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Breakeven {Audiciones Cerradas}

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kira. el Lun 30 Dic 2013, 9:43 pm

Holaaa, me paso por acá porque, dios, que idea mas tierna. Well, espera mi ficha, que ya ya me la pongo a hacer.


See here my boyfriend:
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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Invitado el Lun 30 Dic 2013, 10:56 pm

.Steph. escribió:
MiaElizabeth escribió:
Elizabeth Steele


Nombre: Elizabeth Destiny Steele.
Edad: 19 años.
Descripción Psicológica: Bipolar, la palabra clave para descifrar el extraño carácter de Elizabeth Steele. El mas simple e inofensivo comentario que la haga sentirse amenazada o humillada puede llegar a irritarla a sobremanera y cambiar su estado de tranquilo a explosivo. Sin embargo, para ser mas claros y no dar una definición mas larga, su personalidad se puede describir en cuatro sencillas fases:
•Estoy feliz: La fase uno muestra a una chica divertida y carismática, con la que puedes mantener una sana conversación. En esta clase de humor Elizabeth se caracteriza por ser simpática y amable, siempre haciendo reír a los demás con sus ocurrencias y ese espíritu aventurero que heredo de su padre. Igualmente se comporta con inmadurez y tiende a utilizar el llamado "sarcasmo" con regularidad.
•No estoy bien: Aquí la situación cambia, sigue manteniendo su buen humor y simpatía pero notas algo diferente en ella. Sus ojos celestes ya no tienen ese brillo de siempre, y su actitud se torna un poco mas seria y tranquila. En esta fase, Elizabeth tiende mucho a alejarse de los demás.
•Estoy mal: ¡Alerta roja!, Elizabeth esta mal, lo que significa que estará un poco irritable y violenta, cualquier cosa que le moleste, por mas pequeña que sea, lograra que pase a la fase cuatro.
•Estoy furiosa: Aquí la cosa cambia radicalmente. Violenta, mal hablada, impulsiva, vengativa e hiriente. Si la encuentras de este humor será mejor que retrocedas lentamente mientras puedas esquivar los objetos que te lance para lastimarte. Odia profundamente que la vean llorar, eso la hace sentirse débil y vulnerable. Tienes que ser una persona muy especial para que Elizabeth te deje verla triste.
A veces puede aparentar ser una chica vacía, pero ella es buena y gentil, con las personas que lo merecen claro. No le gusta ver a sus amigos o familiares sufrir, puede llegar a hacer miles de tonterías e incluso hacer el ridículo por tan solo sacarte una simple sonrisa.
Si no eres una persona de su agrado no hay ningún problema, la vida sigue y ella puede ignorarte, así de sencillo. Pero si la buscas la encuentras y si le haces algo que la haga enojar o sentirse humillada hay problemas, y graves, se vengara de ti sin importarle las consecuencias que eso pueda acarrear, porque si la humillas ella te humilla el doble, si te burlas ella se burla el doble, si la lastimas ella te lastima el doble, así que por conveniencia es mejor tenerla de aliada que de enemiga.
No hay poder humano que pueda hacer cambiarla de parecer, desde el principio tienes que dar una buena primera impresión ya que eso definirá como te tratara en el futuro, con ella no puedes enmendar ningún error, si hiciste una tontería desde el inicio que no fue de su agrado, Elizabeth se encargara de recordartelo todos los días de tu vida.
Representante: Perrie Edwards.
Rol: Niall Horan - Mejores amigos.
Pequeña historia: Elizabeth y Niall se conocieron en el jardín de niños. Beth era la típica niña ordenada que siempre entregaba sus trabajos, mantenía su lugar limpio y comía su almuerzo con cubiertos y una servilleta para evitar mancharse. Mientras que Niall era todo lo contrario: desordenado, incumplido y problemático. Como se podía predecir, su primer encuentro fue un completo desastre, Niall termino con el delicioso almuerzo de Beth en la cabeza y la pequeña Elizabeth con su uniforme manchado por la bebida sabor chocolate del rubio. Desde ese momento ambos niños se declararon la guerra. No había un día en el que no pelearan por la mas mínima provocación por parte de el, ya que molestar a la rubia se había convertido en un hobbie. A Niall le llamaba mucho la atención aquel carácter tranquilo pero a la vez explosivo de Elizabeth, mientras que la pequeña niña se preguntaba porque Niall era tan desordenado y repugnante. Claro, estaba en la edad de pensar que los niños tenían germenes y que lo mejor era no tocarlos o acercarceles. Aunque, secretamente, Beth siempre pensó que Niall era un niño muy lindo.
Pasaron los años y para la sorpresa de todo ser viviente que los conociera, esa rivalidad entre ambos termino convirtiéndose en una hermosa amistad. Al llegar a la pubertad, ambos se dieron el tiempo de hablar y notaron que congeniaban y tenían varias cosas en común. Tuvieron que provocar una pelea de comida en la cafetería escolar, recibir un fuerte regaño por parte del director y pasar dos horas castigados en detención para poder hablar, pero al final todo resulto bien para ellos y terminaron convirtiéndose en muy buenos amigos.
¿Quien diría que una relación tan mala termino por ser buena al final de todo?, Niall se había convertido en el confidente de Beth y viceversa. ¿Alguien se atrevía a romperle el corazón a Elizabeth? ¡No!, porque sufriría las consecuencias al enfrentarse cuerpo a cuerpo con Niall. ¿Alguien se atrevía a humillar a Niall? ¡Ni siquiera lo piensen!, porque a Elizabeth le salia el lado salvaje y era seguro que la cosa terminaba en pelea. Este par de mejores amigos se cuidaban las espaldas el uno al otro, no había nada que no se contaran, y gracias a su tan similar mentalidad sabían cuales eran las mejores palabras para decir en cada situación. Incluso, las personas a su alrededor pensaban que los dos formarían una hermosa pareja, pero cada vez que salia el tema Elizabeth se ruborizaba y a Niall le entraba una risa nerviosa. Los mejores amigos eran mejores amigos y punto, nada de cosas de novios, ¿Que tal si terminaban por alguna razón?, las cosas ya no serían como antes y Elizabeth y Niall no querían perder su amistad. Pero no enamorarse era inevitable, pasaban cada minuto del día juntos, no había día en el que no se comunicaran, y las mariposas en el estomago comenzaban a incrementar cada vez que se miraban a los ojos, por lo que, seis años de amistad fue lo suficiente como para que ambos decidieran confesarse lo que sentían por el otro y terminaron por ser novios.
Todo era perfecto, a la vista de todos se notaba que ambos estaban profundamente enamorados. La pareja compartía los mismo gustos y pensaban de la misma manera, por lo que en los inicios de su relación, jamas tuvieron una sola pelea.
Lamentablemente, su historia de amor duro menos de lo esperado. Ambos comenzaron a crecer y a madurar. Los gustos y la mentalidad cambiaron. Elizabeth quería hacer una cosa y Niall otra, sin darse cuenta volvían a ser esos pequeños del jardín de niños, como cuando se conocieron. Niall ya no soportaba los repentinos cambios de humor de Elizabeth, le molestaba el hecho de que no sabía que hacer o decir porque al primer error, por mas pequeño que este fuera, ella explotaba y se ponía violenta. Mientras que Elizabeth sentía ganas de ahorcar a Niall cada vez que este hacia algo que a ella no le parecía adecuado, le molestaba a sobremanera que el rubio le recalcara que las peleas eran debido a ella y su falta de paciencia y tacto. Por lo que, con el tiempo, comenzaron a distanciarse. Ya no los podían dejar solos porque estallaba la tercera guerra mundial. Hasta que llego aquel día en el que Niall no pudo mas y dijo esas cuatro palabras que rompieron el corazón de Beth "estábamos mejor como amigos" al ver las primeras lagrimas salir de esos hermosos ojos azules el rubio se arrepintió de lo que había pensado en voz alta y trato de remediar la situación. Pero muy dentro de ella, Beth sabía que Niall tenia razón, así que decidió dejar de luchar, después Niall también lo entendió.
Finalmente la relación llego a su fin, no hubo ninguna pelea, todo fue pacifico, ambos acordaron volver a ser mejores amigos, pero ya nada volvió a ser lo mismo, cambiaron de amistades y dejaron de hablarse. Ninguno dejo de amarse en ningún momento, ambos querían volver, pero sabían que si lo hacían solo lograrían lastimarse mas. Por lo que al terminar sus estudios en ese colegio, cada quien se fue por su camino con ese sentimiento de nostalgia al pensar que jamas iban a volver a verse.
Escrito de tu autoría:
Spoiler:
Capitulo 1
Mia Frost | Niall Horan
Koni



Mi vista se fijó en el horizonte. La puesta de sol lucía hermosa este día, mas a lo lejos la luna comenzaba a apoderarse del cielo, el cual se tornaba de un precioso azul marino. Recargue ambos codos sobre el barandal del balcón y una brisa helada me estremeció. Como un acto reflejo baje las mangas de mi suéter color beige, di un largo suspiro lleno de frustración e impaciencia y me dedique a esperar. Ah seguir esperando.
Los minutos pasaban y yo perdía la esperanza de que el llegará. Era mi cumpleaños y Niall había prometido hacer todo lo posible por venir a verme, pero al parecer no lo había logrado, aunque no me extrañaba, siempre había un motivo por el cual no podíamos estar juntos.




― No vendrá -Dijo una voz masculina detrás mío- Beth.
― Eso no lo sabes -Corregí, sin mirarlo a la cara- el día aún no termina.




Mi hermano soltó una pequeña risa inofensiva ante mi terco optimismo y camino hacia mi, pasando su brazo izquierdo por mi hombro. James era el único que aceptaba, o más bien, soportaba mi relación con Niall. En cambio mis padres y mi otro hermano, todo lo contrario, ellos aborrecían la idea de que una Frost mantuviera una relación con un chico de clase baja. Todos en esa estúpida familia eran iguales: Frívolos y sin sentimientos, interesados solo en lo social y en el dinero, James y yo éramos las tristes excepciones.




― Mamá esta histérica porque te rehúsas a bajar a la fiesta -Hablo James después de una larga pausa.
― Ella sabe la razón por la que no quiero estar ahí -Conteste con resentimiento en mi voz- si no está mi prometido no vale la pena.
― Como tú lo dijiste hermanita, el vendrá.
― Acabas de decir que no lo hará -Recordé, algo confundida.
― En este caso trato de ser optimista por ti, además, ¿Te puedes imaginar la cara que pondría Edward al ver a Niall en la fiesta? -Rio un poco- tal vez hasta lo mata.
― Ni siquiera lo pienses  -Refute- francamente, estoy perdiendo las esperanzas de que algún día él y yo podamos ser felices.
― ¡Vamos Mia! Estamos hablando de Niall, el chico que soporta los malos comentarios de la familia, y además, es capaz de brincar una barda de cuatro metros y espantar a los gorilas que tenemos por guardias, solo para verte a ti. ¡Hasta yo quiero uno así!
― Siempre sabes cómo hacerme sonreír Jamie.
― Jamie es nombre de niña -Se quejó.
― Es un apodo, de cariño -Corregí- no seas macho.
― ¿Soy hembra? -Pregunto, dramático.
― ¡James!
― Esta bien, me calmo, uno que trata de portarse bien con su hermana, trayéndole a su novio a la fiesta y tu poniéndome apodos de...
― ¡Trajiste a Niall! -Chille entusiasmada, pero después tape mi boca por miedo a que alguien me hubiera escuchado.
― Ah eso venia -Contesto- a decírtelo.
― ¿Y porque no lo hiciste desde el principio? -Pregunte golpeando su pecho.
― Me cambiaste el tema -Respondió encogiéndose de hombros.
― ¡Yo no te...! -Pare de hablar, no tenía ganas de discutir- ¿Donde esta?
― Afuera, escondido en los arbustos -Informo- más vale que te apures porque si papá lo encuentra no dudara en sacar la escopeta.
― Gracias James, eres el mejor.




Tome la única chaqueta que colgaba del perchero de la puerta del armario y salí de mi habitación lo más rápido que mis pies pudieron permitirme. A lo lejos cuando me encontraba corriendo por el pasillo pude escuchar que James gritaba algo, o más bien advertía, pero estaba tan entusiasmada y apurada en llegar a donde Niall me esperaba que no le presté atención.
Ah pasos torpes y escondiéndome de los invitados que estaban en una de las estancias de la casa, con miedo a que mi madre o mi padre me descubrieran, pude salir al jardín delantero, acto seguido me adentre en los enormes arbustos que cubrían los ventanales de la entrada y al llegar a mi destino comencé a buscar a Niall con la mirada.




― Niall -Lo llame en susurro- ¡Niall!




El corazón se me cayó a los pies cuando sentí que alguien me tomaba del tobillo y me arrojaba al suelo rodeándome con ambos brazos, pero la tranquilidad volvió cuando escuche su voz, esa dulce voz que hacía que mi corazón saltara como un loco cada vez que la escuchaba.




― Si no te agachas te verán y tendré que irme –Advirtió- por cierto, feliz cumpleaños.




Una sonrisa de tonta enamorada se formó en mi rostro y levante la mirada. Ahí se encontraba Niall, detrás de mí, observándome fijamente con la misma expresión con que yo lo observaba a él.




― Creí que no vendrías -Dije girándome y abrazándolo lo más fuerte que pude.
― Como crees que iba a dejarte sola en tu cumpleaños, te dije que llegaría, cumplí mi promesa.
― Te amo.
― Y yo a ti.




Juntamos nuestras frentes y sonreímos. Esta era una de las pocas ocasiones que podíamos vernos desde que les anunciamos a mis padres nuestro compromiso y ellos se pusieron como locos. Ese mismo día me prohibieron seguir viendo a Niall y me ordenaron terminar la relación, pero yo me rehusé, desde entonces hemos sabido aprovechar el poco tiempo que tenemos para vernos.




― Te traje un regalo –Anuncio, sacando una pequeña caja de su pantalón.
― Niall, no era necesario, con tu presencia me basta.
― Solo ábrelo.




Tome la pequeña caja entre mis manos y le quite el moño rojo que la cubría. Tan solo la abrí mis ojos se iluminaron: era un reluciente anillo de compromiso con un enorme diamante incrustado en él, sentí que mis mejillas comenzaban a mojarse y mire a Niall, debió haberle costado meses de trabajo, este tomo mi mano y lo coloco en mi dedo dándole un beso al final.




― Ahora podemos decir que es oficial –Aclaro- con esto quiero que sepas que no dejare que nadie nos separe. Les demostrare a tus padres que valgo la pena.
― No lo necesitas –Dije secando mis lágrimas- con que yo sepa que me amas me conformo.




Nos abrazamos de nuevo y segundos después, pase mis manos por su nuca para acercarlo más a mí, estuvimos a puntos de besarnos cuando un fuerte grito nos sobresaltó a ambos, grite en mi interior, rogando que no fuera quien creía que era pero al parecer solo logre invocarlo.




― ¡ELIZABETH! -Chillo mi padre azotando la puerta de la entrada y acercándose peligrosamente.
― Esto no es bueno -Advertí levantándome del suelo- escóndete antes de que te vea.
― No Beth, no voy a huir, tus padres tienen que entender que...




No pudo terminar su frase porque cayo nuevamente al suelo gracias a un brutal golpe que mi padre le propino en la mandíbula. Quise acercarme pero un fuerte brazo me tomo por la cintura y me levanto por el aire impidiendo que me acercara a Niall.




― ¡Niall! -Grite espantada al notar que no se movía- ¡Suéltame Edward! -Rogué forcejeando.
― ¿Cómo te atreves a regresar a mi casa después de la advertencia que te di? -Pregunto mi padre, esta vez, dándole una patada en el estómago.
― ¡No lo lastimes!
― ¡Cállate! -Ordeno.
― ¿La llevo adentro papá? -Pregunto Edward.
― No -Le contesto- quiero que vea lo que le are a este malnacido por haberme desobedecido.
― ¡Por favor! -Suplique con lágrimas en los ojos- ¡Papá, no le hagas nada!




Ah pesar de mis gritos y suplicas no me escucho, siguió pateando a Niall en el estómago y golpeando su rostro. Mis ojos estaban viendo una completa masacre, y lo peor de todo era que a mi hermano y a mi padre parecía divertirles.




― ¡No vuelvas a acercarte a mi casa, ni a mi hija! ¡¿Escuchaste?! -Pregunto, a lo cual no recibió respuesta, cosa que lo enfureció más y le costó a Niall una patada en el rostro- ¡No te escuche!




No lo resistí más. Con el tacón de mis botas le di a Edward una patada justo en la entrepierna, este me tiro al suelo preso por el dolor y yo me arrastre hasta Niall tomándolo en mis brazos. Estaba desecho y su nariz, frente y boca sangraban con exageración al igual que las heridas en sus brazos.




― Todo va a estar bien amor -Comencé a decirle, pero las lágrimas no me dejaban hablar con claridad- solo no te duermas, quédate conmigo.
― Edward, levántate del suelo, Elizabeth, entra a la casa, los guardias se encargaran de sacar a esta escoria de aquí -Ordeno.
― Déjame llevarlo a un hospital -Suplique.
― ¡Ah la casa dije!
― ¡No papá!
― ¡Ah mí me obedeces! ¡Levántate Edward y llévate a Mia!




Como pudo, mi hermano saco fuerzas para levantarse, quitarme las botas y tomarme en brazos. Este en contra de mi voluntad me llevo hacia la casa donde los invitados de mi madre veían la escena atentos, pasamos por la estancia y todas las miradas se posaron en mí. Lloraba y gritaba sin importarme absolutamente nada más que Niall.
Edward me llevo hasta la biblioteca por órdenes de mi madre y me soltó, al instante me paré e intente salir, pero mi hermano bloqueo la entrada.




― ¡Basta Elizabeth! -Ordeno Edward tratando de detenerme- Mamá está furiosa, tus invitados vieron todo el show que montaste.
― ¡Los odio a todos! –Grite lo más fuerte que pude con toda la intención de ser escuchada y causarle más vergüenza a mi madre.




De pronto la puerta se abrió y James entro a la biblioteca, trate de salir pero Edward fue más rápido y cerró la puerta con llave. Derrotada, me tumbe en uno de los sillones y lleve ambas manos a mi rostro para continuar llorando, James se acercó a mí y me abrazo.




― Fue horrible -Comencé a hablar- papá lo golpeo y Niall sangraba por todas partes.
― Jamás los dejaran en paz si no huyes con el Beth -Propuso James.
― ¡Que tonterías le estas diciendo! -Inquirió Edward alejando a James de mí- ¡¿Cómo puedes...?!
― ¡No es ninguna tontería Edward! -Se defendió- ¡Lo único que están logrando es que Beth los odie!
― Lo hacemos por su bien.
― Si claro, ¿Por su bien golpearon a Niall?, ¿Desde cuando te crees el hermano sobreprotector?.




La puerta se abrió de nuevo, interrumpiendo la pelea entre mis hermanos, eran mis padres y no venían justamente a hablar con serenidad. Tampoco yo, así que furiosa y cegada por el enojo tome fuerzas y le di una fuerte cachetada a mi padre, recibiendo una yo casi al mismo tiempo por parte de mi madre.




― ¡¿Qué te pasa Elizabeth?! -Grito ofendida- ¡No sabes la vergüenza que pase gracias a ti con todos tus invitados!
― ¡Te denunciare Finnick Frost! -Le grite a mi padre ignorando por completo el comentario de mamá- ¡Esto no se va a quedar así!
― ¡Ah mí no me vas a amenazar! -Me contestó.
― ¡Demasiado tarde!, me da repugnancia ser tu hija. Eres un ser humano vil y sin sentimientos ¡Que solo se preocupa por sus propios intereses! -Dije con rencor y odio en mis palabras- ¡¿Dónde está Niall?!
― Donde debe de estar -Hablo Edward- en la calle.




El simple comentario que salió de los labios de mi hermano hizo que la sangre me hirviera y tomara uno de los libros estrellándoselo tan fuerte en la cara que seguramente le rompí la nariz.




― Un día de estos voy a desaparecer -Aclare mirando a mi padre ya que mi madre había ido en rescate de Edward- y ese será el día en el que todos ustedes se arrepientan de todo el daño que me han hecho.




Salí de la biblioteca a paso rápido, dejando a toda mi familia detrás y subí las escaleras para llegar a mi habitación. Sin siquiera saberlo James comenzó a perseguirme, pero no lo deje entrar, cerré la puerta con seguro y como pude moví uno de los muebles para tapar la entrada.
Tenía que hacer esto rápido, iba a irme, no quería estar ni un minuto más en esta casa, tome mi celular y note que tenía cinco llamadas pérdidas de Niall, sin pensarlo dos veces marque su número.




― Amor, ¿estás bien?, ¿te hicieron algo? -Pregunto preocupado, en su voz se podía escuchar el dolor que sentía.
― Me iré de la casa Niall -Respondí- no pienso quedarme ni un minuto más, me iré contigo.
― ¿Estas segura?
― ¿No quieres?
― Nada me haría más feliz.
― Entonces, quédate donde estas, dame 10 minutos para salir de la propiedad, después te llevaré a un hospital -Ordene.


Colgué y apague el celular dirigiéndome al baño para arrojarlo al escusado, así se mojaba y dejaba de servir, ya no tendrían como localizarme. Salí del baño y abrí el armario, tomé una mochila y metí un poco de ropa, en el espacio que quedo guarde un poco de dinero que tenía ahorrado para alguna emergencia, después me coloque unos tenis y la mochila, salí al balcón y mire mi habitación, esta sería la última vez que estaría en este lugar, no lo extrañaría mucho. Me pase al otro lado del balcón y de repente alguien comenzó a tratar de abrir la puerta.


― Beth, abre, soy James -Pidió- solo quiero hablar contigo.
― Te voy a extrañar -Le dije en tono de despedida.
― ¡¿Que estás diciendo?! ¡Elizabeth Frost! -Grito alterado- ¡No hagas una locura!
― Adiós James.


Cerré los ojos para tomar valor y salté.

Ficha Aceptada


Hay dios es todo lo que pensé para el papel de Niall sin duda :A:gracias por audicionar y ¡suerte!

En serio?    gracias por aceptar mi ficha. Esperare los resultado en enero. XOXO<3
Invitado



Invitado

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Mess. el Mar 31 Dic 2013, 12:22 am

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Emma Vincent



Nombre: Emma Vincent
Edad: 19 Años
Descripción Psicológica: Chica de pocas palabras. Jamás dice lo que piensa, solo se lo guarda para sí misma acatando todo lo que los demas le imponen. Extremadamente leal con aquellos que logran ser sus amigos más íntimos. Muchas veces, la gente la tacha de antisocial y de un carácter desagradable por lo que su apariencia demuestra. Emma jamás se abre con la gente que lleva poco tiempo conociendo, es de aquellas chicas que desconfían de todo el mundo y que forjan una especie de escudo protector para evitar que alguien la lastime y de la misma manera, ahuyentando a los demás. Nadie logra conocer a Emma en su 100 %, transformándola en una caja de sorpresas.
Es detallista en cada una de las cosas que hace, buscando siempre la perfección en sus obras plasmadas en unas hojas de papel dibujadas a carboncillo de punta fina, intentando traspasar sus pensamientos y sentimientos en ellas. 
A pesar de ser una chica extremadamente reservada, siempre ha querido liberarse y ser una chica alegre y confiada, pero su miedo a salir lastimada o engañada se sobrepone a todo deseo de liberar su verdadero ser que se encuentra en los rincones mas escondidos de su ser. 
Odia los lugares oscuros ya que cuando era pequeña, su papá, quien había obtenido su tutela al separarse de su madre con problemas de drogadicción, había tenido una pareja, Ursula, una mujer malvada que odiaba a los niños y que sin fundamento alguno, encerraba a Emma en el armario con llave por horas.
Desconfía de las relaciones amorosas, muchas veces llegaba a pensar que el amor verdadero no existía, que finalmente, todas las relaciones se rompían como una frágil bolita de cristal. 

