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destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por Erik. el Miér 30 Oct 2013, 8:51 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Erika Greenwood



Nombre de tu representante:Perrie Edwards
Chico:Harry Styles
Opción 2:Zayn Malik
Escrito de tu autoría:
Mi cap. :3:
Capítulo 4

                          
            
Erika Greenwood




—No puedo…
—Sí, sí puedes sólo que no quieres.
—Enserio, no puedo.
—No poderse levantar de la cama es algo que le podría ocurrir por ejemplo a un paralítico, pero tú no tienes una total incapacidad física, sino desgana y apatía.
—Basta… —Susurré.
Las lágrimas aparecerían de nuevo y eso es lo que menos quería en este momento.
Las piernas no recibían su total función. Algo me decía que no me levantara y otra me decía que sí.
Corazón y cabeza.
Amor y tristeza.
Dolor y Felicidad.
Antónimos pero a la ver Sinónimos por lo menos para mí lo eran.
¿Por qué no puedo volver a ser la de antes? A ya sé; padres muertos, corazón roto, y desapoyo, soledad.
Piezas que no encuentran su lugar para armar algo.
Las gotas pegaban contra la ventana de mi habitación. Estas no paraban de caer, una detrás de la otra. Una hoja húmeda de color amarillo estaba pegada en la parte inferior izquierda de la ventana. El color gris del cielo se podía ver, pero el vidrio empeñado hacia verlo borroso. 

—Estoy sola… —Susurré nuevamente. No dijo nada luego de lo que dije yo por último. Sophie sabía que tenía una enfermedad muy crítica.
—No lo estas… —Habló finalmente. Sentí un peso en la cama, se había sentado en esta.— ¿Qué soy yo? —Un hilo de voz salió de su boca. La estaba matando.
—Siento que soy un estorbo —No la miraría a la cara, me rompería más de lo que estaba.— Te estoy pasando mis problemas, soy horrible, soy un mounstro que no merece vivir jamás. —Lo de “Vivir Jamás” lo dije en medio del principio llanto. Empecé a llorar más de lo que parecía. —Lo siento… lo siento —Repetí miles de veces.
—No te lamentes conmigo. —Me acarició la espalda. — Laméntate contigo misma. Te estás haciendo daño, sonríe, estoy aquí contigo y nunca te dejaré ir.
—Nunca digas nunca. —Empecé con mi apatía.
—Erik, sabes que yo estoy acá para ayudarte, sal a la calle, diviértete, conoce gente, Seb está en el pasado.
—Ya te pareces al Psicólogo. ¡Claro! La vez que me sacaste de esta cama me dijiste que me comprarías café. Pero ¡NO! Me llevaste a un lugar espantoso con olor a enfermos…
—¡No digáis eso! ¡Era por tu bien! ¡Por vuestro bien! ¡Te estabas por suicidar, 23 pastillas! —Explotó.
—¿¡Qué diablos sabes!? ¿Qué pasaría si te cortaría un dedo y no sanaría jamás? ¿Eh? Te retorcerías del dolor, siempre, y no aguantarías la presión. Dejadme decirte, querida amiga, que eso es lo que siento yo. ¿Para qué estoy aquí? Soy fea, inservible, un estorbo, simplemente no hago nada. Quiero irme con mi mamá y mi papá. Sé que estaría mucho mejor allá que aquí. —Al fin y al cabo la miré a los ojos, estaban rojos y cayendo gotas.
—Tu madre ni tu padre quisieran que estés así. Ellos quisieran que sigas adelante, con la frente en alto y diciendo NO al dolor.

Presioné mis dientes con mucha fuerza, mi mandíbula se puso tensa. Me levanté de la cama de un solo movimiento. La ignoré y me metí al baño.
Me puse enfrente del espejo del sanitario, miré mi cara. Ojeras, labios mordidos, pelo desastroso, ojos dilatados, si cualquiera miraría mi cara pensaría que estaría falopada.
Sentí lastima de mi misma.
Miré la taza del lava manos, una lágrima tras otra caían en esta. Levanté la mirada de nuevo al espejo. Dirigí mis ojos a la parte derecha del espejo; ahí había una foto de nosotras dos, tomando un helado la sonrisa en mi cara se veía espectacular, cómo si no hubiera nada más que importara, sólo mi felicidad.
____________________________________________________________________________________________________

—Hija, Sebastián no muerde, acércate más.
Mi mamá es tan orgullosa.
El día de la fiesta de primavera, Sebastián me invitó a la fiesta, obviamente dije que sí, sin dudarlo ni pensarlo dos veces.
Mi papá estaba a la derecha de la escalera, abajo, viéndonos a ambos con la sonrisa en su cara.
Mi mamá estaba enfrente de nosotros dos, abajo igual, con la cámara sacándonos millones de fotos.
Mi cara roja, sonreía a la cámara, luego de una foto le pedía a mi mamá que pare para que nos podamos ir, a mí me importaba, pero a Sebastián le parecía cómico.
—Ok, ok, ya se pueden ir. —Se rindió al fin. Bajamos ambos de la mano hasta dirigirnos a la puerta.
—Temprano, Sebastián. —Pidió mi papá antes de adentrarnos a su carro.
—Sí, señor, cuente con eso.
La mejor noche de mi vida.

______________________________________________________________________________

Abrí los ojos tratando de borrar el recuerdo. Algo me interrumpió.
—No hagáis nada estúpido. —Gritó Sophie detrás de la puerta.
—Cuenta con eso. —Susurré, recordando lo que dijo Sebastián. Sentí los pasos de Sophie alejarse de la puerta.



—Erika. —Murmuró Sophie.
—¿Qué? —Paré de tomar mi jugo de naranja.
Las dos sentadas frente a frete en la mini mesa de la cocina del pequeño apartamento.
Seguí tomando al ver que no hablaba.
—Te iras de aquí. —Soltó de repente.
Escupí el contenido del vaso que yacía en mi boca devuelta de dónde provino.
—¿A dónde? —Apoyé el vaso en la mesada haciendo un poco de ruido.
—A… a un Centro de Rehabilitación.
Quedamos un rato en silencio, y la que lo rompió fui yo.
—¿Qué? —Reí, una carcajada salió de mi boca. —Claro, saldré a primera hora. —Dije con Sarcasmo.
Me levanté de la mesa seguida de Sophie.
—Tienes que tener cuidado médico. No me mientas, haya dentro del baño te habrás metido pastillas a la boca.

Gemí, no podía hurgar mis cosas. Pero las necesitaba, si no ahora mismo estaría postrada en cama, nuevamente.

—No, yo no iré a un lugar dónde te meten jeringas y tranquilizantes por el… —Me interrumpió antes de que diga la última palabra.
—Sin lenguaje vulgar, por favor.
—Por el trasero. —Terminé mi oración.
—Es por tu bien, por favor. —Suplicó— Conocerás personas nuevas, recibirás tratamiento. Dime… ¿Qué prefieres? ¿Vivir así? O ¿Vivir mejor? Te cambiará.
—¿Y qué tal si no?
—¡Deja el negativismo para otro momento! Ya lo pagué, así que coge tus maletas y vámonos.
—¿Cómo que coge?
—Las armé por ti, sabía que no querrías ir. Tienes 20 minutos para darte un baño, cambiarte y, despejar la cabeza.
—¡Agh! —Bufé.

Tomó mi maleta y la metió en el baúl del carro de color carmesí. Yo estaba cruzada de brazos mientras veía cómo preparaba el carro para irnos, hubiera estado fumando o tomando algo para relajarme pero me lo impidió me quitó todo, menos mis amigas, sin ellas me agarraría un ataque y no soy esquizofrénica pero igual necesitaba mis pastillas. No podía verla a los ojos, no soy rencorosa, pero estaba molesta… ¡furiosa! Me lo hubiera dicho una semana antes o por lo menos ayer que me iba a internar en un loquero pero no, sólo unos minutos antes que partiéramos. 
Las gotas caían sin cohesión. Una cada un minuto. 
Mojaban mi campera de pana negra y mis tenis negras, que por cierto estaban muy gastadas. 
Yo salía a la calle, no era un vampiro que estaba en su casa siempre. Tal vez salía al jardín trasero del departamento para ver a los niños jugar (hay un mini parque), o tomar un poco de aire. 
Una vez alguien se me acercó. Las pocas palabras que decía ahuyentaron al chico, que por cierto agradecí mucho. 
Subía al porche carmesí de Sophie para marcharnos. Miré la ventana y no despegué ni un momento la mirada de ella, me gusta la lluvia, me gusta el frío, me gusta lo opaco, siempre fue así. Por una rara razón podía sentirme yo misma. El viento, por rara razón, lo sentía lejano, cómo que antes me encantaba que pegara en mi cara y desparramara mis cabellos, pero ahora ni la más mínima brisa me gustaba, detesto el viento. 
Sí una persona me ve y habla conmigo de corazón a corazón creo que no la asustaría tanto cómo mi apariencia. 

—No pelees.
—No podría levantarle la mano a alguien.
—Te quiero…
—Yo también, pero…
—Nada, ahora entra, te veré en unos meses.
—Pucky…
—No lo hagas difícil. —Me abrazó.
—Adiós.

¿Cedí rápido? ¿Tan rápido? O por dios, ¿Qué haces Erik?
Tomé mis dos maletas, había un mundo de personas, chicas.
Una chica pasó por mi lado, ¡NO TENÍA CARNE! Era puro hueso, ¿Dónde me metiste Eughine?
Seguí mi camino hasta una gran bola de chicas mirando a un punto fijo. Todo aquí daba miedo, era blanco, vacío.
—1, 2, 3, probando —Se escuchó en medio de las chicas, me metí entre medio de todas para llegar hasta el centro.— Bien… bienvenidos a nuestra clínica de rehabilitación en la cual todas ustedes podrán mejorar en lo que respecta a sus problemas. Bien, también me gustaría anunciar unos alumnos de intercambio que vinieron de Manchester hasta Londres para apoyarlas y ver como progresan ellos también.— Señaló hacia una dirección. Me paré de puntitas para ver a quién señalaba, eran 10 chicos, aproximadamente.— Bien, la lista de psicólogos según su problema está en el tablón al fondo. Al lado estará la sala en la que se encuentra cada psicólogo e irán a conocerlos. Deben dejar las maletas aquí ya que tenemos que inspeccionar que no lleven cosas afiladas, pastillas, vidrios o algo que se pudiese romper fácilmente.
Bien, un psicólogo, lo podría aguantar… pero lo último me cayó muy mal. ¿Sin pastillas? ¿Café? ¿Nada? Esto será todo un duelo.
Caminé hasta la lista de psicólogos, pedí por lo menos un nombre complejo. No solté mi maleta y no la soltaría.
Con mi dedo señalé todos los nombres deslizándolo hacia abajo para encontrar el mío.
Erika Greenwood à Harry Styles.
¿Harry Styles? El nombre tiene estilo. Espero que sea joven y que no sea un patán.
Seguí con mi dedo esta vez deslizándolo a la derecha.
Sala 9.
¿Tendría que ir ahora? Ni una lista de instrucciones que desubicados. Miré a mi izquierda y varias de las chicas que se fijaban en la lista, cuando se encontraban se dirigían a un pasillo. A ir a ese pasillo se ha dicho. —Sala 9, sala 9, sala 9— me repetía buscando los números de las puertas —Sala 8, y sala 9— Me paré enfrente de esta.
Tomé confianza, y toqué la puerta. Escuché un “Pase” detrás de esta. La voz, esa voz.
Giré el picaporte y entré. Hojas apiladas en el escritorio. Cuadros universitarios. Olor a sahumerios.
Pasé por completo y cerré la puerta detrás de mí. El chico de rulos detrás del escritorio miraba una tablilla y anotaba algo.
Fingí una toz para que notara que estaba ahí. Al subir su mirada me quedé totalmente perpleja, los ojos verdes, su nariz, sus labios curvados en una sonrisa y los dientes blancos en una hilera. ¡Cursilerías!
—Señorita… —Se paró de su asiento para saludarme. Espero que completara la frase.
—Greenwood. —Las palabras salieron cómo si no las pensara, con total frialdad.
¿No sabía mi nombre? ¿Qué clase de Psicólogo no sabe el nombre de la paciente? 
—Greenwood. —Aun así le hubiera contestado de mala manera la sonrisa no se iba de su cara, hizo un ademán con sus manos para que me sentara. De verdad la puerta y el escritorio estaban a una gran distancia.
Dejé mi maleta celeste en una esquina, y me senté dónde él me había indicado. Tomó asiento nuevamente, al ver mi cara su sonrisa encantadora se fue desvaneciendo.
—Tenías que dejar la maleta. —La señaló con una ceja arqueada.
—Ni loca. —Respondí otra vez con frialdad.
—Muy bien… —Susurró seguido de un suspiro para relajarse—. Nombre completo señorita Greenwood. —Preparó una hoja con muchos nombres.
—Jane Erika Greenwood, pero señor dígame Erik. —Me acomodé en la silla con rebeldía.
—Erik —Cerró los ojos para no soltar algo que no lograba saber lo que era—. No me digas señor, dime Harry. ¿Cuántos años tienes?
—17.
Frunció el ceño, yo retorcí una ceja.
—¿Qué? —Pregunté.
—Nada. —Siguió anotando—. ¿Londinense?
Asentí.
—Muy bien… —Me vio tensa y enojada— Déjame presentarme, soy Harry Styles, tengo 19 años, y seré tu amigo.
—Cualquier Psicólogo dice eso, dejadme decirte que ya pasé por muchos y no, no serás mi amigo.
Qué cruel, pero cierto. Todo los Psicólogos hablaban contigo y luego ¿Qué pasa? Fácil… Sedantes.
—Ok llámame cómo tú quieras, pero yo seré el que te… —Lo interrumpí. Típica presentación.
—“Escuche, apoye, y no te dejaré sola en esto. Quieras o no serás mi amiga” pero luego cuando te encariñarás conmigo te abandonaré, porque en algún momento saldrás de este manicomio, estarás sola en esto sin nadie, porque tu vida es una mierda, así será. —Lo último lo agregué yo, situación incómoda, no sabía cómo reaccionar sólo se movió en el asiento.
—Erika… yo no lo haré. No soy cómo otros, los otros tal vez sean muy viejos y malvados ya que están acostumbrados. Pero déjame decirte que soy joven y apenas estoy empezando con esto, yo te ayudaré a salir del hoyo negro sin salida que estás metida… —Se acercó a mí al ver cómo las lágrimas salían, se arrodilló al lado de mi—. Seré tu soga y cada día treparas y verás la luz cuando llegues a la sima. ¿Bien?
Asentí.
—¿Cómo te sientes? —Tomó una silla para sentarse a mi lado.
—No lo sé… —Bajé la mirada mientras más lágrimas salían de mis ojos.
—¿Cómo que no lo sabes?
—No estoy bien, no quería estar aquí.
—Esto es diferente… dime la verdad ¿A qué temes?
—A qué me encariñe con alguien y me abandonen cómo lo hicieron mis familiares y amigos. Yo… no soy fuerte.



