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More than words [1D] NC

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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ritza. el Sáb 07 Oct 2017, 10:18 pm

AY
AY DIOS
YO SABIAAAAA
QUE LIAM IBA A IR
LO SABIAAAAA
AY AYAYAYAYAYYAYAYAYYYYYYYYYY
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Dom 08 Oct 2017, 5:04 pm

Bueno, finalmente termine la biblia que estaba escribiendo. jajaja
Antes de publicarlo quiero pedir disculpas por tardarme tanto, pero bueno, tengo una vida xdxd y a parte tenia que avanzar mucho en  la historia de Liam y Colette en este capitulo y por eso amerito ser tan largo. - Ally y Kate plissss no se asusten- el capitulo me salio re largo, pero es solo porque necesito poner las cosas en marcha con estos dos. xdxdxd.
A parte de eso, queria aclarar los turnos. Debido a que la ronda anterior fue un desastre porque se desorganizaron los dos ultimos turnos tuve que subir yo, asi que la ronda seguira asi:

- Emilia
- Ally
- Kande
- Kate.

Luego de que culminemos esta ronda, dios mediante sea pronto. T.T. Se organizara la ronda a como debe de ser.

- Dani (yo)
- Kande
- Kate
- Ally
- Emilia.

Ya eso es todo. Las quiero. Bienvenidas Kate y Ally que aun no ha tenido oportunidad de subir su primer capitulo. de resto espero que les guste el cap, me costo un monton hacerlo. (L)
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Dom 08 Oct 2017, 6:01 pm


Capitulo 23.
Colette Chevalier


- Ten.

Un brazo se estampa sorpresivamente frente a mi cuando termino de cerrar la puerta de mi Range. Suelto un suspiro agotado, a pesar de que son las siete treinta de la mañana ya lo tengo jodiendo frente a mí. Tomo el café de la mano de Liam tan enfurruñada que miro la hora de mi reloj varias veces para asegurarme de que no soy yo la confundida.

- Son apenas las 7:30 y ya tengo que lidiar contigo...- le doy un sorbo al café de mala gana sorprendiéndome con el sabor a vainilla bajando un poco mi enfurruñamiento.- Wow.
- Late vainilla- señala- me dijiste que aprendiste a tomar café en sur américa y que ahora lo prefieres. Asumí que si le ponías vainilla a tú te, también lo harías con el café.
- Que astuto- rezongo y caminamos juntos en dirección  a nuestro antiguo colegio - ¿a qué debo el honor? ¿todo bien con Ben esta mañana?
- Si, lo deje temprano en el colegio- asiente - gracias por dejar que se quedara a dormir conmigo.
- No hay de qué.- murmuro contra el pico de mi vaso.

Benja llevaba casi dos meses conociendo a Liam y no se podía ocultar la conexión entre ambos, eran prácticamente magnéticos. Ben adoraba pasar tiempo con él y yo asumí que solo sería cuestión de tiempo para que me pidiera quedarse con su súper padre. Incluso me trajo estrellas de buena conducta durante una semana para que lo dejara pasar una noche con Liam. Con todo y que no me hace sentir muy segura la idea de el yendo a dormir a lo de Liam, no podía pasar por alto el esfuerzo que estaba haciendo mi hijo para ganarse las cosas y eso tenía que valorarlo más que cualquier cosa. Él nunca se portaba tan bien, incluso estaba dejando de parecerse a mí en esa parte, comenzaba a sentir celos de que actuara como Liam – Aunque la fase “buen chico” duro solo dos esa semana- Le partió la nariz a un niño de su salón y me sentí increíblemente orgullosa de que el salvaje volviera.

- Sigo sin entender que haces aquí y trayéndome café.
- ¡Oh, sí!- da un paso antes que yo y se coloca frente a mí. Mi confusión se transforma en preocupación en cuanto noto su nervioso cambio de un pie a otro.
- ¿Que hiciste? - Cuestiono apretadamente.
- No, no hice nada, solo quiero preguntarte algo- aclara y entonces su mirada nerviosa se vuelve determinada- quiero que hablemos del apellido de Ben.
- Ah, era eso- murmuro soltando un poco el agarre del café.- Pensé que habías hecho alguna estupidez.
- Ya madure, Angeline- me mira mal y yo bufo.
- Sigue hablándome del apellido de Ben- regreso al tema para no entrar en una discusión sobre su madurez.
- Creo que tanto el como yo estamos en nuestro absoluto derecho de tramitar el apellido.
- Bien- me encojo de hombros, tomo un sorbo de café y continuo mi camino hacia la escuela.
- Escucha Colette, es mi hijo y tengo ciertos derechos sobre él, no puedes prohibirme...- bufo interrumpiéndolo y me doy la vuelta.
- Te dije que está bien, Liam.- hago un gesto con los ojos y lo miro mal- Eres demasiado intenso a estas horas.

Lo digo en un tono no muy contento, más bien flojo de tener que repetírselo. Supongo que en parte es culpa mía que él siempre se prepare para un debate en mi contra en lo que refiere a Benjamín, bueno, en realidad discutimos por todo. Liam me mira totalmente sorprendido. No puedo evitar que esto me provoque gracia. No me hace sentir muy cómoda que Liam tenga tanto poder sobre Ben pero no hay mucho que yo pueda hacer y Ben está encantado con Liam, de hecho creo que había tardado mucho en decirme lo del apellido.

- Igual creo que deberías de preguntarle a él. –agrego – Tienes que preguntarle si está cómodo con el cambio de apellido.
- Sí, pero él me diría que hablara primero contigo- asiento, conociendo a Ben de seguro que si.- y no quería que  te sintieras amenazada por eso.
- Que considerado- ruedo los ojos- como si no me amenazaras todos los días.
- Intento ser agradable.- dice mientras se chupa los labios.
- Te crecerá la nariz como a pinocho.

Los estudiantes comienzan a llegar y todos me saludan no sin antes darle una escaneada a Liam caminando junto a mí. No es para menos, para los del equipo de fútbol debe de ser asombroso conocerlo, fue el mejor de su generación y rompió records escolares. Si se volvieron locos cuando les dijeron que el dolor de cabeza más grande de este instituto seria su profesora de idiomas no podría imaginar cómo se pondrían si Magg viniera por aquí. No es por presumir, pero somos leyendas en este lugar.

- No quiero ser odiosa cuando tu intentas, para variar, ser agradable.- digo deteniéndome frente a él con el tono más desinteresado que puedo fingir- Pero tengo que trabajar.
- Sabes lo que opino de que trabajes aquí- farfulla señalando el instituto.
- No podría importarme menos tu opinión- bato el envase del café ya vacío frente a el para que lo tome- Gracias por el café, pero ya te tienes que ir.
- Que simpatico.
- Lo sé, soy un encanto.

Ambos nos damos una sonrisa falsa en respuestas y luego él se da la vuelta para marcharse junto a su mueca de perro mal humorado. Yo me trago una risita y comienzo a darme la vuelta cuando él me vuelve  a llamar.

- ¿Qué?- me quejo cuando vuelve a acercarse.
- Vayamos a cenar los tres hoy.
- No
- ¿Qué tiene?
- ¿Cómo que, que tiene?- farfullo imitando su tono ofendido
- Si, Como una…
- Ni siquiera lo digas- gruño- no somos una familia.
- Ben es mi familia, tu eres la de Ben… eso nos hace familia- la diversión en su rostro solo me hace enojar más.
- Tu deducción es errónea, no lo somos. – me cruzo de brazos- Tu eres su papa y yo su mama, ya está.
- Pasare por ambos a las siete.- afirma con seguridad y comienza a darse la vuelta.
- ¡Dije que no!
- Nos vemos a las siete, Angeline.

Antes de que pueda gritarle de vuelta ya está en su maldito mercedes y saliendo del campus del instituto como si nada.

- cretino- mascullo apretando mi bolso- Debí tirarle el café hirviendo.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Mi padre estaba resultando tan asfixiante como Liam en los últimos meses. Me llama demasiadas veces y comienza a molestarme, no soy del tipo de persona con el que puedes mensajearte o llamar a cada rato, me abstengo mucho del celular y papa parece encantado con su nuevo IPhone. Lo diferente de su llamada de esta mañana era que estaba invitándome a almorzar recordándome que se acerca pascuas y que ya está tramitando mi viaje a Rio con Benja, viaje del que aún no hablo con Liam y me hace sentir ansiosa.

- Hola cariño- mi padre se levanta de su silla para abrirme el puesto frente el luego de darme un corto abrazo.
- ¿Por qué has estado tan ansioso?
- No tengo nada que hacer- responde con honestidad- Este país es aburrido.
- ¿Por qué no te has ido entonces?
- Tengo unos trámites que atender por aquí y además están ustedes, mi familia.

El mesonero llega y deja frente a mí una limonada que asumo mi padre había ordenado. Me gustaría saber si esos trámites que él dice se refieren a su “reconciliación” con mama. Collin perrería la cabeza si lo que todos vimos y asumimos es cierto. Pensándolo mejor no quiero saberlo, se me hace incomodo pensar en mis padres cogiendo de nuevo.

- Ya compre los boletos de avión para el miércoles.- me avisa con desinterés. Dejo de tomar de mi jugo y lo miro mal.- ¿Qué?
- Te dije que esperaras a que hablara con Liam.
- ¿Por qué tenemos que esperar a que ese pelele diga algo?- inquiere de mala gana- Es un viaje a Brasil por la semana santa, no te lo estás llevando a la luna.
- Es su padre.
- Cosa que no me hace sentir a gusto.
- Pero es como es- le digo en tono regañón- Se lo que estas tramando papa y no voy a jugar a eso. No voy a irme a tribunales con Liam si no hay necesidad de eso, estamos, entre comillas, llevándola bien por ahora y no quiero problemas. Sé que solo quieres ayudarme pero necesito que te controles. No sientas que lo haces por Liam, piensa en Benjamín.

- Él no tiene derechos sobre Ben.- afirma de mala gana.
- Por ahora.
- ¿que significa eso?

Este hombre va a ponerse furioso en lo que le diga sobre la propuesta matutina de Liam por cambiar el apellido de Benjamín. Tomo una amplia respiración y me sereno totalmente antes de soltarle la bomba. Para mi suerte el mesero aparece de nuevo para dejar frente a nosotros una enorme bandeja de costillas de cerdo asadas, un balde de puré de papas y otro de vegetales. Por lo visto también ordeno por mí. El chico se retira y le doy una seria mirada al infantil hombre frente a mi.

- Liam me propuso cambiar el apellido de Ben esta mañana.
- Y le dijiste que no…- tantea mirándome amenazante
- Le dije que estaba bien, es su padre y tiene derechos, y Ben también.

La cara de mi padre pasa de molesto a inexpresivo. Genial, al hombre está por darle un paro cardiaco.

- No seas dramático papa.- me quejo- Ambos tienen derecho.
- Êtes-vous fou? / ¿Te has vuelto loca?- grita y de la nada somos el centro de atención de todo el restaurant- Sur mon cadavre, Collete. Avez-vous une idée de tout le pouvoir qui l'accorde? Benjamin n'est pas Payne, il est un Chevalier / Sobre mi cadáver, Collete. ¿Tienes una idea de todo el poder que eso le da? Benjamín no es un Payne, es un Chevalier- suelta con asco al pronunciar el apellido de la familia de Liam.- Je ne l'autoriserai pas! / ¡No lo pienso permitir!
- Ce n'est pas votre décision, c'est Ben's / Pues no es tu decisión, es de Ben- escupo-  Si él le dice a Liam que si entonces se hará.
- Il est très tôt! / ¡Es muy pronto!- refuta golpeando la mesa.
- No seas ridículo, papa. – ruedo los ojos comenzando a enojarme en serio por el numerito francés que está haciendo.- Tienes que aceptar que Ben es hijo de Liam, un Payne.
- ¡Eso es Basura!- escupe con asco- mi nieto es mucho mas para que lo mezclen con ratas.
- Si, está bien.- asiento totalmente de acuerdo- Son ratas, pero son su familia también y no se atreverán a hacerle daño por que los mataría yo misma y sé que Liam cuida bien de él. Creí que ya me habías perdonado por haberme enamorado de un Payne, pero por lo visto aun no aceptas que tu nieto es uno de ellos por sangre.

Mis últimas palabras hacen que el color rojo de la rabia que se acumulaba en su rostro se baje de él y comience a ponerse normal con la vergüenza luciendo en sus ojos. Mi padre nunca quiso que yo me relacionara con esa familia, odiaba a Liam de solo saber su apellido y nunca comprendió o llego a ver que él no se parecía a su familia en nada, era todo lo contrario, así. El no veía que el molde de esa familia se había roto con ese chico. No se parecía a ninguno que portara ese mugroso apellido que mi padre tanto aborrecía, no era como Connor y yo que nos parecíamos a él y Collin a mama. Ni siquiera cuando a Liam alguien no le era de su agrado se comportaba como su madre o su padre, el siempre actuaba de buena manera.

Me sirvo algo de costillas y puré de papas en mi plato mientras el hombre solo se dedica a mirar en otra dirección ocultando su vergüenza de mi escrutinio. Mas vergüenza siento yo del escándalo que hiso regañándome en frente de todo el mundo como si fuese una bebe. Encima en francés.  ¿Cómo se le ocurre hacer semejante papelón?

- Lo siento mucho, Coline- dice finalmente llamando mi atención de vuelta- No tenía nada que perdonarte entonces y no tengo porque hacerlo ahora. No puedo culparte de que te enamoraras del chico cuándo todo lo que ha pasado en nuestra familia ha sido debido a mi estupidez…
- Papa…
- No, hija. Escucha,- me interrumpe con un tono más suave y ahora luciendo cansado- Cariño solo quiero lo mejor para ti y para Ben. No quiero que sigas creyendo que tengo que perdonarte por amar a Liam y no vuelvas a decir que no acepto a Ben por ser su hijo. Ben es la más grande bendición que llego a nuestra familia y lo amo. No quiero que esa gente se lo lleve de nuestro lado.
- Nadie está llevándose a Ben, papa- suspiro y extiendo una mano para tomar la del pobre hombre frente a mí- Confía en mí, démosle algo de tiempo a Liam y a Ben para que se conozcan antes de armar planes golpistas.
- De acuerdo- suelta un largo suspiro y luego asiente- no estoy feliz pero lo acepto.
- Bien.- asiento volviendo a mis suculentas costillas.
- Pero el viaje a Brasil es un hecho.- agrega al final con firmeza.
- !Dios, serás obstinado!
- Soy tu padre- se encoje de hombros.- Yo sigo mandando.

El almuerzo transcurre con tranquilidad y hablando de la conducta de Connor y las peleas de Collin por las que le ha tocado asistir al instituto. Resulta que mi madre se ha estado negando  a ir a las reuniones de los gemelos presumiendo estar cansada de hacerse cargo por lo que ahora es Oliver el que asiste y resulta gracioso ver a un hombre consentidor tratando de corregir a los gemelos. Lo único bueno de sus idas al colegio es que sabe cómo envolver a la directora para que no los eche. El hombre sabe cómo envolver con palabras.  

Por otro lado está preocupado por el viaje de Natalie a Australia y no está del todo de acuerdo ya que para el Nat sigue siendo una niña y no está bueno que se vaya sola por ahí. Lo cierto es que el trabajo que estará haciendo mi prima allá es de ensueño para cualquier bailarina profesional y ni siquiera la palabrería de mi padre funcionaria para detenerla.  A demás de eso, Natalie lo tiene con los papeles del instituto esperando solo a que yo acepte hacerme cargo, cosa que aún no he hablado con Benjamín. Por lo visto tengo ya dos conversaciones pendientes y no sé qué decir en ninguna de las dos.

- ¿Tiene una idea de lo peligrosa que es Australia?- mi padre continua con su cantaleta mientras comenzamos a caminar para salir del establecimiento- Es el país con los animales más venenosos del mundo, El tiburón más grande, las peores medusas… No sé en que piensa esa niña.
- En realidad no entiendo en que piensas tú. – me burlo de el- Natalie va a estar en el centro de Sídney  en el segundo mejor instituto del mundo, no en la selva jugando con los animales o jugando a ser bióloga marina. Así que relájate.
- Es una niña- suelta como si fuera la realidad lo cual me causa gracia.
- No papa, es una mujer ya.- ruedo los ojos cuando bufa sondando sus labios- Ya deja de ser tan sobreprotegerla tanto.
- Es una niña, Coline.- refuta de nuevo- ¿Quién va a hacerle sus hotcakes cuando se vaya? Tu madre aun le cose los trajes.
- Eres tan ridículo, papa.

No termino de hablar cuando ya estoy siendo atropellada por un hombre y me caigo sobre él. Como si ya no fueses pasado suficientes vergüenzas dentro de este restaurant en sima me caigo. No vendré nunca más. Mi padre me ayuda a levantarme y el hombre entre risas comienza a ponerse de pie.

- Lamento mucho el mal momento, señorita- se disculpa educadamente mientras mi padre me ayuda a asacudirme pero entonces reconozco su voz y me vuelvo para encontrarme con nada mas ni nada menos que uno de los exs de Maggie sacudiendo sus ropas antes de mirarme y reconocerme.
- Oh, Colette- saluda con sorpresa- Hola, lamento haberte tirado.
- Frederick- saludo- Tranquilo, no pasa nada.

El hombre se disculpa intermitentes veces mientras me ayuda a reponerme. Hace un montón que no lo veía ni en fotos. El antiguo novio de Maggie. El casado. Mas vale no tocar esa tecla en frente de mi temperamental padre y su manía de sobreprotección.

El hombre luce igual, mas cansado, pero jodidamente tan sexi como antes. Sería un buen bocado para Maggie en este momento si no estuviera casado. No me gustaría que ella regresara ahí.

- ¿Cómo ha estado todo?
- Pues muy bien, ¿tu como has estado?- el carraspeo de la garganta de mi padre me hace mirarle mal – Freddie, este es mi padre, Oliver Chevalier.
- Es un verdadero placer señor Chevalier- Freddie estrecha su mano con una sonrisa y casi siento vergüenza porque mi padre no se la devuelve. Luego recuerdo que estamos hablando de mi padre- He escuchado maravillas de usted.
- Es bueno que lo tenga en cuenta.
- Bueno…-intervengo nerviosamente cortando a papa y me interpongo entre ambos- ¿Qué haces por aquí?
- Estaré un tiempo en Londres- dice desviando la mirada hacia las ventanas y luego sonrrie en una mueca agotada- Me gustaría que quedáramos luego, supongo que los chicos deben estar muy grandes.
- Lo están.- asiento. No se si lo hago intencional o no, pero desvío la  mirada hacia los dedos de sus manos y no encuentro su anillo.- Ahm, ¿Por qué no me das tu tarjeta y yo me comunico contigo?
- Bien- el hombre se apresura entre su billetera y saca una tarjeta blanca digna de un hombre como el- Aquí tienes.
- Gracias- asiento y guardo la tarjeta en mi abrigo.- bueno fue un placer verte de nuevo, Freddie.
- Lo mismo digo, Cole- estrecha mi mano y luego se vuelve hacia mi padre- Fue un placer conocerlo, señor.
- Lo se- responde encogiéndose de hombros. Freddie se ríe y yo suelo suelto un suspiro. Este hombre es incorregible.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
- Me encantaría tener unas vacaciones relajantes como esas- suspira Magg desde la barra de la cocina- creo que las merezco.

Era lo único que salía de su boca desde que le dije que iría a Rio por la semana santa. Era triste que ella no pudiera acompañarnos por el tema de la enfermedad de su padre, pero era justo para Noah darse tiempo con su abuelo. Al niño le agradaba.

- Podríamos ir de nuevo cuando tu padre mejore.
- Si por mejorar te refieres a cuando muera, si ¡Dios seria genial!

Dejo el cuchillo sobre la tabla junto a las papas y le doy una mirada a Magg. Entendía su resentimiento por su familia, pero la muerte era algo trágico, el hombre estaba esforzándose por conocer y darle cariño a Noah. En un principio me pareció hipócrita de su parte, luego entendí que el ego puede jugar malas pasadas a las personas y la culpa es la consecuencia. El hombre solo me daba un poco de lastima. Se había perdido de Noah y había dejado de lado a su hija.

En parte siento algo de culpa por la estupidez que acabo de decir sobre la posible mejora del hombre y sé que se refleja por todo mi rostro, por lo que Maggie solo se encoge de hombros y se vuelve hacia la nevera por un vaso de jugo.

- Es algo inevitable, Colette- se vuelve para recargarse de la barra y toma un largo trago de su jugo- Solo me preocupa Noah.
- Tienes que prepararte para contenerlo.- asiento volviendo a mi labor con las papas- Noah ha forjado un gran vínculo con su abuelo.
- Lo sé, es perturbador.- se queja- no quiero exponerlo a ese tipo de dolor.
- Todo irá bien, ten un poco de fe en Noah.
- Es un bebe.
- Y aun así me preocupo más por ti.- me sincero y le doy una mirada de reojo encontrándola con la vista perdida en cualquier parte.
- Da igual- se encoge- Tengo problemas más engorrosos.

Magg era una pésima actriz, o yo había aprendido a leerla perfectamente durante todo este tiempo juntas. Pero yo sabía que no le daba igual. Por más que ella detestara a su familia, su padre estaba en una zona que ni siquiera ella podía identificarla. Sé que luchaba por detestarlo, pero así como la perra de Candice tenía un fuerte vínculo con su madre, sé que Magg lo tuvo con su padre.

- Recuerda la reunión de padres en la escuela de los niños cuando vuelvas.
- Pensé que irían los inútiles.
- La inútil de Aurelia les dijo a los pendejos que era una reunión familiar, por lo que debíamos asistir todos. Que además eso estaría bien porque los niños sentirían el mismo interés por parte de ambos bandos ¿Qué tal?
- Una mierda
- Estoy de acuerdo- asiente y  refunfuña- los cuatro en una reunión de padres. Todo un sueño.

Aun no le contaba a Magg lo del apellido de Ben. O al menos que Liam me lo pidió educadamente esta mañana. Si sumaba eso con la reunión, el viaje a Brasil y el tema de mi cena familiar en unas horas con Liam y Ben, Magg  iba a colapsar. Pero tenía que soltarle prenda tarde o temprano. Solo que me guardaría lo del apellido. Dejarla lidiar sin Ben y sin mí unos días ya era suficiente.

- Tengo al que decirte. Y creo que no me lo vas a creer.
- ¿Qué?

Tomo una larga respiración y me muevo hacia la papelera para tirar las conchas de la papa, lavarme las manos, la tabla y el cuchillo para darle mi atención a Magg. Entre todas las cosas que tendría que decirle hoy, esta era una que casi olvidaba.

- Hoy me topé con Freddie cuando salía de mi tormentoso almuerzo con Oliver. De hecho chocamos, podrás imaginarte a mi padre.
- ¿Ah?

La expresión incrédula de Maggie me causa cierta diversión. El tipo había dejado su huella en la vida de la chica y a ella no le gustaba mucho recordar al tipo casado, pero como le gustaba. Los ojos horrorizados de Magg terminan haciéndome reír y decido seguir hablando porque por lo visto ella no dirá nada de nada.

- Se separó de su esposa.- me encojo de hombros- O eso creo, no tenía el anillo. Estará por aquí un tiempo, no sabe cuánto. No pregunto directamente por ti, pero pregunto cómo estaba todo. Mi papa no estaba muy feliz por la charla con el desconocido, creo que no se atrevió a preguntar por culpa de la cara de culo de Oliver. Los años no le han afectado mucho, sigue siendo un culo caliente.

Nada de lo que dije pareció quitar la mirada de horror en el rostro de la chica y vuelvo a reírme de su expresión. ¿Era siquiera posible dejar a Magg sin palabras?

- ¡Mami!- el sonido de las llaves de la casa y luego el chillido de Noah entran por la cocina y el pequeño esponjoso está brincando frente a nosotras sin obtener respuesta - ¡Oye!
- Tu mama esta choqueada- me rio y bajo hasta su altura para saludarlo- ¿Qué tal te fue hoy?
- Bien, la tía Nat peleo con mi papa- me cuenta entre risas- fue divertido.
- ¿Por qué paso eso?
Noah sin dejar de sonreír se encoge de hombros: - Porque papa me estaba diciendo que debía robar la pelota y la tía Nat le decía que me dejara jugar.

Comienzo a reírme junto a Noah cuando Natalie entra en la cocina dejando un montón de bolsas en el mesón. Se queda mirando a Maggie quien aún esta calladita devanándose los sesos junto con su vaso de agua.

- ¿Y esta?- la señala y me mira. Yo solo sacudo la cabeza y envió a Noah con Ben.

Tomo mi teléfono para ver la hora y me vuelvo a mirar a ambas chicas.

- Esta así porque hoy me encontré con Freddie, ¿Lo recuerdas?
- ¿Qué si lo recuerdo?- inquiere con burla- Ese culo es imposible de olvidar.
- Bueno, creo que se separó de su esposa. No quise preguntar, ya sabes cómo se pone mi padre.
- ¿Oliver?
- Si, estábamos almorzando. Por cierto, no está muy feliz con tu viaje a Australia.
- Lo sé, me ha llamado más de mil veces para hablarme de lo peligrosa que es Australia.- se queja rodando los ojos- Ese hombre es la versión masculina de una mama gallina

Me encojo de hombros. Es totalmente cierto.  ¿Para que esforzarse en negarlo? Papa era incluso más sobreprotector que mama.

- ¡Mami ya estoy listo!- grita Benja desde su habitación.
- ¡Voy bebe!
- ¿A dónde van?
- Vamos a cenar con Liam.
- ¡¿Qué?!- chilla Magg sorprendiéndonos.
- Eh, al fin reaccionas- me rio y le doy una palmada en la espalda a la pelinegra.
- ¿Por qué vas a salir con Liam?
- Él quiere cenar con Ben y conmigo- me encojo de hombros- y tengo que decirle lo del viaje.
- Pensé que ya lo habías hecho- el crujido del pedazo de zanahoria en los dientes de Natalie me distrae.
- No demandes mi atención así- le regaño- traga antes de hablar al menos.  Aun no le he dicho nada porque he estado ocupada.
- ¿ya le platicaste a Ben sobre la academia?
- Nop, tampoco.
- Pues estas un poco atrasada con la comunicación, Coline.
- Y tú en lo de conseguir un marido, Nadine.- la señaló burlona con un trozo de papa y su cara se deforma. Maggie comienza a reírse y yo le lanzo un besito a mi prima- Te quiero, Nat.
- Se nota.

{**}
- Papi, te ves molesto- habla Ben por primera vez desde que mencione la palabra viaje en la mesa.- ¿No quieres que vaya a ver a mi abuelita Rafaela?
- No es eso, Ben. Me habría gustado que tu madre me lo dijera antes.- masculla más que todo para mí.

Incluso siento su mirada de aguijón penetrándome, pero lo ignoro y sigo comiendo. Sé que es bastante cobarde de mi parte, pero Ben puede manejar esto.  Después de todo el viaje lo pidió el y sé que puede manipular a Liam. Así que mejor me quedo en silencio y los dejo hablar a ellos. Es la segunda vez en el día que disfruto de unas buenas costillas.

- Oh, bueno pero ya te lo estamos diciendo- suspiro al escuchar cierta pena en la voz de mi hijo- Es que desde hace mucho que quiero ir a ver mis abuelitos, y mama no había podido llevarme. No te enojes.

El rostro de Liam cambia por completo de enojo a simpatía hacia Ben. Como dije, mi chico lo manipula a la perfección. Yo lo crie, por supuesto. Conoce mis mejores trucos. La mayoría funcionan con Liam, y si le agregas el hecho de que Ben es su hijo, supongo que la combinación es aniquiladora. Es chistoso de ver. No voy a necesitar hablar después de todo.  Suena cobarde, pero confió en el poder de Benja en este momento, lo envolverá con a un maldito sushi.

- Está bien, Ben. No me enoja- suspira Liam al final con algo de resignación- ¿Quién es Rafaela?- pregunta mirando entre el niño y yo. Ben se apresura a responder.
- La abuelita Rafa me cuidaba. Ella quiere mucho a mami, la ayudo.- la felicidad y el amor hacia Rafa se sienten en las palabras de mi hijo. Liam sonríe encantado con lo que él le cuenta y Ben continua- La abuela Jennah siempre se pone celosa, pero yo las quiero a las dos.
- Tu abuela Jennah tiene que aprender a compartirte, hijo. Puedes quererlas a ambas- se ríe y toma un sorbo de su vino. Ben lo imita con su jugo y luego le responde.
- Si, ella lo acepta. Pero le duele que yo prefiera vivir en Brasil.

Liam se queda en silencio y me da una larga mirada que me apresuro a pasar por alto tomando un largo trago a mi copa de vino. Eso no era un secreto para nadie alrededor de benjamín. Supongo que si Liam se sorprende es porque nunca han tocado el tema. Ben con solo cuatro años podría darte mil motivos por los que desearía volver a Rio. Te sorprenderías al escuchar la similitud de sus motivos comprándolos a los de su padre por irse de Londres.

- ¿Te gusta más Rio, Ben?
- Sip.- asiente exageradamente- Aquí es muy triste. Por eso deseo que volvamos algún día.
- Pero aquí está tu familia, hijo- dice con cierta tilde de pesar en sus palabras- ¿No nos extrañarías?
- ¿Te irías con nosotros?- pregunta de vuelta con inocencia mientras come de sus Nuggets sin mirar a su padre.

El rostro de Liam palidece mil tonos. Ahí tenía su respuesta en una pequeña pregunta. Él y yo sabemos que Benja no está esperando una respuesta. Benja es astuto, lo está probando. Tendría que regañarle al llegar a casa por poner a su padre en esa situación. Pero se perfectamente las intenciones de Ben, y no puedo culparlo de que querer tener a su padre con el siempre.

{**}
La noche termino tranquila luego de la impertinente pregunta de Ben. Lo más sorprendente es que el mismo fue quien cambio de tema y su padre volvió a sentirse cómodo y siguieron charlando y bromeando, incluso se burlaron un poco de mí y mi manía por el dulce de piña luego de cada comida. Liam odiaba la piña, siempre me criticaba y tachaba de asquerosa. Ben la ama, pero no la pide luego de cada comida como lo hago yo.

Sigo sorprendida por el hecho de que Liam no toco el tema del apellido de Ben durante la cena ni luego de ella. Solo nos trajo, acostó al niño, se despidió y se fue. No sé qué pensar al respecto. Liam no es de los que se acobardan. Yo si lo soy, debí haber aprovechado el momento para contarle a Ben sobre el empleo dirigiendo la academia de Natalie.

Me he estado excusando en que Ben se pondrá triste de que no podre seguir siendo su profe de piano, pero tengo que dejar de engañarme a mí misma. Él se pondrá contento y me dirá tonta, quizá hasta me golpe. Lo que me hace pensar tanto la propuesta es el terrible miedo al fracaso que siento. Soñaba con ser bailarina profesional y luego tener mi propia academia. Pero ahora que tenía la oportunidad estaba realmente asustada.

- ¿Qué tal la cena?- pregunta Magg desde el sofá cuando regreso de dejar a Ben en su cama.
- Estuvo sabrosa.
- Me alegra- murmura sin mirarme. Juguetea con las puntas de su cabello distraídamente y yo me acerco sacando la tarjeta que Freddie me dio al medio día, y se la entrego- ¿Qué es eso?
- Es el contacto de Freddie.
- No estoy segura de querer caer ahí de nuevo, con Harry de vuelta creo que tengo para llevar y darme vuelto. – suspira y se recuesta del sofá con cansancio.
- Aun así.- meto la tarjeta en el bolcillo- ese número no es para mí, no tengo nada que hacer contactando a Freddie.
- ¿Crees que de verdad haya dejado a su esposa?- pregunta con un tono suave y exhausto. Yo me encojo de hombros y me recuesto del sofá también.
- Yo no lo sé, solo no vi el anillo.

Maggie no me responde nada y solo se queda ahí recostada. La entiendo, las cosas con Freddie fueron raras en un buen sentido, el hombre de verdad quería estar con ella y cuido de ambos hasta que yo me instale por completo aquí.  

Pero fuera del problema  con Maggie y su vida, tenía que pensar en la mía y dios, estaba jodidamente agobiada. Quería volver a ser chica y no tener tantos problemas. Envidiaba la juventud de mis hermanos cuando la vida me golpeaba. Pasar tanto tiempo con Liam me estaba comenzando a surgir efecto. Era casi doloroso tener que verlo tanto e incluso las peleas estaban haciéndose rutinarias, lo que más me avergonzaba era que tanto como me molestaban también me gustaba tenerlo ahí. Definitivamente tengo que tener problemas mentales graves. Estoy siendo demasiado contradictoria, no puedo permitírmelo. O es negro o es blanco, tengo un hijo. Pero parece que mi cuerpo no piensa igual que  mi razón, la cual también se estaba volviendo débil.

- Soy un jodido desastre.- murmuro y  ella se burla de mis palabras arrojándome un cojín por la cara
- ¿recién te das cuenta? Estas lenta últimamente.
- Es la junta con Natalie.
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- Me harta que mis amigos te miren tanto.
- Ignóralos.- palmeo el asiento junto a mí y Connor lo toma.
- No puedo- masculla el castaño – ¿Trajiste más de eso?
- Si – abro mi bolsa y saco otro emparedado de jalea y mantequilla de maní.- ¿Dónde está Collin?
- Está en detención.
- ¿Otra vez? – el asiente- ¿ahora porque?
- Se peleó con Byron de nuevo, el tipo lo merecía.
- Genial- mascullo- soy hermana de rocky balboa y de un gigolo.
- Me alegra ser el cogelon en esa ecuación.

Mi vagabundo hermano sonríe contento como si lo que dije sobre el gigolo fuese un alago del cual alardear. Mi familia no es normal. No puedo criticarle mucho, tenemos cierto parecido. Solo podía dar gracias de que Ben no se parezca a él, no sé qué clase de madre celosa podría ser. Tampoco espero que sea tan Pelión como Collin, aunque quizá en eso no tuve mucha suerte.

- Espero que si tengo una hija, no se parezca a ti.
- Podría ser una chica divertida- responde con descaro encogiéndose de hombros y yo lo golpeo fuerte por la espalda.
- Espero que no.
- El Karma existe, hermana- dice entre risas.

{**}
Definitivamente Benjamín era una mezcla extraña entre Liam y yo. Mi hijo se tomó con mucha normalidad y alegría el hecho de que dejara las clases de piano para tomar el trabajo que ofreció Natalie como directora de su academia. No sé si en realidad temía de mi propia capacidad para manejarla o de la reacción de Ben. Mi bebe se lo tomo excelente y me regaño por creer que a él no le gustaría. A veces es tan comprensivo que comienzo a creer que no es mi hijo, luego lo escucho pelear con él señor de los helados porque le da uno que no es y recapacito. Es mío.

- Si dejara de ver a mi mami me daría el helado correcto.- continua regañando al pobre hombre y este con algo de vergüenza le pasa el helado a Ben.
- Lo siento mucho chico.
- Está bien, pero que no pase otra vez.- refunfuña- esta es mi heladería favodita.
- Ben, deja de pelear.- me rio sin poder evitarlo y me vuelvo hacia el chico- aquí tienes- le pago y me devuelvo para ir con Ben por una mesa.

Hoy era una tarde solo para nosotros dos. Liam tenía que trabajar, Maggie y Noah irían a ver a Edward y mis hermanos estaban castigados ahora por mi madre. Los mocosos no salen de una cuando ya están cagandola de nuevo. Así que Ben quiso venir a la heladería. Era la oportunidad perfecta para contarle lo del negocio, jamás me imagine que se lo tomaría también. A veces me sorprendo de que un niño tan pequeño pueda de verdad pensar y hablar con tanta razón.

- Oye mami.
- ¿dime?- me recargo sobre la mesa pasándole unas servilletas.- límpiate un poco.
- Gracias- se limpia no con mucha sutileza y luego me da una mirada seria- mami, yo… ¡Pero no quiero que te pongas triste!
- ¿Por qué debería?
- Tengo algo que decirte. – dice no muy seguro- pero no sé si te guste.
- ¿A quién golpeaste ahora, Ben?
- A nadie.- sacude la cabeza- es que papa me pregunto algo ayer.
- ¿Qué cosa?
- Él quiere que yo tenga su apellido. No entiendo mucho de eso la verdad,- dice con un tono suave y luego con algo de confusión.- Él dice que significaría que soy su hijo. Que es algo sobre ponerme  “Payne” en mi nombre completo.- se encoge de hombros- así que si tu no quieres no lo hago mami.

Me quedo en silencio mirándolo comer su helado. Él no tiene idea de lo que significa llevar el apellido de su padre, aun así el creía que eso podría molestarme y estaba dispuesto a decirle a Liam que no si yo no quería. La cosa era que ambos se merecían eso, yo no podía oponerme, por más que a papa no le gustara la idea. Quería que Ben disfrutara de su papa y que Liam también disfrutara de él. El apellido era una gran cosa, le daba cierto poder a Liam sobre mi bebe, pero a final de cuentas, era su hijo también.

Pero si había alguna clase de duda en mí al respecto, Benjamín acaba de disiparla por completo al hablarme tan dulce e inocentemente sobre mis preferencias.

- Bebe, no me molesta que seas un Payne.- respondo con total honestidad. Él sonríe.
- ¿De verdad?
- De verdad.
- ¿Entonces puedo decirle a papa que si?
- Está bien.- asiento. Él sonríe feliz y se levanta para venir a mí por un abrazo.
- Gracias, mami.- sonrío y beso la sima de su cabeza
- Nada de eso.- lo separo y lo siento sobre mis piernas- termina tu helado. Recuerda que debemos hacer las maletas.
- Sip, papi dijo que iría a ayudarme.
- Está bien.- asiento con una sonrisa algo astillada. Todo bien con el tema del apellido, pero no es necesario verle la cara todo el santo día, todos los días. - Entonces termina para que vayamos a comprar unas cosas para la tía Maggie e ir a casa.
- ¿Puedo llamar a papi?
- Toma mi teléfono del bolso.
- ¡Gracias!
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- Mami, yo quiero que Noah y la tía Magg conozcan al abuelito Braulio, la abuelita Rafaela y el tío Ronaldo- dice agitadamente enumerando con sus dedos mientras salta sobre su cama- ¿Por qué no pueden venir con nosotros a Rio, mami?
- Ya te dije que Noah tiene que pasar tiempo con su abuelo- le respondo repitiendo las mismas palabras en explicación desde que le dije que iríamos a Brasil.
- Pero es semana santa, mami.
- Aquí no celebran la semana santa, cariño- vuelvo a explicarle- aquí es pascuas. Ben, también te lo explique el año pasado.
- Era más chico el año pasado, mami- dice sabiondo mientras sigue saltando.

Me vuelvo a mirarlo con los ojos entrecerrados desde su closet y él me sonríe divertido. Me vuelvo de nuevo hacia las perchas para seguir tomando las cosas para su maleta de viaje. Rafaela se sorprendería con lo mucho que Benja había crecido desde la última semana santa. Braulio y Rafa fueron un gran apoyo para mí luego de mi escapada de casa cuando embarace. Ellos no eran más que los caseros que le alquilaban a Natalie el espacio donde ella vivía antes de que yo llegara y mi estómago comenzara a crecer. Pasamos de ser sus inquilinas a ser sus hijas en un corto periodo de tiempo, luego cuando llego Ben ellos prácticamente nos acogieron a ambos por completo. Me ayudaron a cuidar de Benjamín mientras Nat estaba en su instituto de ballet y me apoyaron para que tomara clases para sacar un certificado técnico para dar clases de idiomas y trabajaba dando clases de baile en un gimnasio. Ellos nos veían como familia y por supuesto mi hijo los amaba como a sus abuelos.

Era gracioso cuando Ben hablaba de su familia de Brasil y mis padres perdían la cabeza por celos y me miraban con un odio intenso por haberme ido embarazada en vez de quedarme. Mi padre pasó un largo tiempo sin hablarme hasta que por fin lo supero. El hombre no estaba molesto porque estuviera embarazada, estaba molesto porque su niñita había huido de casa. Y tuvo un hijo de un Payne.  Por más que él se esforzaba en ocultármelo y negar que parte de su rabia conmigo fuera eso, yo lo sabía. Mi padre odiaba a Geoff entonces y aun lo sigue haciendo.

- Mami, ¿Crees que Rafa me hará mandocas?
- Creo que esa pobre mujer debe estar asaltando todos los puestos de plátanos en Rio y pasando a las fronteras entre Venezuela y Colombia buscando el papelón para esperarte con esas mandocas hechas, bebe.- Ben se ríe sabiendo que tengo razón.

Como si Rafaela no supiera que su muchacho estaba desesperado por comer de todos sus postres. Se lo decía cada que hablaban por teléfono. Apostaría mi vida en que esa mujer estaría como loca dentro de esa cocina suya haciendo desde mandocas hasta buñuelos para complacer a Benjamín en todo lo que se antojara de pedir.  Su “Bruno”, como ellos lo llamaban, debía tener cada uno de sus bocadillos sobre la mesa en el momento en que el los pidiera. Lo malcriaban más de lo que ya estaba.

- Toc, toc.

Me giro sobre mis talones para encontrar a Liam en la puerta de la habitación de Ben con dos bolsas en sus manos y una gran sonrisa para su hijo. Ben salta de la cama a los brazos de Liam con emoción y eso me hace encogerme. Aun me hacen sentir extraña.

- ¡Papa!- chilla con emoción- Si viniste.
- Hola, campeón. Te dije que lo haría.

Ruedo los ojos. Claro que se lo dijo. Haríamos juntos la maleta de Benja para ir a Rio, como una familia feliz. Y una mierda.

- Ten- abre una de las bolsas y saca una caja de galletas Oreo para Ben.
- ¡Si, Gracias!- chilla y se tira sobre su trasero en la cama para devorar el contenido de la caja.
- Déjale a mama.- le pide antes de dejar las bolsas en el suelo.
- Claro, pa.

Sacudo la cabeza aun incrédula de la conexión magnética que han tenido esos dos desde el momento en que se conocieron. Era abrumador.

Me concentro en mí deber y continúo buscando entre las ropas de Ben. Saco dos chaquetas de la selección de futbol brasilera a juego con sus pantalones largos, tomo un conjunto de short de la misma selección de futbol y otro del Barcelona. Los dos equipos favoritos de Ben. Me estiro un poco por unas tres bermudas y  cuatro shorts de playa – solo dios sabe cuánto puede ensuciar ese niño en cinco días con tal de estar metido en la playa todo el día-  Le gustaba demasiado meterse al agua y que Ronaldo le montara en las tablas de Surf.

No necesito girar para saber que tengo a “Súper Papa” detrás de mí husmeando. Ahora siento que el closet de Ben es más pequeño.

- ¿Se te perdió algo?- pregunto de mala gana
- Si.- responde con cierto grado de honestidad y yo bufo. Como si fuese a preguntarle “que”. Imbécil.- ¿Necesitas ayuda?
- No.- digo con simplicidad y aferrando las cosas de mi hijo en mis brazos me doy la vuelta para salir del closet en dirección a la cama.

Dejo caer las cosas de Ben en la cama y me agacho para subir la maleta basa sobre esta.  Lo escucho arrastrar sus pies a mis espaldas hasta quedar junto a la cama mirándome con sus brazos cruzados y una estúpida mirada de sabiondo en el rostro. Decido ignorarlo y le echo un ojo a Ben, quien mira entretenido su programa sobre los vengadores y come de sus galletas. Dios tuviera piedad de mi esta noche para dormirlo.

- Le das demasiada azúcar- mascullo mientras doblo la ropa.
- A mí me gusta, Ma- responde mi hijo encogiéndose de hombros sin dejar de comer y mirar la tele.
- Lo llevas en la sangre, cariño- le aseguro dándole una mala mirada a Liam ahora acostado juntos  Ben con una barra de chocolate en su mano.

Al darse cuenta de que estoy mirándolo y que estoy refiriéndome a su ridícula necesidad patológica por consumir grandes cantidades de azúcar al día, me mira y me sonríe con complicidad. Genial. Otro chiquilín más.

- Esto es necesario para vivir, Angeline- me muestra la barra de chocolate como si fuese la respuesta más obvia e inteligente que podría decir.
- Wow, que sabio de tu parte- agrego con completo sarcasmo rasgando mis palabras y dejando los ojos en blanco.
- Digas lo que digas: El chocolate es Vida.
- ¡Así es!
- ¿En serio?- mascullo mirando a ambos mientras chocando puños y bufo.

Genial. En vez de hacerme cargo de la academia de Natalie, debería de abrir un centro para diabéticos en el centro de Londres. Solo con Connor, Liam, Oliver, Natalie y Ben me haría millonaria.

Escucho el sonido molesto de las bolsas y Liam me lanza una galleta: - Ten. Así te endulzas un poco la vida- me guiña un ojo- estas muy agria.

Benjamín se echa a reír de la insolencia de su padre y este pasa un brazo sobre los hombros del niño como si fuesen camaradas. Se vuelve para mirarme sonriente y orgulloso de sus estupideces, me guiña el ojo de nuevo y yo bufo molesta dándole un mordisco de mala gana a la galleta. El volvía mi vida agria. El y solo el con su rostro y sus putos lunares.
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La mejor de las ideas que se ha cruzado por la mente de Tony ha sido esta estúpida parrillada sin niños y sin salir por ahí corriendo peligro de encontrarnos con nadie más que nuestro grupo selecto. Cada vez que salimos nos encontramos con los peleles esos que nos embarazaron, es mejor evitar y quedarnos encerrados aquí comiendo carnita asada y burlándonos de Carla por no saber cómo no mirar a Tony, solo será cuestión de unas cuantas cervezas más para que estos dos comiencen a matarse igual que siempre.

Respire un poco cuando mi madre me llamo para avisarme que Ben saldría con su padre, Noah y el tío Harry a no sé dónde y que se quedarían juntos en casa de Liam porque Magg no iba a permitir que Harry se llevara a Noah a su casa, y el pequeño chiquilín respeta un montón las normas de Magg.

- Oye Colette.- me vuelvo a darle mi atención a Kay- ¿Cuándo te vas?
- Pasando mañana.
- Y comienzan mis días de perro- todos estallan en carcajadas con el quejido dramático de Maggie.- De verdad no quiero que te vayas
- Solo serán unos días- le doy un apretón hasta casi asfixiarla y ella me empuja mirándome mal. – Ya, no seas llorona.
- ¿Cuánto le falta a esa carne, Tony? ¡Estoy muriendo de hambre!- farfulla Brooke con unas cuantas cervezas pasándole factura.
- Oye, estas bebiendo muy rápido.
- Si, ¿Qué te pasa? Desde que llegaste empezaste a beber como loca.- Me apoya Natalie sentándose frente a la chica - ¿Zayn ha estado molestando de nuevo?
- Uhm.- masculla tragando un largo trago de su cerveza-  Que te puedo decir, es su jodido hobbie.
- Es el hobbie de todos. No te metas a alcohólica por eso- Miro mal a mi pelinegra amiga y le doy un golpecito al final de la botella haciéndola atragantarse.- ¡estúpida!
- Es que no tienes moral- me rio con los demás- Tu también destapas botella tras botella cuando Harry empieza a joder.
- Supongo que tu no lo haces-se cruza de brazos con la mirada desafiante en mí.
- No lo niego- me encojo d hombros y rio dándome la vuelta para mirar a Kay.- Tu estas demasiado paliducha. Iba a decírtelo hoy más temprano, pero lo olvide con los niños matándose.
- Es que estoy algo cansada, he tenido demasiado trabajo y además de la carga en casa pues es bastante para mi flacucho cuerpo.- explica rápido y restándole importancia para luego darnos una sonrisa- Tengo una idea en puerta.
- ¿Cuál?
- Voy a hacer un desfile de ropa  infantil para la caridad.
- ¡Eso es genial!- chilla Maggie dando un salto hacia adelante- ¿Necesitas ayuda con algo?
- La verdad es que si- asiente  y nos señala a todas- necesito algo por parte de ustedes.
- Claro ¿Qué?
- Que me presten a sus hijo.- se encoge y hace una sonrisita culposa de esas de “Porfitas” y yo me rio.
- ¿Los harás desfilar?- pregunto imaginando a mi bebe en una pasarela.
- ¡Sí! De hecho ya estoy haciendo los trajes. tres cambios para cada uno en un desfile de primavera.
- ¡Listo!- aplaude Natalie- Mis chiquis se verán hermosos
- Tendré todo listo para cuando Benja regrese así puede medirse.
- ¿Ya tienes el local?
- No, quiero hacerlo en una quinta. Una de esas mansiones elegantes con enormes jardines, algo tipo María Antonieta.
- Vale- asiento.- hazlo en mi casa.
- ¿De verdad?
- Si, a Jennah le encantara- apoya Maggie- incluso te ayudara a organizarlo, esa mujer se vuelve loca con los festejos.  

