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Bella maldición. {Audiciones cerradas}

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Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por Invitado el Lun 23 Sep 2013, 5:17 pm



Bella maldición.


En la ciudad de Moscú, Rusia, existe una leyenda que hace 5 años comenzó a divulgarse por las frías calles de esta ciudad. Según muchos, era para asustar a los jóvenes, y según otros, era verdad.
Pero, vamos al punto. Cuenta la leyenda que, exactamente un 20 de Septiembre, a las 12 pm, ocho parejas adolescentes se besaron, pero todas aquellas parejas quedaron malditas. Malditas, porque jugaron con el amor. Malditas, porque traicionaron a una persona. Aquellos chicos decidieron jugar con el bendito amor, y prometer estar para siempre con sus supuestas enamoradas. Pero las adolescentes no están libres de culpa, pues ellas, prometieron amar por y para siempre a estos chicos.
Luego de una larga separación, estos chicos se encontraran de nuevo, pero ambos han cambiado, ha cambiado su forma de ser, su aspecto físico, y también el punto de vista sobre el amor. Y es que, algunos quedaron esos cinco años sin amor, pensando en la otra persona, y los demás, se trataban de desquitar con cualquiera, para olvidar y no regresar al pasado.
Y es que esa leyenda es verdad, pero, también la leyenda afirma que para romper la maldición, ambos chicos deben juntarse nuevamente, y completar su historia de amor.
Como dice la frase, “En cada historia hay un final, en cada amor hay un desamor, y en cada encuentro hay una ilusión.”
Reglas.
Respeto entre todas.
Es una Novela colectiva, significa que tu también escribes.
Son audiciones, no se reserva.
Para audicionar, deberás dejar un capítulo/one shot o escrito hecho por ti, tan fácil como eso. Pero, que venga en spoiler, se ve más sensual así.
Si audicionas te comprometes, así que si no tienes tiempo, no audiciones.
No puedes ir por Cody Christian, él es de mi propiedad, no lo toques. Tampoco puedes ir por George Shelley, es de mi esposa<3
Puedes ir por cualquier chico, no necesariamente de One Direction.
No uses de representante a Sasha Pieterse, ella es mía. Y tampoco a Bridgit Mendler.
Antes de dejar su capítulo para audicionar, deben colocar esto: Nombre de la representante mujer | Nombre del representante hombre.
El capítulo debe venir en spoiler, o no será aceptado.
¡Divertirse es obligación!
Si has leído hasta acá, dejarás un gif de Hunter Parrish.
¡Hola!
Me presento (?) soy Brittany James, (realmente es Brittany Saez James, pero se escucha horrible) tengo 14 años y vivo en Chile, aunque soy de Santa Mónica, si no saben donde queda, no saben nu más :meh:. Amm, espero que participen y, no sé que mas decir, soy horrible en esto :c Cualquier duda por emepé o aquí mismo en el tema. Bye .-.


Última edición por Britt. el Dom 29 Sep 2013, 4:25 pm, editado 4 veces
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por bwiyomi. el Lun 23 Sep 2013, 5:27 pm

me enamore okas?
skjaks me enamore de tu idea<3
es tan aksjaksjakjs*O*
ni sabia que habias sacado esta nc._.
lo supe en ily y cuando vine fueron demasiados feels pa mi:c te dejare todo de una buena vez<3 esque ame la idea<3
gif:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Ariana Grande | Jai Brooks.

are you alice?:


Emily llevaba mas de media hora buscando a Logan ¿donde se habrá metido? Luego de su extraña escena con el cabello de Mary, Emily se lo llevo lejos y ahí fue donde desapareció, la chica estaba realmente exasperada, de por si ya estaban comenzando a llevarse bien ademas ¡Logan había dejado de ser tímido! Algo que puso el corazón de Emily gritar de felicidad, aunque con sus mismas palabras, Logan había dicho que el Sombrerero haría una fiesta de te...¿Les habrá mentido? ¡No! Logan no es así. Caminaba y caminaba por el bosque que hizo que se pusiera algo nerviosa, no es que tuviera miedo, simplemente nunca le han gustado los bosques y menos si se encontraba en Wonderland, podrías encontrarte cualquier cosa por aquí. Luego de unos segundos claramente un sonido llego a sus odios, el sonido de la tristeza, un sollozo tras otro, no paraba.

—¿Logan?— pregunto asustada la chica esperando encontrarse con el, y así fue, pero no de la manera que esperaba.
—¿Porque tuviste que dejarme? ¿¡Porque!?— Logan estaba gritando con lagrimas por toda su cara, hace una hora estaba irradiando felicidad y ahora estaba llorando, Emily no entendía nada así que mejor se quedo a escuchar lo que Logan decía. —Te extraño mucho Lucy— eso ultimo lo dijo con un hilo de voz, estaba sosteniendo algo en su delicada mano ¿Un collar? Emily frunció el ceño ante tal escena y no lo soporto, tenia que ayudarlo.
—Shh, tranquilo Logan— Emily lo había abrazado para que el sintiera su apoyo, instantáneamente Logan se sacudió y se soltó del abrazo de la chica.
—¿¡Que escuchaste!?— Logan estaba realmente alterado, no quería que Emily se metiera en un asunto que no era suyo.
—N-nada, solo te vi llorar y pensé que necesitarías un abrazo— empezó tartamudeando para luego bajar la cabeza, avergonzada.
—Pues pensaste mal, no necesito a nadie y mucho menos a ti— Emily se puso tensa y mordió su labio inferior.
—Nunca dije que me necesitaras, simplemente dije que necesitarías un abrazo, no tienes porque comportarte así.
—No necesito tu lastima ¿te quedo claro?— se estaba comportando muy duro con ella y ni si quiera el sabia porque, luego de decir eso, se fue de ahí, dejándola sola mas el no se había dado cuenta de que había dejado el collar ahí.

Emily camino en pasos lentos hacia el collar, se agacho y lo agarro con mucha delicadeza, era un collar de plata con un corazón, de esos donde los abres y aparece una foto. Lo abrió y había una pequeña foto de una castaña con orbes color verde y su sonrisa era inmensa ¿Quien era ella?
Tenia demasiadas preguntas y la persona mas cercana a Logan es el sombrerero, Emily decidida, ya tenia su nuevo destino por el momento: El Sombrerero.




Ya había llegado y Emily esperaba no volver a interrumpirles como lo hizo la ultima vez, por un momento pensó que iban a besarse. Vio al sombrero haciendo unos pasos de baile extremadamente raros para Emily, luego vio a Kenneth riéndose de lo ridículo que se veía. La chica hizo un ruido con su boca para que notaran su presciencia y así fue.

—¡Hola Mad! ¡Hola Kenneth!— dijo efusiva.
—Hola Ems ¿Que tal tu día?— Kenneth siempre había sido muy amable y considerada con Emily, algo que ella apreciaba con todo su alma. Mad simplemente alzo la mano y la movió en forma de saludo, Emily siempre tenia que estar ahí.
—Bien, gracias, necesitaba hablar con el sombrero, ¿esta bien si te lo quito un momentito?
—¡Claro!—dijo con una sonrisa la castaña.

Emily le hizo una seña a Mad y se alejaron de Kenneth, el tenia cara de confusión porque normalmente nadie le ha pedido que charlen o algo similar.

—Bueno, déjame ir al grano, Logan estaba destruido y sollozando por este collar en el cual aparece la foto de una chica ¿Alguna idea?— Mad solo hizo cara de sorpresa y luego de un instante la quito.
—No creo que deberías saberlo— le contesto cortante.
—¿Porque no? ¡Solo quiero ayudarlo!— Emily estaba cayendo al punto de la desesperación y no creo que alguien quiera ver esa faceta de ella.
—Mira, solo te voy a preguntar esto, ¿Porque insistes en ayudarlo?— Mad estaba mas serio de lo normal, algo raro para muchos, pero se trataba de su amigo de toda la vida.
—Porque nunca me ha gustado ver a la gente llorar y el es mi guía así que tengo todo el derecho de preocuparme— dijo Emily con la mirada en el suelo, escucho un suspiro de Mad y por fin se digno a responderle.
—Ella era Lucy, fue su Alice hace muchos años, el estaba realmente enamorado de ella, la amaba y ella lo amaba a el, pero nada acabo bien, terminaron matándola frente a los ojos de Logan— los ojos de Mad se mostraban sin brillo alguno. Ahora entendía todo, por eso decía que la extrañaba, debía admitir que sintió un poco de celos pero ahora que supo quien era ella, sintió pena.
—Gracias— fue lo único que pudo salir de la boca de Emily y salió corriendo a toda velocidad, necesitaba hablar con el.




Cuando Emily había llegado al hogar de la liebre, estaba absolutamente vacía, no había ningún rastro de el así que Emily fue a su habitación y se sentó en su cama para observar bien el collar de Lucy. Se la paso un rato susurrando cosas sin sentido hasta que luego de un momento, su cabeza comenzó a tener un dolor horrible, la chica se toco la cabeza tratando de calmar el dolor, pero no resulto, el collar cayo al suelo y ella se arrodillo contra el suelo para luego caer desmayada al piso, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Abrió los ojos y de nuevo se encontraba en Wonderland, solo que no en la casa de la liebre, ahora estaba en el lugar donde la liebre había estado llorando, ella frunció el ceño confundida, cuando escucho unas voces cerca, se acerco hacia las voces y vio nada mas ni nada menos que a Logan y Lucy, estaban agarrados de la mano y Emily sintió un poco de presión en su pecho. Logan le estaba diciendo unas cosas en su odio y Lucy reía, tenia una bonita risa y que decir de su sonrisa, era hermosa. Emily camino hacia ellos y cuando por fin estaba cerca, todo se volvió borroso y el momento cambio, ahora Logan estaba en el piso llorando junto al cuerpo de una chica, era Lucy. El había sufrido demasiado pero ¿Que estaba pasando? Emily tenia mil y un preguntas en la cabeza, una idea se le vino a la cabeza, estaba teniendo un recuerdo de una Alice, esa Alice era Lucy.