Representante: Kristen Stewart
Rol: Falta de Tiempo | Justin Bieber
Pequeña historia:  Emma y Cam se conocieron en el instituto, él era integrante del equipo de fútbol americano del instituto mientras que ella era una chica común y corriente que buscaba sacar buenas calificaciones para quedar en una buena Universidad. De principio, Emma pasaba desapercibida ante los ojos de Cambriel, sin embargo, el chico comenzó a notarla cuando ella descubrió que las gradas del campo de fútbol del instituto era uno de los mejores lugares para estudiar, leer o dibujar. Uno de aquellos días, en que Emma buscaba la paz y la tranquilidad de las gradas, el equipo de fútbol ingresaba al campo a realizar uno de sus entrenamientos extraordinarios, en un horario en que nunca se realizaban. Fue allí donde Cam notó la existencia de Em, cuando uno de los lanzamientos que se suponía que Cam debía atrapar, fue a parar de lleno a la frente de la chica dejandola completamente aturdida. El entrenador, disgustado con el desempeño de uno de sus mejores jugadores, lo envió a la enfermería con Emma. Desde ese día, Cam buscaba a Emma en los lugares menos concurridos en donde se pudiera encontrar realizando sus actividades. De principio no buscaba acercarse a ella, solo le gustaba observarla desde algun lugar donde ella no pudiera verlo. La chica le resultaba atractivamente misteriosa y hermosa. La imagen favorita del chico, era pillarla dibujando, amaba la delicadez con que sus manos se movian por sobre las hojas de papel de su libreta. Con Emma el lado tímido de Cam afloraba al 100 % y no le permitía acercarse por miedo a ser rechazado, tan solo tenía quince años. Cuando por fin se atrevió a hablarle, se dio cuenta que la chica le gustaba, le gustaba en verdad y comenzó a hacer lo imposible por acercarse a ella y entablar una amistad, aunque obviamente, su amistad no era lo que Cam buscaba. con el tiempo, Cam y Emma se volvieron cercanos, hasta que un 14 de agosto, la chica por fin le dió el sí al noviazgo, en ese entonces, Cam tenía diecisiete años y Emma quince. Todo iba perfecto en la relación, Emma era otra, habia cambado para bien, ya no era la chica extremadamente introvertida que había sido siempre, sonreía más a menudo, hacía locuras incitada por Cambriel, él había cambiado su mundo, lo había puesto de cabeza por completo. Debido a la diferencia de edad, Cam se graduó un año antes que Emma y debido al éxito que tuvo en el fútbol, se gano una beca por admisión especial en una prestigiosa universidad, en la cuál llegaría Emma al año después sin saber que se encontrarían allí. Cam decidió romper con Emma debido a la distancia en la que se encontraban, la que no les permitía verse más que una vez cada un mes y medio. Luego de la ruptura, Emma cortó todo tipo de relación con Cam, buscando borrar todo rastro del chico, sin embargo, no iba a poder eliminar cada momento que pasaron durante tres años y medio, sobre todo porque cada vez al desvestirse, se vería al espejo y observaría aquel pequeño tatuaje, aquella palabra de cuatro letras grabada a tinta en su piel... "MINE". La vida de Emma cambió drásticamente luego de aquella llamada a las dos de la madrugada con cincuenta y dos minutos en que Cam le pedía terminar su relación "por el bien de ambos" . La chica que se había liberado de sus ataduras y haya eliminado aquellas barreras que le impedían conectarse con la sociedad y expresarse libremente, volvió a su jaula, se amarro los grilletes a sus tobillos nuevamente y se volvió a encerrar en una burbuja desconfiando del amor.
Escrito de tu autoría:   
Click <3:
Capítulo VI


 


Rebecca Foster. 




-Arriane, nena, dice mamá que es hora de bajar, la familia Lerman llegará en cualquier momento y sabes que a papá le agrada que estemos en familia – dijo Alicia llamándome por mi segundo nombre como solía hacer, desde el otro lado de la puerta. No respondí, no estaba de humores para bajar y disimular todo lo que estaba pasando con una sonrisa sínica. 
-¿puedo pasar? – preguntó luego de un rato haciéndome sobresaltar ya que pensaba que se había marchado. 
-pasa…-  susurre tan bajo que incluso pensé que no había escuchado. Despegué la cabeza de la almohada y destapé un poco mi cuerpo para incorporarme en la cama. Alicia entró a mi habitación completamente oscura, sin embargo, no encendió la luz – gesto que agradecí eternamente – sino que se acercó a mí y encendió las luces amarillas del respaldo de la cama que le había “robado” a mamá el año pasado. 
-¿Cómo te sientes? – me preguntó mientras se sentaba en mi cama. 
-sin ánimos de verle la cara de niño rico a Logan- sonreí de medio lado. 
-no me gustaría obligarte, nena, pero papá ha dicho que quiere tenerte en la mesa – me dijo con cara de desagrado – además, no quiero que pases encerrada en tu habitación todo el día, ¿vale? eso es algo que no voy a permitir – me acarició la cabeza. EL nudo en la garganta comenzó a aparecer y las lágrimas no tardaron en comenzar a caer de mis ojos. 
-lo siento – le dije sin saber porqué.
-no, no, no, no, Arriane, no tienes porque sentirlo… es normal sentir pena, sentir frustración… - llevó uno de sus dedos a mi mejilla y limpió una de las gotas que caían para luego abrazarme. Molesta por dejarme ver tan débil, me separé de ella y me limpié as lágrimas. 
- ¿a qué hora llega la súper familia? – pregunté para que no comenzara a darme un sermón de como comenzar a sobrellevar mi enfermedad detectada hace cuatro días. 
-de hecho, ya venían en camino, deben estar por llegar – respondió Alicia poniéndose de pie. Con la luz encendida pude apreciarla mejor. Alicia jamás usaba vestido y tacones, sin embargo, esta noche parecía ser la excepción.    
-¿será una ocasión especial o algo por el estilo?-  pregunté frunciendo el ceño. 
-al parecer van a ascender a papá, mamá me pidió que me vistiera semi formal – torció la boca hacia un lado indicando que no le agradaba mucho la situación.
- Ajá – fue lo único que me limité a decir. Me levanté de la cama, Alicia se dirigió a mi armario y sacó un vestido de color rosa palo que había usado para su graduación – no quiero usar vestido, por favor- le dije mirándola con cara suplicante. Odiaba usar vestidos, sin mencionar que no sabía usarlos, no era muy señorita para andar con ellos que digamos. 
-vale, vale – devolvió el vestido a su lugar y se dirigió a mis cajones. Sacó una falda negra que se afirmaba en la cintura gracias a un cinturón del mismo color y luego caía hasta unos 4 dedos por sobre la rodilla libremente, sacó unas pantis de nylon color negras, una camiseta branca con corte en “V” seguido de tres botones grises, sus mangas llegaban ligeramente más abajo del codo, para que pareciera un "vestido" Alicia metió la camiseta bajo la falda. Me vistió como una muñeca, yo simplemente le di la libertad de que hiciera lo que quisiera conmigo, no tenía ganas de nada. De pronto, se detuvo frente a mí y me miró de pies a cabeza deteniéndose en los primeros, los cuales estaban descalzos. Salió de la habitación sin decir absolutamente nada, sin embargo, regresó de inmediato con unos tacones negros de tacón aguja en sus manos.
-¿quieres que me haga un esguince? – le dije bromeando.
-es hora de que aprenda a utilizar los mágicos tacones – rió. Los tomé resignada, me senté en la cama y me los puse. Al principio, al levantarme, me costó conservar el equilibrio, pero finalmente lo logré mantenerme firme- te ves linda, enana, y grande – me sonrió y yo le devolví levemente la sonrisa – ahora solo falta aplicarte algo de color – me tomó de las manos y me sentó en la cama. Tomó un estuche que estaba al lado de mi cama y comenzó a maquillarme lo más natural posible con tal de no parecer un Zombie. 
Luego de la sesión de “belleza” bajamos al primer piso donde mamá estaba completamente histérica tratando de que todo quedara perfectamente ordenado en la mesa cuidadosamente decorada. 
-hay, gracias al cielo que se dignaron a salir de sus habitaciones, Rebecca, querida, te ves hermosa y tú también Alicia, ahora, ayúdenme a ordenar este desastre, ¿quiere?- habló sin apenas mirarnos saliendo y entrando a la cocina. 
Comenzamos a ayudar a mamá dejando todo el “banquete” en la mesa hasta que de pronto, sonó el timbre que anunciaba la llegada de los invitados.
-¡Rebecca, la puerta! – gritó mamá desde la cocina. Dejé la bandeja de pan picado en la mesa y caminé hacia la puerta lentamente con cuidado de no tropezar con los tacones. 
-muy buenos días señorita Foster, espero que se encuentre bien – dijo el hombre de cabello negro sin una sola cana con aspecto jovial. Sonreí irónicamente y me dieron ganas de responderle un “gracias a usted por preguntar, señor Lerman,  estoy felizmente con un cáncer terminal”
-buenos días señor Lerman, pase – me hice a un lado para dejarlo  entra junto a su esposa.
-buenos días Rebecca – me saludo la mujer más amable de lo habitual. Los esposos y su pequeña hija, Hermione, entraron a la casa y de inmediato se sintió la voz aguda de mi madre elogiando a la mujer del jefe de mi padre, quien hacía acto de presencia en la sala. Estuve a punto de cerrar la puerta cuando una voz me interrumpió. 
-hey, patas de garza, no piensas dejarme afuera ¿verdad?- dijo Logan, quien estaba apoyado en el auto de su padre fumándose un porro. 
-¿vas a entrar? – le pregunté sin ánimos de sus bromas pesadas. 
-en un rato – dijo señalando el porro. Puse los ojos en blanco.
- tocas el timbre cuando estés listo – dijo cerrando la puerta. 
-hey, santa Rebecca, ven a hacerme compañía, ¿sí? – dijo burlándose, hacía un frío de mil demonios y me estaba congelando.
-ve a pedirle compañía a la tipa de la esquina – le dije molesta y cerré la puerta de un portazo. Cuando estaba a punto de llegar a sentarme en la mesa, el timbre sonó. 
-querida, abre la puerta, ¿quieres? – dijo mi mamá cuando me vio entrar al comedor. Resoplé el cabello que había caído sobre mis ojos y me giré lentamente hacia la puerta. 
-muchas gracias, bulímica- dijo el muy imbécil dándome un beso en la mejilla que esquivé rápidamente. Había agarrado la manía de llamarme así por mi repentina pérdida de peso y por haberme visto vomitando luego de una cena cuando los síntomas de lo que seguramente era el cáncer me comenzaron a afectar.
-hijo de tu madre – susurré. 
-¡oh vaya! Que insulto más grande, Foster, me impresiona lo ofensivo que resultan tus insultos – se rió en mi rostro. Ok, no me agradaba decir groserías, ¿vale? lo considero una rotería innecesaria. 

La cena fue una tortura. Como era de esperar, las conversaciones sobre la mesa fueron de negocios, comandadas por papá y el señor Logan. De vez en cuando miraba a Alicia tratando de decirle con la mirada que estaba horriblemente aburrida.
-Dylan, basta – regañé a mi hermano que estaba a mi lado jugando con su comida, obviamente tratando de entretenerse. 
-¿puedo irme a la habitación? – me susurró. 
-no – le susurré de vuelta quitándole la cuchara disimuladamente para que dejara de golpetearla en la mesa. De pronto un golpe en la canilla me hizo dar un bote en mi puesto y lanzar una maldición, no había que ser adivina para adivinar que el idiota que tenía en frente me había mandado una patada con la intención de irritarme más de lo que estaba. 
El señor Logan desvió la conversación, preguntando por cómo iba Alicia en sus estudios universitarios. 
-¿y tú Rebecca? – Me preguntó el hombre amistoso - ¿tienes visto lo que quieres estudiar? ¿qué quieres para tu futuro? – preguntó. Tragué saliva costosamente ante la inesperada pregunta del hombre. Fue inevitable recordar que probablemente no llegaría a la Universidad, que probablemente no tendía un futuro.
-¿Rebecca? – preguntó mi padre sacándome del trance en que me había sumido preguntándome si algún día tendría un futuro. Miré a mí alrededor, Alicia tenía la vista fija en su plato, mamá se había llevado una servilleta a la boca cerrando los ojos fuertemente y Dylan me miraba fijamente con los ojos vidriosos. 
-aún no lo tengo claro, señor Lerman – miré a mi padre esperando su veredicto ante mi respuesta, este me sonrió levemente y asintió. De pronto, una mano de mediano tamaño me tomó la mía por debajo de la mesa  y la apretó, miré sorprendida a mi hermano pequeño, por cuyo rostro comenzaban a deslizarse pequeñas gotitas. Me levanté y de paso levanté a Dylan de la mano. 
-discúlpenme, vuelvo enseguida- no esperé respuesta y comencé a avanzar hacia la escalera. 
Cuando llegamos a la habitación de Dylan, me hinqué delante de él -ya que aunque yo era pequeña, con los gigantescos tacones, superaba considerablemente a mi  hermano en estatura- y le borré las lágrimas – está bien, Dy, todo estará bien – Fue increíble tener que consolar a mi hermano de 14 años. 
-La abuela murió de cáncer, Becca, no quiero que te pase lo mismo – dijo el preadolescente tratando de no llorar.
-todos mueren, Dylan, todos mueren – le dije antes de abrazarlo fuerte. Jamás pensé que mi enfermedad le fuera a afectar tanto a mi hermano pequeño –que por cierto sufría de autismo y no era muy cercano a la gente- no hasta el punto que llorara como un niño pequeño y no me quisiera soltar. Cuando se calmó, le pedí que se acostara y que ya no pensara en mí. Luego de ocuparme de Dy, bajé nuevamente, no sin antes entrar al baño y mojarme la frente, mi cabeza había comenzado a doler. A pesar del agua, el maquillaje que me había aplicado mi hermana no se había corrido. 
-¿estás bien cariño? – preguntó mi madre con cierto grado de preocupación al verme entrar en el living. 
-perfectamente – le sonreí para tranquilizarla.
-pues entonces, creo que sí podrá salir – dijo mi padre de pronto dando una palmada. 
-Harry… - susurro mi madre fulminándolo con la mirada. 
-¿salir? – pregunté mirando a mi padre con el entrecejo fruncido. 
-irás a dar un paseo con Logan, cariño, el chico se ha ofrecido amablemente a llevarte a dar una vuelta por allí - 
Santa madre mía, lo que me faltaba para cerrar un día perfecto. No bastaba con haber tenido que soportarlo durante la cena, sino que también tendría que pasar gran parte de mis horas de sueño con él.
-papá, Yo…- 
-vamos, querida, ¡la noche es joven! Anda, acepta la invitación de mi hijo, ¿quieres? – dijo el señor Lerman. 
Asentí levemente, si me oponía, mi padre se enojaría. Nadie le decía que no a su jefe y seguramente no le importaría que su hija de 17 años que padece de una recién detectada Leucemia anduviera por las calles entumiéndose de frío con tal de no llevarle la contraria a su jefe, un chupa medias, eso es lo que era mi padre. 

Antes de salir de casa, me puse una chaqueta de mezclilla y una pañoleta gris para cubrir mi cuello. Me subí al auto lujoso que estaba aparcado fuera de mi casa rápidamente antes de arrepentirme o que el frio me congelara. 
El chico encendió un porro mientras conducía a 134 Km/hr en una zona donde la velocidad máxima era de 65 Km/hr. 
-¿puedes bajar la velocidad? Estoy un poco mareada – le pedí mirando al frente sin dirigirle una sola mirada. 
-¿quieres que baje la velocidad? – preguntó sonriendo, lo noté por el tono de su voz. 
-por favor – respondí
-bien… bajaremos la velocidad – dijo antes de pisar el freno a fondo haciendo que mi cabeza fuera a parar al parabrisas y me que la azotara con fuerza. Las lágrimas se acumularon en mis ojos, sentía un dolor agudo en mi cabeza, un dolor insoportable – cuidado con lo que pides Foster, se te puede salir el tiro por la culata, mejor siéntate y cierra la puta boca que tienes – me dijo riéndose en mi cara. Avergonzada, me senté y me puse el cinturón. Miré hacia la ventana para que no apreciar mis lágrimas que no podía detener. Sentía la cabeza palpitar y estaba demasiado mareada. Me mordí la lengua para acallar un sollozo y gracias al cielo, el imbécil de Logan subió el volumen de la radio a todo lo que daba, permitiéndome llorar en paz. 
Llegamos al centro de Hampshire y aparcó el automóvil en un lugar donde señalaba como “reservado”. 
-¿te bajas o te piensas quedar en el auto? No me molestaría de todos modos – dijo el tipo abriendo su puerta para bajarse. 
-me quedo, gracias – susurré sin mirarlo. El chico bajó del auto y por un momento pensé que me iba a dejar en el auto. Suspiré aliviada cuando cerró su puerta. Mi calma no duro mucho ya que Lerman abrió mi puerta y me tomó del brazo apretándolo fuertemente para sacarme del auto de un solo tirón. 
-suéltame – dije firme para que no notara lo mucho que me dolía su agarre. 
-a mi no me vienes con estupideces, bulímica, ¿me entendiste? No me vas a cagar la noche, así es que hazme el favor de no hacerme perder el tiempo – dijo amenazante con su rostro a centímetros del mío. Aunque buscara intimidarme, no lo lograría. Tiré mi brazo para soltarme y una vez que pude hacerlo, me acaricié disimuladamente mi muñeca mientras lo fulminaba con la mirada. – buena elección – me cerró el ojo y se dirigió hacia la entrada de un local donde las luces y la música a todo volumen, lo hacían sobresaltar del resto de los locales que estaban a su alrededor. 
Apenas atravesamos la puerta que indicaba “Zona V.I.P” el muy idiota me soltó la mano y se dirigió a la barra donde lo esperaban 3 chicas, una castaña y dos rubias, cuyo cuerpo estaba moldeado por generosas siliconas. Estaban vestidas de una manera vulgar y cada una trataba de llamar su atención a como diera lugar. No me sorprendería que entre todo ese enredo, una de las tres le corriera mano, a lo que él reaccionaba sonriendo. Imbécil.
Sin tener nada que hacer ni dónde ir, me senté en la escalerilla que dividía la zona V.I.P de la zona común. Desde donde yo estaba podía observar la gente bailar e incluso algunos intentando colarse por la escalera. Mirar mi reloj era lo único que podía hacer y al hacerlo, me daba cuenta de que me iba a morir en este lugar ya que lo que para mí parecían horas, en realidad eras minutos. 
Cuando llevaba 46 minutos en este asqueroso lugar, mi cabeza comenzó a dar vueltas y a provocarme nauseas, decidí que sería mejor salir a tomar un poco de aire o lo que me mataría no sería el cáncer sino que moriría de asfixia.
La noche estaba congelada pero no me importó, fue la única forma de calmar mis mareos y que la cabeza dejara de dolerme de mil demonios. La gente hacía largas filas para poder entrar al local de donde había salido, al parecer, era un lugar bastante concurrido. Me recargué sobre el capó del auto negro de Logan, un Lamborghini Gallardo que llamaba la atención de la mayoría de los transeúntes. 
-Hola, preciosa – me dijo un tipo que apareció de repente a mi lado sin haberme percatado de su presencia ya que estaba mirando atentamente los tacones de Alicia que a estas alturas me estaban matando de dolor de pies y piernas – no me digas que al cobarde de Lerman se le ocurrió mandar a una pobre chica a entregarnos lo que nos debe – me dijo mirándome de pies a cabeza. Lo miré con el ceño fruncido, no tenía ni la menor idea de lo que me estaba hablando. 
-yo no tengo que entregarte nada, creo que me confundes – le dije antes de mirar hacia un lado para que supiera que no era de mi agrado. 
-no, no, no, creo que no nos estamos entendiendo, se supone  que el gilipollas ese me iba a entregar hoy el dinero de la apuesta – me dijo acercándose peligrosamente.
-hey, guarda las distancias – dije poniendo mi brazo en su pecho para mantenerlo alejado de mí. – en primer lugar, no te conozco y en segundo lugar, no tengo idea de qué bendita apuesta me hablas, así que hazme el favor de dejarme en paz – le dije comenzando  a avanzar hasta la entrada del local.
-no tan rápido, chica – el animal de dos metros me tomó fuertemente del codo y me dio media vuelta obligándome a mirarlo – mi dinero – me dijo seriamente. 
-lo único que ganaras es una patada en la entrepierna, animal – amenacé mientras llevaba mi rodilla a su entrepierna y golpeaba con todas mis fuerzas provocando el hombre se tambaleara y me soltara, momento que aproveché de salir corriendo hasta la entrada del local mostrando la pulsera que me habían puesto en la muñeca. Subí la escalera corriendo y le mostré la pulsera verde fluorescente al guardia que estaba  custodiando la zona V.I.P para luego correr por entre la gente hasta la barra respirando agitada mientras el mundo me daba vueltas. Intenté enfocar bien la vista y por fin pude ver a Logan multiplicado por 3 pero allí estaba con la una de las chicas rubias. 
-Logan – le llamé cuando estuve a unos dos metros de él. La rubia me miró molesta de pies a cabeza mientras que Logan me acecinaba con la mirada por interrumpir su buen momento. 
-¿Qué quieres? – preguntó con tono frío por sobre el sonido de la música.
-un tipo, me increpó en la salida, me habló de un dinero que le debías y yo le di una patada en la entrepierna y salí corriendo – dije rápidamente atropellando cada una de mis palabras. El chico pareció entender mi enredo de palabras y abrió los ojos de par en par tirando a la rubia al suelo mientras se levantaba bruscamente.
-¡¿Qué?! – me gritó - ¿¡me puedes decir quién mierda te dijo que salieras de local!? – preguntó.
-¡me sentía mal! Necesitaba aire – respondí.
-entonces deberías de dejar de vomitar la comida para ganar defensas, bulímica de mierda, ¿sabes en el lío que me has metido? – me regañó.
-bulímica la rubia que estuviste a punto de tirarte, a mí no me insultas – le grité echando llamas por los ojos. Odiaba que confundiera mis problemas de salud con desordenes alimenticios. 
-a la mierda – dijo mientras me tomaba por la muñeca y me dirigía por entre la gente, bajamos de la zona V.I.P y me llevó hacia la parte trasera del local. 
Salió por una puerta de emergencias que daba a un pasillo extenso entre dos edificios.
-¿Me puedes decir donde mierda me llevas? – le dije tratando de seguirle el paso, pero con estos tacones me era imposible. El aire se colaba por cada pequeño orificio de la tela de mi camiseta y de mis pantis extremadamente delgadas. 
-cállate y camina- espetó sin detenerse. 
-podrías ser un poco más considerado, ¿acaso no vez que llevo unos malditos tacones puestos? Ve un poco más lento, por favor, los adoquines del suelo están en pésimas condiciones – protesté al ver que hacía caso omiso a mis palabras, al parecer, tenía prisa en atravesar el callejón.
-créeme que no es buena idea detenerse en este callejón, ¿acaso no viste al gorila qué te increpó afuera del Pub? Lo conozco perfectamente, le debo una buena suma de dinero por las carreras de autos , estoy completamente seguro que no está solo y créeme que yo soy un ángel al lado de ellos- me dijo sin detenerse. 
La sensación térmica decaía notablemente a medida que avanzábamos y mi cabeza comenzaba a dar vueltas, hasta el punto de comenzar a tropezar con los adoquines que sobresalían del pavimento. Por un momento, los malos ratos que me había hecho pasar Lerman, habían provocado que me olvidara de mi salud. Los mareos cada vez más contantes, no me permitían enfocar muy bien la vista en el piso para evitar caerme, para luego, finalmente, hacerme ir a parar al piso. Logan se dio la media vuelta y no se molestó en disimular su furia. 
- ¿por qué tienes que ser tan torpe? – dijo mirándome desde su posición, al parecer no estaba interesado en ayudarme a ponerme de pie – levántate – me ordenó - ¿o acaso tus huesos ya no tienen la fuerza suficiente? Dime, Foster, ¿tan profunda ha llegado a ser la bulimia? – su capacidad de herir a la gente me sorprendía.
-cállate de una vez, imbécil – le espeté susurrando, me sentía pésimo, el aire había comenzado a faltarle a mis pulmones. 
-maldita la hora que se me ocurrió traerte, eres una mera inútil, eres un peso para el mundo, estás gastando aire, ¿sabías eso? – dijo el tipo muy imbécil mientras se acercaba. 
-no me toques, cerdo – le dije con mis ojos inundados en lágrimas. Lo había conseguido, me había herido, pero no me iba a ver llorar. Nunca. 
-déjate de rodeos, levántate- dijo tomándome de un brazo.
-¡suéltame! – le grité zafándome de su agarre. Me levanté costosamente sintiendo como si el mundo comenzaba a girar en 360 grados. Me afirmé de la pared y comencé a avanzar por el callejón hasta llegar a la esquina donde pasaba la locomoción. 
-deja el show y ven, vamos a buscar un auto que tengo en la casa de un amigo para llevarte a la tuya – no le presté atención y detuve un taxi que pasaba a baja velocidad buscando transeúntes que requirieran su servicio.
- vete-a-la-mierda- le dije soltando el primer garabato a viva voz de toda mi vida. Me sentí extraña e ignorante diciendo aquella frase pero no ya no lo soportaba, desde hace 3 años, cuando fue la primera vez que entró a mi nueva casa en Hampshire, Inglaterra, me había caído de lo peor, esto era la gota que había rebalsado mi vaso. Me di vuelta y subí al taxi, le indiqué la dirección y me hundí en el asiento del vehículo tratando de controlar mi cuerpo completamente descompensado. Definitivamente ODIABA a Logan Simon Lerman. 

