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Mensaje por Stark. el Vie 26 Oct 2018, 5:07 pm

Holis chichis More than words  - Página 31 1477071114 Ally no va a poder subir, así que subo yo More than words  - Página 31 2841648573 voy a estar subiendo pronto More than words  - Página 31 1477071114
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Mensaje por Stark. el Mar 01 Ene 2019, 8:19 pm

Emily is my religion More than words  - Página 31 1477071114 :
Mi Emilia amorcito More than words  - Página 31 1477071114 siento haber tardado siglos en comentarte, pero finalmente estoy aquí así que no me regañes  More than words  - Página 31 1054092304

Primero que nada, mi bebe Kay se desmayo  More than words  - Página 31 167695056 y encima tiene esos sueños con el duende del demonio que... lo odio, pero no evito amarlo cuando pienso en que alguna vez fue lindo con ella. Aunque, claro, la cago. Maldito duende More than words  - Página 31 2208951267 convirtio en su sueño una pesadilla horrible.

—¿Ya llamaron a emergencias? —el papá de Colette avanza corriendo a la sala. Cuando me ve, sus cejas se arquean y suelta aire con emoción— ¡Ay, estás despierta! Eso es bueno. ¿Cómo te sientes, cariño?

Me saco el paño húmedo de la frente y lo coloco en la mesa pequeña frente al sillón. Junto las cejas y me estrujo los ojos, tratando de dejar de ver todo tan borroso.

JAJAJA Oliver todo exagerado y asustad, "¿llamaron a emergencias?" no era para tanto, hombre, tranquilo More than words  - Página 31 1313521601 menos mal que se desperto porque ya lo veia haciendo un lio para que la atiendan More than words  - Página 31 1313521601
Pero ya, se merece un buen sermon por parte de todos. Mira que ser pendeja y no andar comiendo. ¡Es obvio que te pondras anemica y te desmayaras! Si pudiera, traspasaria la pantalla y le daria una zamarreada a esa Kay para que sea mas consciente  More than words  - Página 31 2256176263


—Jennah se encargará de Kaylee, así que ustedes, vayan a cumplir con sus castigos. No se levanta nada, Lily y Brooke ya están allá arriba limpiando. A moverse.

obvio que Oliver no iba a dejar pasar el castigo. Se me van todos derechitos a limpiar More than words  - Página 31 1313521601 pero Kay ahora va a prestar mas atención a su salud. Eso o la mando a Maggie a lincharla, claro esta

—¿Padís? —sonrío, mirándolos— ¿Qué es padís?
—Ma, la de los rug…rug… —Jem frunce los labios y mira hacia el suelo, tratando de decir la palabra.
—¿Rugrats? —adivino, acariciando su cabello.
—Si, esa misma —Lux se cuelga de mi otra pierna—, donde están Kimi y Cadlitos y Phil y Lil y-
—¡Donde hay un dinosaudio gigantón!

Creo que no he expresado correctamente lo que me encantan los gemelos More than words  - Página 31 1477071114 sinceramente, yo me volvería loca con dos al mismo tiempo xd suficiente es con cuidar a mis sobrinos un rato y ya. Pero son hermosos, los amo More than words  - Página 31 1477071114 ¡Y MIRAN LOS RUGRATS! yo los amaba de niña y todavía los amo  More than words  - Página 31 1054092304 Se notan que son niños muy felices y sanos, siempre me mata leer de sus locuras More than words  - Página 31 1477071114

—Primero, este asunto con Niall —muevo los hombros—, me tiene tan tensa que creo que voy a explotar. Los gastos de la casa, los gastos de la tienda —voy numerando con mis dedos—. Y los niños quieren un perro, pero ni siquiera puedo comprarles un pez, ni ponerlos en clase de fútbol ni pintura. También quieren-

Sacudo la cabeza bruscamente. Sin embargo, al instante me mareo y tengo que cerrar los ojos y bajar la cabeza para no vomitar lo que acabo de comer.

Yo no la culpo por estar estresada con todas esas cosas. Cuando yo ando así no soy capas de comer ni beber nada, todo me cae pésimo al estomago. Quiero que se haga el chequeo de una buena vez para que le curen esa horrible anemia.

—Ma…¿Puedes hablad mas de nuesto papa?

La voz de Lux es baja y tímida, como si tuviera miedo de mi respuesta. Su cabeza está recostada en mi estómago, y me mira con los ojos cristalizados. Jem, en cambio, esta sentado con su juguete de Marvel abrazado. Sin embargo, su mirada es similar a la de Lux.

Llego un momento fuerte... Kay tiene que decirle la verdad a los niños, pero ay More than words  - Página 31 1926951358 no deja de ser difícil. Mi corazón se tambaleo cuando Kay comenzó a hablar sobre Niall y todos los rasgos que compartía con los niños. Ay, los chiquillos se emocionaron tanto que yo andaba loca  More than words  - Página 31 961472736  More than words  - Página 31 961472736
hasta que llego la pregunta mas temida...

—¿Y por qué no está con nosotros, mami? —pregunta Lux.

Casi me quedo sin aire. Aprieto los dientes e intento que mis brazos no se pongan tan tensos como cables eléctricos. Me muerdo los labios por un momento, pensando qué responder.

—¿Acaso él no nos quiede? —agrega Jem.

Pobres, me rompiero el kokoro  More than words  - Página 31 4242539333 Amo a Kay, ella los super protege a sus niños More than words  - Página 31 1129725545 Pero obvio que esa pequeña mentirilla puede explotarle en la cara cuanto mas tiempo deje pasar. Así que mas vale que se ponga a buscar a Niall para decirle la verdad y, de paso, darle una buena patada en sus bajos para que no haga mas pendejadas. Aunque lo veo casi imposible More than words  - Página 31 1903305068

—Hola, Niall.
—¿Qué haces aquí? —frunce el ceño.

OMG YA SE ENCONTRARON?!  More than words  - Página 31 3212464482  More than words  - Página 31 3212464482
Yo estaba igual que Kay, queriendo gritar y escapar al mismo tiempo porque, diablos, se apareció sin anunciarse, peor que en el super que se la pasaba yendo para perseguirla. Kay tuvo que haberle dado unos coñazos y mandarle a la mierda, pero menos mal que recordó a sus niños, para evitar el monstruo que lleva por dentro (?)

Lo unico bueno es que le agilizo el tramite. Al fin una cosa buena, Niall  More than words  - Página 31 1461598887

—Por favor, Kaylee —Niall se inclina más por encima de la mesa—. Necesitamos hablar, no estoy bromeado ni quiero hacerte perder más tiempo.

Creo que es incomodo para ambos tener esa conversación, una conversación necesaria. Al menos, Niall ahora tiene las pelotas para hablar de ello y querer hacerse responsable por sus acciones. YO ESTOY ANSIANDO QUE LE CUENTE LA VERDAD! porque se va a morir, no solo un niño, sino DOS MUAJAJAJAJAJAJ *risa malevola de Candela*

Me imagino que cuando pensó en tener esa charla con Kaylee, no pensó que serían gemelos. ¿Qué habrá creído él, en realidad? Lo tendrás mas difícil, Niall. Sufrele  More than words  - Página 31 3917340093

De camino a su casa, no dejo de pensar en todo lo que pasé con él. Son quince minutos de pura tortura. Cuando salimos, cuando quedé embarazada por andar de estúpida, cuando me pagó para que abortara y cuando no lo volví después de que dejé el colegio para terminar el año desde casa. Los meses de tortura y culpa, además de viajes al hospital y malestar en todo el sentido de la palabra. Para que luego, todo haya valido la pena desde la primera vez que vi y escuché los chillidos de mis bebes sollozando. Nunca desearía cambiar nada.

Vengo esperando esto desde que la nc empezo, ponle ya hace unos cinco años. Y ES QUE NO SE PUEDE  More than words  - Página 31 1098156028 Adoro a Kay, no puedo decir lo mismo que el otro lame pollas porque se comporto como tal, pero mis feels no evitan comenzar a brotar y YO QUIERO AMORRR Y DRAMAA, sabes que vivo de eso y sino muero  More than words  - Página 31 1113326116

—¿Si hice qué? —alzo la barbilla— Vamos, quiero que lo digas.
—Kaylee…
—Niall, no estoy bromeando —aprieto más mis rodillas y sacudo la cabeza—. Quiero que lo digas como me lo dijiste aquella vez.

Abrir la boca parece costarle, pero no me importa. No tiene derecho a nada.

Bien hecho chica! More than words  - Página 31 158352849  More than words  - Página 31 158352849 si tuvo huevos para decirlo en el pasado como si nada y entregar el dinero, pues que los tenga para decirlo ahora y hacerse responsable de ello. Sé que intenta hacer las cosas bien, pero eso no significa que tenga que excusarse por haberla dejado cuando lo necesito. Todos tienen una vida con ciertos objetivos y, a veces, un bebe (en este caso, bebes) no estan en los planes tan pronto. Minimo un poco de consideracion, Niall, por favor  More than words  - Página 31 481143288

—¡Fue el imbécil mas grande del universo! ¿Está bien? —su voz se parte y sus ojos se cristalizan.

More than words  - Página 31 158352849  More than words  - Página 31 158352849

Lo aplaudo porque al menos lo reconoce. Solo eso Nialler, dos aplauditos y ya  More than words  - Página 31 502098704

—Así que por favor —abro los ojos y me encuentro con sus ojos rojos—, por favor, ¿puedes decirme qué pasó? No te molestaré más, lo prometo. Yo solo…lo lamento, lo lamento todos los días. Nunca debí haberte pedido que hicieras eso, mucho menos irme y dejarte con todo el peso.

Se ve que lo que paso con su amiga de la uni fue tan fuerte que lo dejo muy traumatico. Es que, pues, yo estaba asustada cuando mi hermana rompio bolsa, imaginate si comienza a sangrar. Es horrible ese momento. Aunque sigo creyendo que se tardo mucho en averiguar que paso con Kay y el supuesto bebe. ¿Qué esperaba? ¿Graduarse de la uni? More than words  - Página 31 1614892501

—No confío en ti. Solo para que quede claro —carraspeo y sorbo por la nariz—. Si intentas algo raro, te voy a demandar con pruebas y testigos.

ESA ES MI CHICA, LA AMO More than words  - Página 31 1459606234  More than words  - Página 31 1459606234 cuidadito con lo que haces, que cuando menos te lo esperas More than words  - Página 31 3552749688

Ay pero se desmayo  More than words  - Página 31 1022085747 pobre mi bebe, sigue y sigue con la anemia y el estrés. Lo minimo que puede hacer ese hombre es llevármela al hospital, lo mínimo porque él es el causante de todo eso  More than words  - Página 31 599602417

Por suerte, ya se esta tratando su anemia. Maggie dando las buenas de que los niños estan sanos y a salvo, cosa buena. Pero no se pudo evitar las ganas de gritarle cuando se entero que venia hace tiempo sintiendose así y la pendeja nada que nada en ir al hospital More than words  - Página 31 1313521601 Tony, conociendola y muy rapido, se la llevo antes que arme un lio alli sin mas. JAJAJAJA Kay, tienes suerte  More than words  - Página 31 4229596405


—Tuve mellizos. Se llaman Lux y James.

JODER QUE ESTO ES MUY FUERTE  More than words  - Página 31 2785603980  More than words  - Página 31 2785603980
Ya le dijo la verdad. LA VERDAD SOBRE QUE NO TIENE CANICHES, SINO GEMELOS Y QUE SON DE ÉL!

—Vete.
—¡Es-espera! ¡Solo estoy sorprendido! —mira el celular en la mesa y luego al bolso en mis manos— ¿Cómo quieres que reaccione?
—¡No lo sé! —el simple echo de gritar me cansa, pero no importa. Muevo el bolso cerca suyo, pero no le pego. La lava se expande por mi interior— Niall Horan, tienes dos hijos de 4 años. Me mandaste a abortar como un hijo de la mierda cobarde, pero ni en tus mas estúpidos sueños haría eso. ¡Esa es la verdad, así que tómala como un hombre! ¿No tienes bolas?
A nadie le importa como tienes que reaccionar, SOLO QUE REACCIONES JODER. Y no, Kay, no tiene bolas, joder. Las esta buscando todavía el pendejo  More than words  - Página 31 563750256
Pero ya, cuando se calmo y empezo a observar con mas atencion la imagen, mis feels comenzaron a revolotear. Y es que, aunque se haya comportado mal, me alegra que los niños por fin vayan a conocer a su papa. Ellos realmente parecen querer tener uno. Niall no es lo mejor, pero aprendera. Mira sino a Harry, él le regalaba dinerales a los niños  More than words  - Página 31 1313521601


—Nunca, no importa qué tanto estrés tengas, debes sacrificar tu bienestar. Tu salud y la salud de tus hijos importa más que todo, incluso que tu diseño. ¡Grábatelo!

Grabatelo, Kaylee! Nos haces preocupar mujer, cuídate de una buena vez More than words  - Página 31 1022085747

Por cierto, ya me imagino el contenido de los msj que Maggie le envió, siendo ella tan sutil y serena More than words  - Página 31 1313521601

—Está bien, suelta la sopa —demanda Colette, antes de dar un sorbo a su vino.
—¿De qué hablamos? —bajo la mirada y juego con el vino en mi copa, moviéndola de forma circular.
—Maggie nos contó todo, lo sabes y lo sabemos —Brooke pone una mano en su cadera, entrecerrando los ojos—. La única razón por la que no fuimos a la clínica a esa hora fue porque dijo que estabas bien y que saldrías temprano al día siguiente.

Margaret una chismosa y, ¿para que mentir?, el resto de la banda igual. Kay esta en la obligacion de contar todo eso o se queda afuera de los chismerios a partir de ahora(? More than words  - Página 31 1313521601 pero ya, abordo el tema con mucha tranquilidad, creo que el que Niall se haya enterado de los gemelos fue menos dramatico y complicado como cuando Harry y Liam se enteraron.

Escupo toda la manzana encima de Cara. Se me atasca un pedazo pequeño en la garganta y empiezo a toser mientras busco mi termo de agua. Me doy en el pecho y comienzo a tomar agua, entre tosidas, mientras Cara me mira con aquellos ojos marrones inquisitivos.
Pobre Cara, le toco la peor parte  More than words  - Página 31 2632422674  More than words  - Página 31 2632422674 de todas formas, como no reaccionar así si ya vienen en camino tus dos no-cuñadas y tías de tus hijos, solo que ellas todavía no lo saben porque apenas y se ha enterado el padre, así que  More than words  - Página 31 2787663562  More than words  - Página 31 2787663562 Vaya suerte se trajo Kay encima More than words  - Página 31 2592836091

—Eso…es… ¡Maravilloso! ¡Gracias! —me cubro la boca con las manos y tengo ganas de abrazar a todo el mundo, ¡no lo puedo creer!
—Gracias a ti, en serio —Libbie señala el catálogo, que es una carpeta lila—. Tienes proyectos muy lindos aquí, y cada uno parece tener una personalidad. Eso es algo muy especial.

Lejos de todo pronostico que puedan llegar a ser unas brujas, las hermanas de Niall son un amor More than words  - Página 31 1477071114 Hollie super simpatica y alegre mientras que Libbie era mas reservada y callada, pero me encantan las dos. Estoy segura que adoraran a los pequeños y también a Kay More than words  - Página 31 1477071114

—¿Sabes algo? Lo vi trotando por el parque de uno de esos sectores de riquillos cuando andaba realizando un trabajo por la zona —papá se gira para mirarme con una de sus sonrisas torcidas, que aumentan las arrugas de las esquinas de sus ojos—. Y tuve esta aparición divina de atropellarlo…pero se perdió de vista antes de que pudiera.
—¡Papá!
—¡Alex!

JAJAJA amo a ese hombre More than words  - Página 31 2632422674  por que lo regañan? La musa inspiradora le llego y tenia que hacer algo con ella, no jodan que Niall se lo super merece por desgraciado  More than words  - Página 31 2632422674 Pero ya, los papas de Kay realmente la apoyan en sus decisiones y la acompañan, eso me encanta porque no en todos lados puedes encontrar una familia así.