Emily volvió a abrir los ojos, todo había vuelto a la normalidad y ahora ella estaba en la cama se Logan tapada, el collar había desaparecido. Rápidamente se levanto y salió del cuarto, la primera imagen que vio fue a un Logan cantando animadamente mientras hacia el desayuno ¿Que ya se le olvido como le había gritado a Emily? Solo lo fulmino con la mirada, era un raro de primera.

—Buenos días— dijo Emily sin gana alguna, luego del recuerdo de esa Alice, no tenia ánimos de hacer nada.
—Oh ¡Hola Alice!— Logan le dedico una gran sonrisa y fue corriendo hacia ella para agarrarla de los hombros y sentarla en frente de la mesa, se fue por un momento y cuando regreso le entrego un plato lleno de pan caliente, ella sonrió inconscientemente. —Bueno, te hice el desayuno porque ayer no fue mi mejor día y fui muy grosero contigo, ademas solo querías ayudarme— acabo riéndose.
—¿Te he dicho que eres muy raro?
—Me lo han dicho muchas veces pero no importa, ahora trágate tu desayuno porque saldremos a dar un paseo— dijo Logan irradiando felicidad, la rubia simplemente alzo una ceja y soltó una carcajada. —¿Que? ¿De que te ríes?— ahora el era quien la miraba con una ceja alzada.
—Enserio, eres muy raro.

La chica se acabo su desayuno rápido, no porque quisiera si no porque Logan le gritaba a cada rato que se apurara. Se puso un vestido blanco con negro y salió de la casa con Logan. El le agarro la mano a Emily, según el por su "seguridad" pero la rubia no le creía nada, caminaban tranquilamente cuando ella le comento el pequeño detalle sobre el recuerdo de la Alice.

—Logan, ayer que me gritaste, dejaste el collar allí, yo solo me acerque a el y lo traje a tu casa, ahí fue donde tuve dolores de cabeza horribles y tuve el recuerdo de tu Alice— hablaba rápidamente por únicamente una razón, tenia miedo de que se enojara.
—Ya lo sabia.
—¿Que?
— Si, cuando me tranquilice, llegue a la casa y me fije si estabas ahí, cuando vi que tenias el collar en la mano, supuse que estabas teniendo un recuerdo así que te levante y te puse en la cama, fin de la historia—la rubia envidiada como Logan podía decir tan fácilmente las cosas, el comenzó a caminar mientras ella seguía pasmada en medio del camino.
—Pero...—Logan no dejo acabar a la chica y grito desde donde estaba.
—Tenemos que apurarnos, el rey organizo una bella comida, y yo seré el cocinero.
—Espera ¿¡Que!? ¿No que íbamos a dar un paseo?— dijo Emily incrédula.
—¡Te mentí!— por alguna razón, sintió que el estaba sonriendo. Ella solo negó con la cabeza divertida y lo alcanzo.
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por valkyrie. el Lun 23 Sep 2013, 5:30 pm

*gif de hunter* quería ser primera en comentar, la amé<3333 aslkjaskgjkdsg ñuego dejo cap with jake and saoirse.
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por valkyrie. el Lun 23 Sep 2013, 5:30 pm

ana me ganó:c
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por Anna Styles D' Edwards ♥. el Lun 23 Sep 2013, 5:35 pm

Me parece bastante interesante y mañna dejare mi One Shot, ando de carrera ahorita xDD ¿te puedo dejar mis representante de un solo? (Crystal Reed & Max Irons).
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por Invitado el Lun 23 Sep 2013, 6:03 pm

smileformejai. escribió:me enamore okas?
skjaks me enamore de tu idea<3
es tan aksjaksjakjs*O*
ni sabia que habias sacado esta nc._.
lo supe en ily y cuando vine fueron demasiados feels pa mi:c te dejare todo de una buena vez<3 esque ame la idea<3
gif:

Ariana Grande | Jai Brooks.

are you alice?:


Emily llevaba mas de media hora buscando a Logan ¿donde se habrá metido? Luego de su extraña escena con el cabello de Mary, Emily se lo llevo lejos y ahí fue donde desapareció, la chica estaba realmente exasperada, de por si ya estaban comenzando a llevarse bien ademas ¡Logan había dejado de ser tímido! Algo que puso el corazón de Emily gritar de felicidad, aunque con sus mismas palabras, Logan había dicho que el Sombrerero haría una fiesta de te...¿Les habrá mentido? ¡No! Logan no es así. Caminaba y caminaba por el bosque que hizo que se pusiera algo nerviosa, no es que tuviera miedo, simplemente nunca le han gustado los bosques y menos si se encontraba en Wonderland, podrías encontrarte cualquier cosa por aquí. Luego de unos segundos claramente un sonido llego a sus odios, el sonido de la tristeza, un sollozo tras otro, no paraba.

—¿Logan?— pregunto asustada la chica esperando encontrarse con el, y así fue, pero no de la manera que esperaba.
—¿Porque tuviste que dejarme? ¿¡Porque!?— Logan estaba gritando con lagrimas por toda su cara, hace una hora estaba irradiando felicidad y ahora estaba llorando, Emily no entendía nada así que mejor se quedo a escuchar lo que Logan decía. —Te extraño mucho Lucy— eso ultimo lo dijo con un hilo de voz, estaba sosteniendo algo en su delicada mano ¿Un collar? Emily frunció el ceño ante tal escena y no lo soporto, tenia que ayudarlo.
—Shh, tranquilo Logan— Emily lo había abrazado para que el sintiera su apoyo, instantáneamente Logan se sacudió y se soltó del abrazo de la chica.
—¿¡Que escuchaste!?— Logan estaba realmente alterado, no quería que Emily se metiera en un asunto que no era suyo.
—N-nada, solo te vi llorar y pensé que necesitarías un abrazo— empezó tartamudeando para luego bajar la cabeza, avergonzada.
—Pues pensaste mal, no necesito a nadie y mucho menos a ti— Emily se puso tensa y mordió su labio inferior.
—Nunca dije que me necesitaras, simplemente dije que necesitarías un abrazo, no tienes porque comportarte así.
—No necesito tu lastima ¿te quedo claro?— se estaba comportando muy duro con ella y ni si quiera el sabia porque, luego de decir eso, se fue de ahí, dejándola sola mas el no se había dado cuenta de que había dejado el collar ahí.

Emily camino en pasos lentos hacia el collar, se agacho y lo agarro con mucha delicadeza, era un collar de plata con un corazón, de esos donde los abres y aparece una foto. Lo abrió y había una pequeña foto de una castaña con orbes color verde y su sonrisa era inmensa ¿Quien era ella?
Tenia demasiadas preguntas y la persona mas cercana a Logan es el sombrerero, Emily decidida, ya tenia su nuevo destino por el momento: El Sombrerero.




Ya había llegado y Emily esperaba no volver a interrumpirles como lo hizo la ultima vez, por un momento pensó que iban a besarse. Vio al sombrero haciendo unos pasos de baile extremadamente raros para Emily, luego vio a Kenneth riéndose de lo ridículo que se veía. La chica hizo un ruido con su boca para que notaran su presciencia y así fue.

—¡Hola Mad! ¡Hola Kenneth!— dijo efusiva.
—Hola Ems ¿Que tal tu día?— Kenneth siempre había sido muy amable y considerada con Emily, algo que ella apreciaba con todo su alma. Mad simplemente alzo la mano y la movió en forma de saludo, Emily siempre tenia que estar ahí.
—Bien, gracias, necesitaba hablar con el sombrero, ¿esta bien si te lo quito un momentito?
—¡Claro!—dijo con una sonrisa la castaña.

Emily le hizo una seña a Mad y se alejaron de Kenneth, el tenia cara de confusión porque normalmente nadie le ha pedido que charlen o algo similar.

—Bueno, déjame ir al grano, Logan estaba destruido y sollozando por este collar en el cual aparece la foto de una chica ¿Alguna idea?— Mad solo hizo cara de sorpresa y luego de un instante la quito.
—No creo que deberías saberlo— le contesto cortante.
—¿Porque no? ¡Solo quiero ayudarlo!— Emily estaba cayendo al punto de la desesperación y no creo que alguien quiera ver esa faceta de ella.
—Mira, solo te voy a preguntar esto, ¿Porque insistes en ayudarlo?— Mad estaba mas serio de lo normal, algo raro para muchos, pero se trataba de su amigo de toda la vida.
—Porque nunca me ha gustado ver a la gente llorar y el es mi guía así que tengo todo el derecho de preocuparme— dijo Emily con la mirada en el suelo, escucho un suspiro de Mad y por fin se digno a responderle.
—Ella era Lucy, fue su Alice hace muchos años, el estaba realmente enamorado de ella, la amaba y ella lo amaba a el, pero nada acabo bien, terminaron matándola frente a los ojos de Logan— los ojos de Mad se mostraban sin brillo alguno. Ahora entendía todo, por eso decía que la extrañaba, debía admitir que sintió un poco de celos pero ahora que supo quien era ella, sintió pena.
—Gracias— fue lo único que pudo salir de la boca de Emily y salió corriendo a toda velocidad, necesitaba hablar con el.




Cuando Emily había llegado al hogar de la liebre, estaba absolutamente vacía, no había ningún rastro de el así que Emily fue a su habitación y se sentó en su cama para observar bien el collar de Lucy. Se la paso un rato susurrando cosas sin sentido hasta que luego de un momento, su cabeza comenzó a tener un dolor horrible, la chica se toco la cabeza tratando de calmar el dolor, pero no resulto, el collar cayo al suelo y ella se arrodillo contra el suelo para luego caer desmayada al piso, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Abrió los ojos y de nuevo se encontraba en Wonderland, solo que no en la casa de la liebre, ahora estaba en el lugar donde la liebre había estado llorando, ella frunció el ceño confundida, cuando escucho unas voces cerca, se acerco hacia las voces y vio nada mas ni nada menos que a Logan y Lucy, estaban agarrados de la mano y Emily sintió un poco de presión en su pecho. Logan le estaba diciendo unas cosas en su odio y Lucy reía, tenia una bonita risa y que decir de su sonrisa, era hermosa. Emily camino hacia ellos y cuando por fin estaba cerca, todo se volvió borroso y el momento cambio, ahora Logan estaba en el piso llorando junto al cuerpo de una chica, era Lucy. El había sufrido demasiado pero ¿Que estaba pasando? Emily tenia mil y un preguntas en la cabeza, una idea se le vino a la cabeza, estaba teniendo un recuerdo de una Alice, esa Alice era Lucy.




