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business disruptions. {inscripciones cerradas.}

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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por Invitado el Dom 27 Oct 2013, 5:55 pm

@Mari escribió:•Personajes que deseas reservar: Kylie Jenner y Niall Horan, Liam Payne y Candice Accola
•¿Por qué quieres quedar?: Estaba escribiendo mi one shot, y decidí pasarme por la sección, al principio no entendí la trama, pero luego capté y puse mi mueca malévola que ahora creo que mi mamá sospecha que precisamente no estoy haciendo tarea xd la idea esta buenisima Gia, well todas tus ideas lo son pero en realidad esta oportunidad no la puedo dejar pasar.
•Capítulo, one, escrito por ti:
Losing You:

Capítulo 7
Odiaba los hospitales, más aún si debía ir cada dos semanas al menos porque el bebé me debilitaba completamente y había sido así con mis desmayos durante 5 meses, me sentía inútil y a las enfermeras les comenzaba a molestar mi presencia constante al cuidado de ellas. Resoplé indignada, maldito el día en que Dios decidió que el ciclo de gestación de una mujer sería de 9 meses, debía esperar un mes más todavía...

La puerta del consultorio de la doctora se abrió, Liam me ofreció su mano pues con mi gran panza apenas podía levantarme de la cama, le di un fugaz beso en la mejilla y entramos juntos por aquella puerta.

—Hola Scarlett querida ¿cómo estan mis pacientes favoritos?— dijo la doctora mientras se ponía de pie detrás de su escritorio y nosotros nos acercábamos, su nombre era Kate, vestía con una larga bata blanca que me enfermaba, tenía un largo cabello castaño, piel pálida con algunas pecas que salpicaban su rostro y poseía todos los rasgos físicos de que había sido una atleta en su juventud.

Hice una mueca luego de suspirar, no la estaba pasando bien en ese estado— Ya sabes Kate, los vómitos son constantes.— dije mientras estrechaba su mano y Liam hacía lo mismo luego.

—Es natural, el embarazo no es muy compatible con tu cuerpo y te debilita— dijo Kate, cuando todos nos habíamos sentados— Liam ¿puedes hacerme el favor de llevarla en brazos a la cama de observación? No creo que lo pueda hacer sola...

Inútil. Así me sentía, ni siquiera era capaz de ponerme de pie, con el paso de los meses había aprendido a valorar que alguien muy preciado estaba en camino, pero su demora, me hacía sentir despreciable, no ayudaba en nada, y era una carga para todos...

Liam se puso de pie y me tomó en brazos mientras enrollaba mis brazos alrededor de su cuello, me depositó sobre aquella camilla blanca y Kate se acercó a mí y comenzó a analizarme. El frío tacto de los instrumentos me estremecía y erizaba la piel, cuando de pronto sentí una patadita pequeña dentro de mi vientre, ella también lo sentía...

De repente mi vista se comenzó a nublar, y la misma punzada en mi corazón que tuve el día de la boda me atacó, sólo que más fuerte...

—¡Liam! ¡Kate! — grité desesperada, pero en respuesta sólo escuchaba zumbidos, ya no veía nada sólo sentía que me acariciaban la mano — ¡La bebé! Sálvenla...— grité antes de que perdiera el conocimiento, y todos los zumbidos desaparecieran.

(...)

Demasiada luz intentaban infiltrarse a través de mis párpados, oía voces que hablaban rápido, hice todo mi esfuerzo por recuperarme hasta que logré distinguir entre aquellas voces, la voz de Kate.

—Debemos de sacar a la bebé de allí ¡pronto! sino la perderemos a ella también...— traté de parpadear pero mis ojos no me respondían, lo que acababa de decir Kate me inquietó. Poco a poco pude ir abriendo en su totalidad mis ojos y observé a mi alrededor.

Una amplia habitación de hospital, con enfermeras que iban de aquí para allá con bisturíes, algodón y otras cosas en bandejas de metal, una lámpara alumbraba a mi cara, la luz era muy fuerte por lo que me costaba abrir mis ojos del todo. Distinguí entre todas las enfermeras a Kate, tenía una mascarilla que cubría mitad de su rostro cuando vio que estaba despertando se acercó a mí con un gesto de dolor en su rostro.

—¿Qué sucede?— logré apenas pronunciar con un hilo de voz que fue lo suficientemente audible para Kate.

—Scar, lo siento tanto... —dijo al borde de las lágrimas, me había encariñado mucho con ella— Te hemos detectado un problema en el corazón, estás demasiado débil, y puede colapsar en cualquier momento. Debemos sacar a la bebé, antes, pero no te podremos dar anestesia, porque tal vez no despiertes luego y no podrás verla. —dijo acariciando mi cabeza.

"Tal vez no despiertes luego para ver a tu bebé..."— sus últimas palabras resonaban en mi cabeza. Iba a morir. En esos momentos no quería ser egoísta y tenía que salvar a Jessie...

Asentí débilmente. Había tomado una decisión.

Volvía a ver aquellas paredes blancas que no me gustaban, esta vez siendo trasladada sobre una camilla hacia la sala de partos. Visualicé a Liam a unos metros más allá hablando con Kate. Miraba al piso con una mirada perdida, con aquellos ojos de profundo dolor que me torturaban. Sentí una débil patada en mi abdomen, y una lágrima recorrió mi mejilla hasta mi oreja pues estaba recostada mirando al techo.

Pasaba al lado de distintas personas conforme avanzaba por los pasillos del hospital, veía a una pareja de ancianos abrazándose, dándose mutuo apoyo, junto a ellos había un par de niños pequeños jugando, persiguiéndose uno detrás del otro, quise sonreír al saber que tal vez Jessie tendría un futuro así, y luego recordé todas las noches en que miraba las estrellas en mi alcoba deseando envejecer junto a Liam, pero era muy posible que ni siquiera llegue a ver el amanecer del día siguiente.

—Scar...— escuché a lo lejos. Era la voz de Liam.

Mierda...— pensé. Sólo traté de ponerme en el lugar de mi esposo. Scarlett O'Hara definitivamente era la peor persona del mundo.

Él se estaba desmoronando por dentro con la noticia de Kate. Todo por mi culpa.

—Liam— pronuncié cuando pude ver su rostro, tenía los ojos brillosos, estaba conteniendo lágrimas.

—Scarlett, no me puedes dejar— alcé mi mano y la llevé a su mejilla para acariciarla.

—Debemos salvar a Jessie, ella te necesita...

—No, ella te necesita a ti, Scarlett— dijo firmemente besando mi mano.

—Lo siento señor pero no puede pasar a la sala de operaciones, sólo medicos.— dijo una enfermera quien detuvo a Liam. Yo seguía avanzando entrando al quirófano, y sólo podía ver los ojos de Liam, los cuales tenían el aspecto de estarse quebrando por dentro.

(...)

—Kate, por favor, lo necesito...— le supliqué una vez más, ésta vez sujetando la mano de la rubia, necesitaba a Liam allí conmigo, quería que viera a Jessie cuando ella abriera sus ojos por primera vez.

—Scarlett ¿entiendes que si lo dejo entrar, lograrás que él vea que sufres en el parto? — me preguntó ella mientras agregaba algo a la bolsa de suero al que estaba conectada.

—Sé que me puede ver morir, pero lo necesito aquí conmigo en este momento...— ella suspiró y acarició mi cabello.

—De acuerdo Scar, enfermera— llamó a una señorita que se encontraba preparando los instrumentos para la operación— llama al esposo de la paciente, dile que puede entrar.

—Gracias Katie— dije cerrando los ojos para soportar el dolor, pues sentía que algo se me estrujaba en mi vientre.

De pronto comencé a sentir unos labios presionando los míos, los reconocía perfectamente pues ya llevaba cerca de 7 años besándolos todo el tiempo.

No pude evitar notar que gotas de agua comenzaban a rodar por mi mejilla, pero no eran mías.

Liam estaba llorando mientras me besaba. Abrí los ojos y ahí estaba él, con una bata blanca de doctor puesta, pasé mis manos por su nuca y comencé a acariciar su cabello.

De repente, volví a sentir el dolor insoportable en mi vientre y pellisqué con mis labios los de él.

—Es normal, tranquilo— dije rozando los labios de mi castaño para que no se inquietara por mi mueca de dolor.

La verdad, estaba pasando el peor momento de mi vida, pero no quería que él lo notara, no quería que se sintiera de algún modo culpable.

—De acuerdo Scarlett ¿estás lista?— dijo Kate acercándose a nosotros mientras Liam acariciaba mi cabello— Todo será rápido pero necesito que no cierres los ojos por ningún motivo, debes ser fuerte.— tomé aire y asentí.

—Liam...— lo llamé, el volteó hacia mí y acercó su cabeza a la mía, tomé su cabeza con las pocas fuerzas que me quedaban y le planté un beso, no quería que fuera una despedida, pero debía estar preparada para todo lo que venía por delante...— Te amo— dije mirándolo a los ojos.

—Yo más hermosa...— dijo dándome un beso en la frente y recuperando su postura para volver sólo a tomar mi mano.

—Eres la persona más valiente que he conocido Scarlett— dijo Kate, yo sonreí débilmente— ahora respira.

De pronto aquel dolor que sentía antes no era nada comparado con lo que era cuando Kate comenzó con la cirugía. Estaba apunto de cortar mis labios con mis dientes por el dolor que sentía. Lágrimas comenzaban a rodar por mis mejillas.

Quería gritar, pero sólo pensaba en Liam y Jessie, no era justo que ellos sufrieran por mi culpa.

Ahogué un grito, cuando después de lo que se me hacía una eternidad, por fin pude escuchar el llanto de un bebé que llenaba la habitación. Jessie.