-Rebecca, levántate, debemos ir a ver al doctor Lisbon – golpeaba mi mamá del otro lado de la puerta. 
-¡ya voy! – grité resignada. Me levanté, y me alisté para ir a escuchar un absurdo discurso del doctor Lisbon. 

-debes comportarte, Becca – me decía mi madre mientras caminábamos al por el pasillo hacia la puerta de la consulta del doctor. No le respondí, guardé silencio mientras abría la puerta.
-buenos días muchacha – me dijo el doctor sonriéndome levemente de lado. – Señora – se dirigió a mi madre. 
-buenos días doctor – dijimos al mismo tiempo mientras nos sentábamos. 
El doctor nos dio un discurso en el que afirmaba el diagnostico de mi enfermedad y de los posibles tratamientos que podría recibir, sin embargo, yo no le prestaba atención. 
-doctor…- lo interrumpí, tomé aire profundamente y lo boté lentamente para relajarme y así mi voz sonara segura con el propósito de que no dudaran de mi drástica decisión. 
-dime cariño – me dijo con voz dulce y calmada. 
-no tomaré ningún tratamiento…- dije segura de mí misma.
-¿¡Qué!?- gritó mi madre sobresaltándose en su asiento. 
-no tomaré las quimioterapias, mamá – le dije calmadamente sin mirarla, sabía que al mirarla me iba a romper el corazón e iba a dudar de mi decisión.
-no, esto es una broma, Rebecca, no puedes hacer eso – me dijo mi madre histérica.
-es mi vida, mamá, yo decido no atentar contra la naturaleza, no quiero pasar mi último tiempo de vida postrada en una cama o pasando por terapias dolorosas e inservibles – le dije aún sin mirarla. 
-¡eres menor de edad! – gritó mi madre, esta vez si la miré – ¡soy tu madre y decido por ti, tomarás la maldita terapia quieras o no! – finalizó al borde de las lágrimas.
- ¡no me dirás que hacer mamá! – le grité, no quería que me hiciera el trabajo más difícil – ¡en dos meses más cumplo la mayoría de edad para tomar decisiones por mi cuerpo y por mi persona, quieras o no detendré los tratamientos! ¡Déjame vivir, estoy aburrida de que quieres aparentar tener la familia perfecta cuando no lo es, tienes un hijo con autismo y no te preocupas por él. No fuiste a la licenciatura de Alicia y aún así te proclamas una madre ejemplar! – exploté por completo. Lo único que alcancé a ver antes de que cerrar los ojos, fue la mano de mi madre volando hacia mi rostro con todas sus fuerzas. El impacto de su mano contra la mejilla hizo que esta última ardiera a tal punto de sentir pequeñas agujitas pinchándome al mismo tiempo. Abrí mis ojos y observé que mi madre se levantaba de su silla y salía de la consulta del doctor dando un portazo. 
-¿estás segura de tu decisión, Rebecca? – preguntó el doctor suspirando. Solo me limité a asentir. –Está bien, pero por favor, déjame darte un consejo – dijo el hombre. 
- dígame – le susurré al borde de las lágrimas, aún así no iba a derramar ni una sola.
-te daré la dirección de un grupo de apoyo que se imparte aquí en la clínica, asisten chicos de todas las edades con diversas enfermedades, la más común, el cáncer, acepta la invitación, ¿quieres? – asentí sonriéndole de medio lado sabiendo que probablemente no tomaría la ayuda. Tomé la tarjeta, que me tendía el doctor, le di las gracias y me retiré de su consulta. 
Salí de la inmensa clínica y vi que mi madre no estaba allí. Frustrada y enojada tiré mi bolso sobre el piso y me senté junto a una chica que estaba de espaldas a mi sentada en la acera de la calle. Sin importar quien fuera, exploté, aunque fuera una desconocida, me desahogué.   
-¿sabes lo que más me frustra? – le dije sin mirarla – que mi madre se entrometa en mi futuro, será mí muerte y yo decido si la quiero pronto o no, de nada sirve sobrellevar un cáncer y morir sin haber disfrutado la poca vida que te queda – finalicé en un tono de voz un poco alto, aún no observaba el rostro de la chica.
-Es frustrante que tu madre te grite a los cuatro vientos que tu padre se enfadará porque tienes cáncer – me dijo. La miré y pude ver que la chica tenía los ojos inundados en lágrimas –Soy Skyler- me tendió la mano para que se la estrechara – recientemente diagnosticada de cáncer – finalizó.
-Rebecca- le tomé la mano y la moví de arriba abajo – diagnosticada hace cinco días de una Leucemia que seguramente será fulminante – sonreí. En ese momento supe que entre Skyler y yo nos entenderíamos, pero nunca me imaginé que en un futuro sería de un gran apoyo para mí y yo lo sería para ella… después de todo, Skyler y yo estábamos bajo la misma estrella.  
  







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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Melocotón el Mar 31 Dic 2013, 1:41 am

Hola Steph, soy Mel
Tengo que decirte que me encantó la idea, hace tiempo que quería escribir un drama y no sabía como. Voilà! Apareció tu novela  
Bueno ahora te voy a dejar mi audición.
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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Melocotón el Mar 31 Dic 2013, 2:25 am

Allison Young


Nombre: Allison Claire Young Smith
Edad: 19.
Descripción Psicológica:
Allison es una persona completamente enigmática, sus facetas dependen realmente de las personas que la rodean, pero la mayor parte del tiempo se muestra como una chica callada y observadora. Se esconde bajo una coraza con la cual aparenta tranquilidad y algunas veces timidez, pero es todo lo contrario. Es cruda al momento de hablar de verdades, no le interesa la opinión de los demás hacia ella, prefiere estar sola que rodeada de personas que no le agradan y por sobre todo es sarcástica por naturaleza. Suele ser bastante sarcástica con todo el mundo, no le gusta depender de nadie y no lo hará. 
Solo con  quienes quiere y considera como su familia comenzó a abrir un poco más su mente dejando salir a una adolescente risueña, traviesa y bromista. Es capaz de reír por cualquiera de las estupideces que dicen o suceden.
Cuando algo le desagrada no tiene problema en decirlos, puede llegar a ser agresiva cuando algo le molesta de manera insoportable. 
Alli, detesta con todo su ser el racismo y el maltrato.
Odia las mentiras y mentir también, es franca y directa cada vez que tiene que serlo.
Es una chica brillante cuando se habla de historia y matemáticas, sus asignaturas favoritas en la escuela, no le gusta presumir ni tampoco ayudar a los que se lo piden, es completamente individualista en ese aspecto.

Representante: Zoella Sugg.
Rol: Ashton Irwin | Falta de tiempo.
Pequeña historia: 
-Tengo miedo - le confesé una tarde.
Él me miró, con su gesto despreocupado y una sonrisa sobre sus labios.
-¿de que tienes miedo Alli? -dijo balanceándose en el columpio de mi lado.
-De que nunca encuentre a alguien que me quiera, me cuide y todo eso.
Un suspiro inevitable sonó desde lo más profundo de mi ser. Ashton se paró y bajó del columpio.
De repente estaba enfrente mía, con mis manos acunadas en las suyas.
-Allison, eres genial, somos amigos desde la infancia ¿cómo no vas a encontrar a alguien? 
Alcé la cabeza y clavé mis ojos en los suyos, observé cuán perfecto era, parecía un dios. Tenía la mandíbula fuerte, labios carnosos y finos y ojos de color verde. No sé porqué, ni cómo pero cuando me di cuenta nos estábamos besando, era un beso suave, dulce. Y esos labios eran como droga para mí...
-¡NO! -grité incorporándome de golpe en la cama - no...otra vez no.
Me eché la colcha sobre los hombros y me encogí hasta que mis rodillas tocaron mi pecho. Otra vez el mismo dichoso sueño, desde que cortamos Ashton y yo no paro de tenerlo. Una traviesa lágrima rodó por mis mejillas.
Lo echaba tanto de menos. Pero sabía que ninguno de los dos quería que esto acabase, solo el dichoso tiempo y la estúpida distancia fue lo que estropeó todo. 
-Allison, creo que has venido a decirme lo mismo que venía a decirte yo -susurró con la cabeza enterrada en mi cuello.
-Sí - mi voz sonaba rota y extremadamente aguda.
-Dame un beso de despedida Alli, por favor.
Me aparté lo suficiente para negarle con la cabeza.
-No Ash, así dolerá más.
-Cierto -confesó exhalando.
Y con una sonrisa triste se fue andando calle abajo, Ashton... también se fue con él mi esperanza de volver a encontrar una pareja.
Saqué el agua hirviendo de la olla y la serví en mi taza, sumergí la bolsita de té negro mientras pensaba en lo bien que me lo pasaba con él. Siempre hacíamos el idiota, no nos tratábamos entre nosotros como una pareja y eso era lo que lo hacía especial.
Ya han pasado un mes desde que lo dejamos y pronto entro en el instituto de nuevo. Y espero que no aparezca otro capitán insensato robándome el corazón.
 
The last one:


Prólogo
''Y en ese momento supe que iba a morir'' 

Créditos a Conny por el encabezado [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


Era ya de noche, una noche de finales de mayo, y un chico de diecisiete años subía en bicicleta por una carretera comarcal bordeada de altas coníferas, de regreso a su casa, una granja junto a un pequeño bosque. Se llamaba Zayn. Hacía ya un par de años que vivía con sus padres en aquella granja a las afueras de Silkeborg, una pequeña ciudad danesa, y todas las tardes, al salir de clase, si el tiempo lo permitía, efectuaba aquel trayecto en bicicleta. Le gustaba hacer ejercicio y, además, el recorrido junto al bosque lo relajaba y apartaba de su mente todas las preocupaciones. Pero, por alguna razón, aquella vez era diferente. 



Llevaba todo el día teniendo una extraña intuición con respecto a su casa y sus padres. No habría sabido decir de qué se trataba, pero tampoco había podido evitar llamar a su madre a mediodía, para asegurarse de que los dos estaban bien, y lo había encontrado todo en orden. Sin embargo, apenas un rato antes, al salir del colegio, había sentido que aquel molesto presentimiento que lo había acosado durante todo el día regresaba con más fuerza. Sin ningún motivo aparente, intuía que su familia estaba en peligro. Y sabía que era absurdo, sabía que no tenía una explicación racional para aquella sensación, pero no podía evitarlo. Tenía que llegar a casa cuanto antes y comprobar que todo marchaba bien. Cuando llegó a la granja por fin, el corazón estaba a punto de estallarle del esfuerzo. Dejó la bicicleta tirada junto al cobertizo, sin preocuparse por guardarla, y corrió hacia la entrada. Se detuvo de pronto, con el corazón latiéndole con fuerza. Joker, su perro, no había acudido a recibirle, como todos los días. Tampoco se oían sus ladridos desde la parte posterior de la granja. ―Habrá ido al bosque, se dijo Zayn, intentando calmarse.


No pudo evitarlo, sin embargo. Echó a correr de nuevo hacia la puerta de la casa. La halló entreabierta y entró. Algo le detuvo. En apariencia, todo parecía normal. La luz del salón estaba encendida, se oía el murmullo apagado del televisor. Pero se respiraba un ambiente extraño. Temblando, entró en el salón. Su padre estaba sentado en el sofá, frente al televisor, de espaldas a él.




—Papá… 



No hubo respuesta. En la televisión ponían un estúpido programa de imitadores de cantantes famosos, y Zayn se aferró desesperadamente a la idea de que era lógico que su padre se hubiese quedado dormido. Rodeó el sofá y, tras un breve instante de vacilación, miró a su padre a la cara. Estaba inmóvil, pálido, con los ojos abiertos de par en par, desenfocados, mirando a ninguna parte. No había ninguna señal de sangre o violencia en su cuerpo. Pero Zayn supo que estaba muerto. Algo golpeó su conciencia con la fuerza de una pesada maza. Por un momento el tiempo pareció detenerse, y su corazón, con él; pero de inmediato el mundo a su alrededor se tambaleó y empezó a girar a una velocidad abrumadora. 




Se abalanzó hacia su padre y lo sacudió varias veces, tratando de hacerlo reaccionar. En el fondo sabía que era inútil, pero, simplemente, no quería creerlo. 


—¡Papá! Papá, por favor, papá, despierta… 




Su voz se quebró con un sollozo aterrorizado. De pronto pensó que tal vez no era demasiado tarde, que tenía que llamar a una ambulancia, y quizá… corrió hacia el teléfono y descolgó el auricular.


Pero no había línea. Zayn colgó el teléfono con violencia, rabia y desesperación; se secó las lágrimas con la manga del jersey, dio media vuelta y se precipitó escaleras arriba. 


—¡Mamá! —gritó—. ¡Mamá, baja corriendo, trae el móvil! 


Tropezó en un escalón y cayó, golpeándose las rodillas, pero eso no lo detuvo. Se levantó de nuevo y siguió corriendo: —¡¡Mamá…!! 




Enmudeció de pronto, porque había alguien al fondo del corredor. Alguien que no era su madre. Frenó en seco, desconcertado. Los dos se miraron un momento. Se trataba de un hombre de ojos de color avellana y rasgos delicados, pero expresión dura y ligeramente burlona. Vestía algo parecido a una túnica que le llegaba por los pies, y tenía el cabello oscuro y encrespado. 


—¿Quién… quién es usted? —murmuró Zayn, confuso y todavía con los ojos llenos de lágrimas. 


Algo atrajo su atención, sin embargo. Sobre el parquet, a los pies del individuo de la túnica, había un bulto inerte. Zayn lo reconoció, y sintió que las piernas le temblaban; tuvo que apoyarse en la pared para no caerse. Era su madre, que yacía en el suelo, pálida, con la cabeza vuelta hacia él y los ojos abiertos. Zayn sintió que la sangre se le congelaba en las venas. Aquello no podía estar sucediendo… Pero no había duda. La mirada de su madre era vacía, inexpresiva. Sus ojos estaban muertos. 


—¡¡¡Mamááá!!! —gritó el chico, fuera de sí. Echó a correr hacia ella, sin importarle para nada la presencia del hombre de pelo negro… Todo sucedió muy deprisa. El desconocido gritó unas palabras en un idioma que Zayn no conocía (pero que, de pronto, le sonó extrañamente familiar) y algo golpeó al chico en el pecho, dejándolo sin aliento, y lo lanzó hacia atrás. Zayn chocó contra la pared y sacudió la cabeza, aturdido y respirando con dificultad. No tenía ni idea de qué era lo que lo había empujado con tanta violencia; el individuo de la túnica estaba aún lejos de su alcance cuando aquel lo-que-fuera lo había lanzado contra la pared. Pero no se detuvo a pensar en ello. El golpe lo devolvió a la realidad. Se dio cuenta de que, muy probablemente, aquel estrafalario individuo era el responsable de la muerte de sus padres; y una parte de sí mismo, que estaba oculta y dormida y solo despertaba en ocasiones puntuales, y que, sin embargo, Zayn conocía muy bien, aullaba de dolor, ira y sed de venganza. Por otro lado, sabía que lo más prudente era dar media vuelta y echar a correr, escapar, avisar a la policía…. Por suerte para él, logró dominar su ira y dejar paso a la sensatez. 


Se puso en pie de un salto, reaccionando más deprisa de lo que su oponente había previsto. Echó a correr en dirección a las escaleras y lo oyó gritar a su espalda, pero no se detuvo. Bajó a todo correr; en su precipitación, tropezó de nuevo y cayó rodando hasta el salón. Pero, cuando estaba a punto de levantarse, sintió una presencia gélida tras él, y se estremeció, sin poderlo evitar. Se volvió lentamente… Ante él se hallaba un chico algo mayor que él, vestido de negro. Era delgado y fibroso, de facciones suaves y cabello castaño claro, muy fino y liso, que le caía a ambos lados del rostro. Sus ojos azules se clavaron en él, inquisitivos. Era la primera vez que se encontraban, de eso Zayn estaba seguro, pero, por alguna razón, no pudo evitar sentir una súbita repulsa hacia él, como si el mero hecho de estar cerca de aquel desconocido le produjese escalofríos. Reprimió un estremecimiento y lo miró a los ojos. Y de pronto sintió algo extraño, una sacudida, como si algo se hubiese introducido en su interior y estuviese explorando sus más secretos pensamientos y sus más íntimos sentimientos. Y otra cosa. Frío. Zayn se quedó paralizado, hechizado por la mirada del joven de negro.




―Te estaba buscando, se oyó una voz en su mente. 




Y, en aquel mismo instante, Zayn supo, de alguna manera, que iba a morir, como lo sabe la mosca que queda atrapada en la telaraña, como lo sabe un ratón que se topa con la mirada de una serpiente. Pero entonces algo tiró de él y lo arrojó a un lado con violencia, apartándolo del muchacho de negro. Zayn cayó al suelo, sobre la alfombra, sacudió la cabeza y se giró para ver qué estaba pasando y quién lo había alejado de la mirada de la muerte. 


Su salvador era un joven de unos veinte años, alto y musculoso, de cabello castaño corto y expresión grave y severa, que había aparecido de la nada, interponiéndose entre Zayn y el otro muchacho. Había algo en él que imponía respeto, a pesar de las extrañas ropas que vestía. El chico de negro lo miró impasible, pero adoptó una postura de serena cautela. 


Y entonces, ante la atónita mirada de Zayn, el recién llegado sacó una espada del cinto y le plantó cara a su oponente. El de negro pareció aceptar el desafío, porque extrajo su propia espada de una vaina que llevaba sujeta a la espalda y paró el golpe de su contrincante con una rapidez y una agilidad casi sobrehumanas. Zayn, paralizado de terror, se quedó mirando cómo aquellos dos desconocidos iniciaban un duelo de espadas en el salón de su propia casa. Volcaron la mesa del comedor, desgarraron las cortinas, destrozaron el televisor con una estocada que no dio en el blanco. Zayn asistía impotente a aquel estropicio, pero no se atrevía a moverse. El joven recién llegado se movía con seguridad y serenidad, y los golpes que descargaba eran más fuertes; pero el muchacho de negro era mucho más rápido, ágil, silencioso y letal. Zayn se dio cuenta de que, cada vez que las dos espadas se encontraban, una especie de destello sobrenatural brotaba de sus filos. 


Aquello no era real, era una pesadilla, no podía estar pasando. Quiso gritar, pero entonces alguien tiró de él y le tapó la boca.




