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halloween town} audiciones a. nc.

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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Invitado el Vie 18 Oct 2013, 9:37 pm

Hola, acá vengo yo a molestar... okno. Como Lizzie es mi socia la sigo a todas partes lkjdslkadj Ah re psicópata.
Me encanto la idea. Creo que la vi en tumblr una vez y de pasada. Me alegra que la hayas traído hasta acá.
Voy a audicionar para el sexy humano Niall. Ya te dejo mi ficha... mientras un gif del sexy Logan.

Spoiler:


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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Bloom. el Vie 18 Oct 2013, 9:57 pm

Gracias "tocaya"! Acá mi ficha...
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Mindy Relluelo
"Mis labios rojos no se tiñen solos"
|Niña de Remiendo & Humano|
|Asheley Benson & Dave Franco|

Le Jardin Dogaustu:

*Inserta gif de Logan "Sexy" Lerman* (Leí las reglas pero... Me da pereza buscar el gif, es muy tarde T-T)
Capitulo Uno

-El nuevo amo





El sueño eterno que me condenaron a tener ya me dolía  El tener que es esperar a tener a un nuevo amo no me gustaba, me encontraba encerrada en la idea de que seria igual que el que tuve hace ya cien años atrás .. Supongo que seria un tirano que solo buscaría destruirme como hicieron hace años con mis hermanas. No me quedaba mas que pensar en ese espacio negro de mis ojos cerrados por obligación  Podía sentir el tenue movimiento de mi pecho al respirar, quien se me acercara diría que estoy muerta y bueno ¿Quien no? Estoy tirada en el suelo a penas respirando, toda sucia, por que llevo 113 años en el mismo lugar, y para rematar estoy cubierta de hojas secas de los arboles que tengo arriba de mi. Escuche voces... Espera ¡Escuche voces!. "Espero que compren la casa" Pensé puesto que no puedo hablar. Una voz chillona se destaco entre las otras "Madame Bourbunett... ¡Matenme!" Ella es la encargada de vender la gran casa y eso lo se por que lo a dicho innumerables veces. Cuanto odio que se acerque a la puerta del jardin, lo bueno es que no tiene la llave por que la llave la tengo yo... En algún lugar el cual no recuerdo, posiblemente este debajo de mi o en la fuente o algún mapache se la abra llevado ¡Estúpidos mapaches!. Las voces se hicieron mas fuertes, había una voz varonil en la cual pude percibir mucha arrogancia, aun mas de la que comúnmente tenia cualquier humano, el hombre hablaba con simpleza así que le calcule unos.. 20 años tal vez. Estaba solo, que raro... La casa grande tenia al menos treinta habitaciones "Debe ser un niño rico" "Espero que compre la casa" Pensaba. Deseaba poder despertar para poder abrir el jardin y volver a encargarme de las rosas rojas que condenaron a mi hermanas y que por suerte no me hirieron a mi. También quería volver a disfrutar de la compañía animal mientras me sentaba en las ramas del árbol alcornoque. ¡Oh! ¡Y jugar con los cervatillos!. Verdaderamente extraño estar despierta.  

Ahora escuchaba hasta los pasos, se encontraban justo enfrente del jardin.

  - ¿Y este lugar? - Pregunto el hombre.

  - Esta cerrado. Se dice que la llave esta dentro - Le respondió Madame Bourbunett.

  - Esa es una de las cosas que mas me gusta de los terrenos... Esto es enorme - Dijo el hombre. 

Si, si.. Todos pueden apreciar que es enorme. Ahora... ¡Compra la maldita casa!.

  - ¿Y eso significa que comprara? - Pregunto Madame Bourbunett

  - Si. Estoy dispuesto a firmar todo en ese mismo instante - Dijo ahora arrogante. 

"¡Despertare! ¡Hoy mismo!" Era lo único que podía pensar. Por fin estiraría mis piernas y podría abrir las puertas para hacer del jardin un lugar hermoso de nuevo y veré el cielo azul y el pasto verde, si es que esta verde... Mi felicidad se puede comparar con la de un niño pequeño cuando le das un camioncito nuevo y reluciente. Solo me quedaba esperar un poco mas. En el momento en el que los documentos sean firmados yo despertare. Escuche los pasos irse. Pasaron unos quince minutos. Pude mover solo un poco mis dedos, estaban entumecidos al igual que mis piernas y brazos. Logre mover mi brazo, de una manera bastante torpe, y pase mi mano por mi cara quitando la capa de tierra y hojas que tenia encima. Estornude por el polbillo de tierra que tenia en la nariz. Con dificultad me senté y abrí mis ojos ¿Que veía? Todo estaba gris, seco. Voltee y a mi espalda... Ese magnifico árbol que tanto significaba para mi, el si seguía igual de hermoso y verde y lleno de hojas. Sonreí con debilidad. Me levante del suelo y de inmediato di pequeños saltitos ¡No puedo creer que ya desperté! Puse mis manos enfrente mio y las observe, estaban igual que la ultima vez así que supongo que mi cara igual ¡Alivio! No envejecí... Sigo teniendo dieciocho años. Ahora.. Necesito la llave, quiero salir. Camine un poco y camine por al rededor del árbol, sonreí al ver un brillo en el suelo ¡La llave! Me agache y la tome. Con rapidez camine a la reja y la abrí  guarde la lleve en un bolsillo que tenia mi vestido y luego salí, mire todo, al menos la casa seguía siendo magnifica, tenia sus pilares intactos, los vidriales de colores estaban limpios y la pintura de color crema estaba intacta. Me di la vuelta y mire la entrada que hace mucho era de piedra ahora totalmente cubierta por plantas secas, fruncí el ceño ¿Como puede ser que no respetaron mi jardin? ¡Impresionante! ¡Simplemente impresionante! Bufe algo molesta y de inmediato quite las plantas que tapaban el cartel de madera vieja, extrañaba ese cartel "Bienvenido seas al lugar que se alimenta de las vidas de los humanos que vienen con malas intensiones, al lugar que le da la maravillosa entrada al mismo cielo en conjunto con el caliente infierno" Claro... Como todos somos de doble punta, una punta hace bien y la otra hace mal, por eso es la puerta del infierno y del cielo a la misma vez, por eso el jardin se llama Dogaustu. Me quede apreciando el cartel por un momento, la madera estaba simplemente vieja pero las letras pintadas con oro seguían bastante bien. Me hice un par de pasos hacia atrás  la reja estaba ¿Oxidada? Me desalentaba ver ese hermoso jardin tan triste y solo, siquiera habían pájaros cantando como yo lo recordaba. Suspire y como orden directa hice que las plantas que cubrían los muros de piedra, se cayeran al suelo dejando al descubierto muchas marcas en la piedra, lindas figuras que todas las ninfas debíamos hacer al llegar para marcar nuestra historia acá. Mire el muro con tristeza  todas mi hermanas murieron y sus marcas estaban hay. Puse en alto la cabeza y me quite esos pensamientos de la mente. Cerré la reja haciendo bastante ruido, el cual al parecer alerto al hombre que compro la casa. No tenia idea de que seguía acá.

  - ¡Hey! ¡¿Que haces en mi casa?! - Me grito acercándose. Me asuste y me quede petrificada. Baje la cabeza mostrando mi respeto de la manera en la cual me enseñaron. Al final de todo el seria mi nuevo amo lo que seria mi jefe. 

