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Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por Invitado el Mar 15 Oct 2013, 5:58 pm

¡Gen!
sí, ponte al tanto.
Invitado



Invitado

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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por Invitado el Mar 15 Oct 2013, 6:02 pm

Miry escribió:
OMG:

Connú. escribió:
gen y miry rlz. i love this.

aquí:



me encantó la idea, muchas veces había querido participar en una nc con una trama de poderes sobrenaturales: los amo. Es que no sé son tan... diferentes (? además que aquí está Gen y ella es amiga de mi novia y eso XD solo quería decirlo, yo solo quería ser popular.
por si acaso, mi nombre es Constanza but me dicen Connie y no recuerdo haber hablado con Miry, en caso de que no: ¡Hola!

Spoiler:

Katie observó nuevamente su mano. En ella tenía cuatro euros con cinco centavos. El vuelto estaba correcto. Le sonrió dulcemente a la vendedora, esperando una sonrisa devuelta, pero solo consigió una mirada de desprecio por parte de esa chica. Tomó la bolsa y salió de la panadería para irse a casa y poder descansar. Pasó por la plaza central de la calle en la que vivía. Vió que miles de familias y niños estaban en ella, ignorando totalmente el frío y la nieve que caía.

Si su infancia hubieses sido linda, al menos estaría recordando algo parecido en ese mismo momento. Pero no. Katie sintió rabia al recordar solo enojos y peleas con su madre por cosas que solo Jenna, su madre, entendía. Suspiró y caminó lo que quedaba para llegar a su casa. Definitivamente, no era su día.

La casa Horan, tanto por dentro como por fuera, reflejaba, dentro de todo, alegría. Colores blanco y chocolate adornaban la entrada. Con muchas flores plantadas por Summer y muchos faroles que entre Katie y Tessa pusieron, ya que cuando comenzaron a decorarla, no sabían hacer nada más. Niall por otro lado pintó el garage y Angie solo se dedicaba a mirar como sus hermanos trabajan de una rara manera. Katie observó un par de juguetes en la entrada, se veían muy familiares y combinaban bastante con todo el lugar.

Sacudió sus botas al entrar a casa, al igual que su paraguas, para no llenar de nieve la entrada. El calor imediatamente llegó a su rostro y manos, pero el frío no tenía ganas de irse. Mientras se quitaba el abrigo y guantes, escuchó un par de voces en la sala. Dejó la bolsita de pan encima de un mueble y caminó hacia la sala, descalza y aún con la bufanda alrededor de su cuello. Summer se escuchaba nerviosa, y varias voces masculinas hacían eco. Abrió un poco la cortina que separaba el pasillo de la sala, y se encontró con la peor escena que sus ojos podrían haber visto desde el día tan doloroso apenas salió de la secundaria.

Los chicos. Sus ex amigos, estaban en los sillones, sonriendo como si nada y su hermana nerviosa sentada, separada de todos. Mirando profunda y asustadamente el pasillo del baño.

— ¡Gato! - Gritó una voz de pito. Katie intentó sonreír, pero el hecho de que Louis aún la llamara como cuando tenía dieciocho años le parecía... raro.

— ¡Lou! - Fingió entusiasmo. Miró a Summer mientras movía su cabeza, señalando a Louis. Summer solo se encogió de hombros y se sentó de vuelta, mirando con miedo el pasillo que dirigía al baño.

— Perdón por venir así, pero teníamos entendido que Niall llegaba más temprano. Aunque ustedes, o por lo menos mi Gato, tiene que ver en esto - Digo Louis sonriendo.

Katie no le prestó atención. Summer parecía muy preocupada, mirando atentamente el pasillo al baño. Katie también lo miró. Estaba vacío. ¿qué le preocupaba a la rubia?. Volvió a mirar a su hermana y comenzaron a hacerse esas raras señas, Summer se encogía de hombros y Katie solo movía su cabeza, señalando al resto de "la pandilla". Katie miró nuevamente al pasillo del baño, pero esta vez no estaba igual que antes. En la pared estaba apoyada un lindo chico de ojos verdes y cabello rizado. Alto, aparentemente musculoso y con el ceño fruncido. Era Harry.

— ¿No es así, Gato? - Preguntó Louis. Katie, sin despegar la mirada de los ojos del ojiverde, comenzó a titubear. No había escuchado palabra de parte de su amigo.

— Si - Solo atinó a decir. Se asustó al pensar a que pudo haber dicho que si, y solo entonces quitó su vista de la mirada enojada de Harry.

Ambas estaban muy nerviosas. Por un lado, Summer, quien temía por Katie y Harry. Había encerrado al segundo en el baño, con la excusa de que esa puerta siempre estaba mala, pero Harry logró salir. Por el otro, Katie, se sentía serena, pero aun asustada por lo que podía pasar con todos si es que ella perdía el control.

Katie se quedó callada por unos minutos. Summer igual. Solo se escuchaban las respiraciones de todos. La puerta de la entrada se abrió y por ella entraron Niall, Tessa y Angie. Niall los miró a todos, deteniéndose en Katie, luego corrieron a Harry y finalmente le indicó con la cabeza a Katie que subiera su habitación. La rubia-castaña no tardó en obedecer, subió corriendo las escaleras, temía por los chicos, así que cerró una de las puertas asimilando un portazo y luego se acercó a las escaleras en puntillas.

— Entiendo que hayas venido tú - escuchó crugir los dientes de Niall — Entiendo que haya venido Zayn y Liam. ¡Pero no entiendo porque mierda este hijo de puta tiene las pelotas de presentarse en mi casa!

Summer y Tessa corrieron a las escaleras con Angie. Vieron a Katie y Summer negó con su cabeza. Por otro lado, Tessa se quedó con su hermana escuchando cuál sería el mejor momento para detener a Niall.

— Te recuerdo, Niall, somos amigos - Desde la escalera, podía verse con claridad la escena. Niall estaba de espaldas, por ende, solo Harry y los chicos podían darse cuenta de la presencia de las mellizas.

Harry miró hacia arriba, directamente a los ojos de Katie y esta sintió unas ganas enormes de... nada. No tenía claro que quería hacerle. Si quería tirársele a golpear o llenarlo de besos.

— No somos amigos, Harry - Dijo Niall enojado — O por lo menos, dejaste de serlo primero, el día que le rompiste el corazón a mi hermana y segundo, el día que me robaste a mi novia. ¡Espera, fueron el mismo día! - terminó con ironía.

Harry miró de nuevo a Katie. Ella parecía neutra. Como si ya nada le importara y en cuestión, así era como la castaña quería verse.

— ¡De acuerdo! - gritó Katie — Estamos claros que nadie ha superado lo de ese día. ¿Me equivoco? ¡Pues háganlo! Niall, si tanto te molesta la presencia de Harry, entonces patéale el trasero y que salga de aquí. Pero no permitiré que se equivoquen frente a ese tema. Hace bastante tiempo ya superé esa estupidez. Ahora largo de aquí. Si quieren hablar cosas de la pandilla, que sea en otro lugar.

Se giró impresionada y entró a su cuarto con Tessa pisándole los talones. Harry, por otro lado, se sentía igual a Katie, impresionado. La chica que conocía, parecía haberse esfumado. Definitivamente Katie ya no era la misma de antes.

Aceptada

¡Connú, hola!
Sí, no hemos hablado, pero es buen momento para conocernos. (?). okno.
Estás más que aceptada. :AA:Me encantó. ¡suerte!
jajajja gracias de verdad me encantó la idea.

Fantasy. escribió:Ay, me pondré al tanto ahora ¡Connú! que lindo que participes, no me lo esperaba (': Eso... so XDD
jaja ¿por qué no te lo esperabas?(?
Invitado



Invitado

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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por Oblivion. el Mar 15 Oct 2013, 6:08 pm

¡Listo! Eh aquí mi "ficha" x3

Representante:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Niall Horan | Hayley Williams.

escrito:

El día era soleado, los pájaros volaban y tarareaban una alegría melodía. Pero en cambio, ese día fue perfecto para su entierro, era el día de su cumpleaños número diecinueve al igual como su aniversario de tres gloriosos años junto aquel chico de cabello castaño, rizado y de ojos verdosos. ¿Coincidencia? Tal vez, nadie lo sabe.
 
Muchos sentimientos encontrados, los rostros que se podían visualizar expresaban una pequeña sonrisa en sus rostros, lágrimas o seriedad absoluta. En especial había un rostro que combinaba todas aquellas características a la perfección, no se sabía si estaba feliz o decaído, era una confusión total hacia los demás. 
 
Su porte expresaba elegancia y sutileza ya que sus brazos hacían colocados detrás de él, en su espalda con sus manos entrelazadas, vestía completamente de pies a cabeza de un color gris, era el único de ese color. Su vista estaba fija en aquel sarcófago color rojo chillante que se encontraba a un lado del taburete con un marco tamaño grande que contenía la última foto que le fue tomada a Molly Devonne Payne Smith. 
 
Observaba todo sigilosamente, excluido de todos. Desde que puso pie en aquel salón silencioso no se ha atrevido a ver la imagen de su hermana recostada en aquella caja en la cual permanecerá hasta la eternidad. Sufre en silencio, su compañera de toda la vida le había sido arrebatada de sus brazos -literalmente- cuando el más necesitaba de ella.
 
Su mente procesaba cada una de las cosas ocurridas en los últimos dos meses, todo parecía irreal e ilógico, nada coincidía. Su vista fue vagando en cada uno de los rincones de aquel frio lugar, sin embargo, todos estaba presentes, familiares y amigos cercanos, todos, excepto el. Harold Edward Styles Cox. 
 
Sus ojos estaban cerrados momentáneamente respirando una, dos y tres veces profundamente. La brisa del aire acondicionado caía directamente en su rostro, tomo el pedestal del micrófono entre sus manos colocándolas a su gusto o como mejor cómodo se sintiera. 
 
Las luces se apagaron y el reflector solo lo iluminaba a él, a nadie más. El compas de la música comenzó a invadir en sus oídos a la vez que abría sus ojos lentamente, sus pupilas estaban vacías, sin ese brillo que tanto le caracterizaba, dilatas y rojizos. Una imagen bastante desaliñada por su parte, pero nada de eso le importaba, lo único que anhelaba era sacar a flote todos sus sentimientos, por el, por ella…
 
En su mente automáticamente todos los espectadores desaparecieron dejándolo solo junto con su dolor, a como avanzaba la canción su voz era más brusca, ronca y sentimental. Lo necesitaba, la necesitaba. Al finalizar las últimas estrofas de la canción, miro una vez más hacia el frente y sus ojos completamente confundidos… la miraron. Lucia neutral, en paz y completamente hermosa. Como la recordaba.
 
Una sonrisa muy poco visible se reflejo en su áspero rostro pero que al instante fue borrada al encender por completo todas las luces del recinto, dando a ver y a pensar que su mente le jugó un mal sabor de boca. Sin decir más bajo por las escaleras y por último, la salida.
 
Y todos se preguntaran: ¿Por qué el castaño no está en el funeral de la chica? 
 
Su respectiva era que el no necesitaba estar en aquel lugar para despedirla, ya que el aun se negaba rotundamente su perdida. Primer paso: La negación. Su corazón más que nada le gritaba con todas sus fuerzas que ella aun seguía con vida, con él. Pero su cerebro y mente le decían lo contrario… era tanta su frustración que su única salida fue ir a cantar especialmente para ella, para sacar a flote sus sentimientos, desahogarse por completo.
 
No podría presentarse en aquel lugar, claro que no podría; en cuando entrara se derrumbaría por completo y una de sus debilidades era el ser tan sensible, algo que ama y odia a la vez. Pero qué clase de novio, amigo e incluso hermano seria si no se presentase… no era sencillo, aun no estaba listo para esas clases des situaciones o dichas escenas. 
 
Nadie le enseño como enfrentarse a tales situaciones, nadie le advirtió que esta sería una de sus consecuencias, nadie, absolutamente nadie le previno lo que vendría en un futuro. Le temía a lo que podría convertirse sin aquel apoyo incondicional que le brindaba, el sabe que nadie es indispensable en esta vida pero todos necesitan de esa persona, de ese propósito por el ser mejor persona o querer levantarse por las mañanas solo para verla una vez más.
 
Harry lo tenía claro o eso suponía el. Sus ojos comenzaron a causar un ardor terriblemente molesto y se sentía demasiado cansado, bastante. Se acerco con cautela a una cafetería y sin más ni menos se acomodo en una de las mesas exteriores del establecimiento, al hacer espera de un mesero tomo su celular y pudo notar como en las redes sociales navegaba su recién acto en el recinto anterior.
 
La noticia del inesperado pero ya previsto fallecimiento de Molly se esparció tan rápido como el viento y su celular se llenaba cada vez más de notificaciones de pésames o pregunta incoherentes que no tenía el mínimo interés en leer o contestar. El último mensaje que recibió fue de Liam preguntándole en donde se encontraba y si estaba con bien. El castaño suspiro y apunto de contestarle el mensaje, sin previo aviso o permiso tomaron asiento enfrente de él en la mesa que Harold ocupaba.
 
     Harry Styles, así que los chismes son ciertos ah- expreso sin conciencia alguna aquel chico de cabellos rubios.
El incomodo se acomodo mejor en su asiento y contesto – ¿Disculpa, te conozco?-
     No, pero yo a ti si- sonrió – lo bastante- finalizo con un levantamiento de hombros restándole la debida importancia.  

