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Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por vendetta. el Lun 04 Nov 2013, 3:08 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Ruth es una tardona.
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por Invitado el Lun 04 Nov 2013, 3:08 pm

No.
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por spitfire. el Lun 04 Nov 2013, 3:16 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Ruth es una tardona.
No es la única que me debe ficha...

YO TE INVOCO ROCÍO
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por vendetta. el Lun 04 Nov 2013, 3:19 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Angela Roberts.
 
 
Emma Watson | Luke Hemmings
Personalidad
Spoiler:
Angie tiene una personalidad indescriptible. Alegre, simpática, divertida... Y popular. Todo el mundo la conoce por su enorme sonrisa, que enamora con tan solo verla, y por su carácter, extrovertido a más no poder. Es muy buena amiga, y también una fantástica novia, cosa que hace que tenga una fila infinita de pretendientes dispuestos a ocupar su corazón. A primera vista, parece el prototipo ideal de hija perfecta, amiga perfecta, y alumna perfecta, pero como todo, hay cosas que se esconden, y que solo se sacan a la luz en la más íntima intimidad. Cosas que solo los mayores amigos saben. Angie, a parte de ser una chica con un enorme corazón, también es sensible, como todo ser humano. Pero lo esconde a ojos de los demás por temor a la desaprovación de sus seres queridos. Su mayor temor es no conseguir complacer a alguien y ser rechazada. Todo es debido a su estricta educación. Sus padres nunca fueron comprensivos con una niña de apenas 8 años y nunca estaban complacidos. Querían "lo mejor" para su hija, y ésta lo intentaba, y tanto que lo hacía, pero ellos nunca estaban convencidos. Y claro, alguien tiene que soportar sus derrames diários, y ese alguien es su mejor amigo, Luke Hemmings.
Capítulo, OS...
Fuckin' Perfect |NC|:

Spoiler:
Capítulo 01.
“Un tutor” “Un tutor”. Aquellas palabras le rondaban por la cabeza desde que habían salido de la boca del juez. Ella no necesitaba un estúpido tutor. ¿Para qué? Estaba sana, completamente sana. Pero claro, aunque hicieras algo bueno, la gente de aquél pueblo la miraba mal. 
En cuanto terminó su cigarrillo, lo tiró al suelo y, seguidamente, lo pisó con la punta del zapato. Cogió su cazadora, depositada cuidadosamente en la barandilla, y abrió la puerta del tejado para luego entrar a su departamento. Subir allí la ayudaba a pensar y tranquilizarse, si no hubiera sabido de la existencia de aquél sitio, habría perdido el control más de una vez. Aunque claro, ya lo había perdido desde hacía años. 
¿Cuando había llegado al punto, en el que el estado había decidido asignarle un tutor? ¿Cuándo sus padres murieron? Puede ser. 
Dejó la cazadora encima de la mesa y se arrastró hacia su cama, que estaba a solo cuatro pasos. Mañana sería un nuevo día. Mañana sería el día que conocería a su tutor. No tenía ni la menor idea de cómo sería, pero deseaba conocerlo en cuanto antes, tan solo para decirle que cogiera la pasta, y la ignorara.
Cerró los ojos lentamente, haciéndose una idea de cómo sería él o ella, y se durmió. 
 Los rayos de sol entraban al vacío apartamento por las rendijas de la persiana, y apuntaban a la cara de Chris fuertemente, cosa que hizo que abriera los ojos de golpe. 
Cogió el cojín con las dos manos y se lo apretó con fuerza a la cabeza para no notar ninguna luz, pero no sirvió de nada. Además, la obligación de ir al jurado a conocer a su tutor no la dejaba quedarse en la cama durmiendo. 
Así que caminó como un zombi hacia el cuarto de baño y encendió el grifo. Y sin más, se metió dentro. La lluvia artificial que le caía lentamente por el cuerpo la relajaba aún más que subir al tejado para hacerle una calada a su cigarro, así que se estuvo nada más y nada menos que 10 minutos sin hacer nada más que permanecer debajo del agua caliente. 
Al salir de la ducha, se ató la toalla por el pecho y salió. El viento que entraba por la ventana le rozó e hizo que un escalofrío le recorriera todo el cuerpo. 
     -     Dios, que frío. – masculló mientras se aceraba a la ventana medio abierta y la cerraba. 
Se dirigió al pequeño armario que estaba lleno de ropa que no se ponía y escogió unos jeans azules oscuros, una camiseta de tirantes blanca, y su preciada cazadora de cuero negra. Se pintó la parte inferior del ojo con corrector negro y se puso sus valiosas botas de tacón color marrón.
Se miró al espejó y echó una repasada a todo su cuerpo. No era perfecta, pero, ¿para qué? La criticarían igual. Siempre lo hacían. Desde el estado, hasta sus supuestos amigos. No había nadie que la apreciara, al menos un poco. 
Cogió las llaves, depositadas en un bol que su abuela había hecho, y cogió su bolso, para luego salir al exterior y cerrar la puerta de un portazo. 
Eran las diez y diez de la mañana, y a las diez y media tenía que estar en el juzgado. Tiempo de sobras. Apuntó a su descapotable con el mando y se encendieron las luces. ¿De dónde había sacado el dinero para comprar el coche? Simple, era robado.
Subió de un salto, sin abrir la puerta, y arrancó el coche. Pisó el pedal con fuerza y el coche salió disparado. 
El aire fresco chocaba con su cara y jugaba con el oscuro pelo de la chica. Aquello la hacía sentir tan bien. La hacía pensar, y era lo que más le gustaba, reflexionar, meditar. Y meditaba sobre su triste vida. ¿Por qué había elegido aquella salida? Había miles de salidas, pero ella había optado por la peor. Pero claro, la culpa era de sus padres, que la habían abandonado a los 18 años y la habían dejado en la calle, sin dinero, ni casa, ni comida. Sin nada. 
     -     ¿Señorita Jackson? – cuestionó la secretaria con una mirada triste y una sonrisa forzada. 
     -     Esa soy yo. 
     -     Pase por aquí. Él la acompañará. – señaló a un tipo grande, de color oscuro, y con una etiqueta pegada en la camiseta negra. “Fred”.
El señor la empujó levemente por la espalda y los dos caminaron lentamente por unos pasillos vacíos, hasta que Chris se atrevió a decir algo.
     -     Así que Fred… Yo soy Christine, pero llámame Chris. 
La morena solo recibió un gruñido y una sonrisa forzada por parte del hombre, así que optó por la mejor opción, callar. 
Siguieron caminando y llegaron a una puerta. Ponía: “Juez Harris”. Ése era que el juez del día anterior le había asignado un estúpido tutor. 
El tipo llamó a la puerta tres veces seguidas, y, después de siete segundos de completo silencio, la puerta se abrió. 
     -     Ah, señorita Jackson, pase. – susurró una joven chica, con una voz chillona que hacía rebotar los oídos de Chris. – Gracias Fred, puedes irte. 
El hombre sonrió, ahora sinceramente, le dio dos palmaditas a la espalda de la morena y desapareció por donde habían venido. 
     -     El juez Harris la estaba esperando. – dijo, antes de destapar al juez, sentado en un enorme escritorio, mirándola fijamente con una sonrisa en su rostro.
     -     ¡Ah, señorita Christine! La estábamos esperando.
     -     ¿Estábamos? – musitó la chica, sorprendida. 
     -     Así es. 
Por detrás de una puerta apareció un joven rubio, de ojos azules y muy atractivo. ¿Quién era aquél misterioso? ¿Ahora que pretendían?
Why do you hate me? |NC|:

Spoiler:
 
Capítulo 001.

  Never renounce to your dreams.
By ∑Θ
 
 
     La lucecita del cinturón se encendió de repente. “Por fin.” susurró Gabriella Mellark, que permanecía sentada en el lado izquierdo de un avión rumbo a Londres. Era el momento de aterrizar. Cogió el cinturón y se lo ató. El hombre que iba a su lado hizo lo mismo, pero le costó varios intentos ya que su barriga era demasiado grande. Aquél hombre había sido su pesadilla durante la hora y media que había durado el viaje. El hombre había estado apoyado a su hombro todo el rato, y Gabi no había podido pegar ojo, y eso que Gabi se dormía en todas partes. Solo había podido leer un capítulo del libro que estaba leyendo, “Hunger Games”. Uno de sus libros favoritos. Lo había leído miles de veces, y ya se sabía el final de sobras, pero nunca se cansaba de él.
     El avión empezó a tambalearse, estaban descendiendo rápidamente. Gabi miró a su izquierda y visualizó las tierras del Reino Unido. Aquello era simplemente precioso, pero nada comparado con su tierra, Irlanda. Aquello sí que era bonito, pero ya lo había dejado atrás, era el momento de empezar una nueva vida en Londres.
     Como había ganado una beca de última hora, tuvo que dejarlo todo para volar hacia Londres y cumplir el sueño de sus padres, ser médica. A decir verdad a Gabriella no le gustaba la idea de trabajar en un hospital, pero aceptó porque quería marcharse de su hogar. No le gustaba estar bajo tanta presión. Lo que le interesaba de verdad era la música, pero tenía que esconderlo porque a su madre no le gustaba.
     -          Pasajeros del vuelo Dublín a Londres, hemos llegado a nuestro destino. Cojan su equipaje y sagan por la puerta principal. Gracias por volar con nosotros. – anunció la megafonía.
     Gabriella cogió el libro que tenía entre las piernas y esperó a que solo quedaran unas catorce personas en el avión para coger su maleta de mano y bajar. No le gustaba estar rodeada de mucha gente.  Entró en la terminal respectiva y se dirigió a la cinta transportadora. Visualizó su enorme maleta color verde oscuro y corrió a su encuentro. Tan rápido que iba que no vio a una chica que corría en dirección contraria, y chocó con ella. Era una chica bastante baja comparada con Gabi, y tenía una larga cabellera de un color oscuro y unos ojos a juego con su pelo.
     -          Perdón. – musitó la rubia.
     -          No pasa nada.
     Se sonrieron simpáticamente sin saber que días después volverían a encontrarse. Gabi corrió de nuevo en busca de su maleta y consiguió cogerla por fin. Pesaba mucho, pero no le importaba porque estaba en Londres, una de sus ciudades favoritas. Entre otras, París, Venecia, Barcelona, Pekín, Dubái, Washington, Roma, Ámsterdam, Nueva York, y su ciudad, Dublín. Le encantaba viajar, y había visitado la mitad de las ciudades nombradas, pero solo una vez y por poco tiempo, por eso deseaba conseguir dinero para visitarlas todas durante más tiempo.
     Al salir del aeropuerto, divisó una hilera de taxis parados delante, y cogió el primero que vio.
     -          ¿Dónde, preciosa? – preguntó el taxista, que resultó ser un gordo con tan solo cuatro pelos en la chola.
     Ella le dio encantada la dirección que sus padres le habían dado. Llegaron a una urbanización la mar de bonita.
     -          Serán unas 15 libras.
     -          ¿Puede quedarse aquí un momentito? Ahora vuelvo. – dijo la chica cerrando la puerta del automóvil.
      Metió la llave en el paño de la pequeña casa que sus padres pagaban y abrió la puerta de par en par.
     -          Maravilloso. – susurró la chica cerrando la puerta.
     Aquél pequeño pisito constaba de una cocina-comedor-salón muy agradable y tan solo una habitación medianamente grande con un baño incorporado. Más que perfecto para ella.
     Cogió su maleta y la dejó en medio del salón, no había tiempo de instalarse porque tenía que ir a confirmar la beca en el departamento de su nueva Universidad.
     -          Gracias por su tiempo. – habló la chica metiéndose en el coche.
     -          Tendré que cobrarle éste tiempo.
     -          Sí, sí, lo que sea. ¿Puede llevarme a la Universidad de Breston?
     -          Enseguida.
     El conductor condujo hasta la Universidad y Gabi le pagó las 35 libras que le debía. Entró lentamente en el enorme recinto y caminó hasta recepción, que se encontraba solo a unos metros de la entrada. Como había gente, se sentó en un banco que estaba justo al lado, dónde había una chica joven, de más o menos la misma edad que Gabi. Tenía el cabello marrón oscuro y unos bonitos ojos color miel. Se sonrieron y la rubia se sentó a su lado.
     Como no tenía nada que hacer, se puso a hojear una revista que se encontraba a su lado. Pasó las páginas que no le interesaban hasta llegar a un anuncio que le llamó bastante la atención. “One Direction’s got talent”. ¿One Direction? ¿No sería aquella famosa boyband de la que tanto hablaba la gente? Siguió leyendo. “Buscamos a alguien para que nos acompañe en nuestro tercer tour consecutivo. Podrías ser tú.”  
     Gabi se puso a pensar. No quería estudiar medicina, aquél era el sueño de sus padres, no el suyo. Ella quería cantar, viajar por todo el mundo conociendo a sus fans, y aquél concurso podría ser el comienzo. Sin embargo, ¿qué podía hacer? Sus padres querían que estudiara. No obstante, si no se enterasen, Gabi podría cancelar su beca y probar suerte en “One Direction’s got talent”. No era una mala idea.
     Tanto pensar que no se dio cuenta de que le tocaba. Fue gracias a la chica que tenía al lado que abandonó sus pensamientos para luego levantarse y acercarse a la ventanilla de recepción.
     -          Hola, ¿qué desea?
     -          Quiero cancelar mi beca Universitaria.
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MAHONE:
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Ábreme, pls:
Y POR FIN! Mi mierda ficha is here! He sido una tardona de cojones, I know, but todo tiene una explicación, y yo la tengo... So, te la contaré, más tarde. Bueno, sé que la personalidad es corta y eso, pero bueno... Sé que no ganaré, so, eso. Espero que te guste, al menos un pocito:) Bezuz♥
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por vendetta. el Lun 04 Nov 2013, 3:20 pm

YA ESTÁ!  
Ya puedes gozar mi ficha. o sea 
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por spitfire. el Lun 04 Nov 2013, 3:55 pm

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Angela Roberts.
 