Solo me queda decir que quiero ver mas seguido al papa de Kay aparecer. Creo que lo amo More than words  - Página 31 1477071114

—Lo siento, es que son… —su voz suena patosa, ronca, cargada de emociones—…tan hermosos. Dios.

Ay me muero muerta More than words  - Página 31 1477071114 me conmovi cuando vi que Niall estaba todo emocionado y Kay igual. Es que son sus hijos, es fruto de los dos aunque hayan pasado años. El gesto por parte de Kay fue hermoso, el llevarle las carpetas que tenia de los niños individualmente y el usb. Mas le vale a ese pendejo portarse bien de ahora en adelante  More than words  - Página 31 77880782


—No vas a desaparecer —hablo con lentitud, para que se aprenda cada palabra que sale de mi boca—. No sé muy bien de qué va tu pasado con tu familia, y no me interesa. Eso no tiene que ver con mis hijos. Si te metes en su vida, tienes que comprometerte —lo señalo con fiereza, con unas ganas de clavarle la uña en el pecho para que entienda mejor. Niall se echa hacia atrás, moviendo su manzana de Adán—. Te vas a comprometer a estar con ellos, a ser un papá. Y en el primer indicio que vea que no estás tomándote las cosas en serio…te voy a demandar y que el juez decida cuando puedes verlos. ¿Capisce?

uff, mas clara imposible. TE AMO KAY. Así hay que aclararle bien las cosas para que luego no anden jodiendo. Si decides quedarte, pues te quedas con lo bueno y lo malo. Niall tiene que ganarse su lugar como papa, obvio que el primer paso es que Kay lo deje, pero ella ya lo dio y ahora todo depende de él.

Emilia amorcito, perdón por tardar en hacerte el comentario y que sea un poco soso. Ya habia leido tu capitulo y olvide un poco algunas cosas mientras lo leia por segunda vez. Me encanta como se esta desarrollando la historia y estoy mas que feliz de que por fin Niall supiera la verdad. ES QUE TE PASAS MUJER! Yo casi muero a todo momento en que se trataba de él y los niños. Ya ansio poder ver el encuentro de estos dos con su papá, deseando que enserio se tome su papel con responsabilidad  More than words  - Página 31 1054092304  More than words  - Página 31 1054092304
Siempre es un placer leerte. Besitos, te adoro More than words  - Página 31 1477071114


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Mensaje por Stark. el Jue 03 Ene 2019, 9:12 pm

Happy new year!:
Holis chichis! More than words  - Página 31 1477071114 lamento la tardanza en subir  More than words  - Página 31 1054092304 estuve trabada un montón de tiempo con un solo tramo y, pues, hoy me agarro la loca y dije "BASTA DE ESTE DOLOR", y me puse a terminarlo More than words  - Página 31 2841648573
Espero que el capitulo les guste y sea de su agrado More than words  - Página 31 1477071114 No sé quien sigue, si Ally o Kate. Avísenme como les queda mas cómodo a ambas. Feliz año nuevo para todas, un abrazo enorme More than words  - Página 31 1477071114



Capitulo 25

Maggie Hudson


Nobody matters like you:

Doris y Robbie se marcharon hace dos días. Pese a que su promesa era irse luego de mi cumpleaños, entiendo que tuvieran que adelantar el viaje por todos los problemas en Hawái. Lo cierto es que la idea de responsabilizarme de un negocio ajeno me produce terror. Estoy conmovida que me hayan dejado a cargo del café, demuestra la gran confianza que depositan en mí. Pero yo no tengo idea de cómo manejarlo sola. Estos años que trabaje aquí me han enseñado un montón de cosas, solo que estaban ellos para ayudarme y guiarme, advertirme si hacia algo mal o bien.

Ante mi preocupación, llame a la única persona que logra calmarme en mis crisis: Tony. Vino a la hora del almuerzo y está devorando sus hamburguesas con devoción.

—¿Por qué te preocupas tanto? Esto se ve genial —echa un vistazo a nuestro alrededor. La cafetería está llena como de costumbre en la hora del almuerzo. Aproveche a tomar mis diez minutos de descanso para hablar con él.

—Es que tengo miedo a equivocarme.

—Eras buena en contabilidad y matemáticas en la preparatoria, Magg.

—Eso fue hace casi cinco años atrás.

—¿Y qué? Sigues siendo buena.

Revoleo los ojos con una sonrisa.

—Deberías entrar a la universidad y estudiar economía. Siempre quisiste hacerlo.

—Sí, pero no tenía un niño de 4 años que mantener. ¿Recuerdas? Además, la matrícula es otro gasto y yo...

—Ey, tranquila y respira—me detiene. A veces odio que Tony sea tan relajado y razonable—Escucha, Harry asumió su papel como padre de Noah, ¿cierto?

—Sí, ¿y?

—Eso significa que ya no tienes que hacer todo sola —concluye y se limpia las comisuras de los labios con una servilleta—Vas a cumplir 22 años. No es tarde para que retomes tu sueño.

—¿Mi sueño de ser economista?

—No, Magg. ¿No recuerdas cual era tu propio sueño?

No contesto. Han pasado tantos años que se siente tan lejano esas épocas donde solo era yo y sin Noah, que se siente extraño.

Tony suspira.

—Escucha, siempre quisiste tener tu propio negocio. De lo que fuera, no te importaba.

El reconocimiento viene a mí y asiento. Sí, es verdad. No me interesaba seguir con la carrera familiar como Candice, no podía verme como abogada. Yo quería ser mi propio jefe y no estar dependiendo de nadie, solo de mi misma.

—Hay un programa nuevo de becas en la universidad. Es para adultos que no han podido entrar luego de la preparatoria. Solo tienes que hacer un examen y, si calificas entre las mejores, van a entregártela.

La ilusión se abre paso en mi interior y de inmediato me imagino un futuro en donde Noah vista con mejores ropas, donde pueda mantenernos por nuestros propios medios y hasta tener vacaciones en Japón, donde sea. Pero tan pronto viene, se va de golpe.

—No, Tony. Es absurdo —meneo con la cabeza—Soy una tonta, ¿lo recuerdas? Tenía a Becky Hart haciendo mi tarea por mí y a Thomas Sloan pasándome las respuestas de los exámenes.

—Solo en las teóricas te iba mal. Sobresalías en matemáticas y economía. Eras mejor que yo.

—Nadie es mejor que tú en esa área.

—Tu si —replica y le da un gran mordisco a su hamburguesa.

Dejo caer mi codo sobre la mesa con mi mano apoyada en mi mejilla. Siempre quise ir a la universidad, pese a que todo el mundo parece más sufrir que disfrutar de ello. Ser una chica universitaria normal, con estrés universitario o lo que fuese.

—Solo inténtalo. No pierdes nada.

Nuevamente me quedo callada. Tal vez no es tan mala idea.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Salgo del ascensor y camino por el pasillo. Solo vine a esta mierda de reunión con el imbécil de Harry porque Tony prácticamente me obligo. Dijo que tenía que acordar los días y el horario en que se llevara a Noah por su trabajo y mi trabajo, de lo contrario estaremos peleando siempre. Puede que tenga razón y puede que no—aunque Tony siempre tiene razón, es la maldita conciencia de Pinocho. Pero eso de entrar al departamento de Harry y quedarme a solas con él es otra cosa. Tony se llevó a Noah a tomar un helado y para que lo ayude a conquistar chicas (suerte con ello, idiota), todo para que yo pudiese hablar con Harry y, si me apetecía, gritarle.

Lo que odio es que me sienta extraña, como nerviosa. Es la primera vez que vamos a sentarnos a hablar de manera civilizada, o lo trataremos antes que él me saque de mis casillas. Tengo que controlarme, tanto emocionalmente como hormonalmente. Para que voy a mentirme si el desgraciado esta más buenote que nunca con su cabello largo y aun más cuando lo ata en una coleta baja. Siempre quise que se dejara el cabello así y siempre decía que eso era de marica, que nunca lo haría. Y ahora el maldito lo dejo crecer, y le queda tan bien que Noah también decidió no cortarse el cabello por un buen tiempo para que le quede como su padre.

Me repito constantemente que Harry fue el imbécil que me dejo sola y embarazada hace cinco años atrás. No voy a flaquear, no importa la situación que se presente. Ya preparada, golpeo la puerta en un ataque de coraje y me arrepiento al instante. ¿Qué voy a hablar con él? Me abandono, me tiro como basura y luego volvió como si nada, reclamando derechos que perdió en el instante en que se largó a vivir el sueño americano. No puedo dejar de lado el resentimiento y el odio que le tengo por haberse ido, creo que jamás voy a perdonarlo.

Es demasiado tarde cuando pienso en marcharme porque enseguida abre la puerta. Está en pijamas, pese que es un jueves en la tarde, con el cabello recogido (sexy, muy sexy) y los ojos cansados e hinchados. Tengo que repetirme a mí misma nuevamente que es un maldito desgraciado. El odio aún se mantiene y empeora mi humor, pero lo mantengo ahí por si pasa algo.

—Buenos días, Maggie.

—Buenas tardes, querrás decir —le corrijo de inmediato.

—Sí, es que recién despierto. Apenas pude lavarme los dientes y la cara. Pasa.

Se da media vuelta y entra a su departamento. Lo sigo con cautela, pese a que he estado aquí, no estoy demasiada familiarizada. El lugar es precioso y lujoso, lo mínimo que pueden permitirse los Styles con todo el dinero que tienen. Me siento en uno de los sillones individuales de la sala. Puedo ver la mesa de la sala llena de papeles. Al parecer estuvo trabajando toda la noche.

—¿Quieres un café? Estaba por prepararme uno.

—Eh, sí. Con...

—Con leche y dos de azúcar, ¿cierto? —sonríe cansado y se dirige hacia la cocina.

Vuelvo a llamar al odio y el rencor para calmar ese salto que sentí por dentro al escucharlo recordar cómo me gusta el café. De todas formas, no creo que lo olvide cuando le gritaba y le tiraba el café al suelo cada vez que se equivocaba. Me trataba como una reina, siempre cumpliendo mis caprichos, eso si hay que darle crédito.

Me cacheteo mentalmente al instante en que el pensamiento viene. No, no, no. ¿Crédito? Ja. El único crédito es será el de su tarjeta cuando se la quite y lo deje en ceros con los gastos para mi bebe y Ben.

Harry vuelve con dos tazas de café y deja la mía sobre la mesa ratona de vidrio. Se sienta frente a mí con su taza en la mano, dándome una sonrisa incomoda. El silencio se instala mientras bebemos el café, casi parece agobiante. No sé cómo empezar la charla. No solo tenemos que hablar de los horarios de visita, también tenemos que hablar del dinero que debe darme por mes. Y de las vacaciones, también de ello. Hay montones de cosas.

—Maggie —levanto la vista hacia él. Luce tan incómodo como yo, pero hace un esfuerzo para romper el hielo—Creo que lo primero que deberíamos hablar es sobre el apellido de Noah. Quiero que tenga el mío, quiero reconocerlo como mi hijo.

—Un poco tarde para ello, ¿cierto?

—Magg.

—Está bien, está bien. Le prometí a Noah que hoy no pelearíamos —y tengo que recordar muy bien esa promesa antes que salte mi lado violento—Deberíamos preguntarle a Noah que es lo que él quiere.

—Tienes razón. Es su decisión.

—Qué bueno que estemos de acuerdo en algo al menos una vez. Los horarios de visita...

—Quiero que este todos los días conmigo—mis ojos se abren en grande, eso no me lo esperaba—Unas tres o cuatro horas, si prefieres, en el horario en que tú trabajas.

—Que sean tres horas, de lo contrario no podré verlo demasiado.

—Bien.

—Pero cuando mi padre quiera verlo, tengo que dejarlo todo el día.

—De acuerdo, sé que tu padre...

—Sí, si —aleteo la mano, restándole importancia—Esta por estirar la pata y todo eso.

Harry me observa por un momento como si tratara de descifrar lo que hay dentro de mí. No le doy chance para que lo haga. Si antes me conocía como nunca, ahora que he cambiado tiene que volver a conocerme, algo que no se lo permitiré. Puede que lo de Edward me duela y me lo niegue a muerte, pero tampoco busco sacarlo a relucir y menos delante de él.

—Puede quedarse a dormir contigo solo dos veces por semana.

—Que sean cuatro.

—Tres.

—Hecho.

Pensé que íbamos a llegar en desacuerdos, pero vamos bastante bien.

—Ahora, las vacaciones.

—Dos semanas conmigo...

—Una.

—¿Por qué? No empezara las clases hasta dos meses después.

—¿Y a mí qué? No puedo estar lejos de mi hijo tanto tiempo. Quizás tu si puedas porque...

—Magg —me advierte, cansado. Pareciera que tiene unos diez años más. ¿Le pasa algo?

—Cierto, cierto —levanto las manos en señal de rendición—Pero solo una semana, a él tampoco le gusta estar demasiado lejos de mí.

—Creo que lo mimas demasiado.

—Es lo que hace una madre, Harry —revoleo los ojos y le sonrió con cinismo—Ah sí, cierto que la tuya ni siquiera hacia eso por ti.

Lo observo inspirar profundamente con los ojos cerrados antes de abrirlos y dirigirme una mala mirada. No es mi culpa, estoy tratando de resistirme a sus malditos encantos.

—¿Ya terminaste?

—No, creo que voy a seguir jodiendote en todo el resto de la conversación.

—¿Y la promesa a Noah?

—Es tu culpa si no la cumplo.

Frunce el ceño y la boca. Está llegando a su límite.

—¿Por qué mi culpa?

—Por existir, claro.

Harry deja con brusquedad su taza en la mesa y se levanta de la misma manera del sillón. Va hacia la puerta y la abre. A mi casi se me cae la boca al suelo.

—¿Me estas echando?

—Estoy haciendo algo bueno por ambos antes que empecemos a pelear.

—Nos falta hablar una sola cosa —me cruzo de brazos al igual que piernas, sin dejar de sonreírle con cinismo.

Cierra la puerta de golpe y se acerca a pasos acelerados. Se sienta nuevamente en el sillón y me da una última oportunidad para hablar antes que enserio me eche. Pero que lo intente, me iré de su departamento cuando yo quiera y si trata de hacer algo, entonces su preciosa colección de guitarras terminara destrozada.

—Dinero. ¿Cierto?

—Aja.

—Legalmente, al no reconocer a Noah por casi cinco años, debo pasarte una suma de dinero por todos estos años que no tuviste ayuda económica. A su vez, debería empezar este mes a pagar la cuota alimenticia.

—¿Ah?

—¿Viniste aquí sin consultar a un abogado?

Me encojo de hombros. Yo no sabía nada de eso.

—Que tonta.

—La esposa del abogado con el que me acostaba ya descubrió lo nuestro, así que no me dio chance de preguntar.

—¿Qué?

Me rio abiertamente de su expresión. Harry es demasiado transparente, se le nota cuando está enojado o celoso. En este caso, esta en los dos estados. En eso no se parece a nadita a Noah, él es de ocultar más sus sentimientos como yo. Será su retrato, pero es igualito a mí en personalidad.

—Voy a consultarlo con mi abogado sobre los años que me debes para otra ocasión. Lo cierto es que el dinero no me hace falta, para algo trabajo y tengo ahorros.

—No puedes vivir por siempre con Colette. ¿Y si Liam y ella vuelven?

—Ugh, ojala que no. Odio al pelón.

—No es malo.

—Lo sé, pero fue un imbécil con ella.

—Colette le oculto un hijo, Maggie. No fue fácil para él.

—Pero le dio un hijo hermoso. ¿De qué se queja?

—De acuerdo, basta de hablar de ellos. Pensé que no tenías abogado, ¿quién es?

—Oliver, ¿quién más?

