O W N
¡Conéctate y ven a divertirte con nosotr@s! :)
Si no estás registrado, hazlo y forma parte de nuestra gran comunidad.
¡La administración ha modificado otra vez el foro, y los Invitados ya pueden ver todas las secciones! Aún así, para comentar y crear temas debes tener una cuenta.

Cualquier duda, queja o sugerencia que quieras darle al staff, éste es nuestro facebook: https://www.facebook.com/onlywebnovels

¡IMPORTANTE!, los Mensajes Privados de los Invitados no serán respondidos por la administración. Te esperamos en nuestro facebook (:

Atte: Staff OnlyWns.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Sigmund Freud and Harley Quinn
Hoy a las 12:07 am por Andy Freud-Belmar.

» you’re my one and only roommate
Hoy a las 12:04 am por seokjin.

» reasons. ; audiciones abiertas
Ayer a las 11:24 pm por Andy Freud-Belmar.

» we're all just kids who grew up way too fast.
Ayer a las 11:04 pm por believe.

» ♡ shanghai romance.
Ayer a las 10:00 pm por bwiyomi.

» Hola me presento, no muerdo...
Ayer a las 8:10 pm por Andy Freud-Belmar.

» Y el domingo, a la leche de la cena.
Ayer a las 6:13 pm por Hans

» to the charmingest people;
Ayer a las 5:18 pm por fosfenos.

» esta máquina mata fascistas.
Ayer a las 4:20 pm por Meteora


More than words [1D] NC

Página 25 de 28. Precedente  1 ... 14 ... 24, 25, 26, 27, 28  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Lun 18 Ene 2016, 1:06 pm

Sii obvi... Escribeme. Iré a pedirle el cargador de la laptop a mi vecino.
Jajajajajaja yo te amo por aceptar.
Amamos esta fic

Ariel.
---
---


Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Stark. el Lun 18 Ene 2016, 2:03 pm

Emilya contesto tu mp por aqui pq no me anda bien el internet(?))
Pues si, no hay drama con cambiar los giff n.n

Stark.
----
----


Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Megara. el Jue 21 Ene 2016, 7:01 pm

ya hay guía de caps(?)

Megara.
-----
-----


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Kida el Jue 21 Ene 2016, 8:19 pm

yo ya los leí todos


Última edición por Kida el Jue 21 Ene 2016, 10:12 pm, editado 1 vez

___________________________________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
We can sail away tonight, on a sea of pure moonlight, we can navigate the stars. We'll be young that's how we'll stay, when we find ourselves in Never Neverland.
Violet & Vladimir. Teenage Dirtbag.

Kida
--------
--------


Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Megara. el Jue 21 Ene 2016, 8:26 pm

OMGGG eso es geniaaal

Megara.
-----
-----


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Jue 21 Ene 2016, 8:47 pm

emiliano!!!!!!!

Ariel.
---
---


Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Megara. el Jue 21 Ene 2016, 8:47 pm


Megara.
-----
-----


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Kida el Jue 21 Ene 2016, 10:12 pm

y quiero seguir leyendo y escribir, entonces muevan sus bellos traseros sólo digo

___________________________________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
We can sail away tonight, on a sea of pure moonlight, we can navigate the stars. We'll be young that's how we'll stay, when we find ourselves in Never Neverland.
Violet & Vladimir. Teenage Dirtbag.

Kida
--------
--------


Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Tessa el Jue 21 Ene 2016, 10:29 pm

Bienvenida Ally!! *aparece de pronto y se va*

___________________________________________

"The scar I can't reverse, When the more it heals the worse it hurts, Gave u every piece of me,
no wonder it's missing, Don't know how to be so close to someone so distant..." {M}

Tessa
------
------


http://sasaki-ss.tumblr.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Megara. el Sáb 23 Ene 2016, 10:24 am

Ally la paciencia es una virtud

Megara.
-----
-----


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Ariel. el Sáb 23 Ene 2016, 2:22 pm

jajajaja jajajajajaja que no todas tenemos

Ariel.
---
---


Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Megara. el Dom 24 Ene 2016, 10:38 pm

LEER ANTEES:
Holaaa
Bueno, tardé mucho, pero en mi defensa...quería que mi primer cap aquí fuera bueno(?) nunca he escrito desde la perspectiva de una madre así que no sabía cómo hacerlo Y bueno, espero que les guste y que no las aburra y bleh, no sé Y el vestido de Kay es así: acá. Y pueden usar el separador si quieren
Las adorooo
Respecto a quien sigue, se dirá más tarde, porque aún no sé xd


Capítulo 19
Kaylee Turner

Mi muñeca se mueve de un lado a otro y con ella el pincel, en el papel bond, hasta que termino de rellenar el círculo verde que estoy pintando. Sin detenerme a suspirar, mojo el pincel y lo paso por la pintura roja, para continuar con el trazado. Me levanté a las cinco de la madrugada (es sábado) después de dar vueltas y vueltas en la cama y sin pensarlo, me puse a desahogar el estrés pintando. En una esquina de mi habitación tengo mis equipos de pintura: lienzo, mesa, estuches de pinceles y colores. Para momentos como este, donde la única forma de no terminar frustrada conmigo misma y con todo lo que me rodea, es pintar. La acuarela roja se termina y vuelvo a introducir el pincel en la paleta. No sé muy bien qué estoy haciendo hasta que termino, horas después y lo suficientemente cansada para dormir un poco antes que sea tiempo ir a hacer el desayuno.

Después de decirle que sí a Cara con el asunto de aparecer en la portada de la revista, modelando la ropa que hemos diseñado, he tenido aproximadamente siete ataques de pánicos. No sé qué me poseyó para decirle que sí. Tal vez el hecho de que una revista con nuestra ropa en la portada y en varias de las páginas es una de las formas de publicidad con más posible público que hemos obtenido. Sería una tremenda promoción, tanto que las ventas podrían aumentar al punto de que necesitáramos contratar a alguien más. Y esa posibilidad de poder dar ese paso con la tienda —es demasiado increíble para dejarlo pasar. Poner una tienda solo nosotras dos es de por sí algo que requiere muchísimos sacrificios.

Por otro lado, no quiero que mis bebés estén en riesgos de ser vistos por Niall, ahora que estaba de vuelta en Londres. No sé por qué rayos ha vuelto y no quiero averiguarlo. Mi plan es evitar tener un encuentro cara a cara con él lo más que pueda. Sin embargo, el universo parece estar jugando en mi contra porque me lo encuentro en cada esquina.

Trato de tranquilizarme con los pensamientos de que la Revista “Londinense” es exactamente de moda; así que probablemente él no vaya a verla. Y si lo hace, igual, tal vez ni siquiera se acuerde de mí. Solo fui una ilusa que cometió el error de estar detrás de él por pocos meses.

Dejo de pensar en cosas inservibles del pasado para concentrarme en la tarea que tengo en frente. Hago pancakes para el desayuno de mis pequeños. Coloco dos para cada uno: el de Lux con syrup tradicional y los de Jem con syrup de chocolate hershey’s. Es tan frustrado con el chocolate como su madre.

Cuando voy a levantarlos, intento no reírme tan alto como siempre y les tomo una fotografía con el celular. Son tan monos y probablemente mi memoria tiene el 60% de fotos de ellos dos o de lo tres haciendo muecas raras. En la habitación de recreación hay un mural en una pared que lo comprueba. Está lleno de fotos de cuando eran más pequeños, yo embarazada, con Peter, Cara, mis padres, Mickey Mouse en un cumpleaños… En sus habitaciones hay dos más, pero no tan grandes, dónde ponen dibujos y manualidades que hacen en el Pre-Escolar.

Anoche se durmieron ambos en mi habitación porque vimos un maratón de películas: Toy Story y luego Madagascar. Al final, terminé viendo como Alex, Melvin, Gloria y Melman salían de África sola, pues se durmieron en mi estómago y piernas.

Ahora, Lux se encuentra abrazando uno de sus peluches de una ballena y James está de cabeza y con los pies encima de la almohada.

—Hora de despertar —les digo cantarina mientras me siento en el borde de la cama— Nenes, arriba, ya está el desayuno.
—Noooadfdjjfj mil —murmura James.
—¿Qué? —me río.

Lo remuevo para que se despierte, pero él me coje el brazo y lo abraza como Lux abraza su peluche. Lux, por otro lado, se queda inmune. Suspiro y continúo tratando de levantarlos varias veces más hasta que sé que están despiertos, pero se hacen los dormidos solo para no tener que ir a darse una ducha. Se me ocurre una idea y suspiro de manera teatral y alargada. Me levanto de la cama y doy dos pasos hacia detrás.

—Supongo que como siguen durmiendo —comienzo a decir con “pena” — tendré que comerme todos los pancakes yo solita. Bueno, ¡más para mí!

Al escuchar la palabra pancakes, James se mueve y Lux abre los ojos, tan azules como el mar. James trata de girarse para que no le vea la cara pero es tarde, los he pillado a ambos.

—¡Ajá! —grito y los señalo— ¡Los atrapé, me querían engañar!

Se quedan mirándome en silencio por dos segundos para estallar en risas, esas risas cantarinas, contagiosas y que son más música para mis oídos que muchas canciones.

—Pero yo si estaba dudmiendo, mami —dice Lux, mientras abraza el peluche y me mira con un medio puchero— Me despedté ahora… —bosteza.
—Usted no me engaña, señorita —me le acerco y le hago cosquillas, haciéndola soltar el peluche para tratar de que me detenga.
—¡Ma, en sedio hay pancakes!? —exclama James, mientras salta a mi espalda y enreda los brazos en mi cuello.
—Sí, les hice dos a cada uno —explico, mientras acomodo a James en mi espalda y Lux se me engancha en la cintura por el frente. Juro que al cargarlos tantos ya yo necesito hacer pesas en el gimnasio— ¿O quieren más?
—¡Más! —chilla James.
—Sí, ¡yo igual!
—Para haber estado “dudmiendo”, están muy levantados de repente —digo con sarcasmo— ¿Seguros que van a comérselos todos? ¿Seguros, seguros?
—¡Sí, seguda, seguda! —grita Lux.
—¡Y ahora, codle como el viento, Tido al Blanco! —ordena James y no puedo evitar soltar una carcajada que me hace inclinarme hacia delante, provocando que ambos se asusten un poco.
—Oh vaya —digo después de recomponerme— creo que no los volveré a dejar ver Toy Story.
—¡Adle, adle! —dice y me golpea la cabeza para que me mueva.
—Ya voy, ya voy, ¡calmados!

Después de desayunar nos vamos al centro comercial. Muchas veces, los sábados me tomo el día libre. Es más por insistencia de Cara, porque preferiría hacer por lo menos el turno de la mañana e ir con los niños luego. Sin embargo, siempre termina convenciéndome de que es mejor que me pase el día con los niños. Los dos están tan emocionados por pasear todo el día que arreglan su cama sin que yo les diga. Han salido tan oportunistas que lo único que puedo hacer es reírme.

No es hasta que estamos en el centro comercial y en la tienda de mascotas que comprendo por qué estuvieron tan complacientes por la mañana. Tengo a uno en cada mano: James a la derecha y Lux a la izquierda, mientras me jalan lo más rápido que sus cortas piernas les permiten hasta la tienda. Y cuando entramos, comienzan a saltar a mi alrededor para que les compre un cachorro. Genial.

—¡Vamos ma!
—¡Sí, mami, pofa!
—¡Ma, pod favooood!

Repiten una y otra vez, al mismo tiempo y sin detenerse de saltar a mi alrededor. Una señora mayor que pasa por enfrente de nosotros me sonríe con simpatía, lo más probable recordando a sus propios hijos. Mientras pienso en cómo salirme de esta, me agacho para quedar a la altura de ambos. Coloco un brazo en el hombro de cada uno para que se detengan.