 
Emma Watson | Luke Hemmings
Personalidad
Spoiler:
Angie tiene una personalidad indescriptible. Alegre, simpática, divertida... Y popular. Todo el mundo la conoce por su enorme sonrisa, que enamora con tan solo verla, y por su carácter, extrovertido a más no poder. Es muy buena amiga, y también una fantástica novia, cosa que hace que tenga una fila infinita de pretendientes dispuestos a ocupar su corazón. A primera vista, parece el prototipo ideal de hija perfecta, amiga perfecta, y alumna perfecta, pero como todo, hay cosas que se esconden, y que solo se sacan a la luz en la más íntima intimidad. Cosas que solo los mayores amigos saben. Angie, a parte de ser una chica con un enorme corazón, también es sensible, como todo ser humano. Pero lo esconde a ojos de los demás por temor a la desaprovación de sus seres queridos. Su mayor temor es no conseguir complacer a alguien y ser rechazada. Todo es debido a su estricta educación. Sus padres nunca fueron comprensivos con una niña de apenas 8 años y nunca estaban complacidos. Querían "lo mejor" para su hija, y ésta lo intentaba, y tanto que lo hacía, pero ellos nunca estaban convencidos. Y claro, alguien tiene que soportar sus derrames diários, y ese alguien es su mejor amigo, Luke Hemmings.
Capítulo, OS...
Fuckin' Perfect |NC|:

Spoiler:
Capítulo 01.
“Un tutor” “Un tutor”. Aquellas palabras le rondaban por la cabeza desde que habían salido de la boca del juez. Ella no necesitaba un estúpido tutor. ¿Para qué? Estaba sana, completamente sana. Pero claro, aunque hicieras algo bueno, la gente de aquél pueblo la miraba mal. 
En cuanto terminó su cigarrillo, lo tiró al suelo y, seguidamente, lo pisó con la punta del zapato. Cogió su cazadora, depositada cuidadosamente en la barandilla, y abrió la puerta del tejado para luego entrar a su departamento. Subir allí la ayudaba a pensar y tranquilizarse, si no hubiera sabido de la existencia de aquél sitio, habría perdido el control más de una vez. Aunque claro, ya lo había perdido desde hacía años. 
¿Cuando había llegado al punto, en el que el estado había decidido asignarle un tutor? ¿Cuándo sus padres murieron? Puede ser. 
Dejó la cazadora encima de la mesa y se arrastró hacia su cama, que estaba a solo cuatro pasos. Mañana sería un nuevo día. Mañana sería el día que conocería a su tutor. No tenía ni la menor idea de cómo sería, pero deseaba conocerlo en cuanto antes, tan solo para decirle que cogiera la pasta, y la ignorara.
Cerró los ojos lentamente, haciéndose una idea de cómo sería él o ella, y se durmió. 
 Los rayos de sol entraban al vacío apartamento por las rendijas de la persiana, y apuntaban a la cara de Chris fuertemente, cosa que hizo que abriera los ojos de golpe. 
Cogió el cojín con las dos manos y se lo apretó con fuerza a la cabeza para no notar ninguna luz, pero no sirvió de nada. Además, la obligación de ir al jurado a conocer a su tutor no la dejaba quedarse en la cama durmiendo. 
Así que caminó como un zombi hacia el cuarto de baño y encendió el grifo. Y sin más, se metió dentro. La lluvia artificial que le caía lentamente por el cuerpo la relajaba aún más que subir al tejado para hacerle una calada a su cigarro, así que se estuvo nada más y nada menos que 10 minutos sin hacer nada más que permanecer debajo del agua caliente. 
Al salir de la ducha, se ató la toalla por el pecho y salió. El viento que entraba por la ventana le rozó e hizo que un escalofrío le recorriera todo el cuerpo. 
     -     Dios, que frío. – masculló mientras se aceraba a la ventana medio abierta y la cerraba. 
Se dirigió al pequeño armario que estaba lleno de ropa que no se ponía y escogió unos jeans azules oscuros, una camiseta de tirantes blanca, y su preciada cazadora de cuero negra. Se pintó la parte inferior del ojo con corrector negro y se puso sus valiosas botas de tacón color marrón.
Se miró al espejó y echó una repasada a todo su cuerpo. No era perfecta, pero, ¿para qué? La criticarían igual. Siempre lo hacían. Desde el estado, hasta sus supuestos amigos. No había nadie que la apreciara, al menos un poco. 
Cogió las llaves, depositadas en un bol que su abuela había hecho, y cogió su bolso, para luego salir al exterior y cerrar la puerta de un portazo. 
Eran las diez y diez de la mañana, y a las diez y media tenía que estar en el juzgado. Tiempo de sobras. Apuntó a su descapotable con el mando y se encendieron las luces. ¿De dónde había sacado el dinero para comprar el coche? Simple, era robado.
Subió de un salto, sin abrir la puerta, y arrancó el coche. Pisó el pedal con fuerza y el coche salió disparado. 
El aire fresco chocaba con su cara y jugaba con el oscuro pelo de la chica. Aquello la hacía sentir tan bien. La hacía pensar, y era lo que más le gustaba, reflexionar, meditar. Y meditaba sobre su triste vida. ¿Por qué había elegido aquella salida? Había miles de salidas, pero ella había optado por la peor. Pero claro, la culpa era de sus padres, que la habían abandonado a los 18 años y la habían dejado en la calle, sin dinero, ni casa, ni comida. Sin nada. 
     -     ¿Señorita Jackson? – cuestionó la secretaria con una mirada triste y una sonrisa forzada. 
     -     Esa soy yo. 
     -     Pase por aquí. Él la acompañará. – señaló a un tipo grande, de color oscuro, y con una etiqueta pegada en la camiseta negra. “Fred”.
El señor la empujó levemente por la espalda y los dos caminaron lentamente por unos pasillos vacíos, hasta que Chris se atrevió a decir algo.
     -     Así que Fred… Yo soy Christine, pero llámame Chris. 
La morena solo recibió un gruñido y una sonrisa forzada por parte del hombre, así que optó por la mejor opción, callar. 
Siguieron caminando y llegaron a una puerta. Ponía: “Juez Harris”. Ése era que el juez del día anterior le había asignado un estúpido tutor. 
El tipo llamó a la puerta tres veces seguidas, y, después de siete segundos de completo silencio, la puerta se abrió. 
     -     Ah, señorita Jackson, pase. – susurró una joven chica, con una voz chillona que hacía rebotar los oídos de Chris. – Gracias Fred, puedes irte. 
El hombre sonrió, ahora sinceramente, le dio dos palmaditas a la espalda de la morena y desapareció por donde habían venido. 
     -     El juez Harris la estaba esperando. – dijo, antes de destapar al juez, sentado en un enorme escritorio, mirándola fijamente con una sonrisa en su rostro.
     -     ¡Ah, señorita Christine! La estábamos esperando.
     -     ¿Estábamos? – musitó la chica, sorprendida. 
     -     Así es. 
Por detrás de una puerta apareció un joven rubio, de ojos azules y muy atractivo. ¿Quién era aquél misterioso? ¿Ahora que pretendían?
Why do you hate me? |NC|:

Spoiler:
 
Capítulo 001.

  Never renounce to your dreams.
By ∑Θ
 
 
     La lucecita del cinturón se encendió de repente. “Por fin.” susurró Gabriella Mellark, que permanecía sentada en el lado izquierdo de un avión rumbo a Londres. Era el momento de aterrizar. Cogió el cinturón y se lo ató. El hombre que iba a su lado hizo lo mismo, pero le costó varios intentos ya que su barriga era demasiado grande. Aquél hombre había sido su pesadilla durante la hora y media que había durado el viaje. El hombre había estado apoyado a su hombro todo el rato, y Gabi no había podido pegar ojo, y eso que Gabi se dormía en todas partes. Solo había podido leer un capítulo del libro que estaba leyendo, “Hunger Games”. Uno de sus libros favoritos. Lo había leído miles de veces, y ya se sabía el final de sobras, pero nunca se cansaba de él.
     El avión empezó a tambalearse, estaban descendiendo rápidamente. Gabi miró a su izquierda y visualizó las tierras del Reino Unido. Aquello era simplemente precioso, pero nada comparado con su tierra, Irlanda. Aquello sí que era bonito, pero ya lo había dejado atrás, era el momento de empezar una nueva vida en Londres.
     Como había ganado una beca de última hora, tuvo que dejarlo todo para volar hacia Londres y cumplir el sueño de sus padres, ser médica. A decir verdad a Gabriella no le gustaba la idea de trabajar en un hospital, pero aceptó porque quería marcharse de su hogar. No le gustaba estar bajo tanta presión. Lo que le interesaba de verdad era la música, pero tenía que esconderlo porque a su madre no le gustaba.
     -          Pasajeros del vuelo Dublín a Londres, hemos llegado a nuestro destino. Cojan su equipaje y sagan por la puerta principal. Gracias por volar con nosotros. – anunció la megafonía.
     Gabriella cogió el libro que tenía entre las piernas y esperó a que solo quedaran unas catorce personas en el avión para coger su maleta de mano y bajar. No le gustaba estar rodeada de mucha gente.  Entró en la terminal respectiva y se dirigió a la cinta transportadora. Visualizó su enorme maleta color verde oscuro y corrió a su encuentro. Tan rápido que iba que no vio a una chica que corría en dirección contraria, y chocó con ella. Era una chica bastante baja comparada con Gabi, y tenía una larga cabellera de un color oscuro y unos ojos a juego con su pelo.
     -          Perdón. – musitó la rubia.
     -          No pasa nada.
     Se sonrieron simpáticamente sin saber que días después volverían a encontrarse. Gabi corrió de nuevo en busca de su maleta y consiguió cogerla por fin. Pesaba mucho, pero no le importaba porque estaba en Londres, una de sus ciudades favoritas. Entre otras, París, Venecia, Barcelona, Pekín, Dubái, Washington, Roma, Ámsterdam, Nueva York, y su ciudad, Dublín. Le encantaba viajar, y había visitado la mitad de las ciudades nombradas, pero solo una vez y por poco tiempo, por eso deseaba conseguir dinero para visitarlas todas durante más tiempo.
     Al salir del aeropuerto, divisó una hilera de taxis parados delante, y cogió el primero que vio.
     -          ¿Dónde, preciosa? – preguntó el taxista, que resultó ser un gordo con tan solo cuatro pelos en la chola.
     Ella le dio encantada la dirección que sus padres le habían dado. Llegaron a una urbanización la mar de bonita.
     -          Serán unas 15 libras.
     -          ¿Puede quedarse aquí un momentito? Ahora vuelvo. – dijo la chica cerrando la puerta del automóvil.
      Metió la llave en el paño de la pequeña casa que sus padres pagaban y abrió la puerta de par en par.
     -          Maravilloso. – susurró la chica cerrando la puerta.
     Aquél pequeño pisito constaba de una cocina-comedor-salón muy agradable y tan solo una habitación medianamente grande con un baño incorporado. Más que perfecto para ella.
     Cogió su maleta y la dejó en medio del salón, no había tiempo de instalarse porque tenía que ir a confirmar la beca en el departamento de su nueva Universidad.
     -          Gracias por su tiempo. – habló la chica metiéndose en el coche.
     -          Tendré que cobrarle éste tiempo.
     -          Sí, sí, lo que sea. ¿Puede llevarme a la Universidad de Breston?
     -          Enseguida.
     El conductor condujo hasta la Universidad y Gabi le pagó las 35 libras que le debía. Entró lentamente en el enorme recinto y caminó hasta recepción, que se encontraba solo a unos metros de la entrada. Como había gente, se sentó en un banco que estaba justo al lado, dónde había una chica joven, de más o menos la misma edad que Gabi. Tenía el cabello marrón oscuro y unos bonitos ojos color miel. Se sonrieron y la rubia se sentó a su lado.
     Como no tenía nada que hacer, se puso a hojear una revista que se encontraba a su lado. Pasó las páginas que no le interesaban hasta llegar a un anuncio que le llamó bastante la atención. “One Direction’s got talent”. ¿One Direction? ¿No sería aquella famosa boyband de la que tanto hablaba la gente? Siguió leyendo. “Buscamos a alguien para que nos acompañe en nuestro tercer tour consecutivo. Podrías ser tú.”  
     Gabi se puso a pensar. No quería estudiar medicina, aquél era el sueño de sus padres, no el suyo. Ella quería cantar, viajar por todo el mundo conociendo a sus fans, y aquél concurso podría ser el comienzo. Sin embargo, ¿qué podía hacer? Sus padres querían que estudiara. No obstante, si no se enterasen, Gabi podría cancelar su beca y probar suerte en “One Direction’s got talent”. No era una mala idea.
     Tanto pensar que no se dio cuenta de que le tocaba. Fue gracias a la chica que tenía al lado que abandonó sus pensamientos para luego levantarse y acercarse a la ventanilla de recepción.
     -          Hola, ¿qué desea?
     -          Quiero cancelar mi beca Universitaria.
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Ábreme, pls:
Y POR FIN! Mi mierda ficha is here! He sido una tardona de cojones, I know, but todo tiene una explicación, y yo la tengo... So, te la contaré, más tarde. Bueno, sé que la personalidad es corta y eso, pero bueno... Sé que no ganaré, so, eso. Espero que te guste, al menos un pocito:) Bezuz♥
Ficha aceptada

Primero, primerísimo, AMO EL NOMBRE ANGELA, AH, Y DE APODO ANGIE, AÚN MÁS PERFECTO un personaje mío de una nc se llama así y le tengo cariño, ah
Por culpa del gif me han entrado feels bc ahora estoy escuchando conciertos de Austin y ashjash fangirling.
La personalidad, ah, es perfecta, es muy real, idk, me encanta.
Los caps, aoihioghsgo, me encantaron, sobretodo el primero, idk. En serio, ¿quién es el chico? looool ¿Niall? ¿Es una nc de 1D?
Bueh, lol. ¡Suerte!
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por vendetta. el Lun 04 Nov 2013, 3:58 pm

Nana99 escribió:
Writer. escribió:
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Angela Roberts.
 