  - ¿Estas sorda? Te pregunte que: que haces en mi casa - Repitió y me vi obligada a contestar.

  - No estoy sorda y yo solo cuido lo que es mio - Respondí con seriedad y ya levantando mi mirada para ver al joven, era lindo pero en sus ojos verdes pude ver al infierno como si lo tuviera delante mio. Baje la mirada nuevamente.

  - Ah. ¿Eres jardinera? - Pregunto ya bajando su tono pero seguía siendo totalmente arrogante - Por eso estas llena de tierra - Dijo respondiéndose a algo que el mismo se preguntaba. 

  - Exacto - Le respondí asintiendo.

  - Pues no podrás pasar. No hay llave - Me informo y eso me hizo reír solo un poco. Saque la llave mi bolsillo y me di la vuelta. Abrí la puerta. 

  - Yo tengo la llave - Le dije con una pequeña sonrisa. Me voltee puesto que el suponía que iba a pasar. Me interpuse en su camino - No - Dije con algo de enfado. Estábamos lo suficientemente cerca como para escuchar su respiración y oler su perfume caro.

  - Este lugar es mio - Me dijo intimidarte. 

  - Y el jardin es mio así que sales o mueres - Lo amenace, cumpliría si era necesario. Lo mire hacerse para atrás - Mejor - Dije con orgullo. 

  - Te invito a pasar a la casa. Así te puedes dar un baño - Me dijo de repente sonando amable, dude por un momento pero asentí después. Puse una mano en su pecho y lo aleje de mi. Me di la vuelta, cerré la reja y luego volví a guardar la llave en mi bolsillo. Me adelante a el y camine con rapidez. Sabia a la perfección donde estaba la entrada. Camine por el pasto verde, estaba descalza y eso me molestaba, aun mas por que habían rocas en el suelo que me hacían doler. Ya luego sentí como el hombre me cargaba como a un saco por encima de su hombro.

  - Bájame - Le ordene molesta.

  - No se por que estas descalza - Fue lo único que dijo - Dime tu nombre - Me ordeno. Bufe.

  - Amelia, como la flor - Le respondí de mala gana. Lo escuche reír - Tu nombre es... - Dije esperando una respuesta.

  - Connor Lacroix Ponce -  Me dijo de nuevo arrogante. Su tono era intimidante y para nada agradable - Como eres mi empleada quiero que me digas tus apellidos - Dijo.

  - No tengo apellidos - Le respondí con simpleza mientras solo tenia la vista hacia el jardin del cual me alejaba. 

  - ¿Que? ¿Eres huérfana o algo así? - Pregunto algo confundido. No pude evitar sonreír.

  - No soy huérfana. Solo no tengo apellidos - Le respondí - Ahora... Deja de hacer preguntas y apresúrate - Le dije.  

  - Yo soy quien manda, no tu - Dijo mientras si caminaba un poco mas rápido que antes. Me encogí de hombros y espere en silencio a que llegáramos. Me dejo en las escaleras - Sígueme - Me ordeno y bufe ¿Que yo lo siga a el? Pero me quede callada, me quede detrás mientras subíamos las escaleras para llegar a la puerta que daba para la parte posterior de la casa y justo en un cuarto, mi cuarto. Mire a Connor tratar de abrir la puerta - Esta cerrada hay que dar la vuelta para poder entrar a la casa - Me explico y negué  Me hice para adelante y en el momento en el cual puse la mano en la puerta esta se abrió  proteger nuestras habitaciones era algo muy importante hace años por eso un humano no puede hasta el día de hoy, tocar algo que sea de un ser sobrenatural.  Connor me miro con una ceja alzada.

  - ¿Que hiciste? - Me pregunto.

  - No trataste con fuerza - Le invente y pase al cuarto. Una habitación espaciosa, por supuesto llena de polvo y suciedad. No pude evitar que tanto la felicidad como la tristeza me invadieran haciendo que tuviera una sonrisa mientras una pequeña lagrima corría por mi mejilla. Me limpie y camine a mi mesita de noche. Abrí el primer cajón - Me voy a limpiar. Sal - Le dije seria mientras apenas volteaba a verlo hay parado solo observando. 

  - ¿Tu vivías acá? - Pregunto y ahora si recibió mi completa mirada. Siquiera sabia que fue hace 113 años que la casa se quedo sin dueño. 

  - Si - Me limite a contestarle.

  - Fue hace mucho ¿Verdad? - Seguía con las preguntas, las cuales no me gustaban. Lo mire ya algo molesta y señale hacia la puerta la cual se abrió por una ráfaga de viento - Sal - Le ordene.

  - Bueno. Pero te llamare mas tarde para que me ayudes a limpiar - Dijo mientras caminaba a la puerta que daba para el interior de la casa. Solo lo mire irse, sin darle una confirmación  Hice cerrar la puerta con mas viento y luego por mi misma camine a las puertas del patio y las cerré. En donde estaba me quite la ropa y camine al baño. Abrí la ducha y primero deje que el agua se llevara toda la tierra y polvo que había. Entre y deje que el agua me limpiara por su cuenta. Ahora se podía ver que mi piel era de color blanca y no morena como antes parecía  mi cabello el cual antes era un rubio sucio ahora era simplemente rubio oscuro. Salí de la ducha y cerré al agua. Camine toda mojada por la habitación y agarre un vestido de mi closet, extremadamente parecido al que traía pero era de color negro. Lo sacudí y luego me lo puse. Suspire pesadamente. Me acerque a mi cama y sacudí las sabanas blancas amarillentas y me senté en ellas. Mucho tiempo desde que deje este lugar pero prácticamente todo estaba igual solo que ahora tengo un nuevo amo. 
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por dragón. el Vie 18 Oct 2013, 10:06 pm

la pris me persigue e.e osno
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por dragón. el Vie 18 Oct 2013, 10:15 pm

Anto. escribió:Jajajajja, ojalá :meh:  logan es nuestro, ah. yo lo amo también:c fue mi primer amor(? bueno, algo así.
no agradezcas<3 yo también<3 terror y amor es re
Noo, no odio a la rubia, odiaba haylor:c kdfjgkljdlkgñh. enserio? fah. te quiero más. y yo hablo poco:c idk.
nahh a donde Lizzie viene pff viene la prisi.. somos acosadoras unas a las otras e.e
aww exacto .. el fue como mi primer crush que tenia ojos azules
hahaha lo se... esta ene ce tendra de todo ....
yo tambien odiaba a Haylor..choca esa aleta.. cgdfshcghj nahh yo hablo de cosas sin sentido ahquelepasaba
Lizzie siendo social con anto al menos unos minutos
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Oct 2013, 12:06 am

nombre del pj: Samantha Foster.
papel: Niña del remiendo | Niall Horan {humano.
capítulo o OS:

Terapia de Shock:
By 'Mily.♡

Prologo


El doctor Joseph Robertson, psicólogo reconocido, se encontraba devastado. Su hijo, su pequeño y único hijo.  
¿Qué iban a pensar de el ahora? Si no había sido capaz de rescatar a sus propio hijo ¿Cómo iba a poder rescatar a sus pacientes?
Se dejo caer en el sillón de cuero negro de la biblioteca, que también utilizaba como escritorio, con un vaso de whisky, a medio tomar, descansando en su mano.
Había pasado dos años desde que su hijo había entrado en el vicio de las drogas, y el, como padre y profesional se había encargado de devolverlo a la vida.
Lo llevo a los mejores especialistas, a las mejores instituciones. Pago terapias carísimas, y hasta el mismo intervino, todo por salvarlo.
Pensó que lo había hecho, que lo había logrado. Hasta hace un mes atrás…
Su hijo nunca había abandonado esa vida, el seguía no solo consumiendo, sino también cometiendo delitos para conseguir un par de píldoras.
A sus veintiún años había sido condenado a ocho años de prisión, luego que la policía lo arrestara por comenzar una pelea callejera, que termino sacando al descubierto la verdadera identidad de Matthew Robertson, su hijo.
Joseph se encontraba tan ensimismado en su pensamiento que no se percato de la presencia de su esposa en la habitación.
Molly lo miraba con el ceño fruncido apoyada en el lumbral de la puerta. Su esposo había estado así desde que la sentencia de su hijo, y la mujer no lo lograba entender.