El rostro de Harry se pone tan rojo que creo que en cualquier momento va a explotar. Lo observo sin entender bien porque su reacción, no es hasta que caigo en que se está tomando enserio lo del chistecito.

—¿Por eso Oliver volvió a Londres? ¿Por eso abandono a su mujer? —pregunta en un susurro cargado de ira—Ese viejo de mierda...

—Alto ahí, Styles, estas confundiendo las cosas. Oliver es como mi padre.

—Y una mierda.

Resoplo y suelto un suspiro cargado de frustración. Pero que pendejo.

—¿Realmente crees que me acostaría con el hombre que me mima y me trata como su hija? Además, Colette me lincharía.

—A menos que no sepa...

Me pego la palma de la mano en la frente. Este sí que es idiota.

—Noah me ha preguntado si el sábado puedes venir a la hora de la merienda—me cruzo de brazos, cambiando de tema, de lo contrario voy a romperle las piernas.

—Eso depende de lo que tú digas.

Su predisposición me pone de buenas. Por fin está comprendiendo que nada se hace sin mi consentimiento. Todo lo que se refiere a Noah tiene que tener mi aprobación.

—Está bien, también vendrá Liam. Me parece genial que pasen tiempo con los niños, sobre todo en donde ellos viven.

—Hablando de ello, estaba pensando que tal vez debería comprarte un departamento para Noah y para ti—comenta rascándose la nuca. Pongo mala cara—Ese departamento no es lo suficientemente grande para ustedes cuatro. Además, parece que en cualquier momento va a caerse a trizas. ¿Cómo es que no se han mudado aún?

Debería decirle que era lo único que podía pagar apenas me mudé con Colette. Suficiente había tenido de su caridad compartiéndome a su familia y comprando lo necesario para Noah. Nos mudamos allí porque yo necesitaba poner parte de mi sueldo en la renta. En vez de enojarme y gritarme como lo hubiese hecho, solo le sonreí. Creo que Harry también esperaba que le gritara, sus ojos abiertos con sorpresa me lo dicen.

—Cuando creces y empiezas a ver lo mucho que cuesta ganar dinero, te das cuenta que ya no quieres vivir cómodamente y necesitas aportar aunque sea un poco, solo un poco para vivir con la conciencia limpia—explico con calma, tanta que hasta a mí me impresiona. Pero, como siempre, no puedo evitar darle mi toque rencoroso—Lo sabrías si dejaras de vivir del dinero de papi y mami, cosa que dudo.

—Yo gano mi dinero—replica molesto.

—Trabajando en el buffet de tus padres y los Payne, ¿no?

—Sí, pero…

—Está bien. No me importa—me encojo de hombros y me levanto con la cartera colgando de mi brazo—tengo que llevar a Noah al control.

—¿Está enfermo?

—No, pero siempre es bueno estar pendiente de la salud de un hijo. Ya aprenderás.

Lo dejo con las palabras en la boca y solita me marcho de allí. El orgullo es tanto que una sonrisa se incrusta en mi rostro y no se pierde en ningún instante. Por primera vez en mucho tiempo, me siento genial.

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Camino a recoger a Kay y sus niños en la tienda, nos mantenemos con Noah escuchando un disco especial con diferentes sonidos de animales y jugamos a adivinarlos. Fallo propósito algunas veces para que el conteste, y para mí orgullo él contesta a todas bien.

—¡Un elefante, un elefante!—exclama emocionado. Lo veo por el espejo retrovisor y no evito sacar una sonrisa

—¿Cómo es que hace el elefante?

—¡¡truuuuffff!!—hace un movimiento con la mano, simulando que es la trompa.

Estallo a carcajadas mientras él me sigue con las suyas, las cuales parecen de ángeles. Estacionamos a un costado de la calle. Kay ya está con los niños en cada mano. Su auto se lo llevó Tessa, se lo había pedido con anticipación y me llamó para pedirme que la alcance. Hace tiempo no le hacía un chequeo, así que aproveche la oportunidad y me sume con ellos. Lux y james se suben a cada costado y Kay les ayuda a abrocharse los cinturones, finalmente abre la puerta del acompañante y se sube arriba del auto.

—Hola, Magg. Chicos, saluden a la tía Maggie.

—¡Hola tía Maggie! —chillan los dos polluelos por detrás.

—Hola, peques—les tiro un beso a los dos angelitos—¿Están emocionados por ir al doctor?

—¿Al doctod? —repite James incrédulo.

—¿No íbamos a id a la heladedía? —murmura Lux confundida.

Le echo un vistazo hacia mi amiga, quien se encoge de hombros. Los gemelos se molestan y protestan por ello, pero solo basta con que Kay diga que luego pasaremos por la heladería para que se queden tranquilos. Pronto se unen una charla entre los tres, aunque Noah y James hayan tenido problemas en el pasado, parecen estar solucionándolo bastante bien.

—Gracias por el aventón.

—No te preocupes, yo también tenía que hacerle un chequeo a mí bebe. ¿Cómo has estado?

Kay suspira profundamente. Creo que no muy bien.

—Pues… ya le conté.

—¿Contar? ¿Qué cosa?

Me da una mirada significante. No es hasta que señala con la barbilla a sus niños que logro comprenderlo. Mi boca se abre en grande al igual que mis ojos.

—¿Y qué tal se lo tomo?

—Mejor te cuento más tarde.

Asiento con la cabeza. Esto amerita una buena cerveza, o varias.

El resto del camino, hablamos trivialidades sobre el jardín, la reunión de padres que se llevara a cabo el martes en la tarde y el trabajo. Le comento sobre el viaje de Robbie y Doris hacia Hawái, dejándome a cargo de la cafetería y con la misión de contratar a alguien para que ayude cuando no estemos Carla o yo. Ella platica sobre el vestido de novia que le ha pedido que confeccione junto al de las damas de honor.

—¡Eso es genial, Kay! —chillo entusiasmada—Por Dios, yo quiero que confecciones el mío.

—¿Te casaras algún día?

—A este paso, creo que me casare con Tony o con Colette.

Kay se ríe por ello.

—Hay un pequeño problema.

—¿Cuál?

—Son hermanas de… tú ya sabes.

Por suerte y estamos en semáforo rojo, porque de lo contrario ya habríamos tenido un accidente. Eso si esta de putas madres.

—Santos Beatles.

—Sí, yo estaba igual —suspira frustrada y pasa una mano por su rostro—Ya no hablemos de él, por favor.

—Eres tu quien lo trae de regreso.

—Por eso, no hablemos.

—¿De quién, mami? —pregunta Lux con curiosidad.

—Del cartero, cariño.

Por el retrovisor, veo a Lux asentir, aun confundida.

—¿Has escuchado sobre Marlo?

Menea con la cabeza.

—Debe haber olvidado su cabeza por allí.

—De seguro Sea debe estar buscándola por ella.

No es sorpresa para ninguna de las dos que Marlo es despistada y olvidadiza, no me extrañaría que se olvidara de nuestra existencia. Es prima de Kay y una gran amiga de Fransea, la conocí cuando viaje a Paris hace dos veranos atrás y nos llevamos muy bien. Ser madre soltera te conecta con otras historias de mujeres que han vivido y pasado por lo mismo. Marlo fue una de ellas y, aunque no nos hemos visto demasiado, siempre mantenemos contacto por teléfono. Hasta hace poco supe que era prima de Kay. Y pensar que conocí primero a Marlo antes que a la rubia.

Llegamos a la clínica y bajamos a los pequeños. Al entrar, decimos nuestros nombres a la recepcionista y nos pide que esperemos, pues el doctor ya va a atendernos. En la sala hay juegos para los niños, por lo que los tres pronto se van de lleno con ello y nos da más privacidad a las dos.

—¿Qué te dijo?

—Se hará cargo, eso es lo que importa —resume Kay en voz baja, cuidando de que no le escuchen—Voy a darle solo esta oportunidad. Si lo hace mal…

—Le pegas una patada en el culo, ¿no?

—Exacto.

—Bien, es lo mejor—aunque asiente, aun se nota preocupada. Le pasó un brazo por sus hombros y le sonrió, captando su atención—Tranquila, puede que deje de ser un idiota y sea un gran padre. Odio admitirlo y lo voy a negar si le cuentas a alguien más, pero Harry es un gran padre con Noah. Si tiene sus fallas, pero está aprendiendo y estoy segura que Niall aprenderá.

—Gracias, Magg —deja caer su cabeza en mi hombro—Yo también espero que lo sea.

—Un poco de fe, no la pierdas.

Soy un asco animando y dando consejos, pero al menos puedo levantarle un poco el ánimo. Lo seguro es que Niall vaya a sufrir por sus bolas cuando lo vea, más le vale hacerse cargo de los niños y no actuar una mierda como su viejo.

Estoy por interrogarla respecto a las hermanas de Niall y lo del vestido, pero tan pronto levanto la mirada siento congelarme en el asiento. Kay intenta llamar mi atención al verme tan quieta y fría como un tempano. Siento que el corazón se me va a estallar de tan solo verlo y demasiado cerca, demasiado real como para ser cierto.

—¿Magg?

—Carajo—me separo bruscamente y agarro una de las revistas al costado, tapando mi cara.

—¿Qué pasa?

Intento hablar, pero la lengua se me traba y todo es más problemático.

—Magg…

—Esta Freddie —le susurro y le echo un vistazo por arriba de la revista. Sigue hablando con la recepcionista.

—¿Freddie?

—¡Shhh!

Trago profundo e intento regular mi respiración. No tengo quince años y ya soy adulta. Debería demostrarle que me importa tres cominos cruzármelo, que me vale mierda que hace dos años atrás me haya dejado con el corazón roto y se haya marchado con su esposa. Pero no puedo, enserio no puedo. Freddie fue mi gran amor, me enamore como idiota de él. Hizo que rompiera todas mis promesas sobre no volver a enamorarme, sobre no amar a ningún otro hombre que no fuera Noah. Pero logro que me volviera loca por él, que lo amara con locura, solo para luego decirme que estaba casado y que no podía abandonar a su esposa enferma. Un hijo de puta, pero un hijo de puta encantador.

Le vuelvo a echar un vistazo por encima de la revista, está entrando a su oficina, pero no ha cerrado la puerta. ¡Él es el doctor!

—Santa mierda, Kay. Tenemos que irnos—intento levantarme, pero me tira de la cartera y vuelvo a sentarme.

—¿Qué te pasa? No puedo irme, necesito hacerle el chequeo a…

—¡Joder, Kay! —exclamo y me tapo la boca de inmediato. Entonces, viene a mí las palabras para hacerla desistir e irnos —Es el tío de Niall, Frederick Luttenberger.

Las alarmas se despiertan en el cuerpo de mi amiga y rápidamente se levanta. Le sigo para tomar a Noah entre mis brazos y ella a los gemelos. Vamos juntas en dirección a la salida.

—¿Qué sucede, mami? —pregunta Noah, pero estoy más concentrada en salir que contestarle.

—¿Maggie?

Carajo.

Sino fuese porque tengo a Noah en brazos creo que me hubiese caído de culo. Sus ojitos mirándome con curiosidad logran darme el coraje necesario para no salir corriendo y enfrentar. Ya está, pasaron dos años. Voy a cumplir 22 años como para correr como una niña que le han atrapado robando galletas a mitad de la noche.

Doy media vuelta y ahí esta él: sigue igual, pareciera que los años no afectaron en nada. Cabello negro perfectamente peinado hacia atrás, noto que han aumentado las canas blancas, y eso solo hace más atractivo. Sus ojos azules brillantes y sorprendidos, observándome como recordaba como solía hacerlo cada vez que nuestras miradas se cruzaban. Esta tan perplejo de verme que se me hunde el corazón, casi la necesidad de desaparecer. Me las arreglo para regalarle una sonrisa incomoda. No me corresponde.

—Freddie, hola.

—¿Qué...?

—Control —respondo rápidamente, adivinando su pregunta. Me acerco unos pasos, las piernas todavía me tiemblan como gelatina. Aclaro mi garganta antes de proseguir—No sabía que eras tú el pediatra.

—Me mude hace unas semanas a Londres de nuevo —responde, solo cuando mira hacia Noah es cuando sonríe—Haz crecido mucho, Noah.

—Mami, ¿lo conocemos? ¿Me conoce? —inquiere mi bebe, aun curioso por todo lo que está pasando.

—Es un… amigo de mamá—le sonrió y lo bajo al suelo, sujetando su mano al instante. Si no lo hago, creo que voy a huir sin él y eso no me lo perdonaría.

—Entonces…—es el turno de Freddie aclarar su garganta. Dios, esto es tan incómodo—¿Quieres pasar a mi consultorio para el chequeo?

—Sí, claro. Pasaremos juntas —volteo hacia atrás donde esta Kay con los ojos abiertos de la sorpresa.

—Ah, sí. Claro —asiente mi amiga y lleva a sus pequeños de la mano hacia donde estamos.

Freddie sonríe en respuesta hacia la rubia y me dirige una profunda mirada antes de dirigirse hacia su oficina. Kay no pierde un segundo antes de fulminarme.

—¿Qué te pasa? ¡Es el tío de… tú ya sabes quién! —susurra desesperada.

—Es mi ex novio. No vas a dejarme a solas con él, no si eres mi amiga—le devuelvo con brusquedad.

Su boca se abre tanto que casi cae al suelo. Le envió una mala mirada por lo mal que disimula, logro que al menos cambie la cara de pendeja. Si aprovechaba irse mientras yo tenía el combate de miradas con Freddie, definitivamente iba a dejarla calva.

Pasamos al consultorio con los niños. Noah parece recio en el momento en que le hace el control, va bajando sus defensas cuando Freddie le sonríe y lo mira con cariño. Estoy a punto de echarme a llorar con verlos juntos.
Conocí a Freddie cuando era una colegiala e iba a la casa de Niall. En la preparatoria, Niall era de mis pocos amigos, y aunque a veces me acostaba con él solo por despecho a los engaños de Harry, eso nunca afecto nuestra amistad ni el trato con su familia. Freddie llego un día en que Niall y yo estábamos mirando Friends mientras tomábamos cerveza y fumábamos cigarrillos. El regaño en grande nos vino a los dos por no tener la edad suficiente para consumir alcohol y tabaco. No paso de verlo algunas veces en cumpleaños o cuando venía de visitas.

Luego de tener a Noah y que Niall se fuera a estudiar a América, perdí contacto con ellos. Me reencontré cuando Noah volaba de fiebre y yo llegue desesperada al hospital para que alguien me ayudara. Fue Freddie quien lo atendió y logro calmarme. A partir de allí, los encuentros casuales comenzaron a surgir. Lo veía en cada lugar al que iba, desde el super, bares, y admito que buscaba esos encuentros ocasionalmente. La atracción surgió y el amor también. El problema era que Freddie era un hombre casado, aunque hace años el amor con su mujer había desaparecido y se trataban de manera cordial entre ellos, más amigos que esposo y esposa. Yo fui la amante y lo acepte por un tiempo. No fue hasta que ella enfermo de cáncer terminal y me dejo. Era lo mejor. Los votos dicen “en la salud y en la enfermedad”. Él tenía que estar con ella.

Recordé las palabras de Colette cuando me hablo sobre él hace semanas atrás. Disimuladamente, busco el anillo en su dedo anular izquierdo. No hay nada.

—¿Cómo te llamas?

—James—contesta el niño. Es su turno luego de Noah y Lux. En todo momento, Kay y yo nos mantenemos calladas, solo contestando lo necesario.

—Tú me recuerdas a alguien —dice pensativo, observándolo con intensidad.

Siento que Kay va a desmayarse en cualquier momento. No deja de mover su pierna nerviosamente.

—¿A quién? —dice James con intriga.

—No lo recuerdo bien —le acaricia la cabeza y vuelve a sonreírle —Pero estas muy sano, James. Te ves muy fuerte.

—Soy el mejor de mi equipo de soccer—se encoge de hombros.

Noah revolea los ojos y resopla. Parece que la discordia entre ellos aún no parece terminar.

