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Mensaje por jackson. el Vie 06 Sep 2013, 6:23 pm


Ficha
• Titulo: Highschool Of The Dead (H.O.T.D.)
• Novela Colectiva.
• Adaptación: No.
• Género: General.
• Advertencias: Por el momento ninguna. No al plagio.
• Otras páginas: No.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Highschool Of The Dead (H.O.T.D.)

Estos jóvenes nunca pensaron que un día común y corriente se convirtiera en toda una pesadilla para ellos, sangre corren por los pasillos, los gritos desgarradores de los demás estudiantes, todo era un completo caos.

Sin embargo estos jóvenes luchan por sobrevivir ante este devastador suceso; se crearan dos grupos con los alumnos sobrevivientes, en ambos grupos hay distintos alumnos algunos que saben pelear o defenderse, otros que temen morir y los últimos que muestran de que están hechos. Los alumnos buscaran la manera de sobrevivir a esta invasión zombie pero también sobrevivirán al ¿Amor?
Claro, estos chicos con el paso del tiempo se enamoran unos de otros y comienzan a cuidarse mutuamente para sobrevivir; pero no todo será fácil ya que pueden llegar a separarse o peor aun morir. Descubrirán quien es quien y que harían para sobrevivir.

Pero existe algo que aun no descubren, los zombies no pueden ver ellos simplemente se guían por el ruido que emiten los alumnos.
¿Sobrevivirán a este ataque?


Rules of H.O.T.D


>>Se Reserva.
>>Respeto entre todas las escritoras
>>Compromiso con la novela.
>>Buena ortografía, no hace falta que sea perfecta, pero no voy a permitir cosas como omitir las mayúsculas, o escribir estilo wachiturro (AZzíí). NO
>>No esta permitido usar a Selena Gómez & Justin Bieber pues los usare yo.
>>Buena redacción. Dejen un link con alguna novela o shot de su autoría en la ficha.
>>Se escribe con guión de diálogo, no estilo teatro.
>>Son dos grupos: Aula A2 y Aula B3
>>Si leíste hasta acá, pon en un spoiler un gif de Monster Inc. (Amo esa película)
>>Lo mas importante ¡Diviértanse!


Roles.
»Justin Bieber {Aula B3, sobrevive con un bate} | Selena Gómez {Aula A2, Hija de un millonario} | Karlix Belieber {Yo}

»Harry Styles {Aula A2, Teme morir solo} | Emma Watson. {Aula B3, Asesino a su amiga por sobrevivir.} | Zarry HorTomPay :)

»Zayn Malik {Aula B3, Hijo de un policía} | Victoria Justice {Aula A2, Teme ser mordida por uno de ellos}| chelsy

»Niall Horan {Aula A2, Teme asesinar a un ser querido} | Libre {Aula B3, Hija de un profesor}|

»Liam Payne {Aula B3, Asesino a su novia}  | Shalilene Woodley. {Aula A2, No teme morir}|  holiscrayolis

»Louis Tomlinson {Aula A2, Estudiante de Karate} | Brabara Palvin {Aula B3, sabe de enfermería}| LittleMuffin

»Libre {Aula B3, Intenta creer que todo estará bien} | Libre {Aula A2, Sobrevive con tan solo una Catana que estaba en la escuela}|



Ficha of H.O.T.D

Con esta ficha te reservare a tus Pb's sin ella no tendras nada.
<3:
Puedes realizar tu ficha con código siempre y cuando tenga lo que pedí; Si no sabes utilizar codes realízala simple pero OJO tienes que ser creativa ya que contare eso.

>Imagen o Gif de tu representante:
>Nombre Completo:
>Representante:
>Apodo:
>Edad: {17-21}
>Nacionalidad:
>Rol:
>Descripción Física:
>Descripción Psicológica:
>Historia:
>Gustos/Disgustos:
>Extras:
>Un Capitulo o Shot de tu autoría: (Colócalo en un spoiler)

Holiwis <3:

Hola gente de este planeta me presento para las/os que no me conocen me llamo Karla pero díganme como les guste x) Espero que participen en esta N.C. ya que estoy muy esperanzada en ella y mas por que es de zombies T T  
Si tienen alguna duda coméntenla y se las respondo.


Última edición por karlix belieber el Lun 09 Sep 2013, 3:57 pm, editado 7 veces
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Re: H.O.T.D. | Inscripciones Abiertas.

Mensaje por Zarry HorTomPay :) el Vie 06 Sep 2013, 6:57 pm

Zombies, zombies, zombies  
Ahora subo mi ficha para Haroldo, Karls me apetecía llamarte así. (?
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Re: H.O.T.D. | Inscripciones Abiertas.

Mensaje por jackson. el Vie 06 Sep 2013, 7:06 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Zombies, zombies, zombies  
Ahora subo mi ficha para Haroldo, Karls me apetecía llamarte así. (?
Gif:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Zombies, zombies, zombies    
Espero tu ficha para Harold :meh:  Ok llamame asi es bueno que te apetesca
 
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Re: H.O.T.D. | Inscripciones Abiertas.

Mensaje por Zarry HorTomPay :) el Vie 06 Sep 2013, 7:48 pm

No me reservarías a Harold, ¿Verdaaaaaaaaad?  

Ábreme, soy sexy:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Seléne A. Lèrome.
·¿Segundas oportunidades? No las necesitamos, la gente nunca se las merece.·

Nombre completo: Seléne Arianne Lèrome Speckhart.
Representante: Emma Watson.
Apodos: Odia que mucha gente la llame Sel sólo por su primer nombre, si quieres ponerle un apodo que sea Léne o Aria, son los que más le gustan.
Edad: Diecisiete años.
Nacionalidad: Británica, con raíces francesas.
Rol: Harry Styles {Aula A2, Teme morir solo} | Libre {Aula B3, Asesinó a su amiga por sobrevivir.}.


Perfil Psicológico: Digamos que Seléne siempre ha sido una chica con mucho carácter.
Desde siempre, Seléne ha sido una chica muy decidida. Siempre ha sabido lo que ha querido, y nunca ha dudado de si misma. Valiente y atrevida, es una chica que va siempre andando hacia delante, sin esconderse detrás de nadie. Siempre ha sido muy impulsiva, es muy impaciente y le cuesta horrores pensar antes de actuar, ya ni hablemos de pensar antes de hablar. Nunca ha soportado que la juzguen ni que la menosprecien por su apariencia, por su procedencia, o por ser mujer. Ella está a la altura de todo, ella sola se basta, y ella sola se cuida. Ante todo, Seléne es extraordinariamente orgullosa.

Con un genio de mil demonios, Seléne es de gatillo fácil. Posee un carácter muy visceral, parece estar a la defensiva continuamente, y salta ante la mínima provocación. Sí, hay quién dice que está loca, o que es bipolar, y quizá tengan algo de razón. Seléne es muy agresiva, tiene muy poca paciencia, y muchas veces reacciona de forma algo exagerada. ¿Qué si es violenta? Bueno, para qué negarlo. Seléne tiene cierta tendencia a meterse en líos y, tras la muerte de su hermano, ha aprendido a salir de ellos por su cuenta; aunque no siempre de la forma más diplomática posible.
Seléne es, ante todo, una chica fuerte. Ha pasado por muchas cosas a lo largo de su vida, cosas que la han curtido mucho. Es una joven firme en sus convicciones, fiel a sus ideas y a sus principios. Segura de si misma, Seléne nunca da signos de debilidad, es algo que odia. Jamás se deja pisar, es muy orgullosa y si tiene que abrirse paso a golpes no dudará en hacerlo, mas nunca deja que le falten al respeto.
Seléne es como el agua, se amolda perfectamente al recipiente en el que se encuentre. Se le da bien adaptarse a cualquier situación, es astuta y sabe ahorrarse problemas. De la misma forma, es transparente, no le gusta andarse con medias verdades, para ella la sinceridad es lo primero. A pesar de ser una buena actriz, no le gusta tener que fingir o mentir de forma continua, por lo que no suele actuar con falsedad. Como un rio, siempre vuelve a su cauce. No importa las trabas o los obstáculos que interpongan en su camino, Seléne siempre encuentra la forma de llegar a dónde se propone.
Seléne es en cierto sentido peligrosa. Uno no puede fiarse de ella. Es independiente y solo busca su propio beneficio. Para ella, lo más importante es su propio bien, y opina que si no se preocupa por ella misma nadie más lo va a hacer. Es algo desconfiada y solitaria, tiene pocos amigos de verdad, pero los que tiene los cuida como nadie. Poca gente se gana el respeto de Seléne, pero una vez que alguien se hace un hueco en su corazón, podrá contar con ella siempre. Es fiel a sus amigos, los cuida y los protege de cualquier mal, jamás los traicionaría. 
Seléne es natural, sin tapujos, sin adornos. No le importa el qué dirán, ni las modas, ni los tabúes. Hace lo que quiere, como quiere, cuando quiere, sin importarle lo que pueda parecerle a la gente. En ese sentido es bastante rebelde, quiere vivir su vida como a ella le parezca, sin atender a lo que es correcto o moral.
No entiende de timidez o vergüenza, rebosa tanta seguridad en si misma que a veces asusta. Roza la prepotencia y el egocentrismo en muchas ocasiones, se siente superior a mucha gente y no tiene problemas en presumir de ello. Seléne no discrimina a nadie por sus gustos, por religiones, sexualidades, razas o estatus sociales, pues en ese sentido es muy tolerante. Seléne juzga a la gente por sus actos, por su forma de vida y por su forma de ser, y es ahí cuando decide a quién respeta y a quién no. Su atrevimiento suele pasar al descaro, es lanzada y no le cuesta tomar la iniciativa, aunque también le encanta coquetear y jugar con la tentación.
A la hora de expresarse, Seléne es una chica dotada del don de la palabra. Es casi imposible desarmarla verbalmente, tiene mucha labia y es muy ocurrente, por lo que nunca se queda sin palabras. Es muy ingeniosa, graciosa en sus comentarios y certera en sus ataques. Seléne puede tener una lengua muy afilada, sabe usar el sarcasmo y resulta de lo más venenosa cuando quiere serlo.
En conjunto, podríamos decir que Seléne es una chica a la que no conviene conocer, a menos que no temas quemarte, cuando juegas con fuego. Seléne es valiente hasta ser irresponsablemente temeraria, es fuerte, leal a sus amigos y letal con sus enemigos. Es pasional, rebelde y sincera. Sarcástica, terca y mandona. Seléne puede ser muchas cosas, pero con ella nunca puedes saber que te va a tocar.

