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Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por #GirlAlmighty el Sáb 30 Nov 2013, 11:15 am

#Nombre completo: Sandy Anne Lima
#Representante: Vanessa Hudgens
Pareja: Junior Lima
#Capítulo o OS de vuestra autoría:
Capítulo final de mi fic: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
PD: disculpa que esté hecha así, no pude con los codes y esta computadora no me ayuda! haber que pasa :)
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por Spark. el Sáb 30 Nov 2013, 11:48 am


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# Nombre completo: Amanda "Spark" Louise García Colleman.
# Representante: Lucy Hale.
# Pareja: Niall Horan.
# Capítulo o OS de vuestra autoría: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


¡Hola!
La verdad amé la idea y aquí te dejo la ficha. Espero que te guste el capítulo y pueda quedar. Es algo corto, pero puedo escribir caps más largos, de verdad, solo que este es el único que tengo en tercera persona más actual y que me guste.
¡Qué tonta soy, no me presenté!
Mi nombre es Angelina, pero llámame Angie o Ann. Tengo catorce años (cumpliré quince años en enero) y soy española. Las presentaciones -al igual que las despedidas- no son lo mío así que lo dejo aquí. Me auto deseo suerte para quedar y ya está.
¡Adiós!
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por LittleMuffin el Sáb 30 Nov 2013, 11:58 am

Allizaesc escribió:
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# Nombre completo: Jocelyn Fellon Mills
# Representante: Leighton Meester
# Pareja: Liam Payne
# Capítulo o OS de vuestra autoría:


The game of love-sinopsis:

The game of love
Love is a game in wich one always cheats.


Algunas veces suceden cosas que son inexplicables, cosas que por más que intentamos entenderlas no encontramos alguna explicación lógica. Pero es parte de la vida, las desilusiones, los desamores, los engaños. Entiendo esa parte, es una parte del ciclo, yo lo entiendo, pero mi corazón no. ¿Por qué él no lo hace? ¿Por qué el no entiende, e insiste en seguir atormentando todos y cada uno de mis pensamientos?

Él te ama, esa es la razón. Mi corazón te ama, y sé que yo también, por más que lo niegue, por más que me duela, por más de todo lo que hayas hecho, te amo. Pero eso no importa, de nada sirve darte mi amor si sé que vas a destrozarlo de nuevo. De nada sirve amarte si no me correspondes, y ya lo he comprobado. Te di todo lo que pedías, me adapté a tus necesidades y a tus gustos, te amé como nadie más lo ha hecho, y de todas maneras te resultó muy fácil engañarme.

No creas que te lo estoy recriminando, no serviría de nada de todas maneras, el daño ya esta hecho, un daño, que con solo saber que me amabas de la misma manera de la que yo te amo, hubiera quedado olvidado. No puedes esperar que actúe como si nada hubiera pasado, pero tampoco espero que te importe. Lo único que quiero es seguir adelante, pero si no saco todo lo que siento, todo lo que tengo encerrado en mi pecho, nunca podré hacerlo. Te amaba, me engañaste; te di mi amor, lo destrozaste; cambié por ti y me rechazaste. Si no eras feliz, nada más tenías que decirlo; si necesitabas más, lo hubieras pedido; si ya no me querías, me lo hubieras informado.

Pero lograré seguir adelante, tal vez no olvidarte, pero si recordarte como parte de mi pasado y dejarte allí. Recordarte como un amor que no duró, pero fue verdadero de mi parte. Pero dejarte como eso, un recuerdo, una enseñanza. Me enamoraré, seré feliz de nuevo, seré más fuerte, para que él día que te arrepientas de tus acciones, ya no esté ahí, esperando y actuando acorde a tus decisiones. Para que cuando vuelvas, acepte tu disculpa, pero no acepte de nuevo la relación.

En el juego del amor unos pierden y otros ganan, creo que esta vez te tocó perder.

the game of love-Primer capítulo:

Capítulo 01


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Isabella Phillips | Londres

Preciosa, despierta. Escuché en un susurro. Una leve brisa erizó mi oído. El olor del café recién hecho inundaba mis fosas nasales, deleitándome con su olor. Abrí levemente mis ojos, la luz entraba por los grandes ventanales y la fría brisa común de Londres se colaba por las rendijas de ellas, enviando un escalofrío por todo mi cuerpo. Intenté sentarme pero un brazo en mi cintura me lo impidió, manteniéndome en mi lugar. Bueno días preciosa. Susurró nuevamente, provocando que una sonrisa se posara en mi rostro, y cerré los ojos de nuevos, queriendo descansar aunque sea unos minutos más entre sus brazos y olvidar la noche anterior.

-Bella, vamos, despierta. –rió y comenzó a depositar cálidos besos en mi mejilla.
-No quiero- me acurruqué más entre sus brazos.
-Llegaremos tarde el trabajo- comentó tomando un mechón de mi cabello entre sus dedos y apartándolo de mi rostro.
-Llegarás- corregí- yo tengo una hora más para descansar.
-Media hora- abrí nuevamente mis ojos y pude ver que ya estaba listo para ir a trabajar.
-¿Qué hora es?
-Las siete- respondió acariciando mi rostro.
-¿No deberías estar en el trabajo ya? Llegarás tarde- recuperé la compostura y apartando su brazo me senté en la cama. Tallé mis ojos y un bostezo escapó de mi boca.
-Ya me iba, quería despedirme primero, y te traje el desayuno- señaló la mesa de noche al lado de la cama. Ahí se encontraba una bandeja que contenía un café, un par de tostadas y una rosa que descansaba al lado de la comida.
-Gracias Noah. – volví mi mirada hacia él. Tomó mi rostro en sus manos y depositó un beso en mis labios, un beso lento y lleno de ternura.
-No tienes por qué agradecer. Te amo Bella, cuídate, cualquier cosa me llamas ¿De acuerdo?- Asentí, y luego de susurrarle un te amo salió por la puerta de la habitación.

Escuché sus pasos alejarse hasta cerrar finalmente la puerta del apartamento. Ahora me encontraba sola, el silencio reinaba en el apartamento, dejando que mis pensamientos fueran los únicos que me atormentaran. Volví mi vista a la bandeja y me quedé unos minutos observando la rosa. Una única lágrima resbaló por mi mejilla antes de caer en los mismos recuerdos de la noche anterior.

“*-¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas amor? Estoy preocupada, se supone que nos veríamos hace una hora para ver la película. Llámame apenas escuches este mensaje. Te amo.- corté la llamada y tiré los boletos que se encontraban en mi mano a la basura. *

No sabía que pasaba, él nunca me había dejado plantada antes. Antes de poder siquiera pensar donde me dirigía, mis pies ya habían tomado camino hacia su casa. Titiritaba a causa de la fría noche y mis pies dolían. ‘Debí tomar el autobús.’ Caminé las pocas calles que quedaban hasta su casa y al estar en frente de ella golpeé la puerta. Unos minutos después, donde sentía que el frío se calaba por mis huesos, la puerta se abrió, pero en vez de ver a su madre o a alguna de sus hermanas, enfrente de mí se encontraba una muchacha. Su pelo azabache estaba despeinado, y no utilizaba nada más que una camiseta de mi novio y sus bragas. Mis ojos se cristalizaron y cualquier pregunta que ella hiciera era hábilmente ignorada por mis oídos.

La puerta comenzó a cerrarse pero antes de cerrarse completamente, él bajo por las escaleras de su casa, y sus ojos se encontraron con los míos, en el momento en que la primera lágrima resbalaba por mi mejilla, segundos antes de que la puerta se cerrara. Miré por unos segundos la puerta de caoba antes de dar media vuelta y alejarme de ella. Quería correr, alejarme de ahí, pero mis pies parecían no querer escucharme. Caminaba a pasos lentos hasta que un agarre en mi brazo me detuvo y me obligó a dar media vuelta, haciendo que por segunda vez en la noche sus ojos se encontraran con los míos.

-Diablos Bella, ¿Acaso no escuchas, llevo metros gritando tu nombre?-lo miraba incrédula, las palabras no saldrían de mi boca, ya que si lo hacían las demás lágrimas que luchaba por contener saldrían ahí mismo, y no quería que él me viera llorar.- Estás fría.
-¿Cómo si te importara?-solté mi brazo del suyo pero antes de poder voltear e irme me agarró de nuevo.
-Me importa- levanté la ceja incrédula –En serio me importa- se iba a quitar su chaqueta, lo detuve con un gesto.
-No te molestes- mi tono de voz era inexpresivo.
-Bella- comenzó- lo siento.
-¿Te arrepientes?-luego de unos segundos, que me parecieron eternos, respondió.
-No- esa simple palabra destrozó el poco autocontrol que podía mantener, esa palabra permitió que las lágrimas resbalaran libremente por mis mejillas. Esa palabra, terminó por destrozar mi corazón.
-Entonces déjame en paz Liam, no me molestes, olvídate que existo y olvídate de que alguna vez fui tu novia, ahora, no dejes que estorbe, ve, vuelve con ella que te debe estar esperando.- Logré decir entrecortadamente. Intentó limpiar mis lágrimas pero aparté mi rostro antes de que hiciera contacto con su piel.- Solo, solo olvídate de mí. – Terminé de decir para salir corriendo, olvidando sus llamados y la protesta de mis pies, sólo corría.”


Limpié la lágrima que había resbalado por mi mejilla. De nuevo no. No tenía la menor idea por que soñaba con él de nuevo, creía haber olvidado eso. ‘Cinco años deberían ser suficientes, pero ¿por qué lo recuerdo? ¿Por qué ahora?’ Aparté cualquier pensamiento y me concentré únicamente en la rosa de nuevo. ‘Amo a Noah, lo amo’. Cerré los ojos y suspiré. Retiré las sabanas y salí de la cama, tomé el café en mis manos y caminé a pasos lentos hasta el ventanal. La vista era impresionante. Las grisáceas nubes características de Londres permanecían, pero de igual manera los gigantescos edificios opacaban cualquier oscuridad. Tomé un pequeño sorbo mientras contemplaba la vista, una vista que podía admirar gracias a Noah. Él me lo había dado todo, y lo amaba, no podía pensar en otra cosa ahora, no podía y no quería.

Terminé el café y me dirigí al cuarto de baño, pasando antes a la cocina para guardar las tostadas ya que el nudo que tenía en el estómago no me dejaría comer. Ya en el baño, retiré la camisola de seda y entré en la ducha, permitiendo que la lluvia artificial eliminara cualquier rastro de ese y otros recuerdos, permitiéndome olvidar. Unos minutos después salí, me envolví en una toalla y caminé a la habitación.

Me vestí con unos pantalones tubo color crema, una blusa turquesa holgada de manga larga y unas zapatillas del mismo color. Caminé de nuevo al baño, lavé mis dientes, me maquillé de la manera más sencilla posible y peiné mi cabello, dejándolo suelto. Volví a la habitación y tomé mi celular que estaba en la mesa de noche, al lado derecho de la rosa. Sonreí inconscientemente y tomé el teléfono para dirigirme a la sala. Agarré el bolso gris que se encontraba reposando en el sillón y mi abrigo que colgaba del perchero. Salí del apartamento, lo cerré y tomé el ascensor para bajar al vestíbulo.

Me despedí del portero y tomé el primer taxi para que me llevara a la primaria Dale West. El auto avanzaba lentamente a través del tráfico matutino. Unos minutos después paraba frente de la primaria. Le pagué al chofer, le agradecí por sus servicios y bajé del auto. Caminé a paso lento a la entrada, admirando cada detalle, normalmente, venir aquí y enseñarle a los niños, compartir con ellos, siempre me animaba, pero hoy me encontraba más dispersa de lo normal.

En el camino a mi aula, saludé a los diferentes estudiantes y profesores que se cruzaban por mi camino. La primaria enseñaba a niños de seis a doce años, por ser una de las más jóvenes, me correspondía la enseñanza de los más pequeños y no podía haber nada mejor, amaba mi trabajo. Abrí la puerta y fui recibida por un coro de gritos, bienvenidas y abrazos. Luego de risas y saludos, cada uno se dirigió a su lugar para dar comienzo con la clase.

El trabajo que les di no era muy difícil, nada más tenían que dibujar su animal favorito y cuando terminaran, expondrían el dibujo en la clase para decir por qué escogieron ese animal. Los niños reían mientras dibujaban, ajenos a las preocupaciones, ajenos al dolor, solo felices por las pequeñas cosas de la vida. Sonreí al panorama, por eso amaba a los niños, se ven tan libres, tan llenos de vida, sin preocuparles que pueda pasar después, incluso la simple tarea de dibujar era toda una aventura para ellos.

El resto de las primeras clases pasó normal y rápido entre risas y juegos. Ya eran las 10:25 a.m y todavía me encontraba inquieta, ‘¿Por qué?’. Busqué entre mis cosas mi teléfono y aproveché que los niños estaban en receso para salir a hacer una llamada, la primaria no era muy grande por lo que el único lugar callado era la entrada. Salí y marqué el número tan conocido, solo ella podía ayudarme ahora. Esperé, pero no obtuve respuesta. Busqué en la agenda el número de su secretaria y llamé de nuevo. Charlotte repitió el saludo introductorio y luego hablé.

*-Hola Charlie soy Bella, ¿Me podrías comunicar con Vale?-
-Hola Bella, ahora está con un paciente, ¿Te parece si le digo que te llame después?- habló del otro lado del teléfono.
-Claro no hay problema. Gracias de todas maneras*

Miré mi teléfono unos segundos después de cortar la llamada, necesitaba despejarme antes de volver a entrar. Tomé aire y miré al cielo.

-¿Bella?- preguntaron a mis espaldas, me volví como acto reflejo y por un momento deseé no haberlo hecho.
-Liam.

Personajes reservados.

