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Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Viany. el Mar 08 Oct 2013, 4:04 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
**Little skyscraper** escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
~El mesero sexy ~ Ashley Benson ~ Steven Strait ~ La hija del dueño~


PLL:

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Capítulo:

Capitulo 4
Hanna Lawrence&Niall Sheenan


Me levanté rápidamente en cuanto oí el despertador y bajé casi corriendo las escaleras, cuando ya estuve en piso de abajo me apoyé en la ventana que daba a la calle, justamente en frente del buzón. Miré el reloj de la pared y conté; uno, dos, tres… y por la esquina apareció el cartero que se acercó y dejó unas cuantas cartas dentro del buzón. En cuanto se marchó corrí a la puerta, la abrí y salí descalza notando el húmedo césped bajo mis pies. Fui directa a abrirlo y saqué todo lo que había dentro de él, fui pasando las cartas hasta que me encontré con un sobre color ocre; dejé las cartas que no me interesaban encima del buzón y comencé a abrir torpemente el sobre que tenía en mis manos. Lo leí con atención:
“Señorita Lawrence, nos han llegado un millón de solicitudes cada año, usted y otros ocho estudiantes tienen el honor de obtener una beca para la Universidad Julia Arts, por su alto rendimiento académico. Usted y los 8 estudiantes de diferentes lugares del mundo viajarán el día 23/08/2012 a Nueva York para enseñarles las instalaciones, la residencia de estudiantes y por supuesto empezar con las clases. Su habitación: nº 24, piso 4to. Att: Directora del Julia Arts.”


Mientras leía mi boca se iba abriendo cada vez un poco más, cogí las cartas que anteriormente había dejado apoyadas encima del buzón y entré en casa todavía con la boca abierta. Cerré la puerta principal y me apoyé en ella, mi madre estaba en la cocina preparando el desayuno y al verme de esa manera se acercó a mi preocupada.
-Hanna, ¿estás bien? –dijo poniendo su mano derecha en mi hombro. La miré a los ojos y una enorme sonrisa se dibujó en mi cara. Salté sobre ella abrazándola y dando pequeños saltitos por la emoción, golpeando mi barbilla contra su hombro aunque no me dolía. –Tranquila, ¿quieres decirme que te pasa? ¿A que viene tanta felicidad?
-Mira –le dije enseñándole la carta que había sacado del sobre. -¿Te das cuenta lo que significa? Mi sueño se está a punto de hacer realidad. –dije soltando un suspiro mientras daba giros sobre mi misma hasta llegar al sofá y cayendo en él. –Tenemos que viajar a Nueva York el día 23, así que iré haciendo las maletas. Me llevarás en coche supongo, ¿no? –levanté un poco la cabeza para poder mirarla mientras hablaba.
-Claro, tienes que levantarte temprano mañana si queremos llegar a tiempo. –Yo solo respondí con un ‘claro’ mientras subía las escaleras de dos en dos para preparar la maleta. Metí toda la ropa que pude, dejando un conjunto fuera para ponerme mañana.


~ A la mañana siguiente.




Todos estábamos ya despiertos, vestidos y desayunando en la cocina rápidamente para subir al coche e ir lo más pronto posible hacia aquella institución que dentro de poco sería mi nueva casa. Cuando acabamos de desayunar salimos de casa y después de que mi madre cerrara con doble llave la casa, y subir todas las maletas dentro del maletero, subimos al coche. Mi madre conducía, yo iba a su lado como copiloto y mi hermana pequeña en el asiento de detrás, la podía ver por el espejo retrovisor. Mi madre arrancó el coche y enseguida comenzamos el largo viaje hacía Nueva York, o como a mi me gustaba llamarlo; mi sueño, mi destino, mi futuro. Eso sonaba realmente cursi, pero yo estoy segura de que esa sería una gran oportunidad para que los profesores pudieran ayudarme con ejercicios de voz, llegar a las notas más altas, etc. además de conocer a otros chicos y chicas en la misma situación que yo.


Miraba por la ventana mientras escuchaba música con los auriculares puestos, cerraba los ojos sintiendo como el aire entraba por la ventana abierta de mi lado, haciendo volar y despeinar mi pelo. De vez en cuando los abría para observar el paisaje y mirar los carteles que indicaban las millas que todavía quedaban para llegar a Nueva York, también miraba por el retrovisor para ver a mi hermana reír mientras miraba una película en el dvd portátil que siempre llevábamos en el coche para entretenernos en los viajes largos.
Después de varias largas horas en coche por fin llegamos, estaba delante de aquella imponente escuela, me asombré de lo enorme que era aquel edificio. Estaba un poco asustada, era la primera vez en que iba a estar sola en un lugar en el que no conocía a nadie. Mi madre abrió el maletero sacando todas las maletas que había dentro y después lo cerró, me miró con los ojos húmedos a punto de llorar. Yo la abracé fuerte y ella imitó mi acción.


-Lo que más me preocupa es como llevarás todas esas maletas hasta el 4º piso –dijo riendo, yo me separé de ella con una sonrisa en mis labios por lo que había dicho.
-Tranquila, me las arreglaré. Tengo soluciones para todo –le respondí mientras miraba las maletas pensado como lo haría. Dejé de pensar en eso y miré a mi hermana que estaba llorando mientras abrazaba con fuerza al osito de peluche que llevaba en brazos. Me agaché para quedar a su altura, le di un pequeño beso en la frente con dulzura y la abracé con cuidado de no hacerle daño. ‘Te voy a echar de menos’ dijo casi inaudible en mi oído, entonces la abracé más fuerte mientras la levantaba del suelo al mismo tiempo que yo también lo hacía. Pensé que ya había tenido bastante de despedidas así que la solté y nos dedicamos una sonrisa dulce. Le di otros dos besos a mi madre y después subieron de nuevo al coche. La ventana del copiloto seguía abierta así que pude oír perfectamente lo que me dijo.
-No te olvides de llamar a casa de vez en cuando, pórtate bien, haz caso de todo lo que te dicen los profesores, no molestes mucho y sobretodo, no te metas en ningún lío, cariño, no quisiera que volvieras a casa tan pronto. Ya sabes a lo que me refiero con eso. Adiós, cuídate mucho –dijo mientras me lanzaba besos en el aire. Yo sonreí y le dije adiós agitando la mano. Vi como mi madre miraba hacia ambos lados antes de arrancar e irse, cuando el coche ya estaba lejos cogí las maletas como pude y entré por la puerta mirando a mí alrededor.
El jardín era muy amplio y casi todos los alumnos estaban sentados en el césped conversando y riendo con otros que se encontraban apoyados en los troncos de los arboles. Yo iba caminando por un camino de piedrecitas para dirigirme a la puerta de entrada cuando un chico de pelo rubio y ojos azules se puso delante de mi y tuve que parar en seco.
-Supongo que eres nueva –dijo dibujando una sonrisa en su rostro. Yo alcé una ceja y lo miré a los ojos.
-Supones bien, ¿cómo has llegado a esa conclusión, por mis maletas o mi cara de desconcierto al ver todo esto? –le dije un poco fría, quizá debería ser más amable.
-Me decanto por la primera opción. Últimamente están llegando los alumnos becados, y supongo que tú debes ser uno de ellos –asentí y cuando le iba a contestar una señora con traje y una carpeta en la mano se acercó a nosotros.
-Hola, soy Victoria y mientras dure tu estancia aquí yo seré como tu asesora. Tu eres Hanna si no me equivoco –dijo mirando unos papeles de la carpeta y volviendo la vista en mi yo asentí para confirmar que esa era yo- muy bien, tu habitación se encuentra en el 4º piso y es la numero 24 y compartirá habitación con Niall Sheenan que casualmente se encuentra aquí con usted –el chico rubio me miró con guiñándome un ojo y con una amplia sonrisa yo fruncí el ceño y miré incrédula a Victoria.
-¿En este colegio los alumnos de mismo sexo comparten habitación? –pregunté algo sorprendida.
-Claro, la directora no ve nada de malo en eso, piensa que es una buena manera para que el tema chicos y chicas no sea un tema tabú entre todos. Pensamos que los alumnos ya son mayores para saber lo que cosas son apropiadas y cuales no –dijo Victoria con total naturalidad mientras sonreía.- Si no les importa, tengo más alumnos a los que dar la bienvenida, así que Niall, te dejo de encargado para enseñar las instalaciones a Hanna.
-Claro, no hay problema –dijo mientras la señora se marchaba. –Anda, dame una de las maletas i vayamos a dejarlas en la habitación –el chico, bueno Niall, cogió dos de las maletas y empezó a caminar.
Entramos en el edificio y cogimos uno de los ascensores, apretó el botón con el número 4 y las puertas se cerraron. Estábamos en silencio dentro de aquel pequeño cubículo, yo lo miraba de vez en cuando y cuando él notaba mi mirada sonreía y posaba mi miraba en mi, lo que hacía que me incomodara y la apartara un poco incomodada. Cuando llegamos al cuarto piso las puertas se abrieron y Niall me dejó salir a mi primero, después él salió y se puso por delante de mi para guiarme hasta la que ahora será mi pequeño nuevo hogar.
Abrió la puerta de la habitación y dejó que entrara yo primero. Al entrar pude ver dos ventanas muy grandes que dejaban entrar mucha luz iluminando todo el cuarto. Había dos camas individuales, una de ellas estaba hecha y la otra se encontraba sin sabanas, supuse que esa sería la mía, detrás del cabezal de la cama había una mesita de noche con una lámpara. Delante de las camas había dos grandes armarios blancos, uno de ellos decorado con algunos posters de conocidos cantantes. En la pared del lado de Niall había un corcho colgado con varias fotos clavadas con chinchetas. Dejé las maletas delante del armario que me pertenecía y me acerqué a mirar las fotos. En algunas salí él con una un hombre y una mujer mayor muy bien vestidos, supuse que eran sus padres. En otras salía él poniendo caras raras con algunos amigos. Giré mi vista y vi una guitarra, la cogí esperando que no le molestara.
-¿Tocas la guitarra? –me preguntó mientras dejaba el equipaje que faltaba en el mismo sitio que lo había hecho yo.
-Sí –dije mientras me sentaba en la cama y ponía la posición correcta, pasé el dedo pulgar por todas las cuerdas, y ante la mirada atenta del chico fui tocando cuerdas aleatorias. Después de un rato tocando las cuerdas sin saber que hacía comencé a reír. –La verdad es que no la sé tocar.
-Tranquila, se aprende rápido –dijo acercándose a mi, se sentó en la cama muy cerca de mí y pasó su brazo derecho por encima de mis hombros para coger mi mano derecha que estaba en las cuerdas inferiores y colocó su mano izquierda en las superiores. Sentía su aliento en mi nuca, y me estaba poniendo nerviosa con su contacto. –Ves, poniendo la mano en esta posición y la otra en esta, consigues hacer la nota fa –me estremecí ante su susurro. Giré mi cara hacia él con una sonrisa mientras le decía que era más fácil de lo que pensaba. Él miró mis labios y formó una sonrisa de superioridad en su cara. Alguien llamó con fuerza a la puerta gritando ¡Fiesta! Yo me separé de Niall con la guitarra en la mano.
-¿Fiesta? ¡Han dicho fiesta! –dije encogiéndome de hombros, dejé la guitarra en su lugar y los dos salimos de la habitación para descubrir quien era ese chico.