 
Emma Watson | Luke Hemmings
Personalidad
Spoiler:
Angie tiene una personalidad indescriptible. Alegre, simpática, divertida... Y popular. Todo el mundo la conoce por su enorme sonrisa, que enamora con tan solo verla, y por su carácter, extrovertido a más no poder. Es muy buena amiga, y también una fantástica novia, cosa que hace que tenga una fila infinita de pretendientes dispuestos a ocupar su corazón. A primera vista, parece el prototipo ideal de hija perfecta, amiga perfecta, y alumna perfecta, pero como todo, hay cosas que se esconden, y que solo se sacan a la luz en la más íntima intimidad. Cosas que solo los mayores amigos saben. Angie, a parte de ser una chica con un enorme corazón, también es sensible, como todo ser humano. Pero lo esconde a ojos de los demás por temor a la desaprovación de sus seres queridos. Su mayor temor es no conseguir complacer a alguien y ser rechazada. Todo es debido a su estricta educación. Sus padres nunca fueron comprensivos con una niña de apenas 8 años y nunca estaban complacidos. Querían "lo mejor" para su hija, y ésta lo intentaba, y tanto que lo hacía, pero ellos nunca estaban convencidos. Y claro, alguien tiene que soportar sus derrames diários, y ese alguien es su mejor amigo, Luke Hemmings.
Capítulo, OS...
Fuckin' Perfect |NC|:

Spoiler:
Capítulo 01.
“Un tutor” “Un tutor”. Aquellas palabras le rondaban por la cabeza desde que habían salido de la boca del juez. Ella no necesitaba un estúpido tutor. ¿Para qué? Estaba sana, completamente sana. Pero claro, aunque hicieras algo bueno, la gente de aquél pueblo la miraba mal. 
En cuanto terminó su cigarrillo, lo tiró al suelo y, seguidamente, lo pisó con la punta del zapato. Cogió su cazadora, depositada cuidadosamente en la barandilla, y abrió la puerta del tejado para luego entrar a su departamento. Subir allí la ayudaba a pensar y tranquilizarse, si no hubiera sabido de la existencia de aquél sitio, habría perdido el control más de una vez. Aunque claro, ya lo había perdido desde hacía años. 
¿Cuando había llegado al punto, en el que el estado había decidido asignarle un tutor? ¿Cuándo sus padres murieron? Puede ser. 
Dejó la cazadora encima de la mesa y se arrastró hacia su cama, que estaba a solo cuatro pasos. Mañana sería un nuevo día. Mañana sería el día que conocería a su tutor. No tenía ni la menor idea de cómo sería, pero deseaba conocerlo en cuanto antes, tan solo para decirle que cogiera la pasta, y la ignorara.
Cerró los ojos lentamente, haciéndose una idea de cómo sería él o ella, y se durmió. 
 Los rayos de sol entraban al vacío apartamento por las rendijas de la persiana, y apuntaban a la cara de Chris fuertemente, cosa que hizo que abriera los ojos de golpe. 
Cogió el cojín con las dos manos y se lo apretó con fuerza a la cabeza para no notar ninguna luz, pero no sirvió de nada. Además, la obligación de ir al jurado a conocer a su tutor no la dejaba quedarse en la cama durmiendo. 
Así que caminó como un zombi hacia el cuarto de baño y encendió el grifo. Y sin más, se metió dentro. La lluvia artificial que le caía lentamente por el cuerpo la relajaba aún más que subir al tejado para hacerle una calada a su cigarro, así que se estuvo nada más y nada menos que 10 minutos sin hacer nada más que permanecer debajo del agua caliente. 
Al salir de la ducha, se ató la toalla por el pecho y salió. El viento que entraba por la ventana le rozó e hizo que un escalofrío le recorriera todo el cuerpo. 
     -     Dios, que frío. – masculló mientras se aceraba a la ventana medio abierta y la cerraba. 
Se dirigió al pequeño armario que estaba lleno de ropa que no se ponía y escogió unos jeans azules oscuros, una camiseta de tirantes blanca, y su preciada cazadora de cuero negra. Se pintó la parte inferior del ojo con corrector negro y se puso sus valiosas botas de tacón color marrón.
Se miró al espejó y echó una repasada a todo su cuerpo. No era perfecta, pero, ¿para qué? La criticarían igual. Siempre lo hacían. Desde el estado, hasta sus supuestos amigos. No había nadie que la apreciara, al menos un poco. 
Cogió las llaves, depositadas en un bol que su abuela había hecho, y cogió su bolso, para luego salir al exterior y cerrar la puerta de un portazo. 
Eran las diez y diez de la mañana, y a las diez y media tenía que estar en el juzgado. Tiempo de sobras. Apuntó a su descapotable con el mando y se encendieron las luces. ¿De dónde había sacado el dinero para comprar el coche? Simple, era robado.
Subió de un salto, sin abrir la puerta, y arrancó el coche. Pisó el pedal con fuerza y el coche salió disparado. 
El aire fresco chocaba con su cara y jugaba con el oscuro pelo de la chica. Aquello la hacía sentir tan bien. La hacía pensar, y era lo que más le gustaba, reflexionar, meditar. Y meditaba sobre su triste vida. ¿Por qué había elegido aquella salida? Había miles de salidas, pero ella había optado por la peor. Pero claro, la culpa era de sus padres, que la habían abandonado a los 18 años y la habían dejado en la calle, sin dinero, ni casa, ni comida. Sin nada. 
     -     ¿Señorita Jackson? – cuestionó la secretaria con una mirada triste y una sonrisa forzada. 
     -     Esa soy yo. 
     -     Pase por aquí. Él la acompañará. – señaló a un tipo grande, de color oscuro, y con una etiqueta pegada en la camiseta negra. “Fred”.
El señor la empujó levemente por la espalda y los dos caminaron lentamente por unos pasillos vacíos, hasta que Chris se atrevió a decir algo.
     -     Así que Fred… Yo soy Christine, pero llámame Chris. 
La morena solo recibió un gruñido y una sonrisa forzada por parte del hombre, así que optó por la mejor opción, callar. 
Siguieron caminando y llegaron a una puerta. Ponía: “Juez Harris”. Ése era que el juez del día anterior le había asignado un estúpido tutor. 
El tipo llamó a la puerta tres veces seguidas, y, después de siete segundos de completo silencio, la puerta se abrió. 
     -     Ah, señorita Jackson, pase. – susurró una joven chica, con una voz chillona que hacía rebotar los oídos de Chris. – Gracias Fred, puedes irte. 
El hombre sonrió, ahora sinceramente, le dio dos palmaditas a la espalda de la morena y desapareció por donde habían venido. 
     -     El juez Harris la estaba esperando. – dijo, antes de destapar al juez, sentado en un enorme escritorio, mirándola fijamente con una sonrisa en su rostro.
     -     ¡Ah, señorita Christine! La estábamos esperando.
     -     ¿Estábamos? – musitó la chica, sorprendida. 
     -     Así es. 
Por detrás de una puerta apareció un joven rubio, de ojos azules y muy atractivo. ¿Quién era aquél misterioso? ¿Ahora que pretendían?
Why do you hate me? |NC|:

Spoiler:
 
Capítulo 001.

  Never renounce to your dreams.
By ∑Θ
 
 
     La lucecita del cinturón se encendió de repente. “Por fin.” susurró Gabriella Mellark, que permanecía sentada en el lado izquierdo de un avión rumbo a Londres. Era el momento de aterrizar. Cogió el cinturón y se lo ató. El hombre que iba a su lado hizo lo mismo, pero le costó varios intentos ya que su barriga era demasiado grande. Aquél hombre había sido su pesadilla durante la hora y media que había durado el viaje. El hombre había estado apoyado a su hombro todo el rato, y Gabi no había podido pegar ojo, y eso que Gabi se dormía en todas partes. Solo había podido leer un capítulo del libro que estaba leyendo, “Hunger Games”. Uno de sus libros favoritos. Lo había leído miles de veces, y ya se sabía el final de sobras, pero nunca se cansaba de él.
     El avión empezó a tambalearse, estaban descendiendo rápidamente. Gabi miró a su izquierda y visualizó las tierras del Reino Unido. Aquello era simplemente precioso, pero nada comparado con su tierra, Irlanda. Aquello sí que era bonito, pero ya lo había dejado atrás, era el momento de empezar una nueva vida en Londres.
     Como había ganado una beca de última hora, tuvo que dejarlo todo para volar hacia Londres y cumplir el sueño de sus padres, ser médica. A decir verdad a Gabriella no le gustaba la idea de trabajar en un hospital, pero aceptó porque quería marcharse de su hogar. No le gustaba estar bajo tanta presión. Lo que le interesaba de verdad era la música, pero tenía que esconderlo porque a su madre no le gustaba.
     -          Pasajeros del vuelo Dublín a Londres, hemos llegado a nuestro destino. Cojan su equipaje y sagan por la puerta principal. Gracias por volar con nosotros. – anunció la megafonía.
     Gabriella cogió el libro que tenía entre las piernas y esperó a que solo quedaran unas catorce personas en el avión para coger su maleta de mano y bajar. No le gustaba estar rodeada de mucha gente.  Entró en la terminal respectiva y se dirigió a la cinta transportadora. Visualizó su enorme maleta color verde oscuro y corrió a su encuentro. Tan rápido que iba que no vio a una chica que corría en dirección contraria, y chocó con ella. Era una chica bastante baja comparada con Gabi, y tenía una larga cabellera de un color oscuro y unos ojos a juego con su pelo.
     -          Perdón. – musitó la rubia.
     -          No pasa nada.
     Se sonrieron simpáticamente sin saber que días después volverían a encontrarse. Gabi corrió de nuevo en busca de su maleta y consiguió cogerla por fin. Pesaba mucho, pero no le importaba porque estaba en Londres, una de sus ciudades favoritas. Entre otras, París, Venecia, Barcelona, Pekín, Dubái, Washington, Roma, Ámsterdam, Nueva York, y su ciudad, Dublín. Le encantaba viajar, y había visitado la mitad de las ciudades nombradas, pero solo una vez y por poco tiempo, por eso deseaba conseguir dinero para visitarlas todas durante más tiempo.
     Al salir del aeropuerto, divisó una hilera de taxis parados delante, y cogió el primero que vio.
     -          ¿Dónde, preciosa? – preguntó el taxista, que resultó ser un gordo con tan solo cuatro pelos en la chola.
     Ella le dio encantada la dirección que sus padres le habían dado. Llegaron a una urbanización la mar de bonita.
     -          Serán unas 15 libras.
     -          ¿Puede quedarse aquí un momentito? Ahora vuelvo. – dijo la chica cerrando la puerta del automóvil.
      Metió la llave en el paño de la pequeña casa que sus padres pagaban y abrió la puerta de par en par.
     -          Maravilloso. – susurró la chica cerrando la puerta.
     Aquél pequeño pisito constaba de una cocina-comedor-salón muy agradable y tan solo una habitación medianamente grande con un baño incorporado. Más que perfecto para ella.
     Cogió su maleta y la dejó en medio del salón, no había tiempo de instalarse porque tenía que ir a confirmar la beca en el departamento de su nueva Universidad.
     -          Gracias por su tiempo. – habló la chica metiéndose en el coche.
     -          Tendré que cobrarle éste tiempo.
     -          Sí, sí, lo que sea. ¿Puede llevarme a la Universidad de Breston?
     -          Enseguida.
     El conductor condujo hasta la Universidad y Gabi le pagó las 35 libras que le debía. Entró lentamente en el enorme recinto y caminó hasta recepción, que se encontraba solo a unos metros de la entrada. Como había gente, se sentó en un banco que estaba justo al lado, dónde había una chica joven, de más o menos la misma edad que Gabi. Tenía el cabello marrón oscuro y unos bonitos ojos color miel. Se sonrieron y la rubia se sentó a su lado.
     Como no tenía nada que hacer, se puso a hojear una revista que se encontraba a su lado. Pasó las páginas que no le interesaban hasta llegar a un anuncio que le llamó bastante la atención. “One Direction’s got talent”. ¿One Direction? ¿No sería aquella famosa boyband de la que tanto hablaba la gente? Siguió leyendo. “Buscamos a alguien para que nos acompañe en nuestro tercer tour consecutivo. Podrías ser tú.”  
     Gabi se puso a pensar. No quería estudiar medicina, aquél era el sueño de sus padres, no el suyo. Ella quería cantar, viajar por todo el mundo conociendo a sus fans, y aquél concurso podría ser el comienzo. Sin embargo, ¿qué podía hacer? Sus padres querían que estudiara. No obstante, si no se enterasen, Gabi podría cancelar su beca y probar suerte en “One Direction’s got talent”. No era una mala idea.
     Tanto pensar que no se dio cuenta de que le tocaba. Fue gracias a la chica que tenía al lado que abandonó sus pensamientos para luego levantarse y acercarse a la ventanilla de recepción.
     -          Hola, ¿qué desea?
     -          Quiero cancelar mi beca Universitaria.
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Ábreme, pls:
Y POR FIN! Mi mierda ficha is here! He sido una tardona de cojones, I know, but todo tiene una explicación, y yo la tengo... So, te la contaré, más tarde. Bueno, sé que la personalidad es corta y eso, pero bueno... Sé que no ganaré, so, eso. Espero que te guste, al menos un pocito:) Bezuz♥
Ficha aceptada

Primero, primerísimo, AMO EL NOMBRE ANGELA, AH, Y DE APODO ANGIE, AÚN MÁS PERFECTO un personaje mío de una nc se llama así y le tengo cariño, ah
Por culpa del gif me han entrado feels bc ahora estoy escuchando conciertos de Austin y ashjash fangirling.
La personalidad, ah, es perfecta, es muy real, idk, me encanta.
Los caps, aoihioghsgo, me encantaron, sobretodo el primero, idk. En serio, ¿quién es el chico? looool ¿Niall? ¿Es una nc de 1D?
Bueh, lol. ¡Suerte!
ACEPTADA? Wiiiiii  
Lo sé, Angie es perfect. Quiero llamarme así.
Aw, yo fangirleo mirando mis posters, so, fangirleemos juntas. 
Es caca, i know.
Sí! Es Niall*-* He is adorable and perfect, you know.
¡Gracias!