—Felicidades chicos.— dijo Kate...
Spoiler:
aceptados.
¡ese gif es de súper 8!  Mari<3, sabes, escribís muy hermoso, muy pero muy. estás más que aceptada, yiu know que está todo en orden cccccccccc: ahora te los reservo<3.
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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por Vicky. el Dom 27 Oct 2013, 6:07 pm

Disculpa por lo de las reglas.
Yo sí las leí, pero no caí en cuenta de que no había puesto el gif.
Mañana lo pongo.
;)
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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por Invitado el Dom 27 Oct 2013, 9:29 pm

claro c:
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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por prinsloo. el Lun 28 Oct 2013, 4:47 am

Frazer. escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:•Personajes que deseas reservar: Kylie Jenner y Niall Horan, Liam Payne y Candice Accola
•¿Por qué quieres quedar?: Estaba escribiendo mi one shot, y decidí pasarme por la sección, al principio no entendí la trama, pero luego capté y puse mi mueca malévola que ahora creo que mi mamá sospecha que precisamente no estoy haciendo tarea xd la idea esta buenisima Gia, well todas tus ideas lo son pero en realidad esta oportunidad no la puedo dejar pasar.
•Capítulo, one, escrito por ti:
Losing You:

Capítulo 7
Odiaba los hospitales, más aún si debía ir cada dos semanas al menos porque el bebé me debilitaba completamente y había sido así con mis desmayos durante 5 meses, me sentía inútil y a las enfermeras les comenzaba a molestar mi presencia constante al cuidado de ellas. Resoplé indignada, maldito el día en que Dios decidió que el ciclo de gestación de una mujer sería de 9 meses, debía esperar un mes más todavía...

La puerta del consultorio de la doctora se abrió, Liam me ofreció su mano pues con mi gran panza apenas podía levantarme de la cama, le di un fugaz beso en la mejilla y entramos juntos por aquella puerta.

—Hola Scarlett querida ¿cómo estan mis pacientes favoritos?— dijo la doctora mientras se ponía de pie detrás de su escritorio y nosotros nos acercábamos, su nombre era Kate, vestía con una larga bata blanca que me enfermaba, tenía un largo cabello castaño, piel pálida con algunas pecas que salpicaban su rostro y poseía todos los rasgos físicos de que había sido una atleta en su juventud.

Hice una mueca luego de suspirar, no la estaba pasando bien en ese estado— Ya sabes Kate, los vómitos son constantes.— dije mientras estrechaba su mano y Liam hacía lo mismo luego.

—Es natural, el embarazo no es muy compatible con tu cuerpo y te debilita— dijo Kate, cuando todos nos habíamos sentados— Liam ¿puedes hacerme el favor de llevarla en brazos a la cama de observación? No creo que lo pueda hacer sola...

Inútil. Así me sentía, ni siquiera era capaz de ponerme de pie, con el paso de los meses había aprendido a valorar que alguien muy preciado estaba en camino, pero su demora, me hacía sentir despreciable, no ayudaba en nada, y era una carga para todos...

Liam se puso de pie y me tomó en brazos mientras enrollaba mis brazos alrededor de su cuello, me depositó sobre aquella camilla blanca y Kate se acercó a mí y comenzó a analizarme. El frío tacto de los instrumentos me estremecía y erizaba la piel, cuando de pronto sentí una patadita pequeña dentro de mi vientre, ella también lo sentía...

De repente mi vista se comenzó a nublar, y la misma punzada en mi corazón que tuve el día de la boda me atacó, sólo que más fuerte...

—¡Liam! ¡Kate! — grité desesperada, pero en respuesta sólo escuchaba zumbidos, ya no veía nada sólo sentía que me acariciaban la mano — ¡La bebé! Sálvenla...— grité antes de que perdiera el conocimiento, y todos los zumbidos desaparecieran.

(...)

Demasiada luz intentaban infiltrarse a través de mis párpados, oía voces que hablaban rápido, hice todo mi esfuerzo por recuperarme hasta que logré distinguir entre aquellas voces, la voz de Kate.

—Debemos de sacar a la bebé de allí ¡pronto! sino la perderemos a ella también...— traté de parpadear pero mis ojos no me respondían, lo que acababa de decir Kate me inquietó. Poco a poco pude ir abriendo en su totalidad mis ojos y observé a mi alrededor.

Una amplia habitación de hospital, con enfermeras que iban de aquí para allá con bisturíes, algodón y otras cosas en bandejas de metal, una lámpara alumbraba a mi cara, la luz era muy fuerte por lo que me costaba abrir mis ojos del todo. Distinguí entre todas las enfermeras a Kate, tenía una mascarilla que cubría mitad de su rostro cuando vio que estaba despertando se acercó a mí con un gesto de dolor en su rostro.

—¿Qué sucede?— logré apenas pronunciar con un hilo de voz que fue lo suficientemente audible para Kate.

—Scar, lo siento tanto... —dijo al borde de las lágrimas, me había encariñado mucho con ella— Te hemos detectado un problema en el corazón, estás demasiado débil, y puede colapsar en cualquier momento. Debemos sacar a la bebé, antes, pero no te podremos dar anestesia, porque tal vez no despiertes luego y no podrás verla. —dijo acariciando mi cabeza.

"Tal vez no despiertes luego para ver a tu bebé..."— sus últimas palabras resonaban en mi cabeza. Iba a morir. En esos momentos no quería ser egoísta y tenía que salvar a Jessie...

Asentí débilmente. Había tomado una decisión.

Volvía a ver aquellas paredes blancas que no me gustaban, esta vez siendo trasladada sobre una camilla hacia la sala de partos. Visualicé a Liam a unos metros más allá hablando con Kate. Miraba al piso con una mirada perdida, con aquellos ojos de profundo dolor que me torturaban. Sentí una débil patada en mi abdomen, y una lágrima recorrió mi mejilla hasta mi oreja pues estaba recostada mirando al techo.

Pasaba al lado de distintas personas conforme avanzaba por los pasillos del hospital, veía a una pareja de ancianos abrazándose, dándose mutuo apoyo, junto a ellos había un par de niños pequeños jugando, persiguiéndose uno detrás del otro, quise sonreír al saber que tal vez Jessie tendría un futuro así, y luego recordé todas las noches en que miraba las estrellas en mi alcoba deseando envejecer junto a Liam, pero era muy posible que ni siquiera llegue a ver el amanecer del día siguiente.

—Scar...— escuché a lo lejos. Era la voz de Liam.

Mierda...— pensé. Sólo traté de ponerme en el lugar de mi esposo. Scarlett O'Hara definitivamente era la peor persona del mundo.

Él se estaba desmoronando por dentro con la noticia de Kate. Todo por mi culpa.

—Liam— pronuncié cuando pude ver su rostro, tenía los ojos brillosos, estaba conteniendo lágrimas.

—Scarlett, no me puedes dejar— alcé mi mano y la llevé a su mejilla para acariciarla.

—Debemos salvar a Jessie, ella te necesita...

—No, ella te necesita a ti, Scarlett— dijo firmemente besando mi mano.

—Lo siento señor pero no puede pasar a la sala de operaciones, sólo medicos.— dijo una enfermera quien detuvo a Liam. Yo seguía avanzando entrando al quirófano, y sólo podía ver los ojos de Liam, los cuales tenían el aspecto de estarse quebrando por dentro.

(...)

—Kate, por favor, lo necesito...— le supliqué una vez más, ésta vez sujetando la mano de la rubia, necesitaba a Liam allí conmigo, quería que viera a Jessie cuando ella abriera sus ojos por primera vez.

—Scarlett ¿entiendes que si lo dejo entrar, lograrás que él vea que sufres en el parto? — me preguntó ella mientras agregaba algo a la bolsa de suero al que estaba conectada.

—Sé que me puede ver morir, pero lo necesito aquí conmigo en este momento...— ella suspiró y acarició mi cabello.

—De acuerdo Scar, enfermera— llamó a una señorita que se encontraba preparando los instrumentos para la operación— llama al esposo de la paciente, dile que puede entrar.

—Gracias Katie— dije cerrando los ojos para soportar el dolor, pues sentía que algo se me estrujaba en mi vientre.

De pronto comencé a sentir unos labios presionando los míos, los reconocía perfectamente pues ya llevaba cerca de 7 años besándolos todo el tiempo.

No pude evitar notar que gotas de agua comenzaban a rodar por mi mejilla, pero no eran mías.

Liam estaba llorando mientras me besaba. Abrí los ojos y ahí estaba él, con una bata blanca de doctor puesta, pasé mis manos por su nuca y comencé a acariciar su cabello.

De repente, volví a sentir el dolor insoportable en mi vientre y pellisqué con mis labios los de él.

—Es normal, tranquilo— dije rozando los labios de mi castaño para que no se inquietara por mi mueca de dolor.

La verdad, estaba pasando el peor momento de mi vida, pero no quería que él lo notara, no quería que se sintiera de algún modo culpable.

—De acuerdo Scarlett ¿estás lista?— dijo Kate acercándose a nosotros mientras Liam acariciaba mi cabello— Todo será rápido pero necesito que no cierres los ojos por ningún motivo, debes ser fuerte.— tomé aire y asentí.

—Liam...— lo llamé, el volteó hacia mí y acercó su cabeza a la mía, tomé su cabeza con las pocas fuerzas que me quedaban y le planté un beso, no quería que fuera una despedida, pero debía estar preparada para todo lo que venía por delante...— Te amo— dije mirándolo a los ojos.

—Yo más hermosa...— dijo dándome un beso en la frente y recuperando su postura para volver sólo a tomar mi mano.

—Eres la persona más valiente que he conocido Scarlett— dijo Kate, yo sonreí débilmente— ahora respira.