Las chicas siguen hablando sobre el desfile en la casa de mi madre y yo me desprendo un poco de la conversación. Sé que mi madre estará encantada y se pondrá a trabajar con Kay de lleno en eso, así pensara un poco menos en papa y en los castigos de los gemelos mientras yo regreso. Así Maggie también tendrá más para entretenerse.
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Ben estaba totalmente entusiasmado hasta que llego Liam y empezó a hacer pucheros por el calembé ese que tiene de padre. Podría jurar que mi papa vomito en su propia boca cuando vio el derroche de amor, así de dramático es el viejo Oliver. Mi madre tuvo que soplarle un manotazo en el estómago para que se comportara, ambos siguen fingiendo que no pasa nada entre ellos, solo un tonto no se daría cuenta; los gemelos. Mis hermanitos están tan ensimismados en sus locuras que no se daban cuenta del roce entre Oliver y Jennah.

No paso mucho tiempo cuando escuche los gritos de Noah por el pasillo del aeropuerto. Mi pequeño cabeza de brócoli corría como un loquito sudado hasta llegar a mí para brincar a mis brazos. Él no estaba nada contento con que nosotros nos fuéramos, y a mí me partía el corazón tener que dejarle. Pero no serían libres hasta que el viejo muriera. No es que le deseara el mal, pero aun no le perdonaría toda la mierda por la que paso Maggie cuando la echaron.

- Tía Colette, ¿Qué me vas a traer?- pregunto Noah con entusiasmo entre mis brazos. El brillito traicionero en sus ojos me hiso sentir mal.
- Muchísimas cosas- le sonrío con entusiasmo y el asiente dándome un abrazo- ¿Quieres algo en especial?
- Quiero probar las mandocas de la abuelita de Benja.
- Te traeré tantas como sean posibles- mi chiquitín de ojos verdes sonrío complacido y se sacudió para que lo bajara.

Me he acostumbrado demasiado a tener a dos niños en vez de uno, es duro dejar a cualquiera de los dos lejos. Maggie se acerca a mí una vez que Noah me da un beso y se marcha hacia Benja. La pelinegra suelta un suspiro derrotado y me da un abrazo.

- No vas a llorar, ¿o sí?- pregunto en tono burlón sin dejarla ir y ella bufa dándome una palmada en la espalda.
- No voy a extrañarte.
- Yo tampoco lo hare.- me encojo de hombros- estoy feliz de alejarme de ti en realidad.
- Yo estoy incluso más feliz de no tener que ver tu fea cara de muñeca en las mañanas.
- Sí, es un alivio: no aguanto más tus asquerosas comidas.

Ambas reímos sin mucho ánimo y seguimos abrazadas por unos segundos más. Solo serían unos días, me sentía ridícula por tanto drama por unos días en Rio.

- Hija ya es hora de tomar el vuelo.
- Voy.- asiento hacia mi madre y me separo de Maggie.- ¿Vas a estar bien?
- No voy a morir, Colette. Solo serán unos días.
- ¿Qué van a comer?- no evito reírme cuando le pregunto eso. Ella me golpea ofendida.
- Natalie se quedara con nosotros- dice entre dientes.
- Bueno, mi bebe no tendrá que comer panqueques quemados.
- Te odio.
- Y yo.- ambas reímos un poco y me vuelvo a ver a mis hermanos- Pórtense bien.
- Tanto como podamos- me responde Collin y ambos se encogen de hombros.
- Créanme, se portaran excelente- sentencia mi papa mirándolos por el rabillo del ojo y ambos chicos se encogen ante la autoridad.

Por más que ambos discutan lo de que mama y papa no volvería a estar juntos, y que lo pasaran por alto la mayoría de las veces, ni siquiera el resentimiento que tienen contra nuestro padre les hace perderle el miedo. Es la figura de autoridad en casa, incluso cuando no estaba aquí. Mi padre suelta una carcajada al ver a los gemelos enfurruñados y luego me dedica una mirada cómplice, el hombre es una pesadilla.

- Tú también pórtate bien.- le señaló- no le den tanta lata a mama.
- Ay cariño, no seas tan  modesta- ella sacude las manos ante mi poca moral para exigir buen comportamiento- Si dios me los mando a ustedes cuatro es porque soy capaz de soportar cualquier cosa.
- Bien.- rio y me acerco para darle un abrazo- Nos vemos en unos días.
- Bien.- asiente- cuídate mucho, cuida a Ben, utilicen protector solar Colette, está haciendo un clima de locos por allá.
- ¿Cómo sabes eso?- inquiere Maggie sorprendida.
- Estuve consultando en los pronósticos del clima.

Se enfrascan en una discusión sobre el clima y yo los dejo debatir a gusto sobre la obsesión de mi madre por tener el control de todo, incluso del clima. Ella, Magg y papa podrían durar horas discutiéndolo. Me vuelvo para mirar a Benja abrazando a Noah y sonriendo para las fotos que Liam les está tomando con su teléfono. Por más que quería seguir llamándolo calembé y quejarme de él, peleaba conmigo misma por eso; el loco era impresionante. Había estado tan enojado porque me llevara a Ben y ahora parecía tan contento de ver a Benja feliz. Solo me quedo asumir que su ánimo cambio cuando Ben le dijo que soñaba con volver a vivir en Rio y que esperaba que el también deseara vivir allí con él. Ese hijo mío estaba tramando cosas, tenía la mente perversa de su abuelo.

Me acerco hacia ellos y levanto a Noah en brazos. El me abraza y murmura que su tío Liam lo llevara a pasear mientras Ben no está en casa para que así ninguno de los dos se sienta triste. Bueno, el hombre ahora era impresionante y genial. Por eso es que los mocosos de verdad le querían. E incluso yo, aunque no lo admitiría nunca.

- Me parece muy bien.- asiento y dándole un beso vuelvo a dejarlo en el suelo- Pórtate muy bien, por favor. No le saques canas a Maggie ¿Me lo prometes?
- Hare lo que pueda, Mujer.- me dice con aires de hombrecito desinteresado y ganándose un zape en la cabeza de mi parte- ¡Auch!- se queja.
- Pórtate bien.- le advierto con cariño
- Está bien tía- masculla no muy contento sobándose la cabeza. – Tú recuerda lo que me prometiste.
- Lo tengo entre ceja y ceja- señalo la parte central de mi frente y hago una mueca con los ojos. Él se ríe asintiendo entusiasmado.- Es hora de irnos, bebe.
- ¡Sip!

Noah se aleja para ir con su madre. Maldición. Ahora me siento desprotegida con estos dos. No voy a hacer la mierda esa del abrazo familiar, ni loca. Mataría a Oliver en el acto si lo hiciera; mínimo un infarto.

- Ben, pórtate bien - mi hijo asiente y abraza a su padre con cariño mientras este le sigue hablando- Hazle caso a tu mama, comete la comida y no la vuelvas loca.
- Hare lo pueda, igual ella ya está loca.

La gracia con la que mi hijo me llama loca me hace suspirar con fastidio. Estoy perdiendo mis facultades para impartir el miedo y respeto a las demás personas.

- Gracias por lo que me toca, hijo.

{**}
- ¡Mi Bruno!- ambos giramos al escuchar el fuerte grito de Rafa y Benja no piensa dos veces antes de salir de corriendo a los brazos de la mujer.- ¡Bienvenido mi Bruno!
- ¡Te extrañe mucho Rafa!
- Oh, mi pececito- ella lo abraza con tanta efusividad que parece estar asfixiándolo.

El amor entre esos dos es tan grande que a Benja no le importa que lo estén, prácticamente, aplastando con demasiada fuerza. Detrás de Rafa aparece Pato y con una sonrisa se acerca a mí besando mi mejilla y tomando la enorme maleta con la que he estado luchando desde que me la dieron en las correas.

- Bienvenida Colette.
- Gracias
- ¿Qué tal estuvo el vuelo mi niña?- Rafa me abraza y besa mis dos mejillas. Escanea mi cuerpo y niega con la cabeza- estas muy delgada. De aquí te iras con más kilitos.
- Mama ya no puede engordar.- le informa Ben con mucha seriedad- ahora va a ser directora de una academia de Ballet y tiene que estar en forma.
- ¡oh, pero que buena noticia!
- Felicidades.- Pato me da un apretón orgulloso en el hombro – Es lo que siempre quisiste.
- Algo así.- asiento- Ya vámonos, estoy por reventarme de las ganas de mear.
- Siempre tan sutil cariño. – Rafa sacude la cabeza con reprobación- a veces me cuestiono si de verdad eres hija de diplomáticos y tienes toda esa educación cara.
- Te sorprenderías al ver mi currículo.- Pato y yo reímos y ella refunfuña tomando a Ben para salir del aeropuerto.  
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- Ben, tengo que ponerte el protector solar.- repito por tercera vez.
- ¡Mama no me gusta!
- Vas a queda como una salchicha si no lo hago.
- Pero mama…
- No voy a lidiar contigo todo insolado.- sentencio- sal del agua y ven a ponerte el protector.

A regañadientes sale de la playa y se viene detrás de mí. Lo entiendo, tampoco me gusta ponerme esa mierda pegostosa. Pero después andamos llorando los dos por el ardor en el cuerpo. Cosas que se heredan y no deberían.
Pato llega a nuestro toldo con su tabla de surf y sus Bob Marlyn   a medio recoger. Tengo que admitir que el moreno no ha perdido sus facultades. Sigue estando tan bueno que cuando teníamos 17 años, quizá un poco más maduro y grande, pero el mismo paquete de abdominales. Se sienta junto a nosotros y comienza a pasar la cera por su tabla.

- Tío Pato, yo quiero entrar contigo.
- Hecho- le sonríe y chocan puños.
- Ya ni pides permiso- me rio.
- Igual dirías que sí.- se encoge de hombros totalmente despreocupado.

Ciertamente, si no me doliera tanto la cabeza yo también entraría con ellos. Últimamente vivía en un dolor de cabeza interminable. Mi madre me envió a hacerme un chequeo, honestamente no veo la ciencia en mi problema, es tan simple como que mi situación actual me tiene tensa y no me deja respirar con libertad.  Tengo que comenzar a relajarme un poco, no tengo tantos motivos para vivir estresada. Por los momentos las cosas con Liam van controladas y manejables. ¿Sera eso lo que me mantiene tensa? ¿Preferiría que estemos en guerra en vez de esta tregua? No creo que esta tregua sea del todo real. Ya no sé qué pensar honestamente.

- Sea lo que sea que te esté comiendo la cabeza tienes que relajarte.- Pato deja caer su mano en mi hombro llamando mi atención.- Sea lo que sea Ben lo notara tarde o temprano, el chico es avispado.
- Lo tengo claro. – suspiro- Pero ya lo escuchaste de él, esta como enamorado de Liam y me pone nerviosa- le doy una mirada a mi hijo en la orilla de la playa esperando sentado en la arena a que Pato vaya por él. – Esta demasiado impresionado con Liam, lo entiendo; el tipo es impresionante. Es todo lo que un chico quiere como padre, hace deportes, es gracioso, encantador y divertido. Además agrégale el hecho que desde que se enteró de que tiene un hijo, pues digamos que el hombre esta como demasiado encantado con la idea.
- Ben es un gran chico, es motivo para estar encantado con la idea de ser papa.
- Lo sé, pero no sé.
- No sabes cómo sentirte al respecto, lo entiendo- asiente y luego ríe como si el mejor chiste del mundo acabara de ser dicho- Eres complicada, Colette. Cualquier madre estaría feliz de ver que su hijo y el padre se llevan bien.
- Tú lo has dicho, cualquier madre no se hubiera escapado embarazada y escondido la barriga hasta que el chico tuviese cuatro años. – le respondo de mala gana- Liam ha estado tranquilo últimamente, pero cada vez que puede me amenaza con ir a juicio.
- Y tú tienes las de perder.
- Por la vía legal, sí. Pero si dejo que mi padre meta su cuchara en esto, créeme que Benja seguirá siendo mío.
- ¿Entonces cuál es el problema?
- Que no voy a dejar que mi papa cree evidencia falsa y levante falsos testimonios para joder a Liam. Benjamín no es un juguete, no voy a lastimar a ninguno de los dos.- explico ya exasperada de que nadie comprenda lo obvio.- fui yo quien cometió el error, no tiene por qué pagar ellos dos.
- Que complicado es todo esto- masculla- ¿No has pensado en reconquistar al tipo este? Quizá sea la solución.
- Está comprometido, y bastante ocupado en detestarme.
- Por más irritante que seas es imposible llegar a detestarte.

Bueno, Pato coincide con mi madre en eso. Magg era la única persona con la que realmente me llevaba pésimo y quizás nos detestábamos bastante, aun así terminamos siendo hermanas. Pero la cosa con Liam es distinta, él tiene un gran motivo para no ser mi fan.

- Necesitas relajarte.- dice levantándose- aprovecha del festival y ponte peda. Necesitar respirar alejada de todos tus problemas. Recuerda que aunque seas madre, solo tienes 21 años, eres una niña aun.
- Pero soy madre.
- Sigues siendo muy joven.- sonríe con cariño.- aprovecha que mis padres adoran estar con Benja y libérate un poco.

Solo asiento sin decirle nada. Él tiene razón, soy demasiado joven para todo este drama loco en el que vivo. Si en algún momento de mi vida vuelvo a quedar embarazada y es una niña  lo primero que haré es ponerla en un control de natalidad, no pienso permitirle pasar por todo este dramón. Quizá la inscriba en una escuela de monjas y así no anda por ahí dando el culo o enamorándose del atleta que la trata bonito. Espero que sea como Natalie y no como mis hermanos o como yo.  
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Dom 08 Oct 2017, 6:08 pm


Capitulo 23.2


- Mi chica está en problemas – festeja Rafa como si mi miseria fuese una fiesta patronal
- Es agua pasada Rafa, nada que ver
- ¿Entonces porque saliste huyendo?
- No salí huyendo
- ¿Qué haces aquí? –Enarca una ceja
- Vacaciones
- A otro perro con ese hueso, chica

Tanto esfuerzo ocultando ciertas cosas penosas de mi vida y venia la vieja Rafa a echármelo en cara de la forma más simple posible como si yo fuese un libro abierto o la persona más predecible del mundo. Esta mujer podía conmigo.

- Ponele que necesitaba espacio- mascullo.
- Aparece el chico, no le dices, Ben se acerca a comer un helado con él y también lo ve en sus clases de piano, sigues sin decirle nada.- toma aire y sigue enumerando con los dedos- comienzas a encontrártelo y un día por accidente lo descubre. Pelean, se arreglan, te amenaza pero no cumple, es obvio que te sigue queriendo…
- Obvio no – le interrumpo y me gano un manotazo en la cabeza
- Déjame continuar mi resumen – asiento a regañadientes – El chico descubre la verdad, lo evitas. Aparece hecho furias, lo evitas, lo vez en la fiesta, te encara y  lloras, explicas, te escucha, te amenaza. Tu papa quiere intervenir, no se lo permites, porque sabes que tu padre es una fiera en lo que hace, así que llevas las cosas como puedes.- ella espera mi aprobación ante su narración y sin más remedio solo asiento-  Te emborrachas, él te cela y te saca del bar a lo cavernícola; peleas, te amenaza, te cuida, te mima, te caes en una pelea, olvidas todo lo que dijiste, lo ves al otro día se comporta raro, te comes la cabeza tratando de recordar. Y desde entonces llevan la fiesta un poco en paz.
- Salvo cuando me amenaza y eso- agrego con simpleza.
- Es una historia entretenida cariño. Es como si no supiéramos que esperar de este drama

Reírme o mofarme de lo detallista que está siendo Rafa con mi vida privada- que no parece tan privada ahora- me parece ridículo.  Esa mujer me pone demasiada atención cuando hablo. Incluso Pato esta con la boca abierta de la impresión ante su madre.

- Vaya que me pones atención
- Nunca me diste tanta bola, madre
- Su vida es entretenida – se encoje de hombros – solo falta que una de sus madres confiese que en realidad son hermanos
- Por curioso que parezca, nacimos el mismo día.
- Gemelos – se encoge

Yo me rio y me enfurruño  al mismo tiempo. Rafaela tiene el don del  buen oído por lo visto y acaba de escupirme en cara un montón de mierda cierta que me encantaría no fuese real. Esta vieja podría ser una buena terapeuta si no escuchara a los demás por chusma.

- Haciendo a un lado toda la novela que mi madre se imagina – sacude las manos – Solo ten sexo con él, todo lo que les pasa se llama tensión sexual
- Por supuesto que no – regaña la mujer – no serviría en nada. Mira si queda embarazada de nuevo.
- Funciono con nosotros - señala entre ambos y le doy una mala mirada- estas clara en ello.
- Que básico eres – gruñe su madre – lo de ellos se llama amor. Lo de ustedes fue un calentón, y no me lo recuerdes
- Ni a mí –  digo asqueada.
- Nah, estuvo bien
- Pato, basta – suplico y me muestro exasperada- y no se llama ‘’amor’’ se llama Benjamín es lo único que compartimos además de nuestros cumpleaños.
- ¡Patrañas!
- ¿Patrañas? – inquirimos pato y yo a la vez.  ¿Qué palabra tan vieja es esa?
- Necesitas actualizar tu diccionario, madre.
- ¡Mami!

Ben llega corriendo a la cocina todo sudado y rojo por el calor de afuera. Abre la nevera y saca su termo de agua para dar largos tragos mientras respira todo hiperventilado por la carrera.

- ¿Qué pasa cariño?
- ¿puedo ir con Clara en la bici?
- No, muy lejos- le saco la gorra para limpiar el sudor de su frente- Solo por el boulevard de la costa y vuelves.
- ¡OK!- chilla. Le pongo la gorra y el chico corretea de nuevo hacia afuera.

Una vez con Benja fuera de vista, Rafa y Pato se enfrascan de nuevo en su acalorada conversación sobre si debería tener o no tener sexo con Liam. Ciertamente esa es la idea en la que ni siquiera he pensado, al menos no estando sobria. A pesar de la cantidad de tiempo que tengo sin darme un gustico y lo provocativo que luce Liam, no creo que eso sea una solución; podría hasta ser un problema mayor. Yo solo quiero algo de paz interior ¿es mucho pedir?

- Una cita a solas, en algún lugar lindo y agradable- Rafa suspira y  yo le miro mal- No veas así, esa es la solución a tu dilema pasional.
- No existe un dilema pasional.
- Sí que lo hay, hermana- agrega el moreno todo divertido y con la burla bailando en sus ojos- se llama tensión sexual.
- Y posible embarazo- Rafa le lanza un pedazo de manzana a su hijo.- Deja de dar ideas que probablemente den más trabajo, Patricio.
- Una cogida, eso es todo lo que necesitas.
- Y tú necesitas una novia.- mascullo de mala gana tirándole otro trozo de manzana- Madura de una vez, hombre.
- Ay mija, ya estoy cansada de rezarle a dios por eso.
- Digan lo que quieran- se ríe- pero el problema que hay aquí es, Sexo, rico, fuerte y estupendo sexo.

Ninguna de las dos dice nada, sin embargo ambas le vemos de mala manera antes de tomar todos los trozos de manzana posibles y arrojárselos provocando que el muy burlón y arrogante solo se ría de nosotras, o específicamente de mí y mi mierda loca con Liam.
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El plato lleno de mandocas en frente de mi me hace suspirar en derrota. Rafaela tiene dos días rellenándome como a un pavo de acción de gracia. Ya no encuentro donde meterme tanta comida, gracias a dios Pato a estado con nosotros aprovecha de comerle tanta comida a su madre como puede y es posible. Rafa no está siendo una mama gallina con Pato desde que el muy holgazán dejo la universidad.

Me giro para mirar a mi hijo en la piscina con Clara y lo encuentro solo sentado en la orilla de esta y sin Clarita.

- ¿Porque ese puchero? – pregunto solemne a mi hijo sentado junto a la piscina con sus flotis de Batman - Deberías estar jugando.- señalo a Clara jugando con los demás niños – Dejaste a Clarita jugando sola.
- Extraño a papi –murmura con un deje triste
- Solo tenemos dos días aquí, Ben  - me rio y paso mi brazo sobre su hombro - Pensé que querías venir.
- Me gusta mucho estar aquí – se encoge de hombros.
- Pero extrañas a Liam.
- Si – no sé por qué,  pero me siento culpable.
- ¿Quieres regresar?
- No, mama – sacude su cabecita y vuelve a mirarme con una linda sonrisa- Estoy bien aquí. Solo extraño a papa, Noah, la tía Magg, los gemetontos y a mis abuelitos, a la tía Natt…
- ¡Uffa! Una lista larga – me rio – tengo una idea ¿Qué tal si hacemos facetime con Liam? Luego con los demás ¿Te parece?
- ¡SI! – chilla feliz dando un salto para ponerse de pie y corre hacia mi bolso sacando el teléfono

La desesperación  de mi hijo no es nada más que adorable y también es preocupante. Liam se ha vuelto parte de su día a día. Tanto así que extraña verlo, sin importar que solo pasara poco tiempo desde que llegamos aquí. Ben está feliz con Liam y se perfectamente que Liam igual es feliz con Ben a su alrededor correteando. Debería estar feliz y agradecida de que las cosas entre ellos vayan tan bien. ¿Por qué carajo estoy tan asustada? Las amenazas de Liam y el temor a lo inestable de esta “tregua” son motivos para ponerme nerviosa, mas no asustada.

- ¡Papa!- chilla mi hijo cuando el rostro de Liam aparece en mi teléfono.
- ¡Chico! ¿Cómo está todo? ¿Te estas divirtiendo en Rio?
- Sip, la abuela Rafa me da mucha comida. Dice que mama está muy delgada y que necesita comer.- se encoge de hombros y ríe como si eso fuese lo más fascinante del mundo- Nos mete la comida en la boca.
- Eso suena delicioso- ríe el otro castaño – ¿Has hecho algo más que comer, hijo?
- Si, Fui con el tío Pato a surfear y salgo a jugar con Clara en el boulevard.
- ¿tío Pato?
- Es el hijo de la abuelita Rafa- Benja se me señala- Él fue novio de mami.

Mis ojos se abren al punto de querer salirse de mis ojos y las ganas de darle un manotazo a Benjamín en la cabeza por andar de bocón se hace presente.

- ¿Y tú permitiste eso, chico?- miro de mala manera hacia ellos.
- Yo no necesito permiso a para salir con nadie.
- ¡Oye!- Ben me mira feo- No abuses, mama. – encima me regaña. Este es el colmo de los colmos- Papi, el tío Pato es genial- se encoge de hombros.- yo era muy chico cuando fueron novios.
- ¿Desde cuándo mi vida privada es un tema a discutir con ustedes?
- Silencio, Mami. – me chista- Es una conversación de hombres.
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Al final, Benja no llamo a nadie más que a su padre y tardaron alrededor de una hora hablando pendejadas; entre que yo no tenía derecho a tener novio y el que se extrañen tanto, no sabía si vomitar o ahogarme en la piscina para niños.  De no ser porque Rafa llego para traerle más comida y meterse con él en la piscina el chico seguramente se habría extendido hablando con el calembé ese. Ahora me encontraba más enfurruñada que de costumbre. La camaradería entre esos dos aturde, en especial si la victima soy yo.

Braulio insistió en que llevara a Benja al festival para el día del santo. Uno de los festivales favoritos de mi hijo y uno de los más divertidos de la semana santa.

- ¡Mami mira!- chilla mi hijo señalando hacia los zanqueros en la entrada del boulevard.- ¡Llévame tío Pato!
- Vamos, chico.- El moreno lo toma  de la cintura y lo sube sobre sus hombros para llevarle.
- Ten cuidado con Bruno.- advierte Rafa junto a mí- Procura perderte tú y no mi niño.
- ¡Ya!- se queja.
- No le hables así a tu madre, aun te puedo dar unas nalgadas.- amenaza Braulio junto a mí. El hombre bien podría darle una paliza fuerte a cualquiera.
- Primero tendrías que alcanzarme- le responde burlón y Benja se ríe cuando Braulio le mete un manotazo en las costillas.
- ¡Llévame Pato!
- Estas pisándome el cabello, Bruno.
- ¡opss!- se ríe y se medió mueve.- Mami, yo quiero tener el cabello así.
- Luego lo hablamos, ve a disfrutar del festival.- Le regalo una sonrisa y él se marcha en los hombros de Pato.
- Jamás se lo permitas.- Me vuelvo a mirar el rostro horrorizado de Rafa.
- A mí me gusta- me encojo de hombros.

La mujer me da una mirada atropellada y su esposo comienza a reírse conmigo de lo estructurada que es Rafaela. De solo ver lo libre y relajado que resulta Braulio, es fácil decir que Pato es una réplica exacta de su padre cuando era más joven, y asumo que Rafa fue la chica sofisticada que se enamoró del surfista descontrolado de una favela.  Qué bonito. Y cursi.

Soy una fiel creyente de que los polos opuestos se atraen. De solo ver algunas mezclas raras tengo suficiente para creer en eso. A pesar de que Maggie y Harry en realidad son muy parecidos y a la vez tan distintos, Maggie a pesar de ser una niña mimada y consentida era mucho más madura e inteligente que su novio. Mientras que Harry siempre fue un chico grácil e impetuoso, pero se complementaban bien porque ambos eran apasionados y en extremo lujuriosos; lo que era incomodo algunas veces.

- ¿Qué tanto piensas niña?

Salgo de mis pensamientos para encontrar a Braulio sonriéndome e inquiriendo con su divertida y fresca mirada verde. Me encojo de hombros y le doy un sorbo a mi piña colada. Me había olvidado que este hombre es igual de observador y curioso que su esposa.

- Pensaba en las parejas disparejas.
- ¿Te damos esa impresión, cariño?- interviene Rafa.
- Nop, son perfectos juntos.
- Es bueno saberlo. – ríe Braulio y suena sus dedos sobre la mesa- Ya es algo tarde para buscar algo mejor.
- Espero que te refieras a algo mejor que tú.
- Por supuesto, amor. – ambos reímos del refunfuño de Rafa.
- Cada vez que vengo aquí estas más quisquillosa Rafaela. – argumento llevando el popote de mi bebida entre mis labios.- Supongo que estas envejeciendo.
- Vieja tu madre, Colette.- refuta y me suelta un manotazo en la cabeza haciéndome atragantar con el popote.- ¡ay, cariño lo siento!
- Siempre tan bestia.

Comienzo a reírme de la referencia de Braulio y el me acompaña con las risas antes de que Rafaela se dé cuenta que acaban de llamarla bestia y le golpee al pobre.  Desearía tener esto algún día. La dinámica entre ambos es embriagadora. Es igual con mis padres, a pesar de que tuvieron sus diferencias- una asistente- Mis padres aún se aman y son de las personas más divertidas que conozco, aparte de Rafaela y Braulio. Sería bueno que mis padres dejara sus tonterías de adolescentes y aclararan lo que sea que tienen entre ellos.

Es sencillo comenzar relajarse con la brisa marina, el aroma del océano y las melodías que rebotan por todas partes. La batucada del festival es audible a lo lejos mientras que el sonido de Copacabana retumba en los parlantes de la taguara en la que nos encontramos. Era la tranquilidad que necesitaba desde hace unos meses y tanto mi cuerpo como mi mente por fin estaban obteniéndola.

Rafaela y Braulio se levantan de la mesa para unirse en la pista de baile con entusiasmo y el amor que se tienen brillando en sus ojos. Era enternecedor y empalagoso a la vez. Mi piña colada resulta ser demasiado dulce para el momento y terminare vomitando caramelos de lo cursi que resulta este lugar y sus parejas bailando. Llamo al mesero que nos atendió y le devuelvo la piña colada. El chico se alarma pensando que tiene algo de malo, se ponen pendejos cuando uno le devuelve algo.

- No, esta excelente.- le tranquilizo- Pero quiero algo más fuerte, así que tráigame un vaso de Ron.
- ¿Cuba libre, señorita?
- Nah. Lo quiero seco, gracias.

Los ojos del chico parecen querer salir de su rostro y luce bastante impresionado. Genial, soy la borracha de la taguara. Que crea lo que quiera, esas bebidas dulces de maricas no funcionan para mí. Si quiero seguir relajada e inmune ante tanta cursilería tendré que beber algo más fuerte que una piña colada de mierda. Magg estaría decepcionada de mi si me viera bebiendo cosas de niñitas.

- No está bien que una americana tan bonita se encuentre sola.- de reojo miro al hombre que se sienta en la silla junto a la mía y este me sonríe todo simpático- Menos en un lugar tan romántico.
- No soy americana.
- Mi error, la escuche hablando ingles hace un rato.
- Norte américa no es el único país que habla el idioma. – respondo con sequedad- ¿Necesita algo?
- Bailar con usted – me atraganto con una carcajada y me vuelvo a mirarlo- ¿Le parezco chistoso?
- El que se acerque me parece chistoso.- rezongo- ¿Desde su mesa noto que tenía ganas de bailar?
- ¿Qué mujer no quiere bailar en Copacabana?- inquiere con arrogancia en su rostro.
- Pues yo no quiero,  gracias.

El hombre es atractivo, es entendible que tenga tanta seguridad en sí mismo. Probablemente ninguna mujer se le resiste cuando se acerca con todas esas sonrisas y seguridad. Pero resulta que yo nunca he sido como las demás. Encima me llamo americana.

- Estoy seguro de que quieres hacerlo. Te vi observando hacia esa pista.
- Porque mis padres está ahí.- rio- No quiero bailar, y le agradecería que se retire de mi mesa. No estoy interesada y estaba disfrutando de mi soledad.
- Mujer difícil.
- No te haces una idea.- murmuro.
- Me gustan.- se encoje de hombros.
- Y a mí no me gustan los hombres babosos e insistentes. Adiós.- digo ya exasperada. ¿Dónde está mi trago de Ron y ese tonto mesonero?
- Sabes que, voy a pedirte un trago y luego de eso podremos bailar un poco.- dice como si no lo fuese corrido ya. Que exasperante.
- Mi esposa no necesita ni un trago ni su compañía, ¿No la escucho ya?

Literalmente me ahogo con mi propia saliva y mis ojos quieren salir pitando de mi cara. Maldición.

El hombre sentando en la silla junto a mí se levanta de la mesa alegando no sé qué mierda antes de salir y alejarse hacia su mesa con su gente. ¿Cómo carajo es posible que este bastado este aquí? Vuelvo sobre mis hombros para encontrarme con el mayor dolor de cabeza que perturba mi paz y tranquilidad, lo que tanto me había costado conseguir. Solo lo miro con el ceño fruncido y sin saber que mierda hacer o decir porque honestamente no se ni siquiera que pensar.

- Estabas en Londres, Ben hablo contigo hace unas horas.
- En realidad estaba en panamá.- sonríe como si mi miseria fuese lo máximo. Imbécil.- hice una escala ahi, cuando colgué con Ben ya era el momento de abordar de nuevo.

No digo nada, no digo absolutamente nada porque no quiero decir malditamente nada o voy a hacer combustión. Miro por encima de los hombros de Liam y me encuentro con Rafa y Braulio siguen bailando pero tienen su total atención en nosotros y lucen bastante confundidos. ¿Confundidos? Una mierda la confusión yo estoy que me pongo a llorar de pura resignación a mi miserable vida. Comienzo a dar lastima.

- Señorita, aquí está su trago.- el mesero llega con mi vaso en su bandeja y entonces me lo entrega. El líquido no dura ni dos segundos cuando me lo bebo todo. El chico me mira horrorizado.- ¿Le traigo otro señorita?
- ¡Papi!- miro hacia un costado y veo a Ben corriendo hacia nosotros con tanta emoción que quiero vomitar. Me vuelvo hacia el mesero.
- Quiero la jodida botella. Ahora.
{**}
Benjamín sabía que yo no estaba contenta. Mi hijo era lo bastante inteligente y observador como para darse cuenta de que su mama no estaba contenta con la visita repentina – y fuera de lugar- de su padre. Mi bebe percibía y olfateaba que yo no estaba feliz. Y que estaba borracha.  Rafa se había encargado de quitarme la botella cuando me noto tan enfurruñada como un corroncho, aun así no logro mucho porque ya había bebido más de lo necesario. El muy bastardo Payne lo disfrutaba, él estaba encantado con mi miseria. Cuando comenzaba a relajarme viene el muy cretino y toma el primer vuelo que encuentra a Rio de Janeiro. ¿Tiene un sensor que le indica cuando me estoy relajando o es que lo olfatea? “Colette está tranquila, iré a joderla un rato”. Debe de ser eso porque no tiene otra explicación racional de esta tortura china en la que vivo.

Mi nene estaba feliz, estaba más que feliz realmente y aquí estaba yo; sentada en la barra de desayuno con una cara de culo y una botella de ron que encontré en la despensa de Braulio. Ya que Rafa le ofreció a Liam quedarse aquí, el subió a dormir a Ben.  Pato fue el que me sugirió donde buscar la botella para que pudiéramos beber más, pero el muy traidor tuvo un problema con no sé quién y salió pitando de aquí.

Rafa no dejo de murmurarme cada vez que podía lo apuesto, carismático y encantador que es. Ugh, como si ya no supiera todas esas mierdas. Y eso que no noto las más predominantes: irritante, calculador y vengativo. Al menos los dos últimos rasgos los compartíamos, pero ciertamente él estaba ganando. Por ahora.

Miro mi teléfono al escucharlo sonar y abro el mensaje de Magg. Al ver su respuesta solo refunfuño y le doy otro largo trago a la botella. La maldita solo me envió un montón de “hahahahahaha”. Perra, desgraciada perra mal amiga. Debería irme un rato a pasear yo sola por la calle y joder en el festival con gente desconocida y no estar aquí amargándome la vida.

Me empino la botella y siento la presencia de alguien. Como cuando sientes que te pesa la espalda y probablemente tenga un muerto recostado sobre ti, así mismo. Me vuelvo sin bajar la botella de mis labios y me encuentro con la divertida y burlona expresión socarrona de Liam en la entrada de la cocina.

- ¿Te debo?- inquiero de mala gana.
- ¿De verdad preguntas?
- Si viniste desde tan lejos para seguirme amenazando y jodiendome la paciencia créeme, no era necesario. Me la jodes incluso a la distancia. – contesto con la mayor amargura que puedo encontrar. Le doy otro trago a la botella en mis manos.
- No vine con esa intención, Angeline.
- “No vine con esa intención, Angeline”- le imito el tono de voz- entonces te sale natural, que alentador. Solo dos días de tranquilidad fue lo que tuve, que esperanza.

Liam se ríe. Insisto, el hombre se ríe de mi miseria y lo peor es que le doy el gusto con todas las de la ley. Definitivamente doy lastima. Me levanto y caigo en el suelo sin soltar mi botella. Tomo mi cartera y saco mi tarjeta con algo de efectivo y mi identificación.

- ¿A dónde crees que vas?
- No te importa- lo señalo- Eres el padre de Benjamín, no el mío.
- Estas borracha...
- Medio Rio esta borracho en el festival, no es tu problema.- zarandeo la mano desinteresada en su opinión.- Ve a dormir c con tu hijo.
- No vas a irte sola por ahí.- me regaña.
- ¡Ja! Conozco ese lugar mejor de lo que tú conoces Londres o Boston.- me burlo- Que tengas dulces sueños.- le doy un trago largo a mi botella y salgo de la cocina hacia el patio trasero.
- ¡Colette!

Le escucho llamarme pero no estoy interesada en seguir ahí sentada y viendo su cara de “Soy genial y me encanta verte miserable” Que se vaya a la mierda. ¿Cuándo pase de ser el cazador a la presa? No soy un corderito. Puedo cuidarme sola y divertirme un rato sin tener que aguantarme su encantador rostro de imbécil. Que coma muchísima mierda.
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Uhn. Mi cabeza dolía. Mis pies dolían. Joder, camine un montón y también baile un montón con un montón de gente que ni puta idea de quienes eran. Pero estuvo genial. Daría mi riñón izquierdo para que se repita. Lo mejor es que Benja no estaba molesto, de hecho mi hijo lucia feliz de que yo disfrutara anoche y llegara esta mañana arrastrada por Pato. En realidad, Pato me arrastraba y yo lo arrastraba a él, era mutua ayuda. Lo encontré ahogándose en aguardiente en la acera del boulevard. Lo arrastre sin preguntarle qué coño le pasaba y pasamos toda la noche jodiendo en el festival. Me hacía falta. Hace un montón de tiempo que no salía de joda pensando en que cualquier momento Liam aparecería. Liam estaba aquí, pero estaba ocupadito atendiendo a Benja. Así que fui feliz.

- Ah, pero si la zaranda ya despertó.- el sarcástico tono de Rafa entra en la sala y la miro entre las sabanas. Echo el ojo hacia el otro sofá y veo a Pato aun dormido.
- Rafa.- saludo con un murmullo ronco.
- Voz de borracha.
- Me duele la cabeza- mascullo pidiendo algo de clemencia con eso.- tuve una buena noche.
- Madrugada.
- No me regañes.- pido mientras me siento- ¿Dónde está Benja?
- Esta con su padre y Braulio en la piscina.- se sienta en el otro sofá- Bruno me pidió que te dejara dormir. Mi niño es un sol.
- Tú lo criaste- le doy crédito. Quizás así el regaño sea menos violento.
- Lo hice.

Asiente encantada con la idea y se levanta para volver en segundos con una bandeja en sus manos. La deja sobre la mesita  y me entrega un vaso de toddy frio con un plato lleno de tostadas con mantequilla, queso y mermelada de fresa.
- Gracias.
- Come, cariño. Estas amarilla.- se burla.
- Exceso de Ron.- me encojo de hombros.
- Lo sé, ahora come algo. Amarilla y flaca.
- Tengo que mantenerme así.
- Sobre mi cadáver.

Me rio y al hacerlo se me prensa la vena de la frente con dolor. Mi cabeza retumba y tiene su propia fiesta ahí arriba. Ella niega con la cabeza y me extiende una pastilla con el vaso de agua que estaba en la bandeja.
- Piensas en todo.
- Siempre.
- Maldición.- ambas nos giramos y observamos a uno de los miembros de The Walking dead levantarse del sofá y esconder el rostro entre sus manos.- Tengo a los enanos de blanca nieves bailando en mi cabeza.
- ¿Resaca cariño?
- Él estaba bebiendo algo parecido a la gasolina de los aviones- rio al recordar el asqueroso sabor en mi lengua.- Solo los recoge latas beben de eso.
- Lo necesitaba.
- Estupendo, Crie par de borrachos que solucionan sus problemas bebiendo.
- Yo tengo problemas reales- me adelanto para excusarme- Y está en tu piscina. El problema de Pato seguramente tiene que ver con un follón.
- No tienes idea. – masculla el chico con pesadez

Me quedo totalmente confundida observando la expresión seria que mantiene Pato a pesar de que él nunca tiene ese tipo de actitudes. Cuando su abuela murió paso toda la tarde en el velorio diciendo chistes verdaderamente malos, pero nos obligaba a reír. Esa era su forma de afrontar los problemas cuando se le presenta.

El moreno se extiende hasta la mesita para tomar su desayuno sin mirar a cualquiera de nosotras. Rafa y yo intercambiamos una fugaz y confundida mirada. Ella sube la vista a mis espaldas y me percato de los pasos por el pasillo. Me vuelvo y encuentro a Braulio acercándose a nosotros.
- Ya despertaron- da un aplauso y hace un gesto burlón- tu hijo tiene un montón de energía para gastar.
- Lo heredo de mis hermanos.
- No lo dudo- asiente acercándose al sofá- El padre es agradable, se llevan bien además.
- Lo sé- refunfuño llevándome una tostada a la boca.

Como si necesitara recordatorio de lo encantador que es y lo bien que se llevan. ¿Era necesario que todos me resaltaran lo obvio? Yo no lo  creo, pero parecen disfrutar el recordármelo. Como si no fuese suficiente con su presencia.
- ¿estás bien, hijo?- Miro de reojo hacia el moreno y el me mira de vuelta.

Reconozco la carencia de su habitual brillo divertido en los ojos y lo tomo como mi señal para salir de la sala y dejarlos hablar. Pato parece estresado y a punto de querer salir corriendo por las colinas. Eso no es un buen indicio para lo que sea que le esté pasando.

- Voy a terminar mi desayuno arriba y luego llevare a los gemelos fantásticos a la playa.- me levanto con mi desayuno en mano y paso por un lado de Braulio. Él me sonríe y besa mi mejilla con cariño.

Comienzo a alejarme lentamente con la esperanza de escuchar lo que sea que Pato tenga para decir a sus padres y me siento tan chusma como mi padre. Me he vuelto una chismosa profesional. Soy terrible cuando quiero saber algo y mi curiosidad me carcome. Mi madre estaría decepcionada de mí.

Al final Pato no suelta prenda y con un mascullo termino de subir las escaleras para llegar al cuarto de huéspedes. Tendré que morir todo el día con las ganas de saber.
{**}
La espantosa realidad de mi vida es tener que venir a la playa con una maldita resaca y estar bajo la pepa de sol. Mi cabeza explotaría en cualquier momento. Gracias a dios Ben estaba siendo un buen chico y estaba entretenido con Liam.

- Tienes que intentarlo, pa.
- De acuerdo.- Liam se levanta de la arena- Vayamos a alquilar una de esas tablas.
- No, son dos. – Ben me entrega el protector solar para que se lo ponga y voltea a seguir hablando con Liam- Yo lo hago solo.
- ¿Solo?- el castaño me mira buscando aprobación, yo solo asiento.- Tu usas Flotis, Ben.
- Yo sé hacerlo, con mis flotis puestos ¿verdad mami?
- Si, bebe.- asiento y le doy un besito en el hombro.

Benja se ríe porque le hace cosquillas y se vuelve a abrazarme con dulzura. Por encima del cuerpo de ben encuentro a Liam observándonos. No puedo distinguir la mirada por esos lentes obscuros que lleva pero aun así puedo leer sus facciones y movimientos – lo conozco demasiado-  Le tensa el verme tan unida con Benjamín tanto como le gusta.  A mí no me engaña. Soy consciente de que le encanta mi culo redondo tanto como quiere detestarme, si le agregamos el hecho de que soy la madre de su hijo se pone aún más inflado. Siempre fue del tipo cavernícola territorial, le gustaba verme en sus cosas, con sus cosas, haciendo lo que él quería. Le conozco lo suficiente como para saber que le éxito el hecho de que le diera un hijo. Por más que él quiera ocultarlo detestándome y yo me esfuerce en creer que me detesta. Somos dos farsantes.

Ciertamente me alegra un poco el saber que le puedo joder la vida tanto como el me la jode a mí a diario. De hecho me encanta. Me da algo de poder aun en mi miseria.

- Mami, ven con nosotros.
- No tengo ganas.- hago una mueca y señalo a mi cabeza. El ríe.
- ¿Tienes hormiguitas ahí?
- Si, bebe. – le beso la mejilla- Ve con tu papa, yo te veré desde aquí.
- Bien.- Se voltea hacia Liam y lo mira de arriba abajo- ¿No te pondrás protector?
- Prefiero pasar, hijo.
- Pero vas a quedar como una salchicha, pa.- El horror en la voz de Ben me hace reír y a Liam igual. Por lo que el castaño se sienta.
- Bueno, solo un poco en los hombros.
- ¡Bien!- Ben me saca el protector y se apresura para ponérselo a Liam.

Es molesto. Es molestísimo el hecho de que me gusten ellos dos y el cómo interactúan entre ellos, es adorable maldición. Me enternecía y enfurruñaba a la vez. Ben siempre anhelo tener a Liam con él y yo se lo negué durante mucho. Ahora que lo tiene yo no dejo de estar enfurruñada y el niño en vez de enojarse conmigo solo me dice “está bien, mami” o “Tranquila, Ma”. ¿De verdad es mi hijo? ¿Será posible que me lo cambiaran en la clínica? Él no se quejaba de mis peleas con Liam. Me encantaría pedirle disculpas o explicarle mi situación, pero que podría explicarle si no se nada. Ese es el problema, que no sé qué hacer, no sé cómo reaccionar con Liam y se siente horrible el no saber qué coño hacer.

- Mami, ¿Así está bien?- Saco mi atención de la playa y mis locos pensamientos y miro la obra de arte de mi hijo. Liam parece un muñeco de nieve.
- Le pusiste demasiado- Me acerco riendo hasta estar en la espalda del castaño.
- Me siento empatucado- ríe Liam mirándose los brazos con diversión
- Lo estas.
- Te ves gracioso, pa.- Las risitas de Ben se mezclan con las nuestras.

Paso mis manos por la espalda de Liam para extender la crema y no me pasa desapercibida la tensión en sus músculos cuando le toco. Hasta los míos se tensan. No debí tocarle. Probablemente Pato tiene razón en lo de la tensión sexual.
- Ben, cariño ayúdame.

Ben y Liam se divierten jugando desastrosamente con el protector, mientras yo me devano los sesos por dentro. Qué momento familiar tan ameno – que se sienta la ironía- Si mi padre nos viera ahorita estaría teniendo infarto tras infarto.
- Qué dices Ben ¿Nos metemos a surfear o ahogamos a mama en la playa?
- Se meten a surfear- advierto.
- ¿Qué dices tú, Ben?
- Mami asusta.- se ríe el pequeño
- A mí no.- Le miro mal a él y a su estúpida arrogancia.
- Tú eres quien más debería temerme.

Ambos se ríen y listo, tema zanjado. El con su artimaña para meterme al agua me recuerda que probablemente estoy perdiendo facultades para dar miedo. Más le vale comportarse en frente de Ben o seré la continua burla para el niño.

Me alejo para sentarme de nuevo en mi esterilla y ellos se levantan para irse. Tomo el aceite para pasarlo por mis piernas y estómago, sin dejar de cerciórame que los valientes no intenten nada en mi contra, pero se mantienen mirando hacia la playa. Bien, desde mi ángulo tengo una buena vista de la tonificada y amplia espalda de Liam. El cretino es delicioso y lleno de lunares. Me relamo los labios con pesadez en vista de que no puedo lamerlo a él. Ya que. Me lamo la jeta.

Levanto la tapa del aceite y comienzo a regarlo por mis piernas y luego mi estómago. A demás de estar delgada, también estoy pálida y a Rafaela le molesta. Que mujer tan quejumbrosa y mandona. Debió de ser algún general de alto rango, como le gusta dar órdenes.

Soy sacada de mis propios pensamientos cuando siento unas enormes manos rodear mis tobillos y jalarme las piernas hacia fuera de la esterilla con demasiada fuerza. Mi reacción obvia es de gritar y desportillar cuando el bastardo me saca y me sube sobre sus hombros alentado por las escandalosas risitas de Benjamín.
- ¡Ni siquiera lo pienses, James!
- Pareces un gato, necesitas agua
- ¡voy a matarte! –comienzo a pegarle  -¡Ben!
- ¡Papi, papi, papi!
Mi hijo el traidor  ¿cuán malo no es eso ya? A los pies de Liam veo el agua y vuelvo a patalear.
- ¡Liam por favor debe estar fría!  - suplico  – no quiero, porfis…
- Así que si hay buenos modales en tu vocabulario
- ¡mójala papi!
- ¡Benjamín! – y mi grito es ahogado al mismo tiempo que el agua helada me ahoga a mí.
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Liam se queja por todo el camino de regreso sobre yo siendo una salvaje al golpearlo como loca por ahogarme. El agua estaba jodidamente fría, lo único que me impidió matar a Liam fue que Benja estaba risa y risa, y eso me suavizo. Mi bebe estaba feliz con nosotros dos interactuando, lo que  era la parte difícil y que me confundía hasta el punto de hacerme quedar en blanco y no saber qué hacer. No quiero entusiasmar a Benja con algo que no va a pasar, mi bebe es inteligente, él sabe que su padre y yo no estamos bien, pero él es un niño y los niños tienen esperanzas. En particular el mío tiene esperanzas y una mente macabra que desea tener a sus padres juntos. No quiero que Liam y yo terminemos haciéndole daño machacando sus esperanzas. A pesar de que eso sea lo más probable.

- Mira Papa, esa casita de ahí fue mi guardería- Benja señala Mundo de colores a nuestra izquierda y yo sonrió nostálgica.

