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Winter Love. |NC|

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Re: Winter Love. |NC|

Mensaje por Haven. el Dom 01 Dic 2013, 4:33 pm

Capítulo 7


El golpeteo rítmico a espaldas de Sammantha, estaba comenzando a sacarla de quicio. A pesar de que el volumen en sus audífonos era el máximo, seguía escuchando ese ruido que le impedía conciliar el sueño que tanto ansiaba. Decidió permitir que la canción que escuchaba terminara, con la esperanza de que el molesto sonido se detuviera, sin embargo, cuando eso no sucedió, se quitó los auriculares, resopló y se giró para buscar la fuente del ruido.

Todas las personas en el vagón del tren en que viajaba, estaban dormidas o, al igual que ella hacía algunos segundos, recostadas, mirando por la ventana o con audífonos en los oídos; todos excepto el chico que estaba justo en el asiento detrás de ella. Un rubio que parecía de su edad, estaba usando una chaqueta de mezclilla y por lo menos dos sudaderas debajo de esta; sostenía un par de baquetas entre sus manos, golpeándolas sobra la pared del vagón.

—Disculpa—habló Sammantha, ocasionando que el chico levantara sus ojos verde claro, y esbozara rápidamente una sonrisa que marcaba sus hoyuelos.

—¿Si?

—¿Podrías dejar de hacer eso? Estoy cansada  y de verdad quiero dormir un poco—le pidió si rodeos la rubia, demasiado agotada para reparar realmente, en lo apuesto que era el chico.

—Claro—respondió él, poniendo las baquetas sobre el asiento vacío a su lado, admirando a la ella chica que parecía aliviada por su respuesta.

—Gracias—le agradeció ella, haciendo ademán de girarse para volver a su posición inicial y colocarse sus auriculares de nuevo, pero fue interrumpida.

—Espera—dijo el rubio. Sammantha volvió a verlo impaciente por descansar—¿Cuál es tu nombre?

—Sammantha—respondió sin intención de revelar el resto de su nombre. Había dejado de confiar en las personas, hacía mucho tiempo y no quería volver a serlo en ese momento, con un extraño en un ten.

—Soy Ashton—se presentó él, grabando en su memoria el nombre de la chica.

—Un gusto—contestó con educación Sammantha y, antes de que Ashton pudiera espetar alguna otra cosa que la retuviera, volvió a sentarse bien, se pudo los audífonos.

Recargó su cabeza en la ventana. River Flows In You apenas comenzaba a sonar, inundando sus oídos con la suave melodía, tranquilizante y adormecedora. Por alguna razón, comenzó a pensar en Matt, su primer novio, el único chico del que se había enamorado, ese quien la había dejado confundida y sola, ese quién había roto su frágil corazón en dos. Repentinamente, Sammantha deseó no haber detenido a Ashton, seguir escuchando el ritmo para lograr concentrarse en otra cosa. Tragó saliva, tratando desesperadamente de parar sus pensamientos, no quería llorar en un tren como toda una mártir, quería quedar inconsciente por algunos minutos; para su suerte, en ese momento el sueño la atacó y con unos débiles rayos de sol calentando su cara a través del cristal, cerró los ojos.

{…}


Sus orbes verdes se abrieron al sentir movimiento a su alrededor. Somnolienta, miró por la ventana, el cielo estaba oscuro, decorado por bellas estrellas; le preguntó a una chica en qué parada se encontraban y se dio cuenta, por la respuesta de ésta, que ese era el lugar donde debía bajar. Se apresuró a baja sus dos valijas del compartimiento sobre su cabeza y a bajar del tren.

Había conseguido una habitación en una residencia de una tal señora Myrtle, e la cuál pasar el invierno, que según los pronósticos meteorológicos, sería uno de los más fríos en la historia. Sus padres lo pasarían en casa de los abuelos, pero era demasiado pequeña y los planes sugerían que ya estaba atiborrada de otros miembros de la familia Leary, además, Sammantha sentía la necesidad de un cambio de ambiente y tiempo para pensar en su futuro.

Acomodó su abrigo, se ajustó bien los guantes, colgó una maleta en su hombro y tomó con fuerza la otra con su mano mientras salía de la vieja estación, y, confiando en google maps, comenzó a caminar en dirección a lo que sería su hogar por las próximas semanas.

