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the circus {resultados.

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Re: the circus {resultados.

Mensaje por demons. el Sáb 26 Oct 2013, 12:50 pm

me encantó<3
te juro que quería hacer la idea de un circo e.e
pronto dejo mi audición, voy por Liam*-*
me llamo Maia, pero me dicen May xd
espera mi coso! ahque
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por demons. el Sáb 26 Oct 2013, 1:01 pm



{#} Chica: Destiny Blackwood.
{#} Rol: Equilibrista.
{#} Representante: Lucy Hale.
{#} Chico: Liam Payne.
{#} Rol: Domador.
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por Kurisu el Sáb 26 Oct 2013, 1:08 pm

Hola hay dios ya había visto la idea pero tengo miedo bc hay tan buenas escritoras aun lo tengo
Pero en fin yo quiero tentar mi suerte y ver si quedo de milagro. :3
Más tarde o mañana dejo el escrito y requisitos ;)
Por cierto mi nombre es Stefanya, tengo trece años y soy de México C; siempre se me olvida presentarme
Saludos

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Re: the circus {resultados.

Mensaje por Invitado el Sáb 26 Oct 2013, 6:00 pm

georgiana whikham {leighton meester. | cama elástica. | louis tomlinson {forzudo.
cap:
Vanessa abrió los ojos con desilusión y reprimió un suspiro de rabia. La meditación no estaba funcionando. Pese a que creía estar concentrada y lo más en calma que podría estar en un momento como ése, era más que evidente que, lejos de tranquilizarse y pensar con objetividad, sólo estaba enardeciendo sus emociones; se sentía más inestable que antes, fruto lógico de estar dándole vueltas al asunto durante su meditación. Tocó el piso con los pies —pues estaba sobre uno de los muebles de su ventana— y trató de decidir qué hacer a continuación.

¿Por qué siempre tengo que pelearme con él por estupideces?, se preguntó la morena con frustración. Era algo que no entendía. ¿Por qué simplemente no quedarse callada e ignorarla? ¿Por qué siempre esa suerte de necesidad de contestarle, como si fuera un modo de defenderse de sus reproches? Porque eso habían sido sus palabras, reproches, sólo reproches contra lo que era, lo que hacía y lo que decía. Vanessa admitió que también había caído en el juego y le había contestado del mismo mal modo, pero creía no tener la culpa de lo sucedido.

¿O la tenía? Negó con la cabeza y, en vista del fracaso de la meditación, Vanessa se dispuso a utilizar el último recurso de relajación e introspección con que contaba: escribir. No le había contado nunca a ninguno de sus amigos esa particular afición, ya que la consideraba su último refugio personal, pero era posible que lo dedujeran de sus hábitos de lectura. La morena dirigió sus ojos a una estantería de su habitación, de la cual sacó un cuaderno gris, sencillo, sin ninguna rotulación y, sentándose cómodamente en su cama a la vez que sacaba un bolígrafo de su velador, se dispuso a escribir.

No era un tipo de escritura autorreferente, en donde simplemente se dirigiera a un destinatario invisible y le contara sus problemas. No era su estilo. Prefería simplemente armar una breve historia, donde los eventuales personajes sintieran lo mismo que ella sentía y, mediante la resolución del conflicto, lograra una especie de liberación. Siempre lo había hecho del mismo modo y se había convertido en un modo seguro de desplegar aquellas emociones que se arrastraban en su interior, sin correr el riesgo de liberarlas en el proceso. Porque en eso residía la magia del método: al hacer que sus propios tormentos los sufrieran personajes ficticios, los problemas se volvían menos reales al mismo tiempo, como si pertenecieran a un mundo de ficción, donde ella podía hacerlos desaparecer o manipularlos a su antojo. Y así el dolor de su alma se aplacaba o, como en aquellos momentos, la ira iba aflojando su corazón, poco a poco.

Lo único lamentable era que en el momento mismo en que apoyaba el lápiz en la hoja limpia de papel, los recuerdos la azotaban y durante un instante, la dejaban sin aliento, amenazando su frágil y perseverante control. Y, tal como siempre, aquella vez no fue la excepción.

— Siempre crees que eres la que más sufre, ese es tu problema. ¡Pues te doy una noticia! ¡Todos tenemos nuestros asuntos! ¡Todos tenemos nuestros problemas y penas! ¡Y no nos enterramos en la depresión y la oscuridad! Seguimos con nuestra vida, reímos, vivimos.
— Sabes perfectamente que yo no puedo hacer eso —musitó Vanessa, sintiendo que la ira estaba siendo desplazada por el dolor—. Sabes que yo no soy capaz de nada de eso. Eres una irreverente y una desconsiderada. Sabes que no puedo.
— Sí puedes, sólo no quieres. Disfruta el presente alguna vez y deja de pensar en todo lo que no puedes hacer.
— ¡¿Crees que si pudiera no lo haría?! No tienes idea de lo que estás hablando —repitió—. Sólo eres una niña que habla sin pensar.
— Al menos yo estoy viva —replicó ella con la mirada dura—. Y creo que es más de lo que puedo decir de ti.
— Idiota.
— Amargada.

Vanessa dejó el bolígrafo a un lado de la cama con una sonrisa irónica en su rostro. No había escrito ni dos páginas, pero ya estaba segura de que era suficiente. Por eso era que no se preocupaba a la hora de escribir, porque sabía que nunca acababa los escritos en medio de una tormenta emocional. Sólo le servía para relajarse, pues toda la ira, la tristeza o la decepción que pudiera sentir era absorbida por las palabras, pese a que la historia —una batahola literaria irrelevante sobre una chica llamada Mercedes y un joven de nombre Max— estaba apenas comenzando. Sólo era una forma de meditación.

Nessa suspiró. Se sentía cansada. Por muy ilógico que pareciera, esas continuas introspecciones y análisis la dejaban bastante agotada, ya que no sólo requerían de una excepcional concentración, sino también de la evocación de muchos recuerdos, en ocasiones, desagradables, lo que la extenuaba emocionalmente.

Magali era risa y ruido. Su vida se definía en bromas, juegos, peleas y comida china. Era una verdadera héroe, con su propio modo de enfrentar el mundo. Y ella lo admiraba por eso, pero no compartía su modo de vida. La tolerancia era el primer peldaño a la paz, sin embargo. Si quería convivir tranquila con su hermana y con el resto de sus amigos, debería aprender a respetar y a comprender. Comprender profunda y sinceramente que cada uno tenía un modo distinto de pensar y que ese modo, mientras no afectara negativamente o atentara contra otros, estaba bien y merecía respeto. Hasta ese entonces, Vanessa había soportado los estilos de sus amigos, pero nunca los había comprendido. Y también ése era el error de todos, no solamente el de ella. Nessa sabía que era algo particularmente difícil; para la morena, era doblemente duro, ya que su orgullo y su herencia demoníaca obstaculizaban sus deseos de solidarizar con sus amigos.

Vanessa se levantó de la cama, más decidida que nunca a hacer de la convivencia en la casa algo más placentero que de costumbre. Ya libre del tormento de su cumpleaños y, asombrosamente, aún con vida, no iba a desperdiciar la oportunidad que se le había regalado. Dirigió una pequeña sonrisa a la historia inconclusa de Mercedes y Maximilian, la que había logrado calmar su mente, y se prometió a sí misma que la acabaría. Le alegraba que esta vez su escritura y meditación la hubiesen llevado a un resultado concreto, ya que muchas veces sólo la hacían filosofar.

Se disculparía con Magali, algo que nunca había hecho antes. Un ligero nerviosismo la poseía, pero estaba dispuesta a llegar hasta el final. Paz, tolerancia, amistad, hermandad, respeto, cariño… ¿todas esas cosas, en conjunto, no eran más fuerte que la soberbia?

Encontró a la castaña jugando videojuegos en la sala principal. Vanessa elevó sus cejas al máximo; Su hermana seguía molesta y algo sentida, si bien lo controlaba con su propia terapia y a su modo.

— ¡Toma eso, babosa asquerosa! —gritaba, petrificada en la pantalla de la televisión—. ¡Marilyn se merece el premio novel, no tu!

Vanessa insinuó una sonrisa. Televisión v/s escritura. Cada una tenía sus métodos, sin duda. Le satisfizo comprobar que sus emociones estaban tranquilas y receptivas, que se sentía bien. La morena se situó junto a la castaña, que al notarla la miró entre curioso e incómodo.

— Tenemos que hablar —dijo ella, quizás más bruscamente de lo que había pretendido.
— Mira, Vanessa, nosotras… —La voz tajante de la castaña la hizo probar de nuevo.
— Tenemos que hablar —repitió—. Por favor…

Esa última palabra fue lo que la hizo considerar la conversación. Lo cortés no quita lo valiente, pensó la joven. Vanessa se sentó a su lado y se armó de valor para, al fin, doblegar su terco y estúpido orgullo.

— Quería disculparme contigo, Magali —susurró mirándola a sus brillantes y sorprendidos ojos azules—. Te traté injustamente cuando tú sólo deseabas compartir un momento conmigo. Tú no tenías por qué saber que estaba algo susceptible y de poco ánimo y yo no debí decirte todo lo que te dije. Lo siento.
— Vaya —Parpadeó, aturdida—. Nunca creí que viviría lo suficiente para escucharte disculpándote sobre algo.
— No es algo particularmente fácil, Maggie. —Suspiró con fastidio—. Te agradecería si me ayudaras.
— ¡Esta bien! —sonrió con nerviosismo— Tu también perdóname, Nessa. Estabas en un momento de meditación, y siempre nos estas diciendo que no te molestemos cuando estas leyendo.
— No tienes porque, Maggie. Últimamente me eh comportado como no debería contigo, eres mi hermana menor... —suspiro cansadamente— No soy una buena hermana, ¿verdad?
— De hecho, no, no lo eres —Vanessa bajo la cabeza— Pero te quiero con defectos y todo, ademas, eres mi hermana, Vanessa. Te quiero tal y como eres, y lo sabes.

Hay cosas que no cambiarían, definitivamente, pero era parte de la vida, de esta vida llena de horizontes y esperanzas que ahora tenía en sus manos, aceptar estas locuras. ¿Qué seria de la vida sin una mínima gota de locura? Lo mismo que una vida sin un suspiro de prudencia. Porque ambas son necesarias, porque ambas son distintas. Mezcla a tu prudencia un grano de locura, dijo Horacio. Y tenía razón. Era sólo cuestión de compatibilizar, ser flexible y respetar al otro. Porque Vanessa era más prudencia que locura y Magali más locura que prudencia, pero eran hermanas. Y en el opuesto está la verdad.
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por .wonderwall. el Sáb 26 Oct 2013, 6:24 pm

¿Cuándo vas a empezar a aceptar audiciones? :) Steph, yo también tengo miedoooo 
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por chihiro el Sáb 26 Oct 2013, 6:47 pm

me too

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Re: the circus {resultados.

