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Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

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Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Vie 18 Oct 2013, 6:01 pm

Info. Sobre La Fic:

Nombre: Winter Park
Autor: Novela Colectiva
Adaptación: Si, de el foro rol con el mismo nombre
Genero: Contemporáneo
Advertencias: No, por ahora


Winter Park

FIESTAS , AMISTAD , AMOR ESTO ES WINTER PARK.

No has escuchado alguna vez que pueblos pequeños, grandes infiernos; a orillas del mar atlántico ay un pequeño pueblo costero llamado Winter Park al norte de los Estados Unidos y este no parece ser la excepción a aquel dicho.

Por fuera pareciera ser el monótono y tranquilo pueblo; en donde la tasa de crimines es baja y los muchachos son educados y caballerosos con los visitantes; pero la realidad es otra y eso es lo que terminaran descubriendo los nuevos habitantes de Winter Park.

Han pasado mas de tres decadas desde que los primeros adolescentes revolucionaran el pueblo con sus locuras y sus hormonas. El mundo cambia y un pueblo perdido como este no es la excepcion. Los Latin Blood y los Zatin Blood ya no son esos pequeños grupos que hacian alguna escaramuza de vez en cuando, se han organizado y unido a gente del exterior nada recomendable. ¿Que mejor que un pueblo como este para ocultar, armas, drogas y poder seguir expandiendose?
Pero el problema esta en que ambos grupos han tenido la misma idea y necesitan reclutar gente y exterminar a sus enemigos.

Durante el dia todo es tranquilidad pero por la noche... Las fiestas antes sanas y normales, se han vuelto un descontrol, nadie puede guiar a los jovenes que han decidido vivir su vida como si fuera cada dia el ultimo

Se da inicio de otro año escolar y la llegada de nuevas generaciones y la incorporacion de miembros a los grupos sociales ha desatado el caos: disputas entre los jóvenes y adultos, fiestas sin autorización, chismes, dramas, escapadas, amores tabú, espejismos, apuestas, narcisismo, homosexualidad, promiscuidad, drogas, alcohol, carreras de autos y desapariciones son pan de cada día de este lugar… ¿Serás tú el que responda las incógnitas y secretos que esconde este pueblo aparentemente desaparecido del mapa?

Nuevas caras, nuevos retos, nuevas amistades y amoríos, las mismas bromas y como no los tipicos problemas adolecentes ...


Bienvenido a Winter Park, un infierno que parece un paraíso.

¿Te atreves a entrar? y lo mas importante ¿Lograras sobrevivir?


Normativa

normativa:

Respeto,es el requisito mas importante y debe estar presente en todas nosotras, así que espero lo tomen en cuenta. Si no llegan a ser elegidas Por favor no se enojen. Elegire a un máximo de 10 chicas, pero si hay un excedo de audiciones, elegiré mas.

➩  Si por alguna razón, decides abandonar la novela, por la razón que sea,  no me molestare, para nada. Es tu decisión y tienes todo el derecho de hacerlo, pero lo único que te pedimos, es que me envíes un mp explicando la situación, y porqué te irás. Es muy molesto que, de repente, dejes inactivo a tus personaje, y tenga que esperar hasta la que regreses o muestres señales de vida, o más molesto aún, que desactives la cuenta, dejándome en vilo nocreoquesuceda, así que por favor te lo pido, envíame un mp.

➩   La ortografía es un punto esencial. Todos podemos equivocarnos, pero por favor, tratemos de mantener una ortografía respetable. pequeñines! No quiero que “ezkribaz AaAaAaZhIiIiI”, ¿entendido? No exijo la mejor de las ortografías, pero si una comprensible. Siempre ten en cuenta las tildes, comas, puntos, los signos de exclamación e interrogación al principio y al final de la oración correspondiente. Y por supuesto nada de caritas, o emoticones, como si estuviéramos hablando vía msj. Evitemos eso por favor. Una buena ortografía hace una lectura más amena.

➩   No quiero peleas, de haberlas que no influyan en la novela. Y por favor, si tienen algo que decirle a “x” persona, no utilicen indirectas sólo hablen lo, con buenas palabras. Todo puede solucionarse. Si ésto se excede, no duden en decirme para así tomar cartas en el asunto y hacer algo. Solucionare todo lo que esté a mi alcance. Venimos aquí para divertirnos, no para pelear.

➩   Los contenidos HOT están permitidos, contiene temas maduros como sexo, drogas, alcohol, entre otros.

➩   Y por último, pero no menos importante… ¡Diviértanse ! & !Audicionen!

para audicionar:
Solo necesito un escrito o o.s de tu autoría, y un gif de Jared Leto *w* [En spoiler] Los Fc's los elegirán después.


Última edición por Jacesie el Vie 18 Oct 2013, 6:17 pm, editado 1 vez
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Harold el Vie 18 Oct 2013, 6:05 pm

Lol soy la primera, todo porque vi que pusiste en la otra colectiva que ibas a subir una novela e.e

Me gusto mucho la idea, es original. Aún no se por quien ire pero si que usare a MI Tracy.

Pd: Ahora con el escrito subiré el sensual gif :)
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Harold el Vie 18 Oct 2013, 6:08 pm

Capitulo e.e:
[/font][/color]
El destino apesta, hagas lo que hagas nunca puedes escapar de lo que él eligió para ti, para tu vida. No puedes cambiar lo que ya está escrito.
Cuando miro mi reflejo en el espejo de mi habitación me pregunto ¿Qué puedo haber hecho para merecer todo esto? Y no consigo una respuesta, porque nunca hice nada tan malo como para perder a mis padres.  Observo a la chica en el espejo y no me reconozco, mis ojos azules que siempre parecen brillar hoy están apagados, bajo de ellos hay sombras negras por no haber dormido en dos noches seguidas.  Mis labios están pálidos y algo lastimados por habérmelos mordidos por mis nervios, y mis mejillas están pálidas.
Paso mis manos temblorosas por mi vestido negro y alejo la mirada del espejo, y de mi figura demacrada.

Busco en mi mesa de luz mi celular y me encuentro con la mirada verdosa de mi madre desde un portarretratos que contiene la foto de mi cumpleaños número dieciséis, ella esta abrazando por el cuello a mi padre el cuál pasa sus manos por los hombros de Dylan mi hermano dos años más pequeño está sacando la lengua a la cámara, por ultimo estoy yo, con una enorme sonrisa de orejas a orejas asomando la cabeza detrás del pastel de chocolate.

Un suave golpe hace que deje de observar la foto, miro sobre mi hombro y me encuentro con mi tío Robert, -mi nuevo tutor- él me ve como todas las personas estos últimos días, con lastima.

Odio esa mirada.

-Sophia debemos irnos, o vamos a llegar tarde.- Me encojo de hombros porque no me encuentro con ganas de hablar y Robert suspira, lo cual hace que le ponga los ojos en blanco.

¿Cuán raro es que un hombre de treinta y tantos años suspire como un adolescente?

Bueno, viniendo de mi tío no es tan raro. Robert tiene las actitudes y él comportamiento de un adolescente. Él es todo un desastre, bebé hasta caerse de culo,  se acuesta con todo lo que tenga buena delantera y odia comprometerse con cualquier cosa, incluidos Dylan y yo.

La peor parte de todo esto es que voy a tener que sacar adelante a dos niños por mi cuenta, ¡y también soy solo una niña aún!  

-¿Estás haciendo esa mierda de silencio otra vez? ¡Es hora de madurar Sophie!

Si estaría de humor me reiría en su cara… pero no lo estoy.

-Mira quién habla, lo único maduro en ti es tu nombre, que por cierto es un asco-  Cojo el celular de la mesita evitando echar una mirada nuevamente a la fotografía y luego camino hasta él y lo paso por un costado, Robert murmura algo como –Maldita cría sabionda- y pretendo no escucharlo, cuando estoy parada en la escalera le digo sobre mi hombro.- Por cierto, es Sophia, con “A” ¿puedes ver esa pequeña diferencia? O ¿tengo que ponerme un papel en la frente con mi propio nombre?

Esta vez no llego a escuchar lo que me dice porque bajo las escaleras saltando los escalones de dos en dos, cuando abro la puerta, Dylan está sentado en el porche en la vieja hamaca hawaiana de mi padre, esta tan concentrado en sus pensamientos que no nota cuando me siento junto a él.

En silencio observo su perfil, su pelo dorado cubre sus ojos azules, sus pomulos son idénticos a los de papá, Dylan es todo masculino y tiene un aire misterioso que estoy segura que muchas chicas quieren conocer.

-¿Puedes.dejar.de.mirarme?- Murmura apretando los dientes, me sorprende su tono mordaz por lo que alejo rápido la mirada.

Hay muchas maneras de afrontar la muerte de un ser querido, por mi parte elegí absorber el dolor y tratar de vivir con él, Robert por su parte eligió seguir siendo un idiota inmaduro que se ahoga en vasos y vasos de licor, pero Dylan, él eligió la rabia, lo cual no es nada bueno teniendo en cuenta que siempre se guardo sus emociones y sentimientos para él por lo que en cualquier momento puede llegar a explotar y nadie va a poder pararlo cuando llegue el momento.

-Lo siento Dy.- Miro en dirección al cielo que es donde nunca dejo de mirar y me imagino a nuestros padres mirándonos desde allá.- Robert dice que ya es hora, debemos decir adiós.

