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Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por Jimena Directioner el Lun 03 Nov 2014, 5:55 am

AAAAAAAAAAAHHHHHH!!! Morí bien muertaaa!!!
Me encantoo!
Ojalá Gregory se de cuenta que muuuuuy en el fondo ama a su hijo  muack
Seguila cuando puedas ángel.
Ps: Me alegro de que estes de vuelta
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por carla el Dom 09 Nov 2014, 12:27 pm

:'DDDDDD la seguiste! ;_; ay! Pobre harold su pa' es un poco cabezota x.x
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por carla el Miér 03 Dic 2014, 9:44 am

Siguela esta geniall :)
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por carla el Sáb 06 Dic 2014, 4:17 pm

Siiguela ;_;
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por MIshell Lupin el Sáb 06 Dic 2014, 11:08 pm

Me encanta!

Siguelaaaaa! 
 
Besitos
 
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por HeavenlyAngel♡ el Vie 26 Dic 2014, 11:12 am

Capitulo 29





Parte 1
Gracias a dios.
Keyra no estaba en la habitación. Por lo tanto, el aire era respirable. 
_____ se dejó caer de espaldas sobre el colchón, con los brazos extendidos y cerró los ojos con fuerza. 
Incluso la parte trasera y oscura de sus párpados seguía recordando el rostro inquietantemente triste de Harry con más nitidez que si los tuviera abiertos. No podía soportar verlo tan roto. 
«Tal vez debas irte a casa, necesito estar sólo un buen rato» Le había dicho. _____ lo comprendía, pero aun así se sintió mal al ser más un estorbo que un consuelo. Harry trató de suavizar sus palabras, incluso hizo un esfuerzo por sonreír y dijo «Nos veremos en la mañana» 
Comenzaba a cuestionarse si había sido una buena idea que Harry conociera a su familia… No, a su familia no, a su padre en específico. 
Algo extraño se le clavaba en la espalda. Deslizó una mano entre ella y el colchón sacando una gruesa carpeta forrada en peluche rosa. En el centro tenía una enorme K con tela brillosa en dorado. 
« ¿El diario de Keyra?» ¡Jesús! De pronto las manos le quemaban como si estuviera sosteniendo la mismísima Biblia del Diablo. 
Miró a su alrededor como si alguien la pudiera estar viendo y se sentó en el borde de la cama mientras abría la tapa. 
Lo que vio en el interior la dejó tan sorprendida como desconcertada. 
La primera hoja era un boceto hecho a mano de una versión ficticia y estilizada del cuerpo femenino. Parecía como si estuviera posando; con los brazos en jarras sobre su diminuta cintura y una pierna más adelante que la otra como si caminara en una pasarela invisible. Lo que más la tenía fascinada era el talento con el cuál los colores se mezclaban y se difuminaban en la ropa que vestía a la mujer. Era un atuendo extravagante de alta costura que jamás había visto en ningún desfile de modas, aún. 
Pasó la siguiente hoja con el crujido del papel y se encontró con la misma mujer, pero con otro guardarropa totalmente diferente, más sobrio, más casual, pero muy original. Tres hojas después lo supo, estaba frente al trabajo de un artista. 
Un estrepitoso sonido en la puerta la hizo pegar un salto y arrojó la carpeta. Todas las hojas se salieron de su lugar cayendo como copos de nieve a la alfombra, desperdigándose por donde quiera. 
Desde el umbral de la puerta, Keyra observó horrorizada el descenso de las hojas y luego su mirada furibunda se oscureció al fijarse en _____. 
Avanzó lo más rápido que las muletas le permitían avanzar. ____ ya se esperaba lo peor, la agarraron con las manos en la masa y se la había cargado a pulso. 
Pero en vez de jalarle las greñas, Keyra se dejó caer de rodillas y juntó las hojas con movimientos rápidos y torpes…como si el contenido fuera porno que tratara de ocultarle a una niña pequeña. 
―Eres una infeliz― dijo con la furia reprimida en su temblorosa voz ― ¡¿Qué has hecho?! ¿Cómo te atreves?― chilló. 
―Lo siento. 
― ¡No, claro que no lo sientes! ¡Eres una imbécil! 
_____ de verdad que lo sentía, nunca creyó que eso fuera a ocurrir un día, pero realmente estaba arrepentida con Keyra, sobre todo cuando se arrodilló para ayudarle a recoger y ella le arrebató las hojas violentamente. Vio su rostro enrojecido, pero algo le decía que no era de cólera. No, Keyra no estaba enojada, estaba avergonzada. Está bien, tal vez ambas cosas. 
Regresó las manos a su regazo y esperó hasta que Keyra terminó de apilar desordenadamente todo en la carpeta, se levantó apoyándose en la cama y guardó todo en su bolso. 
____ vio que le había faltado una hoja bajo la cama. 
―Keyra… 
―Eres una maldita― empezó a decir sin voltear a verla― Está bien que siempre te eh tratado como basura, pero nunca me eh metido con tus cosas personales.
Lo cuál era una reverenda mentira, pero _____ reprimió las ganas de sacarle una lista de todo lo que Keyra le había echado a perder. 
―Dije que lo sentía. 
― ¡Eso no vale!― se giró de súbito, y esta vez sí se veía enfadada. _____ la miró a los ojos un momento antes de desviar la mirada avergonzada. 
―Keyra ¿Qué es esto?― sacó el dibujo bajo la cama y lo sostuvo en el aire. 
Keyra agrandó los ojos y trató de arrebatárselo, pero ______ la esquivó. 
― ¡Dámelo! 
―No…
―Diablos, te voy a matar ¡¿por qué no?!
―Porque es precioso. 
― ¿Qué? 
Dejaron de forcejear en el instante en que las fuerzas de Keyra parecieron desvanecerse. 
― ¿Tú los hiciste? Las mejillas de Keyra se tiñeron de rosa y desvió la vista a otro lado. 
―Es lo más genial que eh visto― continuó con tono absorto mientras observaba cada trazo, cada línea perfecta plasmada en el papel― No sabía que tenías tanto talento. 
―Pues claro que no, inteligente, si no saben ni mis amigas ¿crees que tú sabrías?― volvió a meterse en su arrogante papel. 
― ¿Qué? ¿Pero por qué no saben? 
―Pues porque…porque… ¡Porque es algo de ñoñazossuperfriquis! ¡Por eso! 
Este momento lo recordaría para toda la eternidad grabándolo a fuego en su memoria. 
Keyra acababa de admitir que era una ñoñazafriqui. O al menos eso dio a entender. 
―¿De qué te ríes? No es gracioso, es mi ruina― por fin le arrebató el dibujo― De todas las personas del mundo que pudieron haberse enterado, precisamente tuviste que ser tú― había una nota de desprecio en su voz― bicha rara. 
______ entornó los ojos. 
―Mira quien lo dice. La bicha rara que invierte sus tardes en dibujar en vez de practicar pasos de porrista como presuntamente dice. 
Keyra la fulminó con la mirada un momento antes de darse cuenta (sin admitirlo) de que tenía razón. 
La apuntó con un dedo. 
―Pobrecita de ti si llegas a decir algo ¿me captas? Y ni se te ocurra ir a llorar en los brazos de tu noviecito porque ni él podrá escucharte cuando tú grites y yo te esté torturando. 
_____ soltó una risita entre dientes. No podía creer que ya no la intimidaban sus amenazas. 
― ¿Y luego? ¿Mato un pollo o qué?―le empujó a un lado el dedo con el que la señalaba ― ¿A quién le importa lo que la gente piensa? Eres tan superficial. Eres incapaz de creer en ti misma. 
Creyó que Keyra le daría más guerra, pero se quedó viendo al piso como si mirarla a los ojos fuera darle la razón y no quisiera concederle esa satisfacción. 
«Keyra es humana» pensó _____ «Y posiblemente una persona muy herida. Compensa el cariño que no le dan sus padres con la atención y el falso aprecio de la popularidad» 
Por extraño que pueda parecer, sintió el impulso de abrazarla, pero naturalmente no lo hizo, y no lo haría. 
Se aclaró la garganta y tomó el dibujo que Keyra sostenía suavemente entre sus dedos, esta vez se deslizó fácil, ya no opuso resistencia. 
― ¿Sabes?, ni los tipos de Project Runway tiene tanto talento. Keyra levantó rápidamente la cabeza y la miró con ojos muy abiertos. 
―¿Tú crees?― dijo con renovado ánimo sentándose en el borde de la cama. _____ esbozó una sincera sonrisa. ―No, no lo creo, lo sé. Lo que _____ no podía creer era que estaba tratando de levantarle el ánimo a Keyra ¡Keyra, la Megan Fox clonada! Por favor. 
La aludida se encogió de hombros y enarcó una ceja. 
―Ya sabes, todo lo que hago termina siendo fa―bu―lo―so.
_____ puso los ojos en blanco. 
―Tenía que salir tu lado engreído a arruinar el momento. Keyra sonrió con sorna y chasqueó los dedos. 
―Que la envidia te corroa no es mi problema.― repuso, pero esta vez no lo decía con el afán de molestar o herir, había sonado como…como una broma. 
¿Estaba bromeado con _____? Se dieron cuenta de eso al mismo tiempo en que se 
Sostuvieron la mirada y dejaron de sonreírse gradualmente. 
_____ se movió incómoda y Keyra carraspeó. 
―Como sea, no digas nada de esto, si no, ya sabes… _____ asintió distraídamente. 
―Está bien pero, tratándose de ti no creo que sea tan mala idea mostrarle a los demás tus talentos― propuso― es decir, podrías tirarte un pedo y aun así lo verían como una gran hazaña, te alabarían. 
Keyra arrugó la nariz. 
―Eres tan desagradable ¿Así conquistaste a Harry? Vaya, le deben gustar las guarras― enarcó las cejas― ¡Y para tu información yo jamás me eh tirado ningún pedo! 
Sí, claro.
―Además―continuó― no tienes ni idea de cómo es el círculo de los famosos― se inclinó hacia adelante y _____ hizo lo propio para escuchar― Si te descuidas, por muy insignificante que sea el error, hacen de tu reputación una papilla. Primero te aplican la ley del hielo, luego difunden horribles rumores sobre ti y por último, te exilian del círculo y nunca, nunca podrás regresar…― dijo en tono tenebroso. 
Un escalofrío recorrió la columna vertebral de _____. Keyra parecía estar contando una historia de terror en un campamento escolar, sólo le faltaba estar a oscuras sosteniendo una linterna bajo la barbilla. «y por último, si los viajeros se adentran demasiado en el bosque, la bruja Turulecalos secuestra y jamás ¡jamás! podrán regresar…» Algo así se le ocurría. 
Rió nerviosamente. 
―Eso no es cierto, yo jamás eh conocido a ningún exiliado que viva para contarlo. 
―Oh, mi pequeña inocente, pregúntale a Edmund Straford. Esperen… rebobinando: «Pregúntale a Edmund Straford» «Pregúntale a Edmund Straford» «Pregúntale a Edmund Straford» ¡Edmund Straford! ¡El dientes de satélite espacial, capitán del equipo de ajedrez! 
La Santa Virgen. A ____ se le trabó la boca de tanto abrirla, pero consiguió 
decir: 
―¡¿Edmund era popular?¡ No―puede―ser, Dios mío.
―Créelo― Sonrió con suficiencia. 
―¿Qué hizo? 
―¿No es obvio?― enarcó una ceja― lo descubrieron en una de esas reuniones parafriquis en donde se disfrazaba de mago o elfos, repetían hechizos de Harry Potter, jugaban juegos de mesa raros, leían cómics, coleccionaban figuras de Pokemón y adoraban StarWars como una religión. 
―Lo siento, dame un minuto, sigo sin creerlo.― se llevó una mano a la frente― Edmund ni siquiera parece que haya tenido otra vida, apenas habla, no puedo creerte. 
Keyra se examinó las uñas alejando la mano de su rostro para verlas mejor mientras abría y juntaba los dedos. 
―Sí, bueno, yo misma me encargué de que no quedara nada de su autoestima, prácticamente le lavamos el cerebro a él y luego a todo el mundo con el rumor de que aún mojaba la cama. 
―Keyra… 
―¿Sí? 
―Edmund sí moja la cama, tiene un problema urinario, está enfermo. 
―… Oh.― compuso una leve mueca de asco y luego se encogió de hombros.― Eso explica por qué se cambiaba constantemente los pantalones. Entonces sí valió la pena exiliarlo, pero te repito, si dices algo de esto―dio una palmada a su carpeta peluda― me obligarás a ser mala contigo, y estoy dispuesta a hacer lo que sea por mantener mi reputación. No quiero tener que volver a defenderme como la última vez en que casi me echan, es todo lo que tengo ¿entiendes? No puedo perderlo por ningún motivo. 
¡¿Que casi la echan?! El que Keyra le estuviera confiando algo tan personal hacía que todas las atrocidades que había contado sobre Edmund y todas las amenazas se vieran reducidas a un pequeño caparazón cuya función era proteger a una frágil y débil mariposa de cristal. 
En algún lugar de su cabeza, Keyra no le pareció tan mala después de todo. Era tan indefensa que incluso ______ podría quebrarle un ala si así lo quisiera. 
Pero _____ no era Keyra. Ni siquiera ella se merecía que le hicieran daño, aunque lo haya hecho a otros. Como cuando en secundaria le metió una de las ranas de la clase de ciencias en el escote de la blusa. 
―A veces pienso― continuó mirando más allá de ______, hacia la ventana― que todo sería más fácil si fuera tan normal como cualquiera, si fuera como tú.― ______ agrandó los ojos ¿Había escuchado bien?― Podría mostrarle a todos lo que me gusta hacer― abrió la tapa de la carpeta― y todos querrían que les diseñara su guardarropa, sería igual o más famosa― cerró la tapa súbitamente― pero en este momento, a estas alturas, me arruinaría.― Miró a _____ y algo muy parecido a una leve sonrisa se dibujó en sus labios― Sí, ser tú sería aburridamente más sencillo. 
―Oh, hazme caso, no quieres ser la mascota de la escuela.― agitó una mano quitándose importancia, pero la verdad es que por dentro se le había inflado su apachurrado ego. 
Keyra se encogió de hombros. 
―Sí, tienes razón, ese horrible disfraz debe oler a muerto.
Bueno, el ego fue lindo mientras duró. 