-Dijiste que lo volverías a tomar, Joseph…-le reprocho su esposa. El hombre, cansado de su actitud, dejo el vaso sobre la pequeña mesita ratona que tenia enfrente.

-¿Y que quieres que haga? ¿Quieres que haga como si nada hubiese pasado? ¿Quieres que actúe como vos?-pregunto Joseph con exasperación.

-Yo no actúo como si nada hubiese pasado… También es mi hijo-respondió la mujer.

-Pues… No parece-
-Es lo mejor, Joseph…-

-¿Lo mejor? ¡Ahí adentro lo van a tratar de la peor manera! ¿Cuándo va a abrir los ojos?-soltó el hombre levantándose de golpe. Molly mantenía la misma postura tranquila, mientra el dolor se reflejaba en su rostro.

-Es mejor que lo castiguen ahí adentro antes que lo terminen matando acá afuera… O peor aun, que se muera por una sobredosis-dijo Molly mirando seriamente a su esposo, que parecía desorientado.

-Molly…-

-Ser cocientes de todo lo que perdimos o podemos perder incrementa nuestra ganas de salir adelante, Joe.. Y vos mas que nadie debería saberlo…-se limito a decir.

-¿Que?-

-Que prefiero que este en la cárcel, antes que termine en un cajón muerto Joseph... Es la única manera que tenemos para que el se de cuenta de lo que estaba haciendo... ¿No funciona así en la psicología? Es como hacer terapia...-dijo la mujer. El doctor Robertson miro sorprendió a su esposa. Nunca, en sus veinte años de casados, ella se había metido con su profesión o había hecho algún comentario que se le relacionara.... y aunque le costase admitirlo, tenia razón.
Sus palabras eran tan sabias que sintió admiración por ella. El, el psicólogo reconocido, no había sido capaz de entenderlo hasta ahora... O quizás su dolor lo había impedido.

-Como una terapia-repitió, caminando hacia su esposa que lo miraba como si fuera un loco. El hombre la tomo pos la cintura y le planto un apasionado beso en los labios-Eres un genio, ¿Lo sabias?-soltó, liberándola de sus brazos para luego caminar hasta su escritorio y sentarse tras el mismo en su silla de cuero.

-¿Acaso te volviste loco Joseph?-pregunto Molly sorprendida. Su esposo levanto la mirada y negó con la cabeza para luego volver a su tarea. Había comenzado a escribir teorías que podrían servirle como argumentos cuando lo presentara ante el Ministerio.-La comida estará en una hora-se limito a decir su esposa, aun sin entender que le pasaba. Salio de la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos.

-Como una terapia-volvió a repetir.
Su objetivo en cada una de sus terapias era justamente esa: Hacerles ver a sus pacientes cual era su error, o hacia donde debían dirigirse. Eso debía hacer ahora.
No ganaría nada quedándose de brazos cruzados durante ocho largos años, tampoco podrida revertir el hecho de que su hijo se encontrara preso. Quizás podría hacer otra cosa... Ayudar.
Si era capaz de salvar a los adolescentes descarrilados que estaban tirando sus vidas a la basura, seria capaz de perdonarse a si mismo por no haber podido salvar a su propio hijo. Les demostraría que la vida no era como ellos creían.
La droga, el alcohol, y la violencia no eran el camino. Y la única forma era haciéndolos caer. Porque después de todo, uno nunca sabe lo que tiene, hasta que lo pierde.

-Buenas noches Peter, tengo algo importante que decirte...-dijo Joseph luego de haber marcado el numero de su amigo y colega. La terapia de shock seria su próximo experimento.


Spoiler:
 