 


Me ha gustado mucho la idea ^^
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Esa imagen... shoro :misery:
No, ¡no llores! Ven que te doy un abrazo-calma-sollozos 
:3    eres un amor... *se limpia el llanto y corresponde el abrazo*
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Invitado el Mar 08 Oct 2013, 5:28 pm

Me gustó mucho la idea. Me llamo Victoria, tengo 21 años y acá dejo mis datos.

ºEl chico millonarioºZayn MalikºAshley Tisdale-La mesera-º


one shot:

El chico de al lado. 

No era de esas chicas que salían de baile cada fin de semana. Por el contrario, siempre fui muy tranquila. Mi novio lo conocí por Chat, el mundo que mas frecuentaba, pero la relación terminó a los pocos meses, no importa el porqué, simplemente no funcionó.

Me encontraba sola en la vereda, fumando un cigarro cuando el camión llegó. La casa de al lado iba a ser habitada. Preferí entrar para no impedir el paso, sin darme cuenta que una mirada hubiese preferido que me quedara, mi vecino.
Los días pasaron y poco salía, solo para hacer mandados o ir a la peluquería donde trabajo.

-Ch ch-

Sentí tras de mí y voltee.

-Hola-

Saludé y quedé mirándolo. Ojos cafés, cabello negro y su tez bronceada por el sol.

-Mi nombre es Zayn ¿El tuyo?-

Preguntó con interés.

-Me llamo Ashley-

Respondí con una sonrisa.

Así fue nuestro primer encuentro, luego cada tarde que el llegaba del trabajo a eso de las siete, lo esperaba afuera fumando mi cigarro. Claro que para el era casualidad, eso quería creer yo.


-Las casualidades no existen-

Me dijo cuando ya hacía un mes que nos conocíamos.

-¿Me estabas esperando?-

Preguntó con una sonrisa.

-¿Te diste cuenta hace mucho?-

Fue mi obvia respuesta.

-Hace unos días lo estaba pensando ¿Salimos mañana?-

Mi sonrisa le respondió y el sábado a la noche llegó.
Por nuestras charlas de cada tarde sabíamos los que nos gustaba y lo que no, por lo que cuando el ambiente se puso feo me dijo para irnos separándonos de sus amigos.

-Ashley-

-¿Si?-

-Perdón por traerte a este lugar, no fue una buena idea, se que me habías dicho que no frecuentabas bailes por estos motivos-

-No importa, estoy con vos-

Sonreí y quedamos mirándonos por eternos segundos hasta que cerré mis ojos y sentí sus labios sobre los míos en ese tan esperado beso.
Caminamos largo rato sin emitir sonido alguno, no era necesario. Yo pensaba en el beso que tan bien se sintió y supuse que el pensaría en lo mismo.


Fuimos muy despacio, nos saludábamos aún como amigos pese a lo de la noche del sábado, en la cual terminamos en su cama haciendo el amor. Cuanto más lo veía más me enamoraba.

-¿Querés ser mi novia?-

Preguntó con un toque de vergüenza en su voz, y yo con brillo en mi mirada respondí con un sí.

Mis padres lo aceptaron y al año nos mudamos juntos. Pese a nuestras peleas éramos felices y decidimos dar un paso más. Nos tatuamos el mi inicial y yo la suya en nuestra muñeca izquierda.

Y así, un tiempo después en la cama, mientras me encendía el cigarro preguntó:

-¿Te querés casar conmigo?-

Dí una pitada mirándolo sin poder creerlo ¿Era un sueño? 

-Si, si quiero-

Muchos te amo en susurro dejaba salir mientras lo abrazaba. 

El tiempo fue pasando, nuestra historia de amor apenas comenzaba ya que en nuestros planes estaba que durase toda la vida.




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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Viany. el Mar 08 Oct 2013, 5:45 pm

vicstyles escribió:Me gustó mucho la idea. Me llamo Victoria, tengo 21 años y acá dejo mis datos.

ºEl chico millonarioºZayn MalikºAshley Tisdale-La mesera-º


one shot:

El chico de al lado. 

No era de esas chicas que salían de baile cada fin de semana. Por el contrario, siempre fui muy tranquila. Mi novio lo conocí por Chat, el mundo que mas frecuentaba, pero la relación terminó a los pocos meses, no importa el porqué, simplemente no funcionó.

Me encontraba sola en la vereda, fumando un cigarro cuando el camión llegó. La casa de al lado iba a ser habitada. Preferí entrar para no impedir el paso, sin darme cuenta que una mirada hubiese preferido que me quedara, mi vecino.
Los días pasaron y poco salía, solo para hacer mandados o ir a la peluquería donde trabajo.

-Ch ch-

Sentí tras de mí y voltee.

-Hola-

Saludé y quedé mirándolo. Ojos cafés, cabello negro y su tez bronceada por el sol.

-Mi nombre es Zayn ¿El tuyo?-

Preguntó con interés.

-Me llamo Ashley-

Respondí con una sonrisa.

Así fue nuestro primer encuentro, luego cada tarde que el llegaba del trabajo a eso de las siete, lo esperaba afuera fumando mi cigarro. Claro que para el era casualidad, eso quería creer yo.


