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Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Ritza. el Vie 24 Abr 2015, 9:53 am

eso creo, no? .-.
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Stark. el Dom 26 Abr 2015, 8:01 pm

Ya pues, me pondre a escribir xd

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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Stark. el Miér 06 Mayo 2015, 10:08 pm

Chicas, les aviso que subire capitulo despues del doce o trece porque tendré parcial u.u ¡Ya empece el cap! Aunque es una parte cortita, tratare de terminarlo apenas acabe con parciales.

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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Ritza. el Miér 06 Mayo 2015, 10:25 pm

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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Ariel. el Sáb 10 Oct 2015, 8:56 pm

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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Stark. el Lun 04 Ene 2016, 4:58 pm

lo siento, doy verguenza, nunca subi :((

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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Ritza. el Mar 05 Ene 2016, 12:58 pm

tranquila, a todas nos pasa
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Stark. el Dom 21 Ago 2016, 3:24 am

Lee e.e:
PERDÓN PERDÓN. Merezco morir en sus manos por haber sido tan irresponsable    me trabe muy feo y segui trabada. Recien termino de corregir el capitulo y no puedo seguir tardando mas de lo que ya tarde. Pido disculpas grandes a Danni y a todas las escritoras de la colectiva. Lo que hice fue mierda cuando soy la primera en quejarse porque tardan en subir   Por favor, si esto vuelve a ocurrir en el futuro, destrócenme emocionalmente, nadie va a culparlas  
Las quiero y mil veces perdón  

Capítulo 24


Isabella Bauer||Harry Styles

Mas crudo fue mi destino, esperar y esperar hasta el olvido.




—Ya basta, Bella, puedo comer sola —dice Marie en tono de un reprocho dulce.
Ya ha pasado una semana desde lo sucedido en su casa y aún le queda otra semana para reposar, el doctor dijo que si tocia sangre debía volver a llevarla porque podía ser más grave. Sé que tal vez es un poco exagerado de mi parte pretender darle de comer en la boca, solo que aún no me recupero de la imagen que tuve de ella cuando toco el timbre del departamento y apareció toda golpeada. Esos hijos de puta algún día van a pagármelas.
Marie me quita la cuchara de las manos para proseguir a tomar su sopa ella sola.
—Vas mejorando —señala su cena y me regala una sonrisa dulce.
—Hago lo que puedo, no estoy acostumbrada a cocinar para otras personas —y es la verdad, odio cocinar y lo poco que cocino es simple y soso.
—Enserio esta rico...
—Pues debe estarlo, es lo único que puedes ingerir.
—Muero por una rebanada de pizza —la rubia hace un puchero con sus labios y suelto una pequeña risita por ello.
—Deja de quejarte, toma tu sopa —es lo último que le ordeno antes de levantarme de la cama.


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Lunes después del instituto, le arrojo la llave a Cassie del departamento y prácticamente le ordeno que vaya a atender a Marie. Como es la única que no trabaja de tarde, seria lindo que hiciese algo bueno de su vida y dejara de holgazanear.
Pedí el día libre en la cafetería, hoy recibí el aviso de ir a la casa de Grace, la cuarta hermana de la familia Bauer, para una jodida reunión familiar muy importante. Detesto estas reuniones y más tener que verles la cara a mis hermanas ahora que piensan que ya no tengo salvación. Si tuviera la posibilidad de ignorarlas y escaparme no habría duda alguna que lo haría, pero el problema es que Grace me da miedo y no es broma, ella es aterradora.
Bajo del bus y camino con pasos cortos hacia el hogar de mi hermana, no quiero llegar y enfrentar los chillidos de Annabelle sobre un nuevo hombre de sus sueños y Georgia quejarse sobre los hombres y la economía del país, tampoco los lloriqueos de Christian sobre que tiene miedo de mi hermana y que algún día va a dejarlo sin pelotas solo por no poner papel en el baño cuando se acaba. Y ni hablar de los mocosos, esos sí que es un gran dolor de cabeza. Gracias a lo mas divino que existe, Isla aun esta de viaje en quien sabe donde, de lo contrario enserio que seria una mierda.
Llego y toco el timbre, a los segundos Grace me abre la puerta con el ceño fruncido y resopla. Tengo que retenerme para no rodar los ojos, podría golpearme.
—Llegas tarde, ¿dónde carajo estabas?
—¿En el instituto, donde ustedes me metieron en contra de mi voluntad? —digo con voz sorna.
—Ya deja de quejarte, solo entra —toma de mi brazo y me tira hacia adentro.
No le digo nada, es mejor callarse la boca cuando Grace está molesta, solo hay que dejarla un tiempo solita para que vuelva a ser la misma de siempre: extrovertida y sarcástica. Busco con la mirada a alguna de mis hermanas o sobrinos mientras Grace pasa de mí y se va a la cocina murmurando que está harta de que lleguemos tarde, encuentro a mi cuñado sentado en el sillón fumando un cigarrillo mientras masculla cosas para sí mismo.
—¿Por qué me case? ¿Una familia? Soy un imbécil.
Suelto una risita tonta por el desgraciado, capto su atención y da media sonrisa.
—Bella.
—Christian. ¿Otra vez quisieron echarte? —sonrió burlona mientras me dejo caer sobre el sillón.
—Juro que no era así cuando la conocí —dice con pesar mirando hacia un punto fijo, parece perdido en sus recuerdos de luna de miel y lo linda y tierna que era Grace cuando comenzaron a salir.
—Tú te casaste con la peor de las Bauer.
—Ni me lo recuerdes, me da dolor de cabeza —suspira y le da una larga pitada a su cigarrillo.
Christian es un hombre quince años mayor que Grace y el único hombre que pueda soportar su explosivo temperamento, por ello todas lo adoramos. Tiene el cabello rubio y ojos azules como el cielo, pese a que tiene 45 años, su alma rebosa de juventud y vida.
—¿Los mocosos? —volteo a mirar por todo el perímetro, buscando a alguno de los niños.
—La escuela. Freddie está durmiendo la siesta.
Recuesto mi espalda en el sillon y respiro con tranquilidad, por lo menos tendré un momento de paz antes que empiecen a gritar y a exigir mi atención. Amo a esos niños porque me revuelven el corazón de alegría cada vez que estoy con ellos, pero es inevitable que no destrocen mis nervios y sacarlos encima de mí. No sé qué tienen, por más que les pongo mala cara para que me dejen tranquila tengo el resultado contrario.
Diviso en la mesada un nuevo cuadro y lo tomo entre mis manos, allí está la fotografía del cumpleaños del pequeño Freddie, es una de nosotras; Grace y yo estamos del lado derecho y Ann, Isla y Georgia del izquierdo, en el medio esta Connor porque es el consentido de todas. La observo bien y analizo las diferencias entre todas: Georgia es la mayor de los seis y la más alta de las mujeres, tiene el cabello negro y lacio, unos bonitos pómulos en los cachetes y ojos azules como los de Ginna. Annabelle es la segunda hermana, su cabello es rubio y corto hasta los hombros, sus ojos son azules como los de Ginna. Grace es la tercera y, a mi opinión, la más linda; de cabellera negra y piel morena, ojos verdes y con una mirada fuerte. Isla es la cuarta y con la que soy mas cercana en edad, su cabello es rubio y de ojos verdes, y es con la que peor me llevo. Connor es alto, mucho más que Georgia, y su cabello es negro y corto, y sus ojos color azules —es odioso admitirlo, pero él es idéntico a Charles, nuestro padre. En cambio, yo parezco salida de onda en la familia, soy la única con cabello castaño y ojos cafés.
El sonido del portón cerrarse desvía nuestra atención hacia la puerta principal, dejo en cuadro y me levanto a abrir para recibir a las que faltan antes que venga Grace y nos grite por dejarla hacer todo a ella. Ann y Georgia pasan hablando entre ellas sobre Amy y el fonodeologo y Loanna y la escuela; sobre que Amy parece no dar su brazo a torcer y sigue balbuceando mientras Loanna fue descubierta copiándose de su compañero en clases y los niños le hacen bullying solo porque no tiene papa. Esto último ya ha pasado antes, creo que tendré que volver a pasarme por su escuela y darles unos sustos a los niños.
—¿Cómo has estado, Izzy? —inquiere Ann dejándose caer en el sillón junto con Georgia, quien saluda primero a Chris y luego a mí. Yo me siento en el sillón individual frente a ellos con el celular en mi mano.
—Bien, ¿y ustedes? —desbloqueo el celular mientras escucho sus respuestas positivas y enseguida Christian se pone a preguntar como todo chismoso que es lo que le sucede a las niñas.
—Lo peor es que Bruce está entrando en su etapa de adolescente rebelde y cada vez me hace menos caso —comenta Georgia, parece estresada. No es fácil criar a un chico de 14 años y una niña de 3 años sola.
—Es común, Georgie. Nosotras éramos peores —dice Ann despreocupada. Ella es mucho más "light" en todo el tema adolescente, es más, juraría que Loanna será libre de hacer lo que quiera dentro de unos años más.
—Ey, dejen de hablar y vengan a ayudarme, carajo —Grace se asoma y mira mal a todas, especialmente a su marido.
—Bien, allí voy —Christian se levanta y deja su cigarrillo en mis manos —Todo tuyo, cielo.
El pobre hombre se va y me quedo fumando de lo que queda del cigarrillo. Annabelle se prende uno y Georgia se aleja de nosotras porque ella odia el tabaco, enseguida se ponen a hablar sobre el trabajo y lo difícil que es ser docente. Lo chistoso es que la mayoría de mi familia está vinculada con la educación. Ann es profesora de filosofía, Georgia de historia y Grace es de psicología —dejo de ejercer como psicóloga porque le gustaba más enseñar.. Todas dan clases en la universidad y esta demás decir que cada una estuvo en muchas situaciones difíciles para llegar hasta donde están, pero han sido aquellos golpes que las han vuelto tan fuertes. Eso sí, ninguna parece tener suerte en el amor. Annie fue abandonada por el padre de su hija y hasta ahora no ha sentado cabeza, Georgia se divorció cuatro veces y Grace solo una y mantuvo una vida alocada hasta que conoció a Christian, se enamoró y pronto se sumaron los más pequeños. Tal vez es alguna maldición familiar esto de no encontrar un hombre decente —exceptuando mi cuñado.
Ah, Isla. Bueno, ella era ayudante de catedra en la materia de sociología en la universidad y trabajaba como bibliotecaria en una escuela hasta que tomo sus ahorros y se marcho luego de haber terminado con el hijo de puta de su ex novio. Fin.
—Bella, deja ese maldito celular y presta atención —Grace chasquea sus dedos enfrente de mí —Y baja los pies de la mesada.
—Estas muy regañona —murmuro por debajo y me gano una mirada fulminante —Yo solo decía...
—No lo estaría si este imbécil hiciera las cosas bien —su mirada rabiosa ahora va hacia su marido, quien se encoge en su asiento.
—¿Y ahora qué hizo? —Ann se mueve hacia adelante con una sonrisa divertida en el rostro.
—No van a ponerse a pelear ahora —replica Georgia frunciendo el ceño.
—¡Yo hago lo que quiero! —espeta Grace molesta y se sienta en el otro sillón individual, lejos de su esposo y toma un muffin para morderlo bruscamente.
Georgia abre la boca, seguramente para ponerse a discutir y desate una nueva guerra, por lo que intervengo al instante.
—Vinimos aquí para hablar. ¿Entonces?
Las miradas van hacia a mí, la de Grace cambia y se suaviza, por lo que se de inmediato que esto es por Connor o por mí. Ella es dura y fría con todo el mundo —excepto con los niños—, a nosotros dos nos trata igual, pero por ser los pequeños de la familia es por lo que nos da un trato más maternal que con las demás. Ah, con Isla también es linda.
—Escucha, Bella, han estado sucediendo cosas que no te hemos dicho —dice lentamente mi hermana preferida y les echa una mirada indecisa a las demás que no tardan en responder. Yo retengo el aliento, preparándome para lo que venga —No podemos seguir pagando tu departamento. Las cosas en la empresa no están yendo bien y Christian ha estado perdiendo clientes porque es un idiota...
—Yo no sabía...
Solo basta una mirada de parte de Grace para que mi cuñado cierre la boca y se ponga a comer muffin.
—Estoy pagando el préstamo que pedí para terminar la casa, aun me falta mucho y no tengo demasiado dinero —explica Georgia cruzando las piernas y dandole un mordisco a su muffin.
—Y yo estoy pagando alquiler y construyendo mi casa. Ya no puedo seguir pasándote dinero, Izzy —Ann suspira —Lo siento, nena, ninguna esta ayudándote como debería...
Carajo. Sabía que esto tarde o temprano pasaría, es obvio que dejarían de costearme los gastos y no las culpo, cada una de ellas tiene un proyecto de vida y lo único que hago es interferir en ellos. Quizá no debí dejar este peso sobre sus hombros, menos a dos madres solteras que intentan darle una mejor vida a sus niños y tampoco a Grace por más que estuviese en mejores condiciones que las demás.
—No se preocupen, entiendo —les doy una media sonrisa mientras asiento. —Pero podrían habérmelo dicho por teléfono, no era necesario...
—Izzy —interrumpe Grace, parece vacilar cuando pongo mis ojos en ella. Traga saliva y finalmente habla —El problema es donde vivirás ahora. Ninguna tiene espacio suficiente para dos personas más, considerando que tu amiga está atravesando un momento difícil y está viviendo contigo —mierda, olvide a Marie —Por lo que estuvimos pensado, ¿no sería bueno que...?
—No.
La manera brusca y fría en que respondo logra un silencio muy incómodo para todos, incluso Christian ha dejado de tragar para mirarme. Siento como mis ojos se llenan de lágrimas y tengo que morder fuerte el labio inferior para no echarme a llorar como tonta. No puedo creer que esto esté pasando.
—Bella, ¿dónde iras entonces? Ella quiere verte, te extraña —insiste Grace.
Respiro profundo para seguir soportando las lágrimas. De repente, pareciera como si el aire pesara cada vez más.
—Izzy no seas terca. Es hora que dejes el pasado donde tiene que estar —Georgia interviene con su maldito tono petulante, como si ella supiera de alguna jodida manera como me siento. —Ve a vivir con mamá. Ella dejara que lleves a tu amiga y podrás compartir más tiempo con Connor. ¿No dijiste que lo extrañabas?
—Solo piénsalo —dice Ann con cautela —Mamá cambio y te quiere. Él ya no estará cuando regreses...
Tengo que cerrar fuerte los ojos para controlar mi respiración, ya no tengo ganas de llorar pero si quiero gritar. Lo único que me está impidiendo hacerlo es el bebe Freddie, que está durmiendo en la habitación de arriba. No quiero volver a ver a esa mujer, hacía tiempo ha dejado de ser mi madre para convertirse en una extraña que me trajo al mundo y me maltrato psicológicamente todos estos años solo porque yo era la hija preferida de su marido que violentaba toda su furia hacia ella y ella hacia a mí. Esa mujer me manipulo de la peor manera solo para su propia conveniencia y la del maldito infeliz.
Abro los ojos y me encuentro con la mirada triste de cada una de ellas, parecieran que prácticamente me están rogando que acepte porque ya no quieren cargar conmigo. La ira parece apoderarse cada vez más sobre mí a cada momento que miro sus caras: Grace siempre está defendiendo a mamá y sobre lo enferma que estuvo después de vivir con un hombre abusivo, Georgia huyo de casa luego que Charles la golpeara a ella y nos dejó a nosotros solos en el ojo de la tormenta sin siquiera importarle ser la mayor; y Ann, oh, Annabelle por momentos me parece la peor: ella sigue en contacto con el maldito de Richard, con aquel que traiciono su propia sangre e intento usurpar un cuerpo ya usurpado, pero lo más terrible es que ese cuerpo era mío: era el de su hermana.
Tengo ganas de vomitar.
—No voy a volver con Ginna. No voy a volver, tampoco necesito de ustedes —incorporándome con brusquedad, busco rápidamente mi chaqueta y mi bolso para correr lejos de aquí. Annabelle agarra mi brazo para detenerme al mismo tiempo que todos se levantan, me desprendo del agarre con brusquedad y le dirijo mi peor mirada. —¿Qué? ¿Qué vas a decirme? Ya escuche toda tu mierda anteriormente.
—¡No es necesario que te pongas así! ¡No seas infantil! —chilla con el ceño fruncido.
—¿Crees que estoy siendo infantil? —suelto una risa acida y meneo la cabeza —Créeme, no has visto cuan infantil puedo ser aun, Ann.
—Ya no peleen —Grace se pone en medio de un lado y del otro esta Georgia.
—Solo estamos tratando de ayudarte, Bella, también ayudar a mamá. No la está pasando bien...
—¿Y tú crees que eso me importa? —replico bruscamente volteando a ver a Georgia —A ella no le importo una mierda como me sentía, ¿por qué debería interesarme algo referente a esa mujer?
—Ya ha pasado tiempo, ¿cuándo vas a superarlo?
Las palabras de Ann me secan la garganta y las lágrimas parecen golpear más. Estoy sintiendo como el aire se escapa de mi pecho y los escalofríos en mi cuerpo.
—No me vengas con esa mierda...
—Es tu madre, Bella, es nuestra madre —insiste Grace —Sé que estas herida, pero mamá hizo lo que pudo en ese momento...
—¿Lo que pudo? Lo que tuvo que haber hecho es denunciar a ese hijo de...
No termino las palabras porque el sentimiento de vértigo me ataca cada vez más fuerte. No estoy respirando.
Se lo que viene ahora y creo que Grace también lo intuye, de inmediato pega un grito para que se alejen de mí y me dejen sola. El problema es que el ataque de pánico ya ha comenzado y tomara solo unos minutos para que pase. Apoyo mis codos débilmente contra la pared y trato de respirar profundamente para que el oxígeno llegue a mis pulmones, solo que toda acción parece inútil. Grace me soba la espalda mientras me dice que estoy haciéndolo bien, que no luche contra ello.
No quiero volver con Ginna. No quiero volver a esa casa. Cada vez que estoy allí los recuerdos tormentosos golpean en mi cabeza y no hago más que llorar y sentirme miserable. Ahora mismo estoy muriendo, pero es porque me han encerrado a una sola posibilidad y no estoy dispuesta a aceptarla. No voy a volver jamás a vivir con aquella mujer, no quiero si quiera cruzarla en la calle. Nunca voy a perdonarle no haberme ayudado, no haberme defendido ni tampoco el no haberme cuidado como debería. Solo se centró en su marido y dejo de lado todo sufrimiento de sus hijos, solo porque ahora está divorciada y los años le hayan pasado cuenta, solo porque sus demás hijas le perdonaron todo, ¿por qué yo debería hacerlo? ¿por qué debería quitar el odio que siento en estos momentos? ¿por qué debería perdonar?
No sé cuánto tiempo pasa, solo que cuando el ataque de pánico termina Grace esta con los ojos llenos de lágrimas, Georgia está en la cocina preparando un té, Ann está fumando un cigarrillo afuera y Christian esta con el niño, se despertó luego del grito.
Mi hermana mayor suspira y toma mi cabeza entre sus manos, quita suavemente mis lágrimas mientras yo comienzo a respirar con más tranquilidad, mi cuerpo parece más pesado que de costumbre.
—Está bien, entiendo que no quieras volver —Grace se sienta en el suelo y me acuna en sus brazos, yo me dejo porque no tengo suficiente fuerza para nada —Escucha, siento mucho el haberte orillado a que aceptes, no era nuestra intención. Solo queríamos ayudar, pero veo que no lo estábamos haciendo de la mejor manera —me quedo callada, pasan segundos hasta que vuelve a hablar —Era mentira que no tenemos espacio para ti, siempre lo tendremos porque eres nuestra hermana pequeña y te amamos. Pero si era cierto que aquí ninguna está en buenas condiciones económicas. Si vamos a dejar de pagar tu departamento, pero te daremos otro.
Separo mi cuerpo del de Grace para mirarla con el ceño fruncido. ¿Otro departamento?
—¿Entonces por qué no me mandaron allí al principio?
—Este es un departamento viejo que Christian heredo de su tío hace poco. ¿Recuerdas el viejo asqueroso que se la pasaba mirándonos el trasero?
Asiento asqueada.
—Bueno, el viejo verde, por suerte, estiro la pata hace un mes y le dejo de herencia un antiguo departamento. Tendrás que arreglarlo por tu propia cuenta y pagar los recibos, te ayudaremos el primer mes.
—No necesito que me ayuden, buscare otro trabajo si es necesario.
—No queremos que busques otro trabajo, no vas a dejar el instituto —suelto un sonoro suspiro y Grace me mira divertida, sabe que es lo que yo quería —Ahora que estás viviendo con una amiga, seguramente entre ambas podrán cubrir las cuentas. ¿Quieres que las lleve a verlo en esta semana?
Asiento con la cabeza y recuesto mi cabeza en las piernas de la morena. Ella es la única que no se asusta cuando tengo ataques de pánico, Ann se pone muy nerviosa y siempre termina fumando cigarrillo tras cigarrillo afuera y Georgia se va hacia otra sala porque empieza a llorar y a llorar, se siente culpable porque nos dejó solas cuando éramos muy chicas. Por ello, Grace es mi preferida, realmente no sé qué haría sin ella.
Ah, Isla solo se marcha cuando me ve así. Ella es un asco.


