palabras. De cerca, Logan parecía un ángel, de aquellos mencionados en historias románticas y —en algunos casos—, terroríficas. Su tez pálida combinaba perfectamente con sus ojos que cambiaban de azul a verde, aquel cabello negro desordenado daba un aspecto de rebeldía a su rostro, justo como a mí me gustaba. Pero, había un problema. Él había sido muy cordial, amable hasta el punto de querer apretar sus mejillas. Él era demasiado perfecto para mí.

— Nada, lo siento. No quise ser tan grosera, normalmente no soy así. En verdad lo siento mucho —me disculpé rápidamente.

— No te preocupes —aún más perfecto—. ¿Crees que podamos empezar de nuevo, princesa?

— Megan Fields —comencé, algo aturdida por su halago.

— Logan Lerman —respondió, tomando mi mano y besándola.

— Un chico me ha besado la mano, que lindo…

Logan soltó una carcajada, y de inmediato mis mejillas se colocaron rojas como un tomate. Ahora deseaba ser un tomate aplastado, verdaderamente lo deseaba. Estaba pensando en voz alta, había dicho eso en voz alta. ¡Lo había dicho en voz alta! Dios, trágame tierra, trágame tierra.

— Digo, nunca me habían besado la mano, así que, fue lindo, pero raro a la vez. Ya sabes… —solté una risita nerviosa.

— Lo entiendo, pero hay otra cosa que no me cabe en la cabeza —él se acercó y me tocó la mejilla—. ¿Cómo puede ser que alguien tan linda, no haya tenido un beso en su mano?

— Ahora si lo tuve —dije nerviosamente.

Estaba nerviosa, muy nerviosa. Cuando pequeña, acostumbraba a ser nerviosa, y mi padre ordenaba a que respirara mientras contaba hasta tres. Así que eso fue lo que hice. Sin que Logan se percatara, respiré profundamente, conté hasta tres, y exhalé.

Una campana resonó por todo el pasillo, sobresaltándome. Gracias a Dios ya era hora para entrar a clases, pues juraba que me ahogaría con mi propia respiración, luego me  desmayaría, y… No, no quería hacer el ridículo, sería un trágame tierra más en mi vida.

—  Y, ¿Estás en el equipo de fútbol americano? —pregunté, entablando una conversación decente.

— Exacto. Me sirve mucho para mis estudios, además mis padres están muy interesados en mi salud física, ya sabes, comer sano, hacer deporte, es igual a vivir sano.

— Genial —susurré—. Yo practico natación, no es algo tan conocido ni practicado por acá, pero me gusta.

— Acá hay un taller de natación —sonrío, mientras me miraba—. Es seguro y entretenido, al menos que seas como Spider-man.

— ¿Spider-man? ¿Qué tiene que ver? —pregunté, mientras maldecía por estar llegando al aula que me correspondía a primera hora.

— ¿Ves al chico que está hablando junto a una rubia? —indicó a un muchacho musculoso vestido con una camisa roja—. Su madre le obligó a que entrara en natación, a los días de entrenamiento, casi se ahoga. No sabía nadar, ni si quiera sabía colocarse un flotador.

Estaba confundida. ¿Qué tenía que ver un superhéroe con alguien que no sabe nadar? Al parecer Logan captó mi gesto de confusión.

— Te preguntarás porque le llaman Spider-man —yo asentí—. Le dicen así por el campamento del año pasado. Tenía una gran araña en su cara al despertar, comenzó a gritar como loco. Desde ahí le llaman Spider. De todas formas, es un idiota —soltó un bufido—. Ha dejado cinco chicas embarazadas en un año.

— ¡Que atractivo! —exclamé irónicamente, odiaba esa clase de hombres—. Es bueno saberlo, Logan.

— No lo encuentras atractivo de verdad, ¿Cierto? —preguntó asqueado.

— ¿Hablas en serio? ¡No, qué asco! Solo imagina… —no pensé más en lo que había imaginado. 

— Me parece bien que lo encuentres asqueroso. ¡Bien! Hasta aquí llega usted, señorita —indicó mi horario, en el cual salía el aula que me correspondía.

— Eso creo —musité, besando su mejilla en forma de despedida.

Noté que se sonrojaba un poco. Quizá era el calor que comenzaba a sofocar los pasillos de la institución. Si, debía ser eso.

— Nos vemos luego, Megan —susurró.

— Adiós Logan —me despedí apresuradamente.