Emily volvió a abrir los ojos, todo había vuelto a la normalidad y ahora ella estaba en la cama se Logan tapada, el collar había desaparecido. Rápidamente se levanto y salió del cuarto, la primera imagen que vio fue a un Logan cantando animadamente mientras hacia el desayuno ¿Que ya se le olvido como le había gritado a Emily? Solo lo fulmino con la mirada, era un raro de primera.

—Buenos días— dijo Emily sin gana alguna, luego del recuerdo de esa Alice, no tenia ánimos de hacer nada.
—Oh ¡Hola Alice!— Logan le dedico una gran sonrisa y fue corriendo hacia ella para agarrarla de los hombros y sentarla en frente de la mesa, se fue por un momento y cuando regreso le entrego un plato lleno de pan caliente, ella sonrió inconscientemente. —Bueno, te hice el desayuno porque ayer no fue mi mejor día y fui muy grosero contigo, ademas solo querías ayudarme— acabo riéndose.
—¿Te he dicho que eres muy raro?
—Me lo han dicho muchas veces pero no importa, ahora trágate tu desayuno porque saldremos a dar un paseo— dijo Logan irradiando felicidad, la rubia simplemente alzo una ceja y soltó una carcajada. —¿Que? ¿De que te ríes?— ahora el era quien la miraba con una ceja alzada.
—Enserio, eres muy raro.

La chica se acabo su desayuno rápido, no porque quisiera si no porque Logan le gritaba a cada rato que se apurara. Se puso un vestido blanco con negro y salió de la casa con Logan. El le agarro la mano a Emily, según el por su "seguridad" pero la rubia no le creía nada, caminaban tranquilamente cuando ella le comento el pequeño detalle sobre el recuerdo de la Alice.

—Logan, ayer que me gritaste, dejaste el collar allí, yo solo me acerque a el y lo traje a tu casa, ahí fue donde tuve dolores de cabeza horribles y tuve el recuerdo de tu Alice— hablaba rápidamente por únicamente una razón, tenia miedo de que se enojara.
—Ya lo sabia.
—¿Que?
— Si, cuando me tranquilice, llegue a la casa y me fije si estabas ahí, cuando vi que tenias el collar en la mano, supuse que estabas teniendo un recuerdo así que te levante y te puse en la cama, fin de la historia—la rubia envidiada como Logan podía decir tan fácilmente las cosas, el comenzó a caminar mientras ella seguía pasmada en medio del camino.
—Pero...—Logan no dejo acabar a la chica y grito desde donde estaba.
—Tenemos que apurarnos, el rey organizo una bella comida, y yo seré el cocinero.
—Espera ¿¡Que!? ¿No que íbamos a dar un paseo?— dijo Emily incrédula.
—¡Te mentí!— por alguna razón, sintió que el estaba sonriendo. Ella solo negó con la cabeza divertida y lo alcanzo.
Capítulo aceptado.

Mami<3 dhkjah No te enamores o May se pondrá celosa xd dhakjh Recién la saqué ._. Me agrada que la amaras<33 Hunter sale hermoso en ese gif<3 dhkajh Okay, me voy al capítulo. Ana, ¿Por qué escribes tan perfectamente perfecto? dgajhgd Morí en todo el capítulo  Así que, ya tu sae', está más que aceptado<3 Además audicionas con Ariana y Jai<3 
Ya estás participando, que la suerte siempre esté de tu lado estoy loca :c
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por Invitado el Lun 23 Sep 2013, 6:06 pm

Wanda. escribió:*gif de hunter* quería ser primera en comentar, la amé<3333 aslkjaskgjkdsg ñuego dejo cap with jake and saoirse.
hdkhad Ems<3 El gif de Hunter está sensualón (?) ah'que hdkjah<3 Espero tu capítulo<3 Sabía que te irías con Jake y Saoirse  
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por Invitado el Lun 23 Sep 2013, 6:07 pm

Wanda. escribió:ana me ganó:c
Ana, eso no se hace (?) hdkjha
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por Invitado el Lun 23 Sep 2013, 6:08 pm

Anna Styles D' Edwards ♥. escribió:
Me parece bastante interesante y mañna dejare mi One Shot, ando de carrera ahorita xDD ¿te puedo dejar mis representante de un solo? (Crystal Reed & Max Irons).
Hola, bueno lo espero, pero se te ha olvidado algo... 
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por Sunrise. el Lun 23 Sep 2013, 6:13 pm

soy tan cúl que audicionare esta cosa rlz bc it's so biutiful:'3333 queria audicionar con mi super ship de thaluke, pero la emiliano como siempre me gana pero idk, haré kogan despues pongo todo bc paja.

sensualidad everywhere (?):
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por tobias. el Lun 23 Sep 2013, 6:16 pm

¡Hola! Me encantó la idea :3 Me llamo Ana Paula, pero todas en el foro me dicen diferente, Ann, Annie, Ana, Anne, Pau, ah, demasiados apodos. Bueno, dime el que quieras. 
Sensual Gif:

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Jamie Campbell Bower | Lily Collins

Capítulo:

Capitulo 1


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No podía negar que él era un idiota, pues bien, ahí estaba yo, también de idiota idolatrándolo. ¿Por qué? Simplemente él era todo lo que yo quería ser, era rebelde, atractivo, deseado, egoísta. Todo lo que yo quería y que nunca me atreví a ser. Yo era demasiado responsable, tímida, callada, sencilla, todas aquellas cosas que odiaba, bien, esa era yo.
Muy bien sabía que él era problemas y más problemas, pero no podía alejarme de él, era el único chico al cual le gustaba pasar tiempo conmigo. A todos los demás los aburría, pero a él no. Me llevaba a millones de lugares y me hacía sentir única, ¿cómo alejarme de él? Me parecía imposible, por mucho que me costaba admitirlo estaba completamente a sus pies. Estoy enamorada de él.
Suspiré al recordarlo, su perfecto cabello castaño y alborotado, sus ojos azules, su perfecto cuerpo, su abdomen… Todo él era perfecto, mis padres me decían que me olvidara de él, que me haría daño y que me rompería en el corazón. Tal vez tenían razón, muy en el fondo sabía que él pronto me dejaría por alguien mucho más linda que yo. Debo disfrutar el momento, mi madre siempre me decía eso, ¿qué pasó ahora que ya no piensa lo mismo? 
Salí de mi habitación y baje las escaleras hacia la cocina, ahí estaba mi madre. Yo era muy parecida a ella, teníamos los mismos ojos verdes y el cabello castaño alborotado. La única diferencia entre nosotras era que ella era varios años mayor que yo.
—Saldré —dije encaminándome hacia la puerta.
—¿A dónde? Si es con ese chico.
—Mamá —le reproché—. Iré con él, además no entiendo por qué no te agrada, no te ha hecho nada.
—A mí no, pero a ti va a herirte y jamás se lo perdonaré.
Bufé y salí de la casa. Oí los gritos de mi madre a lo lejos, pero no me importó, lo único que quería era ver a Louis, mi Louis. No entendía cómo podía gustarme tanto, simplemente no. Era imposible que yo, la chica que siempre dijo “nunca me enamoraré” este enamorada del chico más rebelde que conozco. 
Camine por varias calles en busca de mi… ¿Novio? No, no éramos eso, éramos amigos con derecho por así decirlo. Jamás me había pedido ser su novia así que yo lo presentaba como mi amigo. Mi madre al principio creyó que sí era mi amigo, pero nos descubrió en un momento para nada apropiado donde estábamos besándonos si se puede decir así, sobre mi cama. Desde entonces mi mamá lo odia como si no hubiera un mañana.
Me encontré con Louis en el parque hablando con una chica, no pude evitar sentirme celosa, pero no debía hacerlo, ella lloraba así que Louis no debía estarle diciendo nada lindo. Segundos después la chica salió corriendo llorando. Me acerqué a él y me saludó con un beso en los labios, nada fuera de lo normal. 
—¿Qué le dijiste?
—Jamás saldría con ella porque era demasiado fea para mí.
—Eso estuvo mal.
Él soltó una carcajada. 
—¿Bien? ¿Mal? Creo que aquellas cosas a las que llamamos "bien" "mal" son solo palabras que solemos usar para justificar acciones. Pero, ¿qué esta bien? ¿Qué esta mal? Nada, todo esta bien y esta mal a la vez. Para mí algo malo puede ser matar, pero para ti puede ser algo bueno. Nadie sabe lo que es, todos tenemos nuestra propia definición de el bien y el mal.
—¿Eres poeta ahora? —pregunté burlona.
—No. Tengo mi propia definición de lo que es bueno o malo. Lo usamos para justificar acciones, solo eso.
Asentí. Me quedé observándolo unos segundos, le costaba demasiado a mi mente procesar que salía con él, con el chico más deseado, con aquel que con solo parpadear hace suspirar a millones de chicas. Ese chico es mío. No entiendo cómo pero lo es. Me tomó de la mano y me hizo caminar hacia donde él quería, él era posesivo y a veces sentía que era mi dueño, en algún momento del día se disculpaba por como había actuado, pero usualmente era agresivo con todos menos conmigo.
—¿A dónde vamos?
No respondió, sólo siguió caminando conmigo tomada de la mano. Las chicas que nos veían pasar me señalaban y susurraban, sabía bien que les costaba creer que la más nerd del colegio saliera con el chico más lindo y deseado de la ciudad. De igual manera me gustaba que tuvieran celos de mí, nunca los había tenido pero ahora que los tenían descubrí que era agradable que los tuvieran. Te hacías sentir reconocida y especial, perfecto. No del todo, había algunas chicas que llegaban a decirte cosas, cuánto te odiaban, que querían que murieras, que te iban a asesinar, que no descansarían hasta verte muerta. Louis tenía bastantes fans y la mayoría de ellas eran unas psicópatas que iban a matar a cualquiera que se metiera con su hombre. No todas eran así, había algunas agradables, ellas solo te decían qué tenías buena suerte o que lo cuidaras bien. Eso era lindo y me gustaba que me dijeran esas cosas, no que querían verme morir.
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por bigtimerush. el Lun 23 Sep 2013, 6:19 pm