-Odio esa palabra, ¿decir “adiós”? de que sirve decirle adiós a un pedazo de tierra revuelta Sophia?-

-Oh Dy, sé que no quieres decir eso.

-Claro que lo quiero decir, ellos ya no están ¿si? No vale la pena decirles adiós. – Trago el nudo que se me formo en la garganta y de pronto la ira se despierta en mi ¿Qué no vale la pena? Por Dios, ¡si que vale la pena!

-Mira Dylan, ¡todos estamos pasando por esto! ¿ok? Entonces saca tu p*ta cabeza de tu maldito trasero y escucha las estupideces que estás diciendo justo ahora, ¿Qué no vale la pena? Claro que si, vale mucho la pena. Porque esas “tierras revueltas” son las personas que se encargaron de que tuvieras todo lo que necesitabas, son los que te contaron una y otra vez cuentos antes de ir a dormir, los que te cuidaban de todo. Puede que para ti ahora no valga la pena despedirte pero te aseguro que si no lo haces te vas a arrepentir toda tu vida.  

-¿pueden dejar de gritar? Van a hacer que explote mi cabeza- Miro a mi hermano quien ahora tiene las mejillas cubiertas de lagrimas y luego miro a Robert quien me mira fijamente.

-Los dos son unos idiotas.- Camino hasta el auto sintiendo los pasos de los dos detrás de mí, subo a la parte de atrás y espero hasta que ellos suben.

Todo el camino al cementerio lo hacemos en silencio, para gran alivio a la migraña de Robert, cuando llegamos puedo ver a la gente alrededor que viene a despedirse de mis padres.

Por favor, por favor, que nadie se me acerque o juro por Dios que si recibo una mirada de lastima más voy a romperles la nariz.

Camino entre la gente con la cabeza gacha, negándome a hacer contacto visual con alguien;
Tomamos asiento frente a los dos cajones y el padre comienza a rezar y decir oraciones, pero ya estoy desconectada, solo puedo ver las fotos junto a los ataúdes. ¿Porqué ellos? Es lo único que me puedo preguntar mientras los bajan a la tierra.

Quisiera poder llorar pero estoy tan agotada física y mentalmente que ni eso soy capaz de hacer, a mi lado Dylan se derrumba y comienza a sollozar, tomo su mano mientras sus hombros se sacuden.

De pronto el cura pregunta si alguno de los familiares quiere decir algunas palabras pero nadie se levanta para hacerlo.
Eso es bueno, no podría soportar escuchar a alguien aparte de Dylan hablando de mis padres.

Susan la hermana mayor de mi padre nos da dos flores blancas a cada uno de nosotros para que dejemos sobre los cajones.

-Gracias- Murmuro y miro mi brazo cuando una mano me acaricia suavemente, no me hace falta levantar la mirada para reconocer al dueño de la mano: Harry, mi mejor amigo.

Cuando sus brazos me rodean me siento más agotada de lo ya estaba, paso mis brazos por su cintura y es mi turno de derrumbarme. Lloro por mi madre, por mi padre y por lo que va a ser de nuestra vida de ahora en más.

-Tranquila, tranquila, ya estoy aquí- Lo apretó más fuerte, no queriendo despegarme nunca de él.

-¿Qué voy a hacer sin ellos?- Nos separamos un poco y observo cómo la gente va dejando su flor.

Robert me hace señas para que deje las mías y tomo la mano de Harry para que no me deje sola en este momento. Caminamos esquivando a la gente y no me atrevo a mirar a nadie más que no sea la tierra donde mis padres van a descansar en paz.

-Oh Dios- Sollozo y los brazos de Harry me rodean desde atrás, pongo mi rosa primero en el ataúd de mi padre y luego en el de mi madre. –Los amo tanto.

Quisiera haberlos aprovechado mejor, vivir cada momento con ustedes como si fuesen nuestros últimos segundos juntos. Lamento haber sido mala, y prometo que cuidare de Dylan. –Completo mentalmente solo para mis padres y para mi.- Los voy a extrañar.

Babas:
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Vie 18 Oct 2013, 6:12 pm

.Beautiful. escribió:
Capitulo e.e:
[/font][/color]
El destino apesta, hagas lo que hagas nunca puedes escapar de lo que él eligió para ti, para tu vida. No puedes cambiar lo que ya está escrito.
Cuando miro mi reflejo en el espejo de mi habitación me pregunto ¿Qué puedo haber hecho para merecer todo esto? Y no consigo una respuesta, porque nunca hice nada tan malo como para perder a mis padres.  Observo a la chica en el espejo y no me reconozco, mis ojos azules que siempre parecen brillar hoy están apagados, bajo de ellos hay sombras negras por no haber dormido en dos noches seguidas.  Mis labios están pálidos y algo lastimados por habérmelos mordidos por mis nervios, y mis mejillas están pálidas.
Paso mis manos temblorosas por mi vestido negro y alejo la mirada del espejo, y de mi figura demacrada.

Busco en mi mesa de luz mi celular y me encuentro con la mirada verdosa de mi madre desde un portarretratos que contiene la foto de mi cumpleaños número dieciséis, ella esta abrazando por el cuello a mi padre el cuál pasa sus manos por los hombros de Dylan mi hermano dos años más pequeño está sacando la lengua a la cámara, por ultimo estoy yo, con una enorme sonrisa de orejas a orejas asomando la cabeza detrás del pastel de chocolate.

Un suave golpe hace que deje de observar la foto, miro sobre mi hombro y me encuentro con mi tío Robert, -mi nuevo tutor- él me ve como todas las personas estos últimos días, con lastima.

Odio esa mirada.

-Sophia debemos irnos, o vamos a llegar tarde.- Me encojo de hombros porque no me encuentro con ganas de hablar y Robert suspira, lo cual hace que le ponga los ojos en blanco.

¿Cuán raro es que un hombre de treinta y tantos años suspire como un adolescente?

Bueno, viniendo de mi tío no es tan raro. Robert tiene las actitudes y él comportamiento de un adolescente. Él es todo un desastre, bebé hasta caerse de culo,  se acuesta con todo lo que tenga buena delantera y odia comprometerse con cualquier cosa, incluidos Dylan y yo.

La peor parte de todo esto es que voy a tener que sacar adelante a dos niños por mi cuenta, ¡y también soy solo una niña aún!  

-¿Estás haciendo esa mierda de silencio otra vez? ¡Es hora de madurar Sophie!

Si estaría de humor me reiría en su cara… pero no lo estoy.

-Mira quién habla, lo único maduro en ti es tu nombre, que por cierto es un asco-  Cojo el celular de la mesita evitando echar una mirada nuevamente a la fotografía y luego camino hasta él y lo paso por un costado, Robert murmura algo como –Maldita cría sabionda- y pretendo no escucharlo, cuando estoy parada en la escalera le digo sobre mi hombro.- Por cierto, es Sophia, con “A” ¿puedes ver esa pequeña diferencia? O ¿tengo que ponerme un papel en la frente con mi propio nombre?

Esta vez no llego a escuchar lo que me dice porque bajo las escaleras saltando los escalones de dos en dos, cuando abro la puerta, Dylan está sentado en el porche en la vieja hamaca hawaiana de mi padre, esta tan concentrado en sus pensamientos que no nota cuando me siento junto a él.

En silencio observo su perfil, su pelo dorado cubre sus ojos azules, sus pomulos son idénticos a los de papá, Dylan es todo masculino y tiene un aire misterioso que estoy segura que muchas chicas quieren conocer.

-¿Puedes.dejar.de.mirarme?- Murmura apretando los dientes, me sorprende su tono mordaz por lo que alejo rápido la mirada.

Hay muchas maneras de afrontar la muerte de un ser querido, por mi parte elegí absorber el dolor y tratar de vivir con él, Robert por su parte eligió seguir siendo un idiota inmaduro que se ahoga en vasos y vasos de licor, pero Dylan, él eligió la rabia, lo cual no es nada bueno teniendo en cuenta que siempre se guardo sus emociones y sentimientos para él por lo que en cualquier momento puede llegar a explotar y nadie va a poder pararlo cuando llegue el momento.

-Lo siento Dy.- Miro en dirección al cielo que es donde nunca dejo de mirar y me imagino a nuestros padres mirándonos desde allá.- Robert dice que ya es hora, debemos decir adiós.

-Odio esa palabra, ¿decir “adiós”? de que sirve decirle adiós a un pedazo de tierra revuelta Sophia?-

-Oh Dy, sé que no quieres decir eso.

-Claro que lo quiero decir, ellos ya no están ¿si? No vale la pena decirles adiós. – Trago el nudo que se me formo en la garganta y de pronto la ira se despierta en mi ¿Qué no vale la pena? Por Dios, ¡si que vale la pena!

-Mira Dylan, ¡todos estamos pasando por esto! ¿ok? Entonces saca tu p*ta cabeza de tu maldito trasero y escucha las estupideces que estás diciendo justo ahora, ¿Qué no vale la pena? Claro que si, vale mucho la pena. Porque esas “tierras revueltas” son las personas que se encargaron de que tuvieras todo lo que necesitabas, son los que te contaron una y otra vez cuentos antes de ir a dormir, los que te cuidaban de todo. Puede que para ti ahora no valga la pena despedirte pero te aseguro que si no lo haces te vas a arrepentir toda tu vida.  