Entré en el aula con los demás alumnos que corrían para alcanzar un puesto alejado de los maestros. Divise a Mary en los últimos bancos, con el puesto del lado desocupado. Recorrí el aula hasta llegar al banco.

— ¡Buen día, señorita-rita-rita! —chilló Mary, cuando yo ya estaba sentada.

— ¿Estás borracha? ¿Drogada, quizá? —pregunté rápidamente, colocando el dorso de mi mano en su frente.

Delante de nosotras un chico se sentó. Lo único que vi de él fue su espesa cabellera larga y ondulada de color castaño.

— Un chico lindo se sienta delante de nosotras —musitó mi amiga— ¡Atención! Un chico lindo se sienta delante de nosotras, Mega.

El chico se dio la vuelta, y hundí mi cabeza en el libro que tenía en la mesa. Vi de reojo a Mary, y ella hizo una sonrisa tan tierna que parecía un puchero. Sólo, imagínense una muchacha rubia con mechas cafés, peinada con una perfecta trenza francesa, haciendo una sonrisa tan grande que hiciera parecer que sus ojos azules se achinaran cada vez más.

— ¡Hola! —exclamó, hundí aún más mi cabeza—. Soy Marilyn, pero suelen decirme Mary. Ella es Megan —pellizcó mi pierna—, saluda, Mega.

— Hola —susurré, sacando el cabello que se había colocado en mi cara.

— M&M —dijo el chico de rulos—. Linda combinación. Un gusto, soy Cam.

— ¿Cam? ¿Es un apodo dado por tus amigos o algo así? —pregunté, algo confusa. ¿Es que todos tenían apodos raros?

— No —el negó con la cabeza—, desde pequeño me llaman así.

Se encogió de hombros. Miré a Mary y nos colocamos a reír. Él nos miró, y noté sus ojos. Sus hermosos ojos. Cam tenía unos ojos verdes, que combinaban con su tez blanca y su cabello castaño.

— A estas alturas, todos se han dado cuenta de que estoy aquí, pero nadie para de hablar. ¿Es así? —habló una grave voz desde el frente.

Miré a Cam, pero este ya se había dado vuelta. La maestra estaba enfurecida, y parecía que estallaría en unos segundos. Nos miraba como si fuéramos juguetes que ella podía destruir, y la imagen de Hulk vino a mi mente. Ella era una versión de aquel superhéroe, solo que en versión mujer, y en versión villana. Hulk-woman.

— Debo contarte algo, es sobre Logan —le susurré a mi amiga, una sonrisa se asomó en su rostro.

— Cuéntame ya, no resistiré dos horas sin saber lo que ocurrió entre tú y mi mejor amigo —la palabra mejor amigo me daba un sabor agrio en mi boca.

— Debes esperar, Hulk-woman se ve ruda —dije, ella soltó una pequeña risa. 

— ¿Ruda? Yo diría que se ve aburrida —hizo un sonido con su boca—. Imagínate, estar dos horas aburrida con sus lecciones de cómo ser empalagosa.

— ¿Eh? Creo que te has equivocado de palabra —susurré—. Empalagosa es una persona que aburre por su ternura o dulzura…

— ¿A quién le importa? —me interrumpió bruscamente—. Lo que quería explicar es lo aburrida que es esta maestra. 

● ● ● ●


A las horas después, Mary jugaba con su celular, el cual se encontraba en sus piernas para no llamar la atención. A nadie le importaba mucho el primer día, pues solo eran presentaciones de los profesores, información sobre el instituto, y demás cosas. Seguí enviándome mensajes con mi hermana, la cual me preguntaba qué había pasado con Logan y Edward. Entendía la parte de Logan, pero, ¿Edward? Había sido solo un contacto visual, nada más que eso. Mi celular vibró nuevamente.

Tranquila, hermanita. Sé que no ocurrió nada con Ed, pero está loco contigo. Solo habla de ti, de ti, y… ¡Oh! De ti. Sobre lo de Lerman, ten cuidado, él es un peque, inmaduro total, ¿entiendes? – acción con Logan, + acción con Ed. ¡Mega! x cierto, escuché que tienes un compañero muy lindo. ¿Cam? Así se llama, ¿No? 

¿Qué debía responder? Jugué un rato con las palabras, hasta que supe lo que contestaría. Respondí:

¿Ed? ¿Loco por mí? Vamos, to2 sabemos que no es así. ¿Peque? No se ve peque, Annie. No estoy interesada en “+ acción, o – acción”, enserio necesito tu ayuda con lo de papá y mamá. Por cierto, no se llama Cam, solo le dicen así.