¿Que debería decir ahora? A, si...¡Amo como escribes! tienes un par de errores ortográficos pero nadie escribe perfectamente so...¡estás dentro! ¡Enhorabuena!
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por LittleMuffin el Sáb 30 Nov 2013, 12:02 pm

Kristy Malik *-* escribió:
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Nombre Completo: Cristina L' Voutierie.
Representante: Jasmine Villegas.
Pareja: Justin Bieber.
Capítulo o OS  de vuestra autoría:
Código:
"Cada persona cambia si se lo propone. La mayoría cambia por amor"

Me veo atrapado en su exquisita fragancia y en esos labios tan lindos ¿Qué si quería cancelar la apuesta? No, para nada. Ni por todo el dinero del mundo. No me haría nada de mal echarme un polvo con una chica tan inocente como ____. Claro que tendría cuidado en todo: en mis movimientos, en mis caricias. A pesar de sentirme un estúpido, y consciente de que lo soy, noestaría nada bien dejarla sin su inocencia y que no lo haya disfrutado para nada.Mi celular vibra, obligándome a separarme de sus embriagadores labios. Saco mi celular del bolsillo y miro el mensaje entrante:Mi celular vibra, obligándome a separarme de sus embriagadores labios. Saco mi celular del bolsillo y miro el mensaje entrante:
De: *NÚMERO PRIVADO*
Para: Zayn Malik
Así que con chica ¿eh?
Frunzo el ceño y ____ me mira confundida.
_ ¿Pasa algo?_ pregunta preocupada e ensimismada por lo que podría haber cambiado mi conducta. Finjo una sonrisa, que al parecer la convence, porque me devuelve el gesto.
_No…es solo que Harry quería saber si estaba bien. Eso es todo_ ella asiente, no muy convencida. Pero olvida el tema y me tomo por los hombros, toma mis manos y las posiciona en su cintura. Sonrío picaronamente y ella hace lo mismo. Seguimos bailando, mientras nuestros cuerpos se apegan más el uno del otro, como si ella fuera el metal y yo el imán. Bajo mis manos por su cadera y luego la bajo a su trasero. Ella se sobresalta, y se separa repentinamente.
_Lo siento ¿me sobrepase?_ ella me sonríe apenada y luego se me acerca y vuelve a mis brazos.
_ No, lo siento. Es que no estoy muy acostumbrada a… que me toquen_ musita apenas. Reparto pequeños y tiernos besos en el compartimiento curvo de su hombro y siento como se estremece. Sonrío jovialmente en su hombro, sintiendo como todos los vellos de su piel se erizan. Veo un moratón situado más abajo del antebrazo y frunzo el ceño.
_ ¿Quién te hizo esto?_ pregunto, tomando su brazo delicadamente.
_ Tú_ susurra. Cierro los ojos con fuerza. Sí, yo lo había hecho. Mierda.
_Lo siento_ musito_ Vamos_ Tomo mis cosas y la jalo del brazo, cuidando no lastimarla. Se la había hecho no hace muy poco…2 semanas, debo tener cuidado con como la trato y como trato a su brazo.
Camino al auto y la subo en el copiloto, le abrocho el cinturón y después me sitúo en el piloto. Enciendo el motor y arranco, mientras miro el moratón.
_ ¿Fuiste a algún médico?_ pregunto, impasible, sin quitar la vista de la fría acera. Ella niega.
_ Zayn, sólo es un golpe_ susurra.
_Sólo un golpe_ digo con sarcasmo.
_ Bien_ dice resentida y voltea su vista a la ventanilla.
_ ¿Estás molesta conmigo?_ pregunto después de un rato incómodo.
_NO, CLARO QUE NO_ dice también con notable sarcasmo. Se alisa el vestido y no deja ni una arruga en este, dejándolo implacable.
_Bien_ digo seco. Se voltea y me mira atemorizada.
_ No vuelvas a ser el de antes. Por favor_ se me quiebra el alma al ver como llora en silencio, aparco el auto al lado de la carretera, me desabrocho mi cinturón, me acerco a ella y la beso. Sus mejillas empapadas chocan contra las mías y eso solo me hace sentirme más idiota… más mierda.
Odio todo. El juego, mi decisión, a Justin, la apuesta, mi aceptación, a ella… a mí. Había cometido el peor error de mi vida, sin darme cuenta de nada. Y sobre todo: odio estar enamorado de ella. Me separo de ella y la abrazo con todas mis fuerzas.
_Lo siento_ susurro reiteradas veces_ Lo siento tanto.
 Me abraza y siento su confusión en sus brazos temblorosos.
_Desearía tanto que me odiaras_ musito. Se separa bruscamente y agacho mi mirada. Me toma por la barbilla suavemente y me obliga a mirarla.
_ ¿Por qué dices eso?_ pregunta asustada.
_ No te merezco.
_No me digas eso nunca más_ me ordena. Yo asiento sin ganas_ Vamos_ vuelve a ordenarme.
Enciendo el motor, pongo en primera, aflojo el embrague y piso a fondo el acelerador. Salimos disparados. Freno de golpe. Me mira asustada. No. No puedo arriesgarme a perderle como perdí a Perrie. No me pregunta nada, y me siento aliviado.
§§§       
Bien. Llegamos a su casa. Me invita a pasar. Acepto asintiendo y entro al gran espacio, me siento en uno de los sofás de la sala con el permiso de ella y sube arriba. Después de unos 5 minutos baja aún vestida pero sin nada de maquillaje. Preciosa.
_ Te ves preciosa_ se sonroja y la tomo de las caderas. Me acerco y la beso. Me sigue el beso con algo de torpeza, pero luego me llega a seguir. Me separo y le miro, para luego volver a besarle pero esta vez con más intensidad. Se solidifica, dejando un dulce exquisito en nuestras bocas. Me mira anhelante, como pidiéndome más. Reparto suaves besos por su cuello, pero esta vez lo mordisqueo con fuerza, provocando gemidos y jadeos de parte de ____. Le  miro impaciente y excitado. La apego más a mi cuerpo y bajo lentamente el cierre de su cremallera. La cargo en brazos y me dirijo a su habitación, la cual me señala. Abro la puerta y me dirijo rápidamente a la cama, donde la dejo tendida.
 Termino de quitarle el vestido y paseo mis manos por su piel.Su cuerpo tiembla, dando a entender que está nerviosa. La jalo de las piernas y la atraigo hasta mí. Me acerco a su rostro, el cual esta enrojecido por los besos, y sus labios hinchados delatan con cuanta vehemencia ha hecho para hinchar los míos. Le miro intensamente, y ella me devuelve la mirada con la misma intensidad. Vuelvo a besarle y mis manos se dirigen al broche del sujetador. Lo deshago en mis manos con facilidad y boto el sujetador lejos de nosotros. Veo el filamento de sus pechos y eso hace que mis instintos se aceleren al igual que los palpitares de mi corazón y la respiración agitada por las acciones ‘no santas’ que estamos a punto de hacer.
Código:
"i didn't forget it where I belong"
Personajes no  reservados.
No te enfades ¿ok? pero deberías escribir en word para las correcciones. Tienes errores tanto ortográficos como gramaticales y deberías vigilar los signos de puntuación. Igualmente, gracias por pasarte<3
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por LittleMuffin el Sáb 30 Nov 2013, 12:05 pm

Menina escribió:#Nombre completo: Sandy Anne Lima
#Representante: Vanessa Hudgens
Pareja: Junior Lima
#Capítulo o OS de vuestra autoría:
Capítulo final de mi fic: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
PD: disculpa que esté hecha así, no pude con los codes y esta computadora no me ayuda! haber que pasa :)
Personajes no reservados.
Lo siento mucho linda, pero tienes unas cuantas faltas a la hora de escribir y no se si el tipo de escritura que estoy buscando. Igualmente, gracias por pasarte<3
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Nov 2013, 12:13 pm

Nuevo :3:

Hola, me llamo Diana y pues me encanto tu idea, y me gustaría participar sooo.. Aquí esta mi ficha :3





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# Nombre completo: Ángel Di Louretti
# Representante: Demi Lovato
# Pareja: Niall Horan
# Capítulo o OS de vuestra autoría:

Ábreme:

My Little Dark Secret

¿Cuánto tiempo puedes mantener un secreto? ¿Cuánto tiempo puedes callar una verdad que te persigue? ¿Cómo decir la verdad, cuando llevas tanto tiempo mintiendo?[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


Dicen que es mejor hablar con la verdad a decir una mentira.
La verdad es algo relativo.
Los secretos no so amigos de nadie. Pero a veces son la mejor opción.
¿Que pasaría si en tu vida has tomado malas decisiones?
¿Y si esas decisiones afectaran a alguien más?
Cometemos errores. Todos lo hacemos, algunos peores que otros.
Sin embargo, llega un punto en el cual no puedes seguir escapando.
Llega la hora en que hables, en que digas la verdad y emiendes todos esos errores cometidos en el pasado.


- ¿Qué está pasando Sky?- preguntó Liam con preocupación.
- ¿Por qué te enviaron eso? - cuestionó el rubio con el ceño fruncido. Yo no respondía.
- ¿Quién es Rosa Blanca?- preguntó Tati, mi mejor amiga.
- ¡Habla de una maldita vez!- me gritaron todos. Los miré con pena, y dolor. Tendría que partir.
- Los quiero chicos, ¿Ok? ¿Lo comprenden?- murmuré y los miré - Tengo cosas que solucionar.- agregué mientras cogía una mochila y aventaba un par de cosas en ella.- Antiguas deudas que soldar. Por favor cuiden a Hannah, y cuidense ustedes.- dije y los miré desde la puerta.- No hablen con extraños, no descuiden a Hannah, por lo que más quieran. Traten de no salir solos en la noche.- sus miradas era confundidas y molestas.
- ¿Qué está pasando?- preguntó Zayn con el ceño fruncido.
- Los quiero. Regresaré pronto.- murmuré, aunque no estaba muy segura de eso. Parti dejándolos con la palabra en la voca, y con lágrimas cayendo por mis mejillas. subi mi auto y me fui.
Rosa Blanca está de regreso.



*-*:

Capitulo 4
 
Nirvana Arckeley
 
Eran cerca de las dos de la madruga y yo me encontraba huyendo de la justicia. Corría a todo dar, lo más rápido que mis tacones me permitían, escapando de un oficial armado, que me perseguía desde hacía unos cuantos minutos ya. Hacía un buen rato que había dejado a Ana y a Glo atrás, nos habíamos separado para que no nos atraparan tan fácilmente, nos encontraríamos en el Lootth. Mientras tanto seguía intentando escapar de esta persecución. Max me esperaría en la esquina de la quinta con la Robstheigh en su Volvo C70, eso claro está, si logro escapar de esto. Pero ustedes se preguntaran, ¿Por qué carrizos me están persiguiendo? Bien pues, la explicación es muy sencilla, y creo que lo cargos en mi contra seria: daño a propiedad nacional, tranquilos ya les explico: hace una media hora u hora y media, estaba acuclillada muy tranquilamente en frente de uno de los muros blancos que delimitaban el perímetro de una de las casa de gobierno, a mí derecha se encontraba Glo con una lata de pintura en mano, haciendo trazos al igual que yo, mientras que Ana se tomaba un pequeño descanso para tomar su cerveza, estábamos haciendo un grafiti en protesta a este gobierno, a la denigración, a la selección de clases, y la aristocracia, ¿lindo no? pero la policía nos encontró antes de poder terminarlo y tuvimos que darnos a la fuga.

Llegué a un callejón sin salida, y solté una maldición, ¿Ahora qué mierda hacía?, estaba contra la espada y la pared: "Mala jugada Nirvana", me regañó mi subconsciente, y solté un pequeño gruñido.

- Manos en alto, quítate la capucha.- ordenó el oficial, miré a mi alrededor, tratando de encontrar una forma de salir de ahí. - No tienes a donde ir, estas atrapada.- dijo con ligera burla, volví a mirar con desesperación todo el callejón, y la cerca que me cerraba la salí... ¡Claro! "Dios, Nirvana, ¿Dónde tienes la cabeza?", me reprendí a mí misma. Mire por el rabillo del ojo y noté que el hombre me apuntaba con su arma, se estaba acercando a mí. Sentí como me tomo por la muñeca, y vaya error que cometió, con un ágil movimiento lo golpee y lo deje tirado en el suelo, corrí hasta la cerca, mientras escuchaba al hombre gritándome que me detuviese. Trepe lo mejor que pude, y brinque al otro lado, mire hacia atrás, y vi al hombre cojeando detrás de mí. Corrí lo más rápido que pude, y empezaba a cuestionarme porque si esta no era la primera vez que estaba en una persecución, insistía en usar siempre tacones.

Llegué a la cuarta con la 16, y me atreví a mirar hacia atrás, no había rastro alguno del oficial que me seguía desde hacía ya unos cuantos metros atrás. Me calmé lo más que pude y corrí, sólo por si acaso, hasta la 5ta, una vez ahí visualice a lo largo de la avenida cuando sentí que un auto frenaba al  lado mío.

- ¡Súbete!- ordenó el chico de cabellos castaños y ojos azules que estaba al volante, sonreí y abrí la puerta del copiloto, ya estaba a salvo.

- ¿Qué hay?- salude y el arrancó a gran velocidad, el chico me miro con diversión.

- ¿Cansada?- preguntó con burla, y yo bufe, él rió.- Hay agua en la mochila.- informó, me giré y tome la mochila del puesto trasero y saqué la botella de agua de ahí, bebí.

- Gracias.- dije y el sonrió.

- ¿Qué hicieron esta vez?- preguntó, yo sonreí.

- Oh, pues... ya sabes, lo normal. Un grafiti, en el muro norte de la casa de gobierno...- comenté encogiéndome de hombros como si eso no fuese nada, el me miro por unos segundos, como si estuviese loca, lo cual era muy probable.

- Están locas.... - rió él, y yo me volví a encoger de hombros. Encendí la radio en la misma estación de siempre, St. Anger de Metallica estaba sonando, le subí el volumen al máximo, y me perdí en ella. No sé en qué momento me quede dormida, pero el punto fue que lo hice, estos últimos días no había podido dormir bien, el recuerdo de Ethan me atormentaba siempre que estaba sola. No quería estar sola, pero tampoco quería admitirlo.

La bulla se hizo presente, era más fuerte de lo normal, eso era obvio, escuché gritos, y exclamaciones, la puerta de la habitación en donde estaba se abrió de golpes.

- ¡Hora de irnos!- escuche gritar a Josh, y entonces sentí como me tomaba en brazos, estaba aun medio atontada, así que me costaba digerir lo que estaba sucediendo. Sé que me metió en su auto y se despidió de Glo con un beso. - Nos vemos en casa.- le escuché decir, y después sentí que el auto arrancó.