-Las casualidades no existen-

Me dijo cuando ya hacía un mes que nos conocíamos.

-¿Me estabas esperando?-

Preguntó con una sonrisa.

-¿Te diste cuenta hace mucho?-

Fue mi obvia respuesta.

-Hace unos días lo estaba pensando ¿Salimos mañana?-

Mi sonrisa le respondió y el sábado a la noche llegó.
Por nuestras charlas de cada tarde sabíamos los que nos gustaba y lo que no, por lo que cuando el ambiente se puso feo me dijo para irnos separándonos de sus amigos.

-Ashley-

-¿Si?-

-Perdón por traerte a este lugar, no fue una buena idea, se que me habías dicho que no frecuentabas bailes por estos motivos-

-No importa, estoy con vos-

Sonreí y quedamos mirándonos por eternos segundos hasta que cerré mis ojos y sentí sus labios sobre los míos en ese tan esperado beso.
Caminamos largo rato sin emitir sonido alguno, no era necesario. Yo pensaba en el beso que tan bien se sintió y supuse que el pensaría en lo mismo.


Fuimos muy despacio, nos saludábamos aún como amigos pese a lo de la noche del sábado, en la cual terminamos en su cama haciendo el amor. Cuanto más lo veía más me enamoraba.

-¿Querés ser mi novia?-

Preguntó con un toque de vergüenza en su voz, y yo con brillo en mi mirada respondí con un sí.

Mis padres lo aceptaron y al año nos mudamos juntos. Pese a nuestras peleas éramos felices y decidimos dar un paso más. Nos tatuamos el mi inicial y yo la suya en nuestra muñeca izquierda.

Y así, un tiempo después en la cama, mientras me encendía el cigarro preguntó:

-¿Te querés casar conmigo?-

Dí una pitada mirándolo sin poder creerlo ¿Era un sueño? 

-Si, si quiero-

Muchos te amo en susurro dejaba salir mientras lo abrazaba. 

El tiempo fue pasando, nuestra historia de amor apenas comenzaba ya que en nuestros planes estaba que durase toda la vida.




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Te gusto la idea!!! :3 gracias :) cause two can keep a secret if one of them is dead
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Arabia. el Miér 09 Oct 2013, 8:03 am

¡Vianey! Me gusta muchísimo la idea, me veo obligada a participar. Aquí te dejo las cositas guapa;
ºEl Chico maloºPerrie EdwardsºZayn Malikº-La cajera-º

Secrets, secrets, secrets...:
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Capítulo:

Que me gaste yo la vida, devorando cada pensamiento tuyo, cada paso. Que se borren tus lunares y aparezcan en reemplazo dibujados en tu cuerpo. Cada beso, cada abrazo... Y ahí va uno de tonto; por desesperado, confundiendo amor con compañía. Si vivo, es que muero por ti.
Capítulo 001.






Hoy era día de cosecha, ¿sino por qué otra razón iba a estar de pie frente al espejo, mirándome de pies a cabeza y frunciendo el ceño al ver ese aspecto cursi que me da aquel vestido color palo de rosa y ese peinado de niña buena que acaba de hacerme mi madre? Sí, era día de cosecha y se olía en el ambiente. En contraposición a lo anterior, había algo más que confirmaba el día en el que estábamos. Una sonrisita estúpida se asomaba en mis labios, a la que se le unía el ritmo acelerado de los latidos de mi corazón. Pensar que este año podría ser por fin el mío hacía que la sensación de nerviosismo se adueñara poco a poco de todo mi cuerpo. Pero este año era distinto. No sé si intuición femenina o qué pero algo dentro de mi cabeza me decía que este año, hoy, dentro de algunas escasas horas, iba ser una de los veinticuatro tributos.
-Candice, por última vez, ¿quieres venir a comer? – Desperté de mi ensimismamiento. Creo que ese fue el décimo cuarto llamado de mi padre, aunque seguramente él afirmará que es el llamado número quinientos sesenta y nueve. No sé muy bien que apego tiene a ese número pero, cada vez que puede y es oportuno, lo tiene que mencionar. En fin, ya se estaba haciendo tarde y si quería ir lo antes posible a la plaza central, tenía que hacer que mi cerebro mandara instrucciones a mis piernas para ponerme en marcha.
Una vez que me encontré en la mesa, las cosas comenzaron a suceder más rápido de lo normal. El episodio en la mesa había estado envuelto en un ambiente caldeado y el resultado había sido desastroso, como cada año desde que mi hermano y yo tenemos doce años. Esta vez, en un arrebato de ira ante la prohibición de presentarme voluntaria, había enterrado la punta del cuchillo entre los dedos de la mano derecha de mi madre mientras le decía, mas bien gritaba, que esperaba salir elegida y ganar para largarme de casa, para así no verla ni oír sus malditas prohibiciones nunca más. En cuestión de segundos, el remordimiento me iba matando a medida que nos encaminábamos a la plaza, pero no dejaba de repetirme que ella, mi madre, había tenido la culpa. Si solo me hubiera dejado tranquila por una vez, nada de esto hubiera pasado. Ellos sabían que yo tenía inteligencia, rapidez y destreza; los cuchillos eran como una extensión de mis manos y los manejaba con una habilidad envidiable, mi madre lo había comprobado esta misma mañana. Mi padre mismo lo decía, yo tenía muchas posibilidades para ganar, pero que aún no estaba lista. ¿Que no estaba lista? ¿Qué demonios les pasaba? Yo nací lista para los Juegos del Hambre.
Giré la cabeza y me encontré con Ethan, caminaba a mi lado con gesto tenso. El tema de los Juegos del Hambre le daba exactamente igual, pero si entraba yo en discusión la cosa cambiaba. Sabía que él tampoco quería verme sufrir o, en última instancia, morir dentro de la arena pero, pese a sus propios miedos y el dolor que le causaba la idea, jamás iba a prohibirme participar, sino todo lo contrario. Lo iba a echar de menos, pero si uno de los dos tenía que ir, mejor yo antes que él. Mi hermano , con toda esa inteligencia suya y aquella genialidad con los cacharros tecnológicos, no iba a durar vivo ni una puesta de sol. Así que sí, mejor yo antes que él. 
El barullo que se oye en las calles empieza a disminuir cuando entro en la fila para fichar. Yo, ya había perdido el rastro de mis padres y la culpabilidad por la discusión anterior empezaba a disiparse. Ahora solo pensaba en la cantidad de papeletas que entraban a sorteo con mi nombre y en la probabilidad que tenía para ser elegida por el azar. Hasta ahora el azar no había estado muy de mi parte, pero el mismo presentimiento de la mañana seguía intacto y, por tanto, esta misma tarde las cosas iban a cambiar. Ya en la fila, después de fichar, me encontraba rodeada de chicos de mi edad. Algunos que, como yo, estaban emocionados con el tema, hablaban por lo bajo que este año se iban a presentar voluntarios. Ya había empezado el discurso del alcalde, pero como me lo sabía de memoria, estaba a punto de entrar en la discreta conversación, cuando de repente escucho unos sollozos que llamaron mi atención.
A mi lado había una chica que lloriqueaba por el temor a ser elegida. Por lo poco que pude escuchar, la chica en cuestión tenía más teselas que Ethan y yo juntos, y he ahí su temor. Estaba convencida que su nombre iba a resonar en la plaza una vez se hiciera el sorteo. Sus lloriqueos me causaban indignación a la vez que me exasperaban de manera indescriptible. Aquella chica tenía mi edad y, por ende, había tenido los años suficientes para aceptar el destino que el Capitolio le designase durante la cosecha. Además, ¡tan débil se creía como para no confiar en ella y sus posibilidades? Los gimoteos seguían y mis ganas de lanzarme hacia ella y golpearla hasta que entrara en razón, aumentaban a una velocidad alarmante.
De repente, otra escena sucede en un abrir y cerrar de ojos… 
- Ebony Ketpkins!- se oye retumbar por toda la plaza. Aquel era el nombre de la chica a la que quería golpear hasta hace cinco minutos. “Esa chica atrajo su propia mala suerte” pensé mientras la veía desfilar arrastrando los pies hacia el estrado, todo apuntaba a que estaba yendo a su propio funeral y el silencio sepulcral del lugar no ayudaba en absoluto. Sin embargo, unos gritos rompieron con el silencio. Mi mirada se movió a la velocidad de un rayo y ahí, en primera fila entre la multitud que estaba fuera de la edad permitida para la cosecha, había una madre abrazada a una niña pequeña que lloraba con desesperación, mientras miraba caminar a su otra hija hacia lo que sería su muerte. Aquella desesperación, aquel dolor, hizo que sin siquiera pensármelo me moviera alejándome de la fila, con un brazo en alto y gritando que me presentaba como voluntaria. 
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Unloved Angel el Miér 09 Oct 2013, 8:18 am

¡Hola nena! Me gusta mucho tu nombre Vianey, ¿de donde es? El mío es tan simple como Ana :3
Espero que te guste mi capítulo:
ºEl mesero sexyºBarbara PalvinºHarry Stylesº-La hija del dueño-º

Capítulo:

CAPITULO 008





Harry Styles

Por: Ana


La firma se termina. Clic. Sonrisa. Y una última foto con una joven fan a la que le regala dos besos. Otros dos para su madre. Felices, los fans abandonan la sala entre gritos y sollozos en voz baja. 