Última edición por Writer. el Sáb 21 Dic 2013, 6:40 am, editado 1 vez
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por spitfire. el Lun 04 Nov 2013, 4:00 pm

Writer. escribió:ACEPTADA? Wiiiiii  
Lo sé, Angie es perfect. Quiero llamarme así.
Aw, yo fangirleo mirando mis posters, so, fangirleemos juntas. 
Es caca, i know.
Sí! Es Nial*-* He is adorable and perfect, you know.
¡Gracias!
Angie es per-fect, que es aún mejor bc lo dice Leeroy.
FANGIRLEAR ES MI VIDA, LOL.
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por spitfire. el Mar 05 Nov 2013, 10:35 am

LALALALALALALALA
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por Invitado el Mar 05 Nov 2013, 3:00 pm

Audicionad.
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por spitfire. el Mar 05 Nov 2013, 3:07 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Audicionad.
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por spitfire. el Miér 06 Nov 2013, 12:14 pm

Hagamos spam playas (?)
Quiero fichas sensuales.
Ñom
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por blake. el Miér 06 Nov 2013, 1:58 pm

Kat   Smith  &    Ashton  Irwin


Personalidad:
Katherina Jane Smith es la persona más impulsiva e impredecible que existe. Cuando crees que va a hacer una cosa, simplemente hace lo contrario para molestar. Una completa loca e inconsciente, hace las cosas sin pensar en las consecuencias. Sin embargo, no todo en ella es arrojo y atrevimiento, en su interior hay un poco de responsabilidad. Lo que le ocurre a Kat es que las apariencias son lo que más le importa. Del mismo modo que no saldría con un chico cuatro años mayor que ella, no sería responsable y tímida (como es en su interior) en el instituto, porque no saldría viva. En el fondo, Kat es tierna, dulce a veces, y menos chillona y extrovertida de lo que se ve. Ella es el ejemplo personificado para la definición: "Las apariencias importan". No le presta mucha atención a sus estudios, pero es una chica realmente inteligente, de modo que aprueba todas las asignaturas, excepto física. Desde pequeña se le dio mal esa asignatura y nunca conseguía sacarla. Hasta que sus padres contrataron a Ashton como tutor.

Can't have you:
Capítulo 4
June Carter | Harry Styles
Koni


El viento movía suavemente mis cabellos, como si de una caricia se tratase. La luna estaba realmente hermosa aquella noche, sobre todo vista desde aquel mirador, en medio de nada, pero que tanto sentido tenía. Intenté no pensar en nada de lo que sucedería en mi casa cuando volviera, ni en todas las regañinas que me llevaría, porque necesitaba verle una vez más. A él, a Harry. El chico al que más había amado en toda mi vida. Y, por suerte para mí, el sentimiento era correspondido. 

Empezaba a hacer más frío, y después de un escalofrío que me recorrió toda la columna, me coloqué mejor el cárdigan que llevaba. Estaba tardando, más de la cuenta. Conforme los minutos iban pasando, yo cada vez estaba más insegura de mí misma. No, tenía que mantenerme fuerte, no podía creer lo que los demás decían de él. “¿Harry? O sí, el mujeriego. Ten cuidado, pareces buena chica, te hará mucho daño”. Ellos no sabían lo que decían. No le conocían como yo. No podía caer en las redes de mi padre.

—June… June, cariño, ya estoy aquí— después de una hora en la que me había quedado congelada, ahí estaba él, rodeándome con sus brazos. Inhalé su perfume una vez antes de separarme para mirarle a los ojos.

—¿Dónde estabas? Después de todo lo que me ha dicho mi padre de ti… Él me llena la cabeza todos los días y… no aparecías…— sin quererlo me había puesto a llorar. Maldecí mi debilidad en mi propia mente.

—No, June, mírame a los ojos. Se me liaron algunas cosas en la universidad, pero ya estoy aquí. Tienes que confiar en mí— me atrajo de nuevo a su cuerpo  y, esta vez, apoyó su cabeza en la mía. Me refugié en él como si no hubiera otro sitio seguro en el mundo. Mi Harry, mi persona, no podía ser de otro modo.

Cuando me calmé, nos sentamos en un banco cercano. En ningún momento nuestras manos se separaron. Descansé mi cabeza en su hombro mientras él me rodeaba con sus brazos. Todavía tiritaba, había estado demasiado tiempo sola y hacía muchísimo frío. Harry se dio cuenta de ello al instante, por lo que se quitó la chaqueta que llevaba, quedándose sólo con una fina camiseta blanca, y me la puso encima. Yo negué con la cabeza.

—Harry, ¿qué haces? Te quedarás frío. Póntela— intenté devolvérsela, pero él la rechazó con un gesto y no me dejó quitármela.

—Eres tú la que se está quedando fría, y es por mi culpa. He sido yo el que ha tardado. No te la quites—. Me dio un beso en la frente, así que opté por callarme y los dos nos quedamos en silencio.

Me giré discretamente para observarle mientras él miraba la luna. Sus impresionantes ojos verdes, que derretirían a cualquiera, su perfecta nariz, su barbilla digna de un dios griego. Y sus labios, por supuesto. Parecía que la luz de la luna le hacía más increíble de lo que ya era. Sonreí, casi sin darme cuenta. Todavía no me creía que ese chico estuviera enamorado de mí.

—¿Sabes? Nunca podré darte las gracias suficientes veces— habló Harry de repente, dejándome completamente confundida. Estaba tan absorta en el reflejo de la luz de luna en sus ojos que no me había dado cuenta de que él me estaba mirando también.

—¿A mí? No sé a que te refieres. No soy nadie, Harry. No soy importante— . susurré casi más para mí misma que para él. No parecía real que estuviéramos los dos solos, aquí. No después de lo mal que lo había tratado cuando le conocí, no después de todo lo que mi padre le hacía cada día.
—June Carter, no vuelvas a decir eso jamás. Sí eres alguien, eres la persona más importante de mi vida. Si tú no estuvieras ahora conmigo, podría dejar de respirar en este momento, que no me importaría— abrí los labios para decir algo, pero él me puso los dedos— No, espera, tienes que saber esto.

»Nunca te he contado esto, porque en el fondo, tenía miedo. Y todavía estoy asustado, pero mis sentimientos son más fuertes. La primera vez que te vi, lo que más me gustó de ti fue que no eras como los otras, no caíste en mis redes, no eras ni serás una cualquiera. Me odiaste desde el principio, pensando que era la peor persona del mundo. Y, sin embargo, cuando me conociste de verdad, me rescataste. Estaba perdido, Jun. La miseria, el miedo, el despecho me rodeaba por todas partes, haciéndome como era en ese momento. Pero tú supiste ver que todavía había algo en mí, y creíste con todas tus fuerzas en ello. Me diste alas, y ahora estoy volando a tu lado. Quizá pienses que no eres nadie, o peor, que eres una más, pero no podrías estar más equivocada si es eso lo que crees. Te quiero, Jun, eres la primera persona a la que he amado en toda mi vida y, cuando te vayas, serás la última.

Cuando terminó, una lágrima rodaba por mi mejilla. Era a mí, él pensaba todo eso. Yo le había salvado, y él ahora lo era todo para mí.

—Te amo, June. Y, quiero darte algo— se sacó una pequeña caja del bolsillo y la abrió ante mis ojos. Un anillo.— No sé si estarás preparada para esto, o me rechazarás y me odiarás, pero eres la persona con la que quiero compartir toda mi vida. Esto es una promesa, no otra cosa. Prometo darte siempre todo lo que necesites, protegerte de cualquier mal y ponerte siempre por delante de mí en lo que a decisiones y vida se refiere. Prometo amarte siempre y prometo que, cuando estés lista, ahorraré todo lo que pueda para comprarte el mejor vestido de novia y declararte mi esposa, mía, para siempre—. Suspiró, recogiendo con su dedo la lágrima que parecía volar por mi mejilla. Y, en aquel momento, supe que era la mujer más feliz del mundo.

No dijimos nada durante unos minutos, pero cuanto más tiempo pasaba, Harry más nervioso se ponía. Estaba preocupado por haber dicho demasiado, o quizá demasiado poco. Se estaba sintiendo inseguro, como siempre. Así que, en vez de decir cualquier cosa, decidí rodear con mis brazos su cuello y besarle.

▂ ▃ ▅ ▆ █ ▆ ▅ ▃ ▂
—Buenos días, preciosa— susurró Harry en mi oído cuando las primeras luces del día iluminaron nuestros rostros. Sonreí al ver su cuerpo tan cerca del mío, y su sonrisa, que había aparecido en cuando le había mirado.


—Hmm… ¿Qué hora es?— me froté los ojos para intentar despertarme mejor y me estiré un poco. Dormir en un banco y en plena calle no era muy cómodo.

—Las…— Harry sacó su móvil del bolsillo— seis de la mañana.

—Dios, ¡no!— salté y me puse de pie, lo más rápido que pude. Intenté alisarme la camisa y peinarme un poco, pero mi aspecto no tenía remedio.— Harry, ellos me matarán, y a ti también. No deberíamos haber hecho esto— estaba histérica, gritándole incluso, y, sin embargo, él no se alteró. Volvió a abrazarme.

—Todo va a salir bien. Voy a llevarte a casa, ¿vale? Vamos a estar bien— presionó sus labios contra los míos. No podía creer que así fuera, pero era cierto. Cualquier cosa que él dijera, por muy errónea o equivocada que fuera, yo haría caso sin pestañear. ¿Eso era el amor? Porque realmente era algo muy fuerte, y a la vez increíble.

▂ ▃ ▅ ▆ █ ▆ ▅ ▃ ▂

Bajé de la moto corriendo, y rezando por que mi padre no estuviera de mal humor aquella mañana. Tenía que entender que yo amaba a Harry, y que por mucho que me prohibiera salir con él lo haría, porque los dos necesitábamos estar juntos. Él no lo conocía como yo, pero cuando lo hiciera, se daría cuenta de que de verdad merecía la pena.

—No, cariño, espera. Yo lo haré. He sido yo quien ha tenido la culpa, así que seré yo quien intentará solucionarlo— me cogió del brazo, impidiéndome tocar al timbre y se puso delante de mí, como para protegerme. Y, así, llamó a la puerta.

Harry era bastante más alto que yo, por lo que no podía ver bien lo que pasaba delante de mí, pero cuando escuché la puerta abrirse y vi que Harry intentaba gesticular con las manos, supe que algo iba mal. El golpe se debió de oír por todo el vecindario, sin ninguna duda. Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando vi que mi novio se doblaba de dolor, sujetándose la nariz, que le sangraba y probablemente estaría rota.

—¿Dónde está ella, bastardo? ¿Dónde está mi hija?— gritó, cogiéndole de las solapas de la camisa y volviéndole a pegar. Su cara me asustó más que nunca, porque vi reflejado en sus ojos que podría matarle en cualquier momento y que no le importaría lo más mínimo.

—¡Para! ¡Para, por Dios, para!— me interpuse entre ellos y me arrodillé junto a Harry.

Estaba casi inconsciente y le sangraba la nariz. Le abracé lo más fuerte que pude, mientras le susurraba al oído que le quería, y que no iba a pasar nada. Desgraciadamente, mi padre seguía ahí.
—Entra ahora mismo en casa, June— dijo con voz imperiosa, usando el tono de voz que no permite un no por respuesta.

—Por favor, papá, tienes que entenderlo… le has hecho daño… lo amo…— sonaba entrecortada porque estaba llorando, como nunca lo había hecho.

—He dicho que entres en casa— me cogió de los hombros y me arrastró hasta que estuve detrás de la puerta, pudiendo ver todo lo que pasaba pero sin poder hacer nada para evitarlo.

—Y tú… No convertirás a la hija de un Carter en otra cualquiera de tu lista, a mi niña no. La próxima vez que te vea, maldito bastardo, te juro que te denuncio. O, puede que no salgas con vida esa vez— mi padre le pegó de nuevo, esa vez en la caja torácica. Harry no se volvió a levantar, aunque intentó hablar y decirle algo a mi padre. Otro golpe.

—¡No!— chillaba yo una y otra vez— Harry, Harry.— parecía que nadie me escuchase.

Hasta que mi padre cerró la puerta de un portazo. Nunca le había visto así. El odio parecía sulfurar de sus ojos y una vena sobresalía de su cuello. Por supuesto, mi madre no estaba en casa, como siempre. Nadie podía calmar a mi padre, intentar que su enfado bajase. Tendría que aguantar su ira.

—Te dije que no salieras con él nunca más— me dio una bofetada antes de que pudiera responder nada. Mi padre nunca me había pegado antes.

—Le quiero papá, tú no entiendes…— otra bofetada. Opté por callarme y apretar los dientes, así dolía menos.

—No, la que no entiendes eres tú. Ese chico se ha tirado a todas las chicas de su universidad y cuando consiga de ti lo mismo que quiere de las demás, te dejará. Se marchará y me veré obligado a decirte que te lo dije. No quiero eso, June. Deseo protegerte, pero tienes que dejarme hacerlo— sus ojos se habían dulcificado. Ya no hablaba con su enfado de por medio, intentaba que entendiera su postura.

—Demasiado tarde, papá. Ya no me creo nada de lo que digas. No me importa. Ahora, déjame, me voy al colegio— él negó con la cabeza.

—No, ya no estudias ahí. Ahora tienes un profesor particular, a partir de ahora estudiarás en casa— sus palabras fueron peores que un buen golpe. No, eso no podía estar pasándome a mí.

—No me toques, no me hables nunca más. Tú ya no eres mi padre. Nunca más.— subí las escaleras lo más rápido que pude, para que él no viera que estaba llorando.


▂ ▃ ▅ ▆ █ ▆ ▅ ▃ ▂
Marqué el número más frecuente de mi agenda. Estaba tan repetido que ya me lo sabía de memoria. Su voz me respondió. 
—¿Sí?— se le escuchaba dañado, parecía que algo le dolía y que le costaba un poco hablar, pero sonaba bien.

—Mi amor, ¿estás bien? ¿Dónde estás?— susurré para que nadie me escuchase, muy cerca del teléfono. Me movía en silencio por la casa, deseando ser un fantasma y no tener que tocar el suelo.

—Donde siempre. Ya sabes, necesitaba pensar y nuestro sitio es el mejor. ¿Y tú? ¿Estás bien, Jun?— su tono se volvió serio en la última pregunta.

—No te vayas, espérame allí, con la moto. Vamos a irnos, muy muy lejos, donde nadie pueda encontrarnos. Y me casaré contigo Harry. Para siempre.

Y, sin importarme ya nada de lo que mi padre dijera o pensase, con mi bolsa de viaje al hombro, salí por la puerta corriendo. Porque iba a encontrarme con mi amor, con mi libertad, con mi persona. 