Lo siguiente que sucedió pasó muy rápido, estábamos saliendo a la avenida a todo dar, cuando un auto nos envistió, escuché disparos, y oí a Josh soltar una maldición. Reaccioné. "Mierda". Tome el arma que sé que había abajo del asiento de Josh, y salí a patadas del auto, tuve que agacharme, nos estaban disparando.

- ¡Nirvana entra a el auto! - gritó el pelinegro. - ¡Ahora!- exclamó, llegando hasta mí, medio cojo, pues se había herido en el accidente, pero todo pasó muy rápido. Empecé a disparar, consciente de lo que hacía, las sirenas de policía se hicieron presente, y  ellos huyeron, levante a Josh como pude, y empezamos a correr, entonces sé que quedamos atrapados, y Josh me empujo fuera de la vista de ellos, me quito el arma de la mano, y se quedo ahí. Vi cuando lo agarraron, y lo vi cuando me miro gritándome con la mirada que corriera. Así lo hice. Corrí, corrí, y deje que se lo llevaran. Lo sé doy asco.

Llegué al departamento de Glo, sola, me sangraba el brazo ahí donde el vidrio del auto me había cortado, abrí la puerta, y ya estaban todos: Glo, Ana, Max, y Mat. Glo me miro con preocupación.

- ¿Dónde está Josh?- preguntó, me sentía débil, me sentía horrible, no pude soportarlo, sentía mi cuerpo pesar más de lo normal, y mis piernas me fallaron, caí de rodillas y rompí en llanto. Sé que todos se asustaron, era la primera vez que lloraba después de una gran cantidad de años. Era la primera vez que demostraba algún sentimiento, desde que Ethan había muerto.

-¿Qué paso?- preguntó Ana, no respondí, sentí que Glo me tomo por los brazos y me zarandeo.

-¿Qué le pasó a Josh?- no respondí, sus ojos brillaron con preocupación e ira.- ¡NIRVANA!- exclamó en un grito irritado.

- Lo agarraron.- susurre, y ella me miro horrorizada.- La policía.- aclaré, y me soltó.

- ¿Qué sucedió?- pregunto Ana abrazándome. Me guió hasta el sofá, vi a Glo ir hasta el mini bar y servirse un trago.

- Glo, lo siento mucho.- murmuré y la morena me miro con furia.

- Un lo siento no lo sacará de prisión. ¡Estaba bajo libertad condicional, Maldita sea! ¡Tenias que hacerlo!, ¿No?- gruño la chica, mirándome con rencor. No era para menos,  Josh era su novio, su novio desde hacía unos 5 años.

- Gloria.- advirtió el chico rubio de ojos verdes, Mat. Glo lo fulminó con la mirada.

- No me vengas con Gloria... Gloria nada, Todos bien sabemos que Nirvana lo único que ha hecho es traernos problemas a todos.- puntualizó con voz fría, sus palabras se clavaron como dagas en mi pecho.- Antaño fuimos amigos todos pero desde que Ethan murió mandaste a la mierda tu vida, y a nosotros con ello. A Josh no le darán libertad nunca más, pasará su vida en prisión. ¡Nos íbamos a casar!... ¡Esto es tu culpa!... ¡Ahora mi hijo no tendrá padre!- exclamó y todos nos quedamos petrificados, había dicho ¿Hijo?, sí eso creo, "Oh, genial. Eres peor que la mierda, Nirvana". Me reprendió mi mente.

- Glo...- susurré, y ella me enveneno con su mirada. Suspiré. - Lo sacaré de ahí.- aseguré, ¿Cómo?, no tengo ni idea pero lo haré.

- Seguro...- ironizó ella, y me separé de Ana, adopte mi mirada desafiante, de soy mejor que tú, que todos, me erguí y la mire.

- Me tengo que ir.- dije y camine con la cabeza en alto hacia la puerta, y me detuve antes de salir completamente del lugar, me voltee y mire a la morena, era, alguna vez había sido, de mis mejores amigas, ella y Ana, alguna vez fueron especiales para mí, y se lo debía ya les había jodido bastante la vida.

- Sacaré a Josh de prisión, lo prometo Glo. Y espero que algún día puedas perdonarme, amiga.- dije sincera de todo corazón, y ella me miró sorprendida, al igual que los demás, hacía años que no las llamaba así, salí de ahí con un portazo, llegué a la calle y tome un taxi hasta la estación de policía. Llamé a mi padre.

- ¿Que sucede?- preguntó gruñón - ¿Dónde carajos estas?- pregunto molesto.

- En la comisaria.- escuché un bufido de su parte.

- Voy en camino, Maldición.- gruñó. Colgué la llamada, pagué al taxista y baje, entre a la comisaria y exigí ver a Josh, me lo denegaron, entonces exigí ver al jefe de policía. También me lo negaron, armé berrinche y gran  escándalo hice notar mi presencia a lo largo de toda la comisaria hasta que logre llamar la atención del oficial McGwire.

- ¿Qué quieres Arckeley?- me preguntó de mala gana. - Hoy no te hemos arrestado aunque estoy seguro que eres la responsable del nuevo grafiti en la casa de gobierno.

- Si, lo sé, vengo porque han tomado a un chico esta noche su nombre es Josh Loutther.- dije y el hombre me miro con sospecha.

- Fue detenido por porte de arma, en la mañana avisaremos a su oficial de libertad condicional.- le informó.

- Me gustaría hablar con usted sobre eso.- dije seria, y el frunció el ceño.

- ¿Que quieres?- preguntó de nuevo con el ceño fruncido.

- Hablar con usted, en su oficina, sino es mucha molestia.- gruñí, el hombre resopló con cansancio y asintió, llegamos hasta el despacho del hombre y me senté, a los segundos llegó mi padre.

- ¿Qué hizo esta vez y cuanto tengo que dar para que no haya cargos?- gruño y me miró con odio.

- Su hija no está detenida Lord Arckeley.- respondió el hombre, lame bota, gruñí.

- Para qué coño me llamaste a esta hora, y me hiciste venir hasta acá.- gruño molesto y se dejo caer en la silla de al lado.

- Bien hombres. Esto esta así, a Josh lo quiero libre, papá pagara la comisión necesaria, no quiero cargos no quiero que le avisen de nada a nadie. - puntualice con tono serio y frio, ambos me miraron ceñudo.

- Nirvana esto es diferente...- empezó el oficial, yo lo callé con la mirada.

- Josh estaba conmigo, la que disparó fui yo, no él. Sólo se entregó para protegerme.- resople.- Estoy dispuesta a ir a ese odioso internado, sin poner resistencia,  a cambio de que mañana a primera hora Josh este libre.- finalice, y me mostré rendida, ambos hombres se sorprendieron. Hacía meses que me estaban presionando e incluso extorsionando para que fuese al odioso internado, me había negado rotundamente.- De lo contrario, le haré la vida imposible, a los dos.- agregué y ambos hombres se miraron. Vi a McGwire sacar un papel de una gaveta de su escritorio.

- Firma esto.- dijo y me tendió el papel y un bolígrafo- Es tu inscripción al internado, hazlo y en este mismo instante suelto al chico. Tu padre me depositará después.- dijo y mire a mi padre, este asintió, suspiré. Glo hago esto por ti, por Josh, y por su niño.

- Está bien.- acepte y firme el papel.

Con papá salí de aquella oficina y pedí que me dejaran ver al pelinegro. Me guiaron hasta la celda de él y al estar ahí lo noté confundido por lo que le decía el oficial. Entonces me miro y su confusión se disipó. Me acerqué a él, y lo abracé.


-¿Qué hiciste?- preguntó separándose de mi ligeramente. Los ojos se me cristalizaron.

- Lo Siento.- susurré y él me miro sorprendido.- Me iré al internado, mañana.- le dije y me separé.

- Pero... - empezó lo interrumpí.

- Fue la condición para que te soltaran.- dije y me voltee a verlo.- Espero que Glo y tu estén muy bien. - dije y él me abrazó fuertemente, sabía lo importante que era esto. Y con esto le decía lo que no me atrevía a decir en persona por miedo de que les hicieran daño.

- Gracias, Nirv. Suerte.- dijo cuando se separó y un oficial le guió hasta la salida. Pasaría la noche en prisión. Querían asegurarse que no escaparía... Qué tontería.
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Expediente
 
Fecha: Septiembre 20 de 2013

#4

Nombre: Arckeley Degeneres, Nirvana Stephania.

Edad: 18 años



Chica Rebelde, busca pleito, ha sido arrestada numerosas veces, hija de un Lord, con problemas familiares y personales, es una chica fría, cruel y despreocupada.

Numerosos tatuajes y piercings. Algunas flagelaciones a sí misma.

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La mañana siguiente llegó rápido, un oficial de policía me guió a una patrulla, vería a mis padres en la estación de autobuses, llevarían mis cosas ya empacadas allá. Subí al vehículo e iba esposada sólo por "precaución", que estupidez.

Llegamos a la estación de autobuses, a una plataforma apartada donde había un solo bus, varias personas estaban ahí se voltearon al escuchar las sirenas de la patrulla, el oficial se bajó y me abrió la puerta, baje, y me guió hasta donde estaban mis padre.

- Te hará bien alejarte de todo Nirvi.- dijo mi "madre", solté un bufido.- Tus cosas ya están en el bus- dijo y me brazo, no tuve oportunidad de separarme pues el imbécil policía me tenia sujeta.

- No hagas desastre.- fue lo único que dijo mi padre y yo me encogí de hombros.

- No prometo nada.- murmuré y el oficial me guió hasta la puerta del bus, subió conmigo y guió hasta un puesto, todo el mundo me miraba, me senté, y estiré mis brazos para que de una vez por todas me quitara las esposas. Así lo hizo, se bajo y el bus arrancó.
 

Los kilómetros se me hicieron eternos pero finalmente llegamos al internado, un gran edificio de apariencia fantasmagórica. ¡Bienvenidos a la cárcel!...
*-*:

I Capitulo.
Grecia
-Bienvenidos alumnos, al Internado Internacional Le Rosey, para algunos es el primer año en esta institución, pero para muchos otros es el último año, en el Le Rosey empezaran su aventura de aprendizaje y…- el discurso de la directora, la Señorita Benedetti, se vio interrumpido debido a mi estrepitosa irrupción en el auditorio.

- ¡Ahora!- grite, y un balde de agua helada cayó sobre la directora, empapándola de pies a cabeza. El auditorio estallo en carcajadas provenientes de los alumnos, no tarde mucho en reunirme con mis amigos, Franco y Katrin, estábamos parados justo al frente de la puerta de entrada, y debido a que los tres estábamos en el último curso, decidimos que la victima perfecta para celebrarlo sería la directora.

- ¡Señorita Liberatori, Señorita Bianchi y Señor Bianco!, A mi oficina, ¡¡Ahora!!- grito la señorita Benedetti, desde el podio, poco a poco las risas de los alumnos fueron cediendo – ¡SILENCIO! – sentenció, y toda bulla o risa que habían en el auditorio ceso – Que no me oyeron trió de delincuentes, a mi oficina ¡¡AHORA!! – volvió a gritar, se bajo del escenario, y se dirigió hacia donde nosotros nos encontrábamos, nos miro con desprecio, y nos hizo señas para que avanzáramos, mire a mi alrededor, todas las miradas del auditorio estaban enfrascadas en nosotros tres, mire con detenimiento, recayendo en unos ojos verdes turquesas, que llamaron toda mi atención, sabía muy bien quién era el propietario de esa mirada burlona, y odiosamente provocativa, pues había estudiado con él desde que tengo memoria, el propietario de aquellos ojos era nada más y nada menos que Santiago Rossi, “el chico más popular y deseado del instituto”, su sonrisa burlona, era la viva muestra de su avives, como lo detestaba, desvié mi mirada y empecé a caminar encabezando la marcha  hasta la dirección.

Llegamos al despacho de la Señorita Benedetti, y ella se dirigió a su escritorio, se sentó y nos examino a cada uno con la mirada.

-Esto ya es inaceptable. – Nos dijo más calmada, se levanto y apoyo sus manos en el escritorio inclinándose hacia el frente – Sus bromitas a inicio de año ya no me sorprenden… pero esto es una falta muy grave.- nos dijo frunciendo el ceño, mire a mis amigos, sus caras eran de fastidio igual que la mía, el sermón que estaba a punto de darnos la Señorita Benedetti lo habíamos escuchado muchas veces, y siempre era igual, nunca nos castigaban, solo nos regañaban pues nuestros padres eran de las familias más importantes de Suiza, cuando la directora termino con su monologo sobre lo impertinente que éramos,  salimos de la dirección. Nos desplazábamos por los pasillos mientras reíamos, por estupideces que Franco decía.

- Esto ha sido Épico – exclamo Katrin Bianchi, mi mejor amiga, una adorable chica de cabello ondulado, negro, tez clara, y de unos ojos verde esmeralda, nariz pequeña y porrona, de labios carnosos, de contextura normal, cintura pequeña, y curvas pronunciadas.

- Pagaría lo que fuese por volver a ver la cara que puso la Señorita Benedetti – se burlo Franco Bianco, mi mejor amigo, y confidente, ese chico alto, delgado, de cabello castaño claro, ojos azul turquesa, hipnotízate, sonrisa chistosa, y labios delgados. Era la mejor persona que había conocido en mi vida. Me reí conjunto a mis amigos.

- Vale, vale… Ha sido la mejor broma – dije yo sonriente, y ellos asintieron, seguimos caminando entre rizas y bromas, hasta que llegamos a los dormitorios, ahí nos separamos, Franco agarró por su lado y nosotras por el nuestro. , llegamos a nuestra habitación, la cual era exageradamente grande para nuestro gusto, era del tamaño de un mini apartamento prácticamente, tenía dos escritorios, dos tocadores, dos camas matrimoniales, un baño interno, dos closet, un televisor pantalla plana, un equipo de sonido, una mesita de noche a cada lado de cada cama, y un ventanal con una muy preciosa vista al bosque frontal del internado, nuestras maletas estaban en el medio de la habitación esperando a que desempacáramos, mire a Katrin y note que su reacción fue entre el asco y el horror, pues para rematar la habitación estaba pintada de un horroroso rosa Barbie, las camas estaban tendidas con unos cobertores de flores y corazoncitos rojos, rosas y fucsias, y todo era extremadamente femenino, era como si un unicornio hubiese vomitado en la habitación.