Bueno, nunca puse como mi representante a Pezza :3 creo que será esta vez. Espero que te guste cualquier cosa me avisas. Adiós!
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por Invitado el Miér 30 Oct 2013, 8:55 pm


Maybelline Kugler


Nombre de tu representante:Rachel Hurd-Wood
Chico:Niall Horan
Opción 2:Otro artista|Bradley Will.
Escrito de tu autoría:

Oh Gemma|Harry Styles:
Gemma Cooper; hermosa, audaz, peligrosa, directa. Esas palabras la describían perfectamente Gemma era hermosa su cara tenia rasgos finos, su cuerpo era digno de envidiar y sus ojos, color avellana hipnotizaban. Mientras que con su personalidad era algo diferente como dijeron arriba “audaz, peligrosa y directa” nunca tarda en decir las cosas, si alguien hará una actividad que contenga peligro ella participara.

— Gemma, debes de despertar tienes trabajo hoy — Algo que la joven nunca mencionaba era a su hermano cinco años mayor que ella.Contando con veintidós años entonces sí, Gemma tiene 17 años.
Su cuerpo le dolía, pensó en lo que había hecho hace dos semanas “si, esa caída en caballo no fue nada agradable”. Gemma tenía un enorme amor por los caballos siempre le encantaron demasiado tal vez por ello trabajaba en una tienda de mascotas; su trabajo consistía en cuidar a los animales de la tienda y atender a la clientela; su jefa era bastante agradable rondaba por los setenta años mas Gemma tenía un extraño presentimiento sobre ella.

— Querida, saldré a una cena con mi familia te encargo el local recuerda cierra a las siete, ni más ni menos —

La chica asintió, sonriendo “le encantaba tener la tienda para ella sola y más cuando cerraban temprano”. Así podría salir al parque que estaba en frente y no tendría por que preocuparse de caminar o pagar un camión para llegar al maravilloso parque del centro.

— ¿Gemma? eres tú —

Un muchacho había entrado al local, era alto, castaño, con unos hermosos ojos verdes; tal vez si Gemma no fuera olvidadiza lo recordaría pero no podía mas había algo en el que le intrigaba. Pero el la veía de una manera “tierna y dulce” con una sonrisa que hizo suspirar a las “femeninas” del pasillo dos, de cuatro que había.

Gif.:

Perdón por que el capítulo este corto mi inspiración se fue(?) bueno, te amoú Lucibú(?
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por bwiyomi. el Miér 30 Oct 2013, 8:59 pm

presiento que esta nc tendra exito bc la escribiste tu lu
ya lei las reglas y por eso te dire que me da paja dejarte gif de monsters inc but imaginate que esto es un gif de sully desmayandose (?)
ahque, quiero ir por jariana but idk :meh: tengo que ponerme a pensar bc habra competencia, i know, i know :meh: ayyoquese, audicionare por jariana y segunda opcion sera zariana omg.
pd; ame la idea._. nunca mencione esto en todo mi comment pero la ame la trama me deja asi bien y me dan ganas de escribir
te amo<3
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por totoro. el Jue 31 Oct 2013, 10:12 am


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Nirvana Mavor.


Nombre de tu representante:Kaya Scodelario.
Chico:Louis Tomlinson.
Opción 2:Logan Lerman.
Escrito de tu autoría:
My hero||Logan Lerman:
Capítulo 1.

La cegadora luz se filtró por las ventanas de la habitación, haciendo que Kathleen despertara, sus ojos se abrieron de par en par, volteó a su izquierda donde se encontró junto al hombre con el que había pasado la noche. Trató de moverse pero una de las manos de él la tenía sujeta de la pierna derecha.

Posó su mirada en el reloj de la mesa de a lado, 8:30 am, marcaba este. Había sido una noche bastante agitada, por suerte consiguió un cliente y ganó 80 dólares, lo que necesitaba para pagar la renta. Mientras estaba absorta en sus pensamientos el hombre desconocido se movió y despertó.

-Estuviste genial a noche muñeca –le dijo al oído- Si fuera por mí nunca te dejaría ir.

-Pero tienes que –dijo Kathleen.

-Bien, vete ya que mi esposa vendrá en una hora –él se levantó y empezó a vestirse. Kathleen lo imitó. Él la llevó hasta la puerta, era un día soleado aunque había unas nubes que amenazaban con cubrir el sol.

Ella salió de la casa con los 80 dólares en el bolsillo, caminaba por una avenida cuando su estómago rugió. “Tengo que comer algo” pensó, “Pero no puedo gastarme ni un centavo de los ochenta dólares” se reprimió. Pasó frente a una panadería, el olor era exquisito que hizo que la castaña frenara para olerlo. Una familia adinerada salió de la panadería, una señora con dos niños pequeños, los cuales al pasar a su lado se alejaron lo más que pudieron de ella mirándola desdeñosamente.
Buscó en los bolsillos de su desgastado sweater si tenía algo de dinero olvidado, nada.

-¿Vas a comprar algo? –preguntó el vendedor.

-No –negó con la cabeza

-Entonces vete, no quiero a alguien como tú frente a mi tienda –espetó el hombre haciendo que

Kathleen siguiera su camino. Llegó a un pequeño parque y se sentó en una de las bancas.
Observó a muchas personas, todos se veían felices, compartiendo con su familia el hermoso día. “Familia” pensó ella “Cuando se aburren de ti te dejan abandonado”.

Se recostó en la banca fijando su vista en el cielo, el sol calentó su cuerpo en minutos, la brisa le despeinó el cabello. Pasados unos 10 minutos sabía que no podía quedarse más tiempo, así que retomó su camino hacia el edificio donde vivía. Entró siendo recibida por el portero.

-¿Sabes dónde está el señor Murs? – preguntó al portero.

-Está en tu piso. ¿Tienes el dinero? –preguntó amable.

-Sí, ya reuní los 2,000 de la renta –dijo la castaña sonriendo.

-Me alegro –sonrió este y dejó que Kathleen continuara su camino.
“En mi piso” pensó Kathleen “¿Y si ya me desalojó?” subió las escaleras lo más rápido que pudo cuando ese pensamiento cruzó su mente. Recorrió el pasillo de su piso rogando por encontrar al señor Murs. Cuando llegó frente a su apartamento observó cajas esparcidas por el suelo. “Oh no” se lamentó la castaña creyendo que la habían desalojado, pero se dio cuenta, al acercarse más, que esas no eran sus cosas y su puerta seguía cerrada, pero la puerta del apartamento continuo no.

-Bien señor Lerman espero que el apartamento sea de su agrado –dijo el señor Murs saliendo del apartamento acompañado de un joven.

-Sí, es perfecto –dijo el joven, el cual Kathleen no pudo ver bien.

-Oh señorita Scodelario –exclamó el señor Murs al fijarse en Kathleen- ¿Tiene el dinero?

-Si, en mi apartamento –respondió ella metiendo la llave en la cerradura- Ahora se lo traigo –entró al pequeño apartamento que solo consistía en una pequeña cama, una ventana, un mueble con espejo, y un baño. Kathleen se dirigió al mueble, abrió una gaveta, sacó un fajo de billetes y salió de nuevo.

Aquí tiene señor Murs, y gracias por esperarme –agradeció entregándole el fajo de billetes junto con los 80 dólares, él sonrió.

-Bien –dijo el señor Murs examinando el fajo- Kathleen te presentó a Logan Lerman, será tu nuevo vecino –dijo cuando hubo terminado de contar el dinero y el joven apareció.

Tenía unos hermosos ojos azules como el mar, su cabello era azabache y tenía buen porte. Logan se acercó y estrechó la mano de Kathleen.

-Kathleen –pronunció- lindo nombre –dijo haciendo que las mejillas de esta se ruborizaran.

-Gracias –murmuró ella.

-Tengo que seguir, así que los veo luego –el señor Murs se marchó.

Kathleen estaba a punto de entrar a su apartamento cuando la voz de Logan la detuvo.

-¿Quisieras ayudarme? Es que me faltan muchas cosas –dijo.

Kathleen lo pensó. “¿Ayudar a un completo desconocido a meter sus cosas a su apartamento o dormir en una cama lo suficiente para reponerme de anoche?”

-Está bien –dijo sorprendiéndose de lo que había dicho.

-Gracias –sonrió Logan dejando ver sus perfectos dientes blancos.

Kathleen entró con una pequeña caja al apartamento de Logan, se fijó que su apartamento era un poco más grande que el de ella.

-Y… ¿Hace cuánto que vives aquí? –preguntó Logan entrando también.

-Solamente dos años, estoy aquí desde que tengo 14 –respondió Kathleen- ¿Por qué te mudaste aquí?

-Larga historia. Mis padres querían que siguiera con la empresa de la familia y yo bueno… eso me aburre un poco así que me fui –el entró con dos cajas grandes, que hubieran caído al suelo si Kathleen no las sujeta a tiempo- Gracias.

-¿Quieres ir a comer? Muero de hambre –dijo Logan cuándo todo estuvo adentro y ordenado.

-Yo, no puedo –dijo Kathleen.

-¿Por qué? –preguntó Logan acomodando las últimas cosas.

-No tengo dinero –dijo en un murmullo casi inaudible, pero Logan la escuchó.

-No te preocupes, yo invito. Así te agradezco por haberme ayudado. Y no aceptaré un no por respuesta –dijo al ver que la castaña iba a replicar.

-Está bien. Gracias –Logan hizo un ademán para que ella pasara primero, cabizbaja Kathleen pasó rozando su mano y sintiendo una corriente eléctrica. Logan cerró la puerta del apartamento y juntos bajaron hasta salir del edificio.

Caminaron en silencio hasta llegar a un restaurante barato, Logan como todo un caballero le abrió la puerta a Kathleen y ella sonriendo pasó. Se sentaron en una mesa frente a la ventana, de la cual se podía ver el parque en donde la castaña había estado minutos antes.

-¿Qué van a ordenar? –preguntó una camarera llegando a la mesa.

-Yo quiero un hamburguesa con papas fritas y una Coca-Cola, por favor –respondió Logan, la mesera lo apuntó y seguido se giró hacia Kathleen.

-Lo mismo, por favor –respondió.

-Bien, en un momento les traigo sus órdenes –dijo la mesera apuntando en su libreta y seguido de eso se fue.

-¿En qué trabajas? –preguntó Logan después de unos segundos de silencio.

-Yo… -Kathleen palideció. “No puedes decirle que eres prostituta ¿Qué pensaría de mí? vamos, inventa algo” pensó- Trabajo de… mesera, en la noche –“Si claro, no podías haberte inventado algo mejor”

-Oh, yo mañana saldré y veré si puedo conseguir algo –Logan hizo una mueca y la oji-verde rió.
Cuándo la comida llegó, Kathleen intentó disimular su hambre, intento fallido ya que cuando la mesera puso frente a ella la hamburguesa, se le lanzó de tal manera que casi deja caer su vaso. Logan hacía reír a Kathleen de una manera que nadie había podido ser capaz durante muchos años, con él Kathleen se sentía comprendida, segura y ella misma.
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por bwiyomi. el Jue 31 Oct 2013, 2:51 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
May Loveless.