Tenía los músculos agarrotados, debido al poco movimiento que había realizado desde Manchester hasta aquel recóndito pueblo del que, con sinceridad desconocía su existencia; aparte de que el gélido aire le alborotaba el cabello y enfriaba su nariz. La rubia se había quitado los audífonos, temiendo que algo pudiera ocurrir y ella no escuchara, así, se percató que alguien la seguí. Aceleró el paso y la persona detrás, hizo lo mismo, de hecho, los pasos eran mucho más rápidos y no pasó mucho tiempo antes de que una mano tocara su brazo.

—¿Sammantha, verdad? —el pecho de Ashton subía y bajaba cuando habló, respiraba irregularmente a causa de los metros que había corrido para asegurarse que aquella era la misma chica del vagón.

—¿Qué sucede contigo? Me asustaste—se quejó ella poniéndose una mano sobre el corazón.

—Perdona—se disculpó—no era mi intención. Sólo quería saber si eras tú—le sonrió apartándose algunos mechones de cabello de la frente.

—Pues sí, lo soy—se encogió de hombros Sammantha, reanudando su marcha. Ashton estaba comenzando a ponerla nerviosa—¿Eres de por aquí o algo así=—preguntó, no para hacer plática ni mucho más, quería saber porqué el chico continuaba caminando junto a ella.

—No, de hecho vengo de Boston, mi familia me envió aquí para resguardarme del invierno. Encontraron un anuncio en internet y creí que sería una buena aventura. Es una casa en la que puedo quedarme, de la señora…

—¿Myrtle? —completó Sammantha

—Sí ¿tú también te diriges ahí? —la mirada de Ashton se iluminó cuando ella asintió—Linda coincidencia.

Sammantha no agregó nada. Se limitó a continuar caminando, haciendo pequeños intervalos para verificar si caminaban en la dirección correcta, no quería perderse por nada del mundo. Ashton comenzó a hablar cuando se aburrió, platicaba sobre cosas triviales, la rubia que apenas y lo escuchaba claramente, asentía cuando él la miraba, esperando una respuesta. Lo que, cabe mencionar, era un gran logro para ella, pues cuando alguien le colmaba la paciencia, no reparaba en dejarlo claro y pedir silencio. Concluyó que no le decía nada porque, por menos confianza que le tuviera a Ashton, estaba demasiado asustada y paranoica como para continuar ella sola el camino. El frío le estaba helando los huesos.

Miró la luna, la hermosa y resplandeciente luna que relucía en el cielo nocturno, las estrellas a sus lados, formando esas figuras que la gente llamaba constelaciones. Jamás lo había entendido, es decir, en clase, cuando los puntos estaban unidos por líneas, era sencillo descubrir e identificar la forma, pero, en el inmenso cielo ¿cómo demonios iba a encontrar a Orion o a la Osa Mayor?

—Creo que es aquí—dijo Ashton, tocándole el hombro a la distraída chica, para detenerla. Estaban frente a una gran casa, mucho más grande de lo que alguno de los dos esperara. Sammantha asintió, y los dos caminaron hasta la puerta principal, tocaron el timbre, pero nadie abría la gran puerta.

—Es tarde ya—susurró Ashton, por primera vez en voz baja.

—Debe haber alguien ahí—espetó Sammantha, tocando el timbre de nuevo. No se rendiría tan fácil, si ese lugar era una residencia, seguramente alguien estaría ahí dentro.

Vieron como se encendía la luz del recibidor, y luego de un momento, una chica castaña, algo sonrojada les abrió. Los examinó y después habló.

—Supongo que van a pasar el invierno aquí—los rubios asintieron—. Soy Gretchen—se presentó.

—Sammantha

—Ashton
—Bienvenidos… creo. Ah... la señora Myrtle ya se fue a dormir, así que no sé que habitaciones les habrá asignado, creo que deberán quedarse en cualquiera y en la mañana pueden preguntar cuál es la suya. —sugirió, dejándolos entrar.

El calor de la casa de inmediato los calentó, Sammantha y Ashton suspiraron.

