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listings boys. {resultados}

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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por demons. el Sáb 16 Nov 2013, 5:06 pm

Anto. escribió:
GreenSky♥️ escribió:anto sabe mi nombre
dhjafhsajkga ¿cómo no conocerte? :meh: ah.
o sea ahqueno.
idk, girl, nunca hablé con vos |?°
so, ¿como estás? |?|
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por cute. el Sáb 16 Nov 2013, 5:20 pm

GreenSky♥️ escribió:o sea ahqueno.
idk, girl, nunca hablé con vos |?°
so, ¿como estás? |?|
jajajjaja, mal, nunca hablamos._. idk
bien bien bien, ¿vos?
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por demons. el Sáb 16 Nov 2013, 10:03 pm

cambié al chico, gianns, espero no te moleste xd.
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Sáb 16 Nov 2013, 10:05 pm

may, no te preocupescccccccc: todo bien. idk, paso a avisar que, con vicky subimos una n.c  
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por demons. el Sáb 16 Nov 2013, 10:08 pm

Anto. escribió:
GreenSky♥️ escribió:o sea ahqueno.
idk, girl, nunca hablé con vos |?|
so, ¿como estás? |?|
jajajjaja, mal, nunca hablamos._. idk
bien bien bien, ¿vos?
tu vida era un sufrimiento hasta que hablaste conmigo o sea
ahqueno.
bien, i think xd.
¿por quien audicionaste?
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por cute. el Dom 17 Nov 2013, 10:53 am

GreenSky♥️ escribió:tu vida era un sufrimiento hasta que hablaste conmigo o sea
ahqueno.
bien, i think xd.
¿por quien audicionaste?
you know<3 ajajajajjaja.
me alegro por vos por tommo<3
vos por josh dfjkhajklsdgf
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Jue 21 Nov 2013, 4:23 pm

vaaaaaaaaamos chicas, quiero cerrar las audiciones:cc
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Jue 21 Nov 2013, 4:47 pm

Seré buena y audicionare en esta NC tambien. Yo se que soy una pesada, pero bueno...

Spoiler:
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Jue 21 Nov 2013, 5:02 pm

Priscilla.- escribió:Seré buena y audicionare en esta NC tambien. Yo se que soy una pesada, pero bueno...

Spoiler:
¡Pris! JAJAJAJA, claro que nocccccccc: no digas eso, no lo eres. cc: omg, qué bueno que audiciones.  
Invitado



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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por prinsloo. el Jue 21 Nov 2013, 5:19 pm

AFSHSJSDK GIA, yo audicionaré, porfavor espérame ccccc: la idea es perfecta al igual que todas las demás tuyas (?)
Ahorita subo mi audición, ly <3333
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Jue 21 Nov 2013, 5:21 pm

Demi - Niall
Padres Solteros:

Capítulo 3



► By; Priscilla.-


Posiblemente esto no iba a funcionar. Por mas que siguiera intentado, no podía  encontrar el atuendo adecuado para mi primer día de trabajo, y realmente quería dar una buena impresión. No podían permitir que me echaran al segundo día como mi anterior trabajo.
Los Horan eran una familia bien, tenían dinero de sobra... Su casa extremadamente grande y el monto que me iban a pagar por ser la niñera del pequeño Elliot lo demostraban. Y si no necesitara ese dinero para pagar las cuentas que ya tenia en rojo de tantos meses adeudados, y sobretodo, poder cómprame la cámara fotográfica que necesitaba para mi curso, no hubiese aceptado.
Necesitaba lucir acorde... A la situación, y a la mujer que me había contratado. Estirada, elegante, sofistica, y todo lo contrario a mi.
El vestido color crema ajustado a la cintura con una fina cinta negra no estaban a la altura de la rubia alta de hermosa sonrisa que me había citado para revisar los últimos detalles.
Suspire resignada, y me puse unas bailarías a juego que me había regalado mi padre  la Navidad pasada, intentando convencerme a mi misma sobre que eso era lo mejor que podía hacer.
Arrastre mis pies hasta la cocina para prepararme una buena taza de café. A pesar que había insistido, Allison, una de mi mejores amigas y compañera, me había obligado a salir la noche anterior con la intención de festejar mi nuevo trabajo, y como buena obstinada que era, había aceptado a pagarme todo lo que yo consumiera si salía con ella.
Ahora, mis parpados pesaban y reclamaban una buena dosis de café con urgencia, aunque posiblemente deberia estar almozando en este momento.
Una vez lista, tome mi bolso, y salí disparaba de mi pequeño departamento, del cual pronto me echarían sino conseguía pagar la deuda a final de mes.


-¡Sam!-soltó el portero cuando llegue a la planta baja, luego de bajar tres piso por las escaleras gracias a mi fobia inexplicable a los ascensores.


-Robert, juro que pagare la renta... Solo dame tiempo, estoy a punto de ir a mi nuevo trabajo. La paga es muy buena, y a fin de mes podré pagarte la mayor parte de lo que te debo, esta vez será definitivo. No me echaran esta vez. Lo prometo-dije rápidamente, mientras corría rápidamente hacia las puertas que daban a la cochera, intentado evadir cualquier conversación con el hombre que ya me había sentenciado.
Mi viejo y destartalado Volsbagen rojo se encontraba a unos pocos metros, esperando para llevarme directo a mi salvación. Nuevamente, no era el mejor auto en el mundo, pero era mío, totalmente mío. Lo había comprado con los ahorros que había obtenido gracias a mi trabajo de verano, hace ya dos años. Papá no se podía dar el lujo de comprarme un auto, y tampoco iba a permitir que se desviviera para conseguirme uno. Este era perfecto. Todo lo que quería y  necesitaba.
Luego de media hora, estacione frente a la lujosa casa con hermosos jardines y caminos adoquinados. Era tan hermosa por fuera como por dentro. Los espacios eran grandes, modernos y acogedores. Tenían una enorme chimenea que invitaba a cualquiera a acurrucarse en frente bebiendo una enorme taza de chocolate caliente, y una cocina que era el placer de cualquier chef. Mi padre la amaría de seguro.
Una hermosa castaña salio disparada de la puerta principal hasta el convertible que estaba estacionado en el camino frente al garaje, antes que decidiera bajarme. Por su cara, estaba enojada. Demasiado diría yo...


-Te arrepentirás Horan, te juro que te vas a arrepentir.-grito ella mientras se subía a su lujoso auto y salía del camino para perderse en la calle como si estuviese huyendo del mismísimo diablo. ¿Que rayos estaba pasando?
Respire hondo, y me baje del auto, intentando lucir lo mas tranquila posible. Venia a trabajar, solo eso. La vida de esa familia no me interesaba en lo absoluto, salvo el pequeño Elliot. A el cuidaría, e intentaría permanecer lo mas alejada posible de sus padres. Ese era mi objetivo.
Camine hasta la entrada, repasando mentalmente mi cronograma. Hoy tenia una clase en cuanto terminara con mi turno. Se suponía que el señor Horan llegaría su casa alrededor de la cinco de la tarde, y mi clase comenzaría a las seis. Tendría el tiempo suficiente. Todo saldría perfecto y mi vida volvería a ser normal.
La puerta seguía abierta para cuando llegue hasta ella. Un hombre joven, demasiado joven se encontraba apoyado en el marco, con una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro. Su cabello rubio, alborotado y húmedo, hacían resaltar aun mas sus ojos azules que pasaron de mirar a la chica de vestido escotado a mi. Eran tan profundos que tranquilamente, podías perderte en ellos. Unos de sus perfiles estaba salpicado por pequeños lunares que se extendían hasta su cuello. Llevaba puesto unos pantalones de chándal grises y una bata negra atada a su cintura. Parecía recién salido de la ducha.  