—A ver, a ver, primero dejen de saltar que me marean —sacudo la cabeza— Ahora, ¿qué quieren exactamente? ¿Cómo supieron que aquí hay una tienda de mascotas?
—¡Un peddito! —chilla Lux. Joder, lo que me faltaba.
—Le preguntamos a la maestdla dónde podíamos compdad uno y ella dijo que aquí —James responde mi otra pregunta.

Maldigo internamente al ver aquellas dos expresiones llenas de experanza. Tuerzo los labios en una mueca y miro hacia ambos lados, pensando cómo sacarles la idea de la cabeza.

—¿Y no…hm, les parece mejor comprarnos algo como, no sé, un pez?

Mis bebés me miran confundidos, sin decir nada, solo parpadeando.

—No…podque yo no puedo jugad a la pelota con un pez, mami —James lo explica de forma lenta, como si yo fuera la bebé y no él.
—Sí pero, un perro es mucha responsabilidad y ustedes son dos bebés y yo trabajo —trato de hacerles comprender.
—¡Pero lo cuidamos! ¡Lo vamos a cuidad! —dice Lux frenéticamente y levanta sus bracitos por la emoción— Yo lo voy a bañad conmigo y a dale de su comida de bolitas y-
—¡No! ¡Se bañadá conmigo! —la interrumpe James.
—¡No, yo lo dije pdimedo!

Al final, salimos de la tienda después de que he prometido y jurado y sellado el pacto al estilo Niños Perdidos, que les voy a comprar un perro una vez que cumplan los seis años. La verdad es que además de eso tuve que prometer  que cenaríamos en McDonalds. Mis hijos me sobornan, ¿quién lo creería?

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

El domingo me levanto a eso de las nueve de la mañana para hacer tosino con papas y llevar a los niños donde mis padres. Al principio, ninguno de ellos estuvo feliz conmigo —¡A penas tenía diecisiete y estaba embarazada! Sin embargo, meses después comezaron a darme apoyo. Algo que todavía agradezco con toda mi alma, pues no estaría aquí de no ser por mi familia.

Después de que el desayuno se encentra listo y servido, cubro ambos platos con dos más y me dirigo hacia el segundo piso de la casa. La casa es más de lo que pude comprar por mi misma, por lo que mis padres me habían dado la mitad del dinero —que ahora pago mensualmente, a pesar de las quejas de ambos. El suelo es alfombrado y en lugares como en la escalera tengo puertas de seguridad infantiles. La decoración va de colores verdes, blancos y azules.

Llego hasta la habitación de James y no me sorprende verlo despierto ya. Anoche llegaron todos adormilados después de cenar y jugar por casi una hora en McDonalds. Tuve que acomodarlos encima de mi a los dos. Algo que era mucho más cómodo cuando no eran tan grandes.
Me quedo de pie junto al marco de la puerta, sin hacer ruido y me dedico a observarlo. Está sentado en la cama, con un montón de figuras de acción rodeándolo. Tiene un Max Steel en la mano derecha y un Iron Man en la izquierda, y ambos se encuentran en una batalla intensa —a juzgar por todos los ruidos de efectos especiales que salían de la boca de mi hijo.

—¡Yo soy mad fuedte que tú! —grita Jem, al mismo tiempo que mueve a Max— ¡NO! ¡YO soy mad fuedte que túuuu! —su voz es más grave cuando mueve a Iron Man.

Y entonces comienzan a pelear con un choque de cuerpos. Jem grita “¡PUFF!” y “¡BAM BAM!” una y otra vez. Luego “¡Pew pew pew!” y se sigue moviendo con ellos por toda la cama hasta que se da cuenta de que estoy allí, casi muriendo de la risa. James se detiene al momento y las figuras se quedan en el aire.

—Hora de desayunar —sonrío y me adentro en la habitación— Así que la batalla entre Iron Man y Max tendrá que pausarse, ¿bien?
—¿Qué hay pada desayunad? —pregunta sin moverse.
—Papas con tosino.
—¡WUJUUUUU! —más rápido de lo que puedo dar crédito, se baja de la cama de un salto y sale corriendo de la habitación, con sus muñecos en mano.

Suelto una risotada, pero no voy detrás de él. Me quedo sentada en el borde de la cama por varios segundos, hasta que creo que se le ha olvidado. Pero entonces, la castaña cabellera de James aparece en la puerta. Me mira cohibido y después se lanza corriendo hasta terminar en mis brazos.

—Pensé que te ibas a ir sin darme los buenos días, ardilla —hice un puchero.
—¡Nunca mami, nunca! —dice con vehemencia y sacude la cabeza varias veces— Buenos días ma —planta un sonoro beso en mi mejilla.
Lo cargo y le doy besos por todo el rostro, haciendo que se ría, lo que es como música para mis oídos.
—Buenos días Jem.

Lo dejo en el suelo y le digo que baje con cuidado, para después dirigirme a la habitación de Lux.  Ella igual está despierta pero, a diferencia de James, se encuentra en el suelo. Hay marcadores y crayolas a su alrededor, y está concentrada en pintar el vestido de una de las princesas del cuaderno de colorear. Tiene los dedos y brazos llenos de manchas de los marcadores —incluso creo tiene en el rostro.
Cuando se da cuenta de que estoy junto a ella, me sonríe y levanta el cuaderno para que vea lo que está pintando.

—¡Vaya, ya dibujas mejor que yo! —exclamo sorprendida, mientras admiro su obra de arte.

Ella se ríe encantada y salta a mis brazos cuando los abro. Me da besos en ambas mejillas y luego se aleja para mirarme con curiosidad.

—¿De vedad?
—¡Pues claro que sí! ¡Tengo una hija artista! —la abrazo y me pongo de pie con ella— Lamentablemente, tu obra de arte tendrá que esperar porque el desayuno está abajo esperando por ti —digo y comienzo a caminar hacia la puerta.

Lux me abraza por el cuello, pone su cabeza en mi hombro y enreda sus piernitas en mi cintura. Disfruto de su cariño mientras bajo las escaleras, para encontrar a un James con su plato destapado y la comida por la mitad. A veces me sorprendo por lo que comen estos dos, me hace preguntarme qué sería de la nevera cuando estén más grandes. Dejo a Lux en la silla y le destapo el desyuno, para después ir a sentarme a mi lugar entre los dos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

—¿La tía Tessie viene hoy? —pregunta James desde el asiento trasero, mirándome por el retrovisor.

Si fuera por ellos, estarían con el cinturón desabrochado y con las cabezas entre los dos asientos de en frente. Pero soy lo suficientemente cuidadosa para amarrarlos bien y amenazarlos con dejarlos sin postre si se atreven a soltarse. Son dos terremotos que pondrían a cualquiera de cabeza si no los vigilo bien.

—No creo, no me ha dicho nada. ¿Por qué? —pregunto mientras piso el acelerador y doblo en la próxima esquina.
—Podque me dijo que me compdadía pastel si soy un buen hedmano —lo veo sonreír por unos segundos antes de volver mi atención hacia el frente.
—¿Oh sí? ¿Y eres un buen hermano?
—¡Clado! Hasta hubiese golpeado a ese tonto de no sed podque Benjamin se metió a defendedlo.

Suelto un grito ahogado al comprender de lo que habla.

—¡James! ¡Te he dicho que no debes pelear con Benjamin!
—¡No quiedo pelead con él! El que me molesta es el otro chico cabeza de bdocoli, podque no deja a Lux en paz.
—¡Ya te dije que él no me molesta!  —chilla Lux— Mami, yo solo estaba jugando con Noah y James después…
—¿Pod qué no juegas con las niñas y ya está? —la interrumpe James.

Estoy tan sorprendida que no sé que decir o qué hacer, así que empiezo a reírme. La escena es tan cómica e ilógica porque a penas tienen cuatro años. Pero Dios, al parecer James ya está dejando a relucir lo sobre-protector que será. Ambos paran de discutir cuando escuchan que me estoy riendo hasta no poder.

—Bien, bien, escúchenme —digo cuando estoy más calmada.

Aprovecho que el semáforo está rojo para girarme hacia ellos. James tiene el ceño fruncido y los brazos cruzados por encima del cinturón, mientras Lux frunce los labios en un tierno puchero.

—Ustedes dos son hermanos, ¿okey? Los hermanos se quieren y se protejen de por vida —explico lentamente— Sin embargo, eso no significa que tú vas a pelear con cada chico que se le acerque para jugar —miro a James con severidad— y usted, señorita, espero que solo sea a jugar que te juntes con Noah.

Mi pequeña Lux sonríe tontamente y asiente rápido con la mirada. James suelta un bufido y murmura un “de acuerdo”. Tengo más para decirles, pero me suprimo porque el semáforo cambia a verde y las bocinas comienzan a sonar detrás del auto.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Mi madre me sonríe mientras terminamos de poner el café en la pequeña mesa de la terraza de la parte de detrás de la casa. Papá aún duerme, porque anoche se la había pasado haciendo no sé qué planos en la computadora y se fue a la cama de madrugada. Los niños están en el patio trasero, jugando con Coppy y Mika, los bichones franceses de mis padres. Se compraron los perros hace unos dos años, después de que decidieran que la mejor forma de no sentirse tan solos cuando llegaran a casa es la compañía de dos perritos.

Observo cómo Lux abraza a Mika, de pelaje negro mientras James le lanza un frisbee a Coppy, de pelaje blanco y cómo aplaude contento cuando Coppy regresa con la pelota de tenis en la boca y se la entrega.

—Dime, ¿cómo le va a los niños en el pre-Escolar? —me pregunta una vez que nos sentamos en las mecedoras de madera.
—Genial —sonrío— El único problema es que James ya ha comenzado a actuar muy sobreprotector para su edad —ambas nos reímos— Y Lux está toda coqueta con..uno de los niños del kínder —sacudo la cabeza.

Doy un sorbo al café. Por un momento estuve a punto de decirle de Noah, el hijo de Maggie, pero me detengo a tiempo. Mamá probablemente no sepa quién es Maggie, porque no hablaba mucho con ella en el colegio. Pero sé que los Hudson han ido a su tienda a comprar joyas de vez en cuando, así que tal vez sepa de una de sus hijas.

—¿James se peleó con un niño? ¿La maestra te dijo eso? —se cubrió la boca con una mano.
—No, no, la maestra no dijo nada, solo fueron empujones —suspiro— Por suerte, aunque de todos modos le di un sermón. Él niño, Noah, le dio un beso en la mejilla y James lo iba a empujar cuando otro niño lo defendió —sacudo la cabeza.

A pesar de no haber hablado mucho con Liam o Harry, recuerdo muy bien cuando se metían en líos, porque al rato todos los pasillos del Instituto sabían lo que había pasado. Unos rumores lo exageraban todo al 100%, claro.

Sigo tomando del café, meditando si decirle o no acerca de lo que está atormentando mi cabeza desde hace unas semanas. ¿O ya pasó un mes? No obstante, sé que no puedo ocultarle mucho a mi mamá. Ella me conoce como a la palma de su mano y siempre le confío todo. De todos modos, ella no me presiona y me deja terminar el café. Los niños ahora corren de un lado a otro con los perros. Agradezco haberlos vestido con tenis en vez de las zapatillas que Lux quería ponerse —muchas veces cuando se las pone, termina ensuciándose peor que cuando va al pre-escolar.

—Sabes que puedes decirme lo que sea, ¿verdad? —dice mientra observa a los niños.