Mensaje por Kurisu el Dom 27 Oct 2013, 6:39 pm

Marie Isabelle Limbord


Chico: Niall Horan {Escapismo}
Chica: Melissa Benoist {Contorsionista}
Escrito: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] o este [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


Última edición por .Steph. el Miér 30 Oct 2013, 3:59 pm, editado 1 vez

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Re: the circus {resultados.

Mensaje por LiamPayne el Dom 27 Oct 2013, 6:44 pm

Me gustaria audicionar pero no podria ser con Nathan si se puede me avisas para dejar el cap  o epiologo:$ grr .Y asi.
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por demons. el Dom 27 Oct 2013, 7:10 pm

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Re: the circus {resultados.

Mensaje por Invitado el Mar 29 Oct 2013, 4:49 pm

Chicas mañana acepto y respondo todo, en verdad lo siento:(<3
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por chihiro el Mar 29 Oct 2013, 5:32 pm

Okey :3

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Re: the circus {resultados.

Mensaje por demons. el Mar 29 Oct 2013, 6:02 pm

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Re: the circus {resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 30 Oct 2013, 3:35 pm

ZoeAnneThompson escribió:
Alice Lee Coleman


Alice coleman {zoella sugg} • Louis Tomlinson

Fics/caps/o one shots:


Bueno la verdad es que me cuesta mucho decidirme espero que no ts importe que deje ¿varios?

Enemies or Not (n,c):

Eleanor Payne
Capitulo 02

El almacén de la fabrica era un lugar oscuro, apenas iluminaba la luz del día, solo los pequeños rayos de sol de los agujeros del techo y de los cristales rotos de las ventanas tintadas.

Un hombre se encontraba sentado en una mesa vieja y destrozada tastando un trozo de pan junto con algo que no podía ver con facilidad. Me encontraba en la vara de acero que unía las dos paredes en lo alto del techo, mirando desde lo alto, no aguantaba ver más a ese imbécil así que pasé a mi fase de distracción. Llevaba demasiado tiempo esperando este momento, siguiéndole todos sus pasos y planeando mi venganza. Corté el hilo invisible conectado a una de las cadenas con tal de que esta se chocara contra la barandilla y hiciera un ruido capaz de asustar a el chico e aumentar sus ganas de buscar al que lo había provocado, efectivamente se levantó de su asiento para poder comprobarlo, cosa que utilizo para bajar con el mínimo ruido por la cuerda hasta llegar al suelo seguidamente me dirijo despacio hasta él.



-Si mueves un solo musculo te rajare el cuello sin ningún tipo de remordimiento- le dije agarrándole del pelo con la otra mano y posando mi gran cuchillo en su nuca, sintiendo como traga lentamente su saliva y su pulso se acelera.

-vaya y yo que pensaba que eras una niña inocente-me respondió intentando reír y yo aproveche para clavarle un poco la punta con lo que le amenazaba y una gota de color rojo salió de allí.

-Tuve razones para abandonar mi antiguo yo, pero no estoy aquí por eso-le dije cogiendo mis esposas y poniéndoselas en sus muñecas.

-Oh, ¿vas a jugar conmigo y mi porra?-me preguntó y yo hice una cara de asco, le pegué una patada haciéndole caer al suelo después con mi pie le giré para verle- La verdad es que me viene muy bien hace tiempo que estoy a dos velas, pero has de saber una cosa, me gusta que lo hagan lentamente y sin morder. ¿Serás capaz de hacerlo así preciosa?

-Una grosería más y te corto los huevos para dárselos a los perros de la calle, ¿he sido lo bastante explicita, para ti?-le pregunté y el asintió. Le cogí de la capucha que llevaba y le arrastré hasta un poste donde le até con cadenas, luego cuando fui a formular mis preguntas le chafé la mano- Vas a contestar a todas mis preguntas a que sí?- él asintió así que quité mi pié el cual llevaba unas botas con algo de tacón, a quién no le gusta hacer sufrir a alguien- La pregunta es fácil, ¿Dónde está Liam?

-¡Vas enserio yo que coño se!-me respondió él cosa que yo me tome lo bastante bien como para malgastar una de mis balas contra su pierna- ¡Joder, lo único que sé es que la última vez que le vi fue cerca del East High School, no se nada más yo solo iba en busca de droga mis compañeros me ayudaron a conseguirlo no tenía nada que ver en sus planes con tu familia!

-Tu maldita información no me ha valido de nada puto drogadicto, espero que te lo pases bien en el infierno-le dije acercándome y pegándole la pistola al pecho, finalmente le cogí las esposas que llevaba y apreté el gatillo. Me fui dejando como último recuerdo ante su muerte el sonido de mis tacones resonando ante la fábrica abandonada.

 
Las calles estaban nubladas y el frio formaba parte de ellas. Parecía mentira que fuera verano y estuviera yendo con un abrigo, la guerra no solo ha afectado a la gente también lo ha pagado el lugar donde vivimos, el aire que respiramos y el ambiente que nos rodea. Pasó por una de las zonas donde antes solían haber unas casas, al lado el rio helado, pero ahora solo hay cristales rotos, coches quemados, basura en el suelo, humo, pequeños incendios, animales callejeros y de más cosas horribles. ¿Como ha podido cambiar tanto el mundo?, esa es una de las preguntas filosóficas que suelo hacerme a mi misma, no me hubiera importado el hecho de perder la riqueza de mi familia, si claro está, esta estuviera viva. No es lo único que hemos perdido, la fe, la confianza en las personas ha desaparecido, una de las normas generales de mi hermano y mías era; Nunca confíes en nadie, cualquiera puede ser tu enemigo.

Sin embargo en nuestra venganza le perdí a él. Tenía tanta obsesión por hacerle justicia a la muerte de nuestros padres que en ocasiones le tomaba como un loco, no parecía ser él realmente y desde que me dejó ahora soy yo la obsesionada por encontrarle. Tal vez las personas normales podríais pensar que estoy completamente loca si creo que esta vivo, pero yo se que lo está, llamadlo instinto, sensación o cosas de hermanos pero se que sigue con vida.

Paro de pensar y pongo mi mente en blanco para centrarme en el sonido del ambiente me ha parecido oír algo que no era natural, además tengo la extraña sensación de que me siguen desde hace dos calles. Mi paso lo relanterizo, concentrándome, un perro, el viento y.. ¿Eso ha sido una lata chocando contra algo? Sin duda no es natural. Viene de mi izquierda, miro por el rabillo del ojo y veo una sombra detrás de un coche, acelero mis pasos hasta esconderme detrás de un contenedor. El joven pasa por delante sin verme, salgo de mi escondite y le apunto con la pistola a la parte detrás de la cabeza.



-Un paso mas y te vuelo los sesos- él me obedece y se queda quieto- Voy a darte tres segundos para que respondas a mi pregunta ¿de acuerdo?-él asiente con la cabeza y yo me acerco más hasta cogerle del cabello y apuntarle a la parte derecha de la cabeza- ¿Por qué me estás siguiendo?

-Hazz, ¿Qué pasa?-dice una voz a mis espaldas, yo conocía esa voz, esa grave y dulce voz…- ¿Ele, eres tu?- mis piernas flojean y dejo de apuntar al chico de delante de mi para voltearme lentamente con mis lagrimas apunto de salir.

-¡Liam!-no pude aguantarme y corrí a abrazarle, al fin y al cabo no soy solo ruda, no podía creérmelo le estaba abrazando. Era él mi hermano por fin podía sentir sus músculos, su calor corporal y su protección inundándome. Me fijé en su pelo, le había crecido tanto la última vez que le vi lo llevaba rapado completamente, lo toqué y reí- Te has vuelto a dejar el pelo largo.

-Si, el paso del tiempo. Pero mírate a ti, ¿has crecido?-me dijo él. No no había crecido sin embargo ahora ya no solía ir con mis tacones o manoletinas solía usar botas militares, mayas regras, gruesas e elásticas y un abrigo verde militar. Mi cabello sin embargo si que había crecido ahora me llegaba por mis senos, mi tez era pálida y mi mirada seria. Hacía tanto tiempo que no sonreía.- Estas guapísima.

-Bueno he cambiado de comportamiento y madurado.-le contesté con una sonrisa sincera y secándome las lagrimas con mi manga.

-No eso ya lo he visto, has asustado a mi pobre amigo- si era cierto yo ya no tenía miedo, lo había vencido, espera… ¿ha dicho amigo? Le miré extrañada- Harry ven, voy a presentarte a mi hermana.

-Hola, buena forma de sorprender por la espalda-me dijo él con media sonrisa- Soy Harry, Harry Styles.

-Ya, em.. Yo Eleanor Payne-le dije aceptando su saludo aún con mueca de extraño, no conseguía entenderlo, ¿no se suponía qué no debíamos confiar en nadie?


the night darkness (n,c):


Capitulo 1



Escapista




Zoe



Hoy era el día, por fin iba a cumplir mi mayoría de edad y estaba entusiasmada por ello. No es cualquier fecha, es la edad en que me puede cambiar todo, además de eso es el primer día en el que puedo decirle a mi madre que se vaya a la mierda. He tenido que aguantar desde que nací sus estúpidas palabras y en otras ocasiones obedecer, por que vivía en su mismo techo, pero esta vez ya me puedo ir con mi amiga Leya, ella aun es menor pero vive sola, cosa que a mi me facilitaría la vida. Si odio a mi madre, es tan sumamente perfeccionara, además siempre me manda hacer el bien y nunca me deja hacer lo que quiera, si hasta una vez me dejó un día entero en la comisaria para que aprendiera "la lección".

Después está Robert, mi ex. No se que cable se le cruzó cuando cumplió los dieciocho, pero desde entonces no es el mismo, lo dejamos aquél mismo día, lo recuerdo todo...


Estábamos en el Rock and Cream, un local al que solemos ir los fines de semana y pasar prácticamente todo el día, aun que la forma más entretenida es que haya una pelea, cosa que suelen haber más de una incluso hacen competiciones y cosas de esas. Nosotros solemos ir por que allí no piden carnet para poder beber y la música es bastante buena.

Hoy era el cumpleaños de Robert así que decidimos hacerle una fiesta sorpresa allí, quedamos con el a las once pasadas junto con una tarta y ronda libre de chupitos, pero no pudimos creer lo que vimos entrar. Él un chico que suele vestir con camisetas llamativas y pantalones caídos iba vestido con unos jeans y una camisa blanca. Al entrar supe que había cambiado, no se porqué pero sentía esa sensación. Me acerqué a él para besarle en forma de saludo cuando él me paró poniéndome el dedo sobre mis labios, simplemente me dediqué a preguntarle que le pasaba y él me contestó: "¿No te das cuenta del tiempo que has perdido, bueno hemos perdido? No hemos hecho más que venir a este bar a pasar el tiempo, perder oportunidades, malgastar nuestro preciado tiempo... No te has parado a pensar que va a ser de tu vida, ¿como vivirás, como cuidaras a tus hijos?" dejándome anonadada. Como se atrevió a decirme eso y el por que, pues no lo se pero desde entonces la última vez que le vi fue con traje y corbata, siendo una adulto, más bien un viejo.