El timbre sonó fuertemente, pero mi mano seguía suspendida en la parte superior de mi celular. Mary tiró levemente de mi cabello, mientras miraba hacia fuera del aula. Seguí su mirada y me encontré con Annie esperando a alguien. Debe estar esperando a Cam, pensé luego de mirar su mensaje nuevamente. Pero Cam parecía un buen chico, ¿Estaba intentando imitar el rol de buena hija? Sacudí mi cabeza y me paré bruscamente del asiento. Llevé a Mary de la mano, y al pasar por el lado de mi hermana, tomó mi cabello, tirando de mí hacia atrás.

— ¡Duele! —me quejé mientras ella sostenía el mechón entre sus dedos.

— Vengan conmigo —nos dijo a ambas. 

Caminamos hasta llegar a la cafetería. Estaba pintada de color beige, y tenía ventanas de tamaño mediano, con las cuales se podía vislumbrar el patio. Grandes mesas se ubicaban alrededor de la cafetería, y junto a ellas había sillas en forma de bancas. Nos colocamos en la fila correspondiente, con chicos delante de nosotras.

— Lamentable que sean nuevas —susurró Annie—. No saben la asquerosa comida que sirven aquí.

— ¿Y tú? ¿Cómo te acostumbraste? —preguntó Mary.

Mi hermana soltó una risa burlona.

— Segundo y último año, cariño —se dio la vuelta y le sonrió a Mary.

Una vez que obtuvimos la comida nos dirigimos a una mesa ubicada en la esquina, al parecer usada siempre por Annie. En esta estaba Edward, Logan, y todos los del equipo de fútbol americano. Al llegar allí, doblamos bruscamente a una mesa llena de chicas. Las populares.

— ¿Nos sentaremos allí? —preguntó Mary a Annie—. Porque no pienso hacerlo.

— Tranquila, solo les diré que debo hablar con mi bella hermanita, y nos vamos a una de las mesas de allá.

Noté que torcía la boca. Conocía perfectamente a Annie, y esta vez su mueca decía: Que asco. Era obvio, mi hermana siempre fue popular, nunca se sintió parte de un grupo de adolescentes marginados ni mucho menos solitarios. Ella pertenecía a las chicas chillonas, chismosas y enamoradizas. Esperé junto a Mary, sin saber qué hacer cuando un par de chicas amenazaba con matarme, solo con una mirada. No sabía si esconderme, o llevarme a Mary hacia otro lado.

— Ya está, asunto arreglado —dijo Annie tras darse la vuelta para mirarnos—. Vamos a sentarnos.

Cuando ya estábamos sentadas en una mesa solitaria, Annie mordió su manzana, y se limpió el jugo que le corría con el dorso de su mano. Aún no entendía como era popular, siendo que estas eran tan delicadas…

— ¿De qué querías hablar? —pregunté, dejando la bandeja de comida a un lado, y comiendo la manzana.

— Megan, estoy comiendo, déjame terminar.

Coloqué la manzana bruscamente en aquella bandeja roja. Me resultaba incómodo el estar sentada en una mesa sin ningún ser pasando alrededor, escuchando las risas que sonaban desde otras alejadas.

— Esto aburre y apesta. ¿Nos dirás por qué diablos nos trajiste acá? Estás siendo una empalagosa.

Por alguna razón, Mary se llevaba horrible con Annie. Lo peor es que ninguna de las dos había mencionado la razón. Pero, lo más probable, es que fuera por un chico.

— ¿Empalagosa? —pregunté. Mary debía tener alguna rara obsesión con esa palabra.

— Cariño, soy todo menos empalagosa —musitó Annie, mirándola con los ojos ardiendo.

— Lo que sea. Es solo una palabra, no importa —Annie y yo rodamos los ojos al mismo tiempo—. Y no me rueden los ojos, señoritas con buena redacción. Volviendo al tema, dime, Annie, ¿Cuál es tu problema?

Presentía que Annie se pararía y golpearía a mi amiga, pero no lo hizo. Solo se curvó en la banca, golpeando con sus dedos la mesa.

— Pues las palabras te deberían importar, cariño, al menos que quieras ser una fracasada conocida como la chica que no sabía el significado de empalagosa. De todas formas, no me puedo creer aún el truco que quieren llevar a cabo para convencer a mis padres de que Megan es la hija perfecta.