Nombre de tu representante: Ariana Grande.
Chico: Jai Brooks.
Opción 2: Harry Styles.
Escrito de tu autoría:
aquí:

brooklyn marie evans manchester liam james payne smith

Una castaña cuyo nombre era Brooklyn se encontraba tumbada en su cuarto pensando en alguna idea para su nuevo video. Efectivamente la chica era una Youtuber y normalmente subía videos de ella peinándose, dando tips y su vestimenta para específicamente una estación del año. Las ideas no le llegaban y la desesperación la estaba empezando a alterar, no podía pensar en otra cosa que no fuera el, ella nunca quiso lastimarlo ni mucho menos irse sin una explicación pero no podía afrontarlo, no quería ser marcada como “La chica que destruyo a Liam Payne” por eso y mil razones, nunca hicieron pública su relación y ahora así estaba la situación; él estaba en alguna parte del mundo y ella estaba en su casa. Recuerda perfectamente esa noche, estaban los dos en el cuarto de Liam, habían preparado una guerra de almohadas y se estaban divirtiendo como nunca, era una de las pocas noches que Liam estaba libre de trabajo y quisieron aprovecharla juntos, ni ella misma recuerda que paso y al siguiente día se encontraba en su casa sollozando tan fuerte que asusto a su hermana, él le mensajeo, le llamo y Brooklyn nunca se dignó a contestarle nada. Nadie se enteró hacia donde se fue pero gracias a sus videos, su ubicación era teóricamente obvia y por primera vez en su vida, no le dio importancia si Liam se ponía a ver uno de sus videos descubriendo donde rayos se encontraba. No tenía mucho que hacer en California, ni si quiera le daban ganas de comprar, algo demasiado raro en ella ya que parece la chica es una obsesionada con las comprar pero no es para nada presumida, engreída ni egoísta al contrario, es demasiado dulce, graciosa y humilde. No tenía en cuenta cuantos días o meses han pasado desde lo que paso con Liam pero al parecer ya se había acostumbrado a estar sin él. Abrazo a su peluche de Stitch ya que era lo único que podía abrazar en esos momentos, su hermana no se encontraba en casa y ya no tenía novio, al cual perdió por su culpa. Liam tenía todo el derecho de odiarla y si algún día volviese a encontrárselo, le daría igual si el la insultara porque ella se merece eso y más o eso es lo que ella piensa.

♡ ♡ ♡ ♡ ♡ ♡

Ni la misma castaña entiende cómo es que llego al centro comercial, la cruda verdad es que no tenía nada mejor que hacer que despejar su mente viendo ropa. Caminaba tranquilamente regalándoles sonrisas a cualquiera que la viera, para muchos podría ser un acto algo raro pero así era la chica y no le daba pena, su tranquilidad se rompió al escuchar los gritos de muchas chicas, algo que realmente desconcentro a Brooklyn, se acercó queriendo ver la razón de tanto griterío y noto que estaban rodeando una tienda donde vendían electrodomésticos; incluyendo las televisiones. Efectivamente era una entrevista de nada más ni nada menos que: One Direction, dirigió su mirada en donde se encontraba su exnovio y estaba sonriendo como nunca, saludaba a la cámara, le regalaba besos y Brooklyn sintió una punzada en su corazón, que si estaba arrepentida, sí, pero hizo lo que hizo y ya no había vuelta atrás. Las chicas estaban realmente atentas a todo lo que decían, hasta que algo fue lo que logro llamarles la atención.

—Y bien chicos ¿Cuál sería su lugar perfecto para ir a descansar y dejar el trabajo de lado? — les pregunto su entrevistador.
—Probablemente iría a mi casa, ya sabes a estar con mi familia— comento el rizado de la banda cuyo nombre era Harry.
—Concuerdo con Harry— ahora dijo Louis a lo que Zayn dijo lo mismo.
—Creo que probablemente iría a lugares como Los Ángeles, California o Miami, lugares donde pueda relajarme ante el sol y la playa— dijo emocionado un rubio llamado Niall, Liam estuvo de acuerdo con él y Brooklyn no supo que pensar ¿Qué pasaría si Liam fuera a California y se encontrara con ella? No, no y no. La chica negó varias veces ante su loca idea y se fue alejando lentamente del local, ¿Por qué le tuvieron que llegar esos pensamientos en ese mismo momento? Antes de esto, ella estaba perfectamente bien y ese día, sus pensamientos estaban preparados para atacar a la chica, simplemente increíble. Gruño de la desesperación y volvió a su casa, estaba cansada de pensar en el todo el bendito día.


♡ ♡ ♡ ♡ ♡ ♡

Después de pensar en Liam, Liam y más Liam, la chica se dignó a grabarse a sí misma para su nuevo video. Por alguna razón le sorprendió el hecho de que nadie se haya enterado de la relación de Liam y Brooklyn, ya que ella como Youtuber, era algo famosa, no del todo pero algún video suyo llego a los un millón de visitas. Se tomó una ducha y el agua la tranquilizo, se quedó un poco más de lo normal ya que la presión la estaba comiendo por dentro y fuera, se tranquilizó por el hecho de que apenas tenía diecisiete años y eso la convertía en una adolescente, por pura suerte estaba de vacaciones y no se tenía que preocupar por nada que tenga que ver con el instituto. Se puso su pijama y bajo a comer algo, se hizo una de esas sopas instantáneas que para ella sabían deliciosas, en cambio a otra gente ni les dejaban comérselas. Espero a que estuviera lista y se la llevo a su cuarto ya que sería noche de películas —noche de películas— pensó la chica, eso hacía con Liam, argh, de nuevo pensando en Liam, la castaña se golpeó mentalmente ya que lo único que estaba haciendo era darle muchísimas más vueltas a las cosas y eso no le ayudaba, tenía que superarlo de una maldita vez pero se le hacía imposible, la gente no entendía que ella apenas tenía diecisiete años, ni si quiera era mayor de edad, había cosas que ella aun sabia con esa actitud como ser una experta en el amor, ¿Qué hubieran hecho en su lugar? Sin saber nada más que hacer, se volvió a golpear mentalmente y dirigió toda su atención a una de sus películas favoritas: Harry Potter.
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por valkyrie. el Jue 31 Oct 2013, 3:20 pm

Ana i hate you so much bc dije 'me voy por el artista libre y hago jakoirse, y segunda opcion styles b me guste Harry x Sersh' y luego llegas tu y arruinas mis oportunidades soooo, luc, amé la idea, creo que e voy por harry, segunda opción zayn y blah, blah. *inserte gif de moster, inc* luego dejo todo, bai:c
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por ~Lucy~ el Jue 31 Oct 2013, 6:23 pm

holiscrayolis escribió:

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Julie Edwards.


Nombre de tu representante:Shailene Woodley.
Chico:Logan Lerman.
Opción 2:Niall Horan.
Escrito de tu autoría:
Capítulo 2 | Bring me to life | NC:
Capítulo 02
The place of my unhappiness.


»Stephanie Marie Brown.

Abrí los ojos con miedo y la luz del día me encandiló, de inmediato los cerré y me los tallé con mis manos para que bajara el ardor. Después de unos 15 minutos seguía sin descubrir mis ojos, tenía miedo que al volver abrirlos amaneciera en el bosque de siempre, como los días anteriores.

— Que esté en mi cuarto, que sea mi casa. — Murmuraba constantemente para mí misma, bueno creo que eso es muy obvio, estaba sola y al parecer siempre lo estaría.  

Conté mentalmente hasta tres y finalmente me decidí por enfrentar la realidad, al terminar de observar mi alrededor me desilusioné,  árboles por aquí y por allá, yo me encontraba debajo de uno con flores rosadas, era el más hermoso de todo el lugar, la única parte que estaba lo suficientemente lejos y solitario como para poder lastimar a alguien.
Mis manos me temblaban al igual que mi labio inferior, estas eran señas de que me iba a echar a llorar, pero tenía que ser fuerte, tengo que ser fuerte.  Sin embargo no lo logré. Se escapó un sollozo de mi boca seguido de muchas lágrimas que lograron empapar todo mi rostro, odiaba esta vida.  
Cuando logré calmarme me puse el conjunto que tenía el día anterior que constaba de un vestido blanco con algunas flores que lo adornaba y me llegaba arriba de la rodilla, una chaqueta de cuero beige y unos tacones negros, lo había dejado detrás de una piedra para que no se me arruinara ya que después de cada transformación si la conservaba puesta terminaría rota; traté de acomodarme el cabello lo mejor posible, tomé mi bolso  y me encaminé a mi departamento, que sólo utilizaba para cambiarme de ropa o para asearme, casi ni estoy ahí, en el día trabajando y en la noche merodeando en el bosque.
Duré caminando una hora y me arrepentí de haber llevado unos tacones tan altos, me dolían los pies y creo que al día siguiente tendría ampollas en ellos. Me paré cuatro cuadras antes para llegar a mi vivienda y me sobé los pies, realmente me dolían, decidí quitarme los tacones, los tomé  con la mano derecha mientras que con la otra agarraba mi bolso y continué con mi camino.
Llegué al edificio donde se encontraba mi departamento, entré y saludé a Tom, el portero del edificio, y tomé el ascensor, estaba demasiado exhausta, lo último que quería hacer era subir escaleras, oprimí el número 5 y este comenzó a elevarse. Se abrieron las puertas y al instante salí ansiosa por tirarme a mi cama y dormir todo el día, pero eso no era posible porque a las 12 del mediodía  tenía que ir a trabajar.
Saqué el llavero de mi bolso e inserté la llave en la puerta. En cuanto entre tiré todo lo que tenía cargando,  corrí a la cama y me lancé encima de esta. Agarré mi celular del mueble de al lado de mi cama, me acomodé boca abajo poniendo una almohada debajo de mi barbilla y revisé la hora. 10:30 a.m. Marcaba la pantalla de este. ¿Tan rápido se pasó el tiempo?
Me levanté de la cama perezosamente y me metí a la ducha para relajarme porque lo necesitaba, salí con mi bata rosa puesta y busqué mi uniforme con el logo del lugar, que tenía que usar. Me cambié, me agarré el cabello en una coleta mal hecha con una liga, metí mis pies en unos zapatos MUCHO más cómodos que esos horribles tacones altos que había utilizado, e hice todas esas cosas para estar limpia y verme presentable.
Al terminar agarré otro bolso que tenía y metí en este todo lo que necesitaba que, por cierto, no era mucho. Salí del edificio y tomé un taxi, el trabajo estaba muy lejos como para ir caminando aparte seguía cansada, a veces suelo ser muy perezosa.
Luego de cuarenta minutos de camino muy aburrido, al fin llegamos a “Il piacere di mangiare”, que quiere decir, “El placer de comer”.  Le pagué al taxista y me introduje al lugar. Era el restaurant más famoso de la ciudad, por lo tanto siempre tenía mucha clientela y hoy no sería la excepción, llegué con Marie, que era la hija del dueño del restaurant, ella estaba detrás del mostrador cobrando las órdenes, estaba muy ocupada pero tenía que informarle que ya había llegado si no me contaba como falta y me descontarían eso de mi salario.

— Hola Marie. — dije tocándole el hombro para que se diera cuenta de mi presencia. — Perdona la interrupción, sólo quería avisarte que he llegado a mi turno.
— ¡Oh!, no te preocupes Steph. — dijo comprensiva. — Que bueno que has llegado porque hoy hay mucho trabajo que hacer.
— Eso no es novedad. — musité pero al parecer ella me escuchó.
— Ya lo sé, pero ¿quién nos culpa por hacer la mejor comida Italiana de todo el mundo?
Reímos, a veces Marie era muy exagerada.  Su padre llegó e interrumpió la charla, si así podría llamarse, que teníamos.
— Bueno señoritas,  basta de charlar. Menos plática y más acción. — Cuando dijo esto dio dos aplausos que hizo que me exaltara.
— Steph, ya oíste al señor gruñon. — Sólto una risa por el apodo que se le ocurrió ponerle a su papá, mientras que él hacía cara de ofendido, yo sólo reía por los gestos que hacían. — ¡Manos  a la obra!
Tomé un mandil para colocármelo y agarré de uno de los cajones del mostrador una libreta y una pluma y me puse en marcha con mi trabajo.


{…}


Platos por aquí, comida por allá, ordenes por acá. Había demasiado trabajo, pero siempre tiene que terminar.

— ¡Hey! — Escuché a lo lejos, pero no distinguía de quien era la voz. — Steph. — Y eso contestó mi duda, Marie era la única que me llamaba así. — Ten, come algo, es momento de que descanses. A parte ya casi no hay clientes.
Me arrimó un plato de spaguetti, mi favorito. Con todo el ajetreo del día ni siquiera desayuné ni comí, creo que era hora de llenar el hueco que tenía en el estómago.
— Gracias. — le dije con una sonrisa en el rostro y empecé a comer la delicia que había en el plato.