- Te juro que odio el color de esta habitación- me dijo Katrin volteando a verme, su expresión era de asco y repulsión, cerramos la puerta detrás de nosotras.

- Manos a la obra, hay mucho que hacer- le dije, todos los años, debido al exceso de feminismo en la habitación, nosotras siempre redecorábamos nuestra habitación a nuestro estilo.

Empezamos por desaparecer ese horrendo color rosa de las paredes, cubriéndolo con negro y violeta, luego proseguimos con los vomitivos cobertores, Katrin le puso uno violeta oscuro, con franjas blancas a su cama, y yo le puse uno negro con estrellas blancas ala mía, y así seguimos hasta desaparecer todo y cada uno de los accesorios decorativos súper femeninos de nuestra habitación, terminamos y era ya tarde en la noche, estábamos exhaustas pero orgullosas de nuestro trabajo, tome mis efectos personales y los acomode en el baño, para luego tomar un largo y relajante baño de agua caliente, salí y tome un short negro y un sweater blanco manga larga  del closet me vestí y me senté frente al tocador, agarre con la toalla y empecé a secarme y acomodarme cada uno de mis rizos zanahoria, cuando termine, me metí en la cama y no tarde mucho en quedarme dormida…

Me desperté agitada y asustada, estaba sudando y todo el cuerpo me dolía, como si lo que hubiese soñado hubiese sido realidad, no me podía concentrar ni calmarme, los recuerdos de esa horrible pesadilla no se iban de mi cabeza…

… “Me encontraba en uno de los tantos bosques del Internado, era de noche y hacia frio, no me movía, no podía, tenía un mal presentimiento, mi mente me decía que me fuera, que corriera, pero mi cuerpo no respondía, algo me anclaba a ese lugar, como si una parte de mi muriese, entonces una escena llamo mi atención, al otro lado del claro justo frente a mi estaban una sombra y Santiago en una especie de lucha que él iba perdiendo, entonces la sombra en un movimiento envió a Santiago contra un árbol, su cuerpo choco con este, se oyó un crujido y Santiago cayó al piso, en ese momento algo se quebró en mi interior.

-       ¡NO! – Grite, mi garganta me ardió, entonces la sombra se volteo hacia donde yo estaba, y Santiago alzo la cabeza.

-       Grecia… ¡¡Corre!!... ¡¡Corre!! – me gritaba Santiago tratando de levantarse, la sombra cada vez estaba más cerca de mí, a medida que se fue acercando me di cuenta de que era la silueta de un hombre encapuchado, no reaccione hasta que este estuvo frente a mí.

-       Alma pura y fiel. Inconscientemente te entregaste, al renunciar al paraíso para poder salvar a tu amado. La pureza de tu alma, te hace relevante, yo te ordeno Oscurezcas, que la codicia y el ansia de poder guíen tu vida como guiaron la de él, hasta que ya no seas apta de regresar al paraíso.- Ordeno la silueta del hombre con una voz sobre natural, sus palabras eran como pequeñas navajas clavándose en mi ser, con cada palabra que decía y cada movimiento extraño que hacía con las manos me debilitaba, me sentía morir,  empecé a contorsionarme, sentía que algo o alguien trataba de poseerme, de adentrarse en mi ser, y no era algo bueno.

-       ¡Grecia!... ¡NO!... ¡No lo permitas!... ¡No lo dejes Entrar! – dijo Santiago con voz débil, el moría de apoco y una gran parte de mi moría con él.  No lo permitiría. No tenía idea de lo que hacía solo me deje llevar por mi instinto, de pronto una especie de estallido divino, surgió de mi ser, y fue ahí cuando escuche el chillido de mil almas en pena, aquel hombre aterrador desapareció, y yo caí al piso, me levante con torpeza, estaba sudada y adolorida, me sentía desfallecer y no sé cómo pero saque fuerzas para llegar hasta donde yacía el cuerpo desfallecido de Santiago, me arrodille a su lado, tome su rostro en mis manos, su respiración era muy lenta, y estaba pálido, no sabía qué hacer, o por lo menos no con exactitud, no podría llevarle hasta la enfermería, y tampoco podría buscar ayuda, pues no podía irme de su lado, no lo dejaría, sin saber porque, le abrasé y susurre a su oído.

-            Parte de mi alma, aquella que cayó ante las incitaciones del mal, no me dejes ahora, todavía te puedes salvar, no le entregues tu alma al mal, pues me entregas a mí también. Alma pura y fiel, marcada con más de un don, divida en dos, él cayó y yo renuncie por amor, ayúdame a salvarle Por favor. – Dije y mis lagrimas cayeron en su pecho, no entendía que pasaba, y mucho menos porque había dicho eso, pero lo había hecho, y lo que le siguió me confundió mas, una aureola blanca nos envolvió a los dos, y de ahí todo se vuelve borroso, solo recuerdo que mi cuerpo dejo de pesar… Y desperté.

Salí de mi cama y me coloque las conver’s camine, hasta la ventana, la abrí y salí al pequeño balcón, el frio viento de la noche me golpeo en la cara, esa sensación de vacío y muerte me llenaba, tenía que salir, me escurrí por la puerta del cuarto y recorrí de manera sigilosa los pasillos del dormitorio, cada vez iba más rápido, hasta que llego un punto en el que estaba corriendo, no entendía por qué, pero sentía que algo me llamaba, salí por la puerta trasera del dormitorio, encarando el pequeño bosque que conectaba con el dormitorio masculino, me quede parada, viendo hacia su interior, no tenía un buen presentimiento, cada vez esa sensación de muerte se hacía más palpable, sin hacerle caso a lo que mi mente decía salí corriendo, adentrándome en el bosque, hasta que llegue a una especie de claro, y me frene en seco, reconocía ese lugar, una sensación de horrible deja vú me inundaba, era el mismo lugar de mi pesadilla, mi mente me decía que, ¿qué hacia?… que me fuera… que saliera corriendo,  pero mi cuerpo no respondía, no me movía, mi mente estaba nublada por la preocupación, la angustia y el miedo, mi vista se volvió borrosa debido a mis lagrima, pero igual me di cuenta que justo en frente mío, al otro lado del claro se encontraban aquel hombre de mis sueños, enfrentado en una lucha con Santiago, en la cual al igual que en mi sueño él iba perdiendo.

Entonces la sombra en un movimiento envió a Santiago contra un árbol, su cuerpo choco con este, se oyó un crujido y Santiago cayó al piso, en ese momento algo se quebró en mi interior.

-       ¡NO! – Grite, mi garganta ardió, entonces la sombra se volteo hacia donde yo estaba, y Santiago alzo la cabeza.

-       Grecia… ¡¡Corre!!... ¡¡Corre!! – me gritaba Santiago tratando de levantarse, mis pies no respondían, era como si estuviese anclada al suelo, la sombra cada vez estaba más cerca de mí, no reaccione hasta que este estuvo frente a mí.

-       Alma pura y fiel. Inconscientemente te entregaste, al renunciar al paraíso para poder salvar a tu amado. Tu pureza te hace relevante, yo te ordeno Oscurezcas, que la codicia y el ansia de poder guíen tu vida como guiaron la de él, hasta que ya no seas capaz de regresar al paraíso.- Ordeno la silueta del hombre con una voz sobre natural, sus palabras eran como pequeñas navajas clavándose en mi ser, con cada palabra que decía y cada movimiento extraño que hacía con las manos me debilitaba, me sentía morir,  empecé a contorsionarme, sentía que algo o alguien trataba de poseerme, de adentrarse en mi ser, y no era algo bueno.

-       ¡Grecia!... ¡NO!... ¡No lo permitas!... ¡No lo dejes Entrar! – dijo Santiago con voz débil, el moría de apoco y una gran parte de mi moría con él.  No lo permitiría. Tenía una ligera idea de lo que hacía solo me deje llevar por mi instinto, de pronto una especie de estallido divino, surgió de mi ser, y fue ahí cuando escuche el chillido de mil almas en pena, aquel hombre aterrador desapareció, y yo caí al piso, me levante con torpeza, estaba sudada y adolorida, me sentía desfallecer, pero saque fuerzas para llegar hasta donde yacía el cuerpo inerte y casi sin vida de Santiago, me arrodille a su lado, tome su rostro en mis manos, su respiración era muy lenta, y estaba pálido, sabía qué hacer, o por lo tenía una pequeña idea, le abrasé y susurre a su oído.
Parte de mi alma, aquella que cayó ante las incitaciones del mal, no me dejes ahora, todavía te puedes salvar, no le entregues tu alma al mal, pues me entregas a mí también. Alma pura y fiel, marcada con más de un don, divida en dos, él cayó y yo renuncie por amor, ayúdame a salvarle Por favor. – Dije y mis lagrimas cayeron en su pecho, no entendía muy bien lo que pasaba, mejor dicho no entendía nada, no sabía porque de pronto me sentía como si no pudiese vivir sin Santiago cuando toda la vida le e detestado, por su actitud de rebelde y peligroso, por no tomarse nada enserio, y ser así tan vanidoso y codicioso, entonces una aureola blanca nos envolvió a ambos, y de ahí todo esta borroso, solo sé que mi cuerpo dejo de pesar
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Capítulo 03.



           El cielo está oscuro, no hay luna, no hay estrella; afuera no se escucha nada, ni el pasar de los autos, ni el susurrar del viento, ni el tintineo de una gota de agua solitaria. Todo está callado, en calma, en una profunda y muy pacífica calma.

           En la soledad de su cuarto, a mitad de la noche, Diana observaba por la ventana el pacífico y solitario vecindario, imaginando cómo se sentiría si algún día él se fijara en ella. Fantaseaba despierta con sus ojos, sus preciosos ojos azules, de un azul profundo, una mirada sincera y casi siempre risueña. Con sus perfectos, finos y muy rosados labios, que pintaban siempre una sonrisa en su rostro. Una sonrisa contagiosa, una sonrisa que era, redundantemente, su razón para sonreír. Suspiró y camino hacía su mesita de noche, abrió la gabetita y de ahí sacó un librito, un pequeño librito de encuadernadura de cuero marron, con un broche que solo podía abrirse con un dije que ella mantenía siempre en su poder. Se fue a sentar de nuevo al alfeizar de su ventada y volvió a mirar hacía afuera, volvió a imaginar su rostro: sus ojos, su sonrisa, la manera en la que batia sus pestañas al parpadear, o se le marcaban esas pequeñas arruguitas en las comisuras de sus labios al sonreír. Abrío el librito, tomo la pluma que siempre había dentro y empezó a bosquejear. Pintaba lo que por sus ojos tan distraídamente pasaban, con una pequeña sonrisa inconsciente en sus abios, agrego otro dibujo de su rostro a su, ya tan amplia, colección. Miro por ultima vez su obra de arte y sonrió, su lápiz no le hacía justicia, sus dibujos nunca quedanban ni la mitad de hermosos de lo que él era.


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                 I need a Superhero sonó a todo volumen en la habitación de la castaña indicandole, para su mala suerte, que ya era hora de levantarse para ir al instituto. La chica suspiró y de un manotazo calló el odioso aparato destroza sueños, se arrastró fuera de la cama con pereza y entró al baño. Abrió la llave del grifo y espero unos pocos minutos a que el agua se templara, entro bajo el chorro de agua y dejo que esta la despertara y se llevara consigo los rastros de sueño y pereza que le quedaban. Salió de la ducha y camino fuera del baño envuelta en una toalla azul marina, caminó hacía su closet y lo abrió, miro su ropa por una fracción de segundos y sin darle mucha importancia tomo unos jeans oscuros y desgastados, una blusa ancha de hombro caído negra con una estampa de los Guns N' Roses, unas conver's igual, o, incluso aún más desgastadas que sus jeans, dejó sus cabellos castaños y ondulados sueltos para que se secaran, tomó su mochila y bajó. Miró a su alrededor y suspiró.

- Sola otra vez...-  murmuró para sí misma; entró a la cocina y tomo una manzana, ese sería su desayuno, camino hasta la puerta y antes de salir por completo de su casa tomó su skate y miro hacía atrás.- Que tengas lindo día soledad.- comentó a la nada y partió sobre su tabla hacía el purgatorio al cual llamaban: "preparatoria".



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            Con la mirada perdída la chica miraba por la ventana mientras el profesor McGonagall explicaba su muy aburrida clase de historía. Diana volvió a sacar su librito de bocetos y lo abrió hasta llegar a la primera hoja en blanco, tomó su pluma y volvió a dibujar. La tinta manchaba el papel con trazos finos y otros más gruesos. Creando formas y figuras de distintos tamaños. El golpe seco de la mano del profesor sobre su escritorio la hizo alzar la vista. McGonagall estaba justo en frente de ella con el ceño fruncido y el rostro rojo de la rabia.

- Señorita Arckeley, si le parece más importante andar tonteando con sus dibujos: ¿Qué carrizos hace en mi clase?- espetó el profesor furioso, la chica cerró su libro y miró apenada al profesor.

- Lo siento...- murmuro a pena audible, la mirada de todos estaba sobre ella.  El profesor frunció aún más su ceño.

- ¿Qué dijo?- exclamo con un tono rudo y muy molesto. Ella se encogió en su asiento, totalmente intimidada por el anciano. Ella negó con la cabeza.

- Profesor...- dijo una voz masculina inconfundible para la chica, y ella se negó a alzar la vista hacía él. Mcgonagall se volteo a ver al chico rubio y de ojos azules que le había llamado.

- ¿Qué quiere joven Felton?- preguntó este de mala gana. Quitando su atención de la castaña. El chico frunció los labios.

- No entendí lo que explico.- murmuró y la clase rió, el profesor soltó una maldición y cuando todos volvieron a sus respectivas actividades fue que ella se digno a mirar al chico de ojos azules que la había salvado de una inminente muerte ante el profesor.  Él estaba de espaldas, no la veía y así lo prefería ella, 3 años enamorada de un chico que jamás notó su existencia. 3 años admirando su forma de ser, la manera en que actua con sus amigos y en que trata a sus novias. 3 años anhelando que él la mire, que le hable, que de una manera mágica y muy poco probable el se fije en ella y le corresponda el amor que ella siente hacía el; ¡porque es amor!. a pesar de que él no la conozca, y nunca haya mantenido una conversación de más de dos monosilábicos con él, ella sabía, y vaya que sabía, que lo amaba, lo amaba profunda e incondicionalmente. Porque enamorarse sola era lo peor y más puro que podía haber.