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—¿Cómo es que tu hermano menor tiene auto y tú no, Bella? —pregunta Jasmine desde el asiento detrás.
—Y que auto —añade Helena acompañado con un silvido.
Connor sonríe engreído por su bebe nuevo mientras yo me cruzo de brazos y suelto un largo suspiro contenido. Es una jodida injusticia que el mocoso tenga coche y yo no, pero es porque Connor tiene esa habilidad de ahorrar hasta el más insignificante centavo, de esa manera logro comprarle uno de los autos a Christian —sin mencionar que Grace habrá obligado a su marido a rebajarle el precio.
Festejando su nueva adquisición, Connor paso a buscarme para presumirme su autito y de paso lo obligue a que nos lleve a todas al instituto, menos a Cassie que dijo algo sobre llegar tarde por una reunión con su abuelo. Marie esta en casa aun recuperándose, Grace prometió pasar a verla para dejarnos tranquilas y continuar las clases sin mayor contratiempo.
—Oye, supe que vas a mudarte —comenta el pelinegro con la vista en la carretera.
—¿Mudarte? ¿Dónde? —inquiere rápidamente Jasmine, asomando su cabeza entre los asientos.
—Deja de ser tan chisme —le empujo con la mano hasta sentarla hacia atrás. Noto por el espejo retrovisor que infla los cachetes, molesta.
—¡Solo quiero saber!
—¿Vas a irte de la ciudad? —pregunta Helena inquieta.
—Claro que no —contesto volteando hacia atrás —Voy a mudarme a otro departamento, estará más cerca del instituto y podre venirme caminando.
—Oh, así que es eso —asiente Jasmine pensativa.
—Bueno, ya llegamos.
Connor estaciona el auto y las chicas se bajan, no sin antes agradecerle por el tirón mientras él las saluda con la mano. Casualmente, Horan llega con la pandilla de idiotas y Styles a los segundos también estaciona su auto unos metros más alejado de nosotros. Esto último me pone nerviosa, todavía no sé cómo enfrentarlo luego de lo sucedido en la playa. Soy una completa imbécil, nunca debí haberle hecho caso a Jasmine y su maldita apuesta, mucho menos tuve que haber seguido con toda esta ridiculez.
Connor nota mi distracción y va su mirada hacia el chico de rulos para luego mirarme fulminante.
—¿Qué?
—Ese tipo es un idiota.
—¿Y crees que no lo sé? —revoleo los ojos y suelto el cinturón —Ahora deja de molestar, vete a estudiar o voy a decirle a Grace que te patee el trasero.
—Oye, no se vale meter a Grace. Ella da miedo —Connor finge un escalofríos en su cuerpo y le dedico una sonrisa torcida —Hablando de Grace, dijo que le llego un paquete para ti.
—¿Para mí? —frunzo el ceño tratando de pensar en quien podría ser.
—Habla con ella. Ahora bájate porque llego tarde —Connor pasa un brazo delante de mí hasta llegar a la puerta, no sé porque ese simple gesto suyo me pone alerta y tensa. Termino apartándolo bruscamente y abro yo la puerta.
Estoy por bajarme para que no note que ya estoy sudando, pero su mano sujeta mi brazo y tira de mí, sentándome nuevamente en el asiento cuando apenas y me he despegado de él. Sus ojos chocan con los míos y se notan tristes. Desvió la mirada sin poder aguantarla y suelta mi brazo.
Respira, respira.
—Nunca te haría algo, Izzy, te lo juro —dice suavemente y asiento con la cabeza repetidas veces mientras limpio el sudor de mi frente.
Levanto la mirada y le dedico una sonrisa fingida que él no se la traga, pero no le queda de otra que devolvérmela de la misma manera. Salgo del auto y Connor arranca enseguida, seguramente también esta perturbado por lo que acaba de suceder.
Esto no es su culpa, es solo mía. No debí reaccionar así, Connor es mi hermano y lo amo tanto como él me ama a mí.
Richard también era tu hermano —susurra la vocecilla destructora y siento los escalofríos golpear de repente en mi cuerpo.
Meneo fuertemente la cabeza y camino abriendo y cerrando las manos para tranquilizarme. Sería el colmo tener un ataque de pánico apenas y en la entrada del instituto.
Noto a Jasmine y Zayn hablar animadamente sobre algo que no logro captar con precisión. Helena está hablando con Louis más adelante mientras caminan hacia la entrada, supongo que sobre el proyecto que tienen juntos. No veo por ningún lado a Niall o Liam.
—Isabella.
Me sobresalto y volteo rápidamente hacia Styles, quien parece se muestra arrepentido por salir así de la nada. Coloco una mano sobre mi pecho y le dedico la peor mirada que tengo por idiota. Sin embargo, ni siquiera puedo insultarlo, no sé porque si sigo sensible o porque me veo idiotizada por mí corazón acelerándose aún más de la cuenta. Ni siquiera el susto logro movilizarlo así, solo sus ojos envolviéndome. Tengo que quitar mi mirada sobre ello antes que comience a darme la cabeza contra el suelo.
—Te-ten cuid-dado —balbuceo y me cacheteo mentalmente. ¿Por qué mierda estoy balbuceando?
—Lo siento —dice suavemente. Se acerca unos pasos hasta quedar frente a mí.
—¿Necesitas algo? —carraspeo antes que vuelva a tartamudear, trato de sonar dura, pero mi voz se nota demasiado forzada.
—Quería saber cómo estas.
Sus palabras nuevamente me agitan, pero esta vez no me toma tan desprevenida y logro controlar mi corazón antes que se rompa. De todas formas, siento en mi pecho latirlo tan fuerte que creo que la situación se me escapa de las manos.
—Estoy bien —contesto brusca y comienzo a caminar sin más, pero pronto Jasmine me toma del brazo y pasa el suyo brutamente por mi cuello, atrayéndome hacia ella.
—¿Que son esas maneras de contestar, Bella, amore?
—Suéltame —le saco y masajeo mi cuello. Esta idiota algún día me va a dejar con torticolis.
—Veo que amaneciste de buen humor, Bella —dice Zayn colocándose al lado de Harry y repite la misma acción que mi amiga.
Harry no parece gustarle, por lo que le saca el brazo sin ser demasiado brusco. Sus ojos no parecen quitar su vista de mí, solo lo hace un breve momento para saludar a la castaña.
—¿Y para cuando la cita? —suelta Jasmine.
Abro los ojos en grande mientras le dedico una mirada asesina.
—¡La cita! ¡Cierto, cierto! —exclama Zayn, siguiéndole el maldito juego.
Styles suspira y voltea a mirar hacia otro lado. Estoy arrepintiéndome a cada segundo por contarle a la entrometida de Jasmine sobre mi cita aun no programada.
—Ya ha pasado casi dos semanas desde el viaje. ¿Qué tal si ya salen, eh? —insiste Jas.
Siento mi cara enrojecerse con fuerza. No sé porque de repente me siento tan tímida y tonta frente a Harold, solo sé que él parece frustrado y nada incomodado ante las intervenciones de nuestros amigos. No sé cómo le hace, yo estoy a punto de rebanar cabezas a lo loco.
—Lo siento, Isabella —dice sorprendiéndonos a todos. A mí se me para el corazón al pensar que está cancelando la cita y no entiendo porque estoy decepcionada —Estuve ayudado a mi padre con papeleos que no tuve tiempo. ¿Haces algo el fin de semana?
Quiero soltar un suspiro de puro alivio, pero lo retengo de inmediato y asiento con la cabeza, fingiendo estar desinteresada, pero creo que lo hago mal por las sonrisas de oreja a oreja de Jasmine y Zayn.
—Este sábado no puedo —recuerdo de repente, volviéndome a sentir otra vez decepcionada. Noto que el parece sentirse igual, por lo que las palabras se apresuran a salir de mi boca sin darme cuenta —Tengo algo muy importante que hacerr y... eh... bueno...
—Entonces... —Harry carraspea y voltea a mirar a Zayn y Jasmine, para luego mirarme —Hablaremos luego.
Miro a los chicos y como su rostro entusiasmado decae. Bien, mientras menos sepan es mejor.
—¡Oigan, pero tienen que organizar! Nada se hace sin organización —reclama Jasmine volviendo a sujetarme el brazo para que no me marche.
—No hice la tarea, pásamela —desahogo el agarre y la empujo levemente hacia la entrada.
—¡Pe-pero...!
—Si no me haces caso, entonces te juro que voy a contar "eso" —murmuro en su oído mientras le sujeto el brazo.
Jasmine abre en grande la boca con indignación.
—No serias capas.
—Pruébame.
Refunfuñando, Jasmine deja ir el tema y parece que Zayn también, pues Harry esta hablándole en susurros algo que logro escuchar, haciéndole fruncir el ceño al moreno.
—Y así me pagas —masculla despechado y se adelanta entrando en el instituto, golpeando su hombro con el de su amigo.
—¡Voy contigo! —le grita Jas y se vuelve para mirarme mal —Esto no va a quedarse así.
La dejo ir mientras cruzo los brazos pensando en lo mucho que la quiero y por ello aun no la he matado. Harry se pone a mi lado, nuevamente sobresaltándome e instalando un silencio un tanto incómodo.
—¿No puedes este sábado? —pregunta a la vez que caminamos con pasos lentos hacia la entrada.
—Hablaba enserio —digo sinceramente. ¿Es que acaso cree que le miento? Aunque, ahora que lo pienso, no es mala idea aplazar la cita para, no sé, ¿nunca?
—Bueno... cuando se pueda —dice despreocupado. Ahora no entiendo porque me molesta su indiferencia en el tema —pero seguirá pendiente... ¿cierto?
—Eh, sí.
Frunzo el ceño para mí misma, ¿no que no quería ir a la cita con él? ¿Por qué dije que sí? Sé que no estoy lejos de ser bipolar, pero esto ya es demasiado.
Entramos al instituto y caminamos solo un poco en silencio, diviso a lo lejos a Jasmine y Zayn hablando sobre algo, parecen estar discutiendo pero luego Jas se ríe a carcajadas y le da un golpe amistoso a Zayn en el brazo, este se queja y se soba el brazo. Que maricon.
—¿Vas a ir a clases? —ladeo para mirar a Harry y tardo segundos en contestar su pregunta. ¿Realmente voy a ir a clases? Un libro suena muy atractivo.
—No. ¿Tu?
—Tampoco. Voy a la biblioteca.
Detengo mis pasos de inmediato. Diablos, era donde pensaba ir.
—Yo voy a.... —¿Por qué tengo que darle explicaciones? —Solo me voy.
Giro sobre mis pies y marcho con un paso acelerado y con el rostro enrojecido. Soy una idiota.


