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El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

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El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Kurisu el Dom 22 Sep 2013, 8:06 pm

El club de los viernes


El café Roland, viejo establecimiento atendido por la amable dueña del lugar, ese pequeño restaurante es el pequeño lugar de encuentro de estas chicas especiales, todos los viernes sin falta se daban a la cita de verse en ese lugar, cada viernes era su rutina, reunirse en ese viejo café a contar sus experiencias; todo era café, pastelillos y risas por los relatos que sucedían a lo largo de los días. Pero todo cambia cuando llega algo nuevo a las vidas de las chicas: el amor, algunas lo habían experimentado de una manera dura y fría, otras sencillamente no lo habían conocido, todo era feliz hasta que ellos aparecieron. Esos chicos con diferentes historias y pasados, tormentos y alegrías que lo único que buscan es divertirse y estar con alguien para pasar el rato, solo que de hoy en adelante el club de los viernes se transformaba de una manera tan distinta que deja simplemente de ser café y relatos.


Reglas


- Son audiciones, NO reservar
- Compromiso y responsabilidad, si quedan me gustaría que no se estancara la novela por problemas como esos
- Necesito escritoras no lectoras
- Se escribirá con el guión "-" no como obra de teatro
- Para audicionar simplemente dejen un capítulo de su autoría, junto con sus personajes a audicionar, no me gusta hacer fichas o leerlas así que es más sencillo audicionar así para mi parecer
- Prohibido tomar a Liam sexy Payne y Lea perfecta Michele
- Por último y para saber que leyeron esto coloquen un gif de Coldplay
- Diviertanse, no escribimos un ensayo para el colegio



Personajes


- Liam Payne - Lea Michele [La divertida] {Mios}
- Louis Tomlinson - ¿? [La timida]
- Zayn Malik - ¿? [La sociable]
- Harry Styles - ¿? [La pervertida]
- Niall Horan - ¿? [La soñadora]
- Otro artista - ¿? [La tierna]



Hola!


Bueno como algunas no me conocen, mi nombre es Stefanya, como mi nombre de usuario ._. vivo en México y tengo 13 años, esta idea se me ocurrió hace un momento suelo ser bastante impulsiva XD estaba en la librería y encontré un libro titulado "el club de los viernes" y dije porque no, así que aquí me tienen, primero quería hacer inscripciones pero al final se convirtieron en audiciones. La sinopsis me quedo del asco y lo comprendo solo que no quería agregar más cosas que pudieran estar en la historia de la novela so, creo que con eso es suficiente. Espero audicionen para no cancelar audiciones ._.
Bueno sin más que decir me despido, que tengan una linda mañana, tarde o noche.


Última edición por Stefanya el Lun 07 Oct 2013, 3:48 pm, editado 1 vez

___________________________________________

'Cause tonight I'm feeling like an astronaut, Sending SOS from this tiny box, To the lonely people
that the world forgot, Are you out there?, 'Cause you're all I've got?
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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Unloved Angel el Lun 23 Sep 2013, 12:41 pm

¡Por fin! ¡Estaba esperando una novela como esta!
Me gusta mucho, muchísimo la idea. Participo ahora mismo.
Mis personajes serían: Harry Styles | Barbara Palvin
¿No hacen la pareja más linda del mundo?
Me llamo Ana, ¡un placer! :3
Por aquí te dejo unas cosillas:
¡Abreme!:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
El capi :3:

Que me gaste yo la vida, devorando cada pensamiento tuyo, cada paso. Que se borren tus lunares y aparezcan en reemplazo dibujados en tu cuerpo. Cada beso, cada abrazo... Y ahí va uno de tonto; por desesperado, confundiendo amor con compañía. Si vivo, es que muero por ti.
Capítulo 003.






Mira el reloj. Suspira. Austin está sentado en el suelo encima de una alfombra, haciendo los deberes de Matemáticas. De fondo suena una canción de un cantante que ni siquiera conoce. No puede evitar repetir la última frase. Y se le encoge el corazón. Y suspira. Cómo quisiera poder vivir sin ti. Sí. Eso es lo que él querría: poder vivir sin pensar en ella.
"Céntrate, Austin... Los deberes, las matemáticas, las notas... ¡Pero así no puedo!".
Se levanta y pone en silencio el reproductor del portátil. Vuelve a la alfombra. A las dichosas matemáticas. Derivadas. Concentración. Encoge las piernas situando la derecha por encima de la izquierda. Hace movimientos de relajación con el cuello. Luego coloca su cabeza sobre el cuaderno de matemáticas. Hace equilibrio y no se cae. Está perdiendo el tiempo. Así no se puede. Le interrumpe el sonido de una tos al otro lado de la habitación.
-Ejem. Ahora entiendo por qué no tienes novia...
Su hermana sonríe y sus amigas no pueden evitar soltar una carcajada detrás. Austin abre los ojos, descruza las piernas y se quita el cuaderno de la cabeza. Está rojo como un tomate. Las mira nervioso y espera que ella no esté allí. Parece que no. Solo son su hermana y unas pesadas de clase.
-¿Qué quieres?
-Decirte que nos vamos. Papá y mamá no están así que te quedas solo. A ver que haces, ¿eh?
La chica pone cara pícara y luego silba mirando hacia arriba.
-Pues que voy a hacer... terminar este coñazo.
-¿Estás con las derivadas? Luego me las pasas.
-¡Y a nosotras también!- se oye en el pasillo.
Austin mira a su hermana con indignación.
-¿Y por qué no te lo curras un poco? No me extraña que repitieras cuarto. No te vale con que tu hermano te coja, sino que además quieres que te adelante... Debería darte vergüenza Nicole.
-No seas tonto, si lo hice para estar en clase con estas petardas- se burla Nicole, señalando a sus amigas. Y de improviso de lanza al suelo encima de su hermano pequeño.
-Pero, ¿qué haces? ¡Para de una vez!
Tirados en la alfombra, Nicole no para de besuquear a Austin.
-¿Quién es el hermano más guapo y bueno del mundo mundial y del universo universal?
Las dos amigas, detrás, ríen sin parar al ver la cómica escena entre los hermanos.
-¡Vale! ¡Basta! Luego te paso los deberes, pero déjame ya en paz. Eres, eres...
-...increíble, ¿a que sí?- y da un sonoro beso en la mejilla de Austin.- ¡Guapo!- Luego se levanta, se coloca el escote y el pantalón, y tras salir de la habitación, cierra la puerta.
Qué pesadilla compartir clase con ella. No sólo tenía que soportarla en casa, sino que este era el segundo año que, además también la veía a todas horas en el instituto. A Austin no le hacía ninguna gracia. 
El chico mueve la cabeza de un lado a otro. Camina hacia el ordenador y vuelve a subir el volumen de la música. Suena "As long as you love me" de Justin Bieber. Si al menos supiera que existe... De pie, escucha y tararea un trozo de la canción. Luego se agacha y recoge lo que tenía sobre la alfombra. De su cuaderno de matemáticas cae una foto que esa misma mañana había hecho en el instituto y que nada más llegar a casa había impreso. Está preciosa. Bueno, tal vez preciosa no sea la palabra, ya que sale sacando la lengua y guiñando un ojo. Pero para Austin ella siempre está preciosa. Le tiene puesta la mano por detrás, abrazándola. Si ella supiera que estaría abrazándola cada hora, cada minuto, cada segundo de cada día... Abrazándola y besándola. No pararía de saborear sus labios, su boca... Y es que la quiere. La ama con todas sus fuerzas. ¡Cómo es posible que todavía haya gente que diga que a los dieciocho años no se sabe lo que es el amor...! Que eso no es un amor verdadero. Y entonces, ¿qué es? Si le duele con tan solo pensarlo...
Mira su reloj. ¿Que estará haciendo ella ahora? ¿Y si la llama? No. No quiere ser pesado. No quiere molestarla. ¿Qué le podría decir, además? Si ya la ve cada día en clase... No, no puede ser un pesado. ¿Un SMS? No, tampoco. Eso sería peor aún. ¿Y si luego no le contesta como le ha pasado otras veces? Se pone nervioso, tenso. Cree que a ella él le importa lo más mínimo. Es duro amar al silencio.



Unas horas más tarde a unas manzanas de allí.
Babi gira la llave de la puerta de su casa. Es tarde. Para ella, muy tarde. Sabe que le espera una buena bronca, pero le da igual. No hay ninguna regañina de sus padres que no valga una noche como aquella. 

Minutos antes, en el taxi de vuelta a casa, suena el móvil. La quinta o sexta llamada. Esta vez lo coge, haciendo un gesto de fastidio y desesperación. 
-Ya estoy ahí mamá. Me he retrasado haciendo los deberes en casa de Nina. 
-¿Sabes que hora es? ¿Por qué no me has cogido el móvil antes?
-No lo había oído. Perdona.
-¡Llevo una hora llamándote! ¡Estábamos a punto de llamar a la policía! Solo tienes dieciséis años... No puedes estar a estas horas por ahí. ¡Mañana tienes clase! 
-Sois unos exagerados. Y tengo casi diecisiete, ¿recuerdas?
-¿Exagerados?
-Mamá, ahora no puedo hablar; estoy ahí en nada.
-¿Cómo que no puedes hablar? ¿Pero dónde demonios estás?
-Ya llego. Un beso mamá.- Y cuelga.
Entra lenta y silenciosamente en casa, pero el oído de unos padres esperando a su hija menor, es tan fino como el de un murciélago. Y ambos salen del salón al mismo tiempo. Al mismo paso. Un, dos, paso ligero. Los dos con la misma cara de enfado.
-¡Castigada un mes!- Es lo primero que sale de la boca de su madre.
-¿Un mes? Creo que eres demasiado buena, Celia. ¡Dos meses como mínimo!
-Me parece bien, Bill. Dos meses sin salir de tu habitación.
Babi refunfuña. Sabe que ahora es mejor no decir nada. Mañana pedirá perdón, prometerá que no lo volverá a hacer más y sus padres se olvidarán del castigo.
-Sabes que tienes prohibido salir por la noche. Tu hermana no sale y es dos años mayor que tú. Ya tendrás tiempo. Y ahora sube a tu cuarto. Y nada de ordenador ni televisión. ¡Ni una luz encendida en cinco minutos!
La chica no dice nada y sube a su habitación haciendo sonar sus botas a cada paso, en cada escalón. Sabe que sus padres tienen razón. Al menos esta vez si la tienen. Pero tiene que fingir estar enfadada. Su hermana está durmiendo desde hace horas, Babi no lo entiende. ¿Y si no sale nunca de casa? ¿Tendrá que esperar, hasta cuando? Que ella sepa Piper nunca ha salido con nadie, y eso que es una chica bastante atractiva. Su carácter. Eso es lo que la frena. Son tan diferentes...
Babi entra en su habitación y se lanza de cabeza a la cama. Mañana sería un día largo.