-¿pueden dejar de gritar? Van a hacer que explote mi cabeza- Miro a mi hermano quien ahora tiene las mejillas cubiertas de lagrimas y luego miro a Robert quien me mira fijamente.

-Los dos son unos idiotas.- Camino hasta el auto sintiendo los pasos de los dos detrás de mí, subo a la parte de atrás y espero hasta que ellos suben.

Todo el camino al cementerio lo hacemos en silencio, para gran alivio a la migraña de Robert, cuando llegamos puedo ver a la gente alrededor que viene a despedirse de mis padres.

Por favor, por favor, que nadie se me acerque o juro por Dios que si recibo una mirada de lastima más voy a romperles la nariz.

Camino entre la gente con la cabeza gacha, negándome a hacer contacto visual con alguien;
Tomamos asiento frente a los dos cajones y el padre comienza a rezar y decir oraciones, pero ya estoy desconectada, solo puedo ver las fotos junto a los ataúdes. ¿Porqué ellos? Es lo único que me puedo preguntar mientras los bajan a la tierra.

Quisiera poder llorar pero estoy tan agotada física y mentalmente que ni eso soy capaz de hacer, a mi lado Dylan se derrumba y comienza a sollozar, tomo su mano mientras sus hombros se sacuden.

De pronto el cura pregunta si alguno de los familiares quiere decir algunas palabras pero nadie se levanta para hacerlo.
Eso es bueno, no podría soportar escuchar a alguien aparte de Dylan hablando de mis padres.

Susan la hermana mayor de mi padre nos da dos flores blancas a cada uno de nosotros para que dejemos sobre los cajones.

-Gracias- Murmuro y miro mi brazo cuando una mano me acaricia suavemente, no me hace falta levantar la mirada para reconocer al dueño de la mano: Harry, mi mejor amigo.

Cuando sus brazos me rodean me siento más agotada de lo ya estaba, paso mis brazos por su cintura y es mi turno de derrumbarme. Lloro por mi madre, por mi padre y por lo que va a ser de nuestra vida de ahora en más.

-Tranquila, tranquila, ya estoy aquí- Lo apretó más fuerte, no queriendo despegarme nunca de él.

-¿Qué voy a hacer sin ellos?- Nos separamos un poco y observo cómo la gente va dejando su flor.

Robert me hace señas para que deje las mías y tomo la mano de Harry para que no me deje sola en este momento. Caminamos esquivando a la gente y no me atrevo a mirar a nadie más que no sea la tierra donde mis padres van a descansar en paz.

-Oh Dios- Sollozo y los brazos de Harry me rodean desde atrás, pongo mi rosa primero en el ataúd de mi padre y luego en el de mi madre. –Los amo tanto.

Quisiera haberlos aprovechado mejor, vivir cada momento con ustedes como si fuesen nuestros últimos segundos juntos. Lamento haber sido mala, y prometo que cuidare de Dylan. –Completo mentalmente solo para mis padres y para mi.- Los voy a extrañar.

Babas:
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Winter Park {Acepted}


Te amo a ti, y a tu audición, si lo se Jared es sensual... musho BUANO... por algo lo he puesto, tiene que ver con la N.c... luego los sabrán... así que solo resta esperar.... GRACIAS por participar... wuuuu!
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Harold el Vie 18 Oct 2013, 6:16 pm

Y con eso me hiciste querer saber TODO. Y no agradezcas, es una idea increíble, ¡imposible no audicionar! También te loveo.

 
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Vie 18 Oct 2013, 6:18 pm

.Beautiful. escribió:
Y con eso me hiciste querer saber TODO.  Y no agradezcas, es una idea increíble, ¡imposible no audicionar! También te loveo.

 
Askslejdladlfaksls ahora a esperar a que vengan!  
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Invitado el Vie 18 Oct 2013, 6:35 pm

papeeee(babasss):


mi cap.:

Desde que tengo memoria, he visto incontable cantidad de amaneceres en Colonia, pero siempre me pregunté si en todos los lados serían iguales.
Mamá me dice que sí, ella sí ha ido a la ciudad, ha viajado a Argentina, pero yo siempre he estado acá. Amo donde vivo, pero amaría un día verme obligada a volver. Siempre soñé con conocer el mundo, siempre quise ser independiente y ver más allá de las simples cosas, y es día a día lo que intento. No hay muchos jóvenes en el pueblo, solo turistas y en verano. El invierno es un poco triste, tengo que pedalear kilómetros para llegar al liceo
y eso es de las cosas que más me gustan. Más de una vez he visto mochileros en las rutas y siempre soñé con serlo. Por eso, el deseo que pedí cuando soplé mis diecinueve velas fué salir de mi pueblo en busca de amaneceres.
El despertador sonó a las seis treinta a.m era sábado y no tenía porque estar puesto, pero lo estaba, si hay algo que me gusta es sentirlo y saber que puedo volver a dormir.
 
-Apagá esa porquería nena-
 
-Shh, seguí durmiendo Nikki-
 
Apagué el despertador y me levanté al baño, sentí un almohadón pegar en mi espalda pero lo ignoré, Nicole era así.
Estaba por volver a la cama cuando empezó a entrar luz por mi ventana. No lo dudé, me abrigué, calcé y salí de la casa en total silencio a ver el amanecer. La luz era cada vez más fuerte, mi película favorita desde chica es ‘’El rey león’’ comienza con un amanecer, para mí, una inteligente metáfora que indica el comienzo de algo nuevo. En un amanecer todo cambia, algo empieza y siempre hay oportunidades. El sol ya había salido, encandilaban sus fuertes rayos que hacían ver el pasto del jardín con un brillo único. Ya era suficiente, volví a la cama llena de paz y armonía.
 
-Señorita peace and love ¿Podrías dejar de despertarme a las seis de la mañana? Dormí pésimo por tu culpa-
 
Se sentó a la mesa junto a nosotros para desayunar.
 
-Sí claro, por eso roncabas cuando volví-
 
Reí probando mi café con leche.
 
-No te banco hoy, no me hables-
 
Cuando Nicole se levantaba así era insoportable, ignorarla sería lo mejor.
 
-Mar, hoy con tu papá vamos a salir ¿Venís?-
 
-Me encantaría, pero tengo mucho que estudiar y tengo ganas de caminar un rato sola-
 
-Está bien-
 
Se levantaron ambos de la mesa. Papá me dio un beso en la frente y mamá solo alborotó mi pelo.
 
-Dejen limpia la cocina-
 
-Sí má-
 
Respondimos al unísono y miré a Nikki.
 
-¿Qué?-
 
Preguntó de mala gana.
 
-Que no te soporto cuando te levantás así, pero no me vas a arruinar el día-
 
Respiré profundo y me levanté a lavar mi taza.
 
-Tendrías que haber nacido en los sesenta, me estresás-
 
Se levantó y se fue, dejando todas sus migas y su taza sobre la mesa, que fastidio me daba cuando hacía eso, como si fuese su esclava.
 
-No soy tu sirvienta nena-
 
No ganaba nada con quejarme, no iba a darme bolilla, opté por lavar y limpiar antes de buscar mi mochila y salir de la casa.
El frío me abrazó, pero el sol estaba radiante, a lo lejos divisé un carro tirado por caballos que venía muy rápido hacia mí.
 
-Buen día-
 
Saludé a Pepe, el veterano de la zona, abuelo, le decimos. Es un señor que sabe y conoce mucho acerca de todo, puede responderte una pregunta de la primera guerra mundial tanto como el último cd de Rihanna. Es querido por todos por acá, por supuesto incluyéndome.
 
-Buen día señorita ¿A dónde va tan temprano?-
 
-A caminar don Pepe, voy a buscar algún lugar donde haya solcito para leer y tal vez, si la inspiración llega, escribir algo-
 
-Me parece bien ¿Te arrimo a algún lado?-
 
-No no es necesario muchas gracias-
 
-Entonces adiós señorita, que tenga un buen día-
 
-Gracias igualmente-
 
Sonreí y lo ví irse con su carro y sus hermosos caballos. Yo soy la primera en defender a los animales, y me encanta don Pepe porque tiene a sus caballos en perfecto estado.
Empecé a caminar por la Avenida Artigas para llegar directo a la rambla costanera, por donde paso cada mañana para ir a trabajar. Se lo hermoso que es el paisaje pero nunca me cansaría de verlo.
De repente, sin saber el porqué, me puse a pensar que pasaría si yo me fuese de casa. Nose porque me lo cuestioné, pero viendo las hermosas costas de mi querida Colonia se me ocurrió que tal vez sería una buena idea conocer más de mi hermoso país.
Caminando, despacio me enamoré de la idea de poder salir de mi casa a conocer nuevos lugares ¿Porqué no? Soy grande, tengo trabajo, ahorros y ganas, muchas ganas de sentirme libre.
Ví una moto pasar con quien supuse era un hombre que llevaba un gran mochila y sobre de dormir. Indudablemente iba al camping por eso pensé
¿Porqué no empezar por algo cerca? Si podía sobrevivir sola en un camping, que se que lo haría ¿Porqué no? Podría ser el comienzo de un largo viaje por quien sabe donde.
 
-¿¡Qué!? Decime ¿En que estabas pensando Martina?-
 
-Mamá no es para tanto, soy mayor de edad, quiero ser independiente y vivir en un camping-
 
-Hija, eso es anormal, a los camping se va de paseo, te vas a agarrar una pulmonía ahora en invierno-
 
-Mamá te estoy avisando acerca de la desición que tomé, no es una pregunta-
 
Jamás le había gritado ni faltado el respeto a mamá por lo que no iba a empezar a hacerlo ahora, por eso me contuve de cualquier loco impulso y me encerré en mi cuarto-
 
-¿Qué hacés nena?-
 
Preguntó Nikki tirada desde la cama.
 