—Por lo que veo, tienen todas las vacunas al día—esta vez habla en nuestra dirección. Tiene los hombros tensos, ahora evita mirarme y solo voltea hacia Kay—Pueden traerlos dentro de tres meses para otro chequeo. Por el momento, los tres están muy sanos.

—Muchas gracias, doctor.

—Usted es muy apuesto, doctod—habla Lux con su vocecita dulce—¿No quiede salid con mi mama?

—¡Lux! —chilla Kay avergonzada. En otro momento, me hubiese cagado de risa de ella y aumentaría su vergüenza, pero no es el caso.

Freddie se ríe con gracia autentica. Saca de su cajón tres grandes bloques de chocolate y se los da a los niños. Estos chillan de alegría. Nos mira a nosotras con disculpa.

—Sé que algunas madres están en contra de que sus hijos coman demasiado chocolate, pero de vez en cuando es bueno para ellos.

—Sí, está bien —asiente Kay cabizbaja. Todavía no se le pasa la pena.

Nuestras miradas vuelven a cruzarse y los nervios empiezan a florar de nuevo. Parece querer decir algo porque abre y cierra la boca numerosas veces, pero no dice una sola palabra.

—Bien, es hora de irnos —me paro de inmediato y sujeto la mano de Noah—Gracias doctor. Noah, despídete.

—¡Adiós, doctod Feddie! —chilla con alegría. Lo compro con el chocolate, no sé si es porque todavía recuerda que es la debilidad de Noah o si solo los tiene guardado para los niños.

—Adiós, Noah. Es un gusto ver que has crecido bien.

Kay se despide con sus pequeños y es la primera en salir del consultorio. Yo le sigo junto con Noah, quien se suelta de mi mano y va corriendo hacia donde esta Lux y James.

—Maggie.

Cierro los ojos y suspiro profundamente. Aun así, me doy media vuelta y me cruzo de brazos.

—Me gustaría hablar contigo si tienes tiempo. Tomar un café o ir a cenar… lo que prefieras y cuando prefieras.

No sé qué contestarle. Solo me quedo callada observándolo. Freddie puede leer la duda en mí, por lo que solo sonríe y asiente.

—Colette te dio mi tarjeta, ¿cierto?

Asiento.

—Entonces, puedes llamarme cuando desees. Yo ya no… bueno, te lo contaré cuando nos encontremos.

—Adiós, Freddie.

Salgo de allí cerrando la puerta a mis espaldas. Los niños están jugando con los juguetes por última vez antes de marcharnos. Kay me observa preocupada, pero solo meneo con la cabeza y le regalo una sonrisa. Eso no parece convencerla, por lo que solo pasa un brazo por mi hombro y me atrae hacia ella.

—Vamos, yo pago las hamburguesas.

—Preferiría cerveza.

—Después de las siete y sin los niños —promete.

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Colette y Ben ha ido a dormir donde Jenna. Noah está tomando un baño por si solo —súper raro, nunca lo hace sin Ben— y solo estoy esperando a que salga para cambiarlo e irnos hacia lo de Brooke. De vez en cuando, al menos una vez al mes, Noah y yo nos vamos donde ella a dormir. Mañana habrá una venta de pasteles para recaudar dinero para un viaje que harán hacia Liverpool a competir. Zack y Noah van a básquet juntos, por lo que Brooke y yo hoy estaremos toda la noche bebiendo vino y cocinando brownies. Bueno, en verdad ella los hará. Soy mala cocinando, así que lo único que puedo hacer es ser su ayudante y servirle vino cada vez que su copa este vacía.

Me tire al sofá y marque el número de Marlo. Hace tiempo no hablaba con ella y necesitaba contarle sobre Freddie a alguien, además de a Kay y Colette.

—¡¿Te encontraste con Freddie?! —chilla Marlo a través de la línea.

Por suerte, tome la precaución de dejar el celular a distancia de mi oído antes que me sangraran las orejas con su grito.

—Sí, fue incómodo.

—¿Incomodo? ¿Solo incomodo? Demonios, eso debió ser épico.

—Estaba con Kay, así que no fue tan dramático como hubiese sido si iba sola.

—Pero aun así fue una mierda.

—Exacto.

Marlo se ríe de mi desgracia y yo la acompaño. Lo recuerdo y me da gracia, pero solo porque rememorar ese momento me pone tan nerviosa como si lo tuviese enfrente de mí. Cuando conocí a Marlo, yo recientemente había terminado con Freddie, así que aguanto mis llantos y mis borracheras, todas las canciones en el karaoke que le dedique.

—¿Te dijo algo?

—Quiere verme.

—Pero… ¿y su esposa?

—No tiene el anillo.

—Ella tenía cáncer terminal. Seguramente…

—Sí, seguramente murió. Me sienta horrible esto de vernos después de que ella…

—Magg, no te enrosques. La vida sigue. Freddie tiene que seguir también, no puede quedarse atascado en el pasado.

—Sí , pero…

—Sin peros. Volvió a Londres por ti—asegura con firmeza—Bueno, no sé si fuiste la principal razón, pero aun siente y por ello le dio la tarjeta a tu amiga. No seas idiota y llámalo. No pierdes nada.

Suspiro frustrada. Últimamente es lo único que me dicen, que me anime porque no pierdo nada. ¡Claro que pierdo! Mi corazón, mis ilusiones. Solo consigo más dolor y decepción.

—Puedo ir a pasar un fin de semana en Paris contigo, ¿sabes? —intento cambiar de tema con la esperanza de terminar con el anterior.

—Vas a tener que ir donde Fransea porque yo voy a mudarme.

—¿Qué? ¿Mudarte?

—Sip.

Genial. Justo cuando pensaba en escaparme.

—Voy a ir a Londres.

Tengo que taparme la boca para no soltar un grito y asustar a Noah. Marlo se ríe desde la otra línea por mi grito ahogado y comienzo a bombardearla con una pregunta tras otra.

—¿Cómo es eso? ¡Tenías que habérmelo dicho antes!

—Apenas conteste el teléfono me saltaste con tu drama, ¿cómo querías que te contara?

—¡Solo cuéntame!

—Me salió una gran oportunidad y no quiero desaprovecharla—explica simplemente—Ah, cierto, casi lo olvidaba. ¿Tienes idea de algún departamento disponible? Es que ya comencé con la mudanza, pero no he buscado un lugar.

—¿Por qué no me sorprende? —carcajeo. Amo a Marlowe y su despistada cabeza—Tranquila, yo te consigo uno.

—Cuando quieres, eres encantadora.

—Soy encantadora en todo momento.

—También buena mentirosa.

—¡Calla!

Después de unos minutos, terminamos la llamada con ella mandando muchos besos a Noah y yo a Sea. No puedo esperar a que pasen el tiempo para que finalmente este aquí. Quiero presentarle a Colette, Brooke, Lily, Tony. Marlo se hace querer un montón cuando la conoces.

—¡Ya está, mami! —exclama Noah desde el baño y me levanto de un salto. Es hora de cambiarlo.

Voy hasta el baño donde sigue metido en la bañera jugando con sus juguetes. Tiene un delfín en la mano y lo sumerge hasta sacarlo de nuevo, haciéndolo volar por los aires.

—¡Un tiburón! —chillo fingiendo terror.

Noah suelta una de sus risitas que me llenan de amor.

—¡Es un delfín, mami!

—Cierto, que tonta —me golpeo la frente con la palma de la mano.

Me acerco a él con su bata en la mano y lo saco de la bañera, envolviéndolo en ella. En mis brazos, caminamos hasta su cuarto. Tengo ya la ropa lista junto al bolso con sus mudas de ropa para mañana.

—Mami.

—¿Si? —le seco el cabello con otra toalla, haciéndole reír cuando los rizos caen sobre él.

—¿Pod qué el abuelo ahoda está en una silla de duedas?

Me detengo un segundo antes de seguir como si nada. Estaba segura que tendría esta charla con él. La he estirado demasiado, es el momento.

—El abuelo está enfermo, por eso tiene que usar una silla de ruedas.

—Pero mañana venda a la venta de pasteles, ¿ciedto?

—Sí. Si puede vendrá.

—Un niño en el jadin dijo que mi abuelo se va a modid—frunce el ceño molesto. Mi corazón se triza ante ello—Yo le di un puñetazo pada que deje de hablad bobedias.

—¡¿Qué?! —el grito se me escapa. Noah se sobresalta y se encoge sobre sí mismo, asustado—Lo siento, amor, pero ¿Cómo vas a golpearlo? ¿Por qué tu maestra no me dijo nada?

—Dijo que habladia contigo y con la tía Colette sobe eso en la deunion del lunes. —me regala una de sus sonrisas angelicales. Este niño no tiene un pelo de ángel.

—¿Por qué con Colette? —Noah se calla y se muerde los labios. Le lanzo una mirada de advertencia—Noah, contéstame.

—Es que su tonto amigo lo defendió y también me pego. Entonces, Ben le dio una paliza y…

—Ay, santos cielos —suspiro resignada. Si empiezan con peleas en el kínder, no me imagino cuando vayan a preparatoria. —¿Ben le dijo a Colette?

—Debe estad diciéndole ahoda—se encoge de hombros. —Pedo ya, mami, hakuna matata.

—¡Noah Hudson! —exclamo tratando de sonar enojada, pero no puedo evitar echarme a reír y él me sigue. Amo a mi hijo.

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Zack es quien nos recibe en la puerta y Noah salta de alegría en cuanto ve a su amigo. Pese a que Zack es mucho más tranquilo y menos problemático que Noah, ambos se compenetran lo bastante bien y se van juntos hacia el cuarto de Zack para que este le muestre la figura de acción que su mama le compro. Entro a la casa y cierro la puerta detrás de mí, veo a Brooke darle un besote en el cachete a Noah, este se ríe y reanuda su marcha.

—Traje pizzas —levanto las cajas en mi mano hacia arriba.

Brooke señala el refrigerador—Compre cerveza y vino.

Llego hasta ella y la abrazo.

—Por eso es que estoy enamorada de ti.

—No vaya a ser que Colette se ponga celosa —me sigue la corriente y nos reímos.

Nos sentamos en la mesa a degustar la pizza mientras los niños se unen a nosotras y toman su porción.

—Brooke, ¿supiste de una pelea en el jardín?

Esta abre los ojos en grande y menea con la cabeza. Noah se tensa y Zack se llena la boca con comida, mirándonos a ambas.

—No, ¿Qué pelea?

—¿Quieres contarle a tu tía Brooke, Noah?

Mi bebe menea con la cabeza y prosigue a imitar a Zack. Le cuento brevemente a Brooke sobre la pelea de Noah y el niño y que, seguramente, la maestra va a regañarme por ello.

—Pedo, tía Magg, Bobby es un niño malo —interviene Zack en defensa de su amigo—Él también me dice cosas malas a mí. Una vez dompió mis dibujos, se comió los dulces de Lux, le escondió la pelota a James y… muchas cosas —cuenta con los deditos de su mano—Se medecia ese puñetazo y esa patada.

—¿Qué patada?

—¡Shh! —le chita Noah.

Brooke intenta no reírse, a mí ya me dio migraña.

—Si es tan malo, ¿por qué no le dices a la maestra? —inquiere Brooke.

—Eso no es de hombe, mami. Un hombe no es bocon —asiente repetidas veces y voltea a mirar a Noah en busca de su aprobación. Mi chiquillo le levanta el pulgar arriba.

Mi amiga me echa una mirada divertida y se encoge de hombros.

—Presiento que no será la primera ni la última vez.

—¿Tu crees? —suelto con sarcasmo. No, definitivamente, no lo será.

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Luego de cenar y que los niños se tiraran a mirar una película, Brooke y yo nos ponemos manos a la obra y comenzamos a hacer los brownies. Bueno, en verdad ella los hace mientras yo hago de su ayudante y, como he prometido, no dejo que su copa quede vacía en ningún momento. Entre tanto, los niños se quedan dormidos mirando Cars 3 y nosotras aprovechamos para hablar sobre nuestros problemas. Ella con Zayn teniéndolo dándole vueltas por todas partes, haciéndose realmente responsable de Zack y, de paso, tratando de entrar a su vida de nuevo.

—¿Y qué vas a hacer? —balbuceo ya borracha. El vino que compro es bueno.

—No lo sé —se encoge de hombros—Ha pasado tiempo, Magg. Él se marchó.

—Es un imbécil.

—No solo lastimo a Zack, también me lastimo a mí. ¿Por qué tendría que darle una oportunidad?

—¿Se lo has dicho?

—Innumerables veces. Y no entiende.

—Desgraciado.

—Exacto —termina su copa de vino con un gran trago y me la tiende —Más, por favor.

Lo hago sin dudarlo. Lo necesita.

—Ya no hablemos de mí. Háblame de ti. Tus problemas me ayudaran a superar los míos.

—¿Te alegraran mis desgracias?

—Puede que sí.

Le tiro una patata en la cara. Logro sacarle una sonrisa.

—Vi a Freddie.

—No me jodas —abre la boca sorprendida. —Espera, ¿quién es Freddie?

—Si serás pendeja.

Entonces, me toman unos veinte minutos explicarle quien es Freddie, como lo conocí (chilla cuando le cuento que es el tío de Niall, el papa de los gemelos), nuestra relación y la manera en que termino. También sobre el encuentro de hoy. Me desahogo completamente con Brooke hasta quedarme sin aire.

—¿Vas a llamarlo?

—No tengo idea —dejo caer mi cabeza sobre la mesa. Ese es mi gran dilema, si llamar o no a Freddie.

—Pues, no tienes nada que perder.

Levanto la cabeza, molesta.

—Eres la tercera persona que me dice eso.

—Pero es cierto, Magg. Ya te ha lastimado, ya has llorado por él y ya te has llevado una desilusión. Es preferible que te arrepientas de lo que hiciste a que de lo que no hiciste.

Tiene razón. Todos tienen razón, solo que yo soy lo bastante necia como para querer doblegarme. La tarjeta de su número parece latir dentro de mi bolso, pues no la he sacado de allí desde que Colette me la entrego.

—El vino te hace sabia, amiga mía—choco mi copa con la de ella. Finalmente, he tomado mi decisión.

—El alcohol, en general —aclara.

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Mientras los niños hacen básquet, Brooke y yo nos plantamos afuera con nuestra mesa de brownies. El día nos acompaña de maravillosa manera, por lo que las organizadoras animaron que el evento se lleve a cabo. Las personas se acercan y poco a poco se van llevando todo lo que hemos horneado—mejor dicho, Brooke horneo.

Ayer por la noche nos acostamos tarde y ahora sufrimos los efectos de la resaca. Por suerte, Brooke estaba preparada y tenía pastillas para el dolor. Ahora estamos más o menos vivas, tratando de sobrevivir hasta las once y media.

—¿Has visto las tetas de Mery? —le señalo en la mesa de al frente donde están los pie de limón—Se las opero.

—Es más que obvio. Nadie las tiene así luego de amantar.

—Amén.

Chocamos nuestros refrescos.

—Oye, ¿ese no es Harry?

Sigo la dirección de su mirada y me sorprendo al verlo venir hacia nuestra mesa. No aguanto y revoleo los ojos. No me agrada verlo, pero por otro lado es bueno que se interese por las actividades de Noah.

—Buenos días—saluda a ambas.

—Hola.

—Ya no son buenos.

Es su turno de poner los ojos en blanco. Saca un billete y se lo tiende a Brooke, quien lo recibe y le da un brownie. Harry lo degusta con placer.

—Es tan geniales, Brooke.

—Gracias.

—¿Cómo sabes que lo hizo ella?

—Porque no está quemado—se burla y se lo termina de un bocado.

Le pego una patada por debajo de la mesa y exclama de dolor. Me echa una la mirada y lo ignoro. Se lo merece.

—Han venido muchas personas —comenta mirando a su alrededor.

—Aja. ¿Te vas a quedar ahí todo el día?

—Solo he venido a echar un vistazo —levanta las manos arriba.