―Dios, ya ni me recuerdes, ni siquiera eh lavado esa cosa. Por dentro, debe oler a vómito. 
Keyra se dio unos golpecitos en la barbilla. ―Humm… ¿Puedo verlo? _______ vaciló un momento. ―Supongo que sí. Se levantó del suelo y empezó a buscar en el fondo del clóset hasta que dio con una enorme bolsa de basura. La abrió y un momento después la arrojó al piso mientras arrugaba la nariz. 
―¡Agg!, creo que ya se pudrió. A Keyra le llegó el letal tufo un minuto antes de que le dieran arcadas y se tapara la nariz. 
―Eso está del culo ¡Ya tíralo! 
―No seas tonta, Keyra, es mi uniforme. 
―Yo preferiría hacerme una mascarilla con tierra de panteón agusanada antes que ponerme esa porquería. _____ pateó ligeramente la bolsa sin que Keyra se diera cuenta. 
― ¡Mira, está vivo! La víctima pegó un grito en el cielo mientras ____ estallaba en una carcajada. 
― ¡Cállate, perra! No me hizo gracia― le arrojó una almohada a la cabeza. 
_____ se la apartó de la cara y miró a Keyra, sonreía con los ojos y un momento después ambas estallaron en una carcajada espontánea. 
Cuando todo hubo terminado, _____ tomó la bolsa haciéndole un nudo en el extremo y avanzó hacia la puerta. 
― ¡No! ¿A dónde lo llevas? 
―Tienes razón, debo tirarlo. Pediré otro disfraz al entrenador.
―Tal vez yo podría… 
―¿Sí?―se volvió. Keyra suspiró ruidosamente. 
―Sólo estaba pensando que tal vez yo podría hacerle algunas modificaciones para que no parezca tanto un camarón podrido.― bajó la voz gradualmente, pero _____ la escuchó perfectamente. 
Keyra Ivette Stevens, la abeja reina, capitana del equipo de porristas y la chica más cotizada de Dancey High descendía de las alturas de la cadena alimenticia sólo para ayudar a ______ Vanderbilt. 
Ya podía infartarse tranquilamente. 
―Sería un verdadero placer― sonrió de oreja a oreja. Ya no deseaba ni necesitaba ser amiga de Keyra para sentirse que era alguien, pero sin duda, habían limpiado un poco la telaraña entre ellas. 
Viernes por la tarde. A pesar de que había dejado de nevar, el ambiente aún era fresco, pero el calor que emanaban los cuerpos en multitud aumentaba considerablemente la temperatura que marcaba el termómetro. 
Visto desde arriba, las calles aledañas a Dancey High estaban atestadas de pequeños puntos rojos y amarillos. Todos los patios (incluido el aparcamiento) estaban sumergidos en un ambiente caótico: chicos pintándose la cara los unos a los otros con pintura amarilla y roja, unos cantaban, otros reían a carcajadas, algunas chicas daban los últimos retoques con rotulador y listones a sus carteles; el ochenta por ciento decía «Harry, cásate conmigo», «Mi cama te espera, Harry», «Te amo Harry» y «Soy la verdadera ______», el veinte por ciento restante estaba dedicado a todo el equipo de futbol en general. Las masas se movían de aquí para allá, ansiosos, excitados; algunos se habían pintado el número de su jugador favorito en la espalda de la playera, otros corrían las apuestas; la mayoría de los participantes votaban por que los Leones de Eton les patearían el trasero a los Escorpiones de Dancey High…otra vez. Los miembros de la banda ya estaban vestidos con sus ridículos trajes de soldaditos del elenco del Cascanueces mientras afinaban sus instrumentos y las porristas calentaban músculos en el césped. 
Harry tuvo que aparcar el Lamborghini varias calles atrás; el tráfico era peor que en el centro. Tomó la bolsa Adidas con su uniforme dentro y caminó lo que restaba de trayecto. 
Seis enormes autobuses esperaban frente a la escuela para transportar a los alumnos hacia Eton, donde sería el partido. 
Los nervios comían su carne viva. Eton siempre había ganado, y encima tenían la ventaja de estar en casa. 
Desde el comienzo, sólo se había presentado a los entrenamientos a regañadientes por petición del entrenador Callahan, si tan sólo el condenado hombre no inspirara tanta lástima, ni siquiera estaría ahí, estaría en el cine con la cabeza de _____ recargada en su hombro, tal vez ni siquiera estarían viendo la película…Pero en los últimos días, la idea de ganar el partido de hoy se le había metido entre ceja y ceja instándolo a querer dar lo mejor de sí mismo. 
Se abandonaría en el campo. Tenía que distraerse de la tensión que se vivía en su casa de alguna manera. 
Estiró el cuello para buscar a _____, pero todas las cabezas le parecían iguales. 
Divisó al entrenador Callahan emergiendo por encima de las cabezas (seguramente se había subido en algo), iba ataviado con un traje gris y corbata a rayas rojas y amarillas tan apretada en el nudo que le hacía parecer que tenía la cabeza directamente pegada a los hombros. Parecía estarse rostizando en esa ropa porque constantemente se secaba la brillante calva con un pañuelo. 
Levantó un megáfono y dijo: 
―¡Silencio todos!―naturalmente nadie le hizo caso― ¡Los miembros de la banda suban al tercer autobús! ¡Repito: los miembros de la banda suban al tercer autobús! 
Lo único que ocasionó fue más caos, los de la banda se dispersaron tratando de llegar al autobús y terminaron perdiéndose en la multitud. 
―Entrenador, deme eso― la voz de la directora Foutley se escuchó débilmente por el megáfono. 
Callahan miró hacia abajo y frunció el ceño. 
―Puedo controlarlo, directora Foutley―dijo eso en son de burla. 
Las manos de la directora salieron a la superficie de las cabezas y posaron sus garras en el megáfono. 
―¿Controlar? ¿Usted? ¡Mis polainas! Traiga eso, yo me ocuparé. 
Después de un intenso y poco discreto forcejeo, la directora Foutley se salió con la suya, subió un pie a lo que sea que estaba sosteniendo a Callahan, se agarró de su brazo y cuando logró encontrar el equilibrio, lo apartó de un empujón. 
― ¡Matanga!― le gesticuló mientras sonreía y se estiraba la falda 
Ceñida de su traje de ejecutiva hacia abajo. De su cuello colgaba una bufanda roja y amarilla.― Probando, probando, uno, dos, tres, cuatro, ¡cincoseissieteochonuevediez! 
«Es un megáfono, idiota, no un maldito micrófono» Pensó Callahan poniendo los ojos en blanco. 
Se aclaró la garganta y dijo: 
―¡Atención! , parecen un montón de ganado ¿No oyen que les están hablando? 
Santo remedio. Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y las cabezas se levantaron hacia la directora.
El conocido sentimiento de autosuficiencia y poder le llenó los pulmones mientras los observaba desde arriba. 
―Perfecto― musitó antes de acercar el megáfono a los labios pintados de carmín― Muy bien, los miembros de la banda, al tercer autobús― dijo con un repentino tono de voz amable e hizo un gesto con la mano señalando el autobús a su espalda― Moviditos, no podemos llegar tarde ¡Háganse a un lado los demás! No estorben― los alumnos protestaron por lo bajo y se movieron perezosamente. 
Poco a poco, el resto del alumnado llenó los autobuses restantes. Las porristas seguían creyendo que no las merecía ni el suelo que pisaban, así que se rehusaron a subir a los autobuses como el resto de los mortales y rentaron una limosina que esperaba al final de la caravana. 
El suelo de Dancey High terminó como si por ahí hubiera pasado el carnaval de Río de Janeiro. 
Los jugadores fueron los últimos en subir al autobús que encabezaba toda la escolta. 
Callahan sostenía un portapapeles en la puerta y estaba visiblemente nervioso. 
Uno a uno nombró a los chicos de la lista para asignarles un lugar en el autobús. 
― ¡Styles!― miró alrededor en busca de la mata de negros cabellos con la que siempre identificaba rápidamente a Harry. Lo divisó a pocos metros― ¡Styles! ¿Estás sordo? 
Harry dio un respingo y se volvió. 
―Lo siento, aún no me acostumbro al apellido. Callahan le lanzó una mirada de desaprobación y negó con la cabeza. 
―Tonterías. ¿Dónde está la mascota?― dijo mientras apuntaba algo en la lista. 
Harry enarcó las cejas. 
―Disculpe ¿la qué? 
―La mascota, hijo, la mascota del equipo, este… 
―¡_____!― levantó los brazos exasperado. Odiaba que algunos se hicieran los disléxicos y no llamaran a su novia como era debido, de haber sido otra persona ya le hubiera enterrado el puño, pero no era tan necesario ser salvajes.― Se llama _____, y no, no sé dónde está― la preocupación pasó a transformarle los rasgos― no la eh visto. 
Pesaba en la forma en la que la había despedido el otro día de su casa. No se habían visto desde entonces porque él estaba ocupado con los entrenamientos y llegaba prácticamente desmayado a casa como para llamarla. 
Callahan masculló algo ininteligible. 
―Diablos ¿Y Magda?
―Tampoco sé dónde está, no la eh visto― replicó encogiéndose de hombros. Esas mujeres querían sacarle canas prematuras. 
El entrenador levantó un brazo jalando la chaqueta del traje para poder verse el reloj. 
―Diablos. Es muy tarde, debemos irnos con o sin ellas.― se rascó la calva eh hizo una mueca― Agg ¡mujeres! Todas son iguales― y soltando un diccionario de maldiciones subió al autobús. 
Harry fue tras él, no sin antes echar un último vistazo por encima de su hombro. 
Soltó un profundo suspiro. «¿Dónde estás? » Colegio del Rey de Nuestra Señora de Eton, el colegio más famoso del mundo donde la disciplina es total. Cede de la élite masculina británica. Lugar prestigioso y sumamente exclusivo con magníficas instalaciones. 
A lo largo de los años, sus macizas y ornamentadas puertas de madera han visto pasar un gran número de conocidos alumnos; príncipes, realeza de todo el mundo, ministros, héroes militares, actores de fama mundial, hijos producto de minuciosa selección genética, los grandes, los pijos y los anarcos. 
Así es como era. La opulencia tenía un nombre: Eton. …Ah, y luego estaba Dancey High: 
―Eh, Brandon, Dizzy se tiró un pedo.― le dijo Kevin Tylor asomándose sobre el respaldo de su asiento. 
―No jodas, abre las ventanas― se quejó entre estruendosas carcajadas mientras se tapaba la nariz con los dedos en forma de pinza.― Está de la mierda.―Agitó una mano abanicando el aire. 
―Siente el olor de la naturaleza, hermano― replicó Dizzy aspirando ruidosa y profundamente― Siéntelo. 
―Ay, ¡Malos! ¡Dejen de aventarme bolas de papel ensalivadas! Los voy a acusar― pataleó Charles (alias Connie) en su asiento. 
―Erick, llevas horas rascándote el culo ¿lo tienes irritado?
― ¿Y a ti qué, idiota? ¡Ah! 
Harry llevaba casi una hora sentado, escuchando mil y un tonterías guarras. 
Y no es que el fuera un pan consagrado nadando en el cáliz de Cristo, pero aún tenía algo de pudor. 
En un intento por aislarse del ruido, se arrellanó en el asiento cruzándose de brazos y bajando la gorra hasta ocultar su rostro. Pero fue imposible; a su lado tenía a Edmund Straford, que no dejaba de sorber saliva y moco, además tenía esa respiración tan ruidosa y flemosa. 
El camión aparcó en la espléndida calzada de adoquín frente a Eton. 
―Órale, hermanos, llegamos a Hogwarts. 
Alguien le dio un zape a Dizzy.
―Hogwarts no existe, idiota. 
Bajaron del autobús después del entrenador Callahan. Harry alzó la barbilla y el intenso brillo del Sol lo cegó obligándolo a entrecerrar los ojos. Soltó un silbido de admiración ante la mole de ladrillo rojo que se alzaba y extendía ante sus ojos. Tuvo que voltear lentamente de derecha a izquierda porque la vista panorámica no le era suficiente para abarcar todo el edificio. 
Había un montón de camionetas de televisoras locales y una de ESPN. 
Genial. Fantástico. Si perdían, lo harían a nivel mundial. El silencio inmaculado fue reemplazado por la bulla a medida que Dancey High se adueñaba de la calzada. 
Las dobles puertas en forma arcada se abrieron de par en par con el rechinido de las bisagras y los Escorpiones se abrieron paso entre la muchedumbre hasta internarse en el vestíbulo. Todo el interior tenía pinta gótica, como de catedral antigua bien conservada.
Los alumnos de Eton que se cruzaban por su camino se detenían en los pasillos para mirarlos con desdén. 
Todos ellos altos (de metro noventa en adelante) Dios ¿qué les daban de comer? Harry se sentía una pulga con su miserable metro ochenta y ocho. 
Lo que más destacaba era el aire de autosuficiencia con el que portaban su uniforme, que no podía tacharse de otra forma más que de extraño. 
El cabello pulcramente peinado hacia un lado, chaleco, pajarita blanca, moño al cuello, algunos llevaban frac, pero otros portaban una capa negra sobre los hombros. 
Harry sintió una mano huesuda apoyarse en su hombro.
―Hermano, te lo dije ¡Es Hogwarts! Mira todos esos uniformes de Harry Potter ¿Crees que alguno me deje tocar la tela? 
―No Dizzy, no lo creo, pero baja la voz, nos están mirando extraño. 
―Ay, que guapos están todos. ¡Hola!― saludó Charles (alias Connie) con la mano mientras aleteaba las pestañas. 
―Bah, bola de maricas es lo que son todos.― masculló Brandon a su espalda. 
― ¡Brandon!― le advirtió Callahan por encima del hombro. El entrenador y la directora Foutley tuvieron que fingir que se llevaban de maravilla cuando intercambiaron saludos con el director de Eton, el Doctor Percy Harrison. 
Tal vez las ideas de Dizzy lo estaban volviendo paranoico, pero Percy Harrison compartía un vago parecido con Albus Dumbledore, el director de Hogwarts. Sólo que con la barba recortada. 
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por HeavenlyAngel♡ el Vie 26 Dic 2014, 11:12 am