-Te voy a hacer feliz, me voy de casa-
 
Abrí mi sector del ropero para seleccionar la mejor ropa, lo más útil, necesario y abrigado.
 
-No sos graciosa, sabelo-
 
Rió irónica por lo que preferí ignorarla y seguir con lo mío. Eso hasta que mamá abrió la puerta sin previo aviso volviendo a querer frenarme.
 
-Martina no te podés ir de tu casa a un camping ¿Estás loca? Mirame cuando te hablo- 
 
Pidió al ver que la ignoraba.
 
-¿Entonces es enserio?-
 
Preguntó Nikki quedando sentada en la cama con cara de preocupación. Al parecer hasta me tiene cariño.
 
-Claro que es enserio, solo que mamá no quiere creerlo-
 
Crucé frente a ella hacia el baño en busca de mi cepillo de dientes y peine.
 
-Es una locura Martu-
 
Acotó mi hermana.
 
-Lo sé-
 
Dije con tranquilidad y terminé de guardar cosas por lo que cerré la valija y miré a Nicole.
 
-Pero como nunca salí a hacer locuras con mi familia voy a empezar a hacerlas sola-
 
Nicole se quedó callada al ver la cara de enojo de mamá.
 
-¿Es un reclamo?-
 
Preguntó mi madre.
 
-No, para nada, estoy diciendo lo que siento y pienso-
 
Salí del cuarto con la valija.
 
-Martina vos cruzás esa puerta y no volves a entrar ¿Escuchaste?-
 
-Que conste que vos lo dijiste-
 
Me encogí de hombros y salí al frente para subir a mi bicicleta.
 
-Martina no estoy jugando-
 
El tono de voz de mamá iba en aumento.
 
-Yo tampoco má, cuando llegue te hago saber-
 
Empecé a pedalear dejando mi casa atrás y a mi familia anonadada.
Pensaba una despedida diferente, pero no me dejó opción de que fuera así.
Por eso, dejé caer una lágrima por mi mejilla, pero ya no iba a dar marcha atrás solo pedalearía hacia adelante, en busca de mi vida.
La gente dentro del camping era contada con los dedos de una mano. Tal como dijo mamá, es anormal venir a un camping en invierno, no para mí.
Entré a la recepción siendo atendida por un señor mayor.
 
-¿En que puedo ayudarla señorita?-
 
-¿Tiene cabañas disponibles?-
 
-Sí ¿Con cuantas camas?-
 
-Solo una-
 
¿Es para usted?-
 
-Si-
 
-Que jovencita-
 
Exclamó mientras bajo el mostrador buscaba la llave.
 
-No hay mucha gente ¿No?-
 
-Alojado no hay nadie, vienen en carpas a pasar el día ¿Que la trae sola por acá? Si se puede saber, claro-
 
Me entregó la llave, la cabaña número siete, mi favorito.
 
-Vengo en busca de mi independencia- 
 
Sonreí.
Todavía me sentía un poco mal por como me fuí de casa, mis ojos vidriosos lo dejaban en evidencia.
 
-¿Puedo hacer algo por usted?-
 
-Con cobrarme es suficiente-
 
Pedí sin perder mi amabilidad.
 
-Por supuesto ¿Cuántos días?-
 
-Anóteme una semana por ahora-
 
Me dijo el costo entregué el dinero y me despedí.
 
-Muchas gracias, hasta luego-
 
-Adiós señorita, estamos a sus ordenes-
 
-Gracias-
 
Dije ya desde afuera y con mi llave en mano subí a la bicicleta en busca de la cabaña siete.
Para mi suerte se encontraba cerca del río, era un lugar alejado y tranquilo solo para mí.
Por fuera parecía una casita de muñecas. Era un quincho con paredes blancas, la puerta y marco de las ventanas en madera oscura. También tenía un pequeño sendero de piedra rodeado por pasto descuidado y quemado por el frío.
Por dentro era más pequeña todavía, al entrar a los lados había dos puertas.
Un el mini baño, con solo inodoro y pileta más las canillas del duchero sin cortina, ni mampara ni nada.
En frente, una cocina y heladera pequeña con un mueble colgante como lacena. Luego, era todo habitación, cama de una plaza contra la pared una mesa con dos sillas y un mantel lleno de polvo al igual que el ropero que era bastante espacioso. Una lámpara en la mesita de luz y a los pies de la cama una televisión radio de esas antiquísimas. Lo primero que hice fue abrir las ventanas. No había pensado en la tierra que podría haber, por lo que no llevé nada para limpiar, no había opción más que pedirle al conserje algo para higienizar mi nuevo hogar.
La valija quedó sobre la cama y decidí esta vez caminar para conocer bien el camino.
Abrí la puerta y sonaron las campanitas que advertían la presencia de alguien.
 
-Señorita ¿En que la puedo ayudar?-
 
Era el mismo señor que hace un rato, amable como la primera vez.
 
-Quería pedirle si no podría prestarme algún producto de limpieza y un trapo. Yo mañana trabajo y voy a comprar todo lo necesario. Pero hoy vine sin nada-
 
-Pero por supuesto, discúlpeme que no le ofrecí-
 
-No hay problema-
 
Sonreí y el señor se perdió tras la cortina de tela. Sentí las campanas nuevamente y voltee a ver.
 
-Buenas tardes-
 
-Buenas-
 
Respondió el muchacho, llevaba una chaqueta de cuero, pantalones con flecos a los lados y un casco en mano. Ojos verdes, pelo castaño y una sonrisa blanca y perfecta.
 
-¿Sos de por acá?-
 
Preguntó.
 
-Si ¿Puedo ayudarte en algo?-
 
-Tengo que llegar a la iglesia y no tengo idea como-
 
-Es re fácil, seguís todo por la rambla hasta la avenida General Flores y enseguida te vas a dar cuenta-
 
-Muchas gracias ¿Hace mucho que vivís acá? Me parece que sabés mucho-
 
Reí.
 
-Nací acá y sí, te puedo guiar a cualquier parte de la ciudad. Mi bicicleta y yo la conocemos de memoria-
 
-Woow, podrías ser mi guía turística-
 
-Imposible, acabo de llegar al camping y tengo todo desordenado, pero si querés mañana después de las seis podemos vernos-
 
-Me encantaría-
 
Justo cuando estábamos cruzando miradas en el mejor momento de la charla aparece el señor con un balde, trapo y productos de limpieza.
 
-Le agradezco mucho señor-
 
Agarré las cosas.
 
-Podés llamarme Cacho, todos por acá me dicen así-
 
-Soy Martina-
 
Estiré mi mano con una sonrisa para estrecharla con la de él.
 
-Y me voy, nos vemos-
 
Saludé a ambos y salí con el balde hacia mi cabaña nuevamente.
 
-¡Martina!-
 
Sentí mi nombre y voltee a ver.
 
-Rambla costanera, General Flores, es fácil-
 
Sonreí ya que pensé que se había olvidado.
 
-No, no es eso-
 
-¿Entonces?-
 
-Quería preguntarte si aceptas ir conmigo mañana a la iglesia. Es el casamiento de un amigo, hoy es el último ensayo-
 
Lo pensé, era raro que un chico me invitase a salir y ni siquiera sabía su nombre.
 
-Podría aceptar si primero me decís tu nombre-
 
-Enzo, soy de capital y ando paseando un poco por el país-
 
-¿Enserio? Yo me fuí de casa porque quiero hacer lo mismo-
 
-Te llevo a donde quieras-
 
-No te ofendas pero preferiría conocerte mejor-
 
-Entiendo ¿Nos vemos mañana? Es a las siete-
 
-No te prometo nada, si voy te busco-
 
-Está bien. Ojalá nos veamos denuevo-
 
Sonrió.
 
-Sí-
 
Mordí mi labio inferior demostrando cierta vergüenza que me provocaba estar frente a un chico tan directo como Enzo.
 
-Adiós-
 
Saludé y seguí mi rumbo, por supuesto con la cabeza puesta en el hombre que acababa de conocer.
 
Estaba dejando todo impecable, empecé por lo alto y terminé por el piso que quedó brillante al igual que cada mueble. Cerré las ventanas luego de que todo el polvo salió y admiré mi nuevo hogar.
 
-Soy independiente-
 
Sonreí hasta con un poco de emoción. Sentía que al fin comenzaba a vivir mi vida. Pese a eso iba a ser raro no dormir en casa.
Prendí la vieja televisión para sentirme un poco acompañada y decidí llamar a mamá.
 
-Martina al fin ¿Dónde estás?-
 
-Hola mamá, estoy bien, quería avisarte eso y que no voy a dormir a casa de hoy en más-
 
-Hija tu padre también te pide que vuelvas-
 
-Por favor, no dramaticen estoy bien, alquilé un lugarcito y estoy calentita bajo techo-
 
-Hasta tu hermana está preocupada, volvé-
 
-Mamá solo quería avisarte que estoy genial, los quiero mucho, adiós-
 
No quería ser así de grosera con mi mamá, pero apagué el celular y me metí a la ducha, pese al frío gracias a la limpieza había entrado en calor.
Bajo la ducha pensaba en mi futuro pero solo veía una nube blanca, nose que quiero para mi vida. Creo que viajar y vivir el presente me hará darme cuenta para que soy buena.
Solo demoré unos cinco minutos, me sequé mi largo pelo envolviéndolo en una toalla al igual que mi cuerpo. Comencé a vestirme sin apuro y pensé en que no había comido nada. No tenía secador, por lo que escurrí mi pelo lo más que pude y lo dejé suelto para que se secase.
 