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           Era la hora del receso y ella caminó hasta la biblioteca, su guarida, su escondite; donde ninguno de los idiotas que tenía por compañeros podía fastidiarla y/o molestarla, ese era su lugar favorito en toda la preparatoria. En la biblioteca ella podía estar tranquila, podía escuchar su música, podía dibujar, podía pensar, podía desahogarse sin ser molestada, o sin tener que soportar las burlas de los demás chicos. Caminó hasta su sección favorita, la de libros antiguos, y se sento en un sillón mullido que ahí había y prácticamente sus iniciales casi tenía. suspiró y tomó sus audífonos, los conectó a su Ipod y empezó a escuchar música. Love me for me de Cher Lloyd terminaba de reproducirse y empezaba Waiting for Superman de Daughtry.  Ella se dejó llevar por la melodía y sacó una carpeta de pinza y en la hoja azulada en blanco que estaba al inició empezo a escribir una carta, una carta que jamás sería leída por su destinatario, una carta sin razón de ser, una carta llena de palabras que la inculparian de sus sentimientos respecto a él, si algún día alguien la leía. Dejó fluir sus pensamientos y sus sentimientos en lindos versos, dejo que su corazón hablara por ella, y que expresara en pequeñas frases todo lo que se negaba a admitir en voz alta. Un poema, uno que era solo para él, y sería leído solo por ella. La campana que anunciaba el inicio del segundo periódo de clases, ella guardó sus cosas, y se levantó de su asiento y partió a su clase. Iba tranquila por los pasillos, distraída, como siempre, chocó con alguien cayéndosele todas sus cosas al suelo.

- Fijate Imbécil.- gruñó esa voz chillona que tanto conocía, alzó su mirada y sen encontro con amberly, la típica chica hueca y vacía, maliciosa y cruel, capitana del equipo de las porristas.

- Lo siento.- murmuró ella muy bajito y la chica soltó un bufido.

- Inútil.- gruñó y se alejó por el pasillo, el segundo timbre que anunciaba la entrada a clases sonó y Diana se apresurpo a recoger sus cosas y entre el apuro y la multitud de estudiantes no se dio cuenta de que le faltó algo por recoger.... algo muy importante. Salió corrindo a su siguiente clase.



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                  La hora de  saida había llegado y Tom iba camino a su casillero, se movía por los pasillos llenos de chicos, reunidos en grupos, o en sus casilleros recogiendo y guardando sus cosas para irse a casa. Llego al suyo y lo abrió, guardó un par de libros y sacó otro par de él. Estaba distraído y sumido en sus muy vagos pensamientos, y no se dio cuenta de que a sus pies había un sobre de color lila con su nombre y un corazón. Un chico de ojos cafés y cabello castaño llegó a su lado.

- ¡Hey Tom! - lo saludó, Tomo se giró y miro a su amigo, le sonrió.

- ¿Qué hay hermano? - preguntó y chocaron las manos, el chico se encogió de hombros.

- Nada nuevo bro.- dijo el chico castaño y entonces se fijó en el sobrecito.- Hey, bro. - llamó la atención de Felton, el rubio lo miro.

- ¿Qué pasa?- preguntó este ultimo viendo a su amigo, el castaño señalo el sobre lila.

- Se te cayó eso - dijo y Tom bajó su mirada, frunció el ceño y se agachó para recoger el sobrecito, hizo una mueca de confusión.

- ¿Lo has tirado ahorita? - preguntó el rubio mirando a su amigo, este negó con la cabeza. Y él lo miro desconfiado.

- No, lo juro. - argumentó el castaño y el rubio lo miro midiendolo. Este alzó sus manos en sinónimo de paz, Tom asintió y volvió a mirara el sobrecito. La letra que ponía su nombre en tinta negra era cursiva, y muy bonita, en definitiva tenía que ser de una chica.

- Creo que a alguien le salió una admiradora secreta.- burló su amigo, Tom lo fulminó con la mirada y el chico rió.

- No seas estúpido de seguro es una broma.- dijo y guardó la notita en su mochila.- Vamo, tengo que ir a casa, mamá me espera con la enana.- dijo el rubio cerrando su casillero y empezando a andar, el castaño se puso a su par.

- ¿No la piensas leer?- preguntó curioso, Tom lo miro y negó con la cabeza.

- No aquí, y menos contigo cerca.- respondió y el castaño se hizo en ofendido, el rubio rió, y al llegar a la salida del edificio se despidieron y cada cual se fue por su lado.


                 Tom llegó a su casa saludo a su madre y besó la mejilla de su hermanita, ayudó a la primera con un par de cosas, y luego subió a su habitación para hacer sus deberes del día siguiente. al abrir su mochila y sacar uno de sus libros lo primero que salió de esta fue el sobrecito lila, voló por el aire y se ocultó debajo de la cama, Tom suspiró y se agachó, lo sacó de ahí y se sento en su cama dejando la nota sobre su mesita de noche, y empezó a hacer sus deberes.


                      La noche llegó y Tom después de ducharse, cenar y darle la buenas noches tanto a su madre como a su hermanita, se fue a acostar,  entonces fue a apagar la luz de su mesita cuando vió el sobre sobre ella, suspiró, ya no podía postergarlo más, en primera porque no quería dejarlo para otro día, y en segundo porque había una parte de él al cual le daba mucha curiosidad saber si aquello era una simple broma o era en serio.

Abrió el sobre y sacó de él la notita perfectamente doblada de color azul claro,  la acercó para su rostro y se dió cuenta de que de esta se desprendia un olor, la llevó hatsa su nariz y aspiró, era perfume. Perfume de chica, un perfume muy rico a decir verdad, olía a una mezcla entre chocolate y fresa... Leyó la carta.








Lun, 23 de Noviembre de 2013
Tom Felton ♡




             El cielo está nublado al igual que mi mente. Mis pensamientos son confusos y muy difusos, no tengo nada claro, y no estoy segura de nada. No tengo nada que me ate a esta vida, ni tampoco una razón para seguir soportandolo todo. soy sólo una chica que no puede consigo misma Pero ¿a ti qué te importa eso? Tú... Tú eres tan perfecto, tan diferente a todos los demás... Desde que te ví super por tu sonrisa simpática y sincera que no eras como los demás imbéciles de esta preparatoria, me atrapaste desde un principio, me has dejado sin habla. Te has apoderado de todo mi ser, y es que eres tan importante para mí que no puedo pasar una noche sin escrbir para ti y sólo por ti. Mis cuadernos te aman, al igualq ue mi corazón y todo mi ser. ¿Cuántos dibujos no tengo tuyos? ¿Cuántas veces no me han reprendido en clase por andar distraída pensando en ti? Suspirando por tí. Te veo todo el tiempo, cuando estamos en el mismo salón, cuando estás en la cefetería con tus amigos, incluso cuando estás en los pasillos, no hay día en que no te observe. No puedo evitarlo. Quizás creas que soy una enferma y que te acoso, pero... no es así. si lo hiciera probablemente ya te hubieses dado cuenta, no eres tan distraído. Amo como eres y como haces reír a todos los demás, no sabes cuanto desearía que lo hiceras conmigo, pero jamás hemos pasado de un monosilábico y sabes, es triste, y duele, duele mucho porque yo estoy aquí en mi rincón apartados de todos escribiendo de tí, y tu estas con tus amigos e incluso una que otra chica sin saber ni si quiera que existo. Me has destruido y al mismo tiempo salvado, ¿confuso no?... ¿Tienes idea de cuanto duele verte con alguien más? Qué el motivo de tus sonrisas es para alguien más, que el objeto de tu amor sea alguien más; no tienes idea cuanto me ha dolido tener que verte con alguna novia. Pero sabes qué, no importa. aún que muera de dolor, nadie podrá amarte tanto como yo... Lo cual es trsite porque mereces ser amado de una manera tan incondicional como en la que yo lo hago, sin esperar nada a cambio. Te amo aun sabiendo que jamás te fijarías en mí, porque ¿Quién se fija en una chica que es completamente invisible para todo los demás? te daré la respuesta que sé que sabes: Nadie. ¿Sabes? No sé ni para que me molesto en escribir esto, quizás es para desahogarme, quizás es porque una parte de mí espera que algundía quizás encuentres una de mis cartas y puedas saber que a pesar de todo siempre hubo una chica, una chica lo suficientemente estúpida como para enamorarse de tí por más de tres años consecutivos. Pero siendo realista sé que nunca, ¡jamás! tendría el valor para entregarte o hacerte llegar alguna de está cartas tan puras y sinceras con todos mis sentimientos. Porque simplemente tu eres totalmente inalcansable para mí. Así qué... No sé que estoy haciendo con esto. ¿Amar duele tanto? ¿Enamorarte puede dolerte hasta tal punto de querer sangrar y alegrarte hasta tal punto de querer sonreír siempre?


Siempre tuya y sólo tuya:
Tu chica anónima


Aquí te dejo la ficha de nuevo, veamos qué pasa :3
Att:Diana
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por LittleMuffin el Sáb 30 Nov 2013, 12:15 pm

Angel Of Darkness escribió:
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# Nombre completo: Amanda "Spark" Louise García Colleman.
# Representante: Lucy Hale.
# Pareja: Niall Horan.
# Capítulo o OS de vuestra autoría: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


¡Hola!
La verdad amé la idea y aquí te dejo la ficha. Espero que te guste el capítulo y pueda quedar. Es algo corto, pero puedo escribir caps más largos, de verdad, solo que este es el único que tengo en tercera persona más actual y que me guste.
¡Qué tonta soy, no me presenté!
Mi nombre es Angelina, pero llámame Angie o Ann. Tengo catorce años (cumpliré quince años en enero) y soy española. Las presentaciones -al igual que las despedidas- no son lo mío así que lo dejo aquí. Me auto deseo suerte para quedar y ya está.
¡Adiós!
Personajes reservados.
¡Me encanta tu forma de escribir! No tienes prácticamente ningún error y agradezco que para onomatopeyas pongas la cursiva. ¡Enhorabuena!¡Estás dentro!<3
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por LittleMuffin el Sáb 30 Nov 2013, 12:18 pm

Esthefania98 escribió:
Nuevo :

Hola, me llamo Diana y pues me encanto tu idea, y me gustaría participar sooo.. Aquí esta mi ficha :3





[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

# Nombre completo: Ángel Di Louretti
# Representante: Demi Lovato
# Pareja: Niall Horan
# Capítulo o OS de vuestra autoría:

Ábreme:

My Little Dark Secret

¿Cuánto tiempo puedes mantener un secreto? ¿Cuánto tiempo puedes callar una verdad que te persigue? ¿Cómo decir la verdad, cuando llevas tanto tiempo mintiendo?[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


Dicen que es mejor hablar con la verdad a decir una mentira.
La verdad es algo relativo.
Los secretos no so amigos de nadie. Pero a veces son la mejor opción.
¿Que pasaría si en tu vida has tomado malas decisiones?
¿Y si esas decisiones afectaran a alguien más?
Cometemos errores. Todos lo hacemos, algunos peores que otros.
Sin embargo, llega un punto en el cual no puedes seguir escapando.
Llega la hora en que hables, en que digas la verdad y emiendes todos esos errores cometidos en el pasado.


- ¿Qué está pasando Sky?- preguntó Liam con preocupación.
- ¿Por qué te enviaron eso? - cuestionó el rubio con el ceño fruncido. Yo no respondía.
- ¿Quién es Rosa Blanca?- preguntó Tati, mi mejor amiga.
- ¡Habla de una maldita vez!- me gritaron todos. Los miré con pena, y dolor. Tendría que partir.
- Los quiero chicos, ¿Ok? ¿Lo comprenden?- murmuré y los miré - Tengo cosas que solucionar.- agregué mientras cogía una mochila y aventaba un par de cosas en ella.- Antiguas deudas que soldar. Por favor cuiden a Hannah, y cuidense ustedes.- dije y los miré desde la puerta.- No hablen con extraños, no descuiden a Hannah, por lo que más quieran. Traten de no salir solos en la noche.- sus miradas era confundidas y molestas.
- ¿Qué está pasando?- preguntó Zayn con el ceño fruncido.
- Los quiero. Regresaré pronto.- murmuré, aunque no estaba muy segura de eso. Parti dejándolos con la palabra en la voca, y con lágrimas cayendo por mis mejillas. subi mi auto y me fui.
Rosa Blanca está de regreso.



*-*:

Capitulo 4
 
Nirvana Arckeley
 
Eran cerca de las dos de la madruga y yo me encontraba huyendo de la justicia. Corría a todo dar, lo más rápido que mis tacones me permitían, escapando de un oficial armado, que me perseguía desde hacía unos cuantos minutos ya. Hacía un buen rato que había dejado a Ana y a Glo atrás, nos habíamos separado para que no nos atraparan tan fácilmente, nos encontraríamos en el Lootth. Mientras tanto seguía intentando escapar de esta persecución. Max me esperaría en la esquina de la quinta con la Robstheigh en su Volvo C70, eso claro está, si logro escapar de esto. Pero ustedes se preguntaran, ¿Por qué carrizos me están persiguiendo? Bien pues, la explicación es muy sencilla, y creo que lo cargos en mi contra seria: daño a propiedad nacional, tranquilos ya les explico: hace una media hora u hora y media, estaba acuclillada muy tranquilamente en frente de uno de los muros blancos que delimitaban el perímetro de una de las casa de gobierno, a mí derecha se encontraba Glo con una lata de pintura en mano, haciendo trazos al igual que yo, mientras que Ana se tomaba un pequeño descanso para tomar su cerveza, estábamos haciendo un grafiti en protesta a este gobierno, a la denigración, a la selección de clases, y la aristocracia, ¿lindo no? pero la policía nos encontró antes de poder terminarlo y tuvimos que darnos a la fuga.

Llegué a un callejón sin salida, y solté una maldición, ¿Ahora qué mierda hacía?, estaba contra la espada y la pared: "Mala jugada Nirvana", me regañó mi subconsciente, y solté un pequeño gruñido.