Parte 2


Se rió internamente. «Lo que hacen los nervios, que tontería» Hombreras, espinilleras, mangas de comprensión, muñequeras, coderas, musleras, bucales, cascos, protector genital, vendas, pantalones ajustados. Los llevaron al área de vestidores donde la carne y los músculos brillaron como satén bajo las luces del techo…. A excepción de la escualidez de Dizzy y Edmund y los pechos caídos de Charles (alias Connie) que tanto se empeñaba en ocultar pudorosamente con una camiseta como si fuera una chica. 
Se encontraban en diferentes grados de desnudez y se hacían bromas usando toallas como látigos contra el trasero. 
Harry iba de un lado a otro a lo largo de la banca que dividía a la habitación. Sólo traía puestos los ajustadísimos pantalones amarillos que no dejaban ninguna línea de su anatomía masculina a la imaginación. 
El equipo no estaba completo, faltaba Magda, sin ella no podrían jugar…y faltaba ______ . Lo qué más le inquietaba era que tampoco había visto a Gerald, se suponía que estaba con Magda resolviendo asuntos legales pero ya deberían haber vuelto desde ayer ¿Y si les había pasado algo? 
Se estremeció. Pidió un celular prestado a uno de los chicos y marcó el número de _____. Esperó con el auricular pegado a la oreja mientras se mordisqueaba la uña del pulgar, pero se rindió cuando saltó la contestadora. 
«…deje su mensaje después del tono: Biip» No dejó ningún mensaje. De repente se escuchó el amortiguado eco retumbador y grave de los altavoces emitiendo Pumpit de los Black Eyes Peas. 
―Damas y caballeros―dijo una alegre voz masculina por encima de la canción― ¡tomen sus asientos y prepárense porque esto está a punto de comenzar!― Los gritos y vítores era demasiado audibles y el techo tembló balanceando las lámparas. Supo de inmediato que estaban debajo de las gradas 
La puerta del vestidor se abrió azotándose contra la pared y entró Callahan hecho un sudoroso manojo de nervios. 
Dirigió una mirada desquiciada que abarcaba a todos sin mirar a nadie en particular y levantó las manos. 
―¿Por qué todavía no están listos? ¡Chicos, muévanse! Esto no es una pastorela de primaria, es futbol ¡Futbol!― dio un par de palmadas y luego señaló hacia atrás con el pulgar― Salimos en cuanto acabe el espectáculo previo, que es más o menos― miró fugazmente la esfera de su reloj ― ¡Dentro de nada! 
Todos parecieron tomar las cosas enserio de un momento a otro. No se escuchó más que el susurro de la ropa, el chasquido de los cascos y los golpes metálicos de los casilleros. 
―Entrenador ¿Yo también tengo que usar esto?― preguntó Charles levantando el abultado protector genital entre el índice y el pulgar como si fuera radiactivo. 
Callahan se dio una palmada en la frente, luego pasó un brazo sobre los hombros de Charles e hizo ademán de apartarlo de los demás para hablar en privado. 
―Escucha, hijo―repuso aparentemente tranquilo― Quiero suponer que estás en pleno uso de tus facultades mentales y eres consciente de que, a pesar de todo eres un macho y tienes cuerpo hombre ¿no? 
Charles se encogió de hombros haciendo una mueca de pesar. 






―Ahora, no te pido que milagrosamente te conviertas en heterosexual; bien sabe Dios que no lo harás, pero por el día de hoy; sólo el día de hoy, siéntete hombre.― tomó el protector genital y lo sacudió frente a los ojos de Charles― Ser hombre implica el privilegio de cargar con bolas. ¡Y si tienes bolas debes protegerlas con toda tu vida como si fueran los ovarios que no tienes!― Le estampó el protector contra el pecho y avanzó al centro del vestidor dando palmadas. 
―Vamos, chicos, ¡vamos! Se acaba el tiempo. 
―Entrenador. 
―¿Qué quieres, Harry? Brandon, te pusiste las hombreras al revés.― apenas lo miró antes de seguir presionando al equipo. 
―Tengo que hablar con usted… 
―Lo que sea después del partido. ¡Eh, Dizzy! No puedes jugar en chanclas. 
―Pero cuál partido, sin Magda ni siquiera podremos… Callahan se subió en la banca central y puso los brazos en jarras. Harry tuvo que tragarse sus palabras al comprender que el hombre no le había prestado la más mínima atención. 
Callahan se metió el índice y el pulgar a la boca y emitió un agudo silbido. 
Los chicos dieron un respingo y se volvieron hacia su entrenador con las barbillas levantadas. 
―Chicos, estoy harto de repetirles el mismo discursito motivacional que sé que les entra por un oído y les sale por el otro― empezó después de mirar a cada uno ― Pero creo que ustedes están más hartos de perder contra los estirados de Eton― algunos se miraron entre sí y asintieron― Pero hoy es diferente― los juveniles ojos miraban con una chispa de esperanza― Hoy, si perdemos, nos humillaremos a nivel mundial― levantó el índice con firmeza― ¡Y esa es la diferencia! Así que péinense, están los reporteros y comentaristas de ESPN. 
Harry casi se tira al suelo para convulsionarse de la risa. ¡Pero qué discurzaso! Así cualquiera gana. Sí, cómo no.
Y qué decir de los demás. Bastaba con echar un vistazo a sus rostros desconcertados para saber que eso no era lo que necesitaban escuchar. Se habían partido el lomo y habían soportado el geniecito de Callahan como para que en la precisa hora viniera y dijera «Péinense, están los de ESPN» 
Por otro lado ¿para qué se iban a engañar? Ganarle a los Leones de Eton jamás había sido posible con el equipo original de Dancey High, menos aun cuando la mitad estaban lesionados y tenían umpalumpas de reemplazo. 
Harry entornó los ojos, abrió la boca para decir algo pero Brandon se adelantó: 
― ¿De verdad cree que vamos a perder?―inquirió visiblemente ofendido. 
―¿Y tú no?―replicó enarcando una ceja. ¿A dónde quería parar Callahan? 






La pregunta tomó por sorpresa a Brandon, se quedó callado con la mirada fija en Callahan y luego la desvió al suelo. 
―Entonces… ¿entonces por qué nos hizo trabajar tanto si de todas formas vamos a perder?― dijo Morgan; otro de los chicos, en tono lastimero. 
Callahan lo apuntó con el dedo.
―¡Eso es! Escúchenlo, él sí que tiene toda la razón.―extendió los brazos a los lados golpeándose el costado de los muslos cuando los dejó caer― ¿Qué estamos haciendo aquí sí de todas formas nos patearán el trasero? Podríamos evitarnos toda esta vergüenza retirándonos y perdiendo dignamente por default. 
―¡Oiga, eso es muy cruel!― chilló Charles (alias Connie) El entrenador se encogió de hombros e hizo una mueca.
―Sé que no es lo que sus oídos quieren escuchar, pero es la verdad. Dejen de quejarse como nenas ¡Crezcan! Vuélvanse hombrecitos ya, y vámonos a casa.― bajó de la banca y se abrió paso entre los hombros caídos y las caras desilusionadas de su equipo. 
El silencio era total. Fúnebre. Mortal. Abrió la puerta pero una voz lo frenó en el umbral. 
―No. 
Callahan miró por encima de su hombro primero y luego se volvió por completo cruzando los brazos. Harry se había puesto frente a sus compañeros y miraba al entrenador con ojos entornados por la determinación. 
― ¿No qué? 
―No nos vamos a ningún lado.― echó un fugaz vistazo por encima de su hombro, pero nadie había dado un paso adelante para apoyarlo, ni siquiera Brandon. 
Puso los ojos en blanco mentalmente y cambió su peso de un pie a otro. 
―Sí, ya veo cómo te apoyan tus compañeros. Esas palabras irritaron a Harry más de lo que su control podía soportar. Quería golpear a Callahan hasta dejarlo en el suelo. Pero una vez más, se contuvo las ganas. 
Se volvió hacia sus compañeros y los fulminó con la mirada. ―Son increíbles. Ladran pero no muerden, patéticos― masculló y luego se dirigió a Callahan. 
―Y usted… puede que manipule a los demás y pisotee sus ganas de triunfo, pero a mí se me resbalan sus palabras. 
Murmullos y susurros a su espalda. Harry dio otro paso al frente; su presencia era más imponente ahora que las hombreras le ensanchaban la espalda casi al doble, y continuó: 
―Voy a decirle algo, y no me voy a arrepentir de ninguna palabra, pero disculpe si soy muy directo― dijo en ese tono de reprimida irritación que siempre lograba poner los pelos de punta y dejaba muy claro el mensaje de «A este hay que hacerle caso, no está de humor» ― Primero, le recuerdo que yo nunca tuve intención de unirme a este equipo de mierda, si estoy aquí es porque usted me rogó de rodillas y la verdad, sentí lástima. 
Las facciones de Callahan se endurecieron pero no dijo ni una sola palabra. 
―Segundo, no perdí el tiempo a lo retrasado mental soportando su patética humanidad y jodiéndome el lomo para que al final todo se vaya al traste, sólo porque nuestra inminente derrota será transmitida a nivel mundial. 
Avanzó lo que restaba para estar frente a frente a Callahan― al que en realidad tuvo que mirar desde arriba― y luego se puso el casco en la cabeza. 
―Y tercero, me importa un soberano pito lo que piense, pero soy capaz de salir a jugar yo solo contra once gorilas. Ahora apártese, me está estorbando y tengo un maldito partido que perder. 
Callahan se esforzaba por mantenerse firme y severo, pero la mezcla de desconcierto, confusión, furia y sorpresa bailaba en sus ojillos de hurón. 
Se sostuvieron la mirada un tenso rato antes de que el hombre vacilara y se hiciera a un lado. 
Justo cuando Harry salía, una mano se posó en su hombro. Miró por encima y casi se echa a llorar al ver a Brandon dirigiéndole una mirada de entendimiento y apoyo. 
Parpadeó varias veces para asegurarse de que su mente no le estuviera jugando ninguna broma visual de mal gusto, pero el rubio seguía ahí, y una curvatura muy parecida a una sonrisa asomó sus labios. 
― ¿Quién te crees que eres para ser el único guapo que salga en televisión, cabrón? 
Harry le regresó la sonrisa y lo golpeó amistosamente en el brazo. 
―Oigan nenas― se acercó Kevin Tylor― yo también estoy bien condenadamente guapo. 
―Pues yo no estoy tan carita linda, pero si estoy bien bueno.― exclamó un chico desde atrás. 
Una ola de risas quebró el frágil material con el que estaba Hecha la tensión del ambiente. 
Los chicos se arremolinaron alrededor de Harry, apoyando las manos en sus hombros y dándole amistosos golpes en el casco. 
―Eso es hermanos; amor, paz y porros― Dizzy los envolvió a todos con sus larguiruchos brazos. 
―Aww, yo también necesito un abrazo― Charles los apachurró a todos con fuerza y apoyó la mejilla en uno de ellos como si estuviera abrazando una almohada. 
Edmund temió por su vida y no se metió en el comprimido círculo en forma de albóndiga humana, pero consiguió permanecer cerca y sonreír todo lo que sus metálicos aparatos dentales le permitían. 
―Charles, animal…― dijo Brandon con voz estrangulada― estamos matando a Harry, quítate. 
Los soltó y todos pudieron respirar. Estaban sonrojados y tenían los ojos vidriosos por la euforia. 
Alguien comenzó a aplaudir lenta y estruendosamente soltando una sutil risa entre dientes. Buscaron alrededor la fuente de la burla y encontraron a Callahan, aun en la puerta, sonriendo como si algo le hiciera gracia. 
―Bravo, bravo, bravo― dijo sin emoción― eso fue muy conmovedor, casi me hacen llorar.― concluyó haciendo aspavientos. 
Harry avanzó un paso para salir a enfrentarlo pero Brandon apoyó una mano en su pecho deteniéndolo y fue él quien dio la cara. 
― ¿Se ha vuelto loco? ¿Por qué actúa tan raro de repente? ¿Eh? – lo apuntó con el dedo―Si tiene algún problema con alguno de nosotros, dígamelo en mi cara ¿Estamos?― enarcó una ceja― Y quítese de una buena vez o lo derribamos. 
Callahan ensanchó su fea sonrisa y se enderezó. ―Perfecto, eso me encanta. Brandon compuso una mueca de confusión.
―¿Qué?
―Eso es… ¡Eso es maldita sea! ¡De eso estaba hablando!
―Entrenador… 
―Esa es la actitud. ¡Así me gusta! Harry, bastardo, recuérdame besarte los pies cuando todo esto termine ¡Eso es! ¡En tu cara Eton! 
Callahan había enloquecido. Daba golpes a puño cerrado al aire mientras decía cosas que nadie entendía. 
Una vez que se hubo calmado su excitación, sacudió la cabeza como un perro mojado y soltó un resoplido absuelto. 
Cuando levantó la vista, diez pares de ojos horrorizados lo miraban con la boca abierta. 
Avergonzado se aclaró la garganta con la poca dignidad que aún le quedaba. 
―Chicos―empezó sin atreverse a mirarlos directamente― esto es justo lo que yo quería de ustedes. Felicidades. Aprobaron. 
Más muecas de confusión. Todo era muy bizarro
. ― ¿Aprobar qué? ¿De qué habla? El hombre no contestó de inmediato, esbozó una sonrisa, entrelazó las manos en la espalda y a ritmo lento se abrió paso entre los chicos. 