Perfil Físico: Como suele ocurrir con la mayoría de las personas y en la mayoría de los casos, lo que más caracteriza a Seléne son sus rasgos faciales. Empezando por sus ojos, que posiblemente sea lo más expresivo que posea, son de un color marrón ámbar que hace que destaque con el tono del que presume por su cabello. Entornados y observadores, tiene una mirada que no suele pasar desapercibida para el resto por su fijeza. En referencia a su aspecto avanza a la par que lo hace la sociedad humana, sin caer en lo vulgar de esta según su propia opinión. Si bien en un momento de su vida llegó a lucir de unos cabellos muy cortos, ahora se le puede ver tanto con un corte que se puede definir como melena, según le de, y en la mayoría de las ocasiones lo lleva peinado dejando el pelo suelto. Muy pocas veces los luce desaliñados, es una manía desde que era pequeña —quizás gracias a sus pocas amigas— el llevar los cabellos excéntricamente cuidados. Tiene la barbilla ligeramente pronunciada, la mandíbula fina, la frente amplia y definida, y su nariz no peca ni de grande ni de pequeña. Sus labios son de piñón y, en ellos, suele marcarse como mucho una sonrisa ladeada que peca de socarrona y de traviesa en la mayoría de los momentos. Un rasgo que le caracteriza es su poca motivación hacia los demás o hacia cualquier aspecto que no tenga que ver con el interés que pueda sentir ella hacia la persona que tiene justo delante. Por ello es un gran ejemplo de lo que es ser inexpresivo. Sus gestos y expresiones dejan mucho que ver sobre su personalidad, paciente e interesada con el mundo. Como la mayoría de los de su familia luce una piel ligeramente blanqueada, a pesar de que intente ponerse morena bajo los radiantes rayos del sol. Sin duda, Seléne de lo último que puede quejarse es de su cuerpo. A simple vista puede resultar algo bajita, sin embargo su estatura coincide más o menos con media de la estatura de los chicas de su edad, rozando el metro setenta. Su estatura, además, se encuentra acompañada de una complexión que no peca de gruesa, si no que más bien posee un buen cuerpo, llegando a tener unas medidas exactas para su edad, su peso y su altura. Todo esto se debe a que siempre ha tenido cierto interés por su cuerpo y por mantenerlo sano, así como cuidado. De tez blanquecina, como es de esperar y como ya hemos comentado, se puede ver marcas de heridas de caídas que ha podido deberse a su gran torpeza. Pues a pesar de que hoy en día es una chica más bien relajada y con mucha templanza, en su niñez, era un verdadero saco de nervios. El estilo de Seléne es, ante todo, sencillo. No hay ocasión en la que no lleve una prenda de color oscuro y, en realidad, lo extraño es que no lleve toda su vestimenta de colores apagados. Un color que nunca falta es el negro. No es que sea su preferido, pero ya es una costumbre el ponerse una prenda de tal característica. Sí se complica a la hora de vestirse, decantándose por pantalones largos vaqueros con camisetas, acompañadas de filares, pulseras... o bien lleva vestido, que sabe lleva a la perfección con unos tacones. Le gusta verse bien, como a cualquier persona le gustaría, pero bien a si misma. En cierto modo sí le importa y le interesa el como le vean los demás o cuan despreciativos son a la hora de echarle un vistazo. Aunque por otro lado, piensa que si no les gusta, que no miren, aunque los chicos no suelen pensar que no le gusta.