Mi madre me da la orden de arreglarme para ir al registro, lo único que se es que debo ir por que a los dieciocho debes ir, lo cierto es que no se para qué es pero el caso es que debo ir. Me doy una ducha rápida para poder despejarme y aclararme, sigo secándome el pelo para luego dejármelo liso. Finalmente me dirijo al armario para poder elegir algo que ponerme, elijo algo sencillo y un poco retro, pero para mi suerte mi madre viene negándome mi vestimenta y me deja una ropa recién comprada en una bolsa. Es una camiseta con un cuello de peter pan, unos shorts altos y unos zapatos de tacón, me niego ante ella pero sin embargo me obliga a llevarlos, pero sin embargo en mi bolso meto las creepers negras.

Son las ocho de la tarde, esperamos en una sala completamente blanca, el ruido de mi tacón resuena contra el suelo esperando a que me llamen, mi madre me mira con una señal de "para de molestar" resoplo y paro de hacer el ruido. Después de esperar un mínimo de veinte minutos me llaman, así que me levanto rápidamente junto a mi madre y seguimos a la secretaria hasta llegar a una especie de despacho. Es una pared completa de cristales totalmente cristalinos, el resto completamente blanco o gris, el escritorio es de plata y los asientos negros, el hombre que mira por la ventana nos hace una seña para que nos sentemos, luego se voltea. Es un hombre bastante mayor, de unos cincuenta años, tiene algunas arrugas y un par de canas, va vestido con un traje muy bien planchado, sin ninguna marca aparente, para y se sienta ante nosotras.

-Señora Thompson, ha de firmar en este documento para dar su consentimiento.
-Por supuesto, ¿solo aquí?-pregunta mi madre haciendo su elegante firma en un recuadro.
-También nos tiene que entregar el expediente, pasaporte, tarjeta de identificación y el historial médico de su hija. Tal y como le pedimos.-le contestó él mirándole fijamente.
-Si, lo traigo todo aquí.-le dice ella entregándole una carpeta, dividida en secciones- Esta todo ordenado.-añade ella, como no si es una maniática del orden, el lo empieza a leer y nos quedamos quietas respirando lo mínimo para no hacer ruido.
-Vaya, por lo que veo estamos junto a una niña un poco rebelde.-dice el. ¿perdón? pienso en mi mente.
-No entiendo que es esto, ¿mama que hago aquí?-le pregunto sintiendo como mi pulso se acelera.
-Tranquila, ese problema de rebeldía vamos a solucionarlo enseguida.-dice él, al poco tiempo siento como mis ojos se cierran lentamente sin dejarme hacer ningún tipo de acción nada más que caerme al suelo.

Despierto en una habitación gris, estoy tumbada de lado en una camilla de plata, a mi lado hay otro como yo. Me paro a mirarle fijamente sin mover un solo músculo, tiene una especie de raja en el lado posterior de la cabeza, miro en la mesita plateada de su lado y veo una especie de aparato o chip. No entiendo nada, pero esta situación me da la suficiente mala espina como para saber que si me quedo allí, no acabará demasiado bien para mi. Oigo unas voces en la parte frente a mi ante una puerta veo como unas sombras están hablando, me levanto cuidadosamente y sin hacer ningún tipo de ruido de la camilla para ponerme ante una silla donde se encuentra mi camisa, la cual me habían quitado, me la pongo y miro los tacones al lado de mi bolso, no es el calzado adecuado por eso escojo el que me había guardado. Ando descalza hasta la otra puerta que se encuentra al lado de un armario, me meto despacio y allí acomodo mis creepers. En la parte derecha veo una ventana donde hay una escaleras que llevan a una especie de patio poco habitado, no lo dudo un minuto y salgo por esa amplia ventana, para mi suerte uno de los médicos entra y me pilla, corro cuanto puedo e al final doy un salto, por mi suerte no me mato. Pero cuando estoy en el patio con la rodilla jodida me rodean tres hombres de negro "genial" pienso para mi misma y pienso que es mi fin. Me recojo poniendo las rodillas contra mi pecho esperando mi hora, pero entonces un disparo mata a uno de ellos dejando a los otros desconcertados y a mi anonadada, tenía su cara en mis pies, veo el disparo en el centro de su frente. Una chica le da una patada a uno de los dos y empiezan a luchar, al tercero le dan un golpe en el cráneo haciendo que caiga al suelo, el chico que le ha dejado inconsciente me tiende la mano y entonces veo esos ojos verdosos por primera vez. Los tres huimos de aquél edificio hasta una furgoneta blanca, me tapan los ojos y ponen el vehículo en marcha.

Nos alejamos de allí, pero no se cual es el rumbo.



Las ilusionistas (NC)-mi cap:

Capítulo 5


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El vaho salía de entre mis labios, el frío había empezado a circular en el ambiente nublado y medianamente soleado que se preparaba para el anochecer que estaba naciendo. Las calles medianamente se empezaban a abarrotar de los trabajadores que se iban hacia el metro, al igual que yo, bajé por las amplias escaleras para pasar mi bono como trabajadora y me subí al tren. Notaba como mis ojos se medio cerraban y mi cuerpo estaba cansado, en uno de los impactos de el transporte me choqué contra una mujer de enfrente mío haciendo que sus labios e los míos chocaran creando lo que se llama hoy en día “un piquito”, me limpié los labios y me giré para el otro lado. Cuando por fin llegué a mi destino me baje del tren pero la mujer me agarró de brazo dándome su numero de teléfono haciéndome quedarme en estado de shock, le ice el mínimo caso y me dirigí hacia el bar–restaurante donde trabajaba.


El local ya estaba iluminado con las potentes luces con forma navideñas (de las que se ponen en el árbol pero muchos más grandes), los muebles de madera oscura con posters vintage de circos y espectáculos, las zonas de restaurante estaban acomodadas con unos sofás de madera y piel, las mesas con unas velas. Me dirigí a la zona de la cocina donde saludé a Michaeel mi compañero y me tomé un café para despejarme, para luego empezar a atender mesas.


-Carrie, necesito que hagas una de tus números de magia. El cantante que iba a venir me ha llamado diciendo que se retrasará, ¿puedes salvarme el cuello por favor?-le dijo el que era su jefe con mirada de cachorro haciéndole reír- Te pagaré lo extra y además te quedas con las propinas que te den.


-Tranquilo, ahora veré que me puedo poner de lo que haya por ahí-le dije señalando el camerino y el asintió.


Me dirigí hacia aquel espacio  personal para cambiarme de ropa y buscar haber como podía preparar en apenas 15 minutos un numero para delante de un público desconocido. Encontré algo de vestuario y me ice un conjunto rápido; unos shorts de cuero, una camisa de manga corta con un lazo en el cuello de peter pan, unos tacones y mi varita personalizada por tal de ambientar el espectáculo. Me miré ante el espejo y acomodé mi cabello, hice unas cuantas respiraciones y pensé en mi instructor, haciendo que imágenes del pasado vinieran a mi mente logrando hacer caer una pequeña lágrima, la limpié y forcé una amplia sonrisa nerviosa. Solía hacer algún espectáculo para niños en fiestas de cumpleaños o en el parque pero no quería estropear la oportunidad de un público más adulto.


Mis tacones resonaron al salir ante el pequeño escenario haciendo que el único foco que había se girara enfocándome a mi.


-Señoras y señores, tengo la mala noticia de anunciarles de que por motivos especiales nuestro querido interprete se retrasará durante un tiempo-entonces pude escuchar como las personas de allí maldecían y yo volvía a tomar aire- Pero no teman, como regalo les ofrezco una parada hacía nuestra querida y olvidada, magia.


Pude escuchar algunas risas por parte de el público que tenía ante mi pero decidí ignorarlos e prepárame para mi actuación.


-Estamos todos disfrutando de la buena comida de nuestro cocinero, y sabéis lo increíble es que con la magia se pueden conseguir cosas fascinantes, voy a tratar de sorprenderos con esta mísera hoja de papel. Doblándola.. Así y luego así - dije mientras hacia un pájaro de papel- Por que se convierte en todo lo que mago necesita, una paloma. No ha estado mal, ¿no?- pregunté sin obtener respuesta así que continué mi monologo.- Tranquilos lo puedo mejorar, además es una paloma capaz de volar, mirad atentamente.-el pájaro de papel empecé a moverle las alas y la gente me miraba extrañada pero una persona empezó aplaudir y le agradecí que lo hiciera, lo coloqué en un tablón negro que había colocado como parte de mi material- No, no ha sido emocionante lo se. Pero lo bueno de la magia es que a las cosas más insignificantes se pueden convertir en realidad… No os perdías de vista esto- dije sacando una pequeña cuerda´.


Luego empecé prendiéndola con un mechero, cuando se prendió del todo salió un pañuelo de entre mis dedos. Lo acomodé sobre mi puño en alto haciendo una bola y quitándolo dejando ver una hermosa paloma blanca que se posó sobre mi mano, entonces ya era demasiado tarde para pensar las personas del local empezaron a aplaudirme dejando ver mi sonrisa de felicidad. Me fui hacia el tablón y cuando estaba frente a el pájaro de papel chasquee mis dedos convirtiéndolo en otra paloma real y posándose sobre mi otra mano para hacer una reverencia.


Luego me dirigí hacia una jaula y metí una de ellas dentro. Luego me dirigí al centro del escenario con la otra, con un juego de brazos hice seguidamente aparecer otra para luego volver a sentir los aplausos sobre mis oídos, las metí en la jaula y la tapé con un gran velo de color azul marino. Lo puse en el centro del espacio que me rodeaba e me fui por detrás, levanté la jaula y el velo a la vez hasta que salió un chico de cabello rubio de la mesa que sujetaba aquella casa para pájaros, entonces todos pasaron a levantarse y aplaudirme por mi espectáculo y la llegada del cantante prometida. Él bajó de allí y me besó en la mejilla susurrándome “no se como me has hecho aparecer aquí, juraría que hace un momento estaba en un ascensor encerado”, yo decidí ignorarle y le sonreí haciendo mi última reverencia con un sombrero de copa –que había aparecido por arte de magia- con el cual lo pasé para obtener propina, finalmente me fui hasta mi camerino para desmaquillarme, quitarme la ropa y acabar de servir. Acabó mi turno así que me fui a mi casa con una botella de te helado que me encantaba para mañana cuando me despertara.