Puede que este demasiado a la defensiva, pero no puedo evitarlo. No me gusta tenerlo cerca.

—¿Puedo pasar a ver jugar a Noah?

—Puedes sentarte en los escalones—responde Brooke por mí.

—Genial. Nos vemos.

A los segundos en que Harry se marcha, mi amiga voltea hacia a mí.

—¿Estas enojada con él? Pensé que estaban bien…

—Existe, y ese es un problema —finalizo con los brazos cruzados.

Escucho murmullos a dos mesas y volteo a mirar. Hay dos madres que están vendiendo cupcake con sus ojos puestos en nosotras. Es obvio que están cuchicheando porque vieron a Harry. Son las típicas que les gusta hablar por la espalda.

—Mejor ni hacerles caso —dice Brooke, dándose de cuenta lo mismo que yo.

—Aun así no me gusta cómo nos miran —no le aparto mi mirad a ninguna de ellas. Logro hacer que se sientan incomodas y dejan de observarnos. Solo en ese entonces miro a mi amiga—Están celosas porque nos van mejor en las ventas.

—Y porque somos más lindas que ellas. ¿Para qué negarlo?

Nos sonreímos entre ambas y chocamos nuestros refrescos una vez más.

Ya solo faltan veinte minutos para que termine el día e ir a trabajar. Estamos buscando empleados para que nos cubra el tiempo en que yo estoy en la escuela y Carla en la universidad, mientras tanto tengo que ir a cubrir todo lo que pueda.

De lejos, se hace presente el auto negro de los Hudson. De allí sale Susan y el chofer ayuda a Edward a llegar hasta la silla de ruedas y la va empujando mientras Susan camina a su lado. Sé que dijeron que vendrían a buscar a Noah para llevarlo almorzar, pero aún me molesta verlos. Parte de mi siente culpa por ser tan egoísta, veo a Edward y siento algo de lastima por él. Está muy flaco y pálido, ya no tiene cabello. El cáncer arraso con el hombre de carácter fuerte y cruel que conocí.

—Margaret.

—Es Maggie —aclaro con los dientes apretados. Odio a mi madre.

—¿Noah esta adentro? —pregunta Edward directamente.

—Buenos días, sí. Ella es Brooke, mi amiga. Gracias por preguntar—suelto con sarcasmo.

—Lo siento, señorita. Buenos días —le asiente con la cabeza en dirección de Brooke, quien lo saluda.

—Todavía le queda tiempo.

—Quería pasar a verlo jugar—explica sin más. Se dirige a mi madre—¿Vienes?

—Estoy bien aquí —contesta Susan con frialdad.

Jerry empuja su silla hasta llegar en la entrada del gimnasio. Maldición o casualidad, Harry sale justo en ese instante con las manos en el bolsillo. Puedo ver en cámara lenta la cara de ambos al verse después de tantos años. La de Harry es de sorpresa y Edward lo observa con odio.
No sé cómo resultara eso, por lo que me levanto de mi asiento y camino hasta ellos. No es como si esperara a que mi padre le rinda cuentas a Harry porque ni siquiera me ha acompañado en todos estos años.

—Edward, hola —dice Harry algo incómodo, sacando las manos del bolsillo.

—Pedazo de mierda—gruñe Edward, sorprendiéndonos—Si pudiera caminar, ya te habría partido la madre.

El ambiente se tensa y me coloco en el medio de ambos con una postura relajada, pero no lo estoy en absoluto.

—No empieces —le regaño. —Y tu vete, solo estorbas.

—Solo quería pasar a ver a mi hijo—se defiende Harry.

—¿Ahora es tu hijo? —espeta Edward.

—¿Y Maggie ahora es su hija? —me señala, fulminándolo con la mirada—No me juzgue. Usted también fue una basura con ella, con todo respeto.

—Métete tu respeto por el culo, cabrón.

—Por Dios, ¿pueden dejar de hacer un espectáculo? —digo irritada, ya estamos llamando mucho la atención. —Vete, Harry.

No se ve contento por la idea, pero me hace caso y no agranda el problema. Le envía una última mirada en dirección a Edward que este corresponde. No pasan más de dos segundos en que mi padre ahora descarga su furia contra mí.

—¿Por qué está viendo a Noah? ¡Te dejo sola!

—Tú también me dejaste sola y te dejo ver a Noah—resopla cuando contraataco—Harry es su papa, y créeme que yo también odio esa idea, incluso más que tú. Del imbécil me encargo yo.

Contra todo pronóstico, Edward no replica. Simplemente inspira fondo y exhala de la misma manera. Me hace gracia que haya querido defender mi honor cuando se comportó como mierda conmigo, pero ya no le guardo tanto rencor como antes. Creo que el saber que va a morir saca una parte en que quiero perdonarlo y se vaya sin rencor entre nosotros. Es difícil porque me abandono cuando más lo necesite.

—Lo llevaremos a almorzar con nosotros y luego lo dejaremos en tu departamento. ¿Está bien a las cuatro?

—Sí, está bien—echo un vistazo al reloj de mi celular. Faltan diez minutos para que nos vayamos. —Entonces, dejare el bolso de Noah en el auto. Recuerda que tiene que bañarse.

—Bien. Vamos, Jerry.

El chófer asiente en mi dirección y empuja la silla de ruedas de mi padre. Lo veo irse hacia adentro con una sonrisa en el rostro, observando a Noah jugar. Yo sé que lo quiere enserio, como Harry también quiere a Noah. Por eso es que los dejo estar en la vida de él, creo que de lo contrario estaría aún más resentida con ellos.

Stark.


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Mensaje por Stark. el Jue 03 Ene 2019, 9:13 pm


Capitulo 25.2
Maggie Hudson


I'm gonna rock you:
Son las 17 pm en punto y Harry y Liam ya están afuera de la puerta. Dejo que los pequeños sean quienes le abren y saltan de alegría al verlos.

—¡Papi! ¡Te extrañe! —exclamo Ben contento.

Liam le sonríe con emoción y lo levanta del suelo, apoyándolo en su hombro.

—Yo también te extrañe, Ben. ¿Cómo estás?

La reunión de Harry y Noah es más tranquila. Noah estira sus manitos hacia arriba y Harry lo levantan. Se abrazan por un instante y se separan, Noah le sonríe entre risitas y los ojos del imbécil brillan con amor. Lo voy a negar mil veces, pero algo en mi ama verlos juntos. Siempre me imagine como hubiese sido si Harry se hubiera quedado. Es inevitable preguntármelo. Ahora están juntos y espero que no se terminara. Que enserio se responsabilice de Noah.

—Hola Maggie —me saluda Liam, sonriendo.

—Hola —contesto sin más. Aun lo odio. —Niños, siéntense. Vamos a tomar la merienda.

Los renacuajos saltan de los brazos de sus padres y se sientan en sus respectivos lugares. Invito a los idiotas a sentarse mientras saco los pancakes y la nutella. Están aprendiendo a usar tazas, y les hemos comprado de Naruto y Sasuke, sirvo la chocolatada para ambos.

—Papa, ¿sabías que el podfesod de básquet esta enamorado de la tía Maggie? —dice Benji a Liam y este me dirige una mirada para después observar socarrón a Harry. Este frunce el ceño, tan transparente como siempre.

—Ya no sé qué haced pada que desista —Noah se muestra alterado tomando del brazo a su papa, quien de inmediato cambia su cara de culo para mirarlo.

Revoleo los ojos y suspiro. ¿Cuándo Colette volverá? La mande a comprar cigarrillos para alivianar mi estrés y esta tardándose bastante. Más le vale no hacer la gran estrategia del padre de Nelson de los Simpson o voy a descuartizarla.

Ciertamente me siento incomoda con estos idiotas. Ver la sonrisa de9 Noah y Benji en el rostro con sus ojillos brillando de felicidad es lo único que me detiene a sacarlos con una sartén en una mano y un cuchillo en la otra. He cambiado de parecer, lo quiero afuera. Me pone de malhumor verlo.

—Ya dejen de parlotear y tomen su merienda. Hice pancakes.

—¡pancakes!

—Edes la mujed de los pancakes, tía Maggie.

—¡Y la más hedmosa del mundo! —agrega Noah y es el primero en atacar el primer pancakes. Benji no se queda atrás y lo sigue mientras toman su chocolatada.

—Pero cuantos halagos. Supongo que querrán que les prepare más ¿cierto, par de diablillos?

Los niños levantan la vista de su plato con el rostro lleno de chocolate y me miran con inocencia fingida. Suelto una risita y enseguida les saco una foto.

—¡No tía! ¡Luego se la muestras a todos! —reclama Benji y se limpia rápidamente su cara con una servilleta.

—¡Edes imposible mujed!

—Ya dejen de protestar y coman. Prometo no mostrársela a nadie, nadie y nadie. ¿Bien?

—¿Ni siquiera a la abuela? Ella tiene muchas fotos de nosotros muy vedgonzosas, tía —Noah asiente con la cabeza exageradamente dándole la razón a Benji.

—Ni a la abuela —prometo levantando la mano como boyscout.

Satisfechos, vuelven a su merienda mientras me doy vuelta y hago un café rápido para seguir con los pancakes. Un carraspeo por detrás me hace perder la concentración en la mezcla. Volteo sobre mi hombro y veo a Harry y Liam mirándome como si estuviesen esperando algo. Miro la mezcla en el bol mientras aun bato y sonrió falsamente.

—¿Qué? ¿Ustedes también quieren pancakes?

—No sería mala idea si se acompañara con un café, por favor —contesta Harry, suplicando.

—Te lo agradecería, Maggie —dice Liam.

—Ni loca.

—¿Pod que no, mama? —inquiere Noah con el ceño fruncido. Mierda, olvide que estaban ellos.

—¿Quiedes uno de mis pancakes, papa? —pregunta Ben a su padre mientras toma uno y se lo ofrece. Liam le sonríe con verdadero cariño y niega con la cabeza.

—Debes comer, Ben. En verdad no tengo tanta hambre...

—Tía siempre dijiste que debíamos tratad a los invitados con educación —regaña Ben con ese tono de padre educador. Ugh, la sangre Payne es más fuerte que la de Colette.

—No te preocupes por ellos, bebe. Pueden aguantar —aleteo la mano para quitarle importancia y dejo la mezcla a un lado para tomar un cucharon y tomar un poco de la mezcla y colocarlo en la sartén.

—Margaret —hago una mueca de disgusto porque odio que me diga así. Suspiro y me doy vuelta, lista para perder la batalla contra mi hijo y mi sobrino. Ambos están cruzados de brazos y noto regaño y regaño en cada una de sus facciones.

—¿Te o café? —pregunto de mala gana Styles y Payne.

Te odio Colette por no estar aquí.

—Olvídenlo, les haré café.

No me replican en mi decisión y vuelven a retomar la charla con los niños. Sé que tengo que acostumbrarme que esto suceda bastante seguido. Después de todo, esta es el lugar donde viven sus hijos.

—Lux es mi novia, papa —comenta Noah con emoción a Harry.

Suelto un grito ahogado y pongo mala cara. Odio a esa niña. Bueno, no; pero la odio. ¡Mi bebe tiene novia con apenas y cuatro años! ¡¿Por qué?! Voy a hablar seriamente con Kay sobre esto, de que aleje a su mocosa de mi bebe antes que arda Troya y estoy hablando muy enserio. Todavía soy demasiado joven como para estar sufriendo este tipo de trato hacia mi persona. Esperaba que al menos cuando tuviese 13 años recién me venga con la novia ¡Pero preescolar! Sabía que no debía mandarlo.

—¿Enserio? —Harry se muestra sorprendido igual que Liam, luego curva una sonrisa de campeón en el rostro y le acaricia los rizos.

—¡Sí!

—¡¿Qué?! —exclama Benji molesto. Los adultos lo miran confundido y yo suelto un suspiro porque aquí viene otra pelea —¡Te dije que no te metiedas con esa niña tonta!

—¡Ben! —regaño, aunque estoy completamente de acuerdo con él.

—¡Es que luego anda de llorón podque lo quieden golpead, tía!

—¡Yo no ando de llodon, bobo!

—¡Le contade a la tía Natalie que la estas engañando!

—¡Cállate, bocón! ¡Tú podque te andas haciendo amigo del tadado de James!

—¡Noah Hudson!

Harry y Liam parten a las risas por la pelea de los dos chiquillos. Los peques los miran sin comprender del todo.

—Eso te trajo recuerdos, ¿cierto? —pregunto Liam hacia Harry, quien asintió mientras aún se reía.

—Sí, es verdad. Se parecen mucho a nosotros.

Mi corazón latió con fuerza cuando lo escuche hablar. Yo ya lo sabía, son idénticos a cuando eran niños.

—¿Nosotros? —inquiere Noah sorprendiendo y emocionado. —¿Nos parecíamos a ustedes?

—¿Enserio, pa?

La emoción no cabe en ellos y pronto empiezan a reír mientras se observan con complicidad. La pelea queda atrás y se ponen en hacerle una y mil pregunta a sus padres sobre su amistad. Suspiro, ya no enojada ni molesta. Quizás, un poco contenta porque estén con sus papás. Dejo el café arriba de la mesa y les digo que saldré un momento afuera. Casi ni me hacen caso porque se enfrascan en su conversación.

Últimamente, he estado fumando demasiado tabaco para ser cierto. Nunca fui una gran fumadora, no era lo mío. Ahora pareciera que es lo único que me relaja el cuerpo y la cabeza. No fumo en la casa, sino afuera. Odiaría que quedara olor en la ropa de los niños

Ya afuera del complejo de departamentos, saco un cigarrillo y lo prendo con el encendedor. No le doy más de dos secas antes que alguien me lo quite de la mano. Volteo para gritar y agredir, pero me detengo en seco cuando veo  a Niall delante de mí.

Mierda.

—Esto provoca cáncer.

—Mis pulmones, mis reglas —le quito el cigarrillo de la mano y lo aspiro de nuevo. —¿Qué haces aquí, duende? Tú no andas por estos lados.

—¿Cómo sabes eso? —se pone las manos sobre el bolsillo, medio sonriendo—Solo paso a ver a una vieja amiga.

—No me jodas con eso, Niall. ¿Qué quieres?

Vacila unos segundos antes de preguntar, toma coraje y se para derecho, tenso.

—Sé lo de los gemelos.

Me temía que hablara de esto, pero ya lo veía venir.

—Sí, ¿y?

—Tú ya lo sabias, ¿Por qué no me dijiste? —reprocha molesto.

—¿Decirte qué? ¿Qué la chica que dejaste embarazada y le diste dinero para el aborto, al final había tenido no solo un hijo, sino dos? —pregunto con sarcasmo. Niall aprieta fuerte los puños—Si tu idea es reclamarme por no contarte, pues te digo que por mí no te hubieses enterado nunca. Te comportaste como mierda.

—Yo solo quiero verlos. Pero Kaylee no me llama, no sé dónde buscarla. Yo…

—Ni se te ocurra aparecer por su casa. ¿Qué te pasa? Los niños se van a llevar un susto de muerte si ven que un enano feo como tu dice que es su padre.

—Pero…

—Solo espera a que Kay te llame, apenas pasaron unos días —le doy otra seca y termino de consumirlo. Lo tiro al suelo y lo piso con la suela de mi zapato. Levanto la colilla y la tiro al tacho. —Esto no es solo difícil para ti, también es para ella y tiene que preparar a los niños. No te conocen, no saben nada de ti. Apenas y habrán visto una foto.  Solo espera.

Puedo presentir como se le cierra la garganta y asiente. Puede que le duela, pero es lo mínimo que merece.
Se despide y se va, derrotado. Estoy por prenderme un cigarrillo mientras pienso en mandarle un mensaje a Kay. Será mejor que le hable pronto antes que Niall cometa una locura. Colette aparece caminando del camino contrario de donde se había ido.

—¿Ese era Niall?

—Sí. Pregunto por Kay.

Voltea a observarme con sorpresa.

—Joder, ¿Qué te dijo?

—Quiere ver a los niños. Le dije que esperara la llamada de Kay.