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La tarde es sumamente tranquila en el café, lo mejor es que las mesas ocupadas son de Jasmine y no hay ningún cliente en la mía, por lo que estoy cada tanto sonriéndole sorna mientras me dedica miradas fulminantes. Podría ayudarla, solo que aún sigo resentida por lo de esta mañana. No tenía derecho alguno de hacerle recordar a Harold la maldita cita y ahora estoy condenada. Todavía no entiendo como no grite y patalee.
Meneo la cabeza para quitar al chico de mi mente y tecleo en la laptop la contraseña del email. Últimamente mi cabeza no hace más que pensar y pensar en ese chico de ojos verdes, parece no dejarme en paz porque cada vez que pienso en algo vuelvo a él de manera automática. Todo parece estar conectado hacia esa persona y me está volviendo loca, pero enserio.
Presto atención a la pantalla, decidida una vez más intentar alejarlo de mi mente y me concentro en los mails que he recibido. Ha pasado un tiempo desde que reviso el correo, hay algunos de Grace enviando libros de auto ayuda —los cuales siempre termino eliminando y buscando reseña de que tratan antes de ir a su casa—, reenviados de Georgia sobre cadenas estúpidas sobre la maldad en el mundo o la fe, y los etiquetados del Facebook, uno que hace años tampoco abro. Un tanto nerviosa, voy hacia la casilla de Correos no deseados y allí están los de mis viejos amigos: Amber, Travis y Trent.
—Ey, Bella —Jasmine llama mi atención, desvió mi mirada hacia la castaña y noto que deja en la mesa un jugo de naranja exprimido —¿Puedes hacerme un favor?
—No.
—Oh vamos, ¿vas a seguir enojada conmigo? —rezonga mientras se cruza de brazos.
—Sip —tomo el vaso y le doy un sorbo desde el sorbete. Jasmine hace pucheros y pestañea tiernamente. Agh, odio su carita de gatito triste —Vale, suéltalo.
—¿Crees que podamos usar tu nuevo departamento para la fiesta de Helena? —dice nerviosa y yo rio con acidez —Vamos, podrás colocar todo lo importante en los cuartos. Es muy grande, además.
—¿Y tú como sabes eso?
—Marie me conto. Cada vez falta poco y todavía no termino de organizarlo. Deberías ayudarme...
—¿Y yo que tengo que ver?
—Helena también es tu amiga, no seas desalmada —Jasmine entrecierra los ojos y hace puchero una vez más —Por fis.
Termino aceptando, solo espero que esos imbéciles no rompan nada y los idiotas de los vecinos no jodan.
—¿Qué haces? —la castaña asoma la cabeza para mirar en la pantalla, la bajo para impedírselo y le fulmino con la mirada —Pero que amargada.
—Fuera, fuera —aleteo la mano para que se marche.
Jas abre la boca ofendida y se va refunfuñando por debajo. Que se enoje todo lo que quiera, si se entera de esto volverá a meter sus narices y ahí si tendré que asesinarla. Vuelvo la vista hacia los correos y abro el de Amber.

"Izzy:

¡Ey, Izzy! Hoy estoy extrañándote más que nunca. ¿Sabes que Paul McCartney fue quien le enseño a John Lennon a componer? Yo no lo sabía, pero últimamente estoy quedando mucho con Trent y Travis, se mudaron al lado de mi departamento y prácticamente paso todo el tiempo con ellos. Vi los discos de los Beatles y coloque uno en la radio, siempre me pregunte qué era lo que te gustaba tanto de ellos y creo que ahora puedo comprender un poco porque es tu banda preferida. Hay algunas canciones que me recuerdan mucho a ti, incluso he cantado 'Hey Jude' a lagrimas porque llego a emocionarme como a ti te emocionaba. Travis y Trent pensaron mucho en ti esa noche y empezamos a recordarte. Nos reímos como locos cuando recordamos la broma que le jugaste al director y te obligo a limpiar el gimnasio por un mes completo, o aquella vuelta que le tiraste excremento líquido a la nueva novia de Travis porque yo lloraba como tonta porque otra vez había perdido mi oportunidad ¡Ni hablar cuando le pateaste el trasero a Trent en boxeo y lo obligaste a pagarnos toda una salida completa!
Pero lo odioso resulto en todo ello era que hablábamos como si hubieses muerto. Lo triste que es que somos nosotros quienes estamos muertos para ti. ¿Cierto?
Te extraño, Izzy. Me gustaría estar contigo, beber cervezas a lo loco, maldecir a los hombres y reírnos de cualquier estupidez que se nos pase por la cabeza.
¡Por cierto! Este año son diecisiete años de amistad, ¿lo recuerdas? ¡Vaya que pasa el tiempo!

Con amor, Amber."


"Izzy:

He perdido la cuenta de cuál es el número de este correo. Otro que, seguramente, no vas a responder.
Ayer estaba mirando "Los aristogatos" de nuevo y no evite recordar cuando éramos niñas y obligábamos a la abuela a ponerla en la reproductora todas las tardes mientras tomábamos la leche y comíamos galletitas que horneaba. La abuela quiere que vayas a verla, mamá también porque dice que ya no tiene a quien retarle por decir palabrotas cada dos segundos.
¡A que no adivinas! ¿Recuerdas esa bufanda de Gryffindor edición limitada que buscabas como loca y que la maldita de Ginger Stevenson compro la última? ¡Pues la compre en reventas! Es un regalo especial para ti, se la enviare a Grace para que te la dé, porque seguramente si lo envió a tu departamento vas a volver a enviarlo al remitente. Grace te obligara a que la uses, seguramente hará un seguimiento y, obviamente, solo la usaras cuando vayas a su casa para que no te joda.
¿Qué más me falta? Ah, sí, sí; conocí a Ashton Kutcher. ¡Te estas muriendo de celos, lo sé! Es más lindo en persona. ¿Recuerdas ese enamoramiento loco donde nos peleábamos y debatíamos quien debía quedarse con él? ¡Ah! Y también perseguí como loca a Axl Rose cuando estuvo aquí la semana pasada para que me diera su autógrafo para ti. Lo conseguí, así que deberías al menos responder este mail para poder dártelo.
Por cierto, Travis tiene novia nueva. Es una chica linda, muy linda a decir verdad. Es genial por donde quiera que la veas y baila espectacular. Estudia con nosotros en Julliard. Trent aún no ha encontrado un verdadero amor, se la pasa ligando con cualquier loca de buenas piernas, pero a veces se queda mirando la cadena que le regalaste cuando éramos niños. Creo que aun tienes tiempo, ¡deja de ser tan cabezota!
Las cosas aquí van muy bien. Lo que me preocupa es saber cómo estas. Supe que has ingresado a un instituto para que te ayuden, espero y quiero que salgas victoriosa de ello y puedas venir aquí con nosotros, o bien hacer lo que más te gusta.
Te extraño, Izzy. No hay un solo día en que no piense en ti y me pregunte que estarás haciendo, si sigues besando tu poster gigante de Ringo Starr, si aún miras Naruto comiendo ramen instantáneo o si aún te tiras a mirar las estrellas con ese aire melancólico y triste que siempre portabas cada vez que lo hacías. Pero también entiendo porque estas ignorándonos y no te culpo. Ya no puedo culparte de nada ni enojarme contigo.
Te quiero y te quiero a montones. Más que quererte, te amo con todo mi corazón. No olvides que eres mi hermana por algo más fuerte que la sangre.

Con amor, Amber

PD: Travis recién acaba de decirme que detesta a Axl Rose, pero que te gusta su música. ¿Seguirás siendo tan contradictoria?"