- Manos en alto, quítate la capucha.- ordenó el oficial, miré a mi alrededor, tratando de encontrar una forma de salir de ahí. - No tienes a donde ir, estas atrapada.- dijo con ligera burla, volví a mirar con desesperación todo el callejón, y la cerca que me cerraba la salí... ¡Claro! "Dios, Nirvana, ¿Dónde tienes la cabeza?", me reprendí a mí misma. Mire por el rabillo del ojo y noté que el hombre me apuntaba con su arma, se estaba acercando a mí. Sentí como me tomo por la muñeca, y vaya error que cometió, con un ágil movimiento lo golpee y lo deje tirado en el suelo, corrí hasta la cerca, mientras escuchaba al hombre gritándome que me detuviese. Trepe lo mejor que pude, y brinque al otro lado, mire hacia atrás, y vi al hombre cojeando detrás de mí. Corrí lo más rápido que pude, y empezaba a cuestionarme porque si esta no era la primera vez que estaba en una persecución, insistía en usar siempre tacones.

Llegué a la cuarta con la 16, y me atreví a mirar hacia atrás, no había rastro alguno del oficial que me seguía desde hacía ya unos cuantos metros atrás. Me calmé lo más que pude y corrí, sólo por si acaso, hasta la 5ta, una vez ahí visualice a lo largo de la avenida cuando sentí que un auto frenaba al  lado mío.

- ¡Súbete!- ordenó el chico de cabellos castaños y ojos azules que estaba al volante, sonreí y abrí la puerta del copiloto, ya estaba a salvo.

- ¿Qué hay?- salude y el arrancó a gran velocidad, el chico me miro con diversión.

- ¿Cansada?- preguntó con burla, y yo bufe, él rió.- Hay agua en la mochila.- informó, me giré y tome la mochila del puesto trasero y saqué la botella de agua de ahí, bebí.

- Gracias.- dije y el sonrió.

- ¿Qué hicieron esta vez?- preguntó, yo sonreí.

- Oh, pues... ya sabes, lo normal. Un grafiti, en el muro norte de la casa de gobierno...- comenté encogiéndome de hombros como si eso no fuese nada, el me miro por unos segundos, como si estuviese loca, lo cual era muy probable.

- Están locas.... - rió él, y yo me volví a encoger de hombros. Encendí la radio en la misma estación de siempre, St. Anger de Metallica estaba sonando, le subí el volumen al máximo, y me perdí en ella. No sé en qué momento me quede dormida, pero el punto fue que lo hice, estos últimos días no había podido dormir bien, el recuerdo de Ethan me atormentaba siempre que estaba sola. No quería estar sola, pero tampoco quería admitirlo.

La bulla se hizo presente, era más fuerte de lo normal, eso era obvio, escuché gritos, y exclamaciones, la puerta de la habitación en donde estaba se abrió de golpes.

- ¡Hora de irnos!- escuche gritar a Josh, y entonces sentí como me tomaba en brazos, estaba aun medio atontada, así que me costaba digerir lo que estaba sucediendo. Sé que me metió en su auto y se despidió de Glo con un beso. - Nos vemos en casa.- le escuché decir, y después sentí que el auto arrancó.

Lo siguiente que sucedió pasó muy rápido, estábamos saliendo a la avenida a todo dar, cuando un auto nos envistió, escuché disparos, y oí a Josh soltar una maldición. Reaccioné. "Mierda". Tome el arma que sé que había abajo del asiento de Josh, y salí a patadas del auto, tuve que agacharme, nos estaban disparando.

- ¡Nirvana entra a el auto! - gritó el pelinegro. - ¡Ahora!- exclamó, llegando hasta mí, medio cojo, pues se había herido en el accidente, pero todo pasó muy rápido. Empecé a disparar, consciente de lo que hacía, las sirenas de policía se hicieron presente, y  ellos huyeron, levante a Josh como pude, y empezamos a correr, entonces sé que quedamos atrapados, y Josh me empujo fuera de la vista de ellos, me quito el arma de la mano, y se quedo ahí. Vi cuando lo agarraron, y lo vi cuando me miro gritándome con la mirada que corriera. Así lo hice. Corrí, corrí, y deje que se lo llevaran. Lo sé doy asco.

Llegué al departamento de Glo, sola, me sangraba el brazo ahí donde el vidrio del auto me había cortado, abrí la puerta, y ya estaban todos: Glo, Ana, Max, y Mat. Glo me miro con preocupación.

- ¿Dónde está Josh?- preguntó, me sentía débil, me sentía horrible, no pude soportarlo, sentía mi cuerpo pesar más de lo normal, y mis piernas me fallaron, caí de rodillas y rompí en llanto. Sé que todos se asustaron, era la primera vez que lloraba después de una gran cantidad de años. Era la primera vez que demostraba algún sentimiento, desde que Ethan había muerto.

-¿Qué paso?- preguntó Ana, no respondí, sentí que Glo me tomo por los brazos y me zarandeo.

-¿Qué le pasó a Josh?- no respondí, sus ojos brillaron con preocupación e ira.- ¡NIRVANA!- exclamó en un grito irritado.

- Lo agarraron.- susurre, y ella me miro horrorizada.- La policía.- aclaré, y me soltó.

- ¿Qué sucedió?- pregunto Ana abrazándome. Me guió hasta el sofá, vi a Glo ir hasta el mini bar y servirse un trago.

- Glo, lo siento mucho.- murmuré y la morena me miro con furia.

- Un lo siento no lo sacará de prisión. ¡Estaba bajo libertad condicional, Maldita sea! ¡Tenias que hacerlo!, ¿No?- gruño la chica, mirándome con rencor. No era para menos,  Josh era su novio, su novio desde hacía unos 5 años.

- Gloria.- advirtió el chico rubio de ojos verdes, Mat. Glo lo fulminó con la mirada.

- No me vengas con Gloria... Gloria nada, Todos bien sabemos que Nirvana lo único que ha hecho es traernos problemas a todos.- puntualizó con voz fría, sus palabras se clavaron como dagas en mi pecho.- Antaño fuimos amigos todos pero desde que Ethan murió mandaste a la mierda tu vida, y a nosotros con ello. A Josh no le darán libertad nunca más, pasará su vida en prisión. ¡Nos íbamos a casar!... ¡Esto es tu culpa!... ¡Ahora mi hijo no tendrá padre!- exclamó y todos nos quedamos petrificados, había dicho ¿Hijo?, sí eso creo, "Oh, genial. Eres peor que la mierda, Nirvana". Me reprendió mi mente.

- Glo...- susurré, y ella me enveneno con su mirada. Suspiré. - Lo sacaré de ahí.- aseguré, ¿Cómo?, no tengo ni idea pero lo haré.

- Seguro...- ironizó ella, y me separé de Ana, adopte mi mirada desafiante, de soy mejor que tú, que todos, me erguí y la mire.

- Me tengo que ir.- dije y camine con la cabeza en alto hacia la puerta, y me detuve antes de salir completamente del lugar, me voltee y mire a la morena, era, alguna vez había sido, de mis mejores amigas, ella y Ana, alguna vez fueron especiales para mí, y se lo debía ya les había jodido bastante la vida.

- Sacaré a Josh de prisión, lo prometo Glo. Y espero que algún día puedas perdonarme, amiga.- dije sincera de todo corazón, y ella me miró sorprendida, al igual que los demás, hacía años que no las llamaba así, salí de ahí con un portazo, llegué a la calle y tome un taxi hasta la estación de policía. Llamé a mi padre.

- ¿Que sucede?- preguntó gruñón - ¿Dónde carajos estas?- pregunto molesto.

- En la comisaria.- escuché un bufido de su parte.

- Voy en camino, Maldición.- gruñó. Colgué la llamada, pagué al taxista y baje, entre a la comisaria y exigí ver a Josh, me lo denegaron, entonces exigí ver al jefe de policía. También me lo negaron, armé berrinche y gran  escándalo hice notar mi presencia a lo largo de toda la comisaria hasta que logre llamar la atención del oficial McGwire.

- ¿Qué quieres Arckeley?- me preguntó de mala gana. - Hoy no te hemos arrestado aunque estoy seguro que eres la responsable del nuevo grafiti en la casa de gobierno.

- Si, lo sé, vengo porque han tomado a un chico esta noche su nombre es Josh Loutther.- dije y el hombre me miro con sospecha.

- Fue detenido por porte de arma, en la mañana avisaremos a su oficial de libertad condicional.- le informó.

- Me gustaría hablar con usted sobre eso.- dije seria, y el frunció el ceño.

- ¿Que quieres?- preguntó de nuevo con el ceño fruncido.

- Hablar con usted, en su oficina, sino es mucha molestia.- gruñí, el hombre resopló con cansancio y asintió, llegamos hasta el despacho del hombre y me senté, a los segundos llegó mi padre.

- ¿Qué hizo esta vez y cuanto tengo que dar para que no haya cargos?- gruño y me miró con odio.

- Su hija no está detenida Lord Arckeley.- respondió el hombre, lame bota, gruñí.

- Para qué coño me llamaste a esta hora, y me hiciste venir hasta acá.- gruño molesto y se dejo caer en la silla de al lado.

- Bien hombres. Esto esta así, a Josh lo quiero libre, papá pagara la comisión necesaria, no quiero cargos no quiero que le avisen de nada a nadie. - puntualice con tono serio y frio, ambos me miraron ceñudo.

- Nirvana esto es diferente...- empezó el oficial, yo lo callé con la mirada.

- Josh estaba conmigo, la que disparó fui yo, no él. Sólo se entregó para protegerme.- resople.- Estoy dispuesta a ir a ese odioso internado, sin poner resistencia,  a cambio de que mañana a primera hora Josh este libre.- finalice, y me mostré rendida, ambos hombres se sorprendieron. Hacía meses que me estaban presionando e incluso extorsionando para que fuese al odioso internado, me había negado rotundamente.- De lo contrario, le haré la vida imposible, a los dos.- agregué y ambos hombres se miraron. Vi a McGwire sacar un papel de una gaveta de su escritorio.

- Firma esto.- dijo y me tendió el papel y un bolígrafo- Es tu inscripción al internado, hazlo y en este mismo instante suelto al chico. Tu padre me depositará después.- dijo y mire a mi padre, este asintió, suspiré. Glo hago esto por ti, por Josh, y por su niño.

- Está bien.- acepte y firme el papel.

Con papá salí de aquella oficina y pedí que me dejaran ver al pelinegro. Me guiaron hasta la celda de él y al estar ahí lo noté confundido por lo que le decía el oficial. Entonces me miro y su confusión se disipó. Me acerqué a él, y lo abracé.


-¿Qué hiciste?- preguntó separándose de mi ligeramente. Los ojos se me cristalizaron.

- Lo Siento.- susurré y él me miro sorprendido.- Me iré al internado, mañana.- le dije y me separé.

- Pero... - empezó lo interrumpí.

- Fue la condición para que te soltaran.- dije y me voltee a verlo.- Espero que Glo y tu estén muy bien. - dije y él me abrazó fuertemente, sabía lo importante que era esto. Y con esto le decía lo que no me atrevía a decir en persona por miedo de que les hicieran daño.

- Gracias, Nirv. Suerte.- dijo cuando se separó y un oficial le guió hasta la salida. Pasaría la noche en prisión. Querían asegurarse que no escaparía... Qué tontería.
******************
 
 
 
Expediente
 
Fecha: Septiembre 20 de 2013

#4

Nombre: Arckeley Degeneres, Nirvana Stephania.

Edad: 18 años



Chica Rebelde, busca pleito, ha sido arrestada numerosas veces, hija de un Lord, con problemas familiares y personales, es una chica fría, cruel y despreocupada.

Numerosos tatuajes y piercings. Algunas flagelaciones a sí misma.

*****************
La mañana siguiente llegó rápido, un oficial de policía me guió a una patrulla, vería a mis padres en la estación de autobuses, llevarían mis cosas ya empacadas allá. Subí al vehículo e iba esposada sólo por "precaución", que estupidez.

Llegamos a la estación de autobuses, a una plataforma apartada donde había un solo bus, varias personas estaban ahí se voltearon al escuchar las sirenas de la patrulla, el oficial se bajó y me abrió la puerta, baje, y me guió hasta donde estaban mis padre.

- Te hará bien alejarte de todo Nirvi.- dijo mi "madre", solté un bufido.- Tus cosas ya están en el bus- dijo y me brazo, no tuve oportunidad de separarme pues el imbécil policía me tenia sujeta.

- No hagas desastre.- fue lo único que dijo mi padre y yo me encogí de hombros.

- No prometo nada.- murmuré y el oficial me guió hasta la puerta del bus, subió conmigo y guió hasta un puesto, todo el mundo me miraba, me senté, y estiré mis brazos para que de una vez por todas me quitara las esposas. Así lo hizo, se bajo y el bus arrancó.
 

Los kilómetros se me hicieron eternos pero finalmente llegamos al internado, un gran edificio de apariencia fantasmagórica. ¡Bienvenidos a la cárcel!...
*-*:

I Capitulo.
Grecia
-Bienvenidos alumnos, al Internado Internacional Le Rosey, para algunos es el primer año en esta institución, pero para muchos otros es el último año, en el Le Rosey empezaran su aventura de aprendizaje y…- el discurso de la directora, la Señorita Benedetti, se vio interrumpido debido a mi estrepitosa irrupción en el auditorio.

- ¡Ahora!- grite, y un balde de agua helada cayó sobre la directora, empapándola de pies a cabeza. El auditorio estallo en carcajadas provenientes de los alumnos, no tarde mucho en reunirme con mis amigos, Franco y Katrin, estábamos parados justo al frente de la puerta de entrada, y debido a que los tres estábamos en el último curso, decidimos que la victima perfecta para celebrarlo sería la directora.

- ¡Señorita Liberatori, Señorita Bianchi y Señor Bianco!, A mi oficina, ¡¡Ahora!!- grito la señorita Benedetti, desde el podio, poco a poco las risas de los alumnos fueron cediendo – ¡SILENCIO! – sentenció, y toda bulla o risa que habían en el auditorio ceso – Que no me oyeron trió de delincuentes, a mi oficina ¡¡AHORA!! – volvió a gritar, se bajo del escenario, y se dirigió hacia donde nosotros nos encontrábamos, nos miro con desprecio, y nos hizo señas para que avanzáramos, mire a mi alrededor, todas las miradas del auditorio estaban enfrascadas en nosotros tres, mire con detenimiento, recayendo en unos ojos verdes turquesas, que llamaron toda mi atención, sabía muy bien quién era el propietario de esa mirada burlona, y odiosamente provocativa, pues había estudiado con él desde que tengo memoria, el propietario de aquellos ojos era nada más y nada menos que Santiago Rossi, “el chico más popular y deseado del instituto”, su sonrisa burlona, era la viva muestra de su avives, como lo detestaba, desvié mi mirada y empecé a caminar encabezando la marcha  hasta la dirección.