A la mañana siguiente.
Varias chicas bromean sobre las mesas de un aula de primero de Bachiller. Ríen sin reparos, gritan y susurran, hablan de mil y un rumores suyos, pero principalmente de otros. Como los cotilleos del chico de la clase de al lado, del que se rumorea que es gay. Parece ser que otros dos se han liado en el instituto. A aquella rubia dicen las malas lenguas que le gusta el de Química. Y la morena de al lado, ¿no tenía antes las tetas más pequeñas? Seguro que son operadas.
La campana suena anunciando que las clases van a empezar. A primera hora, Matemáticas.
-Buenos días clase. ¿Pueden hacer el favor de sentarse como personas normales? Cada uno a su sitio.
El profesor de matemáticas está a punto de cerrar la puerta para comenzar la clase cuando a toda velocidad, y por el hueco que aún queda, Babi entra en clase.
-Señorita Aldridge, la clase de Educación Física es a cuarta hora.- indica inexpresivo aquel hombre- Ahora toca Matemáticas, ¿recuerda? Con la participación estelar de sus amigas las derivadas.
-Perdona, profe. Un atasco con el coche.
-Espero que le hayan hecho el control de alcoholemia. Ocupe su lugar habitual y respire hondo.
Babi no hace caso a la ironía del profesor y camina hacia su mesa. La verdad es que se ha quedado dormida y ha perdido el autobús. Su padre ha tenido que llevarla al instituto y en el trayecto no han cruzado palabra. Está reciente la bronca de anoche. "Todo a su tiempo", piensa la chica.
Babi completa el grupo ante la mirada curiosa de sus amigas. Todas sostienen una media sonrisa en sus bocas. Babi no sabe que pasa.
-¿Qué?- Se mira el pantalón, pero la cremallera de su vaquero está cerrada.-¿Por qué me miráis así?
Nina toma la palabra.
-Chicas, vosotras que opináis? ¿Pensáis que lo ha hecho?
-¿Que si he hecho qué?- Pregunta Babi sin entender nada.
-Que si te tiraste a Matty- suelta 
El chico que está justo delante de Nina gira la cabeza y la mira con cara de asombro. Luego exhibe una sonrisilla.
-¡Mira para adelante!- le ordena la joven, que acompaña su indicación con un gesto de su dedo corazón. El muchacho obedece y se reanuda la conversación entre las amigas.
-¿Bueno qué?, ¿Te lo tiraste o no?- insisten, ahora hablando más bajito.
-Noooo- dice Babi, en un tono casi inaudible.
-¿Hubo mambo?- dice una de ellas, riendo.
-Que noooo...- Babi ya no sabe cómo decirlo.
-Déjala ya. Cariño, ¿lo pasaste bien verdad?
Babi asiente mientras sonríe. Y en voz baja les cuenta parte de su "salida secreta" con Matt.
-¡Qué romántico!- dicen a la vez.
-Bueno y ahora qué, ¿se puede decir que ya sois novios?
-Sabéis que mis padres no están muy a favor de ese tema, hasta que Piper no se lance...
-Pues como a todas cariño. Malditas hermanas mayores...- refunfuña una de ellas.
El profesor de Matemáticas llama para que salga a la pizarra a Theo, el chico que está justo delante de Nina y con el que antes a tenido una pequeña discusión.
-Bueno, da igual. Es tu chico y ya está.- prosiguen.
-Pero recordar que es Matty. El chico que mucha otras.
-No seas boba. Babi, lo importante es que os queráis, que salgáis juntos, que disfrutéis juntos...
-...y que tengáis sexo juntos...- interrumpe Nina, en un tono más alto.
-Déjala ya, mujer. No la atosigues con eso.
-No sé, Nina. ¿No crees que es un poco pronto?
-Lleváis semanas tonteando. Llegáis, os veis. Y os coméis a besos... Además es Matty, tía. Ese no aguanta sin sexo en más de una semana.
-Pues querrá más cosas. No todo es sexo, sexo y sexo.
-Claro que no. Pero somos jóvenes y tenemos que disfrutar. Si no lo hacemos ahora, ¿cuándo lo vamos a hacer?
-Déjala, que lo haga cuando ella quiera y esté preparada.
Babi respira hondo. A veces, se siente un poco agobiada por la cuestión de su virginidad. No es que no le apetezca hacerlo, es que aún no ha encontrado el chico adecuado para su primera vez. Muchas dudas absorben su mente.
Theo no ha conseguido resolver bien el problema que el profesor de Matemáticas le ha puesto en la pizarra y vuelve cabizbajo a su sitio. 
-Bueno, ya que el virtuoso señor Melton no nos ha conseguido resolver este ejercicio, propio de mi sobrino que tiene siete años y medio, probaremos fortuna y le daremos la alternativa al señor Wilson. Así que, Austin Wilson, suba al escenario e ilústrenos.
Austin no se entera del aviso del profesor. Desde el otro extremo de la clase tiene los ojos puestos en ella. Cuando cree que le mira, rápidamente los aparta y huye de aquellos ojos color celeste. Está desesperado. Siente tanto por dentro cuando la ve reír, hasta hablar, caminar, que no sabe ni cómo explicar sus emociones. Nota una punzada en su interior y un nudo en la garganta que a veces no le deja ni respirar.
-Señor Wilson, puede dejar de estar en la ídem y acudir al encerado...
El chico ve que su hermana, desde la otra punta del aula, le está haciendo gestos para que espabile y salga a resolver la derivada. Por fin se da cuenta y, como quien despierta de un largo sueño, vuelve a la realidad. Con torpeza, dando algún que otro bandazo, se dirige a la pizarra.
En el camino sigue pensando que no puede seguir así, que tiene que hacer algo. Lleva mucho tiempo tratando de decidirse romper el silencio y cree que es el momento. Sí, decidido: tiene que decirle a Babi que la quiere, que la ama por encima de todo en este mundo. Tiene que hablar. Su corazón así lo indica.
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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por blake. el Lun 23 Sep 2013, 12:59 pm

¡Hola! Soy Rocío y soy española. Simplemente he amado esta idea en cuanto he leído el tema. La sinopsis está bien, aunque no te lo creas, te atrapa bastante y te deja con las ganas de saber lo que pasará. Bueno, here está el gif:
Coldplay rulea:


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Y éste es mi capítulo: 
Shippea Charry, en este caso Skyrry:
2013: Capítulo 6.
Skyler Jones


Skyler se levanta a las diez, como todos los sábados. Pero, sin embargo, aquel no era uno entre tantos. Tendría que tragarse una estúpida fiesta de niños pijos y ricos porque su mejor, y única, amiga: Emma, se lo había pedido casi suplicando. Y claro, la chica no pudo decir que no. 

También tiene algunas cosas que hacer antes de prepararse para la fiesta. Como, por ejemplo, ir a comprar, ya que sabe que la pesada de su compañera de piso, Emma también, no lo hará. Está demasiado ocupada haciendo cosas de chicas que Skyler odia. Como ponerse preciosa para la fiesta. Vale que ella ha accedido a ir, pero de eso a ponerse hecha un pincel hay un gran paso que Skyler no desea caminar.

Lleva en Londres un año, exactamente. Y se lo está pasando bastante bien. Porque ella realmente odia, desde siempre, Holmes Chapel. Bueno, no desde siempre, sólo desde aquel verano… 2009, nunca podría olvidarlo. Fue su mejor verano… y sin duda también el peor. Pero ella no quiere pensar en él, ni en nada que se le parezca. Es una persona nueva ahora, distinta y por ello no quiere saber nada de su pasado. Su presente es lo que cuenta, y lo está viviendo bastante bien. Ya no es la nerd que siempre ha sido. Lleva el pelo largo y muchas veces se maquilla para ir a clases, aunque eso sea sólo porque Emma se lo pide. 

Se dirige a la ducha, ya completamente despejada. Lo que más necesita ahora es que el agua fluya y la relaje, como siempre. Pero cuando está quitando toda su ropa ve algo en el espejo, en su cara, que realmente le gustaría que no existiese. Porque ahí está esa cicatriz, la que se hizo en compañía de Harry… 


----------

—¡Yo también puedo patinar, y fingir ser tan guay como tú montado sobre esa cosa!— exclamó la chica dándole un ligero empujón a Harry para subirse ella.

—Sky, yo no te lo he negado. Sólo me da miedo. Y ahora no me digas que no me preocupe, porque lo hago. Nunca has montado antes y… Por cierto, se llama monopatín— Harry le ayudó a montar mientras ella le miraba, intentando parecer enfadada por la aclaración.

—Sí, como sea. Vale, ya lo tengo. ¿Qué hago ahora?—estaba ya subida y parecía que no era inestable… de momento.

—Lo primero, suéltame. Así, muy bien. Mira, ya mantienes el equilibrio. Ahora… Simplemente intenta patinar.— Harry la soltó, sonriente. Skyler también esbozó una sonrisa e intentó parecer segura.

—¡Lo tengo Harry! ¡Estoy avanzando!— exclamó contenta moviendo los brazos. Harry soltó una carcajada y le hizo un gesto de asentimiento. 

Sin embargo, ninguno de los dos se percató de que el monopatín de acercaba peligrosamente a una empinada cuesta, hasta que fue demasiado tarde. Skyler rodaba sin control, gritando. La caída parecía inminente y, seguramente, dolería ya que todo el suelo era empedrado.

—¡Sky!—gritó Harry fuera de sí, corriendo en pos de ella. Pero ya no había nada que hacer. Skyler acababa de caer en ese momento, y no parecía reaccionar.

Harry no pudo más que soltar una exclamación ahogada cuando llegó a su lado. Había intentado apoyarse con las manos, de modo que las tenía todas raspadas, pero no sólo eso. En la caída se le había clavado una piedra en la frente, y le sangraba muchísimo. Todo parecía sangre y Harry se empezó a marear. No podía estar muerta. Ese tipo de  caídas no podían matar a nadie, ¿verdad? Él sólo era un ingenuo chico de dieciséis años que no tenía ni idea de nada de medicina.

—Harry, me duele la cabeza…— dijo de repente Skyler con un hilo de voz, consiguiendo sacar a Harry de su ensoñamiento. 

—Tranquila, no pasa nada.— le besó la cabeza con cariño, intentando tranquilizarla y ella cerró los ojos. Estaba claro que el golpe la había aturdido. Sin pensarlo un solo segundo, Harry la alzó en sus brazos y la llevó a su casa. Estaba demasiado preocupado. No podía perderla, no de esa forma tan absurda. Porque claro… Todo había sido culpa suya.

Cuando los dos llegaron a casa, Anne les abrió con una gran sonrisa, que se quedó congelada en su rostro al ver el estado en el que llegaban los dos. Skyler desmayada en los brazos de Harry y él llorando desesperado. Con sólo dieciséis años… Tenía mucho miedo. Por suerte, Anne sí que sabía un poco de esas cosas. Con la ayuda de Gemma, la hermana mayor de Harry y después de bastante alcohol y diferentes medicamentos, además de tres puntos en la frente, consiguieron despertar a Skyler. 

—Hey, Skyler… ¿Cómo estás? Te has dado un buen golpe— lo primero que vio la chica al despertar fue la gran sonrisa de Gemma, que la miraba desde arriba. Se encontraba tumbada en una cama.

—Creo que bien, aunque me duele la cabeza. ¿Dónde está Harry?— se giró a los dos lados, haciendo que el algodón que estaba sobre su frente destilase un poco más de sangre.

—No, no te muevas, te hemos tenido que dar puntos. Él está abajo, Anne ha tenido que llevárselo. Cuando habéis llegado estaba muy afectado y no ha podido soportar verte con toda esa sangre y nosotras poniéndote tantas cosas…— Skyler estaba completamente confundida, no entendía nada.

—Yo… Recuerdo hasta el golpe y luego… Hay algunas imágenes confusas, pero no sé cómo llegamos hasta aquí— respondió, estaba claro que hacía esfuerzos por recordar algo de lo que había pasado.

—Él te trajo. Estaba llorando, de hecho y… no dejaba de susurrar que todo era culpa suya.— Skyler sonrió, enternecida.

—¿Puedes decirle que suba? Quiero darle las gracias, por todo— Gemma asintió, muy contenta por lo que la chica acababa de decir.

—Skyler, sois increíbles juntos. Ojalá no lo perdáis. Aunque todavía sois muy jóvenes…— iba diciendo eso mientras se alejaba por la escalera, de modo que ella no pudo escuchar lo último que dijo, ya que se había alejado demasiado.

Mientras esperaba a que él subiera se puso a observar el cuarto en el que se encontraba. Estaba claro que era el suyo. Pósters de los Beattles,  algún equipo de fútbol y... Algo que a la chica le llamó la atención. Porque allí se, encima de la mesilla, se encontraba una foto de ellos dos juntos. Había sido la primera vez que se llevaban una cámara y fue una de sus primeras citas. Skyler recordaba ese día perfectamente.

—Hola...— susurró Harry sonrojado cuando llegó a la habitación. Se notaba que había estado llorando, ya que tenía los ojos irritados.

—Gemma me ha contado que me trajiste aquí. ¿Estabas preocupado por mí?— pese a lo mucho que se notaba, ella necesitó preguntarlo. Era la primera vez que alguien se preocupaba de verdad por ella.

—No te imaginas cuánto.— se sentó a su lado y empezó a acariciarle la mejilla.— Skyler, he tenido miedo. De verdad. No habría soportado que... Y claro porque... Y yo lo causé...— ella le puso un dedo en los labios, porque veía que se estaba poniendo sentimental de nuevo.

—Ya estoy bien, ¿ves?— intentó que pareciera que no le pasaba nada, cuando en realidad estaba tumbada en la cama de él sin moverse con la frente vendada.

Pero a Harry esas palabras le sonaron a gloria. Ella no le culpaba. Poco a poco fue acercando sus labios a los de Sky, hasta que al final acabaron besándose.

—Me quedará una cicatriz, ¿verdad?— preguntó una vez que se separaron, refiriéndose a su herida. Harry se encogió de hombros.

—Mi madre dice que es lo más probable. Sin embargo... Dice que no será muy grande. Sólo te han dado tres puntos— se le veía que todavía se sentía culpable.

—Genial— suspiró Skyler sarcásticamente— Otra imperfección más...

—Hey, Sky. Tú eres perfecta, da igual las marcas en tu cara que tengas. A mí jamás me importaría esa estupidez. Y, además, es como nuestra cicatriz. Siempre que la veas te acordarás de mí y de nuestra historia— la chica esbozó una sonrisa, cautivada por las hermosas palabras que le acababa de dedicar. 

Sí, le encantaba la idea. Su cicatriz, aquella marca que nunca se quitaría, pasara lo que pasase y que sería la prueba de su amor. Para siempre. 


----------

Y así había sido, ni más ni menos. Aquella historia que tantas veces Skyler había intentado sacar de su cabeza la persigue durante todo el día. En el súper mercado, a la hora de comer, cuando va a hacer otros recados... Todo el rato. Porque, claro. Un sentimiento puede ser sustituido, puede ser negado todas las veces que se quiera, pero una marca de la piel permanecerá para siempre. Como el recuerdo de que él la quiso, aunque sólo fue por unos meses.

Después de intentar estar todo el día fuera de casa, a las siete Emma la engancha y no hay quién le diga que no. Es entendible, ha conseguido entradas para la fiesta más vip de Londres del momento y quiere ver a su amiga perfecta.

Dos horas. Es una verdadera locura para Skyler. Pero debe admitir que se ve preciosa cuando se mira al espejo. Parece una modelo, y eso que ella siempre ha sido esa chica del montón, a la que no te giras a mirar cuando pasas por la calle, excepto para comentar lo rara que es.