Me tocaron el hombro y volteé, era Marie.

— Steph, perdona que te interrumpa, pero en la mesa dos hay un nuevo cliente y tú sabes que no se atenderlos bien.
Huy que si no sabía atenderlos. La última vez que repartió las órdenes terminó echándoles encima la comida y se ganó un gran regaño de parte de su padre.
— Tranquila, está bien. Yo voy — dije para que se tranquilizara. — De todos modos, ese es mi trabajo.
Llegué a la mesa dos donde se encontraba un chico como de mi edad, era muy apuesto.
— ¡Bienvenido a Il piacere di mangiare! —comencé con el típico saludo pero con la cabeza gacha, sólo estaba ahí para atender no para socializar. — ¿Qué desea pedir?
— Primero quisiera saber el nombre de la hermosa señorita que me está atendiendo.
Volteé a verlo, él tenía una sonrisa de lado en el rostro, de inmediato me ruboricé y volví mi vista al suelo.
— Stephanie. — Murmuré entredientes, una de las reglas del restaurant era no platicar con los clientes dentro del trabajo.
— Bonito nombre de una hermosa chica. — Dijo viéndome fijamente.
Yo me encontraba totalmente roja.
— Gracias. — Susurré.
— Creo que ya sé que pedir. — Vio el menú y luego se dirigió hacia mí. — Stephanie sería muy amable de traerme una pizza de pepperoni con extra queso para llevar.

Amable, educado y apuesto. ¿Qué más puedo pedir?
¡¿Pero qué diablos estoy pensando?!
¡Concéntrate Steph!
Vaya, creo que me estoy volviendo loca, hablando conmigo misma.

— Si quiere puede decirme Steph. — ¡¿Qué?!, enserio creo que estoy perdiendo la cabeza. — Enseguida se la traigo.

Llegué a la cocina donde dejé el pedido a Lore, la cocinera. Marie llegó a mí lado y me jaló a un lugar apartado.

— Hey, picarona. ¿Qué pasó? —Preguntó, como siempre tan curiosa.
— ¿Qué pasó de qué? — Me hice la que no sabía nada, no quería hablar del tema.
— Steph, no te hagas, tu sabes bien a lo que me refiero. Yo vi todo.
— Sólo me pidió que le dijera mi nombre, una pizza y ya. ¿Contenta?
— Heeey, si que eres ciega. El chico claramente estaba coqueteando contigo.
El sonido de la campanita de la concina nos interrumpió.
— Bueno ya está el pedido. — Y corrí hasta la cocina para librarme de esa incómoda charla.
— ¡TE SALVÓ LA CAMPANA! — Gritó y yo sólo reí.

Tomé la pizza mientras tomaba la nota donde decía el precio que era. Fui hasta la mesa donde se encontraba el chico apuesto, este en cuando me vio una sonrisa se plasmó en su rostro.

— Aquí está su pedido. — dije mientras le entregaba todo.
— Gracias linda. — Me entregó el dinero y aparte una nota. Se retiró del lugar con una sonrisa en el rostro y dejándome confundida.

Llegué al mostrador para acomodar el dinero pero me di cuenta de que era más de lo que costaba la pizza, luego vi la nota que tenía en la mano y la leí.

Steph:
Gracias por atenderme, ya sé que te di dinero de más así que quédate con el cambio.
Eres muy hermosa y quisiera salir contigo.
Espero tu llamada. 3335362315
Por cierto, me llamo Liam.


Al terminar de leer me llevé la nota al pecho, creo que no pude estar más roja y no sé por qué tenía una sonrisa plasmada en el rostro.
Guardé la nota en mi bolso, pero estoy muy segura de que no la utilizaré.


{…}


Ya había terminado mi turno y estaba a punto de anochecer, me apresuré a tomar mis cosas para tomar rumbo al lugar de siempre, al lugar de mi infelicidad.
Audición Aceptada.

jñasaljsalsj Muy buen capítulo, me encantó<3
Y usarás a Shailene! Ahakljajsak la amo<333
¡Mucha suerte! Gracias por participar.
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por ~Lucy~ el Jue 31 Oct 2013, 6:25 pm

AgussStyles escribió:
ábreeeme!! me deseas :
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Buaaano, Holiwis! :3 Me presento: Me llamo Erika pero no me gusta así que llámeme Agustina c: Tengo 14 (recién cumplidos, el 27 xd) años. Soy Española, pero si eres latina no hay problema yo escribiré con la jerga latina si gustas :D
 Yo te conozco pero (creo) que vos a mí no me conoces :3 
La cosa es que ¡me encantó la idea! *w* Me encantan todas las cosas así "subnormales". Bueno aquí me pondré a hacer mi ficha... Ahora te la dejo bonita :3
Holis c: Creo que te diré Agus, como tu user
No, la verdad no te conocía c: Hasta ahora xd.
Entonces, espero tu ficha linda :3 aunquecreoqueyalapusiste. idk.
¡Besos! Cuídate.
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por Invitado el Jue 31 Oct 2013, 6:30 pm


Paulette Aubriot.


Nombre de tu representante: Jesy Nelson
Chico: Louis Tomlinson
Opción 2: Max Irons


Capitulo:

Cant Have You:

Capitulo 002
Ivette Smith|Liam Payne.
Koni

 
 
Hacia frio, y digamos que mi blusa blanca manga corta no me ayudaba mucho. El viento hacia que mi cabello volara, y que mis dientes titiritaran a causa del frio. Me sentía nerviosa, Liam me había llamado de forma urgente, y me había citado a venir a este parque a las siete de la noche, y yo temía que fuese algo sobre nuestra relación.
 
 
-¿Quién soy?- dos manos cubrieron mis ojos. Sentí el fuerte aroma de su perfume Paco Rabanne, y su voz para mí era inconfundible.
 
 
-¿Peeta?- bromee. El rio un poco, él sabía que yo era una completa fan de “The Hunger Games”.
 
 
-No- su ronca voz ahora estaba en mi oído, provocando pequeños escalofríos en todo mi cuerpo.
 
 
-Vamos, sé que eres tu Liam-El dio un bufido, y saco sus manos de mis ojos, dejándome al fin ver.
 
 
-Eso es trampa- él se sentó a mi par, cruzo sus dos brazos e hizo un típico de él y tierno, puchero.
 
 
-¿Conocer bien a alguien es trampa? Además, siempre haces la misma broma- el me miro mal y yo me limite a sacarle la lengua de la forma más graciosa que podía, aún estaba nerviosa.
 
 
-Bien, a lo que vine- dijo de repente. Se puso de rodillas, sentí que el aire se desvanecía ¿era lo que creía?
 
 
-¿Liam?
 
 
-Ivette Smith, eres la chica más hermosa, inteligente y astuta que eh conocido.  Te amo como nunca eh amado a nadie, eh soñado un futuro juntos, me eh soñado contigo, teniendo hijos, viviendo feliz. Por eso quiero pasar toda mi vida contigo- mis ojos se cristalizaron. El saco una cajita de su chaqueta café, y la abrió dejando ver un anillo, con un gran diamante. Para Liam el dinero era lo último, su familia era tan adinerada como la mía- ¿Te quieres casar conmigo?-
 
 
-Sí. ¡Claro que sí!- la alegría y emoción irradiaba tanto de mí, como de Liam. Él puso el anillo en mi dedo anular, en donde pude obsérvalo mejor. Era de color plateado y como dije antes, tenía un gran diamante incrustado en medio, y en pequeñas letras había escrito “Señora de Payne”.
 
 
-Aun no me eh casado contigo, y ya me has declarado “señora Payne”- cruce mis brazos y bufe, como si estuviese ofendida, cosa que claramente no era, ya que me sentía como en el cielo.
 
 
-Eres la señora Payne, aunque ni siquiera estemos casados.
 
 
-Eso, es tierno. Pero Liam, hay que decírselos- su sonrisa, se volvió en menos de un segundo en una mueca.
 
 
-Ivv, sabes que nos alejarían casi al instante. No puedo, no quiero alejarme de ti- cogió mis manos y les dio un pequeño apretón.
 
 
-Liam, yo te amo, pero simplemente no puedo estar con alguien con el que me tengo que ocultar. Quiero caminar por la calle contigo sin que nadie nos moleste. No quiero tener que venir siempre ha un parque a la casi media noche, solo para verte.
 
 
-¿Y si nos escapamos?- sus ojos habían adquirido un especial brillo. Al parecer había pensado esto más de una vez.
 
 
-Li, ¿hablas enserio?
 
 
-Claro que sí, haría cualquier cosa por ti
 
 
-Entonces habla con mi padre. Él es un hombre racional, y si le das buenas razones, entenderá- él se veía presionado, y notaba por su mirada, que realmente no quería hacer eso.
 
 
-Dame una semana- se levantó, planto un largo beso en mis labios, y se fue caminando hacia  su auto.
 
 
Alce mi mano, y mire mi anillo. Una sonrisa estúpida ya estaba planteada en mi cara. Me levante y justo como Liam hizo, fui a mi auto. En el camino nunca deje de ver mi anillo, esto definitivamente parecía un sueño, el del cual definitivamente no quería despertar.
 
 
Camine con tranquilidad hasta el pórtico de mi casa, mi padre pensaba que estaba en la casa de Rebecca, mi mejor amiga; ella había decido cubrirme, esa era la razón por la que ella era mi mejor amiga. Puse la llave dentro de la cerradura y le di vuelta, la puerta se abrió y entre con cuidado. Mi padre se encontraba parado a la mitad de la sala de estar y junto a él se encontraba mi hermana Sarai; mi padre tenía una mirada extremadamente seria, mientras que mi hermana tenía una sonrisa maliciosa plagada en su rostro.
 
 
-¿Qué es esto?- mi padre alzo su brazo derecho y me mostro el teléfono de mi hermana, el cual tenía una foto mía y de Liam, de esa misma noche
 
 
-Yo- intentaba hablar, pero simplemente las palabras no salían de mis labios. No sabía que decir.
Un fuerte dolor en mi mejilla me tumbo. Mi padre me había dado una cachetada. Entre mis lágrimas pude ver la gran sonrisa de mi hermana, ella y yo no nos llevábamos bien, pero nunca pensé que su odio fuese tan grande hacia mí, que quisiera arruinar mi vida.
 
 
-¿Por qué lo hiciste?- grito. Su cara estaba roja de la furia, y su mano estaba apretando tan fuerte el teléfono de mi hermana, que pensé que lo rompería.
 
 
-Padre yo no- él no me dejo terminar, ya que cogió de forma fuerte mi brazo y me arrastro hacia el mueble en donde me tiro.
 
 
-¡¿Sabes quién es el?!- señalo a Liam en la foto. Yo simplemente me limite a asentir- Es Liam Payne, hijo menor de la familia que casi nos dejó en bancarrota- él lo dijo de forma lenta, como si yo fuera estúpida.
 
 
-Padre por favor- su mano se estrelló de nuevo en mi cara, pero esta vez el golpe había sido más fuerte.
 
 
-Gregory, basta- salió en mi defensa mi madre, la cual también recibió una cachetada de parte de mi padre.
 
 
-Emma, lo siento- se intentó retractar mi padre, pero mi madre solo alzo su mano, pidiéndole indiscretamente que cerrara su boca.
 
 
-Ivette, a tu cuarto
 
 
Me levante del mueble, y camine por las escaleras hasta llegar al pasillo, y después a mi cuarto. Cerré con pestillo mi habitación, y simplemente, me largue a llorar. Escuche como la puerta del cuarto de mi hermana, se abría, y después se cerraba de forma fuerte.
 
 
A los segundos escuche a lo lejos, los gritos de mi madre y mi padre. También se oía como mi madre, en su enojo, le tiraba cosas a mi padre. En un momento dado los gritos cesaron, y unos pasos fuertes se acercaron a mi cuarto. Tocaron mi puerta, pero yo no quería abrir.
 
 
-Ivv, abre soy yo- la voz de mi madre sonaba baja, casi en un susurro. Me levante de mi cama, y abrí la puerta de forma cuidadosa.
 
 
-Quiero que te vayas- ella cerró la puerta con pestillo y saco una pequeña maleta color turquesa de mi armario.
 
 
-¿Qué?- ella seguía empacando mis cosas en la maleta.
 
 
-Quiero que te vallas, quiero que vivas tu vida, y que seas feliz con Liam- ella me entrego mi maleta, la cual estaba lista. Me abalance y abraze a mi mama, ella definitivamente era la mejor- Ok, escúchame. Tengo una tarjeta extra, de la cual tu padre no tiene idea. Tenla, te pondré dinero cada mes ¿ok?- me entrego una pequeña tarjeta color bronces.
 