Gretchen les indicó las escaleras, la cocina e incluso dónde se encontraba el baño, después volvió a la sala de estar, en donde Sammantha pudo notar de reojo, estaba la chimenea prendida y frente a esta, un chico castaño sentado.

—Crees que interrumpimos algo? —preguntó Ashton demasiado cerca del oído de Sammantha, dándose cuenta del chico.

—No lo sé—la rubia se alejó de él, y comenzó a subir las escaleras.

Estaba agotada y tenía hambre, pero eso lo arreglaría en la mañana, no tenía energía. Escuchó las rueditas de la maleta de Ashton arrastrándose escaleras arriba tras ella, y volteó para indicarle con una señal que intentara no hacer tanto ruido, parecía que todos estaban ya dormidos y no tenía intención de molestar a nadie.

Al final, los dos terminaron caminando casi de puntillas por un largo pasillo, todas las puertas estaban cerradas y no sabían cuáles estaban ocupadas. Sólo una habitación estaba abierta y para suerte de Ashton, tuvieron que quedarse ahí. Tenía dos camas, así que al menos, para suerte de Sammantha, no tendrían que dormir juntos.

:
Espero que les guste y de verdad disculpen por el tiempo que tardé t.t
¡Besos!


Última edición por The Dreamer Girl el Mar 03 Dic 2013, 7:00 pm, editado 1 vez
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Re: Winter Love. |NC|

Mensaje por Invitado el Dom 01 Dic 2013, 4:36 pm

escribes realmente genial, eh. Me gustó me enamoró tú capítulo, fue realmente hermosos leerlo. Amo tú manera de narrar, enserio. La personalidad de Sam me gusta mucho, me identifico con ella. Pensaba que le iba a gritar a Ash por no dejarla dormir, pero al parecer me he confundido. Ame el capitulo..


Última edición por ¡Nea! el Dom 08 Dic 2013, 5:54 am, editado 1 vez
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Re: Winter Love. |NC|

Mensaje por Invitado el Dom 01 Dic 2013, 4:37 pm

leo y comento, bby. c:
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Re: Winter Love. |NC|

Mensaje por Kurisu el Dom 01 Dic 2013, 5:28 pm

Oh Dios mío si mis cuentas sin exactas sigo yo :wut: tengo que ponerme al corriente de inmediato

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Re: Winter Love. |NC|

Mensaje por Kurisu el Sáb 07 Dic 2013, 10:00 pm

Capítulo 8


Christina Moore - Marcus Haynes

Caminaba lentamente teniendo sumo cuidado de que la nieve que casi me llegaba a la rodilla no se metiera a mis botas recién compradas. A veces mi abuela me dice que soy una persona lo bastante manipuladora, puedo conseguir las cosas con una sonrisa amable. Y eso es lo que acabo de hacer.
Solo tenía doscientos dólares para comprar ropa y un boleto de avión para ir a esa casa de ayuda, las botas de veinte dólares, un saco de otros veinte y un gorro hermoso de lana que en un principio costaba más de lo que me podía permitir y termino en diez, ¿Cómo lo hice? Solo fingí lloriqueos explicando el enorme frío, al final la señora tuvo una cara de preocupación y mucha compasión que casi me obsequia el gorro.
Camino cuidadosamente, temiendo una dura caída, a veces sintiendo que mis pies no pueden sentirse peor que congelados, ¿Quién no se sentiría como paleta de hielo con toneladas de nieve en tus zapatos?
Intento concentrarme en el aeropuerto que se ve a unas cuadras, ese es mi punto de aferrarme, no tengo nada que me retenga en este país, mi familia me saco a patadas hace dos días y por milagro me pude quedar con una de mis viejas amigas, solo necesito un refugio y es justo lo que encontré en esa página de Internet.
Al principio pensé que la señora estaba loca, tengo entendido que es una casa un poco alejada y muy, pero muy espaciosa, pero aún así aceptar a más de veinte extraños en tu casa no es nada normal, aunque su amabilidad y ganas de ayudar hayan sido con sinceridad, eso si no quiero que sea algo como tipo películas de terror, en donde ya no tienes escapatoria.
Un poco de nieve que logro adentrarse a una de mis botas hicieron que despertara de aquellos pensamientos sin hilo de conexión, desde este mismo día me declaro en contra de la nieve, nunca había sido peor que hoy, nevando tres días sin parar en este mísera ciudad. Camine varios pasos sintiendo lo helado de la nieve, la cual se estaba derritiendo con mi calor corporal, haciendo que el frío persistiera.
Cerré mas mi abrigo y camine con zancadas lo más largas posibles, mi estatura no me estaba ayudando pero al menos avanzaba un poco más. A veces odiaba ser hija de una familia de mediana estatura.
Después de miles de maldiciones y palabras obscenas logre llegar al aeropuerto, estaba casi desierto pero al menos aquí no había una avalancha de nieve, en el mostrador estaba un señor el cual estaba distraído en su pequeño teléfono celular, posiblemente mandando mensajes a alguien de sus seres queridos. Así que tuve que hacer un ruido para que por fin me escuchara y dejara de mandarse sus mensajitos de amor.