De pronto aquel dolor que sentía antes no era nada comparado con lo que era cuando Kate comenzó con la cirugía. Estaba apunto de cortar mis labios con mis dientes por el dolor que sentía. Lágrimas comenzaban a rodar por mis mejillas.

Quería gritar, pero sólo pensaba en Liam y Jessie, no era justo que ellos sufrieran por mi culpa.

Ahogué un grito, cuando después de lo que se me hacía una eternidad, por fin pude escuchar el llanto de un bebé que llenaba la habitación. Jessie.

—Felicidades chicos.— dijo Kate...
Spoiler:
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aceptados.
¡ese gif es de súper 8!  Mari<3, sabes, escribís muy hermoso, muy pero muy. estás más que aceptada, yiu know que está todo en orden cccccccccc: ahora te los reservo<3.
Oh dios   :imdead: ahora sí estoy muerta ASHDHFJKL estaba preparada para un "denegados" porque había visto que denegabas a muchisimas chicas con buenisima redacción y dije yo solo soy un mosquito :meh: 
:lloro: enserio piensas que escribo hermoso?? ;----;  
Muchisimas gracias Gia <333, tus ideas son perfectas y no podía perderme esta (?
PD: amo el gif, amo a Elle es demasiado hermosa<3 :cosi: 
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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por Invitado el Lun 28 Oct 2013, 12:59 pm

Frazer. escribió:
Vicky2001 escribió:
¡Hola!


Mi nombre es Victoria.

Realmente me encantó tú idea, la sinopsis fué perfecta.


Personajes: Naya Rivera | Niall Horan | Drew Roy | Lauren Jauregui.
¿Por qué quiero quedar?: Porque realmente me encantó tú idea, como ya dije, la sinopsis fue perfecta y realmente escribes muy bonito. Además, se que la novela no se quedará estancada. Realmente espero quedar.
Capítulo: Are You Alice | Capítulo O25


Capítulo:

Capítulo O25
"Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante."


Svitlana Wyclif - Drew Roy { el dragón }

Corrió y por más que lo intentó no lo logró, a pesar de que muchas Alices han tomado cariño al lugar, ella no podía, tenía que volver a casa, aduciendo que; “por más dura que fuera la vida allá no era tan ‘estúpida’ como la de allí”. El la alcanzó rápido, aunque logró escapársele por más de quince minutos: ¡nuevo record!

Se encontraba en un árbol, recostada en el tronco, en los jardines del rey rojo, él no lo sabía, pero debía estar cerca de Drew, obligatoriamente. Pensando simples maneras de salir de allí, ninguna lógica, el dragón siempre arruinaba sus intentos fallidos de escapar. Por más lindo que fuera el dragón, era muy molesto y estricto, cosa que le molestaba. Jugaba con su cabello, mirando un punto fijo.

A simple vista pudo divisar al rey rojo, estaba preocupado, lo demostraba, también alterado, e incluso aterrado. Raro en él, nunca lo había visto preocupado y mucho menos, triste, sus ojos lo delataban. ¿Por qué estaba aterrado?, se paró y se acercó un poco más. Este le estaba gritando a… casi todo el mundo.

Caminó esperando enterarse un poco más de la situación. El rey ya se había marchado, había estado con alguien más, aburrida, caminó un poco más allá, no planeaba escaparse otra vez, por más divertido que fuera ver al dragón molesto, quería saber porque el rey estaba así. Vio motas de sangre, pequeñas, pero reconocibles fácilmente, hacían un camino hasta llegar a un gran charco, estaba aterrada por la situación.

Escuchó no tan lejos quejidos, de una voz chillona y molesta.
Pensó que lo más seguro era una flor, seguramente habían visto que había ocurrido. Preguntarles sería interesante.

Se acercó y vio a la flor brotando ¿lágrimas?

— ¡Que linda estas hoy! – alagó a la flor.

— Verdad que sí – contestó, olvidando que hacer tan solo segundos lloraba.

— Y… ¿Qué ha pasado de nuevo? – preguntó fingiendo amabilidad.

— Como te parece que una de las Alices ha intentado matar a Eleanor. – Afirmó – Se dice que esta poseída por… alguien.

— ¿A?, ¿cómo que poseída? – frunció el entrecejo – ¿por quién?, ¿quién intentó asesinarla?

— Creo que es mejor que yo me vaya – hablo nerviosamente.

— ¡Pero si no tienes pies! – dijo aún más confundida Svitlana.

— Tienes razón. – miró hacia el suelo y dijo: – En ese caso, es mejor que tú te vayas. – Svitlana insatisfecha por la información dada se marchó.

Pensó y llego a la conclusión de que tenía que ser Perrie, aparte de ser la única con la que realmente ha entablado una conversación por más de tres minutos, la locura que escucho el otro día la lleva a sospechar, además de ser la más demente de todas, y para finalizar el comportamiento de esta chica.

Pero, da igual.

Después de todo, no conoce a Eleanor.

No ha entablado una conversación con ella.

No sabe cómo se comporta.

Quizás hizo enojar a Perrie.

Quizás no fue ella. Pues, tampoco ha entablado una relación con las otras Alices.

Tal vez son malas.

Tal vez no.

Pero, las flores no mienten, tal vez sí, pero el charco de líquido rojo, dice que si es verdad. Atentaron contra su vida. Y quería averiguar porque alguien querría hacer eso.

Igual, ella siempre se entera de última.

Pero, ¿para qué meterse en asuntos ajenos?, ella sólo quiere salir de allí.

Bueno, por simple curiosidad.

Pero como dicen por allí “la curiosidad mató al gato”.

¿Y sí por entrometerse en asuntos ajenos, le hacen daño?

Pero existía la pequeña posibilidad, aunque grande a la vez, de que todo fuera un mal sueño.

Y no le pasaría nada.

Quizás.

Sí, solo quizás.

Pero, ella es muy curiosa.

No se resistiría a esto.

Como siempre su mente le hacía un cuestionario, un molesto cuestionario.

En la mente de Lana, todo es un problema y una cosa lleva a la otra.

Como siempre, tenía que enterarse de lo que no le convenía.

Se sentó en el mismo lugar por un rato largo.

Uno muy largo.



{*}



— ¿Por qué te molestas Alice? – preguntó el.

— ¡Ahhh! ¡Aun no lo entiendes! ¡Y por vigésima vez! ¡Mi nombre no es Alice! – grito exaltada.

— ¿Qué? – frunció el ceño. Ignorando el problema con el nombre.

— ¡Me quiero ir de este maldito lugar! – él levanto las cejas por la mala palabra de la chica – ¡y estoy segura de que tú sabes cómo!

— No lo sé.

— No te creo.

— Pues… me da igual. – ella comenzó a llorar de desesperación. Si esto era real, ¿qué haría?, corrió, salió de la pequeña casa de Drew y se adentró en el bosque.

Estaba todo oscuro, era de noche, había ruidos extraños, pero no le importó, quería salir con urgencia de allí.

Ella no es el tipo de persona al que le cuentas un chiste y se ríe, ella es el tipo de persona que te pone mala cara y te hace una seña obscena. Un prototipo de persona “aguafiestas”.

Vio muchos animales, empezaba a asustarse.

Pero no, Svitlana Wyclif es valiente y no regresaría a casa.

También muy orgullosa.

Perdón no a su casa, a la del dragón.

Era raro que ella llorara, ella nunca se pone muy triste, ni muy enojada, permanece en un estado neutral.

No lloraba desde la boda de su padre.

Y eso le hacía enfurecer, estaba cambiando, y eso le asustaba.

Aún seguía corriendo, miraba hacia atrás repetidas veces.

Tropezó, y se desmayó.

«Despertó en un lugar bastante pintoresco; lleno de color y armonía. Flores parlantes por allí, flores parlantes por allá. Extrañas criaturas por allí, extraña criaturas por allá. Locuras por allí, locuras por allá. Sin duda era Wonderland. Lana se maldijo por no despertar aun de la “pesadilla”.

Se encontraba en el mismo bosque en el que estaba antes, sólo, que era de día, además se veía más lleno de luz, de felicidad. Más colorido.

Prosiguió a levantarse, ¿ahora qué haría?

Camino un poco más allá y vio a una pequeña niña de una cabellera rubia rizada. Una linda cara.
Caminaba sola por el bosque sin ningún destino. La niña se detuvo. Miró hacia los lados y siguió su camino firmemente.

Svitlana no se dejaba de preguntar quién era ella.


¿Será la Alice de la que todos hablan?


¿Ella?


¿Pero si era la Alice para que buscarían otra?


Seguramente no lo es.


Intentó hablarle pero fue inútil.


La niña la ignoraba.
O tal vez no.


Dejó de intentarlo y la siguió durante un rato.


Se veía perdida y sin destino alguno.

Hasta que se topó con Tweedledee y Tweedledum.

— ¡Pero que hombrecitos tan raros! – habló la joven. – Tweedledee y Tweedledum – leyó las camisetas de los gemelos.

— ¡Si crees que somos de mentiras paga por vernos! – habló uno.

— ¡Si crees que somos de a deberás tienes que hablarnos! – dijo el otro.

— ¡Es lógico! – dijeron al unísono levantando el dedo índice izquierdo.

— Bueno, pues mucho gusto en conocerlos, y… ¡adiós!

— ¡Adiós es lo último!

Después de un rato la pequeña siguió su camino.
Llegó a una pequeña casita, donde vivía el conejo, que al parecer, es a quien perseguía.


— ¿¡Pero Mariana que estás haciendo aquí!? – exclamo el conejo.

— ¿Mariana? – frunció ligeramente el ceño.

— ¡Anda trae mis guantes!, ¡pronto, pronto! ¿Qué no oyes?

La rubia subió las escaleras, mientras, Lana por alguna razón seguía expectante a lo que hacía ella, sin perderla un segundo de vista.