Historia: Bénjamin Lèrome nació en la capital de Francia, hace poco menos de medio siglo. Fue el cuarto de cinco hijos, una familia muy numerosa y difícil de mantener para unos padres con escasos recursos. El mayor de los hermanos pudo ir a la universidad, gracias a sus buenas notas, y llegó a ser médico, pero el resto no tuvieron tanta suerte. Bénjamin, al igual que la mayoría de sus hermanos, se vio obligado a trabajar antes de cumplir los quince años. Desde niños aprendieron a sacarse las castañas del fuego, sabían enfrentarse al trabajo duro, pues no tenían otra opción. 
A los veinte años se independizó y se fue a Londres, en busca de la prosperidad. Comenzó a trabajar como mecánico, demostrando tener mucho talento para los vehículos, y allí conoció a Célianne. Trabajaba largas jornadas en un taller, con un salario que dejaba mucho que desear, pero disfrutaba de poder ganarse la vida de una forma honrada. Como no tenía muchos descansos, solía ir con sus compañeros de trabajo a comer a un bar cercano, que ofrecía menús que si bien no eran sofisticados, llenaban sus estómagos sin vaciar demasiado sus bolsillos. Y ahí estaba ella.
Aun con la precaria iluminación del bar, entre nubes de humo y el intenso olor a humedad, ya le parecía hermosa. Célianne debía de tener apenas dieciocho años por aquel entonces, y trabajaba desde hacía varios años en aquel antro. No era mucho, pero era un oficio al fin y al cabo. Bénjamin siguió frecuentando aquel bar, hasta que consiguió estrechar un poco su relación con la camarera, lo suficiente como para invitarla a salir.
Bénjamin y Célianne se casaron cuando él tenía veintiséis años y ella veinticuatro, tras haber quedado ésta embarazada y llevar casi cinco años de noviazgo. Apenas seis meses después de la boda, nació Christopher. Chris, para los amigos. Y Seléne nació apenas dos años más tarde. Ambos hermanos se criaron en un barrio poco destacado de Londres, en un gran bloque de cemento lleno de familias humildes como la suya.
A pesar de no haber gozado nunca de lujos o de caprichos, Seléne recuerda su infancia como una época feliz. Se crió en el barrio, un barrio con delincuentes, pero seguro para los que pertenecían a él. Además, siempre estaba su hermano para cuidar de ella.
Seléne siempre estuvo muy unida a Chris. Él la cuidaba como a una princesa, y ella siempre intentaba hacerle sentir orgulloso. Pero claro, las cosas no siempre son fáciles en un barrio como ese. Con los años, Seléne se fue dando cuenta de que su hermano cada vez se distanciaba más de ella y de su familia. Iba y venía como le daba la gana. Dejó el instituto. Empezó a consumir cosas, cosas peligrosas. En un primer momento Seléne no le dio importancia, todo el mundo lo hacía, incluso ella había bebido más alcohol de la cuenta en un par de ocasiones, a pesar de la edad que tenía.
Por esa época, su hermano empezó a juntarse con un chico, un chaval de la edad de Seléne. Hunter Lécter. Seléne jamás olvidará ese nombre. Un nombre grabado en su piel con el fuego del primer amor, con la pasión de la primera experiencia en todo, con la fuerza del odio más intenso… Pero vayamos por partes.
Hunter y Chris pronto se volvieron inseparables, y no eran pocas las veces que Seléne se unía a ellos en sus correrías y gamberradas. Había algo en ese muchacho de quince años que intrigaba a Seléne, algo en sus ojos avellanas, algo en su sonrisa burlona… Y con la inocencia de sus quince años se enamoró completa y perdidamente de él, de esa forma de la que solo te enamoras cuando tienes quince años y aun no sabes nada de la vida. No recuerda exactamente cuando empezó, como empezaron sus encuentros, sus besos y sus caricias. Se encontraban a escondidas, llevando en secreto una relación poco definida, pero intensa, muy intensa. Seléne se entregó completamente a Hunter, le entregó todo, su corazón, su cuerpo y su alma. Solo tenía quince años y ya quería pasar el resto de su vida con él. Pero pocas veces la vida deja que pasen las cosas como uno desea.
Hunter y Chris solían organizar fiestas muy a menudo, de hecho, tenían hasta cierta fama en el barrio. A pesar de la estrecha relación que mantenía Seléne con su hermano, y con Hunter, rara vez la dejaban acudir a dichas fiestas. Y esta no fue una de ellas. De ese día Seléne recuerda el sonido del teléfono a las cuatro y veinticuatro de la madrugada, una llamada que la despertó, acompañada de una repentina tensión en la casa. Chris estaba en el hospital. Intentaban reanimarle. Había sufrido una sobredosis. Murió poco después, a las dos y cincuenta y dos de la madrugada. Seléne nunca lo olvidará.
El día siguiente fue el funeral, y esa fue la primera vez que vio a Hunter desde que todo cambió para siempre. No podía dejar de culparle a él. Él había organizado esa condenada fiesta. Él había estado drogándose con su hermano. Él no le hizo parar. Él le dejó morir. Él era el responsable.
Seléne estaba pasando por él momento más difícil de toda su vida, estaba dolida, desecha, rota por dentro, y la única forma que encontró de canalizar todo ese dolor fue a través del odio. Sí, odió a Hunter desde el primer momento en el que le vio, a él solo, sin Chris, porque Chris estaba muerto. Desde ese día se dedicó a perseguirle, insultándole y recordándole lo mucho que le despreciaba, hasta que un día, de la noche a la mañana, Hunter desapareció sin dejar rastro. Le llegaron rumores, de que su madre se había vuelto a casar con un ricachón y que se había mudado toda la familia. No volvió a saber más de él.
Casi cinco años han pasado desde entonces, y muchas cosas han cambiado. Sélene sigue siendo una chica fuerte y orgullosa, pero ya no queda nada de inocencia en ella. No calló en los brazos de la droga, como hizo su hermano, pero sí acabó relacionándose con gente peligrosa. Seléne siempre ha sido una chica atlética, ágil y con un cierto talento para los trucos de magia. Sí, puede hacer aparecer una moneda de detrás de tu oreja, con la misma facilidad con la que puede hacer desaparecer tu cartera del bolsillo de tu chaqueta.
Actualmente, vive en un apartamento en el centro de Inglaterra, no vive con sus padres y estudia en la universidad más prestigiosa de la ciudad, porque a esa misma universidad quería entrar su hermano y de hecho, lo hace por él. Le costó mucho esfuerzo entrar, tenía cabeza para esas cosas pero con la muerte de su hermano y la depresión de su familia no podía casi. Pero, en su vida, siempre hay problemas, pero, ¿Y si estos problemas son muertos vivientes?


Gustos:La oscuridad y las estrellas. Le hacen reflexionar, pensar que no es tan importante en el mundo, sino que solo es una simple chica en medio de tanta gente. Nadar. La brisa marina y el olor de la playa. Le encanta el mar, porque se siente en el medio de ninguna parte. Libre, sin ataduras. El café con leche y dos nubes. Estar con su familia. Principalmente por su madre, que está deprimida desde que murió Chris. Leer. Leer, leer y leer. A todas horas. Todo tipo de libros, desde dramas hasta ciencia ficción. Pero lo que más le gusta es la literatura inglesa clásica: Shakespeare, Jane Austen, James Joyce, entre otros. Las cámaras. La fotografía. Si no hubiese querido ser periodista, hubiese sido su segunda opción. Francia. No le importaría escaparse y quedarse allí para siempre. El cine le encanta. Su madre la ha enseñado a apreciar las buenas películas. Las fiestas. Son el único sitio en el que se siente bien con tanta gente junta. La verdad. No soporta las mentiras ni las traiciones.

Disgustos:El alcohol. No lo soporta demasiado bien, y algunas borracheras han acabado muy mal. Las drogas, las odia desde que supo que consumirlas mató a su hermano. El amor. En serio, ¿Para qué narices sirve? Los prejuicios, que la gente juzgue sin saber. Los cotilleos, los rumores, que gente que no la conoce hable sobre su vida. Que crean que es una niña de papá más. ¿Ellos qué sabrán? No poder hacer lo que quiera, que la ordenen. Que la gente lo consiga todo sin hacer nada.

Extras: Es una total apasionada de la música y de la fotografía. Ha expuesto sus fotografías en varias ocasiones, pero se lo toma sobre todo como un hobbie, su mayor hobbie. Le encantaría mezclar en un futuro la biología con la fotografía. ¿Algo así como ser fotobióloga? Es políglota. A parte de inglés sabe hablar francés perfectamente, alemán y ruso, y está aprendiendo japonés. Le encantaría vivir en Francia en un futuro. Ha ido de vacaciones desde que era una niña, y le apasiona la vida allí. No le gusta nada la comida basura. No soporta las basuras esas del McDonald's y derivados. Ya que no se cuida en otras cosas, siempre come saludable. No le afectan los rumores o las malas lenguas. Ella se siente cómoda consigo misma, más que nunca, y no le importa lo que tres idiotas piensen sobre su vida. Es más, enfadándose con ellos solo les da más tema de conversación. Que piensen lo que quieran. Tiene un pequeño tatuaje en la parte alta de la nuca, casi donde empieza el pelo: sigma minúscula, la letra S en griego.

Fic de tu autoría:
Los milagros existen – OS:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 

Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.

Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.

–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.

–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogió la bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.

Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 

Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, ¿no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos. 

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–

Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.
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Mensaje por jackson. el Vie 06 Sep 2013, 8:15 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:No me reservarías a Harold, ¿Verdaaaaaaaaad?  

Ábreme, soy sexy:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Seléne A. Lèrome.
·¿Segundas oportunidades? No las necesitamos, la gente nunca se las merece.·

Nombre completo: Seléne Arianne Lèrome Speckhart.
Representante: Emma Watson.
Apodos: Odia que mucha gente la llame Sel sólo por su primer nombre, si quieres ponerle un apodo que sea Léne o Aria, son los que más le gustan.
Edad: Diecisiete años.
Nacionalidad: Británica, con raíces francesas.
Rol: Harry Styles {Aula A2, Teme morir solo} | Libre {Aula B3, Asesinó a su amiga por sobrevivir.}.


Perfil Psicológico: Digamos que Seléne siempre ha sido una chica con mucho carácter.
Desde siempre, Seléne ha sido una chica muy decidida. Siempre ha sabido lo que ha querido, y nunca ha dudado de si misma. Valiente y atrevida, es una chica que va siempre andando hacia delante, sin esconderse detrás de nadie. Siempre ha sido muy impulsiva, es muy impaciente y le cuesta horrores pensar antes de actuar, ya ni hablemos de pensar antes de hablar. Nunca ha soportado que la juzguen ni que la menosprecien por su apariencia, por su procedencia, o por ser mujer. Ella está a la altura de todo, ella sola se basta, y ella sola se cuida. Ante todo, Seléne es extraordinariamente orgullosa.