hola brittany, soy mey por si no me conocías.
la verdad amé la idea y espero con todas mis ansias poder quedar, a parte, es un honor estar en una de tus novelas colectivas.
ahí te va todo, besos y cuídate<3.
Kristen Stewart | James Maslow.
{creo que cambiaré el ship en cuánto pueda, te estoy avisando}.
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Dejándose llevar por la humillación, con el corazón en un puño, destrozada y humillada, corrió tanto como sus inútiles piernas le permitían por los amplios pasillos de la preparatoria Rosewilde. Las risas ofensivas de los estudiantes de ese instituto resonaban con potencia en su cabeza, la réplica exacta de lo que estaba presenciando. Su pecho se consumía por el fuego de la vergüenza lentamente, destruyendo todo rastro de fuerza que hasta a ese entonces conservaba. Ya todas sus fortalezas se desvanecieron en cuanto comprendió la verdad oculta detrás de las palabras hirientes que le había escupido aquella rubia, sin piedad, sin percatarse de que ella podía sentir, de que ella era un ser humano inmunizado por la pena.
“—Eres una sucia puta. Después de todo es verdad lo que comentan... Te violó tu propio novio, ¿no es cierto? —lanzó una mirada envenenada a la chica que tenía la vista clavada en el suelo, gimoteando en silencio, sin atreverse a articular palabra alguna—. Según Luke, lo disfrutaste mucho, al fin y al cabo, ya todos sabíamos que te vendías fácilmente por un par de centavos.”
Cada palabra que pronunció Tess, las recordaba con tal exactitud y eso era lo que le atemorizaba más. La verdad escrita en una oración de desprecio, rompiendo cada fibra de su ser, acabando poco a poco con su uso de la razón.
El rostro angelical de su ex novio se mostraba petulante y al evidenciar, orgulloso de la desgracia que ahora se recargaba con presión en Deby. Su expresión se había grabado en su cabeza, atormentándola al recordar de inmediato como la noche anterior la había tomado como una mártir sexual, sin remordimientos, ni rastros de culpa.
Se golpeó la cabeza con la mano tratando de despejar los recuerdos que se aproximaban a ella. No era un suceso digno se recordar.
¿Es que nunca se acabaría?
Consideró rápidamente en las posibilidades de suicidarse sin más, pero su cerebro no permitía encajar con dicho anhelo. ¿De cuántas maneras se puede romper un corazón y aun así esperar que siga latiendo? Daños irreversibles tatuados a flor de piel, abrumándola al instante. Sus ojos picaban por la ansiedad que la carcomía y su respiración se hizo regular, como si estuviese sumida en algún tipo de sueño, solo que eso no era un sueño, era la más vivida y terrible de sus pesadillas.
De pronto, su frágil cuerpo chocó con lo que pareció una pared por su solidez, pero al levantar se topó con unos ojos color esmeralda intenso, apagados y sin un atisbo de alegría, pero aun así no dejaron de ser dulces, incluso para la vista dañada por las lágrimas de Deby. El verdor de sus ojos parecía haberse derretido en sus pupilas, dejando un gran vacío imposible de no notar.
Aquel chico de ojos bonitos pareció despegar los labios para decir algo, pero la cerró de golpe al contemplar como lagrimas se deslizaban por su mejilla y caían sin rumbo al comienzo de su vestido.
Sin una sola palabra, ni un gesto o tal vez alguna señal de perplejidad bastó para contener un impulso que se abrió paso en el chico, reacomodando sus prioridades en una sola dirección: verla sonreír. Los fuertes brazos de Harry se cerraron con suavidad entorno al cuerpo de la chica, quien sollozaba, manchando su chaqueta de cuero con lágrimas; mas ese pequeño detalle no lo importo en lo más mínimo.
Se preguntó cuál sería la razón de su tristeza, mas optó por no abrir la boca.
Tras largos minutos, bajo la salpicadura de las gotas chocar contra sus cuerpos de una noche lluviosa en Londres, Deby se zafó torpemente de los brazos del chico cuya identidad desconocía. El rizado, observando como el dolor de Deby no cesaba en lo absoluto, decidió tomar su mano con suavidad para evitar que diera un paso más.
—Ven conmigo, estarás a salvo —su voz sublimaba seguridad; como si no tuviese ánimos de ver como la destruían más.
Los ojos que la habían cautivado en el silencio, emitían suplica.
No la conocía, no sabía su nombre, no estaba al tanto de su situación en forma completa, pero de lo que si estaba consciente era del dolor que abría una brecha en el pecho de ella, a tal punto de que jadeaba sutilmente en busca de aire. No, por ninguna razón la dejaría ir; se negaba a hacerse la idea de no observar nunca más sus bellos ojos cafés.
Sin tomar en cuenta las posibles consecuencias de irse con un completo extraño a altas horas de lo que ya era la noche, se adentró junto a él por las frías calles de Londres mientras era sostenida por la cintura a fin de evitar que resbalara.
Los ojos de Deby se encontraban perdidos, con la vista concentrada en el perfil de Harry bajo la tenue luz de la noche, pero sin ver nada, aparentemente. No sabía con exactitud lo que se desataría después de ese minuto, pero tampoco despertaba su curiosidad.
Para Harry no le fue de mucho esfuerzo levantarla con sus brazos, colocarla en el asiento de copiloto del auto y amarrar el cinturón de seguridad a su pecho.
Condujo con casi toda su atención centrada en ella, pero también en la carretera. Un accidente no sería oportuno.
Deby permanecía inmóvil en su asiento, observando el limpiaparabrisas con inexpresión y vacío.
Con pasos lentos y aminorados, por fin llegaron a la recepción del apartamento de Harry. Era extravagante y elegante al mismo tiempo, y de hecho, no era de su gusto en particular. La empresa con la que se encontraba trabajando le había asignado ese edificio, era parte del paquete de bonificación.
En una oración que Deby no logró descifrar del todo, el chico lanzó palabras rápidas que le parecieron precisas a la recepcionista canosa y de sonrisa amable.
El ascensor funcionaba de maravilla y para su mala suerte, la rapidez venia incluida en el paquete, atributo que solo sirvió para que el estómago de Deby se revolviera y las náuseas se incrementaran.
En un vaivén de emociones de las que no fue consciente, a las que todas catalogo como “irracionales e innecesarias”, se adentraron en el apartamento de Harry y un fuerte olor a vainilla y canela inundo su olfato con frescura.
Harry la dirigió con la mano puesta en su cintura aún hacia el sofá de la estancia principal.
Deby, en un reflejo involuntario se sentó y abrazo sus piernas a sí misma.
Él la examinó por unos segundos que le parecieron injustos para describir cuan belleza se encontraba en frente de sus ojos. Sus facciones de ángel lo dejaron estupefacto, tenía los labios entreabiertos y sonrosados, sus mejillas ligeramente teñidas de un color rosa, la nariz pequeña y roja, y por ultimo sus ojos hinchados, pero no menos maravillosos.
Deby arrugo la nariz al sentirse prisionera de la perspicaz mirada de Harry, gesto que le pareció adorable y confirmo que, Dios, era perfecta.
Seguidamente, recordó que debía preparar la cena, aunque sea solo para ofrecer algo de comer a la chica cuya identidad omitía. Debía comer algo, estaba pálida y por la sucesión de color de su piel, era extraño en su tez. Crecieron sus expectativas y su preocupación se fue en aumento, consideró la certeza de un posible estado trance.
Sacudió la cabeza y se dio la media vuelta. ¿Cómo es que había llegado a esto? Llevándose por el lado coherente, eso era algo absurdo. Una desconocida –muy hermosa, por cierto–, se encontraba sentada en el sofá de su casa por una petición que debido a su estado de agobio no pudo rechazar. No era amor a primera vista, y las razones de esa persuasión eran más que evidentes, era más bien un sentimiento de proteger a una damisela en apuros, como se le determinaría a la situación en otra circunstancia diferente. Estaba como que bloqueado, sin capacidad para pensar con el lado más fiable y el que utilizaba la mayor parte del tiempo; estaba casi seguro de que si hubiese sido Evelyn, la rubia coqueta con la que compartía «visitas casuales» con la que se hubiese topado, la habría dejado ahí, evidenciando lo patán y ególatra que era, pero por alguna razón en específico, este caso fue diferente y apremiante.
Depositó su chaqueta en el perchero y se dispuso a cocinar su lasaña especial, su tiempo de cocción era corto y quizás le gustaría.
Deby, por su parte, estaba aturdida y confundida, tratando de asimilar lo sucedido. Los recuerdos que se incrementaron en su subconsciente pasaron como flashes que la cegaban.
En primera, estaba en el hogar de un extraño –al menos para ella–, sentada en su estancia mientras el desapareció de su vista antes de un parpadeo. Segundo, la pregunta más importante de la cual ignoraba la respuesta era: ¿Por qué él había hecho todo eso por ella? Tomarse la cortesía de llevarla a su casa, estar ahí cuando necesitó saber que le interesaba a alguien, ofrecer una de las sonrisas más maravillosa que haya visto, pero sobre todo y lo que más le extrañó, fue que en ningún momento fue despectivo con ella o trató de humillarla cuando tuvo la oportunidad, en vez de eso, relleno los silencios sepulcrales con miradas de atención y ternura, razón por la cual la incomodidad no formo parte de su conversación silenciosa. Todavía podía recordar sus intensos ojos verdes clavados en cualquier intento de movimiento, su olor a menta combinado con una fragancia amarga, pero tan exquisita al mismo tiempo. Casi saboreo la comodidad y seguridad que la invadía en cuanto su abrazo sirvió para que solo llorara más y no por los recuerdos de su día, sino porque era un sueño maravilloso, del que no quería despertar nunca. De pronto, su pesadilla se tornó mágica, un sueño.
Es decir, a parte de todo el sueño experimentado, la habían degradado a tal punto de hacerla sentir una basura y, ¿Qué tiene de especial una basura?
Mordió su labio inferior y este empezó a sangrar por la presión de sus dientes.
Seguía en blanco, sin obtener respuesta racional a sus interrogantes.
Concluyó que fuera cual fuera la razón de este chico, estaba más que contenta por ello y estaría dispuesta a disfrutar de su sueño. Después de todo, toparse de frente con la realidad sería el paso más difícil.
Se levantó del sofá con pasos tímidos y lentos, como si esperase lo peor. Una fragancia a carne guisada y algún tipo de salsa especial, inundó sus fosas nasales, deleitándola al instante.
Asomó su cabeza por la ranura de la puerta y observó con admiración como el chico de los ojos bonitos se movía de un lado a otro, secaba su frente y se limpiaba las manos con el delantal.
Harry se percató de su presencia y le hizo señas con la mano para que entrara.
Deby obedeció y miró con peculiaridad la cocina del joven.
—¿Te gusta? La verdad es que la moda no se me da bien y pues, tuve algo de ayuda —sonrió amable y alzó los hombros.
—¿Cuál es su nombre? —preguntó de repente Deby, mirándolo con curiosidad.
Paredes de linóleo blanquecinas y lustradas, mesón de granito negro metálico, cuadros que a juzgar por su pinta, sobrepasaban los veinte y pico millones de dólares, también un jarrón de vidrio con rosas blancas y alguna que otra roja, añadiéndole un toque diferente, masculino y moderno.
—Mi nombre es Harry Styles y tutéame, por favor —vertió la salsa roja y brillante arriba de la pasta que contenía la carne y finalmente, roció con parmesano, listo para gratinar.
Al ver como Deby se quedaba sin habla, Harry dispuso proseguir:
—Eres una joven muy hermosa, debes saberlo —carcajeó con nerviosismo apenas notorio—. ¿Cuál es el tuyo?
¿Revelar información a un extraño? Ah, que más da.
—Me llamo Déborah Rossel y… ya me voy —musitó intimidada ante la belleza de un ser tan estupendo.
Tanteó su móvil en el bolsillo delantero de su vestido para llamar a una línea de taxi.
—¿No te quedarás para la cena? —inquirió en un hilo de voz angustiado.
—De ninguna manera, ¿Y si eres un pedófilo violador buscado por todo el país?
Harry soltó una carcajada frustrante pero divertida, no culpaba a la chica por predecir tal situación.
—Deberías dejar de ver películas en Investigacion Discovery, Deby. No soy pedófilo, ni nada por el estilo solo soy un chico de diecinueve años con un trabajo en un bufete de abogados, una vida de locuras y una casa muy elegante para mi gusto, ¿A caso no lo ves?
—¿Deby? —preguntó extrañada.
Nadie la había llamado así durante años.
Sus pies se plantaron como macetas en la cerámica blanca del piso, y por alguna razón, estar en presencia de Styles era sobrecogedoramente cómodo.
—Nuevo sobrenombre inventado, además te queda muy bien —guiñó un ojo en dirección a Deby.
—¿Así que vives la vida loca? —inquirió levantando una ceja.
Su ánimo iba en ascenso, considerando la gran herida que debía enfrentar cuando despertara de su mágico sueño.
Un sueño para ella y la realidad más fascinante para Harry.
—Prácticamente. Mis padres no son de la ciudad y puedo hacer lo que me dé la gana sin que nadie me llame la atención, después de todo, se vive una sola vez, ¿No? —tomó la bandeja con la lasaña y la metió en el horno eléctrico.
Deby frunció el ceño.
—Todo tiene un límite, ¿A que sí? Algún día te toparás de frente con la realidad y el golpe que te darás no será muy reconfortante.
—Tentador, pero me temo que pensamos totalmente diferente. ¿Cuántas veces eres joven? —alzó las cejas, excusando sus errores de adolescente.
—Al demonio con ser joven, eso implica muchas caídas fuertes y levantadas débiles —el giro de la conversación se tornó inesperado e hiriente.
—Todas esas caídas se superan y por alguna razón, te hacen más fuerte.
—¿Para qué ser fuerte si siempre existirá un límite? Todos poseemos ese punto débil que tarde o temprano, se quiebra —replicó con dureza.
Harry se quitó el delantal de cocina blanco y lo dejó sobre el mesón. Se acercó a Deby y tomó sus mejillas entre sus manos con delicadeza.
Deby se estremeció y trató de alejarse del contacto, pero sus fuertes manos se lo impidieron.
—No sé quién te hizo daño, ni la razón de tu agobio, pero debes creerme cuando te digo que mataré con mis propias manos si es necesario al que te lastimó. Una joven tan hermosa y valiente como tú, Deby, nunca debería ser lastimada. Recuerda que no tienes porqué conceder el poder a los demás para destruirte. Confío en ti, sé que puedes soportar esto y mucho más, con mi ayuda, siempre. Ten por seguro que nunca te dejaré, por nada del mundo.
Soltó sus mejillas y presionó sus labios sobre la frente de ella.
Lagrimas se deslizaron por la mejilla de Deby, dando paso a un sentimiento del que no fue del todo sensata en cuanto contempló a Harry por primera vez, un sentimiento que sobrepasaba los términos establecidos por la lógica que ella ejercía, un sentimiento del que estaba segura que era el pase seguro a su felicidad, pero también a su destrucción futura.
—¿Por qué haces todo esto? —farfullo con lágrimas incesantes, las cuales fueron casi imposibles de detener.
—No sé la razón en concreto, pero, ¿Sabes algo, Deby? Jamás en toda mi vida he sentido algo parecido a esto, es como si la razón de mi universo fuera transformada en algo muy diferente, algo especial, algo autentico y fascinante, y ese algo, eres tú —sonrió con tristeza ante la declaración sorpresiva que salió de sus labios y tomo la mano de Deby para colocarla en su pecho, justo en su corazón, que palpitaba desenfrenadamente—. ¿Puedes oírlo? Es increíble, la verdad, como una persona puede cambiar tu orbita cotidiana en sólo una tarde, pero me pasa y la certeza de esto es cien por ciento segura.
—No-no puedes hacerme esto, ¡Mírame, Harry! ¡Mírame de una maldita vez!
A pesar del tono brusco de su tono voz, Harry la abrazo con más fuerza de la necesaria. Sus cuerpos encajaron a la perfección, como si estuviesen destinados a articularse entre sí.
—Todo lo que veo es oro, cielo —murmuró en una nota dulce y silenciosa.
4 años después.
—¡A que no me alcanzas, Harry! —gritó Deby emprendiendo una carrera en medio del césped de la espaciosa casa Styles.
Cuatro años fueron más que suficientes para dar por real y duradero el amor que mantenían Harry y Deby. Deby ya se había graduado de la Universidad de Harvard en Arquitectura general, enorgulleciendo tanto a Harry, como a su familia por el mérito que obtuvo la castaña. Harry había alcanzado culminar su carrera de Abogacía, todavía siendo el mismo arrogante y egoísta de siempre pero con sentimientos intensos hacia su amada. Después de muchas pretendientes, luego de tantas caídas y levantadas, de tantos obstáculos, finalmente, pudieron ser felices, amándose el uno al otro.
Harry corría revelando carcajadas armoniosas mientras perseguía a Deby por el jardín de su actual casa.
—¡Prepárate, Rossel!
Deby se adentró a la casa sofocando una carcajada y pensó rápidamente las opciones para su escondite. Cuarto, no; baño, no; living, no; estudio, no… ¡Cocina, sí! Con pasos sigilosos pasó hacia la cocina; se subió en el mesón que daba con las hornillas y el horno, y se escondió en un lugar muy pequeño, donde solo ella por su contextura delgada pudo introducirse.
—Deby, vamos, no puedes esconderte todo el día… —siseó Harry adentrándose en la casa y cerrando la puerta en un clic silencioso.
Harry revisó por encima todos los lugares de la casa, hasta el más recóndito y no había señal de la chica escurridiza.
En un bufido casi inaudible para despistar a Deby, entró a la cocina y simuló servirse un vaso de agua al mismo tiempo que ladeaba su vista a la izquierda y después a la derecha para asesorarse de que no estuviera por esos lados. Él estaba seguro de que cerca se debía encontrar, pues había percibido su perfume de rosas y canela.
Deby respiró profundo y miró el cuerpo alerta de Harry, preparándose para dar un salto y caerle encima. La idea provocaba excitación en ella.
Se impulsó agitadamente y en un golpe seco y sordo, pero a la vez cargado de risitas reprimidas cayeron los dos al piso.
—Eres una idiota, Deby —dijo Harry soportando todo el peso de la chica sobre sí.
Deby frunció los labios y le saco la lengua, enfurruñada.
Harry se compadeció de su acto y besó con diversión la punta de su nariz.
—Tienes que levantarte ya antes de que mi autocontrol se vea afectado violentamente —cerró los ojos y sus labios se abrían y cerraban, contando los números silenciosamente.
Luego de que su corazón palpitara arrítmicamente contra su pecho, Deby disipó levantarse de un salto. Seguidamente, Harry también lo hizo, suspirando y mirando el reloj de su muñeca con una mueca.
—Tengo que ir al trabajo —avisó, depositando un beso prolongado en la frente de la castaña, que ahora se encontraba algo desanimada.
—¿Volverás temprano? —preguntó esperanzada.
Deby entrelazó sus manos y besó sus nudillos con dulzura.
—Por supuesto —prometió con una sonrisa.
—No olvides mi helado de chocolate de regreso —dijo Deby dirigiéndole una mirada suplicante e inocente.