—Has estado muy bien —le susurra Abril al oído, una de sus publicistas, al tiempo que recoge los discos que sirven de muestra—. Enhorabuena.
—Gracias.

—¡Todo ha ido fenomenal! ¿No estás contento?

—Sí, claro que sí.

—Pues no lo parece —comenta la mujer, sonriente—. Estás muy tenso.

Y situándose detrás, aprieta con las manos sus hombros e intenta relajarlos. En cambio, el cantante se aparta rápidamente y se pone de pie al sentir el tacto de sus dedos.

—No necesito ningún masaje, gracias —señala, sorprendido—. Estoy bien, no te preocupes.

—Vale. Pues no me preocupo.
Abril sonríe y continúa guardando el material que han utilizado para la promoción. El chico se sienta de nuevo. Está nervioso. No refleja en su rostro la felicidad que correspondería a su éxito. ¡Ha ido mucha más gente que la última vez! Tenía miedo de que eso se convirtiese en una estampida. Pero ha sido todo lo contrario, esta vez, las fans han estado tranquilas en comparación con su última firma, ¡qué locura! En cambio, no ha podido disfrutar como hubiera deseado. Mientras respondía cuestiones, firmaba discos o se hacía fotos con los seguidores ocultaba su estado real con una sonrisa permanente. Piensa en la pregunta que una chica le acababa de hacer, hace apenas unos minutos.
Harry había dejado que se apagasen las risas y, sujetando el micro con fuerza, había respondido:
—Eso no tiene importancia. Aquí lo que realmente importa es el disco, no yo.

La mayoría pensó que era una buena respuesta, pero los dejó a todos con la curiosidad de saber la verdad. Los que conocían la historia de Harry Styles habían escuchado rumores acerca de una posible relación del cantante con Taylor Swift, aunque las últimas noticias anunciaban una ruptura.
—¿Hola?

Harry da un brinco sobre su taburete. Se encuentra delante el rostro sonriente de Abril que agita la mano intentando llamar la atención del chico. Estaba distraído. 

—Hola.
—No te has enterado de nada de lo que te he dicho, ¿verdad?

—Pues… no. Lo siento.

—¡Ay! ¿Dónde tienes la cabeza, Styles? No me digas que el éxito se te ha subido a la cabeza.

—Perdona. Es que me he despistado un poco. Hay mucho jaleo aquí.

Es cierto. 

—Te decía que ha sido una suerte que te encontráramos. La discográfica está muy contenta vosotros.
—Sí. Nosotros también estamos muy contentos con vosotros. Me siento muy afortunado. Un privilegiado.

—Eres un afortunado, Harry. Pero nosotros también.

—Ya.

—¿No crees que el destino es muy sabio? —pregunta la mujer, después de dar un sorbo a su cerveza.

—¿A qué te refieres?

—Pues a que ahora, en este mismo momento, en este minuto de tu vida, tú y yo estemos juntos.

Harry no comprende qué quiere decir. Sí lo entiende, claro. No ha bebido tanto. Pero no sabe adónde quiere ir a parar. Abril da otro trago a su botellín y muestra de nuevo otra de sus preciosas sonrisas.

—El destino es el destino —indica el joven, sin reflexionar demasiado lo que dice.

—Claro. Pero es sabio. Muy sabio —insiste ella—. Mira la cantidad de casualidades que se han tenido que dar para que tú hoy estés aquí conmigo celebrando que vuestro nuevo disco va camino de convertirse en un éxito. 

En eso tiene razón. 

—Aún me queda mucho por delante. Tengo muchísimas cosas que aprender.
—Claro. Y todos. Pero si un tío con…, ¿cuántos años tienes?, ¿diecinueve, verdad?

—Sí.

—Fíjate, si es que eres un yogurín… —comenta, antes de beber otra vez y continuar—. Si eres un tío que con diecinueve años ya ha sido capaz de vender millones de copias y atraer a un gran número de fans…, imagina el futuro que tienes por delante. Maravilloso. 

Lo que relata Abril le llena de satisfacción y de orgullo. En cambio, a Harry no le gusta que sólo se halla referido a él, ¿es que acaso él es el único miembro de la banda? Sin responderle a la mujer, bebe un trago de cerveza. La observa y termina sonriendo. Ella también lo mira. Es un chico realmente guapo. Y es indudable que siente una fuerte atracción física por él, como la mayoría de las mujeres. Durante unos segundos no hablan. Mueven sus cabezas despacio, arriba y abajo al son de la música que suena en aquel local. ¿Es un tema de Coldplay? Eso parece. 

—¿Nos vamos? Los chicos van a por unas pizzas, y no es que me apetezca demasiado—pregunta por fin el chico después de dar el último sorbo a su botellín. 

—Vale. Pero voy primero un momento al baño.
—De acuerdo, yo también tengo que ir. 

De nuevo sonrisas.

Los dos se levantan a la vez del taburete y se dirigen juntos al final del local donde están los lavabos. El de chicos a la izquierda, el de chicas a la derecha. Ambos están libres. Se miran una vez más y sonríen. Entran y cierran, prácticamente, al mismo tiempo, como si estuvieran sincronizados. Aquel sitio es muy pequeño. Un cubículo estrecho y poco cuidado. Harry apenas tiene espacio para mirarse al espejo. Se ve cansado. Ojeroso. Demasiadas emociones en tan poco tiempo. Pero todo ha valido la pena. Abre el grifo y se lava las manos. Luego, se moja levemente el cuello. Y después la frente.

Toc, toc. 
¿Están llamando a la puerta? Eso es lo que parece. Cierra el grifo para asegurarse. 

Toc, toc.

Sí, llaman a la puerta. 

—¡Un momento! ¡Está ocupado! —grita lo más alto que puede.

Sin embargo, no ha puesto el cerrojo. Harry contempla cómo se gira el pomo y la puerta se abre. El joven trata de evitarlo con el pie, pero ya es tarde. La persona que quiere entrar ya tiene una pierna en el interior del baño. 
Esos zapatos… 

—¡Cuidado!
Es una voz femenina. Familiar. Abril.
El escritor, extrañado, abre la puerta y la mujer pasa. Si para una persona había poco espacio, para dos… Es un milagro que quepan ambos. Aunque están muy cerca el uno del otro. Casi se tocan. 

—¿Estás bien? ¿Ha pasado algo? —pregunta el chico, sorprendido.
—No. Todo… bien —contesta ella, titubeante. 

La mujer cierra la puerta del baño con la espalda. ¿Ha sido queriendo o sin querer? Mira fijamente a Harry a los ojos. Cierra los suyos y se aventura a buscar su boca. Y la encuentra. El cantante recibe sus labios atónito. Son tres o cuatro segundos muy raros. No entiende muy bien qué está sucediendo. Finalmente, se aparta y respira agitado. En ese instante, alguien intenta abrir la puerta del cuarto de baño. Sin embargo, Abril se echa contra ella y bloquea la entrada. Luego pone el cerrojo. Resopla y mira de nuevo a Harry. Su expresión comparte la culpabilidad y el deseo. 

—Lo siento —comienza a decir—. Bueno, no lo siento. Lo deseaba.

El chico no reacciona. ¡Una de las publicistas del disco le ha besado! ¿Cuántos años le saca? ¿Trece? ¿Diecisiete? ¡Aquello es una locura!