Con un genio de mil demonios, Seléne es de gatillo fácil. Posee un carácter muy visceral, parece estar a la defensiva continuamente, y salta ante la mínima provocación. Sí, hay quién dice que está loca, o que es bipolar, y quizá tengan algo de razón. Seléne es muy agresiva, tiene muy poca paciencia, y muchas veces reacciona de forma algo exagerada. ¿Qué si es violenta? Bueno, para qué negarlo. Seléne tiene cierta tendencia a meterse en líos y, tras la muerte de su hermano, ha aprendido a salir de ellos por su cuenta; aunque no siempre de la forma más diplomática posible.
Seléne es, ante todo, una chica fuerte. Ha pasado por muchas cosas a lo largo de su vida, cosas que la han curtido mucho. Es una joven firme en sus convicciones, fiel a sus ideas y a sus principios. Segura de si misma, Seléne nunca da signos de debilidad, es algo que odia. Jamás se deja pisar, es muy orgullosa y si tiene que abrirse paso a golpes no dudará en hacerlo, mas nunca deja que le falten al respeto.
Seléne es como el agua, se amolda perfectamente al recipiente en el que se encuentre. Se le da bien adaptarse a cualquier situación, es astuta y sabe ahorrarse problemas. De la misma forma, es transparente, no le gusta andarse con medias verdades, para ella la sinceridad es lo primero. A pesar de ser una buena actriz, no le gusta tener que fingir o mentir de forma continua, por lo que no suele actuar con falsedad. Como un rio, siempre vuelve a su cauce. No importa las trabas o los obstáculos que interpongan en su camino, Seléne siempre encuentra la forma de llegar a dónde se propone.
Seléne es en cierto sentido peligrosa. Uno no puede fiarse de ella. Es independiente y solo busca su propio beneficio. Para ella, lo más importante es su propio bien, y opina que si no se preocupa por ella misma nadie más lo va a hacer. Es algo desconfiada y solitaria, tiene pocos amigos de verdad, pero los que tiene los cuida como nadie. Poca gente se gana el respeto de Seléne, pero una vez que alguien se hace un hueco en su corazón, podrá contar con ella siempre. Es fiel a sus amigos, los cuida y los protege de cualquier mal, jamás los traicionaría. 
Seléne es natural, sin tapujos, sin adornos. No le importa el qué dirán, ni las modas, ni los tabúes. Hace lo que quiere, como quiere, cuando quiere, sin importarle lo que pueda parecerle a la gente. En ese sentido es bastante rebelde, quiere vivir su vida como a ella le parezca, sin atender a lo que es correcto o moral.
No entiende de timidez o vergüenza, rebosa tanta seguridad en si misma que a veces asusta. Roza la prepotencia y el egocentrismo en muchas ocasiones, se siente superior a mucha gente y no tiene problemas en presumir de ello. Seléne no discrimina a nadie por sus gustos, por religiones, sexualidades, razas o estatus sociales, pues en ese sentido es muy tolerante. Seléne juzga a la gente por sus actos, por su forma de vida y por su forma de ser, y es ahí cuando decide a quién respeta y a quién no. Su atrevimiento suele pasar al descaro, es lanzada y no le cuesta tomar la iniciativa, aunque también le encanta coquetear y jugar con la tentación.
A la hora de expresarse, Seléne es una chica dotada del don de la palabra. Es casi imposible desarmarla verbalmente, tiene mucha labia y es muy ocurrente, por lo que nunca se queda sin palabras. Es muy ingeniosa, graciosa en sus comentarios y certera en sus ataques. Seléne puede tener una lengua muy afilada, sabe usar el sarcasmo y resulta de lo más venenosa cuando quiere serlo.
En conjunto, podríamos decir que Seléne es una chica a la que no conviene conocer, a menos que no temas quemarte, cuando juegas con fuego. Seléne es valiente hasta ser irresponsablemente temeraria, es fuerte, leal a sus amigos y letal con sus enemigos. Es pasional, rebelde y sincera. Sarcástica, terca y mandona. Seléne puede ser muchas cosas, pero con ella nunca puedes saber que te va a tocar.

Perfil Físico: Como suele ocurrir con la mayoría de las personas y en la mayoría de los casos, lo que más caracteriza a Seléne son sus rasgos faciales. Empezando por sus ojos, que posiblemente sea lo más expresivo que posea, son de un color marrón ámbar que hace que destaque con el tono del que presume por su cabello. Entornados y observadores, tiene una mirada que no suele pasar desapercibida para el resto por su fijeza. En referencia a su aspecto avanza a la par que lo hace la sociedad humana, sin caer en lo vulgar de esta según su propia opinión. Si bien en un momento de su vida llegó a lucir de unos cabellos muy cortos, ahora se le puede ver tanto con un corte que se puede definir como melena, según le de, y en la mayoría de las ocasiones lo lleva peinado dejando el pelo suelto. Muy pocas veces los luce desaliñados, es una manía desde que era pequeña —quizás gracias a sus pocas amigas— el llevar los cabellos excéntricamente cuidados. Tiene la barbilla ligeramente pronunciada, la mandíbula fina, la frente amplia y definida, y su nariz no peca ni de grande ni de pequeña. Sus labios son de piñón y, en ellos, suele marcarse como mucho una sonrisa ladeada que peca de socarrona y de traviesa en la mayoría de los momentos. Un rasgo que le caracteriza es su poca motivación hacia los demás o hacia cualquier aspecto que no tenga que ver con el interés que pueda sentir ella hacia la persona que tiene justo delante. Por ello es un gran ejemplo de lo que es ser inexpresivo. Sus gestos y expresiones dejan mucho que ver sobre su personalidad, paciente e interesada con el mundo. Como la mayoría de los de su familia luce una piel ligeramente blanqueada, a pesar de que intente ponerse morena bajo los radiantes rayos del sol. Sin duda, Seléne de lo último que puede quejarse es de su cuerpo. A simple vista puede resultar algo bajita, sin embargo su estatura coincide más o menos con media de la estatura de los chicas de su edad, rozando el metro setenta. Su estatura, además, se encuentra acompañada de una complexión que no peca de gruesa, si no que más bien posee un buen cuerpo, llegando a tener unas medidas exactas para su edad, su peso y su altura. Todo esto se debe a que siempre ha tenido cierto interés por su cuerpo y por mantenerlo sano, así como cuidado. De tez blanquecina, como es de esperar y como ya hemos comentado, se puede ver marcas de heridas de caídas que ha podido deberse a su gran torpeza. Pues a pesar de que hoy en día es una chica más bien relajada y con mucha templanza, en su niñez, era un verdadero saco de nervios. El estilo de Seléne es, ante todo, sencillo. No hay ocasión en la que no lleve una prenda de color oscuro y, en realidad, lo extraño es que no lleve toda su vestimenta de colores apagados. Un color que nunca falta es el negro. No es que sea su preferido, pero ya es una costumbre el ponerse una prenda de tal característica. Sí se complica a la hora de vestirse, decantándose por pantalones largos vaqueros con camisetas, acompañadas de filares, pulseras... o bien lleva vestido, que sabe lleva a la perfección con unos tacones. Le gusta verse bien, como a cualquier persona le gustaría, pero bien a si misma. En cierto modo sí le importa y le interesa el como le vean los demás o cuan despreciativos son a la hora de echarle un vistazo. Aunque por otro lado, piensa que si no les gusta, que no miren, aunque los chicos no suelen pensar que no le gusta.