Deby contempló con la vista ausente como el auto de su novio desaparecía por la carretera del vecindario.
Aprovechó el momento para emplear su tiempo en algo que la traía realmente preocupada: no le había llegado el período menstrual en tres semanas y las posibilidades de un hijo eran del todo posibles.
Ella ya se había graduado de la Universidad y había realizado estudios adicionales de inglés y literatura, no trabajaba porque Harry no se lo permitía debido a que su sueldo mensual sirve para todo un año de lujos y sobraría dinero. Deby salía con sus amigas de vez en cuando, o ir de compras, entre otras cosas que la mantenían ocupada en el día. Un bebé sin duda haría el mismo efecto, pero la idea para ella era atemorizante. No sabía si estaba preparada para traer un hijo al mundo y le preocupaba cual sería la reacción de Harry al enterarse. ¿Y si él no quería un hijo?
Desvió su vista de la ventana de su habitación, acudiría a una persona que la ayudaría y le aconsejaría que hacer. Todavía no había estimado el hacerse un examen para comprobar que sus teorías fueran ciertas y pensó que ya era tiempo de hacerlo y no con Harry, si no con su mejor amiga.
Tomó su bolsa rosa y el móvil de su mesita de noche, cerró la puerta detrás de ella y bajo a trompicones la escalera principal.