Salí, cerré con llave y subí a mi bici solo con plata en el bolsillo en busca de algún lugar donde comer.
Pedalee hasta el Hipódromo donde hay un restaurante y que yo supiera era el lugar más cercano. Igual esto sería una excepción, no todos los días viviría a comida de restaurante, fideos, arroz y sopas sería lo más variado de mi menú.
Me puse a pensar en que mi imagen no era la mejor para ir a un lugar así, ví entrar a señoras de vestido y hombres de traje, mientras yo parecía una pordiosera con jeans y championes.
 
-¿La puedo ayudar en algo señorita?-
 
-Sí, quería comer algo-
 
-Ya le traigo-
 
Dijo dándose la vuelta pero lo frené.
 
-Espere señor, no vengo a pedir comida, vengo a pagar por cenar-
 
-Discúlpeme si la ofendí
 
Se sintió culpable, su voz y mirada lo dejaron en evidencia.
 
-No se preocupe, no debe ver gente como yo todos los días-
 
Sonreí para dejarle en claro que todo estaba bien.
 
-Lo siento pero no la puedo dejar pasar con ese atuendo-
 
Se lamentó.
 
-Pero yo estoy por relevar, podemos pasar por la cocina-
 
-¿Enserio?-
 
-Si claro. Augusto, mucho gusto-
 
Estiró su mano.
 
-Martina-
 
Sonreí respondiendo al saludo.
Rato después nos encontrábamos en la cocina del enorme Hipódromo.
Hasta la cocina era de lujo. Los pisos y azulejos brillaban, al igual que todas las hoyas y cubiertos.
 
-La verdad esta cocina no tiene nada que envidiarle el restaurante del hipódromo-
 
Dije mientras comía una pata de pollo, estaba tentada a agarrarla con la mano pero no quería que Augusto pensase que soy una salvaje. Eso hasta que él lo hizo.
 
-Si es verdad y podés comer como quieras sin que nadie te mirare raro-
 
-Exacto-
 
Sonreí y ahora sin miedo agarré la pata con la mano para terminar de comerla.
 
-¿Donde vivís?-
 
Le pregunté.
 
-Soy de acá, vivo cerca de la iglesia de San Benito ¿Vos?-
 
-En este momento estoy viviendo en el camping de acá-
 
-Woow que valiente ¿Y eso porqué? Si se puede saber-
 
-Por nada en especial, simplemente tenía hambre de independencia y me fuí de casa-
 
Estaba cenando con un extraño, era el segundo que cruzaba el día de hoy, pero me sentía tan bien que parecía que los conociera de toda la vida.
Terminamos de comer y ya se hacía tarde.
 
-Llevate esto-
 
Me dió más comida en una bandeja la cual acepté.
 
-Gracias te debo una-
 
-No hay de que-
 
Sonrió.
 
-¿Te llevo?-
 
-No gracias, vine en bici-
 
-Cierto, bueno te acompaño-
 
-Dale-
 
Salimos por la puerta de atrás hasta que nos frenó un señor con mala cara.
 
-¿Este quien es?-
 
Le pregunté por lo bajo.
 
-¿Usted quien es?-
 
Preguntó el hombre de traje y peinado con gomina hacia atrás.
 
-Soy...-
 
-Vino a buscar a trabajo-
 
Acotó enseguida a Augusto.
 
-Está bien, venga mañana después de la una-
 
No me dejó ni responder que ya se había ido.
 
-Es el jefe-
 
-Si lo noté ¿Pero porqué le dijiste eso?-
 
-Porque sino me echaba por entrar con alguien a la cocina-
 
-¿Pusiste en riesgo tu trabajo por una desconocida?-
 
Pregunté sorprendida.
 
-Una desconocida que me cayó muy bien-
 
-Vos también-
 
Lo saludé con un beso en la mejilla y monté mi bicicleta.
 
-Gracias por todo-
 
-¿Nos vemos mañana?-
 
Preguntó.
 
-Sí, después de la una-
 
Sonreí y comencé a pedalear rumbo al camping.
 
Por las noches se volvía más frío y el viento soplaba fuerte por la rambla.
Siempre a lo lejos se veía alguna luz de barcos o boyas que hacían reflejo en el agua volviéndolo un paisaje mágico.
Llegué a “casa” lavé mis manos, dientes y me acosté sobre el colchón.
Tapé mi cuerpo con ropa porque no había llevado sábanas. Entre pensamientos y reflexiones nose a que hora pero me quedé dormida.


La idea es buena así que vengo a probar suerte, este tipo de historias me encantan.
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Vie 18 Oct 2013, 6:41 pm

vicstyles escribió:
papeeee(babasss):
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


mi cap.:

Desde que tengo memoria, he visto incontable cantidad de amaneceres en Colonia, pero siempre me pregunté si en todos los lados serían iguales.
Mamá me dice que sí, ella sí ha ido a la ciudad, ha viajado a Argentina, pero yo siempre he estado acá. Amo donde vivo, pero amaría un día verme obligada a volver. Siempre soñé con conocer el mundo, siempre quise ser independiente y ver más allá de las simples cosas, y es día a día lo que intento. No hay muchos jóvenes en el pueblo, solo turistas y en verano. El invierno es un poco triste, tengo que pedalear kilómetros para llegar al liceo
y eso es de las cosas que más me gustan. Más de una vez he visto mochileros en las rutas y siempre soñé con serlo. Por eso, el deseo que pedí cuando soplé mis diecinueve velas fué salir de mi pueblo en busca de amaneceres.
El despertador sonó a las seis treinta a.m era sábado y no tenía porque estar puesto, pero lo estaba, si hay algo que me gusta es sentirlo y saber que puedo volver a dormir.
 
-Apagá esa porquería nena-
 
-Shh, seguí durmiendo Nikki-
 
Apagué el despertador y me levanté al baño, sentí un almohadón pegar en mi espalda pero lo ignoré, Nicole era así.
Estaba por volver a la cama cuando empezó a entrar luz por mi ventana. No lo dudé, me abrigué, calcé y salí de la casa en total silencio a ver el amanecer. La luz era cada vez más fuerte, mi película favorita desde chica es ‘’El rey león’’ comienza con un amanecer, para mí, una inteligente metáfora que indica el comienzo de algo nuevo. En un amanecer todo cambia, algo empieza y siempre hay oportunidades. El sol ya había salido, encandilaban sus fuertes rayos que hacían ver el pasto del jardín con un brillo único. Ya era suficiente, volví a la cama llena de paz y armonía.
 
-Señorita peace and love ¿Podrías dejar de despertarme a las seis de la mañana? Dormí pésimo por tu culpa-
 
Se sentó a la mesa junto a nosotros para desayunar.
 
-Sí claro, por eso roncabas cuando volví-
 
Reí probando mi café con leche.
 
-No te banco hoy, no me hables-
 
Cuando Nicole se levantaba así era insoportable, ignorarla sería lo mejor.
 
-Mar, hoy con tu papá vamos a salir ¿Venís?-
 
-Me encantaría, pero tengo mucho que estudiar y tengo ganas de caminar un rato sola-
 
-Está bien-
 
Se levantaron ambos de la mesa. Papá me dio un beso en la frente y mamá solo alborotó mi pelo.
 
-Dejen limpia la cocina-
 
-Sí má-
 
Respondimos al unísono y miré a Nikki.
 
-¿Qué?-
 
Preguntó de mala gana.
 
-Que no te soporto cuando te levantás así, pero no me vas a arruinar el día-
 
Respiré profundo y me levanté a lavar mi taza.
 
-Tendrías que haber nacido en los sesenta, me estresás-
 
Se levantó y se fue, dejando todas sus migas y su taza sobre la mesa, que fastidio me daba cuando hacía eso, como si fuese su esclava.
 
-No soy tu sirvienta nena-
 
No ganaba nada con quejarme, no iba a darme bolilla, opté por lavar y limpiar antes de buscar mi mochila y salir de la casa.
El frío me abrazó, pero el sol estaba radiante, a lo lejos divisé un carro tirado por caballos que venía muy rápido hacia mí.
 
-Buen día-
 
Saludé a Pepe, el veterano de la zona, abuelo, le decimos. Es un señor que sabe y conoce mucho acerca de todo, puede responderte una pregunta de la primera guerra mundial tanto como el último cd de Rihanna. Es querido por todos por acá, por supuesto incluyéndome.
 