Todos teníamos que trabajar, mi bebe tuvo que venir muy chico. Rafa no estaba de acuerdo, pero esa mujer tenía que atender su restaurante, no podía hacerse responsable de Ben siempre. Hasta que se hartó cuando Benja empezó a hablar y a decir “mama”, “fafa”, “bau”, entre otras cosas; entonces Benja no fue más.

- ¿te hace feliz estar aquí?- pregunta Liam
- Mucho. Aquí brilla.
- Ciudad alegre- Liam concuerda con el- es divertido.
- Y me gustan las playas..
- Cierto. Podríamos venir más seguido.
- ¡¿De verdad?!
- ¡Claro! - ríe- lo que te haga feliz.
- ¡Bien! - Benja celebra - Ahora quiero un helado de coco.

Le extiendo el dinero y corre hacia el heladero sin detenerse a nada. De reojo me encuentro a Liam mirándole fascinado y me sobrecojo. Insisto en lo de no saber qué hacer con él; no sé si quiero que peleemos todo el tiempo para así decirle unas cuantas cositas que tengo atragantadas, no sé si quiero mantener las cosas en paz y evitar los tribunales. O simplemente no sé qué quiero. Bueno, un balde de helado de Oreo, palomitas de maíz y chocolate podrían ser algo bueno. De no ser por esa maldita dieta.

- ¿No vas a hablarme durante todos estos días?
- Si te hablo.
- No lo haces.- ríe con un tilde de agotamiento- me peleas y te vas. Sé que no me quieres aquí, pero no puedes pedirme que no pase tiempo con Benja.
- Yo no he dicho nada- me encojo de hombros- lo único que voy a pedirte es que no lo entusiasmes.
- ¿a qué te refieres?
- No le digas que lo traerás siempre solo porque le hace feliz.  Recuerda que estas comprometido, y ella no es exactamente la mejor madrastra.
- Danielle no tiene nada contra Benja.- ruedo los ojos al oír eso.
- Como sea, estoy segura de que ella no está nada feliz contigo viniendo aquí.
- Tienes razón, no lo está. - asiente y da un paso para ponerse en frente de mi con sus brazos cruzados.-pero no está celosa de Benja. Su problema es contigo.
- Se mortifica por nada.
- Cuando se trata de ti no lo toma a la ligera.
- No se trata de mí, es de Ben.
- Siempre se va a tratar de ti, Angeline. Tu eres la madre de Benja, eso es suficiente motivo para ella.
- Mujer insegura- me encojo de hombros con una actitud engreída y él se ríe.

No responde de inmediato y solo me mira unos segundos con esos ojos marrones estudiando mi cara. Trago mi propia saliva para mantener mi semblante indiferente intacto y el parece notarlo por lo que sonríe.
- Tiene motivos para ser lo.
- ¿Qué significa eso?
- Sabes lo que significa. - no sé cómo tomarlo, y cuando estoy por preguntar de vuelta Benja llega.
- ¿Quieres mami? - me ofrece de su helado.
- Claro- asiento y le doy una probada- delicioso.
- ¿Papi? - le ofrece a Liam y este acepta gustoso.
- Esta increíble.- el brillo encantado de sus ojos nos hace reír. Liam a veces se ve infantil, sobre todo cuando algo le gusta; Batman por ejemplo. - voy a compra uno para tu mama y para mí.

El castaño se va hacia el heladero para pedir más y me siento junto a Ben en la acera esperándolo. Mientras lo hacemos, ayudó a Benja con las gotas de helado que ruedan por sus deditos.
- Mami, aquí- levanta su meñique hacia mis labios y lo lamo quitando el pegoste. Él se ríe.
- ¿mejor?
- Sip. - asiente varias veces y luego se vuelve a mirarme- Gracias por no correr a papa. - miro a mi hijo confundida y el continua- sé que no lo querías aquí.
- Cariño, son cosas de adultos
- Lo sé- asiente- no quiero que estés triste. Me gusta que te diviertas, como yo.
- Lo hago, bebe. Solo que mama y papa tienen temas de adultos con los que lidiar.
- Está bien.
- ¿Te molesto que saliera con Pato anoche?
- Nop, me gusta cuando el tío Pato y tu llegan borrachos- comenta entre risitas- te divertiste y no mataste a papa. Así que está bien.

Ya ni siquiera me sorprendo. Ben es tan observador, detallista e inteligente que solo me toca sonreír e inclinarme para besar su frente antes de sentarlo en mis piernas.
- Te amo, Ben.- vuelvo a besarlo y él me besa de vuelta
- Yo también te amo Ma.
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Finalmente llegamos a la casa y Benja viene dormido en los brazos de Liam. Termino jugando un rato con Liam en el boulevard mientras este le enseñaba algunos movimientos de kung fu. Benja termino cansado y dormido. Agradecí que en todo el camino por el boulevard la música sonara así íbamos cantando en vez de hablando.
Entramos por la cocina y me encuentro de frente con el rostro hinchado de Rafaela. Mis alarmas se encienden y le doy una mirada a Liam, este capta y se marcha arriba con Benja.

Me acerco a la mujer con cautela y cuando estoy lo suficientemente cerca está ni me deja mi hablar cuando ya me tiene abrazada. Me toma por sorpresa pero aun así le devuelvo el abrazo. No puedo evitar preocuparme. Cuando me fui lo hice porque Pato necesitaba hablar con ellos. Que habrá hecho el imbécil, Rafa no es de las que llora.

- ¿Rafa que pasa? - la mujer no responde de inmediato pero se separa de mí y se limpia la cara con el dorso de la mano- ¿que hizo pato?
- Nada malo, cariño.
- ¿Porque lloras?
- Pues, porque voy a ser abuela de nuevo.

¿Ah? Me quedo quieta y callada observando a la mujer. Tenía que ser una broma y una muy mala. Pato siendo papa no era algo que yo viera en un futuro próximo, ni siquiera tiene novia.
- ¿Es joda?
- No- ella sonríe con un brillo enamorado en los ojos- voy a ser abuela.
- ¿tiene novia?
- Nah, mira si ese pedazo de mierda va a tener novia. - farfulla y yo me río - dejo embarazada a una de esas... La de "de vez en cuando "
- ¿y no quieres matarlo por eso?- pregunto confundida. Mi madre estaría enfurruñada si Connor o colín embarazan a una chica de por ahí.
- Al principio sí, pero luego recordé cuando Bruno nació y lo feliz que me sentí cuando lo tuve en mis brazos. Es un bebe, él bebe de mi hijo. - la alegría en sus ojos me contagia y me acerco a abrazarle.
- En hora buena, Rafa.  
- En hora buena, mi niña.
{**}
- Felicidades- le doy un apretón en el hombro a Pato sentado en la barra de la cocina y este sonríe con nostalgia- ¿no estas feliz?
- No lo esperaba.
- Sera difícil- digo y el solo asiente.- Eres genial, Pato. Eres divertido, carismático, atlético y buena persona, todo lo que un niño desea de un padre. Tengo fe de que lo harás bien.
- ¿El hombre en la sala tiene todas esas cualidades?
- Aunque no quiera aceptarlo, sí.
No dice nada y solo se queda ahí mirando hacia la nada antes de suspirar y bajar de la barra con resignación bailando en sus ojos.
- ¿de verdad crees que lo haré bien? - la inseguridad en las facciones de Pato me enternecen al punto de hacerme sonreír con cariño
- Mi hijo te adora, el tuyo también lo hará.

El solo asiente y se acerca para abrazarme con fuerza y yo le correspondo entre risas. La inseguridad de pato es adorable porque él nunca es inseguro y esto es porque está asustado.

El sonido de una garganta sonando nos hace separarnos y ambos miramos hacia la puerta de la cocina. Liam medio sonríe hacia Pato antes de pasar y poner una mano sobre el hombro de mi amigo.
- Felicidades, hombre
- Gracias.- pato medio sonríe- ¿algún concejo?
- No se lidiar con bebes- dice el castaño medio riendo y un nudo aprieta en mi estómago: culpa - Pero es grandioso. La sensación de ser necesitado y amado por alguien de forma tan incondicional y el poder devolvérselo de la misma forma o incluso mayor, es el mejor sentimiento que conozco.- sonríe sincero y vuelve a darle un apretón en el hombro-. Benja te admira mucho, así que no cabe duda de que lo harás bien. El chico es difícil de impresionar.
- Es un gran chico.
- Lo es- concuerda dándome una mirada. - es especial.

Pato asiente y está por responder cuando su teléfono suena y se disculpa con Liam antes de salir a contestar su llamada. El castaño sigue mirándome y yo solo me doy la vuelta para ir a la nevera a sacar la mantequilla de maní junto con la nutella. La ansiedad me golpeo hace rato  y no me queda de otra que mandar a la mierda esa dieta de ballet. Siempre fui bastante delgada, a la mierda con eso.

Tomo la bolsa de pan y saco para hacerme unos cuantos emparedados. Benja se fue con Rafa y Braulio para el súper y aún no han vuelto.
- ¿Quieres? - ofrezco educadamente a Liam.
- Sin mantequilla de maní.
- Ya lo sé- ruedo los ojos- sigo sin entender como no te gusta.
- Es pastosa- arruga la nariz. - no entiendo como la comes.
- Tú no comes nada. - me quejo- deberías aprender a comer.
- Si por aprender te refieres a: Las piñas, ancas de rana, mantequilla de maní y el tomate, no gracias.
- Mamita. - me burlo.

Le tiendo el emparedado con nutella junto con un vaso de jugo de manzana. Me siento junto a él y comenzamos a merendar en santa paz. Me tranquiliza que al menos no hemos peleado. Si bien su presencia estorba mi tranquilidad, al menos se ha comportado. Salvo por el arrebato de hoy en la playa. Totalmente he perdido mis facultades de chica mala. Ninguno de estos dos me respeta.
- ¿cómo conociste a esta familia, Angeline?

Su pregunta me sorprende por lo que le muro confundida. No creí que mi vida mientras huía de el sería algo que quisiera escuchar alguna vez. Pero el solo hace un ademán con la cabeza para que hable.

- Cuando vine aquí solo tenía a Natalie y ella tenía que estar en su instituto siete horas diarias. Se iba temprano y regresaba al final de la tarde. Me aburría, no hacía más que comer. Rafa era dueña del apartamento que alquilamos, era de su hermana que se había mudado a Portugal ese año, así que ella lo alquilaba. Cuando conocí a Rafa ella nos comentó sobre sus restaurantes y que necesitaba empleadas. Yo me aburría un montón estando sola todos los días, así que fui y le pedí trabajo, ella acepto encantada y todo iba bien hasta que comencé a tener nauseas por todo. - hago una pausa y sonrió- esa mujer es tan chusma y observadora, se dio cuenta de inmediato. No hiso preguntas, ella sabía que huía. Yo se lo agradecí, agradecí que no me preguntara nada. Incluso llore de felicidad por no tener que explicar nada, estaba triste. Sentía que había arruinado mi vida entera, que nunca tendría lo que Natalie estaba teniendo. - el deje triste en ni voz parece causar algo en Liam que le hace bajar la mirada al suelo- Ella se hizo cargo de mí. Me subió a su camioneta y me llevo al médico. Ese día vi a Ben por primera vez, fue glorioso. Para ambas, ella estaba fascinada. Para ella era como si dios estuviese devolviéndole lo que la vida le quito.
- ¿Qué significa eso?
- ¿Has notado que ella le llama Bruno a Benjamín?
- Si, iba a preguntártelo.
- Bruno fue el hijo menor de Rafa y Braulio, murió cuando tenía diez años, estaba en la playa surfeando cuando dieron alerta de tiburón. Pato no pudo hacer nada, intento ir por el pero los salva vidas no le dejaron entrar. Murió seis meses antes de que yo viniera aquí.
- Dios- lamenta- Eso es trágico, Colette. ¿Estas aguas tienen tiburones? No deberías dejar que Ben entre solo.
- Hay tiburones en el mar, Liam. No voy a impedir que haga lo que le gusta. Y no lo dejo entrar solo, él va con Pato o conmigo. El problema con Bruno fue que él se había alejado demasiado de la costa, eso es peligroso por muchas razones, no solo por un tiburón. - explico pausadamente- la cosa es que Rafa se hizo cargo de nosotros porque creyó que dios me había puesto en su camino para compensar su perdida y aliviar el dolor. Jamás tendré suficiente tiempo para agradecerle todo lo que hizo por mí. El amarme como a una hija y a Benjamín como a su nieto, una extraña extrajera embarazada. - tomo una pausa para tomar agua y darle una mordida a mi emparedado. Liam se queda callado y solo mira su plato pensativo- lo que quieras decir solo dilo, ya soy inmune a tu mierda.
- ¿No te arrepientes de haber huido?
- Eres lo que siempre dijiste que serias, Liam. No me arrepiento de haberlo hecho porque cumpliste tus metas.
- Pero tú no lo hiciste.
- No me importo tomar la decisión.- me apresuró a decir- de nosotros, tú eras el que tenía dos padres de mierda. Quería que fueras feliz y lograras todo lo que querías en donde tú lo querías. No podía arruinártelo jugando el papel de la novia estorbo embarazada.
- jamás habrías sido un estorbo- murmura y entonces me mira con sinceridad bailando en sus ojos - lo habríamos solucionado, juntos. No tenía que cumplirse solo lo mío, sino lo de ambos. Pudimos criar a Ben, trabajar y estudiar. Sería difícil, pero lo habríamos hecho. Lo sabes. Nunca te habría dejado, Colette.
- Se todo eso Liam. - concuerdo con el- aun así no me arrepiento de nada. Quizá no logre ciertas cosas, pero al menos conseguí tener un hijo maravilloso. Es suficiente para mí. Ademas, Benjamin tiene una enorme familia que lo ama en distintas partes del mundo.

Él no dice nada. Se queda callado sin mirarme hasta unos segundos más tarde que continúa comiendo sus emparedados. Eso es todo, una bandera de paz por el momento. Es reconfortante. No  fue mala idea que preguntara después de todo, necesitaba sacarme peso de encima.

Me levanto del taburete y me acerco al gacetero de la pared para sacar un pequeño cuaderno de recetas que esconde Rafa. Abro la libreta y saco el pedazo de papel que las aparta para dejarlo frente a Liam en la Mesa.
- Esto es...
- Esta es la primera foto de tu hijo.- señaló la manchita negra en la ecografía y sonrió al verle.- fue mi primer eco, ella lo conservo.
- Ya lo veo- una sonrisa y el brillo lleno de emociones llega a su rostro.- Mira eso, mi chico llego para alegrar vidas tristes. ¿Cuán genial no es eso?
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La cena fuese ido mejor si a Rafa no se le fuese ocurrido que Pato, Liam y yo saliéramos por la noche para disfrutar de las fiestas con gente de nuestra edad, mientras ellos se llevaban a Ben al cine. El niño estaba más que feliz hasta que me vio bajar las escaleras en un simple bikini y mi cabello en una cola alta. La onda de Brasil se basa en poca ropa, sobre todo cuando están las fiestas de la bahía. A Benjamín no le gusto, pero se calmó cuando Liam le dijo que él me iba a cuidar. ¿Cuidarme de quién? Era de el de quien tenían que cuidarme. Esa mirada depredadora que me lanzo en cuanto baje las escaleras me puso nerviosa. No podía beber hoy, necesitaba lucidez para lidiar con esa mirada y con el entero; me tentaba en su décima potencia. Era una mala idea ingerir alcohol, también lo era que Pato estuviera tan decidido a emborracharse con él. Y estaban lográndolo.

- ¿Segura no quieres nada?- vuelve a preguntar el moreno mientras se sirve otro vaso.
- No, salvo que no me dejes sola con Liam- miro por encima de su hombro como el castaño se integra con el grupo y baila con todos.- no deberías estar bebiendo tampoco.
- ¡Voy a ser  papi!- abre los brazos en exclamación y se tambalea un poco- tengo que celebrar, y  tu necesita liberar tensión sexual.
- ¡Cállate!- le empujo y se tambalea entre risas.
- Sabes que tengo razón.
- Te detesto.- mascullo y rodando los ojos me doy la vuelta para alejarme y bailar lejos en el centro de la pista.
- ¡Sabes que tengo razón!
Imbécil. Ni siquiera me vuelvo a mirarlo porque no pienso darle el gusto de verme enfurruñada a causa suya y del otro imbécil.

La música latina ha invadido las costas de Brasil, o al menos las de Rio de janeiro. Es lo único que se escucha además de las batucadas. Bueno sería tener con quien bailarla como la bailan los demás así todos pegados y con movimientos sexis. Se ve súper sexi. Lastimosamente para mí eso no será posible, definitivamente doy lastima. Estaría bueno hacer lo que hice la otra noche con Pato e irme por ahí a bailar con gente desconocida sin preocuparme de que Liam haga un escándalo por eso.

Me distraigo con el sonido de la música, la efusividad de los demás y comienzo a relajarme bailando sola sin prestar atención a mis espaldas. A Maggie le gustaría este estilo de fiestas. La bahía es una fiesta que no pasa de moda; todos en trajes de baño, alcohol y playa. Una de las mejores cosas de Rio. Fue divertido cuando era más joven, es divertido ahora y dudo mucho que deje de serlo en un futuro.
- Hola…- me sacudo al sentir el aliento de Liam en mi cuello y le miro de reojo cuando me rodea con sus brazos.
- ¿Qué haces?- inquiero insegura.
- Bailo.- contesta con simpatía sin dejar de moverse. - ¿No puedo?
- ¿Estas borracho?
- Nahh…

Claro que lo está, esta borrachísimo y yo corro peligro. ¿Dónde está el maldito de Pato? Lo hace apropósito. Voy a matarlo por dejarme sola con él. Me vengare.
- Estas muy cerca- murmuro al sentir su nariz pasando por el dorso de mi cuello.
- Te gusta así.- susurra y maldición, sí. Me encanta. No debería, pero sí. – Relájate y diviértete un poco.
- Me estoy divirtiendo- digo de mala gana y me vuelvo a mirarle.-  pero haces difícil el que me relaje.
- Deja de mirarme toda enfurruñada, soy yo quien debería vivir molesto contigo.
- Ahí vamos de nuevo- ruedo los ojos y me cruzo de brazos para esperar sus jodidas amenazas.
- ¿Qué significa eso de “Ahí vamos de nuevo”?- encima se ofende e imita mi actitud y tono de voz.
- Tu sabes lo que significa.- farfullo de vuelta- déjame tranquila.

Lo digo en un tono fuerte para que le quede claro pero solo me gano unos ojos en blanco. Me enfurruño aún más y me doy la vuelta para ir al malecón por algo de aire. Estaba tranquila ahí sola, alejándome de él y su suculento ser. ¿Por qué quiere hacerme la vida miserable? No es justo. Le di un hijo, me disculpe, le otorgue el apellido de Ben, no digo nada cuando viene aquí, me aguanto sus amenazas ¿Qué más quiere de mí? No suelo negarme lo que quiero y estoy trabajando duro por no caer en él, no tiene por qué hacerme el trabajo más difícil pegándose a mí como calcomanía, moviéndose así y respirando en mi zona más delicada. El maldito sabe que es mi punto débil. Aún tengo la piel erizada de sentirlo ahí en mi cuello. Es injusto.

- ¡Colette!- ni siquiera me volteo y solo sigo caminando por las piedras del malecón.
- Déjame en paz.
- ¡Maldición!- lo escucho mascullar a mis espaldas y me vuelvo para encontrarlo peleando con las rocas.
- Vas a romperte una pierna.
- Y será tu culpa.- farfulla tratando de caminar por encima de las enormes rocas.- Podríamos caernos de aquí.
- Quizás te empuje.- me encojo de hombros como si no me importara el hacerlo.
- Sería una solución.- ríe divertido.

Ahí estábamos. Yo enfurruñada y queriendo ahogarlo por hacerme sentir cosas y el divertido y borracho haciéndome enojar. Siempre fue así. ¿Por qué no entendía que lo quiero lejos de mí? Necesito aire y ese aire viene sin él. Siempre formara parte de la vida de Ben, no de la mía. Él tiene a la estúpida de Danielle con él y no puedo darme el lujo de olvidarme de eso. No pienso ser su coleto o plato de segunda mesa, trabajo muy duro por no serlo porque sé que mis ridículos sentimientos se derriten por él y no puedo dejar que le ganen a mi cerebro.

- ¿Qué es lo que quieres?- pregunto ya resignada.- No puedo seguir así, Liam. Todos los días es un maldito suspenso porque no sé lo que está pasando por tu mente. Un día me amenazas, al otro me preguntas decentemente si puedes ponerle tu apellido a Ben, y luego al otro día me vuelves a amenazar con quitármelo. No puedo seguirte, me confundes y no sé qué hacer. No entiendo tu juego y estas volviéndome loca. Termina de decirme que es lo que quieres porque ya no sé qué esperar.

Él no dice nada y yo solo respiro agitadamente por la frustración que siento desde el día en que Liam volvió a Londres. Tiene derecho de odiarme y de querer verter el infierno sobre mí, pero no puedo dejar que siga haciéndolo porque he llegado a la conclusión de que está volviéndome loca y ya no sé qué reacción tener con él, o incluso que pensar. No sé si ser feliz o miserable porque él y Benjamín se lleven bien, o que un día me hable bien y al otro mal, o el hecho de que lo veo y me siguen pasando cosas con el: buenas y malas, me vuelven loca.

- Ni siquiera yo sé que quiero.- responde al final y yo suspiro y me dejo caer en las rocas con pesadez.- Yo… no lo sé, solo un día quiero hacerte tanto daño como tú me hiciste a mí el día en que te fuiste sin ninguna explicación, otro día solo estoy excitado porque me diste un hijo y es el chico más genial que conozco, luego recuerdo que huiste llevándotelo lejos de mí y quiero hacerte daño de nuevo.
- Pues estas haciendo un excelente trabajo.
- No Colette, no lo estoy haciendo porque cada vez que te digo algo o actúo como un imbécil me siento incluso peor que tu.- bufo y él se sienta en la roca frente a la mía- Sé que te digo cosas y te amenazo con quitarte a Benjamín, lo hago porque sé que te duele. Pero solo estoy siendo un gran e imbécil mentiroso.
Lo último lo exhala y yo subo la mirada del mar a su rostro. ¿Qué significa eso? Mi confusión parece teñir mi rostro y el se ríe tristemente de eso antes de suspirar y volver a hablar.
- Solo digo mentiras, Colette.
- Tú no dices mentiras.- mascullo.
- Pero las he estado diciendo desde hace un tiempo.- me hago hacia atrás cuando el castaño se baja de su roca y se pone de rodillas entre mis piernas.- solo hay una cosa que tengo clara entre toda esta mierda. Soy un mentiroso porque yo jamás te quitaría a Ben.

Un sollozo entre cortado se escapa de entre mis labios y el solo sonríe tomando mi mano para pasarla por su rostro mientras cierra los ojos. Yo no digo nada y pienso en lo que me dice sin poder creerle.
- ¿Qué?- susurro al final y el abre los ojos. No dice nada por el momento y se observa a si mismo metido entre mis piernas, sonríe satisfecho.
- Me gusta el lugar en el que me encuentro ahora.- le suelto un manotazo en la cabeza y él se ríe.
- No seas baboso.- farfullo acalorada por sus jueguitos.- ¿Qué fue lo que dijiste?
- ¿Esto?- inquiere burlón pasando sus manos sobre mis piernas.
- Liam.- suplico necesitando escucharlo de nuevo. El suelta una risita ronca y sin dejar de pasar sus manos por mis piernas me mira.
- No voy a pelear por Ben, no puedo alejarlo de ti.- mi pecho se aprieta al escucharlo hablar y no puedo evitar que mis ojos se hagan agua.
- Tu madre amenazo a la mia con iniciar acciones legales.
- Lo se, pero no puede hacer nada si yo no se lo permito- se encoge de hombros con simplicidad y mis lagrimas comienzan a caer. El sonríe.- Es por esa mirada de alivio y amor en tus ojos que no lo hago. Sé que lo amas, lo has hecho un niño increíble. Los he observado, él te adora. No puedo hacerle daño llevándolo a la corte y no puedo hacerte eso a ti tampoco, por más que lo merezcas, no puedo. ¿Qué puedo decir? Soy un blandengue tonto cuando se trata de mi Angeline.

Ni siquiera me esfuerzo por ocultar mis lágrimas o la enorme sonrisa que se dibuja en mi rostro, ni el hecho de que mi corazón se apretara con tanta fuerza dentro de mi pecho al escuchar “Mi Angeline” salir de sus labios. Solo termino de acortar la distancia y me enrollo en un abrazo con el idiota en frente de mí, sin dejar de murmurar mi gratitud.
- Gracias.- susurro.
- No lo hago solo por ustedes dos.- murmura y rompe el abrazo- También lo hago por mí, no me gusta verte llorar. – seca mis lágrimas y me toma de los brazos para bajarme con el.- creo que acabo de quedarme sin arma para pelear contigo.

Me rio de su terrible chiste y el me sigue. Me acomodo en su hombro y me permito disfrutarlo por un rato antes de que la tregua se acabe o su ridícula novia llame.
- Me gusta este lugar.
- A mi igual.- concuerdo con él. Pasa su brazo sobre mis hombros y me estrecha.- ¿se te paso la borrachera?
- Si.- rie.
- Bien.- es lo único que respondo y me permito relajarme junto a él.
- Quiero que me cuentes cosas.
- ¿Qué cosas?
- El parto, quien estuvo contigo, primer cumpleaños, día de escuela… Todo.
- No creo que alcance la noche.
- Nos queda otra. – se encoje de hombros.- Solo habla.
- Bien.- suspiro- Fueron ocho horas de parto, Rafa entro conmigo y si te soy honesta es el dolor más horrible por el que una persona puede pasar. Ben fue muy grande, peso cuatro kilos trecientos gramos y midió 56 centímetros. El parto pudo alargarse por lo grande que era, pero el médico me dijo que solo serían más horas de dolor, así que me llene de valor y puje tan fuerte como pude.
- ¿Es tan horrible?
- Es como si te desgarraran por dentro.- asiento- Pero se alivió un poco cuando escuche el llanto de mi bebe. Rafa no dejaba de alentarme y llamarme campeona. Era un chico enorme. – giro la cabeza y observo como Liam se pierde en sus propios pensamientos sin quitar los ojos del mar. Cuando se da cuenta de que le estoy mirando solo sonríe suavemente.
- Continua.
- El primer cumpleaños fue en casa, solo Rafa, Nat, Braulio y Pato. Ben estaba empezando a hablar y termino cantando cumpleaños con todos. El primer día de guardería fue un desastre, Ben lloraba y lloraba Rafa, como te dije; no duro mucho, ben empezó a hablar y Rafaela termino llevándolo con ella al trabajo todos los días.
- Ella lo quiere un montón.- yo asiento- y el a ella. Desde que me contaste lo de Bruno no he dejado de pensar en ello, es algo a lo que temerle. El miedo de perder a Ben es… joder, es horrible.
- Una vez casi paso.- murmuro al recordarlo. Liam se vuelve a mirarme de forma perturbadora y yo solo desvió la mirada. – Ben tenía un año y dos meses se atraganto con una almendra. No sabía qué hacer, no podía quitársela y él ya estaba morado de no poder respirar. De no ser por Pato habría perdido a mi hijo. Es la peor sensación en el mundo. Ese día entendí el calvario en el que vive Rafa cada vez que recuerda a Bruno.
- Ben no me lo dijo.
- Era muy chico, no lo recuerda- me burlo de el.- Ben es bastante maduro para su edad, el siempre entendió mis motivos. Nunca le oculte nada.
- ¿Cuándo volviste a Londres?
- Cuando Ben cumplió dos años. Necesitaba volver y pedirle perdón a mi madre.
- Ella y yo fuimos a buscarte en todas partes cuando no llegaste a la entrega de títulos. Tu padre estaba como loco rastreando tu celular mientras Jennah y yo íbamos de un lado a otro buscándote. Recuerdo que vi a tus hermanos llorar.
- Cuando mi madre me vio en la puerta de su casa comenzó a gritar, Ben se asustó un montón.- comento entre risas al recordarlo.- Jennah no sabía si golpearme o abrazarme, así que hiso ambas cosas. Luego vio a Ben y fue una locura.   Mis hermanos lo amaron, mi madre lo amo…
- Pero Oliver no.- el termina por mi.- nunca le guste.
- No le gustaba tu familia. – le corrijo- EL lo único que decía era que si tu familia se enteraba la cosa se pondría problemática, pero por supuesto que lo amo. No hay nada en Ben que no pueda ser amado.

El solo asiente y se queda callado. Hacia un tiempo que no hablábamos así, o al menos que yo recuerde, sigo sin saber de qué hablamos mientras cuidaba mi culo borracho y tampoco pienso preguntárselo por miedo de lo que me tenga que dice. Cuando me emborracho me pongo dócil y estúpida, y si le sumas a Liam probablemente fui estúpida, dócil y enamorada. Prefiero vivir en la ignorancia y no en la vergüenza.
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Dom 08 Oct 2017, 6:10 pm


Capitulo 23.3


- ¿Se divirtieron anoche?- pregunta Benja mientras desayuna sus hotcakes.
- Así es, hasta que tuvimos que cargar a tu tío de regreso.- le responde Liam y Benja se rie entre bocado y bocado- ¿Te gusto la película?
- Sip, la abuela Rafa dijo que hoy iríamos a navegar.
- Yupi.- masculla Pato con su mal humor del otro lado de la barra de desayuno.

Le doy un golpe en la cabeza y le miro mal cuando se vuelve a mirarme. Nosotros no tenemos la culpa de que se bebiera hasta el agua de la playa anoche, y sigo molesta con él por dejarme sola con Liam. Por más que haya una tregua entre ambos y hayamos logrado aclarar ciertas cosas, eso no se les hace a los amigos, Pato me vendió. Ahora estaba enfurruñado porque Rafela lo levanto para que fuéramos a navegar hoy como una familia antes de que nos regresemos mañana a Londres.

El intenta decir algo mala onda y yo le tiro otro hotcake de mala gana en el plato en forma de advertencia junto con mi encantadora mirada de serpiente.
- Mejor come y calla.- él se enfurruña y se vuelve hacia su desayuno para atacarlo ferozmente.
- ¡Jajá, Pato le tiene miedo a mami!
- Tu mami es una bruj…- ni siquiera lo dejo acabar cuando lo golpeo con la jarra del jugo.

Todos en la mesa se tragan sus ganas de reír menos mi hijo que se burla abiertamente de pato y su mal humor. Si el moreno piensa que se me va a olvidar que me dejo sola como corderito para el matadero, está muy equivocado. Y que encima tuvimos que traerlo a rastras a casa luego de que se peleara con un gigante por andar mirándole la novia. Lo único bueno de la noche fue que por ahora hay una tregua entre Liam y yo, solo por eso no le golpeo con el sartén caliente y solo lo hago con la jarra del jugo.

- Abuela, ¿hiciste las mandocas de Noah?
- Si, Bruno. Es la tercera vez que te digo.
- Es que después se te olvidan, abuelita.
- No se me van a olvidar, cariño. me los has repetido desde que llegaste.
- Solo quería recordártelo- se encoje de hombros como un hombrecito desinteresado y sigue comiendo.
- ¿Empacaste tu tabla, bruno?- pregunta Braulio sin salir de su periódico.- Están haciendo buenas olas.
- Si, también metí la del tío Pato.
- No sabía que tenías una tabla, Ben.- dice Liam dándome una mirada confundida, pero yo tampoco sabía de eso.
- El abuelo Braulio y la abuela Rafa me la regalaron anoche.- responde mi hijo con emoción- Es la tabla del tío Bruno. Es genial.

Se hace un minuto de silencio en la mesa y me volteo a ver a Rafa que mira hacia Ben con tanto cariño que me abruma. Ella nunca dejaría de verlo ahí, él era su Bruno y no había psicólogo que la hiciera creer lo contrario. Braulio por su parte me dio una mirada amigable y serena para hacerme sentir tranquila con esto. Cruzo la mirada con Liam y el hace lo mismo al mirar a Braulio sin saber que decir.

- Bueno, es una buena tabla, Ben.- Pato es quien rompe el silencio- Tienes que cuidarla.
- Lo hare.
- Bien.- Rafa suspira y se levanta de la mesa con su plato y el de Ben- basta de cháchara, hora de ir a la playa.

{**}
Llevamos más de una hora navegando y Ben estaba emocionado de llegar a la isla donde Braulio siempre lo llevaba a pescar y a nadar. La isla era preciosa, daba una paz inigualable y además era perfecta para darse un baño ya que no tiene olas. Si era un poco lejos, pero valía un montón la espera por llegar.
La brisa golpeando en mi rostro y haciendo enredos mi cabello era una sensación increíble, era lo que más disfrutaba de salir a navegar. Me sentía como una niña pequeña peleando por e ir en la punta del barco donde el viento chocaba con la mayor fuerza. Pato y yo siempre discutíamos por el puesto pero yo siempre ganaba y esta no fue la excepción.  Ben iba sentado en mis piernas con la vista hacia el mar al igual que yo, mi bebe adoraba eso. No lo dejaría ir solo en el costado, me daba miedo que se cayera, así que siempre lo metía entre mi cuerpo y el asiento para que estuviera segura. Sus cachetes cada día mas rosados por el sol y sus ojos achinados por el resplandor, se vuelven a mirarme con una gran sonrisa en los labios; lo disfrutaba.

Braulio iba navegando el barco y Rafa estaba sentada junto a él cambiando la música según le gustaba la canción. Liam estaba justo al lado de nosotros y Pato estaba preparando el equipo para esquiar. Pronto pasaríamos por Laguna y Braulio siempre frenaba ahí para que Ben, Pato y yo pudiéramos esquiar antes de llegar a la isla. Al llegar a la isla, mientras Ben se bañe con Pato debemos esconder los huevos de pascuas para que Ben los encuentre. Liam consiguió el Joker que le prometió a Ben para estas fechas. A Rafa le costó un montón el poder hacer un huevo de chocolate tan grande y luego forrarlo, pero lo hiso. Ben estaría encantado con eso.

- ¡Bien mi gente, los que van a esquiar!- ambos giramos hacia Braulio cuando grita y se detiene en medio de Laguna.
- ¡Yo quiero primero abuelo!- Ben salta de entre mis piernas y corre a la parte trasera del bote donde esta Pato con la tabla pequeña de Bruno que ahora pertenecía a Ben. - ¿Dónde está mi chaleco salva vidas?
- Aquí.- Rafa se levanta y busca el pequeño chaleco de Ben. – Póntelo bien, Ben.
- ¡Sí!

Me doy la vuelta por completo para ver a mi hombrecito ponerse todo su equipo para esquiar. Pato le ayuda y se va a la parte de atrás para tirar la cuerda al agua mientras Rafa y Braulio le ponen a Benjamín la tabla en los pies para ayudarlo a saltar al agua.
- ¿Quién lo enseño a hacer eso?
- Pato en el verano pasado- le doy una mirada al castaño lleno de orgullo y le sonrío- deberías ir hasta atrás para que lo veas hacerlo.
- Bien.- sonriente se levanta y va hasta atrás con el niño.

Una vez que Liam se sienta en la parte de atrás junto a Pato para observar mientras Ben esquía, Braulio vuelve a encender el motor y Rafaela se viene adelante conmigo con una sonrisa idiota en la cara que me da ganas de vomitar. Esa mujer tiene las más ridículas ideas pasando por su cabeza desde que regresamos anoche con Pato borracho. Alega que Liam y yo no hemos discutido en horas, insinúa que algo paso anoche y no me cree cuando le digo que solamente hablamos porque su estúpido hijo me abandono con el lobo feroz.
- Estoy muy sorprendida.
- Ya basta, Rafa. – ruedo los ojos- estas igual que mi madre.
- Tu eres demasiado terca- se queja- deja de ser tan ruda, Colette.
- Y tú tan romántica- gruño-  no pasa nada con Liam. Supéralo.
- Como digas.- hace una mueca incrédula y se sienta junto a mí.

Estoy a punto de comenzar a discutir con ella pero Braulio arranca el bote y me concentro en ver a mi hijo esquiando en vez de pelear con Rafa y la novela shakesperiana que tiene en la cabeza. No necesito agregar más drama a mi vida con Liam. Llegamos a buenos términos anoche, si tenía que seguir mirándole y saboreándole en silencio para no tener problemas con él a la larga, lo haría.

[center{**}[/center]
Mi hijo estaba feliz cuando encontró sus huevos de pascua y hallo sus regalos dentro de ellos. No dejaba de sonreír y darle las gracias al fulano conejo. De hecho sugirió ir a buscarlo dentro en el sembradío de palmeras en la isla. Ahora solo se dedicaba a jugar con su joker en la arena mientras todos nosotros disfrutábamos de la tranquilad del lugar. Al final todos esquiamos en laguna, salvo Rafa por supuesto. Pato tuvo que conducir el bote porque Braulio quería esquiar también, es obvio de quien saco Pato su alma aventurera y esa pasión por los deportes extremos.  Cuando fue el turno de Liam, Ben estaba delirando, El castaño no se cayó y de hecho lo hiso muy bien, cuando volvió a subir al bote alego que aprendió a hacerlo en Los Ángeles, e incluso yo estaba alucinando de lo mucho que me gusto verlo hacer eso. Siempre compartimos gustos, pero verlo hacer deportes extremos me ponía, no superaba a cuando lo veía pelear, pero aun así me ponía mucho.

Llevábamos rato acostados en las esterillas cuando Rafa apareció con unos emparedados de atún y un bol lleno de seviche. Pato y yo cruzamos miradas como dos enfermos y realmente corrimos hacia ella para sacarle el Bol, el moreno casi me gana, de no ser porque le baje los pantalones y tuvo que frenarse para que no le vieran la mercancía, el imbécil pudo ganarme y comerse el seviche el solo.
- ¡Eso mami!- Me vuelvo hacia mi festejante bebe con el Bol en alto como si se tratara de un trofeo.
- ¡Tramposa!- gruñe Pato acomódense el pantaloncillo. - ¿Por qué no le dices nada mama?
- La última vez que paso esto hiciste que Colette se cayera y tragara arena. – sisea la mujer de mala gana- Es la venganza.
- ¡Ja Ja!- se burla mi hijo señalando a su tío con altanería.
Pato se enfurruña y vuelve a sentarse en su esterilla mientras Liam y Braulio se ríen de la situación. Ben corre junto a mí y abre la boca en grande para que meta un trozo de pescado. Mi bebe también ama el seviche.
- ¡Esta delicioso, abuela!
- Ay cariño, lo hice para ti.- canturrea ella haciéndome mirarla mal. Comienzo a comprender los celos de Pato.- incluso le puse pulpo.
- ¡Dame más mami!- chilla Ben con entusiasmo y rebusco en el bol por un pedazo de pulpo para él.
- Vamos a sentarnos y te serviré un  plato.- el asiente y se va detrás de mí.

Llego a mi asiento y saco dos platos plásticos de la cesta para servirle a Benjamín y a pato un poco de seviche. Yo soy menos egoísta que mi hermano adoptivo, si él hubiese ganado el bol lo más probable es que Rafa tuviera que sacárselo para nos diera Ben y a mí.
- Aquí tienes- le tiendo plato- Para que veas que no soy tan mala.
- Bruja- masculla.
- Respeta a mami.- Ben le mira mal- Le dide a la abuela Rafa que te castigue.

Nos reímos de las locuras de Ben durante un rato y comparto algo de mi seviche con Liam, al principio chisto un poco pero Benja lo convenció de probarlo, al final comió más que nosotros y felicito a Rafa por ser increíble cocinera.
- Volveré muy gordo a Londres.
- Dios te escuche.- la mujer ruega los ojos con indignación- ¿qué es lo que pasa en esa ciudad que todos ustedes están tan delgados?
- Deberías ir a visitarlos mama.
- ¿Qué insinúas?- La sepulcral mirada que la mujer le da a pato lo hace cambiar de idea y me rio de él.
- Te dijo gorda, Rafa.
- Eso creí entender.
- Yo no dije eso.
- Lo insinuó- apoya Liam esta vez entre risa.
- ¡claro que no!
- Cariño, creo que nuestro hijo quiere dar un paseo por las profundidades del océano- sugiere Braulio con sorna bailando en su rostro- ¿quieres que lo ahogue por ti?

Todos nos reímos de la expresión enfurruñada de Pato. A él le gusta molestar a la mujer, pero entonces olvida que la tribuna – por miedo- siempre estará del lado de ella. Incluso me da lástima, pero hasta él se divierte de ser la diversión de todos.

No pasa mucho tiempo cuando Ben llega de nuevo con nosotros y busca entre mi bolso sus flotis de Batman. Mi bebe comienza a inflarlos el solo cuando Liam lo detiene.
- Quiedo id a nadad, papi.
- Iremos juntos.- Liam guarda los flotadores y se levanta- Hoy aprenderás a nadar sin los flotis.
- Se nadad- afirma Ben con inseguridad- solo que me da miedo sin los flotis.
- No puedes tener miedo cuando te gusta surfear y esquiar, Ben.- se rie- Iremos al agua y entre todos te vamos a ayudar a nadar sin flotis.
- ¿De vedad?- el temor aparece en el rostro de Ben y sonriendo me pongo de pie, el me mira- ¿Estas de acuedo con esto, mujed?
- Sí, no te va a pasar nada.- le asiento y me vuelvo hacia Pato- Muévete.

El moreno se levanta y Braulio también deja su puesto para venir con nosotros mientras Rafa masculla desde atrás que si Ben traga agua nos matara a todos. Liam levanta a Ben de la arena comienza a ir hacia el agua con él. El que Liam haya tenido la iniciativa de enseñar a Ben a nadar sin flotis me hace doler el cuerpo. No es justo que mi cuerpo mi corazón me traicione tanto cuando lo veo se tan paternal con Ben, no debería de ser legar tanta cosa.

Liam nos da órdenes de ponernos en cada extremo sin soltar a Ben de su pecho. Mi hijo se ve asustado y se mantiene aferrado al cuello de su padre mientras observa como todos nos ponemos en posiciones para esperarlo.
- Bueno, primero vas a nadar hacia mama que es quien está más cerca- Liam se me señala hacia un costado y yo extiendo mis brazos hacia mi bebe con una sonrisa- Ella te va a atrapar, ¿Está bien?
- Está bien.- asiente con inseguridad.
- Después de que logres llegar a mama vas a volver conmigo.
- ¡animo, cariño!- le alienta Rafa desde el muelle. EL se vuelve a mirar a Rafa y como si la mujer le brindara la mayor cantidad de confianza el asiente.
- Recuerda que debes cerrar la boca para no tragar agua, debes remar y patalear como lo haces con tu tabla de surf.
- Si, Pa.
- Ok, ¿listo?
- Sí.

Liam lo baja y no lo deja ir hasta que Ben comienza a patalear y remar. Una vez que  Ben agarra más confianza Liam lo deja ir y mi bebe comienza a nadar hacia mí. Todos lo alientan y él le da cada vez más rápido desesperado por llegar a mis brazos. Una vez que llega a mi lo levanto y le doy un abrazo de oso.
- Bien hecho bebe.- le beso los cachetes y él se rie feliz.
- ¡Otda vez!
- De acuerdo, ve con papa.- lo dejo ir y el empieza a nadar.

Desde el muelle veo a Rafa tomar fotos y sacar videos con su teléfono. Si mi padre estuviera aquí tendría los apellidos atravesados. Pero la sonrisa en el rostro de Ben cuando llega a los brazos de Liam vale un montón la pena esas rabietas de mi padre. Ben tiene a su papa y ni yo ni mi padre somos nadie para quitarle esa ilusión.
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Liam sube a Ben medio dormido por la escaleras detrás de mi mientras yo comienzo a buscar todo para darle un baño a mi bebe agotado y acostarlo a dormir.
- Mami tengo mucho sueño.
- Ya vas a dormir, bebe.- salgo del baño y me acerco a él.- estas todo salado, hay que darte un bañito.
- Está bien.- dice entre bostezos.

Me regreso al baño para tantear el agua y es Liam quien le saca la ropa salada y lo trae conmigo al baño mientras la tina se llena. Ben comienza a decirle a Liam que extraña a Noah y que la próxima vez que vengamos hay que traerlo porque no pueden estar separados mucho tiempo. Cuando hable con Noah hace unas horas me dijo exactamente lo mismo, estos dos pillos no pueden estar separados por más de quince días. Creo que me pasa igual con Maggie y Natalie, no me gustar estar lejos de ambas. Encima tengo que ir lidiando con que mi prima se ira pronto. Es algo en lo que evito pensar.
- ¿Esta lista el agua mami?- le doy una mirada a mi soñoliento hijo y palpo el agua con mi mano para medir la temperatura.
- Si, bebe. – me muevo para que Liam lo meta en la bañera y comience a mojarlo con su tobito.

Salgo del baño y busco la pijama de Ben con la crema, el talco y la colonia de bebe. Dejo todo sobre la cama y me siento la orilla de esta a esperar a que Liam termine de bañarlo.  Dos toques en la puerta me sorprenden y me vuelvo a mirar encontrando a pato con la misma expresión de cansancio que traía mi hijo. Solo a él se le ocurre seguir a Ben y a Liam para los saltos de acantilado cuando él tiene una cruda horrible por la borrachera de anoche.
- Mis padres irán a cenar al muelle, quieren que tú y Liam vengan con ellos ya que es su última noche aquí.
- No puedo dejar a Ben solo.
- ¿Crees que voy a ir a algún lugar?- hace una mueca con los labios y niega con su dedo tal y como una diva lo haría- Este cuerpecito va a darse un baño y vendrá a dormir con Ben. Ustedes salgan y disfruten.
- ¿no puedes con tu alma?
- ¿Alma?- se mofa- Creo que la deje anoche en el último trago de ron que bebí.

Me rio de su ocurrencia y asiento aceptando la invitación. Es agradable pasar tiempo con ese par de viejos antes de irme. Quizá a Liam también le haga bien, su familia es una porquería, el jamás tuvo lo que yo tuve, incluso cuando mi papa engaño a mama y se separaron, tuve una familia. El jamás tuvo esto, tampoco tuvo momentos de padre e hijo como él los tiene con Ben cada que puede. Podría hacerle bien respirar algo diferente y quizás así se relaje y deje de estar a la defensiva todo el tiempo. Hacia un montón que no lo veía tan tranquilo, desde que llego aquí incluso propuso una tregua entre ambos y fue honesto conmigo. Debería de darle méritos a su fastidiosa idea de venir a perseguir a Ben.
- Iré a decirle a los viejos.
- Pato.- le llamo de vuelta y me mira.- Sé que no lo esperabas, pero eso  ya no importa- la expresión cansada de Pato cambia a una atormentada,  baja la mirada hacia el suelo y luego se recuesta del marco de la puerta- Yo tampoco esperaba ser madre a los 17, mi vida iba ser distinta, tendría todo lo que soñé, luego me casaría con mi novio de la escuela y tendría hijos. No quería este desastre. Tu tuviste más oportunidades que yo, ya estas graduado de la universidad y manejas los restaurantes de tu familia. Tienes 22 años y tengo fe de que a los 30 abras expandido la cadena de restaurantes por todo el país. No pienses que vino a entorpecer tu futuro, deberías pensar que vino porque es el incentivo que necesitas para olvidar el accidente de Bruno y atreverte a dejar el nido.- No puedo ocultar el nudo en mi garganta cuando veo como las lágrimas se deslizan por las mejillas de mi amigo.
- ¿Cómo podría ser un buen padre, Colette? Deje que mi hermano muriera.- la culpa en las palabras de Pato me rompen el corazón y mis lágrimas salen sin que yo tenga que insistir. Me levanto y me plato frente a él.
- Tienes que dejar de culparte de la muerte de Bruno, no fue tu culpa.- el sisea y yo le tomo de los brazos- Eres un hombre ya, Patricio. No puedes seguir escondiéndote en la culpa y tras las faldas de tu madre cada vez que recuerdes que tu hermano murió.
- Yo estaba ahí.
- Si, y no podías hacer nada. Deja de culparte, nadie lo hace. – sentencio- Sé que tienes miedo de abandonar a Rafa, por esa razón te has enfocado en los restaurantes de aquí y no has tenido el valor de ir a Sao Pablo y probar allá.  Ese bebe viene para darte algo por lo cual luchar e intentar ser mejor para él. Te asusta y lo entiendo, yo no estaba lista para ser madre, aun siento que juego a ello. Sin embargo pude hacerlo y estoy segura de que tú también lo harás, me ayudaste con Ben, sabes que hacer. – el asiente y se relame los labios aun con tristeza en sus ojos- Te he acompañado en tus fiestas y a beber todos estos días porque sé que es tu forma de camuflajearte, pero no quiero irme mañana y dejar a mi hermano hecho un desastre. Tienes que ser el hombre que tu madre y ese bebe necesitan. Rafa no necesita que estés aquí en Rio por siempre por cuidar de ella, tiene a Brau,  y ese bebe va a necesitar de ti más de lo que imaginas. Tuviste una familia grandiosa, yo la tuve. – me encojo de hombros con tristeza al recordar al hombre que está en el baño con mi hijo- hay personas que no tuvieron nuestra suerte.
- Se eso.
- Mira a Ben.- sonrío al fin- él es feliz con un papa con el cual hacer cosas de chicos. Todo niño quiere eso y tú lo harás genial porque, dios, eres genial. Cometerás errores, es una realidad, pero los niños no entienden de eso, ellos solo aman y perdonan. Hasta que crecen y se vuelven unos idiotas como nosotros.