Es increíble lo que el maquillaje puede hacer en una cara que tiene la base perfecta, según Emma. Skyler, en cambio, es menos técnica con esas cosas. Lleva la cara llena de pote y eso ha hecho que se vea hasta guapa. Las dos versiones son ciertas, porque está preciosa. Lleva un vestido negro, con algunos detalles dorados y unos tacones también brillantes. Emma la ha maquillado, de modo que parece un tono de piel más oscuro y sus ojos se muestran misteriosos, como los de una modelo. Su pelo está recogido por encima de la nuca, pero sólo la parte que cae a los dos lados de la cara, dejando lo demás suelto a su aire.

Skyler coge el bolso y decide salir del baño para irse ya a la gran discoteca. Emma va detrás de ella. También está muy guapa, con su pelo pelirrojo recogido en un moño y un ceñido vestido de color verde con tacones azul oscuro. Ella es más hermosa que Skyler. Más visible. Con esa piel tan pálida, ojos celestes y ese pelo de ensueño... A ella es a la que todos los chicos miran, siempre. Y si se acercan a Skyler es porque quieren el teléfono de Emma.

Cuando llegan a la fiesta todo es de súper lujo. La seguridad es muy estricta y sólo después de ver sus DNI y sus invitaciones las deja pasar. Está realmente bien decorada, con esos sillones de cuero blanco y las paredes de colores llamativos. Un DJ está pinchado música sobre el escenario y la pista está llena de gente adinerada. Cantantes, modelos, gente importante... Todos se mezclan al ritmo de la música formando una masa en la que es imposible reconocer a nadie. Por suerte para Skyler, porque prefiere, sin duda, no socializar con nadie.

En una hora ella y Emma se han separado. Su amiga está por ahí, haciendo amigos. Claro, ella es divertida, sociable, atrevida... Skyler es todo lo contrario. Por eso está sentada en un sillón, alejada de todo el mundo con una Coca-Cola entre sus manos. No siquiera ha escogido un Vodka, o algo así, ya que no le gusta el alcohol.

De repente, alguien de sienta a su lado. Huele a colonia de hombre, es decir, muy bien. Skyler no levanta la vista. Es de reacciones tímidas y también bastante fría con la gente a la que no conoce así que no es rara esa reacción, al menos no en esa Skyler.

—Una noche movidita, ¿no es cierto? Apostaría todo lo que llevo ahora mismo en la cartera a que la mitad de la gente tiene más dinero que cerebro. Sólo vienen aquí por los líos de una noche. Aunque no les culpo, porque yo hago lo mismo. Por cierto, soy...— Skyler acaba de dejar caer su copa al suelo y le mira sin poder creerlo.

—Harry—completa cortándole antes de que pueda decir nada. Él la mira, todavía pensando que es una aparición. ¿Es ella de verdad? ¿La pequeña niña con gafas a la que tenía que defender todos los días de las animadoras populares?

—Qué pequeño es el mundo— exclama el chico de rizos, intentado que su voz no exprese ninguna emoción. Ella no siquiera puede hablar. ¿Por qué el destino la odia tanto, de esa manera?

—Esta me la pagas, Emma— dice en su cabeza mientras mira al suelo, queriendo convertirse en invisible y desaparecer, para siempre.

Y audicionaría por Melissa Benoist {La tímida} y Louis Tomlinson. Vamos, estos dos de aquí:
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Pues nada, espero que te guste el capítulo y quedar, porque de verdad que he amado la idea de la novela.
Un beso
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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Invitado el Lun 23 Sep 2013, 7:26 pm

Stefy yo quiero iré por Niall más tarde te subo el capítulo con el gif c: haría Niebb(?
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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Invitado el Lun 23 Sep 2013, 7:56 pm

Amo Coldplay klsdjlksdj:

Hola bella. Me encanto la idea. Apenas vi el tema no dude en entrar. ijdlasjd No nos conocemos, así que me presento. Soy Priscilla, y soy de Argentina... Y tengo 18 años. Me siento vieja.
Bueno, voy a ir por el rubio, y mi Lily sexy Collins kljdlaksdj Nily forever.

- Niall Horan - Lily Collins [La soñadora]



ljdlsak Se ven hermosos juntos. ok, te dejo el capitulo. Y espero que audicionen muchas, muchas chicas, no quiero que la canceles.

Spoiler:
 
Prologo


“Un esquizofrénico es una persona que ya tiene una tendencia natural para ausentarse de este mundo, hasta que un hecho-grave o superficial, dependiendo de cada caso hace que  cree una realidad solo para el. El caso puede evolucionar hasta un punto en que el paciente te ausenta totalmente de la realidad, que llamamos catatota, o por el contrario puede ir mejorando y permitir que el paciente trabaje y desarrolle una vida prácticamente normal. Depende tan solo de un factor: el ambiente. ”- Verónica decide morir, Pablo Coelho.

“Veinticinco, veinticuatro, veintitrés, veintidós, veintiuno, veinte…”. La castaña contaba los minutos para marcharse de ese horrible lugar. Había pasado tres años de su vida concurriendo a esas monótonas sesiones con su psicólogo en aquella oficina gris que solo contaba con un gran ventanal, dos amplios sillones negros y una biblioteca repleta de libros, algo viejos y polvorientos.
Estaba aburrida. Nunca había logrado entender como el joven de no mas de veintiocho años podía llevar una vida tan organizada y meticulosamente planeada.
Se podía identificar que era un hombre estructurado de familia adinerada, seguramente casado, y con uno o dos hijos. Su psicólogo no era la persona mas divertida del mundo, al igual que sus sesiones no eran tan gratas como las de la Doctora Smith, su psiquiatra.
Pero la había ayudado, ese hombre que estaba sentado frente a ella, observándola, con una mano sobre su pierna, sujetando un anotador y una lapicera, y la otra alrededor de su barbilla, con su dedo índice cruzándole los labios, la había ayudado.

-Aun faltan un par de minutos Coraline… Entiendo que consideres que ya estas curada, es una patología muy común… Pero tu madre…-

-Mi madre cree que aun es conveniente que asista para afinar asperezas-lo interrumpió la castaña con voz suave y algo pausada- Se cual es su opinión, ella misma se encarga de dejarme bien en claro que mi locura ha afectado su vida hasta el punto de llegar a corromper su matrimonio, con mi padre…-continuo, fijando su vista en algún punto indeterminado en la pared.

-Ya hemos hablado acerca de eso Cora-dijo su psicólogo.- Creí que habíamos dejado en claro que lo que te paso debe quedar en el pasado…  Ni tu ni nadie podrá remediarlo-

-Lo se.-susurro Coraline mordiéndose el labio inferior para seguir conectada con esa realidad que todo el mundo compartía, pero que para ella solo era un pasatiempo, luego de su sesión, probablemente volvería a su realidad, esa donde se sentía segura.-Pero mi madre se encarga de recordármelo todos los días, ¿Usted no puede hablar con ella?-pregunto.

-¿Y que quieres que le diga, Cora?-pregunto el psicólogo escribiendo rápidamente cada palabra que salía por la boca de la castaña junto con alguna que otra observación que luego lo ayudarían a analizar su progreso.
Si algo estaba seguro era que su comportamiento era influenciado, en gran parte, por su madre.
Susan, no era no persona mal. Simplemente no había podido perdonar a su hija por cosas que, como bien sabia, no había hecho intencionalmente. Pero la odio y el rencor que sintió en ese momento la cegó, desquitándose con Coraline.

-No lo se… Que ya me ha dado el alta-respondió Coraline haciendo una mueca que bien podía interpretarse como sonrisa, pero que no lo era del todo, aun se podía ver el dolor detrás de sus ojos.

-No puedo hacer eso… Eres tu la que debe decirle cuando parar.-dijo el, observando como la castaña ponía los ojos en blanco.

-¿A usted le parece fácil?-soltó Coraline sin prestarle atención a la pequeña sonrisa que surcaba los labios de su psicólogo.

-¿Fácil?-repitió el- Debemos primero analizar su significado. Es una palabra muy amplia que debe ser usada con respeto… Depende de quien lo mire sera mas o menos facil, Cora... Por ejemplo, para algunos amar es fácil, pero hay quienes, pasan su vida buscando a quien amar, a su alma gemela o a un gran amigo con quien compartir momentos y nunca lo consiguen... Y eso, no es por falta de sentiemientos o por que no sean seres humanos... Ese "algo" llamado destino lo quizo asi... Y ellos no tienen otra opcion mas que aceptarlo.... Por eso, fácil, no es la palabra que yo usaría Coraline.-explico el hombre parándose de su asiento para servirse un poco de café que lo esperaba, caliente, sobre una pequeña mesa a la orilla de la puerta de entrada.

-Entonces… ¿Qué palabra usaría?-pregunto la castaña, volviendo a repasar lo minutos que le faltaban para salir corriendo de ese lugar.

-Preparado… Yo me preguntaría si ya estoy preparado-le respondió dando un sorbo a su café.

-¿Estoy preparada para ponerle un limite a mi madre?-dijo ella pensando seriamente en las palabras que el hombro le había dicho- No, no estoy preparada… Aun no.

-¿Entonces?-

-¿Entonces, que?-

-Entonces por que sigues quejándote de tus secciones semanales conmigo, si aun no eres capaz de enfrentar a tu propia madre…-le respondió el, quitándole las palabras de la boca a la castaña, que ya sabia de antemano cual seria su respuesta.
En esos tres años había llegado a analizar al joven hombre mas que a cualquier otra persona. No lo conocía… ¡Por supuesto que no lo conocía!, pero ella podía ver a través de sus ojos azules cuando el estaba alegre o triste, e incluso cual seria el rumbo de su conversación.

-¿Cree usted que seré capaz de encontrar a mi alma gemela?-pregunto la castaña cambiando de tema. Esa pregunta le había quedado rondado en su mente luego que el mencionara la palabra "amor", además, Cora ya estaba cansada del mismo discurso. No quería hablar de su madre, ni de su pasado.

-¿Es fácil para ti el amor?-respondió el psicólogo, aun de pie frente a la puerta. Cora advirtió que esas serian las ultimas palabras que cruzarían por esa semana. El reloj ya había marcado las cuatro en punto y sus sesión acababa de terminar.

-Yo amo a alguien-soltó la castaña, esta vez formando una verdadera sonrisa.

-Afortunada seas Coraline, no hay nada mas saludable en esta vida que al amor…-

-¿Pero usted cree que alguien pueda llegar a amarme? Soy una esquizofrenia en pleno proceso de rehabilitación… Es casi imposible-hablo Cora, recordando las palabras que su madre le había dicho en mas de una ocasión sobre amar y ser amada.

-Cualquier ser en este mundo que posea sentimiento es libre de amar Coraline… Y ya te he dicho que no me trates de usted, me haces sentir viejo, y solo tengo seis años mas que vos…-dijo el joven, revisando su reloj pulsera para asegurarse que aun le quedaban un par de minutos para llegar a la importante reunión planificada por su prometida desde, hacia ya, un mes.

-Lo siento, Niall. No volverá a pasar, lo prometo-dijo la castaña, poniéndose de pie para despedirse de su psicólogo hasta la siguiente semana.
El joven, rubio y de grandes ojos azules del color del cielo luego de una tormenta, le abrio la puerta a su ultima paciente. Coraline, la joven que habia llegado hasta su consultorio un frio dia de invierno, inmersa en su propia realidad intentando salir adelante luego de su traumatica experiencia.
"Ayuda", fue lo primero que escucho salir de sus labios, y automaticamente, Niall Horan entendio que ella lo necesitaba.
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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Opal el Lun 23 Sep 2013, 10:13 pm

Harry Styles & Demi Lovarou (?)
Erm... esta bien si dejo un one shot? ahorita soy un poco vaga como para buscar un capi T.T
Spoiler:
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Cigarrette