―Allá afuera― señaló vagamente mientras seguía de espaldas― se enfrentaran contra el mejor equipo al que se hayan enfrentado― se volvió al llegar al otro extremo― Y quiero que salgan y lo den todo. Quiero que los bloqueen como si fueran de piedra― su voz ganaba intensidad conforme hablaba y puntualizaba sus palabras pegando el puño contra la palma― Que tackleen a cualquiera que se interponga en su camino. ¡Quiero que corran, pasen, enlódense, lastímense, tírense, levántense, suden sangre, fractúrense, muéranse, anoten y ganen!― hizo una pausa― Chicos, yo sé que no me tienen en un pedestal. Yo sé que no soy un tipo muy agradable. Yo sé que mi objetivo no ha sido ni será ganarme su aprecio. Yo sé que probablemente soy la persona que más odien en este momento ¿Pero saben qué? Me importa un comino. Yo confío en ustedes, ya quiten esas caras; es la verdad… y quiero que confíen en ustedes mismos. Estamos aquí porque ningún otro equipo pudo. ¿Es que nunca lo ven? ¡Somos capaces! ¡Tenemos potencial! ¡Somos fuertes! ¡Siempre hemos llegado hasta acá! Que nos han pateado el trasero ¡sí!, nos lo han pateado. Que nos han humillado ¡sí!, nos han humillado. Que hemos fallado ¡sí!, hemos fallado una y otra y otra vez...― tomó aire e infló el pecho ― Pero si el destino dispone que tenemos que fallar de nuevo, fallemos. Pero fallemos con éxito. 


Apenas la voz de Callahan se extinguió, hubo silencio total, salvo por la amortiguada música de rock y el zumbido de las lámparas fluorescentes. 
Justo cuando creyó que su discurso de corazón no había logrado recuperar los ánimos y se disponía a sudar nervioso… Harry dio una palmada. 
Y luego otra. Y otra. Y otra. Hasta que fue ganando velocidad y se convirtió en un aplauso constante y fuerte. 
El resto vaciló un momento antes de romper en una calurosa ola de aplausos, gritos de guerra y vítores. 
Callahan estalló en una carcajada de alivio y se acercó a los chicos estirando un brazo hacia el centro con la palma hacia abajo. 
―Muy bien señoritas, llegó la hora de ensuciar nuestros lindos tutús ¡¿Quién está conmigo?! 
Una mano grande y fuerte se posó sobre la de Callahan; la de Harry, y sobre ésta la de Brandon, y sobre la de Brandon el resto. 
Con los ánimos en su punto de ebullición, empujaron las manos unidas, hacia abajo y hacia arriba rugiendo con el alma todos al mismo tiempo: 
―¡UNO, DOS, TRES, ESCORPIONES! 
―Damas y caballeros, con ustedes: ¡Los Escorpiones de Dancey High!― exclamó la voz masculina de los altavoces alargando las vocales. 
Salieron por un túnel subterráneo hacia el campo y la luz resultó blanca y cegadora al principio. Pero en cuanto pisaron el césped sintético todo estuvo demasiado claro. 
La gente enloqueció gritando y gesticulando como locos; se escucharon trompetas y tambores improvisados entre las gradas. Gritos. Vítores. Silbidos. Bulla. Pompones. Porristas. Los confetis volaban y la gente de las gradas saltaba. Los flashes de las cámaras resplandecían. 
Harry podía sentir cómo temblaba el suelo bajo sus pies. Dancey High era muy ruidoso a donde quiera que fuera, pero en ese lugar, el sonido era diez veces más potente. Incluso el campo era más grande y tenía una pantalla gigante en un extremo. 
Los alumnos de Eton en las gradas eran puntos morados y naranjas en minoría ya que no tenían tantos alumnos, pero eso no los intimidaba. Podrían ser pocos, pero tenían al mejor de los dos equipos en el campo. 
Los instrumentos de la banda se mezclaban con el ensordecedor ruido inyectando adrenalina en sus venas. 
Estaba en shock. Había visto algunos partidos, pero nunca había jugado en uno. De alguna manera era transtornante y excitante. 
Miró a sus compañeros de guerra. Brandon, al igual que los veteranos, se veían emocionados pero serenos, como quien ya está acostumbrado a ese apabullante ambiente. Pero Charles, Edmund y Dizzy eran otro rollo. 
Charles no dejaba de brincotear y retorcer las manos nervioso, Edmund estaba aterrorizado, era una maraca humana; tal vez le faltara poco para mearse encima y el casco le quedaba tan grande que se le balanceaba con sus temblores. En cuanto a Dizzy… bueno, Dizzy estaba siendo Dizzy; haciendo cuernos rockeros con una mano mientras agitaba la cabeza al ritmo de los tambores. 
Harry estaba muy nervioso. Magda todavía no aparecía. Dirigió una mirada al entrenador. Si antes iba a decírselo, ahora no encontraba el valor suficiente para informarle que tal vez no jugarían por la ausencia de Magda…no después de ese discurso en los vestidores. 
A continuación, caminaron en fila hasta el centro del campo donde se estrecharían la mano con el equipo contrario. Harry no los había visto, pero cuando lo hizo casi da un traspié de la impresión. 
Eran enormes, bestiales, anchos de espaldas, musculosos de brazos y muslos sin llegar a ser demasiado grotescos, y además les sacaban una cabeza de altura. Todo esto en contraste con su peculiar uniforme a rayas moradas y naranjas a lo viólame―la―pupila y confundía tanto que deberían prohibirlo. 
―Qué uniformes tan ridículos― dijo Brandon entre dientes mientras sonreía al Quarterback del otro equipo y le estrechaba la mano. 
Mientras Harry iba detrás de Brandon dando la mano y esbozando sonrisas forzadas, la voz masculina animó a que se diera un aplauso para las porristas y la mascota por “alegrar y dar luz” al partido, como si nada de eso hubiera sido posible sin su presencia. 
Y entonces sonó la alarma en su cabeza. Se detuvo con la mano suspendida en el aire justo cuando iba a dar otro saludo y comenzó a girar la cabeza frenéticamente. 
«…las porristas y la mascota» ______.______. ______._____. ¡______! ¿Dónde estaba? Harry fue empujado de la fila cuando dejó de avanzar, sus ojos y su mente sólo buscaban una cosa: un escorpión en forma de camarón en cuyo interior estaba _____, su _____. 
Quería encontrarla pero estaba tan desesperado que no podía buscar más despacio. 
―Oye ¿esa no es _____?― dijo alguien a su espalda. «¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?!» Giró la cabeza una vez más pero no vio nada que se pareciera a una botarga abultada… en vez de eso, el rabillo de su ojo captó un destello de lentejuelas rojas y… 
―Ahora, guardemos silencio para entonar el himno nacional.― Anunció la voz en tono solemne. La muchedumbre se puso de pie con un susurro mientras que los jugadores se formaban en una sola fila. 
Silencio absoluto salvo por alguien que tosió. Un breve redoble de tambores llenó el silencio y después los instrumentos de viento y percusión se alzaron emitiendo el sonido que daba vida y encanto a GodSavetheQueen. 
«God save our graciuos Queen…» El estadio vibró con todas las miles de voces juntas. 
Harry recorrió lentamente con la mirada ese vestidito rojo. «Send her victorious, happy and glorious…» Y la única razón por la se permitía ser tan descarado era porque conocía a la perfección ese cuerpo; sus largas piernas, sus delgados brazos, los suaves hombros, y lo que más le fascinaba: esos rizos pelirrojos. 
«Godsaveusall…» Ni siquiera era consciente de que se había perdido en la letra y había dejado de cantar por quedarse boquiabierto. Alguien había hecho de su patética botarga de mascota una maravilla al reemplazarla con un fabuloso minivestido ajustado que se le ceñía especialmente en la cintura, brazos y pecho. Sus largas piernas estaban cubiertas con medias de red y en la parte trasera de la falda colgaba ingeniosamente una cola de escorpión; el cabello le caía en cascada sobre la espalda y le llegaba a la cintura. ______ estaba para comérsela ahí mismo, no pudo evitar pensar que, aparte de ser una dulzura, su novia era muy sexy. Y aunque había chicas más voluptuosas a su lado, le era indiferente. Tenía los ojos clavados en su delicado perfil mientras ella miraba hacia la enorme pantalla que en ese momento proyectaba la bandera de Inglaterra. 
Cambió su peso de un pie a otro, inquieto, ansioso, quería que lo mirara de una buena vez. Tenía que saber si estaba molesta por haberla echado de su casa.
Ese día sí que necesitaba estar solo, pero ahora sólo se sentía estúpido. ¡Estupidísimo! 
«GodsaveourQueen» Dios lo salve a él de que se lo haya tomado a mal. De que no lo entendiera. 
El último tamborazo sonó, pero prácticamente Harry ya estaba avanzando hacia _____ desde antes de que terminara el himno. Jamás se le había hecho tan largo en su vida. 
Levantó una mano para llamar su atención, estaba a medio camino cuando ella volteó y sus miradas se cruzaron… pero Callahan se interpuso en su camino. 
―¿A dónde vas?― dijo elevando la voz por encima del ensordecedor ruido― Ya deberías estar en posición, el árbitro te tiene que contar y si no estamos completos nos descalifican. 
¡Diablos, era cierto! Sintió cómo sus ojos se abrían al máximo al recordar que faltaba Magda. Tenía ganas de matarla. ¡¿Dónde maldita―sea―el―demonio―infernal estaba?! 
Miró a los ojos al entrenador sin disimular el pánico que sentía. 
―Tengo que decirle algo. Digamos que…― balbuceó. 
― ¿Qué? 
―Bueno, es difícil de explicar pero― se rascó la nuca― resulta que tenemos un pequeño―gran―minúsculo problema… 
―¡Al grano, Styles! ¡Al grano!― apuró agitando las manos con exasperación. 
―Magda no está. Callahan parpadeó varias veces y trastabilló ligeramente hacia atrás. 
―¿Cómo que no ésta? ¡¿Qué quieres decir?! 
―Aaah… yo…quiero decir… Miró por encima del exasperado hombre como si las excusas se le fueran a dibujar en el aire y vio que alguien agitaba la mano a modo de saludo pero inmediatamente desvió la mirada a otro lado… 
Y pausa. Volvió la cabeza tan rápido que le chasquearon los huesos del cuello y sintió que perdía Y pausa. Volvió la cabeza tan rápido que le chasquearon los huesos del cuello y sintió que perdía setenta kilos de golpe al ver a Magda acercándose, con el uniforme de los escorpiones de Dancey High ensanchándola más de lo que ya era y un casco rosa sobre la cabeza. 
¡Rosa! La fulminó con la mirada y deseó que sus ojos tuvieran rayos láser destructivos. Quería matarla y quería abrazarla al mismo tiempo. 
Se volvió a dirigir al entrenador con una radiante sonrisa y dijo: 
―Quiero decir que… ¡Magda no usa el casco reglamentario!― la acusó con el dedo sin desvanecer su sonrisa. Magda se detuvo en seco con ceño de confusión. 
―Me gustará patear traseros, pero sigo conservando algo que se llama vagina ¿Okey? Puedo usar rosa si así me da mi regalada gana. Callahan se dio una palmad
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por HeavenlyAngel♡ el Vie 26 Dic 2014, 11:24 am

Capitulo 30





―¿podemos hablar?
____ podía sentir la tensión en la inmovilidad que se apoderaba del cuerpo de Harry. Lo conocía y sabía que si bajaba la mirada se encontraría con que estaba apretando los puños. 