 
-Gracias- fue lo único que le atine a decir antes de que cerrara la puerta y se fuera.
Cogí mi teléfono de la pequeña mesita de luz de mi habitación, y le marque a Liam. El teléfono sonó dos veces y después la voz de Liam sonó a través de él.
 
 
-Ivv ¿Qué ocurre?
 
 
-Nos vamos
 
 
-Enserio- en su voz note un cierto tono de entre alivio y emoción, o tal vez una combinación de las dos.
 
 
-Si
 
 
-Voy en 20 minutos, espérame- el corto la llamada ¿Qué estaba a punto de hacer? No lo sé, pero me siento segura de lo que quiero hacer. Quiero vivir mi vida con Liam.

Prologo:

Prologo
By 'Mily.

 
Hacía calor, como no, eran Los Ángeles, una de las ciudades más calurosas de américa del norte. La gente caminaba por las calles, sin preocupaciones. Algunas adolecentes, niñas, y adultas, caminaban por las calles con grandes bolsas Chanel y Prada, con grandes y falsas sonrisas.
 
 
Algunos residentes de Los Ángeles se despertaban para empezar su día, en sus monótonos trabajos. Algunos chicos andaban en sus skates por los parques. A lo lejos y en el centro de Los Ángeles, se podía escuchar los gritos emocionados de adolescentes, sudando y gritando por sus ídolos. Otros chicos estaban a punto de caer dormidos, editando un nuevo video para subir a su famoso canal.
 
 
Pero algo los distrajo de todo lo que hacían. Los gritos desesperados de las fans, ya no eran de emoción, eran de miedo. Los gritos de las madres de los residentes, ya no eran para que se levantaran, eran para pedir ayuda. Los gritos y vitoreo por un nuevo truco en el parque de skate, ahora eran de conmoción y miedo. El pitido que indicaba que el nuevo video se había subido, ya no era el de la computadora, ahora era el estruendoso sonido de autos chocando entre sí, y las patrullas de policías yendo al rescate.
 
 
Aquel 27 noviembre, fue el día en donde, Los Ángeles- California, fue atacado por los caminante. Primero fueron Los Angeles, después N.Y, después Washington D.C, y antes de que nos diéramos cuenta, todo el mundo.
Ya no hay donde ir, ya no hay donde escapar, los caminantes están por todos lados, y no piensan irse. Este ya no es nuestro mundo, es el mundo de los zombies. 
 
Los Marginados:

Capitulo 001
Encajar no es lo mio y nunca lo sera

 
 
Me dolía la cabeza, tenía los ojos hinchados y estaba segura de que mis ojos tenían unas grandes ojeras. Había llorado toda la noche y mi deteriorado aspecto ha sido la consecuencia. La alarma suena fuerte en mis oídos, alzo mi brazo y aplasto el pequeño botón y la alarma deja de sonar.
 
 
Mis pies se mueven pesadamente por el piso de mármol pulido de mi habitación. Pongo mis manos en el lavamanos y observo mi rostro en el espejo de mi baño, y no me eh equivocado, tengo los ojos hinchados y unas grandes ojeras bajo mis ojos. Prendo la ducha con agua caliente y me desvisto mientras espero a ver el vapor. Cuando sucede, me adentro a la ducha y me doy la ducha más rápida que puedo, es tarde y necesito llegar rápido a la escuela.
 
 
Me envuelvo en una toalla color celeste y salgo del baño con mis pantuflas rosas de conejitos, si, lose, es infantil, pero fue el último regalo que me dio mi madre antes de morir, así que podría decir que es lo último que tengo de ella, y por mas infantil que sean las pantuflas no pienso votarlas nunca.
 
 
Me pongo una simple blusa blanca manga corta, unos jeans negros y unas vans rojas. Camino por el pasillo de mi cuarto y paso por el cuarto de mi padre, lo oigo sollozar. Él no lo ha superado, yo tampoco, pero él se lo ha tomado peor que yo; el llora todo el tiempo, solo sale de su cuarto para ir a trabajar y cuando vuelve se encierra en su oficina o en su cuarto. Mi hermano menor ya lo supero, todo es más fácil para él, apenas tiene cinco años dudo que recuerde a mama cuando sea mayor.
 
 
Abro la puerta del cuarto de mi hermano y me lo encuentro atando sus pequeños zapatos. Me rio un poco, él ya es todo un hombre, es más independiente que yo cuando tenía esa edad. Camino hacia él, me agacho y comienzo atar sus pequeños zapatos.
 
 
-No necesito ayuda- él cruza sus dos pequeños brazos y hace un puchero.
 
 
-Todos necesitamos ayuda- término de atar sus zapatos y me levanto a coger su pequeña chaqueta, se la pongo y comienzo a  abotonarla hasta el cuello.
 
 
-¿Cómo papa?- mi cuerpo se tensó, lo mire a los ojos y le sonreí.
 
 
-Como papa- asentí con mi cabeza. Esa era la razón por la cual admiraba  mi hermano, nunca había visto que un niño afrontara de una forma tan madura una cosa así, el  a sus cinco años, era más maduro que yo a mis diecinueve años.
 
 
-Él va a estar bien. Mama me lo dice todo el tiempo- el bajo de la cama y cogió del piso su maleta roja, con dibujitos de animalitos.
 
 
-¿Hablas con mama?-  él se viro, se puso la maleta y se sentó junto a mí en el piso.
 
 
-Sí, y siempre me dice que tengo que cuidarte- me cogió de la mano y con sus pequeños labios, le dio un beso a mi mano. Observe el reloj de mi otra mano, eran las siete con veinte y si no nos apuramos llegaríamos tarde. Me levante del suelo y lo cargue en mis brazos.
 
 
-Se nos hace tarde- camine escaleras abajo con cuidado, de que yo y mi hermano no cayéramos.
-Ya desayune- lo mire con confusión
 
 
-¿cómo?-  él me sonrió y se bajó de mis brazos.
 
 
-Fácil. Se llama cereal con leche, e insomnio- me reí un poco, él definitivamente nunca dejaba de sorprenderme.
 
 
-Bueno, es hora de irnos.
 
 
El abrió la puerta de la casa y camino hasta la puerta del carro y espero a que yo la abriera. Cogí el pequeño aparato para abrir las puertas del coche y aplaste uno de los botoncitos.
(***)
 
 
-¡Ivv!- vire mi cuerpo al escuchar como alguien gritaba mi nombre a lo largodel pasillo del  High Time School. Era Amelia, mi única amiga en  aquel infierno, ella a diferencia mía podíamos considerarla una chica “popular”, era rubia, sus ojos eran azules, su cuerpo era esbelto y su rostro era hermoso. Tenía a miles de chicos bajo su manga.
 
 
-Lia- el apodo Lia se lo había inventado yo, cuando la conocí en mi primer día de clases. La gente suele pensar  que porque Amelia es rubia, es tonta, oxigenada y se acuesta con cualquiera, pero ella era todo lo contrario.
-Como va todo en casa- ella sabía todo sobre lo que ha pasado en mi casa. Ella fue quien me dio su hombro para que llorara por horas y horas y se lo agradezco.
 
 
-Más o menos. Luke se lo está tomando mejor que todos- ella me sonríe con ironía, ella sabe que mi hermano es todo un genio para su edad.
 
 
-Eso, ya lo tenía previsto
 
 
-Eres cruel
 
 
-Es la realidad- esa era la razón por la que Amelia era mi amiga, ella era savia a diferencia mía, ella pensaba antes de hacer las cosas, yo no.
 
 
El timbre del comienzo de clases.
 
 
-Tengo historia
 
 
-Biología- las dos hicimos una mueca. A Amelia no le gustaba que estemos en clases separadas, en especial, porque ella sabía que me suelen molestar y ella odiaba eso.
(***)
-¿Qué haces?- mire confundida a mi amiga, pero esta solo me sonrió y se sentó con su bandeja.
 
 
-Sentándome con mi mejor amiga en el almuerzo- le dio una mordida a su sándwich de crema de maní y jalea.
-No tienes que dañar tu reputación por mí- ella soltó un bufido, ya habíamos tenido esta conversación antes.
 
 
-Al diablo la reputación- ella volvió a dar un gran mordisco a su sándwich. Yo la mire mal, no me gustaba que ella se arriesgara por mí, y ella sabía eso, pero le valía un carajo.
 
 
Algo frio recorrió mi espina dorsal, algo frio y húmedo. Gaseosa. Alce mi vista y me encontré con los ojos color miel de mi más profundo enemigo, Liam Payne. Tenía una gran sonrisa sínica, y sus ojos reflejaban asco y repugnancia hacia mi persona. Me levante de golpe, con mis ojos cristalinos, las lágrimas se estaban apoderando de mí, pero yo no iba a llorar aquí, no enfrente de todo el mundo, yo no le mostraría a Liam Payne que soy débil.
 
 
Así que hice lo que todo cobarde haría en mi lugar, correr.
 
Hay un agujero en mi alma, hay un agujero en mi alma, no puedo llenarlo. Hay un agujero en mi alma ¿puedes llenarlo? ¿puedes llenarlo?- Flaws de Bastille


Bueno, me presento. Soy Paula y la idea me encanto por completo. Asi que aqui te dejo mi ficha fichosa.
Soy buena y lei las reglas:

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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por ~Lucy~ el Jue 31 Oct 2013, 6:32 pm

AMERICA :* escribió:hola me ha encantado
aqui te dejo mi ficha:
FICHA:
Representente: lily Colins
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 Nombre: América Astori
 chico: zayn malik o justin bieber
CAPITULO:

me encontraba en la puerta principal de la escuela esperando a mi mejor amiga que cono siempre se le hacía tarde, faltaban 5 minutos para que sonara la campana y todavía no llegaba, miro como un auto color negro se detiene frente mío y yo me acerco ya que el auto se parece al de mi amiga, pero cuando la puerta del copiloto se abre sale un chico moreno; alto, delgado, cabello oscuro con un mechón rubio, sin darme cuenta me le quedo viendo fijamente, después de la puerta del piloto sale mi amiga, ella es rubia, delgada, ojos color azul, simplemente hermosa, cuando me mira sale corriendo hacia me y me da un abrezo el cual correspondo rápidamente, nosotras junto con nuestro mejor amigo Justin somos los más populares de la escuela pero no somos las típicas malas, y tontas, sino que somos populares por ser además de las capitanas de las porristas, tenemos las mejores notas y además  ella es novia del capitán del equipo de futbol; Max. pero volviendo al principio cuando nos separamos nos dimos cuenta  de que alguien nos observaba, nos giramos y era el chico moreno que venía con ella en el auto, ella comino esta él y paso su mano por la espalda del chico, yo fruncí el seño, ya que hasta donde yo sabía ella tenía novio, por lo visto ella se dio cuenta de eso ya de lo soltó y se acerco a mi
- amiga, te quiero presentar a mi hermano Zayn, hermano, ella es mi mejor amiga leah- dijo presentándonos y borrando mis dudas, yo le sonreí y él se acerco a mí y me dio un beso en la mejilla
-un gusto conocerte leah, mi hermana me ha hablado mucho de ti, siento como si ya te conociera- dijo Zayn mientras me regalaba un linda sonrisa
-igualmente Zayn, no puedo decir que te conozco porque nunca había oído hablar de ti- dije mirando a mi amiga Alice, la cual me sonrió
- lo ciento nunca había salido el tema- dijo excusándose, pero luego algo no encajo, yo conozco ha Alice desde que tenía 10 y nunca habia sabido de un hermano y menos uno tan hermoso como este así que le pregunte
- alto, como que tu hermano????
- soy su hermanastro, soy hijo de la novia de su padre- dijo el
-ahhh, ok ahora entiendo ¿ósea que vas a ir en esta escuela?-le pregunte feliz, la verdad no lo sé qué me pasa pero no puedo dejar de mirarlo y evitar sonreír
-si, a menos que te moleste- dijo muy cerca de mi boca, podía sentir su respiración, era idea mi o me estaba coqueteando
-por supuesto que no me molesta, me encanta la idea- no puedo creer que haya dicho eso
- bueno chicos dejen de coqueteas y mejor vamos a clase- dijo me amiga para que nos separemos
Ok- dijimos al unisonó, el agarro mi mano y así caminamos así dentro de la escuela, no me molesto en lo absoluto al contrario de gusto y apreté el agarre, el al darse cuenta sonrio y me quito mi bolso para cargarlo él, hasta llegar al salón.
No he creído en el amor a primera vista pero creo que siempre hay una primera vez para todo.
Lo mejor del amor es ser correspondido.
toystory:

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Audición denegada


Linda, tu capítulo está bien, pero necesito que llenes la ficha que he dejado arriba, además de que hay unas pocas faltas de ortografía. Corrige estos detalles, y estarás participando tranquilamente.
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por Invitado el Jue 31 Oct 2013, 6:38 pm


Faith Stonem.