Me muerdo los labios, pero al final termino yendo justo al grano.

—¿Qué se supone que les diga cuando pregunten por su padre?

Ella me mira y se queda callada, supongo que pensando lo que va a contestar. En lo que a mí respecta, nunca les he contado la versión completa de los hechos a mis padres. Solo saben que Niall no estaba listo para ser padre —al igual que yo— y que había decidido continuar con su vida e ignorar el hecho de que era tan responsable como yo. Nunca les conté de que me dijo que abortara y que me pasó el dinero. Solo lo sabe Thessie de la familia y espero dejarlo así por siempre.

—¿Es obvio, no? La verdad —responde y la miro sorprendida y ofendida.
—No puedo decirles que-
—Déjame terminar —interrumpe— Hablo de que les digas quién es y hasta puedes mostrarles una foto; diles toda la verdad que puedas excepto por qué no está con ustedes.
—Bueno, sí, no sería como mentirles —asiento con la cabeza repetidamente.

Estoy a punto de decirle que Niall está de vuelta en Londres pero justo cuando estoy a punto de abrir la boca, me arrepiento y me muerdo la lengua. Eso sería ponerle otra preocupación encima que no necesita tener. Ya es suficiente con lo que tiene y no pienso ponerles más cargas, ni a ella ni a mi padre. Incluso insistieron en que dejara a los niños con ellos hasta los cinco en vez de ponerlos en el pre-escolar durante mi trabajo.

Suspiro mientras los observo jugar. Sé que pronto pasará lo inevitable y que es extremadamente cruel de mi parte el negarles saber de su padre. Necesitan uno, no importa lo mucho que yo trate de ocupar su lugar o de hacerlo todo sola. Y a pesar de que no quiera volver a verlo en lo que resta de mi vida —no se trata de lo que yo quiera, sino de lo que es mejor para mis hijos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

El lunes comienza la rutina de todas la semanas: Luchas porque James se levante y se duche, y al mismo tiempo, para que Lux deje de jugar con su cabello lleno de espuma. Sin embargo, no evito jugar con ellos en la ducha y hacerles cosquillas hasta que se rinden y se salen de la bañera. Al final, los cambio con pantalones oscuros, camisetas blancas y sus abrigos. Cuando bajamos a la primera planta, cada uno se sienta a comer sus sandwiches de desayuno mientras yo termino de colocar la merienda en sus loncheras, junto con los jugos de cartón y un dulce de postre.

Cuando faltan veinte minutos para la hora de entrada, entrego su lonchera a cada uno y los subo en el auto. Lo aparco a unos metros del kínder, porque ya la mayoría del espacio esta ocupado por más vehículos y avanzo caminando hacia la entrada del edificio con los niños bien sujetados de mis manos. Cuando estamos lo suficientemente cerca, noto como Maggie y Colette bajan del vehículo de la segunda, para sacar a sus dos hijos después. Noah se cuelga del cuello de su madre y se queja de que no quiere hacer nada y diciendo que “los lunes debedía sed ilegal id a la escuela” mientras Benjamin se da cuenta de que nos acercamos a ellos y frunce el ceño al ver a James. James hace lo mismo y ruedo los ojos. Espero que la fase de “enemigo mortal” se les pase pronto o tendremos que intervenir en serio.

—Buen día, chicas —sonrío— Hola niños.

Noah murmura algo inentendible y Maggie me mira con pesadez.

—No sé que haré con él para que deje de hacer esto todas las mañanas —masculla, rodando los ojos.
—Es que lo mimas mucho —se burla Colette.
—Burro hablando de orejas —refuta la pelinegra.

Me río mientras nos acercamos a la puerta, donde me despido de mis bebés con un beso y un abrazo y no dejo de mirar hacia la puerta hasta que los pierdo de vista. Cuando me giro, Maggie y Colette siguen ahí.

—¿Qué les parece si nos juntamos a comer más tarde? —pregunto antes de que alguna diga algo— Puedo pasar con los niños por la cafetería, Maggie.
—Llegaríamos más tarde, porque hay que bajar de la Escuela para ir a buscar a los niños y-
—Colette, puedo llevarme a Noah y a Benjamin también. De todos modos, tengo que venir a buscar a los gemelos —la interrumpo, sacudiendo la cabeza.
—¿Y si James intenta golpear a Noah en el camino? —pregunta Maggie, por un momento se ve tan asustada que me río.
—No te preocupes, ya hablé con él de eso —manoteo, restándole importancia— Va a dejar de ser violento con los dos. Y si no, tendrá que decirle adiós a todos sus juguetes.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Sorprendentemente, James se comporta increíblemente bien en el camino desde la escuela hasta la cafetería en donde trabaja Maggie. Tal vez la amenaza de quitarle sus figuras de acción sea más efectiva de lo que he pensado. Hago una nota mental de hacerlo más a menudo. Por el retrovisor, observo como Noah, que va sentado junto a Lux, le habla sobre que le va a enseñar francés y a tocar el piano. Tengo que suprimir una carcajada varias veces. Tengo que decirle a Maggie que su hijo será todo un seductor con las mujeres cuando esté más grande.

Cuando llegamos a la cafetería, por suerte Maggie ha apartado el espacio suficiente para todos. Brooke no ha podido venir no sé por qué, pero quedé de ir a su departamento más tarde en la semana. Dejo que los niños se deslicen primero en los asientos. Al parecer, ahora se llevan mejor, porque el ceño fruncido de James a disminuido considerablemente cuando Benjamin mencionó algo sobre fútbol. Les mando un mensaje a Colette y a Maggie diciéndoles que hemos llegados sanos y salvos, junto con una foto de los cuatro terremotos en la mesa.

Cuando llegan, unos minutos después, Noah y Benjamin se tiran de la mesa para correr a sus brazos. Pido un sandwich con jugo de naranja para los gemelos, muy a su pesar, porque quieren comer comida chatarra de nuevo. Sin embargo, son demasiado pequeños para que me ponga a darles porquerías cada vez que lo pidan.

—Entonces, ¿nada de peleas? —me pregunta Maggie una vez que Noah se ha puesto a comer.
—Nop, nada —sonrío cuando ella suspira de alivio— Hasta creo que ya van a llevarse mejor, siempre y cuando Noah no intente besar a Lux de nuevo —suelto una risita.
—¡Maggie ya tiene problemas con otras madres! Ya decía yo —comenta Colette, riéndose ante la mueca de irritación de Maggie.
—Como si Benja fuera un ángel —refuta.
—Sí lo es, me alegro de que lo notes-
—¡Ja! ¡Eso…!
—Ejem —me aclaro la garganta lo más fuerte que puedo— ¿Podrían, por favor dejar su discusión de pareja para otro momento? —intento no reírme cuando ambas me miran con los ojos bien abiertos, porque los niños están cerca y pueden volver a pensar que sus madres son lesbianas.
—Bah, tiene razón, por eso los niños dicen lo que dicen —bufa Colette y rueda los ojos— Quería hablarles de otra cosa, de heco. Habrá una Fiesta de Caridad este sábado, de esas famillias tan ricas que pueden cagar y limpiarse con el dinero y no haría diferencia y estoy invitándolas a ambas a ir junto con mi familia —de su bolso saca dos sobres blancos con bordes dorados y nos los entrega.
—¡Oh! Edward me habló de eso —comenta Maggie, aunque no tengo la menor idea de quién es— Me estaban invitando, pero ahora podré decirles que no iré porque voy con ustedes, genial —sonríe de una manera triunfante, la misma sonrisa que conozco desde que estábamos en el Instituto.
—Vaya, gracias —le sonrío enormemente— Nunca he ido a una de esas. Pero, ¿vestimenta formal, me imagino?
—¡Pues claro! Quiero verte con el vestido más lindo que tengas —ordena señalándome con un dedo— Recuerda que habrán personas que con ver un zapato mal puesto, te juzgan lo peor posible.
—Por lo menos lo dices con tiempo —digo mientras meto el sobre en mi bolso.

Ya estoy maquinando qué vestido tengo disponible para eso. Si no, qué telas tendré que ir a comprar para diseñar el vestido más elegante de mi closet antes del viernes, por lo menos. Continuamos hablando de todo y nada y me entero que Edward es en realidad el papa de Maggie, aunque no me dice más nada. Por un momento medito si decirles acerca de que me he encontrado con Niall —pero lo pienso mejor y cierro la boca. Más porque los niños están con nosotras que por otra cosa.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

El martes salgo temprano de la tienda para ir a pagar la luz y después a pasar el banco a ver como están las cuentas. Desde siempre, trato de cuidar mi crédito porque si algún día tengo que coger un préstamo enorme para algo en la tienda o en la casa, no tener ningun problema con eso. Y estoy consciente de algún día tendré que hacerlo, porque los gastos en todo suben cada vez más y sola no lo puedo todo. Tengo el auto porque es el que me regalaron a los 17 años (antes de saber que estaba embarazada, claro) y he logrado mantenerlo lindo y estable durante todo este tiempo.

A veces, esa clase de cosas me hace pensar en lo más llevadero que sería si Niall no hubiese sido un hijo de puta cobarde. Cuando salgo del banco, todavía me faltan cincuenta minutos para tener que ir a buscar a los niños, así que decido cruzar al supermercardo a comprar algunas cosas de lo que siempre se termina rápido: Leche, pan, jugo, galletas, pancakes… Cómo es poca cosa y hay poca gente, salgo luego de veinte minutos.

Meto las bolsas de plástico en el baúl del vehículo. Cuando lo cierro y me volteo, paro de caminar abruptamente. Ahí está él. Más alto de lo que recuerdo, más hombre, más todo —pero hasta que se demuestre lo contrario, todavía sigue siendo un bastardo sin sentimientos delante de mis ojos. Me quedo helada solo por unos momentos, momentos en que reconozco los ojos de mi hijo en sus ojos. Pero no es él.

Sé que admití mentalmente que le diría la verdad a Niall una vez que lo viera. Pero eso no significa que me haya preparado para hacerlo. Así que sin decir nada, aprieto los labios y continúo mi camino hacia la parte de enfrente del auto. Estoy casi segura de tener tanta suerte para que Niall no se recuerde de mí o de nada de lo que pasó entre nosotros; sin embargo, es como desear que lluevan chispas de chocolate. De soslayo, veo como se acerca hacia mí a paso rápido.

—¡Kaylee! ¿Eres tú?

Bien podría hacerme la sorda, pero para eso tendría que tener auriculares arriba, lo que no hago. Así que no me queda de otra que pedirle a Dios paciencia y girarme para saludar a la persona que me causó tanto en tan poco tiempo. Niall me examina muy atento, como memorizando todos los cambios que he dado en todo este tiempo o bien sorprendido simplemente porque soy yo. ¿Se nota que soy madre?

—Sí…—digo, no muy convencida. ¿Lo golpeo o actúo como si nada?— Cuánto tiempo.

Es lo único que puedo decir. No quiero mencionar su nombre ni quiero ser cortés delante de él. Todo lo contrario. Siento como mi temperamento está pendiendo de un hilo frágil, a punto de romperse por el más mínimo mal roce. Niall se ve algo sorprendido ¿o decepcionado? de mi apático saludo a él. Pero se recompone rápidamente luego de carraspear.

—Sí, am, volví de Estados Unidos y pienso quedarme aquí por un tiempo —comienza, hace ademanes con sus manos al hablar— Y bueno, me gustaría invitarte a… —suspira, creo que no sabe qué decir exactamente— A cenar. Han pasado cuatro años y eh, me gustaría hablar contigo.

Parece que va a decir algo más, pero parece pensarlo mejor y cierra la boca. En cambio, me mira expectante mientras yo solo puedo parpadear. Y parpadear de nuevo. ¿Qué cojones…?