— ¿Si yo fuera un conejo?, ¿Dónde guardaría mis guantes? – se preguntó a sí misma.

Abriendo los cajones encontró un montón de galletas, que decían “cómeme” y otras “agarra uno”.


Se comió solo un trozo.


De la nada, comenzó a crecer y crecer.


El conejo blanco solo empezó a gritar:


— ¡Socorro! ¡Un monstruo!

Mientras Alice no cabía en la casa.

De ahí llego la tortuga. Y un par de locuras más empezaron a ocurrir.
Allí también conoció al el dragón quien ofreció su ayuda para sacarla de allí.


Después de eso, conoció a las flores. Quienes fueron un poco odiosas con la niña.


Solo un poco más adelante conoció a la oruga.


Y después de un rato muy largo, conoció a Cheshire, quien le dejó un poco asustada.


Él le indicó un camino, llegando a toparse con el sombrerero loco y a la liebre, quienes le cayeron mejor que los personajes anteriores.


Y así fue conociendo poco a poco cada personaje de Wonderland.
Svitlana no hizo más que verla, sin articular palabra alguna.»

Despertó sobresaltada, y, no se encontraba en el bosque en donde anteriormente se había caído.

¿Dónde estaba?
hola beibi<3, me gusta muchísimo cómo escribes, todo en orden excepto por una cosa de las reglas, arregla eso y te acepto<3. 
aceptados.
tienes que elegir a otro chico, beibi, niall está ocupado<3.
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Mensaje por Invitado el Lun 28 Oct 2013, 1:50 pm

¿nadie más?
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Mensaje por valkyrie. el Lun 28 Oct 2013, 1:57 pm

¡yo! ahreyalahabíanaceptado.
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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por Ackerman el Lun 28 Oct 2013, 7:38 pm

•Personajes que deseas reservar:
Zooey Deschanel. ♡ Francisco Lachowski. ♡ Bella Thorne. ♡ Austin Mahone.
•¿Por qué quieres quedar? Como te dije, amé y me atrapó la idea, así como que me secuestro y no quiero que me rescaten(?. ahno. Añoro quedar porque esta es una de las pocas nc's que capturan mi atención y por las cuales trato de quedar. Pensé en solo leerla al no saber que chico elegir, porque ya se quedaron con casi todos(?; pero no aguanté la tentación, la nc me llamaba(?. Y bueno, acá estoy, con nervios tan grandes que en algún momento creo me desmayaré. ahnoexageraba. Por cierto, si no me eliges ponlo en chiquito, para así la tristeza será menor porque vendrá en letra pequeña(?. Na, bueno, ignórame, solo digo tonterías xd. El punto es que me gustaría quedar porque la idea es demasiado buena y original, ¿ya? ah.
•Capítulo, one, escrito por ti:

i don't wanna have a gay son.:
Los escalones que subía eran como martillazos a su corazón que retumbaban como el sonido de los autos que andaban debajo de él. Su vista estaba nublada, inundada en lágrimas de frustración, soledad y tristeza. Es que, no quería hacerlo. Sin embargo, sentía la necesidad, como si fuera su deber saltar del puente y terminar con su vida. Ya que, ¿por qué vivir? Se repetía Niall. Su madre no le quería, estaba decepcionada y avergonzada de él, ya no lo consideraba su hijo.

♡ ♡ ♡ ♡ ♡
Tomó la manilla de la puerta y la giró, entrando a su hogar. Escuchó unos murmullos que provenían de la cocina a la vez que dejaba sus llaves en la mesa junto a la puerta, dispuesto a saludar a su familia como hacía usualmente cada día, solo que este no sería como los otros.
— ¡¿Qué?! — oyó exclamar a su madre. Se alarmó y dirigió el paso para llegar a donde estaban teniendo la charla que sin saberlo, decidiría la más grande y difícil decisión de su vida. Pero la más indicada, según Niall.
Hizo acto de su presencia, inmediatamente su hermano y la mujer se voltearon, él, con una expresión que podría interpretarse de arrepentimiento y culpa, y ella, con una furia muy notable.
Antes de que si quiera poder pronunciar palabra, Maura preguntó exaltada. — ¡¿Eres gay?! —
A Niall se le heló la sangre, y sintió miedo. Mucho miedo. Por aquella reacción de parte de su madre, deducía que no estaba nada bien con la noticia.
Pero, ¿cómo lo supo? El único que lo sabía era…
Se volteó hacia el traidor, con los ojos cristalizados, su más sagrado secreto, que él mismo descubrió una semana antes. Su hermano, su más grande confidente, no podía creerlo.
— ¡Eres un bastardo! ¡Dijiste que no se lo dirías a nadie! ¡Hijo de puta! — gritaba mientras golpeaba su pecho, su hermano y madre trataban de pararlo pero estaba incontrolable, destrozado, traicionado — ¡Confié en tí! Y al parecer, fue mi más grande error hacerlo. ¡Imbécil!
— ¡Cálmate, Niall! Era necesario. De alguna forma, algún día iban a enterarse hermano — dijo Greg, sintiéndose culpable. Él solo quería ayudar a su pequeño hermano. Quería que deje de ocultarse, que deje de fingir, de sufrir por no poder salir a la calle de la mano de quien a él le plazca por miedo a las críticas. Pero al parecer, logró lo contrario. Y eso le dolía.
Colocó una mano en su hombro, pero fue rechazado — No me toques. Eres un traidor.
— Pero Niall... duende, yo lo siento mucho — murmuró con la cabeza gacha. Se arrepentía tanto. Tenía un mal presentimiento, sentía que luego de esto, nada volvería a ser igual en la vida de su hermano.
— ¡Cállate! ¡No vuelvas a decirme así, solo mis amigos me llaman así! te consideré uno, el mejor, te creí más que mi hermano, pero me demostraste que no lo eras.
— Quería, quería ayudarte... Perdóname, por favor — musitó, lágrimas asomándose por sus ojos, su Niallou, su hermano menor, la persona a quien más quería, lo detestaba. Le decía traidor.
— Te odio, Greg Horan. — musitó, cegado por la rabia, Niall. Esas palabras bastaron para romper a su hermano, para derrumbarlo. Este no trató de evitar más las lágrimas y comenzó a llorar. Es que, no podía entender como fue tan estúpido para ir y decírselo a su madre, sabiendo que ella tomaba siempre las cosas mal al principio, que solo luego de unos días lograba analizarlo, pero sabía que las ganas de vivir de Niall ahora se gastaban poco a poco, que probablemente ni llegaría al momento en que su madre recapacite, y todo era su culpa. Lo conocía mejor que nadie, y sabía más cosas de él que de si mismo. Recordó, con tristeza, la vez que le había confesado que sus ganas de suicidarse aumentaban con el miedo de ser juzgado. Y ahora lo sería. Por su mismísima madre. Lo peor, el no podría apoyarlo, rogarle que no acabe con su vida, ya que él no quería escucharlo, no quería ni verlo en pintura.

Niall solo miró indiferente a su hermano destrozado, y pasó a su lado sin más, dirigiéndose a las escaleras, a su cuarto, para encerrarse ahí mismo y llorar tranquilamente. Pero una voz a sus espaldas le indicó que ese tema quedaba aún pendiente, que no había terminado.
— Niall James Horan Gallagher, ¿donde crees que vas? Me debes muchas explicaciones. ¡Y las quiero ahora mismo! — gritó su madre, totalmente enfurecida.

♡ ♡ ♡ ♡ ♡

Cerró los ojos y sacudió su cabeza, no queriendo recordar aquel trágico día en que su secreto había sido revelado. Luego de eso, él le había contado todo. O bueno, la mayoría. Veía la decepción el los ojos de su madre, y le dolió tanto escucharla afirmando aquello.
Pero más le dolió las últimas palabras que le mencionó antes de salir por la puerta. Las últimas que le dirigió.

“Yo no quiero tener un hijo gay, Niall.”


— Mamá, siento haberte decepcionado. Siento tanto haber nacido.
Y dicho esto, se inclinó hacia atrás, cayendo al vacío.


{...}


El día del velorio de Niall Horan había llegado. Se sentía el aire desgarrador, el silencio sepulcral era todavía más doloroso, pero era lo mejor. Guardar silencio mientras el cuerpo del difunto bajaba. Greg cubrió su cara con sus manos, tratando de parar su llanto, pero no se podía. A su lado, el ahora ex novio, quien le hizo descubrir a Niall su favoritismo por los hombres, quien le hizo saber que era sentir amor verdadero; Zayn Malik. Este simplemente no aguantó más y dejó salir los sollozos, la ira la tristeza, se tiró al suelo, enojado consigo mismo, con la vida, por haberle hecho eso a un ángel. Niall debería seguir vivo, él debería estar muerto, él debería estar siendo enterrado, eso pensaba Zayn. Maldita sea, odiaba el momento en que los presentaron en aquella fiesta. Odiaba el momento en que se le declaró y besó por primera vez. Se odiaba él mismo.
Su padre biológico y su padrastro trataban de contener las lágrimas mientras observaban a su ex y actual mujer tratar de llamar la atención, con una amargura y arrepentimiento notable.


{...}

Su discurso había durado más de lo esperado. Dejó salir las gotas saladas que antes no había podido descargar, ya que aún no podía creer totalmente lo que sucedía a su alrededor, que su preciado hijo se había suicidado, que ya no podría oír su angelical risa ni regañarlo como niño pequeño, porque eso era Niall para ella. Y siempre lo sería. Nunca estuvo decepcionada, solo debía razonar las cosas. Pero era tarde cuando lo hizo.
— Y por último, quiero declarar que apoyo la relación homosexual, y que desde ahora lucharé contra quienes no lo hagan, no le deseo a nadie este pesar que nosotros estamos sintiendo. Cualquiera puede amar a quién quiera, ahora lo entiendo. Que en paz descanse nuestro querido Niall, quién siempre estará en nuestros corazones.