¿Porque quiero quedar?
Porque la idea es per-fect *insertar voz de leeroy*, bastante original y porque me ilusionan mucho -bastante- las novelas de ciencia ficción y da ah mucho que pensar la trama.
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por peeta. el Mar 15 Oct 2013, 6:11 pm

MariajoseMercyForever escribió:¡Listo! Eh aquí mi "ficha" x3

Representante:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Niall Horan | Hayley Williams.

escrito:

El día era soleado, los pájaros volaban y tarareaban una alegría melodía. Pero en cambio, ese día fue perfecto para su entierro, era el día de su cumpleaños número diecinueve al igual como su aniversario de tres gloriosos años junto aquel chico de cabello castaño, rizado y de ojos verdosos. ¿Coincidencia? Tal vez, nadie lo sabe.
 
Muchos sentimientos encontrados, los rostros que se podían visualizar expresaban una pequeña sonrisa en sus rostros, lágrimas o seriedad absoluta. En especial había un rostro que combinaba todas aquellas características a la perfección, no se sabía si estaba feliz o decaído, era una confusión total hacia los demás. 
 
Su porte expresaba elegancia y sutileza ya que sus brazos hacían colocados detrás de él, en su espalda con sus manos entrelazadas, vestía completamente de pies a cabeza de un color gris, era el único de ese color. Su vista estaba fija en aquel sarcófago color rojo chillante que se encontraba a un lado del taburete con un marco tamaño grande que contenía la última foto que le fue tomada a Molly Devonne Payne Smith. 
 
Observaba todo sigilosamente, excluido de todos. Desde que puso pie en aquel salón silencioso no se ha atrevido a ver la imagen de su hermana recostada en aquella caja en la cual permanecerá hasta la eternidad. Sufre en silencio, su compañera de toda la vida le había sido arrebatada de sus brazos -literalmente- cuando el más necesitaba de ella.
 
Su mente procesaba cada una de las cosas ocurridas en los últimos dos meses, todo parecía irreal e ilógico, nada coincidía. Su vista fue vagando en cada uno de los rincones de aquel frio lugar, sin embargo, todos estaba presentes, familiares y amigos cercanos, todos, excepto el. Harold Edward Styles Cox. 
 
Sus ojos estaban cerrados momentáneamente respirando una, dos y tres veces profundamente. La brisa del aire acondicionado caía directamente en su rostro, tomo el pedestal del micrófono entre sus manos colocándolas a su gusto o como mejor cómodo se sintiera. 
 
Las luces se apagaron y el reflector solo lo iluminaba a él, a nadie más. El compas de la música comenzó a invadir en sus oídos a la vez que abría sus ojos lentamente, sus pupilas estaban vacías, sin ese brillo que tanto le caracterizaba, dilatas y rojizos. Una imagen bastante desaliñada por su parte, pero nada de eso le importaba, lo único que anhelaba era sacar a flote todos sus sentimientos, por el, por ella…
 
En su mente automáticamente todos los espectadores desaparecieron dejándolo solo junto con su dolor, a como avanzaba la canción su voz era más brusca, ronca y sentimental. Lo necesitaba, la necesitaba. Al finalizar las últimas estrofas de la canción, miro una vez más hacia el frente y sus ojos completamente confundidos… la miraron. Lucia neutral, en paz y completamente hermosa. Como la recordaba.
 
Una sonrisa muy poco visible se reflejo en su áspero rostro pero que al instante fue borrada al encender por completo todas las luces del recinto, dando a ver y a pensar que su mente le jugó un mal sabor de boca. Sin decir más bajo por las escaleras y por último, la salida.
 
Y todos se preguntaran: ¿Por qué el castaño no está en el funeral de la chica? 
 
Su respectiva era que el no necesitaba estar en aquel lugar para despedirla, ya que el aun se negaba rotundamente su perdida. Primer paso: La negación. Su corazón más que nada le gritaba con todas sus fuerzas que ella aun seguía con vida, con él. Pero su cerebro y mente le decían lo contrario… era tanta su frustración que su única salida fue ir a cantar especialmente para ella, para sacar a flote sus sentimientos, desahogarse por completo.
 
No podría presentarse en aquel lugar, claro que no podría; en cuando entrara se derrumbaría por completo y una de sus debilidades era el ser tan sensible, algo que ama y odia a la vez. Pero qué clase de novio, amigo e incluso hermano seria si no se presentase… no era sencillo, aun no estaba listo para esas clases des situaciones o dichas escenas. 
 
Nadie le enseño como enfrentarse a tales situaciones, nadie le advirtió que esta sería una de sus consecuencias, nadie, absolutamente nadie le previno lo que vendría en un futuro. Le temía a lo que podría convertirse sin aquel apoyo incondicional que le brindaba, el sabe que nadie es indispensable en esta vida pero todos necesitan de esa persona, de ese propósito por el ser mejor persona o querer levantarse por las mañanas solo para verla una vez más.
 
Harry lo tenía claro o eso suponía el. Sus ojos comenzaron a causar un ardor terriblemente molesto y se sentía demasiado cansado, bastante. Se acerco con cautela a una cafetería y sin más ni menos se acomodo en una de las mesas exteriores del establecimiento, al hacer espera de un mesero tomo su celular y pudo notar como en las redes sociales navegaba su recién acto en el recinto anterior.
 
La noticia del inesperado pero ya previsto fallecimiento de Molly se esparció tan rápido como el viento y su celular se llenaba cada vez más de notificaciones de pésames o pregunta incoherentes que no tenía el mínimo interés en leer o contestar. El último mensaje que recibió fue de Liam preguntándole en donde se encontraba y si estaba con bien. El castaño suspiro y apunto de contestarle el mensaje, sin previo aviso o permiso tomaron asiento enfrente de él en la mesa que Harold ocupaba.
 
     Harry Styles, así que los chismes son ciertos ah- expreso sin conciencia alguna aquel chico de cabellos rubios.
El incomodo se acomodo mejor en su asiento y contesto – ¿Disculpa, te conozco?-
     No, pero yo a ti si- sonrió – lo bastante- finalizo con un levantamiento de hombros restándole la debida importancia.  

¿Porque quiero quedar?
Porque la idea es per-fect *insertar voz de leeroy*, bastante original y porque me ilusionan mucho -bastante- las novelas de ciencia ficción y da ah mucho que pensar la trama.
Aceptada

¡hola!
amé tu audición, linda it's perfect XDDDD Me encantó. ¡suerte!
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por Erik. el Mar 15 Oct 2013, 6:24 pm

Dije que no me metería en más novelas colectivas, pero sdklasjldk   Cómo que me encantó la idea :D Así que... 

"Gen y Miry rlz"


Mi representante. :
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]Hayley de las Williams *W*



Mi setsi chico:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]Harry Stilitos! :33



Mi capítulo.:
Capítulo 4

                          
            
Erika Greenwood




—No puedo…
—Sí, sí puedes sólo que no quieres.
—Enserio, no puedo.
—No poderse levantar de la cama es algo que le podría ocurrir por ejemplo a un paralítico, pero tú no tienes una total incapacidad física, sino desgana y apatía.
—Basta… —Susurré.
Las lágrimas aparecerían de nuevo y eso es lo que menos quería en este momento.
Las piernas no recibían su total función. Algo me decía que no me levantara y otra me decía que sí.
Corazón y cabeza.
Amor y tristeza.
Dolor y Felicidad.
Antónimos pero a la ver Sinónimos por lo menos para mí lo eran.
¿Por qué no puedo volver a ser la de antes? A ya sé; padres muertos, corazón roto, y desapoyo, soledad.
Piezas que no encuentran su lugar para armar algo.
Las gotas pegaban contra la ventana de mi habitación. Estas no paraban de caer, una detrás de la otra. Una hoja húmeda de color amarillo estaba pegada en la parte inferior izquierda de la ventana. El color gris del cielo se podía ver, pero el vidrio empeñado hacia verlo borroso. 

—Estoy sola… —Susurré nuevamente. No dijo nada luego de lo que dije yo por último. Sophie sabía que tenía una enfermedad muy crítica.
—No lo estas… —Habló finalmente. Sentí un peso en la cama, se había sentado en esta.— ¿Qué soy yo? —Un hilo de voz salió de su boca. La estaba matando.
—Siento que soy un estorbo —No la miraría a la cara, me rompería más de lo que estaba.— Te estoy pasando mis problemas, soy horrible, soy un mounstro que no merece vivir jamás. —Lo de “Vivir Jamás” lo dije en medio del principio llanto. Empecé a llorar más de lo que parecía. —Lo siento… lo siento —Repetí miles de veces.
—No te lamentes conmigo. —Me acarició la espalda. — Laméntate contigo misma. Te estás haciendo daño, sonríe, estoy aquí contigo y nunca te dejaré ir.
—Nunca digas nunca. —Empecé con mi apatía.
—Erik, sabes que yo estoy acá para ayudarte, sal a la calle, diviértete, conoce gente, Seb está en el pasado.
—Ya te pareces al Psicólogo. ¡Claro! La vez que me sacaste de esta cama me dijiste que me comprarías café. Pero ¡NO! Me llevaste a un lugar espantoso con olor a enfermos…
—¡No digáis eso! ¡Era por tu bien! ¡Por vuestro bien! ¡Te estabas por suicidar, 23 pastillas! —Explotó.
—¿¡Qué diablos sabes!? ¿Qué pasaría si te cortaría un dedo y no sanaría jamás? ¿Eh? Te retorcerías del dolor, siempre, y no aguantarías la presión. Dejadme decirte, querida amiga, que eso es lo que siento yo. ¿Para qué estoy aquí? Soy fea, inservible, un estorbo, simplemente no hago nada. Quiero irme con mi mamá y mi papá. Sé que estaría mucho mejor allá que aquí. —Al fin y al cabo la miré a los ojos, estaban rojos y cayendo gotas.
—Tu madre ni tu padre quisieran que estés así. Ellos quisieran que sigas adelante, con la frente en alto y diciendo NO al dolor.

Presioné mis dientes con mucha fuerza, mi mandíbula se puso tensa. Me levanté de la cama de un solo movimiento. La ignoré y me metí al baño.
Me puse enfrente del espejo del sanitario, miré mi cara. Ojeras, labios mordidos, pelo desastroso, ojos dilatados, si cualquiera miraría mi cara pensaría que estaría falopada.
Sentí lastima de mi misma.
Miré la taza del lava manos, una lágrima tras otra caían en esta. Levanté la mirada de nuevo al espejo. Dirigí mis ojos a la parte derecha del espejo; ahí había una foto de nosotras dos, tomando un helado la sonrisa en mi cara se veía espectacular, cómo si no hubiera nada más que importara, sólo mi felicidad.
____________________________________________________________________________________________________

—Hija, Sebastián no muerde, acércate más.
Mi mamá es tan orgullosa.
El día de la fiesta de primavera, Sebastián me invitó a la fiesta, obviamente dije que sí, sin dudarlo ni pensarlo dos veces.
Mi papá estaba a la derecha de la escalera, abajo, viéndonos a ambos con la sonrisa en su cara.
Mi mamá estaba enfrente de nosotros dos, abajo igual, con la cámara sacándonos millones de fotos.
Mi cara roja, sonreía a la cámara, luego de una foto le pedía a mi mamá que pare para que nos podamos ir, a mí me importaba, pero a Sebastián le parecía cómico.
—Ok, ok, ya se pueden ir. —Se rindió al fin. Bajamos ambos de la mano hasta dirigirnos a la puerta.
—Temprano, Sebastián. —Pidió mi papá antes de adentrarnos a su carro.
—Sí, señor, cuente con eso.
La mejor noche de mi vida.

______________________________________________________________________________

Abrí los ojos tratando de borrar el recuerdo. Algo me interrumpió.
—No hagáis nada estúpido. —Gritó Sophie detrás de la puerta.
—Cuenta con eso. —Susurré, recordando lo que dijo Sebastián. Sentí los pasos de Sophie alejarse de la puerta.



—Erika. —Murmuró Sophie.
—¿Qué? —Paré de tomar mi jugo de naranja.
Las dos sentadas frente a frete en la mini mesa de la cocina del pequeño apartamento.
Seguí tomando al ver que no hablaba.
—Te iras de aquí. —Soltó de repente.
Escupí el contenido del vaso que yacía en mi boca devuelta de dónde provino.
—¿A dónde? —Apoyé el vaso en la mesada haciendo un poco de ruido.
—A… a un Centro de Rehabilitación.
Quedamos un rato en silencio, y la que lo rompió fui yo.
—¿Qué? —Reí, una carcajada salió de mi boca. —Claro, saldré a primera hora. —Dije con Sarcasmo.
Me levanté de la mesa seguida de Sophie.
—Tienes que tener cuidado médico. No me mientas, haya dentro del baño te habrás metido pastillas a la boca.

Gemí, no podía hurgar mis cosas. Pero las necesitaba, si no ahora mismo estaría postrada en cama, nuevamente.

—No, yo no iré a un lugar dónde te meten jeringas y tranquilizantes por el… —Me interrumpió antes de que diga la última palabra.
—Sin lenguaje vulgar, por favor.
—Por el trasero. —Terminé mi oración.
—Es por tu bien, por favor. —Suplicó— Conocerás personas nuevas, recibirás tratamiento. Dime… ¿Qué prefieres? ¿Vivir así? O ¿Vivir mejor? Te cambiará.
—¿Y qué tal si no?
—¡Deja el negativismo para otro momento! Ya lo pagué, así que coge tus maletas y vámonos.
—¿Cómo que coge?
—Las armé por ti, sabía que no querrías ir. Tienes 20 minutos para darte un baño, cambiarte y, despejar la cabeza.
—¡Agh! —Bufé.