With or Without:
Capítulo 14
Más y más enredos...{#}


Día nuevo. Después del fuego,  Margaret, que así se llamaba la dueña de la granja, no les había dejado acercarse ni una sola vez sin la vigilancia de Austin, que poco después habían descubierto que era su nieto. No quería perderse el acontecimiento de diez chicos adolescentes viviendo en la granja. Y, ciertamente, no se estaba decepcionando. Ya iban por cuatro tartas, dos cortinas y un plato en un tiempo récord. Solo era el primer día. Pero, como todo el mundo se sabía, había sido una muy mala idea ponerlos a todos juntos.
                A las seis. ¡Las seis de la mañana! Margaret había ido a despertarlas para que empezasen a faenar. Era demasiado, Teddy estaba de un humor de perros y Sylvie se iba cayendo de sueño por los rincones. Los chicos estaban igual. Zayn caminaba como un zombi y Niall no paraba de bostezar y frotarse los ojos. Presentaban, toda la tropa, un aspecto tan gracioso que Margaret, al verlos, no pudo evitar soltar una carcajada. Allí sentados todos, en la mesa del comedor, desayunando como podían, no parecían estrellas del pop. Tampoco estaban contentos, y tardaron todo lo que pudieron en desayunar, porque se dieron cuenta de que cuanto antes terminasen antes empezarían a trabajar.
-Bueno, chicos. Hay que hacer cosas, son las siete y media. Ahora mismo todo está abierto, los animales están preparados. Tenéis que poneros a trabajar.- Margaret intentó parecer optimista, pero no terminó de convencer a los chicos del todo.
-¿Animales? ¿Tendremos que trabajar con ellos?- Sylvie suspiró, exasperada. No le gustaban los animales. No le gustaba el campo. No le gustaban las granjas. En ese momento nada del mundo le gustaba, todo era horrible.
-A ver, os voy a decir lo que tenéis que hacer cada uno.- Margaret siguió hablando como si no hubiese escuchado a Sylvie. Ella se llevó las manos a la cabeza, no le hacía nada de gracia.- Teddy y Zayn, lavaréis a los caballos, los alimentaréis y les llevaréis a dar un paseo.- sacó sus gafas de una funda y empezó a leer lo que tenía en la lista que llevaba en las manos.
-Perfecto.- celebró Zayn, a él le encantaban los caballos. Miró a Teddy de reojo, ella era menos expresiva, pero se notaba que también le gustaba la idea.
-Valentina y Niall, recogeréis los huevos de las gallinas y las alimentaréis. Cuidado, pican cuando están hambrientas.- les advirtió. Valentina soltó una carcajada
-Solo son gallinas, no creo que nos hagan daño.- no se iba a asustar por unos pequeños pájaros. Niall la miró, cautivado. Era preciosa, y muy decidida.
-Lía y Liam, seréis pastores por un día. Llevaréis a las ovejas a pastar por el campo. Es un poco aburrido, pero como vais los dos tampoco os será tan difícil. Tened cuidado, sobre todo, de que no se despiste ninguna.- Liam asintió enérgicamente con la cabeza.
-No se preocupe, estaremos atentos- habló en nombre de los dos y Lía también mostró su convencimiento hacia las palabras pronunciadas.
-Louis y Emma, ordeñaréis a las vacas. Mi marido os enseñará a hacerlo, no queremos que les pase nada.- Emma soltó un gritito, muy emocionada
-Siempre he querido saber cómo sale la leche.- exclamó contenta, celebrando la tarea que les había tocado. Luego, le dirigió una mirada hostil a Louis, como si fuera una niña pequeña. No le gustaba su compañero.
-Y por último, Harry y Sylvie, vosotros iréis al pueblo a comprar algunas cosas.- los dos se sonrieron y aceptaron, imaginándose el tiempo que pasarían juntos- Mi nieto os acompañará en la camioneta. El pueblo más cercano queda a una hora.- Harry rodó los ojos y Sylvie se percató de ello. Ahora ya no parecía tan contento. ¿Estaría celoso de verdad?


                                              *                         *                      *


-Bien, ya estamos. Tomlinson, graba. Voy a ordeñar una vaca por primera vez.- Emma le sonreía a la cámara con expresión divertida. Llevaba guantes y un delantal, como si fuese a cocinar, y el pelo recogido en un moño.
-¿Por qué tengo que grabar yo?- Louis no estaba tan contento con la idea. A él le encantaba ser grabado, pero Emma le había dado la cámara y no había quien la convenciese de que la sujetase ella.
-Luego te la cojo y te grabo yo a ti. Y no seas pesado. Siempre te estás quejando por todo.- parecían dos niños pequeños. Uno peleando con el otro. Si en el fondo se gustaban, era estúpido que estuviesen así.
-Vaaaale.- se conformó Louis. La cámara llevaba un rato grabando, pero él no se había dado cuenta.
                Emma llevó sus manos a las ubres de la vaca y, como le acababan de enseñar, comenzó a ordeñar. Empezó a cantar una canción y a bailar mientras lo hacía. Se lo estaba pasando muy bien. Cuando terminó, había llenado un cubo entero.
-¡Ahora a por otra vaca!- exclamó, muy contenta. Enseñó toda la leche que acababa de sacar al aparato que Louis sostenía.
-No, me toca a mí- Louis dejó la cámara encima de un taburete y le intentó quitar el cubo a Emma. Pero ella no le iba a dejar privarle de la diversión.
-Estate quieto- ordenó, imperiosa. Estaban forcejeando los dos, ninguno iba a dar su brazo a torcer.
-Oblígame- se volvió a negar Louis. Emma levantó una ceja. “Con que sí, ¿eh? Ahora vas a ver”, pensó, con una sonrisa maliciosa. Soltó de golpe el cubo, de modo que Louis se empapó entero de leche.
-¿Te refresca un poco?- preguntó con aire inocente. Louis estaba tan anonadado que no podía ni hablar. Pero no, esa chica no le iba a dominar, a él no.
-Todavía queda, preciosa.- cogió de nuevo el cubo y se lo tiró encima, ahora a ella. Quedaban, de los cinco litros que había,  unos dos, así que ella también quedó empapada
-Te mato.- sentenció enfadada. Estaba que echaba humo.
 Comenzó a perseguirle por todo el establo mientras él se hacía la víctima y corría dando grititos, como si fuera una niña. Hasta que se paró y se giró, quedando de frente a ella. La acercó a su cuerpo y se puso a abrazarla, mientras ella se dedicaba a darle golpes en la espalda.
-¿Por qué nos peleamos tanto?- preguntó, después de soltarla. Emma le miró como si fuera tonto y le propinó otro puñetazo amistoso.
-Porque somos tan iguales que nos eclipsamos el uno al otro. ¿Nunca te habías topado con tu alma gemela?- Louis negó con la cabeza, sorprendido con la afirmación- Pues aquí me tienes, Tomlinson.


                                              *                         *                      *


-Me gustan las gallinas, pero prefiero los conejos- afirmó Valentina mientras se dirigían a recoger los huevos. Niall se encogió de hombros.
-Los conejos no hacen nada, las gallinas al menos dan comida.- ella le miró como si estuviese diciendo tonterías.
-¿Nunca has comido conejo con salsa?- Niall asintió, sintiéndose idiota. Valentina abrió la puerta del corral.
-Allá vamos- suspiró. Por suerte, allí no había ni una sola gallina. Por las noches dormían allí y ponían los huevos, y luego, cuando amanecía, se marchaban con los gallos al aire libre, según les había explicado Margaret.
-No será muy difícil. Solo hay que cogerlos.- Niall empezó por la derecha de la hilera de paja y Valentina hizo lo mismo, solo que por la izquierda.
-Hay que tener cuidado, algunos están rotos.- se señaló su propia mano, que ahora estaba llena de huevo. Niall soltó una carcajada, pero en ese momento a él le pasó lo mismo y la que rió fue Valentina- Te lo dije.- recordó, Niall solo se intentó limpiar la mano para proseguir con su tarea.
                El corral era una especie de casita, muy pequeña, con las pareces forradas de espacios con paja, donde dormían las gallinas. Niall y Valentina siguieron con su tarea, con cuidado. Los dos intentaban hacerlo lo mejor posible, sin romper ningún huevo. Pero el corral era circular y hubo un momento en que se encontraron.
-Espera, yo cojo ese. Ayúdame a llegar.- estaba en un espacio alto, al que ninguno de los dos llegaba, por lo que él la cogió de la cintura para alzarla.- Lo tengo.- pero en ese momento Niall resbaló con una pluma que había en el suelo.- Se me cae. Nos caemos.- se corrigió Valentina, demasiado tarde. Ya estaban los dos en el suelo.
                Se encontraba ella encima de él. Los dos sentían la respiración del otro. Hasta que Valentina se percató de que, además de estar aplastando a Niall, se le había caído el huevo en su cabeza. Se levantaron con cuidado de no pisar nada y Valentina le examinó bien. Él intento limpiarlo como pudo.
-No, espera. Yo, que lo veo mejor.- Valentina le obligó a bajar la cabeza y, con un pañuelo que llevaba en el bolsillo, le ayudó a quitarse todos los restos- Perdona- musitó una vez que hubo terminado. Ya no quedaban restos, pero el pelo seguía pegajoso.
-No pasa nada, no ha sido culpa tuya- respondió él en tono conciliador. Se acercó a ella y la arrinconó contra la pared, de tal modo que ella no podía escapar, ni evitarle, como había estado haciendo todos esos días.
-Niall, no…- suplicó Valentina. Niall le cogió el mentón y la obligó a alzar la cabeza.
-Solo dime que no sientes lo mismo. Que no te palpita el corazón de una manera especial cuando estás conmigo, que no tienes mariposas en el estómago. Dime que ese beso no significó nada para ti y te prometo que me alejo, para siempre.- Niall escrutó los ojos oscuros y la sombra que pasó por estos.
-Sabes que no puedo hacerlo. No puedo negarlo.- musitó Valentina, completamente arrepentida de estar pronunciando esas palabras. No quería engañar a su novio, a Álex, pero no podía mentirle.
-Lo sabía.- Niall estudió su rostro, antes de acercarse para besarla.
                Esa vez ella no se opuso, le correspondió. ¿Era una locura? Estaba claro. Las cosas con Álex no iban bien, pero ella no podía decir nada. No con su hermano, mejor amigo de Álex delante. Aunque estaba todavía peor engañarle. Valentina intentó dejar la mente en blanco y, simplemente, besar a Niall. Aquel chico que tanto le gustaba, cuyo amor era imposible, de momento.


                                              *                         *                      *


-Son tan hermosos... Los caballos, me refiero.- aclaró Teddy mientras ayudaba a Zayn a cepillar el pelo del que tenían delante. Les estaba cundiendo mucho, ya le habían bañado y solo quedaba cepillarlo. Y era el segundo de tres.
-Sí. Son mis animales favoritos, ¿sabes? De pequeño montaba, me gustaba muchísimo.- contó Zayn. Como estaba al otro lado del caballo, Teddy no podía ver su expresión, pero se percató de que estaba sonriendo por su tono de voz.
-Los míos son los búhos. Mi madre siempre decía que soy una chica muy rara.- explicó ella encogiéndose de hombros. Zayn llegó a su lado y la miró intensamente.
-Ser rara no te hace peor persona. Es más, es mejor. Eres especial, distinta a todas las chicas que he conocido en mi vida.- Teddy se sonrojó y bajó la cabeza. Nunca nadie le había dicho algo parecido. Zayn volvió al trabajo como si no hubiera dicho nada.
                Mientras lavaban al último caballo, los dos intentaron olvidarse de esas palabras. Y, obviamente, solo consiguieron recordarlas mejor. Se notaba que había química entre ellos, se compenetraban, lo que hacía que trabajasen todavía más rápido y más eficientemente. Cuando terminaron se sonrieron, cómplices. Habían cumplido muy eficazmente al trabajo que se les había mandado.
-¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta?- preguntó Zayn, muy emocionado con la idea. Teddy se negó.
-No sé montar- alegó, encogiéndose de hombros con gesto serio.
-Eso se puede arreglar.- Zayn escogió un caballo negro como el carbón, con una mancha en forma de media luna en la frente.
                Lo ensilló con gran maestría y, con un gesto, indicó a Teddy que se subiera. Ella se tragó las palabras ofensivas que quería decirle.
-Te digo que no sé montar.- repitió. Pero Zayn no se dio por vencido. La cogió del brazo y la arrastró hasta el caballo.
-Solo sube. A ver, pon esa pierna ahí- Teddy siguió las indicaciones con cuidado.- Muy bien, ahora el brazo… Perfecto. Un impulso…- dio un salto- Mira, ya estás montada. El primer paso lo has conseguido.- Teddy soltó una carcajada aterrada. Realmente estaba muy alto.
                Zayn subió poco después. Se sentó detrás de Teddy, muy pegado a ella. Le pasó las riendas por las manos. Teddy estaba muy nerviosa, titubeante. Zayn lo notó.
-Tranquila. Coge las riendas. No, no tengas miedo, yo guío al caballo, pero tú coge las riendas.- Zayn la rodeó con sus brazos y puso sus manos sobre las de ella, de modo que ella llevaba al caballo, pero el que dirigía era él.
-Lo estamos haciendo. ¡Estoy montando a caballo!- exclamó muy contenta. Soltó una carcajada y supo que Zayn también reía detrás de ella porque su cuerpo vibró.
-Y muy bien, de hecho. Ahora siente.- le indicó, muy pegado a su oído. Teddy se estremeció y asintió con la cabeza.
                El paseo fue impresionante, a ojos de los dos. Teddy decidió cerrar los ojos. Quería sentir, como Zayn había dicho. El caballo corría y ella se sentía libre, a gusto, como nunca antes. Hasta que el caballo paró y ella se vio obligada a abrirlos. Estaban otra vez en frente del establo. Zayn se bajó de un salto y ayudó a Teddy.
-Ha sido impresionante. Nunca lo había pasado tan bien. Estabas preciosa subida ahí arriba- susurró él muy cerca de su rostro. Las cosas pasaron muy rápido. Teddy llevó su mano al pelo de él y él la suya al pelo de ella. Cuando se iban a besar, un sonido les hizo separarse. El móvil de Teddy estaba sonando.
-Perdona, tengo que cogerlo- musitó y se alejó un poco de él, dejándole solo con sus pensamientos.
                ¿Qué le estaba pasando? Él nunca había sido infiel. Con las chicas no se jugaba, y punto. Pero Teddy… era como una droga. Y él cada vez se estaba haciendo más adicto a ella.