Al terminar el velorio, todos comenzaron a irse de allí. Serios, sin vida.
Zayn tocó la lápida de su difunto amor, dejando salir un par de lágrimas. Sintió una mano en su hombro y volteó, encontrándose a la madre de este. Se sonrieron con tristeza, y el moreno se retiró, con las manos en los bolsillos, cabizbajo. La mujer se quedó contemplando aquella piedra plana.
— Siempre estuve orgullosa de tí, Niall. Lamento no habértelo dicho antes. Te amo, mi bebé. — y se retiró, alejándose de ese oscuro y frío lugar. Dispuesta a cumplir lo que había dicho minutos antes. Apoyar a los homosexuales.
fils.:

capítulo I.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Charlotte Claire Deschanel Zayn Javadd Malik Army.

A Charlotte nunca le había gustado viajar. Ni los aviones. Y ni se diga las alturas.
Le daba tanto vértigo que de solo imaginarse arriba de uno, en el aire, ya le venían las nauseas.
Y ahí estaba, conteniendo las ganas de vomitar. Apoyada en la puerta del único baño que había allí. Sentía que no podría contenerse más y vomitaría en el pasillo. Pero eso sería asqueroso y no quería que los pasajeros la miraran con repulsión.
De pronto, sintió como se iba para atrás. Al fin habían desocupado el maldito baño.
Se quedó un rato observando las facciones de la persona que acababa de salir de aquel pequeño lugar. Era un chico, probablemente de su edad, pálido, morocho, con enormes y hermosos ojos azules. Parecía un ángel, pero lo que saldría de su boca si no iba a descargarlo ya le arruinaría lo angelical. Así que se apresuró y entró, sin preocuparse por si había cerrado bien la puerta. Lo cual no hizo. Permitiéndole al adolescente adentrarse con facilidad al escuchar como alguien devolvía todo lo que había comido recientemente dentro del inodoro. Hizo una mueca al ver a aquella chica que había atraído su atención apenas puso un pie en el avión. Se veía débil y vulnerable.
Se acercó un poco a ella y le corrió el cabello, dándole unas suaves palmadas en la espalda.
Al parecer no le molestó ni alarmó, ya que estaba muy ocupada para preocuparse por un extraño que de pronto vino en su ayuda. Al terminar de expulsar, se quedo quieta, y volteó un poco la cabeza, mirando de reojo a su acompañante, reconociendo al chico.

— Maldita sea. — susurró para sí misma. Se limpió un poco de su boca con la manga de su buzo, un gran error. Su prenda quedó manchada por lo regurgitado recientemente. Charlotte dio un suspiro frustrado, cansada de que todo le salga mal. Se paró sorpresivamente, haciendo que la mano de aquel chico toque más abajo hasta quedar en el aire. Frunció el ceño sonrojada al darse cuenta que su palma toco, al menos por unos segundos, su trasero. Pero ignoró la acción porque tenía otras cosas de las cuales ocuparse. Como limpiar su buzo. Y su boca. Abrió el grifo del lavabo, algo desgastado y oxidado, pero servía. Colocó su manga en el agua, manchando una gran parte de esta, logrando que le den escalofríos al sentir que hacía contacto con su piel, estaba helada. Corrió su brazo y comenzó a agitarlo, creyendo que así el frío se iría más rápido. Su vista se topó con el morocho, que la miraba curioso y algo divertido.
Se sorprendió, creía que ya se había ido. — Ahm... ¿podrías irte? — preguntó sin más. Lo hubiera sacado a patadas, enviándole miles de insultos, como ella siempre hacía con todos los desconocidos que se le acercaban, pero él la había ayudado y sería grosero hacerle eso. Eso era lo más educado que podía llegar a decirle. Detestaba profundamente los modales, pocas y raras veces podías escucharla decir un 'por favor' y 'gracias'. Aquel chico asintió con pena y se fue rápidamente, cerrando la puerta con seguro al salir. Charlotte suspiró al sentir finalmente que estaba sola. Miró el lugar de su buzo donde había empeorado todo y bufó, pasándose la mano por su cara en señal de frustración. Decidió dejar ese problema de lado y ocuparse de otro. Su maldito aliento que seguro mataría a mil soldados juntos. ¿Cómo haría para sacarse el aliento a muerto? No tenía ni la más mínima idea. Pero algo se le ocurriría.


Afuera, aquel adolescente de profundos ojos azules, Thomas Invizzi, esperaba pacientemente a la chica. Le había parecido muy interesante y estaba decidido a hablarle, como había querido desde que la vio sentarse en su asiento, algo más adelante del de él, mordiendo sus uñas, volteando su mirada innumerables veces a la ventana a su derecha, como si quisiera saltar por esta. Tenía sus dos piernas entrelazadas entre sí que movía como si su asiento fuera una hamaca y quería llegar a lo más alto. Pero justamente eso es lo que Charlotte quería evitar, las alturas. A Thomas le pareció muy adorable aquella acción, y desde ese momento quedó intrigado sobre ella, queriendo saber sobre su vida, por qué y adonde pretendía ir con aquel viaje, y más. Sonaba muy -demasiado- curioso, pero así era él. Una persona que le gustaba descubrir cosas, que adoraba escuchar y ayudar. Alguien muy servicial.

Alzó la mirada al oír el chirrido de la puerta del baño, y sonrió al ver a aquella chica salir por esta, algo desorientada y con una mueca de asco. Y con razón, que de la desesperación que tenía por mejorar su aliento recurrió al pequeño jabón que había dentro, sacándole un poco de su esencia, mezclándolo con agua para luego llevarlo a su boca. Que sensación tan horrible y disgustante la que había sentido al saborear la mezcla que había creado. Pero al menos, eso le había quitado el mal olor que poseía su boca. Valió la pena después de todo. Sus ojos se clavaron en Thomas. Elevó una ceja.

— ¿Sigues aquí? ¿Qué quieres? ¿Quién eres? — interrogó entrecerrando los ojos y apuntándolo con el dedo. Él llevó las manos a los lados de su cabeza, en posición de inocencia, a la vez que reía.
— Calma, calma. Ya pareces del FBI. O hasta a mí te pareces, de preguntona.
— No respondiste lo que pregunté. — siguió, ignorando lo que había dicho el chico.
— Oh claro. Mi nombre es Thomas, Thomas Peter Invizzi Parker. Tengo 18 años y...
— Bueno, no era para que me contaras toda tu vida. — lo interrumpió ella.
— No lo hacía. Solo te daba datos importantes, creo.
— Lo que sea. ¿Qué hacías esperándome?
— Solo quería saber si te sentías mejor. — Charlotte se sorprendió al escuchar estas palabras. Nunca le había pasado que un desconocido se preocupara por ella. No muchos lo hacían, conocidos o no, a muy pocos les importaba su vida. Pero no dejó que él se diera cuenta que eso le había parecido dulce y inesperado, ya que endureció su mirada nuevamente.
— Sí, estoy bien. — respondió y caminó en dirección a su asiento. Cerró los ojos e intentó relajarse, pero se alarmó al sentir que alguien se sentaba al lado suyo. Ella no tenía acompañante. Le gustaba sentarse sola. Aunque por dentro, le agradeció eternamente a Thomas sacarla de aquella burbuja de soledad. Porque realmente no le gustaba sentirse aislada, solo que no quería admitirlo.
— ¿Qué mierda estás haciendo? Vete a tu asiento, Juan.
— Soy Thomas.
— No me importa. — dicho esto sacó sus auriculares, y en el proceso de elegir una canción, aquel chico, que ya le estaba pareciendo algo pesado, habló nuevamente.
— No me dijiste tu nombre.
— Soy Marcela. — mintió — Ahora hazme un favor y deja de joder.

Y a pesar de todas las veces que Charlotte mandó a callar a su nuevo compañero de asiento, él persistía en entablar una conversación con ella. Al convencerse de que no cerraría la boca, terminó rendida y el objetivo de Thomas se cumplió. Le contó algo de su vida, no mucho, mas tampoco muy poco. Solo lo necesario. Le informó que viajaba para Inglaterra para reencontrarse con sus amigas, con su familia.

— ¿Y por qué te fuiste? — quiso saber él. Lottie se colocó seria nuevamente. No le contaría a él que huía de su peor miedo, la fama. No le contaría que había dejado al amor de su vida allí, destrozado, abandonado, solo por su maldito temor. Que sentía que moría solo por no tenerlo en sus brazos, besándola, dándole caricias, ofreciéndole el amor que nunca nadie podrá darle, no el mismo que él le daba. Lo había conocido hace poco, y ese era un secreto que le dolía contar, probablemente terminaría llorando y no sentía aún la necesaria confianza para lagrimear en frente de Thomas. Este, al ver su reacción ante su pregunta, entendió que era personal. — Lo siento, si no quieres contarme entiendo.
Ella asintió y le sonrió a medias. — Gracias.


Charlotte sintió las horas en ese avión pasar rápido, cortesía de las charlas con Thomas. Hablaban de cosas sin sentido solo para distraerse. Le había dicho que odiaba las alturas, que le provocaban nauseas y él se ofreció a intentar ayudarla para que no pensara en lo lejos que estaba del suelo. A ella le había caído bien. Al chico le había costado un poco acostumbrarse a sus malas palabras, a su actitud pesimista y agresiva, pero lo hizo, y le terminó gustando. Su personalidad. Ella.
Al terminar el viaje que Charlotte sentía eterno, Thomas se despidió de ella, sin antes darle su número, ya que se debía ir a inscribir a aquella universidad por la que había viajado a Inglaterra. Le había contado a la chica que le ofrecieron una beca para estudiar allí y él aceptó gustoso.