Al despertar me di vagamente cuenta de la hora que era, la 03:40 pm, genial trasnochar me sentaba sumamente fatal haciéndome dormir demasiado. Abrí el frigorífico y cogí el te helado de la noche anterior, lo dejé sobre la mesa para luego sentarme e apartarme el pelo a un lado. Eché un suspiro y abrí la tapa. De el salió una hermosa mariposa de color azul y negro volando, luego eché el te sobre la mesa sin importar mancharla del líquido que contenía para luego posar mi ojo sobre el agujero por donde se bebía de la botella, ¡en el interior había una carta!. Corrí hacia el cajón de la cocina para encontrar unas tijeras o algo con lo que dividir la botella en dos, cuando por fin conseguí hacerlo sequé la carta para luego observarla detenidamente. No era una carta cualquiera, era una parecida a las del tarot era una especie de circo donde había una gran estrella ya que la carta era la de “THE STAR”, la giré para verla y pude ver un mensaje el cual me hizo abrir mis ojos de par en par.


“Presentante a las 6 en el edificio Pacific Coast, #6”
 
Después de una larga ducha para despejarme y limpiarme, me dirigí al armario para coger algo de ropa e irme a un bar o algún sitio a comer algo, aun que por la hora que era no era muy conveniente pero sentía que me moría de hambre.  Me puse un vestido de flores vintage, con unas medias de color oscuro y una rebeca verde bastante oscura también, como toque final me puse un collar de perlas y acomodé mi cabello liso-largo pero con unos preciosos tirabuzones al final sobre mi pecho. Fui a una hamburguesería que tenía apenas dos calles más delante de mi piso mediocre, pedí una hamburguesa con queso y patatas fritas, lo cierto es que lo engullí enseguida por el hambre que tenía, después decidí tomarme un café para despertarme un poco y releer aquella extraña carta. Tenía miedo de que me estuvieran intentando engañar, pero parecía tan tentador que no me podía quitar la idea de la cabeza. Miré mi reloj, las 17:47, eso no estaba muy lejos de allí… Suspiré y admití que me podía la curiosidad así que me dirigí corriendo –literalmente- hasta llegar ante aquel gran edificio.


Llegue al piso y puerta donde indicaba la tarjeta, donde me sorprendieron unas dos chicas allí también y las tres que habían subido delante de mi.
 
-¿A ustedes también?- dijo otra chica que iba delante de mi subiendo las escaleras con otras 2 atrás.
 
-Si.- asintió una chica rubia.
 
-¿Para qué nos querrán?- pregunto la de cabello obscuro.
 
-No lo sé, lo único que les puedo decir es que la puerta no abre.- dijo la segunda chica que había intervenido incorporándose en su lugar.
 
-¡Es demasiado fácil!- les dije yo mientras me quitaba uno pasadores del cabello.
 
-Quiero ver.- dijo una mientras se cruzaba de brazos.
 
Me abrí paso entre las chicas que se habían quedado paradas con mi sonrisa, solo tuve que hacer un par de movimientos para abrir la puerta fácilmente, suspiré y les contesté con mi sonrisa más sincera.
 
-Por cierto, soy Carrie.- dijo les dije presentándome.
 
-Yo soy Halley.- dijo la alta de cabello obscuro casi negro.
 
-Yo soy Michelle.- dijo una rubia mientras observaba el viejo departamento.
 
-Yo Madison.
 
-Llámenme Lia.- se presento la otra rubia.
 
-Soy Effie.
 
-Ok, ok ya todas nos conocemos ¡Yupi! Ahora ¿Alguien sabe que hacemos aquí?- pregunto de nuevo michelle exaltada.
 
-Tranquila rubiecita.- dijo Lia.
 
-Tu también eres rubia, rubiecita.- le respondió ella imitando su voz.
 
-No se peleen, así no llegaremos a nada.- les contesté yo dando paz entre ellas.
 
-¡AHHH!- grito alguien al otro lado del departamento.
 
-¿Qué sucede?- pregunto Madison.
 
-Estaba paseando, cuando descubrí esto.- dijo mientras señalaba unos garabatos prendidos en fuego.
 
-¡DIOS MÍO, TRAIGAN AGUA!- grito Lia.
 
Michelle corrió agua y la echó en el fuego, esas cosas se hicieron cristales los cuales eran absorbidos por un aire que venía del suelo.
 
Sacó su tarjeta para ver si podía descifrar algo con eso, pero ese fuerte aire se trago mi carta, al igual que las de las otras chicas, incluyéndome a mi también.
 
-¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?- pregunto aterrada Halley.
 
Minutos después todo eso se calmo, pero en la pared aparecieron unas palabras, las palabras que cambiaron mi vida, al igual que la de mis nuevas compañeras.
 
“Ustedes son las elegidas”  

Sad dream-mia:


Sad Dream

Adaptación: Si, de la serie Crónicas Vampiricas
Fantasía, romance y drama
Solo mía






Querido diario:

Hoy dejo mi querida ciudad para irme a un perdido pueblo de Virginia, de hecho estoy en un coche de camino. Me resulta tan difícil marcharme, aquí tengo una vida hecha y tener que partir e empezar de nuevo.. Pero he de hacerlo, se lo debo a mi padre. Me iré a vivir con mi tía a Mystic Falls, el mío esta de viaje trabajando e ir a Japón con diecisiete años y sin saber ni pizca de japonés ni chino no creo que sea demasiado bueno. Bueno cambiaré de tema no todo es mi triste destino, ya no lo puedo cambiar apenas me quedan 20 minutos para llegar.

Hoy he vuelto a tener ese horrible sueño, más bien ese recuerdo. Se ha vuelto a repetir, es extraño por que ha sido desde que se que volveré a Mystic Falls. Creía que lo había superado, ya han pasado cinco años desde su muerte, por que ahora, de repente tengo que volver a revivir cada instante de aquél día, es como si estuviera estancada. Se que en el fondo nunca podré olvidarlo y cada día me miro al espejo pensando en lo culpable que soy por ello, aún guardo el recorte de periódico, pero durante estos dos últimos años pensaba que era feliz o al menos me sentía así..


FLASHBACK

Fue en un mes de mayo, ívamos en el coche mi madre, mi hermana y yo. 
Estaba siendo una noche tensa, mi madre me había pillado bastante borracha aún que era perfectamente consciente de lo que ocurría a mi alrededor, íbamos de camino a Richmond a reunirnos con mi padre ya que estaba allí por un contrato con una editorial. 

Mi madre iba subiendo la velocidad ya superábamos el límite, yo le pedía a lágrimas que bajara la velocidad y se tranquilizara, mi hermana yacía dormida en el asiento de atrás. De repente una especie de hombre o animal corpulento se apareció enfrente de nuestro camino mi madre pudo reaccionar en el último segundo girando el volante hacia la izquierda saliéndonos de la carretera y volcando el coche, por suerte recordaba las instrucciones que nos dieron una vez en una charla, me desaté el cinturón de seguridad apoyando una mano sobre el techo cayendo boca abajo, comprobé el estado de mi madre y mi hermana. Mi madre estaba inconsciente sobre el volante junto con una herida que le sangraba en el abdomen supuse que se habría clavado algún objeto o algo puntiagudo y mi hermana también estaba inconsciente. 

Cogí el móvil de el bolso de mi madre y salí como puede del coche, me alejé un poco en busca de cobertura y llamé a emergencias, pero justo cuando hablaba con una mujer por aquel aparato electrónico escuché el sonido de una especie de río, solo que no era agua era la gasolina del coche saliendo, me giré lentamente y pude ver cómo una explosión se creaba con el coche de mi madre haciéndolas desaparecer a ella y mi hermana.

Dejándome sola, completamente sola. 

En la oscuridad. 

FIN FLASHBACK



Esto realmente no me gusta volver a empezar de nuevo y tener que ser la comidilla de un pueblo, en cuanto haces algún gesto extraño o algo inusual, te tachan de la lista y pasas a ser “raro”. No creo que esta vez vuelva a tener la suerte de conocer a Kevin y Sarah, con ellos el tiempo pasaba lento, te sacaban una sonrisa, te hacían sentir única y te hacían ver que eso no es nada malo. Pero entonces vivía en la ciudad, eso me ofrecía más oportunidades, pero en este pueblo solo hay un instituto, solo hay una oportunidad.

•••
Hanna, Hanna Morris. Ese es el nueva habitante de Mystic Falls, una joven bastante peculiar, pese a ser una autentica chica de ciudad es una autentica negada para tener que hacer amigos fácilmente. 
Se miró por última vez ante el espejo fingiendo una sonrisa y viéndose indecisa, “Hoy va a ser un buen día” intentó concienciarse. Llevaba puesto unos shorts vaqueros, una camiseta de tirantes con volantes de estampado de flores, la pulsera de su mistad y el collar que le regaló su madre, sus manoletinas de color coral y por último su bolso- maletín para ir a clase. 

Lo primero que izo fue ir a por su horario de clases y varios papeles de más, después buscó su clase correspondiente. Y ahí estaba, frente a la puerta de su clase respirando profundamente antes de entrar sentía como los nervios empezaban a inundarle. Abrió la puerta con delicadeza y se dirigió al profesor para entregarle el parte como nueva alumna en esa clase, él lo leyó y le respondió con un simple “Toma asiento”, y eso izo se sentó por la fila de en medio. La clase estaba siendo bastante agradable, dentro de lo normal, cuando un chico que yacía a uno de sus lados le preguntó “Tienes una goma”, ella rebuscó entre el viejo estuche y encontró lo que le había pedido, seguidamente le miró examinando su físico. Era un chico que parecía tener una buena estatura, los ojos marrones y el pelo de un color castaño oscuro, también era bastante corpulento por lo que cualquiera creo que podría admitir que era bastante atractivo, también tenia una sonrisa preciosa que me enseño al haberle prestado aquel objeto tan diminuto. “A propósito soy Jeremy Gilbert, ¿eres nueva verdad?”me sorprendí ante aquel acto de simpáticismo por su parte y le respondí con una verdadera sonrisa “Si soy Hanna, Morris.” , el me dedicó una sonrisa y me dijo “En ese caso bienvenida Hanna, si quieres puedo enseñarte un poco esto después de clase” ese fue el final de la conversación ya que el profesor nos mandó callar inmediatamente, pero le di las gracias a que por fin la vida pareciera sonreírme aun que tan solo fuera un poquito.
 


By Little Dreamer

otro que son cortos:

Sad Dream

Adaptación: Si, de la serie Crónicas Vampiricas
Fantasía, romance y drama
Solo mía






10 de Junio


He de reconocer que este año me ha resultado difícil y estresante, más de lo que podría haberme esperado. He tenido que empezar de nuevo; Ir a un nuevo instituto, un nuevo curso, hacer amigos… Cosa que no se me da muy bien y más cuando hay personas que te miran raro el primer día. Las únicas personas agradables que he podido conocer en este año ha sido a Jeremy y April, dos compañeros de clase, que lo cierto es que han sido bastante amables conmigo. Aún que me he seguido sintiendo sola, no me gusta ese sentimiento, ya lo he vivido antes se lo que viene después y no puedo permitirme volver a pasar por lo que pasé, se que no sobreviviría, aún así lo siento.