—Yo… no sé qué decir —murmura, tartamudeando.

—Si quieres, abro otra vez la puerta y nos vamos. Pero lo que más me apetece ahora mismo es…

Y sin poder controlar un nuevo impulso se cuelga de su cuello y vuelve a besarle. Intensamente. Chocando sus cuerpos. En cambio, en esta ocasión, Harry no solo se deja llevar: abraza por la cintura con fuerza a Abril y responde a sus besos. Besos y más besos. Caricias sin control. Y algo más. Entonces el límite de espacio ya no importa tanto. Compenetrados. Unidos. Comparten el deseo. Y de una manera apasionada, ambos viven el momento, el presente, sin tener en cuenta el futuro. El futuro que dentro del bolso de Abril se confunde en las fotos de un niño y un marido de los que Harry no tiene noticia alguna.
-¿Dónde te metes?- pregunta Liam, algo alterado- Jack nos dijo que en una hora, llegas cuarenta minutos tarde.

-¿Es que no ves las pintas que trae?- ríe Louis- péinate un poco, anda.

Harry se ahueca el pelo; todos le miran con media sonrisa en la cara. Tampoco es novedad, están acostumbrados.
-Bueno, ¿y qué os han dicho?- dice Harry, intentando cambiar de tema.
-¿Se lo dices tú o se lo digo yo?- comenta Zayn, lo que provoca que Harry le mire confuso.
-¿Decirme el qué?
-Que nos vamos a México, Jalisco.
-Bien- susurra, desganado.
-¡Es un reality show, nos vamos de "vacaciones"!
-Espera, espera, ¿un reality show? ¿Pero de qué?- pregunta

-Te lo explicamos en el avión- responde Niall, vacilando.
 
El cielo está en calma, no hay turbulencias, ¿qué significa eso? Siesta. Harry se duerme al minuto de despegar, que sueño tenía. A pesar de las explicaciones de sus amigos aún no tenía muy claro el fin de ese programa, pero unas vacaciones son unas vacaciones. Demi viaja con ellos, menos mal que una de las compañeras de la casa era ella, que bien le cae, además es muy guapa.

-¿Cuándo quieras, eh?- Louis le da unas palmadas en la cara, y Harry despierta de mala gana.
-Joder Louis...- susurra con la voz más ronca de lo normal.
-Ya tendrás tiempo para dormir.
El gran coche les deja justo en frente de la casa, qué grande es. Harry abre los ojos y deja soltar un silbido de admiración. Todos corren hacia la casa, él se queda el último, llevando las maletas. Antes de cruzar la puerta oye una voz muy familiar. Ahora le toca enfrentarse con una situación totalmente inesperada. Y es que la chica que le rompió el corazón, está allí. 
Cara sigue tan guapa como siempre. Lleva el pelo recogido en un moño despeinado, y su aspecto es un poco diferente. Pero continúa siendo la preciosa chica de la que un día se enamoró perdidamente. ¿Qué hace ella en aquella casa? ¿Por qué ella? Aunque han sucedido muchas cosas desde la última vez que se encontraron, de vez en cuando aparece en su mente. En sus sueños. En sus frases. Pero como algo lejano. Algo que pasó hace mucho tiempo. Se había convertido en un recuerdo, en un sentimiento que existió y que ya no estaba presente. Se fue. 
Y sin embargo, ahora, aquella chica que un día le dijo que no sentía nada por él, sonreía entre la multitud. Llegó el momento. Es su turno. Está nervioso, le flojean las piernas, y el corazón se le acelera. Ella le ve venir y traga saliva. ¿Dos besos o la abraza? Opta por lo primero. Ella sonríe cuando está más cerca. Harry le corresponde. ¿En qué está pensando? No piensa, no puede pensar. Es un instante de confusión de sentimientos. De volver al pasado, hace ocho meses, cuando se conocieron en aquellacena. 

—Hola, ¡cuánto tiempo! —dice Cara al llegar a su altura. Busca sus ojos y los encuentra.

—Hola. Sí. Mucho —y sonríe. 
Uno frente al otro. Dos besos. Se miran un segundo, tal vez dos, sin decir nada. No son los mismos de hace unos meses, y, aunque se mueren de los nervios, rápidamente surge una fuerte conexión entre ambos. Un chispazo de emociones. 

—Lo conseguisteis.

—¿Cómo? ¿El qué?

—El disco de platino. Estaba segura de que lo lograrías.

—Ah, eso… Sí. Hemos tenido suerte.

—No es suerte, Harry: es talento.

—Gracias. Pero también hemos tenido suerte.
—Hace falta un poco de suerte para todo en la vida.

Más sonrisas. ¿Qué decir? ¿Qué hacer? Nervios, corazones acelerados. La última vez que se vieron fue uno de los peores momentos de la vida de ambos. Fue en el cumpleaños de Cara, cuando ella le dijo mirándole a los ojos que no le quería.

—¿Te has cambiado el pelo?

Es algo obvio. Menuda tontería acaba de soltar. Harry se da cuenta enseguida, pero está tan nervioso… Ahora Cara tiene un tono más claro.

—Sí —responde la chica, pasando la mano por su melena—. Hace unos meses que me lo teñí. Pero me he cansado ya de este color. 

—Estás muy guapa.

Vergüenza. Sonrojo. Timidez. 

—Gracias. Tú sigues igual de…, igual de guapo.

Iba a decir “perfecto”, pero no era el momento. Guapo, sí, guapo…, pero mucho más que eso. 

Un escalofrío sacude el estómago de Cara. Le gusta. A su cabeza vienen los primeros instantes en los que se conocieron. Aquella tarde en la cena posterior al desfile, mientras tomaba una copa de champán y se la tiró encima por accidente. 
-¡Chicas, quién se atreve a darse un chapuzón!- los dos se giran y ven a Jenn al lado de la piscina, Cara ríe y vuelve a mirar a Harry.

-Bueno, será mejor qué... bueno ya...- intenta decir

-Claro- responde, los dos están nerviosos, y todos lo notan, este verano será muy interesante.

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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Pony_Styles *w* el Miér 09 Oct 2013, 5:17 pm

Hola!!!...bueno, pues me banearon mi cuenta (Denii17) hasta el 8/11/13, así que comentare desde este perfil c:
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Viany. el Miér 09 Oct 2013, 5:34 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:¡Vianey! Me gusta muchísimo la idea, me veo obligada a participar. Aquí te dejo las cositas guapa;
ºEl Chico maloºPerrie EdwardsºZayn Malikº-La cajera-º

Secrets, secrets, secrets...:
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Capítulo:

Que me gaste yo la vida, devorando cada pensamiento tuyo, cada paso. Que se borren tus lunares y aparezcan en reemplazo dibujados en tu cuerpo. Cada beso, cada abrazo... Y ahí va uno de tonto; por desesperado, confundiendo amor con compañía. Si vivo, es que muero por ti.
Capítulo 001.