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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Diamandis. el Mar 31 Dic 2013, 10:25 am

.Steph. escribió:
belen0311 escribió:
sexy gif de Louis e.e:
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Ashley Winchester



Nombre: Ashley Winchester.
Edad: 18 años.
Descripción Psicológica: Ashley es una chica sencilla y humilde. No le llama la atención lo ostentoso o lo reluciente puesto que es consciente de que bajo la superficie sólo podemos encontrar a personas vacías o solitarias. En cambio, le encanta disfrutar de las pequeñas cosas hermosas que muchos pasan de largo: la belleza de las estrellas en una noche despejada, los atardeceres anaranjados y violáceos, estar con amigos frente a una fogata y demás.
Es muy lista, por lo que busca poder conseguir una beca universitaria y hacer sentir a sus padres orgullosos mediante sus logros académicos. También es muy leal y, si le caes bien, no duda en brindarte su ayuda.
Fue criada en un ambiente hogareño por lo tanto su máximo tesoro es su familia ya que son su cable a tierra y su soporte. Odia profundamente cuando alguien los insulta y no duda ni un momento en defender a sus padres o a sus dos hermanos más pequeños, lo que la convierte en la "leona" de la casa.
Suele ser muy sensible y muchas veces un suceso puede marcarla profundamente pero siempre logra salir adelante como la luchadora que es, también ayuda a los que se encuentran en una situación similar.
Por otro lado, le gustan los chicos que son sensibles y graciosos.  No suele ser la clase de chica que se enamora "a primera vista", de hecho le lleva un tiempo aceptar sus sentimientos. Cuando lo logra y reconoce que está enamorada, no duda en darlo todo por esa persona especial. Sin embargo, suele ser un poco celosa y tiende a depender de la persona a la que quiere, lo que en el futuro puede traerle problemas.
Entre sus gustos se encuentra la lectura, la fotografía, la cocina y hacer manualidades, ésta última la heredó de su abuela que murió hace unos años atrás y a quien Ashley aún extraña. No puede estar sin hacer nada y por eso siempre busca trabajos de medio tiempo en tiendas, además así puede ayudar con la economía familiar.
Sin duda alguna le encanta visitar a niños enfermos en el hospital -de hecho es voluntaria-, pintar escuelas u organizar eventos a beneficios de los desamparados. De esta forma cree que no sólo está dando una mano, si no que puede denunciar las grandes diferencias en la sociedad.
Representante: Lucy Hale.
Rol: Diferencias de "Clase social" | Louis Tomlinson.
Pequeña historia: Ashley proviene de una familia de clase obrera, sus dos padres trabajan jornadas completas para poder pagar las cuentas y llevar el pan a la mesa. Aún así, son felices a su manera y muy unidos.
Todo parecía marchar con normalidad en la vida de la castaña hasta que una persona entró en ella. Y no cualquier persona: se trataba de nada más y nada menos que de Louis, el reluciente primogénito de la familia Tomlinson y heredero de toda su fortuna. Su padre es un reconocido político a nivel nacional y su madre una diseñadora de moda exclusiva.
Ambos se conocieron durante un curso de ciencias. Louis, al ser el típico chico popular con terribles calificaciones, decidió pedirle ayuda a Ashley para no aplazar esa materia. Ella aceptó y pronto comenzó a darle clases particulares. De esta manera, y casi sin que los dos se dieran cuenta, comenzaron a saber sobre la vida del otro. Él descubrió en ella una chica muy diferente a todas las que conocía: era lista, servicial y, por sobre todo, muy hermosa. Ashley, por su parte, aprendió que Louis debajo de su imagen de flamante millonario adolescente no era más que un niño pequeño que necesitaba amor de sus padres y pedía a gritos un poco de la atención que jamás le habían dado.
Luego, decidieron dar el siguiente paso y pasaron a formar una pareja estable. Todo parecía ir genial porque mientras estaban juntos los dos sentían que todos sus problemas se esfumaban por arte de magia y la felicidad los inundaba. Así, verse diariamente se convirtió en su actividad favorita. No podían esperar para volver a encontrarse otra vez.
Sin embargo, como se sabe, todo lo bueno dura poco. La familia de Louis decidió que era hora de que Louis empezara a fijarse en chicas de la alta sociedad y por ello quisieron presentarle a Allison Benson, la hija de un colega muy importante de su padre. El castaño se negó y rápidamente aclaró que tenía novia. De hecho, llevó a Ashley a una fiesta organizada en su casa por su familia. Los Tomlinson no tardaron en mirar despectivamente a la castaña y rechazarla luego de enterarse de que provenía de una humilde familia de los suburbios. Ella no podía negar que ese suceso la había entristecido y se regañó mentalmente por haber pensado que quizás podría haberles caído bien.
Pero luego llegó un problema más grave. Los padres de Ashley no tenían fondos para pagar la hipoteca de su casa y eso significaba que se quedarían en la calle si no conseguían el dinero. Louis, al enterarse de eso, decidió tomar una parte de la fortuna de sus padres y dársela a los Winchester, a pesar de la negativa de su novia. Cuando los Tomlinson se enteraron de esto, se enfurecieron puesto que el dinero había sido dado a "pobres" y le hicieron -literalmente- la vida imposible a los Winchester. Debido a esto, un Louis muy arrepentido por los daños decidió terminar con Ashley ya que quería lo mejor para ella.
Debido a la ruptura, Ashley se hundió en una depresión durante unas semanas. Sentía que su vida estaba vacía sin aquel ojiazul con una sonrisa hermosa. Sus días estaban llenos de nada, prácticamente no salía de su casa lo que preocupó mucho a sus padres ya que ella era una persona muy activa.
Finalmente, para evitar cualquier tipo de problema y por el bien de sus nervios, tomó la decisión de alejarse por completo de Louis y por ello se cambió de instituto. Jamás volvió a ver a aquel castaño que había sido su único amor verdadero.
Escrito de tu autoría:
¿Y el pequeño Harry? | One Direction:
✯By 'Mily.♡
¿Y el pequeño Harry?






Corría el día 31 de octubre en una pequeña ciudad cuyo nombre muchos no logran recordar. Era la Noche de Brujas, mejor conocida como Halloween, en donde según diversas leyendas los espíritus de los difuntos volvían del más allá y se instalaban en el mundo mortal por una noche.
Los niños se encontraban exepcionalmente emocionados puesto que aquel día conseguirían recolectar la cantidad de dulces que desearan.
Ese era el caso del pequeño Harry Styles y sus amigos: Liam, Louis, Niall y Zayn. Los cinco vestían sus disfraces y recorrían la ciudad entera al grito de “¡Dulce o truco!” esperando a que los adultos abrieran las puertas de sus casa y les dieran sus preciados caramelos o, de lo contrario, les jugarían una broma pesada.
Una vez que se cansaron de hacer aquello, el ruloso Harry propuso:
—¡Vamos a mi casa a contar nuestras golosinas!
Los otros cuatro aceptaron la invitación de su nuevo amigo y se encaminaron casi hasta la entrada del bosque puesto que allí vivía el pequeño.
—Vaya Harry, tu casa es muy bonita —exclamó Liam mientras observaba la acogedora sala de aquel hogar, que contaba con un reluciente juego de sillones y una gran chimenea— y algo silenciosa.
—Si, debes invitarnos más seguido —agregó Louis— ¡Hey! ¿Qué les parece si hacemos una competencia de quien ganó más dulces?
—¡Suena genial! —aceptó emocionado Niall— Seguro les ganaré a todos ustedes.
—No lo creo —repuso Louis— con tu traje de calabera no conseguiste nada —todos rieron— Apuesto a que yo les ganaré, nadie puede superar a mi disfraz.
—Mejor dejen de pelear y cuenten los dulces —intervino Zayn.
—Sí, y el que tiene menos cantidad deberá que hacer una prenda —propuso Harry. Todos asintieron.
—Bien, yo tengo 147 —declaró Louis luego de unos minutos.
—Yo 135 —dijo Niall.
—Yo 131 —ese fue Zayn.
—Y yo 139 —manifestó Liam— ¿Qué hay de ti, Harry?
—Pues... conseguí 110
—¡No lograste casi nada! ¡Debes hacer la prenda! —exclamó Louis.
En ese momento se escuchó un ruido proveniente de la cocina. Los cinco niños se miraron entre sí y sus rostros dejaban entre ver su miedo.
—Yo... yo creí que no iba a ver nadie en c-casa —susurró Harry— Vayamos a ver que pasó.
—¡Ve tú, es tu casa!
—Louis —lo reprendió Liam— Vamos todos.
En silencio, los chicos se pusieron de pie y caminaron despacio hasta la cocina que se encontraba en penumbras. Harry hizo un ademán y les indicó a los otros que se quedaran en sus lugares. Rápidamente, y sin previo aviso, una figura esquelética se abalanzó sobre él.
—¡BUUUUUUUU
Los cinco gritaron aterrados. Harry hizo lo mismo hasta que reconoció a aquel extraño ser.
—¡Gemma!
—¡Jaja, te asusté tonto! —dijo entre risas la chica de no más de trece años— Los asusté a todos con esta fea máscara ¡deberían haber visto sus caras!
—¡Tu eres la tonta! —le contestó Harry— ¡Mejor vete con tu novio!
—¡No te enojes hermanito! No fue para tanto... bueno en realidad sí —volvió a reír— Y no me iré de aquí porque también es mi casa, además oí que tienes que hacer una prenda.
—Porque siempre te entrometes en lo que no debes.
—Yo tengo una idea —comenzó a decir Gemma— Hay una leyenda que dice que puedes invocar a un espíritu usando un espejo ya que se los consideran portales a otros mundos.
—No lo sé —dudó Liam— Suena peligroso...
—¡Suena perfecto para una prenda! —comentó Louis— ¡Anda Harry, házlo!
—Pero...
—Vamos, no seas gallina hermanito —se burló Gemma—Además ni siquiera debe ser cierto.
—Tu hermana tiene razón, tal vez sea sólo una leyenda más—intervino Zayn.
Harry dudó unos segundos, pero acabó aceptando. Tal vez todo era sólo un engaño como decían su amigo y su hermana. Intentó pensar en eso para calmarse y darse ánimos mientras entraba en el baño.
—Debes encender las velas de mamá para que funcione —le indicó Gemma— Y decir frente al espejo: “Creo en ti, espíritu. Creo en ti. Sal ya de allí” nueve veces. No olvides apagar las luces.
El niño asintió y cerró la puerta del baño. Sus cuatro amigos y la joven se quedaron afuera esperándolo. Ellos estaban nerviosos y temían que algo le pasara a su amigo, después de todo eran más susceptibles a creer en aquellas cosas.
—Creo que no deberíamos haberle insistido para que lo haga —murmuró arrepentido Zayn.
—Sí... está tardándose mucho —repuso Niall.
—Ay, esto se puso muy aburrido —dijo Gemma— Yo me largo.
—¿Pero y si le pasa algo? —preguntó Louis preocupado.
—Niños es sólo un cuento, no puedo creer que se lo hayan creído —contestó y sin más salió de allí
En ese preciso momento se escuchó un cristal romperse. Los niños se miraron entre sí confundidos y asustados. Le preguntaron a Harry reiteradas veces si estaba bien pero él no daba señales de vida. Al no obtener respuestas, Liam fue quien se envalentonó y con decisión abrió la puerta del baño y encendió las luces.
No había nadie.
Observaron con detenimiento el lugar y descubrieron que el espejo estaba parcialmente roto y las velas apagadas. El miedo viajó rápidamente por todo su cuerpo y sus rostros quedaron pálidos, como si su sangre hubiera migrado hasta sus pies en cuestión de segundos. También comenzaron a tiritar aunque no de frío precisamente.
Antes de que pudieran formular alguna palabra, vieron que en la parte sana que había quedado del cristal se proyectaba una imagen. Y ésta resultó ser nada más y nada menos que su amigo Harry, sólo que él ahora tenía arañazos en todo su rostro, de donde brotaba sangre de un color rojo oscuro; sus facciones se encontraban duras y sus ojos habían sido reemplazados por una especie de hoyos negros y profundos.
—Vengan conmigo —susurró con una voz sepulcral que los demás jamás habían escuchado— Ustedes me hicieron esto.
Notaron como la figura comenzó a retorcerse, como si intentara escapar de su prisión. Sin pensarlo dos veces, los chicos salieron corriendo y gritando de aquella casa. Ninguno se detuvo para retomar el aliento hasta que llegaron sanos y salvos hasta sus hogares. Allí les contaron con desesperación y arrepentimiento a sus padres todo lo que había sucedido. Los adultos, como era de esperarse, pensaron que todo era producto de la mente infantil.
Al día siguiente los padres decidieron visitar el lugar en donde los hechos habían ocurrido, más cuando llegaron no se encontraron con una bonita casa sino con los restos de lo que parecía haber sido una cabaña en el pasado. Los niños no podían creerlo: ¡ellos habían estado en esa casa la noche anterior! ¡Esa era la casa de su amigo! Pero lo cierto es que nadie había conocido a la familia Styles y tampoco se sabía que vivían en el bosque.
Para evitar traumas y demás, se decidió que los niños debían asistir a un psicólogo infantil y evitar que vivieran situaciones de miedo que pudieran alterarlos.
En cuanto al pequeño Harry, nadie supo nunca más que sucedió con él. Algunos dicen que un espíritu lo atrapó en el espejo para siempre; otros, que en realidad era un travieso fantasma buscando asustar a los demás mientras era libre en el mundo mortal por una noche. En cambio, los menos supersticiosos sostienen que todo fue producto de la imaginación de los cuatro niños luego de haber ingerido mucha azúcar ese día.



Y tu, ¿te atreverías a invocar a un espíritu en el espejo?
Autumn weather {Prólogo de un proyecto}:





autumn weather



 


Una de las razones por las que odio a Louis Tomlinson es porque es el mayor patán y mentiroso de todo este gran y jodido mundo. ¿Te imaginas a alguien que te atrape con sus palabras pero que estas fueran una completa basura? Bueno, eso es típico de él.


Simpático, carismático, encantador y seductor son otros adjetivos que podrían describirlo, y créeme que esa combinación de rasgos lo convierten en un hombre único y también en el peor y más detestable ser que haya pisado la tierra.


Y lo peor de todo es que he estado obnubilada por él durante meses, sin darme cuenta de lo que sé ahora. Me encuentro en este momento de mi vida en donde miro hacia atrás y me abofeteo mentalmente por ser tan idiota.




Recuerda: las personas más peligrosas son aquellas capaces de dártelo todo, haciendo que te eleves por lo alto, y en unos segundos quitártelo, dejando que mueras lentamente como las hojas en la época de otoño. Y, a pesar de todo eso, sabes que no puedes dejar de quererlas.
Forever yours {Niall Horan.:
Forever yours
fuiste mi comienzo, dos veces
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Comenzó a nevar otra vez.
Dejo de lado el libro que llevaba leyendo hace un rato y me acerco, lentamente, hacia el gran el ventanal del salón.
Observo con cautela como los copos caen con parsimonia, sin apuro. Al principio son unos pocos, pero luego empiezan a sumarse más y más. Algunos quedan atrapados en las ramas desnudas de los árboles; otros chocan con el vidrio en donde mi mano se encuentra apoyada o logran finalizar su camino hasta impactar contra el suelo frío. 
Dicen que cada copo de nieve es único, es imposible que existan dos exactamente iguales. Cada uno posee una forma singular, como si hubieran sido tallados minuciosamente por una mano experta.
Una sonrisa se forma en mi rostro porque me es imposible pensar aquello sin recordarte. Sin duda alguna, al igual que un copo, desde el momento en el que viniste a este mundo fuiste único y especial.
Mi mente sigue divagando, entonces recuerdo la primera vez que te vi.  ¿Cuántos años teníamos? Nueve, quizás. Sólo sé que fue hace mucho, mucho tiempo; y que tú no dejabas de tomar la mano de tu madre. Tenías miedo de hablar con una chica, o quizás conmigo particularmente, pero yo estaba muy ansiosa por conocerte. A esa edad lo que más deseaba era un amigo, después de tantas mudanzas me era imposible tener uno.
Me acerqué lentamente a ti, pero tú solo volteaste tu cara. Tu madre te retó y te obligó a que vinieras a jugar conmigo en la casa del árbol. Te resististe, pero no tuviste otra opción. Subimos a aquel lugar al que yo consideraba mi escondiste y un silencio se formó entre nosotros. Pero no era incómodo, a esa edad era difícil sentirse de esa manera para mí. Te pregunté tu nombre.
Niall” respondiste tímidamente mientras bajabas tu mirada azul.
Yo te dije el mío y luego sonreí. Te pregunté a qué escuelas ibas y resultó que yo asistiría a la misma. Te pregunté si tenías hermanos y asentiste con tu cabeza. Te pregunté si, por favor, serías mi amigo. Acabaste diciendo que sí.
Pero nuestra amistad no duró ni siquiera seis meses porque tuve que marcharme, otra vez. Aunque debo admitir que en ese lapso te tomé mucho cariño, demasiado quizás. Sin embargo, tú te quedaste por siempre con algo que me pertenecía: mi primer beso. 
Los años pasaron y las cosas no iban bien conmigo. Ya no era la misma niña de antes. Me encontraba sola, sin ningún motivo aparente por el cual seguir. Aquellos pensamientos me atormentaban a todas horas: “¿El mundo tendría más sentido sin mí en él?”, “¿A caso hay alguien a quien le importe?”. Llegué a la posible solución de que la primera afirmación era verdadera y la segunda falsa.
¿Por qué había perdido por completo el rumbo de mi vida? Dicen que en la adolescencia es normal sentirse de esa manera, pero cuando mis dieciocho años llegaron decidí que eso no podía seguir así. Debía acabar con el dolor. Y sólo había un alivio para una persona como yo.
Me dirigí hasta el parque de mi antigua ciudad en una noche de diciembre. El frío calaba mis huesos a pesar de todo el abrigo que llevaba puesto. Sin embargo, eso ya no importaría en unos momentos. El lugar se encontraba iluminado por unas cuantas farolas y estaba totalmente desierto. Era la oportunidad ideal.
En aquel espacio verde había un puente, y debajo de este un lago considerablemente profundo cuyas aguas seguramente estarían heladas. Suspiré y recordé que no sabía nadar, eso haría las cosas más fáciles. Subí a la valla, mi respiración estaba agitada y podía notar el humo que salía por mi boca debido al clima frío. Miré el agua y me pregunté si esta era una buena forma de terminar. Pero eso no importó, de todas maneras ya era tarde para echarse atrás.
Cerré mis ojos e instintivamente recuerdos de toda mi vida comenzaron a invadir mi mente: mi cuarto cumpleaños; cuando terminé el jardín de niños; cuando me mudé por décima vez; cuando te conocí; cuando te besé; cuando te dejé; cuando mis padres se divorciaron; cuando mi padre se borró de la faz de la tierra; cuando casi repruebo todas las materias; cuando decepcioné a mi madre; cuando todos mis falsos amigos me abandonaron; cuando me quedé sola para siempre y rememoraba al único amigo que alguna vez tuve.
Inhalé por última vez y me impulsé hacia adelante, saltando hacia las profundidades. “Adiós” fue mi último pensamiento.
Pero mi plan no salió como lo había previsto. Dos fuertes y grandes manos se posicionaron en mi cintura y evitaron que cayera al agua. Me impulsaron hacia atrás y caí sobre aquella persona que había salvado mi vida, aunque no se lo hubiera pedido.
Me quejé en voz baja y pude notar como el individuo que frustró mi despedida del mundo mortal me tendía su mano. La miré, dudé y luego la tomé. Me puse de pie y vi su cara. A pesar de la oscuridad, pude distinguir dos enormes ojos azules y una reluciente cabellera rubia que le pertenecían a un hombre de aproximadamente mi edad.
Y me llevó como aproximadamente seis segundos reconocerte.
No habías cambiado en nada, tus facciones de niño y tu rostro sereno seguían siendo igual que antes.
“¿Estás loca? ¡No debes hacer eso! ¡Podrías haber muerto!” gritaste, intentando que entre en razón.
“Ese era el plan” respondí sin inmutarme y sonreí levemente. “Hola otra vez, Niall”
Me miraste con una expresión de duda y desconcierto. A ti te llevó más de un minuto saber que se trataba de mí.
“¿Eres tú?” fue lo único que atinaste a preguntar con un hilo de voz. Yo sólo asentí.
De pronto, pude sentir como tus brazos rodeaban mi frágil cuerpo. Con ese gesto me brindaste calor en aquella noche helada; tus lágrimas hicieron que mi corazón se achicara y tus palabras me hicieron darme cuenta de que era una idiota.
“¿En qué rayos estabas pensando?” preguntaste antes de quebrarte otra vez “Si algo te pasaba… jamás me lo hubiera perdonado. Es que, ¡demonios! ¿¡Cómo podría haber vivido luego de  saber que te habría perdido para siempre antes de poder encontrarte!?”
Pero eso no paso, mi querido Niall, porque tú siempre aparecías en el momento indicado como mi ángel de la guarda, sin duda alguna. Tú me salvaste de la soledad en mi niñez y de la muerte en mi adolescencia. ¿Es raro, verdad? Pero tan cierto como que te amé desde la primera que te vi tomando la mano de tu madre.
Y, desde ese día en el que te volví a ver, quise dejar de ser la rescatada para poder hacerte feliz como pudiera. Tú me diste la vida en dos ocasiones y yo quería entregarte la mía completamente puesto que, después de todo, siempre te perteneció.
No puedo evitar llorar al recordar cuando demostraste que mis sentimientos por ti eran correspondidos. Creo que ese día fue el más feliz de toda mi existencia. Junto a la orilla del mar me hiciste prometerte que jamás haría otra estupidez como la de aquella vez. Acepté totalmente de acuerdo e, inesperadamente, me besaste con una dulzura imposible de explicar. Los nervios hicieron que mis manos temblaran y las mariposas en mi vientre no tardaron en aparecer. Luego, te correspondí y rodee tu cuello con mis brazos, tu hiciste lo mismo con mi cintura. Ese era nuestro segundo beso que siempre había ansiado.
A partir de ese momento, ambos comenzamos a crecer juntos.

Luego, el compromiso y la boda no tardaron en llegar. Todos pensaban que estábamos locos, pero ellos no entendían cuánto nos amábamos en verdad. Al ser tan cerrados de mente jamás conseguirían nada en esta vida. Y pensar que yo era un poco como ellos, pero por suerte ya no.
Después llegaron Derek y Lucy, las luces de nuestras vidas. Hicimos lo mejor posible y formamos una hermosa familia de la cual siempre estaré orgullosa.
Los años pasaron rápido junto a ti. Por supuesto que no todo fue color de rosas, tuvimos nuestros altibajos y varios obstáculos se toparon en nuestros caminos. Sin embargo logramos sortear cada uno de ellos, porque juntos podíamos hacer cualquier cosa que nos proponíamos. Éramos un equipo que siempre estuvo destinado a ser y así fue.
De repente, Lucy impide que siga navegando por mis pensamientos y me avisa que la cena ya está servida. Le sonrió y le pregunto si Derek y los niños ya llegaron. Ella niega con la cabeza pero me dice que él la llamó avisando que está en camino. Le agradezco, le recuerdo que la amo y le digo que en un segundo voy a la mesa.
Es nuestra tercera navidad sin ti, Niall. Ya nada es igual desde que partiste, te tenemos presente en cada segundo de nuestras vidas; lloramos en ocasiones al recordarte, pero luego sonreímos al acordarnos tu risa contagiosa porque sabemos que te pondría triste vernos derramar lágrimas que no sean de felicidad.
Intenté salvarte, pero creo que nada puede hacerse cuando tu propio cuerpo dice ‘basta’ y decide tomar un descanso eterno. A pesar de todo, siempre rezo por ti y porque estés bien en donde sea que tu alma haya partido.
Por último, mi amor, quiero recordarte algo fundamental: te amo. Te amo infinitamente. 
Te amo, porque fuiste mi principio a los nueve años. Te amo, porque fuiste mi segundo comienzo a los dieciocho. Te amo, porque fuiste el único que me abrazaste cuando hacía frío y me sentía perdida. Te amo, porque junto a ti pasé los mejores años de mi vida. Te amo, porque sé que siempre serás mi ángel de la guarda. Y aunque te extraño tanto que duele, me reconforta el saber que muy pronto volveremos a estar juntos en un nuevo lugar en donde nada ni nadie podrán dañarnos o separarnos.
Y recuerda: yo seré por siempre tuya.


Ficha Aceptada


Louis :juay:ya me puse sentimental again :juay:me gusto mucho tu ficha ¡Suerte!

OMG!! muchas gracias por aceptarla :') Ahora a esperar los resultados  
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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 6:13 pm

SamanthaM. escribió:Hola!! Me a encantado la idea de tu novela es muy interesante. :D más tarde o mañana te dejo mi ficha.
♥️
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Que bien que te haya gustado espero la ficha Saludos

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 6:14 pm

Melissa escribió:Holii!! me encantoo tu ideeaa <3 y se que eres una Diosa escribiendo porque he trabajado contigo, si es que eres la misma Steph :S

Hola me pusiste en duda como se llamaba el proyecto donde estaba contigo (?