- ¿En que la puedo ayudar? – pregunto un poco irritado

En cuanto pronuncio la pregunta comencé a suplicar y poner cara de perrito mojado para que me diera el boleto de avión a donde me llevaría el destino, terminando con una pequeña historia de lo que paso hace dos días, intentando ablandarlo, igual como lo hice con la señora que me vendió el gorro.

- No puedo venderle el boleto a ciento cincuenta dólares – fue su inútil respuesta después de mis suplicas
- Pero…no tengo más efectivo, no tengo a donde ir, ni cómo conseguir los doscientos que me faltan – esta vez la desesperación no era fingida, no había más que una desesperada forma de convencerlo
- Señorita, no puedo…
- Si duermo en la calle me congelare, ya vio la nieve allá, me llega casi a la rodilla, y como sigue nevando me congelare tal cual lo hace una paleta de hielo

Esta vez sí lo hice dudar, miraba nervioso el tablero, mientras pensaba seriamente en lo que iba a hacer a continuación, yo solo rogaba que si lo haya convencido con mis lloriqueos de niña sin hogar.

- Deme el dinero – fue su respuesta, había conseguido la victoria mayor

Me apresure a sacar el poco efectivo del bolsillo de mi pantalón y se lo entregue, comenzó a teclear varias veces y saco un pequeño papel, estaba salvada, eso lo sabía de sobra.

- Tendrá que esperar unas horas a que la nieve se suavice y que llegue el vuelo, solo eso, el boleto esta pagado – le salió una mueca, algo parecido a una sonrisa forzada
- No importa, me quedaré aquí – hable tomando el pedazo de papel y metiéndolo en mi chaqueta – Y…. ¿Con quién se estaba hablando? – señale su teléfono, después de todo necesitaba una distracción del frío

(…)

“Estas perdida”, hablo mi mente en un pensamiento escalofriante mientras me sujetaba de un poste, tanto para nada. Después de esperar y charlar con aquel recepcionista por tres horas y el largo viaje, ahora me encontraba en este pueblo sin saber adónde caminar, ni por qué camino saber dónde ir, estaba en un problema y este problema aumentaba con cada segundo que pasaba.
Me recargue en ese poste y me quede sentada en el helado piso, sabía que al menos no estaba nevando, pero el frío me llagaba técnicamente hasta los huesos y poco me faltaba para que me diera algo parecido a la hipotermia, tal parece que mis instintos de sobrevivir estaban hasta el suelo.
Un carro paso por la avenida en donde me encontraba, paso cerca de mí, pero lo último que quería era otro favor, he vivido a las anchas de los demás sin pagar algo a cambio, y ahora no necesitaba que alguien me ayudara, había decidido que ya no lo haría, no más. Cerré los ojos intentando dejar el cansancio de lado, pero oí que los neumáticos habían frenado sonoramente, no quería que se me acercara pero mis posibilidades de levantarme y correr eran demasiado escasas como para hacerlo en este momento.

- Oye, ¿Estás bien? – hablo una voz masculina a mi lado

Abrí los ojos y voltee a verlo, era un castaño, con ojos bastante preocupados, solo suspire y me apoye de nuevo en el poste para levantarme.