                                              *                         *                      *


                Se encontraban los dos sentados debajo de un árbol. Estaban en silencio, contemplando el paisaje. Las ovejas estaban muy tranquilas, se portaban muy bien. Lía y Liam estaban nerviosos uno en presencia de otro. Lía no hablaría, así que él tendría que dar el primer paso. Lía siempre había sido extremadamente tímida. Toda la vida. Aunque antes, como tenían más confianza, ella le contaba todo, hablaba cuando estaba junto a él. Ahora nada de nada. Había intentado comentar cosas sobre el tiempo, la música, sus familias… Pero nada. La Lía cerrada que no hablaba podía llegar a ser intimidatoria sin hacer absolutamente nada.
                Pero Liam la amaba. Allí, de cara al sol, con su largo pero de color zanahoria suelto y ondeando al viento, estaba preciosa. La había extrañado. Mucho, muchísimo. Solo que en ese momento se estaba dando cuenta, porque nunca se había planteado de verdad la pérdida de su amistad. Simplemente había pasado. Pero, según Valentina, para Lía había sido un golpe muy duro de superar. De hecho, todavía no había conseguido hacerlo. Y justo cuando ella pensaba que conocería a otros chicos, que por una vez sería distinto, todo empezaba de nuevo. Él volvía y, como siempre, se enamoraba de una chica que no era ella.
-Me enteré de que cortaste con tu novia. ¿La querías?- preguntó Lía, sin mirarle. Se llevó las piernas al pecho, para lograr conseguir una posición más cómoda. Liam se percató de que era una pregunta importante.
-Sí, mucho. Pero ya no.- Lía se giró para escrutar sus ojos. Era cierto, no mentía. Entonces era verdad, estaba enamorado de Valentina.
-Bien.- musitó sin querer decir nada más.
                Solo sintió como si le dieran un puñetazo. No podía odiar a Valentina por ello, no era su culpa. No, todo se había ocasionado por sus acciones. Las suyas propias. Nunca se sentía una chica normal. Sylvie iba besando chicos por ahí, con toda la normalidad del mundo, y Teddy siempre decía lo que pensaba. Valentina siempre estaba sonriendo, y era muy simpática con todos. Claro, ¿cómo iba a enamorarse un chico de ella teniendo a esas cuatro chicas impresionantes al lado? Ella no era nada en comparación.
-Creo que ya han comido suficiente. Vámonos.- se levantó de un salto sin ni siquiera dirigirle una mirada. Liam la miró, demasiado confundido. ¿Qué era lo que había dicho mal?
-Ey, espera. Lía. ¿Qué nos ha pasado?- preguntó, confuso.
-Todo, Liam. Todo. Desde que te marchaste. Ya no soy la misma niña a la que dejaste tirada, sin un solo amigo. Ya no soy así. Sí, seguiré siendo tímida, pero he cambiado. No soy una muñeca, tu muñeca. No puedes manejarme a tu antojo, no otra vez.- y le alejó corriendo de él, en dirección a la casa, dejándole confundido, extrañado y, sobre todo, muy confuso.
                Porque la quería, pero se había dado cuenta demasiado tarde.


                                              *                         *                      *


                 Se encontraban en una especie de mercadito, comprando. Estaban los tres siguiendo la lista que Margaret les había mandado. Austin se había pasado toda la mañana intentado tirarle los tejos a Teddy y Harry estaba ya de los nervios. No podría aguantarse las ganas de gritarle si él se volvía a poner tan cerca de ella otra vez. Pero, por suerte, parecía que Teddy ni le registraba. No le estaba haciendo ni el más mínimo caso. Y eso Harry, en su fuero interno masculino, se lo agradecía profundamente. Porque tampoco le apetecía ser violento con el chico, por mucho que estuviese ligando con Sylvie. Total, ella no era ni su novia ni nada, no podía hacerlo.
-Voy a pagar y ya nos vamos, ¿vale?- Sylvie se alejó de ellos con la cesta en la mano.
-Tío, deja de mirarle el culo.- soltó Harry, intentando aguantarse las ganas de tumbarse en el suelo. Tenía la mandíbula apretada.
-No me digas que no te lo has planteado ni una sola vez. Está buenísima.- Harry ya sabía a lo que se refería. Y no le estaban gustando ni un pelo las aclaraciones que hacía con respecto a Sylvie. ¿Así que solo para eso la quería? Porque ella era mucho más que eso.
-Ya he vuelto- anunció con una sonrisa. Los chicos corrieron, literalmente, para quitarle de las manos las bolsas y que así ella no tuviera que cargar con el peso. Ella solo lo agradeció con una sonrisa mientras revisaba el ticket.
-Perfecto, vamos.- Austin se puso de camino a la camioneta, que estaba aparcada a unos cuantos pasos. Sylvie le siguió, y Harry se quedó un poco atrasado.
-Aquí falta algo. Sylvie, no hemos cogido las naranjas que nos pidió.- Harry dejó las bolsas que llevaba al lado del vehículo.- No te preocupes, yo voy.- Sylvie se lo agradeció con una sonrisa mientras él corría para ir más rápido. Austin y ella se quedaron solos.
-Pensaba que no se iría nunca- soltó de repente el chico. Ella le miró, sin entender nada.
-¿Qué quieres Austin?- preguntó mientras veía que él se acercaba cada vez más. Soltó una carcajada ante la pregunta.
-¿No es obvio? Vamos, Sylvie, que tú también lo estás deseando. Vamos a aprovechar este fin de semana. Simplemente déjate llevar…- ella intentó alejarse pero estaba acorralada. Sólo le quedaba desear que llegase Harry de nuevo.
-No, por favor, déjame. No quiero…- sus palabras quedaron ahogadas por los labios de Austin.
Y es que… la estaba besando. Intentó por todos los medios alejarse, hasta que se dio por vencida y dejó caer sus brazos a ambos lados de la cintura, mientras esperaba a que él se cansase de su negativa. Al final fue otra cosa quien los separó. Una tos fingida, de Harry, ni más ni menos. Sylvie le miró, parecía enfadado y, sobre todo, decepcionado.
-Vamos- fue Austin el que rompió el contacto y tomó la iniciativa de irse. Se montó en la furgoneta y esperó a los otros dos chicos.
-Pensaba que eras diferente a las demás- le susurró al oído a Sylvie antes de que los dos entrasen, haciéndola sentirse peor que en toda su vida.

Astin's gif:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] And you're gonna hear me roar! Okno

Bueno, es que por un lado quería darte una sorpresa, pero por el otro quería postearla ya, así que como soy impaciente hice la segunda y... Bueno, imagino que colgaré mi sorpresa en Rolena, seguramente te gustará aunque no sé (?
Espero que te guste mi audición, yo quererte mucho coolmate.
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por blake. el Miér 06 Nov 2013, 2:13 pm

Responde maldita.
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Re: Unpredictable | 5sos | nc | {Audiciones cerradas} RESULTADOS

Mensaje por spitfire. el Miér 06 Nov 2013, 3:56 pm

flowerpower24 escribió:
Kat   Smith  &    Ashton  Irwin


Personalidad:
Katherina Jane Smith es la persona más impulsiva e impredecible que existe. Cuando crees que va a hacer una cosa, simplemente hace lo contrario para molestar. Una completa loca e inconsciente, hace las cosas sin pensar en las consecuencias. Sin embargo, no todo en ella es arrojo y atrevimiento, en su interior hay un poco de responsabilidad. Lo que le ocurre a Kat es que las apariencias son lo que más le importa. Del mismo modo que no saldría con un chico cuatro años mayor que ella, no sería responsable y tímida (como es en su interior) en el instituto, porque no saldría viva. En el fondo, Kat es tierna, dulce a veces, y menos chillona y extrovertida de lo que se ve. Ella es el ejemplo personificado para la definición: "Las apariencias importan". No le presta mucha atención a sus estudios, pero es una chica realmente inteligente, de modo que aprueba todas las asignaturas, excepto física. Desde pequeña se le dio mal esa asignatura y nunca conseguía sacarla. Hasta que sus padres contrataron a Ashton como tutor.

Can't have you:
Capítulo 4
June Carter | Harry Styles
Koni


El viento movía suavemente mis cabellos, como si de una caricia se tratase. La luna estaba realmente hermosa aquella noche, sobre todo vista desde aquel mirador, en medio de nada, pero que tanto sentido tenía. Intenté no pensar en nada de lo que sucedería en mi casa cuando volviera, ni en todas las regañinas que me llevaría, porque necesitaba verle una vez más. A él, a Harry. El chico al que más había amado en toda mi vida. Y, por suerte para mí, el sentimiento era correspondido. 

Empezaba a hacer más frío, y después de un escalofrío que me recorrió toda la columna, me coloqué mejor el cárdigan que llevaba. Estaba tardando, más de la cuenta. Conforme los minutos iban pasando, yo cada vez estaba más insegura de mí misma. No, tenía que mantenerme fuerte, no podía creer lo que los demás decían de él. “¿Harry? O sí, el mujeriego. Ten cuidado, pareces buena chica, te hará mucho daño”. Ellos no sabían lo que decían. No le conocían como yo. No podía caer en las redes de mi padre.

—June… June, cariño, ya estoy aquí— después de una hora en la que me había quedado congelada, ahí estaba él, rodeándome con sus brazos. Inhalé su perfume una vez antes de separarme para mirarle a los ojos.

—¿Dónde estabas? Después de todo lo que me ha dicho mi padre de ti… Él me llena la cabeza todos los días y… no aparecías…— sin quererlo me había puesto a llorar. Maldecí mi debilidad en mi propia mente.

—No, June, mírame a los ojos. Se me liaron algunas cosas en la universidad, pero ya estoy aquí. Tienes que confiar en mí— me atrajo de nuevo a su cuerpo  y, esta vez, apoyó su cabeza en la mía. Me refugié en él como si no hubiera otro sitio seguro en el mundo. Mi Harry, mi persona, no podía ser de otro modo.

Cuando me calmé, nos sentamos en un banco cercano. En ningún momento nuestras manos se separaron. Descansé mi cabeza en su hombro mientras él me rodeaba con sus brazos. Todavía tiritaba, había estado demasiado tiempo sola y hacía muchísimo frío. Harry se dio cuenta de ello al instante, por lo que se quitó la chaqueta que llevaba, quedándose sólo con una fina camiseta blanca, y me la puso encima. Yo negué con la cabeza.

—Harry, ¿qué haces? Te quedarás frío. Póntela— intenté devolvérsela, pero él la rechazó con un gesto y no me dejó quitármela.

—Eres tú la que se está quedando fría, y es por mi culpa. He sido yo el que ha tardado. No te la quites—. Me dio un beso en la frente, así que opté por callarme y los dos nos quedamos en silencio.

Me giré discretamente para observarle mientras él miraba la luna. Sus impresionantes ojos verdes, que derretirían a cualquiera, su perfecta nariz, su barbilla digna de un dios griego. Y sus labios, por supuesto. Parecía que la luz de la luna le hacía más increíble de lo que ya era. Sonreí, casi sin darme cuenta. Todavía no me creía que ese chico estuviera enamorado de mí.

—¿Sabes? Nunca podré darte las gracias suficientes veces— habló Harry de repente, dejándome completamente confundida. Estaba tan absorta en el reflejo de la luz de luna en sus ojos que no me había dado cuenta de que él me estaba mirando también.

—¿A mí? No sé a que te refieres. No soy nadie, Harry. No soy importante— . susurré casi más para mí misma que para él. No parecía real que estuviéramos los dos solos, aquí. No después de lo mal que lo había tratado cuando le conocí, no después de todo lo que mi padre le hacía cada día.
—June Carter, no vuelvas a decir eso jamás. Sí eres alguien, eres la persona más importante de mi vida. Si tú no estuvieras ahora conmigo, podría dejar de respirar en este momento, que no me importaría— abrí los labios para decir algo, pero él me puso los dedos— No, espera, tienes que saber esto.

»Nunca te he contado esto, porque en el fondo, tenía miedo. Y todavía estoy asustado, pero mis sentimientos son más fuertes. La primera vez que te vi, lo que más me gustó de ti fue que no eras como los otras, no caíste en mis redes, no eras ni serás una cualquiera. Me odiaste desde el principio, pensando que era la peor persona del mundo. Y, sin embargo, cuando me conociste de verdad, me rescataste. Estaba perdido, Jun. La miseria, el miedo, el despecho me rodeaba por todas partes, haciéndome como era en ese momento. Pero tú supiste ver que todavía había algo en mí, y creíste con todas tus fuerzas en ello. Me diste alas, y ahora estoy volando a tu lado. Quizá pienses que no eres nadie, o peor, que eres una más, pero no podrías estar más equivocada si es eso lo que crees. Te quiero, Jun, eres la primera persona a la que he amado en toda mi vida y, cuando te vayas, serás la última.

Cuando terminó, una lágrima rodaba por mi mejilla. Era a mí, él pensaba todo eso. Yo le había salvado, y él ahora lo era todo para mí.

—Te amo, June. Y, quiero darte algo— se sacó una pequeña caja del bolsillo y la abrió ante mis ojos. Un anillo.— No sé si estarás preparada para esto, o me rechazarás y me odiarás, pero eres la persona con la que quiero compartir toda mi vida. Esto es una promesa, no otra cosa. Prometo darte siempre todo lo que necesites, protegerte de cualquier mal y ponerte siempre por delante de mí en lo que a decisiones y vida se refiere. Prometo amarte siempre y prometo que, cuando estés lista, ahorraré todo lo que pueda para comprarte el mejor vestido de novia y declararte mi esposa, mía, para siempre—. Suspiró, recogiendo con su dedo la lágrima que parecía volar por mi mejilla. Y, en aquel momento, supe que era la mujer más feliz del mundo.

No dijimos nada durante unos minutos, pero cuanto más tiempo pasaba, Harry más nervioso se ponía. Estaba preocupado por haber dicho demasiado, o quizá demasiado poco. Se estaba sintiendo inseguro, como siempre. Así que, en vez de decir cualquier cosa, decidí rodear con mis brazos su cuello y besarle.

▂ ▃ ▅ ▆ █ ▆ ▅ ▃ ▂
—Buenos días, preciosa— susurró Harry en mi oído cuando las primeras luces del día iluminaron nuestros rostros. Sonreí al ver su cuerpo tan cerca del mío, y su sonrisa, que había aparecido en cuando le había mirado.


—Hmm… ¿Qué hora es?— me froté los ojos para intentar despertarme mejor y me estiré un poco. Dormir en un banco y en plena calle no era muy cómodo.