Nombre de tu representante:Kaya Scodelario
Chico:Zayn Malik
Opción 2:Louis Tomlinson
Escrito de tu autoría:
Capitulo.:
No sé por qué pero esta mañana la siento más fría que las otras, sera tal vez porque estoy dejando mi hogar. Comienzo a pensar que tal vez mis padres quieren deshacerse de mí, ¿O porque otra razón para la cual enviarme a lo más recóndito de Inglaterra? “Buena Educación _____” Ah sí, claro. Tampoco es que vaya a dejar mucha gente. De hecho, no dejare a nadie, solo a mis padres. Mi mejor amiga Ally vendrá conmigo. Esas son las consecuencias de una buena amistad entre tus padres y los de tu mejor amiga.
- ____ estoy empezando a cuestionar la idea de que nuestros padres sean amigos.
- Perdón Ally, no tenía idea de que mis padres le hablarían a tus padres de esa torpe escuela.
- Tranquila nena, no es tu culpa. Cúlpalos a ellos por tener plata y creer que pueden hacer con nosotras lo que quieran.
Podría hacerlo pero ellos solo quieren lo mejor para mí, o eso dicen.
-____, ¿Ya viste el folleto? Esa escuela tiene de todo. Incluidos chicos guapos.
-¿Cómo sabes eso?
- Es una escuela, ¡Dah!
- Pensé que no querías ir –Dije mientras acomodaba mi libro, tenía que entretenerme mientras íbamos camino a mi “nueva” vida.
- Dame eso –Ally de improviso me quita el libro.
- ¡Eh! ¡Dámelo!
- No, yo quiero leerlo. –dijo mientras lo abría y se metía un bombón a la boca.
- Pero…yo lo estaba leyendo, Ally ¡Trae tus propios libros!

Y así pasamos el transcurso a la escuela. Al final ninguna pudo leer el libro.
- Chicas hagan silencio. Ya llega…-Papá no pudo terminar cuando Ally sale dispara del auto, llevándome a rastras con ella.
- Ally, espera. Logro soltarme.
- Oh, ¡mira _____! Parece una escuela de esas que salen en la televisión...Oh ¿Habrá vampiros? ¿O quizás hombres lobos?
- Calla Ally, eso no existe. –Le aclaro mientras sacaba las maletas del auto- Ahora ayúdame a llevar las maletas porque…. ¿Ally? ¡Ally! ¡¿A dónde vas?!

Narro yo.  

Ally sin previo corrió como rayo hacia donde estaban dos chicas. Una era morena de contextura delgada y la otra igual pero un poco más gruesa se podría decir.
-¡Hola! Soy Allison Fernández –La rubia les tiende la mano a las chicas pero estas se miran y una de ellas alza una cena.
-¿Y eso qué? –dice una que tenía todos los brazos llenos de tatuajes. Se veía muy intimidante, más por la manera en la que hablaba.

De luego la chica a su lado, que parecía más amable, le habla.

-Hola, Soy Anngie Winkler –acepta el saludo de manos de Ally- Y ella es mi amiga Lindsay Harries –Dice refiriéndose a la chica de los tatuajes, esta solo no dice nada, mucho menos toma la mano de Ally.

-No somos amigas –dice con brusquedad.

-Da igual –le responde la otra moviendo la mano como para restarle importancia.

-Ah, esa que viene haya –dice señalando a ____- es _____ Shay, mi mejor amiga. Fuimos transferidas hoy.

-Eso es obvio –dijo Anngie con una sonrisa demasiado grande para ser sincera.

Narra ____:

Estaba caminando hacia Ally que estaba hablando con unas chicas bastante raras a mi parecer, cuando me tropiezo con las maletas. Maldita Allison Fernández  ¿Qué le costaba ayudarme a esa rubia? ¡Ahs!. Estaba levantándome cuando siento un agarre en mi brazo, un chico me está ayudando, es…es perfecto. Creo que mis ojos se me querían salir pero es que es tan ¡Hermoso! Aunque su mirada se nota triste y melancólica.

-Gracias…-susurro apenada. El solo asiente y sale a donde supongo están sus amigos. Es un jugador de futbol. Adiós esperanzas para mí. Pienso.

Me acerco a mi rubia amiga que está hablando animadamente con una de ellas. La otra tiene cara de no querer estar ahí, hasta que dice:


- Joder, Anngie. Yo me voy –la chica de tatuajes se pierde por los pasillos del gran edificio. Mientras que Anngie, se ofrece a enseñarnos la escuela. Ally y yo aceptamos con gusto.



La llamada - OS:
Hacía mucho frió y estaba demasiado cansado. Ni siquiera tuvo fuerzas para arreglar si quiera un poco la cama, solo se echó en ella dejando fluir todos los suspiros que había tenido que guardar en todo el día. Por fin podría dormir, estaba ya a punto de cerrar los ojos cuando el sonido de su celular lo hace despertar de nuevo. Era el tono especial de ella, no contesto, no tenía ganas. Una, dos, tres, cuatro, hasta seis llamadas de ella, no contesto ninguna, el cansancio le gano y cayó en los brazos de Morfeo.

Los rayos del sol entraron por la ventana, maldijo enseguida por qué no se le ocurrió cerrar las cortinas anoche. Tenía una resaca enorme, lo único que pudo hacer fue arrastrar los pies por el frio y áspero piso de madera. Se metió y se dio una ducha, tomo su celular. “4 mensajes de voz”. Suspiro, a veces su novia podía ser muy fastidiosa, pero así la amaba. Se decidió por escuchar el primero.
“Amor, disculpa si te molesto pero me he quedado varada en un bosque, necesito tu ayuda, no hay nadie por aquí.”
Escucho el segundo.
“Vamos, contéstame. Estoy asustada, siento algo extraño por aquí.”
El tercero.
“¡Por favor, responde! Hay alguien por aquí, pero….*se colgó*”
El terror lo invadió. Escucho el último con esperanzas ahogadas.
“¡AYUDAME! ¡LOGAN, AYUDAME! AYUDAME POR FAV….*se colgó*”
Terror, miedo, eran las palabras esenciales que lo describían en ese mismo momento.  Se quedó mirando el celular por varios minutos pensando en las posibilidades, “Tal vez la ayudaron” “Tal vez encontró a un policía” “Tal vez está muerta” movió la cabeza como queriendo borrar ese último pensamiento, entonces un tono de llamada lo saca de sus pensamientos.
-¿Alo? –su voz salía áspera y sin fuerzas.
-Logan –susurra entre la otra línea. De inmediato reconoció la voz. Era Zayn, el hermano de su novia –Hermano…-el moreno sollozaba, no podía ni hablar.
-¿Qué pasa, Zayn? –silencio -¿Qué pasa? –Volvió a preguntar -¡Dime de una maldita vez! –se desesperó.

Lo único que Logan alcanza a escuchar fue un “la asesinaron”, el mundo se desorbito, dejo caer el celular y sin más, lentamente entro en el baño. No se miró en el espejo, no hizo más que colocar la cuerda y subirse a la silla. Si ella fue castigada porque él no respondió la maldita llamada, él se castigaría a el mismo por dejarla sola cuando más la necesitaba. Era algo que se merecía. No se despidió, ni dio muchos detalles, solo una carta pidiéndole perdón al amor de su vida por no haber contestado sus llamadas.


Toy Story <3:


Última edición por яυѕнєя ναмριяє zσмвιє el Sáb 02 Nov 2013, 11:41 am, editado 1 vez
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por valkyrie. el Jue 31 Oct 2013, 6:54 pm


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Abigail Prescott.


Nombre de tu representante: Saoirse Ronan.
Chico: Harry Styles.
Opción 2: Zayn Malik.
Escrito de tu autoría:
capítulos:c.:
like a host! || capítulo.:
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Un idiota del que te enamorarás
Capitulo 006


“No puede estar pasando, no ahora.”
En realidad hace mucho no ocurría y sentía que no podía controlarlo, no sin su hermano mayor cerca.
Las manos le temblaban notablemente y no podía evitarlo por más que quisiera.
—Vamos, Izzy, tu puedes superarlo.
Su respiración era constantemente agitada y sentía que la perdía, se estaba ahogando.
¿Y por qué sucedía esto?  La simple noticia de la temática de “superhéroes” la había hecho palidecer, y los ataques de pánico habían vuelto.
—Respira, respira.
Intentaba volver a su respiración normal, ya que estaba tan asustada que no sabía que le podía pasar.
En realidad, a Izzy cuando era pequeña le sucedía eso muy seguido, y en los últimos dos años había podido controlarlo. Pero aquella noticia de improviso la había tomado con tanta sorpresa que no podía parar de temblar.
Entonces, un alma se le acercó. Quizá para burlarse de su sufrimiento, quizá para ayudarla. Sinceramente, en ese momento no le importaba. Se sentía desfallecer, y lo menos que le tomaba importancia era una la opinión de una persona desconocida, o bien, conocida brevemente.
—Hey, ¿estás bien? —por primera vez el rubio que si ella no se equivocaba se llamaba Jake, le había hablado sin elegancia. Solamente podía sentir la preocupación de su voz.
—¿En serio crees que estoy bien? —logró decir y se volteó, para no verle la cara. Con dificultad se levantó del sillón en que estaba sentada, pero el chico la tomó del brazo. —¡No me toques, aléjate! ¡Maldición, aléjate! —estaba completamente fuera de control, y aquel chico se estaba metiendo en terreno prohibido.
Sus gritos resonaron con ímpetu por la sala en la que se encontraban y la mayoría de los miembros del “Host Club” la observaron sorprendidos.
“Cálmate, Isabelle, cálmate.”
El hecho de que la empezaran a mirar la puso más nerviosa.
Quizá si no se encontrara presente la batahola de afuera, y los quejidos de sus compañeras por esta horrible deuda, no se encontraría tan mareada.
 Los ojos le pesaban y no podía ver más que borrones de lo que sería la realidad.
Grant se acercó a ella con su típica facha educada, y completamente serio. Sería extraño verlo de otra manera, creía ella.
—Isabelle, venga conmigo. —la llevó, o prácticamente, la arrastró a una zona de la sala en la cual había una especie de bar. Sacó de allí una copa y la posicionó con cuidado sobre la mesa, luego vertió agua en ésta y se la entregó cuidadosamente. —Bébela.
Ella con desconfianza, se la llevó a la boca. Aún seguía mareada, pero  se encontraba mejor.
—Si quiere, puede retirarse por ésta vez. —
Izzy lo miró con costosa ironía.
—Después por dejarme retirarme seguramente me harán trabajar el doble. Así que no, gracias. —su voz sonaba como navajas que estaba dispuesta a clavar en cualquier persona que en este preciso momento se atravesara en su camino.
—Usted en serio cree que somos unas personas sin corazón. —afirmó el castaño.
—Con solo decirte que con el día del banquete pensé que era comida envenenada, pues sí, lo creo. —no le gustaba complacer a la gente, siempre daba su opinión sin importar nada. Quizás esa es una de las razones por las que nunca tuvo muchos amigos. —Permiso.
Se fue caminando penosamente hacia el vestidor y sacó cualquier disfraz que encontró y se lo colocó.
Se observó en el espejo y se dio cuenta de que era la mujer invisible. Quizá era adecuado para ella, ya que no era un disfraz muy revelador y la mujer invisible tenía una apariencia física parecida a ella.
Se alegró porque no le gusta exponer su cuerpo, y menos a muchas personas. Estaba cómoda con ese disfraz.
Salió, ya “normal” por llamarle de alguna manera. Destiny se acercó a ella con aire preocupado. Algo extraño, ya que esa chica era una rebelde sin causa.
—¿Estás bien?
Todos le hacían la misma pregunta.
—Sí, lo estoy.
Des la miró dudosa, pero luego le sonrió y se alejó.
Al igual que la vez pasada, un sonido estrepitoso sonó por la habitación.
Se formaron las mismas filas, y ella notó que al parecer era una costumbre del lugar. Grant volvió a explicar las reglas del Middelford Club y todos los presentes asintieron.
Un chico de manera tímida se acercó a ella. Isabelle consideró que era una actitud algo…extraña.
El chico del otro día la miraba como si fuera su presa y se la quisiera comer. Éste no hacía más que observar el piso y no mirarle la cara.
—Ehm…hola. —dijo él, hablándole a su anfitriona.
—Hola, soy Isabelle.
Por alguna razón le había agradado el hecho de que el chico fuera tímido. Además de que no era feo, tenía ojos verdes, cabello castaña y una apuesta cara de inocencia.
—Yo…yo soy Freddie. —
—¿Por qué estás aquí si tienes vergüenza? —la chica soltó todo directamente, y por primera vez, Freddie le dirigió la mirada.
—Quería…no sé, es algo ridículo. Quería sentirme como un alumno normal que viene y coquetea con una chica guapísima, pero creo que no funcionó.
“No todos son iguales” pensó la oji-azul, aquella idea la complacía.
—Mira, Freddie. No tienes que encajar con estas personas, solo sé tú mismo, todo saldrá bien. —no solía hablar así con personas desconocidas, pero gente así, lo valía. —Y si quieres, podemos ser amigos. Es sensacional encontrar a alguien que no sea egocéntrico, como ciertas personas.
Por alguna razón, dirigió su mirada a Jake, quien la miró de vuelta, confundido.
—Gracias, ¿Izzy? —la rubia asintió. —Bueno, gracias.