Tomó mi maleta y la metió en el baúl del carro de color carmesí. Yo estaba cruzada de brazos mientras veía cómo preparaba el carro para irnos, hubiera estado fumando o tomando algo para relajarme pero me lo impidió me quitó todo, menos mis amigas, sin ellas me agarraría un ataque y no soy esquizofrénica pero igual necesitaba mis pastillas. No podía verla a los ojos, no soy rencorosa, pero estaba molesta… ¡furiosa! Me lo hubiera dicho una semana antes o por lo menos ayer que me iba a internar en un loquero pero no, sólo unos minutos antes que partiéramos. 
Las gotas caían sin cohesión. Una cada un minuto. 
Mojaban mi campera de pana negra y mis tenis negras, que por cierto estaban muy gastadas. 
Yo salía a la calle, no era un vampiro que estaba en su casa siempre. Tal vez salía al jardín trasero del departamento para ver a los niños jugar (hay un mini parque), o tomar un poco de aire. 
Una vez alguien se me acercó. Las pocas palabras que decía ahuyentaron al chico, que por cierto agradecí mucho. 
Subía al porche carmesí de Sophie para marcharnos. Miré la ventana y no despegué ni un momento la mirada de ella, me gusta la lluvia, me gusta el frío, me gusta lo opaco, siempre fue así. Por una rara razón podía sentirme yo misma. El viento, por rara razón, lo sentía lejano, cómo que antes me encantaba que pegara en mi cara y desparramara mis cabellos, pero ahora ni la más mínima brisa me gustaba, detesto el viento. 
Sí una persona me ve y habla conmigo de corazón a corazón creo que no la asustaría tanto cómo mi apariencia. 

—No pelees.
—No podría levantarle la mano a alguien.
—Te quiero…
—Yo también, pero…
—Nada, ahora entra, te veré en unos meses.
—Pucky…
—No lo hagas difícil. —Me abrazó.
—Adiós.

¿Cedí rápido? ¿Tan rápido? O por dios, ¿Qué haces Erik?
Tomé mis dos maletas, había un mundo de personas, chicas.
Una chica pasó por mi lado, ¡NO TENÍA CARNE! Era puro hueso, ¿Dónde me metiste Eughine?
Seguí mi camino hasta una gran bola de chicas mirando a un punto fijo. Todo aquí daba miedo, era blanco, vacío.
—1, 2, 3, probando —Se escuchó en medio de las chicas, me metí entre medio de todas para llegar hasta el centro.— Bien… bienvenidos a nuestra clínica de rehabilitación en la cual todas ustedes podrán mejorar en lo que respecta a sus problemas. Bien, también me gustaría anunciar unos alumnos de intercambio que vinieron de Manchester hasta Londres para apoyarlas y ver como progresan ellos también.— Señaló hacia una dirección. Me paré de puntitas para ver a quién señalaba, eran 10 chicos, aproximadamente.— Bien, la lista de psicólogos según su problema está en el tablón al fondo. Al lado estará la sala en la que se encuentra cada psicólogo e irán a conocerlos. Deben dejar las maletas aquí ya que tenemos que inspeccionar que no lleven cosas afiladas, pastillas, vidrios o algo que se pudiese romper fácilmente.
Bien, un psicólogo, lo podría aguantar… pero lo último me cayó muy mal. ¿Sin pastillas? ¿Café? ¿Nada? Esto será todo un duelo.
Caminé hasta la lista de psicólogos, pedí por lo menos un nombre complejo. No solté mi maleta y no la soltaría.
Con mi dedo señalé todos los nombres deslizándolo hacia abajo para encontrar el mío.
Erika Greenwood à Harry Styles.
¿Harry Styles? El nombre tiene estilo. Espero que sea joven y que no sea un patán.
Seguí con mi dedo esta vez deslizándolo a la derecha.
Sala 9.
¿Tendría que ir ahora? Ni una lista de instrucciones que desubicados. Miré a mi izquierda y varias de las chicas que se fijaban en la lista, cuando se encontraban se dirigían a un pasillo. A ir a ese pasillo se ha dicho. —Sala 9, sala 9, sala 9— me repetía buscando los números de las puertas —Sala 8, y sala 9— Me paré enfrente de esta.
Tomé confianza, y toqué la puerta. Escuché un “Pase” detrás de esta. La voz, esa voz.
Giré el picaporte y entré. Hojas apiladas en el escritorio. Cuadros universitarios. Olor a sahumerios.
Pasé por completo y cerré la puerta detrás de mí. El chico de rulos detrás del escritorio miraba una tablilla y anotaba algo.
Fingí una toz para que notara que estaba ahí. Al subir su mirada me quedé totalmente perpleja, los ojos verdes, su nariz, sus labios curvados en una sonrisa y los dientes blancos en una hilera. ¡Cursilerías!
—Señorita… —Se paró de su asiento para saludarme. Espero que completara la frase.
—Greenwood. —Las palabras salieron cómo si no las pensara, con total frialdad.
¿No sabía mi nombre? ¿Qué clase de Psicólogo no sabe el nombre de la paciente? 
—Greenwood. —Aun así le hubiera contestado de mala manera la sonrisa no se iba de su cara, hizo un ademán con sus manos para que me sentara. De verdad la puerta y el escritorio estaban a una gran distancia.
Dejé mi maleta celeste en una esquina, y me senté dónde él me había indicado. Tomó asiento nuevamente, al ver mi cara su sonrisa encantadora se fue desvaneciendo.
—Tenías que dejar la maleta. —La señaló con una ceja arqueada.
—Ni loca. —Respondí otra vez con frialdad.
—Muy bien… —Susurró seguido de un suspiro para relajarse—. Nombre completo señorita Greenwood. —Preparó una hoja con muchos nombres.
—Jane Erika Greenwood, pero señor dígame Erik. —Me acomodé en la silla con rebeldía.
—Erik —Cerró los ojos para no soltar algo que no lograba saber lo que era—. No me digas señor, dime Harry. ¿Cuántos años tienes?
—17.
Frunció el ceño, yo retorcí una ceja.
—¿Qué? —Pregunté.
—Nada. —Siguió anotando—. ¿Londinense?
Asentí.
—Muy bien… —Me vio tensa y enojada— Déjame presentarme, soy Harry Styles, tengo 19 años, y seré tu amigo.
—Cualquier Psicólogo dice eso, dejadme decirte que ya pasé por muchos y no, no serás mi amigo.
Qué cruel, pero cierto. Todo los Psicólogos hablaban contigo y luego ¿Qué pasa? Fácil… Sedantes.
—Ok llámame cómo tú quieras, pero yo seré el que te… —Lo interrumpí. Típica presentación.
—“Escuche, apoye, y no te dejaré sola en esto. Quieras o no serás mi amiga” pero luego cuando te encariñarás conmigo te abandonaré, porque en algún momento saldrás de este manicomio, estarás sola en esto sin nadie, porque tu vida es una mierda, así será. —Lo último lo agregué yo, situación incómoda, no sabía cómo reaccionar sólo se movió en el asiento.
—Erika… yo no lo haré. No soy cómo otros, los otros tal vez sean muy viejos y malvados ya que están acostumbrados. Pero déjame decirte que soy joven y apenas estoy empezando con esto, yo te ayudaré a salir del hoyo negro sin salida que estás metida… —Se acercó a mí al ver cómo las lágrimas salían, se arrodilló al lado de mi—. Seré tu soga y cada día treparas y verás la luz cuando llegues a la sima. ¿Bien?
Asentí.
—¿Cómo te sientes? —Tomó una silla para sentarse a mi lado.
—No lo sé… —Bajé la mirada mientras más lágrimas salían de mis ojos.
—¿Cómo que no lo sabes?
—No estoy bien, no quería estar aquí.
—Esto es diferente… dime la verdad ¿A qué temes?
—A qué me encariñe con alguien y me abandonen cómo lo hicieron mis familiares y amigos. Yo… no soy fuerte.






Bueno pues, es medio raro (si quedo) trabajar con ustedes en una ENE CÉ, ya que son excelentes escritoras y, yo quedo como media... (? Pero lo intentaré. 
Quisiera quedar porque me encantó la idea, nunca participé en una Ene cé con una chica con nombre de color(? amo cómo escriben! y si quedo ¡no les fallaría ni loca! Solo eso... ¡Besos! 
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por blake. el Miér 16 Oct 2013, 10:13 am

Gen y Miry rlz
¡Hi, girls! Bueno, Ness ya me conoce, pero Miry no, so me presentaré. Soy Rocío, española, catorce desde el siete de este mismo mes lol
ASNDFKFJDISIAIA no pude amar más la idea, no siempre salen noves así, de fantasía/acción que no sólo sea una trama de amor, pero yo las amo.
Así qué... Audicionaré por Harry, bc necesito hacer mi ship. ME APETECÍA IR CON ZAYN PERO NESS ME LO QUITÓ. Nah, te amo igual.
Es una suerte que la stalkee todas las noches, porque sí no no habría llegado hasta aquí.
Bueno, dejo de decir tonterías/aburrir al público y me voy.
¡CUÁNDO TENGA EN MIS MANOS UN ORDENADOR POSTEARÉ MI CAPÍTULO!
Besos
PD: hay que hacer más spam, que audicione mucha gente, aunque seguro que sí pasa eso yo no quedaré.
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por Invitado el Miér 16 Oct 2013, 10:19 am

La verdad es que me encanta la trama, pero no puedo audicionar, no soy buena escribiendo en este genero, solo aseguro que la voy a leer!
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por spitfire. el Miér 16 Oct 2013, 10:37 am

Pues he llegado aquí bc la que está un poco más arriba es mi coolmate y la stalkeo. Vi que posteó aquí y vine a ver... el título me llamó la atención :3
ME HABÉIS ENAMORADO.
So, quería con Zayn, pero está ocupado, pensé en Hazza, pero ya lo tengo en muchas partes, y además lo quiere Ro, y con ella no me puedo comparar so...
Shippearé a Liam -Payne- con Ally Brooke (Hernandez) y ya está. Bc los amo a los dos y más o menos me pegan, Lally (?).

lalala hermosa allyson:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Pues quiero quedar bc... La idea es akjhasklhguiasghuiog <<<<<< mis feels
La verdad es que la trama tiene muy buena pinta, y me veo capaz de escribirlo, estuve en un foro de rol de este estilo, y me manejaba bastante bien, fue donde aprendí a escribir de manera aceptable lol... Supongo que eso es todo :3


mi cap:

Todo era confuso, extraño, raro y excéntrico. En aquel lugar nada tenía sentido. Las plantas hablaban, la gente se transformaba en animales y si hacías algo mal te cortaban la cabeza. Wonderland era, desde luego, un lugar único. A Lauren cada vez le sorprendían más cosas. Sentía la necesidad de conocer el país entero. Ver cada rincón, cada pequeño centímetro de ese sitio era interesante, y más si eres tan curiosa como ella. Se sentía afortunada por tener un buen guía. La mayoría de personas, si se les puede llamar así, de allí estaban muy mal de la cabeza, pero Leo no era así. Era un chico tranquilo, amable, caballeroso y, aparentemente, cuerdo, lo cual era un importante dato a tener en cuenta. Todavía estaban alojábamos en el castillo del Rey Rojo, aunque Leo no parecía muy contento con ello y Lauren tenía la sensación de que se irían de allí cuanto antes.
Una escasa luz se colaba por la ventana de la habitación. La chica dio otra vuelta sobre el colchón, envolviéndose aún más en las sábanas, no era capaz de dormir. Lentamente, y con mucha pereza se puso en pie. Caminó hasta el espejo que había en ese mismo cuarto, se chocó con su propia mirada oscura, su cabello, largo y rubio, estaba desordenado, el camisón blanco que le habían prestado, arrugado.
Decidió salir a dar un paseo. El suelo de los pasillos era de mármol, por tanto muy frío. Lauren salió al jardín, donde se encontró con otra Alice, Isabelle, sino recordaba mal. Hablaron un rato, y decidieron organizar una fiesta con las otras chicas.
 
De vuelta por el castillo Lauren comenzó a marearse, caminó más despacio, hasta que paró completamente y se apoyó contra la pared. Todo daba vueltas a su alrededor, y de repente, cayó, todo se volvió negro.
 
Una chica caminaba, se alejaba de todo aquel alboroto, quería tranquilidad. Lauren la observó con detenimiento, tenía el pelo rubio ceniza, los ojos azul turquesa, muy brillantes, y era de tez pálida. La niña, adolescente, llevaba puesto un vestido azul, del tono de sus ojos. Caminaba con determinación, se internó en un bosque, alejándose de la reunión de personas que había tras ella. Por su expresión Lauren supuso que quería perderse, decidió seguirla y le dio la impresión de que nadie podía verla allí. Entonces se dio cuenta de que no estaba escapando de nadie, sino que seguía algo, Lauren caminó rápido y pudo verlo, era Liam, el conejo blanco, pero a juzgar por su ropa hace muchos años. No llevaba una camiseta normal, sino un traje de etiqueta que le daba un aire muy cómico. Entonces, sin previo aviso, el conejo desapareció. Tanto Lauren como la otra chica dieron un respongo, ¿a dónde habría ido?
–Alice.–Se oyó una voz.–Ven, te necesitamos.
–¿Yo?–Respondió la joven del vesitdo azul, mirándo a su alrededor, sin poder ver a Lauren.
–Acércate, ¿no quieres ver lo que hay?
Alice camino lentamente, acercándose al tronco de un árbol, justo donde el conejo blanco había desaparecido. Entonces dio un mal pasó y cayó. La vista de Lauren pasó a ser la misma que la de Alice, y se vio cayendo a una gran velocidad por la madriguera. Y de nuevo, un gran golpe contra el suelo.
 