— Espero que nos veamos pronto, Marcela. — se despidió de un beso de mejilla y se subió en el taxi.
Lottie rió, aún no le había dicho que su nombre no era ese. Esperó pacientemente con sus maletas otro auto que la llevaría a su querido hogar. Como había extrañado Inglaterra. A su familia. A sus amigas. Como lo había extrañado a él. A Zayn Malik.

no encontraba escritos míos presentables(?. el o.s que te dejé es algo ziall, es uno que estaba escribiendo hace mucho y nunca terminé, but ahora lo hice rápido para ponerlo acá(? debo modificar unas cosas, pero lo haré cuando lo suba al tema de los one y eso(?.
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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por Invitado el Lun 28 Oct 2013, 7:46 pm

»fuckyou. escribió:•Personajes que deseas reservar:
Zooey Deschanel. ♡ Francisco Lachowski. ♡ Bella Thorne. ♡ Austin Mahone.
•¿Por qué quieres quedar? Como te dije, amé y me atrapó la idea, así como que me secuestro y no quiero que me rescaten(?. ahno. Añoro quedar porque esta es una de las pocas nc's que capturan mi atención y por las cuales trato de quedar. Pensé en solo leerla al no saber que chico elegir, porque ya se quedaron con casi todos(?; pero no aguanté la tentación, la nc me llamaba(?. Y bueno, acá estoy, con nervios tan grandes que en algún momento creo me desmayaré. ahnoexageraba. Por cierto, si no me eliges ponlo en chiquito, para así la tristeza será menor porque vendrá en letra pequeña(?. Na, bueno, ignórame, solo digo tonterías xd. El punto es que me gustaría quedar porque la idea es demasiado buena y original, ¿ya? ah.
•Capítulo, one, escrito por ti:

i don't wanna have a gay son.:
Los escalones que subía eran como martillazos a su corazón que retumbaban como el sonido de los autos que andaban debajo de él. Su vista estaba nublada, inundada en lágrimas de frustración, soledad y tristeza. Es que, no quería hacerlo. Sin embargo, sentía la necesidad, como si fuera su deber saltar del puente y terminar con su vida. Ya que, ¿por qué vivir? Se repetía Niall. Su madre no le quería, estaba decepcionada y avergonzada de él, ya no lo consideraba su hijo.

♡ ♡ ♡ ♡ ♡
Tomó la manilla de la puerta y la giró, entrando a su hogar. Escuchó unos murmullos que provenían de la cocina a la vez que dejaba sus llaves en la mesa junto a la puerta, dispuesto a saludar a su familia como hacía usualmente cada día, solo que este no sería como los otros.
— ¡¿Qué?! — oyó exclamar a su madre. Se alarmó y dirigió el paso para llegar a donde estaban teniendo la charla que sin saberlo, decidiría la más grande y difícil decisión de su vida. Pero la más indicada, según Niall.
Hizo acto de su presencia, inmediatamente su hermano y la mujer se voltearon, él, con una expresión que podría interpretarse de arrepentimiento y culpa, y ella, con una furia muy notable.
Antes de que si quiera poder pronunciar palabra, Maura preguntó exaltada. — ¡¿Eres gay?! —
A Niall se le heló la sangre, y sintió miedo. Mucho miedo. Por aquella reacción de parte de su madre, deducía que no estaba nada bien con la noticia.
Pero, ¿cómo lo supo? El único que lo sabía era…
Se volteó hacia el traidor, con los ojos cristalizados, su más sagrado secreto, que él mismo descubrió una semana antes. Su hermano, su más grande confidente, no podía creerlo.
— ¡Eres un bastardo! ¡Dijiste que no se lo dirías a nadie! ¡Hijo de puta! — gritaba mientras golpeaba su pecho, su hermano y madre trataban de pararlo pero estaba incontrolable, destrozado, traicionado — ¡Confié en tí! Y al parecer, fue mi más grande error hacerlo. ¡Imbécil!
— ¡Cálmate, Niall! Era necesario. De alguna forma, algún día iban a enterarse hermano — dijo Greg, sintiéndose culpable. Él solo quería ayudar a su pequeño hermano. Quería que deje de ocultarse, que deje de fingir, de sufrir por no poder salir a la calle de la mano de quien a él le plazca por miedo a las críticas. Pero al parecer, logró lo contrario. Y eso le dolía.
Colocó una mano en su hombro, pero fue rechazado — No me toques. Eres un traidor.
— Pero Niall... duende, yo lo siento mucho — murmuró con la cabeza gacha. Se arrepentía tanto. Tenía un mal presentimiento, sentía que luego de esto, nada volvería a ser igual en la vida de su hermano.
— ¡Cállate! ¡No vuelvas a decirme así, solo mis amigos me llaman así! te consideré uno, el mejor, te creí más que mi hermano, pero me demostraste que no lo eras.
— Quería, quería ayudarte... Perdóname, por favor — musitó, lágrimas asomándose por sus ojos, su Niallou, su hermano menor, la persona a quien más quería, lo detestaba. Le decía traidor.
— Te odio, Greg Horan. — musitó, cegado por la rabia, Niall. Esas palabras bastaron para romper a su hermano, para derrumbarlo. Este no trató de evitar más las lágrimas y comenzó a llorar. Es que, no podía entender como fue tan estúpido para ir y decírselo a su madre, sabiendo que ella tomaba siempre las cosas mal al principio, que solo luego de unos días lograba analizarlo, pero sabía que las ganas de vivir de Niall ahora se gastaban poco a poco, que probablemente ni llegaría al momento en que su madre recapacite, y todo era su culpa. Lo conocía mejor que nadie, y sabía más cosas de él que de si mismo. Recordó, con tristeza, la vez que le había confesado que sus ganas de suicidarse aumentaban con el miedo de ser juzgado. Y ahora lo sería. Por su mismísima madre. Lo peor, el no podría apoyarlo, rogarle que no acabe con su vida, ya que él no quería escucharlo, no quería ni verlo en pintura.

Niall solo miró indiferente a su hermano destrozado, y pasó a su lado sin más, dirigiéndose a las escaleras, a su cuarto, para encerrarse ahí mismo y llorar tranquilamente. Pero una voz a sus espaldas le indicó que ese tema quedaba aún pendiente, que no había terminado.
— Niall James Horan Gallagher, ¿donde crees que vas? Me debes muchas explicaciones. ¡Y las quiero ahora mismo! — gritó su madre, totalmente enfurecida.

♡ ♡ ♡ ♡ ♡

Cerró los ojos y sacudió su cabeza, no queriendo recordar aquel trágico día en que su secreto había sido revelado. Luego de eso, él le había contado todo. O bueno, la mayoría. Veía la decepción el los ojos de su madre, y le dolió tanto escucharla afirmando aquello.
Pero más le dolió las últimas palabras que le mencionó antes de salir por la puerta. Las últimas que le dirigió.

“Yo no quiero tener un hijo gay, Niall.”


— Mamá, siento haberte decepcionado. Siento tanto haber nacido.
Y dicho esto, se inclinó hacia atrás, cayendo al vacío.


{...}


El día del velorio de Niall Horan había llegado. Se sentía el aire desgarrador, el silencio sepulcral era todavía más doloroso, pero era lo mejor. Guardar silencio mientras el cuerpo del difunto bajaba. Greg cubrió su cara con sus manos, tratando de parar su llanto, pero no se podía. A su lado, el ahora ex novio, quien le hizo descubrir a Niall su favoritismo por los hombres, quien le hizo saber que era sentir amor verdadero; Zayn Malik. Este simplemente no aguantó más y dejó salir los sollozos, la ira la tristeza, se tiró al suelo, enojado consigo mismo, con la vida, por haberle hecho eso a un ángel. Niall debería seguir vivo, él debería estar muerto, él debería estar siendo enterrado, eso pensaba Zayn. Maldita sea, odiaba el momento en que los presentaron en aquella fiesta. Odiaba el momento en que se le declaró y besó por primera vez. Se odiaba él mismo.
Su padre biológico y su padrastro trataban de contener las lágrimas mientras observaban a su ex y actual mujer tratar de llamar la atención, con una amargura y arrepentimiento notable.


{...}

Su discurso había durado más de lo esperado. Dejó salir las gotas saladas que antes no había podido descargar, ya que aún no podía creer totalmente lo que sucedía a su alrededor, que su preciado hijo se había suicidado, que ya no podría oír su angelical risa ni regañarlo como niño pequeño, porque eso era Niall para ella. Y siempre lo sería. Nunca estuvo decepcionada, solo debía razonar las cosas. Pero era tarde cuando lo hizo.
— Y por último, quiero declarar que apoyo la relación homosexual, y que desde ahora lucharé contra quienes no lo hagan, no le deseo a nadie este pesar que nosotros estamos sintiendo. Cualquiera puede amar a quién quiera, ahora lo entiendo. Que en paz descanse nuestro querido Niall, quién siempre estará en nuestros corazones.

Al terminar el velorio, todos comenzaron a irse de allí. Serios, sin vida.
Zayn tocó la lápida de su difunto amor, dejando salir un par de lágrimas. Sintió una mano en su hombro y volteó, encontrándose a la madre de este. Se sonrieron con tristeza, y el moreno se retiró, con las manos en los bolsillos, cabizbajo. La mujer se quedó contemplando aquella piedra plana.
— Siempre estuve orgullosa de tí, Niall. Lamento no habértelo dicho antes. Te amo, mi bebé. — y se retiró, alejándose de ese oscuro y frío lugar. Dispuesta a cumplir lo que había dicho minutos antes. Apoyar a los homosexuales.
fils.:

capítulo I.


Charlotte Claire Deschanel Zayn Javadd Malik Army.