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por tobias. el Mar 31 Dic 2013, 6:18 pm

mañana resultados   
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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 6:52 pm

WeAllNeedLove0 escribió:Holaaa, me paso por acá porque, dios, que idea mas tierna. Well, espera mi ficha, que ya ya me la pongo a hacer.


See here my boyfriend:
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Que bien que te haya gustado espero tu audición

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 6:54 pm

MiaElizabeth escribió:
.Steph. escribió:
MiaElizabeth escribió:
Elizabeth Steele


Nombre: Elizabeth Destiny Steele.
Edad: 19 años.
Descripción Psicológica: Bipolar, la palabra clave para descifrar el extraño carácter de Elizabeth Steele. El mas simple e inofensivo comentario que la haga sentirse amenazada o humillada puede llegar a irritarla a sobremanera y cambiar su estado de tranquilo a explosivo. Sin embargo, para ser mas claros y no dar una definición mas larga, su personalidad se puede describir en cuatro sencillas fases:
•Estoy feliz: La fase uno muestra a una chica divertida y carismática, con la que puedes mantener una sana conversación. En esta clase de humor Elizabeth se caracteriza por ser simpática y amable, siempre haciendo reír a los demás con sus ocurrencias y ese espíritu aventurero que heredo de su padre. Igualmente se comporta con inmadurez y tiende a utilizar el llamado "sarcasmo" con regularidad.
•No estoy bien: Aquí la situación cambia, sigue manteniendo su buen humor y simpatía pero notas algo diferente en ella. Sus ojos celestes ya no tienen ese brillo de siempre, y su actitud se torna un poco mas seria y tranquila. En esta fase, Elizabeth tiende mucho a alejarse de los demás.
•Estoy mal: ¡Alerta roja!, Elizabeth esta mal, lo que significa que estará un poco irritable y violenta, cualquier cosa que le moleste, por mas pequeña que sea, lograra que pase a la fase cuatro.
•Estoy furiosa: Aquí la cosa cambia radicalmente. Violenta, mal hablada, impulsiva, vengativa e hiriente. Si la encuentras de este humor será mejor que retrocedas lentamente mientras puedas esquivar los objetos que te lance para lastimarte. Odia profundamente que la vean llorar, eso la hace sentirse débil y vulnerable. Tienes que ser una persona muy especial para que Elizabeth te deje verla triste.
A veces puede aparentar ser una chica vacía, pero ella es buena y gentil, con las personas que lo merecen claro. No le gusta ver a sus amigos o familiares sufrir, puede llegar a hacer miles de tonterías e incluso hacer el ridículo por tan solo sacarte una simple sonrisa.
Si no eres una persona de su agrado no hay ningún problema, la vida sigue y ella puede ignorarte, así de sencillo. Pero si la buscas la encuentras y si le haces algo que la haga enojar o sentirse humillada hay problemas, y graves, se vengara de ti sin importarle las consecuencias que eso pueda acarrear, porque si la humillas ella te humilla el doble, si te burlas ella se burla el doble, si la lastimas ella te lastima el doble, así que por conveniencia es mejor tenerla de aliada que de enemiga.
No hay poder humano que pueda hacer cambiarla de parecer, desde el principio tienes que dar una buena primera impresión ya que eso definirá como te tratara en el futuro, con ella no puedes enmendar ningún error, si hiciste una tontería desde el inicio que no fue de su agrado, Elizabeth se encargara de recordartelo todos los días de tu vida.
Representante: Perrie Edwards.
Rol: Niall Horan - Mejores amigos.
Pequeña historia: Elizabeth y Niall se conocieron en el jardín de niños. Beth era la típica niña ordenada que siempre entregaba sus trabajos, mantenía su lugar limpio y comía su almuerzo con cubiertos y una servilleta para evitar mancharse. Mientras que Niall era todo lo contrario: desordenado, incumplido y problemático. Como se podía predecir, su primer encuentro fue un completo desastre, Niall termino con el delicioso almuerzo de Beth en la cabeza y la pequeña Elizabeth con su uniforme manchado por la bebida sabor chocolate del rubio. Desde ese momento ambos niños se declararon la guerra. No había un día en el que no pelearan por la mas mínima provocación por parte de el, ya que molestar a la rubia se había convertido en un hobbie. A Niall le llamaba mucho la atención aquel carácter tranquilo pero a la vez explosivo de Elizabeth, mientras que la pequeña niña se preguntaba porque Niall era tan desordenado y repugnante. Claro, estaba en la edad de pensar que los niños tenían germenes y que lo mejor era no tocarlos o acercarceles. Aunque, secretamente, Beth siempre pensó que Niall era un niño muy lindo.
Pasaron los años y para la sorpresa de todo ser viviente que los conociera, esa rivalidad entre ambos termino convirtiéndose en una hermosa amistad. Al llegar a la pubertad, ambos se dieron el tiempo de hablar y notaron que congeniaban y tenían varias cosas en común. Tuvieron que provocar una pelea de comida en la cafetería escolar, recibir un fuerte regaño por parte del director y pasar dos horas castigados en detención para poder hablar, pero al final todo resulto bien para ellos y terminaron convirtiéndose en muy buenos amigos.
¿Quien diría que una relación tan mala termino por ser buena al final de todo?, Niall se había convertido en el confidente de Beth y viceversa. ¿Alguien se atrevía a romperle el corazón a Elizabeth? ¡No!, porque sufriría las consecuencias al enfrentarse cuerpo a cuerpo con Niall. ¿Alguien se atrevía a humillar a Niall? ¡Ni siquiera lo piensen!, porque a Elizabeth le salia el lado salvaje y era seguro que la cosa terminaba en pelea. Este par de mejores amigos se cuidaban las espaldas el uno al otro, no había nada que no se contaran, y gracias a su tan similar mentalidad sabían cuales eran las mejores palabras para decir en cada situación. Incluso, las personas a su alrededor pensaban que los dos formarían una hermosa pareja, pero cada vez que salia el tema Elizabeth se ruborizaba y a Niall le entraba una risa nerviosa. Los mejores amigos eran mejores amigos y punto, nada de cosas de novios, ¿Que tal si terminaban por alguna razón?, las cosas ya no serían como antes y Elizabeth y Niall no querían perder su amistad. Pero no enamorarse era inevitable, pasaban cada minuto del día juntos, no había día en el que no se comunicaran, y las mariposas en el estomago comenzaban a incrementar cada vez que se miraban a los ojos, por lo que, seis años de amistad fue lo suficiente como para que ambos decidieran confesarse lo que sentían por el otro y terminaron por ser novios.
Todo era perfecto, a la vista de todos se notaba que ambos estaban profundamente enamorados. La pareja compartía los mismo gustos y pensaban de la misma manera, por lo que en los inicios de su relación, jamas tuvieron una sola pelea.
Lamentablemente, su historia de amor duro menos de lo esperado. Ambos comenzaron a crecer y a madurar. Los gustos y la mentalidad cambiaron. Elizabeth quería hacer una cosa y Niall otra, sin darse cuenta volvían a ser esos pequeños del jardín de niños, como cuando se conocieron. Niall ya no soportaba los repentinos cambios de humor de Elizabeth, le molestaba el hecho de que no sabía que hacer o decir porque al primer error, por mas pequeño que este fuera, ella explotaba y se ponía violenta. Mientras que Elizabeth sentía ganas de ahorcar a Niall cada vez que este hacia algo que a ella no le parecía adecuado, le molestaba a sobremanera que el rubio le recalcara que las peleas eran debido a ella y su falta de paciencia y tacto. Por lo que, con el tiempo, comenzaron a distanciarse. Ya no los podían dejar solos porque estallaba la tercera guerra mundial. Hasta que llego aquel día en el que Niall no pudo mas y dijo esas cuatro palabras que rompieron el corazón de Beth "estábamos mejor como amigos" al ver las primeras lagrimas salir de esos hermosos ojos azules el rubio se arrepintió de lo que había pensado en voz alta y trato de remediar la situación. Pero muy dentro de ella, Beth sabía que Niall tenia razón, así que decidió dejar de luchar, después Niall también lo entendió.
Finalmente la relación llego a su fin, no hubo ninguna pelea, todo fue pacifico, ambos acordaron volver a ser mejores amigos, pero ya nada volvió a ser lo mismo, cambiaron de amistades y dejaron de hablarse. Ninguno dejo de amarse en ningún momento, ambos querían volver, pero sabían que si lo hacían solo lograrían lastimarse mas. Por lo que al terminar sus estudios en ese colegio, cada quien se fue por su camino con ese sentimiento de nostalgia al pensar que jamas iban a volver a verse.
Escrito de tu autoría:
Spoiler:
Capitulo 1
Mia Frost | Niall Horan
Koni



Mi vista se fijó en el horizonte. La puesta de sol lucía hermosa este día, mas a lo lejos la luna comenzaba a apoderarse del cielo, el cual se tornaba de un precioso azul marino. Recargue ambos codos sobre el barandal del balcón y una brisa helada me estremeció. Como un acto reflejo baje las mangas de mi suéter color beige, di un largo suspiro lleno de frustración e impaciencia y me dedique a esperar. Ah seguir esperando.
Los minutos pasaban y yo perdía la esperanza de que el llegará. Era mi cumpleaños y Niall había prometido hacer todo lo posible por venir a verme, pero al parecer no lo había logrado, aunque no me extrañaba, siempre había un motivo por el cual no podíamos estar juntos.




― No vendrá -Dijo una voz masculina detrás mío- Beth.
― Eso no lo sabes -Corregí, sin mirarlo a la cara- el día aún no termina.




Mi hermano soltó una pequeña risa inofensiva ante mi terco optimismo y camino hacia mi, pasando su brazo izquierdo por mi hombro. James era el único que aceptaba, o más bien, soportaba mi relación con Niall. En cambio mis padres y mi otro hermano, todo lo contrario, ellos aborrecían la idea de que una Frost mantuviera una relación con un chico de clase baja. Todos en esa estúpida familia eran iguales: Frívolos y sin sentimientos, interesados solo en lo social y en el dinero, James y yo éramos las tristes excepciones.




― Mamá esta histérica porque te rehúsas a bajar a la fiesta -Hablo James después de una larga pausa.
― Ella sabe la razón por la que no quiero estar ahí -Conteste con resentimiento en mi voz- si no está mi prometido no vale la pena.
― Como tú lo dijiste hermanita, el vendrá.
― Acabas de decir que no lo hará -Recordé, algo confundida.
― En este caso trato de ser optimista por ti, además, ¿Te puedes imaginar la cara que pondría Edward al ver a Niall en la fiesta? -Rio un poco- tal vez hasta lo mata.
― Ni siquiera lo pienses  -Refute- francamente, estoy perdiendo las esperanzas de que algún día él y yo podamos ser felices.
― ¡Vamos Mia! Estamos hablando de Niall, el chico que soporta los malos comentarios de la familia, y además, es capaz de brincar una barda de cuatro metros y espantar a los gorilas que tenemos por guardias, solo para verte a ti. ¡Hasta yo quiero uno así!
― Siempre sabes cómo hacerme sonreír Jamie.
― Jamie es nombre de niña -Se quejó.
― Es un apodo, de cariño -Corregí- no seas macho.
― ¿Soy hembra? -Pregunto, dramático.
― ¡James!
― Esta bien, me calmo, uno que trata de portarse bien con su hermana, trayéndole a su novio a la fiesta y tu poniéndome apodos de...
― ¡Trajiste a Niall! -Chille entusiasmada, pero después tape mi boca por miedo a que alguien me hubiera escuchado.
― Ah eso venia -Contesto- a decírtelo.
― ¿Y porque no lo hiciste desde el principio? -Pregunte golpeando su pecho.
― Me cambiaste el tema -Respondió encogiéndose de hombros.
― ¡Yo no te...! -Pare de hablar, no tenía ganas de discutir- ¿Donde esta?
― Afuera, escondido en los arbustos -Informo- más vale que te apures porque si papá lo encuentra no dudara en sacar la escopeta.
― Gracias James, eres el mejor.




Tome la única chaqueta que colgaba del perchero de la puerta del armario y salí de mi habitación lo más rápido que mis pies pudieron permitirme. A lo lejos cuando me encontraba corriendo por el pasillo pude escuchar que James gritaba algo, o más bien advertía, pero estaba tan entusiasmada y apurada en llegar a donde Niall me esperaba que no le presté atención.
Ah pasos torpes y escondiéndome de los invitados que estaban en una de las estancias de la casa, con miedo a que mi madre o mi padre me descubrieran, pude salir al jardín delantero, acto seguido me adentre en los enormes arbustos que cubrían los ventanales de la entrada y al llegar a mi destino comencé a buscar a Niall con la mirada.




― Niall -Lo llame en susurro- ¡Niall!




El corazón se me cayó a los pies cuando sentí que alguien me tomaba del tobillo y me arrojaba al suelo rodeándome con ambos brazos, pero la tranquilidad volvió cuando escuche su voz, esa dulce voz que hacía que mi corazón saltara como un loco cada vez que la escuchaba.




― Si no te agachas te verán y tendré que irme –Advirtió- por cierto, feliz cumpleaños.




Una sonrisa de tonta enamorada se formó en mi rostro y levante la mirada. Ahí se encontraba Niall, detrás de mí, observándome fijamente con la misma expresión con que yo lo observaba a él.




― Creí que no vendrías -Dije girándome y abrazándolo lo más fuerte que pude.
― Como crees que iba a dejarte sola en tu cumpleaños, te dije que llegaría, cumplí mi promesa.
― Te amo.
― Y yo a ti.




Juntamos nuestras frentes y sonreímos. Esta era una de las pocas ocasiones que podíamos vernos desde que les anunciamos a mis padres nuestro compromiso y ellos se pusieron como locos. Ese mismo día me prohibieron seguir viendo a Niall y me ordenaron terminar la relación, pero yo me rehusé, desde entonces hemos sabido aprovechar el poco tiempo que tenemos para vernos.




― Te traje un regalo –Anuncio, sacando una pequeña caja de su pantalón.
― Niall, no era necesario, con tu presencia me basta.
― Solo ábrelo.




Tome la pequeña caja entre mis manos y le quite el moño rojo que la cubría. Tan solo la abrí mis ojos se iluminaron: era un reluciente anillo de compromiso con un enorme diamante incrustado en él, sentí que mis mejillas comenzaban a mojarse y mire a Niall, debió haberle costado meses de trabajo, este tomo mi mano y lo coloco en mi dedo dándole un beso al final.




― Ahora podemos decir que es oficial –Aclaro- con esto quiero que sepas que no dejare que nadie nos separe. Les demostrare a tus padres que valgo la pena.
― No lo necesitas –Dije secando mis lágrimas- con que yo sepa que me amas me conformo.




Nos abrazamos de nuevo y segundos después, pase mis manos por su nuca para acercarlo más a mí, estuvimos a puntos de besarnos cuando un fuerte grito nos sobresaltó a ambos, grite en mi interior, rogando que no fuera quien creía que era pero al parecer solo logre invocarlo.




― ¡ELIZABETH! -Chillo mi padre azotando la puerta de la entrada y acercándose peligrosamente.
― Esto no es bueno -Advertí levantándome del suelo- escóndete antes de que te vea.
― No Beth, no voy a huir, tus padres tienen que entender que...




No pudo terminar su frase porque cayo nuevamente al suelo gracias a un brutal golpe que mi padre le propino en la mandíbula. Quise acercarme pero un fuerte brazo me tomo por la cintura y me levanto por el aire impidiendo que me acercara a Niall.




― ¡Niall! -Grite espantada al notar que no se movía- ¡Suéltame Edward! -Rogué forcejeando.
― ¿Cómo te atreves a regresar a mi casa después de la advertencia que te di? -Pregunto mi padre, esta vez, dándole una patada en el estómago.
― ¡No lo lastimes!
― ¡Cállate! -Ordeno.
― ¿La llevo adentro papá? -Pregunto Edward.
― No -Le contesto- quiero que vea lo que le are a este malnacido por haberme desobedecido.
― ¡Por favor! -Suplique con lágrimas en los ojos- ¡Papá, no le hagas nada!




Ah pesar de mis gritos y suplicas no me escucho, siguió pateando a Niall en el estómago y golpeando su rostro. Mis ojos estaban viendo una completa masacre, y lo peor de todo era que a mi hermano y a mi padre parecía divertirles.




― ¡No vuelvas a acercarte a mi casa, ni a mi hija! ¡¿Escuchaste?! -Pregunto, a lo cual no recibió respuesta, cosa que lo enfureció más y le costó a Niall una patada en el rostro- ¡No te escuche!




No lo resistí más. Con el tacón de mis botas le di a Edward una patada justo en la entrepierna, este me tiro al suelo preso por el dolor y yo me arrastre hasta Niall tomándolo en mis brazos. Estaba desecho y su nariz, frente y boca sangraban con exageración al igual que las heridas en sus brazos.




― Todo va a estar bien amor -Comencé a decirle, pero las lágrimas no me dejaban hablar con claridad- solo no te duermas, quédate conmigo.
― Edward, levántate del suelo, Elizabeth, entra a la casa, los guardias se encargaran de sacar a esta escoria de aquí -Ordeno.
― Déjame llevarlo a un hospital -Suplique.
― ¡Ah la casa dije!
― ¡No papá!
― ¡Ah mí me obedeces! ¡Levántate Edward y llévate a Mia!




Como pudo, mi hermano saco fuerzas para levantarse, quitarme las botas y tomarme en brazos. Este en contra de mi voluntad me llevo hacia la casa donde los invitados de mi madre veían la escena atentos, pasamos por la estancia y todas las miradas se posaron en mí. Lloraba y gritaba sin importarme absolutamente nada más que Niall.
Edward me llevo hasta la biblioteca por órdenes de mi madre y me soltó, al instante me paré e intente salir, pero mi hermano bloqueo la entrada.




― ¡Basta Elizabeth! -Ordeno Edward tratando de detenerme- Mamá está furiosa, tus invitados vieron todo el show que montaste.
― ¡Los odio a todos! –Grite lo más fuerte que pude con toda la intención de ser escuchada y causarle más vergüenza a mi madre.




De pronto la puerta se abrió y James entro a la biblioteca, trate de salir pero Edward fue más rápido y cerró la puerta con llave. Derrotada, me tumbe en uno de los sillones y lleve ambas manos a mi rostro para continuar llorando, James se acercó a mí y me abrazo.




― Fue horrible -Comencé a hablar- papá lo golpeo y Niall sangraba por todas partes.
― Jamás los dejaran en paz si no huyes con el Beth -Propuso James.
― ¡Que tonterías le estas diciendo! -Inquirió Edward alejando a James de mí- ¡¿Cómo puedes...?!
― ¡No es ninguna tontería Edward! -Se defendió- ¡Lo único que están logrando es que Beth los odie!
― Lo hacemos por su bien.
― Si claro, ¿Por su bien golpearon a Niall?, ¿Desde cuando te crees el hermano sobreprotector?.




La puerta se abrió de nuevo, interrumpiendo la pelea entre mis hermanos, eran mis padres y no venían justamente a hablar con serenidad. Tampoco yo, así que furiosa y cegada por el enojo tome fuerzas y le di una fuerte cachetada a mi padre, recibiendo una yo casi al mismo tiempo por parte de mi madre.




― ¡¿Qué te pasa Elizabeth?! -Grito ofendida- ¡No sabes la vergüenza que pase gracias a ti con todos tus invitados!
― ¡Te denunciare Finnick Frost! -Le grite a mi padre ignorando por completo el comentario de mamá- ¡Esto no se va a quedar así!
― ¡Ah mí no me vas a amenazar! -Me contestó.
― ¡Demasiado tarde!, me da repugnancia ser tu hija. Eres un ser humano vil y sin sentimientos ¡Que solo se preocupa por sus propios intereses! -Dije con rencor y odio en mis palabras- ¡¿Dónde está Niall?!
― Donde debe de estar -Hablo Edward- en la calle.




El simple comentario que salió de los labios de mi hermano hizo que la sangre me hirviera y tomara uno de los libros estrellándoselo tan fuerte en la cara que seguramente le rompí la nariz.




― Un día de estos voy a desaparecer -Aclare mirando a mi padre ya que mi madre había ido en rescate de Edward- y ese será el día en el que todos ustedes se arrepientan de todo el daño que me han hecho.




Salí de la biblioteca a paso rápido, dejando a toda mi familia detrás y subí las escaleras para llegar a mi habitación. Sin siquiera saberlo James comenzó a perseguirme, pero no lo deje entrar, cerré la puerta con seguro y como pude moví uno de los muebles para tapar la entrada.
Tenía que hacer esto rápido, iba a irme, no quería estar ni un minuto más en esta casa, tome mi celular y note que tenía cinco llamadas pérdidas de Niall, sin pensarlo dos veces marque su número.




― Amor, ¿estás bien?, ¿te hicieron algo? -Pregunto preocupado, en su voz se podía escuchar el dolor que sentía.
― Me iré de la casa Niall -Respondí- no pienso quedarme ni un minuto más, me iré contigo.
― ¿Estas segura?
― ¿No quieres?
― Nada me haría más feliz.
― Entonces, quédate donde estas, dame 10 minutos para salir de la propiedad, después te llevaré a un hospital -Ordene.


Colgué y apague el celular dirigiéndome al baño para arrojarlo al escusado, así se mojaba y dejaba de servir, ya no tendrían como localizarme. Salí del baño y abrí el armario, tomé una mochila y metí un poco de ropa, en el espacio que quedo guarde un poco de dinero que tenía ahorrado para alguna emergencia, después me coloque unos tenis y la mochila, salí al balcón y mire mi habitación, esta sería la última vez que estaría en este lugar, no lo extrañaría mucho. Me pase al otro lado del balcón y de repente alguien comenzó a tratar de abrir la puerta.


― Beth, abre, soy James -Pidió- solo quiero hablar contigo.
― Te voy a extrañar -Le dije en tono de despedida.
― ¡¿Que estás diciendo?! ¡Elizabeth Frost! -Grito alterado- ¡No hagas una locura!
― Adiós James.


Cerré los ojos para tomar valor y salté.

Ficha Aceptada


Hay dios es todo lo que pensé para el papel de Niall sin duda :A:gracias por audicionar y ¡suerte!

En serio?    gracias por aceptar mi ficha. Esperare los resultado en enero. XOXO<3

De nada ya casi son el 2 de enero Saludos

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 7:00 pm

Melissa escribió:
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Emma Vincent



Nombre: Emma Vincent
Edad: 19 Años
Descripción Psicológica: Chica de pocas palabras. Jamás dice lo que piensa, solo se lo guarda para sí misma acatando todo lo que los demas le imponen. Extremadamente leal con aquellos que logran ser sus amigos más íntimos. Muchas veces, la gente la tacha de antisocial y de un carácter desagradable por lo que su apariencia demuestra. Emma jamás se abre con la gente que lleva poco tiempo conociendo, es de aquellas chicas que desconfían de todo el mundo y que forjan una especie de escudo protector para evitar que alguien la lastime y de la misma manera, ahuyentando a los demás. Nadie logra conocer a Emma en su 100 %, transformándola en una caja de sorpresas.
Es detallista en cada una de las cosas que hace, buscando siempre la perfección en sus obras plasmadas en unas hojas de papel dibujadas a carboncillo de punta fina, intentando traspasar sus pensamientos y sentimientos en ellas. 
A pesar de ser una chica extremadamente reservada, siempre ha querido liberarse y ser una chica alegre y confiada, pero su miedo a salir lastimada o engañada se sobrepone a todo deseo de liberar su verdadero ser que se encuentra en los rincones mas escondidos de su ser. 
Odia los lugares oscuros ya que cuando era pequeña, su papá, quien había obtenido su tutela al separarse de su madre con problemas de drogadicción, había tenido una pareja, Ursula, una mujer malvada que odiaba a los niños y que sin fundamento alguno, encerraba a Emma en el armario con llave por horas.
Desconfía de las relaciones amorosas, muchas veces llegaba a pensar que el amor verdadero no existía, que finalmente, todas las relaciones se rompían como una frágil bolita de cristal. 