-Por fin llegaste-su voz interrumpió mi análisis detallado de su persona haciendo de dirigiera mi mirada directamente a sus labios, tan rosados y perfectos. "Detente Samantha", me regañe mentalmente. Pensar eso no era correcto.-Pensé que Candy me había mentido- Su prima era la que me había contratado. Ella me explico la situación, me mostró la casa, y acordó el pago... El señor Horan era tan hermoso como ella, y posiblemente, Elliot no se quedaría atrás.


-Samantha Miller-me presente extendiendo mi mano en forma de saludo.


-Se quien eres-dijo, ignorando por completo mi mano. La deje caer para que volviera a su lugar original, intentando con todas mis fuerzas no sentir vergüenza... El hombre me estaba humillando.-Niall Horan-se presento, para luego ingresar a la casa, haciendo una seña con su mano para que lo siguiera.- Siéntate, ponte cómoda, mientras yo subo a cambiarme-dijo antes de cerrar la puerta de entraba y comenzar a subir las escaleras hasta el segundo piso.
Me deje caer en uno de los sillones de la sala mientras que esperaba que el mi nuevo jefe con problemas de caballerosidad bajara de su habitación, ya vestido y presentable para poder mantener una conversación coherente sobre lo que debía y no, hacer. Niall Horan no era la persona que me había descrito Candy en uno de nuestro encuentros. El no se parecía nada al modelo de empresario recto... Esto seria difícil. Con un jefe como el todo podía suceder.
Deje que mi mente vagara por la habitación, posiblemente una de mi preferidas en toda la casa, para despejarme un poco y dejar de pensar. Eso podría dañar mi salud mental.
Los sillones de cuero negro combinaban perfectamente con la mesa ratona del centro, circular y de vibro, pulido en las esquinas evitando así, que nadie se cortara con la misma. Un par de cuadros descansaban sobre la chimenea. Puede distinguir a Niall y Candy en algunos... Y por supuesto al pequeño Elliot. Los pisos eran de madera oscura y un enorme ventanal cubría una de las paredes por completo dejando ver el jardín delantero. Esa habitación era simplemente hermosa y relajante. Excepto por...
¡Oh mi Dios! ¿Que se suponía que era eso?
Me removí en mi asiento intentando agudizar la vista hacia la parte trasera de uno de los sillones. Un pequeño objeto de encaje  rojo se encontraba tirado resaltando sobre el piso oscuro. ¿Que clase de pervertido era Niall Horan?
-Oh-lo escuche decir mientras caminaba hasta la prenda para levantarla y meterla en su bolsillo. Se había vestido, por suerte, con un traje gris y camisa blanca.
Mi cara de asco era notable, lo puede notar por la enorme sonrisa arrogante que se había dibujado en sus labios.-Anabella se toma muy enserio nuestra relación... Esto no es demasiado importante Samantha, deja de mirarme así, lo que haga o deje de haber no es de tu incumbencia-soltó. Por supuesto que no era de mi incumbencia pero que mas podía hacer ante eso ¡Habían tenido sexo en la sala! Estaba completamente loco.
-¿Y Elliot?-me limite a decir, cambiando rápidamente de tema antes que mis neuronas explotaran.


-Esta en el jardín. Mi prima lo traerá en unos minutos. A partir de mañana sera tu obligación ir a retirarlo del jardín de niños... te daré la dirección luego. No me gustan las irresponsabilidades, que lleguen fuera de hora, ni las faltas de respeto... Mantente fuera de eso y conservaras el trabajo-Dios, ya lo odiaba. Cinco minutos junto a ese hombre eran suficientes para darme cuenta de lo frío que era. Asentí en forma de respuesta, incapaz de dejar salir ninguna palabra de mi boca. Mi lengua era demasiado terca cuando se lo proponía y posiblemente dejara salir un par de verdades que me mandarían directo a la  calle como la castaña de vestido escodado y dueña de las bragas que me había cruzado minutos antes- Una cosa mas, no te vallas hasta que llegue... No quiero que Elliot se quede solo en ningún momento, y mi trabajo es algo demandante-dijo, para luego caminar hacia la puerta de salida, agitando sus laves en su mano. Ya deseaba ver al pequeño y sostenerlo entre mis brazos para darle todo el amor y cariño. Yo no había tenido una madre, pero mi padre se había encargado de mimarnos por parte de los dos. Pero Elliot no tenia esa misma suerte. Ese hombre no era capaz de amar... Se notaba.  
Solté un suspiro de alivio, como si hubiese estado conteniendo la respiración durante todo este tiempo. Definitivamente este trabajo seria difícil.


-Veo que ya conociste a mi primo-dijo Candy haciéndome sobresaltar. Llevaba una par de bolsas de comestibles en una de sus manos y en la otra a un pequeño niño que se escondía detrás de sus largas piernas.


-Si, creo que ya conocí a Niall Horan-


-No dejes que te intimide, es así con todo el mundo. A veces me da pena... pero es demasiado terco para entender. Solo mantente en el limite y todo saldrá bien... Ya lo veras-explico Candy, dejando las bolsas sobre una pequeña mesa que se encontraba junto a la puerta.


-Eso espero, realmente necesito el trabajo-ella sabia cual era mi situación, había tenido que explicarlo en una de las tantas entrevistas.


-Lo se... Samantha, déjame presentarte a Elliot, el pequeño hombre de la casa-dijo ella dando un paso hacia el costado dejando ver al niño. Me acerque para poder verlo mejor.
Elliot Horan tenia los mismo ojos que su padre, tan azules y tan profundos, pero a diferencia de los de el, estos eran inocentes y brillaban con esperanza y alegría. Una hermosa sonrisa se formo en su rostro mientras yo caminaba hacia el.


-Hola Elliot. Mi nombre es Samantha, pero puedes decirme Sam...-dije agachándome un poco para quedar a su altura. Era realmente adorable, y ya lo amaba sin conocerlo. No me importaba cuan revoltoso o maleducado pudiese ser, ese niño tenia algo que me recordaba a mi misma a su edad.


-Elliot, ella te cuidara. Vendrá todos los días y se quedara contigo hasta que tu papá llegue del trabajo-le explico Candy. Ella me había contado que desde que la ultima niñera había renunciado, ella había sido la que tenia que cuidarlo. Pero ya no podía hacerlo. Había empezado la Universidad y eso le quitaba mucho tiempo.


-Espero que no llevemos bien-dije sin poder despegar mis ojos del niño. Quería protegerlo. Necesitaba hacerlo.
Sentí los pequeños brazitos enroscarse alrededor de mi cuello, mientras que su pequeña cabeza se escondía en mi pecho.