Pato se rie conmigo y al fin se relaja. Seca las lágrimas de su rostro a la vez que yo seco las mías y comienza a asentir esta vez con más confianza. Esto era lo que el chico necesitaba, un  poco de jalón de orejas y unas cuantas lagrimas para sacarse esa tensión.
- Créeme cuando te digo que nada es más perfecto que el amor incondicional de un chico.
- Espero que ella sea tan genial como lo eres tú con Ben.- Sonrió y me acerco para darle un  abrazo a mi hermano de la vida.- Gracias, Coline.

Me rio al escuchar el apodo cariñoso con el que me trata mi familia y me estrecho a él para darle más ánimos.
- Mami, ya estoy listo. – salgo del abrazo y me volteo para mirar a Ben medio dormido en los brazos de Liam y al castaño con un la mirada fija en mi.- Tengo sueño.
- El tío Pato va a dormir contigo, Liam y yo saldremos a comer con Rafa y Brau.
- Está bien.- bosteza y se recarga del hombro de Liam.

Pato se marcha y Liam deja al niño sobre la cama para que yo pueda vestirlo. Una vez que Ben está listo y arropado en la cama Liam dice que ira a darse un baño y luego vendrá por mí para ir con los viejos a la cena. No me hace preguntas sobre mi escena con Pato, pero la mirada en sus ojos me da a entender que escucho gran parte de la conversación.
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Venir a comer con los viejos definitivamente fue una buena idea. Los chistes de Brau nos tienen a todos meando de la risa, además de las cervezas. Ya había escuchado sus chistes e historias antes y nunca me cansaría de escucharlas, eran demasiado buenas como para aburrirse. La historia de cómo conoció a Rafa y ella peleaba con el cada que se cruzaban era entretenida, pero nada era mejor que el parto de Pato.

- ¡ella no dejaba de insultarme!- exclama el hombre entre risas- Ella de verdad quería que me dolieran sus palabras, pero yo no podía dejar de estar feliz porque mi hijo venia.- la forma divertida en que él lo cuenta hace que rafa ruede los ojos con fastidio y nosotros reímos- Me deseo la muerte e insulto a mis ancestros tantas veces que aun creo que están ofendidos o riéndose de ella.
- Si son como tú, lo más seguro es que sea la segunda opción. – agrego riendo y me gano un zape por parte de la mujer.- Venga Rafa, estoy bromeando.
- Tu no deberías de burlarte de mí.- refunfuña- tú has pasado el mismo dolor.
- Pero ella no le arrojo una cafetera a nadie.- defiende Brau.
- ¡Yo estaba en labor de parto y tú estabas haciéndome bromas en la cocina en vez de llevarme a la clínica!
- Te tomas la vida con mucho drama, cariño. – se burla el hombre y nosotros no paramos de reír ante la indignación de Rafaela.
- ¡No tienes idea de lo horrible que es darle vida a un ser humano!
- En eso estoy de acuerdo. – tomo aire de entre mis risas para darle algo de crédito a la pobre mujer- es un dolor indescriptible.
- Tú fuiste una campeona, niña. – festeja Brau levantando las manos con alevosía- solo ocho horas, esta mujer duro 18 horas, casi le hacen cesárea.
- Ese monstruo peso casi los cinco kilos.- se defiende ella. Yo por mi parte no dejo de reír. Al ver que ni Liam ni yo le prestamos apoyo comienza a lanzarnos migajas de pan- ¡Ingratos
- Ben fue grande también y mi chica de 16 años pudo con el.- se burla- eres una llorona.

La conversación y las burlas hacia Rafa continúan por rato más hasta que el mesonero trae nuestras comidas. Se me hace agua a la boca cuando veo el estupendo arroz con mariscos frente a mí, que dios bendiga al que invento la comida a la marinera. Fue un puto genio. Liam alardea sobre su comida y Rafa concuerda con él. Ambos pidieron estofado de Mero, es delicioso, pero no se compara con la delicia en mi plato. Quizás el pulpo de Brau le haga la competencia.
- Oye, Brau.- Liam interrumpe el silencio y llama la atención de todos además de Braulio.- Te gustaría acompañarme  mañana a mirar apartamentos en la zona. Iba a pedírselo a Pato pero el hombre esta molido y dudo mucho que mañana se sienta mejor.
- Lo más seguro es que tenga toda la semana molido, chico- se burla de su propio hijo- Sera un placer acompañarte. Recién inauguraron unos edificios en la costa, son preciosos.
- Genial.- asiente entusiasmado.
- ¿Por qué quieres ir a ver pisos?- me atrevo a preguntar totalmente confundida.
- ¿Qué tiene?
- Es raro.
- Es rarísimo- concuerda Rafa conmigo. - ¿vas a comprar?
- A Ben le gusta mucho este lugar y honestamente creo que jamás la había pasado también en ninguna parte.- comenta de forma entusiasma y mi estómago se aprieta.- Él nos comentó a Colette y a mi antes de venir aquí que él quería volver aquí en un futuro. Le he dado muchas vueltas, por eso vine. Quería ver y experimentar la vida de Ben aquí, nada me espanto.- sonríe sincero - Entiendo porque le gusta tanto.
- ¿Vas a comprarle un lugar al chico?
- Voy a revisar el lugar y ver que encuentro. Me gustaría que tenga su propio lugar cada vez que quiera venir con Colette o conmigo.- Su respuesta parece gustarle a Braulio y el hombre sonríe en grande. Soy la única en la mesa que no está con una sonrisa en la cara porque está luchando por mantenerse en sus cabales. Él tiene que dejar de ser tan… Liam.
- De acuerdo.- Braulio asiente con la cabeza- Iremos mañana a ver pisos antes de que se vayan al aeropuerto.
- Gracias.
- No, gracias a ti.- esta vez en Rafa quien interviene con lágrimas bailando en su rostro. Si antes le gustaba Liam ahora creo que le gusta más.- Desde que Benjamín llego a nuestras vida ha sido un torbellino de emociones. Cada vez que lo tenemos cerca es indescriptiblemente especial. El que quieras darle un lugar aquí y traerlo más seguido me contenta muchísimo. Nada se siente mejor que tener a Ben cerca.
- Comprendo el sentimiento.- sonríe hacia ella y esta extiende su mano para tomar la de Liam, el acepta.
- Gracias, chico.

Él no dice nada y solo asiente. Yo quiero vomitar. Todo es tan emotivo y yo soy tan alérgica a lo emotivo, en especial si es con Liam siendo así. Braulio nota mi expresión atormentada y me sonríe con cariño. Él sabe que estoy viviendo en un remolino de emociones dentro de mí. Me conoce bien. Sabe que no sé qué hacer con Liam, y la peor parte es que está disfrutando de mi miseria como el viejo sabiondo y petulante que es.
- Si me disculpan,- me levanto de la mesa llamando su atención– necesito ir al baño.

Todos asienten y yo salgo pitando de ahí. Tan bueno como estaba mi arroz con mariscos, está a punto des tirado fuera de mi estómago.
[center{**}[/center]
La cena transcurrió tranquila y llena de relatos tontos en vez de cosas emotivas. Por lo que no tuve que volver a vomitar o sentirme incomoda. Agradecí a dios que ese par de viejos se dieran cuenta que de verdad me incomodan ciertas cosas de Liam porque me gustan. Aun así, esos dos traman cosas y suelen salirse con la suya. Por eso se fueron y me dejaron con Liam. Lo bueno es que no hemos puesto la cosa incomoda y solo nos reímos de las estupideces que hacíamos en la escuela.
- ¿Recuerdas cuando Maggie y tu comenzaron a discutir en la cafetería y terminamos todos cubiertos de pasta en detención?
- Si.- rio al recordarlo- Cuando mi madre vino lucia tan miserable, la pobre mujer ya no sabía que hacer conmigo.
- Es que eras tremenda- dice con exasperación- Eras demasiado difícil.
- Claro que no- mascullo ofendida- Maggie me hacía molestar con frecuencia.
- No solo peleabas con Magg.
- Si te refieres a Styles, me enojaba que siempre tuvieras que pelear sus peleas.- me quejo y él se rie- La vez que le envió los mariachis a Maggie fuiste tú quien recibió el balde de agua fría.
- Cierto.- asiente- Pero es mi amigo, no podía dejar que le patearan el culo.
- Por tu culpa Harry es tan mandilón. – le acuso y el solo se encoje de hombros con resignación. Sabe que tengo razón- ¿Recuerdas las peleas con la mama de Harry cuando hacia una fiesta?
- Lo que más recuerdo es que tú y Maggie siempre huían de la hora de limpiar.
- No era nuestro trabajo.- bufo- Harry se echaba por la resaca y terminabas limpiando tú, en definitiva Harry me estorbaba.
- Más de una vez lo deje tirado para escaparme contigo.
- A mí también me dejabas tirada por ir con él. – reprocho.
- ¿Estas sacándomelo en cara?- se burla y yo ruedo los ojos.- Solo paso una vez y fue porque Harry se cayó del árbol en la casa de Maggie y se partió la pierna.

Lo recordaba. Los padres de Harry no estaban en la ciudad, Maggie no quería saber con él y por eso él fue a buscarla, al final siguieron peleados y el tonto se partió la pierna. La pelinegra no iba a hacerse cargo de él porque estaba cabreada, así que llamo a Liam. Mi madre tuvo que ir a firmar los permisos para que entablillaran la pierna de Harry. Al fin y al cabo mi madre se ha hecho responsable de nosotros desde que estábamos jodiendo en la secundaria. Debería mandarle flores cuando llegue.
- ¿Por qué esa cara?

Subo la mirada de la mesa y veo a Liam confundido y preocupado en su puesto. Sacudo la cabeza en negación y me levanto ya no quiero permanecer sentada. Le sugiero que vayamos a caminar por el muelle y el busca al mesonero para pedir la cuenta.
- No es necesario.
- ¿Por? ¿ellos pagaron?
- Este muelle es suyo.- le cuento- tienen varios muelles así con restaurantes.
- No tenía idea.
- No es algo de lo que ellos hablen.- me encojo de hombros.
- Bueno, vayamos a caminar.

Salimos del restaurante y me saco las sandalias para caminar por la arena hacia el muelle. Era el lugar al que venía a pensar cuando me sentía sola. Cada vez que pensaba en mi mama huía y me escondía aquí o iba al malecón a mirar las olas reventar contra las piedras. Muchas veces pensaba en Liam, en lo mucho que debía odiarme, o mi padre que debía estar enojado conmigo y buscándome como un loco por todas partes. Incluso me sentí triste al recordar a los gemelos y lo mucho que podrían extrañarme. Pero solo había algo que me atormentaba a cada instante en el que me quedaba sola y era mi madre. La extrañaba y me sentía culpable por dejarla sin decirle nada más que dejarle una carta pidiéndole que me diera tiempo y me perdonara. Me odiaba y me escondía en este lugar a pensar en la miseria de Jennah. Cada vez que veía a Rafa llorar la muerte de su hijo en la iglesia, cuando Ben nació y entendí lo que era el amor de madre; solo pensé en ella. Cuando regrese a Londres y le pedí perdón ella solo me abrazaba, luego vinieron los golpes, pero aun así me perdono. Nunca se lo he agradecido.

Liam se detiene delante de mí captando mi atención y sacándome de mis pensamientos con una expresión seria y preocupada.
- ¿Qué te pasa?- intenta de nuevo y esta vez solo suspiro miro hacia el agua.
- Cada vez que bebo o me emborracho a morir pienso en mi mama y lo malagradecida que soy.
- ¿Por qué dices eso? Ustedes son muy unidas.
- Cuando ella y mi papa se dejaron yo me quede en Francia con mi papa en vez de ir a Londres con mama, él le hiso daño y aun así yo me quede con él.
- Pero luego te fuiste a casa con ella, Colette. No hace falta que pienses en ello todo el tiempo.
- Me fui a casa porque estaba cansada de lidiar con la guerra entre ellos y la mujercita de papa. – agrego con acidez- Extrañaba a los niños. Por eso acepte ir a Londres. Le di demasiados problemas en la escuela, tenía notas altas y destacaba en mis actividades pero aun así tenía una conducta de mierda y ella solo iba a la escuela y aguantaba los regaños de los maestros, hacia promesas que yo nunca cumplía, jamás le importo ella solo tenía fe en mí.
- Todos pasamos por esa etapa de rebeldía- él sonríe suelta un suspiro- Jennah no es de las que juzgan.
- Cuando entendí eso quede embarazada y me moría de la vergüenza de mirar a mi madre a la cara para decírselo. – confieso con tristeza- No sabía cómo decirle que seguiría dándole problemas. Así que corrí a tu casa para buscar apoyo.- Liam se da cuenta de que estoy intentando sincerarme con él y se queda absorto mirándome sin ningún tipo de expresión- Estabas tan feliz. Tu carta de aceptación había llegado y no parabas de hacer planes.- El dolor dentro de mi tiñe mis palabras y por primera vez al pensar en todo esto no tengo ganas de llorar, solo de hablar- No podía arruinártelo, no podía lidiar con dos corazones rotos y la decepción de mi padre. Así que solo te escuche hacer planes y me trague todo lo que tenía que decirte. Cuando volví a casa mi madre chorreaba felicidad porque mi carta también había llegado y ella moría de ganas de abrirla y aun así me espero, no fue una sorpresa que la vida me escupiera en la cara cuando vi que había sido aceptada. Mi madre estaba feliz, tú estabas feliz, mi padre estaba orgulloso y yo era miserable. No tuve el valor que tuvieron las chicas para decir que estaba embarazada. Mi madre rezaba porque yo bajara la guardia y dejara de ser tan rebelde, tú estabas flipando sobre esa vida de ensueño lejos de casa y mi padre rogaba a dios y los ángeles porque yo dejara de andar contigo. Siempre fui engreída y arrogante porque sabía lo que valía y de lo que era capaz, hablo más idiomas de los que cualquier diplomático podría presumir, tenía un futuro incluso más brillante en el ballet del que tenía Natalie y además unas calificaciones altísimas. – tomo aire y me siento a la orilla del muelle. El me sigue y continuo hablando- No sabía cómo  decirle a mi madre que había tirado mi brillante futuro por la borda, como te sacaba de tu vida de ensueño y te hacia tan miserable como yo lo era, como le decía a mi padre que estaba embarazada de su peor pesadilla. Estaba hecha un jodido desastre- suelto una seca carcajada burlándome de mi misma.
- Ninguno de nosotros te habría dejado sola.- se atreve a decir con un tono tranquilo- Tu madre habría estado ahí, yo me habría quedado y tu padre tarde o temprano lo habría aceptado. No tenías que hacerlo sola.
- Lo dices ahora porque las cosas pasaron de forma distinta. – me encojo de hombros- Sabia que ustedes, como siempre, me aceptarían. No estaba feliz con ustedes resignándose a mi mierda. Era injusto.
- Más injusto era que lo hicieras sola- se mofa con disgusto- un  bebe se hace de a dos. También era mi responsabilidad.
- Anoche me confesaste que no eres capaz de sacarme a Ben.- él se vuelve para mirarme y yo le devuelvo la mirada con decisión- ¿Por qué no eres capaz  de hacerlo? Y se honesto.

Él no dice nada, solo me observa. El me sano, y me cuido cuando yo no deje que mi familia lo hiciera porque estaba muy ocupada detestándolos por haberse separado. EL me dio razones para querer ir a la escuela y querer estar en Londres. Yo lo alejaba y el regresaba a mi sin esperar nada a cambio hasta que entendí que yo si lo quería conmigo y deje de ser tan idiota, entonces me permití ver porque el necesitaba tanto del amor de alguien. Su vida fuera del instituto era una mierda. Solo me tenía a mí.
- Tu no me alejas de Ben por la misma razón que tuve yo para no arruinar tu futuro y una vida lejos de tu jodida familia.

Me encojo de hombros y me quedo callada un rato. No quiero decir nada más y solo pienso en un montón de cosas y en nada a la vez. El hace lo mismo. Fui joven y estúpida. Acudí a Natalie quien también era una niña que estaba a punto de cambiarse a otra escuela más privilegiada de Ballet en esta ciudad. Nat solo es tres años mayor que yo, ¿Qué consejo podría darle una niña a otra? Ella solo tomo a la chica de 16 años con un pasaporte diplomático, hiso una carta de permiso falsa para menores y me saco del país sin dejar rastros. Yo no me opuse. Era lo mejor y seguí creyendo que era lo mejor hasta el día en que escuche los latidos de Ben y comprendí que no era mi miseria, él era una jodida bendición entre tanta tristeza. Fue ahí cuando recordé a mi pobre y desdichada madre.

Miro de reojo hacia Liam y lo encuentro acostado mirando hacia el cielo. Esta tranquilo y eso me alivia bastante. Pasamos demasiado tiempo peleando por cualquier cosa y este viaje está funcionando para que ambos comencemos a ser sinceros. Me disgusta porque me molesta que me guste tanto después de tanto tiempo. Mi madre solía decir que los que se pelean se aman. Eso no estaba nada alejado de la realidad.
- Te ves aliviado.- murmuro ganándome su atención.
- Ahora tengo las cosas un poco más claras. – se levanta sobre sus codos y mira hacia la playa- Las luces del bote de Braulio están encendidas

Sigo su mirada y me levanto a la vez que él lo hace para seguirlo al final del muelle hacia el bote. Me toma de la mano para ayudarme a subir y me quedo ahí en la proa del barco mientras el incursiona dentro para apagar las luces. Me siento en la punta mirando como las luces se reflejan en el agua y me siento tranquila mirándolas. Me hace bien el poder hablar con sinceridad y que la persona que me escucha no me ataque, es la calma que necesito. Debo más disculpas de las que quiero aceptar. Creo que le debo disculpas a Maggie también por no pensar en ella cuando decidí dejar que Ben estuviera con Liam. No me detuve a pensar en que Noah querría lo mismo sino hasta que el mismo pregunto por su papa y me sentí culpable. Eran situaciones distintas. Estar aquí me permite calmarme y pensar que pueden mejorar las cosas.

Sonrío con cansancio, por primera vez en años siento como si mi corazón estuviera desnudo, es una sensación agradable. Nunca estuve realmente sola porque siempre he tenido más amor del que merezco, pero he cargado con tanto remordimiento que me aparte permitiéndome ser fría hasta los huesos para sentir compasión por mí misma. Jamás fui cobarde o débil hasta que se presentó un problema de verdad y mi reacción fue la de huir lejos. Ahora estaba aquí sentada mirando luces en el agua y sonriendo porque al fin tuve el valor de aceptarme a mí misma que le debo más a mi madre de lo que poder pagarle nunca. Que me siento más liviana por ser sincera con Liam, que fui desconsiderada con muchas personas incluido Benjamín. Y especialmente sonrío burlándome de mi misma porque reconozco que sigo enamorada del idiota que me da dolores de cabeza.
- ¿sabes cómo apagarlas?- suelto una risita y sin soltar mis rodillas me vuelvo para mirarlo sobre mis hombros- ¿Estas bien?
Asiento: - En la cabina de mando, Liam.
- No encuentro el interruptor- dice con una expresión seria y se suena la garganta - ¿Segura que estas bien?
- Si, necesitaba hablar. Me hiso bien- reconozco mirando de nuevo las luces en el agua antes de levantarme y caminar hasta el.- Vamos, voy a enseñarte donde se apagan las luces de un barco, cadete.
- Si, capitana. – hace un saludo de militar y me sigue escaleras arriba hacia la cabina de mando.

Llego al tablero y presiono el botón de las luces. Liam hace una “o” con sus labios y luego se rie de sí mismo.  Yo era la loca rebelde que lo metía en problemas y él siempre era el chico lindo y divertido que hacia sonreír a todos con solo entrar en la habitación. Yo no era agradable, el sí lo era. Todos le querían a su alrededor, sabia como simpatizar mientras que a mí me costaba demasiado trabajo. No fue la excepción cuando llego aquí y cautivo a Rafa e incluso a Brau y Pato.
- ¿Por qué me miras así?- pregunta llamando mi atención.
- Ben se parece mucho a ti.- respondo con simplicidad y me encojo de hombros dándome la vuelta para volver a la proa. El me sigue.
- Él es muy maduro, eso no lo saco de mí.
- Cierto, tomo el crédito de eso.- ambos nos reímos de mi arrogante gesto y nos sentamos en la proa. – Hay algo que quiero preguntarte desde hace un tiempo.
- ¿Qué?
- ¿Por qué vas a ser el abogado de Harry? – el abre los ojos en grande al no entenderme – En contra de Maggie. El no merece que lo ayudes.
- Es mi amigo, Colette ¿Qué harías tú en mi lugar?
- Haría lo justo, no puedes protegerlo de todo- Musito con desagrado- no tienes idea de toda la mierda que vivió Maggie antes de que yo llegara.
- Entiendo eso, pero ella es demasiado estricta con Harry.- argumenta con un tono tranquilo- Él quiere a Noah y ella no acepta eso. Es injusto para ambos.
- No quieras que sienta lastima por Harry, solo me preocupo por Noah. – suspiro- Si lo que ustedes hacen es comparar nuestras situaciones están bastante errados. No son las mismas, yo no actúo así porque tú no me diste dinero para que abortara a nuestro bebe, no tuve que pasar noches durmiendo en la calle en una caja de cartón y tampoco tuve que aguantar humillaciones, discúlpala si crees que está siendo dura con tu pobre amigo. No te di oportunidad de ver a Ben nacer o crecer hasta ahorita, ella si se la dio a Harry y el actuó como un cobarde de mierda.
- Por más que tengas razón no puedo abandonarlo.- me dice sin alterar su voz o hacer una mueca- El está arrepentido, los quiere de vuelta. El también sufre y no soy nadie para juzgarlo. Sé que lo que hiso estuvo mal y lamento que Magg haya tenido que vivir todo ese infierno porque mi amigo fue un imbécil. Pero no voy a dejarlo solo, no lo hice cuando la paso mal en américa y no lo hare ahora que decidió ser un hombre.  Esa es la razón que puedo darte sobre mi siendo su abogado.
- No quiero que lo seas. – siseo y me mira confundido. No digo nada.
- ¿Por qué?
- Noah la va a pasar mal.
- Mientes, dime la verdad. – chasqueo la lengua y desvió mi mirada hacia otro lugar. Si me preocupa Noah, pero no es lo único que me preocupa. Solo que no quiero decirlo en voz alta. – Coline dime la verdad.
- Ya la dije.
- Mientes.- se rie con un deje sínico- Eres pésima mintiendo.
- Soy excelente mintiendo.- me ofendo.
- No a mí, así que dime ¿porque no quieres que vaya contra Maggie?

Debería levantarme e irme caminando sin responderle. Ya no estoy relajada, me molesta que me conozca tan bien como lo hacen mis padres, Natalie o Maggie. Es molesto es una de las razones por las que peleaba tanto con él y es una de las razones por las que me enfurruño ahora. Es más fácil discutir con el que darle lo que quiere. Va en contra de mi naturaleza el complacerlo.
- Está bien, no me lo digas- rie- de todos modos se por qué no quieres que lo haga. Solo quería que lo dijeras en voz alta.
- Idiota.- le doy un empujón pero él toma mi mano sin dejar de reír y comienza a pellizcarme en la zona donde me hace cosquillas- ¡No!- chillo tratando de alejarme pero el solo se burla de mis pobres intentos de liberarme- ¡Liam, basta!
- Nah, ríete un poco.

Hace más fuerza con sus dedos y yo termino retorciéndome cuando él se entusiasma aún más y ataca mis costillas. Al final no puedo luchar más y la risa me vence al punto de estar a punto de hacerme pis. Él se burla de mis suplicas y no dejar de torturarme, hasta que ya no aguanto más y lo empujo como puedo.
- ¡eres un animal!
- Necesitas relajarte un poco estas demasiado tensa.
- ¡estaba relajada!
- Nah, estabas siendo la Colette sobre protectora que se estresa por todo.
- ¡Claro que no!
- ¡claro que sí!- exclama sin dejar de sonreír.- Sé que no tengo oportunidad contra tu padre, Colette. Sé que es eso lo que te preocupa. Pero prefiero ser yo y no la familia de Harry la que se meta en el juicio. Así que si, pondré mi pellejo para tu padre me acuchille en vez de dejar que los Styles le den pelea y los niños salgan perdiendo.

Mi boca cae abierta de impresión y me siento tan desnuda como confundida. El sabía que iba a perder contra mi papa. ¿Harry estaba al tanto de esto? Yo creo que no.
- ¿estás loco? Mi papa destruye vidas.
- No seas exagerada tampoco, Coline.- se burla.
- Lo he visto hacerlo.
- Bien, es preferible que sea contra mí porque no le daré tanta pelea como lo haría cualquiera de nuestras familias. Si te soy honesto no quiero que los niños vean todos los trapos sucios de los Payne y Styles, tu papa no se mide. Ni por los niños lo haría.
- Se eso.
- Bien, me alegra que este aclarado.
- Nada esta aclarado.- farfullo- estoy más confundida que antes.
- Bueno, no le digas nada esto a Maggie de todos modos. Ella y Harry disfrutan discutir y hacerse miserables el uno al otro.
- Tú también disfrutas hacerme miserable a mí, Liam- mascullo indignada.
- Como te dije en el muelle, tengo las cosas un poco más claras. Me dolió lo que me hiciste, pero me doy cuenta de que tú la pasas peor que yo. – dice con simplicidad- Tú te lamentas y te culpas, incluso te reprochas más de lo que deberías. Cometiste errores, estas luchando por arreglarlo y eso tiene valor.
- ¿Qué ha hecho Rio contigo?- inquiero total y absolutamente impresionada. –n se supone que nos detestamos.
- Intento detestarte, créeme.- se rie como si fuese la mejor broma del mundo- pero ciertamente el que me dieras un hijo me excita más de lo que me molesta que lo ocultaras de mí. ¿Qué puedo decirte? Soy un hombre posesivo.
- Estás loco.- pongo los ojos en blanco y él se rie de mí.

Yo quiero reírme de mí porque quiero fingir demencia e ignorar el hecho de que tenía razón cuando llegue a pensar que le excitaba el hecho de que le diera un hijo.  O sea, a mí me excitaba. Creo que tome demasiada cerveza.
- Tú y yo no hemos tenido oportunidad de hablar apropiadamente, lo más cercano a una conversación que tuvimos fue hace unos meses cuando estabas borracha y no lo recuerdas, estos días han sido de ayuda para que nos logremos entender.
- Si te soy sincera tampoco quiero recordar esa conversación. – farfullo- esa mirada cómplice que pones cuando me vez me hace pensar que dije alguna estupidez y probablemente tú también las dijiste. No quiero saber.
- A mí no me molestaría volvértelo a decir.- se rie- De hecho, podría decírtelo ahora.- murmura el castaño con picardía y comienza a acercarse un poco más.

Mis alarmas de invasión a mi espacio personal se activan y me quedo ahí como congelada sin saber si empujarlo o tirarme al agua nadando lejos de él. Estoy a punto de empezar a dar lastima. Joder, de verdad no quiero saber lo que dijo o dije, no quiero.
- ¿podrías solo guardártelo para ti? De verdad no quiero saber- prácticamente trastabilleo al decir eso luciendo como una tonta nerviosa. Estoy perdiendo los papeles.
- No, de verdad quiero decírtelo- sonríe burlón y ya esta tan cerca de mí que incluso lo escucho respirar. Joder.
- James…- intento en tono de advertencia pero trastabille de nuevo cuando su rostro llega demasiado cerca su mano se levanta hacia mi barbilla levantándola. ¿Dónde está la Colette mala sangre cuando la necesito?
- Como dije, soy posesivo. Sabes eso.- ni siquiera sé porque, pero asiento con la cabeza y él sonríe de forma perezosa- y te encanta- maldición. Suspiro entrecortadamente y el mueve su mano a la parte baja de mi nuca mientras la otra mano se queda quieta sobre mi cintura.- Ese día jugaste conmigo, hablaste de ciertas necesidades que me ha estado atormentando desde entonces.
- Eres fácil de atormentar- murmuro casi sin aliento y el rie.
- No, a ti se te hace fácil. – susurra cerca de mis labios- No me gusto que jugaras con eso. Marque mi territorio ese día y volveré a hacerlo si se requiere.

Mi respiración hace un breve receso cuando sus manos bajan hacia mi trasero y termino siendo catapultada hacia su jodido regazo sin muchas fuerzas para pelear. Mi corazón está a punto de salirse por mi boca. Yo amaba esto, esta jodida sensación de pertenecerle era jodida, pero me encantaba. Era como estar en el lugar correcto. Nada se sentía igual, nada se sentiría igual nunca.

Sus manos salen de mi trasero y viajan por mi espalda. Las mías sin poder resistirlo pasan de sus brazos a su pecho y él se inclina hacia adelante quedando a mi altura. Sus manos al fin llegan a mi nuca y estoy a punto de estallar. Esto es tan malo como bueno. Yo lo necesitaba, lo quería y lo tendría si él seguía tocándome, mirándome así o hablándome de esa forma tan posesiva como lo hacía. Me hacía flaquear y hacerme gelatina de mil formas posibles.
- Tus necesidades son mías, tú eres mía, Ben es mío. – sentencia rosando sus labios en mi cuello- Son míos, tanto como si te gusta; como si no. No importa cuánto me lo pelees, cuanto me alejes de ti. Me perteneces a mí, a nadie más.

Cuando sale de mi cuello y se queda justo frente a mí con su frente rozando la mía estoy a punto de recordar algo cuando sus labios se pegan a los míos y me olvido hasta de respirar. Cuando su lengua juega con la mía y solo somos manos y soniditos me olvido hasta de mi nombre. Solo recuerdo su jodido nombre.
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El sonido de una molesta bocina me saca de mi húmedo sueño. Mejor jodido sueño que he tenido en un montón de tiempo. Dormí como una princesa. Hacia bastante que no disfrutaba tanto una mañana luego de andar de borracha. De hecho me siento bastante satisfecha. Todo iría mejor si esa maldita bocina se callara, sonaba como los jodidos barcos pesqueros cuando estaban a punto de zarpar.
No muy feliz me remuevo hasta que mi culo – desnudo- choca contra algo que esta malditamente duro como una barra de hierro. Abro los ojos alarmada y la preocupación me invade cuando me encuentro con el camarote del
barco. Mal. Di. Cion.
Giro lentamente hacia mi derecha y me encuentro con Liam desnudo a mi lado. El desgraciado tiene el rostro sereno y relajado, ese maldito gesto de estar satisfecho. Me alegro por él, somos dos. Bravo. De verlo recuerdo lo fácil que le puse las cosas para traerme al camarote. Qué vergüenza por el amor de dios. No volvería beber, pero esta vez era enserio. Nunca más. Por más que se sintiera excelente anoche, y ahora me tenga incluso más embobada que antes. Joder tenia años que no me sentía así de satisfecha y encantada. Yo lo extrañaba, mi cuerpo lo extrañaba. El me hacía sentir amada sin tener que decírmelo. Injusticias de la vida parte dos. Él estaba comprometido y yo complique las cosas para mí y mi tonto corazón. Tan de mala que me la doy ando de blandengue con este.

Me quedo mirando lo tranquilo que se ve mientras duerme y me siento entumecida de pronto. Estoy deseando algo que ya no me pertenece, quizás tenga razón y yo le pertenezca a él. Pero el ya no me pertenece a mí. Que
lamentable situación. De verdad no volveré a beber nunca, al menos no cerca de él. Liam se mueve y pasa un brazo por encima de mi estómago estrechándome contra él. Cierro los ojos ante lo familiar que siente y me estremezco cuando respira en mi cuello.
- ¿Estas despierto?
- Esas malditas bocinas arruinan el sueño de cualquiera.- el tono áspero y ronco con el que habla me eriza el cuerpo entero y luego suela una corta risita- Y es difícil cuando estas restregándote contra mí.
Me sonrojo casi de inmediato y busco dentro de mi cualquier ápice de la cordura que tenía hace unos momentos para traerla a colación.
- Esto está mal. – murmuro y me doy la vuelta para encararlo y él me observa con esos ojos cafés todos soñolientos. Eso es trampa.- tienes una prometida esperándote en casa. Esto complica las cosas para mí, no debí dejar que pasara.
- Deja de comerte la cabeza, esto estuvo todo menos mal.
- Si estuvo mal, Liam.- gruño y me levanto de la cama para tomar mi ropa y vestirme tan rápido como puedo.

Él no dice nada más, solo se queda ahí mirando cómo me visto y yo evito su mirada reprochadora. Si alguien aquí tenía que tener esa mirada seria Ben cuando despertara y se diera cuenta que no estábamos en casa. Estaba actuando como la chica hormonal de hace años. Ahora era madre y no podía dejarme vencer por mis debilidades, menos cuando estas incluían a Liam.
- No me arrepiento, y tampoco voy a disculparme.- dejo de vestirme y me doy la vuelta para hacerle frente. El permanece sentado y con una expresión lánguida en el rostro- Estoy comprometido, tengo eso presente. Esta mal que falte a mi palabra. Pero no voy arrepentirme de esto.
- No estoy hablando de arrepentimiento.
- Dices que no debió pasar, eso es arrepentimiento.
- ¡bueno no se!- chillo nerviosa- Quizá este sea el cierre que necesitábamos para llevar la fiesta en paz.
- Puede.- asiente y se levanta para quedar frente a mí- O puede que solo hayamos sido nosotros teniendo sexo porque nos provocó y listo.
- ¡Prrst! Por favor, no seas tan básico- me quejo y me hago para atrás.- era el cierre que no tuvimos nunca y listo. Fin.
- Piensa lo que quieras- se rie y levanta las manos en el aire- Yo haré lo mismo. El que este comprometido no cambia el hecho de que me sienta increíble esta mañana.
- Hombre tenías que ser.- ruedo los ojos.
- Es la verdad, Coline- se rie- Yo me siento genial, ni tú y tu alta moral me van a hacer cambiar de semblante, y ese brillo en tus ojos me demuestra que estas igual de satisfecha que yo. – me enfurruño cruzándome de brazos y suspiro. Tiene razón- Hagamos una cosa, hagamos de que tienes razón. Es el cierre que nunca tuvimos y ahora podemos seguir adelante, ser adultos y llegar a una tregua ¿Te agrada mas así?
- Tregua a cambio de sexo ¿por quién me tomas? Sabes que eso conmigo no va.
- Yo no dije eso.- se mofa- No somos dos niños hormonales, lo hicimos porque quisimos, porque se sentía jodidamente bien y sigue sintiéndose así, tanto como si lo aceptas o no. No nos compliquemos la vida con eso, solo fue una vez…
- Fue más de una vez.- le corrijo.
- Bueno, fue una sola noche ¿Te gusta más así?- no asiento ni niego. Solo no digo nada.-  No quiero que sigamos discutiendo. Hemos estado siendo sinceros, si bien terminamos en la cama, bueno, piensa eso que dices sobre el cierre. Pero estoy cansado de esta guerra, me gusta pelear contigo, pero no al punto de nos lastimemos.
- Estoy de acuerdo.
- Bien.- asiente y extiende su mano hacia mi.- ¿Tregua?

¿Yo quería esto? ¿De verdad? Aceptar que me acosté con Liam para terminar nuestra loca historia, ¿de verdad? Eso es una completa mentira y él lo sabe, solo lo dice para no discutir conmigo, el brillo herido en sus ojos por mi renuencia lo dice todo. ¿Qué quiere que haga? Tiene a una mujer esperándolo en casa y un hijo que nos espera ambos. Aceptar la tregua de no matarnos todo el tiempo sería un buen paso para que Benjamín no viva mortificado. Estoy no podía volver a ocurrir. Mi corazón no lo resistiría, y mi cordura tampoco. Él es adictivo. No puedo volver a caer ahí.

Dejando salir un suspiro largo y cargado de resignación, estrecho su mano y asiento. Esto no significa que seremos amigos, no significa que dejaremos de discutir, lo único que significa es que dejaremos de amenazarnos y ponernos tantas trabas, eso es bueno.
- Pero esto no puede volver a ocurrir.-  señalo hacia la cama y el asiente.
- Hecho.
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Por más lánguido y relajado que se sentía mi cuerpo, a pesar del brillo satisfecho en mis ojos. Dios, podría jurar que mi piel esta hasta más tersa. Con todo y eso yo estaba con un maldito mal humor de perros, apenas Liam y Brau se fueron a ver pisos y Pato se llevó a Ben por una última bañada en la playa antes de salir al aeropuerto, me encerré en el cuarto y comencé a patalear como loca mientras armaba las maletas. Estaba que me llevaban los diablos. Este era el problema del sexo, es agradable, picoso y adictivo. Si le sumas sentimientos, es una mierda peligrosa. Lo peor es que no podía volver a tenerlo y eso resulta más frustrante que cualquier cosa.
- Uhm, doy lastima- farfullo arrojando todo dentro de la maleta con desesperación.
No puedo contarle esta mierda a nadie, o al menos no a Magg, Natalie o mi madre. Las dos primeras me matarían y mi madre estaría ciertamente contenta. Soy una vergüenza de mujer, aquí estoy, dando lastima por sexo. Haría todo más fácil si solo me tiro del balcón.
Que exagerada soy cuando me pasan este tipo de cosas que no puedo controlar.  Yo sabía que esto pasaría, aun así me acosté con él. Ahs, pero mierda, lo disfrute un montón. No me acostaba con nadie desde Pato hace años, e indiferentemente de eso; soñaba con volver a sentir a Liam amándome y poseyéndome como le gusta hacerlo, como a mí me gusta. Que fastidio.
- Mi pobre chica.- la voz burlona de Rafa entra en el cuarto y le doy una mala mirada de advertencia. – No me mires así, yo no te mande a quedarte fuera toda la noche.
- Tienes razón.- asiento en un gesto irónico-  Todo es culpa de Pato.
- ¿Qué hiso?
- Nada, el muy cretino debe de haber tocado madera cuando dijo que lo que pasaba entre Liam y yo era tensión sexual.- Los horrorizados ojos de Rafa se abren hasta el punto de querer salirse de su cara y se tapa la boca de impresión.
- ¡¿Te acostaste con el chico?!- chilla.
- Si.- mascullo- Odio tener que darle la razón al imbécil de tu hijo.
- ¿Estás loca, niña?- me mira enfurruñada- Dime que al menos solucionaron algo.
- Algo si.- asiento con una mueca molesta- A si como le doy la razón también se la quitó al muy bastardo. Si había tensión sexual, ¡Hay tensión sexual! Es tan jodidamente caliente que podría derretir el polo norte.
- ¿Entonces porque le quitas la razón también?
- ¡Porque no fue la solución!- chillo- ¡Fue peor!
- ¡Claro que es peor, niña! – exclama y me suelta un manotazo en la cabeza- ustedes se aman, cuando mezclas ese sentimiento con una cama solo vienen más problemas. ¡Que brutos! Solo a ti se te ocurre hacerle caso a Pato.
- Oh, créeme que ni siquiera pensé en él. – siseo- ¡fue la mierda más espontanea que he hecho en mi vida!
- ¿Crees que se repita?
- Joder, espero que no.
Ella no dice nada. Sabe que le miento. Mi cabeza dice que no pero todo lo demás dice que sí. Ella sabe que miento, soy transparente en este momento. Usualmente nadie logra ver a través de mí, pero justo ahora soy un manejo de nervios. Encima la mujer sentada en mi cama estalla, de la nada, en carcajadas hasta el punto de tener que sujetarse el estómago. Es oficial, soy el bufón de la vida.  
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Ben le prometió tantas cosas a Brau y a Rafa que llegue a pensar que no nos iríamos nunca antes de que el siguiera con esa larga lista de promesas. Le prometió venir en el verano, ahora que su papa consiguió un piso no hay excusa para no traerlo. Como si hubiese tenido excusas para no traerlo antes. Esta familia sacaría a Pato de su cuarto para dárselo a Ben. Entre otras cosas también prometió que si tenía un hermanito ese se llamaría Bruno, eso me mortifico. No quiero pensar en la palabra sexo en un largo tiempo, y el diminutivo “hermanito” solo conlleva al sexo. Y a Liam. Desnudo en un barco conmigo debajo de él. Así que no. Lo único lindo del argumento de mi hijo fue el nombre de Bruno. Mi bebe tiene un corazón tan grande y una idea tan equivocada sobre la cigüeña. Hasta Liam se ahogó con su propia saliva cuando Ben dijo semejante cosa. Fue incómodo. Tantas promesas me marearon.
Antes de que nos llevaran a abordar tomamos un café y Pato discutía con Ben sobre el nombre para su nuevo primito o primita. Los gustos exóticos de mi hijo lo llevaron a estar de acuerdo con Pato sobre el nombre Ludovika en caso de que fuese niña. En caso de que fuese niño se llamaría Luka. Dios quiera tenga bolas y no vagina.
Al final nos tocó abordar y aguantar los sermones de Rafa sobre comer bien y no dejar que me pusiera tan flaca. Típicos sermones de madre vieja. Cuando subimos al avión Ben se quedó dormido y me abandono en un silencio sepulcral, e incómodo, con su padre. No hablamos durante ocho horas de vuelo hasta Madeira, una escala de veinte minutos y otro vuelo por tres horas, solo hablamos lo necesario y lo demás era silencio. Gracias a dios no me toco quedarme sola con él en ningún momento, de ser así tendría que haber cavado una zanja en el pavimento y enterrarme ahí para que dejara de mirarme de la forma en que lo hacía. Soy enemiga de la incomodidad, nunca sé qué hacer con ella o como disimularla.
- ¡Abuelita!
Gracias a dios ya se terminó el tortuoso viaje y estamos de regreso a Londres. Jamás, en mi corta vida, había decido tanto el llegar a Londres.
- ¡Hola Ben!- chilla mi madre recibiendo al niño en sus brazos para estrujarlo.- ¿Cómo la pasaste?
- ¡Genial!- responde con emoción- Traje muchos regalos. – le dice y luego señala hacia atrás- Papa también fue.
- Suena estupendo.- le aprieta los cachetes y comienza a besarlo- Ay, pero que mono volviste. Estas bronceado.
- Abuela estas aplastándome- masculla riendo de lo fastidiosa que es la mujer.
- Oye vieja comparte.- se queja Collin detrás de ella.
- Estas matando al pobre niño.
- Hola gemetontos. – canturrea Ben brincando a los brazos de sus tíos.
Dejo escapar un agotado suspiro y me acerco lentamente hacia donde mi madre me espera con los brazos abiertos. Que mujer tan efusiva. Definitivamente eso no lo herede yo.
- Hola, Coline- me estrecha contra ella y besa mi cabeza- ¿Cansada?- yo solo asiento.
- ¿Cómo estás?
- Bien, te extrañe un montón.- sonríe. Me aparto un poco y el encuentro mirando a mis espaldas como Liam finaliza su llamada telefónica y le da su atención.- Hola, cariño.
- Jennah.- saluda el de vuelta con una sonrisa y acercándose para besar ambas mejillas de mi madre.
- Te sentó muy bien el sol, te dije que te haría bien.- Le apremia guiñándole un ojo- Te ves más guapo.
¿Ah? ¿Qué dijo la bruja? “Te dije que te haría bien” ¿escuche bien? La mirada cómplice en los ojos de ambos me invade de horror. ¡Claro que escuche bien! Le doy una tercia mirada a mi traidora madre y ella finge total demencia. ¿Ellos estaban hablando? ¿Ella se lo sugirió? Maldición, de que me puede sorprender. Esta mujer siempre ha tenido debilidad por este idiota. Podrá odiar a su familia y todos los antepasados de los Payne,  pero Liam se la gano. Mi madre es una conspiradora por excelencia. Y yo permitiéndome sentirme mal por ella cada vez que ingiero la más mínima gota de alcohol. Traidora.
- Bueno, vayamos a comer.- ella aplaude para alentarnos a salir del lugar y que la sigamos- el abuelo y los demás están esperándonos en ese local de pizza que tanto te gusta.
- ¡bien! Quiero ver a Noah.
- Ay el también, cielito.- lloriquea- ahora andando.
- ¿Papi vienes?- Ben se vuelve a mirar a Liam con la esperanza pura en sus ojos. ¿Puedo suicidarme ya?
- ¡Claro que papi viene, cariño!- mi madre se le adelanta a Liam y responde por el.- Es más, ven aquí- le hace un ademan con la mano- Quiero que me cuenten todo lo que hicieron.
Antes de caminar y acercarse a mi madre y mi hijo el me observa de reojo. No oculto mi indignación y eso parece causarle gracia. El y mi madre están conspirando en mi contra. No pienso olvidarlo. Los gemelos le fruncen él seño cuando pasa junto a ellos y les da una mueca burlona, así que Connor detiene a Collin cuando este quiere irse sobre él. Al final suspiro y me acerco a mis otros bebes grandes. Ellos me abrazan a la vez y mascullan un montón de cosas entre ellas solo me confirman lo obvio.
- Fue mama. – mascullan a la vez y yo bufo.
- Ya lo sé. – Connor toma mi maleta y Collin me toma del brazo- No se lo digan a papa, se pondrá furioso con ella.
- Debería de decirle.
- Collin- le miro mal.- No crees más problemas.
- ¡Te vendió!- masculla Connor esta vez. Me encojo de hombros.
- Ya me vengare.


Última edición por Ariel. el Dom 08 Oct 2017, 8:54 pm, editado 1 vez
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Dom 08 Oct 2017, 6:33 pm



Capitulo 23.4


No pensaba decirle nada  a Maggie, me moría de la vergüenza. No se lo diría. Era una pelea segura y apenas estaba llegando, necesito paz interior.
- Me dio tanta gracia y lastima cuando me dijiste que Liam estaba allá.
Solo asiento y me continuo acomodando mi ropa dentro del closet hasta que su tono burlón me recuerda el arte conspiradora de mi madre.
- ¿tu sabias que Liam iría?
- ¡por supuesto que no!- me mira mal- de ser por mí no le abría ni avisado hasta que te fueses ido.
- Tengo que avisarle porque es el padre de Ben. – ella refunfuña.
- Lo cierto es que no, no lo sabía. – da un salto fuera de la cama y comienza a ayudarme con la ropa.- No puedo creer que Jennah le ayudara. Bueno, en realidad si, ella tiene una debilidad por él.
- Me vale mierda su debilidad. Es una traidora.
- De haber sabido lo que tu madre tramaba la habría detenido.
- Nada la habría detenido- le informo con ironía- ni la furia de Oliver la habría detenido. Ella sabía lo que hacía.

Maggie no dice nada y solo ríe de las ocurrencias de mi loca madre. La cena fue deliciosa y por un momento, cuando mi padre dejo de fulminar a Liam con la mirada, la incomodidad seso y pude disfrutar de la cena. La felicidad de Noah y Ben cuando se vieron casia me hiso llorar, mi mama lo hiso. Esos dos estaban obsesionados el uno con el otro. No se despegaron en toda la noche, no le dieron atención a nadie más. Ben estaba desesperado por darle las mandocas que le trajimos. Son demasiado tiernos cuando quieren.
- El sol te hiso bien, tienes un color de piel genial.- Maggie hace un puchero- Yo también quiero.
- Iremos en verano.
- Bien- aplaude.- Necesito tener ese color de piel y esa suavidad, pero supongo que esa piel tersa la tendré solo si tengo sexo.

Me rio de su ocurrencia hasta que me doy cuenta de que lo dijo con la mayor cantidad de sarcasmo contenida en el tono de voz de una persona. Me doy la vuelta para encararla y ella esta cruzada de brazos con la ceja enarcada. Reproche. Maldición, ella lo sabe. Qué vergüenza.
- Maggie…
- ¡No te gastes!- levanta la mano molesta- Te he dado chances de que me digas y nada. No soy estúpida, ese brillito que cargas huele a sexo. Liam olía a sexo. ¡joder! Hasta me dieron ganas de tener sexo.
- Maggie baja la voz- mascullo por lo bajo mirando hacia la puerta.
- Estoy ofendida, Colette Angeline Chevalier Seudoux.- toma aire luego de decir mi nombre completo y se lleva la mano al pecho- No puedo creer que lo dijera tan bien.
- Estas siendo exagerada- sacudo la cabeza con ganas de enterrarme en la tierra- No iba a decírtelo en medio de la cena.
- ¡no ibas a decírmelo! – gruñe- te conozco, ibas a guardártelo.
- Quizás.- trastabille.