Representante: Kristen Stewart
Rol: Falta de Tiempo | Justin Bieber
Pequeña historia:  Emma y Cam se conocieron en el instituto, él era integrante del equipo de fútbol americano del instituto mientras que ella era una chica común y corriente que buscaba sacar buenas calificaciones para quedar en una buena Universidad. De principio, Emma pasaba desapercibida ante los ojos de Cambriel, sin embargo, el chico comenzó a notarla cuando ella descubrió que las gradas del campo de fútbol del instituto era uno de los mejores lugares para estudiar, leer o dibujar. Uno de aquellos días, en que Emma buscaba la paz y la tranquilidad de las gradas, el equipo de fútbol ingresaba al campo a realizar uno de sus entrenamientos extraordinarios, en un horario en que nunca se realizaban. Fue allí donde Cam notó la existencia de Em, cuando uno de los lanzamientos que se suponía que Cam debía atrapar, fue a parar de lleno a la frente de la chica dejandola completamente aturdida. El entrenador, disgustado con el desempeño de uno de sus mejores jugadores, lo envió a la enfermería con Emma. Desde ese día, Cam buscaba a Emma en los lugares menos concurridos en donde se pudiera encontrar realizando sus actividades. De principio no buscaba acercarse a ella, solo le gustaba observarla desde algun lugar donde ella no pudiera verlo. La chica le resultaba atractivamente misteriosa y hermosa. La imagen favorita del chico, era pillarla dibujando, amaba la delicadez con que sus manos se movian por sobre las hojas de papel de su libreta. Con Emma el lado tímido de Cam afloraba al 100 % y no le permitía acercarse por miedo a ser rechazado, tan solo tenía quince años. Cuando por fin se atrevió a hablarle, se dio cuenta que la chica le gustaba, le gustaba en verdad y comenzó a hacer lo imposible por acercarse a ella y entablar una amistad, aunque obviamente, su amistad no era lo que Cam buscaba. con el tiempo, Cam y Emma se volvieron cercanos, hasta que un 14 de agosto, la chica por fin le dió el sí al noviazgo, en ese entonces, Cam tenía diecisiete años y Emma quince. Todo iba perfecto en la relación, Emma era otra, habia cambado para bien, ya no era la chica extremadamente introvertida que había sido siempre, sonreía más a menudo, hacía locuras incitada por Cambriel, él había cambiado su mundo, lo había puesto de cabeza por completo. Debido a la diferencia de edad, Cam se graduó un año antes que Emma y debido al éxito que tuvo en el fútbol, se gano una beca por admisión especial en una prestigiosa universidad, en la cuál llegaría Emma al año después sin saber que se encontrarían allí. Cam decidió romper con Emma debido a la distancia en la que se encontraban, la que no les permitía verse más que una vez cada un mes y medio. Luego de la ruptura, Emma cortó todo tipo de relación con Cam, buscando borrar todo rastro del chico, sin embargo, no iba a poder eliminar cada momento que pasaron durante tres años y medio, sobre todo porque cada vez al desvestirse, se vería al espejo y observaría aquel pequeño tatuaje, aquella palabra de cuatro letras grabada a tinta en su piel... "MINE". La vida de Emma cambió drásticamente luego de aquella llamada a las dos de la madrugada con cincuenta y dos minutos en que Cam le pedía terminar su relación "por el bien de ambos" . La chica que se había liberado de sus ataduras y haya eliminado aquellas barreras que le impedían conectarse con la sociedad y expresarse libremente, volvió a su jaula, se amarro los grilletes a sus tobillos nuevamente y se volvió a encerrar en una burbuja desconfiando del amor.
Escrito de tu autoría:   
Click <3:
Capítulo VI


 


Rebecca Foster. 




-Arriane, nena, dice mamá que es hora de bajar, la familia Lerman llegará en cualquier momento y sabes que a papá le agrada que estemos en familia – dijo Alicia llamándome por mi segundo nombre como solía hacer, desde el otro lado de la puerta. No respondí, no estaba de humores para bajar y disimular todo lo que estaba pasando con una sonrisa sínica. 
-¿puedo pasar? – preguntó luego de un rato haciéndome sobresaltar ya que pensaba que se había marchado. 
-pasa…-  susurre tan bajo que incluso pensé que no había escuchado. Despegué la cabeza de la almohada y destapé un poco mi cuerpo para incorporarme en la cama. Alicia entró a mi habitación completamente oscura, sin embargo, no encendió la luz – gesto que agradecí eternamente – sino que se acercó a mí y encendió las luces amarillas del respaldo de la cama que le había “robado” a mamá el año pasado. 
-¿Cómo te sientes? – me preguntó mientras se sentaba en mi cama. 
-sin ánimos de verle la cara de niño rico a Logan- sonreí de medio lado. 
-no me gustaría obligarte, nena, pero papá ha dicho que quiere tenerte en la mesa – me dijo con cara de desagrado – además, no quiero que pases encerrada en tu habitación todo el día, ¿vale? eso es algo que no voy a permitir – me acarició la cabeza. EL nudo en la garganta comenzó a aparecer y las lágrimas no tardaron en comenzar a caer de mis ojos. 
-lo siento – le dije sin saber porqué.
-no, no, no, no, Arriane, no tienes porque sentirlo… es normal sentir pena, sentir frustración… - llevó uno de sus dedos a mi mejilla y limpió una de las gotas que caían para luego abrazarme. Molesta por dejarme ver tan débil, me separé de ella y me limpié as lágrimas. 
- ¿a qué hora llega la súper familia? – pregunté para que no comenzara a darme un sermón de como comenzar a sobrellevar mi enfermedad detectada hace cuatro días. 
-de hecho, ya venían en camino, deben estar por llegar – respondió Alicia poniéndose de pie. Con la luz encendida pude apreciarla mejor. Alicia jamás usaba vestido y tacones, sin embargo, esta noche parecía ser la excepción.    
-¿será una ocasión especial o algo por el estilo?-  pregunté frunciendo el ceño. 
-al parecer van a ascender a papá, mamá me pidió que me vistiera semi formal – torció la boca hacia un lado indicando que no le agradaba mucho la situación.
- Ajá – fue lo único que me limité a decir. Me levanté de la cama, Alicia se dirigió a mi armario y sacó un vestido de color rosa palo que había usado para su graduación – no quiero usar vestido, por favor- le dije mirándola con cara suplicante. Odiaba usar vestidos, sin mencionar que no sabía usarlos, no era muy señorita para andar con ellos que digamos. 
-vale, vale – devolvió el vestido a su lugar y se dirigió a mis cajones. Sacó una falda negra que se afirmaba en la cintura gracias a un cinturón del mismo color y luego caía hasta unos 4 dedos por sobre la rodilla libremente, sacó unas pantis de nylon color negras, una camiseta branca con corte en “V” seguido de tres botones grises, sus mangas llegaban ligeramente más abajo del codo, para que pareciera un "vestido" Alicia metió la camiseta bajo la falda. Me vistió como una muñeca, yo simplemente le di la libertad de que hiciera lo que quisiera conmigo, no tenía ganas de nada. De pronto, se detuvo frente a mí y me miró de pies a cabeza deteniéndose en los primeros, los cuales estaban descalzos. Salió de la habitación sin decir absolutamente nada, sin embargo, regresó de inmediato con unos tacones negros de tacón aguja en sus manos.
-¿quieres que me haga un esguince? – le dije bromeando.
-es hora de que aprenda a utilizar los mágicos tacones – rió. Los tomé resignada, me senté en la cama y me los puse. Al principio, al levantarme, me costó conservar el equilibrio, pero finalmente lo logré mantenerme firme- te ves linda, enana, y grande – me sonrió y yo le devolví levemente la sonrisa – ahora solo falta aplicarte algo de color – me tomó de las manos y me sentó en la cama. Tomó un estuche que estaba al lado de mi cama y comenzó a maquillarme lo más natural posible con tal de no parecer un Zombie. 
Luego de la sesión de “belleza” bajamos al primer piso donde mamá estaba completamente histérica tratando de que todo quedara perfectamente ordenado en la mesa cuidadosamente decorada. 
-hay, gracias al cielo que se dignaron a salir de sus habitaciones, Rebecca, querida, te ves hermosa y tú también Alicia, ahora, ayúdenme a ordenar este desastre, ¿quiere?- habló sin apenas mirarnos saliendo y entrando a la cocina. 
Comenzamos a ayudar a mamá dejando todo el “banquete” en la mesa hasta que de pronto, sonó el timbre que anunciaba la llegada de los invitados.
-¡Rebecca, la puerta! – gritó mamá desde la cocina. Dejé la bandeja de pan picado en la mesa y caminé hacia la puerta lentamente con cuidado de no tropezar con los tacones. 
-muy buenos días señorita Foster, espero que se encuentre bien – dijo el hombre de cabello negro sin una sola cana con aspecto jovial. Sonreí irónicamente y me dieron ganas de responderle un “gracias a usted por preguntar, señor Lerman,  estoy felizmente con un cáncer terminal”
-buenos días señor Lerman, pase – me hice a un lado para dejarlo  entra junto a su esposa.
-buenos días Rebecca – me saludo la mujer más amable de lo habitual. Los esposos y su pequeña hija, Hermione, entraron a la casa y de inmediato se sintió la voz aguda de mi madre elogiando a la mujer del jefe de mi padre, quien hacía acto de presencia en la sala. Estuve a punto de cerrar la puerta cuando una voz me interrumpió. 
-hey, patas de garza, no piensas dejarme afuera ¿verdad?- dijo Logan, quien estaba apoyado en el auto de su padre fumándose un porro. 
-¿vas a entrar? – le pregunté sin ánimos de sus bromas pesadas. 
-en un rato – dijo señalando el porro. Puse los ojos en blanco.
- tocas el timbre cuando estés listo – dijo cerrando la puerta. 
-hey, santa Rebecca, ven a hacerme compañía, ¿sí? – dijo burlándose, hacía un frío de mil demonios y me estaba congelando.
-ve a pedirle compañía a la tipa de la esquina – le dije molesta y cerré la puerta de un portazo. Cuando estaba a punto de llegar a sentarme en la mesa, el timbre sonó. 
-querida, abre la puerta, ¿quieres? – dijo mi mamá cuando me vio entrar al comedor. Resoplé el cabello que había caído sobre mis ojos y me giré lentamente hacia la puerta. 
-muchas gracias, bulímica- dijo el muy imbécil dándome un beso en la mejilla que esquivé rápidamente. Había agarrado la manía de llamarme así por mi repentina pérdida de peso y por haberme visto vomitando luego de una cena cuando los síntomas de lo que seguramente era el cáncer me comenzaron a afectar.
-hijo de tu madre – susurré. 
-¡oh vaya! Que insulto más grande, Foster, me impresiona lo ofensivo que resultan tus insultos – se rió en mi rostro. Ok, no me agradaba decir groserías, ¿vale? lo considero una rotería innecesaria. 

La cena fue una tortura. Como era de esperar, las conversaciones sobre la mesa fueron de negocios, comandadas por papá y el señor Logan. De vez en cuando miraba a Alicia tratando de decirle con la mirada que estaba horriblemente aburrida.
-Dylan, basta – regañé a mi hermano que estaba a mi lado jugando con su comida, obviamente tratando de entretenerse. 
-¿puedo irme a la habitación? – me susurró. 
-no – le susurré de vuelta quitándole la cuchara disimuladamente para que dejara de golpetearla en la mesa. De pronto un golpe en la canilla me hizo dar un bote en mi puesto y lanzar una maldición, no había que ser adivina para adivinar que el idiota que tenía en frente me había mandado una patada con la intención de irritarme más de lo que estaba. 
El señor Logan desvió la conversación, preguntando por cómo iba Alicia en sus estudios universitarios. 
-¿y tú Rebecca? – Me preguntó el hombre amistoso - ¿tienes visto lo que quieres estudiar? ¿qué quieres para tu futuro? – preguntó. Tragué saliva costosamente ante la inesperada pregunta del hombre. Fue inevitable recordar que probablemente no llegaría a la Universidad, que probablemente no tendía un futuro.
-¿Rebecca? – preguntó mi padre sacándome del trance en que me había sumido preguntándome si algún día tendría un futuro. Miré a mí alrededor, Alicia tenía la vista fija en su plato, mamá se había llevado una servilleta a la boca cerrando los ojos fuertemente y Dylan me miraba fijamente con los ojos vidriosos. 
-aún no lo tengo claro, señor Lerman – miré a mi padre esperando su veredicto ante mi respuesta, este me sonrió levemente y asintió. De pronto, una mano de mediano tamaño me tomó la mía por debajo de la mesa  y la apretó, miré sorprendida a mi hermano pequeño, por cuyo rostro comenzaban a deslizarse pequeñas gotitas. Me levanté y de paso levanté a Dylan de la mano. 
-discúlpenme, vuelvo enseguida- no esperé respuesta y comencé a avanzar hacia la escalera. 
Cuando llegamos a la habitación de Dylan, me hinqué delante de él -ya que aunque yo era pequeña, con los gigantescos tacones, superaba considerablemente a mi  hermano en estatura- y le borré las lágrimas – está bien, Dy, todo estará bien – Fue increíble tener que consolar a mi hermano de 14 años. 
-La abuela murió de cáncer, Becca, no quiero que te pase lo mismo – dijo el preadolescente tratando de no llorar.
-todos mueren, Dylan, todos mueren – le dije antes de abrazarlo fuerte. Jamás pensé que mi enfermedad le fuera a afectar tanto a mi hermano pequeño –que por cierto sufría de autismo y no era muy cercano a la gente- no hasta el punto que llorara como un niño pequeño y no me quisiera soltar. Cuando se calmó, le pedí que se acostara y que ya no pensara en mí. Luego de ocuparme de Dy, bajé nuevamente, no sin antes entrar al baño y mojarme la frente, mi cabeza había comenzado a doler. A pesar del agua, el maquillaje que me había aplicado mi hermana no se había corrido. 
-¿estás bien cariño? – preguntó mi madre con cierto grado de preocupación al verme entrar en el living. 
-perfectamente – le sonreí para tranquilizarla.
-pues entonces, creo que sí podrá salir – dijo mi padre de pronto dando una palmada. 
-Harry… - susurro mi madre fulminándolo con la mirada. 
-¿salir? – pregunté mirando a mi padre con el entrecejo fruncido. 
-irás a dar un paseo con Logan, cariño, el chico se ha ofrecido amablemente a llevarte a dar una vuelta por allí - 
Santa madre mía, lo que me faltaba para cerrar un día perfecto. No bastaba con haber tenido que soportarlo durante la cena, sino que también tendría que pasar gran parte de mis horas de sueño con él.
-papá, Yo…- 
-vamos, querida, ¡la noche es joven! Anda, acepta la invitación de mi hijo, ¿quieres? – dijo el señor Lerman. 
Asentí levemente, si me oponía, mi padre se enojaría. Nadie le decía que no a su jefe y seguramente no le importaría que su hija de 17 años que padece de una recién detectada Leucemia anduviera por las calles entumiéndose de frío con tal de no llevarle la contraria a su jefe, un chupa medias, eso es lo que era mi padre. 

Antes de salir de casa, me puse una chaqueta de mezclilla y una pañoleta gris para cubrir mi cuello. Me subí al auto lujoso que estaba aparcado fuera de mi casa rápidamente antes de arrepentirme o que el frio me congelara. 
El chico encendió un porro mientras conducía a 134 Km/hr en una zona donde la velocidad máxima era de 65 Km/hr. 
-¿puedes bajar la velocidad? Estoy un poco mareada – le pedí mirando al frente sin dirigirle una sola mirada. 
-¿quieres que baje la velocidad? – preguntó sonriendo, lo noté por el tono de su voz. 
-por favor – respondí
-bien… bajaremos la velocidad – dijo antes de pisar el freno a fondo haciendo que mi cabeza fuera a parar al parabrisas y me que la azotara con fuerza. Las lágrimas se acumularon en mis ojos, sentía un dolor agudo en mi cabeza, un dolor insoportable – cuidado con lo que pides Foster, se te puede salir el tiro por la culata, mejor siéntate y cierra la puta boca que tienes – me dijo riéndose en mi cara. Avergonzada, me senté y me puse el cinturón. Miré hacia la ventana para que no apreciar mis lágrimas que no podía detener. Sentía la cabeza palpitar y estaba demasiado mareada. Me mordí la lengua para acallar un sollozo y gracias al cielo, el imbécil de Logan subió el volumen de la radio a todo lo que daba, permitiéndome llorar en paz. 
Llegamos al centro de Hampshire y aparcó el automóvil en un lugar donde señalaba como “reservado”. 
-¿te bajas o te piensas quedar en el auto? No me molestaría de todos modos – dijo el tipo abriendo su puerta para bajarse. 
-me quedo, gracias – susurré sin mirarlo. El chico bajó del auto y por un momento pensé que me iba a dejar en el auto. Suspiré aliviada cuando cerró su puerta. Mi calma no duro mucho ya que Lerman abrió mi puerta y me tomó del brazo apretándolo fuertemente para sacarme del auto de un solo tirón. 
-suéltame – dije firme para que no notara lo mucho que me dolía su agarre. 
-a mi no me vienes con estupideces, bulímica, ¿me entendiste? No me vas a cagar la noche, así es que hazme el favor de no hacerme perder el tiempo – dijo amenazante con su rostro a centímetros del mío. Aunque buscara intimidarme, no lo lograría. Tiré mi brazo para soltarme y una vez que pude hacerlo, me acaricié disimuladamente mi muñeca mientras lo fulminaba con la mirada. – buena elección – me cerró el ojo y se dirigió hacia la entrada de un local donde las luces y la música a todo volumen, lo hacían sobresaltar del resto de los locales que estaban a su alrededor. 
Apenas atravesamos la puerta que indicaba “Zona V.I.P” el muy idiota me soltó la mano y se dirigió a la barra donde lo esperaban 3 chicas, una castaña y dos rubias, cuyo cuerpo estaba moldeado por generosas siliconas. Estaban vestidas de una manera vulgar y cada una trataba de llamar su atención a como diera lugar. No me sorprendería que entre todo ese enredo, una de las tres le corriera mano, a lo que él reaccionaba sonriendo. Imbécil.
Sin tener nada que hacer ni dónde ir, me senté en la escalerilla que dividía la zona V.I.P de la zona común. Desde donde yo estaba podía observar la gente bailar e incluso algunos intentando colarse por la escalera. Mirar mi reloj era lo único que podía hacer y al hacerlo, me daba cuenta de que me iba a morir en este lugar ya que lo que para mí parecían horas, en realidad eras minutos. 
Cuando llevaba 46 minutos en este asqueroso lugar, mi cabeza comenzó a dar vueltas y a provocarme nauseas, decidí que sería mejor salir a tomar un poco de aire o lo que me mataría no sería el cáncer sino que moriría de asfixia.
La noche estaba congelada pero no me importó, fue la única forma de calmar mis mareos y que la cabeza dejara de dolerme de mil demonios. La gente hacía largas filas para poder entrar al local de donde había salido, al parecer, era un lugar bastante concurrido. Me recargué sobre el capó del auto negro de Logan, un Lamborghini Gallardo que llamaba la atención de la mayoría de los transeúntes. 
-Hola, preciosa – me dijo un tipo que apareció de repente a mi lado sin haberme percatado de su presencia ya que estaba mirando atentamente los tacones de Alicia que a estas alturas me estaban matando de dolor de pies y piernas – no me digas que al cobarde de Lerman se le ocurrió mandar a una pobre chica a entregarnos lo que nos debe – me dijo mirándome de pies a cabeza. Lo miré con el ceño fruncido, no tenía ni la menor idea de lo que me estaba hablando. 
-yo no tengo que entregarte nada, creo que me confundes – le dije antes de mirar hacia un lado para que supiera que no era de mi agrado. 
-no, no, no, creo que no nos estamos entendiendo, se supone  que el gilipollas ese me iba a entregar hoy el dinero de la apuesta – me dijo acercándose peligrosamente.
-hey, guarda las distancias – dije poniendo mi brazo en su pecho para mantenerlo alejado de mí. – en primer lugar, no te conozco y en segundo lugar, no tengo idea de qué bendita apuesta me hablas, así que hazme el favor de dejarme en paz – le dije comenzando  a avanzar hasta la entrada del local.
-no tan rápido, chica – el animal de dos metros me tomó fuertemente del codo y me dio media vuelta obligándome a mirarlo – mi dinero – me dijo seriamente. 
-lo único que ganaras es una patada en la entrepierna, animal – amenacé mientras llevaba mi rodilla a su entrepierna y golpeaba con todas mis fuerzas provocando el hombre se tambaleara y me soltara, momento que aproveché de salir corriendo hasta la entrada del local mostrando la pulsera que me habían puesto en la muñeca. Subí la escalera corriendo y le mostré la pulsera verde fluorescente al guardia que estaba  custodiando la zona V.I.P para luego correr por entre la gente hasta la barra respirando agitada mientras el mundo me daba vueltas. Intenté enfocar bien la vista y por fin pude ver a Logan multiplicado por 3 pero allí estaba con la una de las chicas rubias. 
-Logan – le llamé cuando estuve a unos dos metros de él. La rubia me miró molesta de pies a cabeza mientras que Logan me acecinaba con la mirada por interrumpir su buen momento. 
-¿Qué quieres? – preguntó con tono frío por sobre el sonido de la música.
-un tipo, me increpó en la salida, me habló de un dinero que le debías y yo le di una patada en la entrepierna y salí corriendo – dije rápidamente atropellando cada una de mis palabras. El chico pareció entender mi enredo de palabras y abrió los ojos de par en par tirando a la rubia al suelo mientras se levantaba bruscamente.
-¡¿Qué?! – me gritó - ¿¡me puedes decir quién mierda te dijo que salieras de local!? – preguntó.
-¡me sentía mal! Necesitaba aire – respondí.
-entonces deberías de dejar de vomitar la comida para ganar defensas, bulímica de mierda, ¿sabes en el lío que me has metido? – me regañó.
-bulímica la rubia que estuviste a punto de tirarte, a mí no me insultas – le grité echando llamas por los ojos. Odiaba que confundiera mis problemas de salud con desordenes alimenticios. 
-a la mierda – dijo mientras me tomaba por la muñeca y me dirigía por entre la gente, bajamos de la zona V.I.P y me llevó hacia la parte trasera del local. 
Salió por una puerta de emergencias que daba a un pasillo extenso entre dos edificios.
-¿Me puedes decir donde mierda me llevas? – le dije tratando de seguirle el paso, pero con estos tacones me era imposible. El aire se colaba por cada pequeño orificio de la tela de mi camiseta y de mis pantis extremadamente delgadas. 
-cállate y camina- espetó sin detenerse. 
-podrías ser un poco más considerado, ¿acaso no vez que llevo unos malditos tacones puestos? Ve un poco más lento, por favor, los adoquines del suelo están en pésimas condiciones – protesté al ver que hacía caso omiso a mis palabras, al parecer, tenía prisa en atravesar el callejón.
-créeme que no es buena idea detenerse en este callejón, ¿acaso no viste al gorila qué te increpó afuera del Pub? Lo conozco perfectamente, le debo una buena suma de dinero por las carreras de autos , estoy completamente seguro que no está solo y créeme que yo soy un ángel al lado de ellos- me dijo sin detenerse. 
La sensación térmica decaía notablemente a medida que avanzábamos y mi cabeza comenzaba a dar vueltas, hasta el punto de comenzar a tropezar con los adoquines que sobresalían del pavimento. Por un momento, los malos ratos que me había hecho pasar Lerman, habían provocado que me olvidara de mi salud. Los mareos cada vez más contantes, no me permitían enfocar muy bien la vista en el piso para evitar caerme, para luego, finalmente, hacerme ir a parar al piso. Logan se dio la media vuelta y no se molestó en disimular su furia. 
- ¿por qué tienes que ser tan torpe? – dijo mirándome desde su posición, al parecer no estaba interesado en ayudarme a ponerme de pie – levántate – me ordenó - ¿o acaso tus huesos ya no tienen la fuerza suficiente? Dime, Foster, ¿tan profunda ha llegado a ser la bulimia? – su capacidad de herir a la gente me sorprendía.
-cállate de una vez, imbécil – le espeté susurrando, me sentía pésimo, el aire había comenzado a faltarle a mis pulmones. 
-maldita la hora que se me ocurrió traerte, eres una mera inútil, eres un peso para el mundo, estás gastando aire, ¿sabías eso? – dijo el tipo muy imbécil mientras se acercaba. 
-no me toques, cerdo – le dije con mis ojos inundados en lágrimas. Lo había conseguido, me había herido, pero no me iba a ver llorar. Nunca. 
-déjate de rodeos, levántate- dijo tomándome de un brazo.
-¡suéltame! – le grité zafándome de su agarre. Me levanté costosamente sintiendo como si el mundo comenzaba a girar en 360 grados. Me afirmé de la pared y comencé a avanzar por el callejón hasta llegar a la esquina donde pasaba la locomoción. 
-deja el show y ven, vamos a buscar un auto que tengo en la casa de un amigo para llevarte a la tuya – no le presté atención y detuve un taxi que pasaba a baja velocidad buscando transeúntes que requirieran su servicio.
- vete-a-la-mierda- le dije soltando el primer garabato a viva voz de toda mi vida. Me sentí extraña e ignorante diciendo aquella frase pero no ya no lo soportaba, desde hace 3 años, cuando fue la primera vez que entró a mi nueva casa en Hampshire, Inglaterra, me había caído de lo peor, esto era la gota que había rebalsado mi vaso. Me di vuelta y subí al taxi, le indiqué la dirección y me hundí en el asiento del vehículo tratando de controlar mi cuerpo completamente descompensado. Definitivamente ODIABA a Logan Simon Lerman. 