Mi tío es bastante amable conmigo y lo cierto es que divertido también, uno de los dos hermanos debía serlo y si mi padre no era, tenía que ser él. Es propietario de una tienda del pueblo pero trabaja en la biblioteca municipal por que le encanta la literatura, eso es algo que tengo en común con él, desde pequeña siempre me ha gustado leer. Yo le ayudo con algunas tareas de la casa, pero él es quien suele cocinar por que yo no soy muy buena en ello de hecho se me suelen destrozar las tortillas y más bien parece un revuelto de huevo, pero bueno la convivencia es buena. Además tengo una habitación preciosa, que me decoré yo, eso fue lo que ice en el mes que me quedaba antes de empezar el instituto. Mis calificaciones también han sido bastante buenas, no he bajado del notable. 

Si no me ha ido mal el año… ¿Por qué me siento así?

Vacía.



Estaba arreglando mi habitación para tirar las cosas que no me sirvieran de este curso para el próximo y haciéndome la maleta felizmente, ya que por fin iba a cumplir mi sueño. Iría a mi ciudad favorita, esa la que llevo deseando ir desde hace años, Nueva York. Mi padre me prometió que a cambio de que el se fuera a Japón durante un tiempo, no me iba a quitar mi futuro regalo de cumpleaños, así que ice todo lo que me pidió; Mi comportamiento inmejorable, no me he metido en ningún lio, he ayudado a mi tío, mis notas son estupendas y no he obtenido ninguna denuncia. 

Mientras mi mente vagaba por las calles imaginarias de la exquisita ciudad de Estados unidos encontré un cuaderno que no era mío, era negro y bastante desgastado, lo abrí para ver de quien era y encontré el nombre del propietario al final de la libreta “Jeremy Gilbert”. Miré la hora vi que era bastante pronto aun faltaban 40 minutos para que llegara mi padre, me vestí rápidamente con unos shorts junto con una camiseta y unas zapatillas, bajé las maletas y salí de casa en busca de Jeremy para devolverle lo que era suyo.

Para mi sorpresa vi que la casa de Jer no existía, bueno eso es lo que prácticamente diría por que estaba incendiada, vi a la vecina cogiendo el correo así que fui a preguntarle para saber dónde estaba. La señora me contesto que ahora se alojaba en la Mansión Salvatore, mi cara era un poema no sabía de que me hablaba, le pregunté su emplazamiento y ella me dio las indicaciones para llegar. La mansión Salvatore, sin duda una casa muy peculiar. Avancé decidida hasta la puerta y llamé al timbre, al segundo me abrieron la puerta dejándome sin respiración.

—¿Qué se le puede ofrecer? —me dijo un joven bastante más mayor que yo. Con unos ojos azul profundo, un color que no había visto en mi vida y me captaron al instante en que los vi. 
—Eh…Si.— dije reaccionando después de haberme quedado embobada un instante y recordando que hacía allí— Soy Hanna Morris,  busco a Jeremy Gilbert.
—Iré a avisarle, pasa quieres. —me dijo él para girarse y adentrarse en la casa, pero se paro un instante y volvió para verme—A por cierto, yo soy Damon.
—Gracias. —le contesté siguiéndole, salimos a una especie de pasillo que separaba dos salas. 

Una era la sala de estar enorme en la cual Damon entró se sirvió un baso de alcohol, después se fue subiendo las escaleras, dejándome sola en medio de aquella enorme sala. Yo medio nerviosa empecé a jugar con el colgante de mi madre, enrollándolo y desenrollándolo así continuamente hasta que por fin bajó Damon acompañado de una chica de tez bastante morena y el pelo ondulado e moreno con mechas rojas, ambos riendo.

—Hola Hanna, verás soy Elena la hermana de Jeremy. Lamentablemente no está, creo que ha ido al Grill. — me dijo ella amablemente mientras me miraba fijamente al igual que el ojiazul que yacía a su lado, cosa que a mi no me suele gustar demasiado. —¿Quieres que le de algún recado?
—Lo cierto es que venia a devolverle su libreta, me la dejó hace un mes y pico pero al no volver a verle no tuve la ocasión, quería dársela antes de irme. — le dije entregándole la libreta a Elena junto con una sonrisa sincera— Bueno, será mejor que me vaya. ¡Adiós…y gracias.!

Me marche de allí aun extrañada por lo que acababa de ocurrir y un tanto despistada por aquel chico que me había abierto la puerta: Damon, Damon Salvatore. Era un chico muy apuesto con esa piel pálida sin imperfecciones, con ese pelo ligeramente largo y negro, con esos profundos ojos azules…
Llegué a mi casa, mi tío no estaba, seguramente habría ido a dar una vuelta o vigilar su tienda. 

Cuando se izo la hora aproximada en la cual llegaría mi padre salí al porche emocionada y me senté en las escaleras a esperar. Empecé a impacientarme pasados los primeros veinte minutos, decidí seguir pero escuchando algo de música para no aburrirme, Stay de Rihanna sonaba en mis oídos. Diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta minutos más, me desesperé. Era imposible que fuera a venir, ya no.

 Le llame, conforme más comunicaba más elevado era mi cabreo, a la decena vez antes de que saltara el comunicador me lo cogió. “¿Si?” preguntó el sofocado, “Papa, veras es que no sabía cuanto te ibas a retrasar y como esta anocheciendo y sigo esperando…” le expliqué amablemente “¿Retrasar? A.. Claro el viaje. Verás cielo, es que no he sacado los billetes ni nada aún sigo trabajando. Me temo que el viaje tendrá que ser al año que viene, no te preocupes, anda que no te quedan años por delante.” Esa última oración izo que todos mis sentimientos y mi felicidad momentánea por cumplir mi sueño se partieran como un cristal y fueran cayendo los pedazos al suelo para luego ser pisoteados, cómo podía tener el valor de decirme y de mucho peor acabar con la frase “Anda que no te quedan años por delante”, pues no papa, por que resulta que quería que fuera este año. Por que era mi momento, me lo había ganado, eso y más. Lo único que quería era pasármelo bien, vivir aventuras y recordar ese verano como el mejor de mi vida. Gracias a su trabajo, me voy a pudrir aquí. “¿Estas bien princesa?” me preguntó sacándome de mi shock temporal, “Perfectamente, espero que disfrutes trabajando.” Le contesté para luego colgarle, ¿creía que podía herirme y no tener consecuencias? Pues vale, se acabó esta farsa de Padre e Hija.

Estaba cabreada, hambrienta y con ganas de pegarle una hostia a alguien. Dejé las estúpidas maletas en el recibidor, cogí las llaves del coche que mi tío me solía prestar y me fui en rumbo a el Mystic Grill.
El Grill es un local del pueblo. donde todos los habitantes de Mystic Falls suelen ir a pasar el rato. Allí puedes jugar al billar o a los dardos, comerte una hamburguesa o simplemente emborracharte  hasta caer al suelo. Creo que en estos momentos quería lo último, más que nada para olvidar por un momento este día y mi nefasta vida. Me senté en la barra, al parecer al lado del moreno que me había abierto la puerta esta tarde, Damon. No se si es por mis pintas, por que no hacía falta que me preguntaran si estaba bien o por lo que fuera se sentó a mi lado y simplemente me invitó a beber con él, “Donovan, tráeme un baso de whisky mismo y para ella un…” pidió él esperando mi respuesta, la cual fue simple y decidida: “Uno de vodka”.

Lo cierto es que no recuerdo nada más, creo que me debí pasar de mis limites por que después de aquello me sorprendí en otro lugar.
 


By Little Dreamer



TE DEJO EL (LINK)
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audición aceptada

Te fuiste por el culón sjdhsajfhsjfk Mucha suerte linda, me gustó mucho tu audición<3
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 30 Oct 2013, 3:36 pm

Angel Of Darkness escribió:Hola! Me encantó la idea, me pareció original. Aquí lo que pides:


equilibrista. | Alexandra West (Lucy Hale) | Liam Payne {domador
Malcriadas | Capítulo 6: Aquí
audición aceptada

Me gustó mucho la novela skjdhsjkafhkajfhsjfahsjk Suerte linda<3
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Re: the circus {resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 30 Oct 2013, 3:38 pm

katiejones escribió:

Helen Jane Hopson.