Tocó la puerta de cristal unas dos veces antes de que Melanie saliera a su encuentro. Su mejor amiga de años vestía unos shorts tipo jeans y un sweater verde aqua bajo un delantal rosa viejo ya manchado con crema para pasteles y mezcla de galletas.
—¡Melanie! ¿Te quedaste encerrada en una fábrica de repostería? —preguntó Deby largando una risotada burlona al mismo tiempo que plantaba un beso en su mejilla y se adentraba en la casa de su amiga.
—Ja, ja, ja —separó las sílabas de una risa común para hacer que su tono fuese sarcástico.
—¿Cómo estás? ¿Liam? —Deby colocó su bolso en el tope de la elegante cocina y espero a su respuesta, cortés.
—Por aquí todo marcha de maravilla, Liam está alistándose para ir al trabajo —contestó inspeccionando la mirada nerviosa de la chica—. ¿Pasa algo?
—Que no pasa más bien —masculló Deby, al momento de que Liam traspasó el umbral de la cocina.
—¡Que grata visita! —se acercó a la castaña y le di un abrazo amistoso.
Ella correspondió.
—Disculpen la hora, de veras. Es solo que necesito hablar con Melanie —se disculpó tímida, como siempre.
Kendall le regaló una sonrisa y negó con la cabeza levemente. Besó la coronilla de la cabeza de su novia y le susurró algo que Deby no pudo oír muy bien. Melanie asintió y le dirigió una mirada rápida al rubio.
—Pasaré por el bufete de Harry, me ha llamado esta mañana para que charlemos un rato. Le mandaré tus saludos, Deby.
Ella se apresuró a negar con la cabeza.
—De ninguna manera, Liam. Él no está al tanto de mi sorpresiva visita.
Liam asintió confuso y alzó una ceja conforme movía la cabeza.
Un sonido proveniente del escandaloso móvil de Liam interrumpió la escena de silencio en un dos por tres. Este tanteó sus bolsillos traseros para tomar el teléfono y contestar en menos de un parpadeo.
—¿Diga? Oh, sí sé que voy tarde. Sí, te llevo los documentos —hizo una pausa y cerró los ojos de golpe—. Claro que sí, Harry, ¿cómo olvidarme? Claro —cortó la llamada después de una larga prolongación de silencio.
Melanie entornó los ojos y ofreció a Deby una taza de cappuccino de vainilla y coco.
—¿Gustas, cielo? —preguntó Melanie al ver la palidez del rostro de Deby.
Se asustó un poco, pero atestó para sus adentros que quizás no había desayunado… o eso creía ella.
—No, gracias. La verdad es que no quiero comer nada por los momentos —aseguró Deby con una mueca de disgusto.
—Ya me voy, guapas. Nos vemos a la cena, Melanie —interrumpió el intercambio corto de miradas entre las dos comadres.
Besó sus labios fugazmente y una sonrisa torcida fue dirigida hacia Deby.
Deby sacudió la cabeza y de pronto, sintió unas terribles ganas de expulsar toda la cena del día anterior. Era un cosquilleo fuertísimo en su estómago lo que impedía que saliera corriendo al baño, por lo que guardó silencio y trató de no vomitar en la mesa, enfrente de Liam.
Expectativas crecieron en el fuero interno de Melanie, alertándola sobre una situación incontrolable.
Liam abandonó la estancia mientras daba un portazo al cristal apenas inaudible.
Pasaron diez largos segundos antes de que se oyera a lo lejos como el motor del auto de Liam se encendía y los cauchos chocaban contra el asfalto.
—Bien. ¿Ahora me vas a decir porqué demoni…? —Melanie se obligó a dejar la pregunta en aire debido a que cuando se percató de que Deby había salido corriendo ya era demasiado tarde para un interrogatorio.
Con un trote forzado Melanie siguió el perfume de Deby, tratando de averiguar donde se había metido.
Unos gemidos de disgusto fueron los que llamaron su atención en cuanto se adentró por el pasillo principal que daba a la habitación de huéspedes y a uno de los baños de la casa.
Se adentró y se quedó pasmada ante la escena que se encontraba frente a sus ojos.
Los ojos de Deby estaban desorbitados, sus mejillas y su frente estaba perladas de sudor, su nariz estaba roja, su pelo recogido a un lado y unos ojos excitados y nerviosos esperaban que Melanie pudiera articular palabra alguna.
—¿Desde cuándo no estás en período menstrual, Deby? —inquirió Melanie acercándose a Deby, quien estaba de cuclillas en el piso oscuro del baño.
Tomo su rostro entre sus manos y frunció los labios en una sonrisa que parecía una mueca, claramente.
—De eso era justo lo que venía hablar. Estoy muy preocupada y no sé a qué se deba todo esto… —murmuró Deby más para sí misma.
Melanie asintió lentamente y examino las posibles razones de su comportamiento, de su palidez, de sus náuseas y… solo quedaba una sola opción a reconsiderar.
—¿Te hiciste el examen de embarazo? —sonsacó Melanie con autoridad.
—No seas ridícula, Melanie —bufó Deby.
—¿Qué esperas? ¿Tener a tu bebé en el inodoro? Vámonos ya al Doctor. Lávate la cara y toma tus cosas, estaré encendiendo el auto —ordenó Melanie levantándose del piso rápido y torpemente.
Salió del baño con una sonrisa y dando saltitos en el transcurso que implicaba llegar al estacionamiento.
En cambio, Deby se quedó confundida y un poco de temor se vio reflejado en sus ojos color almendra. ¿Un bebé? La planificación de un bebé no estaba en sus planes y ni siquiera había meditado la idea.
¿Qué diría Harry? ¿Su madre y su padre…?
Harry, no lo sabía. Pero sus padres no iban a poder estar más felices; han añorado por años un nieto a quien mimar, consentir y amar.
Deby les concedería ese deseo en tan solo nueve meses, ¿Pero a qué precio?
Se paró del piso débilmente. La falta de ingesta de alimentos en su estómago estaba haciendo efecto. Más no comería nada.
__________________________
—¿Cómo que se le olvidó su aniversario? —preguntó estupefacto, sentándose el amplio sillón de la oficina de Harry.
—Así es, Liam. Tampoco armaré líos, pero aun no me lo creo. ¡Es Deby, hermano! La chica detallista que yo conozco no tiene memoria de pez, en lo absoluto —Harry frunció los labios en un línea delgada y azotó sus rulos al aire.
—¿Sabes algo, Harry? No le digas que yo te dije porque si no Melanie me matará…
Harry asintió rápidamente y se inclinó hacia delante en su escritorio con mirla ansiedad grabada en su semblante.
—Confío en ti, si hablas no me hundiré solo, Harry —el rizado negó—. Bueno, Deby se encontraba hoy en la casa platicando con Melanie y si me permites decirlo, estaban más que extrañas —musitó Liam alzando las cejas y asintió.
La mente de Harry estaba en blanco.
—¿Qué podría ser..?
—No lo sé, Harry. Pero algo se traen entre manos —Liam frunció el ceño y estiró sus pies en la alfombra azul.
—¿Sabes? No importa que lo haya olvidado, sólo sé que este día sí que será inolvidable para ella —remarcó la palabra ‘si’ y sonrío para sus adentros.
—¿Qué harás, Styles? —carcajeó Liam.
—Ya verás, ya verás.
Harry sonrío abiertamente y juntó sus manos.
{…}
Pasado un día entero entre emociones, lágrimas de felicidad, ansiedad y mucho nerviosismo, finalmente, el sol cedió su puesto a una luna nueva deslumbrante.
Deby había pasado todo el día comiendo helado de chocolate y conversando sobre su futuro con Melanie, mientras Liam y Harry ideaban la salida más fenomenal por la que hayan pasado alguna vez.
Una salida en la que muchas cosas saldrían a flote.
Deby había recibido una llamada de Harry a eso de las cinco de la tarde; tan solo escuchar su voz provocó que su estómago se revolviera y no precisamente por las náuseas.
¿Qué pasaba si el la dejaba abandonada, como pasaban en los programas de televisión? Su vida sucumbiría ante la soledad y la depresión que una partida significaba para ella. Harry era su vida entera, su alma gemela, su hermano, su mejor amigo, era absolutamente todo para ella.
Descartó las ideas de su cabeza y se concentró en la salida de esa noche, una de las mejores noches de su vida si todo jugaba a su favor y eso esperaba.
Melanie se comprometió a llevarla a su cita, no la pensaba dejar sola por nada del mundo, ¿y si sus nervios fallaban? No se lo permitiría.
—Muchísima suerte, Deby. Si pasa algo, cualquier cosa, llámame, estaré al pendiente de ti, ¿Vale? —Melanie le sonrío mostrando sus blancos y alineados dientes, infundiéndole valor.
Melanie confiaba en Harry, pero no en lo que pudiera hacer.
—Estaré bien —o eso esperaba—, gracias por todo, Melanie —la abrazó con fuerza desde el asiento copiloto del flamante auto de su mejor amiga.
Con sus pequeñas manos tomó el bolso miniatura que hacía juego con su vestido. Respiró profundo y en la acera contigua al restaurant, se quedó helada viendo como su amiga emprendía marcha hacia su casa. El suave viento que soplaba en la noche causó que su cabello se moviera al son del viento y el frío que hacía la congeló desde la punta de su cabeza hasta el tuétano de sus huesos.
La buena idea es que las náuseas habían pasado y ahora solo se oía su respiración profunda y nerviosa al mismo tiempo.
Un escalofrío le recorrió la nunca en cuánto escucho una voz ronca hablarle con seducción al oído:
—Cielo, entra ya o te congelarás de frío —Harry tomó su mano con sutileza mientras la guiaba con la mano en su cintura hacia la entrada del elegante restaurant.
—Gracias —se limitó a susurrar cerca de su cuello.
El calor que le brindaba la mano del rizado era suficiente para sosegar sus nervios.
Cerró los ojos con fuerza y por un segundo creyó que lloraría a mares en el hombro de Harry.
¿Por qué ahora hacia tanto drama?
Abrió los ojos de golpe al sentir el murmullo incesante de la gente que se encontraba allí. Ya se encontraban adentro y el lugar era sobrecogedor.
—Debo decir que hoy estás más hermosa que nunca —sujetó su cintura con más presión.
Harry le dio la media vuelta y entre sus manos, el rostro sonriente de Deby le brindó la mejor de las sensaciones. Besó sus labios con ternura, acompasando su ritmo lento al de ella. Deby acercó su rostro al suyo y acaricio sus rulos con cuidado.
—¿Qué me dices tú? Luces guapísimo —contestó.
—Para eso estoy, preciosa —bromeó al respecto mientras retiraba la mano de su cintura para jalar la silla de la mesa.
La vista era magnifica, les había tocado una mesa cerca de un ventanal que daba a ver la hermosa y oscura noche de Londres al otro lado del vidrio.
Una vez que los dos estuvieron en sus asientos, Harry aferró su mano a la de ella; para mantener contacto.
—Háblame de tú día, Harry —pidió Deby con simpatía.
—La verdad estuve ocupándome de unos asuntos de suma importancia. Me extraño que no me llamaras, ¿sabes?
La voz aterciopelada de Harry causó un revoloteó de emociones en su estómago.
—Estuve todo el día con Melanie, hacía ya tiempo que no compartíamos mucho, como en los viejos tiempos —osciló Deby con una sonrisa poco convincente.
—¿Estás segura? —persuadió Harry con suspicacia.
—Del todo… amor —dudó un poco de sus poderes de solidez y se venció ante la penetrante mirada del chico.
Era ahora o nunca.
Entonces su mente recordó las páginas de un viejo libro que había leído hace tiempo.
Si no te arriesgas no disfrutas de las maravillas que tiene la vida, no disfrutas el poder estar en tu propio mundo, donde todo es completamente como lo quieres, donde los problemas pasan a segundo plano.
Sonrío con resplandor y sus ojos se enfocaron en los de Harry con timidez y dulzura.
—Harry, tengo que decirte algo muy importante… —comenzó a decir la chica.
—Yo también, Deby —interrumpió con una sonrisa con gracia.
—Tú primero.
—No, tú primero —la miro, esperando una respuesta.
—¿Los dos al mismo tiempo, vale? —sentenció Deby.
—Está bien —aceptó.
El conteo mental se apoderó de sus mentes y por causalidad, iban en perfecta armonía numérica. Por lo que, los dos soltaron lo que tanto se guardaban cerrando los ojos y al unísono.
—Estoy embarazada.
—Quiero que seas mi esposa.
Harry y Deby abrieron los ojos como platos, inspeccionando la mirada del otro.
Lágrimas de alegría se acumularon en los ojos de la castaña al ver como el semblante Harry cambiaba de expresión en menos de segundos, para recaer en la más importante de todas: Alegría absoluta.
Una lágrima salina se deslizó por la mejilla de Harry pero no se molestó en apartarla de su rumbo. Sería padre y esa era la noticia más esplendida que alguien haya pronunciado en toda su existencia.
Se levantó de su asiento y se arrodilló ante su amada, luego comprometida aún con lágrimas brotando de sus verdosos ojos.
—Deby, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Significas todo para mí y estaría dispuesto a entregarte mi vida entera y más. Con tu sonrisa y tu personalidad lograste cautivarme desde el primer segundo en que te vi, cuando todo lo que vi fue oro bajo dolor, pero siempre oro. No tienes ni idea de lo feliz que me siento ahora, ¡Me darás un hijo, por Dios! Nuestro hijo, nuestro pequeño o pequeña, al que con tan solo ver, me recordará su hermosa madre, tan realista, sencilla y dulce como ninguna. Por esta, y muchísimas razones más, quiero que te conviertas en mi esposa y sólo mi amada, mi frágil pero valiente Deby.
Ecos de lo que hasta ahora había sido lo más maravilloso que había escuchado, resonaban en su cabeza como una perfecta melodía armoniosa.
No aguantó por mucho y sus brazos se vieron entrelazados con fuerza en el fornido cuerpo de Harry, apretándolo contra su pecho, demostrándole con el tacto de sus labios contra los suyos, todo lo que sentía y lo que estaba por venir.
—Te amo. Te amo tanto, Harry —hizo una pausa al tiempo que pronunciaba esas palabras con intensidad y amor, para después plantar pequeños besos en su rostro, deshaciendo las lágrimas del angelical rostro de Harry.
—Déborah Rossel, ¿Me harías el extraordinario honor de ser mi esposa, ahora y siempre? —Harry tendió una cajita pequeña roja y de textura suave enfrente de sus susceptibles ojos, ahora llenos de amor.
La abrió con cautela y dejó al descubierto un hermoso anillo de oro con diamantes diminutos.
—¡Acepto! ¡Me encantaría casarme contigo, Harry! —expresó Deby en un murmuro penetrante, que daba a entender, de una vez por todas, el gran afecto que sentía hacia el rizado.
Después de todo, su sueño tendría un final feliz, dejando atrás las preocupaciones y de las agonías, cediéndole el puesto a un sentimiento que marcaría el rumbo de su vida sentimental: El único y verdadero amor.
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por demons. el Lun 23 Sep 2013, 7:10 pm