Cierro con fuerza mis ojos y respiro profundamente para no echarme a llorar ahora mismo. Simplemente cierro la laptop y me voy hacia el baño del personal. Solo allí dejo caer un par de lágrimas traicioneras y contengo el gemido que trata de escaparse de mi garganta.
Amber ha sido mi mejor amiga desde toda la vida y es quien mejor me conoce, pero también es la única de hacerme llorar con tanta facilidad.
Pero ella me dejo. Me dejo aquí en mi peor momento, sola y triste. Se fue a una mejor vida junto con Trent y Travis. Los tres me dejaron atrás cuando prometieron estar conmigo pasara lo que pasara. ¿Por qué siempre soy la que se queda al final? ¿Por qué no se quedaron conmigo? ¿Y por qué tengo que extrañarlos tanto hasta que me cueste respirar?
Los golpes en la puerta me sobresaltan y limpio rápidamente cualquier rastro de lágrima de mi rostro.
—¿Bella? —escucho la voz de Jasmine desde el otro lado.
—¿Que sucede? —hago un esfuerzo para que no se quiebre mi voz.
—Hay clientes en tu mesa, termina de cagar y ve a atenderlos —dice en broma y se marcha cuando le digo que ya salgo.
Lavo mi cara con agua y la seco con la toalla de manos. No tengo tiempo para deprimirme por ellos, ahora estoy trabajando y lo que menos necesito es tener un ataque de llanto o de pánico justo aquí. Los mellizos y Amber están donde tienen que estar y yo estoy donde tengo que estar. Es simple y sencillo. Ya no se puede dar marcha atrás.


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Miro el pedazo de pizza delante de mí y resisto la ansiedad de tragarlo sin más. Aumente de peso, lo note cuando me fije hoy en el espejo de mi habitación. De por si tengo kilos demás y ahora estoy jodida subiendo y subiendo. Van a golpearme si se enteran que estoy comenzando una nueva dieta, lo mejor de esto es que las chicas no saben sobre los atracones y los días sin ingerir nada más que agua. Creo que es mejor no decirlo, sobretodo porque eso sería como quitarme las prendas hasta quedar desnuda. Confió y las quiero, ellas no me traicionarían como Amber, solo que esto y aquello podría cansarlas y acabarían yéndose como ella lo hizo.
Todo el mundo se cansa de ti.
Quito la vocecita destructora mientras meneo la cabeza y tomo mi agua mineral para darle un buen sorbo. Noto a Helena mirarme con el ceño fruncido.
—¿Te sientes bien?
—¿Por qué lo preguntas? —replico un poco brusca. No es mi intensión, simplemente salió así.
Helena solo se encoge de hombros. Agradezco que ella no me preste atención cuando estoy siendo una idiota.
—¿No vas a comer? —señala Cassie mi porción y noto el deseo en sus ojos.
—Nop, toda tuya —muevo la bandeja hacia adelante y Cassie toma la pizza con emoción para darle el primer mordisco.
—Esto es la jodida gloria —murmura aun masticando y contengo el nudo en mi garganta. Bebo más agua, calma la ansiedad.
—¿Cuándo te mudas? —pregunta Jasmine bebiendo del sorbete su Coca-Cola.
—Mañana. Más le vale ir a ayudarme.
—Bien, pero quiero más pizza —habla Cass y le da otra mordida a su porción.
—Lo veo justo —Helena asiente. No me queda otra que asentir, de todas formas Ann está coqueteando con el dueño de una pizzería y creo que puede hacerme una rebaja.
—¿Qué estará haciendo Marie? La extraño —Jas hace un puchero con los labios. Sí, yo también la extraño por aquí pese a que la veo en casa.
—Marie debe estar terminando de guardar mis cosas...
—Oye, se supone que tiene que estar haciendo reposo —regaña la castaña como toda madre —Y tú la haces trabajar.
—No te preocupes, mi hermana fue a ayudarla y también fue Horan —manoteo para restarle importancia.
Pronto los ojos de todas brillan con fuerza y se miran entre ellas con emoción.
—¿Niall fue a ayudarla? —Cassie se tira hacia atrás con una sonrisa divertida —¿No estarán usando tu cama?
—¡Cass! —exclama Jasmine riéndose y Helena se atraganta con su bebida.
—Deja de decir estupideces —revoloteo mis ojos y sonrió burlona —Tiene su cama.
Cassie y Jas se ríen con picardía en los ojos. Helena, tan seria, deja de toser y me dedica una mirada regañona —Sus costillas aún no están bien, ¿cómo crees?
Suelto una gran carcajada y maldigo la mala suerte que Marie no esté aquí para cargarla, estoy segura que lo haremos en cuanto este con nosotras.
—No creo que Horan pueda aguantar una ronda, por favor. El sexo no debe ser su fuerte —los rostros de mis amigas se vuelven serios de repente. Frunzo el ceño porque toda diversión y risa de han esfumado de sus rostros rapidito —¿Qué? Es verdad, no debe medir ni cinco centímetros...
—Bella —murmura Jas, pero la ignoro.
—No sé cómo le hará para tener hijos, los espermas no llegaran ni de asombro al ovulo...
—Bella.
—Tendrá que ponerse uno falso para satisfacerla. Agh, me da asco de siquiera imaginar a ese duende teniendo sexo —hago una mueca de asco y siento un escalofríos recorriéndome la columna vertical, como siempre pasa cuando pienso demasiado en el sexo. Me recuerda a Ethan y Richard y sus asquerosos perfumes y el olor a sexo. Tengo que dejarme de joder con estas cosas.
—Sí, yo también.
Se me cae la sonrisa burlona del rostro al escuchar la voz de Louis detrás de mí. Miro a Jasmine a los ojos y modulo con la boca preguntándole si hay alguien más, ella asiente levemente aun con los ojos en mí y seria. No sé por qué, pero lo siguiente que pregunto de la misma forma silenciosa es si esta Harry. Cuando Jasmine vuelve a asentir es cuando todos los colores se vuelven a mi rostro y cierro fuerte mis ojos.
No te gires, no te gires.
—Eh, ¿necesitan algo? —pregunta Cassie conteniendo la risa, lo hace porque sabe que voy a tirarle la botella por la cabeza, aun así las comisuras de sus labios parecen levantarse a cada segundo.
—Nosotros...
—Nada. Lamentamos interrumpir —habla Harold con su voz monótona e indiferente.
Noto de reojo y toma del brazo a Louis y se lo lleva a rastras. Pongo una mano sobre mi mejilla para no mirarlos y dejo el codo caer sobre la mesa. No puedo creer que Harry me haya escuchado hablar sobre el pene de Horan.
Jasmine, Cassie e incluso Helena se parten a carcajadas de mí y mi mierda de boca. Lo peor es que la última clase me toca con Styles, obtendré otra falta porque no iré. Quizá ni siquiera vuelva al instituto. ¿Y si le cuentan a Horan sobre mi hablando sobre su hombría pequeña? Esto es mierda.
—No fue tan grave —dice Jasmine entre risitas sueltas y soba mi espalda.
—¿Por qué demonios no me detuvieron? —murmuro aun con el rostro enrojecido.
—Tu nunca haces caso —Cassie levanta las manos al aire y vuelve a reírse —No sabes la cara que tenía Harry, estaba desconcertado —esta vez no me aguanto y le tiro mi botella cuando se ríe otra vez —¡Auch! ¡Maldición, Bella!
Resoplo y muerdo mi labio inferior.
—¿Esta mirándome?
Helena observa a lo lejos —No... ¡Oh, espera, espera, lo hace! Y... nop, ya se fue de la cafetería.
Volteo tan rápido que me suena el cuello y tengo que ahogar un grito,  sin embargo estoy más preocupada en buscar a Harry y lo noto en la salida de la cafetería. De pronto, gira sobre sí mismo y me echa una mirada, corro rápidamente mis ojos sobre él y finjo estar hablando sobre algo y señalando hacia algún punto, solo que divago por un momento donde señalar porque termine señalando al tacho de basura y no creo que haya algún tema interesante sobre tachos. Las chicas se ríen de mí, de alguna manera también me delatan, si es que mi estupidez no fue demasiado evidente. Dejo caer mi brazo y suspiro derrotada, no entiendo tampoco porque le estoy dando tanta importancia, no es como si realmente interesara lo que él piense de mí. Con más seguridad, volteo a mirarlo con la peor cara que tengo, mi expresión decae cuando veo una sonrisa sincera en el rostro y sus ojos brillando con gracia, tapa con su mano su boca para apaciguar las pequeñas carcajadas, no las estoy escuchando pero juraría que se está riendo. Vuelve a mirarme y sonríe con la misma intensidad que antes y se voltea para marcharse. Me quedo viendo por unos segundos más por donde marcho con el corazón latiéndome con fuerza y pensando que quizá, solo quizá, fue la sonrisa más sincera y linda que he visto en mucho tiempo.
—Y luego dice que no le gusta —comenta Helena divertida.
—Las veo luego —le robo el agua a Cassie y la ignoro cuando se queja.
Salto de mi asiento y esquivo las siguientes mesas, hago omiso a los llamados de Jas y ruego que no me sigan o de lo contrario mis nervios estarán aún más destrozados. Corro hacia donde se fue Harry, sin saber exactamente porque lo estoy siguiendo, solo sé que aquella sonrisa parece estar llamándome por donde quiera que esté. Logro divisarlo al final del pasillo, pero detengo bruscamente mis pasos cuando me doy cuenta lo que estoy haciendo.
Simone aparece de pronto y apenas da tiempo de esconderme detrás de una columna.
—Harry, te estaba buscando —dice el viejo —Vamos a mi oficina.
—Está bien.
Espió asomando la cabeza sobre la columna y ellos ya están doblando el pasillo, desapareciendo de mi vista. Me dejo caer en el suelo y suspiro por mi arranque de estupidez. Nunca fui capaz de entender cómo funciona mi mente y por qué es así, menos entiendo porque él parece volverse importante con solo miradas y ahora esta sonrisa. Quizá solo me conmovió porque es la primera vez que lo veo sonreír de esa manera, o mejor dicho, sonreír realmente, las demás sonrisas siempre parece estar demasiado pequeñas o fingidas.
La desesperación me vuelve más inestable al notar lo peor de todo esto: yo no me conmuevo por nada, ¿por qué con él sí?


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Luego de la escuela no aguanté más y vine donde Grace para una sesión especial. Tenemos un trato: ella puede ser mi psicóloga si necesito hablar, siempre y cuando no actué como hermana y no saqué el tema sí no es que volvemos a una sesión. Y aquí estoy yo, en su estudio privado, acostada en el diván y ella en un sillón a parte a mi lado. Recién término de contarle todo sobre Styles y el quiebre mental de este último tiempo. Grace asiente con la cabeza mientras hace pocas preguntas sobre cómo me sentí y por qué creía que era así.
—Creo que estoy loca —concluyó completamente convencida.
—No, no —menea con la cabeza y coloca una sonrisa comprensiva en su rostro— lo que sucede es que te gusta ese chico.
Me incorporó rápidamente en el diván, sobresaltándola. ¿A mí? ¿Gustarme? Lo más cercano de que alguien me guste fue Trent, pero a él lo conocía desde niña, a Harry de hace un mes y es completamente ridículo.
—No me jodas.
—Recuéstate, déjame terminar—vacilo un momento, pero sus ojos me obligan a hacerlo —Creo que Harry te atrae como hombre —frunzo el ceño. ¿Qué? ¿De qué habla? — Es un chico directo que ha confesado sus sentimientos y soporta tú jodido temperamento, y creerme que he atendido a todas las demás y quién nos quiere lo hace enserio...
—Grace se supone que eres psicóloga —regaño, no quiero que me hable como mi hermana.
—Bien —suspira, sé que por dentro se muere de ganas de preguntarme de todo, pero lo dejare ahí antes que divague aún más — Te gusta el chico porque es sincero, Izzy, y no hay nada de malo que te guste pese a que pasó poco tiempo de conocerlo o lo hayas conocido muy poco. Conozco un caso de una mujer que estuvo siete años con el padre de su hijo y jamás tuvo la suficiente confianza para contarle sus privacidades. Luego que se divorció del idiota conoció a un buen hombre y se casó dos meses después de conocerlo. Ahora está casada y con otros dos hijos más y su esposo ama a su hijo como si fuera suyo.
—Buuu no se vale —miro a mi  hermana con una sonrisa, ella también sonríe. Es la historia de amor de Chris y ella— Yo no tengo suerte con los hombres, Grace. Mira y lo que pasó con Trent. Además me gusta estar sola, los chicos de ahora invaden la privacidad de su pareja y se prometen tantas estupideces...
—No es necesario que te apresures a tanto. Piénsalo con calma, hazlo con calma. Sí ves que quiere adelantarse demasiado entonces toma al toro por los cuernos—Grace me guiña el ojo, pero aun así no la entiendo.
—¿Ah?
—Que te aventures, tarada— golpea mi cabeza con su lapicera —No siempre puedes echarte para atrás, Izzy. Otra opción es que seas sincera con él y le expliques que quieres ir más despacio. Sí le gustas enserio te entenderá.
—¿Y sí no?
—¿Que pregunta es esa?—la pelinegra levanta cejas en alto con una sonrisa divertida —Creí haberte enseñado bien a darles una lección a los idiotas.
Sonrió aún más mientras meneo la cabeza. Es cierto, en todo caso su autito podría pagar las consecuencias.
—Ten confianza, Izzy, y también confía en él —suspiro ante ello, no creo que sea fácil —Sé que con Trent era difícil confiar en ese aspecto porque...bueno, es Trent —se escoge de hombros y tengo que darle la razón —Pero este chico es muy serio y fue muy respetuoso incluso cuando lo echaba a patadas cada vez que lo veía en la clínica —no sé porque ese comentario me sonroja, menos mal que está más ocupada escribiendo en su libreta que en mi rostro — Síp, me gusta más para ti.
—¿No que a mí me tiene que gustar?
—Claro, cariño, pero en las reuniones familiares también estaremos nosotras —ríe y yo también lo hago. Sería loco tener a Harry como mi novio en mi loca familia, y más con los niños...
Santos Beatles. Que mierda acabó de pensar.
—Ah, por cierto —Grace salta del sillón y yo le agradezco porque estoy a punto de ponerme a gritar por estúpida. Mi hermana va hacia un cajón de su escritorio, lo abre y saca una caja empaquetada. Me siento en diván mientras el corazón me late fuertemente, no es necesario que me diga de quién es porque lo sé perfectamente.
—Amber lo mando aquí para ti. —lo extiende hacia a mí y lo tomo rápidamente para guardarlo en mi mochila, ni siquiera vuelvo a mirarla pero sé que sus ojos están puestos en mí. —¿Quieres hablar de ello?
Meneo la cabeza. No quiero y no puedo sí es qué no pretendo romper llorar.
El golpecito de la puerta llama la atención de las dos, Grace por finalizada la sesión y  la abre, allí está Krystal, mi sobrina de cuatro años y mi pesadilla personal.
—Mami, vino el tío Connor con una todta, ¿bajamos las tes?—habla tiernamente con su carita de ángel. Es idéntica a Grace con algunos rasgos de Christian, de cabello negro y ojos verdes. Finge ser linda, pero yo sé que es malvada.
—Claro amor, ya bajamos.
—¿Vamos, tía? —se dirige hacia a mi sonriente y entrecerró los ojos echándole una mala mirada. Cuando llegué y le quise dar un beso y abrazo, la malcriada me grito todo porque estaba enojada con su viejo.
—Fuera mocosa —aleteo la mano y pronto recibo fuerte zape en mi cabeza y una mala mirada de Grace.
—La tía ya te lleva, cielo, yo voy a la recamara a buscar algo—Grace me da la última mirada de advertencia y no me queda otra que levantarme y tomarle la mano a la mocosa.
—Tú sí que obtienes lo que quieres eh —digo sorna mientras bajamos las escaleras.
—Queded es poded —dice tiernamente y me la quedó mirando como el genio maligno que es —tú me lo enseñaste tía.
Definitivamente soy una mala influencia para las nuevas generaciones.