–¿Lauren? ¡Lauren!–Gritaba una voz mientras sacudía a la chica.
Poco a poco la joven fue abriendo los ojos, encontrándose con la cara de su guardián, Leo. El chico la soltó lentamente y se sentó en el suelo, frente a ella.
–¿Qué hacías ahí tirada?–Preguntó con preocupación.
–¿Eh?–Fue lo único que pudo articular Lauren, todavía seguía mareada.–Fui a dar un paseo porque no podía dormir y al volver me desmayé.
El chico suspiró con más tranquilidad.
–Venga, te llevo hasta tu habitación.
Ayudo a la joven a levantarse con mucho cuidado, como si Lauren fuera de cristal y tuviera miedo de que se rompiera en mil pedazos. Leo pasó su brazo por las caderas de la rubia para ayudarla a caminar. Ella sintió una corriente eléctrica por toda la columna vertebral. Como un click. Él tomó la mano de Lauren y se la pasó por los hombros, para cargarla con más facilidad. Y de nuevo ocurrió. Una corriente por la espalda. Haciendo que la chica diera un respingo.
Mientras caminaban, con lentitud, Lauren se preguntó que hacía Leo en el pasillo a esas horas, a lo que él simplemente respondió:
–Fui a bañarme.
Lauren no encontraba lógica en aquello, puesto que estaba completamente seco, pero no hizo más preguntas.
–Me desmayé porque tuve una visión.–Anunció la rubia cuando llegaron a la puerta de su cuarto.
–¿Qué? ¿Por qué no lo dijiste antes?–Exclamó Leo, abriendo la puerta y entrando en la sala.
Lauren se sentó en su cama y el chico hizo lo mismo, pero, en una silla que había por allí.
–No sé, era algo extraño.–Respondió Lauren, tenía unas ganas tremendas de echarse a dormir sobre la cama.
–¿Qué pasaba?
–Había una chica, perseguía al conejo blanco, y luego caí por una madriguera.–Resumió Lauren lo más rápido posible para poder dormir cuanto antes.
Leo abrió mucho los ojos.
–¿No te das cuenta? ¡Has visto el recuerdo de una Alice! Y por lo que parece de cómo la primera Alice, la original, entra en Wonderland. ¡Eso es increíble Lauren!
–Ajá.–Respondió la chica sin entender mucho debido al sueño.–Mejor mañana por la mañana me lo explicas otra vez.
Leo sonrió ante ese comentario, mirándola con ternura. Se puso en pie y depositó un suave beso en la mejilla de la chica, que no supo que responder.
–Buenas noches Alice.–Se despidió el chico antes de cerrar la puerta a sus espaldas.
Lauren se dejó caer sobre el colchón con una gran sonrisa en la cara, aunque no entendía muy bien el porqué.
 
***
 
Lauren se despertó debido a la luz que se colaba por la ventana. Empezaba a odiar el ángulo en el que estaba colocada su cama. Se levantó y buscó algo que ponerse en el armario, encontró algo cómodo, y se puso sus botas, la única cosa que seguía llevando de su hogar. Enseguida recordó lo que le había dicho la noche anterior a Isabelle, ¡tenía que avisar a mucha gente todavía! Se maldijo a sí misma por ser tan despistada. Salió con prisas de su habitación, en cuanto encontró a un guardia lo obligó a avisar a Stvilana, Mary, Michelle, Carol, Charleen, Mandy, Alessia y Brennan de que hoy se reunirían todas las Alice.
Lauren encontró el comedor, allí estaban Eleanor e Isabelle. Se sentó en frente de Eleanor, Isabelle estaba al lado de esta.
–Buenos días.–Saludaron Isabelle y Eleanor al unísono, para luego soltar una pequeña carcajada por ello, al igual que Lauren.
–Igualmente.
Eleanor se fue enseguida ya que había terminado su desayuno. Lauren tomó unas tostadas y las mojó en su tazón de leche mientras hablaba con Isabelle.
–¿Las has avisado? –Preguntó la morena.
Lauren iba a asentir justo después de tragar lo que tenía en la boca, pero el ruido de las puertas al abrirse hizo que se girara y por tanto, tragara repentinamente. Acababa de entrar un chico de pelo castaño y ojos color miel. Isabelle lo recibió con una sonrisa.
–Buenos días Justin.
Él se limitó a contestar ‘igualmente’ mientras tomaba asiento junto a Lauren, y frente a Isabelle. La rubia lo miró con curiosidad.
–¿Qué eres? No parece que te vayas a convertir en un animal extraño.–Preguntó, buscando saber todo.
El chico se giró para mirarla, y, al contrario de lo que había supuesto Isabelle, no puso ninguna cara de asco.
–Soy el As de Corazones, Justin, mano derecha del rey, y, –añadió, girándose hacia Isabelle– guía de esta chica.
La morena asintió, como si creer a Justin fuera difícil.
Poco después Lauren e Isabelle caminaron hasta el jardín, donde ya habían llegado algunas chicas. Hablaron de todo lo que habían hecho hasta el momento, unas cuantas se quejaron del gato Cheshire, diciendo que era molesto, otras dijeron que era divertido, Lauren aún no se lo había encontrado, supuso que tenía buena fortuna, por ahora.
–¿Alguna ha tenido alguna visión? –Preguntó alguien, Lauren no reconoció su voz.-Me refiero, ¿os ha llegado el recuerdo de alguna Alice?
Todas dijeron que no, quizá era cierto, quizá solo querían ocultarlo; pero Lauren tampoco dijo nada, en el fondo, aunque no quisiera aceptarlo, aquellas chicas eran sus rivales, aunque la mayoría también eran sus amigas.
–¿Tenéis idea de que nos pasará si perdemos?–Preguntó Carol.
Nadie supo responder, lo que, probablemente, hizo que aumentara el miedo en todas. Un rato más tarde ordenaron pasar a todas las Alice a la sala del trono.
–Hoy, –anunció el Rey– todos dejaréis mi castillo. Solo la Alice que yo guío y las de mis servidores que viven aquí se quedarán, el resto irán a los hogares de sus guardianes, les guste o no.
Algunas se quejaron y otras se alegraron. Lauren no sabía que decir, buscó a Leo con la mirada, él parecía contendo de irse.
–A todas se os dará una mochila igual con ropa y comida. –Dijo Justin.
 
***
 
Lauren y Leo caminaban alejándose del palacio. El chico parecía increíblemente feliz por el hecho de irse. Estaban atravesando un bosque, pero Lauren podía escuchar de lejos el sonido de las olas del mar chocando contra la arena y contra rocas.
–¿Vives en la playa? –Preguntó la chica maravillada.
–Sí, en una casa pequeña en un acantilado. Pero voy todos los días al agua.
Los árboles desaparecieron, dando paso a una hermosa vista de un enorme océano. Lauren no tardó en localizar la casa de Leo, pequeña y de madera, supuso que vivía solo.
–¿Qué eres Leo? Es decir, todo el mundo aquí es especial, dudo que tú seas un humano corriente.
–Soy una tortuga.–Respondió el chico con orgullo.–Una tortuga marina, por eso vivo cerca del mar.
Lauren comprendió entonces porqué el chico se había bañado la noche anterior.
No tardaron en llegar a la casa, que era mucho más espaciosa de lo que parecía. Tenía un pequeño salón, una cocina, un baño, una habitación y un ático.
–Dormirás arriba.–Informó Leo.–Solo tengo que limpiarlo un poco.
–Te ayudaré.–Dijo Lauren, dispuesta.
Así fue como, poco a poco, una quizá futura Alice, empezó a tomar su rumbo en Wonderland.

El cap es de la enecé Are you Alice?
¡Besos!
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por Invitado el Miér 16 Oct 2013, 12:20 pm


Spoiler <3:

Londres, Inglaterra
Noviembre de 1957.


En otoño ya casi terminaba, y las heladas brisas del invierno ya empezaban a ser percibidas en las plumas de las alas del hermoso ángel. Sus botas se hundían en el frío lodo y las hojas secas crujían bajo sus pasos firmes; pego más su abrigo negro a su cuerpo, aunque no sintiera frío.

Detrás del ángel corría torpemente Alice intentando llegar lo antes posible a la tumba de su padre. La brisa golpeaba fuertemente la delicada cara de la muchacha y zarandeaba su cabello rojizo; sus labios rojos como la sangre, se encontraban agrietados por el frío de la mañana y unas grandes ojeras de cansancio adornaban sus ojos color miel.

Niall volteo a ver a la chica que lo condenaría y río al ver como corría hacia la tumba de su padre tropezando constantemente —Ten cuidado —la chica enojada gruño, no por la advertencia del ángel; sino por lo sucia que se encontraban sus botas y su largo vestido azul marino. Siguió corriendo y sobrepaso a su ángel guardián.

Las lapidas del cementerio no se distinguían por las hojas que las cubrían, y el moho  adornaba a los monumentos de las tumbas más antiguas de los valientes guerreros que dieron su vida y murieron siglos atrás, en muchas de las batallas desatadas a través de los tiempos.  

Al ver al gran ángel guardián en la colina, se detuvo para ver hacia atrás sobresaltada al sentir el ruido de una rama crujir. No vio nada y supuso que había sido su imaginación o solo un animal. En esas zonas del cementerio rondan muchos coyotes, pero generalmente en la noche.

El ángel se encontraba de espaldas apoyado en la estatua de el ángel guardián que cuidaba en el inframundo al padre de la chica y miraba hacia el horizonte, donde un hermoso amanecer que se avecinaba.

Alice se  acerco al ángel sin mirar nada más que el amanecer, como siempre hacia antes de saludar a su padre. Cuando ella era pequeña solía hacerlo con su padre antes de visitar al abuelo en la tumba.

La pelirroja no veía a Niall, su ángel guardián; pero aun así ella creía en el y solía sentirlo, pero a veces dudaba y se llamaba así misma loca.

El ángel la miraba con amor a Alice, mientras ella limpiaba la tumba de su padre y luego se arrodillaba a orar y hablarle sobre lo mucho que lo extrañaba. A veces al Niall le daban ganas de abrazarla y consolarla mientras ella lloraba y pedía a Dios que le devolviera a su padre.

Niall se acerco a ella y logro ver que saco una navaja y la acerco a su muñeca izquierda.

—Alice ¿Qué haces?—Ella no lo escuchaba, tan solo cerró los ojos y empezó a cortarse.
—Te convoco a ti Luci...—El ángel se abalanzo a ella y arrebató de sus manos la navaja—¡Pero qué día...—Se quedo paralizada al ver la silueta del rubio parada frente a ella con la navaja en las mano.

Niall se arrodillo quedando frente a la chica y la miro a los ojos mientras depositaba una de sus suaves manos en su mejilla.

—Jamás vuelvas ni pienses en hacer eso Alice—El hubiera deseado que lo primero que le dijera a la chica fuera mas apasionado y dulce, pero se presento una peor ocasión para presenciársele.
— ¿Lucifer?...—Susurro tensa la pelirroja.
—No, no lo soy...—Alice se aparto bruscamente y se levanto acomodándose la chaqueta.
—Entonces...
—No temas—Se acercó a ella y le levantó el mentón para que lo mirara a los ojos—Soy Niall, Niall Horan...—Alice quedo atrapada en los hermosos ojos del ángel—...Tu ángel guardián.

No dijo nada mientras procesaba las palabras del rubio, en especial las ultimas.

—Soy Alice, Alice Brown...—Le tendió la mano y el la tomo depositando un dulce beso en ella—... ¡Y soy un unicornio!—El rubio frunció el ceño—Aun estamos en el siglo veinte, no necesitas inventar estupideces para coquetear—Ofendida empezó a caminar, alejándose de "ese loco" como lo creía Alice.
—Te estoy diciendo la verdad Alice—La tomo de la mano y la giro hacia el, viéndola directamente a los ojos—La chica se quedo pensando.
—Demuéstramelo, si es que dices la verdad—Niall no dijo nada—Lo sabia—Esta vez empezó a correr.

Niall no quería arriesgarse, ya había roto mas de mil reglas en unos minutos y no debía demostrar ser un ángel, pero aun así quería tanto estar con ella sin mentiras, quería que ella supiera lo que en realidad el es y no sólo que lo viera como un chico loco que le dijo que era su ángel guardián para "coquetear".

Tomo coraje y extendió su alas para demostrarle que no le había dicho mentira s sobre su naturaleza. Ella sería su condena pero aun así voló hacia ella, la tomo por la cintura y la elevo hacia los cielos.

Alice aguanto un grito y cerró los ojos fuertemente "Por favor que esto sea un sueño" se repetía la pelirroja en su mente sin abrir los ojos. Niall paro e elevarse ya en lo más alto que había alcanzado.

—Abre los ojos Alice—Le susurro en el oído y ella obedeció y al ver hacia abajo empezó a gritar y patalear asustada.
— ¡Bájame, bájame por favor!—Le suplico tomando fuertemente de los brazos que la sujetaban de la cintura.
—Claro—La soltó y ella empezó a caer rápidamente, mientras gritaba a todo pulmón.

Niall bajo en picada y la tomo en sus brazos como a un bebe, y ella lo abrazo fuertemente mientras lloraba.

—Oye, mírame Alice. No llores, yo jamás de dejaría ir—Ella no dijo nada, solo sollozaba en su pecho y lo agarraba de la cintura fuertemente, incrustando sus uñas.
—Eres un idiota...y ahora te creo—Lo miro a los ojos y él le beso la frente—Ahora bájame por favor.