Hoy era día de cosecha, ¿sino por qué otra razón iba a estar de pie frente al espejo, mirándome de pies a cabeza y frunciendo el ceño al ver ese aspecto cursi que me da aquel vestido color palo de rosa y ese peinado de niña buena que acaba de hacerme mi madre? Sí, era día de cosecha y se olía en el ambiente. En contraposición a lo anterior, había algo más que confirmaba el día en el que estábamos. Una sonrisita estúpida se asomaba en mis labios, a la que se le unía el ritmo acelerado de los latidos de mi corazón. Pensar que este año podría ser por fin el mío hacía que la sensación de nerviosismo se adueñara poco a poco de todo mi cuerpo. Pero este año era distinto. No sé si intuición femenina o qué pero algo dentro de mi cabeza me decía que este año, hoy, dentro de algunas escasas horas, iba ser una de los veinticuatro tributos.
-Candice, por última vez, ¿quieres venir a comer? – Desperté de mi ensimismamiento. Creo que ese fue el décimo cuarto llamado de mi padre, aunque seguramente él afirmará que es el llamado número quinientos sesenta y nueve. No sé muy bien que apego tiene a ese número pero, cada vez que puede y es oportuno, lo tiene que mencionar. En fin, ya se estaba haciendo tarde y si quería ir lo antes posible a la plaza central, tenía que hacer que mi cerebro mandara instrucciones a mis piernas para ponerme en marcha.
Una vez que me encontré en la mesa, las cosas comenzaron a suceder más rápido de lo normal. El episodio en la mesa había estado envuelto en un ambiente caldeado y el resultado había sido desastroso, como cada año desde que mi hermano y yo tenemos doce años. Esta vez, en un arrebato de ira ante la prohibición de presentarme voluntaria, había enterrado la punta del cuchillo entre los dedos de la mano derecha de mi madre mientras le decía, mas bien gritaba, que esperaba salir elegida y ganar para largarme de casa, para así no verla ni oír sus malditas prohibiciones nunca más. En cuestión de segundos, el remordimiento me iba matando a medida que nos encaminábamos a la plaza, pero no dejaba de repetirme que ella, mi madre, había tenido la culpa. Si solo me hubiera dejado tranquila por una vez, nada de esto hubiera pasado. Ellos sabían que yo tenía inteligencia, rapidez y destreza; los cuchillos eran como una extensión de mis manos y los manejaba con una habilidad envidiable, mi madre lo había comprobado esta misma mañana. Mi padre mismo lo decía, yo tenía muchas posibilidades para ganar, pero que aún no estaba lista. ¿Que no estaba lista? ¿Qué demonios les pasaba? Yo nací lista para los Juegos del Hambre.
Giré la cabeza y me encontré con Ethan, caminaba a mi lado con gesto tenso. El tema de los Juegos del Hambre le daba exactamente igual, pero si entraba yo en discusión la cosa cambiaba. Sabía que él tampoco quería verme sufrir o, en última instancia, morir dentro de la arena pero, pese a sus propios miedos y el dolor que le causaba la idea, jamás iba a prohibirme participar, sino todo lo contrario. Lo iba a echar de menos, pero si uno de los dos tenía que ir, mejor yo antes que él. Mi hermano , con toda esa inteligencia suya y aquella genialidad con los cacharros tecnológicos, no iba a durar vivo ni una puesta de sol. Así que sí, mejor yo antes que él. 
El barullo que se oye en las calles empieza a disminuir cuando entro en la fila para fichar. Yo, ya había perdido el rastro de mis padres y la culpabilidad por la discusión anterior empezaba a disiparse. Ahora solo pensaba en la cantidad de papeletas que entraban a sorteo con mi nombre y en la probabilidad que tenía para ser elegida por el azar. Hasta ahora el azar no había estado muy de mi parte, pero el mismo presentimiento de la mañana seguía intacto y, por tanto, esta misma tarde las cosas iban a cambiar. Ya en la fila, después de fichar, me encontraba rodeada de chicos de mi edad. Algunos que, como yo, estaban emocionados con el tema, hablaban por lo bajo que este año se iban a presentar voluntarios. Ya había empezado el discurso del alcalde, pero como me lo sabía de memoria, estaba a punto de entrar en la discreta conversación, cuando de repente escucho unos sollozos que llamaron mi atención.
A mi lado había una chica que lloriqueaba por el temor a ser elegida. Por lo poco que pude escuchar, la chica en cuestión tenía más teselas que Ethan y yo juntos, y he ahí su temor. Estaba convencida que su nombre iba a resonar en la plaza una vez se hiciera el sorteo. Sus lloriqueos me causaban indignación a la vez que me exasperaban de manera indescriptible. Aquella chica tenía mi edad y, por ende, había tenido los años suficientes para aceptar el destino que el Capitolio le designase durante la cosecha. Además, ¡tan débil se creía como para no confiar en ella y sus posibilidades? Los gimoteos seguían y mis ganas de lanzarme hacia ella y golpearla hasta que entrara en razón, aumentaban a una velocidad alarmante.
De repente, otra escena sucede en un abrir y cerrar de ojos… 
- Ebony Ketpkins!- se oye retumbar por toda la plaza. Aquel era el nombre de la chica a la que quería golpear hasta hace cinco minutos. “Esa chica atrajo su propia mala suerte” pensé mientras la veía desfilar arrastrando los pies hacia el estrado, todo apuntaba a que estaba yendo a su propio funeral y el silencio sepulcral del lugar no ayudaba en absoluto. Sin embargo, unos gritos rompieron con el silencio. Mi mirada se movió a la velocidad de un rayo y ahí, en primera fila entre la multitud que estaba fuera de la edad permitida para la cosecha, había una madre abrazada a una niña pequeña que lloraba con desesperación, mientras miraba caminar a su otra hija hacia lo que sería su muerte. Aquella desesperación, aquel dolor, hizo que sin siquiera pensármelo me moviera alejándome de la fila, con un brazo en alto y gritando que me presentaba como voluntaria. 
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asdfghjkl me encanta que les encante *O*
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Viany. el Miér 09 Oct 2013, 5:39 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:¡Hola nena! Me gusta mucho tu nombre Vianey, ¿de donde es? El mío es tan simple como Ana :3
Espero que te guste mi capítulo:
ºEl mesero sexyºBarbara PalvinºHarry Stylesº-La hija del dueño-º

Capítulo:

CAPITULO 008





Harry Styles

Por: Ana


La firma se termina. Clic. Sonrisa. Y una última foto con una joven fan a la que le regala dos besos. Otros dos para su madre. Felices, los fans abandonan la sala entre gritos y sollozos en voz baja. 

—Has estado muy bien —le susurra Abril al oído, una de sus publicistas, al tiempo que recoge los discos que sirven de muestra—. Enhorabuena.
—Gracias.

—¡Todo ha ido fenomenal! ¿No estás contento?

—Sí, claro que sí.

—Pues no lo parece —comenta la mujer, sonriente—. Estás muy tenso.

Y situándose detrás, aprieta con las manos sus hombros e intenta relajarlos. En cambio, el cantante se aparta rápidamente y se pone de pie al sentir el tacto de sus dedos.

—No necesito ningún masaje, gracias —señala, sorprendido—. Estoy bien, no te preocupes.

—Vale. Pues no me preocupo.
Abril sonríe y continúa guardando el material que han utilizado para la promoción. El chico se sienta de nuevo. Está nervioso. No refleja en su rostro la felicidad que correspondería a su éxito. ¡Ha ido mucha más gente que la última vez! Tenía miedo de que eso se convirtiese en una estampida. Pero ha sido todo lo contrario, esta vez, las fans han estado tranquilas en comparación con su última firma, ¡qué locura! En cambio, no ha podido disfrutar como hubiera deseado. Mientras respondía cuestiones, firmaba discos o se hacía fotos con los seguidores ocultaba su estado real con una sonrisa permanente. Piensa en la pregunta que una chica le acababa de hacer, hace apenas unos minutos.
Harry había dejado que se apagasen las risas y, sujetando el micro con fuerza, había respondido:
—Eso no tiene importancia. Aquí lo que realmente importa es el disco, no yo.

La mayoría pensó que era una buena respuesta, pero los dejó a todos con la curiosidad de saber la verdad. Los que conocían la historia de Harry Styles habían escuchado rumores acerca de una posible relación del cantante con Taylor Swift, aunque las últimas noticias anunciaban una ruptura.
—¿Hola?

Harry da un brinco sobre su taburete. Se encuentra delante el rostro sonriente de Abril que agita la mano intentando llamar la atención del chico. Estaba distraído. 

—Hola.
—No te has enterado de nada de lo que te he dicho, ¿verdad?

—Pues… no. Lo siento.

—¡Ay! ¿Dónde tienes la cabeza, Styles? No me digas que el éxito se te ha subido a la cabeza.

—Perdona. Es que me he despistado un poco. Hay mucho jaleo aquí.

Es cierto. 

—Te decía que ha sido una suerte que te encontráramos. La discográfica está muy contenta vosotros.
—Sí. Nosotros también estamos muy contentos con vosotros. Me siento muy afortunado. Un privilegiado.

—Eres un afortunado, Harry. Pero nosotros también.

—Ya.

—¿No crees que el destino es muy sabio? —pregunta la mujer, después de dar un sorbo a su cerveza.

—¿A qué te refieres?

—Pues a que ahora, en este mismo momento, en este minuto de tu vida, tú y yo estemos juntos.

Harry no comprende qué quiere decir. Sí lo entiende, claro. No ha bebido tanto. Pero no sabe adónde quiere ir a parar. Abril da otro trago a su botellín y muestra de nuevo otra de sus preciosas sonrisas.