—Espero que no haga ninguna pendejada.

—Esperemos. Oye, ¿y tú porque tardaste tanto?

—La tienda estaba cerrada y tuve que ir a la otra —contesta rápidamente y me pasa una de las bolsas. Sonríe—Olvide el cáncer, lo siento.

—Pendeja.

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La tarde paso sin mayores inconvenientes. Los niños la pasaron tan bien con sus padres que preguntaron si pueden ir a dormir con ellos. Colette y yo estuvimos de acuerdo. De todas formas, nosotras saldríamos a festejar mi cumpleaños y ellos se quedarían en la casa de Jenna. Omitimos comentar sobre nuestra salida nocturna para no tener ninguna sorpresa. Le rompería las piernas a Harry si dejará a Noah con alguien más solo para vigilarme.

Termino de aplicar el labial cereza después de ponerme el vestido que me regalo Colette. Es azul con lentejuelas, sin mangas y escote pronunciado como me gusta Tiene dos triángulos al costado en la cintura donde muestra un poco de piel. Calzo los zapatos negros que Kay me regalo y me hecho una mirada en el espejo, tiro mi melena hacia atrás y sonrió. Me veo espectacular, para que mentir.

—Maggie, todas queremos pasar. Apúrate —dice Colette apareciendo en el baño. Lleva un vestido rojo al suelto, también sin mangas y con un descote menos pronunciado.

—Yo soy la maldita reina esta noche.

—Te crees la maldita reina esta noche y todas las demás —pone los ojos en blanco con burla—Kay está que se hace encima, así que vamos.

Cedo solo por ello, de lo contrario creo que me hubiese pasado unos veinte minutos más mirándome en el espejo. Apenas salgo, Kay entra rápidamente, no sin antes no echarme una mala mirada. El problema es de ella que se la paso bebiendo vino. Kay está usando un vestido verde con mangas al costado de sus hombros. Había traído uno azul, pero le dije que iba a lincharla si llegaba a ponérselo después de ver el que me regalo Colette. No le quedo otra que aceptar uno de mis vestidos.

Llego a la sala del departamento donde la música resuena con los últimos hits y Carla y Natalie moviendo las pompas. La primera viste con una falda marrón y un top negro que deja entrever su abdomen, Natalie usa un vestido negro sencillo y no suelta por nada del mundo la botella de champagne. Brooke está en la mesa jugando con Tony a verdad o consecuencia con tequila. Ella usa un pantalón negro y una blusa blanca descotada, mientras que Lily, al margen del juego de los alcohólicos, tiene un mono de color rosa pastel y una cerveza a medio tomar.

Voy hasta Lily y tiro de su mano para sumarle al baile junto a las otras dos locas. Le arrebato el champagne de la mano a Natalie y, como toda damisela, bebo del pico de la botella.

Colette llega y golpea su copa con una cuchara. Kay la sigue segundos después.

—Atención, mis ebrios amigos. Hoy vamos a salir por el cumpleaños de Maggie—todos gritamos y aplaudimos por ello—Pero es mañana, así que luego de las doce es cuando tiene privilegios, antes nada.

—Maldita —refunfuño con risitas a mis costados.

—¡Sujétense bien las tangas que hoy nos vamos de parranda! —termina por finalizar y nuestros gritos de emoción no se hacen esperar.

Agarramos nuestros bolsos, chaquetas y partimos hacia las escaleras del edificio. Nos dividimos en dos grupos: Colette, Kay y Natalie nos marchamos en el auto de la primera mientras que Brooke, Lily y Carla se van en el de Tony. Vamos un antro nuevo que han inaugurado hace poco. Hemos recibido buenas recomendaciones de allí y decidimos confirmar con nuestra propia experiencia.

Apenas entramos, algo parece apoderarnos de nuestro cuerpo porque nos volvemos loca con la música y el ambiente. Tony y Carla van en busca de los tragos mientras discuten entre ellos, lo que no me extrañaría que en algún momento de la noche nos abandonen y vayan a hacer sus cochinadas. Colette parece pensar lo mismo que yo, pues me dirige una mirada divertida y me señala la barra.

—Iré a buscar tu regalo de cumpleaños—dice, refiriéndose al alcohol.

Lily la acompaña y me quedo con Brooke, Kay y Natalie. Un grupo de chicos nos hace ojitos, uno es más lindo que otro. Les echamos una mirada y empezamos a reir entre nosotras.

—Hagamos una apuesta—llamo la atención de las tres.

—Olvídalo, esa sonrisa malvada no gusta para nada —se abstiene Brooke con las manos hacia arriba.

—¡Buuu! ¡Gallina!

—No soy gallina, yo solo…

—Es mi cumpleaños. Tienes que entrar.

—No es tu cumpleaños. Ni siquiera son las doce. Colette dijo…

—¿Cuál es la apuesta? —Natalie le interrumpe con un brillo malicioso en sus ojos.

—La primera en sacar a bailar a uno de ellos es la ganadora.

Natalie termina su trago de un disparo y es la primera en marchar. Brooke la sigue al igual que ella, con todo su culo ebrio. Kay se ríe a carcajadas de mi picardía, pues ha adivinado que tenía en mente.

—¿La apuesta era solo para joder?

—Obvio que sí. Ni siquiera dije que prenda tendría la que perdiera —fijo mis ojos en uno rubio de ojos claros echándome miraditas. Es sexy—Pero, por amor al arte, soy capaz de todo. Vamos.

Tiro de la mojigata de Kay, quien se niega a seguirme el juego. Me vale, Brooke es quien gana y pronto Natalie consigue pareja de baile. Los amigos de los dos tipos se reúnen en una pequeña ronda donde somos invitadas sin pronunciación. Pese a que mi rubia amiga se ve incomoda, pronto los tragos demás en su cuerpo logran hacer que se suelte. Y como no, los tipos, además de sexys, también son lo bastante simpáticos.

Colette y Lily caen a nuestra ronda de baile, encendiendo aún más la euforia de la noche. Tony y Carla aparecen tomados de la mano y no tardan en seguirnos el paso, aun mas emocionados que nosotras.

—Carajo.

Kay se queda callada mirando un punto fijo. Miro por encima de mi hombro con curiosidad. Casi me caigo al suelo y tengo que sujetarme de ella: Niall y Freddie están desde la barra y nos miran a ambas.

—Tranquila. El antro es grande, no van a encontrarnos fácilmente —le digo para calmarla, aunque esas palabras son más para mí que para ella.

Suelta un suspiro, aun así no deja de estar tensa y mirar para sus costados. Yo aprovecho que Lily esta más ocupada con un moreno y le arrebato su cerveza. Bebo un largo trago que siento que voy a tragarme la botella. Colette me la arrebata.

—¿Qué te pasa?

—Esta Freddie.

Sus ojos se abren en grande.

—Bien, calma. Es tu cumpleaños. Aprovéchalo y no hagas ninguna locura.

Intento hacerle caso y a mi propio consejo que le di a Kay, pero se hace difícil. No es hasta unos cuantos vasos más de alcohol que finalmente puedo olvidarme de todo lo que me produce estrés: Freddie y Harry, para resumir.

Las campanas suenan de repente, llevándome un susto de muerte. Levanto la mirada hacia la pantalla donde marcan las doce de la madrugada y sonrió. Ya es mi cumpleaños.

Soy arrasada por una ola de abrazos y chillidos. Lily esta tan ebria que, cuando llega su turno de abrazarme, caemos al suelo y los chicos con Tony tienen que ayudarnos a levantarnos porque estamos tentadas de las risas. Colette me da un fuerte abrazo y Kay y Brooke me encierran entre sus brazos.

—¡Feliz cumpleaños, Maggie! —chilla Natalie emocionadísima y ebria a mas no poder. En su torpeza, deja caer su bebida sobre su propio vestido. Colette parte a risotadas de hiena por eso y yo le sigo—Ups.

Estoy por acercarme a ella para burlarme. Sin embargo, Natalie nuevamente cae hacia delante y Brooke alcanza a sostenerla. Esta vez no es a causa de la borrachera, sino que se ha armado una pelea detrás de ella. Lo que parecía ser una simple pelea de hombres ebrios, se desato con botellas romperse en el suelo y un tumulto de personas golpeándose entre ellas. Nos hacemos hacia atrás lo más rápido que podemos, puesto que vienen los de seguridad e intentan frenar la pelea. Pero más intentan separarlos, más personas se van sumando al desmadre y, pues, ya no hay control.

De la desesperación, la gente que queda intenta irse y desligarse del problema. La corriente me lleva del lado contrario donde están las chicas y las pierdo de vista.  Con mi culo borracho, intento pasar por en medio para ir hasta ellas. Esto se ha vuelto una mierda y el locutor ya ha dicho que llamaran a la policía, así que mejor marcharme a que tener una mancha en mi expediente. Empujan a uno de los tipos y, por consecuencia, me empujan a mí. Caigo de culo al suelo y siento una punzada en la mano. Al mirarla, con dificultad puedo observar que me he clavado un vidrio de una botella.

Me levantan de las axilas y me sacan de allí. No distingo bien entre las gente ni quien me está llevando, pero solo con inspirar y sentir su perfume, me doy cuenta que es Freddie mi caballero andante. El frio de la noche me golpea y siento todo un escalofrió recorrer mi cuerpo. Me pasa su chaqueta y la deja sobre mis hombros, guiándome con su brazo hacia su auto. Abre la puerta y solo cuando vuelvo a sentir el frío, comienzo a recuperar mis sentidos.

—No, Freddie. Yo…

—Solo voy a llevarte a tu casa —promete y me insiste una vez más—Por favor.

No es necesario que él me lo siga pidiendo. Creo que solo buscaba que lo pida una vez más para ceder.

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Me despierto mareada y un poco borracha. Me duele como mil mierda la mano y, al levantarla frente a mí, esta vendada. Recuerdo haberme clavado un vidrio, solo que no sabía que el corte era tan profundo, incluso hay sangre en mi vestido nuevo. Me siento en el sillón donde estoy recostada. Parece ser un departamento, lo distingo cuando observo en la ventana la ciudad de noche.

Freddie aparece a los pocos segundos para acabar con mi curiosidad, y, inevitablemente, me pongo tensa. Lleva la camisa desabrochada dos botones y deja una taza de café delante de mí.

—¿Por qué estoy aquí? —pregunto a la defensiva.

—Te dormiste en el auto. No sabia donde vivías y tenía que atender esa herida—sonríe y lleva su taza de café hacia sus labios, sentándose en un sillón individual.

Se nota cansado, como si hubiesen pasado siglos caminando debajo del desierto. Lo cierto es que me gustaría preguntarle que ha sido de su vida estos dos años en que no nos hemos visto, incluyendo su situación sentimental actual. Si sigue casado o qué.

—Entonces, me trajiste a tu departamento.

—¿Debería haberte dejado en el auto?

No le contesto. Siempre he sido más tímida y seria cuando estoy con él. Freddie logra sacar lo mejor de mí, logra ser mi calma durante la tormenta errática.

—Noah esta enorme —suspira con cariño.

Mis defensas bajan aún más cuando lo observo a los ojos. Freddie nunca ha tenido hijos, su esposa no podía tenerlos y tampoco quería adoptar. Cuando comenzamos a salir, sin siquiera decir nada, podía percibir el amor especial que Freddie le daba. Siempre pendiente de su salud, jugando con él por más cansado que estuviese y acompañándolo en todo paso.  Hubiese sido un padre perfecto.

—Sí. Pronto cumplirá cinco…

—Pareciera ayer cuando coloreaba mis papeles —se ríe al recordarlo. Yo intento no reírme, pero su risa es contagiosa y los recuerdos son dulces.

—¿Y tú? ¿Cómo has estado?

Pese a que me he atrevido a preguntar, eso no significa que este menos asustada por su respuesta. No después de que su expresión se vuelve un poco más seria.

—Bien, he estado bien —sus ojos parecen penetrarme y el ambiente se vuelve mas pesado. Es difícil de respirar si no aparta su vista de mi —¿Y tú? ¿Cómo estas, Maggie?

Me encojo de hombros, desviando la mirada. Los nervios me están jodiendo y se  me hace imposible seguir sentada desde donde estoy. Lo atrapo mirándome, tan profundo y apasionado como siempre lo fue. Es suficiente, ya no lo aguanto.

—¿Sigues casado?

Sin cambiar su expresión, Freddie menea con la cabeza.

—Ya no.

No sé si es el alcohol o que factor más puede influir en mis acciones, pero sé que no estoy siendo racional. Voy hacia él con mis labios buscando los suyos. Parece haber pensado lo mismo que yo, terminamos encontrándolos en mitad del camino con un beso apasionado, ansioso y revuelto de emociones contradictorias.

Si Freddie esta libre y yo también, entonces no hay necesidad de encerrarnos en jaulas.

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No tuve oportunidad de dormir, solo me eché una siesta de veinte minutos en el bus. Me baje dos paradas después de mi destino y tuve que ir corriendo. Jenna y Oliver habían organizado una barbacoa en mi honor y tenía que estar a las nueve porque Harry pasaría a dejar a Noah.

Todavía estoy con el vestido de lentejuelas y tacones en punta, sin mencionar que mi maquillaje debe estar hecho un desastre. Me niego que mis padres adoptivos me vean así, ya me imagino el reproche que me darán con estas fachas. Sigilosamente, voy hasta el patio donde está el cuarto de Connor, pero, para mi sorpresa, le han echado la enredadera abajo, seguramente porque el idiota solía escaparse por allí. La de Collin tampoco existe y no me queda otra que ir a la de Jenna, solo espero que este en otra parte de la casa. Tiro los tacones entre los arbusto, escondiéndolos, y empiezo a escalar por la enredadera. Llego al balcón con mucho esfuerzo y se me sube el vestido en la maniobra en que quedo en el balcón finalmente. Me lo acomodo rápidamente.

Alguien aclara su garganta y estoy cagada, ya descubrieron que no fui a dormir. Para mí sorpresa, es Oliver quien está afuera fumando un cigarrillo con una bata azul.

—¿Qué son esas pintas y qué haces llegando tan tarde? —murmura en voz baja, pero el grito regañón está por detrás.

Abro la boca para excusarme. No es hasta que noto el pequeño gran detalle.

—¿Y tú qué haces aquí, papi? —me cruzo de brazos y lo observo con las cejas en alto.

Hacemos una batalla de miradas donde ninguno quiere salir perdiendo. Esta dicho sin siquiera emitirlo: yo no diré nada sobre verlo aquí a estas horas en el cuarto de Jenna si él no le dice nada y no me castigan.

Aclara su garganta.

—Por esta vez te salvas, Margaret—me señala en advertencia—Entra y no hagas ruido, mocosa impertinente.

Me muerdo los labios para no reírme, de lo contrario de seguro va a echarme un castigo. Voy hasta él y le doy un beso en la mejilla. Oliver termina por sonreírme y nos abrazamos.

—Feliz cumpleaños, cariñito.

—Gracias.

—Ve a darte una ducha, estas echa un desastre —me da una palmada en el trasero.

Suelto una risita y entro sigilosamente por la puerta. Jenna está durmiendo tal cual bebe en su cama con solo la sabana tapando su cuerpo desnudo. Siento ganas de saltar sobre ella y reírme a carcajada porque la encontré con las manos en la masa. Pero van a lincharme los dos, así que mejor callo y me voy.

Llego a mi habitación y me dejo caer en la cama, exhausta por tanta adrenalina las últimas horas. No puedo estar demasiado tiempo haciendo el vago, así que me voy a duchar y a prepararme un café bien cargado. Hoy será día largo.

Creo que he hecho de las estupideces más grandes en mi vida. Deje entrar nuevamente a Freddie a mi vida en una sola noche cuando me tomo más de seis meses dejar de llorar por él. Lo nuestro fue perfecto y único, mucho mejor de lo que fue mi noviazgo con Harry. Esta fue una relación adulta en la que crecí y madure un montón. Colette, Tony y Freddie fueron quienes me sacaron a flote en mis peores tiempos, y cuando Freddie se fue, mi corazón se rompió en miles de pedazos. Me costó recogerlos y volverlos a juntar. Y ahora volvió a Londres sin esposa, soltero y dispuesto a hacerlo funcionar.