― ¿Hablar o pelear? ―dijo en ese tono receloso que sólo usaba cuando trataba de camuflar sus verdaderas emociones. Y esta vez trataba de ocultar lo herido que la presencia de Gregory Styles lo hacía sentir, lo lastimado que estaba, lo infinitamente vulnerable que lo volvía. 
Harry ni siquiera era capaz de saber la extensión de su propio asombro al ver a su padre ahí. Al principio ni siquiera lo había reconocido; su expresión se veía más suavizada, como si se hubiera tomado unas largas vacaciones y regresara relajado. Incluso parecía más joven que antes gracias a la sencillez con la que iba vestido; en vez de ataviarse con corbatas y chaquetas elegantes, iba con una camisa polo y vaqueros oscuros. Hasta permitía que el viento le alborotara el cabello sin fijador. 
Jamás le pasó por la cabeza que se fuera a dignar a aparecer en el último momento. ¿Cuánto tiempo levaba ahí? ¿Todo el partido? ¿Cinco minutos? ¿Por qué estaba ahí? 
Humillarlo. Quería humillarlo ¿Era eso? Gregory soltó un suspiro y dejó caer los hombros. 
―Sólo quiero hablar―le dirigió una mirada significativa a ______ ― ¿Podríamos ir a otro lugar? 
―No. Lo que tengas que decirme puede oírlo _____. 
―Harry…―ella posó una mano en su brazo―No viene a discutir contigo. 
― ¿Cómo lo sabes?
―Míralo a los ojos. Sí, definitivamente había algo diferente. Ya no tenía ese perpetuo ceño en la frente que le daba aspecto malhumorado. En vez de eso, sus cejas se arqueaban en un ángulo que le hacía ver preocupado y en sus ojos brillaba la consternación. 
―Será mejor que los deje a solas ―comenzó a apartarse pero Harry la agarró de la mano, ella lo miró y sonrió para después zafarse lentamente. 
«No me dejes sólo» Le rogó con la mirada.
―Hasta luego, señor Styles―le dijo cuando pasó junto a él. Gregory sólo alcanzó a hacer una inclinación de cabeza. Ahora que su escudo emocional se había ido y estaban los dos solos, ninguno fue capaz de hablar. Por supuesto que Harry no lo haría, no tenía nada que decirle a ese hombre así que se limitó a dejar vagar la mirada hacia otro lado contando los segundo de un minuto para poder dar por terminado todo y marcharse. 
―Buen juego ―dijo Gregory al fin. Harry se sobresaltó y lo miró. 
―Ah…gracias. Greg sonrió cuando sus miradas se encontraron. 
―Fue fantástico ese último touchdown. 
― ¿Viste el partido? ―lo miró sorprendido. 
―No, yo…―se encogió de hombros― no pude llegar a tiempo y… sólo te vi en el último minuto―comenzaba a balbucir― Lo siento. 
Harry soltó un resoplido desdeñoso. ― ¿Lo sientes? ¿Por qué habrías de sentirlo? Creo que has dejado muy claro lo que piensas de mí. 
Gregory hizo una mueca como si algo le doliera. 
― ¿Podemos hablar en otro lugar? Por favor―sus ojos suplicaban. 
Harry cambió su peso de un pie a otro y suspiró. ―Está bien, pero sólo un momento. Gregory se movió a un lado y sostuvo la puerta para que Harry pasara. Echó un vistazo por encima de su hombro y vio a su esposa, de pie un poco más allá, observándolo con una sonrisa alentadora que no alcanzó a tocar su mirada preocupada. 
«No le hagas daño» “Te espero en el auto.” Le había dicho su padre antes de que Harry entrara en los vestidores para cambiarse de ropa. ¿A dónde diablos quería ir ahora? 
Él no tenía ganas de ir a ningún lado con su padre, no confiaba en él y tenía miedo. 
Sí, lo admitía, tenía miedo ¿de acuerdo? Ya no quería saber nada de su pasado. No quería que le saliera con el tema del abuelo Harry. Ni de ningún pariente con la misma condición. No quería saber nada de nada. Ni siquiera quería saber si había una cura. Lo único que lograba el exceso de información era ahondar más la herida que el filoso rechazo de su padre le había provocado. 
Ya no le importaba. Todo lo que quería era vivir en paz, echarse una siestecita, tomar leche, pedir prestado un esmoquin para el estúpido baile de esa noche y tener a _____ entre sus brazos. 
El Roll RoycePhantom negro de su padre brillaba tanto que reflejaba las nubes en su pulida superficie. A esa gente le encantaba ser extravagante con los autos y Harry estaba seguro que se hubiera conformado con una simple bicicleta vieja en vez del frío Lamborghini que le habían dado. 
Cruzó el aparcamiento con la mochila Adidas al hombro, abrió la puerta del copiloto y se sentó pesadamente soltando un bufido. No se sentía de buen humor y no pensaba disimularlo. 
Gregory se sobresaltó al verlo entrar tan bruscamente sin darle tiempo a esconder la barra energética que estaba mordisqueando. 
Varias veces, durante el camino, Gregory miraba de soslayo el perfil de su hijo, pero Harry nunca le regresó la mirada, sólo se limitaba a mirar al frente o suspirar contra la ventanilla. Y se sentía culpable porque era perfectamente consciente de que el comportamiento de su hijo era directamente proporcional al trato que le había dado. Indiferente. De desprecio. En un intento por ahogar el incómodo silencio encendió la radio y fue cuando se dio cuenta de que sus manos temblaban. Asió el volante con fuerza hasta que los nudillos se le pusieron blancos. 
El reflejo de los árboles se dibujaba en la ventanilla de Harry, su padre conducía cerca del Hyde Park. 
Sólo esperaba que no se le ocurriera comprarle un helado de chocolate, un peluche de perro y un globo de Bob Esponja esperando que así recuperaran el tiempo perdido. 
Le dolía el cuello por estar todo el camino en una sola posición mirando hacia la ventana. Pero fue necesario, le inquietaba ser consciente de que tenía a su padre a lado y no necesitaba distinguirlo por el rabillo del ojo. 
El auto se detuvo a orillas del puente que atravesaba el lago Serpentine. 
Tal vez no quería regalarle ni helados de chocolate, ni peluches de perro, ni globos de Bob Esponja. Lo que quería era empujarlo al lago. Sacudió la cabeza apartando esos pensamientos fatalistas y 
bajó del auto cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria. Afuera, el cielo estaba gris y una finísima cortina de copos de nieve caía lentamente. Harry se estiró las mangas de la camisa hasta ocultar sus manos y se abrazó a sí mismo para conservar el calor mientras se acercaba a la balaustrada del puente. El lago era una extensión alargada de agua color grisácea en unas partes y negra en otras. Definitivamente no era su estación del año más atractiva. Algunos cisnes se deslizaban lentamente en la superficie formando ondas a su paso. 
― ¿Quieres una barra energética? Harry dio un respingo cuando vio a su padre a su lado tendiéndole la barra. Había estado tan absorto que no escuchó sus pasos al acercarse. 


―No, gracias ―la rechazó extrañado con el gesto de su padre. 
― ¿Seguro? Es de fresa ―agregó como si así pudiera tentarlo. 
―No… así estoy bien. Gregory se encogió de hombros, arrancó una pequeña porción de la barra y la arrojó al lago. Los cisnes aletearon alborotados salpicando el agua con las alas y se precipitaron contra el pedazo de alimento rosa picoteando la superficie. 
¿Lo había llevado para alimentar a los cisnes? Harry recargó los antebrazos en la balaustrada arqueando la espalda hacia adelante y dejó vagar la vista en las ondas que producían los cisnes al nadar. 
― ¿Y bueno? ―dijo tratando de abrir paso a la conversación que tanto había pedido su padre. 
―Bueno ―contestó y arrojó otro pedazo de barra. 
― ¿De qué querías hablar? Otro pedazo al agua. 
―A tu mamá siempre le ha encantado hacer esto. Veníamos aquí cada sábado, cuando estaba embarazada de ti ―lo miró de soslayo―. Hasta se recargaba ahí al igual que tú. 
― ¿Venimos aquí a hablar de mi madre?― lo cortó. 
―No. 
― ¿Entonces?―cada vez estaba más desesperado. 
―Venimos aquí a hablar de las barras energéticas. Harryrio entre dientes, fue casi inaudible. ¿Era una broma? Quería gritar. Quería protestar, pero dejó que su padre hablara mientras terminaba de desintegrar una barra y se sacaba otra del bolsillo. 
―Como te iba diciendo, ella me hacía levantarme a las tres de la mañana por barras de fresa. Era horrible ¿qué tienda está abierta a esa hora? En fin, ahí iba Gregory Styles en bata y pantuflas a buscar las dichosas barras en medio de la noche a cero grados Celsius. Sarah decía que no quería comer otra cosa porque era lo que a ti más te gustaba ¿cómo lo sabía? No me preguntes. Cosas de embarazadas. Para mí que era un pretexto para ocultar que tenía antojos. 
Harry sonreía sin darse cuenta de ello. Se había imaginado a su madre toda redonda y con decenas de envolturas de barras alrededor de la cama. 
―Nunca las eh probado. 
―Tonterías ¿Quieres una? 
―Que no. 
―Como quieras. Bueno ¿En qué estaba? Ah, sí. Supongo que mi sufrimiento con las barras energéticas terminó el 24 de enero de 1992 a las diez de la noche con cinco minutos ¿Te ha contado tu madre que naciste ese día? 
La expresión de asombro de Harry habló por sí sola. 
―Eras una cosita de nada― separó sus palmas un tanto para ejemplificar el tamaño que había tenido Harry de recién nacido y luego continuó alimentando a los cisnes― Pero lo que tenías de pequeño lo tenías de ruidoso. Nunca había escuchado un llanto tan fuerte como el tuyo, en serio. Hasta los doctores salieron sordos. Sólo te callaste cuando te pasaron a mis brazos mientras atendían a tu madre… ―se aclaró la garganta cuando sintió que su voz se quebraba―Tomaste mi dedo en tu mano, y luego abriste tus ojos azules y me miraste… ―hizo una pausa― Fue la mejor sensación que pude experimentar ―lo miró a los ojos lleno de emoción― Créeme, no importa cuántos hijos tengas, al final siempre es como la primera vez, y ese día volvió a ser el mejor de mi vida. No hay nada sobre este mundo que me pueda hacer olvidarlo. 
Harry sintió una quemazón desagradable treparle por el estómago, se revolvió incómodo y reprimió las ganas de cubrirse los oídos con las manos. 
No quería escuchar esa maldita historia. El pasado lo tenía harto hasta decir basta. 
«Basta. Basta. Basta» 
―Cállate―susurró tratando de rescatar su voz de entre el fuego interno que sentía. 
―Pero no eh terminado. 
―Y no lo harás. No quiero escucharte. 
―Harry … 
― ¡No quiero escucharte!―se giró de súbito dando un puñetazo al concreto del barandal logrando que Gregory se paralizara, y luego fue tan vehemente como pudo―: Hazme el favor ¿Quieres? Deja de hablar así. No quiero saber nada de estúpidas barras energéticas y no quiero saber nada de lo fantástico que, según tú, te sentiste el día en que nací porque ¿sabes qué? No te creo nada. La puñetera verdad es que pienso que eres un hipócrita egocéntrico y que lo único que quieres es quedar bien contigo mismo al decir que estabas feliz al verme porque sabes que te vas a pudrir en el infierno y…―un sollozo totalmente involuntario le sacudió los hombros, pero siguió hablando cada vez más sofocado― Y si estuvieras diciendo la verdad no me habrías rechazado de la manera en que lo hiciste ―continuó entre dientes―. ¡Cómo quisiera que te hicieran lo mismo que tú me hiciste a mí! Me rechazaste tan fácilmente al nacer y me volviste a rechazar diecinueve años después ¡Es como si me tiraras dos veces a la basura! ¿Quieres que siga escuchando toda esa mierda o…? O… 
De haber podido seguir hablando, lo hubiera hecho. De haber podido continuar con lo que pensaba, lo hubiera hecho. De haber podido seguir desahogándose, lo hubiera hecho. Pero la enorme barrera que se agolpaba en su garganta le impidió seguir. 
Sabía que no tenía por qué llorar, pero aun así aparecieron esas estúpidas lágrimas que le quemaron los ojos. ¡Estúpidas! 
Apretó los labios, agachó la cabeza y se dio media vuelta recargando las manos sobre la balaustrada como si necesitara un punto de apoyo. 
Quería huir pero no podía hacerlo. Sus fuerzas físicas estaban totalmente consumidas por el partido. 