Historia: Bénjamin Lèrome nació en la capital de Francia, hace poco menos de medio siglo. Fue el cuarto de cinco hijos, una familia muy numerosa y difícil de mantener para unos padres con escasos recursos. El mayor de los hermanos pudo ir a la universidad, gracias a sus buenas notas, y llegó a ser médico, pero el resto no tuvieron tanta suerte. Bénjamin, al igual que la mayoría de sus hermanos, se vio obligado a trabajar antes de cumplir los quince años. Desde niños aprendieron a sacarse las castañas del fuego, sabían enfrentarse al trabajo duro, pues no tenían otra opción. 
A los veinte años se independizó y se fue a Londres, en busca de la prosperidad. Comenzó a trabajar como mecánico, demostrando tener mucho talento para los vehículos, y allí conoció a Célianne. Trabajaba largas jornadas en un taller, con un salario que dejaba mucho que desear, pero disfrutaba de poder ganarse la vida de una forma honrada. Como no tenía muchos descansos, solía ir con sus compañeros de trabajo a comer a un bar cercano, que ofrecía menús que si bien no eran sofisticados, llenaban sus estómagos sin vaciar demasiado sus bolsillos. Y ahí estaba ella.
Aun con la precaria iluminación del bar, entre nubes de humo y el intenso olor a humedad, ya le parecía hermosa. Célianne debía de tener apenas dieciocho años por aquel entonces, y trabajaba desde hacía varios años en aquel antro. No era mucho, pero era un oficio al fin y al cabo. Bénjamin siguió frecuentando aquel bar, hasta que consiguió estrechar un poco su relación con la camarera, lo suficiente como para invitarla a salir.
Bénjamin y Célianne se casaron cuando él tenía veintiséis años y ella veinticuatro, tras haber quedado ésta embarazada y llevar casi cinco años de noviazgo. Apenas seis meses después de la boda, nació Christopher. Chris, para los amigos. Y Seléne nació apenas dos años más tarde. Ambos hermanos se criaron en un barrio poco destacado de Londres, en un gran bloque de cemento lleno de familias humildes como la suya.
A pesar de no haber gozado nunca de lujos o de caprichos, Seléne recuerda su infancia como una época feliz. Se crió en el barrio, un barrio con delincuentes, pero seguro para los que pertenecían a él. Además, siempre estaba su hermano para cuidar de ella.
Seléne siempre estuvo muy unida a Chris. Él la cuidaba como a una princesa, y ella siempre intentaba hacerle sentir orgulloso. Pero claro, las cosas no siempre son fáciles en un barrio como ese. Con los años, Seléne se fue dando cuenta de que su hermano cada vez se distanciaba más de ella y de su familia. Iba y venía como le daba la gana. Dejó el instituto. Empezó a consumir cosas, cosas peligrosas. En un primer momento Seléne no le dio importancia, todo el mundo lo hacía, incluso ella había bebido más alcohol de la cuenta en un par de ocasiones, a pesar de la edad que tenía.
Por esa época, su hermano empezó a juntarse con un chico, un chaval de la edad de Seléne. Hunter Lécter. Seléne jamás olvidará ese nombre. Un nombre grabado en su piel con el fuego del primer amor, con la pasión de la primera experiencia en todo, con la fuerza del odio más intenso… Pero vayamos por partes.
Hunter y Chris pronto se volvieron inseparables, y no eran pocas las veces que Seléne se unía a ellos en sus correrías y gamberradas. Había algo en ese muchacho de quince años que intrigaba a Seléne, algo en sus ojos avellanas, algo en su sonrisa burlona… Y con la inocencia de sus quince años se enamoró completa y perdidamente de él, de esa forma de la que solo te enamoras cuando tienes quince años y aun no sabes nada de la vida. No recuerda exactamente cuando empezó, como empezaron sus encuentros, sus besos y sus caricias. Se encontraban a escondidas, llevando en secreto una relación poco definida, pero intensa, muy intensa. Seléne se entregó completamente a Hunter, le entregó todo, su corazón, su cuerpo y su alma. Solo tenía quince años y ya quería pasar el resto de su vida con él. Pero pocas veces la vida deja que pasen las cosas como uno desea.
Hunter y Chris solían organizar fiestas muy a menudo, de hecho, tenían hasta cierta fama en el barrio. A pesar de la estrecha relación que mantenía Seléne con su hermano, y con Hunter, rara vez la dejaban acudir a dichas fiestas. Y esta no fue una de ellas. De ese día Seléne recuerda el sonido del teléfono a las cuatro y veinticuatro de la madrugada, una llamada que la despertó, acompañada de una repentina tensión en la casa. Chris estaba en el hospital. Intentaban reanimarle. Había sufrido una sobredosis. Murió poco después, a las dos y cincuenta y dos de la madrugada. Seléne nunca lo olvidará.
El día siguiente fue el funeral, y esa fue la primera vez que vio a Hunter desde que todo cambió para siempre. No podía dejar de culparle a él. Él había organizado esa condenada fiesta. Él había estado drogándose con su hermano. Él no le hizo parar. Él le dejó morir. Él era el responsable.
Seléne estaba pasando por él momento más difícil de toda su vida, estaba dolida, desecha, rota por dentro, y la única forma que encontró de canalizar todo ese dolor fue a través del odio. Sí, odió a Hunter desde el primer momento en el que le vio, a él solo, sin Chris, porque Chris estaba muerto. Desde ese día se dedicó a perseguirle, insultándole y recordándole lo mucho que le despreciaba, hasta que un día, de la noche a la mañana, Hunter desapareció sin dejar rastro. Le llegaron rumores, de que su madre se había vuelto a casar con un ricachón y que se había mudado toda la familia. No volvió a saber más de él.
Casi cinco años han pasado desde entonces, y muchas cosas han cambiado. Sélene sigue siendo una chica fuerte y orgullosa, pero ya no queda nada de inocencia en ella. No calló en los brazos de la droga, como hizo su hermano, pero sí acabó relacionándose con gente peligrosa. Seléne siempre ha sido una chica atlética, ágil y con un cierto talento para los trucos de magia. Sí, puede hacer aparecer una moneda de detrás de tu oreja, con la misma facilidad con la que puede hacer desaparecer tu cartera del bolsillo de tu chaqueta.
Actualmente, vive en un apartamento en el centro de Inglaterra, no vive con sus padres y estudia en la universidad más prestigiosa de la ciudad, porque a esa misma universidad quería entrar su hermano y de hecho, lo hace por él. Le costó mucho esfuerzo entrar, tenía cabeza para esas cosas pero con la muerte de su hermano y la depresión de su familia no podía casi. Pero, en su vida, siempre hay problemas, pero, ¿Y si estos problemas son muertos vivientes?


Gustos:La oscuridad y las estrellas. Le hacen reflexionar, pensar que no es tan importante en el mundo, sino que solo es una simple chica en medio de tanta gente. Nadar. La brisa marina y el olor de la playa. Le encanta el mar, porque se siente en el medio de ninguna parte. Libre, sin ataduras. El café con leche y dos nubes. Estar con su familia. Principalmente por su madre, que está deprimida desde que murió Chris. Leer. Leer, leer y leer. A todas horas. Todo tipo de libros, desde dramas hasta ciencia ficción. Pero lo que más le gusta es la literatura inglesa clásica: Shakespeare, Jane Austen, James Joyce, entre otros. Las cámaras. La fotografía. Si no hubiese querido ser periodista, hubiese sido su segunda opción. Francia. No le importaría escaparse y quedarse allí para siempre. El cine le encanta. Su madre la ha enseñado a apreciar las buenas películas. Las fiestas. Son el único sitio en el que se siente bien con tanta gente junta. La verdad. No soporta las mentiras ni las traiciones.

Disgustos:El alcohol. No lo soporta demasiado bien, y algunas borracheras han acabado muy mal. Las drogas, las odia desde que supo que consumirlas mató a su hermano. El amor. En serio, ¿Para qué narices sirve? Los prejuicios, que la gente juzgue sin saber. Los cotilleos, los rumores, que gente que no la conoce hable sobre su vida. Que crean que es una niña de papá más. ¿Ellos qué sabrán? No poder hacer lo que quiera, que la ordenen. Que la gente lo consiga todo sin hacer nada.

Extras: Es una total apasionada de la música y de la fotografía. Ha expuesto sus fotografías en varias ocasiones, pero se lo toma sobre todo como un hobbie, su mayor hobbie. Le encantaría mezclar en un futuro la biología con la fotografía. ¿Algo así como ser fotobióloga? Es políglota. A parte de inglés sabe hablar francés perfectamente, alemán y ruso, y está aprendiendo japonés. Le encantaría vivir en Francia en un futuro. Ha ido de vacaciones desde que era una niña, y le apasiona la vida allí. No le gusta nada la comida basura. No soporta las basuras esas del McDonald's y derivados. Ya que no se cuida en otras cosas, siempre come saludable. No le afectan los rumores o las malas lenguas. Ella se siente cómoda consigo misma, más que nunca, y no le importa lo que tres idiotas piensen sobre su vida. Es más, enfadándose con ellos solo les da más tema de conversación. Que piensen lo que quieran. Tiene un pequeño tatuaje en la parte alta de la nuca, casi donde empieza el pelo: sigma minúscula, la letra S en griego.

Fic de tu autoría:
Los milagros existen – OS:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 

Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.

Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.

–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.

–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogió la bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.

Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 

Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, ¿no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos. 

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–

Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.
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Harry is yours.

Oh Shit! I’ts Per-fect me enamore completamente de tu ficha, esta muy bien redactada y escribes sjahuhfasjhñ así que me convenciste y te quedas con Harol ahora ámame por que te deje con el.
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Re: H.O.T.D. | Inscripciones Abiertas.

Mensaje por Zarry HorTomPay :) el Vie 06 Sep 2013, 8:29 pm

karlix belieber escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:No me reservarías a Harold, ¿Verdaaaaaaaaad?  

Ábreme, soy sexy:

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Seléne A. Lèrome.
·¿Segundas oportunidades? No las necesitamos, la gente nunca se las merece.·

Nombre completo: Seléne Arianne Lèrome Speckhart.
Representante: Emma Watson.
Apodos: Odia que mucha gente la llame Sel sólo por su primer nombre, si quieres ponerle un apodo que sea Léne o Aria, son los que más le gustan.
Edad: Diecisiete años.
Nacionalidad: Británica, con raíces francesas.
Rol: Harry Styles {Aula A2, Teme morir solo} | Libre {Aula B3, Asesinó a su amiga por sobrevivir.}.


