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Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Vie 11 Oct 2013, 12:41 pm

RayitaCallaghan escribió:
| Dafne Lawrence | Jennifer Lawrence | Niall Horan | Sus familias están enfrentadas por negocios|


Capítulo:

Capitulo 4
Hanna Lawrence&Niall Sheenan


Me levanté rápidamente en cuanto oí el despertador y bajé casi corriendo las escaleras, cuando ya estuve en piso de abajo me apoyé en la ventana que daba a la calle, justamente en frente del buzón. Miré el reloj de la pared y conté; uno, dos, tres… y por la esquina apareció el cartero que se acercó y dejó unas cuantas cartas dentro del buzón. En cuanto se marchó corrí a la puerta, la abrí y salí descalza notando el húmedo césped bajo mis pies. Fui directa a abrirlo y saqué todo lo que había dentro de él, fui pasando las cartas hasta que me encontré con un sobre color ocre; dejé las cartas que no me interesaban encima del buzón y comencé a abrir torpemente el sobre que tenía en mis manos. Lo leí con atención: 
“Señorita Lawrence, nos han llegado un millón de solicitudes cada año, usted y otros ocho estudiantes tienen el honor de obtener una beca para la Universidad Julia Arts, por su alto rendimiento académico. Usted y los 8 estudiantes de diferentes lugares del mundo viajarán el día 23/08/2012 a Nueva York para enseñarles las instalaciones, la residencia de estudiantes y por supuesto empezar con las clases. Su habitación: nº 24, piso 4to. Att: Directora del Julia Arts.”

Mientras leía mi boca se iba abriendo cada vez un poco más, cogí las cartas que anteriormente había dejado apoyadas encima del buzón y entré en casa todavía con la boca abierta. Cerré la puerta principal y me apoyé en ella, mi madre estaba en la cocina preparando el desayuno y al verme de esa manera se acercó a mi preocupada. 
-Hanna, ¿estás bien? –dijo poniendo su mano derecha en mi hombro. La miré a los ojos y una enorme sonrisa se dibujó en mi cara. Salté sobre ella abrazándola y dando pequeños saltitos por la emoción, golpeando mi barbilla contra su hombro aunque no me dolía. –Tranquila, ¿quieres decirme que te pasa? ¿A que viene tanta felicidad?
-Mira –le dije enseñándole la carta que había sacado del sobre. -¿Te das cuenta lo que significa? Mi sueño se está a punto de hacer realidad. –dije soltando un suspiro mientras daba giros sobre mi misma hasta llegar al sofá y cayendo en él. –Tenemos que viajar a Nueva York el día 23, así que iré haciendo las maletas. Me llevarás en coche supongo, ¿no? –levanté un poco la cabeza para poder mirarla mientras hablaba. 
-Claro, tienes que levantarte temprano mañana si queremos llegar a tiempo. –Yo solo respondí con un ‘claro’ mientras subía las escaleras de dos en dos para preparar la maleta. Metí toda la ropa que pude, dejando un conjunto fuera para ponerme mañana. 

~ A la mañana siguiente.



Todos estábamos ya despiertos, vestidos y desayunando en la cocina rápidamente para subir al coche e ir lo más pronto posible hacia aquella institución que dentro de poco sería mi nueva casa. Cuando acabamos de desayunar salimos de casa y después de que mi madre cerrara con doble llave la casa, y subir todas las maletas dentro del maletero, subimos al coche. Mi madre conducía, yo iba a su lado como copiloto y mi hermana pequeña en el asiento de detrás, la podía ver por el espejo retrovisor. Mi madre arrancó el coche y enseguida comenzamos el largo viaje hacía Nueva York, o como a mi me gustaba llamarlo; mi sueño, mi destino, mi futuro. Eso sonaba realmente cursi, pero yo estoy segura de que esa sería una gran oportunidad para que los profesores pudieran ayudarme con ejercicios de voz, llegar a las notas más altas, etc. además de conocer a otros chicos y chicas en la misma situación que yo.

Miraba por la ventana mientras escuchaba música con los auriculares puestos, cerraba los ojos sintiendo como el aire entraba por la ventana abierta de mi lado, haciendo volar y despeinar mi pelo. De vez en cuando los abría para observar el paisaje y mirar los carteles que indicaban las millas que todavía quedaban para llegar a Nueva York, también miraba por el retrovisor para ver a mi hermana reír mientras miraba una película en el dvd portátil que siempre llevábamos en el coche para entretenernos en los viajes largos. 
Después de varias largas horas en coche por fin llegamos, estaba delante de aquella imponente escuela, me asombré de lo enorme que era aquel edificio. Estaba un poco asustada, era la primera vez en que iba a estar sola en un lugar en el que no conocía a nadie. Mi madre abrió el maletero sacando todas las maletas que había dentro y después lo cerró, me miró con los ojos húmedos a punto de llorar. Yo la abracé fuerte y ella imitó mi acción. 

-Lo que más me preocupa es como llevarás todas esas maletas hasta el 4º piso –dijo riendo, yo me separé de ella con una sonrisa en mis labios por lo que había dicho.
-Tranquila, me las arreglaré. Tengo soluciones para todo –le respondí mientras miraba las maletas pensado como lo haría. Dejé de pensar en eso y miré a mi hermana que estaba llorando mientras abrazaba con fuerza al osito de peluche que llevaba en brazos. Me agaché para quedar a su altura, le di un pequeño beso en la frente con dulzura y la abracé con cuidado de no hacerle daño. ‘Te voy a echar de menos’ dijo casi inaudible en mi oído, entonces la abracé más fuerte mientras la levantaba del suelo al mismo tiempo que yo también lo hacía. Pensé que ya había tenido bastante de despedidas así que la solté y nos dedicamos una sonrisa dulce. Le di otros dos besos a mi madre y después subieron de nuevo al coche. La ventana del copiloto seguía abierta así que pude oír perfectamente lo que me dijo.
-No te olvides de llamar a casa de vez en cuando, pórtate bien, haz caso de todo lo que te dicen los profesores, no molestes mucho y sobretodo, no te metas en ningún lío, cariño, no quisiera que volvieras a casa tan pronto. Ya sabes a lo que me refiero con eso. Adiós, cuídate mucho –dijo mientras me lanzaba besos en el aire. Yo sonreí y le dije adiós agitando la mano. Vi como mi madre miraba hacia ambos lados antes de arrancar e irse, cuando el coche ya estaba lejos cogí las maletas como pude y entré por la puerta mirando a mí alrededor.
El jardín era muy amplio y casi todos los alumnos estaban sentados en el césped conversando y riendo con otros que se encontraban apoyados en los troncos de los arboles. Yo iba caminando por un camino de piedrecitas para dirigirme a la puerta de entrada cuando un chico de pelo rubio y ojos azules se puso delante de mi y tuve que parar en seco. 
-Supongo que eres nueva –dijo dibujando una sonrisa en su rostro. Yo alcé una ceja y lo miré a los ojos.
-Supones bien, ¿cómo has llegado a esa conclusión, por mis maletas o mi cara de desconcierto al ver todo esto? –le dije un poco fría, quizá debería ser más amable. 
-Me decanto por la primera opción. Últimamente están llegando los alumnos becados, y supongo que tú debes ser uno de ellos –asentí y cuando le iba a contestar una señora con traje y una carpeta en la mano se acercó a nosotros.
-Hola, soy Victoria y mientras dure tu estancia aquí yo seré como tu asesora. Tu eres Hanna si no me equivoco –dijo mirando unos papeles de la carpeta y volviendo la vista en mi yo asentí para confirmar que esa era yo- muy bien, tu habitación se encuentra en el 4º piso y es la numero 24 y compartirá habitación con Niall Sheenan que casualmente se encuentra aquí con usted –el chico rubio me miró con guiñándome un ojo y con una amplia sonrisa yo fruncí el ceño y miré incrédula a Victoria.
-¿En este colegio los alumnos de mismo sexo comparten habitación? –pregunté algo sorprendida.
-Claro, la directora no ve nada de malo en eso, piensa que es una buena manera para que el tema chicos y chicas no sea un tema tabú entre todos. Pensamos que los alumnos ya son mayores para saber lo que cosas son apropiadas y cuales no –dijo Victoria con total naturalidad mientras sonreía.- Si no les importa, tengo más alumnos a los que dar la bienvenida, así que Niall, te dejo de encargado para enseñar las instalaciones a Hanna.
-Claro, no hay problema –dijo mientras la señora se marchaba. –Anda, dame una de las maletas i vayamos a dejarlas en la habitación –el chico, bueno Niall, cogió dos de las maletas y empezó a caminar. 
Entramos en el edificio y cogimos uno de los ascensores, apretó el botón con el número 4 y las puertas se cerraron. Estábamos en silencio dentro de aquel pequeño cubículo, yo lo miraba de vez en cuando y cuando él notaba mi mirada sonreía y posaba mi miraba en mi, lo que hacía que me incomodara y la apartara un poco incomodada. Cuando llegamos al cuarto piso las puertas se abrieron y Niall me dejó salir a mi primero, después él salió y se puso por delante de mi para guiarme hasta la que ahora será mi pequeño nuevo hogar. 
Abrió la puerta de la habitación y dejó que entrara yo primero. Al entrar pude ver dos ventanas muy grandes que dejaban entrar mucha luz iluminando todo el cuarto. Había dos camas individuales, una de ellas estaba hecha y la otra se encontraba sin sabanas, supuse que esa sería la mía, detrás del cabezal de la cama había una mesita de noche con una lámpara. Delante de las camas había dos grandes armarios blancos, uno de ellos decorado con algunos posters de conocidos cantantes. En la pared del lado de Niall había un corcho colgado con varias fotos clavadas con chinchetas. Dejé las maletas delante del armario que me pertenecía y me acerqué a mirar las fotos. En algunas salí él con una un hombre y una mujer mayor muy bien vestidos, supuse que eran sus padres. En otras salía él poniendo caras raras con algunos amigos. Giré mi vista y vi una guitarra, la cogí esperando que no le molestara. 
-¿Tocas la guitarra? –me preguntó mientras dejaba el equipaje que faltaba en el mismo sitio que lo había hecho yo.
-Sí –dije mientras me sentaba en la cama y ponía la posición correcta, pasé el dedo pulgar por todas las cuerdas, y ante la mirada atenta del chico fui tocando cuerdas aleatorias. Después de un rato tocando las cuerdas sin saber que hacía comencé a reír. –La verdad es que no la sé tocar.
-Tranquila, se aprende rápido –dijo acercándose a mi, se sentó en la cama muy cerca de mí y pasó su brazo derecho por encima de mis hombros para coger mi mano derecha que estaba en las cuerdas inferiores y colocó su mano izquierda en las superiores. Sentía su aliento en mi nuca, y me estaba poniendo nerviosa con su contacto. –Ves, poniendo la mano en esta posición y la otra en esta, consigues hacer la nota fa –me estremecí ante su susurro. Giré mi cara hacia él con una sonrisa mientras le decía que era más fácil de lo que pensaba. Él miró mis labios y formó una sonrisa de superioridad en su cara. Alguien llamó con fuerza a la puerta gritando ¡Fiesta! Yo me separé de Niall con la guitarra en la mano.
-¿Fiesta? ¡Han dicho fiesta! –dije encogiéndome de hombros, dejé la guitarra en su lugar y los dos salimos de la habitación para descubrir quien era ese chico.