-Mi papi trae a muchas mamis a casa ¿o no tía Candy?-pregunto el pequeño- Pero tu eres la mas hermosa... Espero que papi no se enoje contigo rápido, quiero que seas mi mami siempre-dijo Elliot escondiéndose aun mas entre mis brazos.
La vulnerabilidad del pequeño me hizo sentir un nudo en la garganta. Ese pequeño necesitaba amor. Mucho amor... Y yo quería dárselo.


-Voy a mostrarte mi habitación mami... Veras que soy ordenado y que me porto bien, seguro que querrás quedarte entonces... No soy malo y me lavo los dientes antes de dormir-dijo Elliot, saliendo de mi abrazo para comenzar a subir las escaleras, no si antes asegurarse que lo seguía.-¿Puedes quedarte? Yo quiero que te quedes...-


-Me quedare Elliot, yo voy a cuidarte pequeño...-


-¿Es muy pronto para decirte que te amo?-pregunto inocentemente. Mire a Candy que ya estaba lista para irse, no sin antes regalarme una sonrisa y agitar su mano derecha en forma de saludo.


-Te diré algo Elliot-dije, volviendo mi vista hacia el pequeño. Escuche la puerta cerrarse detrás nuestro y el auto de Candy arrancar- Nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para amar- Nuevamente, sus brazos se enroscaron en mi cuellos mientras que susurraba un pequeño y dulce "te amo".
Elliot Horan acababa de hacerme sonreír con dos simples palabras, luego de que su padre me atacara con su frió temperamento.
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.

El club de los Viernes:
Capitulo 1
Jayden Foster



Posiblemente, ese era uno de los peores días de Jayden Foster. No encabezaba la lista, pero entraba en el "top five".
Luego de una mañana extenuante en el instituto, donde lo único bueno había sido encontrarse con sus amigas y la clase de biología, había tenido que trabajar cinco horas seguidas en el pequeño restaurante del señor Jackson, un hombre un tanto temperamental y gruñón que siempre encontraba un momento para quejarse del trabajo de la muchacha. Jay aun no entendía como seguía manteniendo el puesto, sobretodo ese mismo día, cuando la había tratado de incompetente e inútil. ¡Solo se había olvidado de una orden y había roto un plato!
La castaña se quito el delantal blanco que usaba como uniforme y se limpio la frente sudorosa con su brazo. Por mas que hubiese terminado su turno, el día no terminaba para ella.
Debía hacer un ensayo para Literatura sobre Hamlet y debía conseguir dinero para poder comprarlo, pedirlo prestado, o descargarlo por Internet. Y no contaba con todos los recursos. No tenia dinero, tampoco Internet y ninguna de sus amigar tenia el libro.
Solo le quedaba una opción. La biblioteca.
Apuro el paso, saliendo del local, para que su odioso jefe no la retuviera ni un minuto mas con alguna de sus locuras, y se dirigió a la biblioteca con la esperanza de que su amiga la ayudara en esto.  
Como era de esperarse, el lugar ya estaba desierto. Con suerte habría algún que otro alumno desesperado haciendo sus deberes a ultimo momento. Pero eso a Jayden no le interesaba. Solo rogaba que Georgette aun estuviera en el lugar.
Subió de dos en dos la escaleras que la llevaban directo a la recepción y camino por el largo pasillo hasta llegar al lugar.
Su amiga se encontraba detrás del mostrador, concentraba en sus uñas. Jayden pudo divisar unos frascos de pintura sobre el escritorio y un par de revistas juveniles. El trabajo de su amiga no era tan cansador como ella solía decir cada día.  
La castaña comenzó a caminar sigilosamente con el objetivo de darle un buen susto a su amiga. Le gustaba hacerla enojar cada tanto.

-¡Georgette!-grito la castaña desde la entrada del local. La adolescente, que hasta el momento había mantenido toda su concentración en uñas para no cometer ningún error y salirse de la linea, dio un respingo sobre la silla que ocupaba detrás del mostrador, dejando caer el pequeño frasco de pintura al suelo.

-¡¿Estas loca o que?!-soltó Georgette poniéndose de rodilla para compensar a limpiar el desastre que su pintura de uñas roja había provocado en el suelo- ¡Me mataran! Seguramente, esto lo descontaran de mi sueldo y... Te odio Jayden, juro que te odio-La castaña no pudo reprimir una sonrisa al ver como su compañera de todos los viernes, y amiga protestaba y hacia el intento de limpiar la mancha roja que se hacia cada vez mas grande en la alfombra.

-Lo siento, de verdad lo siento... No fue mi intención. Solo quería asustarte por que no deberías haber estado pintándote las uñas en la hora del trabajo-la regaño Jayden. Solo se llevan unos poco meses de edad, pero Jay casi siempre la trataba como si fuera su propia madre. Georgette puso los ojos en blanca y se dedico a ignorar su comentario, mientras se daba por vencida. La mancha no saldría, ni hoy, ni nunca.

-¿Que te trae por acá?-pregunto cínicamente, mientras esbozaba una sonrisa. Jay solía ser exasperante, pero aun así, la quería.

-Venia a pedirte un favor...-

-Vaya forma de pedirme un favor...  Después de esto, dudo mucho que mi diosa interior quiera hacerte un favor-respondió Georgette haciendo reír a su amiga.

-Pues dile a tu diosa interior que lo siento realmente, y que deje el traje de niña mala por unos minutos para hacerme un favor...-dijo Jayden, y esta vez fue Georgette la que rió.

-Creo que podemos hacer una excepción, solo por que esta bella criatura es buena y solidaria con sus amigas... Y tu encabezas la lista del la amistad de Georgette Hostenberg. junto con el resto del club de los viernes-

-¿Bella criatura?-pregunto Jay con el ceño fruncido y con un tono divertido en su voz.

-Si, bella criatura-afirmo Georgette-¿Cual es el favor que quieres que te haga?-pregunto, volviendo al tema inicial.

-Necesito que me dejes tomar  un par de libros prestados-soltó la castaña con tristeza en su voz, pero sobretodo, avergonzada por tener que pedirle a su amiga que quebrantara una de las leyes mas importantes de la biblioteca. Ella no era socia, ni mucho menos tenia dinero para poder pagarlos. Y los necesitaba con urgencia.-Prometo devolverlos mañana a primera hora... Solo que esto se me esta haciendo algo estresante. No tengo dinero ni para comprar un maldito libro como el común denominador de los adolescentes-El rostro de Georgette se suavizo al escuchar a su amiga. Recordó la preocupación de la castaña en la ultima reunión del club y como les había contado que su padre había sido despedido de la empresa para la que trabajaba.

-¿Aun no consiguió trabajo?-pregunto.

-No-respondió Jayden bajando la miraba hasta sus manos que descansaban entrelazadas sobre su regazo.- Hace dos semanas que lo intenta, y nada... O es demasiado viejo, o no tiene la experiencia necesaria, o simplemente le mienten diciendo que lo van a llamar-explico Jayden.