Perfil Psicológico: Digamos que Seléne siempre ha sido una chica con mucho carácter.
Desde siempre, Seléne ha sido una chica muy decidida. Siempre ha sabido lo que ha querido, y nunca ha dudado de si misma. Valiente y atrevida, es una chica que va siempre andando hacia delante, sin esconderse detrás de nadie. Siempre ha sido muy impulsiva, es muy impaciente y le cuesta horrores pensar antes de actuar, ya ni hablemos de pensar antes de hablar. Nunca ha soportado que la juzguen ni que la menosprecien por su apariencia, por su procedencia, o por ser mujer. Ella está a la altura de todo, ella sola se basta, y ella sola se cuida. Ante todo, Seléne es extraordinariamente orgullosa.

Con un genio de mil demonios, Seléne es de gatillo fácil. Posee un carácter muy visceral, parece estar a la defensiva continuamente, y salta ante la mínima provocación. Sí, hay quién dice que está loca, o que es bipolar, y quizá tengan algo de razón. Seléne es muy agresiva, tiene muy poca paciencia, y muchas veces reacciona de forma algo exagerada. ¿Qué si es violenta? Bueno, para qué negarlo. Seléne tiene cierta tendencia a meterse en líos y, tras la muerte de su hermano, ha aprendido a salir de ellos por su cuenta; aunque no siempre de la forma más diplomática posible.
Seléne es, ante todo, una chica fuerte. Ha pasado por muchas cosas a lo largo de su vida, cosas que la han curtido mucho. Es una joven firme en sus convicciones, fiel a sus ideas y a sus principios. Segura de si misma, Seléne nunca da signos de debilidad, es algo que odia. Jamás se deja pisar, es muy orgullosa y si tiene que abrirse paso a golpes no dudará en hacerlo, mas nunca deja que le falten al respeto.
Seléne es como el agua, se amolda perfectamente al recipiente en el que se encuentre. Se le da bien adaptarse a cualquier situación, es astuta y sabe ahorrarse problemas. De la misma forma, es transparente, no le gusta andarse con medias verdades, para ella la sinceridad es lo primero. A pesar de ser una buena actriz, no le gusta tener que fingir o mentir de forma continua, por lo que no suele actuar con falsedad. Como un rio, siempre vuelve a su cauce. No importa las trabas o los obstáculos que interpongan en su camino, Seléne siempre encuentra la forma de llegar a dónde se propone.
Seléne es en cierto sentido peligrosa. Uno no puede fiarse de ella. Es independiente y solo busca su propio beneficio. Para ella, lo más importante es su propio bien, y opina que si no se preocupa por ella misma nadie más lo va a hacer. Es algo desconfiada y solitaria, tiene pocos amigos de verdad, pero los que tiene los cuida como nadie. Poca gente se gana el respeto de Seléne, pero una vez que alguien se hace un hueco en su corazón, podrá contar con ella siempre. Es fiel a sus amigos, los cuida y los protege de cualquier mal, jamás los traicionaría. 
Seléne es natural, sin tapujos, sin adornos. No le importa el qué dirán, ni las modas, ni los tabúes. Hace lo que quiere, como quiere, cuando quiere, sin importarle lo que pueda parecerle a la gente. En ese sentido es bastante rebelde, quiere vivir su vida como a ella le parezca, sin atender a lo que es correcto o moral.
No entiende de timidez o vergüenza, rebosa tanta seguridad en si misma que a veces asusta. Roza la prepotencia y el egocentrismo en muchas ocasiones, se siente superior a mucha gente y no tiene problemas en presumir de ello. Seléne no discrimina a nadie por sus gustos, por religiones, sexualidades, razas o estatus sociales, pues en ese sentido es muy tolerante. Seléne juzga a la gente por sus actos, por su forma de vida y por su forma de ser, y es ahí cuando decide a quién respeta y a quién no. Su atrevimiento suele pasar al descaro, es lanzada y no le cuesta tomar la iniciativa, aunque también le encanta coquetear y jugar con la tentación.
A la hora de expresarse, Seléne es una chica dotada del don de la palabra. Es casi imposible desarmarla verbalmente, tiene mucha labia y es muy ocurrente, por lo que nunca se queda sin palabras. Es muy ingeniosa, graciosa en sus comentarios y certera en sus ataques. Seléne puede tener una lengua muy afilada, sabe usar el sarcasmo y resulta de lo más venenosa cuando quiere serlo.
En conjunto, podríamos decir que Seléne es una chica a la que no conviene conocer, a menos que no temas quemarte, cuando juegas con fuego. Seléne es valiente hasta ser irresponsablemente temeraria, es fuerte, leal a sus amigos y letal con sus enemigos. Es pasional, rebelde y sincera. Sarcástica, terca y mandona. Seléne puede ser muchas cosas, pero con ella nunca puedes saber que te va a tocar.

Perfil Físico: Como suele ocurrir con la mayoría de las personas y en la mayoría de los casos, lo que más caracteriza a Seléne son sus rasgos faciales. Empezando por sus ojos, que posiblemente sea lo más expresivo que posea, son de un color marrón ámbar que hace que destaque con el tono del que presume por su cabello. Entornados y observadores, tiene una mirada que no suele pasar desapercibida para el resto por su fijeza. En referencia a su aspecto avanza a la par que lo hace la sociedad humana, sin caer en lo vulgar de esta según su propia opinión. Si bien en un momento de su vida llegó a lucir de unos cabellos muy cortos, ahora se le puede ver tanto con un corte que se puede definir como melena, según le de, y en la mayoría de las ocasiones lo lleva peinado dejando el pelo suelto. Muy pocas veces los luce desaliñados, es una manía desde que era pequeña —quizás gracias a sus pocas amigas— el llevar los cabellos excéntricamente cuidados. Tiene la barbilla ligeramente pronunciada, la mandíbula fina, la frente amplia y definida, y su nariz no peca ni de grande ni de pequeña. Sus labios son de piñón y, en ellos, suele marcarse como mucho una sonrisa ladeada que peca de socarrona y de traviesa en la mayoría de los momentos. Un rasgo que le caracteriza es su poca motivación hacia los demás o hacia cualquier aspecto que no tenga que ver con el interés que pueda sentir ella hacia la persona que tiene justo delante. Por ello es un gran ejemplo de lo que es ser inexpresivo. Sus gestos y expresiones dejan mucho que ver sobre su personalidad, paciente e interesada con el mundo. Como la mayoría de los de su familia luce una piel ligeramente blanqueada, a pesar de que intente ponerse morena bajo los radiantes rayos del sol. Sin duda, Seléne de lo último que puede quejarse es de su cuerpo. A simple vista puede resultar algo bajita, sin embargo su estatura coincide más o menos con media de la estatura de los chicas de su edad, rozando el metro setenta. Su estatura, además, se encuentra acompañada de una complexión que no peca de gruesa, si no que más bien posee un buen cuerpo, llegando a tener unas medidas exactas para su edad, su peso y su altura. Todo esto se debe a que siempre ha tenido cierto interés por su cuerpo y por mantenerlo sano, así como cuidado. De tez blanquecina, como es de esperar y como ya hemos comentado, se puede ver marcas de heridas de caídas que ha podido deberse a su gran torpeza. Pues a pesar de que hoy en día es una chica más bien relajada y con mucha templanza, en su niñez, era un verdadero saco de nervios. El estilo de Seléne es, ante todo, sencillo. No hay ocasión en la que no lleve una prenda de color oscuro y, en realidad, lo extraño es que no lleve toda su vestimenta de colores apagados. Un color que nunca falta es el negro. No es que sea su preferido, pero ya es una costumbre el ponerse una prenda de tal característica. Sí se complica a la hora de vestirse, decantándose por pantalones largos vaqueros con camisetas, acompañadas de filares, pulseras... o bien lleva vestido, que sabe lleva a la perfección con unos tacones. Le gusta verse bien, como a cualquier persona le gustaría, pero bien a si misma. En cierto modo sí le importa y le interesa el como le vean los demás o cuan despreciativos son a la hora de echarle un vistazo. Aunque por otro lado, piensa que si no les gusta, que no miren, aunque los chicos no suelen pensar que no le gusta.