-Buen día señorita ¿A dónde va tan temprano?-
 
-A caminar don Pepe, voy a buscar algún lugar donde haya solcito para leer y tal vez, si la inspiración llega, escribir algo-
 
-Me parece bien ¿Te arrimo a algún lado?-
 
-No no es necesario muchas gracias-
 
-Entonces adiós señorita, que tenga un buen día-
 
-Gracias igualmente-
 
Sonreí y lo ví irse con su carro y sus hermosos caballos. Yo soy la primera en defender a los animales, y me encanta don Pepe porque tiene a sus caballos en perfecto estado.
Empecé a caminar por la Avenida Artigas para llegar directo a la rambla costanera, por donde paso cada mañana para ir a trabajar. Se lo hermoso que es el paisaje pero nunca me cansaría de verlo.
De repente, sin saber el porqué, me puse a pensar que pasaría si yo me fuese de casa. Nose porque me lo cuestioné, pero viendo las hermosas costas de mi querida Colonia se me ocurrió que tal vez sería una buena idea conocer más de mi hermoso país.
Caminando, despacio me enamoré de la idea de poder salir de mi casa a conocer nuevos lugares ¿Porqué no? Soy grande, tengo trabajo, ahorros y ganas, muchas ganas de sentirme libre.
Ví una moto pasar con quien supuse era un hombre que llevaba un gran mochila y sobre de dormir. Indudablemente iba al camping por eso pensé
¿Porqué no empezar por algo cerca? Si podía sobrevivir sola en un camping, que se que lo haría ¿Porqué no? Podría ser el comienzo de un largo viaje por quien sabe donde.
 
-¿¡Qué!? Decime ¿En que estabas pensando Martina?-
 
-Mamá no es para tanto, soy mayor de edad, quiero ser independiente y vivir en un camping-
 
-Hija, eso es anormal, a los camping se va de paseo, te vas a agarrar una pulmonía ahora en invierno-
 
-Mamá te estoy avisando acerca de la desición que tomé, no es una pregunta-
 
Jamás le había gritado ni faltado el respeto a mamá por lo que no iba a empezar a hacerlo ahora, por eso me contuve de cualquier loco impulso y me encerré en mi cuarto-
 
-¿Qué hacés nena?-
 
Preguntó Nikki tirada desde la cama.
 
-Te voy a hacer feliz, me voy de casa-
 
Abrí mi sector del ropero para seleccionar la mejor ropa, lo más útil, necesario y abrigado.
 
-No sos graciosa, sabelo-
 
Rió irónica por lo que preferí ignorarla y seguir con lo mío. Eso hasta que mamá abrió la puerta sin previo aviso volviendo a querer frenarme.
 
-Martina no te podés ir de tu casa a un camping ¿Estás loca? Mirame cuando te hablo- 
 
Pidió al ver que la ignoraba.
 
-¿Entonces es enserio?-
 
Preguntó Nikki quedando sentada en la cama con cara de preocupación. Al parecer hasta me tiene cariño.
 
-Claro que es enserio, solo que mamá no quiere creerlo-
 
Crucé frente a ella hacia el baño en busca de mi cepillo de dientes y peine.
 
-Es una locura Martu-
 
Acotó mi hermana.
 
-Lo sé-
 
Dije con tranquilidad y terminé de guardar cosas por lo que cerré la valija y miré a Nicole.
 
-Pero como nunca salí a hacer locuras con mi familia voy a empezar a hacerlas sola-
 
Nicole se quedó callada al ver la cara de enojo de mamá.
 
-¿Es un reclamo?-
 
Preguntó mi madre.
 
-No, para nada, estoy diciendo lo que siento y pienso-
 
Salí del cuarto con la valija.
 
-Martina vos cruzás esa puerta y no volves a entrar ¿Escuchaste?-
 
-Que conste que vos lo dijiste-
 
Me encogí de hombros y salí al frente para subir a mi bicicleta.
 
-Martina no estoy jugando-
 
El tono de voz de mamá iba en aumento.
 
-Yo tampoco má, cuando llegue te hago saber-
 
Empecé a pedalear dejando mi casa atrás y a mi familia anonadada.
Pensaba una despedida diferente, pero no me dejó opción de que fuera así.
Por eso, dejé caer una lágrima por mi mejilla, pero ya no iba a dar marcha atrás solo pedalearía hacia adelante, en busca de mi vida.
La gente dentro del camping era contada con los dedos de una mano. Tal como dijo mamá, es anormal venir a un camping en invierno, no para mí.
Entré a la recepción siendo atendida por un señor mayor.
 
-¿En que puedo ayudarla señorita?-
 
-¿Tiene cabañas disponibles?-
 
-Sí ¿Con cuantas camas?-
 
-Solo una-
 
¿Es para usted?-
 
-Si-
 
-Que jovencita-
 
Exclamó mientras bajo el mostrador buscaba la llave.
 
-No hay mucha gente ¿No?-
 
-Alojado no hay nadie, vienen en carpas a pasar el día ¿Que la trae sola por acá? Si se puede saber, claro-
 
Me entregó la llave, la cabaña número siete, mi favorito.
 
-Vengo en busca de mi independencia- 
 
Sonreí.
Todavía me sentía un poco mal por como me fuí de casa, mis ojos vidriosos lo dejaban en evidencia.
 
-¿Puedo hacer algo por usted?-
 
-Con cobrarme es suficiente-
 
Pedí sin perder mi amabilidad.
 
-Por supuesto ¿Cuántos días?-
 
-Anóteme una semana por ahora-
 
Me dijo el costo entregué el dinero y me despedí.
 
-Muchas gracias, hasta luego-
 
-Adiós señorita, estamos a sus ordenes-
 
-Gracias-
 
Dije ya desde afuera y con mi llave en mano subí a la bicicleta en busca de la cabaña siete.
Para mi suerte se encontraba cerca del río, era un lugar alejado y tranquilo solo para mí.
Por fuera parecía una casita de muñecas. Era un quincho con paredes blancas, la puerta y marco de las ventanas en madera oscura. También tenía un pequeño sendero de piedra rodeado por pasto descuidado y quemado por el frío.
Por dentro era más pequeña todavía, al entrar a los lados había dos puertas.
Un el mini baño, con solo inodoro y pileta más las canillas del duchero sin cortina, ni mampara ni nada.
En frente, una cocina y heladera pequeña con un mueble colgante como lacena. Luego, era todo habitación, cama de una plaza contra la pared una mesa con dos sillas y un mantel lleno de polvo al igual que el ropero que era bastante espacioso. Una lámpara en la mesita de luz y a los pies de la cama una televisión radio de esas antiquísimas. Lo primero que hice fue abrir las ventanas. No había pensado en la tierra que podría haber, por lo que no llevé nada para limpiar, no había opción más que pedirle al conserje algo para higienizar mi nuevo hogar.
La valija quedó sobre la cama y decidí esta vez caminar para conocer bien el camino.
Abrí la puerta y sonaron las campanitas que advertían la presencia de alguien.
 
-Señorita ¿En que la puedo ayudar?-
 
Era el mismo señor que hace un rato, amable como la primera vez.
 
-Quería pedirle si no podría prestarme algún producto de limpieza y un trapo. Yo mañana trabajo y voy a comprar todo lo necesario. Pero hoy vine sin nada-
 
-Pero por supuesto, discúlpeme que no le ofrecí-
 
-No hay problema-
 
Sonreí y el señor se perdió tras la cortina de tela. Sentí las campanas nuevamente y voltee a ver.
 
-Buenas tardes-
 
-Buenas-
 
Respondió el muchacho, llevaba una chaqueta de cuero, pantalones con flecos a los lados y un casco en mano. Ojos verdes, pelo castaño y una sonrisa blanca y perfecta.
 
-¿Sos de por acá?-
 
Preguntó.
 
-Si ¿Puedo ayudarte en algo?-
 
-Tengo que llegar a la iglesia y no tengo idea como-
 
-Es re fácil, seguís todo por la rambla hasta la avenida General Flores y enseguida te vas a dar cuenta-
 
-Muchas gracias ¿Hace mucho que vivís acá? Me parece que sabés mucho-
 
Reí.
 
-Nací acá y sí, te puedo guiar a cualquier parte de la ciudad. Mi bicicleta y yo la conocemos de memoria-
 
-Woow, podrías ser mi guía turística-
 
-Imposible, acabo de llegar al camping y tengo todo desordenado, pero si querés mañana después de las seis podemos vernos-
 
-Me encantaría-
 
Justo cuando estábamos cruzando miradas en el mejor momento de la charla aparece el señor con un balde, trapo y productos de limpieza.
 
-Le agradezco mucho señor-
 
Agarré las cosas.
 
-Podés llamarme Cacho, todos por acá me dicen así-
 
-Soy Martina-
 
Estiré mi mano con una sonrisa para estrecharla con la de él.
 
-Y me voy, nos vemos-
 
Saludé a ambos y salí con el balde hacia mi cabaña nuevamente.
 
-¡Martina!-
 
Sentí mi nombre y voltee a ver.
 
-Rambla costanera, General Flores, es fácil-
 
Sonreí ya que pensé que se había olvidado.
 
-No, no es eso-
 
-¿Entonces?-
 
-Quería preguntarte si aceptas ir conmigo mañana a la iglesia. Es el casamiento de un amigo, hoy es el último ensayo-
 
Lo pensé, era raro que un chico me invitase a salir y ni siquiera sabía su nombre.
 
-Podría aceptar si primero me decís tu nombre-
 
-Enzo, soy de capital y ando paseando un poco por el país-
 
-¿Enserio? Yo me fuí de casa porque quiero hacer lo mismo-
 
-Te llevo a donde quieras-
 
-No te ofendas pero preferiría conocerte mejor-
 
-Entiendo ¿Nos vemos mañana? Es a las siete-
 
-No te prometo nada, si voy te busco-
 
-Está bien. Ojalá nos veamos denuevo-
 
Sonrió.
 