-Lo siento Jay...-

-No, esta bien. Es solo una mala temporada, sabremos de esto, lo se-

-Claro que lo hará... Puedes llevar los libros que quieras. Luego invento alguna mentira para explicar su misteriosa desaparición... -  

-Prometo que te los voy a pagar, Georgette...-

-Jay, no te preocupes por eso, seguro que ni cuenta se van a dar después de ver la mancha roja en la alfombra, créeme-dijo Georgette moviendo una la mano derecha en un gesto que restaba importancia a la situacion.

-¡Juro que te adoro! Aunque tu me odies por hacerte derrabar esmalte en la alfombra... Gracias Georgette... No se como voy a pagarte este favor, pero lo haré-exclamo Jayden corriendo a abrazar a su amiga que al principio puse resistencia, pero luego lo acepto con gusto.

-Ya se que todo el mundo me ama-dijo ella dándole una pequeñas palmaditas en la espalda mientras comenzaba a reir-Ahora ve por eso libros, antes de que llegue el gruñón de mi jefe y nos mate a las dos por hacer tanto escándalo-

-Gracias-volvió a decir Jayden mientras comenzaba a caminar hacia las estanterías repletas de libros para buscar la copia que ella necesitaba.




***


El ejemplar de Hamlet descansaba en su bolso mientras se encaminaba hasta el departamento que había alquilado su padre hacia mas de cinco años, cuando habían llego a la cuidad.
El sol se había ocultado dando lugar al manto estrellado iluminado por la luna llena. Jayden se prendió la camera que había guardado esa misma mañana antes de salir de su casa, ya que el aire frió comenzaba a penetrar en su piel.
No vivía en el edificio mas lujoso de la cuidad, pero estaban cómodos donde estaban. Ella podía caminar al colegio sin problema, al igual que su hermano. Era un barrio tranquilo,  y la mayoría de los vecinos eran amables con ella y con el resto de su pequeña familia.

-Buenas noche señorita Foster-la saludo el encargado de edifico, que en ese momento se encontraba leyendo el suplemento deportivo detrás de su escritorio.-Hay cartas en su buzón-comento el, sin apartar la vista de lo que estaba leyendo.

-Gracias señor Roberson-dijo Jayden, caminado hasta el pequeño buzón para recoger unas cuantas carta que se había acumulado en el día.
Subió por las escaleras hasta el cuarto piso, y luego camino por el largo pasillo hasta quedar enfrente de la puerta señalizada como "4D". Introdujo el pequeño trozo de metal en la cerradura y luego de girarlo dos veces esta se abrió dejando ver a su padre sentado en el sofá.
Jayden ahogo las lagrimas intentando mantenerse fuerte. Odiaba ver a su padre en esa situación. Lo odiaba. El no se merecía eso. No merecía el despido, ni tampoco el rechazo. Su padre era un hombre bueno y trabajador, y a Jay le sobraban las ganas de insultar a los locos que no lo habían aceptado.
"Si supieran", pensó mientras caminaba hacia el dejando caer su bolso en el sofá junto con las cartas que había recogido a la entrada.

-¿Que haces?-dijo Jayden sentándose junto a su padre. Steve había envejecido diez años en las ultimas semanas. Ya no era ese padre divertido y activo que a Jayden inspiraba.

-No se que vamos a hacer pequeña... Hay muchas cuantas para pagar. Necesito encontrar trabajo pronto- explico el hombre, dejando caer sobre la mesa ratona el pequeño de papel que tenia entre sus manos. Jay puedo ver que estaba lleno de cuentas, números en rojo, otros tachados.

-Papá no te preocupes por eso, yo puedo ayudar... James puede ayudar... entre todos...-

-No quiero que ustedes trabajen para mantener la casa, y para comprar la comida... No es así como funciona Jay-la interrumpió su padre mientras la rodeaba con su brazo para abrazarla.- Sabes que los amo y por eso voy a hacer lo imposible para darles lo mejor... siempre-

-Saldremos de esto junto... Todo se va a solucionar-dijo la castaña aferrándose a su padre, como si fuera la ultima vez. Amaba a ese hombre. No solo por darle la vida, sino también por enseñarle a vivir. Ella no hubiese podido superar el abandono de su madre sino fuese por el.  

-Claro que lo haremos pequeña Jay-dijo dándole un cálido beso en la frente- Mañana sera un día mejor...- Y claro que lo seria. Mañana era viernes, y Jayden lo sabia de antemano.
Se reuniría con sus amigas, en ese pequeño café y disfrutarían de una tarde llena de risas, alejada de los problemas. El club de los viernes era su salida, su escapatoria.

-Mañana sera un día mejor-repitió ella.  
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por prinsloo. el Jue 21 Nov 2013, 5:41 pm

sexy gif:
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liam payne || candice accola {cassandra gale.

blood:
Las gotas de sangre rodaban por aquella navaja, todo la habitación andaba abundando de aquel olor inmundo, aquellas heridas comenzaban poco a poco a arder, pero aquello era placentero, no había mundo, sólo existía aquella navaja ¿acaso existía yo misma?

No. Definitivamente yo estaba muerta, él ya no estaba, se había ido por mi culpa, el amor había perdido la batalla de mi vida, y ya no podía enmendar su error.

Las lágrimas brotaban de mis cuencos oculares, pero aquellas gotas saladas no tenían sentido alguno, el dolor era la droga que en aquel momento necesitaba.

Acomodé de nuevo la navaja en mi antebrazo, una y otra vez, la sangre no tardaba en aparecer por mi piel, no sentía mi brazo.

No sentía nada.

Sólo veía aquellas manchas rojas en mi camiseta, mis manos y mis brazos. Esto era la realidad, no era ficción como los libros que había leído cuando pequeña. Dónde me encontraba, sólo había dolor y nada de ficción, porque si fuera de aquella forma, él estaría a mi lado y no en su tumba.

El llanto de una bebé me hizo caer en picada de aquel pensamiento. Quería vomitar, quería caer al suelo, no volver jamás a poder ponerme de pie y quedar olvidada en aquella posición.

El llanto se hacía cada vez más fuerte desde la habitación continua mi corazón se retorcía y mis manos temblaban. Estaba quebrada.

Al momento que el llanto cesó, yo aún estaba ahí, sin fuerzas ni para respirar, aún no hallaba motivo de porque mis pulmones seguían funcionando, mi corazón seguía latiendo pero, sin vida.

La puerta de la habitación se abrió, seguía en llanto, gimiendo con respiración descompasada.

—Scarlett— una cabellera rubia llegó a mi lado en pocos segundos cuando localizaron mi presencia en aquel estudio de arte que solía usar mi esposo. Quitó la navaja de mis dedos— Maldita sea, no puedes hacer esto.— dijo colocándose frente a mí, acercó su rostro al mío y me obligo a mirarlo los ojos, azules, llenos de vida aún, eran iguales al que le pertenecían al niño rubio de hace unos años. Aún la vida no se había transformado en la tormenta que había destruido aquel castillo de acero que había construido al cabo de los años— ¿Por qué lo haces?— preguntó y yo solté en llanto desesperado en nuevo, me envolvió en brazos, y yo desvanecí en ellos, el poco esfuerzo involuntario que mi cuerpo hacía para matenerme de pie y pronto desapareció.