Historia: Bénjamin Lèrome nació en la capital de Francia, hace poco menos de medio siglo. Fue el cuarto de cinco hijos, una familia muy numerosa y difícil de mantener para unos padres con escasos recursos. El mayor de los hermanos pudo ir a la universidad, gracias a sus buenas notas, y llegó a ser médico, pero el resto no tuvieron tanta suerte. Bénjamin, al igual que la mayoría de sus hermanos, se vio obligado a trabajar antes de cumplir los quince años. Desde niños aprendieron a sacarse las castañas del fuego, sabían enfrentarse al trabajo duro, pues no tenían otra opción. 
A los veinte años se independizó y se fue a Londres, en busca de la prosperidad. Comenzó a trabajar como mecánico, demostrando tener mucho talento para los vehículos, y allí conoció a Célianne. Trabajaba largas jornadas en un taller, con un salario que dejaba mucho que desear, pero disfrutaba de poder ganarse la vida de una forma honrada. Como no tenía muchos descansos, solía ir con sus compañeros de trabajo a comer a un bar cercano, que ofrecía menús que si bien no eran sofisticados, llenaban sus estómagos sin vaciar demasiado sus bolsillos. Y ahí estaba ella.
Aun con la precaria iluminación del bar, entre nubes de humo y el intenso olor a humedad, ya le parecía hermosa. Célianne debía de tener apenas dieciocho años por aquel entonces, y trabajaba desde hacía varios años en aquel antro. No era mucho, pero era un oficio al fin y al cabo. Bénjamin siguió frecuentando aquel bar, hasta que consiguió estrechar un poco su relación con la camarera, lo suficiente como para invitarla a salir.
Bénjamin y Célianne se casaron cuando él tenía veintiséis años y ella veinticuatro, tras haber quedado ésta embarazada y llevar casi cinco años de noviazgo. Apenas seis meses después de la boda, nació Christopher. Chris, para los amigos. Y Seléne nació apenas dos años más tarde. Ambos hermanos se criaron en un barrio poco destacado de Londres, en un gran bloque de cemento lleno de familias humildes como la suya.
A pesar de no haber gozado nunca de lujos o de caprichos, Seléne recuerda su infancia como una época feliz. Se crió en el barrio, un barrio con delincuentes, pero seguro para los que pertenecían a él. Además, siempre estaba su hermano para cuidar de ella.
Seléne siempre estuvo muy unida a Chris. Él la cuidaba como a una princesa, y ella siempre intentaba hacerle sentir orgulloso. Pero claro, las cosas no siempre son fáciles en un barrio como ese. Con los años, Seléne se fue dando cuenta de que su hermano cada vez se distanciaba más de ella y de su familia. Iba y venía como le daba la gana. Dejó el instituto. Empezó a consumir cosas, cosas peligrosas. En un primer momento Seléne no le dio importancia, todo el mundo lo hacía, incluso ella había bebido más alcohol de la cuenta en un par de ocasiones, a pesar de la edad que tenía.
Por esa época, su hermano empezó a juntarse con un chico, un chaval de la edad de Seléne. Hunter Lécter. Seléne jamás olvidará ese nombre. Un nombre grabado en su piel con el fuego del primer amor, con la pasión de la primera experiencia en todo, con la fuerza del odio más intenso… Pero vayamos por partes.
Hunter y Chris pronto se volvieron inseparables, y no eran pocas las veces que Seléne se unía a ellos en sus correrías y gamberradas. Había algo en ese muchacho de quince años que intrigaba a Seléne, algo en sus ojos avellanas, algo en su sonrisa burlona… Y con la inocencia de sus quince años se enamoró completa y perdidamente de él, de esa forma de la que solo te enamoras cuando tienes quince años y aun no sabes nada de la vida. No recuerda exactamente cuando empezó, como empezaron sus encuentros, sus besos y sus caricias. Se encontraban a escondidas, llevando en secreto una relación poco definida, pero intensa, muy intensa. Seléne se entregó completamente a Hunter, le entregó todo, su corazón, su cuerpo y su alma. Solo tenía quince años y ya quería pasar el resto de su vida con él. Pero pocas veces la vida deja que pasen las cosas como uno desea.
Hunter y Chris solían organizar fiestas muy a menudo, de hecho, tenían hasta cierta fama en el barrio. A pesar de la estrecha relación que mantenía Seléne con su hermano, y con Hunter, rara vez la dejaban acudir a dichas fiestas. Y esta no fue una de ellas. De ese día Seléne recuerda el sonido del teléfono a las cuatro y veinticuatro de la madrugada, una llamada que la despertó, acompañada de una repentina tensión en la casa. Chris estaba en el hospital. Intentaban reanimarle. Había sufrido una sobredosis. Murió poco después, a las dos y cincuenta y dos de la madrugada. Seléne nunca lo olvidará.
El día siguiente fue el funeral, y esa fue la primera vez que vio a Hunter desde que todo cambió para siempre. No podía dejar de culparle a él. Él había organizado esa condenada fiesta. Él había estado drogándose con su hermano. Él no le hizo parar. Él le dejó morir. Él era el responsable.
Seléne estaba pasando por él momento más difícil de toda su vida, estaba dolida, desecha, rota por dentro, y la única forma que encontró de canalizar todo ese dolor fue a través del odio. Sí, odió a Hunter desde el primer momento en el que le vio, a él solo, sin Chris, porque Chris estaba muerto. Desde ese día se dedicó a perseguirle, insultándole y recordándole lo mucho que le despreciaba, hasta que un día, de la noche a la mañana, Hunter desapareció sin dejar rastro. Le llegaron rumores, de que su madre se había vuelto a casar con un ricachón y que se había mudado toda la familia. No volvió a saber más de él.
Casi cinco años han pasado desde entonces, y muchas cosas han cambiado. Sélene sigue siendo una chica fuerte y orgullosa, pero ya no queda nada de inocencia en ella. No calló en los brazos de la droga, como hizo su hermano, pero sí acabó relacionándose con gente peligrosa. Seléne siempre ha sido una chica atlética, ágil y con un cierto talento para los trucos de magia. Sí, puede hacer aparecer una moneda de detrás de tu oreja, con la misma facilidad con la que puede hacer desaparecer tu cartera del bolsillo de tu chaqueta.
Actualmente, vive en un apartamento en el centro de Inglaterra, no vive con sus padres y estudia en la universidad más prestigiosa de la ciudad, porque a esa misma universidad quería entrar su hermano y de hecho, lo hace por él. Le costó mucho esfuerzo entrar, tenía cabeza para esas cosas pero con la muerte de su hermano y la depresión de su familia no podía casi. Pero, en su vida, siempre hay problemas, pero, ¿Y si estos problemas son muertos vivientes?


Gustos:La oscuridad y las estrellas. Le hacen reflexionar, pensar que no es tan importante en el mundo, sino que solo es una simple chica en medio de tanta gente. Nadar. La brisa marina y el olor de la playa. Le encanta el mar, porque se siente en el medio de ninguna parte. Libre, sin ataduras. El café con leche y dos nubes. Estar con su familia. Principalmente por su madre, que está deprimida desde que murió Chris. Leer. Leer, leer y leer. A todas horas. Todo tipo de libros, desde dramas hasta ciencia ficción. Pero lo que más le gusta es la literatura inglesa clásica: Shakespeare, Jane Austen, James Joyce, entre otros. Las cámaras. La fotografía. Si no hubiese querido ser periodista, hubiese sido su segunda opción. Francia. No le importaría escaparse y quedarse allí para siempre. El cine le encanta. Su madre la ha enseñado a apreciar las buenas películas. Las fiestas. Son el único sitio en el que se siente bien con tanta gente junta. La verdad. No soporta las mentiras ni las traiciones.

Disgustos:El alcohol. No lo soporta demasiado bien, y algunas borracheras han acabado muy mal. Las drogas, las odia desde que supo que consumirlas mató a su hermano. El amor. En serio, ¿Para qué narices sirve? Los prejuicios, que la gente juzgue sin saber. Los cotilleos, los rumores, que gente que no la conoce hable sobre su vida. Que crean que es una niña de papá más. ¿Ellos qué sabrán? No poder hacer lo que quiera, que la ordenen. Que la gente lo consiga todo sin hacer nada.

Extras: Es una total apasionada de la música y de la fotografía. Ha expuesto sus fotografías en varias ocasiones, pero se lo toma sobre todo como un hobbie, su mayor hobbie. Le encantaría mezclar en un futuro la biología con la fotografía. ¿Algo así como ser fotobióloga? Es políglota. A parte de inglés sabe hablar francés perfectamente, alemán y ruso, y está aprendiendo japonés. Le encantaría vivir en Francia en un futuro. Ha ido de vacaciones desde que era una niña, y le apasiona la vida allí. No le gusta nada la comida basura. No soporta las basuras esas del McDonald's y derivados. Ya que no se cuida en otras cosas, siempre come saludable. No le afectan los rumores o las malas lenguas. Ella se siente cómoda consigo misma, más que nunca, y no le importa lo que tres idiotas piensen sobre su vida. Es más, enfadándose con ellos solo les da más tema de conversación. Que piensen lo que quieran. Tiene un pequeño tatuaje en la parte alta de la nuca, casi donde empieza el pelo: sigma minúscula, la letra S en griego.