Última edición por Stark. el Dom 21 Ago 2016, 3:29 am, editado 1 vez
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Stark. el Dom 21 Ago 2016, 3:24 am

Harry Styles


Pobre y tierno ángel, solo puede mirar al ave destrozarse.



Gemma murió un 24 de Diciembre antes de la medianoche. La encontré dos horas después con las muñecas abiertas y las sabanas manchadas de sangre. Aún recuerdo sus ojos vacíos y muertos mirándome fijamente, había rastros de lágrimas en sus mejillas y una pequeña cuchilla en el suelo oxidada y con sangre.
Las noches para mí son las pesadillas. Me cuesta conciliar el sueño y cuando lo logro solo puedo ver a Gemma siendo violada o cortando su vida. Las pastillas para dormir logran relajarme, otras solo logran prolongar el sueño devastador. Hay veces en que voy a dormir con la esperanza de no soñar nada, y hay veces en las que prefiero no acostarme por temor. El insomnio no es tan malo como parece, ya estoy casi acostumbrado y dormir más de cuatro horas es sumamente raro para mí.
Ayer llamaron de la clínica y dijeron que debería ir a visitar a mi madre porque ha estado teniendo ataques de ansiedad. Algo más que me da miedo aparte de dormir, es mi madre. Le gusta alborotarse el cabello con ambas manos porque cree que de esa manera se ve más linda, habla en tercera persona y casi nunca reconoce quien es ella misma, y hace poco agarro la manía de morderse las uñas de los pies con la boca porque cree que las tijeras podrían cortarle el cabello si se ponen rebeldes. Y sus ojos. Sus ojos nunca se quedan quietos en un solo lugar, siempre está moviendo la cabeza de un lado para el otro; según ella, es Gemma. Algunas veces Gemma le dice que le queda lindo el cabello tal como está, dice que Gemma ama el estilo de los ochenta y que deberíamos comprarle un traje para la fiesta que tendrá el sábado de disfraces. Hay otras en las que Gemma está llorando porque Des no viene a verla y se siente triste y sola. Generalmente, Gemma simplemente está sentada en el suelo con un libro en las manos, dice que en sus descansos levanta la mirada para verla a los ojos y sonreírle. Pero las peores veces es cuando Gemma le grita que todo es su culpa y es ahí cuando mi madre pierde el control completamente.
Culpar a Anne no borrara el hecho que Gemma ya no está con nosotros. Odiarla por haberse desatendido de sus hijos sabiendo la clase de lacra que era su marido es demasiado para mí. Soy demasiado perezoso para culpar a alguien y odiarlo. Podría culpar a Des también, por interesarle más sus negocios que mi hermana y yo. Podría culpar a Gemma por no haber tenido la suficiente fuerza de salir adelante y me abandonase.
No puedo culpar a nadie. Pero si puedo culparme a mí mismo, quizá por haber sido demasiado estúpido y cobarde por dejar que mi hermana fuese golpeada aquel día y finalmente violada.
¡Harry, Harry!
Sus gritos son lo primero que escucho cuando me introduzco a una pesadilla. La garganta se desgarro en solo pronunciar mi nombre y mis piernas llegan a temblarme como aquel día.
¡No veas, Harry! ¡No veas!
Implora y ruega, pero ya es muy tarde cuando lo dice: Robert esta encima de ella, tomando sus muñecas y penetrándola. Gemma está casi desnuda, con un ojo hinchado y los ojos llenos de lágrimas. Y hay sangre. Sale sangre de ella. Gemma era virgen.
¡Harry, Harry!
—¡Harry, hombre! ¡Despierta!
Lo primero que veo al abrir mis ojos es el rostro preocupado de Niall, detrás de él esta Liam con la misma cara. La garganta la siento más seca que nunca y el cuerpo con una ligera capa de sudor. No sé en qué momento me dormí y por qué, solo que la misma pesadilla volvió a invadirme.
Acomodándome lentamente en el sillón, volteo a ver a los costados preguntándome donde diablos estoy. Es en la sala de mi casa y pronto llega el recuerdo de Niall y Liam entrando con la llave que le di a Zayn en casos de emergencia.
—Cielos, Harry, ¿estás bien? —pregunta Niall con una mano sobre mi hombro.
Asiento con la cabeza sin más, aun no puedo hablar. Liam sirve un vaso de agua y lo pone en mis manos, bebo a pocos sorbos y lo dejo arriba de la pequeña mesa enfrente de mí.
—¿Seguro que estas bien? —insiste Liam.
—Sí, lo estoy.
No vuelvo a hablar desde allí. Niall y Liam aun parecen preocupados, pero enseguida hablan entre ellos para dispersar el ambiente tenso, ambos saben que no voy a abrir la boca y que insistir solo empeoraría la situación. Me concentro más en calmar mi respiración y quitar las imágenes de la cabeza. Aun siento en mis oídos la voz de Gemma y Robert ese día.
Quiero pensar en algo mejor, algo que me quite este peso de encima, pero solo logro recordar que pronto tendré que ir a visitar a Anne y no estoy preparado para ir y descubrir que tiene nuevas manías, o cuantas veces ha intentado suicidarse, o que hable de Gemma como si realmente estuviese viva. Es difícil no frustrarse de esta manera, sé que debería visitarla más seguido porque a fin de cuentas ella me dio la vida, solo que en esto estoy completamente solo. Des no le interesa saber nada con ella y suficiente le es pagar su estadía allí.
No quiero ir. No quiero ir. No quiero ir.
—¿Tu qué opinas, Harry? —la voz de Liam es una distracción exacta para mi locura en este momento.
—¿Sobre qué? —pregunto rápidamente. Piensa en otra cosa, piensa en otra cosa.
—Sobre ir a ayudar a Bella y Marie mañana en la mudanza.
Miro directamente hacia Liam con rapidez y frunzo el ceño sin entender. ¿Mudanza? ¿Dónde se irán?
—Bella y Marie se mudaran a otro departamento —explica Niall al notar que no había prestado atención —Necesitaran ayuda, Marie aún no está del todo recuperada y están en el piso 7.
—Yo no iré, tengo una cita —dice Liam y muestra una pequeña sonrisa arrogante en su rostro.
—¿Con quién?
—Con una chica.
—Ya se, ¿pero quién? —insiste Niall. Liam se encoge de hombros y el rubio suspira resignado—Siempre me dejas con la duda.
—No es como si siempre saliera con muchas chicas.
—Qué va. ¿Y Harry? ¿Vendrás conmigo, entonces?
Abro la boca para contestarle que sí, pero antes que pueda hablar escucho el sonido de la cerradura y suspiro porque nuevamente alguien más está intentando entrar a mi casa sin siquiera tocar. Levanto mi cuerpo del sillón y camino hacia el vestíbulo para recibir al intruso, la puerta se abre de golpe y mis ojos se sobresaltan de sorpresa al ver a Louise frente a mí con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡Hazza!
Louise salta sobre mí y soy un poco torpe en agarrarla, sus brazos rodean mi cuello y prácticamente se cuelga de mí porque ella es más pequeña de estatura. Dejo mis manos quitas sobre su cintura, es incómodo para mi tocar el cuerpo de una mujer con tanta libertad, sobre todo si es de Louise; ella es tan pequeña y frágil que da miedo romperla.
—¡Te extrañe tanto, tanto! —chilla al separarse y me mira con sus ojos brillando de emoción. —Creí que habías cambiado la cerradura, que bueno que no lo hiciste.
Debería hacerlo.
—¿Qué haces aquí? —pregunto extrañado —Se supone que estabas en Los Ángeles grabando tu nueva película.
—Demasiado calor para una Londinense —se encoge de hombros con inocencia y vuelve a ensanchar su sonrisa —Quería verte, Hazza...
Escucho un carraspeo a mis espaldas y giro sobre mi hombro, Niall y Liam están con las cejas levantadas y una sonrisa pícara en el rostro, listos para burlarse de mí. Louise se mueve hacia un costado para mirarlos y pronto ambos quedan hipnotizados por ella. Louise es una vieja amiga de la infancia que antes solía cortarme el cabello o ponerme pegamento en el asiento. Ahora es modelo y una actriz principiante. Ha sido elegida como una de las jóvenes más hermosas del mundo por muchas revistas.
—¿Ustedes son los amigos de Harry? —pregunta en dirección a los chicos. Louise sonríe amistosa —Un gusto en conocerlos, soy Louise McCartney, amiga de Hazza.
—¿Eres la chica de la propaganda de celulares? —inquiere Liam con los ojos bien abiertos.
—Sip, soy yo.
—Wow, ¿Harry tiene una amiga famosa? —dice Niall incrédulo.
—Bueno, no soy tan famosa —replica Louise con las mejillas levemente sonrojadas y una sonrisa tímida en el rostro. —Lo siento si les pido esto, pero... ¿me dejarían a solas con Hazza? Es que hace tiempo que no lo veo y...
—Descuida, ya nos íbamos —interrumpe el castaño y toma del brazo a Niall.
—Espera, quiero quedarme un ratito más —insiste el rubio en susurros.
—Harry tiene que pasar tiempo con su amiga —Liam le manda una mirada significante y luego una sonrisa a Louise, quien vuelve a sonrojarse. —Un gusto, Louise.
—Gracias, eh...
—Liam Payne.
—Oh, Liam —la rubia suelta una pequeña risita y asiente —¿Y tú eres Niall?
—Sí, si —asiente rápidamente y voltea a mirarme rápidamente —Mañana te veo en la casa de Bella, Harry.
Niall y Liam se marchan no sin antes volver a despedirse nuevamente de mi amiga. Solo cuando ellos cierran la puerta, la sonrisa y el sonrojo de Louise desaparecen rápidamente y camina hasta uno de los sillones de la sala para echarse sobre él.
—Dame whisky. El viaje fue una mierda —masculla de malhumor. Me echa una mirada fulminante al verme parado al lado de ella —¿Qué esperas? ¡Apúrate, Harold!
Contengo el suspiro y le sirvo el vaso para dejárselo en las manos, le da un gran sorbo, sigue con la cara fruncida y apretando fuerte los dientes. Realmente el vuelo no fue lo suficientemente bueno. Louise le gusta mostrarse dulce y tierna con otras personas, tiene una imagen que cuidar y su carácter explosivo siempre queda guardado para personas que la conocen bien como yo. Louise en verdad nunca es dulce y tierna, ella es odiosa y engreída; no le gusta que la contradigan o que sean mucho mejores que ella. Tratar con ella puede ser muy difícil y casi no tiene amigos.
—¿Quién es Bella?
Su pregunta me descoloca por un segundo, su ceño se frunce aún más y la mirada fulminante parece ablandarse solo un instante.
—Una chica —digo tomando asiento en el otro sillón individual, justo frente a ella.
—¿Que chica? Explícate —Louise se cruza de brazos aún más enojada.
Retengo nuevamente el suspiro. No quiero hacerla enojar más de lo que ya está cuando apenas y ha llegado.
—Es una amiga del instituto.
—¿Amiga? —repite incrédula —Harry, tú no tienes amigas a parte de mí.
—Ella es una nueva amiga —contesto y efectivamente Louise se molesta aún más.
—¿Te gusta? —no contesto, no sabría como. Louise se remueve en su asiento, insegura —Contéstame, Harry, ¿esa chica te gusta?
Cierro los ojos y finalmente suspiro. Louise es mi mejor amiga y la adoro, el problema es que ella me quiere de una manera muy diferente que yo a ella, por ello es difícil contestar esta pregunta. Puede ser muy dura por fuera, pero es demasiado frágil por dentro.
—¿Cómo fue el rodaje?
—¡Harry, contéstame!
Su grito me sobresalta y tengo que pararme de inmediato para ir hacia otro lado, cualquiera, pero lejos de ella. Odio escuchar a las mujeres gritar, mi mente los relaciona con los gritos de Gemma y de pronto estoy muy nervioso. Trato de evitarlas también por ello, porque me incomodan sus voces chillonas, su esencia frágil y sensible. ¿Por qué tuvo que venir justo después de la pesadilla?
Louise sigue enseguida mis pasos y se apoya en el marco de la puerta de la cocina mientras tomo un vaso con agua y evito su mirada. No quiero lastimarla, Louise es la única que me acompaño cuando paso todo lo malo en mi familia. Es más, solo ella sabe sobre Gemma y eso lo vuelve tan preciada para mí.
—¿Quién es Bella? —vuelve a preguntar, esta vez mucho más calmada.
Mirarla es doloroso para mí, en sus ojos veo la desesperación y la tristeza que siente. Sé que tal vez no debí haberle hecho promesas que jamás podré cumplir, pero creí que de esa manera podría pagar un poco por lo mucho que ha hecho por mí. No quiero mentirle tampoco, odio mentir y más si es a ella, pero simplemente no me doy cuenta cuando las palabras ya empiezan a salir de mis labios.
—Es la novia de Niall.