—No.

Tiene el descaro de sorprenderse.

—¿No?
—No —repito, más fuerte— No puedes simplemente venir aquí y hablarme como si te hubieras largado en los mejores malditos términos conmigo, Niall Horan —hablo despectivamente y con toda la ira como puedo contenerla— Cómo si no hubieras… —se me corta la voz, porque no creo estar con la cabeza lo suficientemente fría para decirle lo que pienso sin revelar lo que en realidad pasó.

Pero solo con eso entiende, porque el reconocimiento cruza por sus ojos, aunque el resto de su rostro sea una máscara que no puedo descifrar. Parece que va a hablar, así que antes de que pueda hacerlo, muevo la cabeza en señal de negación y avanzo lo que me queda para meterme al auto y arrancar de allí. Lo único que me ayuda a calmarme es el hecho de que no me ha visto con los niños —o si estaría jodida.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Después de la cena, estamos en la habitación de recreación esperando a que sean las 8 para ver una película. Estamos los tres sentados en el suelo alfombrado: Lux está encima de mí, jugando con dos mechones de mi cabello, intentando hacer una trenza. James está jugando en frente de nosotras.

—Mami, ¿cómo es nuestdo papá?

La pregunta me toma tan desprevenida como la primera vez que mencionaron ese sustantivo. Suelto un respingo, sin poder evitarlo y la miro. Ha detenido el jugueteo de mi cabello para devolverme la mirada con aquellos ojos esperanzados. James incluso deja de mover sus figuras de acción para mirarme con la misma o más emoción que Lux. Trato de que los nervios no se noten en mis facciones y me muerdo los labios, meditando qué responderles.

—¿Quieren ver una foto de él? —pregunto al final.

Lux salta encima de mí y James lanza sus juguetes tan rápido que me asusto.

—¿En sedio? —dicen al mismo tiempo.

Verlos tan felices de repente solo por la foto me hace sentir tan mal por no haberlo hecho esto antes.

—Claro, esperen aquí.

Dejo a Lux en el suelo y voy hasta mi habitación. Tengo un baúl decorado con flores que yo misma pinté: gardenias, lirios y enredaderas, hace alrededor de 5 o 6 años. En él está mi álbum de cuando niña, otros del colegio y más tarde de los gemelos. Tomo un cuaderno de recortes que hice entre  penúltimo y último año en la secundaria y cierro el baúl antes de que la nostalgia me abrume y los saque todos.

Los cuadernos son una especia de diarios con imágenes, frases y dibujos que hacía antes, cuando tenía demasiado tiempo libre y cero preocupaciones. Tenía pensado mostrarselos cuando fueran un poco más grandes. Pero he dedicido que mi “protección de la verdad”, tal vez los lastime más que enseñarles todo.

Cuando vuelvo a entrar a la habitación, los dos sigue exactamente como los dejé. Me extraña tanto que estén callados, cuando normalmente la única vez que hay silencio en la casa es cuando ambos están dormidos. Me siento en medio de ambos en el suelo y apoyo la espalda del mueble.

—¿Qué es? —pregunta James con timidez.
—Es un diario que hice cuando tenía 16 y 17 años —les explico y abro la primera página.

Hay una foto de mí a esa edad y una pequeña descripción, con mi caligrafía en cajón y desordenada.

—¡Wow! ¡Estás casi igual! —Lux mira de la foto hacia mi con la boca abierta.
—Vaya, que hagalo —me río y le planto un beso en la coronilla.

Comienzo a pasar de páginas hasta que las manitos de James pisan una donde hay un tira de cinco fotos de Peter y yo, haciendo caras estrambóticas. Son una de las muchas que nos tomamos en un stand de fotos en un parque de diversiones.

—¡¿Esos son Pete y tu?! —exclama James, sonriendo.
—Sí.
—¡Parecen unos loquillos! —dice Lux y suelta una risita.
—¡Ey! ¿Se están burlando de mí? —hago un puchero y los miro “ofendida”.
—No mami, no, te veías como una loquilla bonita —dice James, mientras sacude la cabeza de un lado a otro y me mira alarmado.
—Sí, sí, eso que dice Jem —Lux lo señala— ¿Dóde fue eso?
—En un Parque de diversiones —contesto, sonriendo con nostalgia.
—¡Yo quiero id! —chillan al mismo tiempo, lastimando mis tímpanos.
—Les prometo que los llevaré cuando estén más grandes, ¿de acuerdo?
—¡Yo soy gande! —James levanta la mano, como si eso lo hiciera ver más viejo.
—Ni siquiera puedes decir grande bien —despeino su cabello.
—Pedo tu entendiste —se cruza de brazos y hace un puchero.
—¿Y a un padque con defínes? —pregunta Lux con emoción— ¡O a Disney!
Alzo las manos antes de que se les ocurra decir algún otro lugar.
—Okey, okey, paren ya —los miro— Primero hay que esperar a que crezcan y luego vemos a que parque vamos, ¿de acuerdo? —James parece que va a protestar, por lo que hablo primero— Tienen que ser grandes para montarse en la mayoría de los juegos, porque hay un muñeco que le mide la estatura. Si no llegan por lo menos hast aquí —señalo mi pecho con la mano— No podrán subirse a los juegos que les gustan.

Eso parece hacer que entiendan lo que les quiero decir y por qué no puedo llevarlos a Disney o al resto de los parques que dijeron. Además de que, antes de pensar en un viaje así, tendría que hacer un plan de ahorro para conseguir los pasajes y reservaciones y todo lo demás. Con solo pensar en los gastos, me da dolor de cabeza.

—Pero si nos llevadas cuando estemos gandes, ¿cieto? —se inclina ante mí, apoyando sus bracitos en mi muslo.
—¡Pues claro! Ahora continuemos.

Sigo con la pasadera de páginas hasta llegar a la foto de Niall. La tomé cuando conseguí comprarme una cámara Polaroid y estaba tan emocionada que gasté la mayoría de los cartuchos en una semana. Eran dos fotos, una debajo de la otra. En la primera, Niall estaba riéndose porque yo había estado chillando como loca que ahora podría tomar fotos al estilo vintage y parecía un niño en navidad. En la segunda, por otro lado, era un selfie donde los dos simplemente sonreíamos como dos bobos.

Las manitas de Lux acarician la foto de su padre y se me apretuja el corazón al ver su expresión de añoranza. Detesto que no pueda ocupar el vacío de él y me duele que no tengan uno de verdad. James, que está apoyado en mi costado, posa un dedo en la fotografía en donde estamos los dos.

—Me padezco a él —su voz es apenas es un susurro y me golpea el pensamiento de que se va a poner a llorar. Y eso me hace sentir peor.
—¿Cómo se llama? —pregunta Lux, volteando a mirarme por un momento.
—Niall —carraspeo— Niall James Horan.

James me mira con ojos brillosos y bien abiertos.

—¿Cómo yo?
—Sí, como tú —revuelvo su cabello.

Me percato entonces de que Lux aún continúa mirando la fotografía en silencio. Me muerdo los labios y medito por un momento, antes de despegar las fotos del cuaderno y darle una a cada uno.

—Aquí tiene, pueden quedarse con ellas y pegarlas en el mural de sus hab-
—¡En sedio! —chillan al mismo tiempo, mirando de las fotos hacia mí con la boca abierta.
—Sí —sonrío al verlos tan felices.

Ambos las toman y las sujetan como sujetan sus juguetes o algún dibujo.

—Y…¿dónde está él, mami? —pregunta Lux después de un rato.

Ésa es la pregunta que temo. Puedo hablarles de él hasta cierto punto, al menos, lo que creo saber de él. Pero esto…
James deja la foto para mirarme, esperando con ansías que responda la pregunta. ¿Qué les digo?

—¿Quieren conocerlo? —pregunto y a pesar de que tengo ganas de arrepentirme y de morderme la lengua tan fuerte que sangre, no lo hago. Solo basta con ver como sus expresiones cambian y se llenan de felicidad y sorpresa.

—¿Podemos conocedlo?
—¿Cuándo?
—Bueno… —dudo por un momento— ¿Saben qué? Será una sorpresa —sonrío lo más natural que puedo, pero se vuelve una de verdad al ver sus pucheros de niños caprichosos.
—¡Oyeeee, mami!
—No es justo —Lux se cruza de brazos.
—Pero si las sorpresas son divertidas, ustedes mismos adoran sorprenderme —me río de sus caras y los abrazo con fuerza.
—Sí pero… ¡NO!

Ambos gritan al mismo tiempo y en vez de exaltarme, lo que hago es comenzar a reír como una loca hasta que se unen y los tres estamos riendo en el suelo de la habitación.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Están lo suficientemente felices con las fotos que no insisten mas en cuanto les digo que es hora de ver la película de Como Entrenar a Tu Dragón. Mientras ambos se ríen a carcajadas de como Hiccup trata de socializar con el dragón night fury, mis pensamientos regresan a la conversación hace unas horas. Amaría tanto poder llevarlos a Disney, es el sueño de todo niño. Pero lamentablemente, no tengo dinero para tanto. Por eso tengo que pensar bien lo de un cachorro: serian mas gastos em comida, mantenimiento, veterinaria y simplemente la tienda genera los gastos justos y un poco mas para los empleados y todo lo que requiere la casa. Por eso me he abstenido de poner  a Lux o a James en clases extracurriculares. Si pongo a Lux en pintura, tendría que poner a James en el soccer y para eso, necesito mas dinero que no tengo.

Además de esa cuestión, esta el hecho de que prácticamente les he prometido que van a conocer a su padre. El problema no serian tan grande si no estuviese tratando de evitarlo a toda costa o, más aun, si no hubiera sido un cabrón que me dijo que abortara. Sin embargo, tendré que tragarme los nervios y enfrentar a Niall y cual sea que vaya a ser su reacción. Porque me rehúso a negarle a mis hijos la oportunidad de conocerlo así como de crecer sin un padre.

De eso hablo con Peter cuando estamos desayunando el día siguiente, luego de dejar a los niños en el pre-escolar y antes de ir a la tienda. El starbucks esta cerca del trabajo y sirven el mejor café de la vida —a excepción por el que hace mi madre.

—Sabes que en cualquier momento puede volver a largarse, ¿verdad? —me dice Peter, antes de meterse un rollo de canela en la boca.

No sé qué signifique desayuno saludable para él, pero estoy totalmente segura de que eso no lo es.

—No lo hará por ahora —digo con seguridad, lo que parece llamar su atención porque detiene otro rollo a mitad de camino. Suelto un suspiro— Me lo encontré ayer, saliendo del supermercado, apareció de la nada —ruedo los ojos y le doy un mordisco al croissant que tengo en la mano izquierda.

Le cuento como fue la conversación con el susodicho y Peter no pone otra cara que no sea de atención (y ocasionalmente asco) hasta que termino.

—No sé si enojarme o…—se detiene y bufa— ¿Te habló de lo más normal? ¿Acaso es retardado o…?
—Bueno, me fui de ahí antes de que me dijera algo más —me encojo de hombros— Pero sé que tengo que hablar con él si me lo vuelvo a encontrar —suspiro y paso una mano por mis cabellos.
—¿Crees que esté arrepentido? —cuestiona Peter de repente— La verdad es que me haría demasiado feliz si el maldito ha estado sintiéndose culpable por cuatro años…una venganza menor, pero venganza al fin —se encoge de hombros y me sonríe traviesamente.

Me río por la idiotez que dice y luego pienso en la expresión de Niall el día anterior. Por más que intenté, no pude conseguir descifrar que se ocultaba tras esa máscara de rostro blanco y ojos azules.