—El destino es el destino —indica el joven, sin reflexionar demasiado lo que dice.

—Claro. Pero es sabio. Muy sabio —insiste ella—. Mira la cantidad de casualidades que se han tenido que dar para que tú hoy estés aquí conmigo celebrando que vuestro nuevo disco va camino de convertirse en un éxito. 

En eso tiene razón. 

—Aún me queda mucho por delante. Tengo muchísimas cosas que aprender.
—Claro. Y todos. Pero si un tío con…, ¿cuántos años tienes?, ¿diecinueve, verdad?

—Sí.

—Fíjate, si es que eres un yogurín… —comenta, antes de beber otra vez y continuar—. Si eres un tío que con diecinueve años ya ha sido capaz de vender millones de copias y atraer a un gran número de fans…, imagina el futuro que tienes por delante. Maravilloso. 

Lo que relata Abril le llena de satisfacción y de orgullo. En cambio, a Harry no le gusta que sólo se halla referido a él, ¿es que acaso él es el único miembro de la banda? Sin responderle a la mujer, bebe un trago de cerveza. La observa y termina sonriendo. Ella también lo mira. Es un chico realmente guapo. Y es indudable que siente una fuerte atracción física por él, como la mayoría de las mujeres. Durante unos segundos no hablan. Mueven sus cabezas despacio, arriba y abajo al son de la música que suena en aquel local. ¿Es un tema de Coldplay? Eso parece. 

—¿Nos vamos? Los chicos van a por unas pizzas, y no es que me apetezca demasiado—pregunta por fin el chico después de dar el último sorbo a su botellín. 

—Vale. Pero voy primero un momento al baño.
—De acuerdo, yo también tengo que ir. 

De nuevo sonrisas.

Los dos se levantan a la vez del taburete y se dirigen juntos al final del local donde están los lavabos. El de chicos a la izquierda, el de chicas a la derecha. Ambos están libres. Se miran una vez más y sonríen. Entran y cierran, prácticamente, al mismo tiempo, como si estuvieran sincronizados. Aquel sitio es muy pequeño. Un cubículo estrecho y poco cuidado. Harry apenas tiene espacio para mirarse al espejo. Se ve cansado. Ojeroso. Demasiadas emociones en tan poco tiempo. Pero todo ha valido la pena. Abre el grifo y se lava las manos. Luego, se moja levemente el cuello. Y después la frente.

Toc, toc. 
¿Están llamando a la puerta? Eso es lo que parece. Cierra el grifo para asegurarse. 

Toc, toc.

Sí, llaman a la puerta. 

—¡Un momento! ¡Está ocupado! —grita lo más alto que puede.

Sin embargo, no ha puesto el cerrojo. Harry contempla cómo se gira el pomo y la puerta se abre. El joven trata de evitarlo con el pie, pero ya es tarde. La persona que quiere entrar ya tiene una pierna en el interior del baño. 
Esos zapatos… 

—¡Cuidado!
Es una voz femenina. Familiar. Abril.
El escritor, extrañado, abre la puerta y la mujer pasa. Si para una persona había poco espacio, para dos… Es un milagro que quepan ambos. Aunque están muy cerca el uno del otro. Casi se tocan. 

—¿Estás bien? ¿Ha pasado algo? —pregunta el chico, sorprendido.
—No. Todo… bien —contesta ella, titubeante. 

La mujer cierra la puerta del baño con la espalda. ¿Ha sido queriendo o sin querer? Mira fijamente a Harry a los ojos. Cierra los suyos y se aventura a buscar su boca. Y la encuentra. El cantante recibe sus labios atónito. Son tres o cuatro segundos muy raros. No entiende muy bien qué está sucediendo. Finalmente, se aparta y respira agitado. En ese instante, alguien intenta abrir la puerta del cuarto de baño. Sin embargo, Abril se echa contra ella y bloquea la entrada. Luego pone el cerrojo. Resopla y mira de nuevo a Harry. Su expresión comparte la culpabilidad y el deseo. 

—Lo siento —comienza a decir—. Bueno, no lo siento. Lo deseaba.

El chico no reacciona. ¡Una de las publicistas del disco le ha besado! ¿Cuántos años le saca? ¿Trece? ¿Diecisiete? ¡Aquello es una locura!

—Yo… no sé qué decir —murmura, tartamudeando.

—Si quieres, abro otra vez la puerta y nos vamos. Pero lo que más me apetece ahora mismo es…

Y sin poder controlar un nuevo impulso se cuelga de su cuello y vuelve a besarle. Intensamente. Chocando sus cuerpos. En cambio, en esta ocasión, Harry no solo se deja llevar: abraza por la cintura con fuerza a Abril y responde a sus besos. Besos y más besos. Caricias sin control. Y algo más. Entonces el límite de espacio ya no importa tanto. Compenetrados. Unidos. Comparten el deseo. Y de una manera apasionada, ambos viven el momento, el presente, sin tener en cuenta el futuro. El futuro que dentro del bolso de Abril se confunde en las fotos de un niño y un marido de los que Harry no tiene noticia alguna.
-¿Dónde te metes?- pregunta Liam, algo alterado- Jack nos dijo que en una hora, llegas cuarenta minutos tarde.

-¿Es que no ves las pintas que trae?- ríe Louis- péinate un poco, anda.

Harry se ahueca el pelo; todos le miran con media sonrisa en la cara. Tampoco es novedad, están acostumbrados.
-Bueno, ¿y qué os han dicho?- dice Harry, intentando cambiar de tema.
-¿Se lo dices tú o se lo digo yo?- comenta Zayn, lo que provoca que Harry le mire confuso.
-¿Decirme el qué?
-Que nos vamos a México, Jalisco.
-Bien- susurra, desganado.
-¡Es un reality show, nos vamos de "vacaciones"!
-Espera, espera, ¿un reality show? ¿Pero de qué?- pregunta

-Te lo explicamos en el avión- responde Niall, vacilando.
 
El cielo está en calma, no hay turbulencias, ¿qué significa eso? Siesta. Harry se duerme al minuto de despegar, que sueño tenía. A pesar de las explicaciones de sus amigos aún no tenía muy claro el fin de ese programa, pero unas vacaciones son unas vacaciones. Demi viaja con ellos, menos mal que una de las compañeras de la casa era ella, que bien le cae, además es muy guapa.

-¿Cuándo quieras, eh?- Louis le da unas palmadas en la cara, y Harry despierta de mala gana.
-Joder Louis...- susurra con la voz más ronca de lo normal.
-Ya tendrás tiempo para dormir.
El gran coche les deja justo en frente de la casa, qué grande es. Harry abre los ojos y deja soltar un silbido de admiración. Todos corren hacia la casa, él se queda el último, llevando las maletas. Antes de cruzar la puerta oye una voz muy familiar. Ahora le toca enfrentarse con una situación totalmente inesperada. Y es que la chica que le rompió el corazón, está allí. 
Cara sigue tan guapa como siempre. Lleva el pelo recogido en un moño despeinado, y su aspecto es un poco diferente. Pero continúa siendo la preciosa chica de la que un día se enamoró perdidamente. ¿Qué hace ella en aquella casa? ¿Por qué ella? Aunque han sucedido muchas cosas desde la última vez que se encontraron, de vez en cuando aparece en su mente. En sus sueños. En sus frases. Pero como algo lejano. Algo que pasó hace mucho tiempo. Se había convertido en un recuerdo, en un sentimiento que existió y que ya no estaba presente. Se fue. 
Y sin embargo, ahora, aquella chica que un día le dijo que no sentía nada por él, sonreía entre la multitud. Llegó el momento. Es su turno. Está nervioso, le flojean las piernas, y el corazón se le acelera. Ella le ve venir y traga saliva. ¿Dos besos o la abraza? Opta por lo primero. Ella sonríe cuando está más cerca. Harry le corresponde. ¿En qué está pensando? No piensa, no puede pensar. Es un instante de confusión de sentimientos. De volver al pasado, hace ocho meses, cuando se conocieron en aquellacena. 

—Hola, ¡cuánto tiempo! —dice Cara al llegar a su altura. Busca sus ojos y los encuentra.