Helen Jane Hopson {Willa Holland}• Niall James Horan {escapismo}
CAPS/ONE SHOTS {FICS}:
Only the strong survive{n.c}:
Cuando la joven despertó, seguía en los brazos del teniente Hoffman y vio como el oficial Müller los observaba. No sabía que pensar. ¿Qué estaba pasando? ¿De verdad un maldito nazi la estaba ayudando? ¿Y qué pasaba entonces con el castaño? ¿Lo contaría todo y echaría todo a perder?
Por fin llegan a la casa y el teniente Hoffman le pide al castaño que traiga comida. Éste obedece al instante. Mientras tanto, Niall se lleva a la chica a una silla para curarle las heridas. Ella sigue mirando todo asombrada. El oficial, que está de rodillas curándole las heridas se detiene para hablarle mirándola fijamente a los ojos mientras apoya sus manos sobre los muslos de la muchacha.
-Eh, no te preocupes. No tengas miedo. No te haré nada, todo va a salir bien. Lo único que debes hacer es confiar en mí. ¿Confiarás en mí?- la chica sigue dudando y mirándola preocupada. Él se levanta se acerca a ella por detrás. Entonces le susurra en el oído.- Te mereces salir de esto, lo de que te voy a hacer sufrir es todo una farsa para que no me pillen y así no te maten. Porque si me pillan a mí, te matan a ti, y debes mantenerte viva. Así que, ¿confías en mí?- sus caras están a escasos centímetros y ella se pone nerviosa. Él le sonríe y entonces ella asiente. Niall le da un beso en la mejilla y se pone de rodillas otra vez para curarle las heridas.
Entonces llamaron a la puerta haciendo que Helena se asustara. El rubio la miró tranquilizándola. Era Louis y entraba con comida. Ella no se lo podía creer, ¿comida de verdad? Tan solo era un trozo de pan con fruta pero nunca había comido tanto desde que estaba allí. Aunque, ¿debería hacerlo? Estaba casi segura de que podía confiar en Niall pero… ¿y el nuevo? Primero mira al rubio para asegurarse de que puede confiar en él.
-Confía en mí, sino no sobrevivirás y sabes que no es lo que quiero.- va a acceder pero se detiene para mirar al castaño.
- Tranquila, no diré nada, lo he jurado ante mi superior.
Ella comía todo a una velocidad impresionante mientras los otros dos la observaban. Eso no la incomodaba, ella sólo tenía hambre. Louis miraba serio, mientras que Niall sonreía. Cuando acaba de comer, ambos se despiden de ella para que duerma algo. Antes de irse, Hoffman se acerca a ella y le susurra al oído:
-Sé que estás inquieta, lo noto. Si este capullo dice algo, me encargaré yo mismo de matarlo. Lo único que me preocupa es que tú vivas y lleves a cabo tu misión, ¿la recuerdas? Ahora descansa.- ella asiente, él la arropa y se despide dándole de nuevo un beso en la frente. Parece que ya está cogiendo costumbre a darle besos en la frente.
Ella se durmió y cuando despertó ya no estaba el muchacho de pelo castaño. Era de día y fue exactamente como la otra vez. El teniente Hoffman estaba en su silla tomando una copa de whisky y mirando la nieve por la ventana. Antes de girar la cabeza, empezó  a hablar de nuevo:
-¿Qué tal has dormido? ¿Te duele todo menos? Espero que te haya servido de algo estar un día durmiendo aquí. Tenemos que tener cuidado cuando te vayas, ya que ellos piensan que ya estás en el campo.
-Con ellos te refieres al resto de nazis ¿no? ¿En serio he dormido un día entero? ¿Qué hora es? ¿Ya ha pasado toda la noche? Oh dios mío, lo siento mucho. Nunca te dejo descansar por culpa de mis rebeldías. Y tú siempre me ayudas sin motivo, ¿es de verdad? No me lo puedo creer aún. Me curas las heridas, me das de comer, me arropas e incluso te interpones entre la pistola de tu compañero y yo. ¿De verdad no estoy soñando?- la joven suelta todo esto alarmada. Ha vivido mucho, pero tan sólo tiene 18 años y a veces sigue siendo incrédula. Él se acerca y se sienta en la cama a su lado. 
-Tranquilízate, no pasa nada.- como la ve nerviosa, le coge la mano para relajarla. Funciona.- Ellos sí son el resto de nazis. Es imposible que te pillen porque hay un pasadizo que lleva a un sitio oculto en el campo y allí volverás con el resto con facilidad. Sí, ha pasado toda la noche. ¿Estás mejor no?- hace una breve pausa y sonríe.- No debes pedirme disculpas. Perdóname tú a mí.- ella lo mira extrañada.- He matado, torturado, insultado, maltratado a muchos judíos. No te ayudo sin un motivo. Ayer te lo expliqué, eres demasiado fuerte para tener que sufrir todo esto. Y te prometo que no estás soñando. Tan sólo tengo dos años más que tú y sé que tú has vivido más y peor. Has madurado demasiado pronto, pero sigues dudando de cuándo las cosas son reales o no, y eso aún se nota.
-Gracias. Y bueno, todos podemos rectificar nuestros errores, aunque esas vidas no podrán ser devueltas. Ellos descansan en paz allá donde estén, seguro que eran buenas personas y saben perdonar.- él mira al suelo soltando alguna que otra lágrima intentando que ella no lo vea. Pero ella siempre se fija en todo el mínimo detalle.- Llora si lo necesitas, no me parece que seas débil como dice vuestro “maravilloso” líder.- él le sonríe.- Entonces, ¿tienes 20 años no? ¿Cómo sabes que tengo 18 años? Ah, lo olvidaba, los registros.- él rompe a llorar y ella se asombra. No sabe cómo reaccionar, y lo único que se le ocurre es darle un abrazo. Piensa que por eso puede llevar un grave castigo, pero lo único que recibe es un abrazo aún más fuerte por parte de él. Siente como las heridas le escuecen. “¿Cómo puede tener alguien tanta fuerza?” piensa ella. Da igual, está ayudándolo al igual que él la ayuda a ella. Nunca pensó que podría abrazar a un nazi, pero lo está haciendo y está extrañada. Ella suelta un gemido de dolor y él se da cuenta.
-Lo siento.- dice entre sollozos y secándose las lágrimas.- No me acordaba de las heridas, me había olvidado completamente. Lo siento y… gracias.
-¿Gracias por qué?
-Por ayudarme en todo. No sabes lo que me estás ayudando. Eres diferente y especial. Tienes que salvarlos. Prométemelo.
-Te lo prometo.- dice ella casi susurrando. Se levanta efusivamente- Pero ahora, ¿por dónde tengo que ir para llegar al campo? 
-Primero tienes que comer. Después te diré por donde es.- ella lo mira reprochándole.- No te irás de aquí hasta que comas y te cambies de traje.
-Está bien.
Termina de comer y bajan al sótano. Allí Niall levanta el papel de la pared y deja entrever un túnel. Busca una linterna y deja abierto el papel de la pared.
-Ahora te acompañaré hasta allí y después volveré. Así que venga, adentro.- ella asiente. El camino no es demasiado largo y cuando llegan allí, él se asegura de que no hay nadie y la ayuda a salir.- Suerte.
-Gracias e igualmente.- él sonríe y se va.
Helena va en busca de su hermano y de su nuevo amigo moreno. Cuando su hermano la ve, sale alarmado a buscarla.
-Eliana, ¿dónde has estado? Estaba muy preocupado, pensaba que ya habías muerto.
-James, tranquilízate. Ya sabes dónde estaba.- él suspira aliviado y luego se da cuenta. No le hizo gracia la idea la primera vez, ahora tampoco le iba a hacer gracia ahora.
-¿Eliana? ¿James? ¿Quién coño son esos? ¿Me explicáis que está pasando? Mierda, a mí esto de que seáis hermanos no me hace gracia, nunca me entero de nada.- los hermanos Penz ríen.- Que no me hace gracia.
-Eliana y James somos nosotros. Son nuestros segundos nombres. Nuestros nombres judíos. Eliana en realidad es el mismo nombre que Helena pero en judío. ¿Lo entiendes ahora Zayn?- él asiente indignado.- Anda, tranquilo hombre. Vamos hacia allá que ya se acercan los pesados de siempre. Tengo que contaros muchas cosas.
Cuándo se están yendo a un lugar refugiado, ven como una chica está tirada medio desnuda en medio de la nieve. Está llorando y está llena de arañazos.  Los tres van corriendo hacia ella. Helena es la primera en hablar.
-Hola. Veo que no estás bien, pero debes levantarte antes de que vengan esos brutos otra vez. Sé que han sido ellos, reconozco la manera en la que rasgan la ropa y tus arañazos. No merece la pena que llores, sólo perderás el tiempo aquí, así que levanta por favor.
La chica era muy morena de piel, con unos ojos marrones tirando a rojizos que desprendían una tristeza impresionante. Su pelo marrón ocultaba su cara empapada en lágrimas. Helena le tendió la mano amistosamente y ella la tomó para levantarse.
-¿Cómo te llamas preciosa? No te haremos daño.- Zayn sonríe.- Al fin y al cabo pertenecemos al mismo bando. Helena tiene razón, no llores, aunque al principio todos suelen ser así. Aunque creo que ella y yo somos la excepción. Aquí el amigo Liam era igual.- esto hace que la chica se ría un poco.
-Eh, imbécil. Cállate, no des malas impresiones mías.- le lanza una mirada fulminante para cambiarla con una sonrisa cuando mira a la chica.- Por cierto, estos dos insensatos no se han presentado. Yo soy Liam James Penz, ella es mi hermana Helena Eliana Penz y aquel imbécil es nuestro amigo Zayn Javadd Milch. 20, 18 y 20 años respectivamente.- los tres le sonríen.
-Bueno, yo soy Tally Goldstein y tengo 18 años también. Lo siento por llorar, pero es que acabo de llegar y estoy sola aquí. Asesinaron a mis padres antes de que me encerraran aquí y con ellos a mi hermana que estaba en la barriga de mi madre. Llegué aquí y me intentaron violar, por eso la causa de todos estos arañazos y de que mi traje esté casi roto.- no puede continuar porque vuelve a estallar en el llanto.
-Tú tranquila.- Helena se acerca y la abraza.- Ya no volverás a estar sola. No mientras yo siga aquí… viva. Te prometo que todo irá mejor. Tú solo confía en mí.- Y cuando le dice esto a Tally sólo puede pensar en Niall y las palabras casi exactas que él le dijo. Su misión acaba de empezar.