—Las…— Harry sacó su móvil del bolsillo— seis de la mañana.

—Dios, ¡no!— salté y me puse de pie, lo más rápido que pude. Intenté alisarme la camisa y peinarme un poco, pero mi aspecto no tenía remedio.— Harry, ellos me matarán, y a ti también. No deberíamos haber hecho esto— estaba histérica, gritándole incluso, y, sin embargo, él no se alteró. Volvió a abrazarme.

—Todo va a salir bien. Voy a llevarte a casa, ¿vale? Vamos a estar bien— presionó sus labios contra los míos. No podía creer que así fuera, pero era cierto. Cualquier cosa que él dijera, por muy errónea o equivocada que fuera, yo haría caso sin pestañear. ¿Eso era el amor? Porque realmente era algo muy fuerte, y a la vez increíble.

▂ ▃ ▅ ▆ █ ▆ ▅ ▃ ▂

Bajé de la moto corriendo, y rezando por que mi padre no estuviera de mal humor aquella mañana. Tenía que entender que yo amaba a Harry, y que por mucho que me prohibiera salir con él lo haría, porque los dos necesitábamos estar juntos. Él no lo conocía como yo, pero cuando lo hiciera, se daría cuenta de que de verdad merecía la pena.

—No, cariño, espera. Yo lo haré. He sido yo quien ha tenido la culpa, así que seré yo quien intentará solucionarlo— me cogió del brazo, impidiéndome tocar al timbre y se puso delante de mí, como para protegerme. Y, así, llamó a la puerta.

Harry era bastante más alto que yo, por lo que no podía ver bien lo que pasaba delante de mí, pero cuando escuché la puerta abrirse y vi que Harry intentaba gesticular con las manos, supe que algo iba mal. El golpe se debió de oír por todo el vecindario, sin ninguna duda. Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando vi que mi novio se doblaba de dolor, sujetándose la nariz, que le sangraba y probablemente estaría rota.

—¿Dónde está ella, bastardo? ¿Dónde está mi hija?— gritó, cogiéndole de las solapas de la camisa y volviéndole a pegar. Su cara me asustó más que nunca, porque vi reflejado en sus ojos que podría matarle en cualquier momento y que no le importaría lo más mínimo.

—¡Para! ¡Para, por Dios, para!— me interpuse entre ellos y me arrodillé junto a Harry.

Estaba casi inconsciente y le sangraba la nariz. Le abracé lo más fuerte que pude, mientras le susurraba al oído que le quería, y que no iba a pasar nada. Desgraciadamente, mi padre seguía ahí.
—Entra ahora mismo en casa, June— dijo con voz imperiosa, usando el tono de voz que no permite un no por respuesta.

—Por favor, papá, tienes que entenderlo… le has hecho daño… lo amo…— sonaba entrecortada porque estaba llorando, como nunca lo había hecho.

—He dicho que entres en casa— me cogió de los hombros y me arrastró hasta que estuve detrás de la puerta, pudiendo ver todo lo que pasaba pero sin poder hacer nada para evitarlo.

—Y tú… No convertirás a la hija de un Carter en otra cualquiera de tu lista, a mi niña no. La próxima vez que te vea, maldito bastardo, te juro que te denuncio. O, puede que no salgas con vida esa vez— mi padre le pegó de nuevo, esa vez en la caja torácica. Harry no se volvió a levantar, aunque intentó hablar y decirle algo a mi padre. Otro golpe.

—¡No!— chillaba yo una y otra vez— Harry, Harry.— parecía que nadie me escuchase.

Hasta que mi padre cerró la puerta de un portazo. Nunca le había visto así. El odio parecía sulfurar de sus ojos y una vena sobresalía de su cuello. Por supuesto, mi madre no estaba en casa, como siempre. Nadie podía calmar a mi padre, intentar que su enfado bajase. Tendría que aguantar su ira.

—Te dije que no salieras con él nunca más— me dio una bofetada antes de que pudiera responder nada. Mi padre nunca me había pegado antes.

—Le quiero papá, tú no entiendes…— otra bofetada. Opté por callarme y apretar los dientes, así dolía menos.

—No, la que no entiendes eres tú. Ese chico se ha tirado a todas las chicas de su universidad y cuando consiga de ti lo mismo que quiere de las demás, te dejará. Se marchará y me veré obligado a decirte que te lo dije. No quiero eso, June. Deseo protegerte, pero tienes que dejarme hacerlo— sus ojos se habían dulcificado. Ya no hablaba con su enfado de por medio, intentaba que entendiera su postura.

—Demasiado tarde, papá. Ya no me creo nada de lo que digas. No me importa. Ahora, déjame, me voy al colegio— él negó con la cabeza.

—No, ya no estudias ahí. Ahora tienes un profesor particular, a partir de ahora estudiarás en casa— sus palabras fueron peores que un buen golpe. No, eso no podía estar pasándome a mí.

—No me toques, no me hables nunca más. Tú ya no eres mi padre. Nunca más.— subí las escaleras lo más rápido que pude, para que él no viera que estaba llorando.


▂ ▃ ▅ ▆ █ ▆ ▅ ▃ ▂
Marqué el número más frecuente de mi agenda. Estaba tan repetido que ya me lo sabía de memoria. Su voz me respondió. 
—¿Sí?— se le escuchaba dañado, parecía que algo le dolía y que le costaba un poco hablar, pero sonaba bien.

—Mi amor, ¿estás bien? ¿Dónde estás?— susurré para que nadie me escuchase, muy cerca del teléfono. Me movía en silencio por la casa, deseando ser un fantasma y no tener que tocar el suelo.

—Donde siempre. Ya sabes, necesitaba pensar y nuestro sitio es el mejor. ¿Y tú? ¿Estás bien, Jun?— su tono se volvió serio en la última pregunta.

—No te vayas, espérame allí, con la moto. Vamos a irnos, muy muy lejos, donde nadie pueda encontrarnos. Y me casaré contigo Harry. Para siempre.

Y, sin importarme ya nada de lo que mi padre dijera o pensase, con mi bolsa de viaje al hombro, salí por la puerta corriendo. Porque iba a encontrarme con mi amor, con mi libertad, con mi persona. 

With or Without:
Capítulo 14
Más y más enredos...{#}


Día nuevo. Después del fuego,  Margaret, que así se llamaba la dueña de la granja, no les había dejado acercarse ni una sola vez sin la vigilancia de Austin, que poco después habían descubierto que era su nieto. No quería perderse el acontecimiento de diez chicos adolescentes viviendo en la granja. Y, ciertamente, no se estaba decepcionando. Ya iban por cuatro tartas, dos cortinas y un plato en un tiempo récord. Solo era el primer día. Pero, como todo el mundo se sabía, había sido una muy mala idea ponerlos a todos juntos.
                A las seis. ¡Las seis de la mañana! Margaret había ido a despertarlas para que empezasen a faenar. Era demasiado, Teddy estaba de un humor de perros y Sylvie se iba cayendo de sueño por los rincones. Los chicos estaban igual. Zayn caminaba como un zombi y Niall no paraba de bostezar y frotarse los ojos. Presentaban, toda la tropa, un aspecto tan gracioso que Margaret, al verlos, no pudo evitar soltar una carcajada. Allí sentados todos, en la mesa del comedor, desayunando como podían, no parecían estrellas del pop. Tampoco estaban contentos, y tardaron todo lo que pudieron en desayunar, porque se dieron cuenta de que cuanto antes terminasen antes empezarían a trabajar.
-Bueno, chicos. Hay que hacer cosas, son las siete y media. Ahora mismo todo está abierto, los animales están preparados. Tenéis que poneros a trabajar.- Margaret intentó parecer optimista, pero no terminó de convencer a los chicos del todo.
-¿Animales? ¿Tendremos que trabajar con ellos?- Sylvie suspiró, exasperada. No le gustaban los animales. No le gustaba el campo. No le gustaban las granjas. En ese momento nada del mundo le gustaba, todo era horrible.
-A ver, os voy a decir lo que tenéis que hacer cada uno.- Margaret siguió hablando como si no hubiese escuchado a Sylvie. Ella se llevó las manos a la cabeza, no le hacía nada de gracia.- Teddy y Zayn, lavaréis a los caballos, los alimentaréis y les llevaréis a dar un paseo.- sacó sus gafas de una funda y empezó a leer lo que tenía en la lista que llevaba en las manos.
-Perfecto.- celebró Zayn, a él le encantaban los caballos. Miró a Teddy de reojo, ella era menos expresiva, pero se notaba que también le gustaba la idea.
-Valentina y Niall, recogeréis los huevos de las gallinas y las alimentaréis. Cuidado, pican cuando están hambrientas.- les advirtió. Valentina soltó una carcajada
-Solo son gallinas, no creo que nos hagan daño.- no se iba a asustar por unos pequeños pájaros. Niall la miró, cautivado. Era preciosa, y muy decidida.
-Lía y Liam, seréis pastores por un día. Llevaréis a las ovejas a pastar por el campo. Es un poco aburrido, pero como vais los dos tampoco os será tan difícil. Tened cuidado, sobre todo, de que no se despiste ninguna.- Liam asintió enérgicamente con la cabeza.
-No se preocupe, estaremos atentos- habló en nombre de los dos y Lía también mostró su convencimiento hacia las palabras pronunciadas.
-Louis y Emma, ordeñaréis a las vacas. Mi marido os enseñará a hacerlo, no queremos que les pase nada.- Emma soltó un gritito, muy emocionada
-Siempre he querido saber cómo sale la leche.- exclamó contenta, celebrando la tarea que les había tocado. Luego, le dirigió una mirada hostil a Louis, como si fuera una niña pequeña. No le gustaba su compañero.
-Y por último, Harry y Sylvie, vosotros iréis al pueblo a comprar algunas cosas.- los dos se sonrieron y aceptaron, imaginándose el tiempo que pasarían juntos- Mi nieto os acompañará en la camioneta. El pueblo más cercano queda a una hora.- Harry rodó los ojos y Sylvie se percató de ello. Ahora ya no parecía tan contento. ¿Estaría celoso de verdad?


                                              *                         *                      *


-Bien, ya estamos. Tomlinson, graba. Voy a ordeñar una vaca por primera vez.- Emma le sonreía a la cámara con expresión divertida. Llevaba guantes y un delantal, como si fuese a cocinar, y el pelo recogido en un moño.
-¿Por qué tengo que grabar yo?- Louis no estaba tan contento con la idea. A él le encantaba ser grabado, pero Emma le había dado la cámara y no había quien la convenciese de que la sujetase ella.
-Luego te la cojo y te grabo yo a ti. Y no seas pesado. Siempre te estás quejando por todo.- parecían dos niños pequeños. Uno peleando con el otro. Si en el fondo se gustaban, era estúpido que estuviesen así.
-Vaaaale.- se conformó Louis. La cámara llevaba un rato grabando, pero él no se había dado cuenta.
                Emma llevó sus manos a las ubres de la vaca y, como le acababan de enseñar, comenzó a ordeñar. Empezó a cantar una canción y a bailar mientras lo hacía. Se lo estaba pasando muy bien. Cuando terminó, había llenado un cubo entero.
-¡Ahora a por otra vaca!- exclamó, muy contenta. Enseñó toda la leche que acababa de sacar al aparato que Louis sostenía.
-No, me toca a mí- Louis dejó la cámara encima de un taburete y le intentó quitar el cubo a Emma. Pero ella no le iba a dejar privarle de la diversión.
-Estate quieto- ordenó, imperiosa. Estaban forcejeando los dos, ninguno iba a dar su brazo a torcer.
-Oblígame- se volvió a negar Louis. Emma levantó una ceja. “Con que sí, ¿eh? Ahora vas a ver”, pensó, con una sonrisa maliciosa. Soltó de golpe el cubo, de modo que Louis se empapó entero de leche.
-¿Te refresca un poco?- preguntó con aire inocente. Louis estaba tan anonadado que no podía ni hablar. Pero no, esa chica no le iba a dominar, a él no.
-Todavía queda, preciosa.- cogió de nuevo el cubo y se lo tiró encima, ahora a ella. Quedaban, de los cinco litros que había,  unos dos, así que ella también quedó empapada
-Te mato.- sentenció enfadada. Estaba que echaba humo.
 Comenzó a perseguirle por todo el establo mientras él se hacía la víctima y corría dando grititos, como si fuera una niña. Hasta que se paró y se giró, quedando de frente a ella. La acercó a su cuerpo y se puso a abrazarla, mientras ella se dedicaba a darle golpes en la espalda.
-¿Por qué nos peleamos tanto?- preguntó, después de soltarla. Emma le miró como si fuera tonto y le propinó otro puñetazo amistoso.
-Porque somos tan iguales que nos eclipsamos el uno al otro. ¿Nunca te habías topado con tu alma gemela?- Louis negó con la cabeza, sorprendido con la afirmación- Pues aquí me tienes, Tomlinson.