Tomé el cigarro que había dejado la noche anterior. Niall estaba recostado en una mecedora a los pies de mi cama. Su cabello estaba algo apagado y su cara —aunque estuviera dormido— se veía tan cansada y maltratada.
Suspiré mientras me incorporaba en la cama para poder fumar a gusto. Esperé a que el humo entrara por la nariz de Niall y se despertara de una buena vez, mas no lo hizo.
Solo se quedó en su lugar, con los brazos cruzados, con los ojos cerrados, con la boca muda, pero al mismo tiempo, queriéndome decir algo.
Murmuré cosas sin sentido. Tenía que levantarme. Sacudirlo hasta despertarlo y después, dar un largo paseo al lago. Para que él pudiera estar feliz.
Observé los converse rotos que estaban tirados al lado de la cama. Me estiré lo más que pude para ponérmelo y salir de esta cama de una vez, pero fue en vano.
No quería despertar a Niall. A lo mejor se molestaría conmigo y no iríamos a pasear al lago.
Opté por quedarme dormida. Para que Niall pudiera ver que lo obedecí. Que descansé y que no fumé el cigarro que había dejado la noche anterior en la pequeña mesa que estaba a mi derecha. Aunque eso último no era tan cierto.
A través de la puerta se podían escuchar los pasos de todas las personas. De algunos informes, de otras cosas que no podía escuchar bien y sollozos. Sollozos adoloridos que pedían un explicación.
Odiaba estar en el hospital. Lo odiaba con toda mi alma.
En primera porque no te dejan fumar. En segunda porque siempre que vienes aquí, es por cosas malas. Y en tercera, porque la comida es un asco.
Pero Niall estaba aquí. Y eso me alegraba un poco…, pero solo un poco.
El reloj de la pared marcaba las ocho treinta y dos. Y parecía que no avanzaba.
— ¿Niall?— susurré demasiado bajo. Solo para que cuando me preguntara: ¿Por qué no me levantaste antes?, yo le contestara: Si lo hice, pero no te despertaste. Entonces, él me dejaría de regañar y me daría más abrazos —. Niall, vamos, despierta.
Pero no lo hizo. Solo se movió para ponerse en una posición más cómoda.
Niall hablaba dormido. Desde hace muchos años que lo sabía. En las madrugadas siempre murmuraba cosas sobre el café, o que alguien estaba entrando a su casa. O que alguien quería robarme. Y cada vez que decía esas horrorosas cosas, acariciaba su cabello y después sus mejillas, hasta llegar a sus finos labios. Después sonreía como si todo se hubiese arreglado y dejaba de murmurar cosas, solo hasta la siguiente noche.
Esta noche fue diferente. No me desperté antes porque él no habló e toda la noche. No dijo ni si quiera que tan caliente estaba el café, o quién era la persona que me quería robar. Y no sabía si asustarme o alegrarme por su reciente logro.
— Niall, sé que estas despierto. Vamos dormilón. Huele a comida— insistí para que despertara.
Solo recuerdo una vez en la que hice algo sádico para que despertara. Y me arrepiento demasiado de haberlo hecho.
Quemé su mano con el cigarro.
Él despertó con las mejillas sonrosadas y el ceño fruncido. Yo solo me quedé quieta al ver que se formaba un punto rojo en su mano, y saber que yo era la culpable de ello me rompía el corazón en pedazos. Pero Niall es bueno y me perdonó.
Aún siento un nudo en la garganta cuando me presta su mano y veo ese punto podrido en su mano que debería removerlo. Pero a él no parece importarle, porque lo ve como un precioso momento.
Me quedé un rato en silencio hasta volver a insistirle en que despertara. Porque había muchas cosas que hacer afuera, porque no quería estar ni un segundo más dentro de ese cubículo de cuatro paredes, porque quería pasar más tiempo con él.
Pensé en lanzarle las migajas de las galletas de chocolate que me había traído ayer de contrabando. Pero mi estómago gruñía muy fuerte.
— ¿Avie?— escuché a Niall —. Avie, vamos, despierta.
Quería darle un susto y saltar sobre él. Pero las piernas me dolían. Escuché los pasos de Niall y también agitando las sábanas para que lograra despertarme. Aunque parece que él no sabía que ya estaba despierta.
— Buenos días, Niall — dije cuando sentí que se sentó en la cama. Un hormigueo me recorrió la espalda. El rostro de Niall estaba inexpresivo y sus ojos estaban rojos, señal de que había llorado.
Tenía ganas de preguntarle porque lloraba. Pero era muy imprudente de mi parte, y también porque sabía que se echaría a llorar en cuanto se lo preguntara. Pero ya estaba harta de siempre quedarme callada.
Niall frotó sus ojos y dejó escapar un triste suspiro.
Estaba enojada. Y triste al mismo tiempo. Enojada porque todo el mundo me ocultaba que era lo que sucedía. Y triste porque Niall se negaba a contármelo.
— ¿Y el cigarrillo que estaba aquí ayer?— señaló Niall en un tono indiferente.
— Lo fumé— contesté seca. Sabía que se enojaría. Pero Niall solo se limitó a observar por la ventana. Empezábamos Enero y los días eran fríos por las mañanas, cálidos por las tardes y aún más fríos por las noches —. ¿Esta vez no me regañarás?— pregunté abriendo los ojos sorprendida. A Niall no le gustaba cuando yo fumaba, pero cuando él lo hacía, no podía decirle nada porque ponía el grito en el cielo.
Niall suspiró y negó con la cabeza. Seguía sin mirarme.
— ¿Por qué no?— dije con algo de preocupación en mi voz. Niall volteó a verme y vi como una lágrima rodaba por su mejilla. Después la secaba con su jersey gastado.
— Mejor hay que pasear un rato, ¿quieres?
*
En el parque habían unas cuantas personas. Es decir, es lunes en la mañana y casi todo el mundo trabaja a esta hora, así que solo pasean algunas niñeras o madres con sus niños.
— ¿Por qué me pediste que viniéramos aquí?— cuestioné a Niall —. Por lo general, yo soy la que te ruego para venir.
— Es algo… diferente. Hay cosas que tenemos que aclarar, ¿entendido?— respondió Niall —. Pero primero hay que ir por un helado.
Asentí con la cabeza. Helado era sinónimo de malas noticias, era una forma de suavizarme antes del impacto. Y todo esto me impacientaba de una manera inimaginable.
Mi sabor favorito era el de chocolate con coco y el de Niall era de limón con unos copitos de azúcar.
Él me llevó hasta el puente del lago y ahí nos quedamos en silencio, solo a apreciar los sonidos del agua pegando contra las orillas, también algunas risas de niños jugando y las pláticas entre señoras de más de treinta.
— ¿Y?...., ¿Qué es lo que me querías decir?— espeté alzando las cejas. Niall me observó frunciendo los labios y tratando de no mirarme a los ojos —. Horan, vamos, no debe de ser tan malo.
— Si… si lo es, Avie, Avalanna, yo… a mí me dijeron que… que, que no volverás a caminar. La operación fracasó y, y, los nervios de tus piernas son inútiles de recuperar, Avalanna, quiero que sepas, que… que te quiero, ¿sí?
Niall soltó en llanto.
No. Esto no podía estar pasando. Hace más de un mes que estoy aquí, inmóvil. Los médicos dijeron que la posibilidad de volver a caminar era de nueve punto nueve. Es más, no era una posibilidad, era un hecho. Un estúpido hecho que ahora es una vil mentira.
Hace más de un mes que no siento las piernas, no puedo caminar como antes. No he vuelto a vivir como antes.
Estoy fastidiada de tomar pastillas, de que me saquen sangre, y que los doctores me hagan promesas que muy en el fondo, no cumplirán.
Y cuando me doy cuenta que mis saladas lágrimas hacen una carrera para llegar al suelo, quiero morir.
Quiero saltar del puente y ahogarme, pero no puedo porque la silla de ruedas me lo impide. Solo quiero un cigarro.
— No Niall… no es cierto… ¡Cállate!, ¡No me asustes!— grité con todas mis fuerzas, causando que todo el mundo a nuestro alrededor, me observe de una manera extraña y alarmada. Esconden a sus hijos y se tapan los oídos.
Niall solo asiente con la cabeza queriendo decir no y después me abraza fuertemente, haciendo que mis intestinos quieran salir por mi boca.
— Avie, no es tan malo. Al menos estas viva— dice el Niall de antes. El Niall optimista que solo veía los puntos buenos aunque la situación fuera mala.
— ¡Pero es como si no lo estuviera!— grité mientras él acariciaba mi cabeza. Niall se separó de mí y me secó las lágrimas que resbalaban por mis mejillas.
— Está bien llorar, ¿sabes?
Mordí mi lengua para no gritar maldiciones. Toda la ira se había escapado de mi cuerpo en un segundo. Y ahora solo había depresión y tristeza. Soledad no, porque sabía que Niall estaría ahí en las buenas y en las malas. Aún por más malas que fueran.
— Quiero un cigarro. ¿Tienes un cigarro?— pregunté metiendo la mano a los bolcillos de su pantalón. Él negó con la cabeza y por fin me pudo ver a los ojos.
Amaba sus ojos. Era la parte que más me gustaba observar. Lo hacía todo el día. Menos en la noche, porque no me atrevía a mantenerlo despierto. Sus ojos eran tan claros que haveces podías ver a través de ellos y observar cómo funcionaba su mente.
Entrecerré los ojos.
— Quiero un cigarro, Niall. Después de este, te prometo que nunca más lo haré.
Él bufó y mostré una sonrisa triste. Sacó el cigarro que había estado fumando esa mañana y después sacó otro que tenía escondido debajo de su jersey, donde claro, jamás me atrevería a buscar.
— Si estás fumando por última vez, lo haré contigo.
La colilla del cigarro se hacía cada vez más pequeña, y cuando llegó a su final, Niall susurró:
— ¿Estás bien?
Le observé de reojo y asentí.
— Si tú estás conmigo, siempre estaré bien.
Él me sonrió y acomodó la silla de ruedas frente a él, quedando frente a frente. Sentí como el rubor subía a mis mejillas cuando empezó a darle pequeños besos a mis mejillas, y al finalizar, un largo y cálido beso en los labios.


Fin
[spoiler=Mister Coldplay]
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Oh. my gosh. momento fangirl, desde hace uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh de tiempo que queria audicionar para una novela colectiva con una idea interesante. lksndksafls.
Ok... fue un poco dificil encontrar un gif en donde no solo saliera el sensual Chris Martin... ¬¬ 

Enigueis XD. boyo :D (es mi awkward forma de decir bye...)
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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Kurisu el Lun 23 Sep 2013, 10:20 pm

Hay my feelings me siento contenta con estas audiciones  mañana contesto todos sus audiciones y claro pueden dejar tanto un capítulo como un shot hasta un drabble  

Saludos

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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Eternalsmile el Lun 23 Sep 2013, 11:12 pm

Me encanto la idea *-* ya en serio, creo que le voy al Haroldo y Barbara e_e //no es eso de que yo sea pervertida ni nada xD// ._. bueno si lo admito, solo te advierto no sea que te contagie xD bueno abajo pongo todo ^-^ ¿Si necesitas algo mas avísame?

El Gif e_e:
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y Aquí mi capitulo te dejo *-* 
Capitulo *-*:

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Prologo

-Vete a la mierda Jonathan -Respondió la pequeña Smith,haciendo una seña con su dedo del medio, la risa de su hermano se podía escuchar al ver a su hermanita hacer eso-

- Vamos, Megan ¿Apoco es malo? -pregunto tontamente  Jonh, su hermano mayor por un año nada mas, mientras la miraba con esos ojos miel que aquel chico tenia- Solo son unos días, nada mas.

- Solo son unos días -repitió Megan imitando, bueno tratando de imitar la voz de su hermano- !No Jonh!, Que no entiendes que no aguantare "unos días".

-Bueno, Bueno -intervino su hermano mientras se reposaba en el respaldar de la silla y acariciaba su mentón fingiendo pensar- ¿Que tal si..?

Jonh No había terminado sus palabras cuando la puerta de su cuarto se abrió de repente, Megan miro algo confundida y algo asustada a la puerta para ver quienes eran los que entraban hasta que reacciono al darse cuenta de quienes se trataban, eran los amigos de su hermano, bueno mejor dicho sus amigos. Desde niña Megan se juntaba con chicos y en especial estos, el grupo lindo, como así lo llamaban en su escuela. El pequeño rubio, el sexy chico malo y el seductor nulo. Claro sin olvidar a su famoso hermano. 

-Eh, Jonh ¿Que haces? -pregunto el Oji-azul a su amigo, mientras se sentaba al lado de el, y miraba la pantalla de la computadora donde se podía ver a su amiga-¡Hey, es Megan!

- ¿Megan? ¿Que no estaba con su Tía unos días? -pregunto El morocho tirándose a la cama-

-Eh, Idiota  aquí estoy -los parlantes rebotaron con la voz de Megan, el morocho le dedico una de sus sonrisas a desde la cama al verla-

-Megan, cuanto tiempo ¿Como te encuentras en tu sufrimiento? -Pregunto esta vez el ruloso a su amiga, mientras no dejaba su cabello tranquilo-

-Oh, pues bien solo que no me han dejado salir, mis primas me han tirado toda mi ropa a la basura y me acaban de regalar ropa totalmente horrible -respondió Megan asiendo cara de asco mientras miraba su remera completamente rosa-

La mirada de Megan hacia la camiseta rosada era totalmente despreciable, podrías verlo desde muy lejos, el asco y vergüenza, que le daba salir con aquella remera a algún lado, pero aun así lo hacia, no había forma de contradecir a sus primas y menos a su tía, a la cual la castaña tenia que admitir que le tenia algo de miedo, ya que si Stephanie decía que No, es un No definitivo y ni te molestes en dar rodeo a la situación, ya que seria totalmente en vano.

-Mmmm.. Interesante -Contesto el morocho desde la cama, con su posición boca arriba mientras sus brazos estaban debajo de su cabeza, la cual miraba la pantalla en la cual se encontraba Megan-

- Bueno, vamos a algo que de verdad me, bueno nos interesa ¿Tus primas están buenas? -pregunto de nuevo el ruloso mientras se lamia los labios-

-Eres un asco Styles -Intervino Jonh- ¡Son mis primas!, es algo asqueroso pensar en que te la quiera levantar, ademas estaba hablando de algo sumamente importante con Megan

-¿Así, y de que Hablaban? -El rubio miro a su amigo y luego a Megan con curiosidad, la cual se encontraba sentada aguantando las ganas de arrancarse su cabello uno por uno-

-Como sacarme de aquí Niall -bufo la Castaña algo irritada-

-¡Lo tengo! -era uno de esos momentos en los que el rostro de Megan se veía iluminado, gracias a su hermano. pensando en que idea habrá tenido para salvarla- Iremos allá, a Canadá y te secuestraremos ¿Que te parece?.