Hola!
Pensaste que no llegaría?(?)

I cant live a lie:
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Lucy Hale | Justin Bieber

Amo como quedan los dos juntos<3333

Guerra de Familias:

Capítulo 5

Destiny Smith


[left][color=#ffffff]La música sonaba a todo volúmen y mi cuerpo se movía al compás de ella. Era maravilloso.
Era deprimente darse cuenta de que lo único que podía calmarme era eso.
Tenía unas inmensas ganas de faltar al psicólogo, pero mi padre me degollaría si se enterara.
Apagué todo, guardé cada cosa en su lugar, y con nostalgia (y enfado) me despedí del único lugar en la Tierra que podría hacerme feliz.
Antes de salir me quité la calza negra que usaba y la cambié por unos shorts de jean cortos. Mi remera sin mangas negra fue sustituida por una estampada en tonos oscuros.
El psicólogo quedaba a dos cuadras del salón de baile, por lo que caminé con rapidez y toqué la puerta del lugar.

-Pase, señorita Smith-habló la doctora Jones.

Abrí la puerta del consultorio. Un aroma a violetas perfumaba el ambiente y el aire acondicionado hacía que el lugar pareciera una heladera.
Nancy Jones era una mujer delgada, tanto que se le podían ver los huesos de las manos cuando escribía tu nombre en la lista de asistencias. Era alta, sobre todo su cuello, que podía confundirse con los de las jirafas.
Tenía cabello negro como el azabache y unos ojos verdes parecidos a los de un mismísimo gato.
Realmente, una muejer escalofriante.

-Me han comentado que te irás de viaje-dijo ella con disgusto en la voz.
-Sí.

Su voz era amarga, disgustante, y helaba la sangre.

-Debo decir que me hubiera gustado escucharlo de tu boca.
-No me gusta hablar de eso-respondí cortante.

Y no mentía.

-¿Por que?-me presionó ella.
-¿Por que qué?-repliqué enfadada.

La verdad es que me enojaba todo el tiempo por cualquier cosa. Lo admito.
Pero así es mi forma de ser... y no quiero cambiar.

-¿Va a ese viaje alguien que no quieras ver?-inquirió con firmeza.
-No es de su incumbencia-respondí con brutalidad.
-¿Va algún chico?-insistió.
-No lo sé-mentí.

Obviamente iban chicos. Además de mis hermanos, iban los Scott. Los odiaba a todos por igual.
Bueno, quizá no a todos.
Había un chico al que odiaba muchísimo más que a los demás de esa familia. Era tan salvaje, se había enfrentado en peleas en la escuela más de diez veces y lo peor es que siempre ganaba. Tenía el ego hasta las nubes y detestaba eso.

-Yo creo que si sabes-aseguró.
-¿Está intentando hacerme enojar?-le grité.
-Si te dijera que sí ¿que pasaría?-me desafió.

Apreté los puños bajo la mesa y la miré a esos ojos de hielo.
Su mano huesuda anotó algo en su cuaderno, y sin dejarme ver que era, lo cerró.

-¿Que pasaría?-repitió con más intensidad.
-¡No lo sé!-exploté.

Me miró con los ojos entornados. Se puso unos pequeños anteojos cuadrados, y sin dejar de mirarme por encima de ellos, volvió a abrir y garabatear cosas en su cuaderno.

-Que decepcionante, la verdad-confesó.

La miré con una mezcla de ira y sorpresa y le dije entrecortadamente:

-¿Ya... puedo... irme?

{…}

-Destiny, prométeme que te comportarás-pidió mi padre con tono serio.
-¿Y por qué solo yo?-cuestioné enfadada.

Siempre era así.
“Destiny, compórtate” “Destiny, no hagas un escándalo”
¡Como si yo fuera la única!

-Admitámoslo, eres la más problemática, Des-dijo Lia.

Aunque los demás no dijeron nada, me aseguré mentalmente que les dieron la razón.

-Ya, ya, lo prometo. ¿Ya pueden dejar de fastidiarme?
-Solo prométeme que no causaras ningún tipo de problemas-rogó.
-Lo prometo.

{…}

El aire de Canadá era frío, como el consultorio de la doctora Jones. Llegamos a algo así como un hotel, donde íbamos a hospedarnos.
Puse mis cosas en una determinada habitación. Como teníamos que compartirlas, dormiría con Zayn, y desgraciadamene, con Logan.
Sí, el muchacho que se peleaba con todo el mundo en la secundaria.

-Maldición-murmuré cuando entramos al cuarto con Zayn.
-Tranquila, me tienes a mi-dijo.
-Se cuidarme sola-dije en tono obvio.

Logan Scott descansaba sobre la única cama doble de la habitación. Escuchaba música (rock) a todo volúmen. No hace falta recalcar que sin auriculares.
Nos quedamos inmóviles. Zayn y yo no sabíamos que decir, pero él parecía no darse cuenta de nuestra presencia.

-¿Ya te adueñaste de la cama doble?-le espeté.

Giró su cabeza y realizó una mueca irónica.

-El que llega primero se lo queda, muñeca.