—No lo sé —termino de tomar del jugo de naranja— Pero la verdad es que no me interesa. Ya eso no cambia nada. Él tiene una responsabilidad con los niños. Así que se hace cargo o…lo demando.
—¿Quién no querría ser padre de esos dos ángeles? —pregunta incrédulo, luego de tragarse otro rollo— No, espera, no son ángeles pero…—me hecho a reír por la mirada de asustado que me da— Entiendes lo que digo.
—Ya veremos cuando me lo encuentre de nuevo —me limpio los labios con la servilleta.
—¿Cómo estás tan segura de que volverás a verlo?
—No sé mucho de Niall Horan, pero de algo sí estoy segura: es demasiado obstinado con lo que se le mete en la cabeza.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Suelto la mano de James un momento para tocar el timbre de la casa de Nana. He llamado con anticipación, por lo que me sorprendo cuando quién me abre la puerta no es ella ni Anabelle, sino una chica que nunca he visto en toda mi vida. ¿Tal vez me equivoqué de casa?

—Hola —me saluda con una pequeña sonrisa, que se ensancha al ver a los pequeños abrazados a mis piernas.
—Hola —le sonrío de vuelta— ¿Aquí vive Nana, es decir Rose, no?
—Oh, claro, claro —asiente y da un paso hacia detrás— Pasen.

Cuando pasamos del pasillo a la sala, lo primero que veo es como Nana juega con un niño de cabellos oscuros en el mueble. El pequeño, que parece de la edad de Lux y James, se percata de que hay invitados en el lugar y su actitud cambia por una más tímida. No reparo en eso, porque al observarle bien el rostro, me resulta conocido. Trato de no entrecerrar los ojos en él o podría asustarse.

—¡Kay! ¡Que gusto verte! —exclama Nana, mientras deja al niño en el suelo y se acerca a saludarme— ¿Y cómo están mis gemelos favoritos, eh?
—¡Nana! —chillan al mismo tiempo y se lanzan a abrazarla.

Me doy cuenta de cómo el niño se acerca hasta abrazar la pierna de la muchacha que me ha abierto la puerta. Aún no sé de dónde he visto el rostro del bebé, si a ella nunca la he visto en ningún lado.

Una vez que Nana deja a los niños en el suelo, se incorpora para presentármela.

—Kaylee, esta es Liliana y su hijo William —hace una pausa— Liliana, estos son Kaylee  y James y Lux.
—Encantada —dice al mismo tiempo que yo refuto un “Un gusto” y nos estrechamos de la mano— ¿Qué edad tienen? —cuestiona, señalándo con su mentón a los niños.

No respondo porque prefiero que ellos le respondan. James levanta su pequeña mano y baja el pulgar, como pasé toda un mañana enseñándole y Lux cuenta en su cabeza hasta encontrar la palabra correcta.

—¡Cuato! —chilla y me mira para saber si lo ha hecho bien.
—Exactamente, cuatro —les sonrío orgullosa a los dos.
—¡Yo también tengo eso! —el niño de Liliana, William, habla por primera vez, al parecer dejando su timidez inicial de lado.
—¡Genial! Entonces pueden jugar juntos sin problema, ¿qué les parece si los llevo al salón de arriba, eh? —Nana aplaude y los mira con una sonrisa divertida.

Los niños chillan una afirmación y suben con ella detrás, cuidando que ninguno vaya a caerse. En el tiempo que está arriba prendiéndoles la televisión y no sé que más, decido hacer conversación con Liliana.

—¿Eres nueva en Londres? —pregunto, ladeando la cabeza— Es que nunca te había visto y-
—Sip —responde y su acento me hace comprenderlo todo mejor— Vengo de Francia y…am, ahora vivo aquí —señaló la casa haciendo un movimiento circular con sus manos.
—Oh, ¡pues bienvenida a Londres, Liliana! —le sonrío encantada.
—Puedes decirme Lily.
—Oh, de acuerdo —inclino la cabeza— Y tu puedes decirme Kay. Entonces, Lily, ¿qué te trae a Londres?
—Ammm, ¿todo? —lo dice a modo de pregunta, lo que me hace reír— Podemos resumirlo en que tuve que cambiar de ambiente porque ya no había allá para mí.

Me quedo callada unos momentos, contemplando la respuesta que me ha dado.

—Entiendo. ¿Y qué harás aquí, ya conseguiste trabajo? —pregunto curiosa— Si quieres, puedo enseñarte la ciudad…con el pequeño William, claro.
—¿En serio? —me mira sorprendida— Eso le encantaría mucho —dice con tanta ternura, derrochando amor por si hijo solo con palabras.
—Claro, sé lo que es ser madre soltera —le sonrío.

Antes de que podamos decir algo más, Nana baja las escaleras y se pone a preguntarme si quiero té o café o jugo o chocolate. Es como una abuela, lo juro. Le pido café y entonces nos movemos a la cocina, donde ella niega la ayuda de Liliana y se pone a hacerlo todo. Nos sentamos en el desayunador a esperar que suba y entonces, pregunto lo que ha estado en la parte de atrás de mi cabeza desde hace un rato.

—Oye, Nana….am, ¿dónde está Anabelle?

La pregunta parece tomarla desprevenida, porque casi deja caer una de las tazas. La pone en la bandeja y luego se gira para mirarme. En sus ojos hay tristeza evidente y eso me pone alerta.

—Bueno, ella se mudó —dice directamente y me quedo helada— Le ofrecieron un puesto bien prestigioso y tuvo que irse, igual el padre de Drew había comenzado a aparecer de la nada y ella tomó la decisión en un dos por tres.

La noticia toma un tiempo para que sea comprendida por mi cerebro del todo. Puedo comprender que se haya ido tomando la decisión en un momento rápido, claro, pero ¿el no decirnos nada? ¿A ninguna de nosotras? Quiero reclamar y discutir, pero algo me dice que Nana ya está lo suficientemente mal porque su nieta ya no está para que venga yo a ponerme a re-abrir la herida.

Al final quedo con Nana de traer a los niños el sábado después de comida, a eso de las cuatro, para dejarlos con ella y pasar a buscarlos el domingo en la mañana. Los habría dejado con mis padres, de no ser porque ellos ya habían quedado de ir a visitar a la hermana de papá en el fin de semana. Una sorpresa agradable es que Liliana también iría a la fiesta, pero como invitada de Louis. Cuando me dice eso, algo hace clic en mi cerebro. Recuerdo a Louis Tomlinson, de ojos azules y cabello oscuro y luego lo comparo libremente con Will. Y todo tiene sentido. Tengo que morderme la lengua para no gritarlo cuando lo he descubierto. ¡Es una copia exacta del castaño!

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Cuando le cuento todo a Brooke, el viernes por la tarde, lo único que hace es mirarme con la boca abierta por dos minutos hasta que la golpeo en el brazo.
—Se te va a meter una mosca si no la cierras —le advierto.
—No tenías por qué golpearme —rueda los ojos y se masajea el brazo— Es que no entiendo por qué se fue sin decirlo…
—Bueno, habrá tenido sus razones —sacudo la cabeza y trato de pensar objetivamente— De todos modos, tengo que hablarte de otra cosa.
—¿De qué?

La miro en silencio por unos segundos antes de hablar, asegurándome de que la televisón en la sala está lo suficientemente alta para que los niños no nos escuchen.

—Porque si es otra vez sobre Zayn, ya tengo mucho encima de mí con Liam presionándome cada vez que puede —dice suspirando— Y sé que se preocupan por mí y…
—Que lo hagas pagar por algo de lo que es responsable no significa que lo ames menos. Lo sabes, ¿verdad? —la interrumpo, dedicándole una mirada severa— Y no venía a hablarte de eso. Sino de que ya le he dicho a los niños que conocerán a su padre.

Su expresión de cansancio cambia a una de incredulidad. Me mira como si esperara a que yo me riera y le dijera “¡es un chiste!”, lo cual no ocurre.

—¿Estás hablando en serio?
—Sí.
—¿Pero…él, él no sabe nada? —me mira confundida— Pensé que dijiste que él no sabía que habías tenido a los bebés. Que no sabe que son bebés y no uno solo.
—Sí, eso también es verdad —me rasco el tabique de la nariz— Pero ellos tienen más que derecho de conocerlo y no soy quién para impedirles eso. Así que le diré todo a Niall…
—¿Y no te pone nerviosa? ¿Alarmada? Porque lo dices tan normal —me señala de pies a cabeza.

Suelto una carcajada frenética.

—Que me vea “normal” no significa que lo esté, como cuando uno está muerto y parece que está durmiendo —sonrío de lado y ella hace una mueca por la comparación— Pero tengo que hacerlo.
—¿Y cómo crees que reaccionará él?
—La verdad es que prefiero no pensar en eso, ¿sabes?

Brooke está a punto de decirme algo cuando el timbre de la puerta suena. Ambas nos miramos alarmadas, pues el primer pensamiento que nos cruza por la mente es que puede ser Zayn. No sé qué ha intentado en lo que transcurre de la semana, pero no estoy segura de querer experimentarlo en vivo cuando los niños están en plena sala viendo Disney Channel.

Avanzo detrás de Brooke por el pasillo y en la sala, me siento junto a los pequeños en el sillón. Lux se encuentra encantada viendo Los Increíbles, al igual de Zach. James, en cambio, se me sube encima cuando me siento en el sillón. Se sienta en mi estómago y comienza a halarme las mejillas.

—Tu cada es gaciosa —se ríe cuando jala mi mejilla derecha máz que la izquierda.
—Eshtás distorshionando el roshtro de tu mami —dio como puedo, pero su risa es suficiente para que no me importe que estire mis músculos faciales más de lo que se recomienda.

Ambos estamos riendo tan fuerte, más el sonido de la televisión que no me percato de quién entra con Brooke en la sala hasta que de reojo veo una sombra. Muevo las manos de James de mi rostro y me siento correctamente, para voltear la cara y encontrarme con Liam, el primo de la castaña, mirándome tan sorprendido que podría jurar que ha visto un fantasma. No sé qué decir ni cómo reaccionar, así que miro a Brooke esperando que ella haga algo.

Mientras avanzo con ellos dos hasta la cocina, dejando a James ver la película con los demás, siento unas terribles ganas de pedirle a Liam que por favor no diga nada. Después me tranquilizo, porque él nunca hablaba con Niall en el Instituto si no era para insultarse o pelearse o cualquier otra cosa negativa. No obstante, eso no calma mis nervios ni un poco.

—¿Kaylee, cierto? —me pregunta— Brookie me ha hablado de ti.

Mis ojos se disparan hacia ella, pidiéndole una explicación.

—No, yo-
—No, solo me dijo que era amiga de una chica que había estado en mi insituto. Pero no sabía que tu…—sus palabras se pierden pero sé lo que ha querido decir “tuviste al…los bebés.”
—No te preocupes. Solo…am, no lo comentes, ¿si? —me siento incómoda al pedirle algo así a alguien que casi no conozco y por un momento creo que se va a negar o algo por el estilo; en cambio, el solo me examina con la mirada y luego asiente.

No mucho después de eso me voy, pues se hace tarde para llevar a los niños a la cama y además, tengo el presentimiento de que Liam quería hablar con Brooke a solas. Su aspecto expresa total cansancio y estrés, así que me despido de ambos y del dulce Zach, para salir con mis bebés del departamento de la castaña a eso de las ocho y diez.