Coldplay♥️:
Me ha encantado la idea de la noveeela  
Reservados
El capitulo estuvo muy buen. Niall es todo tuyo.
Invitado



Invitado

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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Vie 11 Oct 2013, 5:03 pm

| Fátima Romero | Jasmine Villegas | Ashton Irwin | Hermanastros

Capitulo:
Capítulo 01


El sudor corría por mi frente y bajaba por todo mi rostro mientras yo trataba de calmar mi respiración, sentía calor a pesar de estar en pleno invierno, era una de esas pesadillas que me atormentaban desde ese día diez años atrás. Di un último suspiro y volví acostarme, pero por más que traté no lograba conciliar el sueño, el recuerdo volvía a mi mente una y otra vez, reproduciendo los gritos, mi llanto y la mirada de desaprobación proveniente de los verdosos y severos ojos de mi madre, la cuál se marchó dando un portazo que quedó resonando en mi mente. 
De pronto, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, pero no dejé que llegaran más allá de mi nariz, las sequé con rabia y rencor, no debía llorar por ella, ¿Por qué hacerlo si ella fue la que nos dejó? Bueno, mejor dicho, la que me dejó. Porqué ella y mi padre se habían separado hacía ya tiempo que digamos. 
Tomé el celular que estaba a mi derecha en la mesa de luz, eran las cinco de la madrugada. Me levanté sin más remedio, a veces extrañaba vivir con alguien. Llegar y encontrarte con alguien con quien conversar sobre tu día, alguien con quien compartir las cosas. Una vez, yo tuve a ese alguien pero se marchó dejándome en el mismo estado que mi madre: llorando sola. Todo eso lo iba pensando mientras me dirigía al baño para lavar mi cara, la cuál al sentir el agua helada se relajó y eliminó todo rastro de lágrimas. Suspiré fuertemente y me miré en el espejo, muchos dirían que soy el retrato idéntico de mi padre, pero otros dirían que tengo algunas cosas de mi madre, mis labios, mi nariz y mi cabello. En los demás me parezco a mi padre, quien tuvo que lidiar con cumplir doble rol por culpa de ella. Hacía siglos que no la veo a mi madre, exactamente diez años, casi once porque dentro de poco cumplo los veintidós. 
Sequé mi cara y salí de allí apagando la luz detrás luego de hacerlo, caminé perezosamente hacía la cocina, abrí la heladera y no había nada que se acercara a lo que yo necesitaba en ese momento, algún dulce… Pero nada. Solamente comida chatarra, y sé que si comía algo de eso ahora luego me agarraría una diarrea de aquellas y no quería faltar a la universidad, en realidad, no quería perderme la oportunidad de ver a mi mejor amiga, la única que estuvo en los momentos más difíciles y la única que me entiende y escucha como nadie.
Me senté en el sofá sin ninguna gana, admirando la vista —la única razón por la cuál había comprado este departamento—, era hermosa… Te ofrecía un punto de vista de Londres que te maravillaba, y más si estaba amaneciendo. Eso era lo único que me relajaba en estos momentos, admirar el precioso amanecer desde mi sofá. 
Habrán pasado unos minutos que caí dormida en el sofá, por suerte tenía calefacción y no pesqué un resfrío, pero desperté siete y veinte de la mañana, en treinta minutos tenía la primera clase. 
Me levanté como un torbellino y corrí hacía mi cuarto, allí abrí el ropero y lo primero que se me ocurrió, unos jeans de mezclilla ajustados, unas converse negras, una blusa manga largas gris junto a un sweater fucsia. Tomé mi bolso y metí mis libros ahí apurada, arreglé mi cabello como pude y me coloqué un poco de rimel y tapa ojeras para disimular un poco mis míseras horas de sueño. Me encontraba apagando las luces de mi casa cuando siento el timbre sonar —bendita seas amiga mía—, era mi mejor amiga de las que les hablé, Fátima. Hemos sido amigas desde primaria y realmente puedo confiar en ella. 




— Lo siento, lo siento, es que tuve otra de esas pesadillas, ya sabes… — comenté cerrando la puerta detrás de mi sin ni siquiera saludarla, ella retrocedió unos pasos mientras largaba una ligera risita — A veces pienso que nunca se irán.
— Tú tranquila, algún día se irán, ya verás. ¿Vamos? Porqué estamos llegando tarde y no quiero perderme la primera clase. 
— Sí, lo sé. Perdón — dije mientras esperábamos al ascensor, me miró confundida pero la ignoré y seguí hablando —, por mi culpa llegaremos tarde.
— ¿Quieres dejar de decir ‘perdón’ y subir al puto ascensor? — siempre tan tierna y considerada, nótese el sarcasmo. Fátima no es de esas chicas educadas ni femeninas, tampoco quiero decir que es un marimacho pero hay algunas cosas que otras hacen pero ella no lo haría ni loca —.
— De acuerdo, ¿y… cómo te fue el fin de semana? ¿Alguna víbora te atacó? 
— Cómo siempre, mi madre. Para ella tengo que ser la hija perfecta, tener una vida perfecta y eso consiste en tener un novio y una carrera prometedora, pero diseño de modas según ella, no lo es. 
— A veces no entiendo a las madres, te dicen que te apoyarán pero apenas cometes un error de adulto te lo refregan con el típico ‘te lo dije’.
— Si, es verdad. Mi familia es terrorífica.
— No es así, solamente tu madre. Tu padre y tus hermanos son encantadoramente graciosos. 
— Tienes razón, ¿pero sabes la verdadera razón por la cuál no quiero ver a mi madre? 
— ¿Por qué?
— Porqué empezará a criticar mi vida y sabes como es ella, cuando empieza no termina más. 
— ¿Puedo decir algo sin que suene grosero? — asintió —, se te nota que eres argentina a kilómetros. 
— Gracias, espera… ¿eso fue un halago o un insulto?
— ¡Un halago! Porqué a pesar de todo sigues en tus raíces y costumbres. Eso es algo que muy pocos conocen cuando se mudan a otra ciudad.
— Oh, en ese entonces, gracias.
— De nada — reímos. Ya habíamos salido del edificio y todo, llegamos a su auto, ella se subió de piloto y yo de copiloto. Una vez que ambas estuvimos a bordo y dejamos nuestros bolsos en los asientos traseros, arrancó el auto con rumbo hacía la universidad que no quedaba muy lejos, solamente diez minutos en auto. A todo esto eran las siete y cuarenta de la mañana —. 


El camino fue silencioso, pero no de esos silencios incómodos. No, para nada. Con ella nada era incómodo, salvo cuando decía que no tenía que decir delante del chico que me gusta, pero después de eso, nada más. Ella nació y se crió en Argentina, pero a los once años se mudó a Londres junto a su familia por una oportunidad de trabajo de su padre, allí la conocí. En el primer día en el colegio, en ese entonces yo tenía once y estábamos en sexto grado. Recuerdo que estaba callada y alejada de todo el mundo al igual que yo, entonces me acerqué a ella le dije ‘hola’, luego ella me respondió y así comenzamos a hablar. Nadie, ni yo esperé que desde ese ‘hola’ fuéramos amigas hasta la universidad, la conozco desde hace once años y me ha demostrado siempre que puedo confiar en ella, no importa qué, ella siempre estará ahí para mí y yo para ella. Algo que muy pocos pueden y quieren entender. 
Ella es como la hermana que Dios olvidó darme, mi melliza perdida y… Ella es mi mejor amiga y si algún día me caso, juro que ella será mi primera dama de honor. Eso se lo prometí al terminar la secundaria, ella solamente se rió y dijo ‘yo también prometo que tú serás mi primera dama de honor’. 
En todo eso de que yo recordaba como nos conocimos, llegamos a la universidad. Bajamos del auto no sin antes tomar nuestros bolsos y nos apresuramos para llegar a nuestra primera clase. Ella estudiaba diseño de modas mientras que yo estudiaba periodismo. 
Al entrar al edificio me encontré con él, mi novio. Jeremy Harrison, el chico que me hizo olvidar aquel idiota que me hizo llorar por meses, al que me dejó sola llorando, si él, Finn Harries. Fátima era amiga de él, creo que aún sigue teniendo contacto con él pero casi nunca lo menciona porque sabe lo que yo sufrí y sufro aún por él. 
Si algún día se digna a volver a Londres, no sé como lo tomaré, quizá mis ganas de matarlo aumenten. Lo lamento por su gemelo, Jack, el no tiene la culpa de que su hermano sea un completo imbécil.
 