Un profundo amor nació, literalmente, en el cielo. Un amor infinito que jamás seria roto, hasta que la muerte los separase el uno del otro.
[/quote]


Y un poco de acción <3 :

Cabello rojo. Ojos miel. Labios rojos...tales como la sangre.

De nuevo, uno de los muchos sueños de Niall sobre Alice. Ya le quedaban pocos recuerdos sobre su amada. Cada vez se hacían más borrosos, Signo de que ahora tenía la memoria de un simple terrano, ya no era un ángel; pero aun así, vive eternidades como uno. Una maldita maldición, un maldito castigo.

Se frotó los ojos perezosamente y rodo un rato en la cama, enrollando en sus piernas y torso desnudo; las sabanas de seda negra.

Ya, exactamente cincuenta y seis años habían pasado desde la perdida de la mujer a la que amaba, y el momento de su caída... de esa infinita caída llena de dolor y angustia.

Aun recuerda como si fuera ayer, el momento en el que le arrancaron sus alas.

"—Arrodíllate—Le ordeno Lucifer, quien a los pocos siglos en el cielo y días en la tierra traicionó a Dios.

El ángel se arrodillo frente a el trono, quedando a espaldas a los miles de ángeles que observaban el castigo del traicionero, pecador, del demonio...

Dos ángeles, Vasariah el ángel justo y Rehael, el ángel de los pecadores se posicionaron a cada lado de Niall, tomaron sus alas con fuerza y sin piedad las arrancaron de su cuerpo.
Su dolor era incomparable e inimaginable, jamás creyó sentir dolor alguno; lo único que se dispuso a hacer fue gritar como nunca antes y a retorcerse en el suelo nebuloso del cielo.

—Tu castigo será eterno, será mil veces peor que una maldición. Asume las consecuencias de tus actos y vive una eternidad en la tierra como un desterrado—La hermosa voz llena de amor, tenía un leve tono de decepción por aquel ángel en el que había puesto tanta fe y confianza, tanta como para llegar a nombrarlo Ancargel de su mano derecha.

Luego de ese inmenso dolor su visión se fue oscureciendo y sus ojos apagando junto a la última mirada al trono y a todos aquellos ángeles que disfrutaban su dolor y otros que tan solo lo miraban con pena y angustia deseándole—Aunque haya hecho algo muy malo y los haya decepcionado—Lo mejor en el mundo del pecado"


Prendió un cigarrillo y se lo llevó a la boca inhalando el humo sin importarle que fuera malo para la salud. Después de todo es inmortal y no podrá matar sus pulmones; siempre serán los mismo de miles de años atrás.

Ese fue su "desayuno" no tenía hambre, jamás la tenía. Tan solo comía por querer o por despistar a las personas de que hicieran comentarios críticos o preocupantes sobre su hábito.

Acomodo su chaqueta y metiendo las manos a sus bolsillos, bajo los pequeños escalones que daban a la solitaria calle de su vecindario. El día estaba nublado y frío para ser primavera, pero así era el clima de ese lado de la ciudad; diferente, extrañamente diferente.

— ¡Buena bola!—Exclamo con hipocresía uno de los usuales visitantes del bar.
—Como siempre —Respondió Niall, con una sonrisa sínica y burlona.
— ¿Niall?
—Soy James ¡¿por qué putas no endien...—Se quedo paralizado al ver una cara que hace tanto no había visto—¡Tu maldita sabandija!—Le propenso un fuerte puñetazo, que lo arrojo a la mesa de pool—¿A qué has venido aquí?—Lo tomo del cuello—¡¿A matarme?! ¿Eso es lo que quieres?—Se le acerco al oído— ¿no te basto con lo que me has hecho hace cincuenta y seis años?

Edward no tenía idea de que algún día se iba a encontrar con Niall, tan sólo estaba en ese lugar de mala muerte por Clara, la chica rebelde que le habían asignado en su nuevo rango de ángel guardián.

—James, ellos no me pueden ver—Intentaba hablar, pero se le dificultaba por el fuete agarre del Rubio, que desde que fue desterrado a la tierra mantiene su cabello negro y más largo—Creerán que estás loco—Rio.
— ¡Me vale que crean que estoy loco! Eres un traicionero, me apuñalaste por la espalda ¡Yo era tu amigo hijo de perra! Y ahora que estas aquí me las vas a pagar—Lo tomo de su camiseta y lo arrastro fuera del bar.

Lo lanzo hacia un contenedor de basura, haciéndolo bolar unos cuantos metros. Ed se paro tambaleándose por el fuerte golpe, y James se aproximó a él rápidamente proponiéndole un fuerte rodillazo en el estomago y un puño en la cara.

Uno que otro borracho miraban por las ventanas del lugar hacia donde James, quien a su visión golpeaba a la nada; los terranos no ponían ver al ángel, a menos que el así lo quisiera, pero disfrutaba ver como todos creían loco al ex rubio.

— ¿Que no te defenderás idiota?—le dio otro golpe en la cara y un hilo de sangre bajo por el labio del pelirrojo.  
—Me lo merezco —extendió las manos a los lados invitando a James a seguir golpeándolo. No importaba cuando le golpeara, jamás lo mataría.

James tomo todas sus fuerzas y se abalanzo a él al seguirlo golpeando pero un grito de una mujer lo detuvo.
— ¿Clara?—Grito Edward y salió corriendo hacia la dirección de donde provenía el grito de la chica.
Niall lo siguió, aun sus instintos de ángel guardián no los había perdido. Sintió deber en ayudar a la mujer de la que provenía el grito.

— ¡Suéltame!—Suplicaba Clara,  una chica de cabello castaño oscuro,  largo y en un costado rapado. Ojos tales como su cabello y unas pestañas y cejas envidiable; su nariz es fina y tiene unos labios gruesos que al sonreír se le forman unos provocativos hoyuelos. Morena, delgada  y de curvas definidas.
El hombre aun la seguía tocando en un rincón donde la tenia acorralada. Estaba borracho el hombre y enojado por haber perdido una gran suma de dinero en una apuesta en el pool.
— ¡Suéltala maldito bastardo!—Ed empujó al hombre apartándolo de Clara y le propenso un fuerte puño que lo dejo noqueado en el suelo.
— ¿Te encuentras bien?—Se le acercó cuidadosamente.
— ¡Gracias!— Clara lo abrazo fuertemente llorando en el pecho del pelirrojo, quien le beso la cabeza y acaricio la espalda consolándola.

James noto en la angustia y en la ira de Edward que sentía algo por la muchacha,  mas que el deber de protegerla; justamente lo mismo que el por Al ice sentía.

—Vaya, vaya. Creo que estas en grandes problemas mi Edward...y lo vas a pagar con la misma moneda que me robaste.

El pelinegro tenía mucho rencor hacia su ex mejor amigo, y aunque haya pasado buenos momentos con él, le haría pagar todo el daño que le causo...desde ahora que él sabe que Ed está en la tierra, le hará la vida un infierno, tal como él se la hizo al destruir su amor.
Y como mejor manera que matando a Clary, tan solo era una humana, no haría mucha falta en el mundo...

Holu!! aquí yo de nuevo lol pero esta vez dejando mi fichita (?
Bueno, me iba a ir por Tommo pero Connú. Me ha ganado y ni modo de competir contra ella porque de seguro me gana sdfghjfghjk escribe genial ♥ y no se, ni la conozco pero me ha caído bien idk lol :D
Y pues me decidí por El Ruloso y mi representante es kylie Janner <3
Soo espero quedar bc he amado su idea y pues seria genial participar en mi primera N.C con escritoras tan buenas como lo son ustedes Gen y Miry ♥
Besos hermosas xx ♥


Última edición por MayCyril el Jue 17 Oct 2013, 12:02 pm, editado 1 vez
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por peeta. el Miér 16 Oct 2013, 12:31 pm

Ay, debemos contestar muchos comentarios DD:
#Paja ON XDDD
Ya comienzo a contestarlos
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por peeta. el Miér 16 Oct 2013, 12:59 pm

AgussStyles escribió:Dije que no me metería en más novelas colectivas, pero sdklasjldk   Cómo que me encantó la idea :D Así que... 

"Gen y Miry rlz"


Mi representante. :
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Mi setsi chico:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]Harry Stilitos! :33



Mi capítulo.:
Capítulo 4

                          
            
Erika Greenwood




—No puedo…
—Sí, sí puedes sólo que no quieres.
—Enserio, no puedo.
—No poderse levantar de la cama es algo que le podría ocurrir por ejemplo a un paralítico, pero tú no tienes una total incapacidad física, sino desgana y apatía.
—Basta… —Susurré.
Las lágrimas aparecerían de nuevo y eso es lo que menos quería en este momento.
Las piernas no recibían su total función. Algo me decía que no me levantara y otra me decía que sí.
Corazón y cabeza.
Amor y tristeza.
Dolor y Felicidad.
Antónimos pero a la ver Sinónimos por lo menos para mí lo eran.
¿Por qué no puedo volver a ser la de antes? A ya sé; padres muertos, corazón roto, y desapoyo, soledad.
Piezas que no encuentran su lugar para armar algo.
Las gotas pegaban contra la ventana de mi habitación. Estas no paraban de caer, una detrás de la otra. Una hoja húmeda de color amarillo estaba pegada en la parte inferior izquierda de la ventana. El color gris del cielo se podía ver, pero el vidrio empeñado hacia verlo borroso. 

—Estoy sola… —Susurré nuevamente. No dijo nada luego de lo que dije yo por último. Sophie sabía que tenía una enfermedad muy crítica.
—No lo estas… —Habló finalmente. Sentí un peso en la cama, se había sentado en esta.— ¿Qué soy yo? —Un hilo de voz salió de su boca. La estaba matando.
—Siento que soy un estorbo —No la miraría a la cara, me rompería más de lo que estaba.— Te estoy pasando mis problemas, soy horrible, soy un mounstro que no merece vivir jamás. —Lo de “Vivir Jamás” lo dije en medio del principio llanto. Empecé a llorar más de lo que parecía. —Lo siento… lo siento —Repetí miles de veces.
—No te lamentes conmigo. —Me acarició la espalda. — Laméntate contigo misma. Te estás haciendo daño, sonríe, estoy aquí contigo y nunca te dejaré ir.
—Nunca digas nunca. —Empecé con mi apatía.
—Erik, sabes que yo estoy acá para ayudarte, sal a la calle, diviértete, conoce gente, Seb está en el pasado.
—Ya te pareces al Psicólogo. ¡Claro! La vez que me sacaste de esta cama me dijiste que me comprarías café. Pero ¡NO! Me llevaste a un lugar espantoso con olor a enfermos…
—¡No digáis eso! ¡Era por tu bien! ¡Por vuestro bien! ¡Te estabas por suicidar, 23 pastillas! —Explotó.
—¿¡Qué diablos sabes!? ¿Qué pasaría si te cortaría un dedo y no sanaría jamás? ¿Eh? Te retorcerías del dolor, siempre, y no aguantarías la presión. Dejadme decirte, querida amiga, que eso es lo que siento yo. ¿Para qué estoy aquí? Soy fea, inservible, un estorbo, simplemente no hago nada. Quiero irme con mi mamá y mi papá. Sé que estaría mucho mejor allá que aquí. —Al fin y al cabo la miré a los ojos, estaban rojos y cayendo gotas.
—Tu madre ni tu padre quisieran que estés así. Ellos quisieran que sigas adelante, con la frente en alto y diciendo NO al dolor.

Presioné mis dientes con mucha fuerza, mi mandíbula se puso tensa. Me levanté de la cama de un solo movimiento. La ignoré y me metí al baño.
Me puse enfrente del espejo del sanitario, miré mi cara. Ojeras, labios mordidos, pelo desastroso, ojos dilatados, si cualquiera miraría mi cara pensaría que estaría falopada.
Sentí lastima de mi misma.
Miré la taza del lava manos, una lágrima tras otra caían en esta. Levanté la mirada de nuevo al espejo. Dirigí mis ojos a la parte derecha del espejo; ahí había una foto de nosotras dos, tomando un helado la sonrisa en mi cara se veía espectacular, cómo si no hubiera nada más que importara, sólo mi felicidad.
____________________________________________________________________________________________________

—Hija, Sebastián no muerde, acércate más.
Mi mamá es tan orgullosa.
El día de la fiesta de primavera, Sebastián me invitó a la fiesta, obviamente dije que sí, sin dudarlo ni pensarlo dos veces.
Mi papá estaba a la derecha de la escalera, abajo, viéndonos a ambos con la sonrisa en su cara.
Mi mamá estaba enfrente de nosotros dos, abajo igual, con la cámara sacándonos millones de fotos.
Mi cara roja, sonreía a la cámara, luego de una foto le pedía a mi mamá que pare para que nos podamos ir, a mí me importaba, pero a Sebastián le parecía cómico.
—Ok, ok, ya se pueden ir. —Se rindió al fin. Bajamos ambos de la mano hasta dirigirnos a la puerta.
—Temprano, Sebastián. —Pidió mi papá antes de adentrarnos a su carro.
—Sí, señor, cuente con eso.
La mejor noche de mi vida.

______________________________________________________________________________

Abrí los ojos tratando de borrar el recuerdo. Algo me interrumpió.
—No hagáis nada estúpido. —Gritó Sophie detrás de la puerta.
—Cuenta con eso. —Susurré, recordando lo que dijo Sebastián. Sentí los pasos de Sophie alejarse de la puerta.