-Rebecca, levántate, debemos ir a ver al doctor Lisbon – golpeaba mi mamá del otro lado de la puerta. 
-¡ya voy! – grité resignada. Me levanté, y me alisté para ir a escuchar un absurdo discurso del doctor Lisbon. 

-debes comportarte, Becca – me decía mi madre mientras caminábamos al por el pasillo hacia la puerta de la consulta del doctor. No le respondí, guardé silencio mientras abría la puerta.
-buenos días muchacha – me dijo el doctor sonriéndome levemente de lado. – Señora – se dirigió a mi madre. 
-buenos días doctor – dijimos al mismo tiempo mientras nos sentábamos. 
El doctor nos dio un discurso en el que afirmaba el diagnostico de mi enfermedad y de los posibles tratamientos que podría recibir, sin embargo, yo no le prestaba atención. 
-doctor…- lo interrumpí, tomé aire profundamente y lo boté lentamente para relajarme y así mi voz sonara segura con el propósito de que no dudaran de mi drástica decisión. 
-dime cariño – me dijo con voz dulce y calmada. 
-no tomaré ningún tratamiento…- dije segura de mí misma.
-¿¡Qué!?- gritó mi madre sobresaltándose en su asiento. 
-no tomaré las quimioterapias, mamá – le dije calmadamente sin mirarla, sabía que al mirarla me iba a romper el corazón e iba a dudar de mi decisión.
-no, esto es una broma, Rebecca, no puedes hacer eso – me dijo mi madre histérica.
-es mi vida, mamá, yo decido no atentar contra la naturaleza, no quiero pasar mi último tiempo de vida postrada en una cama o pasando por terapias dolorosas e inservibles – le dije aún sin mirarla. 
-¡eres menor de edad! – gritó mi madre, esta vez si la miré – ¡soy tu madre y decido por ti, tomarás la maldita terapia quieras o no! – finalizó al borde de las lágrimas.
- ¡no me dirás que hacer mamá! – le grité, no quería que me hiciera el trabajo más difícil – ¡en dos meses más cumplo la mayoría de edad para tomar decisiones por mi cuerpo y por mi persona, quieras o no detendré los tratamientos! ¡Déjame vivir, estoy aburrida de que quieres aparentar tener la familia perfecta cuando no lo es, tienes un hijo con autismo y no te preocupas por él. No fuiste a la licenciatura de Alicia y aún así te proclamas una madre ejemplar! – exploté por completo. Lo único que alcancé a ver antes de que cerrar los ojos, fue la mano de mi madre volando hacia mi rostro con todas sus fuerzas. El impacto de su mano contra la mejilla hizo que esta última ardiera a tal punto de sentir pequeñas agujitas pinchándome al mismo tiempo. Abrí mis ojos y observé que mi madre se levantaba de su silla y salía de la consulta del doctor dando un portazo. 
-¿estás segura de tu decisión, Rebecca? – preguntó el doctor suspirando. Solo me limité a asentir. –Está bien, pero por favor, déjame darte un consejo – dijo el hombre. 
- dígame – le susurré al borde de las lágrimas, aún así no iba a derramar ni una sola.
-te daré la dirección de un grupo de apoyo que se imparte aquí en la clínica, asisten chicos de todas las edades con diversas enfermedades, la más común, el cáncer, acepta la invitación, ¿quieres? – asentí sonriéndole de medio lado sabiendo que probablemente no tomaría la ayuda. Tomé la tarjeta, que me tendía el doctor, le di las gracias y me retiré de su consulta. 
Salí de la inmensa clínica y vi que mi madre no estaba allí. Frustrada y enojada tiré mi bolso sobre el piso y me senté junto a una chica que estaba de espaldas a mi sentada en la acera de la calle. Sin importar quien fuera, exploté, aunque fuera una desconocida, me desahogué.   
-¿sabes lo que más me frustra? – le dije sin mirarla – que mi madre se entrometa en mi futuro, será mí muerte y yo decido si la quiero pronto o no, de nada sirve sobrellevar un cáncer y morir sin haber disfrutado la poca vida que te queda – finalicé en un tono de voz un poco alto, aún no observaba el rostro de la chica.
-Es frustrante que tu madre te grite a los cuatro vientos que tu padre se enfadará porque tienes cáncer – me dijo. La miré y pude ver que la chica tenía los ojos inundados en lágrimas –Soy Skyler- me tendió la mano para que se la estrechara – recientemente diagnosticada de cáncer – finalizó.
-Rebecca- le tomé la mano y la moví de arriba abajo – diagnosticada hace cinco días de una Leucemia que seguramente será fulminante – sonreí. En ese momento supe que entre Skyler y yo nos entenderíamos, pero nunca me imaginé que en un futuro sería de un gran apoyo para mí y yo lo sería para ella… después de todo, Skyler y yo estábamos bajo la misma estrella.  
  







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Ame la fica aunque odie al chico gracias por audicionar ¡Suerte!

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 7:02 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hola Steph, soy Mel
Tengo que decirte que me encantó la idea, hace tiempo que quería escribir un drama y no sabía como. Voilà! Apareció tu novela  
Bueno ahora te voy a dejar mi audición.
él:
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Hola Mel un gusto conocerte y que bien que te haya gustado la trama, a decir verdad también quería escribir algo de drama corta venas(?
Espero la audición
Saludos

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 7:06 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
Allison Young


Nombre: Allison Claire Young Smith
Edad: 19.
Descripción Psicológica:
Allison es una persona completamente enigmática, sus facetas dependen realmente de las personas que la rodean, pero la mayor parte del tiempo se muestra como una chica callada y observadora. Se esconde bajo una coraza con la cual aparenta tranquilidad y algunas veces timidez, pero es todo lo contrario. Es cruda al momento de hablar de verdades, no le interesa la opinión de los demás hacia ella, prefiere estar sola que rodeada de personas que no le agradan y por sobre todo es sarcástica por naturaleza. Suele ser bastante sarcástica con todo el mundo, no le gusta depender de nadie y no lo hará. 
Solo con  quienes quiere y considera como su familia comenzó a abrir un poco más su mente dejando salir a una adolescente risueña, traviesa y bromista. Es capaz de reír por cualquiera de las estupideces que dicen o suceden.
Cuando algo le desagrada no tiene problema en decirlos, puede llegar a ser agresiva cuando algo le molesta de manera insoportable. 
Alli, detesta con todo su ser el racismo y el maltrato.
Odia las mentiras y mentir también, es franca y directa cada vez que tiene que serlo.
Es una chica brillante cuando se habla de historia y matemáticas, sus asignaturas favoritas en la escuela, no le gusta presumir ni tampoco ayudar a los que se lo piden, es completamente individualista en ese aspecto.

Representante: Zoella Sugg.
Rol: Ashton Irwin | Falta de tiempo.
Pequeña historia: 
-Tengo miedo - le confesé una tarde.
Él me miró, con su gesto despreocupado y una sonrisa sobre sus labios.
-¿de que tienes miedo Alli? -dijo balanceándose en el columpio de mi lado.
-De que nunca encuentre a alguien que me quiera, me cuide y todo eso.
Un suspiro inevitable sonó desde lo más profundo de mi ser. Ashton se paró y bajó del columpio.
De repente estaba enfrente mía, con mis manos acunadas en las suyas.
-Allison, eres genial, somos amigos desde la infancia ¿cómo no vas a encontrar a alguien? 
Alcé la cabeza y clavé mis ojos en los suyos, observé cuán perfecto era, parecía un dios. Tenía la mandíbula fuerte, labios carnosos y finos y ojos de color verde. No sé porqué, ni cómo pero cuando me di cuenta nos estábamos besando, era un beso suave, dulce. Y esos labios eran como droga para mí...
-¡NO! -grité incorporándome de golpe en la cama - no...otra vez no.
Me eché la colcha sobre los hombros y me encogí hasta que mis rodillas tocaron mi pecho. Otra vez el mismo dichoso sueño, desde que cortamos Ashton y yo no paro de tenerlo. Una traviesa lágrima rodó por mis mejillas.
Lo echaba tanto de menos. Pero sabía que ninguno de los dos quería que esto acabase, solo el dichoso tiempo y la estúpida distancia fue lo que estropeó todo. 
-Allison, creo que has venido a decirme lo mismo que venía a decirte yo -susurró con la cabeza enterrada en mi cuello.
-Sí - mi voz sonaba rota y extremadamente aguda.
-Dame un beso de despedida Alli, por favor.
Me aparté lo suficiente para negarle con la cabeza.
-No Ash, así dolerá más.
-Cierto -confesó exhalando.
Y con una sonrisa triste se fue andando calle abajo, Ashton... también se fue con él mi esperanza de volver a encontrar una pareja.
Saqué el agua hirviendo de la olla y la serví en mi taza, sumergí la bolsita de té negro mientras pensaba en lo bien que me lo pasaba con él. Siempre hacíamos el idiota, no nos tratábamos entre nosotros como una pareja y eso era lo que lo hacía especial.
Ya han pasado un mes desde que lo dejamos y pronto entro en el instituto de nuevo. Y espero que no aparezca otro capitán insensato robándome el corazón.
 
The last one:


Prólogo
''Y en ese momento supe que iba a morir'' 

Créditos a Conny por el encabezado [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


Era ya de noche, una noche de finales de mayo, y un chico de diecisiete años subía en bicicleta por una carretera comarcal bordeada de altas coníferas, de regreso a su casa, una granja junto a un pequeño bosque. Se llamaba Zayn. Hacía ya un par de años que vivía con sus padres en aquella granja a las afueras de Silkeborg, una pequeña ciudad danesa, y todas las tardes, al salir de clase, si el tiempo lo permitía, efectuaba aquel trayecto en bicicleta. Le gustaba hacer ejercicio y, además, el recorrido junto al bosque lo relajaba y apartaba de su mente todas las preocupaciones. Pero, por alguna razón, aquella vez era diferente. 



Llevaba todo el día teniendo una extraña intuición con respecto a su casa y sus padres. No habría sabido decir de qué se trataba, pero tampoco había podido evitar llamar a su madre a mediodía, para asegurarse de que los dos estaban bien, y lo había encontrado todo en orden. Sin embargo, apenas un rato antes, al salir del colegio, había sentido que aquel molesto presentimiento que lo había acosado durante todo el día regresaba con más fuerza. Sin ningún motivo aparente, intuía que su familia estaba en peligro. Y sabía que era absurdo, sabía que no tenía una explicación racional para aquella sensación, pero no podía evitarlo. Tenía que llegar a casa cuanto antes y comprobar que todo marchaba bien. Cuando llegó a la granja por fin, el corazón estaba a punto de estallarle del esfuerzo. Dejó la bicicleta tirada junto al cobertizo, sin preocuparse por guardarla, y corrió hacia la entrada. Se detuvo de pronto, con el corazón latiéndole con fuerza. Joker, su perro, no había acudido a recibirle, como todos los días. Tampoco se oían sus ladridos desde la parte posterior de la granja. ―Habrá ido al bosque, se dijo Zayn, intentando calmarse.


No pudo evitarlo, sin embargo. Echó a correr de nuevo hacia la puerta de la casa. La halló entreabierta y entró. Algo le detuvo. En apariencia, todo parecía normal. La luz del salón estaba encendida, se oía el murmullo apagado del televisor. Pero se respiraba un ambiente extraño. Temblando, entró en el salón. Su padre estaba sentado en el sofá, frente al televisor, de espaldas a él.




—Papá… 



No hubo respuesta. En la televisión ponían un estúpido programa de imitadores de cantantes famosos, y Zayn se aferró desesperadamente a la idea de que era lógico que su padre se hubiese quedado dormido. Rodeó el sofá y, tras un breve instante de vacilación, miró a su padre a la cara. Estaba inmóvil, pálido, con los ojos abiertos de par en par, desenfocados, mirando a ninguna parte. No había ninguna señal de sangre o violencia en su cuerpo. Pero Zayn supo que estaba muerto. Algo golpeó su conciencia con la fuerza de una pesada maza. Por un momento el tiempo pareció detenerse, y su corazón, con él; pero de inmediato el mundo a su alrededor se tambaleó y empezó a girar a una velocidad abrumadora. 




Se abalanzó hacia su padre y lo sacudió varias veces, tratando de hacerlo reaccionar. En el fondo sabía que era inútil, pero, simplemente, no quería creerlo. 


—¡Papá! Papá, por favor, papá, despierta… 




Su voz se quebró con un sollozo aterrorizado. De pronto pensó que tal vez no era demasiado tarde, que tenía que llamar a una ambulancia, y quizá… corrió hacia el teléfono y descolgó el auricular.


Pero no había línea. Zayn colgó el teléfono con violencia, rabia y desesperación; se secó las lágrimas con la manga del jersey, dio media vuelta y se precipitó escaleras arriba. 


—¡Mamá! —gritó—. ¡Mamá, baja corriendo, trae el móvil! 


Tropezó en un escalón y cayó, golpeándose las rodillas, pero eso no lo detuvo. Se levantó de nuevo y siguió corriendo: —¡¡Mamá…!! 




Enmudeció de pronto, porque había alguien al fondo del corredor. Alguien que no era su madre. Frenó en seco, desconcertado. Los dos se miraron un momento. Se trataba de un hombre de ojos de color avellana y rasgos delicados, pero expresión dura y ligeramente burlona. Vestía algo parecido a una túnica que le llegaba por los pies, y tenía el cabello oscuro y encrespado. 


—¿Quién… quién es usted? —murmuró Zayn, confuso y todavía con los ojos llenos de lágrimas. 


Algo atrajo su atención, sin embargo. Sobre el parquet, a los pies del individuo de la túnica, había un bulto inerte. Zayn lo reconoció, y sintió que las piernas le temblaban; tuvo que apoyarse en la pared para no caerse. Era su madre, que yacía en el suelo, pálida, con la cabeza vuelta hacia él y los ojos abiertos. Zayn sintió que la sangre se le congelaba en las venas. Aquello no podía estar sucediendo… Pero no había duda. La mirada de su madre era vacía, inexpresiva. Sus ojos estaban muertos. 


—¡¡¡Mamááá!!! —gritó el chico, fuera de sí. Echó a correr hacia ella, sin importarle para nada la presencia del hombre de pelo negro… Todo sucedió muy deprisa. El desconocido gritó unas palabras en un idioma que Zayn no conocía (pero que, de pronto, le sonó extrañamente familiar) y algo golpeó al chico en el pecho, dejándolo sin aliento, y lo lanzó hacia atrás. Zayn chocó contra la pared y sacudió la cabeza, aturdido y respirando con dificultad. No tenía ni idea de qué era lo que lo había empujado con tanta violencia; el individuo de la túnica estaba aún lejos de su alcance cuando aquel lo-que-fuera lo había lanzado contra la pared. Pero no se detuvo a pensar en ello. El golpe lo devolvió a la realidad. Se dio cuenta de que, muy probablemente, aquel estrafalario individuo era el responsable de la muerte de sus padres; y una parte de sí mismo, que estaba oculta y dormida y solo despertaba en ocasiones puntuales, y que, sin embargo, Zayn conocía muy bien, aullaba de dolor, ira y sed de venganza. Por otro lado, sabía que lo más prudente era dar media vuelta y echar a correr, escapar, avisar a la policía…. Por suerte para él, logró dominar su ira y dejar paso a la sensatez. 


Se puso en pie de un salto, reaccionando más deprisa de lo que su oponente había previsto. Echó a correr en dirección a las escaleras y lo oyó gritar a su espalda, pero no se detuvo. Bajó a todo correr; en su precipitación, tropezó de nuevo y cayó rodando hasta el salón. Pero, cuando estaba a punto de levantarse, sintió una presencia gélida tras él, y se estremeció, sin poderlo evitar. Se volvió lentamente… Ante él se hallaba un chico algo mayor que él, vestido de negro. Era delgado y fibroso, de facciones suaves y cabello castaño claro, muy fino y liso, que le caía a ambos lados del rostro. Sus ojos azules se clavaron en él, inquisitivos. Era la primera vez que se encontraban, de eso Zayn estaba seguro, pero, por alguna razón, no pudo evitar sentir una súbita repulsa hacia él, como si el mero hecho de estar cerca de aquel desconocido le produjese escalofríos. Reprimió un estremecimiento y lo miró a los ojos. Y de pronto sintió algo extraño, una sacudida, como si algo se hubiese introducido en su interior y estuviese explorando sus más secretos pensamientos y sus más íntimos sentimientos. Y otra cosa. Frío. Zayn se quedó paralizado, hechizado por la mirada del joven de negro.




―Te estaba buscando, se oyó una voz en su mente. 




Y, en aquel mismo instante, Zayn supo, de alguna manera, que iba a morir, como lo sabe la mosca que queda atrapada en la telaraña, como lo sabe un ratón que se topa con la mirada de una serpiente. Pero entonces algo tiró de él y lo arrojó a un lado con violencia, apartándolo del muchacho de negro. Zayn cayó al suelo, sobre la alfombra, sacudió la cabeza y se giró para ver qué estaba pasando y quién lo había alejado de la mirada de la muerte. 


Su salvador era un joven de unos veinte años, alto y musculoso, de cabello castaño corto y expresión grave y severa, que había aparecido de la nada, interponiéndose entre Zayn y el otro muchacho. Había algo en él que imponía respeto, a pesar de las extrañas ropas que vestía. El chico de negro lo miró impasible, pero adoptó una postura de serena cautela. 


Y entonces, ante la atónita mirada de Zayn, el recién llegado sacó una espada del cinto y le plantó cara a su oponente. El de negro pareció aceptar el desafío, porque extrajo su propia espada de una vaina que llevaba sujeta a la espalda y paró el golpe de su contrincante con una rapidez y una agilidad casi sobrehumanas. Zayn, paralizado de terror, se quedó mirando cómo aquellos dos desconocidos iniciaban un duelo de espadas en el salón de su propia casa. Volcaron la mesa del comedor, desgarraron las cortinas, destrozaron el televisor con una estocada que no dio en el blanco. Zayn asistía impotente a aquel estropicio, pero no se atrevía a moverse. El joven recién llegado se movía con seguridad y serenidad, y los golpes que descargaba eran más fuertes; pero el muchacho de negro era mucho más rápido, ágil, silencioso y letal. Zayn se dio cuenta de que, cada vez que las dos espadas se encontraban, una especie de destello sobrenatural brotaba de sus filos. 


Aquello no era real, era una pesadilla, no podía estar pasando. Quiso gritar, pero entonces alguien tiró de él y le tapó la boca.

Ficha Aceptada


la ficha estuvo muy buena, sin duda tomar la historia de la novela en la ficha me gusto mucho y bueno da más pistas de lo que puede pasar gracias por audicionar ¡Suerte!