Coldplay *-*:

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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por AmayaHoran el Vie 11 Oct 2013, 5:26 pm

FatiiDirectioner escribió:| Fátima Romero | Jasmine Villegas | Ashton Irwin | Hermanastros

Capitulo:
Capítulo 01


El sudor corría por mi frente y bajaba por todo mi rostro mientras yo trataba de calmar mi respiración, sentía calor a pesar de estar en pleno invierno, era una de esas pesadillas que me atormentaban desde ese día diez años atrás. Di un último suspiro y volví acostarme, pero por más que traté no lograba conciliar el sueño, el recuerdo volvía a mi mente una y otra vez, reproduciendo los gritos, mi llanto y la mirada de desaprobación proveniente de los verdosos y severos ojos de mi madre, la cuál se marchó dando un portazo que quedó resonando en mi mente. 
De pronto, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, pero no dejé que llegaran más allá de mi nariz, las sequé con rabia y rencor, no debía llorar por ella, ¿Por qué hacerlo si ella fue la que nos dejó? Bueno, mejor dicho, la que me dejó. Porqué ella y mi padre se habían separado hacía ya tiempo que digamos. 
Tomé el celular que estaba a mi derecha en la mesa de luz, eran las cinco de la madrugada. Me levanté sin más remedio, a veces extrañaba vivir con alguien. Llegar y encontrarte con alguien con quien conversar sobre tu día, alguien con quien compartir las cosas. Una vez, yo tuve a ese alguien pero se marchó dejándome en el mismo estado que mi madre: llorando sola. Todo eso lo iba pensando mientras me dirigía al baño para lavar mi cara, la cuál al sentir el agua helada se relajó y eliminó todo rastro de lágrimas. Suspiré fuertemente y me miré en el espejo, muchos dirían que soy el retrato idéntico de mi padre, pero otros dirían que tengo algunas cosas de mi madre, mis labios, mi nariz y mi cabello. En los demás me parezco a mi padre, quien tuvo que lidiar con cumplir doble rol por culpa de ella. Hacía siglos que no la veo a mi madre, exactamente diez años, casi once porque dentro de poco cumplo los veintidós. 
Sequé mi cara y salí de allí apagando la luz detrás luego de hacerlo, caminé perezosamente hacía la cocina, abrí la heladera y no había nada que se acercara a lo que yo necesitaba en ese momento, algún dulce… Pero nada. Solamente comida chatarra, y sé que si comía algo de eso ahora luego me agarraría una diarrea de aquellas y no quería faltar a la universidad, en realidad, no quería perderme la oportunidad de ver a mi mejor amiga, la única que estuvo en los momentos más difíciles y la única que me entiende y escucha como nadie.
Me senté en el sofá sin ninguna gana, admirando la vista —la única razón por la cuál había comprado este departamento—, era hermosa… Te ofrecía un punto de vista de Londres que te maravillaba, y más si estaba amaneciendo. Eso era lo único que me relajaba en estos momentos, admirar el precioso amanecer desde mi sofá. 
Habrán pasado unos minutos que caí dormida en el sofá, por suerte tenía calefacción y no pesqué un resfrío, pero desperté siete y veinte de la mañana, en treinta minutos tenía la primera clase. 
Me levanté como un torbellino y corrí hacía mi cuarto, allí abrí el ropero y lo primero que se me ocurrió, unos jeans de mezclilla ajustados, unas converse negras, una blusa manga largas gris junto a un sweater fucsia. Tomé mi bolso y metí mis libros ahí apurada, arreglé mi cabello como pude y me coloqué un poco de rimel y tapa ojeras para disimular un poco mis míseras horas de sueño. Me encontraba apagando las luces de mi casa cuando siento el timbre sonar —bendita seas amiga mía—, era mi mejor amiga de las que les hablé, Fátima. Hemos sido amigas desde primaria y realmente puedo confiar en ella. 




— Lo siento, lo siento, es que tuve otra de esas pesadillas, ya sabes… — comenté cerrando la puerta detrás de mi sin ni siquiera saludarla, ella retrocedió unos pasos mientras largaba una ligera risita — A veces pienso que nunca se irán.
— Tú tranquila, algún día se irán, ya verás. ¿Vamos? Porqué estamos llegando tarde y no quiero perderme la primera clase. 
— Sí, lo sé. Perdón — dije mientras esperábamos al ascensor, me miró confundida pero la ignoré y seguí hablando —, por mi culpa llegaremos tarde.
— ¿Quieres dejar de decir ‘perdón’ y subir al puto ascensor? — siempre tan tierna y considerada, nótese el sarcasmo. Fátima no es de esas chicas educadas ni femeninas, tampoco quiero decir que es un marimacho pero hay algunas cosas que otras hacen pero ella no lo haría ni loca —.
— De acuerdo, ¿y… cómo te fue el fin de semana? ¿Alguna víbora te atacó? 
— Cómo siempre, mi madre. Para ella tengo que ser la hija perfecta, tener una vida perfecta y eso consiste en tener un novio y una carrera prometedora, pero diseño de modas según ella, no lo es. 
— A veces no entiendo a las madres, te dicen que te apoyarán pero apenas cometes un error de adulto te lo refregan con el típico ‘te lo dije’.
— Si, es verdad. Mi familia es terrorífica.
— No es así, solamente tu madre. Tu padre y tus hermanos son encantadoramente graciosos. 
— Tienes razón, ¿pero sabes la verdadera razón por la cuál no quiero ver a mi madre? 
— ¿Por qué?
— Porqué empezará a criticar mi vida y sabes como es ella, cuando empieza no termina más. 
— ¿Puedo decir algo sin que suene grosero? — asintió —, se te nota que eres argentina a kilómetros. 
— Gracias, espera… ¿eso fue un halago o un insulto?
— ¡Un halago! Porqué a pesar de todo sigues en tus raíces y costumbres. Eso es algo que muy pocos conocen cuando se mudan a otra ciudad.
— Oh, en ese entonces, gracias.
— De nada — reímos. Ya habíamos salido del edificio y todo, llegamos a su auto, ella se subió de piloto y yo de copiloto. Una vez que ambas estuvimos a bordo y dejamos nuestros bolsos en los asientos traseros, arrancó el auto con rumbo hacía la universidad que no quedaba muy lejos, solamente diez minutos en auto. A todo esto eran las siete y cuarenta de la mañana —. 


El camino fue silencioso, pero no de esos silencios incómodos. No, para nada. Con ella nada era incómodo, salvo cuando decía que no tenía que decir delante del chico que me gusta, pero después de eso, nada más. Ella nació y se crió en Argentina, pero a los once años se mudó a Londres junto a su familia por una oportunidad de trabajo de su padre, allí la conocí. En el primer día en el colegio, en ese entonces yo tenía once y estábamos en sexto grado. Recuerdo que estaba callada y alejada de todo el mundo al igual que yo, entonces me acerqué a ella le dije ‘hola’, luego ella me respondió y así comenzamos a hablar. Nadie, ni yo esperé que desde ese ‘hola’ fuéramos amigas hasta la universidad, la conozco desde hace once años y me ha demostrado siempre que puedo confiar en ella, no importa qué, ella siempre estará ahí para mí y yo para ella. Algo que muy pocos pueden y quieren entender. 
Ella es como la hermana que Dios olvidó darme, mi melliza perdida y… Ella es mi mejor amiga y si algún día me caso, juro que ella será mi primera dama de honor. Eso se lo prometí al terminar la secundaria, ella solamente se rió y dijo ‘yo también prometo que tú serás mi primera dama de honor’. 
En todo eso de que yo recordaba como nos conocimos, llegamos a la universidad. Bajamos del auto no sin antes tomar nuestros bolsos y nos apresuramos para llegar a nuestra primera clase. Ella estudiaba diseño de modas mientras que yo estudiaba periodismo. 
Al entrar al edificio me encontré con él, mi novio. Jeremy Harrison, el chico que me hizo olvidar aquel idiota que me hizo llorar por meses, al que me dejó sola llorando, si él, Finn Harries. Fátima era amiga de él, creo que aún sigue teniendo contacto con él pero casi nunca lo menciona porque sabe lo que yo sufrí y sufro aún por él. 
Si algún día se digna a volver a Londres, no sé como lo tomaré, quizá mis ganas de matarlo aumenten. Lo lamento por su gemelo, Jack, el no tiene la culpa de que su hermano sea un completo imbécil.
 

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RESERVADO
PD: Me gusto mucho el capitulo :DD y más el gif, yo amo Coldplay mi cancion favorita es the Scientist C: y tambien Amo 5SOS :DD
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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Vie 11 Oct 2013, 5:47 pm

._. , ¡Pao! bby, ame tu idea me voy a inscribir jejeje, estamos en 3 novelas Juntas es el destino ok'no bueno ya te dejo todo bby.

|| Desiret Kruspe || Adriana Lima || Luke hemmings || Padrastro


Capitulo.:

Capitulo 05
Krishna Landers.



Siento que algo me ilumina el rostro haciéndome que me moviera a un lado luego siento la ruidosa alarma, lo cual hace que gruñera. Busco con mi mano la ruidosa alarma, al encontrarla trato de apagarla pero no pude así que con mi mano arrastre hasta el cable y ya al encontrar el enchufe de un tirón saco el cable haciendo que ya el ruido parara.
-Krishna Levante! .-Escuche a mi madre.
-Mierda mama déjame dormir!.
-Krishna Cuantas veces te he dicho que no me digas así.-Dijo entrando a mi cuarto.
-Si no lo haga que.-Dije aun con los ojos cerrados.
-Krishna Por favor.
-Ya ya, Me levanto pero sal.
Solo escuche la puerta cerrarse me levante de mala gana y me fui a buscar algo que ponerme, Me puse lo primero que vi.
Baje a tomar desayuno y veo a mi madre de mala gana y me siento a comer algo, aunque no tenía muchas ganas de comer.
-Y como dormiste, Hija?.-Dijo mi madre tratando ser amable.
-Con los ojos cerrados.-Dije obvia.
Ella no dijo nada más, yo solo seguí comiendo.

(...)
I am watching the rise and fall of my salvation
There's so much shit around me
Such a lack of compassion
Cantaba sin ganas sentada en el piso de mi cuarto llorando.
I thought it would be fun and games
*it would be fun and games*
Instead it's all the same
*it's all the same*
I want something to do
Need to feel sickness
In You
Seguía cantando hasta que unos golpes de la puerta se escucharon. Me limpie las lagrimas y abrí la puerta. Al abrí la puerta vi a mi madre, ¿Qué hacía aquí? Debía estar en el trabajo.
-Te acordaste que tienes una hija.-Dije de mala gana.
-Hija por favor.-Dijo.- Tengo que decirte algo.
-Que.-Dije Aun de mala gana.
-Krishna deja esa maldita actitud!.-Dije en tono alto.
-Que, que quieres decirme.-Dije ya irritada.
-Sabes me iré a trabajo ya se pasó la hora en la noche te digo.-Dijo y salio de mi cuarto, dejándome de sola en la casa.
Me puse a llora sin saber el por qué.

(...)
Estaba dibujando garabatos hasta que siento que la puerta principal de la casa de abre era mi madre.
Yo estaba en el piso sabiendo que tenía la mesa de centro y la mesa del comedor.
Mi madre me miro en forma tierna, yo solo le dedique una sonrisa.
-Ahora que  me dirás lo que me querías decir? .-Dije con una sonrisa.
-Amo esa sonrisa, Bueno veo que estas muy rara con tu actitud….y eh pensado  en enviar a un centro de rehabilitación….-Dijo mirando el piso y luego a mi.
-Mama deja las bromas.-Dije nerviosa.
-No estoy de bromas hija, Es más mañana te vas. Hoy hice los papeleos y todo asi que mañana mismo te vas.-Dije en tono serio.
-Siempre cagandome la onda.-Dije parándome.-¿Quieres que empaque las cosa?.
Vi como ella asintió.
-Te odio.-Dije dejando mi cuaderno en la mesa y me fui corriendo a mi cuarto.