—Erika. —Murmuró Sophie.
—¿Qué? —Paré de tomar mi jugo de naranja.
Las dos sentadas frente a frete en la mini mesa de la cocina del pequeño apartamento.
Seguí tomando al ver que no hablaba.
—Te iras de aquí. —Soltó de repente.
Escupí el contenido del vaso que yacía en mi boca devuelta de dónde provino.
—¿A dónde? —Apoyé el vaso en la mesada haciendo un poco de ruido.
—A… a un Centro de Rehabilitación.
Quedamos un rato en silencio, y la que lo rompió fui yo.
—¿Qué? —Reí, una carcajada salió de mi boca. —Claro, saldré a primera hora. —Dije con Sarcasmo.
Me levanté de la mesa seguida de Sophie.
—Tienes que tener cuidado médico. No me mientas, haya dentro del baño te habrás metido pastillas a la boca.

Gemí, no podía hurgar mis cosas. Pero las necesitaba, si no ahora mismo estaría postrada en cama, nuevamente.

—No, yo no iré a un lugar dónde te meten jeringas y tranquilizantes por el… —Me interrumpió antes de que diga la última palabra.
—Sin lenguaje vulgar, por favor.
—Por el trasero. —Terminé mi oración.
—Es por tu bien, por favor. —Suplicó— Conocerás personas nuevas, recibirás tratamiento. Dime… ¿Qué prefieres? ¿Vivir así? O ¿Vivir mejor? Te cambiará.
—¿Y qué tal si no?
—¡Deja el negativismo para otro momento! Ya lo pagué, así que coge tus maletas y vámonos.
—¿Cómo que coge?
—Las armé por ti, sabía que no querrías ir. Tienes 20 minutos para darte un baño, cambiarte y, despejar la cabeza.
—¡Agh! —Bufé.

Tomó mi maleta y la metió en el baúl del carro de color carmesí. Yo estaba cruzada de brazos mientras veía cómo preparaba el carro para irnos, hubiera estado fumando o tomando algo para relajarme pero me lo impidió me quitó todo, menos mis amigas, sin ellas me agarraría un ataque y no soy esquizofrénica pero igual necesitaba mis pastillas. No podía verla a los ojos, no soy rencorosa, pero estaba molesta… ¡furiosa! Me lo hubiera dicho una semana antes o por lo menos ayer que me iba a internar en un loquero pero no, sólo unos minutos antes que partiéramos. 
Las gotas caían sin cohesión. Una cada un minuto. 
Mojaban mi campera de pana negra y mis tenis negras, que por cierto estaban muy gastadas. 
Yo salía a la calle, no era un vampiro que estaba en su casa siempre. Tal vez salía al jardín trasero del departamento para ver a los niños jugar (hay un mini parque), o tomar un poco de aire. 
Una vez alguien se me acercó. Las pocas palabras que decía ahuyentaron al chico, que por cierto agradecí mucho. 
Subía al porche carmesí de Sophie para marcharnos. Miré la ventana y no despegué ni un momento la mirada de ella, me gusta la lluvia, me gusta el frío, me gusta lo opaco, siempre fue así. Por una rara razón podía sentirme yo misma. El viento, por rara razón, lo sentía lejano, cómo que antes me encantaba que pegara en mi cara y desparramara mis cabellos, pero ahora ni la más mínima brisa me gustaba, detesto el viento. 
Sí una persona me ve y habla conmigo de corazón a corazón creo que no la asustaría tanto cómo mi apariencia. 

—No pelees.
—No podría levantarle la mano a alguien.
—Te quiero…
—Yo también, pero…
—Nada, ahora entra, te veré en unos meses.
—Pucky…
—No lo hagas difícil. —Me abrazó.
—Adiós.

¿Cedí rápido? ¿Tan rápido? O por dios, ¿Qué haces Erik?
Tomé mis dos maletas, había un mundo de personas, chicas.
Una chica pasó por mi lado, ¡NO TENÍA CARNE! Era puro hueso, ¿Dónde me metiste Eughine?
Seguí mi camino hasta una gran bola de chicas mirando a un punto fijo. Todo aquí daba miedo, era blanco, vacío.
—1, 2, 3, probando —Se escuchó en medio de las chicas, me metí entre medio de todas para llegar hasta el centro.— Bien… bienvenidos a nuestra clínica de rehabilitación en la cual todas ustedes podrán mejorar en lo que respecta a sus problemas. Bien, también me gustaría anunciar unos alumnos de intercambio que vinieron de Manchester hasta Londres para apoyarlas y ver como progresan ellos también.— Señaló hacia una dirección. Me paré de puntitas para ver a quién señalaba, eran 10 chicos, aproximadamente.— Bien, la lista de psicólogos según su problema está en el tablón al fondo. Al lado estará la sala en la que se encuentra cada psicólogo e irán a conocerlos. Deben dejar las maletas aquí ya que tenemos que inspeccionar que no lleven cosas afiladas, pastillas, vidrios o algo que se pudiese romper fácilmente.
Bien, un psicólogo, lo podría aguantar… pero lo último me cayó muy mal. ¿Sin pastillas? ¿Café? ¿Nada? Esto será todo un duelo.
Caminé hasta la lista de psicólogos, pedí por lo menos un nombre complejo. No solté mi maleta y no la soltaría.
Con mi dedo señalé todos los nombres deslizándolo hacia abajo para encontrar el mío.
Erika Greenwood à Harry Styles.
¿Harry Styles? El nombre tiene estilo. Espero que sea joven y que no sea un patán.
Seguí con mi dedo esta vez deslizándolo a la derecha.
Sala 9.
¿Tendría que ir ahora? Ni una lista de instrucciones que desubicados. Miré a mi izquierda y varias de las chicas que se fijaban en la lista, cuando se encontraban se dirigían a un pasillo. A ir a ese pasillo se ha dicho. —Sala 9, sala 9, sala 9— me repetía buscando los números de las puertas —Sala 8, y sala 9— Me paré enfrente de esta.
Tomé confianza, y toqué la puerta. Escuché un “Pase” detrás de esta. La voz, esa voz.
Giré el picaporte y entré. Hojas apiladas en el escritorio. Cuadros universitarios. Olor a sahumerios.
Pasé por completo y cerré la puerta detrás de mí. El chico de rulos detrás del escritorio miraba una tablilla y anotaba algo.
Fingí una toz para que notara que estaba ahí. Al subir su mirada me quedé totalmente perpleja, los ojos verdes, su nariz, sus labios curvados en una sonrisa y los dientes blancos en una hilera. ¡Cursilerías!
—Señorita… —Se paró de su asiento para saludarme. Espero que completara la frase.
—Greenwood. —Las palabras salieron cómo si no las pensara, con total frialdad.
¿No sabía mi nombre? ¿Qué clase de Psicólogo no sabe el nombre de la paciente? 
—Greenwood. —Aun así le hubiera contestado de mala manera la sonrisa no se iba de su cara, hizo un ademán con sus manos para que me sentara. De verdad la puerta y el escritorio estaban a una gran distancia.
Dejé mi maleta celeste en una esquina, y me senté dónde él me había indicado. Tomó asiento nuevamente, al ver mi cara su sonrisa encantadora se fue desvaneciendo.
—Tenías que dejar la maleta. —La señaló con una ceja arqueada.
—Ni loca. —Respondí otra vez con frialdad.
—Muy bien… —Susurró seguido de un suspiro para relajarse—. Nombre completo señorita Greenwood. —Preparó una hoja con muchos nombres.
—Jane Erika Greenwood, pero señor dígame Erik. —Me acomodé en la silla con rebeldía.
—Erik —Cerró los ojos para no soltar algo que no lograba saber lo que era—. No me digas señor, dime Harry. ¿Cuántos años tienes?
—17.
Frunció el ceño, yo retorcí una ceja.
—¿Qué? —Pregunté.
—Nada. —Siguió anotando—. ¿Londinense?
Asentí.
—Muy bien… —Me vio tensa y enojada— Déjame presentarme, soy Harry Styles, tengo 19 años, y seré tu amigo.
—Cualquier Psicólogo dice eso, dejadme decirte que ya pasé por muchos y no, no serás mi amigo.
Qué cruel, pero cierto. Todo los Psicólogos hablaban contigo y luego ¿Qué pasa? Fácil… Sedantes.
—Ok llámame cómo tú quieras, pero yo seré el que te… —Lo interrumpí. Típica presentación.
—“Escuche, apoye, y no te dejaré sola en esto. Quieras o no serás mi amiga” pero luego cuando te encariñarás conmigo te abandonaré, porque en algún momento saldrás de este manicomio, estarás sola en esto sin nadie, porque tu vida es una mierda, así será. —Lo último lo agregué yo, situación incómoda, no sabía cómo reaccionar sólo se movió en el asiento.
—Erika… yo no lo haré. No soy cómo otros, los otros tal vez sean muy viejos y malvados ya que están acostumbrados. Pero déjame decirte que soy joven y apenas estoy empezando con esto, yo te ayudaré a salir del hoyo negro sin salida que estás metida… —Se acercó a mí al ver cómo las lágrimas salían, se arrodilló al lado de mi—. Seré tu soga y cada día treparas y verás la luz cuando llegues a la sima. ¿Bien?
Asentí.
—¿Cómo te sientes? —Tomó una silla para sentarse a mi lado.
—No lo sé… —Bajé la mirada mientras más lágrimas salían de mis ojos.
—¿Cómo que no lo sabes?
—No estoy bien, no quería estar aquí.
—Esto es diferente… dime la verdad ¿A qué temes?
—A qué me encariñe con alguien y me abandonen cómo lo hicieron mis familiares y amigos. Yo… no soy fuerte.






Bueno pues, es medio raro (si quedo) trabajar con ustedes en una ENE CÉ, ya que son excelentes escritoras y, yo quedo como media... (? Pero lo intentaré. 
Quisiera quedar porque me encantó la idea, nunca participé en una Ene cé con una chica con nombre de color(? amo cómo escriben! y si quedo ¡no les fallaría ni loca! Solo eso... ¡Besos! 
Aceptada

¡hola!
amé tu audición, linda Bueno, la audición está muy buena, la única objeción que tengo es que escribes con muchos diálogos y pocas descripciones, lo que dificulta que el lector pueda imaginarse las situaciones. Pero me encantó. ¡suerte!
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por peeta. el Miér 16 Oct 2013, 1:06 pm

flowerpower24 escribió:
Gen y Miry rlz
¡Hi, girls! Bueno, Ness ya me conoce, pero Miry no, so me presentaré. Soy Rocío, española, catorce desde el siete de este mismo mes lol
ASNDFKFJDISIAIA no pude amar más la idea, no siempre salen noves así, de fantasía/acción que no sólo sea una trama de amor, pero yo las amo.
Así qué... Audicionaré por Harry, bc necesito hacer mi ship. ME APETECÍA IR CON ZAYN PERO NESS ME LO QUITÓ. Nah, te amo igual.
Es una suerte que la stalkee todas las noches, porque sí no no habría llegado hasta aquí.
Bueno, dejo de decir tonterías/aburrir al público y me voy.
¡CUÁNDO TENGA EN MIS MANOS UN ORDENADOR POSTEARÉ MI CAPÍTULO!
Besos
PD: hay que hacer más spam, que audicione mucha gente, aunque seguro que sí pasa eso yo no quedaré.
¡Chio! jnekdnhejbde es un gusto que estés por aquí
Aay, gracias; sí, la mayoría de las tramas se fijan sólo en el amor y eso tiende a cansar DD:
Charry Rlz tu sabes que el negro es mío y soy muy egoísta como para compartirlo, ah Aaaaw... espera, ¿Me estalkeas toda la noche? DDDD: Eso es un tanto perturbador XDD
No aburres a nadie, y menos a mi
Okey, esperamos el capítulo
¡Besos!
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por peeta. el Miér 16 Oct 2013, 1:08 pm

vicstyles escribió:La verdad es que me encanta la trama, pero no puedo audicionar, no soy buena escribiendo en este genero, solo aseguro que la voy a leer!
Oh, qué pena :c Entonces te esperamos en la novela, linda
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por peeta. el Miér 16 Oct 2013, 1:10 pm

Nana99 escribió:Pues he llegado aquí bc la que está un poco más arriba es mi coolmate y la stalkeo. Vi que posteó aquí y vine a ver... el título me llamó la atención :3
ME HABÉIS ENAMORADO.
So, quería con Zayn, pero está ocupado, pensé en Hazza, pero ya lo tengo en muchas partes, y además lo quiere Ro, y con ella no me puedo comparar so...
Shippearé a Liam -Payne- con Ally Brooke (Hernandez) y ya está. Bc los amo a los dos y más o menos me pegan, Lally (?).

lalala hermosa allyson:
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Pues quiero quedar bc... La idea es akjhasklhguiasghuiog <<<<<< mis feels
La verdad es que la trama tiene muy buena pinta, y me veo capaz de escribirlo, estuve en un foro de rol de este estilo, y me manejaba bastante bien, fue donde aprendí a escribir de manera aceptable lol... Supongo que eso es todo :3


mi cap:

Todo era confuso, extraño, raro y excéntrico. En aquel lugar nada tenía sentido. Las plantas hablaban, la gente se transformaba en animales y si hacías algo mal te cortaban la cabeza. Wonderland era, desde luego, un lugar único. A Lauren cada vez le sorprendían más cosas. Sentía la necesidad de conocer el país entero. Ver cada rincón, cada pequeño centímetro de ese sitio era interesante, y más si eres tan curiosa como ella. Se sentía afortunada por tener un buen guía. La mayoría de personas, si se les puede llamar así, de allí estaban muy mal de la cabeza, pero Leo no era así. Era un chico tranquilo, amable, caballeroso y, aparentemente, cuerdo, lo cual era un importante dato a tener en cuenta. Todavía estaban alojábamos en el castillo del Rey Rojo, aunque Leo no parecía muy contento con ello y Lauren tenía la sensación de que se irían de allí cuanto antes.
Una escasa luz se colaba por la ventana de la habitación. La chica dio otra vuelta sobre el colchón, envolviéndose aún más en las sábanas, no era capaz de dormir. Lentamente, y con mucha pereza se puso en pie. Caminó hasta el espejo que había en ese mismo cuarto, se chocó con su propia mirada oscura, su cabello, largo y rubio, estaba desordenado, el camisón blanco que le habían prestado, arrugado.
Decidió salir a dar un paseo. El suelo de los pasillos era de mármol, por tanto muy frío. Lauren salió al jardín, donde se encontró con otra Alice, Isabelle, sino recordaba mal. Hablaron un rato, y decidieron organizar una fiesta con las otras chicas.
 