— ¿Hija perfecta? —pregunté algo confundida. Yo no lo hacía por mí, sino que por Luce.

— Eso mismo, ¿Hija perfecta? —Mary colocó su codo en la mesa, apoyando su mejilla en la mano.

— Exacto. No me vengan con la historia de ser un ejemplo para nuestra hermana, ni con el cuento de querer tener un chico perfecto. Porque a ti —me indicó con el dedo—, no te gustan los chicos perfectos, hermanita.

— ¿Desde cuándo sabes que me gusta y que no? —pregunté, con mi puño cerrado por la rabia que me causaba hablar de ese tema con mi hermana, incluyendo a mi mejor amiga presente.

— Desde que eras un bebé —ella mordió su manzana otra vez, mientras suspiraba fuertemente—. Eres todo lo contrario a mí, Megan. Mientras yo soy una terca, egoísta, falsa, egocéntrica y fiestera, Megan es correcta, solidaria, cariñosa y sin hacer ningún esfuerzo, todos los chicos caen a tus pies. No pienses que te tengo envidia, jamás la tendría de ti. Te he soportado durante dieciséis años —tomó aire para seguir hablando—. Y, te daré un consejo, por primera vez en mi vida te voy a dar uno. No juegues con el amor, no finjas que lo amas, sea a Edward, Logan, o cualquier imbécil. Solo te traerá problemas.

— Megan, puede que tu hermana tenga razón —dijo Mary con un leve gemido. Dejó caer su palma en la mesa—. Quizá lo mejor sea que les digas a tus padres…

Un sabor agrio se esparció en mi boca. ¿Decirles a mis padres? ¿Dejar que Annie fuera un ejemplo para Luce? No era una buena idea. Pero tampoco era una buena idea engañar a Logan.

Cuando Mary tosió fuertemente, salí bruscamente de mi nube de pensamientos. Enterré mis uñas en la manzana.

— Puedo decirle a Logan que lo necesito para eso. No creo que haya algún problema… Solo sería por un tiempo, nada más.

El súbito pensamiento de utilizar a Logan hizo que mi mano se enterrara aún más en la manzana. De todas formas, si él quería, no lo estaría utilizando, ¿O sí? Miré a Marilyn, esperando alguna respuesta de su parte.

No hubo respuesta alguna. El único sonido que había en la cafetería eran las risas de los demás. Sentí unos pasos cerca de la mesa, era Logan. Lucía más bien que en la mañana, sus pequeñas ojeras y ojos cansados por el sueño habían desaparecido, y una sonrisa se asomaba en su rostro. 

— Oh, oh —susurré para mi misma.

¡Holi!
Estoy enamorada de tu foto de perfil, es tan... perfecta, idk.
¿Ese capítulo es de la novela de la firma verdad?, ah, amé la sinopsis.
Tu escrito esta aceptado.
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Vicky. el Dom 05 Ene 2014, 03:40

●B.r.a.t● escribió:
Vicky2001 escribió:
●B.r.a.t● escribió:Hola vicky!!!
Me ha encanado la idea de que no solo sea un hisoria me gusta si que me gusta.
Bueno aqui están mis escritos.

Prologo:


El frio era terrible, los copos de nieve le cortaban cada pequeña herida que tenía alrededor de sus brazos desnudos, la chica seguía jadeado de dolor y el llanto no la ayudaba. Cada ser que tenía en su pequeña vida había muerto, cada persona a la que le había entregado su cariño la habían dejado descaradamente, se sentía sucia y mal utiliza porque eso era lo que el hombre le había hecho,  utilizarla. Una y un Millón de formas de acabar con su vida pasaban por su mente, esa forma tan miserable y poco humana como la habían tratado no tenia precio, veía la muerte con cada paso que daba.
No podía más consigo misma, su alma tenía un peso enorme, no quería más dolor. Se dejo caer en la blanca acera gracias a la nieve, la gente pasaba a su lado como si fuera un perro más, hasta ella se consideraba algo así, tan mal utilizada. Soñaba con poder cerrar los ojo y que todo sea bueno y color de rosa como debería ser.  
El diablo vestido de traje, con un bastón que lo sostenía y de ojos verdes se paro frente a la fría chica, la miro y ladeo la cabeza, le chica levanto la mirada dejando ver las oscuras ojeras que habitaban debajo de su ojos, el hombre la levanto con delicadeza y sonrió con malicia. Los rotos labios de la chica solo pudieron formular una sola palabra después de todo lo dicho por el hombre promesas. “Iré”.
.***.
Fumaba un cigarrillo que algún hombre mayor y probablemente con esposa le había ofrecido, es para mantener la garganta caliente se repite a sí misma, sus largas y delgadas piernas temblaban de frio, los hombres la miraban con lujuria y mujeres que pasaban la miraban mal, no era su culpa haber tenido  aquel tipo de padre y tampoco haber sido vendida a unos tipos que la sacaban al mundo real sin alguna protección más que un pequeño paquete plateado, para que no saliera un chistecito.
El negocio iba mal o eso era lo que había escuchado, un hombre mayor había estado secuestrando a sus compañeras de “esquina”. La adrenalina, el alcohol y veneno de cigarrillo se combinaba con su sangre, dentro de ella ya solo entraban cosas innecesarias ¿y que le daban por entrar en ella? eran un par de billetes que al final no eran para ella son para los tipos a los cuales está obligada a trabajar. Un hombre se paro junto a ella y esta le ofreció sus servicios, el con gusto acepto y la llevo en su viejo auto hasta un hotel de mala muerte, entro en ella y al finalizar le dejo un par de billetes para luego volver a su esquina.
Un auto lujoso y de un color oscuro no se había movido de la esquina frente a la que ella se paraba  en toda la noche, se estaba empezando a asustar no quería terminar peor, pero ¿eso se podía? Tal vez, tomo valor y sensualmente camino con otro cigarrillo en la mano hacia el auto. Golpeo levemente la ventilla del auto esta se abrió y un hombre de cabello canoso y de imponentes ojos verdes salió de ahí, le ofreció unos billetes por no entrar en ella, pero dijo algo mas algo que hizo que hizo que le brillaran los ojos a la chica, subió al auto del demonio vendiendo algo  que no tenía. Su alma    
.***.
Deambulaba por los pasillos del hospital, con ojeras y cara de sufrimiento. Pero la pobre no podía poner otra cara, la depresión y su pasado la habían aplastado, estaba en guerra contra ella misma y había estado ganado su yo interior. Una de las enfermeras la encontró y trato de llevarla de nuevo a su habitación pero solo recibió un golpe y uno cuantos insultos de parte de la chica. Siguió su camino para salir del lugar donde la trataban como una loca depresiva. Sintió el aire golpear su blanca cara y como la seguridad del grupo de ayuda la buscaban con preocupación de tener a una paciente fuera de la cama o en terapia. Sus antecedentes no eran los mejores, así que después de su reacción agresiva y  su intento de escape ya llevaría de nuevo a su cárcel mental.
Estaba fuera otra vez en el mundo donde había crecido sola, donde había sido maltratada y utiliza pero no estaba nada bien más bien todo está mucho peor por lo menos en el hospital comía y tenía una cama en la cual dormir aunque no fuera cómoda mientras acá afuera moría de hambre, en el frio tenue de la acera y la soledad era su mejor amiga y era lo único con lo que contaba. Saco una pequeña bolsa de platico que contenía dentro de ella un delicioso polvo blanco así como lo único que la mantenía viva, en su mano extendida hizo una hilera no tan larga con un poco del polvo, acerco su nariz y lo inhalo todo lo que tenía en su mano, sintió como su cuerpo se calentaba poco a poco y sus pupilas de dilataban.    
El hombre de ojos hermosos caminada por la calles buscando a una pobre alma a la cual “salvar” vio a la chica sentada y como inhalaba alguna de las sustancias que él mismo había traficado, sonrió y miro a la chica como el hambre y la sed de venganza la corrompían y como su pasado y la chica mala que tiene dentro pide a gritos salir de nuevo. Una vez que la tuvo frente a él, saco de  su bolsillo con caja de galletas que no había querido terminar y se las lanzo a la chica. Parecía que tenía un cartel en la cara que decía al muy fácil de descifrar. Presa Fácil.  
.***.
Convencidas de que él las llevaría al cielo,  fueron llevadas a lo más oscuro del infierno pensando que estaban entre las rosas cuando su único regalo de navidad fue un arma, pero se sentían queridas, no eran utilizadas –o eso pensaban ellas– hacían lo que ellas querías, a cambio de poder divertirse y cobrar las cuentas del jefe al mismo tiempo. Creyeron que todo era color de rosa hasta que la mataron por desobedecer.