(...)
-Vamos hija levántate.-Dijo mi madre.
-Deja de molestar lo único que haces es estorbar mi vida.
-Hija, lo hago por tu bien.
-Chao me tengo que vestir.-Dije echándola.
No escuche su voz, me levante pase mis manos la cara y me levante.
Me puse unos jens y una polera larga color negro, y unas zapatillas. No era la gran cosa.
Baje no quise nada Guarde lo último y más importante; Audífonos & Mi Cuaderno.

(...)
Estaba leyendo un libro muy bueno, El lobo estepario. Estaba entretenida hasta que siento que el auto para.
-Dios…-Dije en susurro.
Baje del auto y veo muchas chicas, baje mis maletas y me despido de mi madre de buenas forma; Abrazo, beso  y un –Te quiero que estés bien-


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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por AmayaHoran el Vie 11 Oct 2013, 6:06 pm

My Sweet Perrie escribió:._. , ¡Pao! bby, ame tu idea me voy a inscribir jejeje, estamos en 3 novelas Juntas es el destino ok'no bueno ya te dejo todo bby.

|| Desiret Kruspe || Adriana Lima || Luke hemmings || Padrastro


Capitulo.:

Capitulo 05
Krishna Landers.



Siento que algo me ilumina el rostro haciéndome que me moviera a un lado luego siento la ruidosa alarma, lo cual hace que gruñera. Busco con mi mano la ruidosa alarma, al encontrarla trato de apagarla pero no pude así que con mi mano arrastre hasta el cable y ya al encontrar el enchufe de un tirón saco el cable haciendo que ya el ruido parara.
-Krishna Levante! .-Escuche a mi madre.
-Mierda mama déjame dormir!.
-Krishna Cuantas veces te he dicho que no me digas así.-Dijo entrando a mi cuarto.
-Si no lo haga que.-Dije aun con los ojos cerrados.
-Krishna Por favor.
-Ya ya, Me levanto pero sal.
Solo escuche la puerta cerrarse me levante de mala gana y me fui a buscar algo que ponerme, Me puse lo primero que vi.
Baje a tomar desayuno y veo a mi madre de mala gana y me siento a comer algo, aunque no tenía muchas ganas de comer.
-Y como dormiste, Hija?.-Dijo mi madre tratando ser amable.
-Con los ojos cerrados.-Dije obvia.
Ella no dijo nada más, yo solo seguí comiendo.

(...)
I am watching the rise and fall of my salvation
There's so much shit around me
Such a lack of compassion
Cantaba sin ganas sentada en el piso de mi cuarto llorando.
I thought it would be fun and games
*it would be fun and games*
Instead it's all the same
*it's all the same*
I want something to do
Need to feel sickness
In You
Seguía cantando hasta que unos golpes de la puerta se escucharon. Me limpie las lagrimas y abrí la puerta. Al abrí la puerta vi a mi madre, ¿Qué hacía aquí? Debía estar en el trabajo.
-Te acordaste que tienes una hija.-Dije de mala gana.
-Hija por favor.-Dijo.- Tengo que decirte algo.
-Que.-Dije Aun de mala gana.
-Krishna deja esa maldita actitud!.-Dije en tono alto.
-Que, que quieres decirme.-Dije ya irritada.
-Sabes me iré a trabajo ya se pasó la hora en la noche te digo.-Dijo y salio de mi cuarto, dejándome de sola en la casa.
Me puse a llora sin saber el por qué.

(...)
Estaba dibujando garabatos hasta que siento que la puerta principal de la casa de abre era mi madre.
Yo estaba en el piso sabiendo que tenía la mesa de centro y la mesa del comedor.
Mi madre me miro en forma tierna, yo solo le dedique una sonrisa.
-Ahora que  me dirás lo que me querías decir? .-Dije con una sonrisa.
-Amo esa sonrisa, Bueno veo que estas muy rara con tu actitud….y eh pensado  en enviar a un centro de rehabilitación….-Dijo mirando el piso y luego a mi.
-Mama deja las bromas.-Dije nerviosa.
-No estoy de bromas hija, Es más mañana te vas. Hoy hice los papeleos y todo asi que mañana mismo te vas.-Dije en tono serio.
-Siempre cagandome la onda.-Dije parándome.-¿Quieres que empaque las cosa?.
Vi como ella asintió.
-Te odio.-Dije dejando mi cuaderno en la mesa y me fui corriendo a mi cuarto.

(...)
-Vamos hija levántate.-Dijo mi madre.
-Deja de molestar lo único que haces es estorbar mi vida.
-Hija, lo hago por tu bien.
-Chao me tengo que vestir.-Dije echándola.
No escuche su voz, me levante pase mis manos la cara y me levante.
Me puse unos jens y una polera larga color negro, y unas zapatillas. No era la gran cosa.
Baje no quise nada Guarde lo último y más importante; Audífonos & Mi Cuaderno.

(...)
Estaba leyendo un libro muy bueno, El lobo estepario. Estaba entretenida hasta que siento que el auto para.
-Dios…-Dije en susurro.
Baje del auto y veo muchas chicas, baje mis maletas y me despido de mi madre de buenas forma; Abrazo, beso  y un –Te quiero que estés bien-


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PD: Tu cap. esta super :DD y más el gif, adoro coldplay 
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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Vie 11 Oct 2013, 6:07 pm

AmayaHoran escribió:
FatiiDirectioner escribió:| Fátima Romero | Jasmine Villegas | Ashton Irwin | Hermanastros

Capitulo:
Capítulo 01


El sudor corría por mi frente y bajaba por todo mi rostro mientras yo trataba de calmar mi respiración, sentía calor a pesar de estar en pleno invierno, era una de esas pesadillas que me atormentaban desde ese día diez años atrás. Di un último suspiro y volví acostarme, pero por más que traté no lograba conciliar el sueño, el recuerdo volvía a mi mente una y otra vez, reproduciendo los gritos, mi llanto y la mirada de desaprobación proveniente de los verdosos y severos ojos de mi madre, la cuál se marchó dando un portazo que quedó resonando en mi mente. 
De pronto, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, pero no dejé que llegaran más allá de mi nariz, las sequé con rabia y rencor, no debía llorar por ella, ¿Por qué hacerlo si ella fue la que nos dejó? Bueno, mejor dicho, la que me dejó. Porqué ella y mi padre se habían separado hacía ya tiempo que digamos. 
Tomé el celular que estaba a mi derecha en la mesa de luz, eran las cinco de la madrugada. Me levanté sin más remedio, a veces extrañaba vivir con alguien. Llegar y encontrarte con alguien con quien conversar sobre tu día, alguien con quien compartir las cosas. Una vez, yo tuve a ese alguien pero se marchó dejándome en el mismo estado que mi madre: llorando sola. Todo eso lo iba pensando mientras me dirigía al baño para lavar mi cara, la cuál al sentir el agua helada se relajó y eliminó todo rastro de lágrimas. Suspiré fuertemente y me miré en el espejo, muchos dirían que soy el retrato idéntico de mi padre, pero otros dirían que tengo algunas cosas de mi madre, mis labios, mi nariz y mi cabello. En los demás me parezco a mi padre, quien tuvo que lidiar con cumplir doble rol por culpa de ella. Hacía siglos que no la veo a mi madre, exactamente diez años, casi once porque dentro de poco cumplo los veintidós. 
Sequé mi cara y salí de allí apagando la luz detrás luego de hacerlo, caminé perezosamente hacía la cocina, abrí la heladera y no había nada que se acercara a lo que yo necesitaba en ese momento, algún dulce… Pero nada. Solamente comida chatarra, y sé que si comía algo de eso ahora luego me agarraría una diarrea de aquellas y no quería faltar a la universidad, en realidad, no quería perderme la oportunidad de ver a mi mejor amiga, la única que estuvo en los momentos más difíciles y la única que me entiende y escucha como nadie.
Me senté en el sofá sin ninguna gana, admirando la vista —la única razón por la cuál había comprado este departamento—, era hermosa… Te ofrecía un punto de vista de Londres que te maravillaba, y más si estaba amaneciendo. Eso era lo único que me relajaba en estos momentos, admirar el precioso amanecer desde mi sofá. 
Habrán pasado unos minutos que caí dormida en el sofá, por suerte tenía calefacción y no pesqué un resfrío, pero desperté siete y veinte de la mañana, en treinta minutos tenía la primera clase. 
Me levanté como un torbellino y corrí hacía mi cuarto, allí abrí el ropero y lo primero que se me ocurrió, unos jeans de mezclilla ajustados, unas converse negras, una blusa manga largas gris junto a un sweater fucsia. Tomé mi bolso y metí mis libros ahí apurada, arreglé mi cabello como pude y me coloqué un poco de rimel y tapa ojeras para disimular un poco mis míseras horas de sueño. Me encontraba apagando las luces de mi casa cuando siento el timbre sonar —bendita seas amiga mía—, era mi mejor amiga de las que les hablé, Fátima. Hemos sido amigas desde primaria y realmente puedo confiar en ella. 




— Lo siento, lo siento, es que tuve otra de esas pesadillas, ya sabes… — comenté cerrando la puerta detrás de mi sin ni siquiera saludarla, ella retrocedió unos pasos mientras largaba una ligera risita — A veces pienso que nunca se irán.
— Tú tranquila, algún día se irán, ya verás. ¿Vamos? Porqué estamos llegando tarde y no quiero perderme la primera clase. 
— Sí, lo sé. Perdón — dije mientras esperábamos al ascensor, me miró confundida pero la ignoré y seguí hablando —, por mi culpa llegaremos tarde.
— ¿Quieres dejar de decir ‘perdón’ y subir al puto ascensor? — siempre tan tierna y considerada, nótese el sarcasmo. Fátima no es de esas chicas educadas ni femeninas, tampoco quiero decir que es un marimacho pero hay algunas cosas que otras hacen pero ella no lo haría ni loca —.
— De acuerdo, ¿y… cómo te fue el fin de semana? ¿Alguna víbora te atacó? 
— Cómo siempre, mi madre. Para ella tengo que ser la hija perfecta, tener una vida perfecta y eso consiste en tener un novio y una carrera prometedora, pero diseño de modas según ella, no lo es. 
— A veces no entiendo a las madres, te dicen que te apoyarán pero apenas cometes un error de adulto te lo refregan con el típico ‘te lo dije’.
— Si, es verdad. Mi familia es terrorífica.
— No es así, solamente tu madre. Tu padre y tus hermanos son encantadoramente graciosos. 
— Tienes razón, ¿pero sabes la verdadera razón por la cuál no quiero ver a mi madre? 
— ¿Por qué?
— Porqué empezará a criticar mi vida y sabes como es ella, cuando empieza no termina más. 
— ¿Puedo decir algo sin que suene grosero? — asintió —, se te nota que eres argentina a kilómetros. 
— Gracias, espera… ¿eso fue un halago o un insulto?
— ¡Un halago! Porqué a pesar de todo sigues en tus raíces y costumbres. Eso es algo que muy pocos conocen cuando se mudan a otra ciudad.
— Oh, en ese entonces, gracias.
— De nada — reímos. Ya habíamos salido del edificio y todo, llegamos a su auto, ella se subió de piloto y yo de copiloto. Una vez que ambas estuvimos a bordo y dejamos nuestros bolsos en los asientos traseros, arrancó el auto con rumbo hacía la universidad que no quedaba muy lejos, solamente diez minutos en auto. A todo esto eran las siete y cuarenta de la mañana —. 