Megan miro con odio a su hermano mientras tomaba  un lápiz que se encontraba al lado de la Laptop y lo partía a la mitad, Irritada, cansada y harta de su tía y sus primas. Pero mas que todo, se sentía frustrada de tratar de comenzar una conversación con ellos, los cuales era obvio que jamas tendría, seria demasiado difícil que alguno de ellos conteste una pregunta, que no tenga que ver con chicas, con sus cuerpos o algo por el estilo.

- Mejor Cállate y no sigas -Repuso Megan mirando la pantalla de la Laptop-

La puerta del cuarto rosado se había abierto completamente dejando ver a una chica rubia, recién salida de la ducha, eso se notaba, su cabello rubio estaba completamente mojado, la bata que traía se encontraba bien apretada, cosa que hizo mover a los tres "Dioses griegos" de sus lugares, poniéndose uno por uno detrás o al lado de Jonathan.

- Maggui, Mamá dice que bajes que te tiene algo prepara..-Su prima había quedado inmóvil al ver a aquel chico rubio bien oscuro mirarla con esos ojos color miel mirándola- ¡Jony!

- Cass -exclamo el chico sonriendo mientras que los otros tres que estaban a su lado no podían dejar de analizar el cuerpo de la rubia, y menos aquel pecho casi descubierto, esa era una de las cosas que mas les atraía-

- ¿Como haz estado?, Tienes que visitarnos pronto Jony -sonrió la chica sentándose al lado de la Castaña, la cual solamente tenia una mirada de zombie si somos específicos, como si ya no soportara la voz de su prima-

-Bien, bueno si pero al ver el rostro de felicidad de mi Hermanita, creo que es mejor que lo piense -Sonrió Jonathan mirándola-

Cass y Jonh habían seguido su conversación un buen rato,mientras que los chicos aveces participaban haciendo que la rubia se sonrojara, uno de los dones de aquellos chicos, era conquistar a una chica en menos de un día. Megan había dejado un segundo ese mundo para ir al suyo propio, 
 -¿Entonces, de que hablaban? -pregunto Cass mirando a los chicos- 

-Bueno, estábamos pensando en secuestrar a Megan, traerla de nuevo aquí -sonrió Harry mirando a Cass con una de sus coquetas sonrisas, -

-Mejor dicho Pensé -lo corrijo Jonh algo indignado-

-Tranquilos chicos, la pequeña Maggui esta en muy buenas manos -Megan alzo una ceja al sentir la mano de su prima en su Hombro, un escalofrió le recorrió la columna vertebral- 

-Que gracioso, olvídalo -saco rápidamente la mano de su prima de su hombro sin importarle mucho-

-Vamos Megan, por que tan mala con tu prima, acaso te quieres volver así de fría como la vez que le patearon el culo a Harry -Comento Zayn, pero luego de darse cuenta de lo que había dicho enfrente de Cass, este tapo su boca avergonzado- Lo siento, no quise decir eso, Yo..

-Si, chico ya sabemos -Interrumpido Jonh - ¿Oye Cass, vamos al grano? dime ya para que se calmen ambos ¿Con cual de los tres te acostarías?

Se podía ver de reojo, que el pequeño rubio, miraba al suelo avergonzado de lo "discreto" que fue Jonh, pero lo tierno que le gusto a Megan, fue las mejillas enrojecidas del rubio. mientras que Zayn y Harry esperaban la respuesta concreta, Cass solo se hecho a reír.

-Creo que es algo, difícil de decidir -sonrió Cass y miro a su prima- Lo siento chicos, no hay mas que hablar, tengo cosas que hacer con ella.

-¡No, Alto espera! Cass no te atrevas de cerrarlo -pero era demasiado tarde para Megan, Cass ya había cerrado el Skype y no podía hablar con sus amigos, esta la fulmino completamente con la mirada pero su prima lo ignoro y la tomo de la mano llevándola al medio de la habitación-

-Hagamos un Trato -La rubia miro a Megan sonriendo- Yo, Lucy y Emma te ayudamos a ser mas..femenina.

-¿Que me tratas de decir? que no lo soy -miro indignada a su prima-

-No y cállate que aun no termine de hablar -repuso la rubia- Nosotras te haremos mas Femenina ya que la tía Mel quiero que lo seas, por eso te trajo aquí, así que solo necesitas comportarte frente a ella como tal.

-¿Así de fácil? -pregunto Megan y recibió un golpe cito departe de su prima era obvio Cass Odiaba que la interrumpan-

- Si, pero tendrás que enseñarnos a cada una ... cosas -miro a su prima- sobre..los chicos.

- Bien, me parece bien -cruzo sus brazos la Castaña- Y que uno de estos días, ¡Por Dios! salgamos a bailar o algo, me aburro.

Su Prima la asintió entusiasmada, si era algo que tenían ella, era entusiasmo, sabia como coquetear y todo eso, pero les faltaba algo y ellas sabían que Megan tenia ese algo con los chicos.


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Mi capitulo.

Mensaje por ainara tomlinson el Mar 24 Sep 2013, 10:29 am

Capitulo 
Mi nombre es Pamela Fischer, soy alemana, pero actualmente, vivo en Londres. Sola, sin familia, amigos , y apenas conocidos...
Soy una chica tímida, por lo que me cuesta acercarme a hablar con gente que no me ha hablado a mí, primero... No me gusta tomar la iniciativa.


Estoy estudiando periodismo, primer año. Mis compañeros de clase son muy cerrados o muy raritos, apenas e mantenido una conversación con alguien desde hace 3 meses, que son los que llevo aquí en Londres.


¿Enamorarme? Por ahora no. 
No tengo amigos casi... sería imposible enamorarme aquí...
Hace poco corté con mi novio Tim, antes de mudarme, la verdad es que me mereciá a alguien mejor que el, alguien que se tomará la relación seriamente, no que sólo me tomara como amiga. En una relación el amor es lo esencial, y en esa relación el amor era lo único que faltaba.




Mi día a diá consiste, en despertarme, ducharme con prisas, salir corriendo de mi apartamento olvidandome de desayunar. Pasar al lado de un Starbucks y no poder evitar entrar a por ALGO. 
Llegar tarde a clase, unas siete horas después salir. Volver a mi casa, comer, lo primero que pille, vestirme e ir a trabajar a mí trabajo, Starbucks. Desde que llegué me planteé buscarme un trabajo, no podiá dejar que mis padres me pagaran el alquiler y la universidad, era demasiado injusto... Eche curriculums en varias tiendas de ropa, de comestibles, de música, pero nada me atrajo tanto como Starbucks.
¿Sería por su dulce aroma a café? ¿Por su calido y confortable ambiente? ¿Por qué hacian descuentos a los empleados? ¿Por qué había varios chicos sexys ,habituales,que iban a tomar allí el almuerzo...?
No sé por qué será, pero Starbuks me hace sentirme...acompañada.


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Hola ;) mi nombre es Ainara, pero puedes llamarme Pamela jajajaj.


Me encantan las novelas colectivas, y creo que la sinopsis de está esta muy bien, y me entraron las ganas de audicionar. 
Audicionaré para Louis y seré la tímida ;)


Espero que te haya gustado mi cap. !


Y por si necesitas gif de la representante, la mía sería Kaya Scodelario.


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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Kurisu el Jue 26 Sep 2013, 5:00 pm

Unloved Angel escribió:¡Por fin! ¡Estaba esperando una novela como esta!
Me gusta mucho, muchísimo la idea. Participo ahora mismo.
Mis personajes serían: Harry Styles | Barbara Palvin
¿No hacen la pareja más linda del mundo?
Me llamo Ana, ¡un placer! :3
Por aquí te dejo unas cosillas:
¡Abreme!:
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El capi :

Que me gaste yo la vida, devorando cada pensamiento tuyo, cada paso. Que se borren tus lunares y aparezcan en reemplazo dibujados en tu cuerpo. Cada beso, cada abrazo... Y ahí va uno de tonto; por desesperado, confundiendo amor con compañía. Si vivo, es que muero por ti.
Capítulo 003.






Mira el reloj. Suspira. Austin está sentado en el suelo encima de una alfombra, haciendo los deberes de Matemáticas. De fondo suena una canción de un cantante que ni siquiera conoce. No puede evitar repetir la última frase. Y se le encoge el corazón. Y suspira. Cómo quisiera poder vivir sin ti. Sí. Eso es lo que él querría: poder vivir sin pensar en ella.
"Céntrate, Austin... Los deberes, las matemáticas, las notas... ¡Pero así no puedo!".
Se levanta y pone en silencio el reproductor del portátil. Vuelve a la alfombra. A las dichosas matemáticas. Derivadas. Concentración. Encoge las piernas situando la derecha por encima de la izquierda. Hace movimientos de relajación con el cuello. Luego coloca su cabeza sobre el cuaderno de matemáticas. Hace equilibrio y no se cae. Está perdiendo el tiempo. Así no se puede. Le interrumpe el sonido de una tos al otro lado de la habitación.
-Ejem. Ahora entiendo por qué no tienes novia...
Su hermana sonríe y sus amigas no pueden evitar soltar una carcajada detrás. Austin abre los ojos, descruza las piernas y se quita el cuaderno de la cabeza. Está rojo como un tomate. Las mira nervioso y espera que ella no esté allí. Parece que no. Solo son su hermana y unas pesadas de clase.
-¿Qué quieres?
-Decirte que nos vamos. Papá y mamá no están así que te quedas solo. A ver que haces, ¿eh?
La chica pone cara pícara y luego silba mirando hacia arriba.
-Pues que voy a hacer... terminar este coñazo.
-¿Estás con las derivadas? Luego me las pasas.
-¡Y a nosotras también!- se oye en el pasillo.
Austin mira a su hermana con indignación.
-¿Y por qué no te lo curras un poco? No me extraña que repitieras cuarto. No te vale con que tu hermano te coja, sino que además quieres que te adelante... Debería darte vergüenza Nicole.
-No seas tonto, si lo hice para estar en clase con estas petardas- se burla Nicole, señalando a sus amigas. Y de improviso de lanza al suelo encima de su hermano pequeño.
-Pero, ¿qué haces? ¡Para de una vez!
Tirados en la alfombra, Nicole no para de besuquear a Austin.
-¿Quién es el hermano más guapo y bueno del mundo mundial y del universo universal?
Las dos amigas, detrás, ríen sin parar al ver la cómica escena entre los hermanos.
-¡Vale! ¡Basta! Luego te paso los deberes, pero déjame ya en paz. Eres, eres...
-...increíble, ¿a que sí?- y da un sonoro beso en la mejilla de Austin.- ¡Guapo!- Luego se levanta, se coloca el escote y el pantalón, y tras salir de la habitación, cierra la puerta.
Qué pesadilla compartir clase con ella. No sólo tenía que soportarla en casa, sino que este era el segundo año que, además también la veía a todas horas en el instituto. A Austin no le hacía ninguna gracia. 
El chico mueve la cabeza de un lado a otro. Camina hacia el ordenador y vuelve a subir el volumen de la música. Suena "As long as you love me" de Justin Bieber. Si al menos supiera que existe... De pie, escucha y tararea un trozo de la canción. Luego se agacha y recoge lo que tenía sobre la alfombra. De su cuaderno de matemáticas cae una foto que esa misma mañana había hecho en el instituto y que nada más llegar a casa había impreso. Está preciosa. Bueno, tal vez preciosa no sea la palabra, ya que sale sacando la lengua y guiñando un ojo. Pero para Austin ella siempre está preciosa. Le tiene puesta la mano por detrás, abrazándola. Si ella supiera que estaría abrazándola cada hora, cada minuto, cada segundo de cada día... Abrazándola y besándola. No pararía de saborear sus labios, su boca... Y es que la quiere. La ama con todas sus fuerzas. ¡Cómo es posible que todavía haya gente que diga que a los dieciocho años no se sabe lo que es el amor...! Que eso no es un amor verdadero. Y entonces, ¿qué es? Si le duele con tan solo pensarlo...
Mira su reloj. ¿Que estará haciendo ella ahora? ¿Y si la llama? No. No quiere ser pesado. No quiere molestarla. ¿Qué le podría decir, además? Si ya la ve cada día en clase... No, no puede ser un pesado. ¿Un SMS? No, tampoco. Eso sería peor aún. ¿Y si luego no le contesta como le ha pasado otras veces? Se pone nervioso, tenso. Cree que a ella él le importa lo más mínimo. Es duro amar al silencio.



Unas horas más tarde a unas manzanas de allí.
Babi gira la llave de la puerta de su casa. Es tarde. Para ella, muy tarde. Sabe que le espera una buena bronca, pero le da igual. No hay ninguna regañina de sus padres que no valga una noche como aquella. 