Luego de que terminara ese episodio todas las chicas estaban cambiándose a su uniforme normal, algunas se iban juntas, y otras solas, pero todas querían salir de aquel club lo antes posible.
Cuando Isabelle estaba por salir, una voz la detuvo.
—Isabelle. —se dio la vuelta y se encontró con Jake. —Necesito hablar con usted. —había vuelto a su tono formal, y le pidió amablemente salir de la habitación.
—Señorita…—ella lo interrumpió.
—Ya para con tu cortesía, me estás hartando. Ve directo al grano.
Él la miró ofendido, pero le dio la razón.
—Solamente quería saber cómo te encontrabas. —quizá el tono que usó, o la cara que puso, hizo conmover a Izzy. Por alguna razón, lo encontró…tierno. ¡Y ella no era así! No encontraba tierno a alguien que ella creía odiar. Tampoco se conmovía con simples palabras.
—Gracias. —susurró casi inaudible.
Quedaron en un largo silencio, un largo y agradable silencio. Pero fue roto por él.
—Supongo que nos vemos mañana, eh…adiós. —le besó la comisura de los labios y le sonrió con arrogancia.
Todos los sentimientos de Izzy se esfumaron como un rayo, y él se fue.
—Es un idiota. —murmuró al aire.
Un idiota del que te enamorarás.
ajtr || capítulo:
Capítulo 07

Luke O'Donnell || Suzanne Stryder

Tenía sueño, bastante a decir verdad.
Los ojos se le cerraban y de alguna manera, eso la aliviaba
No había logrado dormir en toda la noche. Su hermano, Jamie, la había mantenido despierta toda esta misma; sabiendo cuanto la fastidiaría eso, pero también con el conocimiento de que estaría tan cansada que no se tomaría el tiempo de regañarlo.
Y así fue. Ella ya no tenía fuerzas si quiera para acomodarse de alguna madera más cómoda para conciliar el sueño. Solamente quería dejar de escuchar la batahola que era presente en el avión —gracias a sus compañeros— y dormir, aunque fuera  como estaba ahora, con su cabeza apoyada en la ventana.
No le agradaba la idea de ir a Francia, pero tampoco le desagradaba. Simplemente sentía que extrañaría mucho a su madre y a su hermano, pero, como decía su madre “Todo por los estudios” y ahora se encontraba en un avión en dirección a París.
Por alguna razón, ella creía que ir a la “ciudad del amor” no sería del todo “estudioso” como estaba previsto.
Y extrañamente a ella lo que maravillaba más que cualquier cosa, a  diferencia de la mayoría de las chicas, no era la ciudad del amor; era el café. Bastante extraño, pero cuando era pequeña su madre siempre hablaba de la exquisitez del café de París. Y Susie, como —por llamarlo de una manera— amante del café, quería comprobar las palabras de su progenitora.
Y si alguien se lo pregunta, sí, Suzanne es bastante extraña. Aunque la definen como una persona común y corriente es porque no la conocen, y siendo honesta, a ella le agrada eso. Que no la tomen en cuenta ya que la atención no es su mayor agrado ni tampoco una preocupación. Sí, tiene un amigo, quizás algunos conocidos y a su familia. No significa que sea una insociable, es simplemente porque a ella le gustan las cosas así.
En realidad, estaba cómoda con tener amigos que ella consideraba reales, ya que, la mayoría de sus compañeros —según su opinión— eran unos falsos de lo peor.
Suzanne seguía apegada a la ventana, intentando apartarse del bullicio presente en la realidad y aún, con los ojos cerrados. Cualquiera pensaría que estaba demente, pero el sueño nos lleva a tal punto de hacer lo que sea por intentar dormir, en especial a ella, que dormir es una de sus “actividades” favoritas.
Nate a su lado hizo un movimiento extraño en el cual accidentalmente empujó a Susie, quien sobresaltada lo primero que hizo fue darle un fuerte golpe a su amigo en el hombro.
Él se quejó en voz alta.
—Estaba quedándome dormida. —explicó, él simplemente le lanzó una mirada de esas que te asesinan sin siquiera tocarte, pero no causó nada en ella más que una simulada gracia.
Aprovechó de acomodarse para quedar apoyada en el asiento, pero Nate nuevamente se movió, saliéndose del asiento.
—¿Pero qué haces? —la frustración de su voz era notable, su amigo se acercó a ella.
—Luke consiguió sentarse con Spencer, y me ha cambiado de lugar.
Luke era el mejor amigo de Nate, y al igual que el viaje a Francia, a Susie no le agradaba ni le desagradaba, simplemente le era indiferente.
Suzanne dirigió su mirada al techo en gesto de fastidio, a veces Nate se volvía demasiado idiota para su gusto. Quería seducir a Spencer, gracias a dios Susie conocía bien a la chica y sabría que no lo lograría. En realidad, la podía llamar amiga, porque no era una simple conocida. Las podían ver juntas la mayor parte del tiempo, ni ellas sabían porque, solo necesitaban de sus compañías ya que pocas veces intercambiaban palabras; pero sabían que podían contar la una con la otra, aunque ninguna quisiera admitirlo.
Cuando Luke se sentó a su lado, ella lo saludó con un asentimiento de cabeza.
—¿Tienes un cigarrillo? —le preguntó el rubio.
Ella lo miró con cara fastidiada. Repentinamente se sentía bastante despierta.
—¿Sabes que estamos en un avión, cierto? —fueron las palabras que salieron de su boca. Él sonrió. Asintiendo arrogantemente. —¿Entonces por qué pides cigarrillos si sabes que no puedes fumar?
—Molestarte, simplemente. —murmuró. Luego observó los ojos de Suzanne.
Tenía ojos asombrosamente azules, como pálidos zafiros.
—Lindos ojos. —la alagó— ¿Los heredaste de tu padre?
—En realidad de mi mamá, no tengo padre. —susurró, pero el la oyó perfectamente.
—Genial, yo tampoco. —dijo el tranquilamente, casi como si no le importara. —O al menos así lo tomo yo. ¿Tienes hermanos?
La chica estaba confundida.
—Nos conocemos hace…no sé cuantos años, ¿y ahora me preguntas por mi vida personal? ¿qué te sucede? ¿Quieres jugarme una broma?
—Podría. —admitió él. —Pero no creo que fueras a caer. Simplemente…, curiosidad.
—Un hermano. —murmuró luego de unos segundos. —Solo tengo a mi madre, mi hermano y a mi perrita, Sassy.
Él no hizo más preguntas ni ella tampoco. Se quedaron callados, mientras ella observaba por la ventana como era el cielo. En cambio Luke estaba completamente aburrido, pensaba que sentarse con Suzanne podía ser, más divertido. Pero no lo era, para nada.
—¿Podrías por lo menos fingir que tienes curiosidad por mi vida? —habló Luke, y Suzanne apartó su mirada de la ventana para ahora posarla en él.
—¿Por qué debería mentir?
Él se exasperó, y Susie al notarlo soltó un suspiro.
—¿Tienes hermanos? —dijo suave.
—No. —bravó.
—¿Para qué quieres que te pregunte si me responderás cortante? —inquirió enojada.
—¿Para qué quieres que te responda si no quieres preguntarme? —contraatacó.
—Eres insoportable.
—Cállate.
Y por lo que restó del camino se ignoraron completamente, sin siquiera mirarse. Por primera ez habían intentado entablar conversación y ahora simplemente ambos anhelaban volver el tiempo y no realizar ese ridículo intercambio de asientos.

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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por ~Lucy~ el Jue 31 Oct 2013, 6:55 pm

AgussStyles escribió:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Erika Greenwood



Nombre de tu representante:Perrie Edwards
Chico:Harry Styles
Opción 2:Zayn Malik
Escrito de tu autoría:
Mi cap. :
Capítulo 4

                          
            
Erika Greenwood




—No puedo…
—Sí, sí puedes sólo que no quieres.
—Enserio, no puedo.
—No poderse levantar de la cama es algo que le podría ocurrir por ejemplo a un paralítico, pero tú no tienes una total incapacidad física, sino desgana y apatía.
—Basta… —Susurré.
Las lágrimas aparecerían de nuevo y eso es lo que menos quería en este momento.
Las piernas no recibían su total función. Algo me decía que no me levantara y otra me decía que sí.
Corazón y cabeza.
Amor y tristeza.
Dolor y Felicidad.
Antónimos pero a la ver Sinónimos por lo menos para mí lo eran.
¿Por qué no puedo volver a ser la de antes? A ya sé; padres muertos, corazón roto, y desapoyo, soledad.
Piezas que no encuentran su lugar para armar algo.
Las gotas pegaban contra la ventana de mi habitación. Estas no paraban de caer, una detrás de la otra. Una hoja húmeda de color amarillo estaba pegada en la parte inferior izquierda de la ventana. El color gris del cielo se podía ver, pero el vidrio empeñado hacia verlo borroso. 

—Estoy sola… —Susurré nuevamente. No dijo nada luego de lo que dije yo por último. Sophie sabía que tenía una enfermedad muy crítica.
—No lo estas… —Habló finalmente. Sentí un peso en la cama, se había sentado en esta.— ¿Qué soy yo? —Un hilo de voz salió de su boca. La estaba matando.
—Siento que soy un estorbo —No la miraría a la cara, me rompería más de lo que estaba.— Te estoy pasando mis problemas, soy horrible, soy un mounstro que no merece vivir jamás. —Lo de “Vivir Jamás” lo dije en medio del principio llanto. Empecé a llorar más de lo que parecía. —Lo siento… lo siento —Repetí miles de veces.
—No te lamentes conmigo. —Me acarició la espalda. — Laméntate contigo misma. Te estás haciendo daño, sonríe, estoy aquí contigo y nunca te dejaré ir.
—Nunca digas nunca. —Empecé con mi apatía.
—Erik, sabes que yo estoy acá para ayudarte, sal a la calle, diviértete, conoce gente, Seb está en el pasado.
—Ya te pareces al Psicólogo. ¡Claro! La vez que me sacaste de esta cama me dijiste que me comprarías café. Pero ¡NO! Me llevaste a un lugar espantoso con olor a enfermos…
—¡No digáis eso! ¡Era por tu bien! ¡Por vuestro bien! ¡Te estabas por suicidar, 23 pastillas! —Explotó.
—¿¡Qué diablos sabes!? ¿Qué pasaría si te cortaría un dedo y no sanaría jamás? ¿Eh? Te retorcerías del dolor, siempre, y no aguantarías la presión. Dejadme decirte, querida amiga, que eso es lo que siento yo. ¿Para qué estoy aquí? Soy fea, inservible, un estorbo, simplemente no hago nada. Quiero irme con mi mamá y mi papá. Sé que estaría mucho mejor allá que aquí. —Al fin y al cabo la miré a los ojos, estaban rojos y cayendo gotas.
—Tu madre ni tu padre quisieran que estés así. Ellos quisieran que sigas adelante, con la frente en alto y diciendo NO al dolor.

Presioné mis dientes con mucha fuerza, mi mandíbula se puso tensa. Me levanté de la cama de un solo movimiento. La ignoré y me metí al baño.
Me puse enfrente del espejo del sanitario, miré mi cara. Ojeras, labios mordidos, pelo desastroso, ojos dilatados, si cualquiera miraría mi cara pensaría que estaría falopada.
Sentí lastima de mi misma.
Miré la taza del lava manos, una lágrima tras otra caían en esta. Levanté la mirada de nuevo al espejo. Dirigí mis ojos a la parte derecha del espejo; ahí había una foto de nosotras dos, tomando un helado la sonrisa en mi cara se veía espectacular, cómo si no hubiera nada más que importara, sólo mi felicidad.
____________________________________________________________________________________________________

—Hija, Sebastián no muerde, acércate más.
Mi mamá es tan orgullosa.
El día de la fiesta de primavera, Sebastián me invitó a la fiesta, obviamente dije que sí, sin dudarlo ni pensarlo dos veces.
Mi papá estaba a la derecha de la escalera, abajo, viéndonos a ambos con la sonrisa en su cara.
Mi mamá estaba enfrente de nosotros dos, abajo igual, con la cámara sacándonos millones de fotos.
Mi cara roja, sonreía a la cámara, luego de una foto le pedía a mi mamá que pare para que nos podamos ir, a mí me importaba, pero a Sebastián le parecía cómico.
—Ok, ok, ya se pueden ir. —Se rindió al fin. Bajamos ambos de la mano hasta dirigirnos a la puerta.
—Temprano, Sebastián. —Pidió mi papá antes de adentrarnos a su carro.
—Sí, señor, cuente con eso.
La mejor noche de mi vida.