El camino fue silencioso, pero no de esos silencios incómodos. No, para nada. Con ella nada era incómodo, salvo cuando decía que no tenía que decir delante del chico que me gusta, pero después de eso, nada más. Ella nació y se crió en Argentina, pero a los once años se mudó a Londres junto a su familia por una oportunidad de trabajo de su padre, allí la conocí. En el primer día en el colegio, en ese entonces yo tenía once y estábamos en sexto grado. Recuerdo que estaba callada y alejada de todo el mundo al igual que yo, entonces me acerqué a ella le dije ‘hola’, luego ella me respondió y así comenzamos a hablar. Nadie, ni yo esperé que desde ese ‘hola’ fuéramos amigas hasta la universidad, la conozco desde hace once años y me ha demostrado siempre que puedo confiar en ella, no importa qué, ella siempre estará ahí para mí y yo para ella. Algo que muy pocos pueden y quieren entender. 
Ella es como la hermana que Dios olvidó darme, mi melliza perdida y… Ella es mi mejor amiga y si algún día me caso, juro que ella será mi primera dama de honor. Eso se lo prometí al terminar la secundaria, ella solamente se rió y dijo ‘yo también prometo que tú serás mi primera dama de honor’. 
En todo eso de que yo recordaba como nos conocimos, llegamos a la universidad. Bajamos del auto no sin antes tomar nuestros bolsos y nos apresuramos para llegar a nuestra primera clase. Ella estudiaba diseño de modas mientras que yo estudiaba periodismo. 
Al entrar al edificio me encontré con él, mi novio. Jeremy Harrison, el chico que me hizo olvidar aquel idiota que me hizo llorar por meses, al que me dejó sola llorando, si él, Finn Harries. Fátima era amiga de él, creo que aún sigue teniendo contacto con él pero casi nunca lo menciona porque sabe lo que yo sufrí y sufro aún por él. 
Si algún día se digna a volver a Londres, no sé como lo tomaré, quizá mis ganas de matarlo aumenten. Lo lamento por su gemelo, Jack, el no tiene la culpa de que su hermano sea un completo imbécil.
 

Coldplay *-*:

Me ha encantado la idea de eso de amor prohibido, es muy asdfghkl *-* 
RESERVADO
PD: Me gusto mucho el capitulo :DD y más el gif, yo amo Coldplay mi cancion favorita es the Scientist C: y tambien Amo 5SOS :DD
pony xx
¿De enserio? Yo hace poco comencé a escucharlos y me encantan :3
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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por AmayaHoran el Vie 11 Oct 2013, 6:19 pm

FatiiDirectioner escribió:
AmayaHoran escribió:
FatiiDirectioner escribió:| Fátima Romero | Jasmine Villegas | Ashton Irwin | Hermanastros

Capitulo:
Capítulo 01


El sudor corría por mi frente y bajaba por todo mi rostro mientras yo trataba de calmar mi respiración, sentía calor a pesar de estar en pleno invierno, era una de esas pesadillas que me atormentaban desde ese día diez años atrás. Di un último suspiro y volví acostarme, pero por más que traté no lograba conciliar el sueño, el recuerdo volvía a mi mente una y otra vez, reproduciendo los gritos, mi llanto y la mirada de desaprobación proveniente de los verdosos y severos ojos de mi madre, la cuál se marchó dando un portazo que quedó resonando en mi mente. 
De pronto, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, pero no dejé que llegaran más allá de mi nariz, las sequé con rabia y rencor, no debía llorar por ella, ¿Por qué hacerlo si ella fue la que nos dejó? Bueno, mejor dicho, la que me dejó. Porqué ella y mi padre se habían separado hacía ya tiempo que digamos. 
Tomé el celular que estaba a mi derecha en la mesa de luz, eran las cinco de la madrugada. Me levanté sin más remedio, a veces extrañaba vivir con alguien. Llegar y encontrarte con alguien con quien conversar sobre tu día, alguien con quien compartir las cosas. Una vez, yo tuve a ese alguien pero se marchó dejándome en el mismo estado que mi madre: llorando sola. Todo eso lo iba pensando mientras me dirigía al baño para lavar mi cara, la cuál al sentir el agua helada se relajó y eliminó todo rastro de lágrimas. Suspiré fuertemente y me miré en el espejo, muchos dirían que soy el retrato idéntico de mi padre, pero otros dirían que tengo algunas cosas de mi madre, mis labios, mi nariz y mi cabello. En los demás me parezco a mi padre, quien tuvo que lidiar con cumplir doble rol por culpa de ella. Hacía siglos que no la veo a mi madre, exactamente diez años, casi once porque dentro de poco cumplo los veintidós. 
Sequé mi cara y salí de allí apagando la luz detrás luego de hacerlo, caminé perezosamente hacía la cocina, abrí la heladera y no había nada que se acercara a lo que yo necesitaba en ese momento, algún dulce… Pero nada. Solamente comida chatarra, y sé que si comía algo de eso ahora luego me agarraría una diarrea de aquellas y no quería faltar a la universidad, en realidad, no quería perderme la oportunidad de ver a mi mejor amiga, la única que estuvo en los momentos más difíciles y la única que me entiende y escucha como nadie.
Me senté en el sofá sin ninguna gana, admirando la vista —la única razón por la cuál había comprado este departamento—, era hermosa… Te ofrecía un punto de vista de Londres que te maravillaba, y más si estaba amaneciendo. Eso era lo único que me relajaba en estos momentos, admirar el precioso amanecer desde mi sofá. 
Habrán pasado unos minutos que caí dormida en el sofá, por suerte tenía calefacción y no pesqué un resfrío, pero desperté siete y veinte de la mañana, en treinta minutos tenía la primera clase. 
Me levanté como un torbellino y corrí hacía mi cuarto, allí abrí el ropero y lo primero que se me ocurrió, unos jeans de mezclilla ajustados, unas converse negras, una blusa manga largas gris junto a un sweater fucsia. Tomé mi bolso y metí mis libros ahí apurada, arreglé mi cabello como pude y me coloqué un poco de rimel y tapa ojeras para disimular un poco mis míseras horas de sueño. Me encontraba apagando las luces de mi casa cuando siento el timbre sonar —bendita seas amiga mía—, era mi mejor amiga de las que les hablé, Fátima. Hemos sido amigas desde primaria y realmente puedo confiar en ella. 




— Lo siento, lo siento, es que tuve otra de esas pesadillas, ya sabes… — comenté cerrando la puerta detrás de mi sin ni siquiera saludarla, ella retrocedió unos pasos mientras largaba una ligera risita — A veces pienso que nunca se irán.
— Tú tranquila, algún día se irán, ya verás. ¿Vamos? Porqué estamos llegando tarde y no quiero perderme la primera clase. 
— Sí, lo sé. Perdón — dije mientras esperábamos al ascensor, me miró confundida pero la ignoré y seguí hablando —, por mi culpa llegaremos tarde.
— ¿Quieres dejar de decir ‘perdón’ y subir al puto ascensor? — siempre tan tierna y considerada, nótese el sarcasmo. Fátima no es de esas chicas educadas ni femeninas, tampoco quiero decir que es un marimacho pero hay algunas cosas que otras hacen pero ella no lo haría ni loca —.
— De acuerdo, ¿y… cómo te fue el fin de semana? ¿Alguna víbora te atacó? 
— Cómo siempre, mi madre. Para ella tengo que ser la hija perfecta, tener una vida perfecta y eso consiste en tener un novio y una carrera prometedora, pero diseño de modas según ella, no lo es. 
— A veces no entiendo a las madres, te dicen que te apoyarán pero apenas cometes un error de adulto te lo refregan con el típico ‘te lo dije’.
— Si, es verdad. Mi familia es terrorífica.
— No es así, solamente tu madre. Tu padre y tus hermanos son encantadoramente graciosos. 
— Tienes razón, ¿pero sabes la verdadera razón por la cuál no quiero ver a mi madre? 
— ¿Por qué?
— Porqué empezará a criticar mi vida y sabes como es ella, cuando empieza no termina más. 
— ¿Puedo decir algo sin que suene grosero? — asintió —, se te nota que eres argentina a kilómetros. 
— Gracias, espera… ¿eso fue un halago o un insulto?
— ¡Un halago! Porqué a pesar de todo sigues en tus raíces y costumbres. Eso es algo que muy pocos conocen cuando se mudan a otra ciudad.
— Oh, en ese entonces, gracias.
— De nada — reímos. Ya habíamos salido del edificio y todo, llegamos a su auto, ella se subió de piloto y yo de copiloto. Una vez que ambas estuvimos a bordo y dejamos nuestros bolsos en los asientos traseros, arrancó el auto con rumbo hacía la universidad que no quedaba muy lejos, solamente diez minutos en auto. A todo esto eran las siete y cuarenta de la mañana —. 


El camino fue silencioso, pero no de esos silencios incómodos. No, para nada. Con ella nada era incómodo, salvo cuando decía que no tenía que decir delante del chico que me gusta, pero después de eso, nada más. Ella nació y se crió en Argentina, pero a los once años se mudó a Londres junto a su familia por una oportunidad de trabajo de su padre, allí la conocí. En el primer día en el colegio, en ese entonces yo tenía once y estábamos en sexto grado. Recuerdo que estaba callada y alejada de todo el mundo al igual que yo, entonces me acerqué a ella le dije ‘hola’, luego ella me respondió y así comenzamos a hablar. Nadie, ni yo esperé que desde ese ‘hola’ fuéramos amigas hasta la universidad, la conozco desde hace once años y me ha demostrado siempre que puedo confiar en ella, no importa qué, ella siempre estará ahí para mí y yo para ella. Algo que muy pocos pueden y quieren entender. 
Ella es como la hermana que Dios olvidó darme, mi melliza perdida y… Ella es mi mejor amiga y si algún día me caso, juro que ella será mi primera dama de honor. Eso se lo prometí al terminar la secundaria, ella solamente se rió y dijo ‘yo también prometo que tú serás mi primera dama de honor’. 
En todo eso de que yo recordaba como nos conocimos, llegamos a la universidad. Bajamos del auto no sin antes tomar nuestros bolsos y nos apresuramos para llegar a nuestra primera clase. Ella estudiaba diseño de modas mientras que yo estudiaba periodismo. 
Al entrar al edificio me encontré con él, mi novio. Jeremy Harrison, el chico que me hizo olvidar aquel idiota que me hizo llorar por meses, al que me dejó sola llorando, si él, Finn Harries. Fátima era amiga de él, creo que aún sigue teniendo contacto con él pero casi nunca lo menciona porque sabe lo que yo sufrí y sufro aún por él. 
Si algún día se digna a volver a Londres, no sé como lo tomaré, quizá mis ganas de matarlo aumenten. Lo lamento por su gemelo, Jack, el no tiene la culpa de que su hermano sea un completo imbécil.
 