Minutos antes, en el taxi de vuelta a casa, suena el móvil. La quinta o sexta llamada. Esta vez lo coge, haciendo un gesto de fastidio y desesperación. 
-Ya estoy ahí mamá. Me he retrasado haciendo los deberes en casa de Nina. 
-¿Sabes que hora es? ¿Por qué no me has cogido el móvil antes?
-No lo había oído. Perdona.
-¡Llevo una hora llamándote! ¡Estábamos a punto de llamar a la policía! Solo tienes dieciséis años... No puedes estar a estas horas por ahí. ¡Mañana tienes clase! 
-Sois unos exagerados. Y tengo casi diecisiete, ¿recuerdas?
-¿Exagerados?
-Mamá, ahora no puedo hablar; estoy ahí en nada.
-¿Cómo que no puedes hablar? ¿Pero dónde demonios estás?
-Ya llego. Un beso mamá.- Y cuelga.
Entra lenta y silenciosamente en casa, pero el oído de unos padres esperando a su hija menor, es tan fino como el de un murciélago. Y ambos salen del salón al mismo tiempo. Al mismo paso. Un, dos, paso ligero. Los dos con la misma cara de enfado.
-¡Castigada un mes!- Es lo primero que sale de la boca de su madre.
-¿Un mes? Creo que eres demasiado buena, Celia. ¡Dos meses como mínimo!
-Me parece bien, Bill. Dos meses sin salir de tu habitación.
Babi refunfuña. Sabe que ahora es mejor no decir nada. Mañana pedirá perdón, prometerá que no lo volverá a hacer más y sus padres se olvidarán del castigo.
-Sabes que tienes prohibido salir por la noche. Tu hermana no sale y es dos años mayor que tú. Ya tendrás tiempo. Y ahora sube a tu cuarto. Y nada de ordenador ni televisión. ¡Ni una luz encendida en cinco minutos!
La chica no dice nada y sube a su habitación haciendo sonar sus botas a cada paso, en cada escalón. Sabe que sus padres tienen razón. Al menos esta vez si la tienen. Pero tiene que fingir estar enfadada. Su hermana está durmiendo desde hace horas, Babi no lo entiende. ¿Y si no sale nunca de casa? ¿Tendrá que esperar, hasta cuando? Que ella sepa Piper nunca ha salido con nadie, y eso que es una chica bastante atractiva. Su carácter. Eso es lo que la frena. Son tan diferentes...
Babi entra en su habitación y se lanza de cabeza a la cama. Mañana sería un día largo.



A la mañana siguiente.
Varias chicas bromean sobre las mesas de un aula de primero de Bachiller. Ríen sin reparos, gritan y susurran, hablan de mil y un rumores suyos, pero principalmente de otros. Como los cotilleos del chico de la clase de al lado, del que se rumorea que es gay. Parece ser que otros dos se han liado en el instituto. A aquella rubia dicen las malas lenguas que le gusta el de Química. Y la morena de al lado, ¿no tenía antes las tetas más pequeñas? Seguro que son operadas.
La campana suena anunciando que las clases van a empezar. A primera hora, Matemáticas.
-Buenos días clase. ¿Pueden hacer el favor de sentarse como personas normales? Cada uno a su sitio.
El profesor de matemáticas está a punto de cerrar la puerta para comenzar la clase cuando a toda velocidad, y por el hueco que aún queda, Babi entra en clase.
-Señorita Aldridge, la clase de Educación Física es a cuarta hora.- indica inexpresivo aquel hombre- Ahora toca Matemáticas, ¿recuerda? Con la participación estelar de sus amigas las derivadas.
-Perdona, profe. Un atasco con el coche.
-Espero que le hayan hecho el control de alcoholemia. Ocupe su lugar habitual y respire hondo.
Babi no hace caso a la ironía del profesor y camina hacia su mesa. La verdad es que se ha quedado dormida y ha perdido el autobús. Su padre ha tenido que llevarla al instituto y en el trayecto no han cruzado palabra. Está reciente la bronca de anoche. "Todo a su tiempo", piensa la chica.
Babi completa el grupo ante la mirada curiosa de sus amigas. Todas sostienen una media sonrisa en sus bocas. Babi no sabe que pasa.
-¿Qué?- Se mira el pantalón, pero la cremallera de su vaquero está cerrada.-¿Por qué me miráis así?
Nina toma la palabra.
-Chicas, vosotras que opináis? ¿Pensáis que lo ha hecho?
-¿Que si he hecho qué?- Pregunta Babi sin entender nada.
-Que si te tiraste a Matty- suelta 
El chico que está justo delante de Nina gira la cabeza y la mira con cara de asombro. Luego exhibe una sonrisilla.
-¡Mira para adelante!- le ordena la joven, que acompaña su indicación con un gesto de su dedo corazón. El muchacho obedece y se reanuda la conversación entre las amigas.
-¿Bueno qué?, ¿Te lo tiraste o no?- insisten, ahora hablando más bajito.
-Noooo- dice Babi, en un tono casi inaudible.
-¿Hubo mambo?- dice una de ellas, riendo.
-Que noooo...- Babi ya no sabe cómo decirlo.
-Déjala ya. Cariño, ¿lo pasaste bien verdad?
Babi asiente mientras sonríe. Y en voz baja les cuenta parte de su "salida secreta" con Matt.
-¡Qué romántico!- dicen a la vez.
-Bueno y ahora qué, ¿se puede decir que ya sois novios?
-Sabéis que mis padres no están muy a favor de ese tema, hasta que Piper no se lance...
-Pues como a todas cariño. Malditas hermanas mayores...- refunfuña una de ellas.
El profesor de Matemáticas llama para que salga a la pizarra a Theo, el chico que está justo delante de Nina y con el que antes a tenido una pequeña discusión.
-Bueno, da igual. Es tu chico y ya está.- prosiguen.
-Pero recordar que es Matty. El chico que mucha otras.
-No seas boba. Babi, lo importante es que os queráis, que salgáis juntos, que disfrutéis juntos...
-...y que tengáis sexo juntos...- interrumpe Nina, en un tono más alto.
-Déjala ya, mujer. No la atosigues con eso.
-No sé, Nina. ¿No crees que es un poco pronto?
-Lleváis semanas tonteando. Llegáis, os veis. Y os coméis a besos... Además es Matty, tía. Ese no aguanta sin sexo en más de una semana.
-Pues querrá más cosas. No todo es sexo, sexo y sexo.
-Claro que no. Pero somos jóvenes y tenemos que disfrutar. Si no lo hacemos ahora, ¿cuándo lo vamos a hacer?
-Déjala, que lo haga cuando ella quiera y esté preparada.
Babi respira hondo. A veces, se siente un poco agobiada por la cuestión de su virginidad. No es que no le apetezca hacerlo, es que aún no ha encontrado el chico adecuado para su primera vez. Muchas dudas absorben su mente.
Theo no ha conseguido resolver bien el problema que el profesor de Matemáticas le ha puesto en la pizarra y vuelve cabizbajo a su sitio. 
-Bueno, ya que el virtuoso señor Melton no nos ha conseguido resolver este ejercicio, propio de mi sobrino que tiene siete años y medio, probaremos fortuna y le daremos la alternativa al señor Wilson. Así que, Austin Wilson, suba al escenario e ilústrenos.
Austin no se entera del aviso del profesor. Desde el otro extremo de la clase tiene los ojos puestos en ella. Cuando cree que le mira, rápidamente los aparta y huye de aquellos ojos color celeste. Está desesperado. Siente tanto por dentro cuando la ve reír, hasta hablar, caminar, que no sabe ni cómo explicar sus emociones. Nota una punzada en su interior y un nudo en la garganta que a veces no le deja ni respirar.
-Señor Wilson, puede dejar de estar en la ídem y acudir al encerado...
El chico ve que su hermana, desde la otra punta del aula, le está haciendo gestos para que espabile y salga a resolver la derivada. Por fin se da cuenta y, como quien despierta de un largo sueño, vuelve a la realidad. Con torpeza, dando algún que otro bandazo, se dirige a la pizarra.
En el camino sigue pensando que no puede seguir así, que tiene que hacer algo. Lleva mucho tiempo tratando de decidirse romper el silencio y cree que es el momento. Sí, decidido: tiene que decirle a Babi que la quiere, que la ama por encima de todo en este mundo. Tiene que hablar. Su corazón así lo indica.
Audición aceptada

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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Kurisu el Jue 26 Sep 2013, 5:03 pm

flowerpower24 escribió:¡Hola! Soy Rocío y soy española. Simplemente he amado esta idea en cuanto he leído el tema. La sinopsis está bien, aunque no te lo creas, te atrapa bastante y te deja con las ganas de saber lo que pasará. Bueno, here está el gif:
Coldplay rulea:


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Y éste es mi capítulo: 
Shippea Charry, en este caso Skyrry:
2013: Capítulo 6.
Skyler Jones


Skyler se levanta a las diez, como todos los sábados. Pero, sin embargo, aquel no era uno entre tantos. Tendría que tragarse una estúpida fiesta de niños pijos y ricos porque su mejor, y única, amiga: Emma, se lo había pedido casi suplicando. Y claro, la chica no pudo decir que no. 

También tiene algunas cosas que hacer antes de prepararse para la fiesta. Como, por ejemplo, ir a comprar, ya que sabe que la pesada de su compañera de piso, Emma también, no lo hará. Está demasiado ocupada haciendo cosas de chicas que Skyler odia. Como ponerse preciosa para la fiesta. Vale que ella ha accedido a ir, pero de eso a ponerse hecha un pincel hay un gran paso que Skyler no desea caminar.

Lleva en Londres un año, exactamente. Y se lo está pasando bastante bien. Porque ella realmente odia, desde siempre, Holmes Chapel. Bueno, no desde siempre, sólo desde aquel verano… 2009, nunca podría olvidarlo. Fue su mejor verano… y sin duda también el peor. Pero ella no quiere pensar en él, ni en nada que se le parezca. Es una persona nueva ahora, distinta y por ello no quiere saber nada de su pasado. Su presente es lo que cuenta, y lo está viviendo bastante bien. Ya no es la nerd que siempre ha sido. Lleva el pelo largo y muchas veces se maquilla para ir a clases, aunque eso sea sólo porque Emma se lo pide. 

Se dirige a la ducha, ya completamente despejada. Lo que más necesita ahora es que el agua fluya y la relaje, como siempre. Pero cuando está quitando toda su ropa ve algo en el espejo, en su cara, que realmente le gustaría que no existiese. Porque ahí está esa cicatriz, la que se hizo en compañía de Harry… 


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—¡Yo también puedo patinar, y fingir ser tan guay como tú montado sobre esa cosa!— exclamó la chica dándole un ligero empujón a Harry para subirse ella.

—Sky, yo no te lo he negado. Sólo me da miedo. Y ahora no me digas que no me preocupe, porque lo hago. Nunca has montado antes y… Por cierto, se llama monopatín— Harry le ayudó a montar mientras ella le miraba, intentando parecer enfadada por la aclaración.

—Sí, como sea. Vale, ya lo tengo. ¿Qué hago ahora?—estaba ya subida y parecía que no era inestable… de momento.

—Lo primero, suéltame. Así, muy bien. Mira, ya mantienes el equilibrio. Ahora… Simplemente intenta patinar.— Harry la soltó, sonriente. Skyler también esbozó una sonrisa e intentó parecer segura.

—¡Lo tengo Harry! ¡Estoy avanzando!— exclamó contenta moviendo los brazos. Harry soltó una carcajada y le hizo un gesto de asentimiento. 

Sin embargo, ninguno de los dos se percató de que el monopatín de acercaba peligrosamente a una empinada cuesta, hasta que fue demasiado tarde. Skyler rodaba sin control, gritando. La caída parecía inminente y, seguramente, dolería ya que todo el suelo era empedrado.

—¡Sky!—gritó Harry fuera de sí, corriendo en pos de ella. Pero ya no había nada que hacer. Skyler acababa de caer en ese momento, y no parecía reaccionar.

Harry no pudo más que soltar una exclamación ahogada cuando llegó a su lado. Había intentado apoyarse con las manos, de modo que las tenía todas raspadas, pero no sólo eso. En la caída se le había clavado una piedra en la frente, y le sangraba muchísimo. Todo parecía sangre y Harry se empezó a marear. No podía estar muerta. Ese tipo de  caídas no podían matar a nadie, ¿verdad? Él sólo era un ingenuo chico de dieciséis años que no tenía ni idea de nada de medicina.

—Harry, me duele la cabeza…— dijo de repente Skyler con un hilo de voz, consiguiendo sacar a Harry de su ensoñamiento. 

—Tranquila, no pasa nada.— le besó la cabeza con cariño, intentando tranquilizarla y ella cerró los ojos. Estaba claro que el golpe la había aturdido. Sin pensarlo un solo segundo, Harry la alzó en sus brazos y la llevó a su casa. Estaba demasiado preocupado. No podía perderla, no de esa forma tan absurda. Porque claro… Todo había sido culpa suya.

Cuando los dos llegaron a casa, Anne les abrió con una gran sonrisa, que se quedó congelada en su rostro al ver el estado en el que llegaban los dos. Skyler desmayada en los brazos de Harry y él llorando desesperado. Con sólo dieciséis años… Tenía mucho miedo. Por suerte, Anne sí que sabía un poco de esas cosas. Con la ayuda de Gemma, la hermana mayor de Harry y después de bastante alcohol y diferentes medicamentos, además de tres puntos en la frente, consiguieron despertar a Skyler. 

—Hey, Skyler… ¿Cómo estás? Te has dado un buen golpe— lo primero que vio la chica al despertar fue la gran sonrisa de Gemma, que la miraba desde arriba. Se encontraba tumbada en una cama.

—Creo que bien, aunque me duele la cabeza. ¿Dónde está Harry?— se giró a los dos lados, haciendo que el algodón que estaba sobre su frente destilase un poco más de sangre.

—No, no te muevas, te hemos tenido que dar puntos. Él está abajo, Anne ha tenido que llevárselo. Cuando habéis llegado estaba muy afectado y no ha podido soportar verte con toda esa sangre y nosotras poniéndote tantas cosas…— Skyler estaba completamente confundida, no entendía nada.