Apreté con fuerza los puños, y creo que Zayn intentaba no hacer lo mismo.

-Existe la cortesía, ¿sabías?-dijo mi hermano.
-Sí, pero con ustedes nunca la aplicaría.

La miré incrédula.
¿Yo iba a tener que comportarme frente a un idiota como ese?
Miro mi mandíbula y puños apretados y sonrió con desdén.

-¿Te hice enojar, muñeca?

“-Solo prométeme que no causaras ningún tipo de problemas-rogó.
-Lo prometo.”

-No-dije a duras penas.
-Ahora deja de hacerte la reina de la habitación.

Zayn puso las manos en mi cintura para impedir que me abalanzara hacia aquel idiota.
Menos mal, porque si no ya sería Scott muerto.

-Yo se que es un idiota, pero lo prometiste-me susurró en el oído.

Solté el aire de la forma que la doctora Jones me enseñó.
“Aspira despacio y suelta un poco rápido”
Me encaminé hasta la cama común y Zayn se puso en una cama paralela a la mía, en iguales condiciones.
Ordené mis cosas y me tumbé en la cama, a intentar descansar.
Obviamente, con la música de ese inútil sonando a todo volúmen no podía.

-¡Detén esa estúpida música!-le grité.
-¿Quien va a obligarme?

Zayn había salido a tomar aire, y resultaba tentador seguirlo, pero no lo hice.

-Quizá yo-me acerqué despacio hacia él.
-¿Sabes, nena? Yo voy al mismo psicólogo que tú-confesó.

¿Qué?

-¿Y por qué nunca te vi allí?-inquirí.
-Seguramente tienes problemas de vista-aseguró.

Le lancé una mirada asesina y él sonrió. Parecía que le divirtiese verme enojada.
Como la doctora Jones.

-Y por lo que veo, tambien de ira-continuó él.
-No soy la única-me defendí, subiendo cada vez más y más mi tono.
-¿Tú me ves gritando?-preguntó divertido.

Lancé un sonido de furia y me tiré en mi cama, boca abajo. Hundí la cabeza en mi almohada.
Pude escuchar su risa y un silbido.

-Puedes ser una enojona, pero tienes un trasero fabuloso-dijo, obviamente, mirando mi cuerpo.

Buano, hija mía, ya se junto la familia, entonces(?) Tus dos madres, audicionando para la colectiva de su hija xdddd
Espero que esté todo bien, y esou.
Más vale que no te enamorés mucho de la idea, anita.  
Pero no te culpo, porque en tu avy tengo besos en las mejillas xddd
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Re: Bella maldición. {Audiciones cerradas}

Mensaje por ¡Mica! el Lun 23 Sep 2013, 7:51 pm

Holaa! Me presento, mi nombre es Mica y me encanto tu idea. Ojala quede!

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Niall Horan | Alice Englert

Lalalala:

CAPÍTULO 4

Narra: Sophie Bublé


Me desperté por el sonido de mi celular, el cual me marcaba que tenia un mensaje. Tome el pequeño aparato y leí el mensaje, este decía:


Miércoles 23 a las 10:10.
De: Jenna
Hola Sophie! Hoy nos juntamos en Starbucks a las 13:30, ¿Te unís?


Lo observe y luego conteste:


Miércoles 23 a las 10:15.
De: Sophie
Claro! Nos vemos allí.


Fije mi vista en la hora, marcaba las 10:15 am. ¡10:15 am! Hoy tenia que juntarme con las chicas, aparte tenia una sesión de fotos… ¡Van a matarme!

Corrí hacia el baño, me duche en tiempo record y me encamine hacia mi vestidor. Tome mi conjunto de Victoria Secret favorito y comencé a buscar que podía usar. Nada me convencía, luego de 10 minutos me coloque un short de jean junto a una blusa de tirantes color blanca, sobre esta un suéter fino, algo holgado color salmón y en mis pies unas bailarinas color natural. Tome mi cabello en una trenza espiga hacia el costado y me maquille cuidadosamente, tapando cada imperfección.

Baje dando pequeños saltos por las escaleras, ingrese a la cocina y como era de esperar mamá y papá estaban sentados tomando el té. Siempre estamos los tres juntos por las mañanas, es como un ritual. Era hermoso verlos juntos, de pequeña siempre añore una relación como la de ellos: con mimos, cuidados y mucho amor. Hasta ahora no he tenido suerte.

Ambos sonrieron hacia a mí cuando entre y papá hizo un ademan hacia la silla diciéndome que me sentara.

-Samantha ya te trae el desayuno, cariño-dijo mamá suavemente. Sonreí en respuesta.
-Hoy has dormido de mas, princesa… ¿Qué paso?-pregunto papá.
-Nada papi, es que, simplemente no dormí bien anoche. Soñé toda la noche con una gallina cantante-comente, a lo que ellos rieron. Samantha entro con mi desayuno pocos segundos después.
-¿Esto es orgánico?-pregunte luego de que lo deposito frente a mí. Hacia unos días Betty, nuestra mucama y mi nana, había salido de vacaciones, en su lugar la había reemplazado una chica de la que simplemente no me fiaba.
-Si, señorita-contesto y estuve casi segura que rodo los ojos. Con mucha desconfianza comencé a comer.

Estábamos conversando alegremente, hasta que llego ella. Su nombre era Cara. Había sido la asistente y manager de mis padres por casi 20 años. La odiaba, no podía estar en el mismo lugar que ella, era la persona más despreciable del mundo. Pero no quedaba más remedio que soportarla.

-Haber, haber… Luisana, hoy tienes una entrevista y una sesión de fotos junto a Sophie, para promocionar el evento madre e hija del mes que viene -dijo haciendo una mueca de desprecio al decir mi nombre- Michael, tienes que ir a terminar de grabar el video y… Nada mas… ¡Ah! Cierto, casi lo olvidaba. Hoy cena, en el hotel London, de gala-termino.
-¡No me lo podían haber dicho antes!-salte-¿Qué creen que me voy a poner?
-Princesa, cálmate-dijo papá-Te puede poner ese vestido negro que tan bonito te queda.
-Papá, eso es de la temporada pasada-lo interrumpí.
-Podemos ir a comprar algo luego de la sesión de fotos-comento mamá.
-Okay…-dije mas calmada-Cara… ¿A qué hora es la sesión de fotos?-pregunte sin mirarla.
-A las 16:00, espero que estés temprano-contesto de igual manera.
-Bueno…Hoy me junto con unas conocidas a las 13:30, así que voy al estudio a relajarme un rato…-pero no alcance a terminar cuando papá salto haciendo que de un paso hacia atrás.
-Viste Lu y vos decías que iba a ser actriz, mi princesa va a ser una de las mejores cantantes del mundo-dijo con esa sonrisa de padre orgulloso.
-Dijo que iba a relajarse, eso no dice nada. Yo se que ella quiere ser actriz, sino apuesto a que quiere ser modelo ¿O no, Sophie?-pregunto con ojos ilusionados.
-Solamente avísenme cuando sea la una-pedí y salí antes de que comenzara la absurda pelea que tenían seguido últimamente…

... ¿Qué iba a ser mi futuro? Aun no los podía hacer entender que ni yo lo sabía, por un lado mamá quería que siguiera sus pasos y por el otro papá quería que hiciera los suyos. Estudie teatro y canto toda mi vida, amo ambas cosas, haciendo ambas coas me libero, haciendo ambas cosas soy yo misma. Con respecto al modelaje, también me gusta y me siento bien haciéndolo, soy el centro de atención que es una de las cosas que mas me gustan. Pero simplemente no se.

Entre al estudio de grabación que teníamos en casa, era mi lugar de relajación. Nadie me interrumpía y podía liberarme. Comencé a cantar “Beautiful Day” de papá, creo que esa era mi canción preferida. Luego seguí con algo de Adele y Miley Cyrus. Estaba sosteniendo mi nota más alta cuando llego Samantha a interrumpirme, cada vez la desprecio más.

-Señorita, Sophie-dijo con voz burlona-Su madre dice que se valla alistando, ya llamo al chófer para que la lleve-dijo haciendo una reverencia, se estaba burlando.
-Bueno-dije saliendo hacia el pasillo-Samantha-la llame-Ven un segundo.
-¿Si, señorita?-pregunto rodando los ojos.
-Simplemente te quiero decir que te comportes, porque con una sola palabra puedo hacerte desaparecer tan rápido como llegaste… ¿Me escuchaste?...Ahora desaparece de mi vista-ella se fue rápidamente. Baje las escaleras y mamá ya estaba en la puerta.

-¿Vamos?-pregunto.
-¡Vamos!-Conteste sonriente y entrelace mi brazo con el de ella.

Subimos al auto y este se puso en marcha. Eran las 13:15 y yo ya estaba en la puerta del Starbucks. Entre y una mesa junto a la ventana estaba Jenna, la salude y conversamos un rato, ella era una de las chicas que mejor me caía. Luego llego Skylar y Mely. Por ultimo Jessie. Nos divertimos mucho, pero a las 15:50 me despedí y dije que me avisaran cuando nos reuníamos de vuelta. En a puerta ya me esperaba Benny, nuestro chofer. Me llevo al lugar donde se llevaría a cabo la sesión de fotos. Mamá ya estaba allí, con la insoportable de Cara. Las salude con un beso y me disponía conversar, cuando me llevaron rápidamente hacia el camarín para cambiarme y maquillarme. Me colocaron una remera blanca, básica, manga corta que en el centro tenia el logo del evento junto con un jean azul y unas converse negras.

La sesión pasó rápidamente, nos hicieron hacer diferentes poses y usar diferentes objetos. No fue difícil, si había algo que amábamos mas que a las compras era modelar. Luego de salir de allí fuimos rápidamente a comprar, no lo disfrutamos ya que tenía que ser rápido. Llegamos a casa y me bañe, cambie, peine y maquille rápidamente. Había elegido un vestido largo y sencillo, este era de color violeta y tenia algunas lentejuelas. En mis pies unos zapatos de tacón alto color plateado y mi cabello estaba agarrado en un rodete algo desordenado.

Cuando baje las escaleras papá me alago y mamá sonrió orgullosa, por primera vez desde que me dijeron de esta fiesta me pregunte de quien seria…Bueno supongo que ya lo averiguaría.

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