Prologo

“Un esquizofrénico es una persona que ya tiene una tendencia natural para ausentarse de este mundo, hasta que un hecho-grave o superficial, dependiendo de cada caso hace que  cree una realidad solo para el. El caso puede evolucionar hasta un punto en que el paciente te ausenta totalmente de la realidad, que llamamos catatota, o por el contrario puede ir mejorando y permitir que el paciente trabaje y desarrolle una vida prácticamente normal. Depende tan solo de un factor: el ambiente. ”- Verónica decide morir, Pablo Coelho.
“Veinticinco, veinticuatro, veintitrés, veintidós, veintiuno, veinte…”. La castaña contaba los minutos para marcharse de ese horrible lugar. Había pasado tres años de su vida concurriendo a esas monótonas sesiones con su psicólogo en aquella oficina gris que solo contaba con un gran ventanal, dos amplios sillones negros y una biblioteca repleta de libros, algo viejos y polvorientos.
Estaba aburrida. Nunca había logrado entender como el joven de no mas de veintiocho años podía llevar una vida tan organizada y meticulosamente planeada.
Se podía identificar que era un hombre estructurado de familia adinerada, seguramente casado, y con uno o dos hijos. Su psicólogo no era la persona mas divertida del mundo, al igual que sus sesiones no eran tan gratas como las de la Doctora Smith, su psiquiatra.
Pero la había ayudado, ese hombre que estaba sentado frente a ella, observándola, con una mano sobre su pierna, sujetando un anotador y una lapicera, y la otra alrededor de su barbilla, con su dedo índice cruzándole los labios, la había ayudado.
-Aun faltan un par de minutos Coraline… Entiendo que consideres que ya estas curada, es una patología muy común… Pero tu madre…-
-Mi madre cree que aun es conveniente que asista para afinar asperezas-lo interrumpió la castaña con voz suave y algo pausada- Se cual es su opinión, ella misma se encarga de dejarme bien en claro que mi locura ha afectado su vida hasta el punto de llegar a corromper su matrimonio, con mi padre…-continuo, fijando su vista en algún punto indeterminado en la pared.
-Ya hemos hablado acerca de eso Cora-dijo su psicólogo.- Creí que habíamos dejado en claro que lo que te paso debe quedar en el pasado…  Ni tu ni nadie podrá remediarlo-
-Lo se.-susurro Coraline mordiéndose el labio inferior para seguir conectada con esa realidad que todo el mundo compartía, pero que para ella solo era un pasatiempo, luego de su sesión, probablemente volvería a su realidad, esa donde se sentía segura.-Pero mi madre se encarga de recordármelo todos los días, ¿Usted no puede hablar con ella?-pregunto.
-¿Y que quieres que le diga, Cora?-pregunto el psicólogo escribiendo rápidamente cada palabra que salía por la boca de la castaña junto con alguna que otra observación que luego lo ayudarían a analizar su progreso.
Si algo estaba seguro era que su comportamiento era influenciado, en gran parte, por su madre.
Susan, no era no persona mal. Simplemente no había podido perdonar a su hija por cosas que, como bien sabia, no había hecho intencionalmente. Pero la odio y el rencor que sintió en ese momento la cegó, desquitándose con Coraline.
-No lo se… Que ya me ha dado el alta-respondió Coraline haciendo una mueca que bien podía interpretarse como sonrisa, pero que no lo era del todo, aun se podía ver el dolor detrás de sus ojos.
-No puedo hacer eso… Eres tu la que debe decirle cuando parar.-dijo el, observando como la castaña ponía los ojos en blanco.
-¿A usted le parece fácil?-soltó Coraline sin prestarle atención a la pequeña sonrisa que surcaba los labios de su psicólogo.
-¿Fácil?-repitió el- Debemos primero analizar su significado. Es una palabra muy amplia que debe ser usada con respeto… Depende de quien lo mire será mas o menos fácil, Cora... Por ejemplo, para algunos amar es fácil, pero hay quienes, pasan su vida buscando a quien amar, a su alma gemela o a un gran amigo con quien compartir momentos y nunca lo consiguen... Y eso, no es por falta de sentimientos o por que no sean seres humanos... Ese "algo" llamado destino lo quiso así... Y ellos no tienen otra opción mas que aceptarlo.... Por eso, fácil, no es la palabra que yo usaría Coraline.-explico el hombre parándose de su asiento para servirse un poco de café que lo esperaba, caliente, sobre una pequeña mesa a la orilla de la puerta de entrada.
-Entonces… ¿Qué palabra usaría?-pregunto la castaña, volviendo a repasar lo minutos que le faltaban para salir corriendo de ese lugar.
-Preparado… Yo me preguntaría si ya estoy preparado-le respondió dando un sorbo a su café.
-¿Estoy preparada para ponerle un limite a mi madre?-dijo ella pensando seriamente en las palabras que el hombro le había dicho- No, no estoy preparada… Aun no.
-¿Entonces?-
-¿Entonces, que?-
-Entonces por que sigues quejándote de tus secciones semanales conmigo, si aun no eres capaz de enfrentar a tu propia madre…-le respondió el, quitándole las palabras de la boca a la castaña, que ya sabia de antemano cual seria su respuesta.
En esos tres años había llegado a analizar al joven hombre mas que a cualquier otra persona. No lo conocía… ¡Por supuesto que no lo conocía!, pero ella podía ver a través de sus ojos azules cuando el estaba alegre o triste, e incluso cual seria el rumbo de su conversación.
-¿Cree usted que seré capaz de encontrar a mi alma gemela?-pregunto la castaña cambiando de tema. Esa pregunta le había quedado rondado en su mente luego que el mencionara la palabra "amor", además, Cora ya estaba cansada del mismo discurso. No quería hablar de su madre, ni de su pasado.
-¿Es fácil para ti el amor?-respondió el psicólogo, aun de pie frente a la puerta. Cora advirtió que esas serian las ultimas palabras que cruzarían por esa semana. El reloj ya había marcado las cuatro en punto y sus sesión acababa de terminar.
-Yo amo a alguien-soltó la castaña, esta vez formando una verdadera sonrisa.
-Afortunada seas Coraline, no hay nada mas saludable en esta vida que al amor…-
-¿Pero usted cree que alguien pueda llegar a amarme? Soy una esquizofrenia en pleno proceso de rehabilitación… Es casi imposible-hablo Cora, recordando las palabras que su madre le había dicho en mas de una ocasión sobre amar y ser amada.
-Cualquier ser en este mundo que posea sentimiento es libre de amar Coraline… Y ya te he dicho que no me trates de usted, me haces sentir viejo, y solo tengo seis años mas que vos…-dijo el joven, revisando su reloj pulsera para asegurarse que aun le quedaban un par de minutos para llegar a la importante reunión planificada por su prometida desde, hacia ya, un mes.
-Lo siento, Niall. No volverá a pasar, lo prometo-dijo la castaña, poniéndose de pie para despedirse de su psicólogo hasta la siguiente semana.
El joven, rubio y de grandes ojos azules del color del cielo luego de una tormenta, le abrió la puerta a su ultima paciente. Coraline, la joven que había llegado hasta su consultorio un frió día de invierno, inmersa en su propia realidad intentando salir adelante luego de su traumática experiencia.
"Ayuda", fue lo primero que escucho salir de sus labios, y automáticamente, Niall Horan entendió que ella lo necesitaba.
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por cute. el Sáb 19 Oct 2013, 4:19 pm

después me pongo a aceptar y contestar  
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Oct 2013, 4:46 pm

No hay problema
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Oct 2013, 7:45 pm

Asdfghjk ya se que soy re forever alona but ¿tan mal quedó mi audición para que no la aceptaras aun Anto? :lloro: 
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Asclepio. el Dom 20 Oct 2013, 8:24 am

Muchas audicionan para el papel de: La humana. Hombre Lobo; y yo aquí ps... esperando resultados   kjdjnasjsad :meh: <33
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Zarry HorTomPay :) el Dom 20 Oct 2013, 10:49 am

El Logano seductor D:

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Ya llegué, no lloren más .-.
Asjsik, la idea me encantó, y espero poder quedar cosa que no haré por que la mayoría ha ido a por mi esposo y son taaaan buenas fichas
Buano, soy Aida, so, abajo mi ficha pocha <3


Hey, ábreme (?:

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nombre del pj: Raise Zephire Chevalier Marechál.
papel: Hombre lobo, humana | Zayn Malik.
capítulo o OS:
All you need is this (?:
Parte dos.
Capítulo Once.




/recuerdos de Zayn/


Me perdí en sus ojos azulados. En esos ojos tan vivos, tan resplandecientes.
Desde el primer momento en que la vi, supe que ella estaba hecha para mí.
Era alegre, todos los chicos perdían la cabeza por ella y su cuerpo.
Estaba en el instituto, era un par de años mayor que yo pero, eso no me detuvo.

–¿En qué piensas ahora?– Su voz interfirió en mis pensamientos. –Siempre en tu pequeño mundo, Zayncito.– Pese a que odiaba esos sobrenombres, en su voz sonaba perfectamente tierno y dulce.
–Lo siento, pierdo la cabeza cuando estoy contigo.– La besé suavemente en el cuello y empecé a deslizar mi lengua por su clavícula. Su angelical sonrisa podía romper mis tímpanos, la sentía cerca de mi oído, ella estaba ahí, estaba conmigo. –¡Para! Sabes que me haces cosquillas.– La chica de melena rubia, miró el reloj. –Vaya... Se me ha hecho muy tarde. Tengo que irme.–

La abracé, no la quería dejar escapar de mis brazos. Se veía tan frágil, tan pequeña... Sólo tenía ganas de abrazarla fuerte, nada más.

–Zayn, venga vamos... Tengo que irme... De verdad.– Me besó en la mejilla.
–Hoy no te vas a ir tan fácilmente y lo sabes...– Le mordí suavemente el lóbulo de su oreja, sabía que le encantaba. Enterré mis manos en su calido cuerpo. La besé, la besé muchísimo. –No te puedo dejar ir tan fácilmente.– Le murmuré.