—Hola. Sí. Mucho —y sonríe. 
Uno frente al otro. Dos besos. Se miran un segundo, tal vez dos, sin decir nada. No son los mismos de hace unos meses, y, aunque se mueren de los nervios, rápidamente surge una fuerte conexión entre ambos. Un chispazo de emociones. 

—Lo conseguisteis.

—¿Cómo? ¿El qué?

—El disco de platino. Estaba segura de que lo lograrías.

—Ah, eso… Sí. Hemos tenido suerte.

—No es suerte, Harry: es talento.

—Gracias. Pero también hemos tenido suerte.
—Hace falta un poco de suerte para todo en la vida.

Más sonrisas. ¿Qué decir? ¿Qué hacer? Nervios, corazones acelerados. La última vez que se vieron fue uno de los peores momentos de la vida de ambos. Fue en el cumpleaños de Cara, cuando ella le dijo mirándole a los ojos que no le quería.

—¿Te has cambiado el pelo?

Es algo obvio. Menuda tontería acaba de soltar. Harry se da cuenta enseguida, pero está tan nervioso… Ahora Cara tiene un tono más claro.

—Sí —responde la chica, pasando la mano por su melena—. Hace unos meses que me lo teñí. Pero me he cansado ya de este color. 

—Estás muy guapa.

Vergüenza. Sonrojo. Timidez. 

—Gracias. Tú sigues igual de…, igual de guapo.

Iba a decir “perfecto”, pero no era el momento. Guapo, sí, guapo…, pero mucho más que eso. 

Un escalofrío sacude el estómago de Cara. Le gusta. A su cabeza vienen los primeros instantes en los que se conocieron. Aquella tarde en la cena posterior al desfile, mientras tomaba una copa de champán y se la tiró encima por accidente. 
-¡Chicas, quién se atreve a darse un chapuzón!- los dos se giran y ven a Jenn al lado de la piscina, Cara ríe y vuelve a mirar a Harry.

-Bueno, será mejor qué... bueno ya...- intenta decir

-Claro- responde, los dos están nerviosos, y todos lo notan, este verano será muy interesante.

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aww gracias, a mi me encanta Ana, corto pero on clase   hehehe, te sere sincera, no se de donde es
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por AmayaHoran el Lun 14 Oct 2013, 6:27 pm

Cuando cierras las audiciones??
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Fernanda rusher el Mar 15 Oct 2013, 4:29 pm

Cuando se cierran las audiciones?
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Viany. el Mar 15 Oct 2013, 6:44 pm

Hola!!!! lamento haberme desaparecido durante estos dias, aun no he tenido tiempo para cerrar las audiciones, aunque lo mas probable es que sea hasta el viernes, no me maten por tardarme tanto pero la escuela me esta explotando como una esclava :(
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por AmayaHoran el Mar 15 Oct 2013, 6:54 pm

**Little skyscraper** escribió:Hola!!!! lamento haberme desaparecido durante estos dias, aun no he tenido tiempo para cerrar las audiciones, aunque lo mas probable es que sea hasta el viernes, no me maten por tardarme tanto pero la escuela me esta explotando como una esclava :(
No te preocupes, yo estoy en semana de proyectos u.u y la otra de examenes :c

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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Fernanda rusher el Mar 15 Oct 2013, 8:31 pm

**Little skyscraper** escribió:Hola!!!! lamento haberme desaparecido durante estos dias, aun no he tenido tiempo para cerrar las audiciones, aunque lo mas probable es que sea hasta el viernes, no me maten por tardarme tanto pero la escuela me esta explotando como una esclava :(
yo tambien ando un poco perdida con esto de los examenes y proyectos que tenemos en la escuela, lo malo es que son examenes por dos semana, pero no te preocupes, yo tambien ando igual que tu, te comprendo... ;) ;)
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Re: Todo paso en un Starbucks ºAudiciones CERRADASº Rescatando a mis chicas

Mensaje por Invitado el Mar 15 Oct 2013, 8:43 pm

¡Hola! me encanta tu idea. Audicionare. Xx

El Chico malo -Lily Collins - Zayn Malik -La cajera
Sexy Ally.:

Capitulo:


No sé por qué pero esta mañana la siento más fría que las otras, sera tal vez porque estoy dejando mi hogar. Comienzo a pensar que tal vez mis padres quieren deshacerse de mí, ¿O porque otra razón para la cual enviarme a lo más recóndito de Inglaterra? “Buena Educación _____” Ah sí, claro. Tampoco es que vaya a dejar mucha gente. De hecho, no dejare a nadie, solo a mis padres. Mi mejor amiga Ally vendrá conmigo. Esas son las consecuencias de una buena amistad entre tus padres y los de tu mejor amiga.
- ____ estoy empezando a cuestionar la idea de que nuestros padres sean amigos.
- Perdón Ally, no tenía idea de que mis padres le hablarían a tus padres de esa torpe escuela.
- Tranquila nena, no es tu culpa. Cúlpalos a ellos por tener plata y creer que pueden hacer con nosotras lo que quieran.
Podría hacerlo pero ellos solo quieren lo mejor para mí, o eso dicen. 
-____, ¿Ya viste el folleto? Esa escuela tiene de todo. Incluidos chicos guapos.
-¿Cómo sabes eso?
- Es una escuela, ¡Dah!
- Pensé que no quería ir –Dije mientras acomodaba mi libro, tenía que entretenerme mientras íbamos camino a mi “nueva” vida.
- Dame eso –Ally de improviso me quita el libro.
- ¡Eh! ¡Dámelo! 
- No, yo quiero leerlo. –dijo mientras lo abría y se metía un bombón a la boca.
- Pero…yo lo estaba leyendo, Ally ¡Trae tus propios libros!

Y así pasamos el transcurso a la escuela. Al final ninguna pudo leer el libro.
- Chicas hagan silencio. Ya llega…-Papá no pudo terminar cuando Ally sale dispara del auto, llevándome a rastras con ella.
- Ally, espera. Logro soltarme.
- Oh, ¡mira _____! Parece una escuela de esas que salen en la televisión...Oh ¿Habrá vampiros? ¿O quizás hombres lobos?
- Calla Ally, eso no existe. –Le aclaro mientras sacaba las maletas del auto- Ahora ayúdame a llevar las maletas porque…. ¿Ally? ¡Ally! ¡¿A dónde vas?!
Narro yo.                                                            
Ally sin previo corrió como rayo hacia donde estaban dos chicas. Una era morena de contextura delgada y la otra igual pero un poco más gruesa se podría decir. 
-¡Hola! Soy Allison Fernández –La rubia les tiende la mano a las chicas pero estas se miran y una de ellas alza una cena.
-¿Y eso qué? –dice una que tenía todos los brazos llenos de tatuajes. Se veía muy intimidante, más por la manera en la que hablaba.

De luego la chica a su lado, que parecía más amable, le habla.

-Hola, Soy Anngie Winkler –acepta el saludo de manos de Ally- Y ella es mi amiga Lindsay Harries –Dice refiriéndose a la chica de los tatuajes, esta solo asiente y no dice nada, mucho menos toma la mano de Ally.

-No somos amigas –dice con brusquedad.

-Da igual –le responde la otra moviendo la mano como para restarle importancia.

-Ah, esa que viene haya –dice señalando a ____- es _____ Shay, mi mejor amiga. Fuimos transferidas hoy.

-Eso es obvio –dijo Anngie con una sonrisa demasiado grande para ser sincera.

Narra ____:

Estaba caminando hacia Ally que estaba hablando con unas chicas bastante raras a mi parecer, cuando me tropiezo con las maletas. Maldita Allison Fernández  ¿Qué le costaba ayudarme a esa rubia? ¡Ahs!. Estaba levantándome cuando siento un agarre en mi brazo, un chico me está ayudando, es…es perfecto. Creo que mis ojos se me querían salir pero es que es tan ¡Hermoso! Aunque su mirada se nota triste y melancólica.

-Gracias…-susurro apenada. El solo asiente y sale a donde supongo están sus amigos. Es un jugador de futbol. Adiós esperanzas para mí. Pienso.

Me acerco a mi rubia amiga que está hablando animadamente con una de ellas. La otra tiene cara de no querer estar ahí, hasta que dice:

- Joder, Anngie. Yo me voy –la chica de tatuajes se pierde por los pasillos del gran edificio. Mientras que Anngie, se ofrece a enseñarnos la escuela. Ally y yo aceptamos con gusto.
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