Miró el agua, podría saltar, pero no era ningún suicida y sería lo más estúpido. Así que se quedó ahí, de pie recargando una cadera contra el barandal, respirando lentamente, agradeciendo que a Gregory no se le hubiera ocurrido hablar. 
Ahogó otro involuntario sollozo y usó las mangas de su camisa para limpiarse el rastro de lágrimas con violencia. Una joven pareja pasó a pie junto a él y cruzaron miradas. Ellos de inmediato interrumpieron su conversación cuando lo vieron en ese estado. 
Dios, debía tener un aspecto terrible. Gregory esperó a que se alejaran para poder hablar, rogando 
porque el nudo en su garganta se lo permitiera. 
Las palabras de su hijo habían sido el tiro de gracia que lo matara definitivamente, pero sentía que merecía cada detonación dolorosa en su corazón, cada punzada de culpa. Si había algo más doloroso, no era capaz de imaginárselo. 
Se acercó un paso, lo suficiente como para escuchar a Harry sorbiéndose la nariz. Parecía un niño tratando de esconder sus debilidades en el cuerpo de un adulto. Un adulto que había crecido sin amor. Roto. Incompleto. Estaba arrepentido. Por Dios que lo estaba, de verdad que sí. 
Se arrepentía de tantas cosas. Si las manecillas del reloj fueran a la izquierda y sólo pudiera pedir un deseo, desearía morir. Morir un día antes de que Harry naciera. Hubiera estado mejor sin un padre como él; su vida sería diferente, sería feliz. 
Pero las manecillas del reloj van hacia la derecha y no podía pedir ningún deseo. Tenía que vivir el resto de la su vida cargando la piedra de la culpa. 
Clavó la vista en la zona entre los omóplatos de Harry. Esa espalda probablemente había cargado con más pesos y él se quejaba ¿Acaso tenía derecho a eso? 
«Dios mío, perdóname por ser tan imbécil» Si tan sólo pudiera concederle su perdón, intentaría 
convencerlo de que lo amaba. 
Se acercó otro paso. «Perdóname por haberte dejado » Intentaría aceptarlo tal como era. «Perdóname por haberte lastimado» Intentaría sonreírle en las mañanas. Intentaría hablar con él, 
escucharlo, consolarlo, ayudarlo… 
«Perdóname por haberte hecho sufrir. Me equivoqué pero…» Vacilante estiró una mano con la intensión de posarla sobre el hombro de Harry. 
«…pero por favor, sólo…» ―Te perdono. Gregory detuvo su mano en seco a medio camino encogiendo los dedos y parpadeó. Sintió sus pupilas encogerse del asombro. 
― ¿Qué?―dijo sin aliento. 
Harry se giró. Sus ojos estaban irritados, tenía las largas pestañas húmedas y las mejillas enrojecidas por la fricción de la camisa al secarse las lágrimas. Aspiró una entrecortada bocanada de aire, cuadró los hombros y enfrentó a su padre recobrando el aplomo con una determinación impresionante en sus ojos. 
―El problema no fueron los daños que me hiciste sufrir. El problema es que se te hizo fácil deshacerte de mí ―entornó los ojos―, tu hijo… tu propia sangre. Tal parece como si te hubiera picado una mosca y de repente te doy lástima de un día para otro ¿no? ―levantó rápidamente una mano para impedir que su padre protestara―No digas nada, sé que es así ―hizo una pausa―. Escucha, tú no sabes lo que es la verdadera lástima, y te aseguro que a pesar de tus años no tienes ni idea de lo que es el mundo aquí afuera. Sin miedo a equivocarme, te aseguro que a mis diecinueve años eh vivido más que tú a tus ¿qué? ¿Cuarenta? 
―Harry… 
―… trata de sobrevivir un día afuera con cinco años de vida ―continuó con expresión grave―. Trata de sostenerte. Trata de entender por qué estás sólo y por qué el mundo te da la espalda siendo tan sólo un niño. Trata de que alguien te de la mano. Trata de mantenerte alejado de alguna droga. Trata de aceptar el hecho de que el agua te hacer ser anormal. Trata de dormir con la esperanza de que amanezcas vivo para soportar el siguiente día… Tenía hambre y frío ¿Y tú dónde diantre estabas? 
«Es el infierno en la Tierra y te juro que se siente como cargar con el peso del mundo sobre los hombros, y es una pesadilla hecha carne saber que después de todo este tiempo había sido tu culpa»―Gregory se estremeció. Harry dejó que su vista se perdiera más allá del lago. 
Había sido un niño obligado a crecer demasiado rápido para sobrevivir, y sus ojos recogían emociones que lo hacían temblar al observarlos. 
―De alguna manera ―continuó― estoy vivo, y este es un nuevo día, así que no sientas lástima por mí. Lo voy a vivir para mí mismo y para las personas que quiero ―giró la cabeza y miró a su padre―.Lo siento, pero tú no figuras en esa lista y no esperes a que te quiera o que cambie algo entre nosotros, el perdón es una decisión, no un sentimiento.» No tuviste ningún derecho sobre mí y no lo vas a tener nunca aunque viva bajo tú mismo techo, grábatelo. Para mí estuviste muerto toda mi vida ¿Alguna vez me amaste? No sé y ya no importa. Soy como soy, nadie dijo que tiene que gustarte, y aunque no quede nada para los dos, aunque no aceptes qué soy, si quieres mi perdón, te perdono. 
Gregory Styles. Doctor en Derecho. Famoso abogado entre las altas esferas de la sociedad. El incansable hombre irrompible lleno de aplomo e imperturbables nervios de acero reforzados con cromo, lloró. 
Lloró por primera vez ante el maravilloso hijo que alguna vez repudió con todas sus ganas. Ahora lo sabía, demasiado tarde pero lo sabía. Se daba perfecta cuenta de que frente a él estaba la estrella más brillante del cielo. 
¿Se podía sentir tan desgraciado y tan orgulloso a la vez? Gregory dio un paso al frente con torpeza, cada vez más inestable y titubeante, cada vez más incapaz de mirarlo a los ojos. La expresión que reflejaba el rostro de Harry era de creciente perplejidad y alcanzó su punto máximo cuando su padre estuvo a escasos centímetro de él. 
Lo siguiente fue tan impresionante como inesperado. Sin señal previa, Gregory lanzó los brazos tan rápido como un borrón hacia Harry y lo estrechó contra su pecho. Fuerte. Muy fuerte. Aprisionándole los brazos a los costados de su cuerpo. 
―Harry, fui un idiota ―chilló―, una escoria que ni siquiera pudo protegerte ―de su garganta fue arrancado un sollozo―Lamento haberte herido. Lamento todo lo que te hice pasar, hijo. Admito que me equivoqué como sólo un monstruo puede equivocarse. Sé que esta es una miserable disculpa, sé que no te importa, está bien si hasta te da gusto, pero tienes que saber que mi corazón… está roto. 
A Harry le dolían las costillas e hizo ademán de querer apartarse empujando los antebrazos de Gregory, pero sólo sirvió para que éste lo estrechara más. 
―Probablemente ahora ―prosiguió, ignorando los intentos de Harry por escapar―soy el hombre más arrepentido del planeta, y te prometo que, de ahora en adelante, tu perdón será lo más preciado que tenga en la vida. Eres demasiado bueno para que yo te merezca y yo demasiado indigno, por eso, nunca me perdonaré. Te lo juro. 
Harry elevó los ojos al cielo soltando un suspiro y le dio un par de palmadas inseguras en la espalda.
―Basta ―dijo en un tono de voz neutro― Te entiendo, pero ya te perdoné, no hables así. Tampoco se trata de sacar el dolor con más dolor. Nunca vas a superar nada si te martirizas. 
― ¿Quién…? ¿Quién te enseñó eso?―sonrió incrédulo. ―Es lo que estuve tratando de decirte. Nadie me enseñó nada, yo lo tuve que aprender solo. Se llama ensayo y error. 
Se quedaron en silencio, cada quien sumergido en sus pensamientos. Era increíble la sensación de paz que experimentó Harry al perdonar. A pesar del arrebato de afecto que había tenido su padre, él por su parte, no había sentido lo mismo, no había resentimientos, pero eso no significaba que hubiera cariño. El cariño era como un árbol que crece poco a poco, y su padre lo había arrancado de raíz desde el día en que nació, dejando un suelo árido. Desértico. 
Cuando tuvo valor suficiente, Gregory se incorporó y se aclaró la garganta. Ambos se sentían agotados como si su enfrentamiento hubiera acabado con todas sus energías. 
Los cisnes, ajenos a todo, seguían inquietos, nadando en círculos a la espera de más comida. 
Harry se sentó en la balaustrada de un salto, con las piernas colgando hacia el agua. Gregory experimentó una sensación de vértigo ajeno. 
―Dios, no hagas eso, me pones nervioso ―fue lo primero que 
dijo una vez que intuyó que la tensión se había evaporado. 
―Tranquilo, sé nadar en mi forma de gato. Gregory hizo una mueca con la boca. Todavía se le hacía rara la idea de que su hijo cambiara de forma y más aún cuando él lo decía en voz alta. 
― ¿Cómo sabes que sabes nadar? ¿Alguna vez has saltado al mar desde un puente? 
―No. Caí en la piscina de mi novia. Gregory asintió con la cabeza y formó un «Oh» sordo con los 
labios. 
El silencio se interpuso entre los dos por largo rato hasta que Harry hizo la pregunta que lo tenía tan inquieto: 
―¿Qué te hizo cambiar de idea sobre mí? Gregory se palpó los bolsillos traseros del pantalón y sacó una billetera de piel de la que tomó un pedazo viejo y gastado de papel y se la ofreció a Harry después de contemplarla con aire de nostalgia. 
―Fue por este niño. Era una fotografía ajada y carcomida en las esquinas. El padre de Harry aparecía en la fotografía y cargaba un niño sobre sus hombros. Ambos sonreían hacia la cámara mostrando hoyuelos idénticos en las mejillas. El pequeño rodeaba la cabeza de Gregory con sus pequeñas manos, no tendría más de cuatro o cinco años y vestía un diminuto traje de marinero con gorra. 
Harry le dio la vuelta a la fotografía 
«Harry y Gregory. Febrero de 1970» 
Oh. 
―Soy yo y mi padre ―dijo Gregory. Harry abrió la boca pero no dijo nada. Estaba asombrado. ―Tu abuelo. No pudo evitar sentir un revoloteo en el estómago. Miró fascinado el rostro del hombre que le había heredado su condición. Se veía tan feliz, tan pleno, tan lleno de vida, y luego… Tragó saliva. Por lo que sabía, el abuelo Harry no había acabado bien. 
―Murió dos días después de que se tomara esa foto ―comenzó Gregory con la mirada vaga, rememorando―Recuerdo que yo estaba muy enojado con él. A su funeral sólo fuimos mi madre y yo. Me solté de sus brazos y corrí a golpear el ataúd gritando “¿Por qué no sales de ahí? ¡Despiértate!”―rio taciturno― Lo odié porque me había prometido muchas cosas y creí que se había ido porque no quería cumplirlas. Luego me di cuenta de que mamá lloraba a escondidas y supuse que también le había hecho promesas. De alguna manera, sabía de su condición, pero el hecho de que fuera pequeño no significaba que me creía todo, era muy perspicaz ¿sabes?, así que nunca me creí que mi padre fuera… en fin, que tuviera esa peculiaridad de cambiar su forma a gato. Para mí, eso no explicaba sus ausencias. Sufría mi madre y sufría yo. Tenía un padre, pero no lo sentía como tal ―Harry no pudo evitar lanzarle una mirada significativa. 
«Vaya, miren quién habla» ―La muerte de mi madre fue la gota que colmó el vaso, y nuevamente culpé a mi padre, por haberme arrebatado todo y haberme dejado completamente solo, porque si ella murió fue por él…y luego naciste tú y creí que…creí que la historia se repetiría ―hizo una pausa―. No pretendo justificarme, pero prácticamente yo también carecí de un padre. Yo también sufrí, pero ahora sé que tú tuviste que sentirlo al doble y eso no se compara con nada que yo hubiera vivido jamás. Mil palabras de perdón que yo te pueda ofrecer no alcanzarán para remediarlo ―lo miró con sinceridad absoluta―. Fui egoísta con todos, el daño que te hice al pensar que, si mi padre me había abandonado yo también tendría que abandonarte está hecho, pero ya no estoy dispuesto a permitir que mis carencias emocionales y mis miedos te alcancen. Todo esto no debió haber pasado. 
―Yo no pedí ser así. ―No, por supuesto que no. Tampoco fue culpa de tu abuelo… 
Simplemente, esto te escogió a ti. 
―Esto me escogió a mí ―repitió Harry probando en su voz el nuevo significado que su padre le había encontrado a su condición. 
Contempló la fotografía temblorosa entre sus dedos. Estaba borrosa de unas partes como si… como si alguien hubiera derramado un litro de lágrimas sobre ella, en algún momento, hace mucho tiempo. 
Harry se la tendió a su padre, pero él sacudió la cabeza y meneó la mano en un gesto negativo. 
―No, quédatela. A pesar de todo mi resentimiento no me deshice de ella, tal vez porque era el único vínculo que tenía con mi padre, tal vez no lo despreciaba tanto como yo creía. En fin, es demasiado tarde para disculparme con él, creo que es tiempo de que tú la guardes. Esa simple foto vieja le ha enseñado muchas cosas a este hombre inconsciente, tal vez a ti también te enseñe. 
Harry lo miró y se permitió sonreír. Fue como ver las nubes del cielo disipándose en sus ojos. Las sombras se hacían luz y la luz era de un azul resplandeciente. 
―Gracias. Señaló hacia el auto con un gesto de cabeza y se dirigió hasta ahí con las manos dentro de los bolsillos del pantalón. 
―Harry ―llamó Gregory. No se había movido ni un centímetro. Harry asomó la cabeza por encima del techo del auto―. Te quiero ―declaró― No me importa si tú no lo haces, o si no hay espacio para mí en ti… pero yo tengo suficiente cariño para los dos. Hijo, te quiero ¿Estás oyendo? Te quiero. 
No se quedó a esperar su reacción. Caminó hasta el auto con una inevitable sonrisa bailando en sus labios y la esperanza secreta de que su hijo tenía que quererlo un poquito como para haberlo perdonado. Tal vez no se daba cuenta, pero Greg se lo haría ver, se ganaría su cariño poco a poco. 
Cada día del resto de su vida. Muy lentamente. Pero lo lograría. Haría que le sonriera al verlo y que la palabra «papá» fuera sinónimo de 
«Te quiero»
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por HeavenlyAngel♡ el Vie 26 Dic 2014, 11:35 am