Llegamos al despacho de la Señorita Benedetti, y ella se dirigió a su escritorio, se sentó y nos examino a cada uno con la mirada.

-Esto ya es inaceptable. – Nos dijo más calmada, se levanto y apoyo sus manos en el escritorio inclinándose hacia el frente – Sus bromitas a inicio de año ya no me sorprenden… pero esto es una falta muy grave.- nos dijo frunciendo el ceño, mire a mis amigos, sus caras eran de fastidio igual que la mía, el sermón que estaba a punto de darnos la Señorita Benedetti lo habíamos escuchado muchas veces, y siempre era igual, nunca nos castigaban, solo nos regañaban pues nuestros padres eran de las familias más importantes de Suiza, cuando la directora termino con su monologo sobre lo impertinente que éramos,  salimos de la dirección. Nos desplazábamos por los pasillos mientras reíamos, por estupideces que Franco decía.

- Esto ha sido Épico – exclamo Katrin Bianchi, mi mejor amiga, una adorable chica de cabello ondulado, negro, tez clara, y de unos ojos verde esmeralda, nariz pequeña y porrona, de labios carnosos, de contextura normal, cintura pequeña, y curvas pronunciadas.

- Pagaría lo que fuese por volver a ver la cara que puso la Señorita Benedetti – se burlo Franco Bianco, mi mejor amigo, y confidente, ese chico alto, delgado, de cabello castaño claro, ojos azul turquesa, hipnotízate, sonrisa chistosa, y labios delgados. Era la mejor persona que había conocido en mi vida. Me reí conjunto a mis amigos.

- Vale, vale… Ha sido la mejor broma – dije yo sonriente, y ellos asintieron, seguimos caminando entre rizas y bromas, hasta que llegamos a los dormitorios, ahí nos separamos, Franco agarró por su lado y nosotras por el nuestro. , llegamos a nuestra habitación, la cual era exageradamente grande para nuestro gusto, era del tamaño de un mini apartamento prácticamente, tenía dos escritorios, dos tocadores, dos camas matrimoniales, un baño interno, dos closet, un televisor pantalla plana, un equipo de sonido, una mesita de noche a cada lado de cada cama, y un ventanal con una muy preciosa vista al bosque frontal del internado, nuestras maletas estaban en el medio de la habitación esperando a que desempacáramos, mire a Katrin y note que su reacción fue entre el asco y el horror, pues para rematar la habitación estaba pintada de un horroroso rosa Barbie, las camas estaban tendidas con unos cobertores de flores y corazoncitos rojos, rosas y fucsias, y todo era extremadamente femenino, era como si un unicornio hubiese vomitado en la habitación.

- Te juro que odio el color de esta habitación- me dijo Katrin volteando a verme, su expresión era de asco y repulsión, cerramos la puerta detrás de nosotras.

- Manos a la obra, hay mucho que hacer- le dije, todos los años, debido al exceso de feminismo en la habitación, nosotras siempre redecorábamos nuestra habitación a nuestro estilo.

Empezamos por desaparecer ese horrendo color rosa de las paredes, cubriéndolo con negro y violeta, luego proseguimos con los vomitivos cobertores, Katrin le puso uno violeta oscuro, con franjas blancas a su cama, y yo le puse uno negro con estrellas blancas ala mía, y así seguimos hasta desaparecer todo y cada uno de los accesorios decorativos súper femeninos de nuestra habitación, terminamos y era ya tarde en la noche, estábamos exhaustas pero orgullosas de nuestro trabajo, tome mis efectos personales y los acomode en el baño, para luego tomar un largo y relajante baño de agua caliente, salí y tome un short negro y un sweater blanco manga larga  del closet me vestí y me senté frente al tocador, agarre con la toalla y empecé a secarme y acomodarme cada uno de mis rizos zanahoria, cuando termine, me metí en la cama y no tarde mucho en quedarme dormida…

Me desperté agitada y asustada, estaba sudando y todo el cuerpo me dolía, como si lo que hubiese soñado hubiese sido realidad, no me podía concentrar ni calmarme, los recuerdos de esa horrible pesadilla no se iban de mi cabeza…

… “Me encontraba en uno de los tantos bosques del Internado, era de noche y hacia frio, no me movía, no podía, tenía un mal presentimiento, mi mente me decía que me fuera, que corriera, pero mi cuerpo no respondía, algo me anclaba a ese lugar, como si una parte de mi muriese, entonces una escena llamo mi atención, al otro lado del claro justo frente a mi estaban una sombra y Santiago en una especie de lucha que él iba perdiendo, entonces la sombra en un movimiento envió a Santiago contra un árbol, su cuerpo choco con este, se oyó un crujido y Santiago cayó al piso, en ese momento algo se quebró en mi interior.

-       ¡NO! – Grite, mi garganta me ardió, entonces la sombra se volteo hacia donde yo estaba, y Santiago alzo la cabeza.

-       Grecia… ¡¡Corre!!... ¡¡Corre!! – me gritaba Santiago tratando de levantarse, la sombra cada vez estaba más cerca de mí, a medida que se fue acercando me di cuenta de que era la silueta de un hombre encapuchado, no reaccione hasta que este estuvo frente a mí.

-       Alma pura y fiel. Inconscientemente te entregaste, al renunciar al paraíso para poder salvar a tu amado. La pureza de tu alma, te hace relevante, yo te ordeno Oscurezcas, que la codicia y el ansia de poder guíen tu vida como guiaron la de él, hasta que ya no seas apta de regresar al paraíso.- Ordeno la silueta del hombre con una voz sobre natural, sus palabras eran como pequeñas navajas clavándose en mi ser, con cada palabra que decía y cada movimiento extraño que hacía con las manos me debilitaba, me sentía morir,  empecé a contorsionarme, sentía que algo o alguien trataba de poseerme, de adentrarse en mi ser, y no era algo bueno.

-       ¡Grecia!... ¡NO!... ¡No lo permitas!... ¡No lo dejes Entrar! – dijo Santiago con voz débil, el moría de apoco y una gran parte de mi moría con él.  No lo permitiría. No tenía idea de lo que hacía solo me deje llevar por mi instinto, de pronto una especie de estallido divino, surgió de mi ser, y fue ahí cuando escuche el chillido de mil almas en pena, aquel hombre aterrador desapareció, y yo caí al piso, me levante con torpeza, estaba sudada y adolorida, me sentía desfallecer y no sé cómo pero saque fuerzas para llegar hasta donde yacía el cuerpo desfallecido de Santiago, me arrodille a su lado, tome su rostro en mis manos, su respiración era muy lenta, y estaba pálido, no sabía qué hacer, o por lo menos no con exactitud, no podría llevarle hasta la enfermería, y tampoco podría buscar ayuda, pues no podía irme de su lado, no lo dejaría, sin saber porque, le abrasé y susurre a su oído.

-            Parte de mi alma, aquella que cayó ante las incitaciones del mal, no me dejes ahora, todavía te puedes salvar, no le entregues tu alma al mal, pues me entregas a mí también. Alma pura y fiel, marcada con más de un don, divida en dos, él cayó y yo renuncie por amor, ayúdame a salvarle Por favor. – Dije y mis lagrimas cayeron en su pecho, no entendía que pasaba, y mucho menos porque había dicho eso, pero lo había hecho, y lo que le siguió me confundió mas, una aureola blanca nos envolvió a los dos, y de ahí todo se vuelve borroso, solo recuerdo que mi cuerpo dejo de pesar… Y desperté.

Salí de mi cama y me coloque las conver’s camine, hasta la ventana, la abrí y salí al pequeño balcón, el frio viento de la noche me golpeo en la cara, esa sensación de vacío y muerte me llenaba, tenía que salir, me escurrí por la puerta del cuarto y recorrí de manera sigilosa los pasillos del dormitorio, cada vez iba más rápido, hasta que llego un punto en el que estaba corriendo, no entendía por qué, pero sentía que algo me llamaba, salí por la puerta trasera del dormitorio, encarando el pequeño bosque que conectaba con el dormitorio masculino, me quede parada, viendo hacia su interior, no tenía un buen presentimiento, cada vez esa sensación de muerte se hacía más palpable, sin hacerle caso a lo que mi mente decía salí corriendo, adentrándome en el bosque, hasta que llegue a una especie de claro, y me frene en seco, reconocía ese lugar, una sensación de horrible deja vú me inundaba, era el mismo lugar de mi pesadilla, mi mente me decía que, ¿qué hacia?… que me fuera… que saliera corriendo,  pero mi cuerpo no respondía, no me movía, mi mente estaba nublada por la preocupación, la angustia y el miedo, mi vista se volvió borrosa debido a mis lagrima, pero igual me di cuenta que justo en frente mío, al otro lado del claro se encontraban aquel hombre de mis sueños, enfrentado en una lucha con Santiago, en la cual al igual que en mi sueño él iba perdiendo.

Entonces la sombra en un movimiento envió a Santiago contra un árbol, su cuerpo choco con este, se oyó un crujido y Santiago cayó al piso, en ese momento algo se quebró en mi interior.

-       ¡NO! – Grite, mi garganta ardió, entonces la sombra se volteo hacia donde yo estaba, y Santiago alzo la cabeza.

-       Grecia… ¡¡Corre!!... ¡¡Corre!! – me gritaba Santiago tratando de levantarse, mis pies no respondían, era como si estuviese anclada al suelo, la sombra cada vez estaba más cerca de mí, no reaccione hasta que este estuvo frente a mí.

-       Alma pura y fiel. Inconscientemente te entregaste, al renunciar al paraíso para poder salvar a tu amado. Tu pureza te hace relevante, yo te ordeno Oscurezcas, que la codicia y el ansia de poder guíen tu vida como guiaron la de él, hasta que ya no seas capaz de regresar al paraíso.- Ordeno la silueta del hombre con una voz sobre natural, sus palabras eran como pequeñas navajas clavándose en mi ser, con cada palabra que decía y cada movimiento extraño que hacía con las manos me debilitaba, me sentía morir,  empecé a contorsionarme, sentía que algo o alguien trataba de poseerme, de adentrarse en mi ser, y no era algo bueno.

-       ¡Grecia!... ¡NO!... ¡No lo permitas!... ¡No lo dejes Entrar! – dijo Santiago con voz débil, el moría de apoco y una gran parte de mi moría con él.  No lo permitiría. Tenía una ligera idea de lo que hacía solo me deje llevar por mi instinto, de pronto una especie de estallido divino, surgió de mi ser, y fue ahí cuando escuche el chillido de mil almas en pena, aquel hombre aterrador desapareció, y yo caí al piso, me levante con torpeza, estaba sudada y adolorida, me sentía desfallecer, pero saque fuerzas para llegar hasta donde yacía el cuerpo inerte y casi sin vida de Santiago, me arrodille a su lado, tome su rostro en mis manos, su respiración era muy lenta, y estaba pálido, sabía qué hacer, o por lo tenía una pequeña idea, le abrasé y susurre a su oído.
Parte de mi alma, aquella que cayó ante las incitaciones del mal, no me dejes ahora, todavía te puedes salvar, no le entregues tu alma al mal, pues me entregas a mí también. Alma pura y fiel, marcada con más de un don, divida en dos, él cayó y yo renuncie por amor, ayúdame a salvarle Por favor. – Dije y mis lagrimas cayeron en su pecho, no entendía muy bien lo que pasaba, mejor dicho no entendía nada, no sabía porque de pronto me sentía como si no pudiese vivir sin Santiago cuando toda la vida le e detestado, por su actitud de rebelde y peligroso, por no tomarse nada enserio, y ser así tan vanidoso y codicioso, entonces una aureola blanca nos envolvió a ambos, y de ahí todo esta borroso, solo sé que mi cuerpo dejo de pesar
*-*:

Capítulo 03.



           El cielo está oscuro, no hay luna, no hay estrella; afuera no se escucha nada, ni el pasar de los autos, ni el susurrar del viento, ni el tintineo de una gota de agua solitaria. Todo está callado, en calma, en una profunda y muy pacífica calma.

           En la soledad de su cuarto, a mitad de la noche, Diana observaba por la ventana el pacífico y solitario vecindario, imaginando cómo se sentiría si algún día él se fijara en ella. Fantaseaba despierta con sus ojos, sus preciosos ojos azules, de un azul profundo, una mirada sincera y casi siempre risueña. Con sus perfectos, finos y muy rosados labios, que pintaban siempre una sonrisa en su rostro. Una sonrisa contagiosa, una sonrisa que era, redundantemente, su razón para sonreír. Suspiró y camino hacía su mesita de noche, abrió la gabetita y de ahí sacó un librito, un pequeño librito de encuadernadura de cuero marron, con un broche que solo podía abrirse con un dije que ella mantenía siempre en su poder. Se fue a sentar de nuevo al alfeizar de su ventada y volvió a mirar hacía afuera, volvió a imaginar su rostro: sus ojos, su sonrisa, la manera en la que batia sus pestañas al parpadear, o se le marcaban esas pequeñas arruguitas en las comisuras de sus labios al sonreír. Abrío el librito, tomo la pluma que siempre había dentro y empezó a bosquejear. Pintaba lo que por sus ojos tan distraídamente pasaban, con una pequeña sonrisa inconsciente en sus abios, agrego otro dibujo de su rostro a su, ya tan amplia, colección. Miro por ultima vez su obra de arte y sonrió, su lápiz no le hacía justicia, sus dibujos nunca quedanban ni la mitad de hermosos de lo que él era.