Coldplay *-*:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Me ha encantado la idea de eso de amor prohibido, es muy asdfghkl *-* 
RESERVADO
PD: Me gusto mucho el capitulo :DD y más el gif, yo amo Coldplay mi cancion favorita es the Scientist C: y tambien Amo 5SOS :DD
pony xx
¿De enserio? Yo hace poco comencé a escucharlos y me encantan :3
Son lo maximo!! :DD sus canciones me emocionan
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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Vie 11 Oct 2013, 6:26 pm

AmayaHoran escribió:
FatiiDirectioner escribió:
AmayaHoran escribió:
FatiiDirectioner escribió:| Fátima Romero | Jasmine Villegas | Ashton Irwin | Hermanastros

Capitulo:
Capítulo 01


El sudor corría por mi frente y bajaba por todo mi rostro mientras yo trataba de calmar mi respiración, sentía calor a pesar de estar en pleno invierno, era una de esas pesadillas que me atormentaban desde ese día diez años atrás. Di un último suspiro y volví acostarme, pero por más que traté no lograba conciliar el sueño, el recuerdo volvía a mi mente una y otra vez, reproduciendo los gritos, mi llanto y la mirada de desaprobación proveniente de los verdosos y severos ojos de mi madre, la cuál se marchó dando un portazo que quedó resonando en mi mente. 
De pronto, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, pero no dejé que llegaran más allá de mi nariz, las sequé con rabia y rencor, no debía llorar por ella, ¿Por qué hacerlo si ella fue la que nos dejó? Bueno, mejor dicho, la que me dejó. Porqué ella y mi padre se habían separado hacía ya tiempo que digamos. 
Tomé el celular que estaba a mi derecha en la mesa de luz, eran las cinco de la madrugada. Me levanté sin más remedio, a veces extrañaba vivir con alguien. Llegar y encontrarte con alguien con quien conversar sobre tu día, alguien con quien compartir las cosas. Una vez, yo tuve a ese alguien pero se marchó dejándome en el mismo estado que mi madre: llorando sola. Todo eso lo iba pensando mientras me dirigía al baño para lavar mi cara, la cuál al sentir el agua helada se relajó y eliminó todo rastro de lágrimas. Suspiré fuertemente y me miré en el espejo, muchos dirían que soy el retrato idéntico de mi padre, pero otros dirían que tengo algunas cosas de mi madre, mis labios, mi nariz y mi cabello. En los demás me parezco a mi padre, quien tuvo que lidiar con cumplir doble rol por culpa de ella. Hacía siglos que no la veo a mi madre, exactamente diez años, casi once porque dentro de poco cumplo los veintidós. 
Sequé mi cara y salí de allí apagando la luz detrás luego de hacerlo, caminé perezosamente hacía la cocina, abrí la heladera y no había nada que se acercara a lo que yo necesitaba en ese momento, algún dulce… Pero nada. Solamente comida chatarra, y sé que si comía algo de eso ahora luego me agarraría una diarrea de aquellas y no quería faltar a la universidad, en realidad, no quería perderme la oportunidad de ver a mi mejor amiga, la única que estuvo en los momentos más difíciles y la única que me entiende y escucha como nadie.
Me senté en el sofá sin ninguna gana, admirando la vista —la única razón por la cuál había comprado este departamento—, era hermosa… Te ofrecía un punto de vista de Londres que te maravillaba, y más si estaba amaneciendo. Eso era lo único que me relajaba en estos momentos, admirar el precioso amanecer desde mi sofá. 
Habrán pasado unos minutos que caí dormida en el sofá, por suerte tenía calefacción y no pesqué un resfrío, pero desperté siete y veinte de la mañana, en treinta minutos tenía la primera clase. 
Me levanté como un torbellino y corrí hacía mi cuarto, allí abrí el ropero y lo primero que se me ocurrió, unos jeans de mezclilla ajustados, unas converse negras, una blusa manga largas gris junto a un sweater fucsia. Tomé mi bolso y metí mis libros ahí apurada, arreglé mi cabello como pude y me coloqué un poco de rimel y tapa ojeras para disimular un poco mis míseras horas de sueño. Me encontraba apagando las luces de mi casa cuando siento el timbre sonar —bendita seas amiga mía—, era mi mejor amiga de las que les hablé, Fátima. Hemos sido amigas desde primaria y realmente puedo confiar en ella. 




— Lo siento, lo siento, es que tuve otra de esas pesadillas, ya sabes… — comenté cerrando la puerta detrás de mi sin ni siquiera saludarla, ella retrocedió unos pasos mientras largaba una ligera risita — A veces pienso que nunca se irán.
— Tú tranquila, algún día se irán, ya verás. ¿Vamos? Porqué estamos llegando tarde y no quiero perderme la primera clase. 
— Sí, lo sé. Perdón — dije mientras esperábamos al ascensor, me miró confundida pero la ignoré y seguí hablando —, por mi culpa llegaremos tarde.
— ¿Quieres dejar de decir ‘perdón’ y subir al puto ascensor? — siempre tan tierna y considerada, nótese el sarcasmo. Fátima no es de esas chicas educadas ni femeninas, tampoco quiero decir que es un marimacho pero hay algunas cosas que otras hacen pero ella no lo haría ni loca —.
— De acuerdo, ¿y… cómo te fue el fin de semana? ¿Alguna víbora te atacó? 
— Cómo siempre, mi madre. Para ella tengo que ser la hija perfecta, tener una vida perfecta y eso consiste en tener un novio y una carrera prometedora, pero diseño de modas según ella, no lo es. 
— A veces no entiendo a las madres, te dicen que te apoyarán pero apenas cometes un error de adulto te lo refregan con el típico ‘te lo dije’.
— Si, es verdad. Mi familia es terrorífica.
— No es así, solamente tu madre. Tu padre y tus hermanos son encantadoramente graciosos. 
— Tienes razón, ¿pero sabes la verdadera razón por la cuál no quiero ver a mi madre? 
— ¿Por qué?
— Porqué empezará a criticar mi vida y sabes como es ella, cuando empieza no termina más. 
— ¿Puedo decir algo sin que suene grosero? — asintió —, se te nota que eres argentina a kilómetros. 
— Gracias, espera… ¿eso fue un halago o un insulto?
— ¡Un halago! Porqué a pesar de todo sigues en tus raíces y costumbres. Eso es algo que muy pocos conocen cuando se mudan a otra ciudad.
— Oh, en ese entonces, gracias.
— De nada — reímos. Ya habíamos salido del edificio y todo, llegamos a su auto, ella se subió de piloto y yo de copiloto. Una vez que ambas estuvimos a bordo y dejamos nuestros bolsos en los asientos traseros, arrancó el auto con rumbo hacía la universidad que no quedaba muy lejos, solamente diez minutos en auto. A todo esto eran las siete y cuarenta de la mañana —. 


El camino fue silencioso, pero no de esos silencios incómodos. No, para nada. Con ella nada era incómodo, salvo cuando decía que no tenía que decir delante del chico que me gusta, pero después de eso, nada más. Ella nació y se crió en Argentina, pero a los once años se mudó a Londres junto a su familia por una oportunidad de trabajo de su padre, allí la conocí. En el primer día en el colegio, en ese entonces yo tenía once y estábamos en sexto grado. Recuerdo que estaba callada y alejada de todo el mundo al igual que yo, entonces me acerqué a ella le dije ‘hola’, luego ella me respondió y así comenzamos a hablar. Nadie, ni yo esperé que desde ese ‘hola’ fuéramos amigas hasta la universidad, la conozco desde hace once años y me ha demostrado siempre que puedo confiar en ella, no importa qué, ella siempre estará ahí para mí y yo para ella. Algo que muy pocos pueden y quieren entender. 
Ella es como la hermana que Dios olvidó darme, mi melliza perdida y… Ella es mi mejor amiga y si algún día me caso, juro que ella será mi primera dama de honor. Eso se lo prometí al terminar la secundaria, ella solamente se rió y dijo ‘yo también prometo que tú serás mi primera dama de honor’. 
En todo eso de que yo recordaba como nos conocimos, llegamos a la universidad. Bajamos del auto no sin antes tomar nuestros bolsos y nos apresuramos para llegar a nuestra primera clase. Ella estudiaba diseño de modas mientras que yo estudiaba periodismo. 
Al entrar al edificio me encontré con él, mi novio. Jeremy Harrison, el chico que me hizo olvidar aquel idiota que me hizo llorar por meses, al que me dejó sola llorando, si él, Finn Harries. Fátima era amiga de él, creo que aún sigue teniendo contacto con él pero casi nunca lo menciona porque sabe lo que yo sufrí y sufro aún por él. 
Si algún día se digna a volver a Londres, no sé como lo tomaré, quizá mis ganas de matarlo aumenten. Lo lamento por su gemelo, Jack, el no tiene la culpa de que su hermano sea un completo imbécil.
 