Sus risas sonaron en eco, gritó mi nombre, sus jadeos me ponían loco. Nadie me había llenado tanto como ella…

–Te amo.– Susurré.


En la oscuridad, antes del amanecer, me encontré nuevamente esperando su “yo también”. Ella no estaba ahí. Ya hacía tiempo que se había ido.
Me levanté, posé mis pies en el frío suelo. La cabeza me daba vueltas.
La noche anterior, había bebido como nunca... No era tan fácil olvidarla.
Me senté en el sofá, me eché las manos a la cabeza, apreté fuerte... Parecía que iba a explotar. Cuando abrí los ojos, ahí estaba. Una pequeña revista local de rock. En primicia el cotilleo del día. ¿Qué tienen esos otros labios que no tengan los míos?
Arrojé la revista contra la pared. La rabia me invadió por dentro. Todo el calor que pude sentir un día; ahora, me volvió frío. Y, es que nadie, nunca, me había dejado tan vacío.
Su cariño había desaparecido, su cuerpo le pertenecía a otro pero, no sólo eso, su sonrisa ya no era para mí. Después de todo el tiempo que pasamos juntos... Se fue con un famosillo cantante de la zona y ahí estaba, en aquella revista, cómo el muy imbécil mostraba abiertamente su relación.
Celos. Siempre fueron los celos. Siempre fui una mierda de persona, un egoísta, un seco, un borde... Estoy solo, desde hace mucho tiempo. Demonio era mi única compañía.
El animal posó su cabeza en mis pies y relamía mis manos suavemente.

–Estoy bien pequeño... Estoy...–

Unas lágrimas descendieron  lentamente por mis mejillas. No pude ni acabar la frase. ¿A quién quería convencer? Lo había dado todo, lo mejor de mí. Por alguien que sólo buscaba ser reconocida frente a los demás. Alguien que sólo buscaba fama. ¿Una buscona? No tenía palabras...
«La culpa no es de ella, es tuya. Eres un maldito cobarde.» Resonó en mi cabeza.

–¿Qué parte de todo aquello fue real?– Susurré, esperando una respuesta. Miré la revista de reojo. –Sólo necesito que me digas que tus palabras eran sinceras... Sólo dímelo...–

Miré al blanco techo, las lágrimas corrieron por mis mejillas. Cambié lo que pude, di lo mejor de mí. ¿De qué me sirvió?
El corazón empezó a endurecerse día tras día. Un vacío me llenaba por dentro. Nunca nadie volvería a llenarlo... Mis palabras eran cada vez más vacías, cada vez más insensibles.

–Soy patético...– Murmuré, finalmente.




/fin de los recuerdos de Zayn/


–¿Zayn?– Tragué profundamente. La situación se puso bastante tensa. «¿Por qué tuviste que abrir la boca?» Me pregunté.

El moreno, parpadeó un par de veces. Su rostro, que siempre había sido tan varonil y fuerte, se me figuró algo delicado y débil. ¿Qué le estaba sucediendo?
Sacudió su cabeza y me miró seriamente, con una mirada fría que acompañó perfectamente a sus palabras.

–¿Amar? ¿Quién puede creer en algo así?– Acabó preguntando. –Yo creo que nadie.– Se respondió.

Zayn se incorporó y entró en una de las habitaciones. Creo que se trataba de la cocina.
Mi cuerpo quedó petrificado. ¿Quién cree en algo así? Yo creía en algo así. Los mechones que me había colocado tras la oreja se dejaron caer.
Alguien dijo alguna vez “Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal”*.
El amor es inocente al principio, te enamoras sin darte cuenta. A veces, otras personas se percatan antes que tú y la otra parte implicada. Yo sabía perfectamente que el joven moreno tenía un noséqué que me hacía perder el norte. Nunca me había parado a pensar qué era lo que él tenía pero, sabía muy bien que ese qué tampoco me importaba.
Quizás, él no se había dado cuenta; cada vez intentaba ser más próxima a él, poder algún día... ¿Gustarle siquiera? Quién sabe. Lo que era seguro es que quería conocerle mejor, saber el por qué de sus ofensivas defensas.
Un flash vino a mi cabeza y recordé aquellas frases: «Yo también tengo uno ¿Sabes? Aunque no lo parezca.» y «Sois todos iguales.».
Tardé en comprender. Sobre el corazón de Zayn pesaba una espina tan grande como una estaca. Era signo del desamor y la desesperanza. Llevaba atado a él una cadena de dolor de la cuál no quería deshacerse. Y, ese dolor, no le hacía más fuerte como el creía si no... Más débil.



/narrador omnisciente/


En la cocina el joven moreno se mojó el cuello y el rostro con agua. Miró hacia el vació y escuchó el silencio que llenaba su casa. Sus ojos avellanas se perdieron entre la nostalgia de sus recuerdos. Sus cadenas empezaron a balancearse. Él las miró con repugnancia, las agarró con fuerza... Quería arrancárselas.

–No puedo...– Murmuró.

Bajó las manos. Se mordió el labio, cogió una pequeña taza y la llenó de agua. Salió de aquel cuarto y volvió al comedor.



/narra la protagonista/


Noté su presencia, sabía que había vuelto. Un nudo en la garganta me impediría hablar con claridad. Mi cabeza tampoco pensaba muy ágil.
El joven moreno se sentó a mi lado, me tendió la taza y dijo:

–¿Quieres?– Sonrió hipócritamente, pareciendo ser fuerte. –No tengo otra cosa.– Me mordí la lengua. Asentí con la cabeza. Recogí la taza y di un sorbo.
–Vaya mierda de trabajo nos ha tocado...– Bostezó. –Será mejor que lo terminemos pronto.–

Miré mi reflejo gris en aquella taza. Mi mirada estaba perdida, sumergida en esos pensamientos de duda e incertidumbre.

–¿Estás bien?– Murmuró Zayn acercándose. Preocupado de que no reaccionara. –Oye...– Su cuerpo estaba más cerca, su cara se quedó muy próxima, posó su mano sobre mi hombro.

Puse mis ojos en los suyos. Esos ojos marrones no eran nada comparados con mi oscura lucha interior. Entreabrí los labios sin poder articular palabra. No me puse roja, pese a tenerlo tan cerca... Me sentía triste. Triste por él.
Posé mi mano sobre la suya, Zayn se quedó observando la situación, pegó un pequeño brinco. Empezaba a sentirse incómodo. Le apreté con mi fría mano, aquella mano tan caliente.

–¿Estás bien? ¿Tienes frío...?– Empezó a preocuparse más seriamente. –Oye, contesta.–
–Yo...– Empecé a murmurar.

Zayn se quedó en blanco. De todas las reacciones que podía tener una persona esa, precisamente esa, era la que menos esperaba.
Sonreí, como una ingenua. Tonta, aguantando mi dolor.
Dicen que cuando te enamoras ciegamente, pese a los celos, el egoísmo y otras derivadas, la felicidad del otro es lo que realmente debería importarte.