Aún resonaba en mis oídos aquel martillo chocando contra la madera en la corte, el juez daba su sentencia y todo lo que le había pertenecido Liam, estaba a mi poder y en el futuro de Jessie.

Pero ya nada servía, no si no había alguna forma de regresar el tiempo y volver a aquel día en el que tomó la decisión equivocada y no me dejó ir, a cambio de su vida.

—Dios santo...— dijo mamá ahogando un grito, mientras entraba a la habitación. Ella le tenía una fobia terrible a la sangre, y definitivamente ver todo aquel baño en que estaba cubierta, revolvió sus nervios— Scarlett... Pero...

—Estoy bien mamá — murmuré fastidiada, lo último que quería es que me tuvieran lástima, por ello intenté reincorporarme, en vano. Simplemente no podía, era como si mis piernas hubieran perdido toda aquella fuerza y en aquel momento parecían sólo hechas de gelatina.

—Traeré vendajes.— dijo mi madre balbuceando, tenía miedo de la sangre, y tenía miedo de mí, de seguro ahora me creía una loca maniática. — Esas heridas pueden provocar una hemorragia— dijo como toda la vida exagerando.

Niall asintió y mi madre salió de ahí con paso apresurado, intenté zafarme del agarre de rubio.

—No lo intentes Scarlata– dijo en un suspiro. Estaba molesto. Sólo me llamaba por mi nombre en español, cuando realmente estaba furioso.— Sólo lograrás caerte.

Yo, testaruda como una mula, definitivamente no le hice caso, deslicé mis brazos de su agarre, provocando un ardor peor en mis muñecas cuando rozaron de nuevo rápidamente su piel y pude soltarme por fin, aunque lo hice cayendo de bruces hacia el piso.

—No seas torpe pequeña— masculló Niall intentando levantarme de nuevo.

—Cállate— dije molesta observando el suelo, rehusándome a que Niall me levante.

Él siguió hablando a pesar de mi súplica, pero sólo resonaban en mi cabeza, la voz del juez dando su sentencia mientras golpeaba con aquel martillo su pupitre, dando final al juicio.

Ruth, mi rubia cuñada, había querido quedarse con aquellos bienes que por derecho le pertenecían a mi hija y sin escuchar razones, ni si quiera provenientes de su madre, solicitó ayuda en los juzgados, fundamentando que los bienes de Liam eran únicamente heredados de su padre fallecido y ella no había recibido la herencia justa.

Jamás la había querido como enemiga, menos después de la muerte de Liam, sin embargo el procedimiento del juicio continuó y el resultado salió en su contra. No es necesario decir que una vez acabado, de seguro me quería en mi tumba y eso era ya demasiado, considerando que acababa a la persona más importante en mi vida, aquel que me prometió que jamás se iría.

—Sé que te duele, como a todos. No tienes idea de cuánto me hace falta mi mejor amigo, pero si él lo hizo, fue porque quería que Jessie te tuviera a su lado.

Mi bebé, mi pelirroja bebé, su llanto había roto mi corazón minutos antes, pero no había acudido a ella, era una completa egoísta y mi bebé más que nadie lo sabía.

—Quiero morirme.— dije en llanto, el rubio se sentó a mi lado en el suelo, y con su pulgar limpió las lágrimas y me dejó reposar en su hombro.

—No puedes, piensa en Jessie, por favor no seas egoísta.

—Eso es lo que soy, me odio, él ya no está, se fue.— besó mi coronilla.

—Él te dio su corazón para que vivas, vive por los dos, Scarlett, por favor, no hagas más esto— dijo con la voz apagada.

Tenía razón, pero mi odio hacia mí seguía, que comencé a rasguñarme el dorso de mi mano derecha con mi otra mano.

—Por favor— repitió el rubio tomando ambas de mis manos. Una brisa de aire entró por la ventana, desde pequeña había creído que eran la ayuda de los que ya no estaban pisando la tierra, recordé a Liam y nuestro primer beso, no podía ser egoísta, no esta vez, Scarlett Payne se recuperaría y aquel sería el inicio.

Asentí mirando al rubio, lágrimas brotaban de mis ojos, extrañaría a Liam todo lo que restaba de mi vida, pero no me iría del lado de Jessie.

—Niall, cariño ¿puedes ayudar a Scarlett a hacer sus maletas?— irrumpió mi madre entrando a la habitación por segunda vez.

—¿A qué te refieres con maletas?— pregunté confusa.

—Creo que lo mejor es que vuelvas a vivir conmigo y Sue en Yorkshire.— dijo ella mientras me curaba.— No estás estable acá viviendo sola.
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Sáb 23 Nov 2013, 8:23 am

bbys, ahora les respondo cc:
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Sáb 23 Nov 2013, 8:25 am

Mari escribió:AFSHSJSDK GIA, yo audicionaré, porfavor espérame ccccc: :juay:la idea es perfecta al igual que todas las demás tuyas (?)
Ahorita subo mi audición, ly <3333
maaaaaaaaaaaaaaaari omg. estás acá  ilysm<333333333, ahora veo tu capítulo ccc: 
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Re: listings boys. {resultados}

Mensaje por Invitado el Sáb 23 Nov 2013, 8:29 am

Priscilla.- escribió:

Demi - Niall
Padres Solteros:

Capítulo 3



► By; Priscilla.-


Posiblemente esto no iba a funcionar. Por mas que siguiera intentado, no podía  encontrar el atuendo adecuado para mi primer día de trabajo, y realmente quería dar una buena impresión. No podían permitir que me echaran al segundo día como mi anterior trabajo.
Los Horan eran una familia bien, tenían dinero de sobra... Su casa extremadamente grande y el monto que me iban a pagar por ser la niñera del pequeño Elliot lo demostraban. Y si no necesitara ese dinero para pagar las cuentas que ya tenia en rojo de tantos meses adeudados, y sobretodo, poder cómprame la cámara fotográfica que necesitaba para mi curso, no hubiese aceptado.
Necesitaba lucir acorde... A la situación, y a la mujer que me había contratado. Estirada, elegante, sofistica, y todo lo contrario a mi.
El vestido color crema ajustado a la cintura con una fina cinta negra no estaban a la altura de la rubia alta de hermosa sonrisa que me había citado para revisar los últimos detalles.
Suspire resignada, y me puse unas bailarías a juego que me había regalado mi padre  la Navidad pasada, intentando convencerme a mi misma sobre que eso era lo mejor que podía hacer.
Arrastre mis pies hasta la cocina para prepararme una buena taza de café. A pesar que había insistido, Allison, una de mi mejores amigas y compañera, me había obligado a salir la noche anterior con la intención de festejar mi nuevo trabajo, y como buena obstinada que era, había aceptado a pagarme todo lo que yo consumiera si salía con ella.
Ahora, mis parpados pesaban y reclamaban una buena dosis de café con urgencia, aunque posiblemente deberia estar almozando en este momento.
Una vez lista, tome mi bolso, y salí disparaba de mi pequeño departamento, del cual pronto me echarían sino conseguía pagar la deuda a final de mes.


-¡Sam!-soltó el portero cuando llegue a la planta baja, luego de bajar tres piso por las escaleras gracias a mi fobia inexplicable a los ascensores.