- Si, solo que no tengo ni media idea de donde esta lo que planeaba buscar – conteste lentamente mientras sus ojos seguían preocupados en mi rostro
- ¿A dónde te dirigías? Tal vez te pueda llevar – ofreció con una sonrisa
- No quiero ser una molestia –proteste mientras me preparaba para empezar a caminar
- No lo creo, es más no me propongo dejarte que mueras de frío en esta calle desierta
- Primero tu nombre – desconfíe de pronto de este individuo
- Mi nombre – asintió como si lo esperara – Marcus Haynes – contesto levemente estirando una de sus manos
- Christina Moore – conteste estrechando la mano

Al menos si me iba a secuestrar ya sabía el nombre de mi raptor, era un gran inicio.

- ¿A dónde te dirigías entonces? – dijo sin soltarme la mano
- Iba a la casa de la señora… ¿Myrtle? – el nombre de esa señora se perdió en mis pensamientos
- Vaya coincidencia – sonrió levemente
- ¿Cuál? – no entendía lo que me estaba diciendo
- Era al lugar a donde me dirigía – ahora su sonrisa se expandió – vamos al carro, me cuentas cuál es tu historia, seguro es interesante  

Y mi desconfianza se esfumo de un momento a otro, ahora estaba segura de que este muchacho me había “rescatado” y que al menos no iba a dormir en la calle esta noche, eso era de agradecer demasiado.
Ahora me fijaba en aquel pequeño vehículo, de un color negro muy elegante, aunque por dentro era caliente, seguramente la calefacción estaba en el punto más alto, y gracias al pequeño punto de contacto sentí lentamente como el hielo de mi cara se derretía de poco a poco, era agradable sentirse de nuevo con calor corporal, después de dos días de invierno.

- No parece que necesites un hogar temporal – admití mientras me abrochaba el cinturón
- A simple vista no, pero en realidad estaría en mi casa si no lo necesitaría de verdad
- Tienes razón – respondí asintiendo varias veces para mí misma - pero al menos no parece – conteste pensativa - ¿Cuál es tu historia?
- No es algo común – respondió echando a andar el carro y manejando suavemente por la calle – Casa destruida, es algo simple – y al parecer no iba a revelar mucho de lo que acaba de decir
- ¿Algo más? – trate de investigar un poco más, pero se mantuvo firme
- No, lo demás lo dejo siempre a la imaginación – sonrió de nuevo – ¿Y la tuya? – pregunto mientras daba vuelta lentamente
- Mis padres – respondí simple
- ¿Solo eso me dirás? – contesto un poco frustrado
- Solo eso – sonreí levemente mientras fruncía el ceño pensativo, si él quería hacerse el misterioso yo también podía jugar muy bien

Manejo un poco más que casi ni me di cuenta pero de pronto estábamos enfrente de un casa que se parecía a las antiguas, era muy acogedora desde afuera, su camino a la puerta estaba libre de la nieve, seguramente hace poco termino de nevar. Salí del carro y camine hasta recargarme lentamente en el cofre cruzándome de brazos, tal parecía que hace unos minutos estaba tirada en la calle.
Marcus salió del automóvil y se recargo a mi lado un poco pensativo, tal vez pensaba exactamente lo mismo que yo, a veces creo que suelo pensar lo mismo que las demás personas.

- Entonces…esta es la casa – silbo levemente mientras la revisaba lentamente con los ojos
- Supongo que sí, tu eres el que llevaba el mapa – voltee a verlo mientras se encogía de hombros
- No, no tenía mapa – respondió con una sonrisa chueca
- ¿Cómo llegamos aquí? – mi voz salió muy aguda
- Porque soy un genio – sacudió la cabeza mientras sonreía
- Vaya genio que no sabe donde esta – y la sonrisa se le borro en un momento
- Bien, bien, ni tu ni yo sabemos dónde estamos, así que mejor averiguar, si nos equivocamos solo preguntamos donde está la casa de esa señora – la sonrisa volvió a aparecer y esta vez no sabía cómo borrársela
- Bien, pero yo soy la que hablo – me enderece y camine a la casa, la puerta estaba cerrada, y dentro se escuchaba diversas voces

Marcus se puso detrás de mí y espero a que siguiera con lo que estaba a punto de hacer, suspire preparando mi teatro de nuevo, esta bien creo que lo de manipular es parte de mí, descabechado, como siempre.
Toque tres veces con los nudillos y las voces dentro se dejaron de escuchar, no esperaban visita es lo más seguro.