La calentura en sus ojos aumenta y comienza a tirarme todo lo que consigue sobre la cama como una jodida loca poseída. Le pido que se calme pero la loca continua tirándome todo lo que consigue hasta el punto de dejar la cama totalmente desnuda. Genial, ahora tengo que hacerla.
- Eres una mala persona ¡y una pésima amiga!
- ¡Para un poco, loca!- chillo escapando de ella- No iba a decírtelo porque me da vergüenza.
- ¡no es excusa suficiente!- se detiene y toma aire tratando de calmarse y le agradezco a dios. La perra tiene fuerza y puntería. Era genial pelear con ella en la escuela. - ¿Cómo se te ocurre acostarte con Liam?
- Solo pasó.
- Esas cosas no solo pasan.
- Claro que si.- me mofo y zarandeo la mano exaltada
- Estas loca, acabas de complicar las cosas aún más.
- Ya se eso, Magg. No tienes que recordármelo.
- ¡Estoy furiosa!- masculla- Debería de estar molesta porque te acostaras con el idiota, pero estoy furiosa porque no me llamaste y me lo dijiste. Te odio.
- Apenas y paso anoche. – farfullo
- Pudiste llamarme igual, o pedirme ir al baño durante la cena. Tuviste muchas oportunidades.
- No seas exagerada, Margaret.
- No me llames así- me suelta un manotazo por la cabeza- Tendrás que hacer méritos hasta que se me olvide.

Era cierto. Estaba actuando como una pésima amiga y ahora sabrá dios como la necia esta iba a cobrárselas. Ay, es que me muero de vergüenza. Por más que lo disfrute y, dios, no quería que terminara, me da mucha pena. En especial porque tengo que admitir que quiero que vuelva a ocurrir. Que angustia tan espantosa todo esto. Lo peor es que no es solo por el sexo, es por él. El bastardo, arrogante y delicioso padre de mi hijo. Yo lo extrañaba, mucho lo extrañaba. El tenerlo un ratico me deja deseosa.

Tiendo la cama y recojo todo el desastre del suelo para meterlo en el closet. Maggie se queda callada y luego de un largo suspiro se tira en la cama dándole palmaditas al lugar junto a ella. Hago un puchero y ella me imita antes de que me acueste y nos abracemos como dos tontas.
- ¿Estás bien?- se atreve a preguntar y me percato del deje preocupado en su voz. Solo asiento por no confiar en mi capacidad de hablar- ¿Segura?
- Si- exhalo- de hecho hicimos una tregua.
- ¿Qué significa eso?
- No quiere quitarme a Ben- me encojo de hombros.
- ¿Le creíste?
- Es un pésimo mentiroso- me separo y suero los ojos. Ella se ríe y asiente con la cabeza.
- Cierto. Pobre tonto- sisea- los dos lo son.
- Lo se.- murmuro y cierro los ojos con resignación al recordarlo- Ay, Magg- lloriqueo y me apretujo contra ella otra vez- Se sintió tan bien.
- No lo dudo.- se burla- hueles a sexo. El también apestaba a sexo. Los dos. Eso no cambia que este comprometido, ¿o sí?
- No- niego con pesadez y me pongo pansa arriba de nuevo- No cambia nada.
- No caigas ahí, Colette. Está comprometido, no te hagas eso. Es el mejor consejo que puedo darte. – ni siquiera me doy cuanta cuando una lagrima aventurera rueda por mi mejilla.- Se lo que significa para ti, lo sé bien y no es justo que te hagas eso. Tengo que admitir que me contenta lo de la tregua por Ben. Pero no cambia el que Liam me moleste, porque, dios santo, me molesta un montón que sea tan educado.- Me rio de la exasperación de Maggie. – tiene sus momentos de pendejismo pero tengo que admitir que es un buen tipo, eso me encabrona un montón porque quiero retarlo todo el tiempo igual que con el otro idiota. Pero no puedes permitir que complique más las cosas.
- Lo sé.
- Bien.- asiente dejando salir el aire y vuelve a abrazarme – Te extrañe, caracolito.
- Yo también te extrañe, chiquita my baby.  
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Desde mi mesa puedo ver como el rubio y fastidioso irlandés molesta a Maggie de aquí para allá de forma acosadora. Sabrá dios que carajo quiere, es molesto. Martes por la tarde y ya hay que estar lidiando con uno de estos peleles. Al menos ayer no nos cruzamos con los padres de las criaturas porque tenían demasiado trabajo.  Maggie parecía agobiada por el comportamiento de Niall al no dejarla trabajar. Si estaba esperando a que yo me acercara para salvarle el culo, estaba equivocada. No quiero lidiar con los power rangers por hoy.

Noah y Ben estaban tranquilos haciendo su tarea con un cupcake para cada uno esperando a lo que terminaran de hacerla. Qué bueno que no notan al loco Horan molestando, últimamente han despertado unos celos grandes. Encima se encompichan con el otro par y que va, son un fastidio. Si ven a Niall molestando a Maggie se pondrán necios y no estoy de humor. La escuela fue un asco hoy. Collin volvió a pelearse, Connor casi fue encontrado con una de las porristas, si yo no hubiese tenido ganas de hacer pis no lo habría cogido antes que alguien más. Tengo que darle unas cachetadas en cuanto lo vea en casa. No puede ser posible que sea tan hormonal, es un peligro. Y el otro imbécil desquita su tensión hormonal peleando con todo lo que se mueve. Le partió la nariz al jodido defensa del equipo de futbol, es un mastodonte, los gemelos son altos, pero ese tipo debió tomar tetero de esteroides cuando crecía.

- ¿Mami está bien así?- Ben voltea su hoja de trabajo para enseñarme su tarea y sonrío al levantar mi pulgar en aprobación- ¡Bien!
- ¿El mío, tía?- Noah levanta el suyo y le guiño el ojo. Él sonríe y ambos festejan chocando puños.
- Terminen y así podemos ir con la abuela Jennah.
- ¡ok!- canturrean ambos.

Los dejo concentrarse en su tarea de nuevo y me fijo en Maggie que ahora luce obstinada en vez de agobiada. Al final señala a Horan con el dedo y sale desportillando hacia la cocina. El pobre rubio tonto se queda ahí parado como un mandilón rascando su cuero cabelludo. Que fastidio con estos hombres que parecen no tener nada que hacer con sus aburridas vidas.

El rubio se da la vuelta y se encuentra con mi mirada. Finjo demencia y vuelvo a mirar mi revista como si nada, rogándole a dios porque no se acerque a joder. Yo no seré tan paciente con el como lo es Magg, ellos eran amigos. Yo lo aborrecía. Aun lo hago por poco hombre.
- Hola, francesa.- saluda.
Maldición. Tuerzo los labios en un mal gesto y subo la mirada de mi interesante revista a la cual no le he parado ni la más mínima pelota. Noah y Ben fruncen el ceño. Genial.
- Duende.- saludo sin mucho entusiasmo.
- ¿Lo conoces, mujed?- inquiere Noah de mala gana.
- Otra vez este señor.- farfulla Ben.
- Estudiamos juntos, fue amigo de tu madre, Noah. – explico y ellos solo se cruzan de brazos.
- Si, mama nos dijo en el súper cuando lo conocimos.
- ¿Cómo están niños?
- Estábamos mejod.
- Ben.- advierto. Pero estoy orgullosa de la odiosidad de los niños. - ¿Qué necesitas duende?
- ¡Ja, ja!- se ríe Noah- lo llamo duende.
- ¡como los nomos del jardín!- agrega Ben y ambos estallan en carcajadas. Orgullosa en su máxima potencia.
- Que lindos- sonríe sin creérselo el mismo y vuelve a mirarme- Tan simpáticos como los padres.
- Que te puedo decir- me encojo de hombros- ¿Entonces?
- ¿Podemos hablar un momento?
- Estoy ocupada- señalo a los niños y mi revista- No tengo tiempo.
- Solo unas preguntas.
- Mami ya dijo que no.- Ben pone los ojos en blanco y extiende su manito corriéndolo- shu, shu…
- ¡sale duende!
- Niños, ya está.- me trago la risa y les doy una miradita educadora- No sean groseros, recuerden que aunque una persona no sea agradable ustedes tiene que ser educados.
- Si, mami.- Ben asiente y se vuelve hacia Niall- Señor, ¿sería tan amable de retidarse?
- ¿Educadamente podría no molestadnos mientas estudiamos?
- Adorables- farfulla el rubio y yo me trago las risas.
- Se hace lo que se puede. – me encojo de hombros- no tengo tiempo rubio, otro día será.

No tiene oportunidad de responderme cuando un estruendo viene de la cocina seguido de gritos. Los niños se asoman y yo los obligo a sentarse pidiéndoles que se queden ahí tranquilos mientras yo voy a ver. Lo que sea que pasara me salvo de pelear con Horan, me choca su insistencia y el que no tenga capacidad de entender el rechazo.

Cuando entro en la cocina me encuentro con  Carla tirada en el suelo cubierta de harina y me parto de la risa junto con Maggie a un costado. La chica no para de insultarnos mientras nos reímos en vez de ayudarla. Esto me ha hecho el día.
- ¡ayúdenme, estúpidas!- nos grita desde el suelo y nosotras seguimos riendo.
- ¡Eh! Sin ponerse grosera.
- Si, mira que no te vamos a ayudar- amenaza Maggie.
- ¡Dios!- masculla y hace lo que puede para sacudirse la harina del cuerpo.
- ¿Cómo paso esto?
- La tonta estaba discutiendo con el Landon ese por teléfono.
- Oh, ¿El tipo este grande?
- Si, anda de perrita con hombres mayores.
- Qué asco.
- ¡no hablen como si no estuviera!- nos grita haciendo que la miremos – no eres la más indicada para juzgarme, Margaret.
- No te juzgo.- mueve la mano despreocupada- A mí me gusta la fruta madura.
- No comparto sus gustos.- silbo y le tiendo una mano a Carla- Ya, arriba.

Maggie dice algo sobre las cualidades de un hombre maduro y ni siquiera le prestó atención. Me da asco, es como acostarse con tu padre, un tío, tu padrino, que se yo. Qué asco. Me gusta la carne fresca, esa que huele a nuevo.
- ¿Por qué peleabas con el tipo?
- Landon- me corrige- El muy imbécil se va a Austria por unos días y quiere que me vaya esta noche con él. Cenamos, cogemos y luego se va.
- ¿No le has abiertos las piernas?- inquiero confundida.
- ¿Por quién me tomas?- gruñe.
- No niña.- se burla Maggie- esta tonta, el tipo ya lleva ahí un tiempo, le hace regalos, la atiende y está pendiente de ella. Ya es hora de que lo ajusticies por donde orinas.
- ¡Magg!- chilla y yo me cago de la risa- Que básica y vulgar eres.
- Y tú pareces una monja. – la señala y hace una mueca de disgusto antes de voltearse a por agua.
- Se supone que están saliendo ya hace un tiempo, ¿cuál es el problema que quiera pasar la noche contigo? Carla, no es un niño, es un hombre. No seas chiquilina.
- Y mojigata- agrega Magg- Estas siendo ridícula. Siempre hablas muy bien de él. ¿Cuál es el problema entonces?
- ¿Y si lo hago y me deja? ¡Ya paso antes!
- No seas ridícula- me rio- ¿Qué novela estás viendo ahora?
- Paso con Tony.- masculla mirándonos mal. Nosotras solo nos reímos.
- Cariño, Tony es uno de los hombres más encantadores de la tierra…
- También el más mujeriego.- agrego a lo que dice Magg- Es su técnica. Tonta tu que caíste. No puedes ir por la vida pensando que todos harán lo mismo.
- Si, Tony es joven. Landon es un madurito. Date la oportunidad de probar.

Ella no dice nada y solo hace un puchero. Parece una vaina rara con ese gesto y toda cubierta de harina, adorable. La ayudamos a sacudirse mientras ella parece debatirse internamente con todo el sermón que le dimos. Honestamente no le veo el drama, el tipo quiere pasar la noche con ella luego de meses, yo lo veo bien. Ha tenido tiempo para demostrar que le gusta. A veces las mujeres somos más complicadas de lo que deberíamos.

Las tres nos sobre saltamos al escuchar un bullicio del otro lado y nos vemos las caras con confusión y alarma. Dios, que no sean los niños. Ni el duende.
- ¿Ahora qué?

Maggie y yo ignoramos a Carla y salimos de la cocina todas atropelladas para buscar a los niños cuando los encontramos parados sobre sus sillas y aplaudiendo cuando Liam tiene a Niall agarrado del cuello de la camisa con Sutiles detrás de el con los brazos cruzados. Mierda.
- ¿Qué pasa?- realmente corro hacia ellos y me pongo junto a los niños antes de mirar a Liam con el rubio- ¿Qué hiciste duende?
- Estaba sobornando a los niños.- responde Harry por él.
- ¿Qué carajo pasa con ustedes que viven dándole dinero a los niños?
- Maggie te jur…
- ¿Para qué les dabas dinero?- pregunto.
- Él estaba preguntando por unos caniches, mami.
- Si, ¿Qué son caniches?
- Joder.- gruñe Maggie plantándose frente a Niall- Deja de molestar, Horan. Son niños. No se le da dinero a los niños. Que bestia eres. – el intenta responderle pero el agarre de Liam no le permite hablar- Ya suéltalo.
Liam lo empuja y el rubio comienza a acomodar su ropa antes de mirar a Maggie con el rostro apenado y contrariado. Que tonto.
- Lo siento Magg.
- Ya.- la peli negra señala la puerta- No vuelvas a joder a los niños.
El rubio asiente y sale caminando tan rápido como puede del café. ¿De qué caniches estaba hablando? Lo que sea no tenía por qué ponerse tan denso.

Me siento algo acalorada y mordiéndome el labio miro de reojo hacia Liam que me está mirando. Ay, porque. La cosa con Niall no me dejo caer en cuenta lo tenía aquí. No lo veía desde el domingo. El estómago me da vueltas por la incomodidad y decido sentarme junto a los niños mientras Magg masculla unas cuantas maldiciones y los ojos de Liam me siguen.

- ¡Ja! Principiante, ofreciéndole dinero a los niños.- Todos volteamos a mirar a Harry y su ridículo comentario cuando el ya paso por eso.
 Su dignidad vale verga cuando Maggie le pega en la cabeza con la bandeja y todos reímos.
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Estaba decidido comenzaría a pensar en los pros y contras  de dejar que Ben duerma en lo de Liam entre semana. Noah terminaba uniéndose al paquete y eso ponía a Magg demasiado irritable. La entiendo y me siento culpable por dejar que Ben invente estas pijamadas, pero no hay mucho que yo pueda hacer. Por más que Harry fuese un idiota haya jodido a Magg, Liam se volvió un papa agregado. ¿Cómo le decía que no? La situación de Maggie complica a Magg. Los niños quieren hacer todo juntos y eso es bueno hasta cierto punto.

Justo hoy mama me comento sobre el regalo de cumpleaños para Magg y le recordé que ella quiere una cámara. Mi papa escucho la conversación y se unió  alegando que te comprara la cámara porque ellos tenían en mente otros regalos. Al instante me mortifique y me pregunte si le compraría el lambo que pidió. Ambos se rieron  y dijeron que no. Que ella ya tenía mi Audi que además era un auto bastante seguro y elegante.

- ¿Me dejaran sin auto?
- Te quedaras con la camioneta
- Es de Connor, Pa.
- Por ahora se quedara sin auto. Hasta que vea sus calificaciones finales y veré si le compro algo.
- Bien  -asiento encantada con la idea. Amo esa camioneta - ¿Entonces cuál es el regalo?
- Odio ese condominio en el que vivo- frunce el ceño en un gesto de desagrado – m provoca urticaria.
- No esta tan mal, no seas exagerado , y  es lo que podemos costear
- Porque son dos obstinados
- Jennah deja que yo haga esto.
- ¿Entonces?
- Tu madre y yo vimos unos condominios en el centro que nos gustaron. Tiene solo cinco edificios de cuatro pisos y un pent house. Piscinas, canchas, salones, estacionamiento…
- Lujos – añado
- Comodidades – corrige mi madre
- Quero que vayas  a verlo con nosotros. A los niños les encantara, y ya está amueblado
- ¿porque un departamento?
- Porque quiero. Y ella tiene  que tener a Noah cómodo, así destruiremos a Styles en la corte
- Tu y yo fetiches de destruir – ruedo los ojos y le doy un mordisco a mi banana -¿Es decisión tomada?
- Si – afirma mama desde la estufa – lo pondremos a nombre de Maggie.


Luego de esa conversación pensé un montón en como seria si Magg y Noah se fueran solos a su departamento y yo volvería aun  mis padres  No podríamos aguantar mucho así. Noah y  que Ben  nos darían mucha guerra.
Mis padres estaban decididos así que no había mucho que discutir, tendría que ir con ellos a ver el departamento. Mama aprovecho de contarme los preparativos para el desfile de Kaylee y lo emocionada que estaba de hacerlo, aquí Kay quería algo estilo María Antonieta, ¿Qué mejor que la inmensa parcela de mi madre? Además era gratis.

-Collin ya vino por las cosas de los niños  - me levanto de la cama tomando el bolso de los niños  para dárselos a Natalie. Los miércoles de universitarios se volvieron  tradición. Por lo que todos los niños se quedaran en casa de mi madre en una súper pijama y luego ella los lleva a todos a sus clases mañana.

Llevo dos noches contento esto sin dormir con mi hijo. Luego de lo que paso  ayer con Niall en la cafetería Liam pregunto si podía llevarlo a dormir con él. Ben estaba encantado y Noah también quería ir. Magg solo lo permitió porque todos se quedarían en lo de Liam. Fue luego de que se fueran que comenzamos a cuestionarnos como la mierda de una afecta a la otra

Cuando llego a la sala con Nat, Collin está sentado en el sofá con Maggie riendo
- Los gemelos fantásticos ya llevaron a los niños con Jennah?
- Si – mi hermano suelta una carcajada y le da una miradita cómplice a Magg – y accidentalmente Connor encendió la regadera. Fue bastante chistoso ver a Styles corriendo mojado al coche de Liam y una lástima que ese bastardo subiera antes de encenderlas.
- Ustedes son terribles  - Natalie le arroja el bolso de los niños  - seguro Ben y Noah están molestos.
- Nah, se rieron un montón
- Estoy orgullosa – Magg se lleva la mano al pecho y suspira contenta
- Estas igual de terrible que ellos
- Y tú de aguafiestas.
- No discutan – pido solemne a ambos
- Ella empezó – se señalan ambas
- Como sea – interviene Collin -  papa estaba contento, le digo a Connor que si seguía haciendo méritos le compraría un auto. Mama estaba furiosa
- Esa traidora – concuerdo con Maggie y me siento en el piso con Nat – hablando de autos envié tu A3 a una revisión
- Aun no le tocaba
- Lo sé, ese auto es una maravilla así que tengo que cuidarlo
- No exageres
- No es mío – se encoge de hombros – Si se rompe me sentiré mal
- Bueno envía la factura al asistente de papa
- Yo lo pago
- Si mi padre se entera va a retarte y te sacara el auto por castigo. Así que no seas terca y envía la factura con Julián
- De acuerdo – pone los ojos en blanco con fastidio – No puedo creer que tu padre ahora tenga asistentes masculinos
Collin discute sobre eso como cosa rara y quiero golpearlo cuando empieza con sus celos por Oliver. El hombre está haciendo méritos para ser perdonado por mama. No somos nosotros los que tenemos que perdonar

A parte de eso es bueno saber  que a Maggie le gusta el Audi bueno no es como si a alguien no pudiera gustarle un A3 de paquete con todos los lujos. Papa lo compro luego del accidente  que tuvo con Connor y el idiota de Styles. El argumento fue que ningún  hijo suyo andaría con un auto chocado que ridículo. No lo use ni la primera vez, siempre lo ha cargado Magg desde entonces y ahora seria suyo. Bien por mi amiga.
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Sé que dije que no volvería a beber. También dije que no lo haría si Liam se encontraba cerca, y él no estaba. Así que no había problema.
- Te ves muy delgada
- Tú no te quedas atrás – me señala Kay entre risas.
- Pero tú más, yo no puedo engordar por el Ballet.
- Da igual- se encoge de hombros- pareces un rábano.
- Y tu un pan de banquete.
- Bajen le a la bebida ustedes dos – nos regaña Lili con una mirada acosadora – nunca acaba bien cuando toman así.
- ¡Aburrida! – chillamos ambas
- ¡No soy aburrida!- chilla ofendida- Soy una persona consciente.
Lili apenas y todavía está tomándose el primer mojito y nosotras estamos siendo felices con Tony que bebe cervezas como agua y se maraquea a Brooke en la pista. Incluso el amigo marica de Maggie, Fransea, vino de visita y está tomando vino de forma refinada mientras Magg se boya una botella de tequila chupito tras chupito.
Podría terminar siendo una noche agradable ya que estamos todos juntos disfrutando, salvo Carla quien debe de estar con su novio maduro, y si nos hizo caso, estaban teniendo sexo. Rico, salvaje y pervertido sexo. La mierda en la que no debería pensar porque conlleva a Liam. Ese es el problema cuando pruebo algo que me gusta y no tengo suficiente. Me convierto en Connor de a momentos. Es como si fuese una puta epidemia familiar. Con el segundo mojito ya mi sistema circulatorio estaba corriendo por todo mi cuerpo. Ya con el tercero siento palpitaciones, al igual que la última vez, terminaría coqueteando con el bartender sin lograr nada porque yo no quiero sexo simple y hueco, lo quiero rico y salvaje; con Liam.

Necesitando alejar esos pensamientos lujuriosos, deliciosos e insanos de mi cabeza, me acerco a la barra para hacerle fondo blanco a mi mojito y pedir un buen vaso de Ron. Debería de invitar a Pato a venir antes de que se convierta en padre. Es mi Tony personal, lo necesito acá.
- Aquí tienes bailarina.- subo el rostro y me encuentro con el familiar rostro del chico que me atendió la última vez.
- ¡Eh! Tú no eras tú hace unos minutos.
- Mi compañero acaba de terminar su turno y ahora entro yo.- me informa luego de soltar una risilla. - ¿Noche alegre?
- Liberadora- zarandeo mi trago- Esta delicioso, gracias.
- Lo mantendré lleno para ti.- me guiña el ojo con picardía y sonreímos.
- Entonces que sean dos. – hago un gesto bailarín con mis dedos y el simpático chico se ríe- Sírvete, chico. Yo invito.

No dice nada y chocando los cinco conmigo acuerda que el invita la siguiente ronda. Un compañero masculino para beber. Lo que estaba necesitando.
- ¿Qué edad tienes?
- Tengo 20.- responde mientras sirve su trago- ¿Tu qué tal?
- 21- levanto mi pulgar como si fuese la mejor cosa del mundo- Soy mayor de edad en todas partes del mundo.
- Eso es bueno. – festeja.- Mi vida será aburrida por un año más.
- No te pierdes de mucho igual. Tu nombre ¿Cuál es?
- Mauricio Valverde.
- Uffa, extranjero.
- Mis padres son españoles.- se encoge de hombros y da un  trago largo a su bebida antes de mirarme con un gesto serio-  Deje  Sevilla cuando cumplí 18.  Vida complicada.
- Odio lo complicado- ruedo los ojos- Yo también hui de casa hace un tiempo.
- Salud por las cosas complicadas- levanta su copa con un gesto acalorado y yo le hago chinchín con mi copa. – No me has dicho tu nombre.
- Es más complicado que el tuyo.- me rio- Si lo dices bien yo invito las dos próximas rondas, si lo dices mal pues tú las pagas.
- Hecho, escupe bailarina.
- Colette Angeline Chevalier Seudoux.

El aire se me escapa por la boca y me quedo ahí sentada y calladita como la puta lechuza. La mejor imitación y pronunciación de mi nombre solo podría ser dicha por la persona que ama mi nombre más que yo o mis padres. El bastardo que no quiero ver y que no es justo que este aquí porque yo decidí tomar hoy porque él no estaba y ahora la vida me lo ponía aquí justo a mi lado apestando tan rico como siempre lo ha hecho y apuesto a que esta vestido todo guapetón y terminare hecha agua si volteo a mirarle.

Mi nuevo amigo Mauricio esta impresionado ante la mención de mi nombre pero su gesto cambia cuando nota mi incomodidad al mil por ciento. Seguramente reconoce a Liam por todo el problemón de la vez pasada. Que miserable.
- Creo que invitare las dos próximas rondas- dice con diversión- ¿Puedo servirle algo?
- Lo mismo que a ella. – Mauricio asiente y guiándome el ojo se va hacia un lado abandonándome.
- ¿Yo que me gano por decir tu nombre cómo es?
- Lo tuyo es trampa, me conoces y has tenido práctica. – respondo sin mirarle, eso no cambia el que sienta sus putos ojos comiéndome. De pronto quiero darle la razón a Natalie con lo de que este vestido está muy corto. Me siento desnuda.
- Te ves bien.
- Gracias.- respondo seca y el suelta una risita que me para los pelos de punta.
- ¿No vas a mirarme en toda la noche?
- No sé de qué hablas.- sacudo mi mano haciéndome la desentendida y le doy un trago a mi bebida.
- De que estas evitando el contacto visual.
- ¡Prst, nada que ver!

No dice nada y solo ríe de lo divertida que debo de parecerle.  Para mi suerte, Mauricio regresa con el trago de Liam y recarga los nuestros. Sin resistir mucho la tensión de mirarlo, lo hago de reojo y me atropellan las emociones. Es una jodida delicia. Lleva una de esas playeras de béisbol y unos jeans negros, encima lleva una gorra negra hacia atrás. ¿Dónde está el jodido abogado? Ahí sentado solo estaba mi maldito novio de la escuela. ¿Por qué me hacía esto? Es apropósito y doloroso. Él se da cuenta de que le estoy mirando y me regala una sonrisa despreocupada. Necesito que alguien venga y me salve. Mi culo caliente esta por rogar una revancha.
- ¡Aquí estas!- chilla Brooke pasando un brazo sobre mis hombros.- Te andábamos buscando.
- ¿Estas borracha primita?- La chica se gira confundida y luego sonríe en grande.
- ¡Primo!- se tira a abrazarlo- Mírate, todo bronceado. ¿Dónde estuviste?
- En las, islas. Necesitaba unos días. – le responde mirándome raro.
Como si yo le fuese a contar a todas que él estaba en Brasil. Solo sería cuestión de tiempo para que Tony sacara cuentas y me preguntara si tuvimos sexo. Ellos terminarían dándose cuenta y yo terminaría siendo la burla de todos. Jamás. Con que Magg lo supiera era suficiente. Solo era cuestión de tiempo para que Natalie lo supiera también.
- ¿No estarás molestando a Colette?
- No.- se ríe- De hecho estamos llevándonos mejor. ¿Cierto, Coline?
- Ajam. – respondo simplemente tomando mi trago y veo como Mauricio está riéndose silenciosamente de mi.- Brooke, este es mi nuevo amigo Mau. Ella también se le da lo de bartender.
- ¿A si?
- Soy la mejor.
- Me gusta creer que yo soy el mejor.- él le guiña un ojo y le sonríe mordiendo su labio inferior. El chico es bueno.- ¿Qué te parece una competencia?
- ¿Ahora?
- Si, ¿tienes miedo de quedar mal?
- ¡Ja!- con un brinco digno de una coyote ugly, Brooke salta la barra y se pone junto a Mau.
- ¡Vamos, B!- le aplaudo y grito su nombre.

No pasa mucho cuando tenemos que bajarnos de las sillas y Liam me toma del brazo para que la multitud no me pise. Así que me pone delante de él tomando mi cadera con fuerza para que no me aparte. Joder, eso no es bueno. Mi piel reacciona, mis vellos reaccionan y mi corazón está saltando dentro de mí.  El hace como si es que no me está provocando nada y solo chifla y apoya a su prima cuando un montón de hombres comienzan a gritar su nombre mientras las mujeres lo hacen por Mau.

Medio giro para encontrar a las chicas y encuentro a Maggie montada sobre la mesa y gritando el nombre de Brooke junto a Natalie y Kaylee. Fransea parece horrorizado con su copa de vino en la mano y su otra mano con un dedo en su ceja bien sacada. Ninguna ha notado que Liam está aquí. Gracias a dios, porque yo estoy goteando, y me pongo peor cuando siento su nariz en mi nuca.
- Liam.- le advierto. Él no dice nada pero vuelve a pasar la punta de la nariz por el arco de mi cuello.- Liam, por favor.- suplico. Se supone que no me lo haga tan difícil.
- ¿Uhm?- su mano se aprieta más en el hueco de mi cadera y me pega contra él.
- No me hagas esto.- farfullo casi inentendible.- Esto es injusto- Su apretada erección en la parte baja de mi espalda me hace sacudirme y el gime.
- Tu no me hagas eso.- susurra subiendo por mi cuello hasta mi oído- Eso si es injusto. No puedes sacudirte sobre mí.
- Tu estas pegado a mi- gruño.
- No quiero que te pisen- susurra en mi oído.- Ven conmigo.
- ¿A dónde?
- Bailar, solo bailar. – Me da la vuelta haciendo que lo encare.
Sus brillantes ojos color canela me observan con anhelo reflejando los míos. Definitivamente lo que paso no fue bueno para ninguno de los dos ¿Cómo podía luchar contra él? Haría lo que él quisiera. Estaba jodida, de verdad daba vergüenza.

Miro por sobre sus hombros y me encuentro con los dedos de Kaylee en alto en aprobación. No lo reconocen por la ropa casual y la gorra. Eso es bueno, no sería tan terrible la vergüenza. Miro a Maggie y a Natalie, ambas con cara de culo pero no hacen nada más que mirar. Es imposible que ellas no le reconozcan, era obvio. Es la única persona en la tierra que puede hacerme sentir lamentable y deseosa al mismo tiempo tanto que se me refleja en la cara.

Arranca una de esas canciones de trap que Pato me hiso escuchar un montón en y siento los dedos de Liam apretarse en mi cadera llamando mi atención. Cuando le miro de vuelta el está sonriéndome con un gesto juguetón. Reconoce la música.
- Los latinos invaden el mundo.
- Así parece.- concuerdo y sin poderlo resistir más se me escapa una jodida sonrisa. Este mal. Está muy mal y mi ser completo no parece comprenderlo.

Él se queda mirando mis labios y relamiendo los suyos. Si, joder si quiero que lo haga. Y mucho. Demasiado. Ni siquiera me quejo o me resisto cuando mano pasa a la parte baja de mi espalda y me atrae hasta el para darme una probadita de sus labios regordetes haciendo que mi corazón lata como loco y se me olvide toda mierda a mi alrededor. Él lograba eso, me volvía loca y necesitada. No era correcto, pero lo quería. Mis manos llegan a su cuello demandando más de él y no me decepciona cuando deja salir un ruidito y aprieta aún más contra él.

Todas las partes de mi cuerpo se sienten vibrantes y entumecidas al mismo tiempo por la fricción de nuestros cuerpos, la intensidad del beso y mis malditos sentimientos de mierda. Liam chupa mi labio inferior y mis extremidades se aprietan. Se aleja de mi boca y relamiendo sus labios al sonreír se acerca hasta mi oído.
- Te quiero comer.- susurra y deja un beso detrás de mi oído.- Por esta noche, seamos nosotros como si no hubiera un adiós, hagamos como si todo estuviera bien.

Me hago gelatina entre sus manos y dejo salir una exhalación. Cuando vuelve a mirarme solo hay brillo lujurioso y ese puto anhelo  que me desnuda. A la mierda con todos. Me iría donde él quisiera porque, joder yo quiero que me coma. Punto. Y estoy borracha. Doble punto. Mañana lideraría con Maggie.
- Pero será el cierre, el definitivo.- digo. Sonríe y chasquea la lengua.
- Lo prometo.
- Ya no creo en tus promesas.- farfullo y el ríe esta vez.
- Yo tampoco.
Me rio yo también. Bueno, me siento como una quinceañera a punto de hacer algo malo. Pues tengo un cómplice delicioso, así que a la mierda.
- Nos vemos en mi auto en 10 minutos.- murmura contra mis labios antes de besarme de nuevo.
- Parecemos dos niños.- mascullo rompiendo el beso. – ya déjame ir.
- Bien- me suelta- 10 minutos, Coline.

Ruedo los ojos y asiento. Por supuesto que serían diez minutos, estaba desesperada por que hiciera lo que quisiera conmigo. Pero tenía que decirles a las chicas que me perdería un ratito o me matarían. Kaylee creía que me besaba con un extraño, pero Brooke me vio con su primo antes de ponerse a competir con Mauricio el barman y Magg si reconoció a Liam e igual Nat. No puedo dejar que esas dos arpías pongan en riesgo mi reputación. Yo soy una mujer rebelde, independiente y orgullosa. No una blandengue de bragas mojadas, aunque estuvieran mojadas ahora. No puedo ser difamada.

Cuando llego con las chicas Maggie me mira muy feo, tan feo que incluso creo que estoy por arrepentirme de comerle la boca a Liam y de estar a punto de escaparme con él. Me fuese ido sin decir nada.
- Estas jugando con fuego, amiga.- chasquea mi pasa un chupe de tequila. Lo bebo rápido y me lanza el limón.- vas a terminar quemándote.
- ¿podrías ponerte en mi lugar?
- Porque lo hago te lo digo.- se levanta de su taburete y suaviza un poco más su gesto hacia  a mí- Se lo que te hace, se lo que siente. Colette vas a salir lastimada. Él no va a dejar a Danielle porque le dio su palabra, lo conoces nunca rompe su jodida palabra.
- Lo sé, Maggie. Pero yo…
- No, espera- me interrumpe- no te digo que no lo hagas. Joder, ustedes dos me excitaron tengo ganas de coger cualquier idiota e ir a hacer groserías. Pero estoy aquí preocupada porque sé que tu no vas a tomar esto como algo casual, te vas a encaprichar, te he visto encaprichada, a ambos. Va a acabar mal.
- Solo es un cierre Maggie- ella bufa. Bah, hasta yo quiero hacerlo. – Yo solo…
- Ve, no diré nada.- sacude la cabeza y me deja ver el deje preocupado en sus ojos- Siempre poder ayudarte a recoger los pedazos, cachonda.
Me quedo mirándola sin saber que decirle. Ella sabe que yo también cuido su espalda. Lo hacemos siempre. Me reconforta saber que cuando Natalie se vaya no estaré del todo sola.
- Vete.- me apremia- Pero por favor trata de no encariñarte con esto, no me gusta.
- Lo prometo.
- Bien, ahí viene mi karma.- confundida me giro para encontrarme con la mirada de Harry fija en Maggie.
- Imbécil.- mascullo.
- Imbécil es poco.

Me alejo de Maggie y comienzo a bajar los escalones de la zona donde nos sentamos siempre. Al menos Maggie va a estar acompañada de Tony y las chicas, si hay problemas no va a lidiar con todo sola.
- Colette, ¿Has visto a Liam?
- Ten educación Styles- le gruño cuando me pregunta al pasar por su lado.- Y no, no lo he visto. Compórtate.
- ¿Dónde vas?
- No es tu problema.

El castaño me da una mirada venenosa y le muestro mi dedo medio señalando de mis ojos a en él señal de que lo estoy vigilando. Lo bueno es que el no parece saber que me escapo con su amiguito.

Cuando llego afuera Liam ya está recostado a su coche esperándome con una mueca infantil en el rostro. Él estaba disfrutando esta pequeña aventura. ¿Quién no? Sentía que tenía quince años de nuevo y que todo era perfecto. Y estaba más lejos de eso que nunca.
- Styles no sabe que estamos escapando.- no es una pregunta cuando lo digo. Él se encoge de hombros y abre la puerta del copiloto para mí.
- No lo quiero opinando en lo que no es su problema.
- O no quieres que te diga las cosas como son.- subo al coche y él se queda ahí parado en mi puerta.
- Si, también eso.- se agacha y acerca su rostro hacia el mío.- Me importa una mierda lo que opine- me besa- Te quiero, y te quiero ahora- vuelve a besarme- eres mía, Coline. Recuérdalo.
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Sus dedos subían y bajaban por mi espalda de forma despreocupada al igual que los míos jugaban en su estómago. Estaba a gusto, me sentía llena y en casa de nuevo. Lo disfrutaría los minutos que tuviera para hacerlo. Era la sensación más bien recibida de entre todas las demás. Estaba agotada y satisfecha, todo al mismo tiempo. Cuando estábamos así todo era bien recibido. La noche en el barco se fue trazando a medida que la ropa iba desapareciendo, las carisias iban y venían y los besos se volvían más demandantes. Regresaban los recuerdos haciéndome sentir mas deseosa de lo que admitirá alguna vez en la vida. Estaba encantada.
Maggie tenia razón, me encapricharía y terminaría quemándome. Pero abriendo mis ojos y encontrándolo relajado y satisfecho tan cerca de mí me hace comprender que no soy la única en la hoguera, éramos los dos a punto de quemarnos.
Cuando sus ojos de abren todo mi cuerpo se eriza con el brillo de su mirada. Por más bien que me haga sentir y lo mucho que alborote mi sistema, no puedo volverlo a tener. Otro día mirándome así y terminare siendo su amante cuando se case y no puedo serlo, tengo demasiado orgullo como para que el me manipule así. Lo dije antes, así como dije que no volvería  a  beber, pero tenía que hacerlo. Si ambos seguíamos nuestra mierda terminaría salpicando a Benja, ese es un lujo que no me puedo dar, el siempre iría primero.  Era la parte importante entre ambos, no nosotros sino Ben.
- No me mires así.- murmura con la voz ronca.
- ¿Así como?
- Como si esto estuviera mal.
- Este mal.- le corrijo- está muy mal.
- No digas eso- su mano sube hasta mi rostro y se acerca hasta que nuestras narices  se rozan- puede que no sea correcto. Pero esto- juega con su nariz juro sentir que me derrito por dentro- tu y yo. No está mal, todo es bueno cuando te tengo, Colette.
- No hagas eso.- susurro casi suplicante- No me hagas esto. No puedo manejarlo. Este mal, no quiero que Ben salga herido y no quiero salir lastimada también. No me hagas desear cosas que no puedo tener, por favor.
Prácticamente lloriqueo sintiéndome miserable y a la vez tan completa rodeada por él. Quería que por esta noche hiciéramos como si nada pasara y como si no fuese una despedida. Pero no puedo darle eso, no puedo fingir mientras me sostiene o susurra mentiras bonitas mientras nos utilizamos. Liam me mira con sus propias emociones bailando sobre su rostro, entonces se mueve quedando entre mis piernas y acuna mi rostro con una de sus manos.
- No debería, pero yo te quiero a ti. Joder, en serio que quería sacarte de mí, Colette. Pero me resulta imposible, encima me diste un hijo, eso me vuelve incluso más territorial. Los quiero a ambos a pesar de todo. – cada una de sus palabras y lamentaciones hacen que mi corazón brinque dentro de mi pecho- Yo quiero dártelo todo, lo que pidas solo para ti. Pero no puedo. Puedo dárselo a Ben y no puedo dártelo a ti ¿Cómo crees que me hace sentir eso? Debería de odiarte, sin embargo todos los días pienso en lo increíble que sería tenerte a mi lado junto a Ben. Me siento frustrado, Colette.
- Lo sé- susurro y le doy una triste sonrisa- Pero es mi culpa, Liam. Fui yo quien se fue, si no lo hubiera hecho quizás ese anillo estaría en mi dedo. No tienes por qué sentirte mal cuando fue todo a causa mía.
Él no dice nada sus ojos lo hacen, su mirada habla por sí sola. Se mueve un poco más encima de mí soltando mi rostro dejando sus brazos a cada lado de mi cara en el colchón. Baja la cabeza y comienza a dejar besos por todo mi rostro, cuello y mi clavícula. De pronto siento ganas de llorar ante el sentimiento de tenerlo y no tenerlo a la vez, pero no me lo permito.
- Eso no cambia nada- murmura de vuelta sobre mis labios y dejando un beso corto- Yo te quiero a ti.
Es lo último que dice antes de darme el más largo de los besos y volver a poner mi mundo de cabeza haciéndome sentir que no le pertenezco a nadie más en el mundo, solo a él.
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Harry lo llamo al menos unas ocho veces antes de que Liam decidiera soltarme para contestarle el bendito teléfono. El greñudo sigue tan intenso como lo ha sido siempre. Lo cierto es que las llamadas se debían a que Danielle y las demás zorras de elite habían llegado de sorpresa al club para pasar una noche con sus hombres. Liam se inventó una excusa sobre que los vecinos le llamaron porque la alarma de su departamento se activó y tuvo que correr a apagarla. Ciertamente si se activó la alarma, pero fue por que el animal entro arrastrándome y sacándome la ropa en vez de meter la clave. Cosa que Styles no necesitaba saber. Y mucho menos el escobillón que tenia Liam por prometida.

Al final corrimos a vestirnos para ir al club. No quería volver, no quería verle con ella mientras aun olía a mí. Estaba siendo débil porque estaba borracha, no podría lidiar mirándole. Necesitaba la seguridad y el orgullo que tenía cuando estaba sobria, pero no me quedaba alternativa. No podía dejar sola a Magg con Taylor merodeándola luego de lo que paso con Noah en el apartamento de Harry.
- Sera mejor que yo me baje primero por aquí.- digo cuando entramos por un costado del bar. Sería un problema que alguien llegara a vernos. Él no dice nada y solo asiente sin quitar la mirada del lugar- Bien.

Abro la puerta y de golpe vuelvo a cerrarla cuando el tira de mi brazo hasta tenerme a tropezones sobre su regazo y sus manos vuelan a mi rostro para pegarme a sus labios con desesperación.  Cuando comienza a besarme de esa forma tan salvaje y atropellada, no hago nada y le dejo que se despida de la forma en que quiera. Hasta que comienza a bajar la presión del beso y se vuelve más suave y rítmico. Mis manos van a parar a su cuello mientras las suyas toman mi cadera con demanda y decido frenarlo al sentirlo duro debajo de mí.
- No.- Me separo- Lo prometiste.
- No puedo.- sacude la cabeza y toma mi rostro de nuevo con angustia- no quiero- me besa- te quiero de nuevo.
- No se puede- susurro de forma atropellada- Tienes que dejarme ir. Tu prometida está aquí.
- No.- sus manos me rodean apretando mi cintura y él se esconde en mi estómago en un abrazo.
- Déjame ir, por favor- lloriqueo en la cima de su cabeza antes de moverme encima de el para que me suelte- Por favor, Liam. Lo prometiste.- pruebo de nuevo en una súplica y el sale de su escondite para mirarme con frustración.
- ¡Joder! Se lo que dije- gruñe refregándose el rostro con molestia- Pero no puedo, no puedo asegurarte el que no siga insistiéndote.
- Estas comprometido.
- ¡A la mierda!- gruñe de vuelta- Tomamos a Ben y nos largamos de aquí, lejos de mí jodida familia y de todo.
- No podemos hacer eso. Me jure a mí misma que nunca más escaparía.- explico con el tono suave que no suelo utilizar y acaricio las comisuras de sus labios y los bordes de su rostro con mis dedos- Es de cobardes, ya probé eso y no me gusto. No soy una cobarde. Este comprometido, diste tu palabra y yo solo llegue tarde.
- Colette…

Unos fuertes gritos afuera en el estacionamiento interrumpen a Liam y mis alarmas se encienden haciéndome girar preocupada. Lo primero que diviso es a Natalie pegando gritos como loca y a Maggie siendo sacada con Taylor por los pelos y el resto siguiéndoles.
- ¡Mierda!- mascullo y comienzo a moverme rápido para bajar del auto.- Tarda un poco antes de aparecer.

Es lo último que digo antes de correr. El solo asintió y note la molestia en su rostro, de nuevo las peleas nos interrumpían. Él quería seguir ahí encerrado conmigo, supongo tengo que agradecer, sabría dios de lo que me habría convencido de hacer si permanecía un segundo más encerrada con él.