-Robert, juro que pagare la renta... Solo dame tiempo, estoy a punto de ir a mi nuevo trabajo. La paga es muy buena, y a fin de mes podré pagarte la mayor parte de lo que te debo, esta vez será definitivo. No me echaran esta vez. Lo prometo-dije rápidamente, mientras corría rápidamente hacia las puertas que daban a la cochera, intentado evadir cualquier conversación con el hombre que ya me había sentenciado.
Mi viejo y destartalado Volsbagen rojo se encontraba a unos pocos metros, esperando para llevarme directo a mi salvación. Nuevamente, no era el mejor auto en el mundo, pero era mío, totalmente mío. Lo había comprado con los ahorros que había obtenido gracias a mi trabajo de verano, hace ya dos años. Papá no se podía dar el lujo de comprarme un auto, y tampoco iba a permitir que se desviviera para conseguirme uno. Este era perfecto. Todo lo que quería y  necesitaba.
Luego de media hora, estacione frente a la lujosa casa con hermosos jardines y caminos adoquinados. Era tan hermosa por fuera como por dentro. Los espacios eran grandes, modernos y acogedores. Tenían una enorme chimenea que invitaba a cualquiera a acurrucarse en frente bebiendo una enorme taza de chocolate caliente, y una cocina que era el placer de cualquier chef. Mi padre la amaría de seguro.
Una hermosa castaña salio disparada de la puerta principal hasta el convertible que estaba estacionado en el camino frente al garaje, antes que decidiera bajarme. Por su cara, estaba enojada. Demasiado diría yo...


-Te arrepentirás Horan, te juro que te vas a arrepentir.-grito ella mientras se subía a su lujoso auto y salía del camino para perderse en la calle como si estuviese huyendo del mismísimo diablo. ¿Que rayos estaba pasando?
Respire hondo, y me baje del auto, intentando lucir lo mas tranquila posible. Venia a trabajar, solo eso. La vida de esa familia no me interesaba en lo absoluto, salvo el pequeño Elliot. A el cuidaría, e intentaría permanecer lo mas alejada posible de sus padres. Ese era mi objetivo.
Camine hasta la entrada, repasando mentalmente mi cronograma. Hoy tenia una clase en cuanto terminara con mi turno. Se suponía que el señor Horan llegaría su casa alrededor de la cinco de la tarde, y mi clase comenzaría a las seis. Tendría el tiempo suficiente. Todo saldría perfecto y mi vida volvería a ser normal.
La puerta seguía abierta para cuando llegue hasta ella. Un hombre joven, demasiado joven se encontraba apoyado en el marco, con una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro. Su cabello rubio, alborotado y húmedo, hacían resaltar aun mas sus ojos azules que pasaron de mirar a la chica de vestido escotado a mi. Eran tan profundos que tranquilamente, podías perderte en ellos. Unos de sus perfiles estaba salpicado por pequeños lunares que se extendían hasta su cuello. Llevaba puesto unos pantalones de chándal grises y una bata negra atada a su cintura. Parecía recién salido de la ducha.  


-Por fin llegaste-su voz interrumpió mi análisis detallado de su persona haciendo de dirigiera mi mirada directamente a sus labios, tan rosados y perfectos. "Detente Samantha", me regañe mentalmente. Pensar eso no era correcto.-Pensé que Candy me había mentido- Su prima era la que me había contratado. Ella me explico la situación, me mostró la casa, y acordó el pago... El señor Horan era tan hermoso como ella, y posiblemente, Elliot no se quedaría atrás.


-Samantha Miller-me presente extendiendo mi mano en forma de saludo.


-Se quien eres-dijo, ignorando por completo mi mano. La deje caer para que volviera a su lugar original, intentando con todas mis fuerzas no sentir vergüenza... El hombre me estaba humillando.-Niall Horan-se presento, para luego ingresar a la casa, haciendo una seña con su mano para que lo siguiera.- Siéntate, ponte cómoda, mientras yo subo a cambiarme-dijo antes de cerrar la puerta de entraba y comenzar a subir las escaleras hasta el segundo piso.
Me deje caer en uno de los sillones de la sala mientras que esperaba que el mi nuevo jefe con problemas de caballerosidad bajara de su habitación, ya vestido y presentable para poder mantener una conversación coherente sobre lo que debía y no, hacer. Niall Horan no era la persona que me había descrito Candy en uno de nuestro encuentros. El no se parecía nada al modelo de empresario recto... Esto seria difícil. Con un jefe como el todo podía suceder.
Deje que mi mente vagara por la habitación, posiblemente una de mi preferidas en toda la casa, para despejarme un poco y dejar de pensar. Eso podría dañar mi salud mental.
Los sillones de cuero negro combinaban perfectamente con la mesa ratona del centro, circular y de vibro, pulido en las esquinas evitando así, que nadie se cortara con la misma. Un par de cuadros descansaban sobre la chimenea. Puede distinguir a Niall y Candy en algunos... Y por supuesto al pequeño Elliot. Los pisos eran de madera oscura y un enorme ventanal cubría una de las paredes por completo dejando ver el jardín delantero. Esa habitación era simplemente hermosa y relajante. Excepto por...
¡Oh mi Dios! ¿Que se suponía que era eso?
Me removí en mi asiento intentando agudizar la vista hacia la parte trasera de uno de los sillones. Un pequeño objeto de encaje  rojo se encontraba tirado resaltando sobre el piso oscuro. ¿Que clase de pervertido era Niall Horan?
-Oh-lo escuche decir mientras caminaba hasta la prenda para levantarla y meterla en su bolsillo. Se había vestido, por suerte, con un traje gris y camisa blanca.
Mi cara de asco era notable, lo puede notar por la enorme sonrisa arrogante que se había dibujado en sus labios.-Anabella se toma muy enserio nuestra relación... Esto no es demasiado importante Samantha, deja de mirarme así, lo que haga o deje de haber no es de tu incumbencia-soltó. Por supuesto que no era de mi incumbencia pero que mas podía hacer ante eso ¡Habían tenido sexo en la sala! Estaba completamente loco.
-¿Y Elliot?-me limite a decir, cambiando rápidamente de tema antes que mis neuronas explotaran.


-Esta en el jardín. Mi prima lo traerá en unos minutos. A partir de mañana sera tu obligación ir a retirarlo del jardín de niños... te daré la dirección luego. No me gustan las irresponsabilidades, que lleguen fuera de hora, ni las faltas de respeto... Mantente fuera de eso y conservaras el trabajo-Dios, ya lo odiaba. Cinco minutos junto a ese hombre eran suficientes para darme cuenta de lo frío que era. Asentí en forma de respuesta, incapaz de dejar salir ninguna palabra de mi boca. Mi lengua era demasiado terca cuando se lo proponía y posiblemente dejara salir un par de verdades que me mandarían directo a la  calle como la castaña de vestido escodado y dueña de las bragas que me había cruzado minutos antes- Una cosa mas, no te vallas hasta que llegue... No quiero que Elliot se quede solo en ningún momento, y mi trabajo es algo demandante-dijo, para luego caminar hacia la puerta de salida, agitando sus laves en su mano. Ya deseaba ver al pequeño y sostenerlo entre mis brazos para darle todo el amor y cariño. Yo no había tenido una madre, pero mi padre se había encargado de mimarnos por parte de los dos. Pero Elliot no tenia esa misma suerte. Ese hombre no era capaz de amar... Se notaba.  
Solté un suspiro de alivio, como si hubiese estado conteniendo la respiración durante todo este tiempo. Definitivamente este trabajo seria difícil.