–Yo sí creo en él.– Concluí sonriente. Con la otra mano acaricié su rostro. Zayn empezó a esbozar una cara de debilidad aún mayor. Apreté levemente y estiré. –Lo que no mata, te tiene que hacer más fuerte, Zayn.–

Volví a incorporarme, empecé a escribir en mi portátil. Zayn se echó la mano a la cara. Le dolía. Como aquella vez en el callejón; esta vez, fui yo quién le despertó de su sueño; o más bien, pesadilla. El chico esbozó una sonrisa endemoniada. Le brillaron los ojos, frunció el ceño y estiró mi mejilla.

–¿Te pensabas que iba a quedar esto así? ¡Pues no!– Dijo, divertido. Con la boca abierta, los ojos entrecerrados, sentí que empezaba a caer mi baba por la abertura que me había generado ese permanente estirón.
–Shain eshtate crietho...– Puse mis manos en su cara. Parecíamos niños, peleándonos. –¡Mghej gueljeeeee!–

El moreno empezó a reírse de mí. Volviendo a ser el mismo Zayn que conocía. Yo intentaba darle golpes con mis manos hasta que aguantó una con las suyas. Dejó de hacer fuerza con la otra. Me miró en silencio.

–Ay... ¡Eso ha dolido, tonto!– Articulé finalmente.

Zayn apenas parpadeó. Se quedó inmóvil mirándome. Sujetando con una mano uno de mis pequeños puños. La otra, la posó sobre mi hombro y, poco a poco, fue descendiendo hasta caer en el sofá. Fue una sutil caricia pero, consiguió hacerme reaccionar. Estábamos demasiado cerca, demasiado juntos... Demasiado ¿Conectados?
Mi corazón empezó a acelerarse, cada vez más, cuanto más pensaba en que debía calmarme; más rápido latía. Temía que hasta Zayn pudiese oírlo latir con tanta fuerza.
Él se aproximo hacía mí... Tragué profundo. Fui entrecerrando los ojos. ¿A quién iba a engañar? El moreno y yo, ya nos habíamos encontrado en situaciones parecidas... Por eso mismo, no quería hacerme la ilusión de que nos iba a unir un fogoso beso. Eso no podría pasar en esa situación por mucho que lo desease.
Zayn sopló, levemente, en mis ojos. Los cerré de la impresión. Soltó mi mano lentamente y se incorporó.

–¿A quién llamas tonto?– Resopló. –Vamos a acabar esto, antes que se nos haga tarde.– Concluyó seriamente.

Lo sabía. Nunca, nunca... Por muy desmotivante que sonara, nunca podría esperar de sus labios una reacción mejor a las que ya había recibido. Por mucho que lo quisiera.
Solté toda la presión exhalando el aire que había retenido. Empecé a teclear...
Por muy raro que sonase, Zayn tenía ideas muy buenas a la hora de interpretar el poema. Debía ser la costumbre, por componer canciones. Aunque su manera de expresarse dejara mucho que desear, conseguimos congeniar perfectamente y acabar el trabajo mejor de lo que esperábamos.
Miré la ventana y ya se veía más oscuro que de costumbre. Se oía algún tímido sonido de lluvia. Habíamos estado tan compenetrados y concentrados en el tema que apenas nos fijamos en nada más. Miré el reloj, era algo tarde, la hora de cenar. Quizás, empezaba a ser hora de marcharse. Al trabajo sólo le hacia falta una relectura para corregir pequeños fallos.
Me estiré y sonreí.

–¿Ves que no ha sido tan difícil?– Le acabé preguntando.
–Menos mal que ya está.– Zayn echó un vistazo al reloj del portátil. –Uf, ya decía yo que tenía hambre.– Se pasó la mano por la barriga.
–Bueno, empieza a ser hora que me empiece a ir, entonces.– Realmente, me moría de ganas que el moreno me insistiera en que me quedara con él pero, simplemente bostezó y se quedó mirando como recogía. «Qué poco cortés eres» Pensé.

Las luces empezaron a parpadear un poco. Miré a Zayn y seguidamente los dos miramos hacia la ventana. Empezó a sonar una lluvia un poco más agitada que la que nos había acompañado durante todo el trabajo.

–No fastidies...– Murmuré.

La luz se fue. En esa pequeña sala solo nos iluminaba la luz de las farolas. Miré a Zayn con cara de preocupación. El joven moreno no me había ofrecido que me quedase aún... Una rabia interna empezó a fluir en mi, suspiré intentándome calmar. ¿Es que a caso iba a dejar que me fuese con ese panorama?
Sus ojos se quedaron mirando la ventana y se entrecerraron. Suspiró.

–Oye, Zayn...– Empecé a entonar, dispuesta a echarle un pequeño sermón sobre modales.
–¿Te gusta la pasta?– Me interrumpió.



{...}


Sin querer darme cuenta, estábamos los dos comiendo una pasta fría de la nevera. No me disgustaba, prefería esa clase de comida más como ensalada y no como plato caliente. Le había puesto algo de tomate y queso. Zayn apenas ponía pegas y parecía comerse cualquier cosa. ¿Era eso parte de su rutina?
En silencio, a la luz de una vela casi destrozada, comimos juntos. No podía parar de sonreír ingenuamente. ¿El karma me había empezado a querer un poco?
Ambos acabamos de saborear la comida, yo no pude con todo, el estomago se me había cerrado bastante entre la emoción y los nervios. Zayn se incorporó a llevar su plato.

–Espera, te ayudo a recoger...– Me levanté dispuesta a seguirle con mi plato y vaso.

Una de las cosas que me había enseñado mi madre, era el típico hecho de: “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. Muchas veces, creía que tenía razón, pensaba que todo tiene su recompensa y su castigo.
Me incorporé y anduve apenas medio comedor. Un mal presentimiento recorrió por mi cuerpo. Demonio, el pequeño gran diablillo de la casa, se relamía el hocico y empezó a acelerar su paso hacia a mi. Retrocedí un poco.

–¿Demonio…? Tranquilo, chi... ¡Aaaaaaaah!– Grité muy fuerte.

Un tremendo ruido se oyó por todo el piso. Zayn salió de la cocina rápidamente para averiguar que era lo que había sucedido.

–¿Qué ha…?– Sus mejillas se inflaron, escupió una enorme carcajada. Se echó a reír desesperadamente. –¿Demonio que has hecho?– Prosiguió riendo.

Estaba tendida en el suelo, el plato estaba encima de mi ropa. Demonio relamía mis brazos y parte del suelo. Con la cara hinchada, sentí la sensación que debió sentir Verónica cuando le deleité con la misma situación. Ni más, ni menos. El juguetón Demonio me había devuelto mi jugarreta. Miré mi ropa, estaba bastante sucia. La situación no me ayudaba de ninguna manera.
Ayudé a Zayn a recoger todo el estropicio, Demonio quedó castigado en el recibidor. El joven moreno no podía aguantarse la risa y, algunas veces, volvía a reírse solo. Yo, simplemente, quería esconderme de mi desgracia. No había forma que pudiera darle una buena imagen de mí. Me quedé de pie, esperando a que se secara un poco mi ropa. Zayn apareció con una camisa que se veía bastante grande.

–Toma, ponte esto y dame lo que llevas.– Me la tiró y recogí al aire.
–Gracias... Pero, no hace falta...– Murmuré nerviosa.
–Vamos, eres una chica, seguro que no te gusta ir así por la calle.– Me miró de arriba a bajo. –Y encima con esa lluvia. ¡Eso sí que sería todo un show!– Se echó a reír maliciosamente y me señaló con la mano el baño.