—Yo… Recuerdo hasta el golpe y luego… Hay algunas imágenes confusas, pero no sé cómo llegamos hasta aquí— respondió, estaba claro que hacía esfuerzos por recordar algo de lo que había pasado.

—Él te trajo. Estaba llorando, de hecho y… no dejaba de susurrar que todo era culpa suya.— Skyler sonrió, enternecida.

—¿Puedes decirle que suba? Quiero darle las gracias, por todo— Gemma asintió, muy contenta por lo que la chica acababa de decir.

—Skyler, sois increíbles juntos. Ojalá no lo perdáis. Aunque todavía sois muy jóvenes…— iba diciendo eso mientras se alejaba por la escalera, de modo que ella no pudo escuchar lo último que dijo, ya que se había alejado demasiado.

Mientras esperaba a que él subiera se puso a observar el cuarto en el que se encontraba. Estaba claro que era el suyo. Pósters de los Beattles,  algún equipo de fútbol y... Algo que a la chica le llamó la atención. Porque allí se, encima de la mesilla, se encontraba una foto de ellos dos juntos. Había sido la primera vez que se llevaban una cámara y fue una de sus primeras citas. Skyler recordaba ese día perfectamente.

—Hola...— susurró Harry sonrojado cuando llegó a la habitación. Se notaba que había estado llorando, ya que tenía los ojos irritados.

—Gemma me ha contado que me trajiste aquí. ¿Estabas preocupado por mí?— pese a lo mucho que se notaba, ella necesitó preguntarlo. Era la primera vez que alguien se preocupaba de verdad por ella.

—No te imaginas cuánto.— se sentó a su lado y empezó a acariciarle la mejilla.— Skyler, he tenido miedo. De verdad. No habría soportado que... Y claro porque... Y yo lo causé...— ella le puso un dedo en los labios, porque veía que se estaba poniendo sentimental de nuevo.

—Ya estoy bien, ¿ves?— intentó que pareciera que no le pasaba nada, cuando en realidad estaba tumbada en la cama de él sin moverse con la frente vendada.

Pero a Harry esas palabras le sonaron a gloria. Ella no le culpaba. Poco a poco fue acercando sus labios a los de Sky, hasta que al final acabaron besándose.

—Me quedará una cicatriz, ¿verdad?— preguntó una vez que se separaron, refiriéndose a su herida. Harry se encogió de hombros.

—Mi madre dice que es lo más probable. Sin embargo... Dice que no será muy grande. Sólo te han dado tres puntos— se le veía que todavía se sentía culpable.

—Genial— suspiró Skyler sarcásticamente— Otra imperfección más...

—Hey, Sky. Tú eres perfecta, da igual las marcas en tu cara que tengas. A mí jamás me importaría esa estupidez. Y, además, es como nuestra cicatriz. Siempre que la veas te acordarás de mí y de nuestra historia— la chica esbozó una sonrisa, cautivada por las hermosas palabras que le acababa de dedicar. 

Sí, le encantaba la idea. Su cicatriz, aquella marca que nunca se quitaría, pasara lo que pasase y que sería la prueba de su amor. Para siempre. 


----------

Y así había sido, ni más ni menos. Aquella historia que tantas veces Skyler había intentado sacar de su cabeza la persigue durante todo el día. En el súper mercado, a la hora de comer, cuando va a hacer otros recados... Todo el rato. Porque, claro. Un sentimiento puede ser sustituido, puede ser negado todas las veces que se quiera, pero una marca de la piel permanecerá para siempre. Como el recuerdo de que él la quiso, aunque sólo fue por unos meses.

Después de intentar estar todo el día fuera de casa, a las siete Emma la engancha y no hay quién le diga que no. Es entendible, ha conseguido entradas para la fiesta más vip de Londres del momento y quiere ver a su amiga perfecta.

Dos horas. Es una verdadera locura para Skyler. Pero debe admitir que se ve preciosa cuando se mira al espejo. Parece una modelo, y eso que ella siempre ha sido esa chica del montón, a la que no te giras a mirar cuando pasas por la calle, excepto para comentar lo rara que es.

Es increíble lo que el maquillaje puede hacer en una cara que tiene la base perfecta, según Emma. Skyler, en cambio, es menos técnica con esas cosas. Lleva la cara llena de pote y eso ha hecho que se vea hasta guapa. Las dos versiones son ciertas, porque está preciosa. Lleva un vestido negro, con algunos detalles dorados y unos tacones también brillantes. Emma la ha maquillado, de modo que parece un tono de piel más oscuro y sus ojos se muestran misteriosos, como los de una modelo. Su pelo está recogido por encima de la nuca, pero sólo la parte que cae a los dos lados de la cara, dejando lo demás suelto a su aire.

Skyler coge el bolso y decide salir del baño para irse ya a la gran discoteca. Emma va detrás de ella. También está muy guapa, con su pelo pelirrojo recogido en un moño y un ceñido vestido de color verde con tacones azul oscuro. Ella es más hermosa que Skyler. Más visible. Con esa piel tan pálida, ojos celestes y ese pelo de ensueño... A ella es a la que todos los chicos miran, siempre. Y si se acercan a Skyler es porque quieren el teléfono de Emma.

Cuando llegan a la fiesta todo es de súper lujo. La seguridad es muy estricta y sólo después de ver sus DNI y sus invitaciones las deja pasar. Está realmente bien decorada, con esos sillones de cuero blanco y las paredes de colores llamativos. Un DJ está pinchado música sobre el escenario y la pista está llena de gente adinerada. Cantantes, modelos, gente importante... Todos se mezclan al ritmo de la música formando una masa en la que es imposible reconocer a nadie. Por suerte para Skyler, porque prefiere, sin duda, no socializar con nadie.

En una hora ella y Emma se han separado. Su amiga está por ahí, haciendo amigos. Claro, ella es divertida, sociable, atrevida... Skyler es todo lo contrario. Por eso está sentada en un sillón, alejada de todo el mundo con una Coca-Cola entre sus manos. No siquiera ha escogido un Vodka, o algo así, ya que no le gusta el alcohol.

De repente, alguien de sienta a su lado. Huele a colonia de hombre, es decir, muy bien. Skyler no levanta la vista. Es de reacciones tímidas y también bastante fría con la gente a la que no conoce así que no es rara esa reacción, al menos no en esa Skyler.

—Una noche movidita, ¿no es cierto? Apostaría todo lo que llevo ahora mismo en la cartera a que la mitad de la gente tiene más dinero que cerebro. Sólo vienen aquí por los líos de una noche. Aunque no les culpo, porque yo hago lo mismo. Por cierto, soy...— Skyler acaba de dejar caer su copa al suelo y le mira sin poder creerlo.

—Harry—completa cortándole antes de que pueda decir nada. Él la mira, todavía pensando que es una aparición. ¿Es ella de verdad? ¿La pequeña niña con gafas a la que tenía que defender todos los días de las animadoras populares?

—Qué pequeño es el mundo— exclama el chico de rizos, intentado que su voz no exprese ninguna emoción. Ella no siquiera puede hablar. ¿Por qué el destino la odia tanto, de esa manera?

—Esta me la pagas, Emma— dice en su cabeza mientras mira al suelo, queriendo convertirse en invisible y desaparecer, para siempre.

Y audicionaría por Melissa Benoist {La tímida} y Louis Tomlinson. Vamos, estos dos de aquí:
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Pues nada, espero que te guste el capítulo y quedar, porque de verdad que he amado la idea de la novela.
Un beso
Audición Aceptada

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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Kurisu el Jue 26 Sep 2013, 5:03 pm

.Louise. escribió:Stefy yo quiero iré por Niall más tarde te subo el capítulo con el gif c: haría Niebb(?
Lo espero Karls

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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Kurisu el Jue 26 Sep 2013, 5:04 pm

Priscilla.- escribió:
Amo Coldplay klsdjlksdj:
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Hola bella. Me encanto la idea. Apenas vi el tema no dude en entrar. ijdlasjd No nos conocemos, así que me presento. Soy Priscilla, y soy de Argentina... Y tengo 18 años. Me siento vieja.
Bueno, voy a ir por el rubio, y mi Lily sexy Collins kljdlaksdj Nily forever.

- Niall Horan - Lily Collins [La soñadora]

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ljdlsak Se ven hermosos juntos. ok, te dejo el capitulo. Y espero que audicionen muchas, muchas chicas, no quiero que la canceles.

Spoiler:
 
Prologo


“Un esquizofrénico es una persona que ya tiene una tendencia natural para ausentarse de este mundo, hasta que un hecho-grave o superficial, dependiendo de cada caso hace que  cree una realidad solo para el. El caso puede evolucionar hasta un punto en que el paciente te ausenta totalmente de la realidad, que llamamos catatota, o por el contrario puede ir mejorando y permitir que el paciente trabaje y desarrolle una vida prácticamente normal. Depende tan solo de un factor: el ambiente. ”- Verónica decide morir, Pablo Coelho.

“Veinticinco, veinticuatro, veintitrés, veintidós, veintiuno, veinte…”. La castaña contaba los minutos para marcharse de ese horrible lugar. Había pasado tres años de su vida concurriendo a esas monótonas sesiones con su psicólogo en aquella oficina gris que solo contaba con un gran ventanal, dos amplios sillones negros y una biblioteca repleta de libros, algo viejos y polvorientos.
Estaba aburrida. Nunca había logrado entender como el joven de no mas de veintiocho años podía llevar una vida tan organizada y meticulosamente planeada.
Se podía identificar que era un hombre estructurado de familia adinerada, seguramente casado, y con uno o dos hijos. Su psicólogo no era la persona mas divertida del mundo, al igual que sus sesiones no eran tan gratas como las de la Doctora Smith, su psiquiatra.
Pero la había ayudado, ese hombre que estaba sentado frente a ella, observándola, con una mano sobre su pierna, sujetando un anotador y una lapicera, y la otra alrededor de su barbilla, con su dedo índice cruzándole los labios, la había ayudado.

-Aun faltan un par de minutos Coraline… Entiendo que consideres que ya estas curada, es una patología muy común… Pero tu madre…-

-Mi madre cree que aun es conveniente que asista para afinar asperezas-lo interrumpió la castaña con voz suave y algo pausada- Se cual es su opinión, ella misma se encarga de dejarme bien en claro que mi locura ha afectado su vida hasta el punto de llegar a corromper su matrimonio, con mi padre…-continuo, fijando su vista en algún punto indeterminado en la pared.

-Ya hemos hablado acerca de eso Cora-dijo su psicólogo.- Creí que habíamos dejado en claro que lo que te paso debe quedar en el pasado…  Ni tu ni nadie podrá remediarlo-

-Lo se.-susurro Coraline mordiéndose el labio inferior para seguir conectada con esa realidad que todo el mundo compartía, pero que para ella solo era un pasatiempo, luego de su sesión, probablemente volvería a su realidad, esa donde se sentía segura.-Pero mi madre se encarga de recordármelo todos los días, ¿Usted no puede hablar con ella?-pregunto.

-¿Y que quieres que le diga, Cora?-pregunto el psicólogo escribiendo rápidamente cada palabra que salía por la boca de la castaña junto con alguna que otra observación que luego lo ayudarían a analizar su progreso.
Si algo estaba seguro era que su comportamiento era influenciado, en gran parte, por su madre.
Susan, no era no persona mal. Simplemente no había podido perdonar a su hija por cosas que, como bien sabia, no había hecho intencionalmente. Pero la odio y el rencor que sintió en ese momento la cegó, desquitándose con Coraline.

-No lo se… Que ya me ha dado el alta-respondió Coraline haciendo una mueca que bien podía interpretarse como sonrisa, pero que no lo era del todo, aun se podía ver el dolor detrás de sus ojos.

-No puedo hacer eso… Eres tu la que debe decirle cuando parar.-dijo el, observando como la castaña ponía los ojos en blanco.

-¿A usted le parece fácil?-soltó Coraline sin prestarle atención a la pequeña sonrisa que surcaba los labios de su psicólogo.

-¿Fácil?-repitió el- Debemos primero analizar su significado. Es una palabra muy amplia que debe ser usada con respeto… Depende de quien lo mire sera mas o menos facil, Cora... Por ejemplo, para algunos amar es fácil, pero hay quienes, pasan su vida buscando a quien amar, a su alma gemela o a un gran amigo con quien compartir momentos y nunca lo consiguen... Y eso, no es por falta de sentiemientos o por que no sean seres humanos... Ese "algo" llamado destino lo quizo asi... Y ellos no tienen otra opcion mas que aceptarlo.... Por eso, fácil, no es la palabra que yo usaría Coraline.-explico el hombre parándose de su asiento para servirse un poco de café que lo esperaba, caliente, sobre una pequeña mesa a la orilla de la puerta de entrada.

-Entonces… ¿Qué palabra usaría?-pregunto la castaña, volviendo a repasar lo minutos que le faltaban para salir corriendo de ese lugar.

-Preparado… Yo me preguntaría si ya estoy preparado-le respondió dando un sorbo a su café.

-¿Estoy preparada para ponerle un limite a mi madre?-dijo ella pensando seriamente en las palabras que el hombro le había dicho- No, no estoy preparada… Aun no.