- Abre tu – ordeno una voz dura, una chica
- Ve tu, que no sabes que no debes de abrir la puerta a desconocidos – la voz sonó con pánico- ¿No has visto las películas de terror?
- Gretchen abre tu – dijo una voz diferente
- Hazlo tu haber – replico otra persona

Me estaba desesperando bastante, ¿Por qué no lo hacen y ya?

- Yo lo hago – se escucharon unos pasos y se movió la puerta de un momento a otro, ahora estábamos enfrente de un grupo de jóvenes viéndonos cuidadosamente
- Hola – saludo un castaño de ojos azules
- Hola – respondí con una sonrisa inocente - ¿Esta es la casa de la señora Myrtle?
- Así es – asintió una rubia mientras sonreía – Supongo que tu también te quieres hospedar
- Sí, tengo esas intenciones – admití sin borrar mi sonrisa
- Bueno, como nadie tiene intenciones de seguir con sus “hola” y varios “si” – el castaño oji-azul se adelanto mientras hacía comillas aéreas – mi nombre es Louis Tomlinson y los demás son mis cómplices en el mal – la castaña le pego un codazo y se adelanto
- El mío es Gretchen, ella es Brooke, Harry, Katherine, Zayn, aquellos son los gemelos Harries, la rubia es Jenna, Thomas, Kaliska, Allieson, Niall – tomo un respiro y siguió con los pocos que faltaban – Sammantha, Ashton y este tonto es Louis como dijo antes
- No soy tonto – se defendió mientras volteaba a todos lados como si le llegara el sonido de todos lados
- ¿Cómo se llaman ustedes dos? – hablo alguien de atrás, solo que no la alcance a ver
- Él es Marcus Haynes y yo me llamo Christina Moore
- ¿Cuántos faltaran? – pregunto un rubio al que identifique como Niall
- ¿Cuántos piensa hospedar? – sonó alguien molesto detrás
- Cállate Zayn – Katherine lo mando a callar con una mirada fulminante
- Solo pienso que no es coherente que meta a más de veinte adolescentes en un casa – se defendió Zayn mientras levantaba la voz
- Ahora tú dices lo que esta coherente y que no – Kaliska defendió a la señora mientras unos a otros comenzaban a pelear por algo simple y sin sentido

Voltee a ver a Marcus y él solo veía la escena divertido con una sonrisa de suficiencia, no sé que me molestaba más, si su sonrisa o que no hiciera nada para parar lo que empezó con algo sencillo. Lo fulmine con la mirada y solo se encogió de hombros. Me gire de nuevo y me apoye con el marco de la puerta escuchando los gritos de nueva cuenta, pensando cuando y donde estaría la habitación que me fue asignada.
Una de las muchachas rubias, Jenna para ser exactas se giro cansada de lo que estaba sucediendo y se me acerco con una sonrisa sincera de disculpa y pena.

- Bueno supongo que esta no es la mejor bienvenida – volvió a sonreí con vergüenza, no sé porque se sentía de ese modo, no era tan malo, ella no estaba implicada – así que supongo que, bienvenidos a Lacock

Agrego alegremente mientras los gritos de sus amigos comenzaban a subir de volumen lentamente.


Hi :
Bueno supongo que este es mi intento de capítulo, el cual espero que lo disfruten, se que esta raro y feito pero se me fue la imaginación y ya no sabía como terminarlo :CC
Creo que es todo, portense bien, coman sus galletas todos los días y sigan siendo buenas personas (? Olvidenlo mejor xdd
Saludos.

Sigue: ºAgetheº *-*

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Re: Winter Love. |NC|

Mensaje por Spark. el Dom 08 Dic 2013, 5:33 am

Hola bueno, ya en unas paginas atras puse que lo siento, que no vi el tema y nunca acabé mis fichas, pero si podia ser aprte de la nove.
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Re: Winter Love. |NC|

Mensaje por Invitado el Miér 29 Ene 2014, 10:21 pm

um.
¿?
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Re: Winter Love. |NC|

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