Amantes e infieles:
Tarde. Siempre tarde. Oigo la lluvia repiqueteando sobre las ventanas. Cojo un paraguas y salgo corriendo de mi piso. Las gotas caen cada vez más fuertemente y mojan mi pelo y mi piel a pesar de que llevo el paraguas. Encima de tarde, llego impresentable a esa conferencia, probablemente una de las más importantes. Cruzo con el semáforo en rojo y oigo como un coche pita, frenando bruscamente para no atropellarme. Me sobresalto y se me cae la carpeta, mojando gran parte de mis notas. Tarde y torpe. Suerte que vivo sólo a 5 minutos del conservatorio. Cuando llego ya no hay nadie fuera, así que llamo a la puerta interrumpiendo así al chico que estaba hablando. Era un chico no mucho más mayor que yo, de penetrantes ojos azules y pelo rubio.
-¿Aún se puede entrar?- digo avergonzada.
-Claro.- me sonríe ampliamente.- Mejor tarde que nunca, ¿no crees?- asiento y busco un sitio para sentarme. 
Examino la sala pero no encuentro ningún sitio. El joven rubio no deja de mirarme y yo me pongo cada vez más nerviosa, haciendo que todos mis papeles mojados caigan al suelo y causando que todas las miradas se posen en mí. Muerta de vergüenza, encuentro el sitio rápidamente, el centro de la primera fila. Justo, para llamar más la atención. Voy corriendo hacia allí cuando el chico se me acerca sonriendo y me susurra que me tranquilice. Voy dejando un charco de agua a mí alrededor por culpa de la lluvia y empiezo a tomar notas en mis papeles mojados. Pasan 45 minutos y termina la conferencia. Perfecto, de una conferencia de dos horas tan importante, sólo he estado 45 minutos. Estoy a punto de irme pero noto como me miran, me giro y veo que es el mismo joven. Decido acercarme a preguntarle todo acerca de la conferencia, parece amable así que no pierdo nada por ir hasta allí. Camino torpemente hacia él y sonríe.
-Hola.- le digo.
-Hola. Soy Niall Horan. Supongo que has venido porque no te has enterado de mucho al llegar tarde, pero no pasa nada.- sonríe.- ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Helen Jane Hopson. Y… lo siento, no pretendía llegar tarde pero…- suspiro y él me interrumpe.
-Encantado Helen.- me da dos besos.- No hace falta que me des explicación. Está todo bien.- vuelve a sonreír. Tiene una sonrisa que me deja atontada y me hace más torpe incluso de lo que soy. Pero no, no puedo pensar en eso, yo tengo novio.- Si quieres te explico con detalle toda la conferencia pero, mejor deberías ir a cambiarte y dejar tus cosas en casa. Estás mojada y podrías coger un resfriado.- dice mientras toca mi pelo. Yo me sonrojo y asiento.- ¿Quieres que te lleve? 
-No hace falta, vivo tan sólo a 5 minutos de aquí andando. Me las puedo apañar.- él me mira y se ríe.- ¿Qué pasa?
-Espero que te las apañes mejor que antes, porque fuera sigue diluviando y tu casa sigue estando a la misma distancia.- lo miro un poco molesta.- No te preocupes, no me molesta llevarte. Debes dejar tu violín en casa, sino él también se puede humedecer.- asiento.- ¿Entonces te llevo?
-Vale.
Caminamos juntos hasta su coche, un Porsche 911 negro. Abro la boca cuando veo ese coche. Él se ríe y me cierra la boca con su mano. Yo miro para todos lados avergonzada y me doy cuenta de que no puedo subirme a ese coche tal y como estoy, se lo estropearía.
-Mira, tu coche es demasiado bueno para que yo lo estropee con el barro y el agua que llevo encima.
-No te preocupes, no importa. Igual que tengo dinero para pagarlo, tengo dinero para limpiarlo. Así que sube anda.- sonrío y subo.- ¿A dónde quieres que vayamos? ¿Alguna cafetería?- asiento.
En seguida llegamos a mi piso y subo corriendo a cambiarme. Cuando llego, me encuentro con mi novio Evan tirado en el sofá. Suspiro y voy a cambiarme y a arreglarme algo el dichoso pelo. En 15 minutos estoy como nueva. Me da pena tener a ese pobre chico esperando en el coche. Estoy a punto de irme cuando mi novio coge mi brazo.
-¿A dónde vas pequeña?- me besa y yo me aparto en seguida.- ¿Qué te pasa?
-Por tu culpa he llegado a la conferencia y sabías que era importante para mí.- intenta acariciarme la cara pero yo le aparto la mano.- No, Evan, no vas a arreglarlo así esta vez. Me tengo que ir, ya hablaremos.- me da un beso en la mejilla y me voy.
Bajo casi corriendo las escaleras y abro el paraguas para llegar hasta el coche. Toco en la ventana y me abre la puerta. Cuando entro está sonando “el invierno” de Vivaldi, una de mis piezas favoritas sin duda. Sonrío y él hace lo mismo.
-Vaya cambio. Estás preciosa.- me sonrojo. Lo nota y cambia de tema rápidamente.- ¿Te gusta lo que he puesto? Si no te gusta esta pieza puedo poner algo diferente.- lleva su mano hacia el lector de discos y yo se la paro para que no lo haga. Me dedica una amplia sonrisa- Está bien, entonces lo dejo.
-Es una de mis obras favoritas, así que no la cambies por favor. De verdad, nadie de mi círculo de amigos me comprende nunca. También escucho otra clase de música pero no entienden que amo extremadamente la música clásica y bueno, me siento comprendida por ti ahora mismo.- sonrío.
Durante todo el camino hablamos de su conferencia y cuando llegamos a la cafetería pedimos dos capuccinos. Parece que este chico me comprende a la perfección y me siento en las nubes cuando estoy con él. Pero no, no y no. Tengo un novio y lo quiero demasiado como para dejarme llevar por la situación. 
-Entonces, ¿qué opinas de mi conferencia? No he dado muchas de momento, esta es una de las primeras y espero que te haya servido bastante.- me mira nervioso esperando mi respuesta.
-¿La verdad?- asiente.- Me ha encantado. Deberías dar conferencias más a menudo. Esta ha sido de todas a las que he ido la que más me ha aportado. Siempre hablan sobre la técnica y su importancia, pero nunca le dan relevancia a la interpretación y si no sientes lo que tocas o lo que haces ¿de qué te sirve toda esa técnica?
Después de decirle esto sonrío y él se va acercando lentamente a mí. Noto que mi respiración está agitada y mi corazón se acelera. Ni siquiera encuentro el valor para apartarlo cuando noto que sus labios se posan sobre los míos y noto como la adrenalina sube por todo mi cuerpo. Acaricia mi pelo levemente mientras me besa y yo sólo me dejo llevar, porque la interpretación es lo que importa y no la técnica. Por lo menos es lo que yo pienso y en ese momento no importa si tengo novio o no, sólo que estoy interpretando mis sentimientos de la manera que me hacen sentir y lo único que me llevan a hacer en este momento es besar a este chico, Niall, y quererlo todo lo que pueda. Lo único que importa es la interpretación y no la técnica.

IMAGINA:
No creía lo que estaba pasando. Justo el día en el que conocía a mis ídolos, uno de ellos abandonaba el grupo. La verdad es que siempre lo pensé. Sólo podía ver como Harry y Liam discutían y acto seguido veía como el primero salía corriendo de allí. Todos se quedaban en shock y yo reaccioné corriendo detrás de Harry. No sé como lo conseguí, pero logré alcanzarlo y lo pude parar.

 
 
-¿Qué quieres?- me preguntó él molesto. Lo único que hice fue ir corriendo a abrazarlo, no sabía que contestarle.
 
 
-Por favor, no dejes el grupo. No puedes hacerme esto. Ni a mí ni a todas esas directioners que aman el grupo. Eso significa cada uno de vosotros, y si uno de vosotros abandona, nuestro mundo se desmorona. Esto no puede terminar así, no puede ser.- en un intento desesperado agarré mi pelo y tiré levemente mientras lloraba sin parar.- Se supone que sois un grupo, ¿no? Os llamáis One Direction por algo, todos vais en la misma dirección, no en direcciones separadas. Y eso es lo que tú estás haciendo ahora mismo separándote de tus amigos.- después de decir esto, sólo pude ver como Harry empezaba a llorar.- ¿Harry, estás… llorando?- dije tímidamente. Mis ojos se empañaron más en lágrimas y él se acercó para abrazarme fuertemente.
 
 
-Lo siento, no volverá a ocurrir.- dijo él entre sollozos.- No puedo separarme de estos chicos, han cambiado mi vida y no sé que sería sin ellos.
 
 
Después de decirme esto me cogió en brazos y salió corriendo en dirección al resto de chicos. Sólo quería reencontrarse con sus amigos, aquellos que conoció simplemente por casualidad. O tal vez estuvieran predestinados a triunfar juntos. Cuando llegamos allí nos encontramos con Liam y Niall llorando, mientras que Zayn y Louis intentaban sacar todo hacia delante. Harry y yo simplemente nos quedamos observándolos y yo le dije:
 
 
-¿No lo ves? No son lo mismo sin ti, te necesitan.- su respuesta fue la que menos me esperé del mundo, ya que me soltó tres besos: uno en la mejilla, otro en la frente y otro en los labios.
 
 
-Gracias.- me dijo. A continuación pasó conmigo todavía en brazos. 
 
 
Todos lo miraron estupefactos y yo aún seguía en shock por lo ocurrido. El primero en ir a recibirlo de nuevo fue Niall. Corrió para abrazarlo quedando yo en medio de los dos. Sólo podía sentir como dos de mis ídolos estaban rodeando cuando llegaron el resto de ellos y empezaron a rodearme. Lo único que supe hacer fue empezar a llorar, otra vez. 
 
 
-¿Por qué lloras?- me preguntó Louis. 
 
 
Bajé la cabeza avergonzada de que me vieran en ese momento y seguí llorando. Todos rieron y yo aún lloré más. Para hacerme sonreír, Louis comenzó a hacer bromas para animarme con lo cual empecé a sonreír poco a poco.
 
 
-¿Seguro que estás bien?- preguntó alarmado Liam. A la vez sentía como Zayn me apartaba el pelo de la cara para poderme ver mejor la cara. Había empezado a sonreír pero no podía parar de llorar.
 
 
-Pero… ¿por qué lloras?- insistió Harry.
 
 
-¡Porque me asusté!- grité yo repentinamente.
 
 
-¿Te asustaste de nosotros?- preguntó Niall preocupado.
 
 
-¡Por vosotros!- exclamé.- Tuve miedo de que os separaráis.- se me cortó la respiración porque sentí como Harry me estrujaba cada vez más fuerza. A la misma vez pude sentir como Niall se acercaba por detrás y también me estrujaba. No me había sentido mejor en mi vida.
 
 
-¡Eres nuestra salvadora!- me dijo Louis sonriendo como nunca. Yo le devolví la sonrisa.
 
 
-Te vas a venir a todos los conciertos con nosotros.- me ordenó Liam. Simplemente me limité a sonreír. No me podía creer lo que estaba pasando, simplemente era todo increíble. *
 
 
En ese momento noté como Harry me dejaba ir levemente para dejarme en otros brazos. Estos brazos eran los de Niall que sonreía más que nunca. Sentía su cara cada vez más cerca de la mía y como el resto desaparecían a nuestro alrededor. Noté como el calor subía hasta mis mejillas y de repente un carraspeo y una pregunta:
 
 
-¿Por qué estás roja?- no hubo respuesta de mi parte, sólo abrí los ojos mucho impresionada. En mi lugar contestó Louis.
 
 
-Tío, tú eres tonto.- contestó éste entre risas.
 
 
-¿Por qué lo dices?- preguntó Niall extrañado. Después de esta pregunta, la risa de Zayn inundó toda la sala. 
 
 
Miré hacia abajo, cada vez me sentía más incómoda, pero sentía como Niall no apartaba la vista, estaba concentrado observándome. Por una parte me encantaba que mi ídolo, aquel que hace apenas unos días ni siquiera sabía que existía, sintiera tanto interés por mí. Por otra parte era incómodo porque sentía su mirada penetrante.
 
 
-Mejor nos vamos y os dejamos solos.- dijo Harry para después darme un beso en la mejilla y susurrarme al oído.- Gracias.- acto seguido cerraron la puerta y nos quedamos Niall y yo tal y como estábamos antes, pero ahora completamente sólos.
 
 
Noté como él empezaba a jugar con mi pelo y como lentamente iba moviéndose hacia el sofá sin despegarse ni un momento de mí. Una vez allí se sentó y me sentó encima de él de la manera en que nuestras caras quedaran lo más juntas posibles.
 
 
-Nunca me hubiera imaginado esto.- me dijo él.
 
 
-¿El qué?- pregunté yo susurrando.
 
 
-No seas tímida, puedes hablar más fuerte que no me voy a asustar.- dejé asomar una sonrisa y le hice una señal para que respondiera a mi pregunta.- Ah, sí. Que me interesaría tanto por una fan. Fue desde el momento en que te vi aparecer por la puerta. Y encima que después fueras corriendo detrás de Harry para que no nos separáramos… Mi mundo se derrumbó cuando vi que salía por esa puerta para no volver y pensaba que no te vería jamás cuando tú saliste corriendo detrás de él. Pero cuando os vi aparecer por la puerta, simplemente fue increíble.- hizo una breve pausa.- No te vayas nunca más, te necesito aquí conmigo.- se arrimó para besarme pero yo aparté mis labios, convirtiendo aquel beso en un inocente beso en la mejilla.- ¿Qué pasa? ¿Por qué no dejas que te bese? Se supone que es lo que deseas. Se supone que me quieres al igual que yo a ti.
 