Las Ilucionistas.:

Capítulo 4.

-
El dia acaba, el sol caía y  para muchos ya era hora de dormir o tal vez de salir del trabajo, llegar a casa con la familia. Pero las cosas cambiaban con Madison, su vida empieza en la noche cuando el sol se oculta y los niños ya están en sus casas, era fácil saber por que, no tiene trabajo y mucho menos una familia segura, es  triste pero es su realidad.  
La chica salió tranquilamente de su pequeño departamento que paga con lo poco que llegaba  robar en el camino a casa y también lo que ganaba con su show en le centro de la ciudad. Lo que había robado hace ya unos mese en Londres se había agotada demasiado rápido, y estaba escanciando la comida y bebida en su departamento.
Con gafas de sol y capucha salió, los policías podrían reconocer  a la chica que le robo al casino mas grande  de Londres, Se siente demasiado argullosa de ello, fue la persona que burlo cámaras y le robo hasta al ultimo cliente y hasta a los trabajadores de aquel ya en quiebra casino, lo mejor es que no la pudieron atrapar, se había burla de la policía británica y de en especial aquel moreno de cabellos negros que la había perseguido por todo el aeropuerto, caminaba con la cabeza agachada por la gran ciudad de Nueva York y entro a lo que se le llamaría bodega, pero no lo era, hay con ayuda de otra tres personas hacia un par de shows donde aparte de robar a los presentes y  a sus ayudantes, hacia un show de magia mostraba sus  habilidades de ilusionista al mundo bueno solo a una pequeña cifra de Nueva York.
Hoy la castaña tenía pensado hacer un truco de escapatoria, su mejor truco hasta ahora, sus extrañas formas de ilusionar al publico, aunque también es muy hábil con las manos, eso ya lo sabíamos.
Sin darse cuanta cambiarían esta noche varias cosas tanto en ella y en su “trabajo”  El lugar estaba medio lleno de gente que esperaban por ver como hacia su trabajo  y les robaba a todos y cada uno de ellos, Hoy comeré bien  o tal vez  tomaría unos buenos tragos en un buen bar pensaba y sonreía extrañamente.
Llego a lo que seria en una forma extraña su camerino tiro su capucha lejos de su vista, se miro al espejo trataba de metalizarse para no hacer una estupidez afuera en el escenario, Se cambio de uno jeans oscuros a un pequeño traje  que maravillaba alguno, odiaba aquella ropa pero aquello atraía mas gente y mas del sexo masculino algo que la hacia reír.
-Con ustedes la maravillosa, la asombrosa, la única ¡Madison!-dijo el presentador un hombre algo rechoncho y con un bigote  color grisáceo, algo calvo era buen agente pero tenia que mantener a tres personas en casa, la chica subió hasta el gran tanque lleno de agua cristalina, Beso la mejilla del gordinflón y por ahí le saco la billetera y a la velocidad de la luz saco un par de dólares y regreso la billetera a su lugar, Se sentía mal al sacarle dinero a alguien como el que tenia que mantener a mas de una persona, le entrego el dinero a una ayudante con quien mas hablaba de todo el equipo, quien se podría decir que confía, pero la verdad es que no confía en nadie.
-Damas y Caballeros hoy aremos lo inimaginable por que recuerden que nada es imposible-dijo una vez que el gordinflón bajo del tanque de agua – pero recuerden que todo es un simple ilusión y mientras mas cerca ven menos verán- le gustaba hacer algunos acertijos y confundir a su publico. Johan se acerco al borde empezaría a explicar el truco estrella de ese dia.
-Hoy nuestra hermosa chica entrara a este enorme tanque de agua normal, esposada de manos y pies, asado un minuto otro tanque de agua pero es vez lleno de pirañas, animales carnívoros que cuando ven comida pelean contra quien sea por hacer quitar el hambre- hablo Johan tratando de asustar al publico con aura de misterio- Madi buena suerte-me dijo la castaña rio sarcásticamente
-No la necesito-dijo orgullosa de si misma el chico solo rodo los ojos  y termino de poner sus esposas tanto de los pies como de las manos.-Empecemos la cuenta regresiva- grite levantando las manos con las esposas, algunos gritaron de emoción pero noto a dos personas del publico los dos estaban en la parte de atrás no hacían ninguno movimiento, extraño la sonrisa se esfumo, pero  regreso esta vez era falsa estaba preocupada por aquellas dos personas, las mas alocadas hipótesis crecieron en su mente mientras escuchaba al publico,
-1-grito el publico los ayudantes jalaron los pantalones logados dejando ver la parte inferíos de su pequeño traje, también sacaron el saco negro que traía dejando ver el traje completo, era tan diminuto que algunas cosas no si se dejaban a la imaginación de los presentes, gritos, silbidos y uno que otro algo se escucho del publico haciendo sonrojar levemente a Madison, sonreía ampliamente lo malo es que la hermosa sonrisa es falsa.
-2 –gritaron la chica se acerco a la entrada del tanque y cerro lo ojos.
-3- se lanzo al enorme tanque, su corazón palpitaba rápidamente, abrió los ojos para ver mejor lo que hacia, miro atraves del vidrio el publico estaba emocionado  y muy concentrado en los movimientos de la chica, las mismas dos personas extrañas y muy sospechosas a los ojos de Madison veían detenidamente todos sus movimientos, trato de ya no tomarlas importancia pero sus miradas seguían en ella así que era lago difícil.
Trataba de hacer sus movimientos rápidos, el publico solo se concentraba en ella y su movimientos tan meticulosos, una mano suelta falta la otra, listo, ya tenía las manos libres y le quedaban 30 segundos.  El truco empezaba las cosas se ponían interesantes, 10 segundos y no podía quitarse las esposas de los pies las cuales eran las mas pesadas, estaba a punto de sonar la alarma del que había pasado un minuto, y grito desesperada y apanicada que la sacaran de ahí, golpeo el vidrio desesperadamente, un chico se hacer a ella y decía lo mismo: - sáquenla va a morir si no la sacan- grito el pobrecillo chico  todos rodearon el tanque tratando de sacar a la chica, pero la alarma sono y los animales acuáticos salieron de otro tanque de agua. El agua se había vuelto de un color rojo. Todos gritaron eufóricamente asustados y algunos otros estaban apunto de llorar, Aquellos dos chicos miraban extrañados y exaltados, esperaban los dos, el minuto en el que la chica saliera de la nada y era los únicos que sabían lo que pasaría.
-¡Es todo un farsa!-grito una castaña entre el público- Regresen mi dinero es un farsa!-
Algunos voltearon para ver a la dueña de esa voz, enojados y hasta ofendidos la miraron y otros con inocencia. Miraron exaltados y emocionados, algunos pequeños gritos de miedo y emoción.
Madison mojada y titiritando por el frio estaba ahí en el publico, era la dueña de aquella voz, la abrazaron, le felicitaron, uno que otro coqueto le regalo su número, reía y agradecía, mientras como siempre sacaba sus billeteras o celulares. Salió de entre el público y subió a una tarima donde empezaría unos trucos.
-Muy bueno, a cuantos le sacaste el dinero- le susurro al oído Johan, él era el único que sabia la realidad  de Mady, por eso se llevaban bien,  claro el también tenía sus secretos. Ella no le contesto solo lo miro dúrate unas milésimas de segundo y regreso su mirada al público.
- A la magia no se le busca truco-    