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Sábado a la mañana y Bob pregunta porque demonios le mentí a Louise sobre que Isabella es la novia de su hijo. Decir que no me quedo otra salida sería una mentira, la verdad es que soy un cobarde por no poder rechazar los sentimientos de mi amiga. Bob dice que sería mejor cortarlo de raíz, el problema es que lo deje avanzar demasiado y aproveche mucho de ella, incluso de su cuerpo.
Louise y yo perdimos nuestra virginidad cuando teníamos 15 años luego de haber consumido bebidas con pastillas y fumado marihuana. Luego de allí fue un poco borroso, solo recuerdo despertarme al otro día con Louise a mi lado y la mancha roja sobre la sabana. Ese día tuve un ataque de pánico y Louise lloro conmigo porque no sabía cómo calmarme.
A partir desde allí, acostarme con Louise era casi normal cada vez que ingería drogas o bebía. A veces no hacíamos nada, solo nos besábamos hasta que alguno perdía la consciencia, y siempre era yo en estas ocasiones. Cuando ella empezó su carrera de modelo y actriz nos distanciamos y pude darme cuenta que lo que estaba haciendo era horrible: le quite su virginidad y la usaba como un saco de descargue cada vez que las cosas estaban un poco pesadas para mí. Sentí asco de mí mismo y aun lo siento, porque de todas esas caricias vacías que le daba, Louise las adoro y las acepto. Ella no busca que la ame, ella busca darme amor y simplemente pertenecernos. No puedo pertenecerle porque no quiero que ella me pertenezca. Antes no me importaba en lo más mínimo, creía que era bueno porque sería una compañía leal y fuerte a mi lado.
—¿Qué es lo que ha cambiado, entonces? —pregunta Bob cuando termino de explicarme.
Cierro la boca y no digo nada. Creo que él ve la respuesta en mis ojos porque enseguida anota algo en su cuaderno. No es muy difícil adivinar recordando las siguientes sesiones donde una sola persona parecía tomar posesión de cada uno de mis pensamientos.
El problema es que Isabella me gusta y yo le dije a Louise que era la novia de Niall.
—¿Qué piensas hacer ahora? Digo, no siempre podrás mantener esa mentira, Harry —dice Bob quitándose los lentes.
—Supongo que decirle la verdad —murmuro inseguro.
—Pues, apúrate. Mientras más dejes pasar el tiempo, más difícil será después.
Quiero decirle que sí, que ya mismo iré y le diré la verdad. Lo cierto es que soy tan cobarde que le temo a las lágrimas de alguien que ha dado tanto por mí.


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—¿Qué hacías tan temprano en el despacho de papa? —pregunta Niall luego de subir al auto y abrochándose el cinturón.
—Tu padre es mi psicólogo —le recuerdo.
Arranco el auto y manejo en dirección hacia el departamento de Isabella. Intento aligerar la culpa que siento, es como si estuviese traicionando a Louise porque vaya a verla, o al revés, como si estuviese traicionando a Isabella por tener en cuenta siempre los sentimientos de Louise.
Definitivamente, no estoy hecho para estos problemas de amor.
—¿No quieres compartir algo con tu buen amigo? —Niall pone sus ojos tiernos que me causan gracia.
—No confió en los duendes —medio sonrió.
—Pero confía en... espera, ¿qué? —su mirada ofendida poza en mí y esta vez sonrió más abierto —Los duendes son feos y enanos, Harry.
—Aja.
—¿Dices que soy feo y enano?
—Tú lo dijiste.
Niall refunfuña sobre como todo el mundo lo ofende por pura envidia y yo me alegro de que alguien este divirtiéndome el día. Siento un poco de nervios por si Niall vuelve a cruzarse con Louise y ella pregunta sobre Isabella. No creo pedirle a mi amigo a que ayude a mentirle a Louise, sería demasiado canalla de mi parte y bastante cobarde he sido hasta ahora.
—Así que... ¿Hazza?—pregunta burlón y contengo el suspiro —¿Desde cuándo te llaman así?
—Solo ella me llama así.
—¿Ah sí? ¿Y eso por qué?
—Louise es una buena amiga, solo eso —aclaro de inmediato, realmente no quiero tener que atender las burlas de mis amigos si esto sigue esparciéndose.
—Calma, solo estoy jugando —Niall me da una palmada, seguramente se dio cuenta de lo tenso que estoy —A ti te gusta Bella, ya todos lo saben.
No digo nada el resto del viaje. Niall se la pasa hablando sobre el delicioso almuerzo que Marie le prometió y que tiene miedo que Bella lo eche a patadas antes de probar un solo bocado. Creo por un momento que no hice bien en venir, no debería verla ahora mismo cuando estoy tan confundido. Realmente ni siquiera sé si lo que siento es profundo y real, solo sé que ella me atrae y cada actitud y mirada suya enternece algo en mí y que quiero más oportunidades a su lado para seguir sintiendo la locura que llevo cada vez que estamos juntos.
Isabella y Louise. ¿Qué debería hacer?
—No tienes que tomar una decisión ahora, Harry. No te estreses.
Las palabras de Bob relajan la inquietud que tengo, solo un poco porque tiene razón. Louise se fue a Francia para un festival y volverá dentro de tres semanas, el suficiente tiempo para juntar coraje y poder decirle la verdad: que jamás debí prometerle un espacio en mi corazón mas del que tiene, que ella encontrara a alguien mucho mejor que yo y que realmente quiera amarla por completo. ¿De qué le serviría este pedazo de ser sin sentido de vida o de lucha? No podría otorgarle nada, quizá debería ser el mismo caso con Isabella; debería dejarla ir a ella también y no seguir insistiendo en sentimientos absurdos que podrían terminar molestándola.
La cabeza me da vueltas en muchas opciones y ninguna que logre satisfacer esta ansiedad que siento. Tengo el amor de Louise y su entrega total, pero no sé si tengo el amor de Isabella y su entrega, solo sé que su atracción puede ser igual o más pequeña que la mía, podría ser una simple confusión de su parte. ¿Entonces por qué no quiero entregar nada a la primera y todo a la última? No tiene sentido lo que pienso, como tampoco lo que hago. ¿Por qué mierda le dije a Louise que Isabella es la novia de Niall? Le arrancaría la cabeza antes que realmente la hiciese su novia, enserio que lo haría. Claro, si es que ella no lo hace primero.
No debería ir a verla. No...o si, quizá debería llevar unas cajas y...
No, no, no. Deja a Niall y vete. Deja a Niall y vete. Deja a Niall y...
El fuerte sonido del capot me sobresalta y cuando miro enfrente veo a Isabella con el ceño fruncido y sus ojos rabiosos en mí.
—¡Despabílate y sal del auto, Harold! Tenemos mucho que hacer y estas desgraciadas todavía no han llegado —dice enojada y dirige la última mirada en mi dirección —¿Qué esperas?
—Yo... pensaba en...
—Luego me dices, ¡ahora sal y rápido! Tengo sueño, joder.
La veo irse hacia dentro del edificio, Niall pasa cerca de ella e intenta decirle algo, pero Isabella esta tan enojada que le da un puntapié y Niall chilla de dolor. Bajo del auto rápidamente antes que sea el siguiente en ser golpeado. Quizá lo mejor sea, pero enserio, pensar en esto más adelante.


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De cargar cajas y cajas hacia el camión de mudanzas y luego subir todas por una, me dejo caer en el sillón color rojo del nuevo departamento esperando a que mi espalda duela menos de lo que ya duele y mis piernas descansen. No llevo la cuenta de cuentas cajas cargue, solo que parecían infinitas y que no estoy en buena condición física. Los muebles hubiesen sido más ligeros si el ascensor no estuviese roto y no subiéndolos siete pisos seguidos. Y mucho menos con Isabella gritándonos que nos apuremos.
Reparo mi mirada en el lugar, la cocina está separada del living-comedor y hay dos habitaciones y el baño. Dos de las paredes de la sala están pintadas de blanco y las otras dos son de ladrillos pequeños y rojos. Este departamento es aún más grande que el anterior y más frio también, pero a Isabella pareció gustarle mucho cuando entro.
—Les traje algo fresco, chicos —Marie se acerca a nosotros.
Niall se incorpora del suelo que se ha dejado caer y le brinda una sonrisa, Marie no tarda en sonrojarse y pasarle primero el vaso y luego a mí. Creo que es algo mágico lo que sucede entre ellos, tienen sentimientos correspondidos, solo que son los bastante tímidos como para expresarlos.
—Gracias por haber venido. Las chicas no pudieron venir...
—¡Esas desgraciadas! —chilla Isabella acercándose hacia nosotras con la cara de perro y los brazos cruzados —Dijeron que estarían aquí.
—Sabes que no lo hicieron de malas...
—¿Ah sí? ¿Entonces por qué se acordaron esta mañana que tenían compromisos?
—Bella...
—¡Cuando las agarre, voy a retorcerles el pez hueso y...!
—Bella, tranquila —insiste Marie con su voz dulce y pacífica. Parece calmarla cuando ella se acerca y le da palmadas en la espalda —Lo bueno que esta Niall y Harry para ayudarnos —Marie nos mira y nos sonríe en grande —Muchas gracias, chicos.
—Que conveniente, eh —Isabella nos mira a los dos con los ojos entrecerrados —Que justo ustedes dos vengan a ayudarnos a nosotras. ¿Y los demás? Oh, esperen, no me digan. ¿Tenían cosas que hacer?
—Eh, si —responde Niall un poco dudoso y a decir verdad con miedo.
—Oh, que coincidencia —asiente con la cabeza y sigue divagando su mirada entre nosotros dos —Que Niall y Harry vengan a ayudar a Marie y Bella. Genial ¿no?
Creo entender a lo que va. No sería raro que nuestros amigos estén arreglando algo así para que pasemos tiempo juntos. Digo, Niall con Marie e Isabella y yo. No Niall e Isabella juntos.
Maldita sea, no voy a poder sacarme esa idea facilmente.
—No seas paranoica, Bella. ¿Me ayudas a preparar el almuerzo?
Isabella suspira y la mira con suplica —Odio cocinar, tú ya sabes.
—Yo te ayudo —Niall rápidamente se pone de lado de Marie y le toma del brazo, haciendo que ella se sonroje —Vamos, será divertido.
—Oh, que conveniente, tu queriendo ayudar a mi nena. ¿Acaso todo esto fue plan tuyo, Horan?
El rostro de ambos rubios se ponen rojos. Niall niega repetidas veces con la cabeza mientras Marie le pide a su amiga que deje de molestarlos. Ambos se van en silencio hacia la cocina y Niall toma una de las cajas para comenzar a acomodar allá.
La castaña mira en mi dirección aun con los ojos sospechosos hasta que suelta un suspiro y se deja caer en el sillón para cerrar sus ojos.
—Este día va a ser más largo de lo esperado.
—¿Necesitas ayuda en algo más?
Abre los ojos y se incorpora en su asiento —Si, ayúdame con la biblioteca.
El regalo de parte de sus hermanas fue una biblioteca armada en una de las paredes del nuevo departamento. Tomamos las cajas con los libros y vamos colocándolos en los estantes. Me entretengo de vez en cuando leyendo los títulos de sus libros, en todos ellos hay señaladores en partes y algunos apuntes escrito en el costado del texto, a veces hay frases resaltadas con color o caritas a las esquinas. Agarro "Cumbres borrascosas" y lo abro para ver que hay adentro, si hay más señaladores ocultos o más escritos, pero único que logro encontrar es un corazón con los nombres adentro: Bella y Trent.
—Styles, apúrate. Luego podrás llevarte alguno —regaña y atrae mi atención del escrito.
Isabella sigue colocando libro tras libro en el estante sin percatarse del que tengo en las manos. Quizá ni siquiera debe acordarse que escribió esto aquí, o quizá sí y no quiere decírmelo.
Cierro el maldito libro y lo guardo, reprochándome mentalmente que ella no sea una jodida mentirosa como yo.
—¿Has leído todos estos? —pregunto queriendo iniciar una conversación. Necesito distraerme.
—Si —dice concentrada en su tarea —La mayoría los compre con el dinero que pusieron en mi cuenta cuando cumplí quince. Compre todos los libros que me gustaban y los que querían leer. Otros son regalos de mis amigos.
—Vaya, Revolución francesa y La guerra de Corea —le muestro los dos libros que sostengo en mis manos y ella asiente.
—Mi hermana es profesora de historia, eran de ella y simplemente me los quede.
—Te gusta leer —afirmo. Ahora que me doy cuenta, hay de muchos tipos. Historia, filosofía, psicología, literatura, arte...
—De todo tipo —vuelve a asentir con la mirada fija en el estante que va ocupando con los libros que sostiene en su brazo.
No hablo más, tengo otra cosa en mente que pensar: sus libros. Leer es un pasatiempo perfecto para desarrollar el cerebro, pero también es mágico si sabes cómo leerlo. Dicen que los libros que elegimos hablan mucho de las personas. Entonces, ¿qué dicen toda esta colección sobre ella? ¿Qué no tiene reparos en leer desde romance hasta la conquista de América? ¿Qué no le gusta limitarse a una sola cosa o que simplemente los leyó por que los tenia y ya? ¿Acaso será lo mismo que sus sentimientos? ¿Sintió esa atracción por qué era lo que había? ¿O quizá solo soy un sustituyente para ese tal Trent? ¿Y quién es Trent? ¿Fue su novio? ¿Por qué rompieron? ¿O nunca lo hicieron?
—¡Ey! ¡¿Qué demonios haces?! —la castaña me arrebata bruscamente el libro que tengo en mis manos y cuando reparo en el me doy cuenta que estuve a punto de romperlo. Isabella me fulmina con su mirada —Cuidado, Styles. Amo mis libros más que nada en este mundo y voy a pulverizarte si vuelves a hacerle algo como esto, ¿ok?
—Lo siento —suelto rápidamente y tomo de la caja otra pila de libros para seguir acomodándolos. ¿Qué está pasando conmigo?