-¿Entonces?-

-¿Entonces, que?-

-Entonces por que sigues quejándote de tus secciones semanales conmigo, si aun no eres capaz de enfrentar a tu propia madre…-le respondió el, quitándole las palabras de la boca a la castaña, que ya sabia de antemano cual seria su respuesta.
En esos tres años había llegado a analizar al joven hombre mas que a cualquier otra persona. No lo conocía… ¡Por supuesto que no lo conocía!, pero ella podía ver a través de sus ojos azules cuando el estaba alegre o triste, e incluso cual seria el rumbo de su conversación.

-¿Cree usted que seré capaz de encontrar a mi alma gemela?-pregunto la castaña cambiando de tema. Esa pregunta le había quedado rondado en su mente luego que el mencionara la palabra "amor", además, Cora ya estaba cansada del mismo discurso. No quería hablar de su madre, ni de su pasado.

-¿Es fácil para ti el amor?-respondió el psicólogo, aun de pie frente a la puerta. Cora advirtió que esas serian las ultimas palabras que cruzarían por esa semana. El reloj ya había marcado las cuatro en punto y sus sesión acababa de terminar.

-Yo amo a alguien-soltó la castaña, esta vez formando una verdadera sonrisa.

-Afortunada seas Coraline, no hay nada mas saludable en esta vida que al amor…-

-¿Pero usted cree que alguien pueda llegar a amarme? Soy una esquizofrenia en pleno proceso de rehabilitación… Es casi imposible-hablo Cora, recordando las palabras que su madre le había dicho en mas de una ocasión sobre amar y ser amada.

-Cualquier ser en este mundo que posea sentimiento es libre de amar Coraline… Y ya te he dicho que no me trates de usted, me haces sentir viejo, y solo tengo seis años mas que vos…-dijo el joven, revisando su reloj pulsera para asegurarse que aun le quedaban un par de minutos para llegar a la importante reunión planificada por su prometida desde, hacia ya, un mes.

-Lo siento, Niall. No volverá a pasar, lo prometo-dijo la castaña, poniéndose de pie para despedirse de su psicólogo hasta la siguiente semana.
El joven, rubio y de grandes ojos azules del color del cielo luego de una tormenta, le abrio la puerta a su ultima paciente. Coraline, la joven que habia llegado hasta su consultorio un frio dia de invierno, inmersa en su propia realidad intentando salir adelante luego de su traumatica experiencia.
"Ayuda", fue lo primero que escucho salir de sus labios, y automaticamente, Niall Horan entendio que ella lo necesitaba.
Audición Aceptada

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Re: El Club de los Viernes {Audiciones Cerradas} [N.C]

Mensaje por Kurisu el Jue 26 Sep 2013, 5:05 pm

NyanCat escribió:Harry Styles & Demi Lovarou (?)
Erm... esta bien si dejo un one shot? ahorita soy un poco vaga como para buscar un capi T.T
Spoiler:

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Cigarrette

Tomé el cigarro que había dejado la noche anterior. Niall estaba recostado en una mecedora a los pies de mi cama. Su cabello estaba algo apagado y su cara —aunque estuviera dormido— se veía tan cansada y maltratada.
Suspiré mientras me incorporaba en la cama para poder fumar a gusto. Esperé a que el humo entrara por la nariz de Niall y se despertara de una buena vez, mas no lo hizo.
Solo se quedó en su lugar, con los brazos cruzados, con los ojos cerrados, con la boca muda, pero al mismo tiempo, queriéndome decir algo.
Murmuré cosas sin sentido. Tenía que levantarme. Sacudirlo hasta despertarlo y después, dar un largo paseo al lago. Para que él pudiera estar feliz.
Observé los converse rotos que estaban tirados al lado de la cama. Me estiré lo más que pude para ponérmelo y salir de esta cama de una vez, pero fue en vano.
No quería despertar a Niall. A lo mejor se molestaría conmigo y no iríamos a pasear al lago.
Opté por quedarme dormida. Para que Niall pudiera ver que lo obedecí. Que descansé y que no fumé el cigarro que había dejado la noche anterior en la pequeña mesa que estaba a mi derecha. Aunque eso último no era tan cierto.
A través de la puerta se podían escuchar los pasos de todas las personas. De algunos informes, de otras cosas que no podía escuchar bien y sollozos. Sollozos adoloridos que pedían un explicación.
Odiaba estar en el hospital. Lo odiaba con toda mi alma.
En primera porque no te dejan fumar. En segunda porque siempre que vienes aquí, es por cosas malas. Y en tercera, porque la comida es un asco.
Pero Niall estaba aquí. Y eso me alegraba un poco…, pero solo un poco.
El reloj de la pared marcaba las ocho treinta y dos. Y parecía que no avanzaba.
— ¿Niall?— susurré demasiado bajo. Solo para que cuando me preguntara: ¿Por qué no me levantaste antes?, yo le contestara: Si lo hice, pero no te despertaste. Entonces, él me dejaría de regañar y me daría más abrazos —. Niall, vamos, despierta.
Pero no lo hizo. Solo se movió para ponerse en una posición más cómoda.
Niall hablaba dormido. Desde hace muchos años que lo sabía. En las madrugadas siempre murmuraba cosas sobre el café, o que alguien estaba entrando a su casa. O que alguien quería robarme. Y cada vez que decía esas horrorosas cosas, acariciaba su cabello y después sus mejillas, hasta llegar a sus finos labios. Después sonreía como si todo se hubiese arreglado y dejaba de murmurar cosas, solo hasta la siguiente noche.
Esta noche fue diferente. No me desperté antes porque él no habló e toda la noche. No dijo ni si quiera que tan caliente estaba el café, o quién era la persona que me quería robar. Y no sabía si asustarme o alegrarme por su reciente logro.
— Niall, sé que estas despierto. Vamos dormilón. Huele a comida— insistí para que despertara.
Solo recuerdo una vez en la que hice algo sádico para que despertara. Y me arrepiento demasiado de haberlo hecho.
Quemé su mano con el cigarro.
Él despertó con las mejillas sonrosadas y el ceño fruncido. Yo solo me quedé quieta al ver que se formaba un punto rojo en su mano, y saber que yo era la culpable de ello me rompía el corazón en pedazos. Pero Niall es bueno y me perdonó.
Aún siento un nudo en la garganta cuando me presta su mano y veo ese punto podrido en su mano que debería removerlo. Pero a él no parece importarle, porque lo ve como un precioso momento.
Me quedé un rato en silencio hasta volver a insistirle en que despertara. Porque había muchas cosas que hacer afuera, porque no quería estar ni un segundo más dentro de ese cubículo de cuatro paredes, porque quería pasar más tiempo con él.
Pensé en lanzarle las migajas de las galletas de chocolate que me había traído ayer de contrabando. Pero mi estómago gruñía muy fuerte.
— ¿Avie?— escuché a Niall —. Avie, vamos, despierta.
Quería darle un susto y saltar sobre él. Pero las piernas me dolían. Escuché los pasos de Niall y también agitando las sábanas para que lograra despertarme. Aunque parece que él no sabía que ya estaba despierta.
— Buenos días, Niall — dije cuando sentí que se sentó en la cama. Un hormigueo me recorrió la espalda. El rostro de Niall estaba inexpresivo y sus ojos estaban rojos, señal de que había llorado.
Tenía ganas de preguntarle porque lloraba. Pero era muy imprudente de mi parte, y también porque sabía que se echaría a llorar en cuanto se lo preguntara. Pero ya estaba harta de siempre quedarme callada.
Niall frotó sus ojos y dejó escapar un triste suspiro.
Estaba enojada. Y triste al mismo tiempo. Enojada porque todo el mundo me ocultaba que era lo que sucedía. Y triste porque Niall se negaba a contármelo.
— ¿Y el cigarrillo que estaba aquí ayer?— señaló Niall en un tono indiferente.
— Lo fumé— contesté seca. Sabía que se enojaría. Pero Niall solo se limitó a observar por la ventana. Empezábamos Enero y los días eran fríos por las mañanas, cálidos por las tardes y aún más fríos por las noches —. ¿Esta vez no me regañarás?— pregunté abriendo los ojos sorprendida. A Niall no le gustaba cuando yo fumaba, pero cuando él lo hacía, no podía decirle nada porque ponía el grito en el cielo.
Niall suspiró y negó con la cabeza. Seguía sin mirarme.
— ¿Por qué no?— dije con algo de preocupación en mi voz. Niall volteó a verme y vi como una lágrima rodaba por su mejilla. Después la secaba con su jersey gastado.
— Mejor hay que pasear un rato, ¿quieres?
*
En el parque habían unas cuantas personas. Es decir, es lunes en la mañana y casi todo el mundo trabaja a esta hora, así que solo pasean algunas niñeras o madres con sus niños.
— ¿Por qué me pediste que viniéramos aquí?— cuestioné a Niall —. Por lo general, yo soy la que te ruego para venir.
— Es algo… diferente. Hay cosas que tenemos que aclarar, ¿entendido?— respondió Niall —. Pero primero hay que ir por un helado.
Asentí con la cabeza. Helado era sinónimo de malas noticias, era una forma de suavizarme antes del impacto. Y todo esto me impacientaba de una manera inimaginable.
Mi sabor favorito era el de chocolate con coco y el de Niall era de limón con unos copitos de azúcar.
Él me llevó hasta el puente del lago y ahí nos quedamos en silencio, solo a apreciar los sonidos del agua pegando contra las orillas, también algunas risas de niños jugando y las pláticas entre señoras de más de treinta.
— ¿Y?...., ¿Qué es lo que me querías decir?— espeté alzando las cejas. Niall me observó frunciendo los labios y tratando de no mirarme a los ojos —. Horan, vamos, no debe de ser tan malo.
— Si… si lo es, Avie, Avalanna, yo… a mí me dijeron que… que, que no volverás a caminar. La operación fracasó y, y, los nervios de tus piernas son inútiles de recuperar, Avalanna, quiero que sepas, que… que te quiero, ¿sí?
Niall soltó en llanto.
No. Esto no podía estar pasando. Hace más de un mes que estoy aquí, inmóvil. Los médicos dijeron que la posibilidad de volver a caminar era de nueve punto nueve. Es más, no era una posibilidad, era un hecho. Un estúpido hecho que ahora es una vil mentira.
Hace más de un mes que no siento las piernas, no puedo caminar como antes. No he vuelto a vivir como antes.
Estoy fastidiada de tomar pastillas, de que me saquen sangre, y que los doctores me hagan promesas que muy en el fondo, no cumplirán.
Y cuando me doy cuenta que mis saladas lágrimas hacen una carrera para llegar al suelo, quiero morir.
Quiero saltar del puente y ahogarme, pero no puedo porque la silla de ruedas me lo impide. Solo quiero un cigarro.
— No Niall… no es cierto… ¡Cállate!, ¡No me asustes!— grité con todas mis fuerzas, causando que todo el mundo a nuestro alrededor, me observe de una manera extraña y alarmada. Esconden a sus hijos y se tapan los oídos.
Niall solo asiente con la cabeza queriendo decir no y después me abraza fuertemente, haciendo que mis intestinos quieran salir por mi boca.
— Avie, no es tan malo. Al menos estas viva— dice el Niall de antes. El Niall optimista que solo veía los puntos buenos aunque la situación fuera mala.
— ¡Pero es como si no lo estuviera!— grité mientras él acariciaba mi cabeza. Niall se separó de mí y me secó las lágrimas que resbalaban por mis mejillas.
— Está bien llorar, ¿sabes?
Mordí mi lengua para no gritar maldiciones. Toda la ira se había escapado de mi cuerpo en un segundo. Y ahora solo había depresión y tristeza. Soledad no, porque sabía que Niall estaría ahí en las buenas y en las malas. Aún por más malas que fueran.
— Quiero un cigarro. ¿Tienes un cigarro?— pregunté metiendo la mano a los bolcillos de su pantalón. Él negó con la cabeza y por fin me pudo ver a los ojos.
Amaba sus ojos. Era la parte que más me gustaba observar. Lo hacía todo el día. Menos en la noche, porque no me atrevía a mantenerlo despierto. Sus ojos eran tan claros que haveces podías ver a través de ellos y observar cómo funcionaba su mente.
Entrecerré los ojos.
— Quiero un cigarro, Niall. Después de este, te prometo que nunca más lo haré.
Él bufó y mostré una sonrisa triste. Sacó el cigarro que había estado fumando esa mañana y después sacó otro que tenía escondido debajo de su jersey, donde claro, jamás me atrevería a buscar.
— Si estás fumando por última vez, lo haré contigo.
La colilla del cigarro se hacía cada vez más pequeña, y cuando llegó a su final, Niall susurró:
— ¿Estás bien?
Le observé de reojo y asentí.
— Si tú estás conmigo, siempre estaré bien.
Él me sonrió y acomodó la silla de ruedas frente a él, quedando frente a frente. Sentí como el rubor subía a mis mejillas cuando empezó a darle pequeños besos a mis mejillas, y al finalizar, un largo y cálido beso en los labios.


Fin
[spoiler=Mister Coldplay]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Oh. my gosh. momento fangirl, desde hace uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh de tiempo que queria audicionar para una novela colectiva con una idea interesante. lksndksafls.
Ok... fue un poco dificil encontrar un gif en donde no solo saliera el sensual Chris Martin... ¬¬ 

Enigueis XD. boyo :D (es mi awkward forma de decir bye...)
Audición Aceptada

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