Última edición por Megara. el Dom 24 Ene 2016, 10:44 pm, editado 2 veces

Megara.
-----
-----


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Megara. el Dom 24 Ene 2016, 10:39 pm


Capítulo 19
Kaylee Turner


A pesar del trasnocho, he lorado terminar el vestido para la fiesta de caridad el viernes a eso de las dos de la madrugada. Estoy consciente de que no dormiré mucho hasta el domingo, pero no me importa mucho. El vestido es azul pálido, casi grisáceo y largo, con vuelos voluminosos y ondulados que van cayendo en forma de V por la falda. La parte de arriba es sencilla y straple, con un escote en forma de corazón. En la cintura hay una cinta de la misma tela. Al final, todo lo combino con unos loboutins negros y joyas plateadas.

Llevo a los niños hasta la casa de Nana a la hora prometida y luego de repetirles las reglas unas seis veces y de más besos y abrazados de despedidas y de, claro, James diciendo “no te beses con nadie podque yo soy tu novio”, me devuelvo a la casa para prepararme y esperar a la hora indicada para salir hacia la casa de Colette. De ahí, seguiré los vehículos de su familia hasta la ubicación de la fiesta.

El lugar es una de las casas de esas que parecen sacadas de MTV Cribs o que antes eran antiguos palacios. En pocas palabras, parece de otro mundo. No puedo evitar quedarme con la boca abierta al ver la entrada (y eso es solo la entrada) a unos metros de mí. A mi alrededor hay personas saliendo de sus vehículos, dejando las llaves con los muchachos en la entrada. Con solo pensar que pocas personas gozan de todo esto cuando hay millones que no tienen nada, me abruman unas ganas de llorar y de quitarles todo al mismo tiempo.

—Te pone a pensar, ¿no? —dice Colette, apareciendo a mi lado de repente.
—Sí y…¡wow! ¡Estás hermosa! —le digo mientras admiro su vestido negro con gradiente de diferentes colores, que le queda como si hubiese sido diseñado para ella.
—Tu tampoco te ves mal, rubia —me codea.
—Vamos, muévanse, ya quiero ir a ver si hay tipos calientes aquí adentro —Maggie se nos une por detrás y yo suelto una carcajada, para luego decirle lo hermosa que se ve en el vestido blanco, con capas en la falda, tiros y escote en forma de V.

En lo que vamos entrando, me presentan a Natalie, que es prima de Colette y al resto de su familia. Al instante veo el parentezco en los gemelos con Colette. No por lo físico —sino por su manera de ser. Avanzamos por un pasillo con candelabros brillantes en el techo y suelo alfombrado con un diseño que debe haber sido super incómodo de fabricar.

Luego salimos al área en donde se supone que será el evento, donde están las mesas circulares y con manteles blancos organizadas por familias. Más al fondo se encuentra la pista de baile y el escenario. Uno de los meseros con uniforme blanco y negro interrumpe mi admiración de la decoración para indicarnos en cuál mesa debemos sentarnos. Incluso las servilletas de las mesas tienen algún detalle —no puedo evitar pensar en que mi madre amaría ver todo esto. A unas cuantas mesas de nosotras observo a Brooke junto con el resto de su familia y hago una nota mental de ir a saludarla más tarde.

Cuando estoy por sentarme, sin embargo, mis ojos se topan con una cabellera rubia teñida que está sentada en la mesa de los Hudson, hablando animadamente con Candice, la hermana de Maggie. Dejo de moverme y siento las repentinas ganas de esconderme al otro lado del salón para que no se vaya a dar cuenta de que estoy aquí e intente hablarme de nuevo. Doy dos pasos hacia detrás cuando una mano sostiene mi brazo. Subo la mirada y veo a Maggie mirar en la misma dirección que yo, para luego posar sus ojos azules en los míos.

—Solo actúa normal.

Tomo una gran bocanada de aire y le hago caso, tomando asiento a su lado. Pero de nuevo me quedo estática cuando veo, a unas cuantas mesas de nosotras, las familias Styles y Payne. Mis ojos se abren hasta mas no poder y volteo la cara hacia Maggie y Colette. ¿Qué acaso se combinaron para venir todos hoy o cómo? Pero ni Maggie ni Colette se dan cuenta, porque miran en dirección a la mesa donde hay un tipo que se parece a Chris Hemsworth.

—Oigan —chasqueo los dedos, tratando de llamar su atención.
—Chicas —Natalie me ayuda, porque se ha dado cuenta de lo mismo— Dejen de babear y miren para acá.
—Ugh, somos libres de babear por quien se nos de la regalada gana —refuta Maggie, rondando los ojos.
—Miren quién está aquí —digo, esta vez con más urgencia.

Algo en mi tono de voz parece alertarlas porque me miran con ojos preocupados al instante. Sin decir nada, señalo hasta las mesas que, a pesar de estar algo alejadas se distinguen perfectamente. Por lo menos, ninguno se ha dado cuenta de que estamos aquí. Por ahora.

—Mierda —mascullan al mismo tiempo.
—Bueno, no nos podemos largar, ¿o si? —Collin, creo, dice enarcando una ceja.
—No. Además, esto es por una buena causa, recuérdenlo —musita Jennah, la madre de Colette.
—Y tampoco voy a estar huyéndole a Styles —sisea Maggie, entrecerrando los ojos con orgullo— Tampoco le tengo miedo.
—Y estamos demasiado hermosas para dejarnos arruinar la noche por eso —continúa Natalie, sonriendo traviesa.
—Es lo más cierto que haz dicho en tu vida, Nat —dice Colette, sonriendo de lado.

Yo, por otro lado, estoy pensando seriamente en como evitarlo por toda la velada. El primer encuentro que tuve con él casi parece irrealista, porque fue tan corto que a penas le di tiempo a decirme unas cuantas cosas antes de salir disparada de allí. Pero aquí, bueno, aquí tengo que pensármelo muy bien antes de empezar a correr con este inmenso vestido por todo el lugar. Y estoy segura de que él no dudaría en acercarse. De lo que sea que quiere hablar, no me va a dejar tranquila hasta conseguirlo.

Pero dijiste que hablarías con él.

Y eso lo tengo tan claro como el agua. Solo que tenía la idea de que hablaría con él bajo mis propios términos, cuándo yo quiera y por encima de todo, cuando esté más preparada. No…ahora. Ni siquiera la música instrumental de fondo logra calmar un poco mis nervios. Sin poder soportarlo más, me excuso de la mesa y le pregunto al mesero más cercano en dónde se encuentra el baño.

No me quedo encerrada en el cubículo porque estoy segura de que Maggie y Colette vendrían a arrastrarme si no salgo en cualquier momento. Así que después de tomar respiraciones tranquilizadoras (que no me tranquilizaron nada), salgo del baño y casi choco de frente con una chica de cabello marrón y raíces rubias.

—¡Vaya, qué hermoso vestido! —exclama mirándome de pies a cabeza.
—Gracias —le sonrío complacida, me tomó muchas horas de dulces sueños.
—¿Dónde lo has comprado? Seguro debió costarte…—no termina la oración, sino que suelta un silbido de apreciación que me hace reír.
—No, de hecho lo hice yo misma.

Casi quiero reírme de nuevo cuando me mira con la boca abierta. Señala el vestido, pero no hablar por unos segundos.

—Tú…¿en serio? ¿Eres diseñadora?
—Si —y de repente, se me enciende el bombillo— De hecho, tengo una tienda —comienzo a explicar mientras abro la cartera para entrearle una tarjeta— Está cerca del centro de Londres.
La chica toma la tarjeta extasiada y la examina por unos momentos.
—Y…¿haces encargos? De diseños, quiero decir.
—Sí, claro —contesto al instante. La verdad es que solo hago pedidos especiales a mi familia y amigos cercanos, pero ¿quién soy yo para negarme a un posible cliente? ¿Con posibles amigos que podrían volverse mis posibles clientes?

De seguro amigos ricos. Por algo está aquí. Y luego de intercambiar nombres y unas cuantas palabras más, me dirijo a la mesa con una sonrisa en la cara, que se transforma en una firme línea cuando veo como Liam está caminando cerca de la mesa, mirando únicamente hacia Colette. Ella no lo mira y en cambio, se encuentra observando como Jennah y Oliver conversan sobre algo. Cuando estoy lo suficientemente cerca, escucho como el papa de Colette bufa y se queja a todo dar.

—¿No podías haberme mencionado que los Payne estarían aquí?
—No lo sabía. Además, ¿eso que tiene? —replica ella, mirándolo con una ceja enarcada.
—Tiene, querida Jennah, que aquel semipelón no ha quitado los ojos de esta mesa desde que se dio cuenta de que estamos aquí y-
—Colette no es una niña, Oliver, ¿de acuerdo? —lo interrumpe.

Colette bufa y me dan ganas de reírme. Quitando el hecho de que hay un niño de por medio del que Liam no sabe, o al menos eso creo, el hecho de que Oliver quiera sobreprotejer a su hija de 21 años de esa manera me causa una ternura y diversión increíble.

—Siempre ha sido así, no entiendo cuando va a entender que no soy una bebé —vuelve a bufar y apoya su cabeza en la mano.
—¿Liam qué quiere? ¿Ya vino a hablarte? —le pregunto.
—Sí, vino a saludar y me preguntó que sí podía ir a hablar con él pero le dije que no —suspira— Quiero que la velada sea libre de dramas y eso es lo que él trae.
—¡Pero no deja de acosar la mesa! —murmura Maggie furiosamente— Ya me están dando ganas de ir a meterle la cabeza en la fuente más cercana.
—Yo te ayudo —dice Connor, mientras lanza una mirada fulminante hacia donde esta Liam.

Se encuentra hablando con el papa de Brooke, o eso creo; sin embargo, lanza miradas furtivas a cada tanto a nuestra mesa. Después de un rato, se acerca hasta Harry y para el disgusto de todas (mayormente de Maggie), observamos como Harry mira hacia acá y se queda mirando a la pelinegra por bastante tiempo hasta que Liam vuelve a llamar su atención. Niall todavía no se ha dado cuenta de que estoy aquí, así que estoy más o menos bien. Sin embargo, no puedo caminar hasta donde Brooke o Liliana sin pasar por el frente de su mesa, así que quedo donde estoy. Me encuentro a mi misma impaciente porque las personas terminen de llegar y el evento comience en sí, para descansar un poco del tenso ambiente que hay alrededor.  

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Hace alrededor de media hora que han empezado las subastas y tengo que admitir que no sabía que existen personas tan asquerosamente ricas que están dispuestos a pagar más de 50 mil libras por algo que normalmente costaría la mitad o menos. Cosas como un fin de semana en Tahiti y así por el estilo. Lo único que me tranquiliza es que los fondos van a una obra de caridad para personas que viven en condiciones paupérrimas. De todos modos, no puedo evitar preguntarme: ¿De dónde sacan todo el dinero que tienen?

El maestro de ceremonas se parece a Jay el de America’s Next Top Model, lo único que es una versión con voz más aguda y una actitud increíblemente desagradable. Al menos, habla como si se creyera la última coca-cola del desierto. Cuando caminó al centro del escenario, micrófono en mano y llamando la atención de todos los invitados, había caminado tan raro que no pude evitar explotar de la risa. Su discurso de introducción había comenzado así:

—¡Buenas noches a todos nuestros macníficos invitados y subastadores! Recordándoles que este evento es principalmente para recaudar fondos para personas pudientes —sonrió como si estuviera haciéndose una placa dental— Y que los premios solo se gozarán cuando el dinero pormetido esté pagado por completo y serán vigientes por los próximos días del presente mes. Sin más que decir, ¡que comiencen las subastas!