{..::..::..}


Tomo el resto de su bebida mientras contaba el dinero que había conseguido esa noche, ya era casi de madrugada 300 dólares ero único que tenia, gruño y pido otro trago al barman, con eso apenas subsistiría una semana.  Sentía que alguien al miraba detenidamente como buscando sus movimientos descubrir sus movimientos.  Trato de olvidar  concentrarse en que haría con el poco dinero que tenia.
Po otro lado el moreno seguía a Madison desde su departamento con la esperanza que fuera ella la chica que tanto busaca el FBI, acaba de encontrarla gracias a sus multas de transito de Johan. Tenia al corazonada de que ella fuera la chica que escapo de Londres ya hace unos meses, la misma que se escondía cuando fue el arresto de Elliot un traficante de armas y la misma pequeña que vio cuando su padre encontró el cuerpo del padre de Elliot.
La atracción hacia la castaña ya había aparecido junto a los recuerdos,  El también sentía una mirada en el y hasta que lo seguían, pero cada vez que trataba de voltear un punzada en la cabeza lo obligaba a regresar  la mirada. Extraño demasiado para el, Teniendo un padre policía y una madre muerta tuvo que crecer demasiado rápido, jamás creyó en cosas tontas ni infantiles como la magia. Tal vez la castaña le enseñe un poco  

{..::..::..}


Madison ya llevaba demasiadas copas encima. Y las luces de la mañana no la ayudan mucho con su resaca. Tomo sus cosas, pero al mover su vaso un tarjeta debajo del vaso de cristal le llamo la atención,  la miro a contra luz  "Presentante a las 6 en el edificio Pacific Coast, #6"  decía la carta de forma budu era extraña miro por última vez antes de guardarla en su campera. Salio del bar y camino hasta su pequeño departamento. Miro uno de los relojes que tenia en la bolsa, 1:30 pm.  