Fic de tu autoría:
Los milagros existen – OS:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 

Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.

Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.

–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.

–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogió la bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.

Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 

Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, ¿no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos. 

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–

Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.
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Harry is yours.

Oh Shit! I’ts Per-fect me enamore completamente de tu ficha, esta muy bien redactada y escribes sjahuhfasjhñ así que me convenciste y te quedas con Harol ahora ámame por que te deje con el.
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Literalmente, estoy así, no puedo gritar porque aquí en España es muuy tarde y si grito voy a despertar a mis padres y me quitaran el internet D:
Graaaaaaaaaaacias por reservarme a Harold, te loveo y amodoro  
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Mensaje por jackson. el Sáb 07 Sep 2013, 11:40 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
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Literalmente, estoy así, no puedo gritar porque aquí en España es muuy tarde y si grito voy a despertar a mis padres y me quitaran el internet D:
Graaaaaaaaaaacias por reservarme a Harold, te loveo y amodoro  
Haha eres una chica mala por estar tan tarde despierta :3   No te preocupes de hecho me encanto tu ficha que no dude en reservartelo. :niña: 
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Mensaje por jackson. el Sáb 07 Sep 2013, 1:42 pm

¿Alguien mas?  
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Mensaje por Zarry HorTomPay :) el Sáb 07 Sep 2013, 6:44 pm

Audicionen y les regalo chocolate <3
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Mensaje por holiscrayolis el Dom 08 Sep 2013, 10:27 am

HOLO! Me encantó la idea de zombies aunque me den miedo, quiero audicionar para Liam, akjdfajfal. En un rato más te dejo mi ficha, quiero que me quede PER-FECT, para quedar

Lindos:
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Yo también amo esa película, es una de mis favoritas de pixar.
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Mensaje por jackson. el Dom 08 Sep 2013, 1:29 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:HOLO! Me encantó la idea de zombies aunque me den miedo, quiero audicionar para Liam, akjdfajfal. En un rato más te dejo mi ficha, quiero que me quede PER-FECT, para quedar

Lindos:
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Yo también amo esa película, es una de mis favoritas de pixar.
Ame los gif's sjnfñdshñk espero tu ficha para Liam.
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Mensaje por jackson. el Dom 08 Sep 2013, 3:33 pm

Up!      
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Mensaje por holiscrayolis el Dom 08 Sep 2013, 3:35 pm

Edito:

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Julie Black



{#} Nombre Completo: Stephanie Julie Black.

{#} Representante: Shalilene Woodley.

{#} Apodo: Julie.

{#} Edad: {17-21} 17 años.

{#} Nacionalidad: Americana.

{#} Rol: Liam Payne {Aula B3, Asesino a su novia}  | Libre {Aula A2, No teme morir}|

{#} Descripción Física: Es estatura promedio, para ser exactos mide 1:63. Su pelo castaño es brillante y lacio, le llega un poco arriba de las caderas. Tiene ojos medianos color miel que resaltan mucho cuando se pone rímel en sus largas pestañas. Su ceja está fina y bien delineada. Tiene nariz respingada y labios semicarnosos. Su busto y glúteos firmes, son de tamaño normal. Tiene unas piernas largas y bien cuidadas. Su tono de piel es medio morena, bronceada.

{#} Descripción Psicológica: "Valiente y atrevida", dos palabras que la caracterizan.

{#} Historia: Nació el 18 de Julio de 1996, en San Diego, California. Sus padres la recibieron gustosos el día de su nacimiento por ser la primera hija.

{#} Gustos/Disgustos:
Gustos:
- Comida Italiana, en especial, la pizza, el spaguetti y la lasaña.
- Tomar fotografías.
- Los colores pasteles.
- Dibujar.
- Pintar.
- Leer.


Disgustos:
- Las noches.
- La obscuridad.
- Fresas.
- Que la juzguen sin conocerla.


{#} Extras:
- No tiene tatuajes.

{#} Un Capitulo o Shot de tu autoría: (Colócalo en un spoiler)
Shalalalala:

El molesto sonido del despertador me hizo levantarme de golpe con ganas de lanzarlo para que cesara el ruido, dejé de lado esos pensamientos, abrí los ojos lentamente y enseguida me cegó la luz de afuera, otra vez había dejado las cortinas abiertas, era la quinta vez consecutiva que se me olvidaba hacerlo. ¿En qué estás pensando Marie?. Me tallé los ojos y apagué la alarma, seguía con el mismo sonidito que ya me había hartado. Estúpido despertador. Me dispuse a arreglarme para ir al instituto. Tomé una larga ducha con agua caliente para relajar los músculos de mi cuerpo, al terminar me puse una remera holgada y unos jeans acampanados, amarré mi rubia cabellera en una coleta mal hecha, y agarré mis lentes para dar aspecto de nerd, para poder espantar con mi aspecto a todos los chicos que se me acercaran. No es que haya pasado un “mal de amores” o algo por el estilo, simplemente me he fijado en mi alrededor, y a juzgar el hecho de que cada fin de semana que voy al parque, a releer mis libros favoritos, me encuentro con diferentes grupos de chicas que intentan consolar a una amiga, ya sea porque las dejaron, las engañaron, no fueron correspondidas, entre otras opciones parecidas. No quiero desgraciar más mi vida tan rápido, si es que así le puedo llamar. Bajé rápidamente las escaleras y fui directo a la cocina, olía delicioso.

- ¡Buenos día Olivia!, ¿cómo amaneciste? – Olivia, una señora de 49 años, era nuestra cocinera y por ende, mi única amiga. A pesar de la gran de la gran diferencia de edades nos llevábamos excelente y lo principal, me entendía. Era con la única que podía entablar una conversación coherente, desde la muerte de mi madre no lograba mantener diálogo alguno con cualquier persona a excepción de Jack-mi hermano mellizo- y claro, de Olivia; sin embargo, eran muy pocas las veces que alguien quería dirigirme alguna palabra.

- ¡Hola hermosa!, muy bien gracias, ¿y tú? – me sonrió y arrimó mi desayuno, huevos con tocino y un vaso de jugo.

- Emocionada por entrar otra vez, espero que este año sea diferente. – La última frase la susurré agachando la cabeza y agarrando mi primer bocado del exquisito manjar que tenía frente mío.

-  Mi niña, no te preocupes, ya verás que todo saldrá bien.

- ¿Has visto a Jack? –pregunté después de un largo silencio, era muy raro no verlo por aquí, él siempre se levantaba primero que yo.

- Ya desayunó, se levantó más temprano de lo normal, mencionó que tenía cosas que hacer, que más al rato pasaría por…- Ni siquiera terminó la frase, se tensó, logré percibir el estruendoso ruido de un par tacones que resonaban por toda la casa, Melanie. Olivia se apresuró a traerle el desayuno, no quería tener más problemas, la última vez que se lo arrimó tarde estaban a punto de echarla tuve que intervenir e hice entrar en razón a mi padre.

Tomó asiento frente a mí e hizo como si no me hubiera visto tecleando sabe que cosas en su móvil, la saludé pero ella ignoró mi comentario y siguió con su completa atención en su aparato. Olivia puso el desayuno de Melanie en su lugar pero ella seguía atenta con su celular, de vez en cuando soltando una pequeña risita. Oí el sonido de una bocina afuera. De seguro es Jack. Melanie se paró rápidamente, no probó nada del platillo, hice una mueca de disculpa a Olivia, tomé mi morral y me despedí de ella moviendo la mano rítmicamente de un lado a otro.

Melanie ya estaba cómodamente en el asiento del copiloto, ya me había ganado, resoplé rodando los ojos y me subí a la parte trasera del Lamborghini negro de mi hermano. Rápidamente, los dos iniciaron una conversación sobre cosas triviales que no me interesaban en lo absoluto, mientras que yo observaba los paisajes recorridos a través de la ventana.

Voy a editar después, es que tengo que subir otras fichas xd.


Última edición por holiscrayolis el Lun 09 Sep 2013, 9:32 am, editado 1 vez
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Mensaje por jackson. el Lun 09 Sep 2013, 8:18 am

Necesito chicas!:meh: :meh: :meh: :meh: :meh:
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Re: H.O.T.D. | Inscripciones Abiertas.

Mensaje por LittleMuffin el Lun 09 Sep 2013, 8:53 am

¡Hola Karlix!
Ahora te dejo mi ficha, voy a por el Leeyum :)


Op,op,op. Op-Open me:
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