Hace un rato he ido al baño para llamar a Nana y chequear a los niños antes de que se durmieran —si es que lo hacen. Y al volver, me encuentro con que están subastando tres días y dos noches en Disneyland París para cuatro personas. Y casi pienso en levantar la mano y ofrecer unas cuantas miles de libras…hasta que recuerdo que no tengo dinero para la mitad de algo así. Al fina, la subasta la gana una señora que me recuerda mucho a la abuela de Mia Thermoppolis.

—Hermoso, hermoso —aplaude el maestro que decido llamar Jay— Continuamos ahora con la familia McLeod, que ofrece un día en el SPA Freya con todo incluído…uyuyuy, para dos adultos. ¿Quién se anima? Este SPA es bastante conocido por su gran calidad y variedad de servicios, si saben a lo que me refiro —hay varias risas en el público, además de la de Jay, que suena más como una hiena.
—¡5 mi libras! —anuncia alguien en la mesa que queda a nuestra izquierda.
—¡5 mil al hombre barbudo de allá! —señala Jay— ¿Alguien sube? ¿O se va con 5 mil? —hace una pequeña pausa— ¡5 mil a las 1!
—¡7 mil libras! —anuncia otro, en la parte más cercana a lado lateral de la pista de baile.

La noche continúa así por un tiempo: Jay nombrando lugares super exóticos y gente pagando super cantidades por ello.

—¡Ahora pasamos con la familia Payne, señoras y señores! ¡Esta vez ofrecen un, vaya vaya, fin de semana en los Alpes Suizos! Para dos personas, igual. ¿Quién comienza, con cuántos comenzamos? —se pasea de un lado a otro en el escenario, mirando hacia todas las mesas con aquellos ojos enormes.

Una señora con indicios de que se ha hecho mil y una operaciones (fallidas) de rostro es quien compra el fin de semana, muy a pesar del señor detrás de ella que perdió por no querer ofrecer dos mil libras más.

—¡Ahora la familia Styles! —dice viendo la tablet en su mano desocupada— Vaya, esto si que se ve genial. Los Styles ofrecen un fin de semana en ¡Venecia! Todo incluído, para dos personas —se oye una leve alabación en el público— ¿Vamos, quién comienza?
—¡10 mi libras! —anuncia un hombre detrás de la mesa de nosotros.
—¡Vaya! —Jay suelta un silbido agudo— ¿Alguién más, alguien le pone más? ¿O nos vamos con 10 mil?

Hay una pausa y una tensión palpable en el ambiente de la fiesta. E inesperadamente, la mano de Oliver, el padre de Colette, se dispara hacia arriba al mismo tiempo que grita:

—¡18 mil libras! —dice fuerte y fime, con esa sonrisa juguetona que ha tenido en su cara desde que me lo han presentado.

Todos en la mesa lo miramos sorprendidos, pero él solo le guiña un ojo a Colette y vuelve la mirada hacia Jay, quien a abierto la boca en forma de o.

—¡18 mi libras al señor de la mesa Chevalier! ¿Alguien sube la apuesta, alguien se atreve? ¿O nos vamos con 18?
—¡20 mil libras! —esta vez una señora a dos mesas a nuestra derecha, que no tiene vergüenza de sonreírle de manera triunfante al padre de Colette.
—¡Vaya, 20 grandes! ¿Alguien sube…?
—¡22 mil libras! —vuelve a exclamar Oliver y esta vez Jennah lo mira como si le hubieran lavado el cerebro los aliens.
—¿Estás loco? —pregunta Collin, mirándolo con los ojos entre-cerrados.
—No se preocupen, que todo va a salir bien —dice con diversión mientras espera a que Jay diga algo más.
—¡22 mil a la una! ¡22 mil a las dos! Y…¡22 mil a las tres! ¡Vendido!

Se oyen aplausos y unos cuantos silbidos, y de reojo veo como la mujer se cruza de brazos y frunce el ceño en dirección a Oliver. Antes de voltear la mirada de vuelta a Jay el chillón, mi mirada se topa con los ojos de Niall, que me miran desde la mesa de los Hudson. Otra vez intento descrifrar algo en su mirada, pero esta vez no ayuda la luz ni el bullicio a nuestro alrededor. Soy la primera en desvíar la mirada, maldiciendo al universo porque nos hizo encontrarnos hoy igual y trato de prestar atención a lo que dice el maestro.

—¡…un fin de semana en Monaco, para dos personas! ¡Vaya, estas familias están ofreciendo grandezas esta noche! ¿Vamos, quién se anima a comprar lo ofrecido por los Tomlinson, eh? No todos los días se va a Monaco —suelta unas risotadas de hiena que contagian al público a hacer lo mismo.

Hay una pausa en el lugar hasta que una mano se levanta a unas mesas de nosotras.

—¡17 mil libras! —exclama con pomposidad.

Las cejas pintadas de Jay suben hasta el final de su frente y suelta un silbido agudo.

—Uy, hemos empezado estas apuestas con números altos. ¿Alguien más, alguien suma, duplica? ¿Nadie?

Otra mano se levanta y una voz que reconozco dice.

—¡20 mil libras!

Colette, a mi lado, suelta un respingo al reconocer la voz. Liam Payne ha comenzado a soltar dinero por primera vez en la noche y creo que no es la única que tiene en la mente con quién puede usar su viaje.

—¡Vaya! ¿Alguien aumenta? ¿O nos vamos con 20 mil?
—¡23 mil libras! —vuelve a decir el primer señor pomposo de antes.
—¡25 mil! —Liam replica casi al instante.
—¡Vaya, hay competencia! ¡Así me gusta! —chilla Jay— ¿Alguien pone más? ¿nos vamos con los 25 mil?

Al final, nadie agrega más nada y Liam Payne termina comprando el fin de semana en Monaco. Jay baja del escenario después de repetir las reglas del principio: Que solo estará disponible lo comprado luego de haber pagado todo y únicamente por el mes presente. Después de eso, uno de los anfitriones nariz parada anuncia por el micrófono que se servirá la cena a todos por orden de familia. Al principio de la noche, intenté mirar el menú y decidir cual de todos los platos raros conozco más… Al final, termino pidiendo lo que sea que pide Maggie.

Collin y Connor intentan sacarle a Oliver por qué y para quién ha comprado el fin de semana en Venecia,  pero el hombre solo responde con evasivas sarcásticas y divertidas —aunque solo se ría él, porque es el único que entiende.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Después de comer algo con un nombre francés pero que está delicioso y de que en general, todas las mesas estén pidiendo postre, noto como Jay vuelve a merodear por los alrededores de la tarima. En su mano tiene la misma tablet y sus labios se mueven rápidamente, probablemente memorizando lo que tiene que decir después. Su rostro está más brilloso que antes —tal vez por la comida o porque se aplicó otra capa de maquillaje en el receso.

Unos minutos después, parece decidir que ha sido suficiente porque sube en el escenario y se detiene justo en el medio. Antes de llamar la atención de todos oralmente, sonríe como una hiena del Rey León y la música de fondo baja su volumen.

—Espero que todos hayan disfrutado tanto de la deliciosa comida como yo —comienza, riéndose escrupulosamente— Y ahora, ha llegado el momento que muchos aquí han estado esperando —mira pícaramente a toda la audiencia— ¡La subasta del baile de las doncellas!

Una ola de aplausos y silbidos resuena por todo el lugar. Miro a Natalie con un signo de interrogación plasmado en mi frente: ¿Qué rayos se supone que significa eso? Sin embargo, antes de que pueda responderme, Jay habla de nuevo.

—Voy a pedirles a todas las damas presentes, solteras claro —suelta unas risitas— entre 18 y 25 años que suban al escenario. La subastas serán para el primer baile de las doncellas de la noche y únicamente para eso. ¡Vamos, suban!

Desde que ha empezado a explicar lo qué es la subasta del baila de las doncellas, mis ojos se van abrieron cada vez más y más, hasta que estoy segura de que parecen más dos canicas que ojos. A mi lado, las chicas no reaccionan tan diferente. Para mi sorpresa, observo como hay varias chicas caminando hacia el escenario para alinearse como si estuviéramos en un certamen de belleza. ¿Qué diablos?

Estoy a punto de salir corriendo a mí cubículo en el baño cuando uno de los focos se posa directamente en la mesa en donde estamos.

—Malditos ricachones con sus ideas de acosadores —murmura Maggie a mi lado, con los dientes rechinando.
—¡Vamos chicas, no quiero ver a ninguna hermosa dama sentada! ¡Piensen en la causa! —chilla Jay, dirigiéndose a cualquiera que no se haya levantado de su silla aún.

Eso último hace que lo consideremos un momento. Al final de todo, el dinero es por algo que vale la pena. ¿Y si me compra un viejo parecido a Donald Trump? Creo que le vomitaré el plato sofisticado francés en sus sofisticados zapatos y chaqueta desajustada. A unos cuantos metros de mí, veo como Brooke se levanta de la silla, aunque parece que quiere esconderse debajo de la misma. Igual con Liliana, que tiene las mejillas sonrojadas en extremo.

Entre empujones de las chicas porque “si una cae, caemos todas” y más comentarios “persuasivos” de Jay, termino en línea horizontal junto a un montón de chicas en el escenario, justo a dos chicas del irritante maestro de ceremonias Jay. Los vestidos de todas son hermoso, hay unas más lindas que otras y yo solo puedo rezar porque haya una cantidad exacta de chicos solteros dispuestos a comprar a cada una de nosotras. De solo tener visiones bailando con un acosador del triple de mi edad, me dan ganas de vomitar encima de todos.

—¡Bien, miren nada más cuantas hermosas doncellas tenemos esta brillante noche! ¿Cómo están solteras todas ustedes, eh? —Jay gana su objetivo, porque causa risas en las chicas y en el público, del cual unos cuantos se han puesto de pie y reunido en el borde de la pista de baile.

Entre el público, distingo a los hermanos de Colette y me pregunto qué rayos harán.

¿Quién rayos tuvo esta idea?

—¡Comencemos con Dayanne Hughes! —exclama y ahí entiendo para qué tiene la tablet en su mano. La mencionada da unos pasos adelante— Dayanne tiene 19 años, está estudiando Relaciones Internacionales, va al gym 3 veces a la semana y…

Jay continúa así con todas las chicas y luego viendo a ver cuanto ofrecen por cada uno. Me parece algo super machista pero intento calmar mi actitud pensando en que todo va para una buena causa. Cuando llega el turno de Liliana, no me sorprende mucho que Louis de inmediato ofrezca unas 20 mil libras por ella. Liliana, en cambio, parece que se le va a caer la cara de la vergüenza.

—¡Vaya, bien alto desde el principio! ¿Quién doblega, quien pone más?

Aunque un tipo moreno de cabello rapado quiso pagar más, Louis continua subiendo el precio hasta llegar a 32 mil libras y al final, el tipo desiste. Jay silba apreciativamente y continúa con la otra chica, que resulta ser Natalie. Ella parece, al igual que yo, impasiva pero con unas ganas de irse corriendo hasta la luna.

—¡Aquí tenemos a Natalie Seydoux! ¡Además de ser francesa y tener un hermoso porte, es bailaria profesional, señores! Veamos, ¿cuánto nos dan por Natalie, eh? ¿Quién comienza?
—¡24 mil libras! —exclama un viejo delgado pero que se sostiene, mirando a Natalie con una sonrisa que expresa todo menos simpatía.

La castaña abre los ojos y tuerce la boca en una mueca, que provoca que Maggie y Colette se rían detrás de ella. Yo me muerdo los labios y trato de no sonreír. Después de todo, tengo visiones de que me vaya a comprar alguien así o peor.

—¿Quién le sube, quién apuesta más?
—¡26 mil!
—¡27 mil!
—¡Vayaaaa! ¿Alguien más?