{..::..::..}


La chica iba llegando al departamento mas feo que hubiera podido ver peor que el suyo. Miro que dos chicas que veían atrás de ella. También las habrán llamado- pensó mientras subía las escaleras
- ¿Ustedes viven aquí?
- No - escuche que respondió otra.
- Nos llegaron unas extrañas tarjetas con esta dirección. –
- ¿A ustedes también? – pregunto Madison con extrañesa
- Si - dijo una de las rubias, ya podía verlas a todas.
- ¿Para qué nos querrán? - pregunto con curiosidad alguna de las chicas precentes.
- No lo sé, lo único que les puedo decir es que la puerta está cerrada –
-¡Es demasiado fácil! - dijo una de las chicas mientras se sacaba un pasador de su cabello.
- Quiero ver –alguien la desafio .
La chica se abrió paso entre las que estaban junto a la puerta. Introdujo el pasador en la ranura de la cerradura y en unos segundos la puerta ya estaba abierta.
- Por cierto, soy Carrie - dijo levantándose la chica que había abierto la puerta.
- Yo soy Halley – dijo una entrando al departamento.
- Yo soy Michelle -
- Yo Madison- resopondio algo seca
- Llámenme Lia - dijo la otra rubia con un poco de entusiasmo
- Soy Effy - dijo esta de última haciendo un gesto con la mano.
- Ok, ok ya todas nos conocemos ¡Yupi! Ahora ¿Alguien sabe que hacemos aquí? - dijo una de las rubias que.
- Tranquila rubiecita - dijo Lia.
- Tu también eres rubia, rubiecita - dijo la chica imitando la voz de Lia a la perfección. Aquellas chicas ya le parecían demasiado infantiles pero las ignoro
- No peleen, así no llegaremos a nada - agrego Carrie.
- ¡AHHHH! – se escucho un gritaron al otro lado del departamento. Todas corrieron al lugar del cual provenía el grito.
- ¿Que sucede? – pregunto la castaña a la chica gritona
- Estaba paseando, cuando descubrí esto –respondió mientras señalando el fuego.
-¡Dios mío! Traigan agua - grito una sobresaltada.
Una de las rubias tomo una jarra llena agua que reposaba en el suelo y la vertió sobre el fuego, haciendo que se convirtiera en cristales, los cuales eran absorbidos por un aire proveniente del suelo, y que comenzaba a esparcirse. Me quede pasmada de la impresión.
- ¿Ustedes hicieron esto? - pregunto a la defensiva Carrie.
- ¡Uy! Ya quisiera - se burlo con sarcasmo.
Vi como una de las rubias, Michelle, sacaba su tarjeta. Todas lo hicieron lo mismo y el aire de inmediato se trago las tarjetas.
- ¿QUE DEMONIOS FUE ESO? - pregunto totalmente aterrada una de ellas
Minutos después todo volvió a la normalidad,  y las 6 chicas ya estaban un poco mas calmadas. Pero en una de las paredes del aquel apartamento aparecieron las palabras que hicieron que sus vidas cambiaran

"Ustedes son las elegidas"


¡Holi!
ajdghakjshdjkak me encanta como escribes.
Tus escritos estan aceptados.
Besos.<333

JSKAdsldhak a mi me encanta como escribes tu  
Gracias por aceptarlos. Estare pendiente del tema.
Besos.

 :amor: ¡Ay! ¡haces qué me sonroje!
;)
 :muack: 
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Re: A new story. {inscripciones cerradas.

Mensaje por Fantaisie. el Dom 05 Ene 2014, 08:56

Acabo de ver que estoy en la lista de escritoras alksjdaslkdjaslkdjaslkdj <3 No puedo esperar para comenzar  

Te mando un beso, linda. (y sigo molestando a la gente con esto pero) ¡Feliz Año nuevo!  :hug: 
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