-Sí-
 
Mordí mi labio inferior demostrando cierta vergüenza que me provocaba estar frente a un chico tan directo como Enzo.
 
-Adiós-
 
Saludé y seguí mi rumbo, por supuesto con la cabeza puesta en el hombre que acababa de conocer.
 
Estaba dejando todo impecable, empecé por lo alto y terminé por el piso que quedó brillante al igual que cada mueble. Cerré las ventanas luego de que todo el polvo salió y admiré mi nuevo hogar.
 
-Soy independiente-
 
Sonreí hasta con un poco de emoción. Sentía que al fin comenzaba a vivir mi vida. Pese a eso iba a ser raro no dormir en casa.
Prendí la vieja televisión para sentirme un poco acompañada y decidí llamar a mamá.
 
-Martina al fin ¿Dónde estás?-
 
-Hola mamá, estoy bien, quería avisarte eso y que no voy a dormir a casa de hoy en más-
 
-Hija tu padre también te pide que vuelvas-
 
-Por favor, no dramaticen estoy bien, alquilé un lugarcito y estoy calentita bajo techo-
 
-Hasta tu hermana está preocupada, volvé-
 
-Mamá solo quería avisarte que estoy genial, los quiero mucho, adiós-
 
No quería ser así de grosera con mi mamá, pero apagué el celular y me metí a la ducha, pese al frío gracias a la limpieza había entrado en calor.
Bajo la ducha pensaba en mi futuro pero solo veía una nube blanca, nose que quiero para mi vida. Creo que viajar y vivir el presente me hará darme cuenta para que soy buena.
Solo demoré unos cinco minutos, me sequé mi largo pelo envolviéndolo en una toalla al igual que mi cuerpo. Comencé a vestirme sin apuro y pensé en que no había comido nada. No tenía secador, por lo que escurrí mi pelo lo más que pude y lo dejé suelto para que se secase.
 
Salí, cerré con llave y subí a mi bici solo con plata en el bolsillo en busca de algún lugar donde comer.
Pedalee hasta el Hipódromo donde hay un restaurante y que yo supiera era el lugar más cercano. Igual esto sería una excepción, no todos los días viviría a comida de restaurante, fideos, arroz y sopas sería lo más variado de mi menú.
Me puse a pensar en que mi imagen no era la mejor para ir a un lugar así, ví entrar a señoras de vestido y hombres de traje, mientras yo parecía una pordiosera con jeans y championes.
 
-¿La puedo ayudar en algo señorita?-
 
-Sí, quería comer algo-
 
-Ya le traigo-
 
Dijo dándose la vuelta pero lo frené.
 
-Espere señor, no vengo a pedir comida, vengo a pagar por cenar-
 
-Discúlpeme si la ofendí
 
Se sintió culpable, su voz y mirada lo dejaron en evidencia.
 
-No se preocupe, no debe ver gente como yo todos los días-
 
Sonreí para dejarle en claro que todo estaba bien.
 
-Lo siento pero no la puedo dejar pasar con ese atuendo-
 
Se lamentó.
 
-Pero yo estoy por relevar, podemos pasar por la cocina-
 
-¿Enserio?-
 
-Si claro. Augusto, mucho gusto-
 
Estiró su mano.
 
-Martina-
 
Sonreí respondiendo al saludo.
Rato después nos encontrábamos en la cocina del enorme Hipódromo.
Hasta la cocina era de lujo. Los pisos y azulejos brillaban, al igual que todas las hoyas y cubiertos.
 
-La verdad esta cocina no tiene nada que envidiarle el restaurante del hipódromo-
 
Dije mientras comía una pata de pollo, estaba tentada a agarrarla con la mano pero no quería que Augusto pensase que soy una salvaje. Eso hasta que él lo hizo.
 
-Si es verdad y podés comer como quieras sin que nadie te mirare raro-
 
-Exacto-
 
Sonreí y ahora sin miedo agarré la pata con la mano para terminar de comerla.
 
-¿Donde vivís?-
 
Le pregunté.
 
-Soy de acá, vivo cerca de la iglesia de San Benito ¿Vos?-
 
-En este momento estoy viviendo en el camping de acá-
 
-Woow que valiente ¿Y eso porqué? Si se puede saber-
 
-Por nada en especial, simplemente tenía hambre de independencia y me fuí de casa-
 
Estaba cenando con un extraño, era el segundo que cruzaba el día de hoy, pero me sentía tan bien que parecía que los conociera de toda la vida.
Terminamos de comer y ya se hacía tarde.
 
-Llevate esto-
 
Me dió más comida en una bandeja la cual acepté.
 
-Gracias te debo una-
 
-No hay de que-
 
Sonrió.
 
-¿Te llevo?-
 
-No gracias, vine en bici-
 
-Cierto, bueno te acompaño-
 
-Dale-
 
Salimos por la puerta de atrás hasta que nos frenó un señor con mala cara.
 
-¿Este quien es?-
 
Le pregunté por lo bajo.
 
-¿Usted quien es?-
 
Preguntó el hombre de traje y peinado con gomina hacia atrás.
 
-Soy...-
 
-Vino a buscar a trabajo-
 
Acotó enseguida a Augusto.
 
-Está bien, venga mañana después de la una-
 
No me dejó ni responder que ya se había ido.
 
-Es el jefe-
 
-Si lo noté ¿Pero porqué le dijiste eso?-
 
-Porque sino me echaba por entrar con alguien a la cocina-
 
-¿Pusiste en riesgo tu trabajo por una desconocida?-
 
Pregunté sorprendida.
 
-Una desconocida que me cayó muy bien-
 
-Vos también-
 
Lo saludé con un beso en la mejilla y monté mi bicicleta.
 
-Gracias por todo-
 
-¿Nos vemos mañana?-
 
Preguntó.
 
-Sí, después de la una-
 
Sonreí y comencé a pedalear rumbo al camping.
 
Por las noches se volvía más frío y el viento soplaba fuerte por la rambla.
Siempre a lo lejos se veía alguna luz de barcos o boyas que hacían reflejo en el agua volviéndolo un paisaje mágico.
Llegué a “casa” lavé mis manos, dientes y me acosté sobre el colchón.
Tapé mi cuerpo con ropa porque no había llevado sábanas. Entre pensamientos y reflexiones nose a que hora pero me quedé dormida.


La idea es buena así que vengo a probar suerte, este tipo de historias me encantan.
Winter Park {Acepted}

Yo se que Jared está violable, eh!! buano, he amado tu capetuloh ... a ti igual haha okya .. es simplemente perfecto. ashi que solo resta esperar Vic.. well
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Vie 18 Oct 2013, 7:01 pm

Es TAN mala la trama?
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Vie 18 Oct 2013, 7:26 pm

me deprimo.
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Vie 18 Oct 2013, 8:21 pm

un Up .. para dormirme
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Sáb 19 Oct 2013, 7:23 am

Anny,luego te acepto esposa... hehe
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Sáb 19 Oct 2013, 8:26 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:wiiiii aqui estoy yo jajjajjaj