Seco mi cabello con una toalla mientras termino de alistarme. Todavía puedo sentir sus besos y sus caricias por todo mi piel, que de solo pensarlo siento escalofríos. Lo extrañaba como loca y no me había dado cuenta de cuanto era.

Dos toques en mi puerta, Colette aparece recién bañada como yo.

—¿Dónde mierda te metiste anoche? —inquiere cerrando la puerta tras de mí.

Tiro la toalla al suelo y la miro con derrota.

—Me acosté con Freddie.

Suspira y se cruza de brazos, acercándose.

—¿Estas bien? —pregunta comprensiva. Es bueno tener una amiga que no te juzga.

—No sé. Fue difícil irme, solo quería quedarme acurrucada con él.

Colette ahoga un grito.

—¿Se acurrucaron?

—Sí.

—¿Te dijo que paso con su esposa?

—No, no hablamos de ella. En verdad, no hablamos mucho.

—Me imagino.

Pongo los ojos en blanco por su insinuación.

—Pero no tiene el anillo. Puede que ella este muerta.

—Maggie, no lo digas con tanta alegría—me regaña. Tiene razón, no debería decirlo en ese tono—¿En que quedaron?

—En nada, me escape antes que se despierte —voy hacia el tocador y cepillo mi cabello. —No podía quedarme. Fue demasiado para mí.

—¿Quedarte lo que queda de la noche fue demasiado para ti y no acostarte con él?

—Ya sabes de lo que hablo.

—Bien. Solo te digo que no te preocupes demasiado. Al menos, no hoy. Es tu cumpleaños y Noah está por llegar.

—Lo sé.

Un alboroto se escucha desde abajo acompañado con gritos de felicidad y chillidos. Los reconocemos al instante y salimos juntas del cuarto: los niños han llegado.

Soy la primera en llegar a la planta baja. Noah se está despidiendo de su padre cuando voltea a mirarme. Sus ojitos brillan y corre hasta a mí. Lo alzo con alegría y lo abrazo dándole muchos besitos en la mejilla y el cuello. Lo escucho reírse que me llena el alma de amor.

—¡Feliz cumpleaños, mami! —chilla dándome un fuerte beso en el cachete y un gran abrazo.

—¡Gracias, mi amor! —doy dos vueltas sobre mi misma.

Noah se rie —¡Me voy a madead!

Rio y lo dejo en el suelo. Ben es el siguiente en correr hacia a mí y repito la misma acción que con Noah, llenándolo de mimos.

—¡Feliz cumple, tía hedmosa!

—Gracias, mi bebe—le reparto besos por toda su carita.

—¡Espeda! ¡Vas a comedme a besos!

—¡No! ¡A mí, a mí! —Noah salta en el suelo, celoso de compartir su mama.

Dejo a Ben en el suelo mientras me rio.

—Feliz cumpleaños, Maggie —dice Liam acercándose con una sonrisa en el rostro y extendiendo una bolsa de papel rosa.

—Gracias—acepto rancia. Solo lo hago porque los niños están viendo.

—Feliz cumpleaños—Harry es quien se acerca y me extiende otra bolsa blanca.

—Umm.

Recibo el regalo y los dejo en el sillón de la sala sin demasiados ánimos. Voy a tirarlos a la basura en cuanto no puedan verme.

—Nosotos lo compamos con mi papa y el tío Harry—comenta Ben, ansioso.

La sonrisa vuelve a mi rostro y decido abrir los regalos, solo por los niños.

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—¡Que los cumplas feliz! ¡Que los cumplas feliz! ¡Que los cumplas, Maggie, que los cumplas feliz!

La ola de aplausos y chillidos no tarda en llegar. Cierro los ojos y pido los tres deseos antes de soplar la vela. Nuevamente estallan en aplausos y celebraciones. Jenna me hace una mini sesión de fotos con la torta que ha horneado para mi junto con los gemelos, Natalie, Colette, los niños, Oliver y luego ella. Pronto, está cortando el pastel en trozos y nos sirve en platos, listo para devorarlos.

—¿Cuántos años cumples, tía?

—Veintidós.

Noah intenta contar con sus manos.

—Sería dos veces diez más dos—les responde Nat.

—¿Así? —los dos abren sus manitos en alto y cuentan. Natalie les ayuda con dos dedos más y ahogan un grito.

—¡Edes muy gande, mami!

—¡Noah Hudson!

El pequeñajo se encoje, pero después de ver que todos se ríen de mí, se une a las risas.

—¿Qué tal anoche? No las escuche llegar—pregunta Collin.

—Bien—respondemos automáticamente las tres. Si se llegan a enterar sobre la pelea de ayer, son capaces de prohibirnos salir a bailar.

Llega la hora de los regalos luego del pastel. Los gemelos me regalan un conjunto deportivo y entradas para el cine para Colette y para mí. Natalie me obsequia un cupo de dinero en la tienda de Kay para comprar lo que quisiera. Jenna me regala un vestido color rojo—me enamore de él. Al final, Oliver me pasa una caja plateada con brillo. El corazón me late tan fuerte que estoy por morir en este instante. Abro la caja con emoción y encuentro una llave. Al principio, grito porque creo que es mi lambo que le pedí, pero a los segundos me doy cuenta que no es una llave de auto, sino una normal. Levanto la vista hacia él, extrañada.

—¿Y mi Lamborghini?

Todos se echan a reír con gracia, incluido Noah.

—¿Enserio creías que iba a comprarte ese auto? Ni loco dejare que te mates con esa cosa.

—Pero…

—Ya tienes tu propio auto.

—Pero es de Colette.

—Ahora es tuyo y la camioneta de Connor es mía —explica Colette sonriéndome, yo abro la boca impresionada. No me había dicho nada.

—¡¿Qué?! —exclama Connor molesto. AL parecer, él tampoco estaba enterado—¡Pero es mi camioneta!

—Dime una cosa bien que hayas hecho para seguir manteniéndola—lo reta Jenna con una mirada fulminante.

Connor se queda callado como buen perro sin atreverse a contradecir a su madre. No tendré mi Lamborghini, pero la menos tengo un auto y eso es suficiente. Le echo un abrazo a mi amiga.

—El vestido era más que suficiente.

—Lo sé, pero ellos me obligaron a regalártelo—bromea y le doy un puño en el brazo, riéndonos.

—Entonces, ¿de qué es la llave?

Jenna y Oliver se miran cómplices. A mí me está por dar un brote por la ansiedad y los nervios.

—Tu nuevo departamento.

—¿Qué?

—Con Jenna decidimos que es hora que Colette, los niños y tu tengan su propio hogar y no estresarse por pagar la renta cada mes. Esta a tu nombre, Maggie.

Le echo una mirada mi amiga para saber si no es una broma, pero su genuina sonrisa me dice que no lo es. Suelto un chillido de alegría a todo dar mientas Oliver se ríe y Jenna lo secunda. Por poco y no me subo arriba de la mesa en que ya salto hacia ambos y los abrazo y beso con cariño. Es el mejor regalo que pudieron darme.

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Llegamos a casa luego de pasar a ver el departamento que Oliver nos obsequio. Es hermoso, espacioso y con una gran vista de toda la ciudad. Esta entre medio de mi trabajo y el de Colette, y muy cerca del jardín, por lo que su ubicación es buenísima. Me puse a llorar como idiota cuando entre, Jenna nos compró muebles nuevos para estrenar y juguetes para los niños. Adivino que Noah y Ben preferían dormir juntos, así que la habitación sobrante la dejo como recamara de estudio y de juegos.  

A la vuelta, compramos pizza y tacos para seguir festejando mi cumpleaños. Los renacuajos comen con alegría mientras van comentando que quieren ellos de regalo para sus cumpleaños.

—Yo quiedo una motocicleta—dice Noah haciendo ojitos.

—No me lo pidas a mí. Yo no tengo tanto dinero —levanto las manos arriba, divertida por su ceño fruncido.

—Hay que pedídselo al abuelo Oliver.

—Ni lo pienses, Ben. Aunque les regale un barco, no los dejaría subirse—le advierte Colette, y tiene razón. El viejo es mimero, pero no idiota.

—¿Qué hicieron ayer con sus padres? —cambio de tema. No puedes ganar, no te unas y a otra conversación.

—¡Genial! Nos llevadon al cine y al cento de juegos.

—Después fuimos a comed lasaña con Gemma —agrega Noah y muerde un trozo de su porción.

—¡Y también jugamos a la play! El tío Harry tiene los mejores juegos.

—Hicimos equipo. Yo con el tío Liam y Ben con Harry.

Es un poco difícil entenderlos porque hablan uno sobre el otro, pero me mantengo atenta a la conversación. Se me hace raro que Noah aun no le diga “papa” o “tía” a Gemma. Ósea, que nos llame por lo que son en realidad. Sé que le dije a Harry que hablaría con él sobre su apellido, si decide cambiárselo. No me molestaría que decidiera tener el apellido de su papa, pero no he encontrado un momento para preguntárselo. Noah es muy cerrado y reservado, solo le cuenta a Ben y a nadie más. Creo que tendré que pedirle a Colette que hable con Ben, pero conociéndolo no dirá demasiado. Se toman muy enserio eso de los pactos entre hermanos de corazón.

El timbre de la casa suena.

—¿Esperabas a alguien?

Meneo en dirección a Colette y suena dos veces más con insistencia. Nos miramos con extrañes ambas y soy yo quien se levanta a abrir la puerta. Sara aparece frente a mí con los ojos rojos, lagrimas en sus mejillas, el cabello alborotado y la respiración errática.

La empujo levemente y cierro la puerta tras de mí, diciendo en voz alta que iré a buscar el correo. No puedo dejar que Noah y Ben la vean así.

—¿Sara? ¿Estás bien?

Intenta hablar, rápidamente su voz se ve estrangulada por los sollozos. No sé qué más hacer, así que solo la abrazo esperando a que se desahogue. ¿Y ahora qué?

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Sara puede ser una niña presumida y con carácter fuerte, pero le encantan los niños y se ve que a ellos les encanta ella. Ben y Noah se han pasado gran parte de la película de los Minions contándole sobre el jardín, básquet, piano y miles de cosas más. Sara tampoco parece interesada en la película porque esta recostada hablando con ambos y escuchándolos.

La miro y a veces no sé si hice bien en acogerla en casa. Colette tampoco está segura y no sabemos qué otra cosa hacer.

—Bien, niños, es hora de bañarse —les dice Colette volviendo del baño—Ya está la tina con el agua calentita.

—¡Pero estamos hablando con Sara, ma!—replica Ben.

—¡Sí! ¡Un ratito más!

—¡¿Siiii?!

Me rio abiertamente por ello. Colette no hace marcha atrás.

—No es como si no volvieran a verla, estará aquí cuando salgan limpitos. Andando.

Los renacuajos le hacen caso y se van correteando hacia el baño. Las risitas y sus vocecitas resuenan antes que Cole cierre la puerta tras ella. Es su turno de ayudarlos a bañarse.

—¿Quieres un café, Sara?

—Mejor un té.

Asiento en su dirección mientras ella se levanta del sillón y llega hasta la mesa, sentándose. Le dejo la taza delante de ella y me siento al frente, bebiendo mi café.

—Entonces no quieres volver a casa.

Sara menea con la cabeza.

—No. Enserio que no.

Titubeo un momento.

—¿Puedes explicarme por qué? No quiero sonar entrometida, pero si acudes a mí por ayuda necesito saber en qué me estoy metiendo.

Vacila con angustia hasta que levanta sus ojos tristes hacia a mí. Las lágrimas se acumulan en sus ojos, su orgullo es más fuerte para soltarlas.

—Hay un chico...

—¿Brian?

—No. Se llama Alex.

—¿Alex?

—No es de la escuela. Lo conocí en una fiesta. Después de que Brian me engañara con Sasha, fui con Kim a un antro con identidades falsas. Conocí a Alex y lo estuve viendo hasta hace poco. Pero...

Sara se queda callada de golpe y yo ya me temo lo peor. Esta vez, sus lágrimas caen.

—Hizo una fiesta en su casa. Yo estaba muy ebria y él también...—se rasca con fuerza sus muñecas, nerviosa—Él quiso forzarme y yo... pude escapar. Pero está buscándome. Ha estado esperando afuera de la escuela. Hoy vino a mi casa y...

No puede continuar porque su voz se rompe por más que intenta retenerse a sí misma, sin demasiado éxito. La miro con el corazón en la garganta e impotencia.

—¿No le dijiste a tus padres?

—Mis padres no se preocupan por mí en lo absoluto—se encoje de hombros, enojada—Yo no les importo. Mamá esta con su nuevo novio en Miami y mi papa tiene otra familia. Solo soy yo.

Es difícil no verse reflejado en ella cuando yo me sentía igual. Tenía a Tony y Fransea conmigo, incluso al imbécil de Harry, aunque odie admitirlo. Pero ella no tiene a nadie. Parte de mí que recuerda a la vieja Maggie. Quiere ayudarla y lo necesita: ahora más que nunca no puedo dejarla sola.

Estiro una mano hacia ella y la sujeto. Sara levanta sus ojos hacia a mí.

—Está bien, chica. No volverás si eso no quieres...

—Entrenadora...

—Maggie está bien cuando estemos a solas —le sonrió para darle animo—Hoy vas a descansar y mañana te llevare a un buen lugar para que te acomodes.

—¿A dónde?

—A lo de la mama de Colette.

—¿Esta segura? No quiero molestar a la profe Colette.

—Tutearnos está bien, Sara —dice mi amiga apareciendo en la sala con una sonrisa. Deja caer una mano sobre el hombro de la chica, dándole apoyo—Solo tenemos 21 años. Nos haces sentir viejas.

—A Jenna le encantara más compañía femenina —le ánimo y levanto mi taza para dar un sorbo.

No parece muy segura. Se ve demasiado frágil y triste. Aun así asiente, dispuesta a hacernos caso.

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Hable por teléfono con Jenna. Para mi suerte, acepto encantada en recibir a Sara en su hogar, pues se sentía sola en una casa llena de hombres. Me senti aliviada por ello, no puede estar en mejor lugar sana y salvo que en la casa de Jenna. No me guste que este sola sabiendo que hay un loco obsesionado con ella. Tuve que comentarle toda la situación que esta atravesando y quedamos de acuerdo con que Collin o Connor pasarían por ella luego de la escuela.

Sara se muestra tímida y respetuosa delante de Jenna. Se ha mantenido apagada y dando sonrisas que no le llegan a los ojos. Me gustaría que volviera la adolescente  divertida y dulce que es.

—¡Y esta es tu habitación! —exclama Jenna abriendo la puerta.

Le dio la habitación que suelo usar cuando me quedo a dormir. Me pregunto si podía dársela y acepte. Es su casa, no tiene que pedirme permiso, le dije que dormiría con Sara cuando durmiera aquí.
Remodelo toda la habitación con un rosa pastel, acolchado nuevo de color blanco y un televisor colgado en la pared. Invita a Sara a pasar tomándole de la mano e incentivándola a que observe todo lo que ha comprado para ella.

—¿Qué te parece?

—Es hermosa, gracias —es la primera sonrisa sincera que suelta desde hace tiempo—Muchas gracias, señora. Prometo no ser una carga.

—Solo dime Jenna. ¡Y no eres una carga, cariño! —le acaricia el largo del cabello. Jenna se ve entusiasmada—Siempre quise más hijas, así que vuelves mi sueño hecho realidad.

—¿Y yo que soy? —suelto.

—Pero quiero una tercera hija que no sea tan problemática como Colette y tu —dice con burla y viene hasta a mí. Me aprieta ambos cachetes que estoy tentada a chillar—Sigues siendo mi princesita, no te pongas celosa.
Sara se ríe de la escena. Como no si tiene a su entrenadora siendo mimada por su madre adoptiva.