-Veo que ya conociste a mi primo-dijo Candy haciéndome sobresaltar. Llevaba una par de bolsas de comestibles en una de sus manos y en la otra a un pequeño niño que se escondía detrás de sus largas piernas.


-Si, creo que ya conocí a Niall Horan-


-No dejes que te intimide, es así con todo el mundo. A veces me da pena... pero es demasiado terco para entender. Solo mantente en el limite y todo saldrá bien... Ya lo veras-explico Candy, dejando las bolsas sobre una pequeña mesa que se encontraba junto a la puerta.


-Eso espero, realmente necesito el trabajo-ella sabia cual era mi situación, había tenido que explicarlo en una de las tantas entrevistas.


-Lo se... Samantha, déjame presentarte a Elliot, el pequeño hombre de la casa-dijo ella dando un paso hacia el costado dejando ver al niño. Me acerque para poder verlo mejor.
Elliot Horan tenia los mismo ojos que su padre, tan azules y tan profundos, pero a diferencia de los de el, estos eran inocentes y brillaban con esperanza y alegría. Una hermosa sonrisa se formo en su rostro mientras yo caminaba hacia el.


-Hola Elliot. Mi nombre es Samantha, pero puedes decirme Sam...-dije agachándome un poco para quedar a su altura. Era realmente adorable, y ya lo amaba sin conocerlo. No me importaba cuan revoltoso o maleducado pudiese ser, ese niño tenia algo que me recordaba a mi misma a su edad.


-Elliot, ella te cuidara. Vendrá todos los días y se quedara contigo hasta que tu papá llegue del trabajo-le explico Candy. Ella me había contado que desde que la ultima niñera había renunciado, ella había sido la que tenia que cuidarlo. Pero ya no podía hacerlo. Había empezado la Universidad y eso le quitaba mucho tiempo.


-Espero que no llevemos bien-dije sin poder despegar mis ojos del niño. Quería protegerlo. Necesitaba hacerlo.
Sentí los pequeños brazitos enroscarse alrededor de mi cuello, mientras que su pequeña cabeza se escondía en mi pecho.


-Mi papi trae a muchas mamis a casa ¿o no tía Candy?-pregunto el pequeño- Pero tu eres la mas hermosa... Espero que papi no se enoje contigo rápido, quiero que seas mi mami siempre-dijo Elliot escondiéndose aun mas entre mis brazos.
La vulnerabilidad del pequeño me hizo sentir un nudo en la garganta. Ese pequeño necesitaba amor. Mucho amor... Y yo quería dárselo.


-Voy a mostrarte mi habitación mami... Veras que soy ordenado y que me porto bien, seguro que querrás quedarte entonces... No soy malo y me lavo los dientes antes de dormir-dijo Elliot, saliendo de mi abrazo para comenzar a subir las escaleras, no si antes asegurarse que lo seguía.-¿Puedes quedarte? Yo quiero que te quedes...-


-Me quedare Elliot, yo voy a cuidarte pequeño...-


-¿Es muy pronto para decirte que te amo?-pregunto inocentemente. Mire a Candy que ya estaba lista para irse, no sin antes regalarme una sonrisa y agitar su mano derecha en forma de saludo.


-Te diré algo Elliot-dije, volviendo mi vista hacia el pequeño. Escuche la puerta cerrarse detrás nuestro y el auto de Candy arrancar- Nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para amar- Nuevamente, sus brazos se enroscaron en mi cuellos mientras que susurraba un pequeño y dulce "te amo".
Elliot Horan acababa de hacerme sonreír con dos simples palabras, luego de que su padre me atacara con su frió temperamento.
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.

El club de los Viernes:
Capitulo 1
Jayden Foster



Posiblemente, ese era uno de los peores días de Jayden Foster. No encabezaba la lista, pero entraba en el "top five".
Luego de una mañana extenuante en el instituto, donde lo único bueno había sido encontrarse con sus amigas y la clase de biología, había tenido que trabajar cinco horas seguidas en el pequeño restaurante del señor Jackson, un hombre un tanto temperamental y gruñón que siempre encontraba un momento para quejarse del trabajo de la muchacha. Jay aun no entendía como seguía manteniendo el puesto, sobretodo ese mismo día, cuando la había tratado de incompetente e inútil. ¡Solo se había olvidado de una orden y había roto un plato!
La castaña se quito el delantal blanco que usaba como uniforme y se limpio la frente sudorosa con su brazo. Por mas que hubiese terminado su turno, el día no terminaba para ella.
Debía hacer un ensayo para Literatura sobre Hamlet y debía conseguir dinero para poder comprarlo, pedirlo prestado, o descargarlo por Internet. Y no contaba con todos los recursos. No tenia dinero, tampoco Internet y ninguna de sus amigar tenia el libro.
Solo le quedaba una opción. La biblioteca.
Apuro el paso, saliendo del local, para que su odioso jefe no la retuviera ni un minuto mas con alguna de sus locuras, y se dirigió a la biblioteca con la esperanza de que su amiga la ayudara en esto.  
Como era de esperarse, el lugar ya estaba desierto. Con suerte habría algún que otro alumno desesperado haciendo sus deberes a ultimo momento. Pero eso a Jayden no le interesaba. Solo rogaba que Georgette aun estuviera en el lugar.
Subió de dos en dos la escaleras que la llevaban directo a la recepción y camino por el largo pasillo hasta llegar al lugar.
Su amiga se encontraba detrás del mostrador, concentraba en sus uñas. Jayden pudo divisar unos frascos de pintura sobre el escritorio y un par de revistas juveniles. El trabajo de su amiga no era tan cansador como ella solía decir cada día.  
La castaña comenzó a caminar sigilosamente con el objetivo de darle un buen susto a su amiga. Le gustaba hacerla enojar cada tanto.

-¡Georgette!-grito la castaña desde la entrada del local. La adolescente, que hasta el momento había mantenido toda su concentración en uñas para no cometer ningún error y salirse de la linea, dio un respingo sobre la silla que ocupaba detrás del mostrador, dejando caer el pequeño frasco de pintura al suelo.

-¡¿Estas loca o que?!-soltó Georgette poniéndose de rodilla para compensar a limpiar el desastre que su pintura de uñas roja había provocado en el suelo- ¡Me mataran! Seguramente, esto lo descontaran de mi sueldo y... Te odio Jayden, juro que te odio-La castaña no pudo reprimir una sonrisa al ver como su compañera de todos los viernes, y amiga protestaba y hacia el intento de limpiar la mancha roja que se hacia cada vez mas grande en la alfombra.