Su fragancia no era ni dulce, ni violenta. Zayn olía bien. Olía a hombre, tenía un aroma muy peculiar. Aquella camisa desprendía el mismo perfume que toda su ropa. Me quité los pantalones y la camiseta, los doblé. En aquel espejo me visioné y repasé mi cuerpo. Me había puesto una ropa interior bonita, ahora me había dado cuenta. ¿Qué se me había pasado por la cabeza? Seguramente, lo había hecho adrede. Un conjunto sencillo y negro, tampoco era algo sobresaliente pero, sí bastante aceptable para la función que podría desempeñar. Me puse la camisa y fui abrochando los botones, poco a poco. Cerré los ojos y me imaginé abrochándoselos a Zayn de la misma forma.

–Lo que no me pase a mí...– Suspiré.

Me miré al espejo. Un aspecto bastante deplorable. Siempre sabía como dar la peor imagen delante de Zayn. No es que tuviese altos complejos de mi cuerpo pero, todos tenemos defectos. Y, personalmente, me daba mucha vergüenza ir por ahí enseñándolos.
La “larga” camisa, resultó no ser tan larga, sobraba aún media pierna para llegar a la rodilla. ¿Lo habría hecho apropósito?

–¿Za-Zayn?– Salí del cuarto de baño con la ropa cogida con una mano y la otra estirando la camisa para abajo todo el rato.

Zayn apareció y le tendí la ropa sin apenas mirarle. El chico arqueó las cejas, mezcló algo que llevaba en las manos con mi ropa para lavarlo.

–Vaya...– Se mordió el labio inferior y me hizo un descarado repaso. –No pensaba que le fuese a encontrar un uso tan útil a esa camisa que me regaló mi madre.– Sonrió, arqueó las cejas insinuando algo y se marchó.

Me fui al comedor. Me senté como pude en el sofá. «Cálmate, cálmate…¡Cálmate, por favor!» Mi cabeza iba estallar. La situación se estaba yendo de mis manos. ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo podía pasearme así frente al chico que me gustaba? Dios, los nervios y la vergüenza se apoderaban de mí. «Sé valiente, sé valiente...» Acabé dictándome y suspiré.
Toda aquella situación se me asemejaba a una comedia romántica barata, ¿Por qué tenía que pasarme eso justamente hoy?
Una manta cayó sobre mí. Zayn me miró desde lo alto, tras el sofá.

–Eso no se va a secar.– Añadió.
–¿Pero...?– Entonces, «¿Qué iba a hacer yo?» Pensé.
–Está lloviendo, ¿Qué esperabas?– Se cruzó de brazos.

Cogí el móvil y miré la hora. El tiempo se nos había ido de las manos, ya casi eran las doce de la noche. No tenía ropa para irme y estaba lloviendo. Estaba en la casa del chico que me gustaba, con su ropa puesta... ¿Qué más podía pedir? Claramente, la situación no era perfecta pero, me estaba surgiendo una oportunidad. Aunque, no me veía muy convencida de que debiera aprovecharla.

–¿Qué hora es?– Me preguntó.
–Las doce, casi...– Respondí, suspirando. Zayn, soltó un frustrado suspiro y me miró con los brazos cruzados.
–Siéntete afortunada, puedes quedarte ahí esta noche, si quieres.– Bostezó. –No todo el mundo puede dormir en mi casa.– Sonrió pícaramente, dándole un doble sentido a la frase.

¡Zayn! Maldito moreno seductor. Me mordí el labio. Le encantaba jugar con fuego, sin saber que el fuego te quema. Estaba bien. Mi orgullo salió a flote. Si a él le gustaba jugar conmigo, que ya llevaba unas cuantas acumuladas, era hora de devolverle la jugada. Pero, primero, tenía que plantarle cara.

–¡Eres muy descortés!– Me puse de pie y lo miré desafiante. Zayn abrió los ojos como platos.
–¿Perdona?– Frunció las cejas, como si no le hubiese hecho gracia. Hinché mis mejillas me acerqué a él y le dije, por muy infantil que sonara:
–¿Por qué tengo que dormir en el sofá? Y...– Miré la puerta del recibidor, el chico la había abierto ya y Demonio estaba ansioso de entrar cuando su dueño se marchara. –¿Y si Demonio se me echa encima desafiantemente? ¡Piensa un poco!– Me puse a dar botes. Cuando me irritaba mucho tendía a ponerme muy hiperactiva. Una actitud muy contraria a la que tenía con los enfados porque,  por muy estúpido que suene, la manera de calmarlos era a través del llanto.

La cara de Zayn era un poema. Resopló con una carcajada ahogada. Me miró y volvió a resoplar. Señaló con su dedo hacía mi cuerpo y sentenció.

–Te esperaba algo... Distinta.– Seguí su señal. Algunos botones desabrochados dejaban ver de más y, además, los botecitos seguramente ayudaron a que eso sucediera.

El moreno sonrió maliciosamente. Le di un pequeño empujón y me metí en su habitación. Le saqué la lengua.

–¡Pervertido!– Le cerré la puerta en la cara y la mantuve aguantando por si intentaba entrar. Escuché a Zayn resoplar.
–¡Si querías dormir en mi cama, sólo tenías que decirlo! ¡No hacía falta hacer tanto teatro!– Se escuchó un ruido pequeño, como si se apoyase contra la puerta. –¿Quién tiene la mente pervertida ahora?–
–¡No te escucho! ¡Buenas noches!– Miré el interior de la habitación. Era un caos, lleno de su ropa y cosas tiradas, su guitarra también estaba ahí, en un rincón. De fondo, Zayn se echó a reír y llamó a Demonio. Escuché como se sentaba en el sofá. Me acomodé en su cama y sonreí. –Gracias...– Murmuré; mientras, acariciaba su almohada.



{...}


Aquella misma noche, pensé que nunca iba a acabar. El olor de Zayn estaba en cada rincón, aquellas sábanas también lo habían envuelto a él. Me sentía en un pequeño Edén. No podía dormir, quería disfrutar de toda aquella fragancia y situación. Quizás, nunca más podría dormir en esa cama... Quizás, yo no sería la chica que Zayn besaría con pasión ahí mismo. Por eso, sólo me quedaba aprovechar aquel momento, para almacenar todos aquellos detalles tan suyos que... Nunca me pertenecerían.

*Madre Teresa de Calcuta (1910-1997).
And this (?:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 


Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.


Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.


–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.


–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogióla bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.


Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 


Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos.