A Charlotte nunca le había gustado viajar. Ni los aviones. Y ni se diga las alturas.
Le daba tanto vértigo que de solo imaginarse arriba de uno, en el aire, ya le venían las nauseas.
Y ahí estaba, conteniendo las ganas de vomitar. Apoyada en la puerta del único baño que había allí. Sentía que no podría contenerse más y vomitaría en el pasillo. Pero eso sería asqueroso y no quería que los pasajeros la miraran con repulsión.
De pronto, sintió como se iba para atrás. Al fin habían desocupado el maldito baño.
Se quedó un rato observando las facciones de la persona que acababa de salir de aquel pequeño lugar. Era un chico, probablemente de su edad, pálido, morocho, con enormes y hermosos ojos azules. Parecía un ángel, pero lo que saldría de su boca si no iba a descargarlo ya le arruinaría lo angelical. Así que se apresuró y entró, sin preocuparse por si había cerrado bien la puerta. Lo cual no hizo. Permitiéndole al adolescente adentrarse con facilidad al escuchar como alguien devolvía todo lo que había comido recientemente dentro del inodoro. Hizo una mueca al ver a aquella chica que había atraído su atención apenas puso un pie en el avión. Se veía débil y vulnerable.
Se acercó un poco a ella y le corrió el cabello, dándole unas suaves palmadas en la espalda.
Al parecer no le molestó ni alarmó, ya que estaba muy ocupada para preocuparse por un extraño que de pronto vino en su ayuda. Al terminar de expulsar, se quedo quieta, y volteó un poco la cabeza, mirando de reojo a su acompañante, reconociendo al chico.

— Maldita sea. — susurró para sí misma. Se limpió un poco de su boca con la manga de su buzo, un gran error. Su prenda quedó manchada por lo regurgitado recientemente. Charlotte dio un suspiro frustrado, cansada de que todo le salga mal. Se paró sorpresivamente, haciendo que la mano de aquel chico toque más abajo hasta quedar en el aire. Frunció el ceño sonrojada al darse cuenta que su palma toco, al menos por unos segundos, su trasero. Pero ignoró la acción porque tenía otras cosas de las cuales ocuparse. Como limpiar su buzo. Y su boca. Abrió el grifo del lavabo, algo desgastado y oxidado, pero servía. Colocó su manga en el agua, manchando una gran parte de esta, logrando que le den escalofríos al sentir que hacía contacto con su piel, estaba helada. Corrió su brazo y comenzó a agitarlo, creyendo que así el frío se iría más rápido. Su vista se topó con el morocho, que la miraba curioso y algo divertido.
Se sorprendió, creía que ya se había ido. — Ahm... ¿podrías irte? — preguntó sin más. Lo hubiera sacado a patadas, enviándole miles de insultos, como ella siempre hacía con todos los desconocidos que se le acercaban, pero él la había ayudado y sería grosero hacerle eso. Eso era lo más educado que podía llegar a decirle. Detestaba profundamente los modales, pocas y raras veces podías escucharla decir un 'por favor' y 'gracias'. Aquel chico asintió con pena y se fue rápidamente, cerrando la puerta con seguro al salir. Charlotte suspiró al sentir finalmente que estaba sola. Miró el lugar de su buzo donde había empeorado todo y bufó, pasándose la mano por su cara en señal de frustración. Decidió dejar ese problema de lado y ocuparse de otro. Su maldito aliento que seguro mataría a mil soldados juntos. ¿Cómo haría para sacarse el aliento a muerto? No tenía ni la más mínima idea. Pero algo se le ocurriría.


Afuera, aquel adolescente de profundos ojos azules, Thomas Invizzi, esperaba pacientemente a la chica. Le había parecido muy interesante y estaba decidido a hablarle, como había querido desde que la vio sentarse en su asiento, algo más adelante del de él, mordiendo sus uñas, volteando su mirada innumerables veces a la ventana a su derecha, como si quisiera saltar por esta. Tenía sus dos piernas entrelazadas entre sí que movía como si su asiento fuera una hamaca y quería llegar a lo más alto. Pero justamente eso es lo que Charlotte quería evitar, las alturas. A Thomas le pareció muy adorable aquella acción, y desde ese momento quedó intrigado sobre ella, queriendo saber sobre su vida, por qué y adonde pretendía ir con aquel viaje, y más. Sonaba muy -demasiado- curioso, pero así era él. Una persona que le gustaba descubrir cosas, que adoraba escuchar y ayudar. Alguien muy servicial.

Alzó la mirada al oír el chirrido de la puerta del baño, y sonrió al ver a aquella chica salir por esta, algo desorientada y con una mueca de asco. Y con razón, que de la desesperación que tenía por mejorar su aliento recurrió al pequeño jabón que había dentro, sacándole un poco de su esencia, mezclándolo con agua para luego llevarlo a su boca. Que sensación tan horrible y disgustante la que había sentido al saborear la mezcla que había creado. Pero al menos, eso le había quitado el mal olor que poseía su boca. Valió la pena después de todo. Sus ojos se clavaron en Thomas. Elevó una ceja.

— ¿Sigues aquí? ¿Qué quieres? ¿Quién eres? — interrogó entrecerrando los ojos y apuntándolo con el dedo. Él llevó las manos a los lados de su cabeza, en posición de inocencia, a la vez que reía.
— Calma, calma. Ya pareces del FBI. O hasta a mí te pareces, de preguntona.
— No respondiste lo que pregunté. — siguió, ignorando lo que había dicho el chico.
— Oh claro. Mi nombre es Thomas, Thomas Peter Invizzi Parker. Tengo 18 años y...
— Bueno, no era para que me contaras toda tu vida. — lo interrumpió ella.
— No lo hacía. Solo te daba datos importantes, creo.
— Lo que sea. ¿Qué hacías esperándome?
— Solo quería saber si te sentías mejor. — Charlotte se sorprendió al escuchar estas palabras. Nunca le había pasado que un desconocido se preocupara por ella. No muchos lo hacían, conocidos o no, a muy pocos les importaba su vida. Pero no dejó que él se diera cuenta que eso le había parecido dulce y inesperado, ya que endureció su mirada nuevamente.
— Sí, estoy bien. — respondió y caminó en dirección a su asiento. Cerró los ojos e intentó relajarse, pero se alarmó al sentir que alguien se sentaba al lado suyo. Ella no tenía acompañante. Le gustaba sentarse sola. Aunque por dentro, le agradeció eternamente a Thomas sacarla de aquella burbuja de soledad. Porque realmente no le gustaba sentirse aislada, solo que no quería admitirlo.
— ¿Qué mierda estás haciendo? Vete a tu asiento, Juan.
— Soy Thomas.
— No me importa. — dicho esto sacó sus auriculares, y en el proceso de elegir una canción, aquel chico, que ya le estaba pareciendo algo pesado, habló nuevamente.
— No me dijiste tu nombre.
— Soy Marcela. — mintió — Ahora hazme un favor y deja de joder.

Y a pesar de todas las veces que Charlotte mandó a callar a su nuevo compañero de asiento, él persistía en entablar una conversación con ella. Al convencerse de que no cerraría la boca, terminó rendida y el objetivo de Thomas se cumplió. Le contó algo de su vida, no mucho, mas tampoco muy poco. Solo lo necesario. Le informó que viajaba para Inglaterra para reencontrarse con sus amigas, con su familia.

— ¿Y por qué te fuiste? — quiso saber él. Lottie se colocó seria nuevamente. No le contaría a él que huía de su peor miedo, la fama. No le contaría que había dejado al amor de su vida allí, destrozado, abandonado, solo por su maldito temor. Que sentía que moría solo por no tenerlo en sus brazos, besándola, dándole caricias, ofreciéndole el amor que nunca nadie podrá darle, no el mismo que él le daba. Lo había conocido hace poco, y ese era un secreto que le dolía contar, probablemente terminaría llorando y no sentía aún la necesaria confianza para lagrimear en frente de Thomas. Este, al ver su reacción ante su pregunta, entendió que era personal. — Lo siento, si no quieres contarme entiendo.
Ella asintió y le sonrió a medias. — Gracias.


Charlotte sintió las horas en ese avión pasar rápido, cortesía de las charlas con Thomas. Hablaban de cosas sin sentido solo para distraerse. Le había dicho que odiaba las alturas, que le provocaban nauseas y él se ofreció a intentar ayudarla para que no pensara en lo lejos que estaba del suelo. A ella le había caído bien. Al chico le había costado un poco acostumbrarse a sus malas palabras, a su actitud pesimista y agresiva, pero lo hizo, y le terminó gustando. Su personalidad. Ella.
Al terminar el viaje que Charlotte sentía eterno, Thomas se despidió de ella, sin antes darle su número, ya que se debía ir a inscribir a aquella universidad por la que había viajado a Inglaterra. Le había contado a la chica que le ofrecieron una beca para estudiar allí y él aceptó gustoso.