Epilogo


―Estas hermosa ―le susurró al oído bajo el brillo de las velas. 
_____ rio y se apartó un poco para mirarlo a la cara. 
―Van ocho veces que me lo dices. 
― ¿Ocho? ¿Tan pocas?―frunció los labios en un gesto que no pretendía ser sexy pero que de todas formas lo fue― Eso está muy mal, mejor que sean nueve. Estás hermosa. 
Ella sonrió apoyando la cabeza en el hombro de Harry mientras entrelazaban sus manos y giraban lentamente al ritmo de L.O.V.E. un clásico de Nat King Cole que ____ amaba. 
«“L” it´s for the way you look at me» Las primeras canciones que habían sonado desde que llegaron eran modernas con ritmo demasiado rápido. ____ no insistió en bailar, en primera porque no sabía cómo contonearse con eso y en segunda, porque sabía que Harry estaba demasiado cansado como para moverse siquiera de su asiento. Se le veía el agotamiento en el rostro, pero en cuanto el grupo en vivo dio vida a los primeros acordes de L.O.V.E., se sorprendió de ver una mano tendida frente a ella, en clara invitación a la pista. Él incluso ignoró completamente las advertencias de _____ sobre tener dos pies izquierdos y uno fantasma y soportó el dolor de los últimos veintidós pisotones…Bueno, ya veintitrés 
«“O” it´s for the only one I see» Dios, _____ olía tan bien que le resultaba imposible despegar la nariz de su cuello. La tenía hipnotizada desde que había ido a recogerla a su casa. El corazón se le aceleró cuando escuchó su profunda voz amortiguada proveniente de la planta de abajo mientras charlaba con su padre, luego ella tomó aire, bajó las escaleras… y no supo decir quién de los dos estaba más paralizado cuando sus ojos se recorrieron mutuamente. 
Harry esperando al pie de las escaleras, con la respiración contenida, estaba para comérselo entero de lo guapo que se había puesto para la ocasión. Era la primera vez que _____ lo veía peinado y embutido en un smoking; parecía hecho a la medida, ni una costura de más, ni una costura de menos, preciso a su cuerpo. La camisa blanca por debajo de la chaqueta lucía impecable y en el cuello llevaba una corbata de seda verde. 
Quien los hubiera visto diría que se habían puesto de acuerdo con el color ya que ____ lucía un impactante vestido de chiffon azul con pequeñas incrustaciones de piedras brillantes en los finos tirantes. 
La única razón por la que había escogido ese modelito era porque el color era exactamente el mismo que Harry lucía en sus ojos; verde esmeralda. 
Costó trabajo sacarlo de su estado de shock después de haberla visto con aquel vestido puesto y _____ supo que había hecho una buena elección. Todo fue bien hasta que se dio la vuelta para salir por la puerta, ocasionando que Harry se paralizara de nuevo al reparar en el tamaño del escote que enmarcaba toda su espalda. Entonces su vestido se convirtió en un arma mortal. 
Antes que nada, habían tenido una pequeña discusión acerca de asistir o no al baile. _____ alegaba que Harry estaba muy cansado como para aguantar la noche. Él a su vez repelaba «Es tu baile de graduación y tienes que ir. Nunca me perdonaré si te lo pierdes por mi causa» y entonces fue ella y dijo «No pienso poner un pie en el salón si no es contigo» 
En fin, ni uno ni otro, de nada sirvió la discusión pues de todas formas acabaron tumbados en el sillón besándose. 
Viéndolo bien, hubiera sido un sacrilegio no asistir a semejante baile. 
El hotel Ritz era la cosa más exuberante que _____ jamás había visto. Pensar que sus indignos pies estaban taconeando sobre el suelo que María Antonieta alguna vez pisó la llenaba de muda emoción. 
Desde que un par de hombres bien vestidos les abrieron las puertas dobles de cristal, se cruzaba el umbral del país de las maravillas; con sus sofisticados detalles en dorado; paredes llenas de florituras; flores por aquí, flores por allá; altos techos; vidrieras, mármol, delicados muebles estilo Regencia y lámparas de cristal. 
El salón de baile era hermoso. Iluminado en su mayor parte por velas aromáticas; el techo era acristalado y si alzaba la vista se podía ver la nieve formando cúmulos; en la mesa del buffet descansaba una escultura de hielo con forma del Escudo de Dancey High iluminado en luz amarilla y roja desde la base; todos los centros de mesas eran altos jarrones de cristal que escupían orquídeas blancas recién cortadas… 
―…y estás hermosa. ____ dio unrespingo y lo miró a los ojos. ―Perdón ¿me hablabas a mí? _____ 
fingió estar ofendido. 
―No, ¿cómo crees? ―replicó en tono burlón― Yo que te había recitado un poema. 
_____ rio. «“V” it´s very, very extraordinary…» 
―Mentiroso, tú no te sabes ningún poema. Y van diez veces que me dices hermosa ¿Qué es lo que tanto te gusta de una persona como yo?―le preguntó perspicaz. 
―Nunca dije que me gustases. _____ se quedó muda por un momento y luego dijo: ―De acuerdo, entonces, ¿por qué te preocupas por alguien como yo? 
―Porque me gustas. «“E” is even more than anyone that you can adore» Y justo ahí, en medio de la pista, habían dejado de bailar de tácito acuerdo. Los demás seguían flotando y girando con sus parejas. Ellos estaban estáticos, mirándose a los ojos. 
Harry tomó las manos de _____ y las llevó alrededor del cuello, luego entrelazó los dedos sobre la piel desnuda de su espalda y la atrajo hacia él. 
―Maldita sea, __, no puede ser que nadie se haya fijado en ti antes ―continuó―. No me entiendas mal, me hubiera muerto si alguien más te tuviera ―le apartó un mechón tras la oreja. Su voz fue adquiriendo un tono cada vez más apasionado―. Eres inteligente, tierna, divertida y estás hermosa, Dios, siempre estás hermosa. Tan sólo mírame, me tienes como embrujado, es como si me hubieras abierto la cabeza para luego embutirte dentro. No eh podido dejar de babear por ti en toda la noche, no eh dejado de admirarte…En fin, eres… eres tú, y haberme enamorado de ti ha sido la segunda mejor cosa que me ha pasado en la vida. 
― ¿La segunda? 
―La primera ―esbozó una de esas sonrisas lentas―fue haberte conocido. 
_____ rodeó con más fuerza el cuello de Harry hasta que sintió el calor y la firmeza de su cuerpo a través de la fina tela del vestido. 
―Creo que hoy estás muy sentimental ―sus labios estaban muy cerca de su barbilla y su aliento lo acariciaba― Eso no es justo, tú siempre estás encandilándome de esa forma y yo casi nunca logro decirte nada lindo. 
Harry le deslizó las manos por los brazos descubiertos, por la suave curva de sus hombros hasta su esbelto cuello. Usó los pulgares para acariciarle las comisuras de los labios dulcemente. La tocaba como si no pudiera mantener sus manos apartadas de ella. 
Y sonrió con la mirada clavada en sus labios. _____ de repente sintió la boca seca y entreabrió los labios inconscientemente. 
―Te lo aseguro, no hace falta que digas nada ―dijo en un ronco susurro. 
―Pero… ―____, cierra los ojos. No hacía falta que se lo dijera pero de todas formas obedeció, dejó caer sus parpados maquillados con una tenue sombra plateada y alzó un poco la cara. 
Harry tuvo que admirar el rostro al que iba a besar primero antes de dar el paso que lo hacía perder la consciencia. 
A esas alturas ya debería estar acostumbrado a experimentar aquella cosa que _____ le hacía sentir. El ritmo con el que latía su corazón dependía totalmente de que tan cerca la tuviera. 
Recordaba los días en los que dormían en la misma cama, con ella hecha un ovillo entre sus brazos, encajaba perfectamente y la mitad de la noche, cuando el ruido más ensordecedor que había era el zumbido del silencio, Harry se arrullaba escuchando el ritmo acompasado de la respiración de ____ contra su pecho. Incluso se había inventado un juego en el que contaba cuantos segundos duraba el silencio antes de que volviera a exhalar. 
Se le cerraron los ojos a medida que descendía sus labios hacia la mejilla de ______ . Ella soltó un suspiro al sentirlos deslizarse entreabiertos más abajo y contuvo la respiración cuando estuvo a punto de sentir esa deliciosa presión que solamente él sabía ejercer sobre sus labios… 
― ¡Eh! ¡Al hotel! Ambos pegaron un salto del susto como si los hubieran encontrado haciendo algo ilícito. 
De pronto Magda estaba entre ellos, ataviada con un vestido blanco de un solo tirante, se veía espectacularmente diferente colgada del brazo de su padre. 
El señor Howell era un hombre muy delgado y de mediana estatura, tal vez tuviera cincuenta años, pero las profundas arrugas alrededor de sus ojos y surcando su frente lo hacían que aparentara más edad. Y no era para menos, el tiempo en la cárcel debía ser desgastante tanto psicológica y físicamente. 
Aun así, estaba muy elegante con aquel smoking blanco que combinaba con sus brillantes canas y contrastaba favorecedoramente con el tono chocolate de su piel. 
Conversaron unos minutos con ellos. ¿Por qué Magda siempre hacía esa cosa de interrumpir? 
―Callahan ―dijo la directora Foutley en tono aburrido―, ¿vas a sacarme a bailar o seguirás fingiendo que estás esperando a que te haga la digestión? 
Callahan frunció el entrecejo mientras se revolvía por enésima vez en su asiento. La molesta mujer que tenía a un lado había cruzado los brazos sobre su pecho, un muslo sobre el otro y balanceaba el zapato de tacón en el aire esperando a que él se levantara. 
― ¿Por qué soy yo el que tiene que bailar contigo? 
―Porque me encanta molestarte por ser más bajito que yo ―contestó en tono irónico― Da igual ―puso los ojos en blanco y echó la silla hacia atrás al levantarse, la falda del vestido púrpura cayó hasta ocultar sus tobillos―,si no quieres, buscaré a otro o bailaré sin pareja. Es mejor estar sola que mal acompañada. 
Callahan soltó un resoplido exasperado y la alcanzó cuando estaba entrando en la pista. Sin comprender por qué se tomaba tantas molestias, la hizo girar sobre los talones, le puso una mano en la cintura y con la otra tomó su mano. 
―Vaya, miren quien viene a rogarme ―dijo tratando de ocultar su sorpresa y la sensación de triunfo que la embargó tras una entrenada actitud arrogante. 
―Lo hago porque soy un caballero, pero no me simpatizas precisamente. 
―Tu menos a mí. ―Mentirosa ―entornó los ojos― Estás enamorada de mí. Foutley echó la cabeza hacia atrás y soltó una risa poco elocuente. 
―Claro, te quiero bastante. ― ¿Qué? ―Bastante lejos de mí. ―Y dale que te pego con eso ―puso los ojos en blanco―. Estoy seguro de que te la vives molestándome porque quieres que te haga caso ¿No es así? ―le susurró eso último― Es tu extraña y enferma forma de cortejar (ya veo por qué no estás casada). Soy el único idiota que te ha podido soportar y me apuesto lo que quieras a que logro hacer que te pongas celosa. 
―Pruébame ―lo retó enarcando una ceja. Callahan miró a su alrededor implorando por una señal divina…y entonces vio la luz. 
―Jaque mate ―apuntó hacia el escenario con la cabeza― ¿Ves aquella rubia de rojo? Me está sonriendo. 
―Ah, sí… ―la maldijo internamente― Cariño, la primera vez que te vi, yo también me morí de risa. 
Callahan fulminó con la mirada a su futura esposa. 


―Dereck ―Loren Vanderbilt lanzó una mirada de anaconda por encima del hombro de su marido y le zarandeó un brazo― ¡Dereck! ¡Mira! ―señaló como si estuviera viendo un elefante volar. 
― ¿Qué? ¿Qué miro? ―Tu hija, mírala. Él buscó frenéticamente con la cabeza hasta que dio con _____ . Estaba cerca de la mesa del ponche charlando animadamente con Harry . 
Sonrió ante esa imagen. Últimamente su hija tenía un brillo especial que refulgía en sus ojos cuando estaba en presencia de aquel muchacho. En ese momento lo miraba por encima del borde de su vaso como si estuviera soñando. 
― ¿Qué tiene? ―miró confuso a Loren mientras la hacía girar por la pista. 
― ¿Cómo que qué tiene? ―chilló― La está manoseando. Haz algo. 
Volvió a fijarse. 
―Cariño, estás exagerando, deja que se abracen ―cambió de posición a modo de impedir que su mujer los viera―. ¿O qué? ¿Tengo que recordarte los agarrones que nos dábamos en el asiento trasero del viejo Ford de mi padre? 
―Eso es… Oh, Dios ―le tapó rápidamente la boca con una mano― ¡Totalmente diferente! ―exclamó entre dientes mientras su cara se convertía en un huerto de tomates hasta las orejas. 
―Sí, tienes razón ―asintió Dereck con una sonrisa pícara― ellos parecen unos monjes de monasterio a comparación de nosotros… 
―Hasta aquí, Dereck ―le cortó levantando una mano― ¡Oh, mira! Mira, mira, mira. Ve como se le echa encima. 
―Querida, él sólo va a… ―la frase quedó incompleta cuando sintió un tirón hacia la dirección contraria. 
En vez de ser el hombre quien debe guiar a la mujer, Loren guiaba (o arrastraba mejor dicho) a su pobre marido con una energía y rapidez que en su vida le había visto. Era como si tuviera un turbo en los pies. 
―Loren, basta, _____ ya no tiene cinco años. Se abrían paso a empujones entre las parejas. 
―Por mí podrá ser inmortal, pero sigue siendo mi pequeña. 
― ¿Pequeña? Mide uno setenta, tu pequeña es un dinosaurio que ya rebasó a su padre. 
― ¡Tonterías! Esa segunda vez ni siquiera tuvo tiempo de cerrar los ojos. Segundos antes de que Harry la besara, su madre interpuso una mano y él terminó besándole la palma y ____ el dorso. Ambos dieron un salto hacia atrás y ____fulminó con la mirada a su madre, luego voló hasta su padre, pero en sus ojos nadaba la disculpa. 
―Oh, lo siento, __ ¿Interrumpo algo? ―dijo en tono demasiado alegre mientras terminaba de interponer todo su cuerpo entre ellos― sólo quería comprobar los niveles de sodio en el ponche, ya sabes, por tus alergias, cielo. 
____ negó con la cabeza soltó un bufido exasperado y tomó a Harry de la mano para llevárselo a otro lugar. 
A partir de ahí nunca tuvieron un momento a solas. Siempre tenía que pasar algo y en la última hora los habían llamado para la fotografía del recuerdo, luego se habían quedado atrapados en medio del baile de la canción country Achy Breaky Heart versión rápida, después Keyra (quien asistió al baile con todo y pierna rota) le pidió a _____ que la acompañara al baño donde se tardó por lo menos media hora y todavía la obligó a entrar al cubículo con ella; inmediatamente saliendo de ahí, Gerald los interceptó para presentarles a su flamante prometida, una encantadora mujer bajita de cabello oscuro, piel blanca y expresivos ojos marrones. Y como si la vida no fuera ya lo suficientemente impertinente, estaba la madre de _____, que parecía salir de todas las esquinas y rincones oscuros como si tuviera clones programados para “tropezarse accidentalmente” con ellos. Había que reconocer que era toda una ninja espía. 
Se sentó con pesadez en una silla y soltó un suspiro que le voló un mechón de la cara. 
Harry se quedó de pie observándola un momento antes de jalar una silla y sentarse junto a ella. 
Ninguno dijo absolutamente nada. La orquesta en vivo había sido reemplazada por un DJ que tocaba música electrónica a todo volumen llenando el silencio entre ellos y haciendo retumbar sus corazones con las notas graves. 
Entonces ____ sintió que él cubría la mano que tenía sobre la mesa con la suya, observó cómo se entrelazaban sus dedos y luego levantó la vista a su rostro. Estaba a oscuras, las velas habían sido reemplazadas con luces de disco multicolor que se deslizaban en forma de círculos sobre las facciones de Harry. Lo vio sonreír y ella se tranquilizó un poco. La noche no había salido como ella esperaba, era como si todo estuviera conspirando para que no la pasara bien y ahora quería que Harry la llevara a casa. 
― ¿Estás bien? ―le preguntó él inclinándose hacia ella para hacerse oír por encima de la música. 
____meneó la cabeza distraída. 
―Ojalá no hubiera traído a mis padres. 
―No culpes a tu padre, y tu madre te quiere y sólo está celosa. No lo hace a propósito. 
_____sonrió irónica. No podía creer que estuviera defendiendo a su madre cuando ambos sabían que él estaba igual o más molesto con ella. 
―Tal vez sea hora de volver a casa. Harry miró alrededor y se detuvo en un punto. Había tenido una idea. Se puso de pie vibrando con energía renovada y le tendió una mano a ______. 
―Ven conmigo, ___. 
― ¿A dónde vamos? ―preguntó mientras se ponía de pie y la conducía muy cerca de la pared como tratando de pasar inadvertidos para sus padres. 
―Confía en mí, es demasiado pronto para regresar a casa ―fue lo único que dijo. 
Harry cerró los dedos alrededor del picaporte de una puerta de cristal y antes de abrir lanzó una mirada furtiva por encima de su hombro. 
Sus ojos chocaron con los de Dereck Vanderbilt. Estaba tras su esposa con las manos en los bolsillos del pantalón mientras ella estiraba el cuello en busca de _____. 