Coldplay *-*:

Me ha encantado la idea de eso de amor prohibido, es muy asdfghkl *-* 
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PD: Me gusto mucho el capitulo :DD y más el gif, yo amo Coldplay mi cancion favorita es the Scientist C: y tambien Amo 5SOS :DD
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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por AmayaHoran el Vie 11 Oct 2013, 7:13 pm

FatiiDirectioner escribió:
AmayaHoran escribió:
FatiiDirectioner escribió:
AmayaHoran escribió:
FatiiDirectioner escribió:| Fátima Romero | Jasmine Villegas | Ashton Irwin | Hermanastros

Capitulo:
Capítulo 01


El sudor corría por mi frente y bajaba por todo mi rostro mientras yo trataba de calmar mi respiración, sentía calor a pesar de estar en pleno invierno, era una de esas pesadillas que me atormentaban desde ese día diez años atrás. Di un último suspiro y volví acostarme, pero por más que traté no lograba conciliar el sueño, el recuerdo volvía a mi mente una y otra vez, reproduciendo los gritos, mi llanto y la mirada de desaprobación proveniente de los verdosos y severos ojos de mi madre, la cuál se marchó dando un portazo que quedó resonando en mi mente. 
De pronto, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, pero no dejé que llegaran más allá de mi nariz, las sequé con rabia y rencor, no debía llorar por ella, ¿Por qué hacerlo si ella fue la que nos dejó? Bueno, mejor dicho, la que me dejó. Porqué ella y mi padre se habían separado hacía ya tiempo que digamos. 
Tomé el celular que estaba a mi derecha en la mesa de luz, eran las cinco de la madrugada. Me levanté sin más remedio, a veces extrañaba vivir con alguien. Llegar y encontrarte con alguien con quien conversar sobre tu día, alguien con quien compartir las cosas. Una vez, yo tuve a ese alguien pero se marchó dejándome en el mismo estado que mi madre: llorando sola. Todo eso lo iba pensando mientras me dirigía al baño para lavar mi cara, la cuál al sentir el agua helada se relajó y eliminó todo rastro de lágrimas. Suspiré fuertemente y me miré en el espejo, muchos dirían que soy el retrato idéntico de mi padre, pero otros dirían que tengo algunas cosas de mi madre, mis labios, mi nariz y mi cabello. En los demás me parezco a mi padre, quien tuvo que lidiar con cumplir doble rol por culpa de ella. Hacía siglos que no la veo a mi madre, exactamente diez años, casi once porque dentro de poco cumplo los veintidós. 
Sequé mi cara y salí de allí apagando la luz detrás luego de hacerlo, caminé perezosamente hacía la cocina, abrí la heladera y no había nada que se acercara a lo que yo necesitaba en ese momento, algún dulce… Pero nada. Solamente comida chatarra, y sé que si comía algo de eso ahora luego me agarraría una diarrea de aquellas y no quería faltar a la universidad, en realidad, no quería perderme la oportunidad de ver a mi mejor amiga, la única que estuvo en los momentos más difíciles y la única que me entiende y escucha como nadie.
Me senté en el sofá sin ninguna gana, admirando la vista —la única razón por la cuál había comprado este departamento—, era hermosa… Te ofrecía un punto de vista de Londres que te maravillaba, y más si estaba amaneciendo. Eso era lo único que me relajaba en estos momentos, admirar el precioso amanecer desde mi sofá. 
Habrán pasado unos minutos que caí dormida en el sofá, por suerte tenía calefacción y no pesqué un resfrío, pero desperté siete y veinte de la mañana, en treinta minutos tenía la primera clase. 
Me levanté como un torbellino y corrí hacía mi cuarto, allí abrí el ropero y lo primero que se me ocurrió, unos jeans de mezclilla ajustados, unas converse negras, una blusa manga largas gris junto a un sweater fucsia. Tomé mi bolso y metí mis libros ahí apurada, arreglé mi cabello como pude y me coloqué un poco de rimel y tapa ojeras para disimular un poco mis míseras horas de sueño. Me encontraba apagando las luces de mi casa cuando siento el timbre sonar —bendita seas amiga mía—, era mi mejor amiga de las que les hablé, Fátima. Hemos sido amigas desde primaria y realmente puedo confiar en ella. 




— Lo siento, lo siento, es que tuve otra de esas pesadillas, ya sabes… — comenté cerrando la puerta detrás de mi sin ni siquiera saludarla, ella retrocedió unos pasos mientras largaba una ligera risita — A veces pienso que nunca se irán.
— Tú tranquila, algún día se irán, ya verás. ¿Vamos? Porqué estamos llegando tarde y no quiero perderme la primera clase. 
— Sí, lo sé. Perdón — dije mientras esperábamos al ascensor, me miró confundida pero la ignoré y seguí hablando —, por mi culpa llegaremos tarde.
— ¿Quieres dejar de decir ‘perdón’ y subir al puto ascensor? — siempre tan tierna y considerada, nótese el sarcasmo. Fátima no es de esas chicas educadas ni femeninas, tampoco quiero decir que es un marimacho pero hay algunas cosas que otras hacen pero ella no lo haría ni loca —.
— De acuerdo, ¿y… cómo te fue el fin de semana? ¿Alguna víbora te atacó? 
— Cómo siempre, mi madre. Para ella tengo que ser la hija perfecta, tener una vida perfecta y eso consiste en tener un novio y una carrera prometedora, pero diseño de modas según ella, no lo es. 
— A veces no entiendo a las madres, te dicen que te apoyarán pero apenas cometes un error de adulto te lo refregan con el típico ‘te lo dije’.
— Si, es verdad. Mi familia es terrorífica.
— No es así, solamente tu madre. Tu padre y tus hermanos son encantadoramente graciosos. 
— Tienes razón, ¿pero sabes la verdadera razón por la cuál no quiero ver a mi madre? 
— ¿Por qué?
— Porqué empezará a criticar mi vida y sabes como es ella, cuando empieza no termina más. 
— ¿Puedo decir algo sin que suene grosero? — asintió —, se te nota que eres argentina a kilómetros. 
— Gracias, espera… ¿eso fue un halago o un insulto?
— ¡Un halago! Porqué a pesar de todo sigues en tus raíces y costumbres. Eso es algo que muy pocos conocen cuando se mudan a otra ciudad.
— Oh, en ese entonces, gracias.
— De nada — reímos. Ya habíamos salido del edificio y todo, llegamos a su auto, ella se subió de piloto y yo de copiloto. Una vez que ambas estuvimos a bordo y dejamos nuestros bolsos en los asientos traseros, arrancó el auto con rumbo hacía la universidad que no quedaba muy lejos, solamente diez minutos en auto. A todo esto eran las siete y cuarenta de la mañana —. 


El camino fue silencioso, pero no de esos silencios incómodos. No, para nada. Con ella nada era incómodo, salvo cuando decía que no tenía que decir delante del chico que me gusta, pero después de eso, nada más. Ella nació y se crió en Argentina, pero a los once años se mudó a Londres junto a su familia por una oportunidad de trabajo de su padre, allí la conocí. En el primer día en el colegio, en ese entonces yo tenía once y estábamos en sexto grado. Recuerdo que estaba callada y alejada de todo el mundo al igual que yo, entonces me acerqué a ella le dije ‘hola’, luego ella me respondió y así comenzamos a hablar. Nadie, ni yo esperé que desde ese ‘hola’ fuéramos amigas hasta la universidad, la conozco desde hace once años y me ha demostrado siempre que puedo confiar en ella, no importa qué, ella siempre estará ahí para mí y yo para ella. Algo que muy pocos pueden y quieren entender. 
Ella es como la hermana que Dios olvidó darme, mi melliza perdida y… Ella es mi mejor amiga y si algún día me caso, juro que ella será mi primera dama de honor. Eso se lo prometí al terminar la secundaria, ella solamente se rió y dijo ‘yo también prometo que tú serás mi primera dama de honor’. 
En todo eso de que yo recordaba como nos conocimos, llegamos a la universidad. Bajamos del auto no sin antes tomar nuestros bolsos y nos apresuramos para llegar a nuestra primera clase. Ella estudiaba diseño de modas mientras que yo estudiaba periodismo. 
Al entrar al edificio me encontré con él, mi novio. Jeremy Harrison, el chico que me hizo olvidar aquel idiota que me hizo llorar por meses, al que me dejó sola llorando, si él, Finn Harries. Fátima era amiga de él, creo que aún sigue teniendo contacto con él pero casi nunca lo menciona porque sabe lo que yo sufrí y sufro aún por él. 
Si algún día se digna a volver a Londres, no sé como lo tomaré, quizá mis ganas de matarlo aumenten. Lo lamento por su gemelo, Jack, el no tiene la culpa de que su hermano sea un completo imbécil.
 

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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Sáb 12 Oct 2013, 11:08 am

¡Inscribanse!  
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Mensaje por AmayaHoran el Sáb 12 Oct 2013, 11:19 am

Vamos Chicas :DD inscribanse!!!

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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Sáb 12 Oct 2013, 3:58 pm

Quiero empezar...ahq
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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por AmayaHoran el Lun 14 Oct 2013, 6:04 am

My Sweet Perrie escribió:Quiero empezar...ahq

lo se, yo tambien quiero empezar, pero hay que ver si audicionan más, sino que Pau cierre inscripciones
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Re: Pretend It's Ok|Inscripciones Cerradas|Muro

Mensaje por Invitado el Lun 14 Oct 2013, 10:40 am

AnnyStylesHoranJonas escribió:hello la idea esta buena asi que aqui voy

soy una especie de acosadora jajjajaj

Cassandra Morgantern|Taylor Momsen|Jamie campbell - Bower| hijo del enemigo de la familia de Cassie

cap:
Capitulo Ocho
Ian Somerhalder.
▬ вelieve.