— Espero que nos veamos pronto, Marcela. — se despidió de un beso de mejilla y se subió en el taxi.
Lottie rió, aún no le había dicho que su nombre no era ese. Esperó pacientemente con sus maletas otro auto que la llevaría a su querido hogar. Como había extrañado Inglaterra. A su familia. A sus amigas. Como lo había extrañado a él. A Zayn Malik.

no encontraba escritos míos presentables(?. el o.s que te dejé es algo ziall, es uno que estaba escribiendo hace mucho y nunca terminé, but ahora lo hice rápido para ponerlo acá(? debo modificar unas cosas, pero lo haré cuando lo suba al tema de los one y eso(?.
aceptados.
sin palabras, mica; escribís bello  estás más que aceptada<3 no sé que decirte bc amo como escribís, ay deo meo. amé ese one, ¿está inspirado en plegarias por bobby? es igual, y esa película es tan hermosa<3 y además es ziall plz. bueno, ya te los reservo bc te mereces quedar, una vez más, escribís divino.
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Mensaje por Ackerman el Mar 29 Oct 2013, 4:59 pm

Frazer. escribió:
aceptados.
sin palabras, mica; escribís bello  estás más que aceptada<3 no sé que decirte bc amo como escribís, ay deo meo. amé ese one, ¿está inspirado en plegarias por bobby? es igual, y esa película es tan hermosa<3 y además es ziall plz. bueno, ya te los reservo bc te mereces quedar, una vez más, escribís divino.

ajsdhfjsdhj ¡gracias! realmente pensé que no me aceptarías y tenía el corazón en la garganta(?. ¿en serio te gusta como escribo? ay, que bonito. <'3. yep, me inspiré en esa misma película, bc me llegó al corazón, es muy beia(? <3. ziall. *--*. gracias, en verdad me hace muy feliz quedar en esta colectiva.  c':
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Mensaje por Invitado el Mar 29 Oct 2013, 5:31 pm

espero hasta mañana y cerraré inscripciones. 
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Mensaje por prinsloo. el Mar 29 Oct 2013, 5:37 pm

Agshsjkgl
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Re: business disruptions. {inscripciones cerradas.}

Mensaje por Sunrise. el Mar 29 Oct 2013, 5:46 pm

•Personajes que deseas reservar: freya mavor, josh hutcherson; ash stymes, kristen stewart.
•¿Por qué quieres quedar? ¿por que?, ¿acaso eso se puede tomar como pregunta? plz, la idea es demasiado original y se que tengo muchas eneces (?) pero tengo que participar en esta seria una gran oportunidad poder escribir con esta trama, y bueno, no se, esa la emiliano y mickey, por ellas también quiero participar:c idk, no se que más poner:c
•Capítulo, one, escrito por ti:
Spoiler:
La manija de la puerta blanca subía y bajaba, tironeándose, como si alguien estaría muy apurado y furioso por entrar a aquella extraña habitación.

—Lía —logro decir el pequeño con una voz temblorosa y susurrante, escondiéndose detrás de su hermana y observando con terror a tal puerta que se movía como si hubiera un terremoto.

—Métete al armario —firme y con una daga filosa en la mano, ordeno segura de si misma, pero por dentro estaba descuartizada. Simplemente hecha pedazos.

—Pero, Thalía...

—Métete al armario —volvió a ordenar la castaña de diez años. El niño rubio hizo caso a su hermana mayor y cerro el armario con seguro.

—¡Thalía!, —se escucho gritar del otro lado de la puerta. —Ábreme o te juro que... —un silencio se hizo presente en el lugar, por lo que Thalía no respiro ningún segundo.

La puerta fue derribada por la señora de unos treinta y algo de años. Esta estaba furiosa y sacada de quicio, a miles de kilómetros podía notarse la siniestra locura que se reflejaba en sus ojos oscuros. —Siempre fuiste una molestia —estuvo tan cerca de su hija que al tocarla el miedo se apodero de ella, haciendo que la hoja de la daga entrara en las entrañas de la mujer.

{...}

Abrió los ojos acompañado de un grito ahogado. Se dio cuenta que seguía en el mismo lugar.

—¿Quien eres? —volvió a inquirir, aun con una débil y apagada voz. Quería gritar, llorar, patalear, zafarse de esas cadenas de duro metal que lastimaban sus brazos, dejando cicatrices; pero no, no podía. Se sentía tan mareada que la confusión no le permitía hacerlo. Se sentía controlada por esa extraña criatura y eso la enfurecía.

—¿Acaso importa, pequeña? —dio una carcajada que resonó en aquel oscuro lugar. —Estar en donde no corresponde estar te puede hacer ver lo que siempre va a hacerte mal —le aseguro el gran lobo de color gris.

—Lycaon, —espeto fulminándolo con la mirada; el lobo gruño, retrocediendo, a lo que la castaña sonrió. — eres Lycaon.

—¿Como es que lo sabes? —gruño otra vez.

El único problema fue que Thalía no supo que responder.

—No lo sabes, ¿verdad? —la sonrisa que se plasmo en su hocico parecía más una mueca malvada.

—¿Que quieres de mi? —evadió la pregunta anterior.

—Yo, nada —mascullo como si nada. —Mi patrona es la que quiere algo de ti.

—¿Quien es tu patrona? —inquirió confundida.

—Muy pronto, cuando menos te lo esperes, lo sabrás —dijo seguido de un aullido.

A la lejanía se escucho otro, como si se estuvieran comunicando por medio de ellos a través del bosque. El miedo se sentía intensamente, tanto, que hasta podía olerse, oírse y saborearse. La tierra tembló.

—Déjame ir —rogó.

—No puedo, debes morir.

—Pero si se que estoy muriendo, ¿por que me voy a quedar padeciendo? —lo desafió.

—¡Cierra la boca! —grito. —Eres igual a tu padre.

Ella lo observo confundida. Eres igual a tu padre, repitió en su mente. Ahora, ¿quien era su padre?, ¿donde se encontraba?, ¿como había deducido que aquella criatura era Lycaon? Preguntas que no podía responder por si misma.

Pero la peor cuestión era, ¿quien era ella?

{...}

—Nadie podrá hacerte daño en mis sueños. Nadie podrá alcanzarte si solo yo llego allá —espeto inconscientemente con los ojos cerrados el de ojos azules.
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Mensaje por Invitado el Miér 30 Oct 2013, 9:56 am

O'shea. escribió:
•Personajes que deseas reservar: freya mavor, josh hutcherson; ash stymes, kristen stewart.
•¿Por qué quieres quedar? ¿por que?, ¿acaso eso se puede tomar como pregunta? plz, la idea es demasiado original y se que tengo muchas eneces (?) pero tengo que participar en esta :AA:seria una gran oportunidad poder escribir con esta trama, y bueno, no se, esa la emiliano y mickey, por ellas también quiero participar:c idk, no se que más poner:c
•Capítulo, one, escrito por ti:
Spoiler:
La manija de la puerta blanca subía y bajaba, tironeándose, como si alguien estaría muy apurado y furioso por entrar a aquella extraña habitación.

—Lía —logro decir el pequeño con una voz temblorosa y susurrante, escondiéndose detrás de su hermana y observando con terror a tal puerta que se movía como si hubiera un terremoto.

—Métete al armario —firme y con una daga filosa en la mano, ordeno segura de si misma, pero por dentro estaba descuartizada. Simplemente hecha pedazos.

—Pero, Thalía...

—Métete al armario —volvió a ordenar la castaña de diez años. El niño rubio hizo caso a su hermana mayor y cerro el armario con seguro.

—¡Thalía!, —se escucho gritar del otro lado de la puerta. —Ábreme o te juro que... —un silencio se hizo presente en el lugar, por lo que Thalía no respiro ningún segundo.

La puerta fue derribada por la señora de unos treinta y algo de años. Esta estaba furiosa y sacada de quicio, a miles de kilómetros podía notarse la siniestra locura que se reflejaba en sus ojos oscuros. —Siempre fuiste una molestia —estuvo tan cerca de su hija que al tocarla el miedo se apodero de ella, haciendo que la hoja de la daga entrara en las entrañas de la mujer.

{...}

Abrió los ojos acompañado de un grito ahogado. Se dio cuenta que seguía en el mismo lugar.

—¿Quien eres? —volvió a inquirir, aun con una débil y apagada voz. Quería gritar, llorar, patalear, zafarse de esas cadenas de duro metal que lastimaban sus brazos, dejando cicatrices; pero no, no podía. Se sentía tan mareada que la confusión no le permitía hacerlo. Se sentía controlada por esa extraña criatura y eso la enfurecía.

—¿Acaso importa, pequeña? —dio una carcajada que resonó en aquel oscuro lugar. —Estar en donde no corresponde estar te puede hacer ver lo que siempre va a hacerte mal —le aseguro el gran lobo de color gris.

—Lycaon, —espeto fulminándolo con la mirada; el lobo gruño, retrocediendo, a lo que la castaña sonrió. — eres Lycaon.

—¿Como es que lo sabes? —gruño otra vez.

El único problema fue que Thalía no supo que responder.

—No lo sabes, ¿verdad? —la sonrisa que se plasmo en su hocico parecía más una mueca malvada.

—¿Que quieres de mi? —evadió la pregunta anterior.

—Yo, nada —mascullo como si nada. —Mi patrona es la que quiere algo de ti.

—¿Quien es tu patrona? —inquirió confundida.

—Muy pronto, cuando menos te lo esperes, lo sabrás —dijo seguido de un aullido.

A la lejanía se escucho otro, como si se estuvieran comunicando por medio de ellos a través del bosque. El miedo se sentía intensamente, tanto, que hasta podía olerse, oírse y saborearse. La tierra tembló.

—Déjame ir —rogó.

—No puedo, debes morir.

—Pero si se que estoy muriendo, ¿por que me voy a quedar padeciendo? —lo desafió.

—¡Cierra la boca! —grito. —Eres igual a tu padre.

Ella lo observo confundida. Eres igual a tu padre, repitió en su mente. Ahora, ¿quien era su padre?, ¿donde se encontraba?, ¿como había deducido que aquella criatura era Lycaon? Preguntas que no podía responder por si misma.

Pero la peor cuestión era, ¿quien era ella?

{...}

—Nadie podrá hacerte daño en mis sueños. Nadie podrá alcanzarte si solo yo llego allá —espeto inconscientemente con los ojos cerrados el de ojos azules.
aceptados.
¡mía!  yo te lo dije, escribís hermoso weona, ósea plz, claro que  te acepto. ¡mira el capítulo que escribiste! omg, me encanta cómo redactas ccc': tenes al ash  ya te los reservo c': 
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