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Re: Breakeven {Audiciones Cerradas}

Mensaje por Kurisu el Mar 31 Dic 2013, 7:08 pm

belen0311 escribió:
.Steph. escribió:
belen0311 escribió:
sexy gif de Louis e.e:
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Ashley Winchester



Nombre: Ashley Winchester.
Edad: 18 años.
Descripción Psicológica: Ashley es una chica sencilla y humilde. No le llama la atención lo ostentoso o lo reluciente puesto que es consciente de que bajo la superficie sólo podemos encontrar a personas vacías o solitarias. En cambio, le encanta disfrutar de las pequeñas cosas hermosas que muchos pasan de largo: la belleza de las estrellas en una noche despejada, los atardeceres anaranjados y violáceos, estar con amigos frente a una fogata y demás.
Es muy lista, por lo que busca poder conseguir una beca universitaria y hacer sentir a sus padres orgullosos mediante sus logros académicos. También es muy leal y, si le caes bien, no duda en brindarte su ayuda.
Fue criada en un ambiente hogareño por lo tanto su máximo tesoro es su familia ya que son su cable a tierra y su soporte. Odia profundamente cuando alguien los insulta y no duda ni un momento en defender a sus padres o a sus dos hermanos más pequeños, lo que la convierte en la "leona" de la casa.
Suele ser muy sensible y muchas veces un suceso puede marcarla profundamente pero siempre logra salir adelante como la luchadora que es, también ayuda a los que se encuentran en una situación similar.
Por otro lado, le gustan los chicos que son sensibles y graciosos.  No suele ser la clase de chica que se enamora "a primera vista", de hecho le lleva un tiempo aceptar sus sentimientos. Cuando lo logra y reconoce que está enamorada, no duda en darlo todo por esa persona especial. Sin embargo, suele ser un poco celosa y tiende a depender de la persona a la que quiere, lo que en el futuro puede traerle problemas.
Entre sus gustos se encuentra la lectura, la fotografía, la cocina y hacer manualidades, ésta última la heredó de su abuela que murió hace unos años atrás y a quien Ashley aún extraña. No puede estar sin hacer nada y por eso siempre busca trabajos de medio tiempo en tiendas, además así puede ayudar con la economía familiar.
Sin duda alguna le encanta visitar a niños enfermos en el hospital -de hecho es voluntaria-, pintar escuelas u organizar eventos a beneficios de los desamparados. De esta forma cree que no sólo está dando una mano, si no que puede denunciar las grandes diferencias en la sociedad.
Representante: Lucy Hale.
Rol: Diferencias de "Clase social" | Louis Tomlinson.
Pequeña historia: Ashley proviene de una familia de clase obrera, sus dos padres trabajan jornadas completas para poder pagar las cuentas y llevar el pan a la mesa. Aún así, son felices a su manera y muy unidos.
Todo parecía marchar con normalidad en la vida de la castaña hasta que una persona entró en ella. Y no cualquier persona: se trataba de nada más y nada menos que de Louis, el reluciente primogénito de la familia Tomlinson y heredero de toda su fortuna. Su padre es un reconocido político a nivel nacional y su madre una diseñadora de moda exclusiva.
Ambos se conocieron durante un curso de ciencias. Louis, al ser el típico chico popular con terribles calificaciones, decidió pedirle ayuda a Ashley para no aplazar esa materia. Ella aceptó y pronto comenzó a darle clases particulares. De esta manera, y casi sin que los dos se dieran cuenta, comenzaron a saber sobre la vida del otro. Él descubrió en ella una chica muy diferente a todas las que conocía: era lista, servicial y, por sobre todo, muy hermosa. Ashley, por su parte, aprendió que Louis debajo de su imagen de flamante millonario adolescente no era más que un niño pequeño que necesitaba amor de sus padres y pedía a gritos un poco de la atención que jamás le habían dado.
Luego, decidieron dar el siguiente paso y pasaron a formar una pareja estable. Todo parecía ir genial porque mientras estaban juntos los dos sentían que todos sus problemas se esfumaban por arte de magia y la felicidad los inundaba. Así, verse diariamente se convirtió en su actividad favorita. No podían esperar para volver a encontrarse otra vez.
Sin embargo, como se sabe, todo lo bueno dura poco. La familia de Louis decidió que era hora de que Louis empezara a fijarse en chicas de la alta sociedad y por ello quisieron presentarle a Allison Benson, la hija de un colega muy importante de su padre. El castaño se negó y rápidamente aclaró que tenía novia. De hecho, llevó a Ashley a una fiesta organizada en su casa por su familia. Los Tomlinson no tardaron en mirar despectivamente a la castaña y rechazarla luego de enterarse de que provenía de una humilde familia de los suburbios. Ella no podía negar que ese suceso la había entristecido y se regañó mentalmente por haber pensado que quizás podría haberles caído bien.
Pero luego llegó un problema más grave. Los padres de Ashley no tenían fondos para pagar la hipoteca de su casa y eso significaba que se quedarían en la calle si no conseguían el dinero. Louis, al enterarse de eso, decidió tomar una parte de la fortuna de sus padres y dársela a los Winchester, a pesar de la negativa de su novia. Cuando los Tomlinson se enteraron de esto, se enfurecieron puesto que el dinero había sido dado a "pobres" y le hicieron -literalmente- la vida imposible a los Winchester. Debido a esto, un Louis muy arrepentido por los daños decidió terminar con Ashley ya que quería lo mejor para ella.
Debido a la ruptura, Ashley se hundió en una depresión durante unas semanas. Sentía que su vida estaba vacía sin aquel ojiazul con una sonrisa hermosa. Sus días estaban llenos de nada, prácticamente no salía de su casa lo que preocupó mucho a sus padres ya que ella era una persona muy activa.
Finalmente, para evitar cualquier tipo de problema y por el bien de sus nervios, tomó la decisión de alejarse por completo de Louis y por ello se cambió de instituto. Jamás volvió a ver a aquel castaño que había sido su único amor verdadero.
Escrito de tu autoría:
¿Y el pequeño Harry? | One Direction:
✯By 'Mily.♡
¿Y el pequeño Harry?






Corría el día 31 de octubre en una pequeña ciudad cuyo nombre muchos no logran recordar. Era la Noche de Brujas, mejor conocida como Halloween, en donde según diversas leyendas los espíritus de los difuntos volvían del más allá y se instalaban en el mundo mortal por una noche.
Los niños se encontraban exepcionalmente emocionados puesto que aquel día conseguirían recolectar la cantidad de dulces que desearan.
Ese era el caso del pequeño Harry Styles y sus amigos: Liam, Louis, Niall y Zayn. Los cinco vestían sus disfraces y recorrían la ciudad entera al grito de “¡Dulce o truco!” esperando a que los adultos abrieran las puertas de sus casa y les dieran sus preciados caramelos o, de lo contrario, les jugarían una broma pesada.
Una vez que se cansaron de hacer aquello, el ruloso Harry propuso:
—¡Vamos a mi casa a contar nuestras golosinas!
Los otros cuatro aceptaron la invitación de su nuevo amigo y se encaminaron casi hasta la entrada del bosque puesto que allí vivía el pequeño.
—Vaya Harry, tu casa es muy bonita —exclamó Liam mientras observaba la acogedora sala de aquel hogar, que contaba con un reluciente juego de sillones y una gran chimenea— y algo silenciosa.
—Si, debes invitarnos más seguido —agregó Louis— ¡Hey! ¿Qué les parece si hacemos una competencia de quien ganó más dulces?
—¡Suena genial! —aceptó emocionado Niall— Seguro les ganaré a todos ustedes.
—No lo creo —repuso Louis— con tu traje de calabera no conseguiste nada —todos rieron— Apuesto a que yo les ganaré, nadie puede superar a mi disfraz.
—Mejor dejen de pelear y cuenten los dulces —intervino Zayn.
—Sí, y el que tiene menos cantidad deberá que hacer una prenda —propuso Harry. Todos asintieron.
—Bien, yo tengo 147 —declaró Louis luego de unos minutos.
—Yo 135 —dijo Niall.
—Yo 131 —ese fue Zayn.
—Y yo 139 —manifestó Liam— ¿Qué hay de ti, Harry?
—Pues... conseguí 110
—¡No lograste casi nada! ¡Debes hacer la prenda! —exclamó Louis.
En ese momento se escuchó un ruido proveniente de la cocina. Los cinco niños se miraron entre sí y sus rostros dejaban entre ver su miedo.
—Yo... yo creí que no iba a ver nadie en c-casa —susurró Harry— Vayamos a ver que pasó.
—¡Ve tú, es tu casa!
—Louis —lo reprendió Liam— Vamos todos.
En silencio, los chicos se pusieron de pie y caminaron despacio hasta la cocina que se encontraba en penumbras. Harry hizo un ademán y les indicó a los otros que se quedaran en sus lugares. Rápidamente, y sin previo aviso, una figura esquelética se abalanzó sobre él.
—¡BUUUUUUUU
Los cinco gritaron aterrados. Harry hizo lo mismo hasta que reconoció a aquel extraño ser.
—¡Gemma!
—¡Jaja, te asusté tonto! —dijo entre risas la chica de no más de trece años— Los asusté a todos con esta fea máscara ¡deberían haber visto sus caras!
—¡Tu eres la tonta! —le contestó Harry— ¡Mejor vete con tu novio!
—¡No te enojes hermanito! No fue para tanto... bueno en realidad sí —volvió a reír— Y no me iré de aquí porque también es mi casa, además oí que tienes que hacer una prenda.
—Porque siempre te entrometes en lo que no debes.
—Yo tengo una idea —comenzó a decir Gemma— Hay una leyenda que dice que puedes invocar a un espíritu usando un espejo ya que se los consideran portales a otros mundos.
—No lo sé —dudó Liam— Suena peligroso...
—¡Suena perfecto para una prenda! —comentó Louis— ¡Anda Harry, házlo!
—Pero...
—Vamos, no seas gallina hermanito —se burló Gemma—Además ni siquiera debe ser cierto.
—Tu hermana tiene razón, tal vez sea sólo una leyenda más—intervino Zayn.
Harry dudó unos segundos, pero acabó aceptando. Tal vez todo era sólo un engaño como decían su amigo y su hermana. Intentó pensar en eso para calmarse y darse ánimos mientras entraba en el baño.
—Debes encender las velas de mamá para que funcione —le indicó Gemma— Y decir frente al espejo: “Creo en ti, espíritu. Creo en ti. Sal ya de allí” nueve veces. No olvides apagar las luces.
El niño asintió y cerró la puerta del baño. Sus cuatro amigos y la joven se quedaron afuera esperándolo. Ellos estaban nerviosos y temían que algo le pasara a su amigo, después de todo eran más susceptibles a creer en aquellas cosas.
—Creo que no deberíamos haberle insistido para que lo haga —murmuró arrepentido Zayn.
—Sí... está tardándose mucho —repuso Niall.
—Ay, esto se puso muy aburrido —dijo Gemma— Yo me largo.
—¿Pero y si le pasa algo? —preguntó Louis preocupado.
—Niños es sólo un cuento, no puedo creer que se lo hayan creído —contestó y sin más salió de allí
En ese preciso momento se escuchó un cristal romperse. Los niños se miraron entre sí confundidos y asustados. Le preguntaron a Harry reiteradas veces si estaba bien pero él no daba señales de vida. Al no obtener respuestas, Liam fue quien se envalentonó y con decisión abrió la puerta del baño y encendió las luces.
No había nadie.
Observaron con detenimiento el lugar y descubrieron que el espejo estaba parcialmente roto y las velas apagadas. El miedo viajó rápidamente por todo su cuerpo y sus rostros quedaron pálidos, como si su sangre hubiera migrado hasta sus pies en cuestión de segundos. También comenzaron a tiritar aunque no de frío precisamente.
Antes de que pudieran formular alguna palabra, vieron que en la parte sana que había quedado del cristal se proyectaba una imagen. Y ésta resultó ser nada más y nada menos que su amigo Harry, sólo que él ahora tenía arañazos en todo su rostro, de donde brotaba sangre de un color rojo oscuro; sus facciones se encontraban duras y sus ojos habían sido reemplazados por una especie de hoyos negros y profundos.
—Vengan conmigo —susurró con una voz sepulcral que los demás jamás habían escuchado— Ustedes me hicieron esto.
Notaron como la figura comenzó a retorcerse, como si intentara escapar de su prisión. Sin pensarlo dos veces, los chicos salieron corriendo y gritando de aquella casa. Ninguno se detuvo para retomar el aliento hasta que llegaron sanos y salvos hasta sus hogares. Allí les contaron con desesperación y arrepentimiento a sus padres todo lo que había sucedido. Los adultos, como era de esperarse, pensaron que todo era producto de la mente infantil.
Al día siguiente los padres decidieron visitar el lugar en donde los hechos habían ocurrido, más cuando llegaron no se encontraron con una bonita casa sino con los restos de lo que parecía haber sido una cabaña en el pasado. Los niños no podían creerlo: ¡ellos habían estado en esa casa la noche anterior! ¡Esa era la casa de su amigo! Pero lo cierto es que nadie había conocido a la familia Styles y tampoco se sabía que vivían en el bosque.
Para evitar traumas y demás, se decidió que los niños debían asistir a un psicólogo infantil y evitar que vivieran situaciones de miedo que pudieran alterarlos.
En cuanto al pequeño Harry, nadie supo nunca más que sucedió con él. Algunos dicen que un espíritu lo atrapó en el espejo para siempre; otros, que en realidad era un travieso fantasma buscando asustar a los demás mientras era libre en el mundo mortal por una noche. En cambio, los menos supersticiosos sostienen que todo fue producto de la imaginación de los cuatro niños luego de haber ingerido mucha azúcar ese día.



Y tu, ¿te atreverías a invocar a un espíritu en el espejo?
Autumn weather {Prólogo de un proyecto}:





autumn weather



 


Una de las razones por las que odio a Louis Tomlinson es porque es el mayor patán y mentiroso de todo este gran y jodido mundo. ¿Te imaginas a alguien que te atrape con sus palabras pero que estas fueran una completa basura? Bueno, eso es típico de él.


Simpático, carismático, encantador y seductor son otros adjetivos que podrían describirlo, y créeme que esa combinación de rasgos lo convierten en un hombre único y también en el peor y más detestable ser que haya pisado la tierra.


Y lo peor de todo es que he estado obnubilada por él durante meses, sin darme cuenta de lo que sé ahora. Me encuentro en este momento de mi vida en donde miro hacia atrás y me abofeteo mentalmente por ser tan idiota.




Recuerda: las personas más peligrosas son aquellas capaces de dártelo todo, haciendo que te eleves por lo alto, y en unos segundos quitártelo, dejando que mueras lentamente como las hojas en la época de otoño. Y, a pesar de todo eso, sabes que no puedes dejar de quererlas.
Forever yours {Niall Horan.:
Forever yours
fuiste mi comienzo, dos veces
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Comenzó a nevar otra vez.
Dejo de lado el libro que llevaba leyendo hace un rato y me acerco, lentamente, hacia el gran el ventanal del salón.
Observo con cautela como los copos caen con parsimonia, sin apuro. Al principio son unos pocos, pero luego empiezan a sumarse más y más. Algunos quedan atrapados en las ramas desnudas de los árboles; otros chocan con el vidrio en donde mi mano se encuentra apoyada o logran finalizar su camino hasta impactar contra el suelo frío. 
Dicen que cada copo de nieve es único, es imposible que existan dos exactamente iguales. Cada uno posee una forma singular, como si hubieran sido tallados minuciosamente por una mano experta.
Una sonrisa se forma en mi rostro porque me es imposible pensar aquello sin recordarte. Sin duda alguna, al igual que un copo, desde el momento en el que viniste a este mundo fuiste único y especial.
Mi mente sigue divagando, entonces recuerdo la primera vez que te vi.  ¿Cuántos años teníamos? Nueve, quizás. Sólo sé que fue hace mucho, mucho tiempo; y que tú no dejabas de tomar la mano de tu madre. Tenías miedo de hablar con una chica, o quizás conmigo particularmente, pero yo estaba muy ansiosa por conocerte. A esa edad lo que más deseaba era un amigo, después de tantas mudanzas me era imposible tener uno.
Me acerqué lentamente a ti, pero tú solo volteaste tu cara. Tu madre te retó y te obligó a que vinieras a jugar conmigo en la casa del árbol. Te resististe, pero no tuviste otra opción. Subimos a aquel lugar al que yo consideraba mi escondiste y un silencio se formó entre nosotros. Pero no era incómodo, a esa edad era difícil sentirse de esa manera para mí. Te pregunté tu nombre.
Niall” respondiste tímidamente mientras bajabas tu mirada azul.
Yo te dije el mío y luego sonreí. Te pregunté a qué escuelas ibas y resultó que yo asistiría a la misma. Te pregunté si tenías hermanos y asentiste con tu cabeza. Te pregunté si, por favor, serías mi amigo. Acabaste diciendo que sí.
Pero nuestra amistad no duró ni siquiera seis meses porque tuve que marcharme, otra vez. Aunque debo admitir que en ese lapso te tomé mucho cariño, demasiado quizás. Sin embargo, tú te quedaste por siempre con algo que me pertenecía: mi primer beso. 
Los años pasaron y las cosas no iban bien conmigo. Ya no era la misma niña de antes. Me encontraba sola, sin ningún motivo aparente por el cual seguir. Aquellos pensamientos me atormentaban a todas horas: “¿El mundo tendría más sentido sin mí en él?”, “¿A caso hay alguien a quien le importe?”. Llegué a la posible solución de que la primera afirmación era verdadera y la segunda falsa.
¿Por qué había perdido por completo el rumbo de mi vida? Dicen que en la adolescencia es normal sentirse de esa manera, pero cuando mis dieciocho años llegaron decidí que eso no podía seguir así. Debía acabar con el dolor. Y sólo había un alivio para una persona como yo.
Me dirigí hasta el parque de mi antigua ciudad en una noche de diciembre. El frío calaba mis huesos a pesar de todo el abrigo que llevaba puesto. Sin embargo, eso ya no importaría en unos momentos. El lugar se encontraba iluminado por unas cuantas farolas y estaba totalmente desierto. Era la oportunidad ideal.
En aquel espacio verde había un puente, y debajo de este un lago considerablemente profundo cuyas aguas seguramente estarían heladas. Suspiré y recordé que no sabía nadar, eso haría las cosas más fáciles. Subí a la valla, mi respiración estaba agitada y podía notar el humo que salía por mi boca debido al clima frío. Miré el agua y me pregunté si esta era una buena forma de terminar. Pero eso no importó, de todas maneras ya era tarde para echarse atrás.
Cerré mis ojos e instintivamente recuerdos de toda mi vida comenzaron a invadir mi mente: mi cuarto cumpleaños; cuando terminé el jardín de niños; cuando me mudé por décima vez; cuando te conocí; cuando te besé; cuando te dejé; cuando mis padres se divorciaron; cuando mi padre se borró de la faz de la tierra; cuando casi repruebo todas las materias; cuando decepcioné a mi madre; cuando todos mis falsos amigos me abandonaron; cuando me quedé sola para siempre y rememoraba al único amigo que alguna vez tuve.
Inhalé por última vez y me impulsé hacia adelante, saltando hacia las profundidades. “Adiós” fue mi último pensamiento.
Pero mi plan no salió como lo había previsto. Dos fuertes y grandes manos se posicionaron en mi cintura y evitaron que cayera al agua. Me impulsaron hacia atrás y caí sobre aquella persona que había salvado mi vida, aunque no se lo hubiera pedido.
Me quejé en voz baja y pude notar como el individuo que frustró mi despedida del mundo mortal me tendía su mano. La miré, dudé y luego la tomé. Me puse de pie y vi su cara. A pesar de la oscuridad, pude distinguir dos enormes ojos azules y una reluciente cabellera rubia que le pertenecían a un hombre de aproximadamente mi edad.
Y me llevó como aproximadamente seis segundos reconocerte.
No habías cambiado en nada, tus facciones de niño y tu rostro sereno seguían siendo igual que antes.
“¿Estás loca? ¡No debes hacer eso! ¡Podrías haber muerto!” gritaste, intentando que entre en razón.
“Ese era el plan” respondí sin inmutarme y sonreí levemente. “Hola otra vez, Niall”
Me miraste con una expresión de duda y desconcierto. A ti te llevó más de un minuto saber que se trataba de mí.
“¿Eres tú?” fue lo único que atinaste a preguntar con un hilo de voz. Yo sólo asentí.
De pronto, pude sentir como tus brazos rodeaban mi frágil cuerpo. Con ese gesto me brindaste calor en aquella noche helada; tus lágrimas hicieron que mi corazón se achicara y tus palabras me hicieron darme cuenta de que era una idiota.
“¿En qué rayos estabas pensando?” preguntaste antes de quebrarte otra vez “Si algo te pasaba… jamás me lo hubiera perdonado. Es que, ¡demonios! ¿¡Cómo podría haber vivido luego de  saber que te habría perdido para siempre antes de poder encontrarte!?”
Pero eso no paso, mi querido Niall, porque tú siempre aparecías en el momento indicado como mi ángel de la guarda, sin duda alguna. Tú me salvaste de la soledad en mi niñez y de la muerte en mi adolescencia. ¿Es raro, verdad? Pero tan cierto como que te amé desde la primera que te vi tomando la mano de tu madre.
Y, desde ese día en el que te volví a ver, quise dejar de ser la rescatada para poder hacerte feliz como pudiera. Tú me diste la vida en dos ocasiones y yo quería entregarte la mía completamente puesto que, después de todo, siempre te perteneció.
No puedo evitar llorar al recordar cuando demostraste que mis sentimientos por ti eran correspondidos. Creo que ese día fue el más feliz de toda mi existencia. Junto a la orilla del mar me hiciste prometerte que jamás haría otra estupidez como la de aquella vez. Acepté totalmente de acuerdo e, inesperadamente, me besaste con una dulzura imposible de explicar. Los nervios hicieron que mis manos temblaran y las mariposas en mi vientre no tardaron en aparecer. Luego, te correspondí y rodee tu cuello con mis brazos, tu hiciste lo mismo con mi cintura. Ese era nuestro segundo beso que siempre había ansiado.
A partir de ese momento, ambos comenzamos a crecer juntos.

Luego, el compromiso y la boda no tardaron en llegar. Todos pensaban que estábamos locos, pero ellos no entendían cuánto nos amábamos en verdad. Al ser tan cerrados de mente jamás conseguirían nada en esta vida. Y pensar que yo era un poco como ellos, pero por suerte ya no.
Después llegaron Derek y Lucy, las luces de nuestras vidas. Hicimos lo mejor posible y formamos una hermosa familia de la cual siempre estaré orgullosa.
Los años pasaron rápido junto a ti. Por supuesto que no todo fue color de rosas, tuvimos nuestros altibajos y varios obstáculos se toparon en nuestros caminos. Sin embargo logramos sortear cada uno de ellos, porque juntos podíamos hacer cualquier cosa que nos proponíamos. Éramos un equipo que siempre estuvo destinado a ser y así fue.
De repente, Lucy impide que siga navegando por mis pensamientos y me avisa que la cena ya está servida. Le sonrió y le pregunto si Derek y los niños ya llegaron. Ella niega con la cabeza pero me dice que él la llamó avisando que está en camino. Le agradezco, le recuerdo que la amo y le digo que en un segundo voy a la mesa.
Es nuestra tercera navidad sin ti, Niall. Ya nada es igual desde que partiste, te tenemos presente en cada segundo de nuestras vidas; lloramos en ocasiones al recordarte, pero luego sonreímos al acordarnos tu risa contagiosa porque sabemos que te pondría triste vernos derramar lágrimas que no sean de felicidad.
Intenté salvarte, pero creo que nada puede hacerse cuando tu propio cuerpo dice ‘basta’ y decide tomar un descanso eterno. A pesar de todo, siempre rezo por ti y porque estés bien en donde sea que tu alma haya partido.
Por último, mi amor, quiero recordarte algo fundamental: te amo. Te amo infinitamente. 
Te amo, porque fuiste mi principio a los nueve años. Te amo, porque fuiste mi segundo comienzo a los dieciocho. Te amo, porque fuiste el único que me abrazaste cuando hacía frío y me sentía perdida. Te amo, porque junto a ti pasé los mejores años de mi vida. Te amo, porque sé que siempre serás mi ángel de la guarda. Y aunque te extraño tanto que duele, me reconforta el saber que muy pronto volveremos a estar juntos en un nuevo lugar en donde nada ni nadie podrán dañarnos o separarnos.
Y recuerda: yo seré por siempre tuya.


Ficha Aceptada


Louis :juay:ya me puse sentimental again :juay:me gusto mucho tu ficha ¡Suerte!

OMG!! muchas gracias por aceptarla :') Ahora a esperar los resultados  

de nada gracias por audicionar, ya el 2 de enero son resultados

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