Harry se quedó paralizado cuando ella estuvo a punto de verlos, pero Dereck reaccionó, la hizo girar sobre sus talones y la abrazó. Le lanzó una mirada cómplice por encima del hombro de Loren y le guiñó un ojo. 
La puerta se abrió al exterior de la amplia terraza y ______ se sintió aliviada cuando la estridente música no fue más que un zumbido amortiguado. 
El viento parecía susurrar cuando chocaba contra sus oídos y la nieve le lamía los hombros. Se movió un poco y fue consciente de que el frío le hacía doler los huesos. Aun así se acercó al barandal en cuyo borde serpenteaba una serie de luces doradas de navidad. Apoyó las manos en el congelado metal y se estremeció sintiendo el frío reptar desde sus palmas hasta la columna vertebral. 
Harry se quitó la chaqueta quedándose sólo con el ajustado chaleco y la camisa, cubrió los hombros de ____ y ella agradeció con un suspiro el calor que guardaba la tela, luego él se acercó por detrás y le abrazó la cintura. 
Desde ahí, la vista era asombrosa. La luna delineaba la puntiaguda silueta de Westminster y las luces alumbraban los edificios desde abajo. Desde ahí, las farolas parecían estrellitas en un cielo de concreto y la esfera del Big Ben brillaba como si fuera el sol. 
Tal vez no era el momento para ponerse patriótica, pero _____ estaba tan encantada con esa perspectiva de su ciudad natal que se hubiera puesto a tararear el himno nacional ahí mismo. 
Harry le acarició el cuello con la punta fría de la nariz. Al diablo el himno nacional.
― Oh, Dios, ____, no quiero perderte. 
―No ―frunció el entrecejo―. ¿A qué viene eso? 
―No sé. No sé ni por qué lo digo, simplemente quería decirlo y creo que… Me eh dado cuenta de que tengo miedo. 
____ se giró hacia él. Tenía que verlo a los ojos para entender y entendió que estaba angustiado. 
― ¿Qué pasa Harry? Puedes contármelo. Él negó débilmente con la cabeza. 
―En realidad es una tontería –trató de sonreír pero no le salió. 
―Oh, vamos, dime, prometo no reírme.
―Tengo miedo de morir –soltó. 
―Demo…Harry, me estás asustando ¿Cómo que morirte? ¿Estás enfermo? ¿Te pasa algo que no me has contado? ―sintió que la calma la abandonada dejándola desnuda y sin protección. Hasta volvió a tiritar. 
Harry le puso las manos en los hombros para tranquilizarla. 
―De acuerdo, tal vez “morir” haya sonado muy drástico, pero me refiero a que eh estado pensándolo mucho y ¿Qué tal si mi padre tenía razón? ¿Qué tal si termino fallándole a todos como lo hizo mi abuelo? ¿Qué tal si el día de mañana llueve y me pasa algo? ―la miró a los ojos―____, no quiero perderte y no quiero que tú me pierdas y acabes como mi abuela o sufras como mi madre. No quiero que seas la siguiente en sufrir por culpa de esta…esta maldición. 
A _____ le partía el corazón que él hablara así como si el mundo fuese a acabarse mañana. Tampoco era capaz de soportar ver la desolación en la parte más preciosa de su cara; sus ojos. 
Le tomó el rostro entre las manos y sonrió. 
―Harry, mi vida ―le susurró dulcemente― deja de pensar así, escúchame y recuerda, recuerda esto. Nunca, nunca voy a dejarte ¿me oyes? ―lo sacudió suavemente para hacerlo reaccionar― Ni se te ocurra volver a plantearte si quiera el tema. Aunque el mundo desaparezca mañana, yo no podría y ni voy a abandonarte. Tampoco te pasará nada, de eso me encargó yo, voy a cuidarte empezando por atarte a una silla si es necesario con tal de que no vuelvas a jugar ese deporte tan bruto ―Harry sonrió y levantó una mano solemne. 
―Tienes mi palabra, no vuelvo a patear un solo culo por un balón ―prometió y luego de una pausa volvió a ponerse serio― ¿_____? 
― ¿Mmm? ―Bueno es que ―se aclaró la garganta― Todavía queda algo que me inquieta, pero tal vez no es momento de preocuparse por eso, claro. Es…demasiado…demasiado pronto, pero aun así creo que… 
―Dios, me estás desesperando, en serio. Ya dilo, Harry. 
―No quiero que mis hijos nazcan como yo. 
_____se quedó de piedra. Y las piedras no respiraban, como ella había dejado de hacerlo. 
«Sus hijos» «¡Sus hijos!» 
― ¿Quieres tener hijos? ―le preguntó entre una risita. 
―Me gustaría―se apresuró a asentir― ¿a ti no?.
¿Que si a ella no? Era como preguntarle a un pobre si quería ser millonario. 
«Sus hijos. Mis hijos» 
―Corazón, si mis bebés nacieran como tú y se convirtieran en gatitos rechonchos cada vez que los bañe, los querría cien veces más que si fueran como cualquier otro bebé ―le sonrió de medio lado―. Y estoy segura de que su padre también los amaría. 
Oh. Dios. Fue tan insoportable. Tan desgarrarte el esfuerzo que Harry estaba haciendo por no lanzársele tan bruscamente y comérsela a besos que al final no aguantó un segundo más, la jaló con fuerza del brazo provocando que la chaqueta sobre sus hombros cayera al suelo y ____ chocara contra su cuerpo. 
La punta de sus dedos tanteó bajo la suave curva de su mentón y le levantó la cabeza hacia él. 
Antes que a Loren Vanderbilt se le ocurriera hacer acto de presencia, que Keyra quisiera regresar al baño, que Magda les gastara una broma o que el mundo simplemente se acabara, ____se puso de puntitas, apoyó las manos en la pechera de Harry y acercó sus labios a la tibieza de los de él entreabriéndolos cada vez más, prolongando el tiempo que tardaba en retroceder para volver a besarlo. Sin prisa. Despacio. 
Dejaron de pensar, sus alientos se mezclaron convirtiéndose en un solo fantasma de vaho que flotaba en el aire. 
Harry apenas fue consiente de la chaqueta en el suelo y rodeó a _____ con sus fuertes brazos en un intento por mantenerla en calor. Ella no temblaba pero sin duda se había relajado una vez que él la abrazó transmitiéndole algo más que su calor corporal. Él le recorrió el labio inferior con la puntita de la lengua y luego la besó a lenta profundidad. Ella supo que el Cielo y esa sensación eran lo mismo. 
Harry se separó despacio, pero dejó sus labios suspendidos a milímetros de los de ______ que inconscientemente trató de capturarlos otra vez… 
―_____ … 
―No ―jadeó acariciándole la mejilla―.No te detengas. Y no lo hizo. Perdiendo la noción del tiempo, siguió acariciándola como sólo él sabía y ninguno más lo haría, hasta que le arrancó todo el gloss de los labios y se los dejó húmedos, rojos e hinchados. Hasta que el aire fue estrictamente necesario y volvió a separarse. Depositó un último beso en su frente y luego la estrechó con fuerza, como si fuera un osito de peluche mientras apoyaba la barbilla en su cabello brillante de diminutos copos de nieve. 
― ¿____? 
― ¿Sí? 
― ¿Recuerdas que te amo? ―se puso serio de repente y la miró fijamente― Te amo tanto que estoy seguro de que puedes verlo y no quiero perderte porque mi vida es mejor desde el día en que te encontré. Estoy agradecido por vivir bajo el mismo cielo que tú, y que me hayas encontrado saliendo de ese callejón, porque a decir verdad, te necesitaba, te sigo necesitando,_____. Siempre voy a necesitarte. Y ya lo sé, puedo sentirlo, pero por favor, di que me amas. 
―Oh, Harry ―sonrió y le deslizó una mano hasta su pecho. Casi podía oír los latidos de su corazón y sentir los golpecitos a través de la tela―.Yo también te necesito, y te necesito porque te amo ―dijo con total convicción. 
Ahora creía que las cosas pasaban por una razón, la gente podía cambiar y aprender; lo que salía mal te hacía apreciar lo que estaba bien. Con Harry había aprendido algo de orgullo; había aprendido a confiar y a defenderse a sí misma; a no hacerse muecas cuando veía su reflejo en el espejo; perdonó de forma tácita a todos aquellos a los que permitió que la humillaran en algún momento de su vida; se convenció de que, para atraer a una persona tan única y maravillosa como Harry, ella también debía serlo. Pero sobre todas las cosas, ambos habían aprendido a aceptarse tal y como eran. 
― Y también estoy contenta de que no me hayas arañado el día en que te conocí. 
―Lo siento, admito que sí era mi intención –rio― pero seguro ahora soy la envidia de todos los gatos con los que compartía basurero cuando no era humano. 
―Pobres, podríamos adoptar a algunos. 
―Ni lo pienses ―arrugó la nariz―, son ariscos, están pulgosos y feos y sarnosos y… y… y no quiero compartirte cuando me convierta. 
―Egoista-soltó una risita 
Los labios de Harry esbozaron una sonrisa coqueta. 

―Ni hablar, preciosa. Yo fui el suertudo que andaba tratando de sobrevivir por ahí y me encontré con lo que todo gato quiere. 
chicas :
Chicas gracias por haber estado hay a pesar de que se me presentaron inconvenientes siguieron como files lectoras, Carla,Jimena Directioner y Sweet Angel queridas aquí esta la seguí hasta el final espero que todas lo disfruten yo estoy mega feliz por terminarla se que hubo retardos mi computadora se daño no tenia hasta hace unas semanas tuve esta por navidad como amo la navidad gracias a eso les subí todos los capítulos que faltaban espero que le haya gustado el epilogo y nos volveremos haber."FELIZ NAVIDAD A TODAS" (aun que ya paso XD) y FELIZ AÑO NUEVO espero que la pasan de lo mejor las quiero y les mando besos, kisses babys bye
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por carla el Vie 09 Ene 2015, 10:20 pm

c': ai ya termino 
:)
<3
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por Jimena Directioner el Lun 02 Feb 2015, 7:02 am

OH MY GOD!
Y hasta ahora lo vengo a leer!!!
AH!!! No hay palabras... Me encantoo!
Que lastima que haya terminado.. yo quiero máaaaas! :'D
Seguiras escribiendo otras noves o adaptaciones? 
Besooos! Te quiero <3
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por HeavenlyAngel♡ el Mar 17 Feb 2015, 8:20 am

Jimena Directioner escribió:OH MY GOD!
Y hasta ahora lo vengo a leer!!!
AH!!! No hay palabras... Me encantoo!
Que lastima que haya terminado.. yo quiero máaaaas! :'D
Seguiras escribiendo otras noves o adaptaciones? 
Besooos! Te quiero <3
no seran novelas propias aun que cuando vea una que me encante de seguro la adaptare pero no aqui me si no a wattpad ^^

igual para ti besos!! he igual se te quiere <3
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por Spidey ♥ el Miér 13 Mayo 2015, 4:19 pm

Es que no pude ser O.O solo logre comentar una vez y ahora aquí que ya esta terminada ay por diooos como pasa rápido todo, aun recuerdo  cuando encontré esta novela *-* estuvo BUENISIMAAA me encanto fue muuy diferente y divertida y lo siento si no comente :"( pero no recordaba la contraseña xc ahora fue que a vine recordando pero bueno estoy aquí para decirte que estuvo hermosa
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

Mensaje por HeavenlyAngel♡ el Sáb 06 Jun 2015, 5:12 pm

Muchas gracias a todas de verdad... ( después de mil años aparece) 
me gusto mucho poder compartir con ustedes esta novela hermosa nada usual y adaptarla con una persona favorita para ustedes y también para mi significo mucho, la alegría que sentí al terminarla fue como osdjks sin palabras fue un gran logro colocar en el titulo terminada, y tener en ella unas hermosas lectoras ^^
a las que llegaron tarde o comentaron tarde se pueden sentir libre de comentar aun :D.
Tal ves vuelva a desaparecer porque me encuentro en modo de creación ya que no me gustan las novelas comunes, trilladas y de temática típica cuesta pensar en cosas no usadas y cerciorarme de que son 100% originales (y por la escuela tampoco creo que vuelva seguido...)Pero cuando mi futura creación este lista quisiera que se pasaran por ella y si les gusta podría adaptarla con un famoso ( tendrá un nombre X) bueno me despido con besos y abrazos.
Att: Heavenly Angel.
las quieran preguntar o saber cuando subiré la novela pueden escribirme me gusta responderles son buenas lectoras y amigas de lo que todo gato quiere ^^
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Re: Lo que todo gato quiere (Harry styles y tu) TERMINADA

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