De vuelta por el castillo Lauren comenzó a marearse, caminó más despacio, hasta que paró completamente y se apoyó contra la pared. Todo daba vueltas a su alrededor, y de repente, cayó, todo se volvió negro.
 
Una chica caminaba, se alejaba de todo aquel alboroto, quería tranquilidad. Lauren la observó con detenimiento, tenía el pelo rubio ceniza, los ojos azul turquesa, muy brillantes, y era de tez pálida. La niña, adolescente, llevaba puesto un vestido azul, del tono de sus ojos. Caminaba con determinación, se internó en un bosque, alejándose de la reunión de personas que había tras ella. Por su expresión Lauren supuso que quería perderse, decidió seguirla y le dio la impresión de que nadie podía verla allí. Entonces se dio cuenta de que no estaba escapando de nadie, sino que seguía algo, Lauren caminó rápido y pudo verlo, era Liam, el conejo blanco, pero a juzgar por su ropa hace muchos años. No llevaba una camiseta normal, sino un traje de etiqueta que le daba un aire muy cómico. Entonces, sin previo aviso, el conejo desapareció. Tanto Lauren como la otra chica dieron un respongo, ¿a dónde habría ido?
–Alice.–Se oyó una voz.–Ven, te necesitamos.
–¿Yo?–Respondió la joven del vesitdo azul, mirándo a su alrededor, sin poder ver a Lauren.
–Acércate, ¿no quieres ver lo que hay?
Alice camino lentamente, acercándose al tronco de un árbol, justo donde el conejo blanco había desaparecido. Entonces dio un mal pasó y cayó. La vista de Lauren pasó a ser la misma que la de Alice, y se vio cayendo a una gran velocidad por la madriguera. Y de nuevo, un gran golpe contra el suelo.
 
–¿Lauren? ¡Lauren!–Gritaba una voz mientras sacudía a la chica.
Poco a poco la joven fue abriendo los ojos, encontrándose con la cara de su guardián, Leo. El chico la soltó lentamente y se sentó en el suelo, frente a ella.
–¿Qué hacías ahí tirada?–Preguntó con preocupación.
–¿Eh?–Fue lo único que pudo articular Lauren, todavía seguía mareada.–Fui a dar un paseo porque no podía dormir y al volver me desmayé.
El chico suspiró con más tranquilidad.
–Venga, te llevo hasta tu habitación.
Ayudo a la joven a levantarse con mucho cuidado, como si Lauren fuera de cristal y tuviera miedo de que se rompiera en mil pedazos. Leo pasó su brazo por las caderas de la rubia para ayudarla a caminar. Ella sintió una corriente eléctrica por toda la columna vertebral. Como un click. Él tomó la mano de Lauren y se la pasó por los hombros, para cargarla con más facilidad. Y de nuevo ocurrió. Una corriente por la espalda. Haciendo que la chica diera un respingo.
Mientras caminaban, con lentitud, Lauren se preguntó que hacía Leo en el pasillo a esas horas, a lo que él simplemente respondió:
–Fui a bañarme.
Lauren no encontraba lógica en aquello, puesto que estaba completamente seco, pero no hizo más preguntas.
–Me desmayé porque tuve una visión.–Anunció la rubia cuando llegaron a la puerta de su cuarto.
–¿Qué? ¿Por qué no lo dijiste antes?–Exclamó Leo, abriendo la puerta y entrando en la sala.
Lauren se sentó en su cama y el chico hizo lo mismo, pero, en una silla que había por allí.
–No sé, era algo extraño.–Respondió Lauren, tenía unas ganas tremendas de echarse a dormir sobre la cama.
–¿Qué pasaba?
–Había una chica, perseguía al conejo blanco, y luego caí por una madriguera.–Resumió Lauren lo más rápido posible para poder dormir cuanto antes.
Leo abrió mucho los ojos.
–¿No te das cuenta? ¡Has visto el recuerdo de una Alice! Y por lo que parece de cómo la primera Alice, la original, entra en Wonderland. ¡Eso es increíble Lauren!
–Ajá.–Respondió la chica sin entender mucho debido al sueño.–Mejor mañana por la mañana me lo explicas otra vez.
Leo sonrió ante ese comentario, mirándola con ternura. Se puso en pie y depositó un suave beso en la mejilla de la chica, que no supo que responder.
–Buenas noches Alice.–Se despidió el chico antes de cerrar la puerta a sus espaldas.
Lauren se dejó caer sobre el colchón con una gran sonrisa en la cara, aunque no entendía muy bien el porqué.
 
***
 
Lauren se despertó debido a la luz que se colaba por la ventana. Empezaba a odiar el ángulo en el que estaba colocada su cama. Se levantó y buscó algo que ponerse en el armario, encontró algo cómodo, y se puso sus botas, la única cosa que seguía llevando de su hogar. Enseguida recordó lo que le había dicho la noche anterior a Isabelle, ¡tenía que avisar a mucha gente todavía! Se maldijo a sí misma por ser tan despistada. Salió con prisas de su habitación, en cuanto encontró a un guardia lo obligó a avisar a Stvilana, Mary, Michelle, Carol, Charleen, Mandy, Alessia y Brennan de que hoy se reunirían todas las Alice.
Lauren encontró el comedor, allí estaban Eleanor e Isabelle. Se sentó en frente de Eleanor, Isabelle estaba al lado de esta.
–Buenos días.–Saludaron Isabelle y Eleanor al unísono, para luego soltar una pequeña carcajada por ello, al igual que Lauren.
–Igualmente.
Eleanor se fue enseguida ya que había terminado su desayuno. Lauren tomó unas tostadas y las mojó en su tazón de leche mientras hablaba con Isabelle.
–¿Las has avisado? –Preguntó la morena.
Lauren iba a asentir justo después de tragar lo que tenía en la boca, pero el ruido de las puertas al abrirse hizo que se girara y por tanto, tragara repentinamente. Acababa de entrar un chico de pelo castaño y ojos color miel. Isabelle lo recibió con una sonrisa.
–Buenos días Justin.
Él se limitó a contestar ‘igualmente’ mientras tomaba asiento junto a Lauren, y frente a Isabelle. La rubia lo miró con curiosidad.
–¿Qué eres? No parece que te vayas a convertir en un animal extraño.–Preguntó, buscando saber todo.
El chico se giró para mirarla, y, al contrario de lo que había supuesto Isabelle, no puso ninguna cara de asco.
–Soy el As de Corazones, Justin, mano derecha del rey, y, –añadió, girándose hacia Isabelle– guía de esta chica.
La morena asintió, como si creer a Justin fuera difícil.
Poco después Lauren e Isabelle caminaron hasta el jardín, donde ya habían llegado algunas chicas. Hablaron de todo lo que habían hecho hasta el momento, unas cuantas se quejaron del gato Cheshire, diciendo que era molesto, otras dijeron que era divertido, Lauren aún no se lo había encontrado, supuso que tenía buena fortuna, por ahora.
–¿Alguna ha tenido alguna visión? –Preguntó alguien, Lauren no reconoció su voz.-Me refiero, ¿os ha llegado el recuerdo de alguna Alice?
Todas dijeron que no, quizá era cierto, quizá solo querían ocultarlo; pero Lauren tampoco dijo nada, en el fondo, aunque no quisiera aceptarlo, aquellas chicas eran sus rivales, aunque la mayoría también eran sus amigas.
–¿Tenéis idea de que nos pasará si perdemos?–Preguntó Carol.
Nadie supo responder, lo que, probablemente, hizo que aumentara el miedo en todas. Un rato más tarde ordenaron pasar a todas las Alice a la sala del trono.
–Hoy, –anunció el Rey– todos dejaréis mi castillo. Solo la Alice que yo guío y las de mis servidores que viven aquí se quedarán, el resto irán a los hogares de sus guardianes, les guste o no.
Algunas se quejaron y otras se alegraron. Lauren no sabía que decir, buscó a Leo con la mirada, él parecía contendo de irse.
–A todas se os dará una mochila igual con ropa y comida. –Dijo Justin.
 
***
 
Lauren y Leo caminaban alejándose del palacio. El chico parecía increíblemente feliz por el hecho de irse. Estaban atravesando un bosque, pero Lauren podía escuchar de lejos el sonido de las olas del mar chocando contra la arena y contra rocas.
–¿Vives en la playa? –Preguntó la chica maravillada.
–Sí, en una casa pequeña en un acantilado. Pero voy todos los días al agua.
Los árboles desaparecieron, dando paso a una hermosa vista de un enorme océano. Lauren no tardó en localizar la casa de Leo, pequeña y de madera, supuso que vivía solo.
–¿Qué eres Leo? Es decir, todo el mundo aquí es especial, dudo que tú seas un humano corriente.
–Soy una tortuga.–Respondió el chico con orgullo.–Una tortuga marina, por eso vivo cerca del mar.
Lauren comprendió entonces porqué el chico se había bañado la noche anterior.
No tardaron en llegar a la casa, que era mucho más espaciosa de lo que parecía. Tenía un pequeño salón, una cocina, un baño, una habitación y un ático.
–Dormirás arriba.–Informó Leo.–Solo tengo que limpiarlo un poco.
–Te ayudaré.–Dijo Lauren, dispuesta.
Así fue como, poco a poco, una quizá futura Alice, empezó a tomar su rumbo en Wonderland.

El cap es de la enecé Are you Alice?
¡Besos!
Aceptada

¡hola stalker de Chio! XDD Sí, el título deja mucho de qué hablar (? #Ego ON
todas quieren darle al Zayn, pero el negro es sólo mío, ah Amo tu manera de escribir, por lo que me agrada bastante que quieras audicionar Yo nunca he entendido los foros de rol :& soy una niña media descerebrada, ah. Bueno, dejo de molestar. La ficha está más que aceptada ¡Besos!
amé tu audición, linda :AA:it's perfect :AA:XDDDD Me encantó. ¡suerte!
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Re: Sexto sentido. ¡RESULTADOS!

Mensaje por Erik. el Miér 16 Oct 2013, 1:16 pm

Fantasy. escribió:
AgussStyles escribió:Dije que no me metería en más novelas colectivas, pero sdklasjldk   Cómo que me encantó la idea :D Así que... 

"Gen y Miry rlz"


Mi representante. :
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Mi setsi chico:
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Mi capítulo.:
Capítulo 4

                          
            
Erika Greenwood




—No puedo…
—Sí, sí puedes sólo que no quieres.
—Enserio, no puedo.
—No poderse levantar de la cama es algo que le podría ocurrir por ejemplo a un paralítico, pero tú no tienes una total incapacidad física, sino desgana y apatía.
—Basta… —Susurré.
Las lágrimas aparecerían de nuevo y eso es lo que menos quería en este momento.
Las piernas no recibían su total función. Algo me decía que no me levantara y otra me decía que sí.
Corazón y cabeza.
Amor y tristeza.
Dolor y Felicidad.
Antónimos pero a la ver Sinónimos por lo menos para mí lo eran.
¿Por qué no puedo volver a ser la de antes? A ya sé; padres muertos, corazón roto, y desapoyo, soledad.
Piezas que no encuentran su lugar para armar algo.
Las gotas pegaban contra la ventana de mi habitación. Estas no paraban de caer, una detrás de la otra. Una hoja húmeda de color amarillo estaba pegada en la parte inferior izquierda de la ventana. El color gris del cielo se podía ver, pero el vidrio empeñado hacia verlo borroso. 