-Lo siento, de verdad lo siento... No fue mi intención. Solo quería asustarte por que no deberías haber estado pintándote las uñas en la hora del trabajo-la regaño Jayden. Solo se llevan unos poco meses de edad, pero Jay casi siempre la trataba como si fuera su propia madre. Georgette puso los ojos en blanca y se dedico a ignorar su comentario, mientras se daba por vencida. La mancha no saldría, ni hoy, ni nunca.

-¿Que te trae por acá?-pregunto cínicamente, mientras esbozaba una sonrisa. Jay solía ser exasperante, pero aun así, la quería.

-Venia a pedirte un favor...-

-Vaya forma de pedirme un favor...  Después de esto, dudo mucho que mi diosa interior quiera hacerte un favor-respondió Georgette haciendo reír a su amiga.

-Pues dile a tu diosa interior que lo siento realmente, y que deje el traje de niña mala por unos minutos para hacerme un favor...-dijo Jayden, y esta vez fue Georgette la que rió.

-Creo que podemos hacer una excepción, solo por que esta bella criatura es buena y solidaria con sus amigas... Y tu encabezas la lista del la amistad de Georgette Hostenberg. junto con el resto del club de los viernes-

-¿Bella criatura?-pregunto Jay con el ceño fruncido y con un tono divertido en su voz.

-Si, bella criatura-afirmo Georgette-¿Cual es el favor que quieres que te haga?-pregunto, volviendo al tema inicial.

-Necesito que me dejes tomar  un par de libros prestados-soltó la castaña con tristeza en su voz, pero sobretodo, avergonzada por tener que pedirle a su amiga que quebrantara una de las leyes mas importantes de la biblioteca. Ella no era socia, ni mucho menos tenia dinero para poder pagarlos. Y los necesitaba con urgencia.-Prometo devolverlos mañana a primera hora... Solo que esto se me esta haciendo algo estresante. No tengo dinero ni para comprar un maldito libro como el común denominador de los adolescentes-El rostro de Georgette se suavizo al escuchar a su amiga. Recordó la preocupación de la castaña en la ultima reunión del club y como les había contado que su padre había sido despedido de la empresa para la que trabajaba.

-¿Aun no consiguió trabajo?-pregunto.

-No-respondió Jayden bajando la miraba hasta sus manos que descansaban entrelazadas sobre su regazo.- Hace dos semanas que lo intenta, y nada... O es demasiado viejo, o no tiene la experiencia necesaria, o simplemente le mienten diciendo que lo van a llamar-explico Jayden.

-Lo siento Jay...-

-No, esta bien. Es solo una mala temporada, sabremos de esto, lo se-

-Claro que lo hará... Puedes llevar los libros que quieras. Luego invento alguna mentira para explicar su misteriosa desaparición... -  

-Prometo que te los voy a pagar, Georgette...-

-Jay, no te preocupes por eso, seguro que ni cuenta se van a dar después de ver la mancha roja en la alfombra, créeme-dijo Georgette moviendo una la mano derecha en un gesto que restaba importancia a la situacion.

-¡Juro que te adoro! Aunque tu me odies por hacerte derrabar esmalte en la alfombra... Gracias Georgette... No se como voy a pagarte este favor, pero lo haré-exclamo Jayden corriendo a abrazar a su amiga que al principio puse resistencia, pero luego lo acepto con gusto.

-Ya se que todo el mundo me ama-dijo ella dándole una pequeñas palmaditas en la espalda mientras comenzaba a reir-Ahora ve por eso libros, antes de que llegue el gruñón de mi jefe y nos mate a las dos por hacer tanto escándalo-

-Gracias-volvió a decir Jayden mientras comenzaba a caminar hacia las estanterías repletas de libros para buscar la copia que ella necesitaba.




***


El ejemplar de Hamlet descansaba en su bolso mientras se encaminaba hasta el departamento que había alquilado su padre hacia mas de cinco años, cuando habían llego a la cuidad.
El sol se había ocultado dando lugar al manto estrellado iluminado por la luna llena. Jayden se prendió la camera que había guardado esa misma mañana antes de salir de su casa, ya que el aire frió comenzaba a penetrar en su piel.
No vivía en el edificio mas lujoso de la cuidad, pero estaban cómodos donde estaban. Ella podía caminar al colegio sin problema, al igual que su hermano. Era un barrio tranquilo,  y la mayoría de los vecinos eran amables con ella y con el resto de su pequeña familia.

-Buenas noche señorita Foster-la saludo el encargado de edifico, que en ese momento se encontraba leyendo el suplemento deportivo detrás de su escritorio.-Hay cartas en su buzón-comento el, sin apartar la vista de lo que estaba leyendo.

-Gracias señor Roberson-dijo Jayden, caminado hasta el pequeño buzón para recoger unas cuantas carta que se había acumulado en el día.
Subió por las escaleras hasta el cuarto piso, y luego camino por el largo pasillo hasta quedar enfrente de la puerta señalizada como "4D". Introdujo el pequeño trozo de metal en la cerradura y luego de girarlo dos veces esta se abrió dejando ver a su padre sentado en el sofá.
Jayden ahogo las lagrimas intentando mantenerse fuerte. Odiaba ver a su padre en esa situación. Lo odiaba. El no se merecía eso. No merecía el despido, ni tampoco el rechazo. Su padre era un hombre bueno y trabajador, y a Jay le sobraban las ganas de insultar a los locos que no lo habían aceptado.
"Si supieran", pensó mientras caminaba hacia el dejando caer su bolso en el sofá junto con las cartas que había recogido a la entrada.

-¿Que haces?-dijo Jayden sentándose junto a su padre. Steve había envejecido diez años en las ultimas semanas. Ya no era ese padre divertido y activo que a Jayden inspiraba.

-No se que vamos a hacer pequeña... Hay muchas cuantas para pagar. Necesito encontrar trabajo pronto- explico el hombre, dejando caer sobre la mesa ratona el pequeño de papel que tenia entre sus manos. Jay puedo ver que estaba lleno de cuentas, números en rojo, otros tachados.

-Papá no te preocupes por eso, yo puedo ayudar... James puede ayudar... entre todos...-

-No quiero que ustedes trabajen para mantener la casa, y para comprar la comida... No es así como funciona Jay-la interrumpió su padre mientras la rodeaba con su brazo para abrazarla.- Sabes que los amo y por eso voy a hacer lo imposible para darles lo mejor... siempre-

-Saldremos de esto junto... Todo se va a solucionar-dijo la castaña aferrándose a su padre, como si fuera la ultima vez. Amaba a ese hombre. No solo por darle la vida, sino también por enseñarle a vivir. Ella no hubiese podido superar el abandono de su madre sino fuese por el.  

-Claro que lo haremos pequeña Jay-dijo dándole un cálido beso en la frente- Mañana sera un día mejor...- Y claro que lo seria. Mañana era viernes, y Jayden lo sabia de antemano.
Se reuniría con sus amigas, en ese pequeño café y disfrutarían de una tarde llena de risas, alejada de los problemas. El club de los viernes era su salida, su escapatoria.

-Mañana sera un día mejor-repitió ella.  
aceptada. 
ooooooomg, pris, ¡qué capítulos! por supuesto que estás aceptada<3333, usaste diall.  omg, escribís hermoso, bai.
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