 
-Tienes razón en que yo te quiero, pero tú todavía no lo puedes saber.- suspiré.- Tal vez sea un simple encaprichamiento tuyo y en cuanto consigas un par de besos me mandarás irme y yo no puedo soportar eso. Prefiero no llevarme ningún beso a llevarme unos cuantos y sentir esa adicción constante por el resto de mis días.- él miró hacia el suelo tristemente.- Por eso no dejo que me beses. Si es sencillo, será fácil de olvidar y eso es lo último que quiero; que me olvides.- Niall me cogió y me sentó a su lado pasándome el brazo por los hombres y jugando nuevamente con mi pelo.
 
 
-¿Una directioner rechazándome? Quien lo diría… Pero, ¿sabes qué? Eso me encanta. No eres como el resto. Tú quieres algo más duradero y no un simple beso que acabará siendo olvidado.- yo asentí.- Entonces estamos de acuerdo, yo no quiero que seas una más. Necesito besarte para sentirte más cerca de mí, pero si no quieres que sea ahora, podré esperar.- él suspiró mirando cabizbajo al suelo.- Yo quiero que seas la última y definitiva. La única.
 
 
Después de esto, levanté su cabeza para darle ese beso que él antes había intentado darme a mí. El mejor beso de mi vida. El último primer beso. Jamás me arrepentí de aquella decisión. De hecho, creo que fue la mejor que tomé en mi vida, ya que ahora, 20 años después vivimos felizmente casados y con 3 hijos maravillosos. Definitivamente, él decía la verdad. 
ENEMIES OR NOT {N.C}:
Noté como había ruido en la cocina de aquel colegio y decidí disparar para avisar de que ya había llegado. No me sonaba aquella voz femenina y me daba igual si terminaba con ella. Abrí la puerta bruscamente buscando a aquella chica que probablemente se habría escondido. Tan sólo había salido unos minutos y ya había intrusos. Era hora de terminar con todo eso para siempre. De repente vi como una sombra se movía lentamente para mostrarse. No dejé de mantener mi arma en alto. Vi como mi primo Niall sonreía. Yo seguía mirándolo enfadada y hacía una señal porque sabía que alguien más estaba con él. La chica sale de su escondite. Era un poco más baja que yo y eso me da más seguridad. Veo como mi primo empieza a hablar:
-Mira, esta chica es Kaitlin aunque yo la llamo Ángel.- sonríe y se acerca a mí aunque yo sigo apuntando a la chica con mi pistola.- Baja el arma Helen.- yo niego con la cabeza.- No debes de estar asustada ni a la defensiva, ella no nos hará nada.- Niall intenta quitarme el arma pero yo le pego un codazo y lo evito. Me acerco a la chica y veo como ella se va echando hacia atrás.- No la asustes, Hell.- hago caso omiso a sus palabras mientras sigo con el arma en alto.
-Fuera.- chillo. Ella permanece inmóvil. Mientras sigo mirando a la chica a los ojos le hablo a mi primo.- Te he dicho mil veces que no confíes en nadie. Me da igual que ella sea guapa o te excite o lo que sea. Me da igual, sabes que lo que más importa es tu jodida vida y me voy 30 minutos y ya está un enemigo aquí. Recuerda que todos son enemigos menos yo y porque te lo he demostrado, pero hay veces que ya no sé qué pensar.- me acerco a ella y la cojo por detrás bloqueándola y ahogándola levemente.
-Por favor…- suelta ella.- Por favor, déjame ir. Sólo quería unas latas.
-Sí, y de paso aprovecharte de tus encantos y de la inocencia de mi primo ¿no?- ella niega.- ¿Ah no? Si hubieras querido las latas ya no estarías aquí, hubieras huido por la ventana.
-No.- suspira.- Él me pilló intentando coger las latas y me asusté. Ahora tengo miedo, sólo déjame ir.
-Si él te da miedo, no sabes lo que es el verdadero miedo. No has visto de lo que soy capaz.- digo mientras apunto con la pistola en su cabeza. Ella forcejea y yo la aprieto más fuerte. Mi primo mira con los ojos como platos.- Cuanto más forcejees, más probabilidades de que te vuele los sesos. No quieres eso, ¿verdad que no bonita?- ella niega asustada. Yo aflojo un poco.- Bueno, te dejaré marchar con una condición. Tú no te acercas más por aquí y te dejaré marchar. No quiero volverme a cruzar contigo en mi vida, ¿lo entiendes? Y con él tampoco te volverás a cruzar.- ella asiente.- Intenta sobrevivir por tu cuenta, tengas compañía o no, no me interesa.- aflojo un poco más sin dejar de soltarla. Ella suspira aliviada.- Ahora, dame todo lo que lleves encima.
-Toma.- saca de su bolsillo una brújula, un reloj y un cuchillo.- La pistola ya me la quitó él.- yo asiento.
-Vete por la ventana, será más difícil que te atrapen.- cuando se está marchando le lanzo una de las latas.- Toma, aprovéchala bien, te hace falta.- ella asiente y se va.
-¿Tú estás loca?- me dice Niall mientras viene corriendo hacia mí y me abraza. Yo le sonrío.- En mi vida había visto tanta valentía en ti, definitivamente has crecido mi pequeña.- él también sonríe.- Haces honor a tu apodo, Hell. De verdad, amenazando a esa chica me has parecido un verdadero infierno.- yo me río. Sólo él me hace sacar mis mejores sonrisas. Si no fuera por él, habría muerto hace mucho tiempo.
-Ni se te ocurra volver a meter a otra intrusa aquí, ¿está claro?- le digo amenazante. Él asiente.- Porque si lo haces, al que le volaré los sesos será a ti. No quieres eso, ¿verdad bonita?- sonrío mientras repito esa frase que anteriormente le había dicho a esa chica. Los dos reímos.
-Esa frase te ha quedado genial. De verdad me has asustado hasta a mí.- sonrío.- Pero lo de lanzar una bala no lo vuelvas a hacer, ¿vale? Casi me das en la cabeza y sabiendo cómo eres, te sentirías culpable el resto de tu vida y no podrías hacer nada para evitarlo.
-Cállate imbécil.- noto como una lágrima sale de mi ojo.- No vas a morir, nunca morirás y menos por mi culpa.- suspiro.- Además, sabes que tengo buena intuición y puntería. Jamás te daría si no quisiera. 
Intento reír pero no lo consigo y me caigo al suelo. Odio que hable de su muerte. Es la única persona que me queda en la vida y no puedo perderlo por nada del mundo. Una persona corriente tomaría el camino fácil pero yo no soy así, nunca voy a lo fácil. Ese camino sería cometer un homicidio, un homicidio en el que el único herido sería uno mismo. Hablo de suicidarse, pero hasta que no consiguiera la venganza no podría hacerlo. Sigo buscando la venganza de mis padres y de mi mejor amiga Kate. Niall me hace la vida más fácil, pero no puedo pensar en cómo conseguiría encontrar la venganza para cuatro personas si él se  muriera, pero sé que no lo va a hacer. Hace rato que él está a mi lado acariciándome la cabeza para que me calme. Veo que también llora, pero no sé por qué. Levanto la cabeza y lo miro a los ojos. Cuando hago esto es como si estuviera mirándome a mí misma. A veces, parecemos la misma persona en dos cuerpos diferentes.
-¿A ti que te pasa?- digo susurrando mientras intento levantarme. Digo intento porque él hace presión contra su pecho y evita que me levante.- Niall, ¿qué te pasa?
-Pues que no quiero morir pero sobre todo, no puedo dejar que mueras. Tienes que vivir, tienes que vengarte y siempre tienes razón, tus consejos nunca son erróneos. Te quiero demasiado y si sigo vivo es por ti.- sigue  llorando y yo le seco las lágrimas.- No debería haber dejado a esa chica tanto tiempo aquí, tuvimos suerte que fuera débil comparada con nosotros pero podría haber sido alguien demasiado fuerte y hubiéramos muerto los dos. Al próximo que intente entrar aquí o interponerse en nuestro camino, lo dejo inhabilitado. Lo juro.- sonrío y me levanto. Lo abrazo y poco a poco ambos dejamos de llorar.
-Debemos irnos de aquí, ya no es un lugar seguro. Tengo la impresión de que esa chica va a volver, y volverá con gente más fuerte. No quiero que haya un enfrentamiento entre nosotros, así que vámonos Niall, será lo mejor.- él asiente.
Empezamos a recoger todo lo  que tenemos. La verdad es que no tenemos gran cosa, pero guardo en mi mochila unas cuantas latas de comida, el cuchillo, la brújula y el reloj de la chica, una daga, un pequeño botiquín de primeros auxilios y algo de agua. Niall hace lo mismo, la única diferencia es que yo llevo mi arco con mis flechas a la espalda y él un fusil. Noto como besa mi hombro descubierto, justo en el tatuaje.
-Lo haremos por ellos, pero ahora ponte esta chaqueta, fuera hace demasiado frío.- la cojo y me la pongo.
Andamos con sigilo por todo el colegio para salir sanos y salvos de allí. Todo está oscuro y apenas puedo ver pero mi mano nunca se separa de la de mi primo, no nos podemos separar. Una vez lo hicimos y casi me asesinan, pero él apareció en el momento oportuno. Entonces era débil y pequeña, pero no dejaré que vuelva a ocurrir. Veo una sombra cruzarse delante de nosotros y en menos de 5 segundos ya he disparado al objetivo con mi arco. Es el único momento en el que he soltado la mano de mi primo y ahora se la vuelvo a coger. Nos acercamos al chico que está tirado en el suelo. Le he dado en la pierna y se retuerce de dolor pero sin emitir ningún sonido. Niall pone los ojos como platos cuando le ve la cara. Yo lo miro extrañada y entonces veo como el chico rubio tirado en el suelo abre sus inmensos ojos azules y empieza a hablar difícilmente:
-¿Niall?
-Sí, soy yo. Luke, tranquilo, todo irá bien.- miro a mi primo enfadada.- Tranquila, Helen, en él si podemos confiar. Era mi amigo incluso antes de que comenzara todo, sólo tenemos que curarle las heridas.- el chico me sonríe y yo me pierdo en esa sonrisa y en sus ojos que brillan incluso en la oscuridad. Inconscientemente, también le sonrío.- ¿Ves? Os llevaréis bien.
No me gusta esta situación. Estoy curando la herida de un desconocido que fue causada por mí. No quiero confiar en nadie, sólo en Niall y en nadie más. Aunque sea su amigo, puede haber cambiado y haber venido a traicionarle. Si no, ¿por qué ha aparecido después de todo este tiempo sin estar a su lado?

ÁBREME:
Bueno, te he dejado unos cuantos capítulos, espero que te gusten y que quede con el precioso y perfecto Niall bc aihsdioashdoiasdhaoihda Loooooove from Hell :)
audición aceptada

Hermoso e irresistible Niall xd Me gustaron mucho tus capítulos linda, suerte<3
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Re: the circus {resultados.

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