Mis temores de bailar con un vejete se ven interrumpidos cuando, nuevamente, me topo con el rostro de Niall, de pie entre todos los rostros que se encuentran en frente del escenario. Y desde que lo veo, sé exactamente lo que está pensando. Abro los ojos y trato de transmitirle mi negativa a través de la mirada, además de que niego levemente con la cabeza. Pero él, tan descarado como lo recuerdo, lo único que se limita hacer es guiñarme un ojo y volver a prestar atención a la subasta que está tomando lugar en el momento.
Ahora sí quiero largarme corriendo.

—¡Vendida, al señor de allá! —grita Jay y está tan cerca que me saca de mis pensamientos y me hace mirar como, lamentablemente, el viejo a terminado comprando a Natalie.
—¡Que pase ahora, Brooke McLeod! —observo como Brooke cierra los ojos por unos segundos, pero los vuelve a abrir y se topa con la cruel realidad— Brooke tiene 21 años, ¿cuál es tu crema facial, querida? —pregunta sorprendido y haciendo que el público se carcajee— Y es estudiante de enfermería y por las noches, una sexy bar tender —suelta un silbido largo— Qué combinación tenemos aquí, señores. ¿Con quién comenzamos la apuesta?
—¡21 mil libras! —exclama un hombre que se parece un modelo de A&F. De reojo, veo que Brooke piensa igual porque lo mira sorprendida y se sonroja.
—24 mil —dice la voz imponente de Zayn, desde el otro lado del público.
Jay, al que no le han dado tiempo a reaccionar, mira de un lado a otro con emoción.
—26 mil —dice el mismo hombre y mira a Zayn con una sonrisa cínina.
—28 mil —replica Zayn con firmeza.

Jay solo puede mirar de una cara a otra, parece tan emocionado como un fanático viendo la lucha libre. Al final, el hombre no da para más y Zayn es quien se queda con Brooke. No sé decir si ella está feliz o triste por eso. Además, aquel tipo sí se veía bien. A&F tiene unos modelos que parecen haber sido esculpido por los dioses.

—¡Ahora tenemos a…Kaylee Turner! —dice y me quedo helada, pero la chica a mi izquierda se percata y me empuja hacia delante. Quiero girarme y fulminarla con la mirada, pero a fin de cuentas, no servirá de nada— Kaylee tiene 21 años, aunque no lo parezca —se escuchan risas por el lugar— y es, ¡vaya, diseñadora de modas y dueña de su propia tienda! ¡Miren no más! ¿Con quién comenzamos la apuesta?

Estoy ocupada pidiéndole a Dios que ningun viejo regordete acosador tenga gusto por las rubias de cabello corto como yo, o estaré perdida. ¿Me puedo comprar a mi misma? Su pudiera intentarlo, no tendría la mitad del dinero que ofrecen estos monstruos del capitalismos.

—¡22 mil libras! —dice un hombre que vi en la entrada, con barba enorme y ojos avellana.

La barba es algo que le ensucia el rostro, diría yo, pero después de eso no está nada mal. No me importaría quedarme con él.

—¡23 mil libras! —ahora mi mirada se dirige a lo que temí, un señor que parece más viejo que mi padre y que me sonríe como si yo fuera su ticket al paraíso.
—Ooooh, ¡vamos! ¿Quién sigue, quién aumenta? ¿O nos vamos con 23 mil?
—¡25 mil! —mis ojos se disparan hacia Niall e inconscientemente, suelto un respingo.
—¡25 al rubio del tuxedo azul! ¿Nos fuimos con 25, o alguien lo supera?
—¡26 mil! —grita de nuevo el viejo de la sonrisa perturbadora.

Mierda, mierda, mierda.


—¡28 mil! —esta vez no puedo evitar mirar a Niall con shock. ¿En serio tiene tanto dinero para derrocharlo así?
—¡28 mil a las 1! ¡28 mil a las 2! ¡28 mil a las 3, vendido al rubio del tuxedo azul marino!

Desvío mi mirada de Niall rápidamente, mientras me hecho hacia detrás y vuelvo a formar la línea uniforme de antes. No sé si sentirme aliviada por no estar con el viejo o peor porque tendré que bailar con él. Antes de poder seguir meditando acerca de lo que acaba de ocurrir, Jay llama a la siguiente chica.

—¡…Chevalier! —Colette se para erguida más delante que todas—  Tiene unos 21 años que estoy seguro ha sido bendecida por el Dios de la Juventud —se ríe con ironía— ¡Sabe inglés, francés, brasileño y seguro hasta italiano! ¡Toca el piano, baila ballet, hip hop! Vaya, creo que tenemos una todóloga aquí. ¿Cómo comenzamos, quién comienza la apuesta?
—¡23 mil libras! —dice alguien del público, uno de los vejetes con sonrisas  perturbadoras.
—¡26 mil libras! —replica, nadie más que Liam Payne, con su mirada fija en Colette.
—¡Ooooh! ¿Quién…?
—¡28 mil libras por acá! —dice una voz estrangulada al final de la masa de hombres en la pista de baila y un hombre levanta la mano de manera brusca.

Frunzo el ceño y miro la expresión confundida del hombre, para luego percatarme de una cabellera castaña moviéndose rápidamente de allí. Mi boca se abre un poco, sorprendida. ¿Acaso es lo que creo que es?

—¡30 mil! —dice Liam, impasivo pero firme.

Sigo a Connor con  la mirada y entonces lo veo: Se coloca detrás de otro grupo de hombros y grita: “¡32 mil aquí!”, alarga sus manos y le da dos nalgadas a uno de los vejetes, que se exalta y sube ambos brazos al aire, dejándolo ver como si hubiese sido él. Quiero reírme y aplaudirlo por pensar de esa manera, igual por llegar a ese punto para no hacer que Liam compre a Colette. Jay no sabe que hacer, así que solo se la pasa exclamando exageradamente, porque las apuestas y aumentos van y vienen.

—¡35 mil! —dice Liam y ahora se nota como está irritándose.
—¡38 por acá! —esta vez la voz es como la de un pato y Connor le pega un manoplazo en la cabeza al muchacho, que levanta un brazo para ver que ha sido pero ya el gemelo se ha desvanecido de ahí.
—¡40 mil! —Liam parece que no se va a rendir.
—¡43 mil por acá! —Connor le ha pellizcado el culo a un tipo que le dobla el tamaño y ha bajado el tono de su voz tan grave como puede. Tengo que taparme la boca para no reírme como loca.
—¡46 mil! —Liam es persistente.

Colette se ve exasperada y desesperada y Connor ya no sabe a quién más acosar por detrás, porque los hombres se han dado cuenta de que algo raro pasa y no dejan de mirar de reojo a sus espaldas a casa rato.

—¡46 mil a las 1! ¡46 mil a las 2! ¡46 mil a las 3, vendida al alto de allá! —chilla Jay, señalándo a Liam.

Colette suelta un suspiro y vuelve a su lugar en la fila, aunque su rostro deja ver lo frustrada que se siente. Luego es el turno de Colette y, con la misma sorpresa y ganas de sonreir que antes, contemplo como Connor se sienta derrotado y Collin se para en su lugar.

—¡Maggie Hudson, 21 años con cara y cuerpo de que nació para ser modelo de Victoria Secret! ¿No piensan igual que yo? —a modo de respuesta, se escucharon silbidos y gritos al estilo Michael Jackson. Maggie sonríe seductoramente, como solo ella sabe— ¿Con cuánto empezamos por esta hermosa doncella, eh?

—¡30 mi por acá! —dice el mellizo de Chris Hemsworth.
—¡33 mil aquí! —Harry Styles levanta su brazo, aunque no es necesario porque igual es uno de los mas altos del lugar.
—¡36 mil acá! —chilla Collin con voz de nerd y observo atentamente como le pellizca el culo a un tipejo delgado.
—¡38 mil! —refuta Harry.

Jay, otra vez, no sabe qué hacer así que se abstiene a exclamar por el micrófono.

—¡41 mil acá! —Collin ha apretado las tetillas de un viejo panzudo y se me escapa una risotada, no puedo evitarlo.

Harry se está comenzando a enojar, porque se levanta y camina más cerca de la tarima.

—¡43 mil libras! —dice imponente.
—¡46 acá! —esta vez, Collin pone su voz seca y ronca y le da un rodillazo por el culo a un moreno con tuxedo gris.
—¡50 mil! —Harry mira hacia el resto de los hombres, retándolos a seguir aumentándole.

Sin embargo, nada pasa, porque Collin casi es atrapado por el cuello del saco por el mastodonte de tuxedo gris, así que tuvo que mandarse a correr como alma que lleva el diablo.

—¡50 mil  las 1, 50 mil a las dos! —Jay hace una pausa dramática— ¡50 mil a las tres, vendida al chico de rulos!

Maggie vuelve a su lugar junto a todas las demás.

—¡Bien, hemos terminado con la subasta de doncellas! En un rato comenzará el primer baile de la noche. ¡Caballeros, pueden venir a recoger sus premios! —dice, haciendo ademán con su mano a todas nosotras.

Antes de poder comprenderlo, las chicas están bajando por las escaleras ubicadas a ambos lados del pequeño escenario. Al pie de las mismas, hay dos grupos con los “caballeros” que han comprado a cada una de las doncellas hace un rato. Y mi diversión y relajación repentina se esfuman cuando veo que Niall está esperándome allí, extendiendo un brazo en mi dirección.

Diablos.

Megara.
-----
-----


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Stark. el Dom 24 Ene 2016, 11:36 pm

Ay Emilya, como te adoro. Siempre estas cumpliendole los caprichos a esta loca y encima me tienes paciencia ♥
Adoro completamente como es Kay con sus niños, es una madre dulce y protectora y les descubre todas las trampas xd Ame a James y Lux, tan tiernos y terribles! No me imagino cuando sean mas grandes, se nota que van a darle mas de un dolor de cabeza, sobre todo James si es tan protector con Lux!
Me mori cuando fueron hacia la cafeteria y Noah se ponia a coquetear con Lux JAJAJAJAJAJA ES TODO UN PICARO! Igualito a su madre y peor que su padre jojojo
No se como Niall aparece y cree que Kay aceptara asi sin mas. Deberia saber que una persona cambia con el tiempo y mas si fue tan desgraciado con ella.
¡Vaya sorpresa se llevaron todas cuando notaron que estaban ahí gente indeseada! Magg y Colette como siempre baboseando sin darse cuenta que Harry y Liam estarian alli JAJAJAJA pero es cierto, no siempre pueden huir.
No te das una idea de lo que me reí con la subasta JAJAJAJAJAJA ay dios, me moria de risa cada vez que los gemelos hacian de la suya JAJAJA Ninguna quedo satisfecha con que las hayan comprado, pero ya que, deberian haberlo preevisto antes xd ¡Y ni hablar lo mucho que me rei cuando me imagine a Harry enojado subiendo el precio! xd JAJAJAJ
Beia Emilyaaa ♥ hermoso tu capitulo, ya sabes que admiro como escribes porque haces vibrar mi

Stark.
----
----


Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Megara. el Lun 25 Ene 2016, 6:37 am

JAJJAJAJAJAJAJA KANDEEEE AME TUCOMENTARIOO , muchas gracias mujer, de verdad

Oh, y se me olvido decir xd todos los créditos de la idea de la subasta es a Dani, gracias otra ves

Megara.
-----
-----


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

Volver arriba Ir abajo

Re: More than words [1D] NC

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 4:37 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 25 de 28. Precedente  1 ... 14 ... 24, 25, 26, 27, 28  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.