Realmente corro hacia las chicas sorprendiéndome al encontrarme con mi nuevo amigo Mauricio sosteniendo a Lily y a Brooke. Me fijo bien en la escena y encuentro dos rostros que hacía años no veía. Perrie y Selena, las dos iban al instituto. Perrie fue novia de Zayn y además era prima de Louis. Selena era una de las ocasionales del duende.  Gracias a dios al menos ellos dos no estaban.
- ¿Porque será que cada vez ustedes aparecen hay que terminar así?- inquiero en un mal tono intentando soltar a Maggie y la Barbie.- ¡Magg, basta!- cuando consigo que la suelte, es Natalie quien me ayuda a sostenerla mientras Danielle y Candice recogen a la Barbie del suelo.
- ¡esta puta comenzó!- gruñe Magg- Estaba todo tranquilo y ella vino buscando problemas.
- ¡eres una salvaje! ¡Siempre serás una ordinaria y básica mujerzuela!- grita esta. Mi cólera se enciende esa listilla como que no sabe con quienes meterse- ¡Aléjate de lo que es mío!
- ¡Tú aléjate de mi hijo! ¿crees que quiero sacarte a Styles? ¡Por favor! Es toda tuyo muñeca. Tu solo aléjate de Noah o voy a molerte a golpes la vida entera ¿Entendiste?
- ¡Margaret por el amor de dios!- chilla su ridícula hermana- deja de comportarte como una disparatada, das vergüenza.
- Disparatada vas a quedar tu si sigues hablando – esta vez suelto a Maggie y doy un paso al frente amenazando a la tonta- Mejor ten la boquita cerradita.
- ¡Eh, eh!- se mete Tony entre ambas- Colette, por favor.
- Eres un machito, francesita.
- Quizá hoy sea tu día de suerte y este machito cumpla su promesa de fajarte a golpes.
- ¿Qué está pasando?- Aparece Liam desde la puerta principal del bar- ¿Dónde está Harry?
- ¡Aquí estoy!- chilla el carbón apareciendo detrás de él. ¿Estaba esperando a que llegara Liam para salvar su culo? No cambia más.
- ¿Dónde estabas?- inquiere Danielle a su prometido y mi estómago se aprieta.
- Tuve un  problema en el apartamento.- dice sin darle mucha importancia. Sus ojos se paran en Harry- ¿Qué hiciste?
- ¡¿Por qué yo?!
- Porque siempre es tu culpa, imbécil- le acusa Natalie- Le permitiste a esta zorra joder a Noah.
- ¿Eso paso?
- ¡Fue un accidente! No querría herir a Noah apropósito, ¡dios!
- Te ofendes muy rápido, Margaret.
- ¿Quieres ver que tan rápido me ofendo?
Entonces Maggie se le escapa de las manos a Natalie y todo ocurre muy rápido cuando ya estamos todas sobre todas y los hombres gritando y tratando de separarnos.
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Mi cabeza palpitaba y dolía como la mierda. El alcohol no era el protagonista de mi dolor de cabeza supremo esta vez, a pesar de que le di su merecido a la bastarda de Candice, la bruja de Danielle me tiro demasiado fuerte del cabello tanto que aún lo siento, incluso con más intensidad. Probablemente cuando me lave el cabello en un rato se me caigan unos cuantos cabellos, siempre tuve frágil el cuero cabelludo. Maldita estúpida, de no ser por Natalie que logro sacármela de encima y darle su merecido, probablemente me habría dejado calva. Fue tan feo nuestro malestar que cuando toco levantarse para ayudar a mama a enviar a los niños al colegio no pudimos. Mi pobre madre lo hiso todo sola sin molestarnos. Por eso, su corazón de madre preocupada la hiso entrar en la habitación donde dormíamos todas luego de dejar a los niños en el cole. La mujer dejo salir un grito tan horroroso que nos despertó a todos alarmados y Fransea termino en el suelo con chillido dramático.
- Venga, Oliver. No fue para tanto.- masculla Maggie tratando con mi padre.
- ¡¿Qué no fue para tanto?!- gruñe.
Por nuestra revuelta de anoche ahora éramos los penitenciados. Uno detrás del otro en cada escalón de la escalera central de mi casa. Oliver estaba como loco pegando gritos y regañándonos por ser irresponsables. Incluso le soltó un manotazo al pobre Tony y este tragando saliva se quedó calladito y firme como un soldado. Todos estaban asustados de mi padre, Maggie, Natalie y yo estábamos acostumbradas; nos metimos en muchos problemas en la escuela. El hombre se puso histérico cuando mi madre bajo furiosa señalando el montón de rasguños y moretones. Natalie tenía la ceja partida, Maggie la cara rasguñada, Brooke las piernas raspadas porque la sonsa se cayó al suelo tratando de separar a Fransea de Perrie, Tony tenía un golpe en el ojo cortesía de Harry y lo más probable es que Harry también este todo golpeado, el pobre Liam intento separarlos y termino siendo golpeado por Kaylee que pensaba que Liam se le estaba tirando a Tony. Fue un desastre total. Encima mi papa no quitaba los ojos de mi labio partido.
- Es que ustedes no aprenden- reprende y va pasando uno por uno, se detiene en Natalie- ¡¿Así quieres que te deje ir a Sídney sola?! ¡Animal! ¿Quién te enseño a solucionar las cosas a los golpes? ¡Irresponsable!
- Tío…
- ¡Silencio!- mi padre sube otro escalón y se detiene en Fransea. El chico se pone derechito- Y yo pensando que de todos tu serias el que siempre mantendría la clase, que decepción.- Mi padre sube otro escalón y juro escuchar a Fransea soltar el aire-Y tu…- se detiene en la pobre de Brooke- ¡Tenías que ser una Payne! Y yo que pensaba que tu rompías el molde.-  sacude la cabeza con decepción antes de subir otro escalón hasta Kay.- Tú te salvas.- la rubia festeja.- Solo porque fue contra el idiota, bien hecho chica. – Le da un beso en la frente y todos los demás refunfuñamos mientras ella asiente con la cabeza- Tú no eres una oveja negra. Baja de esta escalera cielito.
La rubia sale de la fila y comienza a bajar las escaleras para ponerse al lado de mi madre. Ella nos saca la lengua a todos y veo como Tony quien está en el primer escalón le muestra su dedo medio. Mi padre le da un fuerte pisotón al suelo y todos nos ponemos firmes de nuevo. Él se detiene frente a Maggie.
- ¿Qué se supone que haga contigo? Te lo he dicho un millón de veces. ¡Mis hijas no son animales! Con Connor es suficiente.- Maggie se enfurruña delante de mí y sin querer se me escapa una risita que de inmediato mi papa la nota y me suelta un manotazo por la cabeza- ¿Tu de que te ríes? ¡jodes mi paciencia, Colette! ¿hasta cuándo voy a decirte que te comportes? ¡Ya eres mama! ¿Con que moral le pides a Benjamín que no se pelee en la escuela cuando tú vas partiéndole el culo a quien sea por la vida? ¡¿Ah?! - Se voltea y le da un manotazo a Maggie por la cabeza- No te rías.
- Papa no fue…
- ¡Silencio!- grita- Tengo una reputación que cuidar y todos ustedes se empeñan en destruirla- comienza a bajar las escaleras- los he acogido a todos y están comenzando a decepcionarme comportándose como animales ¡Baja la mano Fransea! No te doy permiso de nada- el castaño esconde su mano lentamente con horror- ¡Todos están castigados!
- Somos adultos, tío.- se mofa Natalie en el tercer escalón detrás de Lily.
- Si, además la mayoría no son tus hijos.- le comunico cruzándome de brazos con fastidio- no tienes derecho.
- ¡Ja, Claro que tengo derecho! ¿Quieres ver? Soy el hombre de poder aquí.- gruñe haciendo que todos nos paremos derechos de nuevo. Maldición me siento como una colegiala.- Fransea y Tony, van a lavar mi Ferrari, la mercedes de Jennah, La Range de Collin y mi camioneta. ¡Ya, Muévanse!- grita lo último y los chicos literalmente corren al patio a por los tobos y las esponjas.- Lily y Brooke va a subir a arreglar el cuarto de Connor por el desastre de los niños.- Las dos chicas corren escaleras arriba y nos abandonan a Natalie, Maggie y a mi.- Kaylee cariño, ¿tu podrías ayudar a Jennah con el almuerzo?
- Ahm, Claro.- farfulla la chica.
- Gracias.- papa le sonríe y luego se vuelve hacia nosotras tres.- Ustedes, ovejas negras, van a limpiar toda la casa.
- ¡¿Qué?!- chillamos.
- ¡Es enorme papa!
- ¡Es un maldito palacio!
- Ahora gracias a esas palabrotas saliendo de la linda boca de Margaret también van a limpiar la casa de huéspedes, ¿Cómo la ven?
- ¡Esto es explotación!- se queja mi prima.
- ¡Y autoritarismo!
- ¡Abuso de poder también!- concuerdo con las chicas.
- ¡¿A si?! ¿quieres seguir agregando a la limpieza? Porque aún queda el sótano, la parrillera, la piscina, el jardín…
- Ya entendimos.- le interrumpo, sino quien sabe cuándo acaba.
- Bien. Ahora, marchando mocosas.
Entre farfullos y manotazos que nos suelta mi padre en la cabeza, bajamos de la escalera para comenzar a buscar los artículos de limpieza. Kaylee luce pálida parada al lado de mi madre mientras que esta esta de brazos cruzados toda molesta con nosotros. Esto es injusto. Esas putas empezaron la pelea, yo estaba  bien lejos revolcándome con Liam, de no haberle contestado a Harry y haber acudido al encuentro quizás la pelea no habría pasado a mayores.
Un golpe seco suena en el suelo y el grito de mi madre nos hace voltearnos encontrando a Kaylee toda paliducha en el suelo con mi madre histérica y mi padre tratando de recoger a la chica.
- ¡Kay!- chilla mi madre.
- ¡Ve a buscar el alcohol Natalie!- Mi prima corre escaleras arriba y nosotras nos acercamos para ayudar a sostener a la desmayada.
Mierda. ¿Cómo se llama la jodida novela en la que vivimos? Definitivamente nuestra vida es un jodido y estresante drama.
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por hypatia. el Mar 10 Oct 2017, 11:13 am

Gracias Dani Omg, yo escribo capítulos largos, pero este es EL CAPÍTULO LARGO Ya estoy leyendo los capítulos, espero ponerme al día pronto
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Stark. el Mar 10 Oct 2017, 2:30 pm

Todavía no lo leooo haré el comentario mientras vaya leyendolo, tenme un poquito de paciencia loca
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ritza. el Dom 15 Oct 2017, 7:36 pm

para el cap mas largo en la historia de caps de ncs:
AYDANI, TU CAPITULOOO

todavía no puedo creer que hayas escrito tanto pero entiendo lo de avanzar rápido con la trama y yo he estado pensando en lo mismo últimamente xd iré comentando mientras leo, así no me atraso
y todo es mejor

- Son apenas las 7:30 y ya tengo que lidiar contigo...- le doy un sorbo al café de mala gana sorprendiéndome con el sabor a vainilla bajando un poco mi enfurruñamiento.- Wow.
- Late vainilla- señala- me dijiste que aprendiste a tomar café en sur américa y que ahora lo prefieres. Asumí que si le ponías vainilla a tú te, también lo harías con el café.

ESTAS COSILLAS SON LAS QUE ME HACEN SHIPPEARLOS A MORIR.
ES QUE, simplemente pones esos detalles y que Liam se acuerde es una cosa. Pero que recuerde y note algo nuevo y decida llevarle cafe en la mañana, nonono. ¿A su trabajo? Nonono. No me importa lo enojados que estén con el otro, esos dos tienen que casarse ya mismo ok son mi razón de ser

Él nunca se portaba tan bien, incluso estaba dejando de parecerse a mí en esa parte, comenzaba a sentir celos de que actuara como Liam – Aunque la fase “buen chico” duro solo dos esa semana- Le partió la nariz a un niño de su salón y me sentí increíblemente orgullosa de que el salvaje volviera.

JAJAJAAJAJAJA QUÉ CLASE DE MADRE ERES COLETTE, SINTIÉNDOTE FELIZ POR ESO    

No puedo evitar que esto me provoque gracia. No me hace sentir muy cómoda que Liam tenga tanto poder sobre Ben pero no hay mucho que yo pueda hacer y Ben está encantado con Liam, de hecho creo que había tardado mucho en decirme lo del apellido.

Ahí es donde se nota lo que realmente ha crecido y madurado Colette. No trata de hacer que Benji odie a su papa o de acapararlo para ella sola porque sienta celos ocasionales. Sino que le alegra que estén construyendo una relación sana y eso es tan lindo    

(sería todo mejor si liam y cole dejan de pelear y se casan, solo digo  o sea )

- Igual creo que deberías de preguntarle a él. –agrego – Tienes que preguntarle si está cómodo con el cambio de apellido.
- Sí, pero él me diría que hablara primero contigo- asiento, conociendo a Ben de seguro que si.- y no quería que  te sintieras amenazada por eso.

EL CAMBIO DE APELLIDO   no me lo vi venir tan rápido   es que, no sé, para mi sigue siendo demasiado rápido. Pero supongo que si Benjamin lo quiere, está bien. Además, pronto todos serán una sola familia  

- ¿Cómo que, que tiene?- farfullo imitando su tono ofendido
- Si, Como una…
- Ni siquiera lo digas- gruño- no somos una familia.
- Ben es mi familia, tu eres la de Ben… eso nos hace familia- la diversión en su rostro solo me hace enojar más.
- Tu deducción es errónea, no lo somos. – me cruzo de brazos- Tu eres su papa y yo su mama, ya está.

ves       estos son indicios del futuro  

- Ya compre los boletos de avión para el miércoles.- me avisa con desinterés. Dejo de tomar de mi jugo y lo miro mal.- ¿Qué?
- Te dije que esperaras a que hablara con Liam.
- ¿Por qué tenemos que esperar a que ese pelele diga algo?- inquiere de mala gana- Es un viaje a Brasil por la semana santa, no te lo estás llevando a la luna.
- Es su padre.
- Cosa que no me hace sentir a gusto.

AJAJAJAJAJAJAJAJAA AMO AL PAPA DE COLETTE, "pelele" es el mejor apodo que le han puesto a Liam, 100%    

pero Cole tiene razón. Liam vivió sin saber de su hijo por cuatro años y ahora que le haga lo mismo otra vez? Irse sin decirle? Mínimo será para que Liam se vuelva loco y acabe destruyendo todo  

Mi padre nunca quiso que yo me relacionara con esa familia, odiaba a Liam de solo saber su apellido y nunca comprendió o llego a ver que él no se parecía a su familia en nada, era todo lo contrario, así.

Colette pelea con el pero también lo defiende   aquí hay amoououououooor  

- Pero el viaje a Brasil es un hecho.- agrega al final con firmeza.
- !Dios, serás obstinado!
- Soy tu padre- se encoje de hombros.- Yo sigo mandando.

AJAJAJAJAJAJAJA ME ENCANTA XD      

A demás de eso, Natalie lo tiene con los papeles del instituto esperando solo a que yo acepte hacerme cargo, cosa que aún no he hablado con Benjamín. Por lo visto tengo ya dos conversaciones pendientes y no sé qué decir en ninguna de las dos.

Estan pasando tantas cosas tan rapido :( Benja esta con Liam como si nunca hubieran estado separados y Colette no sabe bien como reaccionar por sus emociones conflictivas, lo del apellido, lo del viaje a Rio, el viaje de Nat, lo de la academia...AY SON MUCHAS COSAS   Colette tendra que dejar de hacer algo, porque sobrecargarse con cosas la va a matar.

- Estaré un tiempo en Londres- dice desviando la mirada hacia las ventanas y luego sonrrie en una mueca agotada- Me gustaría que quedáramos luego, supongo que los chicos deben estar muy grandes.
- Lo están.- asiento. No se si lo hago intencional o no, pero desvío la  mirada hacia los dedos de sus manos y no encuentro su anillo.- Ahm, ¿Por qué no me das tu tarjeta y yo me comunico contigo?
- Bien- el hombre se apresura entre su billetera y saca una tarjeta blanca digna de un hombre como el- Aquí tienes.

APARECIÓ FREDDIE SENORAS Y SENORES        

bienvenido sea el drama  creepygusta  creepygusta

- Podríamos ir de nuevo cuando tu padre mejore.
- Si por mejorar te refieres a cuando muera, si ¡Dios seria genial!

Dejo el cuchillo sobre la tabla junto a las papas y le doy una mirada a Magg. Entendía su resentimiento por su familia, pero la muerte era algo trágico, el hombre estaba esforzándose por conocer y darle cariño a Noah. En un principio me pareció hipócrita de su parte, luego entendí que el ego puede jugar malas pasadas a las personas y la culpa es la consecuencia. El hombre solo me daba un poco de lastima. Se había perdido de Noah y había dejado de lado a su hija.

Maggie me frustra cuando se pone de cabezota a decir las cosas sin pensar. Porque cuando su papa muera, no importa el rencor que le haya tenido, lo va a sufrir. Ahora el viejo esta tratando de redimirse por las mismas razones, fue demasiado cabezota por demasiado tiempo y ahora que tiene las horas contadas lo quiere enmendar. Pero hay que creer en las segundas (o quintas) oportunidades en esos casos  

Nada de lo que dije pareció quitar la mirada de horror en el rostro de la chica y vuelvo a reírme de su expresión. ¿Era siquiera posible dejar a Magg sin palabras?

- ¡Mami!- el sonido de las llaves de la casa y luego el chillido de Noah entran por la cocina y el pequeño esponjoso está brincando frente a nosotras sin obtener respuesta - ¡Oye!

Freddie la dejó sin palabras   no Freddie, la mención de el   oh dioosss

- No demandes mi atención así- le regaño- traga antes de hablar al menos.  Aun no le he dicho nada porque he estado ocupada.
- ¿ya le platicaste a Ben sobre la academia?
- Nop, tampoco.
- Pues estas un poco atrasada con la comunicación, Coline.
- Y tú en lo de conseguir un marido, Nadine.



- Papi, te ves molesto- habla Ben por primera vez desde que mencione la palabra viaje en la mesa.- ¿No quieres que vaya a ver a mi abuelita Rafaela?
- No es eso, Ben. Me habría gustado que tu madre me lo dijera antes.- masculla más que todo para mí.

Incluso siento su mirada de aguijón penetrándome, pero lo ignoro y sigo comiendo. Sé que es bastante cobarde de mi parte, pero Ben puede manejar esto.  Después de todo el viaje lo pidió el y sé que puede manipular a Liam. Así que mejor me quedo en silencio y los dejo hablar a ellos. Es la segunda vez en el día que disfruto de unas buenas costillas.

- Oh, bueno pero ya te lo estamos diciendo- suspiro al escuchar cierta pena en la voz de mi hijo- Es que desde hace mucho que quiero ir a ver mis abuelitos, y mama no había podido llevarme. No te enojes.

los niños SON TAN LINDOS Y TAN MANIPULADORES       es una combinación letal, yo ya habría bajado todas mis defensas  

- Si, ella lo acepta. Pero le duele que yo prefiera vivir en Brasil.

Liam se queda en silencio y me da una larga mirada que me apresuro a pasar por alto tomando un largo trago a mi copa de vino. Eso no era un secreto para nadie alrededor de benjamín. Supongo que si Liam se sorprende es porque nunca han tocado el tema. Ben con solo cuatro años podría darte mil motivos por los que desearía volver a Rio. Te sorprenderías al escuchar la similitud de sus motivos comprándolos a los de su padre por irse de Londres.

- ¿Te gusta más Rio, Ben?

yo no me esperé eso       que Ben preferiría vivir en brasil, nunca lo pensé xd a ver como le queda el ojo a Liam ahora  

¿No nos extrañarías?
- ¿Te irías con nosotros?-

BENJAMIN ES UN PEQUE QUE SABE DEMASIADO DIOS MIO XD ESTOS BEBES DE AHORA XD

La entiendo, las cosas con Freddie fueron raras en un buen sentido, el hombre de verdad quería estar con ella y cuido de ambos hasta que yo me instale por completo aquí.  

Freddie es un amor    

Era casi doloroso tener que verlo tanto e incluso las peleas estaban haciéndose rutinarias, lo que más me avergonzaba era que tanto como me molestaban también me gustaba tenerlo ahí.

           


- Si dejara de ver a mi mami me daría el helado correcto.- continua regañando al pobre hombre y este con algo de vergüenza le pasa el helado a Ben.
- Lo siento mucho chico.
- Está bien, pero que no pase otra vez.- refunfuña- esta es mi heladería favodita.

AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ NO PUEDO CREERLO XD AJAJJAJAJAJAJAJAJJA BENJAMIN TE PASAS                  este niño es demasiado sabio para su corta edad    

Quería que Ben disfrutara de su papa y que Liam también disfrutara de él. El apellido era una gran cosa, le daba cierto poder a Liam sobre mi bebe, pero a final de cuentas, era su hijo también.

      amoououououooor      


Benjamín se echa a reír de la insolencia de su padre y este pasa un brazo sobre los hombros del niño como si fuesen camaradas. Se vuelve para mirarme sonriente y orgulloso de sus estupideces, me guiña el ojo de nuevo y yo bufo molesta dándole un mordisco de mala gana a la galleta. El volvía mi vida agria. El y solo el con su rostro y sus putos lunares.

ayyyyy, el viaje a Brasil me emociona tanto   muack       ya quiero ver que va a pasar y la familia de Cole alla, que la ayudaron a criar a Benji desde temprano    

- No vas a llorar, ¿o sí?- pregunto en tono burlón sin dejarla ir y ella bufa dándome una palmada en la espalda.
- No voy a extrañarte.
- Yo tampoco lo hare.- me encojo de hombros- estoy feliz de alejarme de ti en realidad.
- Yo estoy incluso más feliz de no tener que ver tu fea cara de muñeca en las mañanas.
- Sí, es un alivio: no aguanto más tus asquerosas comidas.

Aaskfjadkkadja lo del desfile de caridad, se me había olvidado         ya tengo mas material para mi cap, estoy inspirándome    

Maggie y Cole no engañan a nadie xd se aman, bobas, dejen de fingir que no y dense un abrazo de bffs    

Oliver me mata de la risa con sus reacciones hacia Liam son oro

- No voy a morir, Colette. Solo serán unos días.
- ¿Qué van a comer?- no evito reírme cuando le pregunto eso. Ella me golpea ofendida.
- Natalie se quedara con nosotros- dice entre dientes.
- Bueno, mi bebe no tendrá que comer panqueques quemados.
- Te odio.
- Y yo.

amo puro, del mejor    


- Ben, pórtate bien - mi hijo asiente y abraza a su padre con cariño mientras este le sigue hablando- Hazle caso a tu mama, comete la comida y no la vuelvas loca.
- Hare lo pueda, igual ella ya está loca.

AJAJAJAJAJAJAJA LO AMO TANTO XD BENJI DIOS XD
cuando sea grande será tremendo xd

- Eres complicada, Colette. Cualquier madre estaría feliz de ver que su hijo y el padre se llevan bien.
- Tú lo has dicho, cualquier madre no se hubiera escapado embarazada y escondido la barriga hasta que el chico tuviese cuatro años. – le respondo de mala gana- Liam ha estado tranquilo últimamente, pero cada vez que puede me amenaza con ir a juicio.
- Y tú tienes las de perder.
- Por la vía legal, sí. Pero si dejo que mi padre meta su cuchara en esto, créeme que Benja seguirá siendo mío.
- ¿Entonces cuál es el problema?
- Que no voy a dejar que mi papa cree evidencia falsa y levante falsos testimonios para joder a Liam. Benjamín no es un juguete, no voy a lastimar a ninguno de los dos.- explico ya exasperada de que nadie comprenda lo obvio.- fui yo quien cometió el error, no tiene por qué pagar ellos dos.
- Que complicado es todo esto- masculla- ¿No has pensado en reconquistar al tipo este? Quizá sea la solución.

No conozco mucho a Pato, pero ya me cae bien  creepygusta porque el sabe cual es la solución a todo, y se lo dijo sin reparos a Colette. Liam no va a quejarse para nada

Si en algún momento de mi vida vuelvo a quedar embarazada y es una niña  lo primero que haré es ponerla en un control de natalidad, no pienso permitirle pasar por todo este dramón.

AHAHAHAHAHAAH LA QUE TE ESPERA COLETTE XDDD

Pato y Rafa me caen tan bieeen, son unos amores ya veo porque benja y cole aman tanto ir hacia brasil! los dos los han apoyado tanto, son una bella familia entre los cuatro Pato es un idiota

INTUÍ QUE EN ALGÚN MOMENTO DE SU VIDA, PATO Y COLETTE TUVIERON COSILLAS (? je, jejejeje,amo esto  

las ganas de leerme el capítulo completo sin pausas son grandes, pero es que luego tardaria mil años para comentar   asi que seguire leyendo antes de que empiece a trabajar (ahora mismo estoy en la oficina)

Debería estar feliz y agradecida de que las cosas entre ellos vayan tan bien. ¿Por qué carajo estoy tan asustada?

        reflexione usted misma

Pero si, que agradezca que Liam y Benji tienen una hermosa relación esos dos asksfkadjjdadk

- Si, Fui con el tío Pato a surfear y salgo a jugar con Clara en el boulevard.
- ¿tío Pato?
- Es el hijo de la abuelita Rafa- Benja se me señala- Él fue novio de mami.

Mis ojos se abren al punto de querer salirse de mis ojos y las ganas de darle un manotazo a Benjamín en la cabeza por andar de bocón se hace presente.

- ¿Y tú permitiste eso, chico?- miro de mala manera hacia ellos.
- Yo no necesito permiso a para salir con nadie.
- ¡Oye!- Ben me mira feo- No abuses, mama.

QUE ES ESTO, QUE ESTA PASANDO, QUE DIABLOS esta bien que se lleven de maravilla y toda la cosa pero, de ahí a hacer complot para que la vida amorosa/sentimental/sexual de Cole no sea con quien ella quiera? xd alerta ROJA, SE VIENE DRAMA POR CELOS, QUE NADIE ME DIGA QUE NO    
Benji y Liam tienen un plan, yo lo sé o sea

- Es bueno saberlo. – ríe Braulio y suena sus dedos sobre la mesa- Ya es algo tarde para buscar algo mejor.
- Espero que te refieras a algo mejor que tú.
- Por supuesto, amor. – ambos reímos del refunfuño de Rafa.


AAAJAJAJAJAAJAJAJAJA BRAULIO en definitiva, ya se de quien heredó Pato su personalidad ayyyy diosss, estoy amando tanto esto Esta parte de la vida de Cole y ella se merecía un respiro de todos los problemas de londres, aunque sea solo por unos días

- Sabes que, voy a pedirte un trago y luego de eso podremos bailar un poco.- dice como si no lo fuese corrido ya. Que exasperante.
- Mi esposa no necesita ni un trago ni su compañía, ¿No la escucho ya?

Literalmente me ahogo con mi propia saliva y mis ojos quieren salir pitando de mi cara. Maldición.

QUEEEEEEEEEEEEE
QUEEEEEEEEEEEEEEEEEE
QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

Y DIOS AY DIOS MIO ESTO HA SIDO LO MEJOR DE LA VIDA CASI ME MUERO EN LA SILLA NO NONONONOONONONONONONONON YO QUE CASI ME IBA A DORMIR, YA NO DORMIRÉ NADA, AY DIOS DANI COMO ME HACES ESTO.

esa ha sido mi reaccion solo de leer esa linea, estoy maaaaL MESTOY MAAAALLL, encima quiero chillar y en mi casa todos duermen

o sea YO ME HACIA LA IDEA DE QUE LIAM SE IBA A APARECER EN LONDRES PERO ASI Y DECIR ESO? NO, NONONONONON ADIOS

*ems dejo de existir*

Cuando comenzaba a relajarme viene el muy cretino y toma el primer vuelo que encuentra a Rio de Janeiro. ¿Tiene un sensor que le indica cuando me estoy relajando o es que lo olfatea? “Colette está tranquila, iré a joderla un rato”. Debe de ser eso porque no tiene otra explicación racional de esta tortura china en la que vivo.

ASKDJADKALDL MORI DE LA RISA CON ESTO XD ES QUE NO PUEDO CREER LA ENTRADA QUE SE DIO LIAM TODAVIA, YO PENSABA QUE SERIA MAS ADELANTE, NO NONONONONONONO

Perra, desgraciada perra mal amiga

AJAJAJAJAJAJAJA ESTOY MURIENDO CON COLETTE XD AJAJAJAJAJAJ

- No vine con esa intención, Angeline.
- “No vine con esa intención, Angeline”-

Liam, eres un pillo mentiroso.


- ¿A dónde crees que vas?
- No te importa- lo señalo- Eres el padre de Benjamín, no el mío.
- Estas borracha...
- Medio Rio esta borracho en el festival, no es tu problema.- zarandeo la mano desinteresada en su opinión.- Ve a dormir c con tu hijo.
- No vas a irte sola por ahí.- me regaña.
- ¡Ja! Conozco ese lugar mejor de lo que tú conoces Londres o Boston.- me burlo- Que tengas dulces sueños.- le doy un trago largo a mi botella y salgo de la cocina hacia el patio trasero.
- ¡Colette!

eso, VETE Y FIESTEAAAAAAAA. O sea, yo quiero que se vaya pero si esta MUY borracha no tendra la fuerza necesaria para irse QUE JODEDERA
pero igual, amo el drama y la tensión entre Liam y Colette adjfkajfjakdk

Puedo cuidarme sola y divertirme un rato sin tener que aguantarme su encantador rostro de imbécil. Que coma muchísima mierda.

¿te he dicho cuanto amo cuando colette mezcla los insultos a liam con cumplidos? entonces creo que lo hace sin darse cuenta, porque le sale natural lo adoras, cariño

- Él estaba bebiendo algo parecido a la gasolina de los aviones- rio al recordar el asqueroso sabor en mi lengua.- Solo los recoge latas beben de eso.
- Lo necesitaba.
- Estupendo, Crie par de borrachos que solucionan sus problemas bebiendo.
- Yo tengo problemas reales- me adelanto para excusarme- Y está en tu piscina. El problema de Pato seguramente tiene que ver con un follón.
- No tienes idea.

GASOLINA DE LOS AVIONES XD
Pato tiene algo, Patotiene un problema serio, a Pato le rompieron el corazoncito de melón  

Le conozco lo suficiente como para saber que le éxito el hecho de que le diera un hijo. Por más que él quiera ocultarlo detestándome y yo me esfuerce en creer que me detesta. Somos dos farsantes.

Ciertamente me alegra un poco el saber que le puedo joder la vida tanto como el me la jode a mí a diario. De hecho me encanta. Me da algo de poder aun en mi miseria.


¿ves lo que digo???? primero lo quiere mandar a la mierda y ahora habla de que le encanta peroque le encanta joderlo y ni ellos ni nadie los entiende

Ese es el problema, que no sé qué hacer, no sé cómo reaccionar con Liam y se siente horrible el no saber qué coño hacer.

yo tengo un consejo: ponte a escuchar la cancion kiss the girl de la sirenita pero como si fuera kiss the boy Y TODO RESUELTO  

- No se trata de mí, es de Ben.
- Siempre se va a tratar de ti, Angeline. Tu eres la madre de Benja, eso es suficiente motivo para ella.
- Mujer insegura- me encojo de hombros con una actitud engreída y él se ríe.

No responde de inmediato y solo me mira unos segundos con esos ojos marrones estudiando mi cara. Trago mi propia saliva para mantener mi semblante indiferente intacto y el parece notarlo por lo que sonríe.
- Tiene motivos para ser lo.
- ¿Qué significa eso?
- Sabes lo que significa.

AY NOOOOOOO, AY NONONONON, LIAAAAMMM
Eres un pillo aprovechador y coqueto, Liam James. TIENES UNA PROMETIDA. Oye, yo feliz de la vida de que la mandes a volar, pero mientras sigas con ella, no a decir esas cosas con doble intención hacen que mi corazoncito se derrita y llore porque no pasa nada entre ustedes aun

- ¿de verdad crees que lo haré bien? - la inseguridad en las facciones de Pato me enternecen al punto de hacerme sonreír con cariño
- Mi hijo te adora, el tuyo también lo hará.

El solo asiente y se acerca para abrazarme con fuerza y yo le correspondo entre risas. La inseguridad de pato es adorable porque él nunca es inseguro y esto es porque está asustado.

El sonido de una garganta sonando nos hace separarnos y ambos miramos hacia la puerta de la cocina. Liam medio sonríe hacia Pato antes de pasar y poner una mano sobre el hombro de mi amigo.
- Felicidades, hombre
- Gracias.- pato medio sonríe- ¿algún concejo?
- No se lidiar con bebes- dice el castaño medio riendo y un nudo aprieta en mi estómago: culpa - Pero es grandioso. La sensación de ser necesitado y amado por alguien de forma tan incondicional y el poder devolvérselo de la misma forma o incluso mayor, es el mejor sentimiento que conozco.- sonríe sincero y vuelve a darle un apretón en el hombro-. Benja te admira mucho, así que no cabe duda de que lo harás bien. El chico es difícil de impresionar.
- Es un gran chico.
- Lo es- concuerda dándome una mirada. - es especial.

lo iba a citar todo pero me abstuve (? pero NO PUEDO CREER QUE PATO VAYA A TENER UN HIJO/A ADKAJDJAKDAKDK          
o sea me esperé cualquier cosa menos ESO. PERO CREO QUE YA ENTIENDO TODOOOO, OMGGG. Que lindo Pato, todo nervioso y pendejo por un bebé el lo hará super bien, ¡es bellisimo y maravilloso con Ben, que no es su hijo!

- Ella se hizo cargo de mí. Me subió a su camioneta y me llevo al médico. Ese día vi a Ben por primera vez, fue glorioso. Para ambas, ella estaba fascinada. Para ella era como si dios estuviese devolviéndole lo que la vida le quito.
- ¿Qué significa eso?
- ¿Has notado que ella le llama Bruno a Benjamín?
- Si, iba a preguntártelo.
- Bruno fue el hijo menor de Rafa y Braulio, murió cuando tenía diez años, estaba en la playa surfeando cuando dieron alerta de tiburón. Pato no pudo hacer nada, intento ir por el pero los salva vidas no le dejaron entrar. Murió seis meses antes de que yo viniera aquí.
- Dios- lamenta- Eso es trágico, Colette. ¿Estas aguas tienen tiburones? No deberías dejar que Ben entre solo.
- Hay tiburones en el mar, Liam. No voy a impedir que haga lo que le gusta. Y no lo dejo entrar solo, él va con Pato o conmigo.

YO PENSABA QUE BRUNO SOLO ERA UN APODO DE AMOR NO SE, AY DIOS MIO, NO ESPERE QUE HAYAN TENIDO OTRO HIJO Y LO PERDIERON DE ESA FORMA. NOOOOO. Rafa, Braulio y Pato son fuertísimos y que encima hayan tenido esa disposición de hacerse cargo de Cole y su bebe todo es tan tragico y bello al mismo tiempo, no se Dani, estás matándome con este capítulo

ahora, hablando, TODA LA CONVERSACIÓN DE LIAM Y COLETTE CUANDO LE PREGUNTÓ QUE SI SE ARREPENTÍA ME MATÓ. PORQUE ES QUE, ESTÁN HABLANDO DE MOMENTOS TAN FRÁGILES y yo pensaba que Liam se iba a enojar otra vez y le iba a gritar y Colette se pondría a llorar y no quiero que se peleen tanto

pero ESTO

- jamás habrías sido un estorbo- murmura y entonces me mira con sinceridad bailando en sus ojos - lo habríamos solucionado, juntos. No tenía que cumplirse solo lo mío, sino lo de ambos. Pudimos criar a Ben, trabajar y estudiar. Sería difícil, pero lo habríamos hecho. Lo sabes. Nunca te habría dejado, Colette.


ME VOY A PONER A RODAR POR EL PISO, DANIELA POR QUÉ ME HACES ESTAS COSAS diablos, estoy harta, que se casen y ya estúpido Liam comprometido

con cosas así es que uno se da cuenta de que los dos realmente se siguen amando, y lo único que aman más que al otro es a Benja todo es tan frustrante

- ¡Voy a ser  papi!- abre los brazos en exclamación y se tambalea un poco- tengo que celebrar, y  tu necesita liberar tensión sexual.
- ¡Cállate!- le empujo y se tambalea entre risas.
- Sabes que tengo razón.
- Te detesto.- mascullo y rodando los ojos me doy la vuelta para alejarme y bailar lejos en el centro de la pista.
- ¡Sabes que tengo razón!

- Hola…- me sacudo al sentir el aliento de Liam en mi cuello y le miro de reojo cuando me rodea con sus brazos.
- ¿Qué haces?- inquiero insegura.
- Bailo.- contesta con simpatía sin dejar de moverse. - ¿No puedo?
- ¿Estas borracho?
- Nahh…

AJAJAJAJAJA PATO Y LIAM BORRACHOS QUE COMBINACIÓN Pato tiene razón, yo estoy con él     Colette, ACEPTALO. realmente, la única razon por la cual no ha aceptado nada tiene nombre y se llama Danielle no entiendo, ya me tiene harta, que terminen con Liam para que el y Cole se casen de una buena vez

Spoiler:
entre mis piernas.- solo hay una cosa que tengo clara entre toda esta mierda. Soy un mentiroso porque yo jamás te quitaría a Ben.

Un sollozo entre cortado se escapa de entre mis labios y el solo sonríe tomando mi mano para pasarla por su rostro mientras cierra los ojos. Yo no digo nada y pienso en lo que me dice sin poder creerle.
- ¿Qué?- susurro al final y el abre los ojos. No dice nada por el momento y se observa a si mismo metido entre mis piernas, sonríe satisfecho.
- Me gusta el lugar en el que me encuentro ahora.- le suelto un manotazo en la cabeza y él se ríe.
- No seas baboso.- farfullo acalorada por sus jueguitos.- ¿Qué fue lo que dijiste?
- ¿Esto?- inquiere burlón pasando sus manos sobre mis piernas.
- Liam.- suplico necesitando escucharlo de nuevo. El suelta una risita ronca y sin dejar de pasar sus manos por mis piernas me mira.
- No voy a pelear por Ben, no puedo alejarlo de ti.- mi pecho se aprieta al escucharlo hablar y no puedo evitar que mis ojos se hagan agua.
- Tu madre amenazo a la mia con iniciar acciones legales.
- Lo se, pero no puede hacer nada si yo no se lo permito- se encoge de hombros con simplicidad y mis lagrimas comienzan a caer. El sonríe.- Es por esa mirada de alivio y amor en tus ojos que no lo hago. Sé que lo amas, lo has hecho un niño increíble. Los he observado, él te adora. No puedo hacerle daño llevándolo a la corte y no puedo hacerte eso a ti tampoco, por más que lo merezcas, no puedo. ¿Qué puedo decir? Soy un blandengue tonto cuando se trata de mi Angeline.

LO SIENTO PERO LO TUVE QUE CITAR TODOOO PORQUE ES QUE LO AMEÉ, SE ME AGUARON LOS OJOS, LIAM DIJO ESO Y YO NO PUEDO. CASI LLORO. DIOS. de verdad llegué a pensar que se irían a la corte y pasaría un drama tremendo. pero luego viene Liam y dice esta clase de cosas, me derrito eternamente. "MI ANGELINE"
adios, daniela, me estas matando

La historia de todo es tan geniaaaaal, cuando se cuentan cosas yo tengo esperanza con ellos dos, siempre la he tenido

- Solo quería recordártelo- se encoje de hombros como un hombrecito desinteresado y sigue comiendo.
- ¿Empacaste tu tabla, bruno?- pregunta Braulio sin salir de su periódico.- Están haciendo buenas olas.
- Si, también metí la del tío Pato.
- No sabía que tenías una tabla, Ben.- dice Liam dándome una mirada confundida, pero yo tampoco sabía de eso.
- El abuelo Braulio y la abuela Rafa me la regalaron anoche.- responde mi hijo con emoción- Es la tabla del tío Bruno. Es genial.

No sé tu, pero yo intuyo que pasará algo malo       espero equivocarme

- ¿Quién lo enseño a hacer eso?
- Pato en el verano pasado- le doy una mirada al castaño lleno de orgullo y le sonrío- deberías ir hasta atrás para que lo veas hacerlo.
- Bien.- sonriente se levanta y va hasta atrás con el niño.

SIGO INTUYENDO QUE ALGO MALO VA A PASAR DANIELA



ah no, nada malo pasó perfecto

- Dios te escuche.- la mujer ruega los ojos con indignación- ¿qué es lo que pasa en esa ciudad que todos ustedes están tan delgados?
- Deberías ir a visitarlos mama.
- ¿Qué insinúas?- La sepulcral mirada que la mujer le da a pato lo hace cambiar de idea y me rio de él.
- Te dijo gorda, Rafa.
- Eso creí entender.
- Yo no dije eso.
- Lo insinuó- apoya Liam esta vez entre risa.
- ¡claro que no!
- Cariño, creo que nuestro hijo quiere dar un paseo por las profundidades del océano- sugiere Braulio con sorna bailando en su rostro- ¿quieres que lo ahogue por ti?

AJAJAJAJAJAJAJJA AMO A ESA FAMILIA

- Quiedo id a nadad, papi.
- Iremos juntos.- Liam guarda los flotadores y se levanta- Hoy aprenderás a nadar sin los flotis.
- Se nadad- afirma Ben con inseguridad- solo que me da miedo sin los flotis.
- No puedes tener miedo cuando te gusta surfear y esquiar, Ben.- se rie- Iremos al agua y entre todos te vamos a ayudar a nadar sin flotis.
- ¿De vedad?- el temor aparece en el rostro de Ben y sonriendo me pongo de pie, el me mira- ¿Estas de acuedo con esto, mujed?
- Sí, no te va a pasar nada.- le asiento y me vuelvo hacia Pato- Muévete.

volvió la sensación de que pasará algo ¿por qué soy tan paranoica:    

Liam lo baja y no lo deja ir hasta que Ben comienza a patalear y remar. Una vez que  Ben agarra más confianza Liam lo deja ir y mi bebe comienza a nadar hacia mí. Todos lo alientan y él le da cada vez más rápido desesperado por llegar a mis brazos. Una vez que llega a mi lo levanto y le doy un abrazo de oso.
- Bien hecho bebe.- le beso los cachetes y él se rie feliz.
- ¡Otda vez!
- De acuerdo, ve con papa.- lo dejo ir y el empieza a nadar.

Desde el muelle veo a Rafa tomar fotos y sacar videos con su teléfono. Si mi padre estuviera aquí tendría los apellidos atravesados. Pero la sonrisa en el rostro de Ben cuando llega a los brazos de Liam vale un montón la pena esas rabietas de mi padre. Ben tiene a su papa y ni yo ni mi padre somos nadie para quitarle esa ilusión.

ok no paso nada
FAMILIA FELIZ, LOS AMO TANTO lo peor es que creo que todo se irá a la mierda cuando vuelvan a Londres y no quiero que pase

- Oye, Brau.- Liam interrumpe el silencio y llama la atención de todos además de Braulio.- Te gustaría acompañarme  mañana a mirar apartamentos en la zona. Iba a pedírselo a Pato pero el hombre esta molido y dudo mucho que mañana se sienta mejor.

QUÉ

- Es rarísimo- concuerda Rafa conmigo. - ¿vas a comprar?
- A Ben le gusta mucho este lugar y honestamente creo que jamás la había pasado también en ninguna parte.- comenta de forma entusiasma y mi estómago se aprieta.- Él nos comentó a Colette y a mi antes de venir aquí que él quería volver aquí en un futuro. Le he dado muchas vueltas, por eso vine. Quería ver y experimentar la vida de Ben aquí, nada me espanto.- sonríe sincero - Entiendo porque le gusta tanto.

QUEÉ QUÉ

- Voy a revisar el lugar y ver que encuentro. Me gustaría que tenga su propio lugar cada vez que quiera venir con Colette o conmigo.

QUEÉEEEEEEEEEEEEEE

WAAAA, AY DIOS, AWADJALDJAKDJAKKSAJFJSKDJSJ

Él no dice nada y solo asiente. Yo quiero vomitar. Todo es tan emotivo y yo soy tan alérgica a lo emotivo, en especial si es con Liam siendo así. Braulio nota mi expresión atormentada y me sonríe con cariño. Él sabe que estoy viviendo en un remolino de emociones dentro de mí. Me conoce bien. Sabe que no sé qué hacer con Liam, y la peor parte es que está disfrutando de mi miseria como el viejo sabiondo y petulante que es.
- Si me disculpan,- me levanto de la mesa llamando su atención– necesito ir al baño.

Colette, vas a morir, y la causa que dictará el médico será: emociones conflictivas causadas por Liam Payne.    

- Ninguno de nosotros te habría dejado sola.- se atreve a decir con un tono tranquilo- Tu madre habría estado ahí, yo me habría quedado y tu padre tarde o temprano lo habría aceptado. No tenías que hacerlo sola.
- Lo dices ahora porque las cosas pasaron de forma distinta. – me encojo de hombros- Sabia que ustedes, como siempre, me aceptarían. No estaba feliz con ustedes resignándose a mi mierda. Era injusto.
- Más injusto era que lo hicieras sola- se mofa con disgusto- un  bebe se hace de a dos. También era mi responsabilidad.
- Anoche me confesaste que no eres capaz de sacarme a Ben.- él se vuelve para mirarme y yo le devuelvo la mirada con decisión- ¿Por qué no eres capaz  de hacerlo? Y se honesto.

Solo cité esto pero TODA la parte de Colette relatando como se sintio y por que hizo lo que hizo, AY DIOSSSSS, es que es dificil, Colette tiene un corazón demasiado grande, claro que iba a reaccionar asi! tambien es muy cabezota porque como se le ocurre que la iban a odiar? pero bueno, lo que paso paso y listo. AY DIOS ESA PREGUNTAAAAAAAAA, ojalá Liam le diga que se casen y mande a Daniella a la verga    

Liam le dijo que la ama sin decirlo, YO LO SÉ  muack  muack

Y especialmente sonrío burlándome de mi misma porque reconozco que sigo enamorada del idiota que me da dolores de cabeza.
- ¿sabes cómo apagarlas?- suelto una risita y sin soltar mis rodillas me vuelvo para mirarlo sobre mis hombros- ¿Estas bien?
Asiento: - En la cabina de mando, Liam.
- No encuentro el interruptor- dice con una expresión seria y se suena la garganta - ¿Segura que estas bien?
- Si, necesitaba hablar. Me hiso bien- reconozco mirando de nuevo las luces en el agua antes de levantarme y caminar hasta el.- Vamos, voy a enseñarte donde se apagan las luces de un barco, cadete.
- Si, capitana. – hace un saludo de militar y me sigue escaleras arriba hacia la cabina de mando.

háganme feliz y sigan así pOR FAVOR

- Eres fácil de atormentar- murmuro casi sin aliento y el rie.
- No, a ti se te hace fácil. – susurra cerca de mis labios- No me gusto que jugaras con eso. Marque mi territorio ese día y volveré a hacerlo si se requiere.

Mi respiración hace un breve receso cuando sus manos bajan hacia mi trasero y termino siendo catapultada hacia su jodido regazo sin muchas fuerzas para pelear. Mi corazón está a punto de salirse por mi boca. Yo amaba esto, esta jodida sensación de pertenecerle era jodida, pero me encantaba. Era como estar en el lugar correcto. Nada se sentía igual, nada se sentiría igual nunca.

Sus manos salen de mi trasero y viajan por mi espalda. Las mías sin poder resistirlo pasan de sus brazos a su pecho y él se inclina hacia adelante quedando a mi altura. Sus manos al fin llegan a mi nuca y estoy a punto de estallar. Esto es tan malo como bueno. Yo lo necesitaba, lo quería y lo tendría si él seguía tocándome, mirándome así o hablándome de esa forma tan posesiva como lo hacía. Me hacía flaquear y hacerme gelatina de mil formas posibles.
- Tus necesidades son mías, tú eres mía, Ben es mío. – sentencia rosando sus labios en mi cuello- Son míos, tanto como si te gusta; como si no. No importa cuánto me lo pelees, cuanto me alejes de ti. Me perteneces a mí, a nadie más.

Cuando sale de mi cuello y se queda justo frente a mí con su frente rozando la mía estoy a punto de recordar algo cuando sus labios se pegan a los míos y me olvido hasta de respirar. Cuando su lengua juega con la mía y solo somos manos y soniditos me olvido hasta de mi nombre. Solo recuerdo su jodido nombre.

MORI MORI MORI MO RI MOORIIII
SIGO MURIENDO
DANIELA
DIOS MIO
ESO
ESTO HA SIDO UN MALDG VIAJE DE EMOCIONES
AY DIOS MIO
Estoy fangirleando como toda una caraja de 12 años amante de justin bieber. NO PUEDE SER QUE SEAN TAN BELLOS Y SENSUALES JUNTOS. vALE, S, si puede ser, pero ASDKFJAHFADJAK es demasiaaaadoooooooo, mori
 

No muy feliz me remuevo hasta que mi culo – desnudo- choca contra algo que esta malditamente duro como una barra de hierro. Abro los ojos alarmada y la preocupación me invade cuando me encuentro con el camarote del
barco. Mal. Di. Cion.
Giro lentamente hacia mi derecha y me encuentro con Liam desnudo a mi lado. El desgraciado tiene el rostro sereno y relajado,

BOOM
SHIT IS GOING DOWN PEOPLE
LOCO
NO
DIOS
DANIIIII, se va a prender esta mierda como el demonio            

PERO ellos tienen que entender que se AMAN Y QUE QUIEREN ESTAR JUNTOOOOSSS

Estoy deseando algo que ya no me pertenece, quizás tenga razón y yo le pertenezca a él. Pero el ya no me pertenece a mí.

Colette, eres una idiota.

soñaba con volver a sentir a Liam amándome y poseyéndome como le gusta hacerlo, como a mí me gusta. Que fastidio.

Liam tambien es una idiota, porque tambien la adora. PERO NO, ESTA COMPROMETIDO.los dos son idiotas    

no traerlo antes. Esta familia sacaría a Pato de su cuarto para dárselo a Ben. Entre otras cosas también prometió que si tenía un hermanito ese se llamaría Bruno, eso me mortifico. No quiero pensar en la palabra sexo en un largo tiempo, y el diminutivo “hermanito” solo conlleva al sexo.

AJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJ
BENJAMIN POR DIOS

- Te sentó muy bien el sol, te dije que te haría bien.- Le apremia guiñándole un ojo- Te ves más guapo.
¿Ah? ¿Qué dijo la bruja? “Te dije que te haría bien” ¿escuche bien? La mirada cómplice en los ojos de ambos me invade de horror. ¡Claro que escuche bien! Le doy una tercia mirada a mi traidora madre y ella finge total demencia. ¿Ellos estaban hablando? ¿Ella se lo sugirió? Maldición, de que me puede sorprender. Esta mujer siempre ha tenido debilidad por este idiota. Podrá odiar a su familia y todos los antepasados de los Payne,  pero Liam se la gano. Mi madre es una conspiradora por excelencia. Y yo permitiéndome sentirme mal por ella cada vez que ingiero la más mínima gota de alcohol. Traidora.

COMO ASI XD
yo agarro y me largo de alli, asi sin mas como diablos se van planificar para jugarle esa a Colette que diablos estan tramando es decir, si Liam no estuviera comprometido, no importaria nada. pERO. LO. ESTÁ.

Ya se eso, Magg. No tienes que recordármelo.
- ¡Estoy furiosa!- masculla- Debería de estar molesta porque te acostaras con el idiota, pero estoy furiosa porque no me llamaste y me lo dijiste. Te odio.
- Apenas y paso anoche. – farfullo
- Pudiste llamarme igual, o pedirme ir al baño durante la cena. Tuviste muchas oportunidades.
- No seas exagerada, Margaret.
- No me llames así- me suelta un manotazo por la cabeza- Tendrás que hacer méritos hasta que se me olvide.