{xxx}



                 I need a Superhero sonó a todo volumen en la habitación de la castaña indicandole, para su mala suerte, que ya era hora de levantarse para ir al instituto. La chica suspiró y de un manotazo calló el odioso aparato destroza sueños, se arrastró fuera de la cama con pereza y entró al baño. Abrió la llave del grifo y espero unos pocos minutos a que el agua se templara, entro bajo el chorro de agua y dejo que esta la despertara y se llevara consigo los rastros de sueño y pereza que le quedaban. Salió de la ducha y camino fuera del baño envuelta en una toalla azul marina, caminó hacía su closet y lo abrió, miro su ropa por una fracción de segundos y sin darle mucha importancia tomo unos jeans oscuros y desgastados, una blusa ancha de hombro caído negra con una estampa de los Guns N' Roses, unas conver's igual, o, incluso aún más desgastadas que sus jeans, dejó sus cabellos castaños y ondulados sueltos para que se secaran, tomó su mochila y bajó. Miró a su alrededor y suspiró.

- Sola otra vez...-  murmuró para sí misma; entró a la cocina y tomo una manzana, ese sería su desayuno, camino hasta la puerta y antes de salir por completo de su casa tomó su skate y miro hacía atrás.- Que tengas lindo día soledad.- comentó a la nada y partió sobre su tabla hacía el purgatorio al cual llamaban: "preparatoria".



{xxx}

            Con la mirada perdída la chica miraba por la ventana mientras el profesor McGonagall explicaba su muy aburrida clase de historía. Diana volvió a sacar su librito de bocetos y lo abrió hasta llegar a la primera hoja en blanco, tomó su pluma y volvió a dibujar. La tinta manchaba el papel con trazos finos y otros más gruesos. Creando formas y figuras de distintos tamaños. El golpe seco de la mano del profesor sobre su escritorio la hizo alzar la vista. McGonagall estaba justo en frente de ella con el ceño fruncido y el rostro rojo de la rabia.

- Señorita Arckeley, si le parece más importante andar tonteando con sus dibujos: ¿Qué carrizos hace en mi clase?- espetó el profesor furioso, la chica cerró su libro y miró apenada al profesor.

- Lo siento...- murmuro a pena audible, la mirada de todos estaba sobre ella.  El profesor frunció aún más su ceño.

- ¿Qué dijo?- exclamo con un tono rudo y muy molesto. Ella se encogió en su asiento, totalmente intimidada por el anciano. Ella negó con la cabeza.

- Profesor...- dijo una voz masculina inconfundible para la chica, y ella se negó a alzar la vista hacía él. Mcgonagall se volteo a ver al chico rubio y de ojos azules que le había llamado.

- ¿Qué quiere joven Felton?- preguntó este de mala gana. Quitando su atención de la castaña. El chico frunció los labios.

- No entendí lo que explico.- murmuró y la clase rió, el profesor soltó una maldición y cuando todos volvieron a sus respectivas actividades fue que ella se digno a mirar al chico de ojos azules que la había salvado de una inminente muerte ante el profesor.  Él estaba de espaldas, no la veía y así lo prefería ella, 3 años enamorada de un chico que jamás notó su existencia. 3 años admirando su forma de ser, la manera en que actua con sus amigos y en que trata a sus novias. 3 años anhelando que él la mire, que le hable, que de una manera mágica y muy poco probable el se fije en ella y le corresponda el amor que ella siente hacía el; ¡porque es amor!. a pesar de que él no la conozca, y nunca haya mantenido una conversación de más de dos monosilábicos con él, ella sabía, y vaya que sabía, que lo amaba, lo amaba profunda e incondicionalmente. Porque enamorarse sola era lo peor y más puro que podía haber.



{xxx}




           Era la hora del receso y ella caminó hasta la biblioteca, su guarida, su escondite; donde ninguno de los idiotas que tenía por compañeros podía fastidiarla y/o molestarla, ese era su lugar favorito en toda la preparatoria. En la biblioteca ella podía estar tranquila, podía escuchar su música, podía dibujar, podía pensar, podía desahogarse sin ser molestada, o sin tener que soportar las burlas de los demás chicos. Caminó hasta su sección favorita, la de libros antiguos, y se sento en un sillón mullido que ahí había y prácticamente sus iniciales casi tenía. suspiró y tomó sus audífonos, los conectó a su Ipod y empezó a escuchar música. Love me for me de Cher Lloyd terminaba de reproducirse y empezaba Waiting for Superman de Daughtry.  Ella se dejó llevar por la melodía y sacó una carpeta de pinza y en la hoja azulada en blanco que estaba al inició empezo a escribir una carta, una carta que jamás sería leída por su destinatario, una carta sin razón de ser, una carta llena de palabras que la inculparian de sus sentimientos respecto a él, si algún día alguien la leía. Dejó fluir sus pensamientos y sus sentimientos en lindos versos, dejo que su corazón hablara por ella, y que expresara en pequeñas frases todo lo que se negaba a admitir en voz alta. Un poema, uno que era solo para él, y sería leído solo por ella. La campana que anunciaba el inicio del segundo periódo de clases, ella guardó sus cosas, y se levantó de su asiento y partió a su clase. Iba tranquila por los pasillos, distraída, como siempre, chocó con alguien cayéndosele todas sus cosas al suelo.

- Fijate Imbécil.- gruñó esa voz chillona que tanto conocía, alzó su mirada y sen encontro con amberly, la típica chica hueca y vacía, maliciosa y cruel, capitana del equipo de las porristas.

- Lo siento.- murmuró ella muy bajito y la chica soltó un bufido.

- Inútil.- gruñó y se alejó por el pasillo, el segundo timbre que anunciaba la entrada a clases sonó y Diana se apresurpo a recoger sus cosas y entre el apuro y la multitud de estudiantes no se dio cuenta de que le faltó algo por recoger.... algo muy importante. Salió corrindo a su siguiente clase.



{xxx}




                  La hora de  saida había llegado y Tom iba camino a su casillero, se movía por los pasillos llenos de chicos, reunidos en grupos, o en sus casilleros recogiendo y guardando sus cosas para irse a casa. Llego al suyo y lo abrió, guardó un par de libros y sacó otro par de él. Estaba distraído y sumido en sus muy vagos pensamientos, y no se dio cuenta de que a sus pies había un sobre de color lila con su nombre y un corazón. Un chico de ojos cafés y cabello castaño llegó a su lado.

- ¡Hey Tom! - lo saludó, Tomo se giró y miro a su amigo, le sonrió.

- ¿Qué hay hermano? - preguntó y chocaron las manos, el chico se encogió de hombros.

- Nada nuevo bro.- dijo el chico castaño y entonces se fijó en el sobrecito.- Hey, bro. - llamó la atención de Felton, el rubio lo miro.

- ¿Qué pasa?- preguntó este ultimo viendo a su amigo, el castaño señalo el sobre lila.

- Se te cayó eso - dijo y Tom bajó su mirada, frunció el ceño y se agachó para recoger el sobrecito, hizo una mueca de confusión.

- ¿Lo has tirado ahorita? - preguntó el rubio mirando a su amigo, este negó con la cabeza. Y él lo miro desconfiado.

- No, lo juro. - argumentó el castaño y el rubio lo miro midiendolo. Este alzó sus manos en sinónimo de paz, Tom asintió y volvió a mirara el sobrecito. La letra que ponía su nombre en tinta negra era cursiva, y muy bonita, en definitiva tenía que ser de una chica.

- Creo que a alguien le salió una admiradora secreta.- burló su amigo, Tom lo fulminó con la mirada y el chico rió.

- No seas estúpido de seguro es una broma.- dijo y guardó la notita en su mochila.- Vamo, tengo que ir a casa, mamá me espera con la enana.- dijo el rubio cerrando su casillero y empezando a andar, el castaño se puso a su par.

- ¿No la piensas leer?- preguntó curioso, Tom lo miro y negó con la cabeza.

- No aquí, y menos contigo cerca.- respondió y el castaño se hizo en ofendido, el rubio rió, y al llegar a la salida del edificio se despidieron y cada cual se fue por su lado.


                 Tom llegó a su casa saludo a su madre y besó la mejilla de su hermanita, ayudó a la primera con un par de cosas, y luego subió a su habitación para hacer sus deberes del día siguiente. al abrir su mochila y sacar uno de sus libros lo primero que salió de esta fue el sobrecito lila, voló por el aire y se ocultó debajo de la cama, Tom suspiró y se agachó, lo sacó de ahí y se sento en su cama dejando la nota sobre su mesita de noche, y empezó a hacer sus deberes.


                      La noche llegó y Tom después de ducharse, cenar y darle la buenas noches tanto a su madre como a su hermanita, se fue a acostar,  entonces fue a apagar la luz de su mesita cuando vió el sobre sobre ella, suspiró, ya no podía postergarlo más, en primera porque no quería dejarlo para otro día, y en segundo porque había una parte de él al cual le daba mucha curiosidad saber si aquello era una simple broma o era en serio.

Abrió el sobre y sacó de él la notita perfectamente doblada de color azul claro,  la acercó para su rostro y se dió cuenta de que de esta se desprendia un olor, la llevó hatsa su nariz y aspiró, era perfume. Perfume de chica, un perfume muy rico a decir verdad, olía a una mezcla entre chocolate y fresa... Leyó la carta.








Lun, 23 de Noviembre de 2013
Tom Felton ♡




             El cielo está nublado al igual que mi mente. Mis pensamientos son confusos y muy difusos, no tengo nada claro, y no estoy segura de nada. No tengo nada que me ate a esta vida, ni tampoco una razón para seguir soportandolo todo. soy sólo una chica que no puede consigo misma Pero ¿a ti qué te importa eso? Tú... Tú eres tan perfecto, tan diferente a todos los demás... Desde que te ví super por tu sonrisa simpática y sincera que no eras como los demás imbéciles de esta preparatoria, me atrapaste desde un principio, me has dejado sin habla. Te has apoderado de todo mi ser, y es que eres tan importante para mí que no puedo pasar una noche sin escrbir para ti y sólo por ti. Mis cuadernos te aman, al igualq ue mi corazón y todo mi ser. ¿Cuántos dibujos no tengo tuyos? ¿Cuántas veces no me han reprendido en clase por andar distraída pensando en ti? Suspirando por tí. Te veo todo el tiempo, cuando estamos en el mismo salón, cuando estás en la cefetería con tus amigos, incluso cuando estás en los pasillos, no hay día en que no te observe. No puedo evitarlo. Quizás creas que soy una enferma y que te acoso, pero... no es así. si lo hiciera probablemente ya te hubieses dado cuenta, no eres tan distraído. Amo como eres y como haces reír a todos los demás, no sabes cuanto desearía que lo hiceras conmigo, pero jamás hemos pasado de un monosilábico y sabes, es triste, y duele, duele mucho porque yo estoy aquí en mi rincón apartados de todos escribiendo de tí, y tu estas con tus amigos e incluso una que otra chica sin saber ni si quiera que existo. Me has destruido y al mismo tiempo salvado, ¿confuso no?... ¿Tienes idea de cuanto duele verte con alguien más? Qué el motivo de tus sonrisas es para alguien más, que el objeto de tu amor sea alguien más; no tienes idea cuanto me ha dolido tener que verte con alguna novia. Pero sabes qué, no importa. aún que muera de dolor, nadie podrá amarte tanto como yo... Lo cual es trsite porque mereces ser amado de una manera tan incondicional como en la que yo lo hago, sin esperar nada a cambio. Te amo aun sabiendo que jamás te fijarías en mí, porque ¿Quién se fija en una chica que es completamente invisible para todo los demás? te daré la respuesta que sé que sabes: Nadie. ¿Sabes? No sé ni para que me molesto en escribir esto, quizás es para desahogarme, quizás es porque una parte de mí espera que algundía quizás encuentres una de mis cartas y puedas saber que a pesar de todo siempre hubo una chica, una chica lo suficientemente estúpida como para enamorarse de tí por más de tres años consecutivos. Pero siendo realista sé que nunca, ¡jamás! tendría el valor para entregarte o hacerte llegar alguna de está cartas tan puras y sinceras con todos mis sentimientos. Porque simplemente tu eres totalmente inalcansable para mí. Así qué... No sé que estoy haciendo con esto. ¿Amar duele tanto? ¿Enamorarte puede dolerte hasta tal punto de querer sangrar y alegrarte hasta tal punto de querer sonreír siempre?


Siempre tuya y sólo tuya:
Tu chica anónima


Aquí te dejo la ficha de nuevo, veamos qué pasa :3
Att:Diana
Personajes no reservados.
Lo siento mucho linda. Como ya te he dicho antes, no es el tipo de escritura que andaba buscando pero gracias por pasarte<3
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Mensaje por Spark. el Sáb 30 Nov 2013, 12:39 pm

¡Oh, muchas gracias!
Es que el word sirve de mucho  
Una pregunta que como no lo pusiste en mi "aceptación" no se lo que es: ¿Qué es la sintaxis? xD
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por LittleMuffin el Sáb 30 Nov 2013, 12:55 pm

Angel Of Darkness escribió:¡Oh, muchas gracias!
Es que el word sirve de mucho  
Una pregunta que como no lo pusiste en mi "aceptación" no se lo que es: ¿Qué es la sintaxis? xD
Word es lo mejor  
La sintaxis es la concordancia de las palabras en una frase, es decir, "me llamo Gru" es una buena sintaxis y "llamo Gru me" es una mala sintaxis.
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por Spark. el Sáb 30 Nov 2013, 1:20 pm

LittleMuffin escribió:
Angel Of Darkness escribió:¡Oh, muchas gracias!
Es que el word sirve de mucho  
Una pregunta que como no lo pusiste en mi "aceptación" no se lo que es: ¿Qué es la sintaxis? xD
Word es lo mejor  
La sintaxis es la concordancia de las palabras en una frase, es decir, "me llamo Gru" es una buena sintaxis y "llamo Gru me" es una mala sintaxis.
Ah vale!
Sí, creo que yo voy bien de sintaxis xD
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por Invitado el Sáb 30 Nov 2013, 5:07 pm

Oh, gracias por aceptarme. <3
Por cierto... yo te conozco por Ally, tu esposa. Pero, ¿cómo te llamas?
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por Kida el Sáb 30 Nov 2013, 5:48 pm

miry!!!!

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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por Invitado el Sáb 30 Nov 2013, 5:58 pm

Allishú, omg. Por fin estoy con vos en una NC.
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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

Mensaje por Kida el Sáb 30 Nov 2013, 6:05 pm

sii!! es el mejor día de mi vida

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Re: Where You Belong.{NC}¡Inscripciones cerrades!

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