—Estoy sola… —Susurré nuevamente. No dijo nada luego de lo que dije yo por último. Sophie sabía que tenía una enfermedad muy crítica.
—No lo estas… —Habló finalmente. Sentí un peso en la cama, se había sentado en esta.— ¿Qué soy yo? —Un hilo de voz salió de su boca. La estaba matando.
—Siento que soy un estorbo —No la miraría a la cara, me rompería más de lo que estaba.— Te estoy pasando mis problemas, soy horrible, soy un mounstro que no merece vivir jamás. —Lo de “Vivir Jamás” lo dije en medio del principio llanto. Empecé a llorar más de lo que parecía. —Lo siento… lo siento —Repetí miles de veces.
—No te lamentes conmigo. —Me acarició la espalda. — Laméntate contigo misma. Te estás haciendo daño, sonríe, estoy aquí contigo y nunca te dejaré ir.
—Nunca digas nunca. —Empecé con mi apatía.
—Erik, sabes que yo estoy acá para ayudarte, sal a la calle, diviértete, conoce gente, Seb está en el pasado.
—Ya te pareces al Psicólogo. ¡Claro! La vez que me sacaste de esta cama me dijiste que me comprarías café. Pero ¡NO! Me llevaste a un lugar espantoso con olor a enfermos…
—¡No digáis eso! ¡Era por tu bien! ¡Por vuestro bien! ¡Te estabas por suicidar, 23 pastillas! —Explotó.
—¿¡Qué diablos sabes!? ¿Qué pasaría si te cortaría un dedo y no sanaría jamás? ¿Eh? Te retorcerías del dolor, siempre, y no aguantarías la presión. Dejadme decirte, querida amiga, que eso es lo que siento yo. ¿Para qué estoy aquí? Soy fea, inservible, un estorbo, simplemente no hago nada. Quiero irme con mi mamá y mi papá. Sé que estaría mucho mejor allá que aquí. —Al fin y al cabo la miré a los ojos, estaban rojos y cayendo gotas.
—Tu madre ni tu padre quisieran que estés así. Ellos quisieran que sigas adelante, con la frente en alto y diciendo NO al dolor.

Presioné mis dientes con mucha fuerza, mi mandíbula se puso tensa. Me levanté de la cama de un solo movimiento. La ignoré y me metí al baño.
Me puse enfrente del espejo del sanitario, miré mi cara. Ojeras, labios mordidos, pelo desastroso, ojos dilatados, si cualquiera miraría mi cara pensaría que estaría falopada.
Sentí lastima de mi misma.
Miré la taza del lava manos, una lágrima tras otra caían en esta. Levanté la mirada de nuevo al espejo. Dirigí mis ojos a la parte derecha del espejo; ahí había una foto de nosotras dos, tomando un helado la sonrisa en mi cara se veía espectacular, cómo si no hubiera nada más que importara, sólo mi felicidad.
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—Hija, Sebastián no muerde, acércate más.
Mi mamá es tan orgullosa.
El día de la fiesta de primavera, Sebastián me invitó a la fiesta, obviamente dije que sí, sin dudarlo ni pensarlo dos veces.
Mi papá estaba a la derecha de la escalera, abajo, viéndonos a ambos con la sonrisa en su cara.
Mi mamá estaba enfrente de nosotros dos, abajo igual, con la cámara sacándonos millones de fotos.
Mi cara roja, sonreía a la cámara, luego de una foto le pedía a mi mamá que pare para que nos podamos ir, a mí me importaba, pero a Sebastián le parecía cómico.
—Ok, ok, ya se pueden ir. —Se rindió al fin. Bajamos ambos de la mano hasta dirigirnos a la puerta.
—Temprano, Sebastián. —Pidió mi papá antes de adentrarnos a su carro.
—Sí, señor, cuente con eso.
La mejor noche de mi vida.

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Abrí los ojos tratando de borrar el recuerdo. Algo me interrumpió.
—No hagáis nada estúpido. —Gritó Sophie detrás de la puerta.
—Cuenta con eso. —Susurré, recordando lo que dijo Sebastián. Sentí los pasos de Sophie alejarse de la puerta.



—Erika. —Murmuró Sophie.
—¿Qué? —Paré de tomar mi jugo de naranja.
Las dos sentadas frente a frete en la mini mesa de la cocina del pequeño apartamento.
Seguí tomando al ver que no hablaba.
—Te iras de aquí. —Soltó de repente.
Escupí el contenido del vaso que yacía en mi boca devuelta de dónde provino.
—¿A dónde? —Apoyé el vaso en la mesada haciendo un poco de ruido.
—A… a un Centro de Rehabilitación.
Quedamos un rato en silencio, y la que lo rompió fui yo.
—¿Qué? —Reí, una carcajada salió de mi boca. —Claro, saldré a primera hora. —Dije con Sarcasmo.
Me levanté de la mesa seguida de Sophie.
—Tienes que tener cuidado médico. No me mientas, haya dentro del baño te habrás metido pastillas a la boca.

Gemí, no podía hurgar mis cosas. Pero las necesitaba, si no ahora mismo estaría postrada en cama, nuevamente.

—No, yo no iré a un lugar dónde te meten jeringas y tranquilizantes por el… —Me interrumpió antes de que diga la última palabra.
—Sin lenguaje vulgar, por favor.
—Por el trasero. —Terminé mi oración.
—Es por tu bien, por favor. —Suplicó— Conocerás personas nuevas, recibirás tratamiento. Dime… ¿Qué prefieres? ¿Vivir así? O ¿Vivir mejor? Te cambiará.
—¿Y qué tal si no?
—¡Deja el negativismo para otro momento! Ya lo pagué, así que coge tus maletas y vámonos.
—¿Cómo que coge?
—Las armé por ti, sabía que no querrías ir. Tienes 20 minutos para darte un baño, cambiarte y, despejar la cabeza.
—¡Agh! —Bufé.

Tomó mi maleta y la metió en el baúl del carro de color carmesí. Yo estaba cruzada de brazos mientras veía cómo preparaba el carro para irnos, hubiera estado fumando o tomando algo para relajarme pero me lo impidió me quitó todo, menos mis amigas, sin ellas me agarraría un ataque y no soy esquizofrénica pero igual necesitaba mis pastillas. No podía verla a los ojos, no soy rencorosa, pero estaba molesta… ¡furiosa! Me lo hubiera dicho una semana antes o por lo menos ayer que me iba a internar en un loquero pero no, sólo unos minutos antes que partiéramos. 
Las gotas caían sin cohesión. Una cada un minuto. 
Mojaban mi campera de pana negra y mis tenis negras, que por cierto estaban muy gastadas. 
Yo salía a la calle, no era un vampiro que estaba en su casa siempre. Tal vez salía al jardín trasero del departamento para ver a los niños jugar (hay un mini parque), o tomar un poco de aire. 
Una vez alguien se me acercó. Las pocas palabras que decía ahuyentaron al chico, que por cierto agradecí mucho. 
Subía al porche carmesí de Sophie para marcharnos. Miré la ventana y no despegué ni un momento la mirada de ella, me gusta la lluvia, me gusta el frío, me gusta lo opaco, siempre fue así. Por una rara razón podía sentirme yo misma. El viento, por rara razón, lo sentía lejano, cómo que antes me encantaba que pegara en mi cara y desparramara mis cabellos, pero ahora ni la más mínima brisa me gustaba, detesto el viento. 
Sí una persona me ve y habla conmigo de corazón a corazón creo que no la asustaría tanto cómo mi apariencia. 

—No pelees.
—No podría levantarle la mano a alguien.
—Te quiero…
—Yo también, pero…
—Nada, ahora entra, te veré en unos meses.
—Pucky…
—No lo hagas difícil. —Me abrazó.
—Adiós.

¿Cedí rápido? ¿Tan rápido? O por dios, ¿Qué haces Erik?
Tomé mis dos maletas, había un mundo de personas, chicas.
Una chica pasó por mi lado, ¡NO TENÍA CARNE! Era puro hueso, ¿Dónde me metiste Eughine?
Seguí mi camino hasta una gran bola de chicas mirando a un punto fijo. Todo aquí daba miedo, era blanco, vacío.
—1, 2, 3, probando —Se escuchó en medio de las chicas, me metí entre medio de todas para llegar hasta el centro.— Bien… bienvenidos a nuestra clínica de rehabilitación en la cual todas ustedes podrán mejorar en lo que respecta a sus problemas. Bien, también me gustaría anunciar unos alumnos de intercambio que vinieron de Manchester hasta Londres para apoyarlas y ver como progresan ellos también.— Señaló hacia una dirección. Me paré de puntitas para ver a quién señalaba, eran 10 chicos, aproximadamente.— Bien, la lista de psicólogos según su problema está en el tablón al fondo. Al lado estará la sala en la que se encuentra cada psicólogo e irán a conocerlos. Deben dejar las maletas aquí ya que tenemos que inspeccionar que no lleven cosas afiladas, pastillas, vidrios o algo que se pudiese romper fácilmente.
Bien, un psicólogo, lo podría aguantar… pero lo último me cayó muy mal. ¿Sin pastillas? ¿Café? ¿Nada? Esto será todo un duelo.
Caminé hasta la lista de psicólogos, pedí por lo menos un nombre complejo. No solté mi maleta y no la soltaría.
Con mi dedo señalé todos los nombres deslizándolo hacia abajo para encontrar el mío.
Erika Greenwood à Harry Styles.
¿Harry Styles? El nombre tiene estilo. Espero que sea joven y que no sea un patán.
Seguí con mi dedo esta vez deslizándolo a la derecha.
Sala 9.
¿Tendría que ir ahora? Ni una lista de instrucciones que desubicados. Miré a mi izquierda y varias de las chicas que se fijaban en la lista, cuando se encontraban se dirigían a un pasillo. A ir a ese pasillo se ha dicho. —Sala 9, sala 9, sala 9— me repetía buscando los números de las puertas —Sala 8, y sala 9— Me paré enfrente de esta.
Tomé confianza, y toqué la puerta. Escuché un “Pase” detrás de esta. La voz, esa voz.
Giré el picaporte y entré. Hojas apiladas en el escritorio. Cuadros universitarios. Olor a sahumerios.
Pasé por completo y cerré la puerta detrás de mí. El chico de rulos detrás del escritorio miraba una tablilla y anotaba algo.
Fingí una toz para que notara que estaba ahí. Al subir su mirada me quedé totalmente perpleja, los ojos verdes, su nariz, sus labios curvados en una sonrisa y los dientes blancos en una hilera. ¡Cursilerías!
—Señorita… —Se paró de su asiento para saludarme. Espero que completara la frase.
—Greenwood. —Las palabras salieron cómo si no las pensara, con total frialdad.
¿No sabía mi nombre? ¿Qué clase de Psicólogo no sabe el nombre de la paciente? 
—Greenwood. —Aun así le hubiera contestado de mala manera la sonrisa no se iba de su cara, hizo un ademán con sus manos para que me sentara. De verdad la puerta y el escritorio estaban a una gran distancia.
Dejé mi maleta celeste en una esquina, y me senté dónde él me había indicado. Tomó asiento nuevamente, al ver mi cara su sonrisa encantadora se fue desvaneciendo.
—Tenías que dejar la maleta. —La señaló con una ceja arqueada.
—Ni loca. —Respondí otra vez con frialdad.
—Muy bien… —Susurró seguido de un suspiro para relajarse—. Nombre completo señorita Greenwood. —Preparó una hoja con muchos nombres.
—Jane Erika Greenwood, pero señor dígame Erik. —Me acomodé en la silla con rebeldía.
—Erik —Cerró los ojos para no soltar algo que no lograba saber lo que era—. No me digas señor, dime Harry. ¿Cuántos años tienes?
—17.
Frunció el ceño, yo retorcí una ceja.
—¿Qué? —Pregunté.
—Nada. —Siguió anotando—. ¿Londinense?
Asentí.
—Muy bien… —Me vio tensa y enojada— Déjame presentarme, soy Harry Styles, tengo 19 años, y seré tu amigo.
—Cualquier Psicólogo dice eso, dejadme decirte que ya pasé por muchos y no, no serás mi amigo.
Qué cruel, pero cierto. Todo los Psicólogos hablaban contigo y luego ¿Qué pasa? Fácil… Sedantes.
—Ok llámame cómo tú quieras, pero yo seré el que te… —Lo interrumpí. Típica presentación.
—“Escuche, apoye, y no te dejaré sola en esto. Quieras o no serás mi amiga” pero luego cuando te encariñarás conmigo te abandonaré, porque en algún momento saldrás de este manicomio, estarás sola en esto sin nadie, porque tu vida es una mierda, así será. —Lo último lo agregué yo, situación incómoda, no sabía cómo reaccionar sólo se movió en el asiento.
—Erika… yo no lo haré. No soy cómo otros, los otros tal vez sean muy viejos y malvados ya que están acostumbrados. Pero déjame decirte que soy joven y apenas estoy empezando con esto, yo te ayudaré a salir del hoyo negro sin salida que estás metida… —Se acercó a mí al ver cómo las lágrimas salían, se arrodilló al lado de mi—. Seré tu soga y cada día treparas y verás la luz cuando llegues a la sima. ¿Bien?
Asentí.
—¿Cómo te sientes? —Tomó una silla para sentarse a mi lado.
—No lo sé… —Bajé la mirada mientras más lágrimas salían de mis ojos.
—¿Cómo que no lo sabes?
—No estoy bien, no quería estar aquí.
—Esto es diferente… dime la verdad ¿A qué temes?
—A qué me encariñe con alguien y me abandonen cómo lo hicieron mis familiares y amigos. Yo… no soy fuerte.






Bueno pues, es medio raro (si quedo) trabajar con ustedes en una ENE CÉ, ya que son excelentes escritoras y, yo quedo como media... (? Pero lo intentaré. 
Quisiera quedar porque me encantó la idea, nunca participé en una Ene cé con una chica con nombre de color(? amo cómo escriben! y si quedo ¡no les fallaría ni loca! Solo eso... ¡Besos! 
Aceptada

¡hola!
amé tu audición, linda :AA:Bueno, la audición está muy buena, la única objeción que tengo es que escribes con muchos diálogos y pocas descripciones, lo que dificulta que el lector pueda imaginarse las situaciones. Pero me encantó. ¡suerte!
Gracias :3 Sí, ese es mi problema :'c Quería una Beta para que me ayude, pero es cómo que me da :-w-:  (verguenza) Bueno la cosa es que el capítulo es viejo y, mejoré (poco) mi manera de escribir. Pero te gustó *w* Muchas gracias!
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