 
Cap Miss Jackson NC:
La noche se tornaba nebulosa, el ambiente era muy helado, era hostil, en eso era  lo que se estaba convirtiendo Nueva York, en la actualidad la cuidad donde los criminales podían hacer lo que ellos querían, pero siempre había alguien que los estaba vigilando, ella siempre ha tenido un ojo puesto en cada uno de los criminales de esta ciudad, su nombre es Amelia Jackson o mejor conocida como Miss Jackson.
  Amelia se encontraba en ese momento en la mansión Jackson, ella estaba pensando en su pasado, pensaba en sus inicios. Su padre la había entrenado para que ella fuera una de las mafiosas más temidas de todo EE.UU, pero eso no significaba que él la amara. Siempre para el padre de Amelia su hermano mayor llamado Octavio  era el favorito, era el que siempre hacía todo bien, el que siempre era el orgullo de su padre, mientras que Amelia no, ella era la que siempre era repudiada por aquel hombre el cual tenía solo en nombre de padre.
 Ella miró hacia los lados, en ese momento estaba en su despacho, frente a ella  estaba su laptop en la cual se encontraban los registros de todas las personas que le debían dinero, las cuales todavía no le habían pagado aún, las personas que no le pagaban a tiempo eran siempre su dolor de cabeza, por lo que siempre tenía que mandar a pedirles el dinero, bueno pedirles era un término decente  y ambiguo, porque en realidad lo que hacía era mandar a una de sus bellas discípulas para que hicieran el trabajo sucio.  
 Sus bellas discípulas, así era como Amelia Jackson llamaba a las chicas que había rescatado de distintas maneras bajo distintas. Luna, Charlotte, Karen, Paula  y Emily eran para ella  un  apoyo incondicional, Amelia antes de de salvarlas se sentía muy sola, solo tenía a su mejor amigo Clark el cual siempre la ayudó en todo, ella sabía que Clark estaba enamorado de ella, por eso ella se aprovechaba de eso. Al mirar la lista se dio cuenta de que eran muchas personas las cuales le debían dinero, pero eso era lo de menos, ella siempre le pedía a sus chicas que hicieran el trabajo sucio por ella.
  Amelia miraba la ventana de su despacho, quería hacer algo grande, lo pensó hasta que por fin tuvo una idea. Quería hacer algo grande, algo que nadie se hubiera atrevido a hacer, le pediría a sus chicas que robaran el banco central de Nueva York. La misión ella la juzgaba pequeña, por lo que pensó que con solo dos de sus chicas podían realizar el trabajo de campo por lo que pensó en Charlotte y Paula, Luna sería la conductora del automóvil con el cual escaparían, Karen  vigilaría a la policía por ende les avisaría  a Charlotte y a Paula si la policía viene en camino y Emily se haría cargo de conducir el segundo automóvil con el cual las  chicas escapearían porque en medio del camino ellas cambiarían  auto para que Luna despiste a la policía por ende para llevarlos a un camino en círculos.
  Ese plan era genial, el dinero se repartiría en partes iguales porque a ella lo que le gusta es ser justa, especialmente con los que hacen bien su trabajo. El reparto seria entre ella, Luna, Charlotte, Paula, Karen, Emily y Clark el cual les proporciona las armas. Amelia pensaba en eso cuando de repente tocan la puerta de su oficina.
- ¡Adelante! – Dijo con una voz tenue.
  Pensó que era algunas de las chicas, las cueles siempre están haciendo sus encargos, pero cuando se abrió la puerta se llevó una sorpresa al ver a Clark Wellington, su mejor amigo y armamentista.
- Clark – Lo miró confundida - ¿Qué es lo que estás haciendo aquí?
   Clark simplemente la miró enfebrecida mente, rápidamente se acercó hasta el escritorio de Amelia y cuando estuvo frente a ella simplemente la besó. Amelia al principio estaba sorprendida, ellos dos desde hace mucho tiempo que eran amantes, pero era ella la que siempre tomaba la iniciativa de las cosas. Ambos se besaban son pasión, desenfreno y locura, Amelia tomó a Clark por los hombros, lo empujó de tal manera que él quedó sentado en el escritorio, ella con sus manos comenzó a acariciarle los muslos y a enterrarle las uñas en él.
- Al parecer me extrañaste – Comentó ella a penas dejando de besarlo.
- Sí bebé  - Respondió Clark muy excitado -  Lo único que quiero es tener mi polla al interior tuyo.
  Sin más miramientos ni tramites, Clark tomó a Amelia entre sus brazos, por ende cambiaron posiciones quedando ella encima del escritorio. Sin ninguna ceremonia Clark le abrió las piernas bruscamente.
- Al parecer hoy lo quieres rudo – Amelia le sonrió – Con esto estamos de acuerdo.
  Clark le sacó las bragas, se bajó los pantalones, los bóxers y la penetró. Amelia al sentir como Clark la llenaba, ella colocó sus brazos alrededor de los hombros de él y le enterró las uñas en la espalda, al sentir esto Clark prácticamente gritó. Ambos comenzaron un frenesí de pasión, locura y sobre todo de desenfreno, sus gemidos se escuchaban por toda la casa, por lo menos en ese momento no había nadie en ella, todas las chicas estaban en dios sabe dónde. Clark penetraba a Amelia fuertemente, pero ella le pedía que lo hiciera aún más fuerte, la mujer era insaciable, pero el hombre no se quedaba atrás. Estuvieron así unos cuantos minutos más hasta que por fin, al mismo tiempo ambos tuvieron un increíble y placentero orgasmo.
- ¡OMG! – Exclamó Amelia satisfecha – Siempre sabes lo que necesito Clark.
  Él la miró como un lobo hambriento.
- Tú siempre eres lo que necesito, Amelia – Le respondió sonriéndole.
  Ambos comenzaron a vestirse, Clark le dio un último beso a Amelia, pero de repente se escuchó un ruido, el cual provenía de las afueras del despacho. Amelia rápidamente fue hacia la puerta y la abrió, se llevó la sorpresa al ver a Paula, la cual la miraba impresionada.
- Paula – Amelia la miró seriamente - ¿Qué es lo que haces aquí? Denante dije que te quería ver mañana.
 - Vengo a entregarte esto – Ella le mostró un fajo de dinero – Es el encargo que me habías pedido, Miss Jackson.
  Paula miraba a Amelia entre sorprendida y confundida, pero Amelia la miraba  enojada.
- ¡CLARK! – Miss Jackson gritó hacia el interior de su oficina – Vete, necesito estar a solas con Paula.
 Clark rápidamente tomó todas y cada una de sus  cosas y salió de la oficina sin mirar a Amelia ni mucho menos a Paula. Amelia le señaló a Paula que entrara para la oficina, ella entró y Miss Jackson cerró fuertemente la puerta.
- ¿Qué es exactamente lo que viste? – Miss Jackson le preguntó muy molesta.
 Paula la miró fijamente.
- Si te refieres a que te estabas follando a nuestro armamentista, ¿Esto contesta tu pregunta? – Contestó Paula riéndose – Miss Jackson, yo creí que usted tenía mejores gustos, no sabía que le gustaba tirarse a su mejor amigo en su propia oficina.
  Miss Amelia Jackson miró fijamente a su pupilo, de entre todas Paula era como una hija para ella, por lo que le sorprendió muchos que le hablara de esa manera.
- A ti Paula – Comenzó Amelia – No te interesa lo que yo haga con mi vida, mucho menos te interesa mi vida amorosa, tú trabajas para mí y eso es lo único que debe de interesarte, ¿A caso no recuerdas como te encontré?
  Paula la miró desafiante, se acordaba muy bien en que situación la había encontrado Miss Jackson.
- A mi no me interesa lo que hagas con tu vida – Dijo Paula encarando a Amelia – Yo solamente vine a traerte esto – Depositó el dinero encima del escritorio – Es lo que recaudé del último hombre de mi lista.
- Quédate con el dinero – Dijo Miss Jackson tendiéndole el dinero  – Ese es tu pago por permanecer con la boca cerrada en cuanto a lo que viste hoy.
 Paula la miró enojada.
- ¡YO NO NECESITO DINERO PARA MANTENER LA BOCA CERRADA! – Le gritó a Miss Jackson.
- Paula  – Amelia se levantó de su asiento, fue hasta el lugar en el cual estaba Paula y la miró amenazante  – Toma el dinero, no digas nada de lo que viste o te aseguro que lo pasarás muy mal, sabes perfectamente que nunca, en tu perra vida, me tienes que amenazar ni mucho menos desafiarme, estamos  claro.
  Paula la miró fastidiada.
- ¡TE PREGUNTE SI ESTABAMOS CLARO, MALDITA SEA! – Amelia la tomó por el cuello y la estampó contra la pared - ¡ODIO CUANDO LA GENTE NO ME CONTESTA!
  Paula apenas podía respirar, ella sabía perfectamente que no podía desafiar a Miss Jackson, pero aún así lo hizo.
- Está todo claro – Le contestó Paula de algún modo.
    Miss Jackson la soltó, Paula cayó al suelo tosiendo de vez en cuando, ambas se miraban con mucho odio, si no fuera porque Paula la respeta, lo más probable es que Amelia a esta hora habría estado muerta.
- Que esto no se vuelva a repetir Paula – Dijo Miss Jackson – Para la próxima te aseguro que no saldrás con vida.
   Dicho esto Miss Jackson caminó en dirección a la puerta de su oficina, pero antes…
- Recuerda que mañana tienes que estar temprano,  Paula – Dijo mirando a la aludida seriamente – No llegues  tarde, odio cuando las personas llegan tarde, dale ese mismo mensaje a Charlotte.
  Dicho esto se retiró de su oficina, ella era Amelia Jackson, más conocida  por todo el mundo tanto delictual,  como no delictual  como Miss Jackson y a ella nadie, absolutamente nadie la desafía y el que trate de desafiarla hay que tener por seguro una cosa, Miss Jackson lo hará sufrir.
                           
                                                               […]

    Miss Jackson caminaba en círculos en el hall de su mansión, era el día en el cual les tenía que decir a Paula y a Charlotte su plan, primero tenía que decírselos a ellas y después a Luna, Karen y a Emily. Sólo había un pequeño problema, Paula y Charlotte estaban atrasadas y como le había dicho el día anterior a Paula, Amelia Jackson odia que las personas lleguen tarde, en especial cuando es muy importante lo que tiene que decirles.
 De la nada, se abre la puerta de la mansión y aparecen tanto Paula como Charlotte.
- ¿USTEDES EN QUE LUGAR ESTABAN? – Les gritó a ambas muy enojada.
  Ambas la miraron cohibidas.
- Te dije que se iba a enojar – Le masculló Charlotte a Paula – Tú tuviste la idea de ir a comprar un café.
- ¿Por un café? – Preguntó indignada Miss Jackson - ¿Llegan tarde por un puto café?
- No era sólo un café Miss Jackson – Dijo Paula tendiéndole un café – Si no me equivoco este es su favorito, un mocca con leche.
  Amelia lo recibió y tomó un sorbo.
- Me conocen bien chicas – Les sonrió a ambas – Sólo por esta vez las perdono, ahora acompáñenme a mi despacho, tengo un gran plan, el cual les aseguro que les fascinará mucho.
  Charlotte y Paula se miraron, Miss Jackson tenía un plan y cuando ella tenía un plan, ese plan realmente era muy bueno.
Continuará


imagen que no se ve bien!!!:
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Sabes que escribes PERFECTO ignora a los que dicen que NO,, BUa.. maldeetos... buano.estás participando.. ya tu sa eh! lel suerte!!
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

Mensaje por Pennywise. el Miér 23 Oct 2013, 2:24 pm

ejem*
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Re: Winter Park {Audiciones Abiertas|Nc}

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