Era cierto. Estaba actuando como una pésima amiga y ahora sabrá dios como la necia esta iba a cobrárselas. Ay, es que me muero de vergüenza. Por más que lo disfrute y, dios, no quería que terminara, me da mucha pena. En especial porque tengo que admitir que quiero que vuelva a ocurrir. Que angustia tan espantosa todo esto. Lo peor es que no es solo por el sexo, es por él. El bastardo, arrogante y delicioso padre de mi hijo. Yo lo extrañaba, mucho lo extrañaba. El tenerlo un ratico me deja deseosa.
WIIIIII, ESTAN JUNTAS OTRA VEEZZZZ
las dos locas estan de vuelta y maggie esta super enojada

- ¿Qué pasa?- realmente corro hacia ellos y me pongo junto a los niños antes de mirar a Liam con el rubio- ¿Qué hiciste duende?
- Estaba sobornando a los niños.- responde Harry por él.
- ¿Qué carajo pasa con ustedes que viven dándole dinero a los niños?
- Maggie te jur…
- ¿Para qué les dabas dinero?- pregunto.
- Él estaba preguntando por unos caniches, mami.
- Si, ¿Qué son caniches?
- Joder.- gruñe Maggie plantándose frente a Niall- Deja de molestar, Horan. Son niños. No se le da dinero a los niños. Que bestia eres. – el intenta responderle pero el agarre de Liam no le permite hablar- Ya suéltalo.
Liam lo empuja y el rubio comienza a acomodar su ropa antes de mirar a Maggie con el rostro apenado y contrariado. Que tonto.
- Lo siento Magg.
- Ya.- la peli negra señala la puerta- No vuelvas a joder a los niños.
El rubio asiente y sale caminando tan rápido como puede del café. ¿De qué caniches estaba hablando? Lo que sea no tenía por qué ponerse tan denso.

Me siento algo acalorada y mordiéndome el labio miro de reojo hacia Liam que me está mirando. Ay, porque. La cosa con Niall no me dejo caer en cuenta lo tenía aquí. No lo veía desde el domingo. El estómago me da vueltas por la incomodidad y decido sentarme junto a los niños mientras Magg masculla unas cuantas maldiciones y los ojos de Liam me siguen.

- ¡Ja! Principiante, ofreciéndole dinero a los niños.- Todos volteamos a mirar a Harry y su ridículo comentario cuando el ya paso por eso.
Su dignidad vale verga cuando Maggie le pega en la cabeza con la bandeja y todos reímos.

AJJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJA "¿que son caniches?" MUERO XD AJAJAJAJAJAJJAJAJJA
niall tiene que dejar de ser un acosador, POR DIOSSS
Esa ultima parte con Maggie y Harry ME MATOOOOO AJAJAJJAJAJAJAJJAJAJAJAJJAJ

- Estas jugando con fuego, amiga.- chasquea mi pasa un chupe de tequila. Lo bebo rápido y me lanza el limón.- vas a terminar quemándote.
- ¿podrías ponerte en mi lugar?
- Porque lo hago te lo digo.- se levanta de su taburete y suaviza un poco más su gesto hacia  a mí- Se lo que te hace, se lo que siente. Colette vas a salir lastimada. Él no va a dejar a Danielle porque le dio su palabra, lo conoces nunca rompe su jodida palabra.
- Lo sé, Maggie. Pero yo…
- No, espera- me interrumpe- no te digo que no lo hagas. Joder, ustedes dos me excitaron tengo ganas de coger cualquier idiota e ir a hacer groserías. Pero estoy aquí preocupada porque sé que tu no vas a tomar esto como algo casual, te vas a encaprichar, te he visto encaprichada, a ambos. Va a acabar mal.
- Solo es un cierre Maggie- ella bufa. Bah, hasta yo quiero hacerlo. – Yo solo…
- Ve, no diré nada.- sacude la cabeza y me deja ver el deje preocupado en sus ojos- Siempre poder ayudarte a recoger los pedazos, cachonda.
Me quedo mirándola sin saber que decirle. Ella sabe que yo también cuido su espalda. Lo hacemos siempre. Me reconforta saber que cuando Natalie se vaya no estaré del todo sola.
- Vete.- me apremia- Pero por favor trata de no encariñarte con esto, no me gusta.

Margaret tiene toda la razon del mundo. ¿Quien lo diria? pero Colette esta IDIOTIZADA. Despues todo se ira a la mierda y se sentira como una fruta podrida y pensara en lo que Magg le advirtio. Liam es otro idiota. No me gusta eso. O sea, yo qquiero que esten juntos, pero no asi. Escapandose escondidas a cada rato cuando el tieneuna prometida. Colette es mucho mejor que eso, y el la ama mucho mas que eso. ASI QUE NO, no acepto nada hasta que Liam arregle su puta vida con Danielle

pero por el otro lado, SON TAN BELLOS JUNTOS. ME EMOCIONO, ADJAKDJAKDKAKD, ME DERRITE EL CORAZOOONNNNNNNNNN

¿sabes lo mucho que odio cuando liam dice cosas territoriales? lo quiero golpear con un sartén

A mi lo que me estresa es que luego de que hacen sus cosillas cachondas es que Colette reacciona y lo mira y le pelea que esta mal y lloriquea PERO LUEGO LO VUELVE A HACER. NOO. ESO ES DEMASIADO TOXICO PARA AMBOS. VAN A TERMINAR ODIANDOSE O EN DEPRESION O ALGO ASI, NO SE. ME ESTRESAN

no entiendo por que no puede dejar a danielle ¿lo meten preso, lo matan?

- Déjame ir, por favor- lloriqueo en la cima de su cabeza antes de moverme encima de el para que me suelte- Por favor, Liam. Lo prometiste.- pruebo de nuevo en una súplica y el sale de su escondite para mirarme con frustración.
- ¡Joder! Se lo que dije- gruñe refregándose el rostro con molestia- Pero no puedo, no puedo asegurarte el que no siga insistiéndote.
- Estas comprometido.
- ¡A la mierda!- gruñe de vuelta- Tomamos a Ben y nos largamos de aquí, lejos de mí jodida familia y de todo.
- No podemos hacer eso. Me jure a mí misma que nunca más escaparía.- explico con el tono suave que no suelo utilizar y acaricio las comisuras de sus labios y los bordes de su rostro con mis dedos- Es de cobardes, ya probé eso y no me gusto. No soy una cobarde. Este comprometido, diste tu palabra y yo solo llegue tarde.
- Colette…

CASI LLORO
CASI ESTOY LLORANDO
NO PUEDO
ES TAN DOLOROSO
¿POR QUE NO PUEDEN ESTAR JUNTOS?? ES ESTUPIDOOO

- ¡¿A si?! ¿quieres seguir agregando a la limpieza? Porque aún queda el sótano, la parrillera, la piscina, el jardín…
- Ya entendimos.- le interrumpo, sino quien sabe cuándo acaba.
- Bien. Ahora, marchando mocosas.

no lo cite todo porque no quiero que se me alargue el comentario por citas y luego no me deje escribir mas xd PERO LOCO, MUJER, ME CAGUE DE LA RISA CON TODO ESTO XD AJAJAJJAJAJAJAJJAJAJAJ CON las peleas y luego OLIVER CASTIGANDO A TODO EL MUNDO MENOS A KAYLEE XD AJAJAJJAJAJAJAJA ESE HMBRE ME MATA SIEMPRE

WAAAAA EN LA PARTE QUE TERMINO, OMGGGG, QUEDO PERFECTO PARA LOQUE TENGO EN MENTE

AY DIOS
YA ACABO
mira

mira, *trata de calmarse*, Daniela, TE HAS LUCIDO EN ESTE CAPITULO MUJER. Me tarde porque ya sabes, he leido en los ratos del dia que puedo comentar al mismo tiempo. joder, JODER, HA SIDO UNA montaña rusa DE EMOCIONES INTENSAS, ME MATASTE CON CADA PARTE. Todo fue demasiado genial, y amo como vas desarrollando la historia de todos los pjs, en serio. AME TODOOOOOO, ya no puedo esperar para ver como diablos terminaran Liam, Cole y Benji. Porque ellos se aman y quieren estar juntos. SOFMHKDKAJDKAKD, diossssss, loame, aplausos para ti
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Litzyg el Mar 07 Nov 2017, 8:40 pm

Suban por fa, quedo buenisimaaaaaaaa! 
No me decepcionen con esta novela, mi favorita
  
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ritza. el Dom 05 Ago 2018, 9:08 pm

Después de casi...muchos meses (?) vengo a subir mi bello capítulo. Lo reescribí muchas veces porque no quedaba como quería, pero bueno, espero que les guste
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ritza. el Dom 05 Ago 2018, 9:10 pm


Capítulo 24

Kaylee Turner

Dedos acarician mi piel como si yo fuera frágil. Como si mi piel fuera terciopelo importado, o pétalos de una flor delicada. Las caricias bajan suave desde mi hombro hasta mi muñeca, con paso lento. Me hace sentir tan especial.

Siento como si flotase en las nubes. Escalofríos bajan desde mi cuello hasta la base de mi espalda. Siento que no hay nada malo en el mundo. Y que puedo ser feliz para siempre, si solo pudiera congelar este momento.

—¿Eres increíble, te lo han dicho? —escucho un susurro detrás de mí.

Siento su aliento chocar con mi cuello, haciendo que una rápida corriente recorra mis venas. Reconozco la voz masculina, pero no sé decir quien es. Cuando intento girarme, no puedo ver su rostro con claridad. Todo está brillante, borroso.

Quiero responderle. Decirle que también es increíble. Pero cuando abro la boca, todo oscurece. Mi corazón se acelera y siento sudor bajar por mi cuello, aunque realmente no hace calor. Las paredes se oscurecen, casi a un negro total y opaco —y todo sigue siendo borroso.

Siento un vacío infinito en el pecho y el estómago y ardor en los ojos. Me pica tanto, y duele tanto. Como si me pegaran con un mazo repetidas veces en la caja torácica. De súbito, siento algo mojado debajo de mi. Cuando bajo la mirada, los ojos se me abren a todo dar y chillo tan alto como puedo. Aunque no escucho mi voz.

Sangre. Roja, viscosa, repartida alrededor de mi, en mis brazos y saliendo de mi vientre. El horror me congela de pies a cabeza. Siento como si se me volvieron hierro los huesos. Intento sacudirme la sangre, que pare de salir —pero no sucede.

Y al final, me caigo de lado, con la vista más nublada y la garganta raspada.

Despierto con la caída. Mi pecho se siente como la caja de un tambor furioso y me quedo sin aire. Abro los ojos con rapidez, pero los cierro al instante porque una luz amarilla me da al instante. ¿Dónde estoy, qué pasó?

Suelto un quejido por lo bajo y muevo la cabeza, sintiendo una punzada constante en uno de los lados. Recuerdo el sermón del padre de Colette y luego…nada. Un olor a limón me remueve el estómago.

—¿Kay? —murmura una voz femenina— ¿Kay, estás bien?

Siento algo húmedo y rasposo en la frente. Una toalla, probablemente. Mis hombros se bajan y suspiro por lo bajo, aliviada por el frescor del paño. La palma de una mano me da un toquecito suave en la mejilla.

—¿Kaylee? —es la mama de Colette.

Cuando abro los ojos otra vez, veo el techo de la sala y cuando la lámpara se duplica, vuelvo a apretar los párpados. Se me revuelve el estómago de mala manera y siento como si algo desagradable quisiera salir. Me llevo una mano al abdomen y trato de calmar lo que sea que este pasando ahí dentro.

—Está despertando —anuncia otra voz, apresurada. Maggie.
—¡Dénle espacio! —ordena Colette.

El chillido me provoca una mueca y que eche mi cabeza hacia un lado. Intento, con más lentitud, abrir los ojos y sentarme. Primero trato de enfocar la vista en una lámpara, respirando con toda la lentitud del mundo y concentrándome en un punto del techo.

Cuando estoy mas o menos segura de que no habrá lámparas duplicadas, flexiono los brazos y los apoyo por detrás, para sentarme. Unos brazos me ayudan al instante, y de reojo observo a Tony. Intento sonreírle, pero mis labios están resecos y me molesta estirarlos.

—¿Ya llamaron a emergencias? —el papá de Colette avanza corriendo a la sala. Cuando me ve, sus cejas se arquean y suelta aire con emoción— ¡Ay, estás despierta! Eso es bueno. ¿Cómo te sientes, cariño?

Me saco el paño húmedo de la frente y lo coloco en la mesa pequeña frente al sillón. Junto las cejas y me estrujo los ojos, tratando de dejar de ver todo tan borroso.

—Estoy bien…
—¿Te desmayaste y esperas que creamos que estás bien? —inquiere Fransea, cruzado de brazos y con una ceja enarcada— Rubia, más te vale que hables ya.

Su tono chillón me martillea la cabeza. Tan rápido como puedo, paso la mirada por todos los presentes en la sala. Labios apretados, cejas juntas o fruncidas, ojos atentos a todos mis movimientos. Bajo la cabeza, aprieto las manos contra mis ojos y las muevo por mi corto cabello.

—Solo fue que comí muy poco hoy, se me pasó —mascullo, sin mirar a nadie—. Eso es todo. No es necesario llamar una ambulancia.
—¿¡Olvidaste comer!? —Maggie me mira como si me faltara medio cerebro.

Me echo hacia atrás, su grito retumba en mi cabeza como si me clavaran un tornillo. Me encantaría ponerme de pie, sonreír y dejarles ver que todo está bien —pero ni siquiera estoy segura de poder levantarme sin volver a caerme. Tengo unas enormes ganas de esconderme en el baño de arriba hasta que todo el mundo se olvide de lo que acaban de ver.

—Mantén la voz baja, ¿bien? —sisea la mama de Colette— Eso va para todos.
—No lo olvidé. Solo comí poco y se me paso volver a comer, porque no tenia apetito, ¿esta bien? —mantengo la cabeza baja y suspiro— Tenía muchas cosas en la cabeza. Además de que no he descansado nada con todo el rollo de anoche.

La pelea que se armó en la disco, que aun no entiendo muy bien cómo pasó todo. Ya de por sí consumir alcohol con el estómago medio vacío no es una buena idea.

—Bueno, bueno, sea lo que sea, siempre debes asegurarte comer bien —Jennah me da una palmada en la cabeza—. Vamos a prepararte algo rápido, hay un té de limón esperándote. ¿Puedes levantarte?

Asiento y ella me da un brazo para ayudarme. Aprieto los dientes, sintiendo el revolcón del estómago y por poco creo que todo va a dar vueltas otra vez. Al mismo tiempo, Oliver aplaude llamando la atención de los demás.

—Jennah se encargará de Kaylee, así que ustedes, vayan a cumplir con sus castigos. No se levanta nada, Lily y Brooke ya están allá arriba limpiando. A moverse.

No grita, pero su tono de voz es fuerte y me hace sentir como si estuviera en una escuela militar. Aunque ni siquiera estoy de humor para reírme, lo haría en otra ocasión. Entre quejidos y maldiciones, todos se paran y se van moviendo por toda la mansión.

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Mientras el resto de los chicos pagaba su “penitencia”, me paso todo el tiempo comiendo y descansando —órdenes de Oliver y Jennah. La verdad es que no tengo nada de energía, así que no me importa mucho.

En la tarde, a eso de las cuatro, voy a buscar a los niños que deje con mis padres mientras iba de parranda con las chicas. Al mismo tiempo, me prometo a mi misma que no voy a salir a beber más…hasta la próxima semana, al menos. El hecho de que se arme un lío cada vez que salimos no es buena vibra.

—Ma, ¿podemos cenad pizza hoy? —James se mueve de un lado a otro mientras avanzamos hacia la puerta.
—¡Si, yo quiedo pizza!

Abro la boca para responder, al mismo tiempo que abro la puerta; pero ambos gritan al mismo tiempo:

—¡Pizza, pizza, pizza! —saltan de un lado a otro, rodeándome, alejándome de la puerta y acorralándome con sus tiernas caras.
—¡Bien, tendrán pizza, pequeños traviesos! —me pongo las manos en la cabeza— Solo paren de saltar, están mareando a su madre.

Sus risitas chillonas y melodiosas me hacen sonreír. Es inevitable. Muevo la cabeza de un lado a otro y termino de abrir la puerta para que entren y se cambien a una ropa más cómoda. Dejo sus mochilas en el pasillo, y al mismo tiempo Lux se quita los zapatos y los deja a un lado del pasillo, justo como le he enseñado mientras James se acerca a mi corriendo.

—¡Vamos a ved la peli de los bebes, ma! —dice, dándome toques emocionados en la pierna.
—¡Si, si! ¡La de padís! —Lux abre sus bracitos y los extiende hasta encima de su cabeza.
—¿Padís? —sonrío, mirándolos— ¿Qué es padís?
—Ma, la de los rug…rug… —Jem frunce los labios y mira hacia el suelo, tratando de decir la palabra.
—¿Rugrats? —adivino, acariciando su cabello.
—Si, esa misma —Lux se cuelga de mi otra pierna—, donde están Kimi y Cadlitos y Phil y Lil y-
—¡Donde hay un dinosaudio gigantón!

No puedo evitarlo, me echo a reír con ganas. Ver su emoción por una simple película puede conmigo. Acaricio la cabeza de ambos y revuelvo sus cabellos.

—Entonces está decidido, ¡hoy es noche de películas! —aplaudo.

Ambos chillan de felicidad y comienzan a dar vueltas por el pasillo. Me cruzo de brazo y sonrío.

—Pero primero, tienen que ducharse.

Ambos paran de correr al instante, casi chocando con el otro. La queja es doble, al unísono y resuena por toda la casa.

—¡Mamaaaaaa!

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Cuando la alarma de mi celular suena a la siguiente mañana, quiero hacer de todo menos levantarme. Los ojos me pesan como si no he dormido nada y siento un horrible martilleo en un lado de la cabeza. Pero no puedo dejar a mis bebes en manos de la divina e invisible voluntad de Dios.

Preparo el desayuno en modo automático y levanto a los niños con música de Disney —lo mas que puedo hacer para que no se den cuenta de que estoy cayéndome. Cuando los dejo en la puerta de la escuela, recuerdo que no me dio tiempo a desayunar.

—¡Adiós mami! —chillan al mismo tiempo, mientras nos abrazamos conmigo agachada.

Doy un sonoro beso en cada una de sus mejillas y los mando a clases con unas suaves nalgadas. Me quedo de pie en la acera hasta que entran y no puedo verlos más. Estoy tan agotada que he dejado las zapatillas de tacón, y ando con zapatos bajos color beige.  

De camino a la tienda, paso por un local de sándwiches y le marcó a mi hermana. Thessie llevaba dos semanas de congreso en Inglaterra —el congreso solo era 3 días, y el resto fue turismo. Según el calendario, llega una de estas fechas. Necesito urgentemente chequearme.  

—¿Kay? ¿Qué pasó?

Mastico y trago un pedazo de mi sándwich mientras espero que el semáforo cambie para doblar camino hacia la tienda. Dejo el celular en altavoz encima de mis piernas.

—¿Cuándo llegas? —voy directo al punto— Necesito un chequeo.
—¿Chequeo por qué? ¿Qué pasa? —hay un ruido de fondo, como varias personas hablando, y la escucho alejarse de ello.
—No lo sé —me paso una mano por la cara, suspirando—. Son muchos mareos, se me olvida comer y me dan dolores de cabeza a cada rato. Ayer me desmayé.

Continúo comiendo el sándwich mientras espero su respuesta. Cuando el semáforo cambia, avanzo por la avenida y me meto en el sector donde esta la tienda. Es una calle mas o menos concurrida alrededor de una plaza, donde hay varios locales pequeños alrededor. Como boutiques, tiendas de zapatos, de ropa de segunda mano e incluso una oficina de medicina estética.

—Hmmm, no puedo saber nada hasta verte bien o que te hagas análisis —musita—, yo llego en cuatro o cinco días, aproximadamente. Pero por lo que me dices, mejor ve a chequearte ahora.

Junto las cejas y sacudo la cabeza, aunque no pueda verme. Tener que ir a la clínica ya era un fastidio de por sí. Tener que chequearme con alguien que no es mi hermana solo aumentaría mis ganas de aplazarlo.

—Voy a ver qué hago.
—En serio, Kaylee. Desmayarse no es nada bueno, tienes que ir —su voz adquiere más fuerza—. ¿Le dijiste a mamá?
—¡No! Y tú tampoco le dirás —aprieto el guía de conducir—, ¿de acuerdo?

Thessie suspira por la línea y se queda en silencio por unos momentos. Pero no quiero ni voy a preocupar a mama. Suficiente fue conque la familia de Colette me haya visto de esa manera, no necesitaba más preocupaciones a mi alrededor.

—Está bien. Pero promete que iras mañana a chequearte, ¿bien?

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La tienda pasa una mañana liviana, con menos de quince clientes pasando a comprar algunas cosas. Me paso casi todo el tiempo sentada tratando de distraer el estrés dibujando piezas nuevas —aunque ninguna termina por gustarme.

A la hora del almuerzo, Peter pasa por a tienda y decidimos cerrar hasta las 2 PM. Treinta minutos después, estamos con los niños, Cara, Lily y Peter comiendo en McDonalds. Los niños acaban su comida tan rápido que creo que les dará indigestión, todo para irse a meter a los juegos antes de que decida que nos vamos.

Los observo a través del cristal mientras tomo sorbos del té frío, hasta que Peter chasquea sus dedos frente a mis ojos.

—Estás comiendo poco, Kay —señala mis papas a medio terminar y el resto del wrap—. ¿Está todo bien?
—Solo estoy algo estresada, no te preocupes —la vista se me nubla un poco, así que me estrujo los ojos.
—¿Estresada por qué? —Lily ladea la cabeza, comiendo papas fritas.

Cara se cruza de brazos, esperando. Tuerzo los labios y doy otro sorbo del té.

—Primero, este asunto con Niall —muevo los hombros—, me tiene tan tensa que creo que voy a explotar. Los gastos de la casa, los gastos de la tienda —voy numerando con mis dedos—. Y los niños quieren un perro, pero ni siquiera puedo comprarles un pez, ni ponerlos en clase de fútbol ni pintura. También quieren-

Sacudo la cabeza bruscamente. Sin embargo, al instante me mareo y tengo que cerrar los ojos y bajar la cabeza para no vomitar lo que acabo de comer.

—No creo que estés “algo” estresada —masculla Cara—, esta mañana parecías ida.
—Estoy bien —suspiro y levanto la cabeza—. Iré a chequearme pronto, de todos modos.
—¿Quieres que vaya contigo? —se ofrece Peter, enarcando una ceja.
—No, es mejor si-
—¡Mami, mami! —Lux viene corriendo solo con medias en los pies, sonriendo de oreja a oreja— ¡Ven a ved lo que Jem y yo podemos haced!

Sus pequeñas manitos me agarran el brazo y jalan con fuerza hasta que me levanto y voy casi corriendo detrás de ella. Le hago una seña a los chicos para que se esperen y sigo a mi hija. Sus pasos son cortitos pero rápidos, y va casi saltando de la emoción. Me alegra haber usado zapatos bajos.

—¿Qué, que? ¿Qué travesura hicieron ahora ustedes dos?
—¡No, es algo bueno!

Pasamos por varias mesas antes de entrar al área de juegos, que esta dividida por un cristal para poder supervisar a los bebes siempre. Jem esta dentro de la piscina de pelotas de plástico, saltando y riendo. Lux me suelta frente a esa área y corriendo se mete a la piscina por una puerta que me llega por debajo de la cintura.

—¡Hola ma!

Jem salta y agita la mano de un lado a otro. Sonrío y me fijo en que anda todo despeinado, pero sus ojos brillan y parece como si fuera navidad.

—¡Hola Jem! ¿Qué es eso que tu hermana y tu prepararon? —me cruzo de brazos y sonrío, mientras Lux rueda por encima de las pelotas riéndose a más no poder.
—¡Espeda y vedás!

Observo como cada uno se pone en un extremo de la piscina de pelotitas, en agarrados de las paredes y mirando hacia el otro. Entonces, se agachan como para tomar impulso y al mismo tiempo cuentan hasta tres. Saltan y hacen unas semi-piruetas, moviendo los brazos y piernas en el momento en que están en el aire y después acaban en medio de todas las pelotas.

—¡Ohhh, eso estuvo genial! —chillo y aplaudo, sonriendo a mis bebes— ¡Tengo dos pequeños acróbatas natos! ¿Cómo hicieron eso? ¡No lo hagan fuera de ahí, que en serio pueden lastimarse!
—¿Viste, viste? —Lux “nada” por la piscina, sonriendo— ¡Viste lo genial que saltamos!
—¡Aunque podemos hacedlo mas alto!
—¡Si, lo vi! Estuvieron geniales, tengo dos estrellas —sonrío y me acerco a la pared de cristal que nos separa—. Pero no deben hacerlo más alto de ahí, porque sino, chocan con el techo del juego y van a tener un dolor de cabeza muy feo.

Hago un puchero y señalo hacia arriba, donde el techo de esa parte del juego es lo suficientemente bajo para que los niños no intenten nada gracioso. Escucho las risas y gritos de otros niños por otras partes del juego mientras mis hijos me miran con aquellos ojos grandes y azules, contemplando mis palabras.

—¿De vedad? —pregunta Jem, mirando al techo.
—Sí. Palabra de honor —subo mi brazo derecho.
—Esta bien —dicen al mismo tiempo.

Suspiro y sacudo la cabeza. Aún no entiendo como lo hacen, eso de hablar al mismo tiempo. Ellos mucho menos, tienen 4 años, ¿qué pueden saber? Pero supongo que es algo relacionado a que son mellizos.

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El día pasa sin ningún tipo de mareo, gracias al cielo. Solo ocasionales dolores de cabeza, pero nada que unos calmantes y una taza de café no puedan solucionar. En la tarde ayudo a los niños a hacer su tarea y espero impacientemente que no hagan ninguna pregunta de su padre mientras preparo la cena.

Desde aquella ves que les he dado la fotografía, han tomado la costumbre de preguntar por él —usualmente a la hora de la cena o antes de dormir. Aún no se bien como abordar todo el tema de Niall, por qué no está o cómo se siente él sobre ellos. Lo único que tengo claro es que decirles que no sabe que están vivos y que me mandó a abortarlos está fuera de consideración.

Había pasado horas leyendo foros en internet sobre el asunto. Muchas madres recomendaban pagar una consejería familiar —sin embargo, no cuento con el dinero para eso.  Otras madres han sido totalmente sinceras con sus hijos, como Colette con Benja, sobre que su padre no había estado listo para tener una familia. Pero no se como soltarles eso sin sonar cruel y sin romperles el corazón.

Miro a los niños por encima de la meseta, sentados en la mesa coloreando el ciclo del agua. De solo pensar tener que sincerarme sobre eso, me dan ganas de esconderme en el baño y nunca salir. Me muevo hacia la estufa, chequeando que la pasta esté casi lista y que la sartén no se sobrecaliente para no quemar los vegetales que le echaré.

—¡Tedminé! —grita Jem desde la mesa.
—¡Muy bien, Jem! ¿Quieres ayudar a tu hermana?
—No no, yo quiedo hacedlo sola —interrumpe Lux.

Me giro para mirarlos con una sonrisa. Jem se encoge de hombros y automáticamente, empieza a recoger sus materiales mientras Lux sigue coloreando. Jem pone todos los lápices en la caja verde mientras mete su cuaderno en la mochila. Lux colorea con lentitud, pero precisión, su cara de concentración tan tierna que quiero llenarle la cara de besos.

—¿Segura que no quieres ayuda? —inquiero, volteando la tocineta.
—¡Sí! —ni siquiera sube la cabeza.
—Como Lux no quiede ayuda, te ayudadé a ti mama —Jem se baja de la mesa y camina hacia la cocina— ¡Soy un suped cocinedo!
—Así que eres un súper cocinero, ¿eh? —le doy un toquecito en la nariz— ¿Cómo la vez que tu y Lux casi destruyen la cocina haciendo su súper desayuno?
—¡Sí! —Jem sonríe y da un pequeño salto— ¡Oye! No destuimos nada.
—Des-tru-i-mos.
—Eso dije —Jem rueda los ojos y camina hacia la nevera—. ¿Cómo se hace el jugo?
—¿De qué quieres el jugo?
—¡Fesa! No, ¡guineo! No, ¡Piña! No, ¡nadanja!

Suelto risotadas y le despeino la cabeza.

—¿Qué tal una rica batida de varios sabores? —me muevo hacia el frutero, seguida por Jem.
—¡Si, yo quiedo batida! —Lux salta en su silla y agita su mano— ¡Batida ma!
—Claro cielo —me volteo hacia Jem— ¿Tu también quieres batida?
—Si. Yo hadé la batida, tu solo dime como —Jem se sube en uno de los taburetes, como si escalara una pequeña montaña— Así tu sigues cocinando papas.
—Yo te ayudo con la batida, súper cocinero. No quiero que hagas un desastre.

Luego de una rica cena y una aún mas rica batida, los niños comienzan a tener sueño a los quince minutos. Friego toda la losa y los acompaño al baño, supervisando que se cepillen de forma adecuada. Hace alrededor de un mes que estoy enseñándoles como cepillarse sin mi ayuda, aunque no dejo de supervisarlos cuando lo hacen.

—Recuerden enjuagar bien su boca —les digo mientras doblo las toallas recién lavadas.

El cansancio del día también comienza a afectarme, porque bostezo a cada minuto y mis ojos empiezan a sentirse pesados —al igual que todo mi cuerpo. Sin embargo, no importa qué tan cansada esté, no puedo pegar un ojo hasta que no pase media hora de que los niños se hayan dormido sin despertarse. Es un intervalo de tiempo al que me acostumbré después de pasar cientos de trasnoches cuando eran más pequeños.  

Como sucede la mitad del tiempo, los niños me piden dormir juntos. Pero es cuando he apagado la luz del pasillo y me meto en la cama que entiendo su verdadero motivo. A veces saben más de lo que les doy crédito.

—Ma…¿Puedes hablad mas de nuesto papa?

La voz de Lux es baja y tímida, como si tuviera miedo de mi respuesta. Su cabeza está recostada en mi estómago, y me mira con los ojos cristalizados. Jem, en cambio, esta sentado con su juguete de Marvel abrazado. Sin embargo, su mirada es similar a la de Lux.

Mi corazón hace una revolución en mi pecho y me remojo los labios, tratando de pensar a la velocidad de la luz.

—Eh, ¿qué les gustaría saber? —murmuro, tratando de sonar segura.

Pero no estoy segura de nada. ¿Por qué los niños tienen que ser curiosos?

Lux se sienta junto a Jem, abrazando su pequeña almohada. Los ojos de ambos parecen brillar miedo, y casi me echo a llorar de solo mirarlos. No puedo decirles que su padre no quería saber de tener una familia —simplemente, es demasiado cruel.

—Bueno, ¿cómo es? —pregunta Jem— ¿Qué le gusta?

Suspiro y asiento. Bien, esa es una pregunta segura.

—Pues, Niall es un muchacho bastante inteligente. Casi siempre se salía con la suya y travieso a veces —intento sonreír y les acaricio el cabello a ambos—. Así como ustedes dos terremoticos, se metía en problemas y quería resolverlos sonriendo con una cara de angelito.
—¿En sedio? —Lux sonríe— ¿Qué más?
—Bueno, se metía en peleas también, como cierto señorito que conozco —agarro con suavidad la nariz de Jem entre mis dedos, y el sonríe—, y era tan coqueto como cierta señorita que conozco —hago lo mismo con la nariz de Lux.

Ambos se ríen y sacuden sus cabezas, alejándose de mis dedos. Comienzo a hacerles cosquillas por unos momentos, hasta que los tres estamos riendo a más no poder. Me detengo cuando se me ocurre que pueden orinarse en la cama —y no necesito tener que cambiar las sábanas y meterlas en la lavadora a esta hora de la noche.

—Vamos, hay que dormir ya.

Cada uno se pone a un lado mío, abrazándose a mis brazos y usándome prácticamente como cama. Podría ser asfixiante con cualquier otra persona, pero eran mis bebes, realmente no me molesta.

—¿Y por qué no está con nosotros, mami? —pregunta Lux.

Casi me quedo sin aire. Aprieto los dientes e intento que mis brazos no se pongan tan tensos como cables eléctricos. Me muerdo los labios por un momento, pensando qué responder.

—¿Acaso él no nos quiede? —agrega Jem.

Me muerdo tanto los labios que estoy segura de que voy a sangrar. Lucho contra todo lo que puedo para que las lágrimas no caigan de mis ojos y abrazo a los niños, atrayéndolos a mi pecho.

—No, no, no, nunca piensen de esa forma —murmuro—. Lo que pasa es que, su padre…tomó una misión secreta —le ruego a Dios por inspiración—, una misión para aprender a ser un súper papá y no puede volver hasta estar listo. ¿De acuerdo?

No sé por qué digo eso. Ni siquiera sé si Niall va a seguir en Londres o se irá en unos meses; o si realmente le importaría saber sobre sus hijos. Pero una cosa está clara: cuando averigüe cómo se siente, se lo voy a decir y va a tener que hacerse cargo de una forma u otra. No traumaría a mis hijos solo porque él no es lo suficientemente maduro para aceptarlo.

—¿Una suped misión? ¿Cómo un suped hédoe? —susurra Jem.
—Así mismo —suspiro y acaricio sus cabellos. Ni siquiera tengo energía para corregirlo.
—¿Y cuando va a volved? —Lux levanta la cabeza para mirarme.
—Eso, mis queridos y amados bebés, es una sorpresa, ¿no recuerdan?

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Me remuevo en el sillón individual de la oficina, mirando a la señorita pelirroja que me atiende. Lleva su cabello suelto, que llega hasta debajo de los hombros y un traje formal azul oscuro. Parece tan paciente y acostumbrada a lo que está haciendo, a su rutina.

Bajo los ojos hasta mis dedos, enfocándome en el celular entre ellos. No puedo creer que esté aceptando una oferta sobre una nueva tarjeta de crédito. Pero el plan es justo lo que necesito en el momento. Me meteré en más líos y puede que mi reputación de mantener un buen crédito se vea en crisis en algunos momentos, pero no puedo seguir sin otra tarjeta.

En la casa hay cada vez más necesidades que cumplir. Mientras los niños crecen, los gastos aumentan. Suspiro y espero pacientemente a que Judith termine de teclear en su computador. En eso, la puerta de la oficina se abre detrás de mí.

—Permiso, Judith.

Ambas nos tensamos. Judith incluso da un salto en su silla. Estoy segura de que mi razón de ponerme como una piedra es totalmente distinta a la de ella. Observo como sus mejillas se tiñen de un leve rosado y como pasa una mano por su cabello, tratando de peinarse algún mechón suelto.

Sin embargo, yo me siento como si he escuchado un fantasma susurrarme cosas de ultratumba al oído. Se me va la respiración por un momento. Sin duda es la voz de Niall. Me quedo quieta y sin mirar hacia detrás; sino que rezo para que no avance a la oficina ni se de cuenta de que soy yo. ¿Por qué tengo tan mala suerte?

—¿Tienes las copias del reporte de estatus del caso de esta mañana? —pregunta Niall desde la puerta.
—Oh, si, claro —Judith asiente varias veces y sonríe—. Pasa y dame un momento. Disculpe, señorita Turner.

Se me encoje la vida. Automáticamente, dejo el celular encima de mis piernas para entrelazar los dedos y apretar las manos con fuerza. Igualmente, tenso la quijada tanto que tengo que recordarme que puedo dañarme los dientes. Pero le hago un gesto con la mano de que no importa, porque, ¿qué más puedo hacer? ¿Desaparecerme?

Si, en definitiva, hoy no es mi día. Bajo la cabeza y comienzo a revisar mis notificaciones, pero mi cabello apenas es suficiente para cubrirme las mejillas. A penas me llega al final del cuello, rubio y mas o menos ondulado. No funciona para esconderme. Por primera vez, detesto haberme cortado el cabello.

Judith se echa para atrás en su silla marrón, se gira y comienza a buscar entre un montón de gabinetes de metal claro el dichoso reporte. Abro los ojos cuando veo decenas de papeles amontonados. ¿No que estamos en la era digital?

Escucho los zapatos de Niall chocar suavemente contra la alfombra azul marino del suelo. Me quedo en silencio, esperando lo inevitable. De reojo, veo su cuerpo en un traje formal: pantalones de tela y camisa blanca por dentro. Diablos.

—¿Kaylee?

Tomo una bocanada de aire y rezo un mantra para poder mantener mi expresión serena, qué es todo lo contrario a lo que siento. Mi corazón galopa como un caballo asustado, listo para alejarse de la horrible situación que le indican sus instintos. Sin embargo, yo no puedo hacer eso.

Mentalmente, cuento hasta tres y me giro hacia Niall, que me observa expectante desde una distancia prudente. Lleva su cabello peinado hacia arriba, con las mangas de la camisa blanca dobladas hasta una pulgada antes de su codo. Cuando nuestros ojos se encuentran, Niall lleva las manos al nudo de su corbata y lo remueve sin soltarlo.

—Hola, Niall.
—¿Qué haces aquí? —frunce el ceño.

Después de hablar, balbucea algunas cosas inentendibles, tal vez dándose cuenta de que hizo una pregunta estúpida. Dios, qué incómodo es todo esto.

—¿Tu qué crees? —alzo una ceja.
—Vale, si —él sube ambos brazos en señal de rendición—, fue una pregunta estúpida.
—¿Y tú, trabajas aquí? —pregunto.

Tengo miedo de que me responda que sí —aunque es lo más obvio. Pero tal vez estaría de visita con un colega o algún tipo de situación similar. Tal vez siempre está en otra sucursal y por eso solo lo he visto hoy. Porque si trabaja aquí, eso significa que tendré que buscar otro banco. Niall parece haber venido de América para meterse en todos los aspectos de mi vida. Cuando asiente, maldigo mentalmente.

—Eh —mueve las muñecas de un lado a otro— ¿Podemos hablar cuando acabes?

Abro la boca para negarme al instante. Pero luego recuerdo los rostros de mis bebés y los ilusionados que están con conocer a su padre. Aprieto los dedos, clavando mis uñas en las palmas de mis manos.

—Bien —murmuro.
—Pero real-¿Qué? —abre los ojos y se queda mudo por un momento— ¿Dijiste que sí?

Su expresión de bobo casi me hace reír. Casi. Pero aprieto los labios para no hacerlo. Ruedo los ojos y asiento, sin decir nada.

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Casi una hora después, me encuentro en una situación en la que no esperé que estaría hasta por lo menos cinco años más. Niall tomó su descanso justo cuando acabé de hablar con Judith sobre mi tarjeta de crédito —al parece, su posición le permite hacer esa clase de cosas. Realmente, no quiero saber cuál es así que no pregunto más.

Cruzamos al frente, donde hay una plaza comercial y minutos después nos encontramos en una cafetería casual sentados en una mesa frente al otro. El ambiente es acogedor, con un leve olor a lavanda mezclado con los varios olores a comida. Las mesas son de madera redondas y sombrillas de tela en el área abierta. Nos sentamos en una de las paredes de cristal, que dan vista a la ocupada calle. El menú es beige y con letras caligráficas, y me fijo en todos los detalles que puedo menos en la cara del ‘hombre’ frente a mí.

—Entonces, ¿de qué querías hablar? —pregunto mientras leo el menú, tratando de buscar una pasta entre todos los platos de carne.
—Um, pues...

Se queda en silencio. Sigo leyendo el menú y le doy su tiempo. Siento la textura del papel rugoso y caro en mis dedos, veo que el color de los títulos es diferente al de los textos. Que en una letra pequeñísima en una esquina inferior está la frase “estos precios no incluyen impuestos”, como todos los locales comerciales fielmente capitalistas. Hasta que pasan mas de dos minutos y Niall no habla.

—¿Qué, Niall? —levanto la cabeza con rapidez— Tengo cosas que hacer, así que apresúrate.

Niall se remueve en la silla y cruza sus dedos por encima de la mesa, inclinándose un poco hacia. Pego mi espalda totalmente de la silla, sin dejar de sujetar el menú. Su manzana de Adán se mueve varias veces y se remoja los labios.

—Pues, verás, quiero hablar sobre lo que pasó antes de que yo me fuera —lo suelta todo a la carrera, en voz baja—. No aquí ni ahora, claro está. ¿Podemos vernos en otro lugar, más privado?

Lo miro en silencio, con los labios apretados. Cuando Niall mira mis dedos, me doy cuenta de que estoy casi arrugando el menú. Lo suelto con brusquedad y me aclaro la garganta, mientras paso las manos por la superficie de la mesa.

—Por favor, Kaylee —Niall se inclina más por encima de la mesa—. Necesitamos hablar, no estoy bromeado ni quiero hacerte perder más tiempo.

Sus ojos se mueven de un lado a otro por mi cara, con algo parecido a la desesperación. Sus dedos aprietan con fuerza sus manos y la mesa vibra al ritmo que lo hace una de sus piernas. Suspiro y intento dejar de llenarme de odio. Tengo que pensar en los niños y en su felicidad —no importa como yo me sienta respecto al engendro que tengo al frente.

—Está bien —saco el celular de mi bolso, con el corazón bajándome al estómago—, pon tu número ahí y te llamaré para que me envíes tu dirección. Prefiero que sea en tu casa, y que sea mañana o pasado en la noche. ¿Estás disponible?

Mantengo mi voz lo más estable que puedo, sin dejar salir mucha emoción. Le paso el celular empujándolo encima de la mesa y me cruzo de brazos. Niall comienza a escribir con rapidez, casi sin dejar de mirarme.

—¿Y no puede ser en tu…?
—No, ni lo pienses —lo interrumpo, enarcando una ceja y él suspira—. ¿Puedes o no?
—Si, si, claro que si —me entrega el celular y medio sonríe, pero no le correspondo—. Mañana en la noche, y gracias.
—No me agradezcas.

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El lapicero se mueve en varios ángulos sobre el pequeño cuaderno de bosquejos que cargo conmigo a todos lados. Desde que llegué a la tienda después de almorzar y dejar los niños en casa de mi madre, me encerré en la oficina a tratar de diseñar algo decente para la próxima sesión de fotos. Según Cara, los representantes de la revista vienen en dos semanas para ver el portafolio y seleccionar las piezas que van a ser modeladas en la portada y en la sección de “Nuevos descubrimientos de la moda”.

Marco la línea ondulada de la falda, y junto a esto escribo algodón mezclado con alguna tela transparente. Me preparo para seguir con el siguiente diseño, que es una especie de overol para niños. Sin embargo, de súbito, mi mano tiembla y las líneas empiezan a desvanecerse. Suelto el lapicero como si mis dedos quemaran y miro la hoja con el ceño fruncido, parpadeando con furia. Los bocetos no dejan de verse borrosos.

Trago en seco y cierro los ojos con fuerza. Otra vez no… Llevo las manos a mi cabello sin abrir los ojos y trato de calmarme. Mis respiraciones son pausadas y por varios segundos masajeo mis ojos.

RING RING RING RING

Salto en la silla cuando el teléfono suena, irrumpiendo con el silencio en la pequeña oficina. Con el corazón subiéndome a la boca, abro los ojos y lo descuelgo. Miro hacia un punto de la pared contraria, estrujándome los ojos.

—Paraíso Kay, ¿en qué puedo servirle? —digo automáticamente.
—¡Hola! Mi nombre es Hollie. ¿Podría hablar con Kaylee Turner?
—Ella habla.
—Oh, no te reconocí —la voz de la persona está llena de energía—, ¿me recuerdas? Soy la chica a la que le diste tu tarjeta en el baño del baile de recaudación, que te pregunté sobre los vestidos.
—Los pedidos por encargo, claro —me siento derecha y busco una libreta en donde anotar—. ¿Cómo está?

Flexiono los dedos varias veces y giro la muñeca antes de tomar el lapicero, recordando aquella fatal noche y la horrible subasta.

—Muy bien, y no es necesario que me trates de usted, llámame Hollie —suelta una corta risita y su buen humor se me pega.
—De acuerdo, Hollie. ¿En qué puedo ayudarte?
—Pues, ya te dije que me enamoré de tu vestido, ¿verdad? —su tono de voz se vuelve más alto y más rápido, haciéndome sonreír— Entonces realmente me interesa que diseñes el vestido que usaré para la boda de mi hermana. La boda es como en cuatro meses, así que por eso no te preocupes.
—Oh, eso es estupendo —coloco el teléfono en altavoz y me preparo para anotar todos los detalles, casi saltando en mi lugar—, ¿cuándo podemos reunirnos para enseñarte un catálogo y después ver qué estilo quieres?
—¿Te parece bien el lunes de la semana que viene, a eso de las 10 de la mañana?

Con los dedos, reviso el calendario donde Cara y yo anotamos todos los eventos con solo titulo y hora para recordar.

—Ese día será.
—¡Genial! Voy a tratar de llevar a mi hermana, así que no se si hagas vestidos de bodas, pero…
—No se preocupe, usted solo tráigala —me río de la emoción, y ella se une.
—Muchísimas gracias, Kaylee.
—Gracias a ti.

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El siguiente día pasa tan ocupado que no tengo tiempo de sentarme a comer por quince minutos sin una interrupción. Cara, Lily y yo, más emocionadas que niños en Navidad por Hollie y la revista, hacemos una lluvia de idea sobre los diseños que podrían o no interesarles. Pasamos horas haciendo bocetos, desechando y modificando. Después de almorzar, vamos a la tienda de telas y compramos lo suficiente para pasar el fin de semana completo haciendo modelos, con Lily cuidando que los números no nos dejen con muchas deudas.

A cada tanto, tengo que alejarme del cuaderno de bocetos e ir a lavarme la cara porque la vista se vuelve borrosa. Con unos cinco minutos de descanso, todo vuelve a la normalidad. Me digo a mi misma que debo dormir bien, una vez que salga de estos dos grandes clientes y proyectos. Si todo sale bien, habrá menos dolores de cabeza con los pagos mensuales e incluso podría poner a los niños en actividades extracurriculares.

Cerramos la tienda una hora después de lo debido, gracias a toda la emoción y las ganas de empezar todo hoy mismo.

—Entonces, ¿mañana a que hora? —pregunta Lily, recogiendo los papeles de cuentas.
—Bueno, hoy ya hemos hecho mucho, así que pueden venir a la hora usual y yo abro —me encojo de hombros—. No se preocupen, tendremos tiempo para todo.
—Espero que, entonces, no te pongas como loca a diseñar en tu casa cuando debes estar descansando —Cara se cruza de brazos y me mira de pies a cabeza.

Sonrío y cruzo los dedos, sacándole la lengua.

—No prometo nada. Si el diseño llama, ¡yo respondo!

Lily sacude la cabeza y se ríe, pero Cara no.

—Hablo en serio, tus ojeras vienen más grandes cada día —se acerca y me pone una mano en el hombro—. Promete que hoy cuando llegues y los niños se duerman, te vas a dormir con ellos.

Al final, prometo a Cara algo que no sé si vaya a cumplir. Porque hoy los niños se quedarían donde mis padres hasta que yo llegara de la casa de Niall, a quien se supone que le contaré todo hoy. Si no me animo a hacerlo hoy, pues será una fecha bien cercana a esta. Pero estoy segura de que me va a preguntar qué pasó con el bebé. Y ya le dije a los gemelos que van a conocerlo pronto. Debo dejar de andar de gelatinosa y decírselo de frente, aunque quiera esconderlos de él hasta la próxima vida.

De camino a su casa, no dejo de pensar en todo lo que pasé con él. Son quince minutos de pura tortura. Cuando salimos, cuando quedé embarazada por andar de estúpida, cuando me pagó para que abortara y cuando no lo volví después de que dejé el colegio para terminar el año desde casa. Los meses de tortura y culpa, además de viajes al hospital y malestar en todo el sentido de la palabra. Para que luego, todo haya valido la pena desde la primera vez que vi y escuché los chillidos de mis bebes sollozando. Nunca desearía cambiar nada.

Llegó al edificio de Niall con los ojos llorosos y la música de Celine Dion empeorando todo. Me quedo parqueada al frente, donde hay una pequeña rotonda con un área verde. El sector es moderno y de clase alta, por todos los edificios que he pasado hasta llegar acá. De más de seis plantas, con ventanales de cristales y portones altos de meta oscuro automáticos.  

El edificio de Niall es una torre de color gris claro, con toldos azul marino y la letra del edificio ‘Marion W. IV’ escrito en palabras doradas, cursivas y brillantes.  El deseo de irme me azota con más fuerza cuando cruzo por el Lobby, dando una inclinación de cabeza a modo de saludo. Los pisos son de mármol y las paredes son minimalistas, con uno o dos cuadros del cubismo y el expresionismo.

El viaje por el ascensor es más que estresante, y cuando llego al sexto piso, camino lo más rápido posible hasta encontrar el 6 C. Niall abre en menos de dos minutos. Lleva una camisa azul cielo con la corbata desabotonada y pantalones de vestir, así que asumo que hace poco que ha llegado del trabajo. Son pasadas las seis, de todas formas.

—Bienvenida, pasa.