   Todas las noches es el mismo sueño, sinceramente ya estoy harto de los mismo. Siempre sueño con que tengo a Amelia entre mis brazos, siempre sueño haciéndole el amor, piel con piel,  sus bellos ojos de color azul gris mirándome intensamente, sueño con que ella  grite mi nombre con desesperación cada vez que la penetro de mil  formas, escuchando mi nombre cuando acabe en medio de un orgasmo mientras yo le digo que la amo, pero cuando veo que ella abre sus bellos labios para decir lo mismo, el puto despertador me despierta de aquel bendito sueño. Esa es mi maldita vida, todas  las noches sueño con Amelia, la chica inalcanzable, la chica que amo intensamente, pero que tiene un estúpido novio, al cual odio con toda mi alma.
  Miré el despertador que estaba al lado de mi cama, ya era hora de levantarme, por lo que lastimosamente separé las cálidas mantas de mi cuerpo, fui hasta el baño de mi habitación, allí me quité los bóxers, entré a la ducha y me di una relajante ducha. Cada vez que soñaba con mi maldita diosa de los ojos azules grises, mi pene estaba erecto, esa maldita diosa me tiene hechizado, peor estoy enfermo y mi única cura es ella, como todas las mañanas lo único que puedo hacer es masturbarme, ese es el único remedio hasta que consiga esa maldita cura.
……………….*…………………….*……………………………*………………………
    Bajé las escaleras de mi casa, tenía que ir a la maldita escuela, sinceramente no tengo ganas de ir, si no fuera porque sé que podré ver a mi maldita diosa. Al llegar al comedor mi padre estaba leyendo el periódico, mi madre desayunaba sus típicas frutas y mi hermana Anna  de 16 años estaba tomando un café con unas par de tostadas.
- Hola hermano – Dijo Anna alegremente - ¿Cómo estuvo tu noche?
  Esa pregunta era una de las más estúpidas que he escuchado en mi vida, Anna sabe perfectamente que estuve soñado con Amelia y en más de una ocasión me ha encontrado masturbándome.
- Bien – le mentí mientras me sentaba en mi lugar en la mesa  - Tuve un sueño muy reparador.
  Mi hermana pequeña solo me rió, ella me conocía muy bien. El desayuno transcurso en silencio, siempre era así, mis padres eran muy  serios, ambos son personas de negocios, nadie sabe de dónde salió mi personalidad explosiva y divertida que tengo a veces. Cuando me estaba parando de la mesa para irme a la escuela,  mi padre me miró.
- Recuerda que hoy tenemos una cena en casa de los Corleone – Mi padre me dijo seriamente – Por lo que hoy tienes que llegar temprano.
- Está bien papá – Dijo tratando de que mi entusiasmo no se notara mucho.
  Mi padre está haciendo negocios con el padre de Amelia, creo que ambos fusionaran sus empresas  o algo así, no tengo idea, solo sé que mi padre siempre a deseado fusionarse con los Corleone. En realidad no me interesa, lo único que  me interesa es ver a mi diosa, por eso siempre lo acompaño a las reuniones porque así la puedo ver. Siempre le he dicho a Amelia que estoy enamorado de ella, que fue amor a primera vista, siempre la invito a salir, pero ella me saca en cara diciéndome que ella tiene novio, que ama mucho a el idiota de su novio Ed y por nada en el mundo lo iba a engañar, ni mucho menos lo iba a engañar conmigo, ella dice que soy un sucio hijo de puta que solo quiere a las chicas para una sola cosa, es decir para tener sexo con ellas, que esa es la verdadera razón por lo que siempre le estoy persiguiendo, odio que ella piense eso de mí, en cierto modo yo antes de conocerla era sí, pero eso cambio desde el primer momento en que la  vi, me enamoré de ella, es verdad, estoy malditamente enamorado de ella.
  Salí de mi casa pensando en aquella maldita, pero dulce y tierna diosa, tomé mi mochila la cual había dejado en el vestíbulo, tomé también mi chaqueta de cuero negra, las llaves de mi automóvil. Salí de casa, entre al auto, deje mis cosas en el asiento delantero y arranque el auto. Estaba feliz de poder salir de mi casa, porque significa que puedo ver a mi diosa, pero a la vez estaba muy preocupado, ayer por la tarde Amelia  no había estado, la última vez que la vi fue cuando ella iba caminando junto con su mejor amiga Leah, pero mi dulce Amelia se desvió para el baño, después sonó el timbre para entrar a clases, por lo que no la esperé, porque además teníamos clases juntos, sin embrago ella no fue a la clase se historia. Con eso me alteré, después teníamos clase de filosofía  con el señor Di Russo, pero ella nuevamente no estaba. Busqué al idiota de su novio, pero él no estaba, se seguro que los dos se fueron juntos, siento celos de eso, lo único bueno es que el señor Di Russo nos dio un trabajo ayer, teníamos que buscar tendrán que ver cómo influye el amor en el ser humano, desde años anteriores, desde su creación, hasta ahora, el trabajo era en parejas y me sentí tan feliz de que me tocara con mi preciada Amelia. Hoy nuevamente teníamos filosofía, el profesor dijo que en su hora podíamos ir a distintos lugares dentro de la escuela para poder hacer nuestro trabajo y tengo el lugar perfecto para eso, ya es hora de conquistar a aquella diosa.
  Llegue a la escuela, no era tarde por lo que no llegaba retrasado, al aparcar miré hacia el lugar en donde Amelia siempre deja su motocicleta estacionada, en ese mismo instante en  que miré para ese lugar  ella estaba llegando, lo malo es que en el asiento de atrás de la moto venía su odioso novio Ed Sheeran, Sinceramente no sé lo que ve ella en él, es un tipo de estatura media, su cabello es de color rojo, más bien de color anaranjado, cada vez que lo miro recuerdo a una zanahoria, él no tiene un cuerpo tonificado, dios, ni si quiera se compara conmigo, yo soy un chico atlético, estoy en el equipo de futbol, soy popular, pero ella aún así no se fija en mí, por más que yo le insista. Bajé de mi automóvil, todo el tiempo los estuve mirando, Amelia se veía más hermosa que de costumbre, sólo que esta vez estaba un poco pálida. Primero se bajó de la moto el idiota de Ed, Amelia dejó en anclaje de la moto en el suelo, después se desmontó de ella,  perdió el equilibrio, pero allí estaba su novio para ayudarla antes de caer al suelo, sentí celos de él cuando la agarró por la cintura, para que ella no callera, además me sentí aún más peor cuando ella en respuesta le dio un tierno beso en los labios. Ambos entraron abrazados a la escuela, yo por mi parte hice  lo mismo, no tenía ánimos de buscar a mis amigos, últimamente todo me estaba dando exactamente lo mismo, él único que sabe lo que realmente me sucede es mi mejor amigo  Jack Harries, pero él tiene sus propios problemas persiguiendo a  Leah la mejor amiga de Amelia, esas dos chicas nos tienen muy mal.
  Comencé a caminar hacia mi casillero, lo único bueno, Amelia estaba en su casillero el cual está a sólo 2 distancias del mío, lo malo, ella estaba con el idiota de Ed. Ella estaba contra el casillero y Ed la estaba acorralando contra él ambos estaban hablando, al parecer muy románticamente, en ese momento sentí una furia en mi pecho. Abrí mi casillero y escuché lo que decían.
- Amelia, ¿Estás bien? – Preguntó el cretino de Ed.
- Amor – Respondió Amelia con su dulce voz – Estoy bien, te he dicho un millón de veces, esta mañana, estoy muy bien.
- Ayer no debí haberte dejado sola en el cementerio – Comento Ed tiernamente, como odio a ese tipo.
- Ed – Ella lo miró tiernamente – Tenía que hacerlo, era el aniversario de la muerte de mi madre y eso tenía que hacerlo sola.
 En ese mismo instante el timbre para el inicio de clases comenzó a sonar.
- Amy, amor, me tengo que ir – Ed la miró intensamente – No me gusta tener clases separados.
- Hey – Ella le dio un pequeño beso en los labios, en ese momento me quería morir – Estoy bien, además nos veremos a la hora del almuerzo.
- Sí – Le respondió el cretino sonriéndole – Si necesitas alguna cosa, solo mándame un mensaje de texto, me salgo de la clase aunque el profesor de enoje conmigo.
- Eso lo sé, Ed – Le dijo ella sonriendo, como adoro esa sonrisa – Siempre me cuidas.
  Con esto último ellos dos se dieron un beso, pero más que un beso prácticamente ellos dos  se estaban comiendo con la boca. Al separarse, se miraron intensamente, Ed le toco la mejilla y se fue hacia su salón de clases. Amelia se dio vuelta para buscar sus libros en el casillero.
- Si necesitas alguna cosa, solo mándame un mensaje de texto, me salgo de la clase aunque el profesor de enoje conmigo – Le dije a Amelia imitando la voz de su novio.
  Ella se dio la media vuelta y me miró de lado.
- ¿Por qué mejor no te metes en tus asuntos, Somerhalder? – Preguntó encarándome.
- Tú pequeña eres uno de mis asuntos – Le contesté acercándome lentamente a ella - ¿Quieres salir conmigo esta noche?
  Ella al escuchar mi propuesta comenzó a reírse.
- Ian – Al escuchar mi nombre, me estremecí – Te he dicho un millón de veces que yo no voy a  salir contigo, ni hoy ni nunca, tengo novio y lo amo mucho.
- Ese idiota no te merece – Contesté sin vacilar – Yo soy para ti, el estúpido de tu novio es muy poco  para ti, él te engaña con otra chica, él siempre se ha burlado de ti. ¡Es que acaso no lo vez!
  En realidad lo que le dije era mentira, el maldito de Ed no la engaña, pero una mentira piadosa  no haría daño. Ella me miró seriamente.
- No te creo nada Somerhalder – Me estaba desafiando – No puedes entender que cuando una chica te dice no, es porque es ¡NO!
  Me acerqué a ella y la tomé fuertemente del brazo.
- Pequeña – Me encanta decirle así – Ninguna chica me dice que no.
  Amelia forcejeo conmigo hasta que la solté, pero la manga de su brazo izquierdo  se subió un poco, producto de eso puede ver una gran venda que cubría su muñeca.
- ¿Qué es lo que te sucedió? – Le pregunté seriamente, lo primero que averigüe de Amelia cuando posé mis ojos en ella era que ella tenía episodios de depresión  y siempre se cortaba las venas. Nadie en la escuela sabe de eso, solo su “querido novio” y su mejor amiga  Leah, yo lo averigüe porque una tarde encontré a Amelia y a  Leah discutiendo, Leah le decía que ella tenía que parar con los cortes, que no le gustaba verla de esa manera, pero Amelia dijo que no podía evitarlo.
  Tomé nuevamente el brazo de Amelia, ella forcejeó conmigo.
- ¡Déjame en paz Somerhalder! – Amelia me grito - ¡Entiéndelo de una vez, yo no quiero nada contigo, estoy bien y muy feliz con mi novio!
  Estaba desesperado, a este ritmo todo esto iba a terminar muy mal, no sabía que hacer. Hasta que se me ocurrió una idea, Amelia prácticamente me estaba mirando con odio, con un gran odio, pero eso no me importo, tome sus brazos con mis manos y la besé a la fuerza. Dios la sensación de tener sus labios con los míos era incluso una experiencia fuera de límites, era una sensación exquisita, yo la besaba intensamente, pero ella estaba batallando, tratando de salirse de mi agarre y a la vez de mi beso. La besé por unos cuantos segundos más, hasta que ella pudo salirse de mi agarre. La miré, no pude evitar sonreírle, ella en respuesta me dio una bofetada.
- Si me vuelves a tocar, Somerhalder – Amelia le amenazó apuntándome con el dedo – Ten por seguro que no va a ser una bofetada, para la próxima será una patada en tus bolas, maldito cabrón.
 Con esto sacó uno de sus cuadernos y un lápiz de su casillero, se dio media vuelta y se fue hacia su salón, mientras la veía caminar, no pude evitar no reírme, definitivamente estoy enamorado de esa chica y tengo que hacer cualquier cosa con tal de que ella me ame de la misma forma.  


el gof de coldplay no te lo puedo colocar porque tenbgo malito en internet

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