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El día pasó rápido y pesado. Tuvimos que pintar el cuarto de las chicas luego de almorzar mientras ellas terminaban de ordenar cada cosa en su lugar. Y todo al ritmo de Bob Marley. Descubrí que este cantante ponía de buen humor a Isabella. Marie puso a reproducir en la radio uno de sus discos y el malhumor y la tensión del ambiente se volvió más animado y tranquilo. A continuación vino música de los ochenta y después de los sesenta. Nunca entendí por qué la música parecía esencial para algunas personas, para Isabella parecía ser así.
Niall se recostó en el suelo después de terminar su parte. El cuarto de Marie tenía dos paredes blancas y una violeta, la de Isabella eran tres paredes blancas y una roja. Ninguno de los dos tenía el conocimiento suficiente para lograr esos colores, Isabella prácticamente nos hizo el color y nos gritó que más nos valía hacerlo bien. Para no haberlo hecho jamás en mi vida, creo que lo hice bastante bien.
—¿Cuándo cenaremos? —pregunta mi amigo al mismo tiempo que su estómago rugía —Tengo hambre.
—Esa no es ninguna novedad —comento, él siempre tiene hambre, aunque no lo culpo después de haber pasado todo el día trabajando. Sí el plan de nuestros amigos era hacernos pasar tiempo con las chicas, pues se habían equivocado.
—Oye, las chicas han estado muy calladas —observo Niall hacia la puerta que conectaba a la sala —¿Qué estarán haciendo?
Vamos a buscarlas con curiosidad sobre que estaran haciendo, nos responde la figura de Marie durmiendo en un colchón en el suelo y la de Isabella recostada en la mesa con la laptop frente a ella.
—Vaya, están exhaustas.
—Fue un día pesado para todos.
—Voy a ir a comprar la cena. ¿Pizza? —Niall mueve sus cejas de arriba abajo mientras sonrie, esperando a que le preste el vehículo. Lo miro por un breve momento, él lo interpreta de inmediato y revoles los ojos —No voy a chocar, Harry.
—Vuelve rápido.
Niall se va a comprar y yo me acerco hacia la caja de las frazadas para cubrir a Marie. Después de lo sucedido en su casa y el dolor de su cuerpo, realmente se esforzó por ayudar aunque su amiga se la pasó gritándole que se quedará quieta. Agarro otra manta y tapo a Isabella con cuidado de no despertarla. La observo por unos momentos desde mi posición y contemplo su cabello atado en una coleta baja, aun así alborotado, y sus facciones tranquilas y libres de cualquier expresión fuerte. Cuando duerme y sonríe pareciera que es otra persona, no aquella muchacha que siempre estaba con el rostro fruncido y lista para gritar.
Tomo la laptop para cerrarla y ordenar lo poco que quedaba en la mesa, solo que cuando toco el control del mousse de la laptop la pantalla se prende y dejo abierto ante mi el correo que ella había estado leyendo antes de quedarse dormida. Es de Travis.
¿Quién es Travis?

"Bella:

Supe lo que sucedió hace unas semanas atrás. Amber y Trent lo ignoran porque de seguro volverán a Londres para asegurarse que estés bien...."


Me detengo de pronto porque lo que estoy haciendo es malo, muy malo. Si ella llega a saber que estaba invadiendo su privacidad, no estoy seguro que Marie pudiera calmarla. Dejo la laptop arriba de la mesa y estoy a punto de cerrarla cuando la curiosidad sigue picando y aun más sabiendo que el nombre de Trent esta allí. ¿Quién es Trent? Puedo responder esa pregunta con solo leer ese mail. Solo ese. No volvería a leer ningún otro más.
No, no, no. Estaba mal, demasiado. Yo no soy así, no puedo hacer esto.
Pero... solo un poco, un poquito...

"Bella:

Supe lo que sucedió hace unas semanas atrás. Amber y Trent lo ignoran porque de seguro volverán a Londres para asegurarse que estés bien.
Nunca he sido demasiado sensible con las palabras y por eso nos hemos llevado tan bien todos estos años de amistad,  así que ahí va: lo cierto es que estoy harto de que nos ignores solo porque nos fuimos a buscar una vida mejor de la que alguno tenía en Londres. Tú te quedaste porque quisiste y nos condenaste a todos por simplemente tener la valentía de salir y luchar. Pero, ¿qué esperabas? ¿Qué nos hundiéramos contigo? Y sigues con tus malditos hábitos de autodestrucción porque no eres lo suficientemente capaz de manejar tu propio dolor sola. ¿Es que acaso siempre necesitaras a alguien que te detenga cada vez que intentes cortarte, tomes pastillas o te metas los dedos en la garganta?
Hemos sido amigos por más de diez años, Bella, y si algo he aprendido de ti es que pareces no tener suficiente. ¿Has pensado alguna vez que no todo gira alrededor de ti? Victimizarse no te llevara a ninguna parte.
Responde los emails de Amber. Cada vez que te manda uno pasa toda la tarde llorando para luego fingir una de esas sonrisas mentirosas, tu ya sabes cuales. Trent parece querer tirar todo a la mierda e ir hacia donde estas, así que si tienes tan solo un poco de consideración por todos estos años de amistad, deberías responderle para que no eche a la borda todo lo que la ha conseguido.
Ninguno ha tenido la vida fácil, Bella, pero al menos nosotros estamos tratando de salir adelante. Deberías hacer lo mismo. Es un buen consejo de un imbecil.
Responde los mails, Bella. Solo uno.

Travis."


Amber, Trent y Travis. ¿Quiénes son y por qué...?

—Bella, apaga la luz —murmura Marie adormilada y me sobresalto en mi asiento, volteo a mirar a la rubia y ella vuelve a acurrucarse entre las frazadas.
Es suficiente, ya he husmeado demasiado y no puedo seguir así. Cierro rápidamente la laptop para no tentarme y empiezo a guardar lo poco que falta en los estantes de la cocina y sigo sacando cosas de las cajas, pero al parecer lo único que queda son las pertenencias personales de Isabella, Marie aún no ha ido a recoger sus cosas a su antiguo hogar. No toco nada más de la castaña por temor a seguir faltándole el respeto, decido mejor sumergirme en un mar de preguntas sin respuestas sobre los tres personajes que habían aparecido ahora.
Amber, Trent y Travis.
Amber debió haber sido su amiga. Trent... no estoy muy seguro, pero si el corazón con sus dos nombres dentro no decía suficiente... Y Travis, un buen amigo sin un poco de sensibilidad para decirle las cosas.
"Es que acaso siempre necesitaras a alguien que te detenga cada vez que intentes cortarte, tomes pastillas o te metas los dedos en la garganta? "
¿Pastillas? ¿Dedos en la garganta?
Volteo a ver a Isabella aun durmiendo arriba de la mesa con su expresión serena y me pregunto que hay más en ella de lo que ya conozco.


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—Gracias por ayudarnos —su voz capta mi atención y volteo a verla. Isabella viene con dos tazas de café en las manos y me pasa una.
Ya habíamos cenado y aun Niall estaba con ganas de seguir quedándose, por lo que decidimos seguir abusando de ellas —aunque si lo pienso mejor, creo que había sido al revés. Marie odiaba el tabaco y decidí fumar en el balcón mientras los rubios se tiraban a ver una película por Netflix e Isabella tomaba una ducha. No me di cuenta el paso del tiempo entre mis pensamientos sobre el mail que leí sin permiso, supuse que fue bastante porque su cabello ya está húmedo.
—No fue nada —contesto y acerco la taza hacia mis labios.
Contemplamos las luces de la ciudad desde el séptimo piso del edificio, la noche esta bellísima porque no hay demasiados ruidos de tránsitos y el clima es lo bastante agradable, sumándole a un buen café y la compañía que tengo en esos momentos. Aun esta grabado en mi mente las palabras de Travis y junto con el sentimiento de molestia por haber husmeado en lo que no me corresponde. Pero, al mismo tiempo, me preguntao qué era lo que había sucedido entre ellos cuatro como para que no quisiera responder los mails. Sé que Isabella es orgullosa, ¿pero hasta donde llegaba su orgullo? ¿Es demasiado grande? ¿Qué la restringía y que no?
—Oye, ¿en qué piensas tanto? —nuevamente su voz me distrae y la miro. Parece divertida —Frunces mucho el ceño cuando piensas.
Toco mi frente rápidamente.
—¿Cómo...?
—Es evidente. Pareciera que estas a punto de estallar —le da un sorbo a su café y hace una mueca de dolor —Mierda, me queme. —sopla ligeramente el contenido y bebe otro trago —¿En qué tanto estabas pensando?
—En ti.
Isabella voltea su rostro con rapidez hacia mí y siento mis mejillas sonrojarse de golpe. Soy un gran imbécil. Se remueve en su lugar y lleva uno de los mechones hacia atrás mientras baja la cabeza. Creo haber visto su rostro tan rojo como el mío.
—¿Por qué siempre dices esas cosas tan de golpe? ¿No podrías ser como los demás que coquetean levemente? —murmura molesta y pronto tomo otro trago.
—Me sale natural —comento con cierto pesar. Nunca supe lo que es coquetear y mucho menos lo había puesto en práctica. ¿Entonces por qué esas respuestas Harold? ¿Por qué?
—Eh... si, bueno —la castaña pasa una mano por su cuello, masajeándolo. Se muerde el labio inferior para mirarme luego de reojo y siento nervios, muchos más que antes. ¿Será eso? —¿Cuando...? Bueno, no quiero presionarte pero... ¿la cita...?
—Oh, si —la garganta se me seca, pensé que se referia a la cita pero no creí que lo diría —¿El próximo sábado?
—No, el próximo próximo estoy libre. ¿Dónde?
—En el centro de la ciudad a las diez am.
—Bien.
Y eso fue todo, esta demás decir que ninguna persona a parte de nosotros debe saber el encuentro que tendremos en secreto. Lo cierto es que no quiero terceros interrumpiendo en la cita, ese día decidire que hacer con mis sentimientos y con los de Louise, sobre todo con lo de ella. Me sabe mal pensar en Louise cuando hasta hace un momento mi corazón latía fuerte por quien esta a mi lado, porque cada vez que pienso en Louise y sus sentimientos me recuerda lo cruel que fui y lo desconsiderado que estoy siendo, y simplemente no puedo disfrutar ni un solo momento.
Miro a Isabella sin ningún disimulo y me pregunto si ella realmente hará crecer mi sentir y si será recíprocos. Todavía hay cosas que no conozco y que no entiendo de ella y viceversa, solo espero que si en el proceso de todo esto alguien salga lastimado, sea simplemente yo.
—Basta, deja de mirarme —ella voltea a mirarme con el ceño fruncido y sus mejillas rosadas.
Casi estoy a punto de sonreír por verla así, pero creo que me llevare un buen golpe de su parte si lo hago. Mira al frente nuevamente y se cruza de brazos luego de dejar la taza arriba de la pequeña mesa redonda de jardín cerca de ella.
—Lo siento.
—No lo sientes.
Sonrió y asiento. En verdad no lo siento, me gusta mirarla.
—Trent es un amigo —suelta de repente y giro rápidamente para verla. ¿Cómo es que...? —Vi cómo te quedaste mirando lo que tenía escrito "Cumbre borrascosas", o dibujado, o lo que sea —parece encogerse y se frota los brazos por el frio —Hace tiempo no lo veo y creo que pasara años para volver a verlo.
—¿Por qué estaban sus nombres juntos con un corazón? —no quería preguntarlo, pero salió de la nada y ahora ya está, necesito saberlo.
—Bueno, Trent y yo siempre estuvimos en el principio de empezar una historia entre los dos, pero... —se queda callada de pronto, su mirada parece perderse en sus recuerdos y yo me siento estúpido por hacerla hablar sobre esto. —Creo que fue lo mejor.
Mi lengua pica y mi curiosidad está a punto de hacer estallar mi cerebro. Lo pienso un segundo y vuelvo a soltarlo. Quiero saber.
—¿Lo amaste?
Isabella solo se encoge de hombros y mira mis ojos con profundidad.
—No lo sé. Era mi mejor amigo.
Podría ser que le sucedió lo mismo que Louise y yo. Quizá las cosas entre ellos sucedieron y ya, uno de ellos tuvo miedo a cortar lo que había por miedo a no poder pagar las deudas y...
Basta, basta. No pienses demasiado.
—Te digo esto porque no quiero malinterpretaciones entre nosotros —dice atrayendo mi atención nuevamente. Sus ojos vuelven a conectarse con los míos y mi corazón palpita fuerte. Ella esta pensando en mi, en nosotros dos juntos —Me gustaría que vayamos lento.
—A mí también —asiento con la cabeza y vuelvo a notar que se frota los brazos. Me quito la cacheta e intento dejársela en los hombros para cubrirla, pero rápidamente la toma en sus manos y se la coloca ella.
—No hagas cosas así, me ponen incomoda —sus ojos se mueven lejos de mí y parece tensarse —Evita tocarme también o siquiera rozarme.
—Bien.
—¡Y si no te gusta como las cosas van a ser, entonces...! Espera, ¿qué? —vuelve a mirarme con el ceño fruncido.
—Que está bien —repito con tranquilidad. Isabella parece aun incrédula —Quiero ir despacio también. Respetar el espacio personal del otro es importante.
—Eh, si, si —asiente y baja su cabeza, esta pensando. —Será mejor que vayamos adentro. Vaya a saber que estarán haciendo esos dos.
—Creí que Niall la tenía cort...
Rápidamente pone una mano sobre mi boca y me fulmina con sus ojos. Sonrió atravesó de su mano y le guiño un ojo. Isabella se sonroja y quita su mano para darme un fuerte golpe en el hombro. Me abstengo a exclamar de dolor para que no darle el gusto.
—Vuelve a decir algo de eso y te la corto —sentencia y se gira para entrar dando un buen portazo.
Es linda y tierna aunque ella no lo sepa.