______________________________________________________________________________

Abrí los ojos tratando de borrar el recuerdo. Algo me interrumpió.
—No hagáis nada estúpido. —Gritó Sophie detrás de la puerta.
—Cuenta con eso. —Susurré, recordando lo que dijo Sebastián. Sentí los pasos de Sophie alejarse de la puerta.



—Erika. —Murmuró Sophie.
—¿Qué? —Paré de tomar mi jugo de naranja.
Las dos sentadas frente a frete en la mini mesa de la cocina del pequeño apartamento.
Seguí tomando al ver que no hablaba.
—Te iras de aquí. —Soltó de repente.
Escupí el contenido del vaso que yacía en mi boca devuelta de dónde provino.
—¿A dónde? —Apoyé el vaso en la mesada haciendo un poco de ruido.
—A… a un Centro de Rehabilitación.
Quedamos un rato en silencio, y la que lo rompió fui yo.
—¿Qué? —Reí, una carcajada salió de mi boca. —Claro, saldré a primera hora. —Dije con Sarcasmo.
Me levanté de la mesa seguida de Sophie.
—Tienes que tener cuidado médico. No me mientas, haya dentro del baño te habrás metido pastillas a la boca.

Gemí, no podía hurgar mis cosas. Pero las necesitaba, si no ahora mismo estaría postrada en cama, nuevamente.

—No, yo no iré a un lugar dónde te meten jeringas y tranquilizantes por el… —Me interrumpió antes de que diga la última palabra.
—Sin lenguaje vulgar, por favor.
—Por el trasero. —Terminé mi oración.
—Es por tu bien, por favor. —Suplicó— Conocerás personas nuevas, recibirás tratamiento. Dime… ¿Qué prefieres? ¿Vivir así? O ¿Vivir mejor? Te cambiará.
—¿Y qué tal si no?
—¡Deja el negativismo para otro momento! Ya lo pagué, así que coge tus maletas y vámonos.
—¿Cómo que coge?
—Las armé por ti, sabía que no querrías ir. Tienes 20 minutos para darte un baño, cambiarte y, despejar la cabeza.
—¡Agh! —Bufé.

Tomó mi maleta y la metió en el baúl del carro de color carmesí. Yo estaba cruzada de brazos mientras veía cómo preparaba el carro para irnos, hubiera estado fumando o tomando algo para relajarme pero me lo impidió me quitó todo, menos mis amigas, sin ellas me agarraría un ataque y no soy esquizofrénica pero igual necesitaba mis pastillas. No podía verla a los ojos, no soy rencorosa, pero estaba molesta… ¡furiosa! Me lo hubiera dicho una semana antes o por lo menos ayer que me iba a internar en un loquero pero no, sólo unos minutos antes que partiéramos. 
Las gotas caían sin cohesión. Una cada un minuto. 
Mojaban mi campera de pana negra y mis tenis negras, que por cierto estaban muy gastadas. 
Yo salía a la calle, no era un vampiro que estaba en su casa siempre. Tal vez salía al jardín trasero del departamento para ver a los niños jugar (hay un mini parque), o tomar un poco de aire. 
Una vez alguien se me acercó. Las pocas palabras que decía ahuyentaron al chico, que por cierto agradecí mucho. 
Subía al porche carmesí de Sophie para marcharnos. Miré la ventana y no despegué ni un momento la mirada de ella, me gusta la lluvia, me gusta el frío, me gusta lo opaco, siempre fue así. Por una rara razón podía sentirme yo misma. El viento, por rara razón, lo sentía lejano, cómo que antes me encantaba que pegara en mi cara y desparramara mis cabellos, pero ahora ni la más mínima brisa me gustaba, detesto el viento. 
Sí una persona me ve y habla conmigo de corazón a corazón creo que no la asustaría tanto cómo mi apariencia. 

—No pelees.
—No podría levantarle la mano a alguien.
—Te quiero…
—Yo también, pero…
—Nada, ahora entra, te veré en unos meses.
—Pucky…
—No lo hagas difícil. —Me abrazó.
—Adiós.

¿Cedí rápido? ¿Tan rápido? O por dios, ¿Qué haces Erik?
Tomé mis dos maletas, había un mundo de personas, chicas.
Una chica pasó por mi lado, ¡NO TENÍA CARNE! Era puro hueso, ¿Dónde me metiste Eughine?
Seguí mi camino hasta una gran bola de chicas mirando a un punto fijo. Todo aquí daba miedo, era blanco, vacío.
—1, 2, 3, probando —Se escuchó en medio de las chicas, me metí entre medio de todas para llegar hasta el centro.— Bien… bienvenidos a nuestra clínica de rehabilitación en la cual todas ustedes podrán mejorar en lo que respecta a sus problemas. Bien, también me gustaría anunciar unos alumnos de intercambio que vinieron de Manchester hasta Londres para apoyarlas y ver como progresan ellos también.— Señaló hacia una dirección. Me paré de puntitas para ver a quién señalaba, eran 10 chicos, aproximadamente.— Bien, la lista de psicólogos según su problema está en el tablón al fondo. Al lado estará la sala en la que se encuentra cada psicólogo e irán a conocerlos. Deben dejar las maletas aquí ya que tenemos que inspeccionar que no lleven cosas afiladas, pastillas, vidrios o algo que se pudiese romper fácilmente.
Bien, un psicólogo, lo podría aguantar… pero lo último me cayó muy mal. ¿Sin pastillas? ¿Café? ¿Nada? Esto será todo un duelo.
Caminé hasta la lista de psicólogos, pedí por lo menos un nombre complejo. No solté mi maleta y no la soltaría.
Con mi dedo señalé todos los nombres deslizándolo hacia abajo para encontrar el mío.
Erika Greenwood à Harry Styles.
¿Harry Styles? El nombre tiene estilo. Espero que sea joven y que no sea un patán.
Seguí con mi dedo esta vez deslizándolo a la derecha.
Sala 9.
¿Tendría que ir ahora? Ni una lista de instrucciones que desubicados. Miré a mi izquierda y varias de las chicas que se fijaban en la lista, cuando se encontraban se dirigían a un pasillo. A ir a ese pasillo se ha dicho. —Sala 9, sala 9, sala 9— me repetía buscando los números de las puertas —Sala 8, y sala 9— Me paré enfrente de esta.
Tomé confianza, y toqué la puerta. Escuché un “Pase” detrás de esta. La voz, esa voz.
Giré el picaporte y entré. Hojas apiladas en el escritorio. Cuadros universitarios. Olor a sahumerios.
Pasé por completo y cerré la puerta detrás de mí. El chico de rulos detrás del escritorio miraba una tablilla y anotaba algo.
Fingí una toz para que notara que estaba ahí. Al subir su mirada me quedé totalmente perpleja, los ojos verdes, su nariz, sus labios curvados en una sonrisa y los dientes blancos en una hilera. ¡Cursilerías!
—Señorita… —Se paró de su asiento para saludarme. Espero que completara la frase.
—Greenwood. —Las palabras salieron cómo si no las pensara, con total frialdad.
¿No sabía mi nombre? ¿Qué clase de Psicólogo no sabe el nombre de la paciente? 
—Greenwood. —Aun así le hubiera contestado de mala manera la sonrisa no se iba de su cara, hizo un ademán con sus manos para que me sentara. De verdad la puerta y el escritorio estaban a una gran distancia.
Dejé mi maleta celeste en una esquina, y me senté dónde él me había indicado. Tomó asiento nuevamente, al ver mi cara su sonrisa encantadora se fue desvaneciendo.
—Tenías que dejar la maleta. —La señaló con una ceja arqueada.
—Ni loca. —Respondí otra vez con frialdad.
—Muy bien… —Susurró seguido de un suspiro para relajarse—. Nombre completo señorita Greenwood. —Preparó una hoja con muchos nombres.
—Jane Erika Greenwood, pero señor dígame Erik. —Me acomodé en la silla con rebeldía.
—Erik —Cerró los ojos para no soltar algo que no lograba saber lo que era—. No me digas señor, dime Harry. ¿Cuántos años tienes?
—17.
Frunció el ceño, yo retorcí una ceja.
—¿Qué? —Pregunté.
—Nada. —Siguió anotando—. ¿Londinense?
Asentí.
—Muy bien… —Me vio tensa y enojada— Déjame presentarme, soy Harry Styles, tengo 19 años, y seré tu amigo.
—Cualquier Psicólogo dice eso, dejadme decirte que ya pasé por muchos y no, no serás mi amigo.
Qué cruel, pero cierto. Todo los Psicólogos hablaban contigo y luego ¿Qué pasa? Fácil… Sedantes.
—Ok llámame cómo tú quieras, pero yo seré el que te… —Lo interrumpí. Típica presentación.
—“Escuche, apoye, y no te dejaré sola en esto. Quieras o no serás mi amiga” pero luego cuando te encariñarás conmigo te abandonaré, porque en algún momento saldrás de este manicomio, estarás sola en esto sin nadie, porque tu vida es una mierda, así será. —Lo último lo agregué yo, situación incómoda, no sabía cómo reaccionar sólo se movió en el asiento.
—Erika… yo no lo haré. No soy cómo otros, los otros tal vez sean muy viejos y malvados ya que están acostumbrados. Pero déjame decirte que soy joven y apenas estoy empezando con esto, yo te ayudaré a salir del hoyo negro sin salida que estás metida… —Se acercó a mí al ver cómo las lágrimas salían, se arrodilló al lado de mi—. Seré tu soga y cada día treparas y verás la luz cuando llegues a la sima. ¿Bien?
Asentí.
—¿Cómo te sientes? —Tomó una silla para sentarse a mi lado.
—No lo sé… —Bajé la mirada mientras más lágrimas salían de mis ojos.
—¿Cómo que no lo sabes?
—No estoy bien, no quería estar aquí.
—Esto es diferente… dime la verdad ¿A qué temes?
—A qué me encariñe con alguien y me abandonen cómo lo hicieron mis familiares y amigos. Yo… no soy fuerte.



Bueno, nunca puse como mi representante a Pezza :3 creo que será esta vez. Espero que te guste cualquier cosa me avisas. Adiós!
Audición aceptada.

Excelente capítulo :3 Me gustó mucho c: Pobre Erik :c Me sentí mal al leer eso.
Pero, volviendo al tema, ya estás participando. ¡Suerte!
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por ~Lucy~ el Jue 31 Oct 2013, 7:31 pm

.Louise. escribió:

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Maybelline Kugler


Nombre de tu representante:Rachel Hurd-Wood
Chico:Niall Horan
Opción 2:Otro artista|Bradley Will.
Escrito de tu autoría:

Oh Gemma|Harry Styles:
Gemma Cooper; hermosa, audaz, peligrosa, directa. Esas palabras la describían perfectamente Gemma era hermosa su cara tenia rasgos finos, su cuerpo era digno de envidiar y sus ojos, color avellana hipnotizaban. Mientras que con su personalidad era algo diferente como dijeron arriba “audaz, peligrosa y directa” nunca tarda en decir las cosas, si alguien hará una actividad que contenga peligro ella participara.

— Gemma, debes de despertar tienes trabajo hoy — Algo que la joven nunca mencionaba era a su hermano cinco años mayor que ella.Contando con veintidós años entonces sí, Gemma tiene 17 años.
Su cuerpo le dolía, pensó en lo que había hecho hace dos semanas “si, esa caída en caballo no fue nada agradable”. Gemma tenía un enorme amor por los caballos siempre le encantaron demasiado tal vez por ello trabajaba en una tienda de mascotas; su trabajo consistía en cuidar a los animales de la tienda y atender a la clientela; su jefa era bastante agradable rondaba por los setenta años mas Gemma tenía un extraño presentimiento sobre ella.

— Querida, saldré a una cena con mi familia te encargo el local recuerda cierra a las siete, ni más ni menos —

La chica asintió, sonriendo “le encantaba tener la tienda para ella sola y más cuando cerraban temprano”. Así podría salir al parque que estaba en frente y no tendría por que preocuparse de caminar o pagar un camión para llegar al maravilloso parque del centro.

— ¿Gemma? eres tú —

Un muchacho había entrado al local, era alto, castaño, con unos hermosos ojos verdes; tal vez si Gemma no fuera olvidadiza lo recordaría pero no podía mas había algo en el que le intrigaba. Pero el la veía de una manera “tierna y dulce” con una sonrisa que hizo suspirar a las “femeninas” del pasillo dos, de cuatro que había.

Gif.:
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Perdón por que el capítulo este corto mi inspiración se fue(?) bueno, te amoú Lucibú(?
Audición aceptada.


Ay Karls, no es suficiente con decirte que amé todo el cap, srsly<333 Idk, Gemma me está empezando a caer bien Ahque.
¡Gracias por participar! Ilysm y mucha suerte<333333
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

Mensaje por holiscrayolis el Jue 31 Oct 2013, 7:59 pm

Gracias por aceptar mi audición . Ahora sólo me queda esperar resultados
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Re: destiny. {novela colectiva} audiciones abiertas.

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