Como hago en la cafetería, me fijo en toda la decoración, en todo lo que puedo —menos en su cara. Por lo menos hasta que hable. Durante toda la noche, ensayé exactamente lo que haría más de cinco veces. Averiguar por qué quiere saber, qué hay detrás de toda esa curiosidad. Así que espero pacientemente, fijándome en la pared del fondo de la sala que es un azul marino, mientras el resto de las paredes son gris hueso. Como si hubiera decorado el departamento la misma persona que diseño el edificio.

Lo primero que noto es un olor a manzana verde y en una pequeña vasija de cerámica blanca, observo la vela aromática responsable. La sala principal tiene muebles de cuero en forma de L de color blanco, con mesas bajas de cristal y una TV plasma frente a la pared mas oscura. Desde la entrada hacia la izquierda, esta la cocina; y hacia la derecha, un balcón lo suficientemente grande para alojar la mitad de mi habitación. En una de las paredes y mesas antes del balcón, hay fotografías que casi me hacen avanzar para verlas con mas detalle. Probablemente recuerdos del Niall del colegio y de la universidad.

—¿Kaylee? —chasquea los dedos frente a mi cara, con el ceño fruncido.

Me giro hacia él, con los brazos sujetando mi bolso y de pie en medio de toda esa riqueza material. Observo el brazo de Niall, que está indicando hacia la sala y me pregunto cuanto tiempo habrá estado esperando que le haga caso. Realmente quiero irme de aquí.

Dejo el bolso encima del desayunador de mármol negro, el lugar más cerca de la puerta y camino hacia el sillón blanco. Niall se sienta junto a mi, pero a una distancia lo suficientemente amplia para que un cuerpo quepa ahí y quede espacio. Se muerde los labios por un momento y se frota las manos, como si hiciera frío. Antes de empezar a hablar, toma aire y fija la vista hacia el balcón antes de mirarme.

—Bien, voy a ir directo al punto —masculla y se rasca el cuello—. Como te dije ayer…quiero saber qué pasó. Con el bebé, si hiciste…eh.

Tartamudea y desvía la mirada, pero inclino la cara y casi me giro por completo hacia él. No tiene derecho a tartamudear. Entrecierro los ojos y apoyo mis manos en mis rodillas, con fuerza.

—¿Si hice qué? —alzo la barbilla— Vamos, quiero que lo digas.
—Kaylee…
—Niall, no estoy bromeando —aprieto más mis rodillas y sacudo la cabeza—. Quiero que lo digas como me lo dijiste aquella vez.

Abrir la boca parece costarle, pero no me importa. No tiene derecho a nada.

—Quiero saber si abortaste —masculla, casi entre-dientes.

Tomo aire por la nariz y le pido fuerzas a Dios, mientras decido lanzarme al ataque.

—¿Por qué quieres saber, Niall?

Necesito saber si solo es un capricho para limpiarse la conciencia o si de verdad le importa. Porque no estoy dispuesta a sacrificar la felicidad de mis hijos solo porque el no sea lo suficientemente hombre para hacerse cargo.  

Niall me mira directo a los ojos, sin decir nada y su manzana de adán se mueve de arriba abajo. Mueve sus muñecas en forma circular y se pasa una mano por el cabello.

—¿Quieres saber porque quieres limpiarse la conciencia? ¿De repente te acordaste porque estás en Londres otra vez? —siseo y entrecierro los ojos— Porque no recuerdo haber recibido tu llamada estos últimos años.

Me invaden unas enormes ganas de pararme, pero me obligó a quedarme sentada. Por cada palabra que sale de mi boca, todos los recuerdos parecen convertirse en otra cosa: son impulsores de toda la ira que he acumulado hacia él por todos estos años. Trato de calmar mis respiraciones y de no subir la voz, aunque es difícil. Niall mira al techo y se pasa una mano por los ojos, como si le estresara que yo no quiera cooperar.

—Estoy tratando de hacer las cosas bien, Kaylee.  
—Bueno, es un poco tarde para eso, ¿no crees? —enarco una ceja.
—¡Estaba asustado! —extiende los brazos y se levanta del sillón.

No pierdo el tiempo y hago lo mismo.  La voz de ambos pasa de un tono normal a un tono demasiado alto para un departamento vacío.

—¿¡Y tu crees que yo no lo estaba!? —lo señalo y siento como si fuera a quemarme— ¡Pero no hui como una cobarde e ignoré que pasó, como tú! —mi voz tiembla, pero de enojo y casi me le tiro encima. Todo parece que va a explotar.
—¿Qué querías que hiciera? —Niall me mira como si fuera estúpida, y habla tan rápido que se sofoca— Estaba inscrito en la universidad, y ya tenía todo planeado, y mi vuelo-

La posible insinuación de que la universidad era mas importante que dos vidas me deja tan caliente que paso a lo templado. Aprieto los puños y los dientes, con ganas de gritar. Pero eso no va a resolver nada.

—Me voy, Niall. Ya terminamos de hablar.
—No, espera —me sujeta de la muñeca, pero me suelta con rapidez—. Quiero saber que paso con el bebé.
—¿Para qué quieres saber? —casi le escupo en la cara— ¿Para aliviar tu conciencia? Pasaron cuatro años, yo creo que tu conciencia está de maravilla —entrecierro los ojos y doy pasos hacia atrás—. No vengas a preguntar ahora para redimirte.
—No es por pena ni nada parecido, Kaylee —traga saliva y se pasa la mano por el cabello—. Yo-
—¿Entonces qué?
—¡Fue el imbécil mas grande del universo! ¿Está bien? —su voz se parte y sus ojos se cristalizan.

Se acerca y su expresión esta tan consternada que me sorprende. Desordena su cabello y puedo jurar que en cualquier momento va a echarse a llorar. Espero que no lo haga —eso no está entre lo que ensayé anoche.

—No pensé en ti, ni en el posible bebé, ni siquiera pensé en mi yo de niño que nunca tuvo padre decente. Pero en América…—suelta todo de golpe y se para ahí, cerrando los ojos y frunciendo los labios—. Allá pasó algo similar con una de nuestras colegas. Justo un año antes de graduarnos —la voz de Niall baja a un susurro y no me mira a los ojos—. El tipo la dejó y no quiso hacerse cargo, ella no tenía a su familia en ese continente. Si no hubiera sido por otro de mis compañeros y yo, no habría tenido cómo sobrevivir o ayudarse-

Niall se detiene abruptamente y se deja caer en el sillón, provocando un sonido chillón por el material de cuero. Su espalda está encorvada y se tapa el rostro con las manos. Por un momento, no sé qué pensar ni qué hacer. Me quedo de pie, escuchando su respiración y oliendo el aroma de las velas aromáticas, mientras en mi pecho hay una estampida. Entonces, se destapa la cara y apoya los codos en sus muslos, con la vista fija en la alfombra azul marino.

—Ella había intentado abortar, pero luego se arrepintió —Niall sorba por la nariz y sus mejillas están rojas—. Cuando el bebé nació, recordé lo que pasó contigo. No lo había olvidado, pero nunca lo había pensado de esa manera. Ella casi muere, junto con el bebé, por intento de aborto —habla con un temblor en la voz y baja en volumen, así que me acerco para escuchar más. Se me cristalizan los ojos y aprieto más los puños—. Había tanta sangre…no sé como sobrevivieron.

Tomo aire por la boca y me concentro en no derramar lágrimas. De solo pensar en haber pasado por eso, encima del dolor del parto, de lastimar a mis bebés de esa forma…no sé qué sería de mí. Recuerdos de los dolores, vómitos, soledad e inseguridad me abruman. Cierro los ojos con fuerza y rezo por mantener el control de mis emociones.

—Así que por favor —abro los ojos y me encuentro con sus ojos rojos—, por favor, ¿puedes decirme qué pasó? No te molestaré más, lo prometo. Yo solo…lo lamento, lo lamento todos los días. Nunca debí haberte pedido que hicieras eso, mucho menos irme y dejarte con todo el peso.

La garganta se me cierra y tengo que bajar la cabeza por completo para ocultar mi rostro y mantener la compostura. Las manos me tiemblan, así que cruzo los brazos. Tomo aire en bocanadas otra vez, hasta sentirme capaz de levantar el mentón.

—No confío en ti. Solo para que quede claro —carraspeo y sorbo por la nariz—. Si intentas algo raro, te voy a demandar con pruebas y testigos.

Niall frunce el ceño, pero no le hago caso. Camino hacia mi bolso en la meseta alta de la cocina para buscar el celular y mostrarle la foto. Muy consciente de que siento todo mi cuerpo temblar y la incertidumbre de su reacción es tanta que empiezo a transpirar. Sin embargo, cuando estoy a medio paso del bolso, mis piernas se tambalean y termino de rodillas en el piso. Los ojos me ruedan y siento las palpitaciones en mi pecho mucho más altas. Intento ponerme de pie, con todo a mi alrededor borroso, pero no puedo. Maldición…

—¡Kaylee! ¿Qué pasa?

Niall está a mi lado en segundos, pasándome un brazo por la espalda y ayudándome a mantenerme de pie. Cierro los ojos, esperando a que el episodio pase. Al contrario, el vértigo aumenta y siento como si todo a mi alrededor estuviera moviéndose, provocando una sensación horrible en mi estómago. Sacudo la cabeza y me agarro de Niall, sin importarme nada.

—Háblame, ¿qué esta pasando?

Intento responderle, pero solo salen palabras sin sentido de mi boca como “todo se mueve”, “mi estómago”, “el pecho”.  Niall aprieta más su agarre en la espalda y cuando intenta avanzar conmigo, me echo hacia delante con la comida subiéndome por el esófago. No vomito nada, solo sale un eructo amargo de mi boca —pero la sensación es igual de incómoda.

—Te voy a llevar al hospital.

No le respondo, porque no puedo. Las lágrimas caen por mis mejillas por la impotencia. No sé qué me pasa ni como pararlo. Camino como un cuerpo sin sistema funcional. Otro brazo cruza por detrás de mis rodillas y cierro los ojos cuando Niall me levanta. Lo único que hago es rezar para no vomitar mientras me lleva en brazos.

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Cuando me despierto, estoy en una habitación de paredes verde pálido, con una luz tenue iluminando todo. Y me encuentro sola. Siento la sensación molesta de algo filoso presionando mi brazo y cuando observo, en mi brazo derecho hay una ajuga que conecta el suero con mi extremidad. Cierro los ojos otra vez, sintiendo la garganta seca y el cuerpo exhausto, como si acabara de correr por mi vida.

La cama es cómoda y la ropa liviana de hospital también, pero no me siento para nada conforme. Frunzo el ceño y veo mi ropa doblada en una esquina del sillón y giro la cabeza, esperando que alguien entre.

La habitación tiene un sillón mediano verde oscuro hacia mi izquierda, hay una mesa a mi altura a cada lado de la camilla. Mi bolso se encuentra a mi derecha, y por lo que veo, con todas mis pertenencias en él. El olor a alcohol mezclado con algo parecido a menta me invade las fosas nasales, y vuelvo a cerrar los ojos. ¿Dónde demonios está Niall?

En ese momento, alguien abre la puerta y nadie más que Peter, Maggie, Tony y Niall entran, acercándose con rapidez cuando ven que estoy despierta. Peter es quien llega primero y me ayuda a sentarme. Me mira fijo por varios segundos, seguro preguntándose qué demonios está pasando —pero yo no tengo la menor idea.

—Aparentemente, tienes anemia, rubia —Maggie me sonríe y se acerca para acariciarme el cabello—. Niall me llamó casi llorando y todos pensamos que te había dado un ataque de estrés o algo así, ¿Cómo te sientes?
—Gran forma de darle las noticias —Tony rueda los ojos y se gana un golpe por parte de Maggie.
—Estoy bien —sonrío un poco, moviendo la cabeza—. ¿Alguien le avisó a…?
—Sí, todo está avisado, no te preocupes —Maggie capta todo y sonríe—. Lily y Cara fueron allí, así tu tranquila.

Dejo caer los hombros y me recuesto en la cama, más calmada. Trato de ignorar la presencia de Niall, que está con los brazos en los bolsillos de su pantalón y el rostro algo pálido. No deja de mirarme, aunque aun no ha dicho nada. Se mantiene pegado a la pared junto a la puerta.

—Ella podría estar tranquila si tu dejaras de hablar tan alto —Tony le pasa un brazo por los hombros, y Maggie responde dándole un pisotón.
—¿Podrían calmarse? —Peter se cruza de brazos y me mira con las cejas juntas— ¿Desde cuándo estabas sintiéndote así? El doctor dijo que tus síntomas presentan que no es la primera vez que te pasaba algo así, solo que hoy fue peor. Que en un rato viene a chequearte.

Bajo la mirada, recordando las palabras de mi hermana. Anemia. Cuando tenía 12 años, llegué a sufrir de varios ataques de anemia, donde me sentía súper cansada por nada, sufría de vértigo o que me desmayaba constantemente. ¿Cómo no se me ocurrió? Peor, si me hubiera desmayado estando sola con los niños…

De solo pensarlo, toda mi espalda recibe un escalofrío y aprieto los puños en mi regazo.  Subo la mirada a los chicos y suspiro.

—Eh, desde hace unas semanas… ¿tal vez?
—¡Kayl-hmpph!

Maggie abre los ojos y levanta el brazo, pero Tony reacciona rápido y le cubre la boca, halándola hacia atrás. Peter mira a Maggie como si estuviera loca, e incluso Niall se puso derecho y se acercó. Maggie se retuerce entre los brazos de Tony, seguro soltando palabrotas que no se entienden porque él no la suelta.

—¡Hhogo ghuistesh…!
—Yo me la voy a llevar. Más tarde nos contarás que ha pasado —Tony sonríe y prácticamente arrastra a Maggie, con esfuerzo, hasta la puerta.
—¡Hhhhmmm! ¡Hgonnyeee!
—Peter, ábreme la puerta, ¿puedes?

Al final, los tres salen. No sé qué les contó Niall, pero Peter me mira antes de salir y leo en sus labios un “todo estará bien” que es suficiente para mí. Niall se acerca hasta estar a menos de medio metro de la camilla, aún con las manos en sus bolsillos. Se muerde los labios y casi no parece parpadear.

—Gracias —susurro y carraspeo—, por traerme y avisar.

Niall asiente y me fijo en que su cabello está mucho más despeinado que antes. Antes de que el doctor llegue, decido simplemente hacerlo y ya. Antes de que me de otro desmayo.

Con los temblores recorriendo todo mi cuerpo, tomo el celular de la mesa y busco una de las fotos de Lux, Jem y yo mas recientes. Inspiro y giro el celular justo frente a la cara de Niall, sin poder dejarla tranquila por los nervios.

—Tuve mellizos. Se llaman Lux y James.

Aprieto los dientes y el celular; y siento como si el cuerpo me pesara toneladas. Los ojos azules de Niall miran la foto como si viera un fantasma. Se pone tan blanco como una hoja de papel, las cejas le suben hasta el final de su frente. No dice nada, se queda como si lo hubiera pausado. Lo mas increíble es que segundos después, veo lagrimas silenciosas recorrer sus mejillas. ¿Del shock? ¿Está abrumado?

Se queda de pie, tan recto como una columna. Su boca se abre y se cierra varias veces, pero no dice nada. La espera es tan fastidiosa que se me cierra la garganta.

—¿Es…? ¿Qué, cómo? —murmura, mirando de mi hacia la foto una y otra vez— No puede ser... ¿Es, tu, eh, est-estás jodiéndome?

En un instante, dejo el celular sobre la mesa y en cambio, cierro mi bolso y lo agarro como una granada lista para lanzarse. Aunque no pueda moverme bien sin ayuda por el suero, no importa. No se si es producto del calmante o lo que sea que me pusieron, pero no me importa. Un ardor se expande por mi estómago y cabeza como lava volcánica. Espero no estar apunto de llorar.

—Vete.
—¡Es-espera! ¡Solo estoy sorprendido! —mira el celular en la mesa y luego al bolso en mis manos— ¿Cómo quieres que reaccione?
—¡No lo sé! —el simple echo de gritar me cansa, pero no importa. Muevo el bolso cerca suyo, pero no le pego. La lava se expande por mi interior— Niall Horan, tienes dos hijos de 4 años. Me mandaste a abortar como un hijo de la mierda cobarde, pero ni en tus mas estúpidos sueños haría eso. ¡Esa es la verdad, así que tómala como un hombre! ¿No tienes bolas?

Estoy jadeando de la gritadera, aun sentada en la camilla porque no creo poder caminar. Pero la lava esta casi incitándome a eso, a que le pegue con el bolso hasta que le llegue el sentido común que nunca tuvo. Las mejillas y el cuello de Niall se ponen rosados, y da un paso hacia el frente.

—¡Eso es fácil decirlo, porque tú…!

Otro volcán explota y le arrojo el bolso con todas mis fuerzas. Suelta un gemido cuando le da en el estómago, y lo sujeta con ojos bien abiertos. Busco otra cosa que  arrojarle.

—¿¡Fácil!? ¿Acaso estás sedado? ¿Tienes idea de lo difícil que es criar un hijo, encima dos? —estoy gritando tanto que me pica la garganta— ¿Estudiar al mismo tiempo? ¡Era una adolescente!

Encuentro el control remoto del aire acondicionado y junto las cejas, apuntando hacia su horrible nariz.

—Vete antes de que te lo pegue —mascullo.
—No, espera —Niall levanta mi bolso como escudo e intenta acercarse.
—¡Niall James Horan! —estiro el brazo hacia atrás, con el control en mano.
—¡No me voy! —coloca el bolso en la mesa y sujeta el borde de la camilla— Solo déjame asimilarlo, ¿ok? —sus ojos me miran con demasiadas emociones juntas— Baja el control, por favor.

Termino bajando el control. Pero porque me mareo y tengo que recostarme, no por el estúpido frente a mi. Trato de nivelar mi respiración y miro a Niall atenta a cualquier cambio, sin soltar el control, pero con el brazo relajado. Cierro los ojos y me paso la mano libre por la cara, mientras escucho los zapatos de Niall moverse hasta el pequeño sillón color verde oscuro.

Pasan minutos. No sé cuántos. Pero ninguno de los dos habla, ni abro los ojos. Escucho a Niall levantarse del sillón y caminar hasta mi lado.

—¿Puedo ver la foto otra vez? —murmura, con voz queda.

Suspiro y abro los ojos, fijándome únicamente en el televisor frente a mi cama. Estiro el brazo y tomo el celular, desbloqueándolo y entregándoselo automáticamente. Ahora que le dije, no se que hacer… Es más como si quisiera rodar por el suelo mientras lloro y amenazarlo con que si respira mal frente a mis hijos lo voy a enterrar vivo. Me dan temblores porque no sé qué esperar y siento un tornado asfixiante en mi interior. ¿Por qué no hay un manual para esta clase de cosas?

Niall se pone a ver las fotos y yo sigo recostada, mirándolo, tratando de analizar todo lo que pasa por sus ojos. Pero no vuelve a llorar, aunque sus ojos están rojos y se tapa la boca con una mano.

—¿Cuándo pensabas decirme? —murmura Niall, sin quitar los ojos del celular.
—Eso acabo de hacer.
—Kaylee, hablo de-
—Niall, creo que ya es suficiente por hoy.

Maggie, Tony y Peter están de pie junto a la puerta de la habitación. Maggie esta mas adelante, con los brazos en jarras y con la barbilla señalando hacia la puerta. Ya no está gritando, pero reconozco el brillo de peligro en sus ojos azules. Y creo que Niall también, porque se remueve como perturbado en su sitio.

—Pero…
—Está cansada y creo que ya hablaron lo que tenia que hablar con mas urgencia, ¿no? —Peter enarca una ceja y se acerca hacia mí— Puedes irte.

Niall aprieta la quijada, pero asiente de todos modos. Retuerce las muñecas de un lado a otro mientras se mueve a la puerta. Me da una última mirada antes de susurrar una despedida y salir. Tony y Maggie lo siguen, cerrando con suavidad tras ellos.

Peter se sienta en el sillón y me mira con dureza, como si quisiera adivinar lo que pienso.

—¿Crees que lo maten? —señalo con el pulgar hacia la puerta.
—No, de seguro lo van a amenazar —se cruza de brazos y suspira—. ¿Cómo estás?
—Ya les dije que estoy bien… —mi voz se apaga a media que la mirada de Peter se endurece. Me rindo con facilidad—. Bueno, le acabo de soltar la bomba y casi le tiro el control del aire en la cara. ¿Cómo crees que estoy…?

Se me apaga la voz y se me cristalizan los ojos tan rápido como un suspiro. Peter se pone de pie de inmediato, acercándose a la camilla a darme un abrazo. Apoyo mi frente en su estomago, apretando los ojos y tratando de no sollozar. De solo pensar que Niall puede reaccionar mal —como solo él sabe—, es suficiente para ponerme con todos los pelos de punta. Lo último que quiero es desilusionar a mis niños.

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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ritza. el Dom 05 Ago 2018, 9:12 pm


Capítulo 24.2

Kaylee Turner


Al final, en contra de mi voluntad y la de toda la lógica que me rodea, termino pasando la noche en el hospital. El doctor indica que es lo mejor para hidratarme y meter algo de vitamina en mi cuerpo de la forma más rápida, pero al día siguiente por la mañana, me indica la estricta dieta repleta de proteínas y vitaminas que debo seguir a pie de letra. Y lo único que puedo pensar mientras me dice todo eso es: Genial, más gastos.

Explicar a los niños por que se quedaron a dormir con sus abuelos ese día, sin siquiera cenar conmigo, no fue nada sencillo. Por suerte, hablamos por teléfono —pero no quería mentirles y decirles algo como que estaba en la casa de alguna de las chicas. Así que al final, decido decirles la idea de Tony que el señor doctor de las mamas me llevó de sorpresa al hospital.

Dos días después y no he vuelto a ver ni hablar con Niall —por lo que estoy mucho más que agradecida. El único contacto que tuvimos fue unos mensajes de texto hace un día, donde le explicaba sin palabrotas y con más paciencia mi resistencia a decirle todo. No puede culparme. Y, por último, diciéndole que tendríamos que reunirnos más veces a solas antes de que yo decida presentarle a los niños de manera oficial.

Preparo omelette con rodajas de pan tostado para desayuno del domingo mientras los niños aun duermen. Después de haber llegado del hospital, se negaron a dejar de dormir conmigo. Incluso, todos los días han tomado la costumbre de preguntarme “¿y como te encuentras hoy?” por lo menos 3 veces en menos de tres horas. Sospecho que uno de mis padres les dijo algo.  

Pongo los omelettes en cada plato, con las rodajas de pan alrededor. Voy saliendo por la puerta de la cocina cuando escucho los pasitos cortos de los niños bajando las escaleras un escalón a la vez. Lux viene con el cabello rubio suelto de su coleta y a pijama verde desarreglada, y Jem baja estrujándose los ojos y agarrándose con ambas manos del barandal de la escalera.
 
—¡Hola mis rayos de sol! —sonrío, extendiendo los brazos.

Con bostezos y palabras que no entiendo, porque aun están medio dormidos, terminan de bajar los escalones y se abrazan a cada una de mis piernas. Les beso la frente y señalo hacia la mesa ya preparada.

—¿Se lavaron la cara y la boca? —cuestiono, mientras avanzan a la mesa.
—Sí —responde James, entre bostezos.
—¿Y las manos?
—Eso también —Lux acaricia su cabeza en mi pierna, tratando de quitarse el sueño (al menos, eso creo).
—¿Y entonces por qué están tan adormilados?

Nos sentamos en la mesa, yo a la cabeza y cada lado, un gemelo. Jem toma un tenedor pequeño para partir el omelette con esfuerzo, con mi ayuda; mientras Lux recuesta su cabeza junto al plato.

—Si tienen tanto sueño, pues entonces hoy no vamos a ir donde Colette y Maggie, ¿verdad? —digo mientras paso a picar el omelette de Lux— Así que las voy a llamar para decirles que-
—¡No, no, no, estamos despiedtos! —Jem salta sentado— Lux, estamos despiedtos, ¿vedad?

Lux se ha sentado derecha desde que mencioné a Maggie y Colette, mirándome con sus ojazos bien abiertos.

—¡Si, mírame! ¡Estoy despiedta! —señala su cara y parpadea varias veces, haciendo énfasis.
—Así que no las llames, vamos a ir a jugad hoy todo el día.
—¿Todo el día? —alzo las cejas, sonriendo.
—¡Toodooo el día!

Originalmente, había planeado poner a los niños a ver un corto maratón de películas mientras completaba algunos diseños el domingo en la mañana. Sin embargo, después de la crisis causada por la anemia, tuve que jurar a todos que me tomaría este fin de semana relajada y que no “abusaría” del trabajo. Ha sido mas difícil de lo que pensé, ignorar todas las telas y mi máquina de cocer esperando por mi. Hasta que mi mamá y Cara me llaman por teléfono el sábado en la noche y me hacen entrar en razón.

—No puedes cuidar a dos niños si ni siquiera puedes cuidarte a ti misma —la voz de mi madre era calmada, fría—. Sabes eso, ¿verdad?

Cara no había sido más gentil que eso. Después de insultarme por no haber tomado su consejo de ir a la clínica cuando me lo indicó, empezó a llamarme irresponsable por dejar de alimentarme bien.

—Nunca, no importa qué tanto estrés tengas, debes sacrificar tu bienestar. Tu salud y la salud de tus hijos importa más que todo, incluso que tu diseño. ¡Grábatelo!

Después de casi una hora de conversación con las dos, no me atreví a hacer más nada fuera de mirar el cuaderno de bocetos y anotar ideas. Y Maggie me bombardeó por mensajes que las tenía a todas botadas durante la semana, así que el domingo tendríamos un día de picnic con los niños en la casa de la familia de Colette. Sus amenazas fueron totalmente creativas y al punto sobre lo que me sucedería si me rehusaba a ir.

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Cuando llego a la enorme casa, instalo los brownies que me ha tocado traer en la larga mesa de madera que hay en el patio y dejo a los niños jugando con Benjamin, Noah, William y Zack, Colette me sujeta por el codo y me lleva hasta las demás chicas. En el kiosko del patio trasero hay varios sillones tipo mecedoras, otros estáticos y una mesa, todos con ese material que parece cocido artesanalmente. Las chicas me rodean, con copas de vino en mano y mirándome como si tuviera el secreto de la lotería.

—Está bien, suelta la sopa —demanda Colette, antes de dar un sorbo a su vino.
—¿De qué hablamos? —bajo la mirada y juego con el vino en mi copa, moviéndola de forma circular.
—Maggie nos contó todo, lo sabes y lo sabemos —Brooke pone una mano en su cadera, entrecerrando los ojos—. La única razón por la que no fuimos a la clínica a esa hora fue porque dijo que estabas bien y que saldrías temprano al día siguiente.
—Y que Niall estaba allí, eso es lo más importante —apuntó Maggie, cruzando los tobillos encima de la mesa.
—Um, Maggie, no creo que deberías…—comienza Lily, pero Maggie bufa y sacude su mano libre.
—No te preocupes por eso, chica —sus ojos me miran con firmeza— ¡Ahora cuenta todo, Kaylee Turner!

Me dejo caer en el cómodo cojín de la silla y subo mis piernas, acomodándome. No recuerdo la última vez que me senté con un grupo de amigas de esta forma.

—Supongo que ya saben que tengo anemia —me encojo de hombros—. Sufro de eso desde pequeña y lo tenía controlado, pero últimamente estaba…bueno, ya saben, estresada por toda la mierda de que Niall está en Londres otra vez —doy un largo trago del vino y remojo mis labios—. Y ayer, finalmente, hablamos sobre el asunto y le dije todo.

Pasamos las siguientes horas hablando de todo el drama —siempre y cuando los niños se mantienen jugando con la pelota y demás juguetes. La reacción incompleta de Niall, porque no hemos vuelto a hablar. Colette habla un poco de todas las discusiones que tuvo con Liam desde que él se enteró, Maggie habla de Harry y lo difícil que se la pone a veces —porque se lo merece. La situación de Brooke es diferente, porque ella y Zayn estuvieron juntos…aunque eso no quiere decir que sea igual de estresante. La que no dice mucho es Lily, y tampoco la presionamos —acabamos de conocerla.

Y nuestro domingo pasa relajante, sin la presencia de exparejas fastidiosas ni de peleas en discotecas ni desmayos ni castigos monumentales por parte de Oliver. Al atardecer se nos unen Tony, Natalie y Peter para hacer una barbacoa. Y me pregunto por qué no me junté con todos ellos antes.

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El lunes todo va relativamente bien. Dejo a los niños en la escuela, el catálogo de las clientes está listo y varios clientes han venido a comprar o a preguntar por nuevos diseños. Estoy merendando una manzana verde —como parte de la dieta—, cuando Cara entra a la oficina dando pequeños saltos.

—Acabo de colgar con la cliente de la boda, dijo que viene en camino con su hermana —sonríe de lado, pasándome un folder que contiene los datos de los precios para esta clase de cosas—. Sus fichas están por encima de las otras, sus nombres son Hollie y Libbie Horan. Qué coinciden…¡oye!

Escupo toda la manzana encima de Cara. Se me atasca un pedazo pequeño en la garganta y empiezo a toser mientras busco mi termo de agua. Me doy en el pecho y comienzo a tomar agua, entre tosidas, mientras Cara me mira con aquellos ojos marrones inquisitivos.

—¿Estás bien? ¿Quieres que te golpee en la espalda?

Sacudo la cabeza, aunque no dejo de toser y tomo aire como puedo. Dejo la manzana a medio terminar encima de una servilleta en el escritorio y recojo los pedazos mordidos con otra, para arrojarlos a la basura. ¿Hollie y Libbie Horan? Debe ser una coincidencia, ¿verdad?

—No, es solo que…el apellido —respiro con dificultad—. Ya estoy bien. ¿Van a…llegar puntuales, entonces? —tomo más agua.
—Exacto —asiente con la cabeza—, ya Lily y yo arreglamos la oficina de conferencias. ¿Necesitas algo más?

Aire. Buena suerte. Poder manipular las probabilidades de todo. Sigo tratando de calmar mi respiración y solo sacudo la cabeza. Recuerdo vagamente que Niall tiene dos hermanas, pero estoy segura de que se llaman de otra forma. Hannah y Lexie, o algo así. Annie y Mercy. No recuerdo nada porque nunca las conocí. Realmente espero que sea coincidencia.

Y cuando llegan a la tienda, confirmo todo. Hollie es una chica alta, de cabello rubio con muchas ondas que le llega a la mitad de la espalda y una sonrisa grande. Sus ojos, redondos y azules, son una copia casi exacta de unos ojos que heredó mi hijo. Su hermana gemela entra por la puerta, con el mismo rostro y estatura, siendo la diferencia su nariz y que su cabello ahora está teñido de marrón chocolate y lo usa lacio. Pero son, otra vez, los mismos ojos. Las hermanas mayores de Niall Horan.

Ellas nunca me conocieron. Cuando estuve con Niall, ellas estaban en una escuela de arquitectura en París. Pero no cabe duda, que son las mismas chicas que vi en las fotos de la casa de Niall. Pómulos definidos, extremidades largas y delgadas —son las tías de mis hijos. Y son mis clientes. Genial.

¿Qué es lo que estoy pagando?

Sonrío de oreja a oreja, con Lily y Cara a cada lado, y saludamos con un apretón de manos y beso en la mejilla a todas.

—¡Bienvenidas a Paraíso Kay! —extiendo un brazo por toda la tienda.
—Es un placer volver a verte, Kaylee —Hollie coloca una mano en mi hombro en un simpático gesto—. Esta es Libbie, la novia.

Libbie me saluda con menos efusividad que su hermana, pero de todos modos es amigable. Introduzco a Cara y a Lily antes de que vayan a cumplir con sus funciones de siempre.

—Antes de comenzar, les voy a dar un corto tour por la tienda —explico mientras camino por el pasillo principal, donde están los accesorios y utilería como bufandas y sombreros—. De esa forma pueden ver de primera mano los tipos de ropa que ya tenemos en venta.
—De acuerdo, de acuerdo —Libbie asiente.
—Igual, trajimos una presentación con fotos de temas que nos gustan mucho para los vestidos —Hollie señala a su bolso naranja, donde asumo que hay alguna Tablet.
—Perfecto.

La tienda no es muy grande y tiene tres partes principales. La venta general, la primera que ve el cliente desde fuera y cuando entra. Donde están todos los estantes y pasillos con ropa disponible, con los vestidores en la pared del fondo y la caja del mostrador en el medio, con vista a la puerta. Por detrás del mostrador, están las oficinas ejecutivas, donde nos estresamos y tomamos llamadas y hacemos papeleo diario. Y en el extremo derecho de la tienda, hay una puerta que lleva a un pequeño salón que utilizamos para reuniones con clientes y lluvia de ideas para proyectos.

El salón tiene paredes color lila, igual que el letrero de la tienda. Hay una mesa circular con sillas de oficina, y en la pared del fondo hay una pizarra de marcador que utilizamos para anotar ideas. En la pared contraria a esta hay un proyector que usamos para ver diseños antes de que pasen al diseño físico final. Estoy de pie explicando todo el proceso mientras Libbie y Hollie se encuentran sentadas, escuchando.

—Una vez vean el catálogo y revisemos la presentación, hay que llenar una ficha que es como un brief con todos los puntos que acordemos para realizar sus diseños —les alcanzo las copias de las fichas personalizadas—. Si no quieren decidir hoy, pueden llevárselas y traerlas completas en nuestra próxima reunión.
—Por mi podemos empezar desde ya mismo, me enamoré de todos tus diseños —Hollie sonríe de oreja a oreja y aplaude—, ¡gracias a Dios que te vi ese día! Ya perdí la cuenta de todas las tiendas a las que he ido.
—Me alegra muchísimo escucha eso —cruzo las manos por detrás de la espalda, intentando no saltar—. ¿Qué hay de ti, Libbie?

La verdad es que diseñar para estas chicas, a pesar de que son familia de Niall, es algo que beneficiaría muchísimo nuestra situación actual. Me olvido de ese factor incómodo y me tambaleo en los tacones de mis zapatos negros, esperando su respuesta.

Libbie se ha mantenido mucho más callada que su hermana. Ha hecho preguntas ocasionales y se quedó mirando los vestidos del catálogo y de la tienda por un largo rato. Aunque su expresión no deja ver nada. Hollie le mueve el brazo con brusquedad, apresurándola.

—Pues, hablaré con mis demás damas de la boda…porque creo que hemos encontrado la diseñadora para todos los vestidos —una sonrisa suave curva sus labios—. Incluyendo el mío.

Casi me caigo al suelo. Me tambaleo y tengo que apoyarme en la mesa para no pasar vergüenza. ¡La diseñadora de todos los vestidos de la boda, incluyendo el de ella! ¿Acaso jugué la lotería y no me di cuenta? Me doy cuenta de que estoy mirándola con la boca abierta, así que me paro derecha y trato de mantener la compostura.

—Eso…es… ¡Maravilloso! ¡Gracias! —me cubro la boca con las manos y tengo ganas de abrazar a todo el mundo, ¡no lo puedo creer!
—Gracias a ti, en serio —Libbie señala el catálogo, que es una carpeta lila—. Tienes proyectos muy lindos aquí, y cada uno parece tener una personalidad. Eso es algo muy especial.

Ya fue, me voy a largar a llorar. Siento como mi cuello se pone rojo y no puedo dejar de sonreír y agradecer.

—Voy a pedir un porciento de las ganancias, porque yo fui quien la traje —Hollie da una palmada en la mesa y provoca nuestras risas.

Al final, coordinamos otra reunión el jueves a la misma hora. Y el buen humor se me queda por el resto del día, hasta que se ve amenazado cuando Niall me llama cuando voy de camino a buscar los niños al preescolar. Me muerdo los labios mientras espero que el semáforo cambie, contemplando si debo contestar o no.  Suelto un bufido y presiono el botón de altavoz, dejando el celular en mi regazo.

—Niall.
—Hola, Kaylee —detrás de su voz se escucha una bocina de auto, así que asumo que ha salido del banco—. Dijiste que hablaríamos mejor el lunes. Ya es lunes.
—Si, eso dije —doblo la avenida y entro al sector donde se encuentra el preescolar.
—¿Estás mejor, de la anemia?
—Sí, gracias—me pongo derecha. Es tan inaguantable—. Puedo ir hoy a la noche a tu casa, a eso de las 8:30 o 9.

Algo metálico se cae de su lado de la línea y escucho una maldición por lo bajo.

—¿Por qué tan tarde?
—A esa hora los niños están bien dormidos —ruedo los hombros mientras hablo—. Dejaré a alguien con ellos mientras voy y conversamos, pero igual tendría que ser rápido.
—¿Con quién los dejas, tu mamá? —su voz adquiere un tono con más énfasis, o curiosidad, no lo sé. Pero no me agrada.
—Um, sí; mis padres o Peter o alguna de las chicas. ¿Puedes o no?

Niall chasquea la lengua y hace una pausa.

—Está bien —hace otra pausa, y lo escucho tomar aire como si quisiera decir algo. Así que me callo y me fijo en el preescolar a dos cuadras de mí—… ¿Cuándo podré conocerlos?

La voz de Niall es un susurro. Casi me atraganto con mi propia saliva y termino apretando el volante más de lo debido.

—Eh, hablaremos de eso en la noche.
—Pero-
—¡Bye, Niall!

Cuelgo el celular y lo arrojo al fondo de mi bolso. Aparco el carro una esquina antes del preescolar, que ya esta casi abarrotado de padres esperando para buscar a sus hijos. Me quedo dentro del vehículo por unos minutos, tratando de olvidarme de Niall y de sus preguntas y de que hoy tendría que ir a hablarle de mis niños otra vez.

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A eso de las dos de la tarde, llego con los niños a almorzar en la casa de mis padres. No los he visto desde la semana pasada, antes de que me diera la crisis, tampoco visité durante el fin de semana. Por lo que cuando acabamos de comer, de bañar a los niños y que hayan empezado a hacer sus tareas en la sala, mis bellos padres me acorralan en la cocina.

Edith y Alexander Turner son muchas cosas, pero nunca se quedan cortos cuando se trata de dar sermones. No importa quién sea, de dónde o su edad —si hiciste algo mal, te lo restriegan en la cara para que entiendas que esto está mal.

Hace unos minutos les conté todo sobre la conversación con Niall y que los niños cada vez preguntan con más frecuencia por su padre. Mi padre se pone a prepara café mientras mi madre se sienta conmigo en el desayunador. Sus ojos verdes y arrugados me miran con recriminación, y no dice nada por varios momentos. Abrazo a Coppy, el bichón francés blanco, tratando de tener apoyo moral con sus lamidas en mi mejilla.

—Entonces, básicamente…le dejarás conocer los niños después de todo eso —mamá me mira como si quisiera descifrar lo que pasa en mi cabeza—. ¿Estás segura qué puedes confiar en él?
—No. Por eso aun no le presentaré a los niños —acaricio el cuello de Coppy—, pero ellos tienen derecho a conocerlos. No puedo quitarles eso.
—Eso es cierto —interviene papá, acomodando las tazas en una bandeja—. Pero todo sería más fácil si tu exnovio no fuera un imbécil desconsiderado.
—Tienes razón —me río y sacudo la cabeza—, pero no tengo de otra.
—¿Sabes algo? Lo vi trotando por el parque de uno de esos sectores de riquillos cuando andaba realizando un trabajo por la zona —papá se gira para mirarme con una de sus sonrisas torcidas, que aumentan las arrugas de las esquinas de sus ojos—. Y tuve esta aparición divina de atropellarlo…pero se perdió de vista antes de que pudiera.
—¡Papá!
—¡Alex!

Mamá y yo gritamos al mismo tiempo, espantando a Coppy. Lo dejo en el suelo y de inmediato se va a la sala, de seguro a jugar con Mika. Papá se ríe mientras sirve el café, y el fuerte olor me calma y me da nostalgia al mismo tiempo. Cuando todo era más sencillo, y podía pretender que mis hijos no tenían padre.

—Solo iba a darle un pequeño empujón, lo suficiente para asustarlo.
—Ni siquiera lo consideres —terció mamá.
—Sí, señora —papá hace un saludo militar—…igual habría sido divertido ver su cara.

Sacudo la cabeza y me apoyo en el taburete, moviendo el tobillo.

—¿Podemos hablar de otra cosa? —inquiero, y doy un vistazo a la sala para chequear a los niños.

Aun siguen haciendo su tarea, que consta en colorear los diferentes botes de basura en los que se recicla dependiendo del material. Sonrío un poco y después giro otra vez hacia mis padres, que ahora están serios otra vez.

—Bien, hablemos de otra cosa…—comienza papá—. ¿Acaso tienes 12 años otra vez que andas dejando de comer porque sí?
—Pero…
—Ya sé que tu madre habló contigo de esto, pero yo no —me da un toquecito en la cabeza—. Kaylee Samantha Turner, que si se te ocurra volver a descuidarte de semejante forma. Tienes que ser fuerte, el doble y el triple de fuerte, por aquellos dos ángeles —inclina su cabeza hacia la sala—. Eso significa que tienes que cuidarte el doble y el triple, tanto como los cuidas a ellos. ¿Me entiendes?

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Llego al departamento de Niall antes de las 9 de la noche, con una mochila y una memoria USB con una cinta adhesiva que lleva escrito “memorias de Lux y Jem” con mi letra desordenada y cursiva. El departamento está igual, aunque la noche aumenta ese look que tiene que es salido de un resort de cinco estrellas. El olor a manzana verde me da la bienvenida.

—Asumo que tienes una laptop, ¿verdad? —pregunto, yendo directo sal sofá blanco.

No sé si he entrado con mucha confianza, pero solo quiero salir rápido de este lugar e irme a dormir. Según la dieta, no puedo pasar de las 11:00 pm despierta.

—Eh…sí, déjame buscarla.

Niall tiene ropa más casual. Unos pantalones joggings gris y una camiseta crema. Casi parece un adolescente otra vez…sacudo mi cabeza para librarme de esa imagen al instante. Niall deja su laptop negra encima de la mesa, frente a nosotros y se sienta a mi lado. A una distancia menor que la otra vez.

Por primera vez, me fijo en que sus ojeras se ven mas pronunciadas que la última vez que lo vi y que su pierna no deja de moverse de arriba-abajo. Al menos no soy la única que está tensa.

—Te traje esto —digo mientras rebusco en mi mochila.

Saco dos carpetas tipo portafolios, una de color amarillo y otra verde azulado. La amarilla tiene “James Turner” escrito con letras azules, y la verde azulado tiene “Luxury Turner” escrito con letras amarillas. Coloco ambos en el regazo de Niall, que me mira boquiabierto.
—Ahí está la mayoría de las fotos de cuando nacieron hasta hace unos meses —mi voz sale suave, sin dejar de mirar los álbumes—. Vamos, ábrelos.

Niall abre primero el de Jem, con las manos temblándole y sin dejar de morderse los labios. Después, decide hacer algo: mueve la laptop hacia detrás y pone los dos álbumes en la mesa, de modo que pueda ver ambos al mismo tiempo. Usa los brazos para jalar la mesa hacia nosotros y se queda tieso, mirando la primera foto, cuando a penas tenían un día de nacidos.

Siento mis ojos cristalizarse, como cada vez que veo las fotos de mis bebés. Sonrío con nostalgia y me llevo las manos al pecho, conmocionada. Niall comienza a pasar las fotos con lentitud, deteniéndose en todas. Voy explicándole, intentando no emocionarme mucho, cada una. Fotos en el hospital, dándole el ceno a los dos niños, sus huellas de los pies y cordones. Fotos de los bebés por primera vez en la casa, con mis padres, con mi hermana y con Peter.

—Esto fue la primera vez que fueron al parque a jugar, nunca habían llorado y reído al mismo tiempo hasta ese día —señalo las fotos de Jem y Lux en columpios, toboganes y sentados junto a mí en el césped.

Hay una foto, de mis favoritas, donde están solo Lux y James. Abrazados, sonriendo y solo con dos dientes frontales. Tienen las mismas caras redondas, cachetes inflados y ojos azules grandes. La diferencia era que Lux llevaba el cabello rubio en una cola con un lazo, mientras el de Jem estaba cortado en un estilo de hongo. Niall se queda mirando la foto por mucho tiempo, y cuando sus hombros se sacuden, voltea la cara para que yo no lo mire.

Aprieto los labios y tomo aire profundamente. No debo conmocionarme. Me quedo con los dedos entrecruzados, hasta que Niall sorba por la nariz y sigue pasando las fotos.

—Lo siento, es que son… —su voz suena patosa, ronca, cargada de emociones—…tan hermosos. Dios.

Cuando acabamos con las fotos que hay en los álbumes, le paso la memoria USB para ver videos en la computadora. Le hablo de como son los niños: son traviesos, dos terremotos curiosos e inteligentes. Los desastres que han armado en la cocina. Como Jem sobreprotege a Lux, como Lux disfruta de peinar a Jem.

Videos de ellos disfrazados de Phil y Lil de los Rugrats para su primer Halloween. Videos de ambos en Navidad, sujetados de cada una de mis piernas, pretendiendo que yo era Godzilla. Le cuento todo como puedo, lo que se ha perdido y las gemas que tiene de hijos.

Niall vuelve a llorar, pero no comento ninguna vez. Lo dejo expresarse y trato de no analizar mucho su reacción. Me prometí a mi misma que no bajaría las defensas ante nada. Respondo todas sus preguntas. Sus cumpleaños: 15 de agosto. Sus comidas favoritas, colores y pasatiempos preferidos. Hasta que llegamos a la pregunta que esperé evitar.

—Y, eh…—Niall utiliza el pañuelo que buscó alrededor de veinte minutos—, am, ¿han preguntado por mí alguna vez?
—Sí.

Niall da un respingo, como si alguien le hubiera pinchado la espalda con un cuchillo. Encogido, es incapaz de mirarme, sino que fija la mirada en su pañuelo crema arrugado. Flexiona los dedos de su mano libre de forma continua.

—¿Qué les dijiste?
—Quién eres —cruzo las piernas—. Les mostré una foto y les dije tu nombre.
—¿Y…? —inclina la cabeza y me mira por un breve momento.
—Cuando me preguntaron por qué no estás con nosotros, y que, si no los querías, pues…—Niall se vuelve hacia mí con velocidad, alerta y creo los ojos se le ponen más rojos, al igual que su cara—…les dije que estabas en una súper misión secreta para aprender a ser un buen papá —ahora soy yo quien no puedo mirarlo, y carraspeo antes de seguir—. Y que no podrías volver hasta estar listo.
—Oh Dios mío.

De reojo, veo como Niall se tapa la cara con el pañuelo. Suspiro y miro al techo, recordando la mirada de los niños cuando preguntaron que si su papá no los quiere. No creo haber tenido que contestar algo tan doloroso en mi vida como eso. De solo tener que verlos seguir sufriendo así…

Niall se mueve en el mueble, provocando el sonido chillón y lo observo cuando noto que se está acercando. Coloca ambas manos en cada una de sus rodillas, inclinándose hacia mí, con las cejas juntas.

—¿Cuándo podré verlos? —suelta con velocidad— ¿En serio preguntaron eso? Dios, son tan estúpido…
—Sí, lo eres —no puedo evitar decirlo—. Con respecto a verlos, eso depende de ti. Si vas a comenzar a verlos y ser parte de su vida, necesito que me jures algo por lo más preciado que tienes en la vida.

Mi espalda se irgue y cuadro los hombros, mirando directo a sus ojos. Me cruzo de brazos y alzo un poco la barbilla. Es ahora o nunca.

—No vas a desaparecer —hablo con lentitud, para que se aprenda cada palabra que sale de mi boca—. No sé muy bien de qué va tu pasado con tu familia, y no me interesa. Eso no tiene que ver con mis hijos. Si te metes en su vida, tienes que comprometerte —lo señalo con fiereza, con unas ganas de clavarle la uña en el pecho para que entienda mejor. Niall se echa hacia atrás, moviendo su manzana de Adán—. Te vas a comprometer a estar con ellos, a ser un papá. Y en el primer indicio que vea que no estás tomándote las cosas en serio…te voy a demandar y que el juez decida cuando puedes verlos. ¿Capisce?

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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Stark. el Miér 08 Ago 2018, 5:56 pm

tengo que comentar ambos capitulos pero desde ya los ame les dejare un comentario beio que se merezcan, las adoro
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Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Kida el Dom 23 Sep 2018, 5:24 pm

¿QUÉ ES ESTA BELLEZA? Apenas me tenga un tiempito comento. Y tengo entendido que sigo yo... entonces también apenas pueda empiezo a trabajar en el capi, solo tengo que terminar otros capítulos antes

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I'm just not sure whether my heart is working. And yours is beating double time. Cole & Ro. New Rules
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Re: More than words [1D] NC

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