                                              *                         *                      *


-Me gustan las gallinas, pero prefiero los conejos- afirmó Valentina mientras se dirigían a recoger los huevos. Niall se encogió de hombros.
-Los conejos no hacen nada, las gallinas al menos dan comida.- ella le miró como si estuviese diciendo tonterías.
-¿Nunca has comido conejo con salsa?- Niall asintió, sintiéndose idiota. Valentina abrió la puerta del corral.
-Allá vamos- suspiró. Por suerte, allí no había ni una sola gallina. Por las noches dormían allí y ponían los huevos, y luego, cuando amanecía, se marchaban con los gallos al aire libre, según les había explicado Margaret.
-No será muy difícil. Solo hay que cogerlos.- Niall empezó por la derecha de la hilera de paja y Valentina hizo lo mismo, solo que por la izquierda.
-Hay que tener cuidado, algunos están rotos.- se señaló su propia mano, que ahora estaba llena de huevo. Niall soltó una carcajada, pero en ese momento a él le pasó lo mismo y la que rió fue Valentina- Te lo dije.- recordó, Niall solo se intentó limpiar la mano para proseguir con su tarea.
                El corral era una especie de casita, muy pequeña, con las pareces forradas de espacios con paja, donde dormían las gallinas. Niall y Valentina siguieron con su tarea, con cuidado. Los dos intentaban hacerlo lo mejor posible, sin romper ningún huevo. Pero el corral era circular y hubo un momento en que se encontraron.
-Espera, yo cojo ese. Ayúdame a llegar.- estaba en un espacio alto, al que ninguno de los dos llegaba, por lo que él la cogió de la cintura para alzarla.- Lo tengo.- pero en ese momento Niall resbaló con una pluma que había en el suelo.- Se me cae. Nos caemos.- se corrigió Valentina, demasiado tarde. Ya estaban los dos en el suelo.
                Se encontraba ella encima de él. Los dos sentían la respiración del otro. Hasta que Valentina se percató de que, además de estar aplastando a Niall, se le había caído el huevo en su cabeza. Se levantaron con cuidado de no pisar nada y Valentina le examinó bien. Él intento limpiarlo como pudo.
-No, espera. Yo, que lo veo mejor.- Valentina le obligó a bajar la cabeza y, con un pañuelo que llevaba en el bolsillo, le ayudó a quitarse todos los restos- Perdona- musitó una vez que hubo terminado. Ya no quedaban restos, pero el pelo seguía pegajoso.
-No pasa nada, no ha sido culpa tuya- respondió él en tono conciliador. Se acercó a ella y la arrinconó contra la pared, de tal modo que ella no podía escapar, ni evitarle, como había estado haciendo todos esos días.
-Niall, no…- suplicó Valentina. Niall le cogió el mentón y la obligó a alzar la cabeza.
-Solo dime que no sientes lo mismo. Que no te palpita el corazón de una manera especial cuando estás conmigo, que no tienes mariposas en el estómago. Dime que ese beso no significó nada para ti y te prometo que me alejo, para siempre.- Niall escrutó los ojos oscuros y la sombra que pasó por estos.
-Sabes que no puedo hacerlo. No puedo negarlo.- musitó Valentina, completamente arrepentida de estar pronunciando esas palabras. No quería engañar a su novio, a Álex, pero no podía mentirle.
-Lo sabía.- Niall estudió su rostro, antes de acercarse para besarla.
                Esa vez ella no se opuso, le correspondió. ¿Era una locura? Estaba claro. Las cosas con Álex no iban bien, pero ella no podía decir nada. No con su hermano, mejor amigo de Álex delante. Aunque estaba todavía peor engañarle. Valentina intentó dejar la mente en blanco y, simplemente, besar a Niall. Aquel chico que tanto le gustaba, cuyo amor era imposible, de momento.


                                              *                         *                      *


-Son tan hermosos... Los caballos, me refiero.- aclaró Teddy mientras ayudaba a Zayn a cepillar el pelo del que tenían delante. Les estaba cundiendo mucho, ya le habían bañado y solo quedaba cepillarlo. Y era el segundo de tres.
-Sí. Son mis animales favoritos, ¿sabes? De pequeño montaba, me gustaba muchísimo.- contó Zayn. Como estaba al otro lado del caballo, Teddy no podía ver su expresión, pero se percató de que estaba sonriendo por su tono de voz.
-Los míos son los búhos. Mi madre siempre decía que soy una chica muy rara.- explicó ella encogiéndose de hombros. Zayn llegó a su lado y la miró intensamente.
-Ser rara no te hace peor persona. Es más, es mejor. Eres especial, distinta a todas las chicas que he conocido en mi vida.- Teddy se sonrojó y bajó la cabeza. Nunca nadie le había dicho algo parecido. Zayn volvió al trabajo como si no hubiera dicho nada.
                Mientras lavaban al último caballo, los dos intentaron olvidarse de esas palabras. Y, obviamente, solo consiguieron recordarlas mejor. Se notaba que había química entre ellos, se compenetraban, lo que hacía que trabajasen todavía más rápido y más eficientemente. Cuando terminaron se sonrieron, cómplices. Habían cumplido muy eficazmente al trabajo que se les había mandado.
-¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta?- preguntó Zayn, muy emocionado con la idea. Teddy se negó.
-No sé montar- alegó, encogiéndose de hombros con gesto serio.
-Eso se puede arreglar.- Zayn escogió un caballo negro como el carbón, con una mancha en forma de media luna en la frente.
                Lo ensilló con gran maestría y, con un gesto, indicó a Teddy que se subiera. Ella se tragó las palabras ofensivas que quería decirle.
-Te digo que no sé montar.- repitió. Pero Zayn no se dio por vencido. La cogió del brazo y la arrastró hasta el caballo.
-Solo sube. A ver, pon esa pierna ahí- Teddy siguió las indicaciones con cuidado.- Muy bien, ahora el brazo… Perfecto. Un impulso…- dio un salto- Mira, ya estás montada. El primer paso lo has conseguido.- Teddy soltó una carcajada aterrada. Realmente estaba muy alto.
                Zayn subió poco después. Se sentó detrás de Teddy, muy pegado a ella. Le pasó las riendas por las manos. Teddy estaba muy nerviosa, titubeante. Zayn lo notó.
-Tranquila. Coge las riendas. No, no tengas miedo, yo guío al caballo, pero tú coge las riendas.- Zayn la rodeó con sus brazos y puso sus manos sobre las de ella, de modo que ella llevaba al caballo, pero el que dirigía era él.
-Lo estamos haciendo. ¡Estoy montando a caballo!- exclamó muy contenta. Soltó una carcajada y supo que Zayn también reía detrás de ella porque su cuerpo vibró.
-Y muy bien, de hecho. Ahora siente.- le indicó, muy pegado a su oído. Teddy se estremeció y asintió con la cabeza.
                El paseo fue impresionante, a ojos de los dos. Teddy decidió cerrar los ojos. Quería sentir, como Zayn había dicho. El caballo corría y ella se sentía libre, a gusto, como nunca antes. Hasta que el caballo paró y ella se vio obligada a abrirlos. Estaban otra vez en frente del establo. Zayn se bajó de un salto y ayudó a Teddy.
-Ha sido impresionante. Nunca lo había pasado tan bien. Estabas preciosa subida ahí arriba- susurró él muy cerca de su rostro. Las cosas pasaron muy rápido. Teddy llevó su mano al pelo de él y él la suya al pelo de ella. Cuando se iban a besar, un sonido les hizo separarse. El móvil de Teddy estaba sonando.
-Perdona, tengo que cogerlo- musitó y se alejó un poco de él, dejándole solo con sus pensamientos.
                ¿Qué le estaba pasando? Él nunca había sido infiel. Con las chicas no se jugaba, y punto. Pero Teddy… era como una droga. Y él cada vez se estaba haciendo más adicto a ella.


                                              *                         *                      *


                Se encontraban los dos sentados debajo de un árbol. Estaban en silencio, contemplando el paisaje. Las ovejas estaban muy tranquilas, se portaban muy bien. Lía y Liam estaban nerviosos uno en presencia de otro. Lía no hablaría, así que él tendría que dar el primer paso. Lía siempre había sido extremadamente tímida. Toda la vida. Aunque antes, como tenían más confianza, ella le contaba todo, hablaba cuando estaba junto a él. Ahora nada de nada. Había intentado comentar cosas sobre el tiempo, la música, sus familias… Pero nada. La Lía cerrada que no hablaba podía llegar a ser intimidatoria sin hacer absolutamente nada.
                Pero Liam la amaba. Allí, de cara al sol, con su largo pero de color zanahoria suelto y ondeando al viento, estaba preciosa. La había extrañado. Mucho, muchísimo. Solo que en ese momento se estaba dando cuenta, porque nunca se había planteado de verdad la pérdida de su amistad. Simplemente había pasado. Pero, según Valentina, para Lía había sido un golpe muy duro de superar. De hecho, todavía no había conseguido hacerlo. Y justo cuando ella pensaba que conocería a otros chicos, que por una vez sería distinto, todo empezaba de nuevo. Él volvía y, como siempre, se enamoraba de una chica que no era ella.
-Me enteré de que cortaste con tu novia. ¿La querías?- preguntó Lía, sin mirarle. Se llevó las piernas al pecho, para lograr conseguir una posición más cómoda. Liam se percató de que era una pregunta importante.
-Sí, mucho. Pero ya no.- Lía se giró para escrutar sus ojos. Era cierto, no mentía. Entonces era verdad, estaba enamorado de Valentina.
-Bien.- musitó sin querer decir nada más.
                Solo sintió como si le dieran un puñetazo. No podía odiar a Valentina por ello, no era su culpa. No, todo se había ocasionado por sus acciones. Las suyas propias. Nunca se sentía una chica normal. Sylvie iba besando chicos por ahí, con toda la normalidad del mundo, y Teddy siempre decía lo que pensaba. Valentina siempre estaba sonriendo, y era muy simpática con todos. Claro, ¿cómo iba a enamorarse un chico de ella teniendo a esas cuatro chicas impresionantes al lado? Ella no era nada en comparación.
-Creo que ya han comido suficiente. Vámonos.- se levantó de un salto sin ni siquiera dirigirle una mirada. Liam la miró, demasiado confundido. ¿Qué era lo que había dicho mal?
-Ey, espera. Lía. ¿Qué nos ha pasado?- preguntó, confuso.
-Todo, Liam. Todo. Desde que te marchaste. Ya no soy la misma niña a la que dejaste tirada, sin un solo amigo. Ya no soy así. Sí, seguiré siendo tímida, pero he cambiado. No soy una muñeca, tu muñeca. No puedes manejarme a tu antojo, no otra vez.- y le alejó corriendo de él, en dirección a la casa, dejándole confundido, extrañado y, sobre todo, muy confuso.
                Porque la quería, pero se había dado cuenta demasiado tarde.


                                              *                         *                      *


                 Se encontraban en una especie de mercadito, comprando. Estaban los tres siguiendo la lista que Margaret les había mandado. Austin se había pasado toda la mañana intentado tirarle los tejos a Teddy y Harry estaba ya de los nervios. No podría aguantarse las ganas de gritarle si él se volvía a poner tan cerca de ella otra vez. Pero, por suerte, parecía que Teddy ni le registraba. No le estaba haciendo ni el más mínimo caso. Y eso Harry, en su fuero interno masculino, se lo agradecía profundamente. Porque tampoco le apetecía ser violento con el chico, por mucho que estuviese ligando con Sylvie. Total, ella no era ni su novia ni nada, no podía hacerlo.
-Voy a pagar y ya nos vamos, ¿vale?- Sylvie se alejó de ellos con la cesta en la mano.
-Tío, deja de mirarle el culo.- soltó Harry, intentando aguantarse las ganas de tumbarse en el suelo. Tenía la mandíbula apretada.
-No me digas que no te lo has planteado ni una sola vez. Está buenísima.- Harry ya sabía a lo que se refería. Y no le estaban gustando ni un pelo las aclaraciones que hacía con respecto a Sylvie. ¿Así que solo para eso la quería? Porque ella era mucho más que eso.
-Ya he vuelto- anunció con una sonrisa. Los chicos corrieron, literalmente, para quitarle de las manos las bolsas y que así ella no tuviera que cargar con el peso. Ella solo lo agradeció con una sonrisa mientras revisaba el ticket.
-Perfecto, vamos.- Austin se puso de camino a la camioneta, que estaba aparcada a unos cuantos pasos. Sylvie le siguió, y Harry se quedó un poco atrasado.
-Aquí falta algo. Sylvie, no hemos cogido las naranjas que nos pidió.- Harry dejó las bolsas que llevaba al lado del vehículo.- No te preocupes, yo voy.- Sylvie se lo agradeció con una sonrisa mientras él corría para ir más rápido. Austin y ella se quedaron solos.
-Pensaba que no se iría nunca- soltó de repente el chico. Ella le miró, sin entender nada.
-¿Qué quieres Austin?- preguntó mientras veía que él se acercaba cada vez más. Soltó una carcajada ante la pregunta.
-¿No es obvio? Vamos, Sylvie, que tú también lo estás deseando. Vamos a aprovechar este fin de semana. Simplemente déjate llevar…- ella intentó alejarse pero estaba acorralada. Sólo le quedaba desear que llegase Harry de nuevo.
-No, por favor, déjame. No quiero…- sus palabras quedaron ahogadas por los labios de Austin.
Y es que… la estaba besando. Intentó por todos los medios alejarse, hasta que se dio por vencida y dejó caer sus brazos a ambos lados de la cintura, mientras esperaba a que él se cansase de su negativa. Al final fue otra cosa quien los separó. Una tos fingida, de Harry, ni más ni menos. Sylvie le miró, parecía enfadado y, sobre todo, decepcionado.
-Vamos- fue Austin el que rompió el contacto y tomó la iniciativa de irse. Se montó en la furgoneta y esperó a los otros dos chicos.
-Pensaba que eras diferente a las demás- le susurró al oído a Sylvie antes de que los dos entrasen, haciéndola sentirse peor que en toda su vida.

Astin's gif:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] And you're gonna hear me roar! Okno

Bueno, es que por un lado quería darte una sorpresa, pero por el otro quería postearla ya, así que como soy impaciente hice la segunda y... Bueno, imagino que colgaré mi sorpresa en Rolena, seguramente te gustará aunque no sé (?
Espero que te guste mi audición, yo quererte mucho coolmate.
Ficha violable, perfecta y asquerosamente aceptada
Te odio por ser tan perfecta :))))) ilysm
Primero, la personalidad, es genial pls, o sea, encaja a la perfección con el papel de Ashton y ah, YO VOY A SUSPENDER FÍSICA, LO VEO.
Can't Have You: Era mi Harry, mi persona. Glee everywhere, ah, tu gleek sale a flote lol. "Me diste alas, y ahora estoy volando a tu lado." ¿Hola? Como te quiero pls, eso te lo dije yo una vez... O algo parecido :3
NO SÉ QUE NOVELA ES, O SÍ ES UNA ENECÉ O QUÉ ES, PERO NECESITO LEERLA ENTERA YA. O sea, ya has hecho que odie al padre de Jun y que ame a Harry pls. Es per-fect, como todo lo que escribes.
With or Without: PRIMERO FEELS EVERYWHERE POR ESTA NOVELA QUE FUE LA PRIMERA DE LOS CHICOS QUE LEÍ Y ES TUYA Y YO NO ERA CONSCIENTE Y SOLO ENTRABA EN POTTERFICS POR TI SIN SABERLO, AH.
Ya lo había leído, por si tenías duda lol. Lo amé de todas formas, ilysm <3
Pls que gif loool

IDK, TENGO GANAS DE TU SORPRESA, AH. Amo tu audición :3
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