—Voy a preparar el desayuno. Tienes que tener algo en el estómago antes de irte a la escuela.

—Pero yo ya…

Jenna la ignora y se va correteando en dirección a las escaleras.

—No te gastes. Solo deja que te mime todo lo que quiera, o enserio va a enojarse y no es joda cuando eso sucede—le advierto entre divertida y seria.

Sara asiente aun sonriendo y deja su maleta arriba de la cama.

—Entrenadora…

—Maggie—le corrijo.

—Cierto, Maggie —medio sonríe cuando me nombra—Gracias. Realmente gracias.

Sus ojos se llenan de lágrimas y voy hasta ella para abrazarla. Sara me devuelve el abrazo con fuerza y sollozos. Yo la comprendo, sé lo que se siente estar desamparada y sin nadie en quien apoyarte.

Me separo de ella y le limpio las lágrimas. Sara vuelve a sonreír, más viva que antes.

—Ya tienes 18 años, ¿cierto?

—Sí, los cumplí ayer.

—¿Ayer? —pregunto sorprendida. Es demasiada coincidencia—Ayer también fue mi cumpleaños.

Sara tiene la misma reacción que yo, entre impresionada y con mucha gracia.

—¡Feliz cumpleaños! —chillamos al mismo tiempo y partimos de risa por otra ocurrencia.

—Espera a que Jenna se entere. Va a hacerte un festín. —le paso el brazo por los hombros y vamos juntas hacia la salida para ir hacia el comedor a desayunar.

—No sé porque eso me suena a que me dolerá la barriga de tanto comer.

Y no se equivoca.

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La reunión de los padres se lleva a cabo en la salita de los chicos mientras ellos están haciendo actividad física en el gimnasio del jardín. La mayoría de madres y padres estamos esperando a que vengan las dos maestras encargadas de la sala de cuatro para hablar. Le comente a Colette sobre el problema con el tal Mike y me dijo lo mismo, que ese niño ya venía teniendo problemas con un montón de sus compañeros y no era coincidencia. Pero no voy a enojarme con un mocoso porque es violento y malintencionado. Es claro que el problema proviene de otro lado, y justamente es de su casa. Conozco a su madre, Stella Brown, quien está mirando en nuestra dirección con mala cara. Nunca le hemos caído en gracia y ella a nosotras tampoco, ni mucho menos su sequito de madres estiradas. Solo están celosas porque somos las madres jóvenes y bien buenotas.

Kay aparece por la puerta con una sonrisa incomoda. Levanto la mano para indicarle donde estamos. Mis ojos por poco salen de orbita al ver a Liam y Harry seguirla. Nos echamos una mirada incrédula con Colette.

—¿Sabias de esto?

—No, ¿Cómo diablos…?

La respuesta se responde por si sola: los niños.

—¿Por qué no me dijiste que Noah había peleado con un niño? —me reprocha Harry apenas se posiciona delante de mí.

—Hablaremos luego.

Los ojos de las chismosas están sobre nosotras, por lo que mejor hablar afuera. No muy contento, se pone a mi lado. Colette y Liam hablan en susurros entre ellos, pero no logro comprender nada de lo que dicen, así que los ignoro.

Las maestras llegan y cierran la puerta.

—Lamentamos la tardanza. Queríamos asegurarnos que todos los padres estuvieran aquí—empieza la maestra Clare, la Noah y Ben.

—Les agradecemos por hacerse un tiempo y venir a la reunión. Sé que están ocupados, pero es importante que asistan para saber cómo están sus hijos en el establecimiento—le sigue la maestra Joy, la más joven de las dos.

Ambas explican las actividades que los niños han hecho hasta entonces y nos pasan una carpeta a cada madre de los dibujos que han estado haciendo a lo largo del año. Sonrió al ver los garabatos de Noah y los recortes que va pegando. Uno de los dibujos tiene la temática de dibujar a la familia, no me sorprende el ver a Colette y Ben en el dibujo junto con toda la familia de Cole, pero sí que este Harry en el dibujo. Esto parece conmover al idiota, porque un poco más y se echa a llorar.

—El día de la familia se acerca pronto y queremos confirmar la asistencia de cada familia. Pueden venir tíos, abuelos, hermanos…

—¿Habrá una lista para ello? —pregunta Stella con desdén.

—Sí, para eso es la confirmación.

—Espero que sea estricta y no admita a extraños de la noche a la mañana.

—Disculpe—Clare la observa sin entenderle—No logro comprenderla.

—Por ejemplo, esos dos caballeros de allí—señala a Liam y Harry—Nunca lo he visto por aquí.

La maestra nos mira para que contestemos nosotras.

—Son los padres de Benjamín y Noah —responde Colette.

—¿Y recién les conocemos la cara? —inquiere Meredith, otra de las arpías. —Pensé que eran madres solteras

—Ese es un tema que no vamos indagar —replica de inmediato Joy. Menos mal que ella hablo, porque iba a gritarle.

—Ya que están presentes las madres de Noah y Mike, queremos comentarle sobre la pelea que tuvieron el viernes—Clare toma la palabra nuevamente con una postura tranquila y neutral—Supongo que los niños ya le han dicho sobre ello…

—Sí, y déjeme decirle que cuando inscribí a mi hijo, creí que no estaría rodeado de niños problemáticos —estalla Stella enviándonos una mala mirada—También sabrá que el otro niño que también salto en contra de Mike. Y me parece indignante que tengan que pasar estas cosas con lo que gastamos aquí para que tengan una educación.

—El otro niño se refiere a mi hijo, ¿cierto? —Colette se tensa y da un paso al frente. Yo le sigo.

—No son niños problemáticos, Stella. Solo son niños y tienen diferencias. No es para que nos pongamos en esta posición. —la Maggie salvaje de mi quiere abofetearla por expresarse así, pero no quiero crear un lio en el jardín de mi bebe

—Pero es culpa de sus hijos que…

—No es culpa de nadie. Ya lo dijo Maggie. Solo son niños—le interrumpe Colette.

Stella se cruza de brazos con su postura petulante y sobradora. Puedo sentir a Harry tomarme de la parte detrás de mi blusa, seguramente anticipando mis movimientos.

—Son problemáticos y es hora que les pongan un límite. No es la primera vez que actúan salvajemente.

—Si vamos a hablar sobre las faltas de nuestros hijos, también podríamos hablar de las de su hijo —interviene Brooke desde el fondo y se abre paso con Zayn siguiéndole. ¿En qué momento llego ese lame bolas? —Zack me comento sobre las veces que Mike lo ha molestado. Noah y Benjamín solo defienden a sus amigos.

—Lux y James también me dijeron sobre Mike y sus actitudes hacia ellos. Randy y Chace igual  suelen molestarlos.

Meredith y Lea dan un paso al frente, madres de los niños recién mencionados.

—Nuestros niños son tranquilos. ¿Cómo es que no tienen peleas entre ellos? Juegan de lo mas bien —repone Lea.

—Pues, nuestros hijos también juegan bien y no tienen peleas entre ellos.

—James y Noah se liaron a los golpes hasta hace poco —Meredith nos mira a ambas con soberbia—¿Eso es jugar bien?

—Pero ya han arreglado sus diferencias. Y ayudo a que Maggie y yo no nos pongamos en contra una de la otra —espeta Kay molesta—Culpar a los niños solo por ser niños no es la solución. Sino lograr que tengan una sana convivencia en lo que queda del año.

La discusión sigue y creo que en cualquier momento se saldrá de control. Yo ya no me contenga y cada vez voy alzando la voz. No me gusta la imagen que tienen de Noah, de mi pueden decir lo que quieran, pero no de mi hijo ni de los niños. No voy a permitir semejante pendejada de viejas estiradas.

—Por favor, mantengamos la calma —Clare intenta razonar, pero nadie la escucha.

—El problema aquí son sus madres —dice Stella con desdén y desprecio—Un día viene un hombre y luego viene otro a buscarlos. Incluso jovencitos han venido a la puerta del jardín a recogerlos.

Pienso en todos los que han venido a recogerlos, pero miente al decir que todos son hombres. Si ha venido Tony, Fransea, los gemelos, Robín y Oliver, además de sus padres. Pero también han venido Natalie, Carla, Doris, Jenna y las chicas.

—¿Y qué maldito problema tienes con ello, Stella? —doy dos pasos más, ella también los da y quedamos cara a cara—¿Por qué no dices de una vez que el problema lo tienes con nosotras? ¿Tanto te jode que seamos madres solteras?

—Dudo mucho de lo uno y de lo otro. Eso de soltera no te lo creo, y menos de madre.

—¿Disculpa?

—Te disculpo, cariño. O mejor dicho, disculpo a tu hijo por actuar como un salvaje. No me extraña con la vida que llevan.

—No te metas con mi hijo, Stella.

—Que tú mocoso no se meta con el mío. No puedo creer que esta instalación permita a niños de su calaña. Mike debería tener compañeros de su misma altura, no hijos de prostitutas.

Es hasta lo que aguanto. Le estallo una cachetada en la mejilla, volteándole la cara. Todos sueltan un grito ahogado, menos mis amigas que creo que ya se lo veían venir. Stella me devuelve la cachetada y pronto le sujeto de las mechas y ella de las mías. Los gritos comienzan a hacerse más altos.

Chillo de dolor cuando siento un tacón golpearme y de reojo veo a Meredith siendo la culpable. Colette no tarda en saltar en mi ayuda y le sujeta del cabello, revoleándola a un costado. Empujo a Stella y cae hacia la mesa de aperitivos. No tengo demasiado tiempo para pensar porque Lea arremete contra mí. Kay la derriba y es quien se pone a pelear contra ella. Joy intenta detenerme cuando voy hacia Stella, pero la hago aun lado con brusquedad.

Entre arañazos y mechazos, nos vamos hasta afuera a los empujones. Stella intenta lanzarme hacia un charco de barro, pero logro tirarla al suelo y me subo arriba de ella, tirándole de los pelos. Los gritos no se dejan de escuchar en ningún momento.

—¡Mami!

Me distraigo al escuchar la voz de Noah. Está parado afuera del gimnasio con sus demás compañeros, tienen la boca abierta. Mierda.

La distracción me cuesta, Stella aprovecha a golpearme y me tira al suelo. Le agarro de las muñecas y me las ingenio para volver a quedar arriba y partirle su madre.

—¡Eso, mami, dale dudo! —chilla Noah acercándose, animando a todo dar.

—¡Vamos, ma, tu puedes! —grita Ben hacia Colette.

Harry me sujeta desde atrás y me levanta para tomar distancia de Stella. La loca aprovecha eso e intenta venirse hacia a mí, pero le pateo el torso y finalmente cae en el charco. Su marido corre hasta ella y la sujeta desde atrás cuando se incorpora. Aun no se le van las ganas de pelear a la fiera.

—¡Voy a denunciarte, animal!

—¡Denúnciame todo lo que quieras! ¡Este imbécil es abogado! —le reto, refiriéndome a Styles.

—¡Niños, vuelvan a sus clases! —manda Joy, pero ninguno le hace caso.

Pronto se vuelven porristas animando a Colette, quien no le suelta el cabello a Meredith. Kay ha sido separada de Lea, esta toda despeinada y con la ropa desarreglada, de seguro estoy peor que yo. Liam interviene y otro hombre más las separa.

—¡Por favor, actuemos civilizadamente! —pide Clare con nerviosismo.

—¡Que ella no vuelva a hablar así o voy a bajarle los dientes! —me arrimo contra Stella. Esta suelta un grito y Harry reafirma su agarre.

—La reunión termino. Por ahora, solo llévense cada uno a sus hijos, por favor—pide Joy intentando mantener la calma. —Las involucradas en la pelea, por favor, no le den un mal ejemplo a los niños y retírense con calma.

Bajo los cambios y me relajo. Solo en ese entonces Harry me suelta. Le pego un puntapié que lo hace chillar.

—¡¿Y eso por qué?!

—¡Por no dejarme matarla! —volteo hacia la Stella, se encoge de miedo en los brazos de su marido—Te partiré la madre para la próxima, no es joda.

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Llegamos a casa echa unas mierdas. Colette y yo nos dejamos caer sobre el sillón mientras tomamos una pastilla para el dolor. De seguro mañana nos dolerá hasta la mismísima mierda. Noah y Ben entran a los pocos minutos, acompañados por sus padres. Los niños nos ignoran, de pronto molestos, y se marchan a su habitación. Genial, ahora se enojaron con nosotras.

—¿Qué fue todo ese espectáculo? —comienza Liam con el ceño fruncido—¿Es así como están dándole el ejemplo a nuestros hijos?

—¡Cierra la boca, pelón! —me levanto del sillón, demasiado enojada para seguir sentada—¡Nadie pidió tu opinión!

—¡Se volvieron locas! ¡No tenían que reaccionar así! —exclama Harry.

Colette le tira un almohadón que le da en la cara.

—¡Tú tampoco hables! ¡Escuchaste todo lo que dijeron, no íbamos a dejar que esas estúpidas hablaran así!

—¡No era la manera de solucionarlo! —insiste el pelón—Si ustedes no hubiesen actuado como salvajes, ellas…

—¡¿Salvajes?! —repito incrédula—Puede que seas nuevo en esto de la paternidad, Payne, pero no voy a dejar que un montón de estiras hablen así de los niños.

—¡Maggie tiene razón! ¡Ustedes debieron apoyarnos en vez de quedarse callados! ¡¿Acaso le cortaron la lengua además de las bolas?!

—¿Qué querían? ¡¿Qué nos pusiéramos a pelear como ustedes?!

—¡Al menos habrías hecho algo, Harold! ¡No dejar que sigan difamando a Noah y Ben!

—¡Ya es suficiente! —chilla Ben entrando en la sala junto con Noah.

Colette y yo nos quedamos calladas al instante. Los dos niños se cruzan de brazos y solo veo regaño y regaño por todas partes.

—¿Ensedio, Margaret? ¿Ensedio vas a adeglad las cosas con violencia? —pregunta Noah retóricamente con su tono de voz tan padre que asusta. Suspira y menea con la cabeza —Me decepcionas.

Mi corazón se quiebra. No, bebe, no.

—¡Nos hiciedon pasad tedible vedguenza! —exclama Ben alterado. Colette y yo nos sentamos en el sillón de nuevo, dispuestas a tolerar su regaño—Entiendo que hayan quedido defended nuesto honod, solo pod eso las peddonamos.

—Pedo que no vuelva a suceded o no habda poste pada las dos.

Evito reírme al igual que mi amiga. Abrimos los brazos y los renacuajos vienen corriendo a nuestros brazos soltando risitas. Harry y Liam nos echan una mirada incrédula, pero deberían saber en primera instancia que los únicos que pueden regañarnos y gritarnos, además de Oliver y Jenna, son Noah y Benjamín.




Última edición por Stark. el Jue 03 Ene 2019, 9:34 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Kida el Jue 03 Ene 2019, 9:32 pm

CAAAAPÍTULOOO More than words  - Página 31 961472736

Ahora leo More than words  - Página 31 2841648573 More than words  - Página 31 1857533193 More than words  - Página 31 2841648573 Todavía debo comentarios entonces apenas pueda me pongo al día con eso y yo podría subir si a Kate no le molesta, es que ahora me queda un poco más cómodo porque todavía estoy en vacaciones. More than words  - Página 31 3136398239

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I'm just not sure whether my heart is working. And yours is beating double time. Cole & Ro. New Rules
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Mensaje por Stark. el Mar 16 Abr 2019, 9:30 pm

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Mensaje por Stark. el Mar 23 Abr 2019, 12:56 am

Holis More than words  - Página 31 1477071114 quiero comentarles que estoy editando los codes de la nc. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] esta el tema de fichas con el nuevo code. Editen cuando puedan, por favor More than words  - Página 31 1477071114

También les dejo el link del tema general [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] para que puedan ir chusmeando More than words  - Página 31 2841648573
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