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–


Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Leslye Everdeen. el Dom 20 Oct 2013, 1:10 pm

Hola(? :sersi: 
Abshaksjja estaba buscando un ida com esta :'DDD
No Quiero audicionar porque me emocionare y no quedare(? 
No se cómo poner un spoiler{lol} 
Ah ya vi. escribió:[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Invitado el Dom 20 Oct 2013, 5:13 pm

Dani it's here bitches e.e sjfsfhakjghdsjkghsdjk Okno sjfhafjkshjag ANTO! Weón te extrañé mucho D: Aunque no te desharás de mí fácilmente nena e.e Te seguiré y dormiré debajo de tu cama :OO Okno xd AMÉ LA IDEA weón :'D Iba a audicionar el día que la pusiste con Logan y Taylor, pero no pude meterme al note y después veo y ya había una chica participando -.- Pero no importa! jfhdskjghsdhgjkhdj xd Así que aquí llegué, con un sexy sexy sensual gif de Lerman *-*
Audición sensual $_$:




nombre del pj: Cassandra E. Kedward II {nieta de la Bruja de Blair
papel: bruja.humano
capítulo o OS:

Spoiler:


Cuando terminaron las clases, todos nos fuimos a la casa de Zayn. Conduje a su casa, la cual no quedaba muy lejos del centro de Londres, me gustaba mucho ir, siempre tenían comida deliciosa en su casa.
— Creo que debemos conversar de nuestras nuevas "amigas" —Dijo Zayn cuando llegamos, nos sentamos en el suelo del ático, era nuestra "Base secreta"
— Creo que Cassey es muy bonita y simpática —Dijo Liam ensimismado.
— Marie es muy dulce y algo misteriosa —Dije yo, la conversación tomaba una dirección bastante interesante.
— ¿Y qué tal Isabella? —Preguntó Louis a Harry, aquella chica lo defendió y noté que para Harry se había vuelto especial con tan solo minutos de conocerla.
— Bien, creo —Dijo, no solía hablar mucho y era realmente difícil que contara lo que sentía, pero así lo queríamos y también respetábamos su postura.
Seguimos hablando muchas cosas más, de vez en cuando salía el nombre de alguna de las muchachas nuevas, al parecer a todos la revolucionó alguna de ellas.
Harry no se veía muy cómodo, así que se fue al poco tiempo después, al igual que los demás chicos.
Yo fui el último en irme, ya que mi mamá me había llamado para saber cómo estaba y no quería seguir preocupándola.
Caminé un poco por las calles del centro, hasta que me encontré con esa cabellera rubia caminando algo alejada del mundo. Le grité y comenzamos a hablar, hasta que reina simpatía y otra chica se acercaron, me gustaba pelear con ella, era gracioso como defendía y protegía tanto a sus seres queridos, sería perfecta para Harry.
Luego de que ella me dijera el nombre de la panadería, mi corazón latía rápido por la felicidad. Nunca había sido tan interesado por una persona como lo es con Marie, aquella chica oculta tantas cosas, pero a la vez demuestra todo lo que siente. Finalmente llegué a casa, en donde se encontraban mis padres y mi hermano.
— ¿Qué tal el primer día? —Preguntó mi padre, estábamos todos sentados en la sala.
— Genial —Dije, al recordar que había conocido a Marie sentí que mis mejillas se calentaron un poco.
— Ese rubor me dice que fue más que genial —Dijo mi hermano Greg levantando las cejas.
— Es muy bonita —Dije yo en un susurro.
— ¿Cómo se llama? Deberías invitarla a comer algún día —Dijo mi madre, su mayor sueño era que tuviera una hermosa y simpática novia, al igual que Greg y Denise.
— ¡Mamá! —Dije aún más sonrojado— Recién la conocí hoy.
— ¿Cómo están los chicos? —Preguntó mi padre cambiando de tema, sabía que aquello significaba que después querría hablar conmigo de padre a hijo.
— Bien, como siempre. Harry un poco deprimido y Louis igual de desinteresado, Liam y Zayn igual de locos —Dije con una sonrisa.
— Dile a Harry que venga mañana a la clínica, podría hablar con él un poco —Dijo mi padre. La suerte es que es psicólogo junto con mi madre y ambos ayudaban mucho a mis amigos.
— Bien, creo que haré la cena —Dijo mi madre con un paño en la mano y entrando a su "santuario" como le llamaba ella.
— Papá, yo iré a ver a Denise —Dijo Greg yendo a su habitación.
— No llegues muy tarde —Dijo mi padre leyendo el periódico.
Yo me dirigí a mi habitación, saqué mi guitarra y empecé a practicar algunos acordes. Con los chicos queríamos comenzar una banda y yo quería enseñarles algunas canciones que tenía preparadas.
— Niall —Escuché que mi padre me llamó una hora después.
Bajé las escaleras y supuse que estaba en su estudio. Sabía que era hora de la charla padre e hijo, hombre a hombre y todas esas cosas.
— Pasa —Dijo luego de que golpee la puerta— Quiero conversar sobre aquella chica, hijo.
— Ni siquiera yo sé mucho sobre ella, es muy reservada y tímida, pero tiene algo que... me atrae —Dije sincero, sabía que podía confiar al cien por ciento en mi padre.
— Quiero que la respetes, no la obligues a hablar de su vida privada. Por lo poco que me has dicho, seguramente ha pasado por muchas cosas difíciles y no es fácil para ella hablar con la gente que desconoce —Dijo mi padre.
— Lo sé, papá. Nunca la obligaría a decirme algo —Dije— Tan solo quiero conocerla y —Me callé.
— ¿Y? —Dijo mi padre esperando a que completara la frase.
— Y hacerla feliz —Dije algo sonrojado.
Mi padre abrió la boca para decirme algo, pero luego solo sonrió y asintió. Mamá me llamó unos segundos después.
— Bien, si sabes algo más de ella, dime —Dijo mi padre— Podrías ayudarla un poco con su problema de timidez.
Solo asentí para luego salir del estudio y dirigirme a la cocina, en donde al entrar sentí un exquisito aroma a té de canela y manzana.
— Hijo, ¿puedes ir a comprar algunos dulces a la panadería? —Preguntó mamá poniendo la mesa, teníamos una mesa de mármol en la cocina en donde solíamos comer cuando no habían visitas.
— Claro —Dije, esperé toda la tarde que me dijera eso para poder ir a ver a Marie.
Me pasó algo de dinero y salí abrigado a las frías calles de Londres. Caminé algo apresurado a la panadería en donde Marie me había dicho que trabajaba, por suerte no estaba tan lejos de mi casa, no tanto.
Al entrar al local, sonó una campanita y cerré la puerta. Adentro estaba muy calentito y con exquisito aroma.
— ¡Hola! —Saludé a Marie al verla en la parte de atención.
— Hola, ¿qué desea? —Dijo ella con una sonrisa.
Le dije los dulces que quería, mientras que conversaba un poco con ella. Sabía que no podía hablar mucho con ella, ya que estaba en hora de trabajo y se notaba que se lo tomaba muy enserio, peor no podía evitar escuchar su voz cada vez que me respondía.
— Ten, esta es la cuenta. La caja se encuentra por allá —Dijo ella indicándome el lugar, luego atendió a otro cliente que se encontraba detrás de mí, no había notado cuando esto se había llenado.
— Tenga —Le dije a la cajera, la cual se notaba que era joven… Y algo promiscua.
— Mi número, por si acaso —Dijo coqueta y cerrándome un ojo, mientras que junto con el vuelto me entregaba un papel que decía "Megan" y un número debajo.
Yo solo le sonreí para no ser tan descortés, luego fui donde Marie para despedirme de ella.
— Cuídate —Le dije con una sonrisa, ella me sonrió de la manera más dulce y sincera que había visto, su sonrisa era hermosa, al igual que ella.
— Tu igual, Niall.
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por cute. el Lun 21 Oct 2013, 4:32 pm

creo que nadie audicionó para liam:c idk.
jfkladsjklsdg, danni esta hereeee.
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

Mensaje por Bloom. el Jue 31 Oct 2013, 12:39 pm

¿Y los resultados? :((
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Re: halloween town} audiciones a. nc.

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