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Anne no parece haber cambiado en lo más mínimo, sólo que ahora tiene miedo al reloj y el que estaba en su cuarto lo tiro por la ventana en un descuido de las enfermeras. Sí recuerdo su rostro cuando era niño me doy cuenta que ha envejecido entre la culpa y su locura personal.
—Harry, cielo, saluda a tú hermana — dice dulce señalando a un costado de la habitación. Ni siquiera miro, ya no sé cómo seguirle el juego. Su sonrisa se tensa y sigue señalando hacia el mismo lugar —Harry, no seas así con tú hermana. ¿No ves que extraña mucho a papá?
—¿Cómo has estado mamá? —pregunto para desviar el tema.
Anne baja la mano para enrollar sus dedos con los de la otra mano y mira hacia abajo, su sonrisa tiembla.
—Bien, cielo. Ginna y Anne son grandes amigas, ¿Verdad, cariño?
—Claro que sí, señora —contesta la enfermera que está aún lado del placar ordenando la vestimenta de mi madre. Está enfermera es nueva, es una mujer de mediana edad con un carácter tranquilo y desprende autoridad por los poros. Es perfecta para mantener a raya a Anne, o por lo menos eso es lo que ha dicho Des.
—Aun no entiendo porque Ingrid se fue tan enojada —masculla con confusión.
Sí Ingrid se fue era porque ya no aguantaba las locuras de Anne, y menos que haya intentado asesinarla con una cuchara cuando Gemma le dijo que lo haga. No digo nada porque no quiero que Ginna también se vaya y me deje nuevamente con el problema de encontrar una enfermera que pueda lidiar con esto. Ya va un mes que la tiene y parecen ir lo bastante bien.
—Señora, ¿le gustaría tomar algo? —pregunta Ginna acercándose con una sonrisa amable hacia mamá. Ella le sonríe en grande.
—Anne quiere té.
Miro a Ginna con clara advertencia que no lo haga, Anne puede hacerse daño tirándose o tirándonos a nosotros el té como ya lo ha hecho. Ginna sólo revelea los ojos y pasa de largo de mi. Creo que voy a tener que buscar otra enfermera.
—Harry, ¿Sabes que Ginna tiene cuatro hijas y dos hijos?
—Cinco hijas, señora —corrige la enfermera desde el otro lado de la habitación, donde está la pava eléctrica con las tazas de plástico.
—Oh sí, cinco. Bueno, estaba pensando, cariño, ¿por qué no soy madre de nuevo? Sería genial para ti tener un hermanito menor.
Contengo las ganas de gritarle por su absurda idea, realmente que quiero hacerlo porque no aguanto que siga así. Necesito que reaccione de una buena vez para no seguir llevando el peso en mis hombros. No quiero seguir tratando con Anne. Es horrible pensarlo, peor sería decirlo, pero también he envejecido por su locura y culpa.
Ginna se ríe, captando mi atención y evitando una mala escena.
—Señora, sí nosotras pudiéramos tener otro niño, creo que la paciencia no nos daría tregua. Sobre todo el parto.
—Ni me lo recuerdes, Harry estuvo con más de trece horas de trabajo de parto.
—Yo estuve tooodo un día con la más grande.
—Que horrible, encima primeriza —Anne menea la cabeza.
—Ya está él te —Ginna vierte en tres tazas y se acerca a mamá para ayudarla a levantar de la cama. —¿Vamos a la mesa, señora? Le hará bien cambiar de lugar un momento.
—A Anne le encantaría. Harry, ¿quieres tomar él te con nosotras?
Rechazo la invitación mientras observó la buena relación que ambas llevan, Ginna no parece tenerle miedo ni estar cautelosa por cuidar a una loca, pareciera incluso que son buenas amigas. Las dos se sientan en la mesa redonda que hay contra la ventana y Ginna deja el té en las manos de mamá. Luego me pasa el mío aunque me niego, pero su mirada sigue insistiendo y creo recordar haber visto esos ojos en algún lado.
—Por favor, bébalo.
Con cierta duda, llevó él te hacia mis labios y me sorprendo al notar que está tibio. Volteó a mirar a la mujer, pero ella ya está sentada con Anne hablando sobre el parto y lo difícil que es cuando es natural.
Me despido y por primera vez mi madre no hace ninguna escena para que no me marchara, es como sí lo hubiese estado esperando. Hago una nota mental en aumentarle el sueldo a Ginna. Salgo del pasillo de las habitaciones privadas y voy hacia el ascensor, debo ir a la empresa y hablar con Des sobre el siguiente proyecto. Espero unos segundos y cuando se abre me sorprendo al ver la hermana mayor de Isabella frente a mí. Ella también parece reconocerme y sonríe, para más de mis sorpresas.
—Eres Harry, ¿verdad?
—Eh, sí —asiento levemente e intentó pasar hacia dentro del ascensor, pero me hace girar agarrando mi hombro con fuerza. Abro los ojos por lo impresionado que estoy, ella es mas pequeña que yo y parece igual de fragil que Marie.
—Tranquilo, no voy a comerte —dice en un tono burlón, la sonrisa socarrona la acompaña y me recuerda a su hermana menor —Sólo quería agradecerte por ser tan buen amigo de Bella, y lamento sí fui un poco brusca antes...
¿Un poco brusca? Cualquier persona llamaría a seguridad, ella tomo la escoba y quiso partírmela en la cabeza.
—Está bien, entiendo...
—Me encantaría que vinieras a la próxima barbacoa en mi casa, sabado 30, dentro de dos semanas—busca en su cartera algo y a los segundos saca una tarjeta —Toma, llámame el sábado, te pasare la dirección.
Estoy a punto de decirle que no es necesario, pero prácticamente me obliga a tomar la tarjeta y se despide de mí con una sonrisa de oreja a oreja.
Entró en el ascensor y aprieto el número cero para marcharme. Leo la tarjeta, es Grace Bauer y es psicóloga. Vaya, jamás pensé que su hermana lo fuese.
El ascensor se detiene en el piso cinco y vuelvo a sorprenderme cuando se abren las puertas y esta Connor. Él parece también sorprendido, pero enseguida pone su cara de perro para fulminarme con la mirada. Entra y aprieta el piso ocho, del que yo venía.
—Es extraño encontrarte aquí, Styles, pero tampoco debería extrañarme. Todos tenemos un loco en la familia.
Volteó a mirarlo bruscamente. Nunca voy a entender el humor de los Bauer.
—¿Y el de tú familia cual sería? — pregunto, simplemente por curiosidad. Es definitivo que no podemos llevarnos bien.
—No lo sé, en casa nunca se sabe quién está más perturbado que el otro —Connor se escoge de hombros y se voltea a verme con una sonrisa ironica. Parece ser otra característica de los Bauer —A veces creo que Bella es la más desquiciada. Ya sabes, los cortes, la autoestima baja...
—Ey...
—Pero luego están las demás y son más grandes, lo que equivale a que son mucho más desquiciadas. Grace se lleva el gran premio, como cuando intentó matarte.
Sí yo también recuerdo eso.
—Me pregunto que habría usado Annabelle. Ella sin dudas sí tenía un machete te hubiese rebanado la garganta —dice tranquilamente y me pregunto si realmente debo sentirme intimidado o sí está exagerando —Isla es mas tranquila, creo que simplemente pagaria a alguien para que te mate. Georgia también tiene carácter, ella fue boxeadora cuando era adolescente. —¿Qué? ¿Boxeadora? — Y mamá, bueno, todos aprendimos de ella.
—¿Y tú? ¿Qué haces?
—Soy el único hermanito, recuérdalo.
De un momento a otro, Connor me toma del cuello de la camisa y me estampa contra la pared del ascensor. Solo lo miro esperando su golpe, en su ojos hay destellos de furia y de algo más, solo que no sé qué.
—Aléjate de mi hermana. Odio verte cerca de ella.
—No estoy haciéndole mal.
—Pero estoy seguro que lo harás —réplica convencido —Bella es muy amada por su familia y no vamos a permitir que juegues con ella.
Tomo su muñeca y lo empujón lejos de mí. Connor me suelta, pero sus ojos asesinos siguen sobre mi. Realmente tiene la misma mirada desafiante y fulminante que sus hermanas. El ascensor se abre y salgo, Connor intenta salir para buscar más pelea, pero lo pateo en el estómago haciéndolo caer hacia atrás y tocó rápidamente el número más alto y el de cerrar la puerta. Connor se levanta e intenta venir hacia a mí con sus manos echas puños, pero el ascensor se cierra justo en ese momento y escucho su grito del otro lado.
Cita y luego reunión familiar. El próximo próximo sábado será interesante.



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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por Ritza. el Lun 22 Ago 2016, 6:16 am

¡KANDEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

Ya te dije por wa lo muchooo que me encantó el capítulo, mujer. La espera lo valió Tus personajes en esta nc son tan complicados pero a la vez tan tiernos y han sufrido tanto, lo único que quiero es que la vida deje de joderlos tanto y les permita estar juntos de una vez pero luego viene la posibilidad de drama con Trent y Louise y mi lado amante del drama sale a flote
Morí de la risa con Jas tratando de ser la celestina con ellos dos y con Niall y Maria Comentaré más lindo después, porque tengo una inmensa lista de comentarios pendientes PERO LO AMÉ
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por rhythm. el Jue 25 Ago 2016, 6:08 pm

CUANTO EXTRAÑABA ESTA NC! Kande, me encantó tu cap, es decir, al fin Bella mostró su hermoso interior aunque sea un poco, y que bello que vaya aceptando a Harry poco a poco. Que interesante esa historia de sus amigos, creo que si las chicas se enteraran estarían muy celosas jajajaj y Harry, me encanta, se enteró de Trevor, y quiero saber qué pasará ahí. No sé quién sigue, creo que yo:\
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por rhythm. el Vie 03 Feb 2017, 11:21 pm

Necesito pasar de página para el cap
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por rhythm. el Vie 03 Feb 2017, 11:22 pm

Aún no pasa la mierda.
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por rhythm. el Vie 03 Feb 2017, 11:24 pm

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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

Mensaje por rhythm. el Vie 03 Feb 2017, 11:25 pm

P/D: Tengo el cap listo, sólo me falta afinar unos detalles Rolling Eyes
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Re: Mas allá del arcoiris |novela colectiva|

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