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El Círculo {One Direction} |NC|

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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por peralta. el Jue 05 Abr 2018, 10:35 pm


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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Lun 09 Abr 2018, 6:45 pm

Emilya:
Mi niñaaa, perdón por no haberte comentado antes, pero sabes que ahora estoy implementando eso de comentar cuando leo porque sino me atraso(?
Bueno cariño, aqui le voy:

—¿Que tú qué? —Tragué saliva y me senté más derecha.
—No lo repetiré, me escuchaste bien —terció—. ¿Por qué seguimos viendo esas cosas del otro? Pensé que el lazo había pasado de eso.
No hay nada mejor que escuchar a tu alma gemela decir que vio todas las cosas malas que te pasaron
creepygusta pero que va, yo creo que ellos son la pareja que tiene menos interacción. Yo amo a Lenna y Zayn es sexy, quiero romance, amor, drama y llanto y sé que me lo darás antes que te acose
Amo lo de los lazos de sangre y lo de las almas gemelas, te imaginas encontrar al tuyo? Yo lo volvería loco  
—La venganza no te traerá ninguna satisfacción —dijo Zayn y también se incorporó—, créeme.

Comencé a reírme. No pude evitarlo. Carcajadas largas y energéticas. Totalmente diferentes a mis risotadas normales. Zayn no se inmutó, sino que me miró con los labios torcidos.
—Claro que lo hará —aplaudí una sola vez—. Ya lo intenté una vez y fallé, cuando lo haga de nuevo, me aseguraré de dejarlo bien muerto —me crucé de brazos.
—¿Cómo puedes…? —Zayn me señaló con la palma abierta— ¿Crees que es un chiste?
Zayn tiene razón con que la venganza no trae ninguna safisfacción, pero por otro lado Lenna tiene derecho de sacar todo el odio y el dolor que lleva a dentro, mas si su padre se merece todo lo malo por lo maldito que fue con ella y con su mama.
Me mato cuando empezo a llorar y Zayn la vio así   fue tan AYYYY muack  muack poco a poco se van acercando, eso es seguro
Zayn avanzó con pasos rápidos y estuvo frente a mí en segundos. Se atrevió a comenzar a limpiarme las lágrimas con los pulgares, acunando mi rostro.
—Sí me incumbe y sí me importa —espetó, serio—. No dejaré que…
—Que muera, sí. No moriré, no te preocupes —aparté sus manos de un tirón—. No me vuelvas a tocar.
Como dijo Liam antes, los primeros en caer en el lazo de sangre son los chicos, creo que Zayn ya ha caido   pero Lenna tiene que ser toda distante y odiosa, que se abra mas con él    
—¿Acaso tienes deseos de morirte? —exclamé.
Los ojos de Elise se volvieron tan fríos como el hielo. Me puse recta, su semblante me respondía por ella.
—Si no cooperas por las buenas, lo harás por las malas —dijo.
Cuando lo leí no podia creer que esa fuera la dulce Elise   es obvio que cambio, pero bien brusco el cambio (y necesario, eso si) Fue la unica que le hizo de frente a Lenna con todas las garras, aunque creo que se paso un poco, no me gusta que peleen entre ellas  
Menos mal que Niall intervino en la pelea antes que esas dos se maten, aunque malinterpreto todo, fue Elise quien la ataco, por muy sorprendente que fuese  
Entré a la casa y avancé directo al baño. Cuando iba a cerrar la puerta, una bota se metió en el camino. Zayn me empujó para cerrar la puerta y poner seguro con ambos dentro.
—¿Qué diablos haces aquí? —torcí los labios.
—Estamos conectados, muñeca. ¿Recuerdas?
AY mi amorcito va a ella cuando la ve herida Creo que estoy empezando a enamorarme de Zayn   no sé como le haces, pero tus pjs me enamoran Emilya sabes atrapar el corazón de esta romantica

Uy y ese Muñeca   YO QUIERO SER SU MUÑECA
—No está mal llorar de vez en cuando, ¿sabes? —musitó Zayn.
—No... —siseé cuando pasó al otro brazo— No me gusta llorar.
—Pero ayuda a aliviarte. Como tomar medicina.
Lo ves? ME ENAMORA Y A LENNA TAMBIÉN     serà duro y todo lo que quieras, pero con ella es como un principe
Zayn me miró a los ojos y por una extraña e incomprensible razón, me dieron ganas de apartar la mirada. Así que me levanté.
—Gracias por curarme.
Salí del baño sin esperar una respuesta.
LO VES? LO VES?    
Solo es cuestión de tiempo y besitoooooooooooooooooooos  
—Perdón, ¿desde cuándo tienes que dejarme hacer…?
—Lenna, es por tu bien. Solo tómalas —empujó el vaso de agua hacia mí.
Otra vez sentí ganas de apartar la mirada cuando sus ojos cruzaron con los míos. Y eso no estaba bien, me enojaba en sobremanera. Nadie nunca me intimidaba de tal manera que me hacía desviar la mirada. Suprimí las ganas y le arrebaté el vaso. Antes de girarme a subir las escaleras, mascullé un casi inaudible “gracias”.
OH SI NENA, YA ESTA SURGIENDO EL AMOR Y A MI ESO ME EMOCIONA      
Al parecer, había perdido más sangre de lo que se previó, porque su piel perdió el color repentinamente y sus ojos se cerraban con frecuencia. Eso y perder de vista a Liam. El dolor que sentía era una punzada constante e irritante en el fondo de mi cabeza. Lo percibiría desde otro país.
Aww si, Joan esta super lastimada porque tuvo que dejar a Liam ahora que se estaban entendiendo   pero bueno, un tiempito separados no le hara mal a ninguno de los dos, eso es seguro (?)

—¿Quiénes son ustedes? —fruncí el ceño y cuadré los brazos, dagas en alto.
—¿Nosotros? —bufó el asiático— ¡Ustedes son los intrusos! ¿Y por qué están sangrando en nuestro suelo?
Lenna, cariño, ustedes son los intrusos    JAJAJA menos mal que apareció Alexa para calmar las aguas antes que esto se volviera una guerra campal. Amo que Lenna ignore el dolor y salga a pelear, es toda una luchadora mi bebe  
—No necesito…
—Hazlo, no la escuches —Zayn me interrumpió.
Lo miré perpleja y abrí la boca para soltar una racha de insultos que aparecieron en mi mente, pero sus ojos me dejaron estática. Parecía que una tormenta de emociones los atravesaba y eso me dejó tan sorprendida que no dije nada, ni siquiera cuando Joan se me acercó. La tormenta se desvaneció en poco tiempo, pero la había visto. ¿Qué diablos significaba eso?
Este tipo de escenas a mi me encantan   pasa algo fuerte entre ellos y Lenna lo esta notando, Zayn es como que tiene un poder sobre ella que nadie mas tiene y es como AYYYYYYYY ES EL LAZO DE SANGRE, ES PORQUE SON ALMAS GEMELAS    
me emciona todo esto  
Joan comenzó a contar todo con lujo de detalle. Sobre los atacantes y cómo habíamos tenido que dejar a Edward y a Liam para ganar tiempo —en ese particular momento, su dolor aumentó como una ráfaga. Y, segundos después, disminuyó como si hubiera borrado esa parte de su interior. Me pregunté cómo rayos lidiaba Joan con las cosas de esa manera.
Yo tampoco entiendo, esa Joan es una rarita  
Mis piernas temblaron y de súbito, sentí como el peso en toneladas de la vida me caía sobre el cuerpo. Sentí que una fuerza magnética del tamaño de un elefante me empujaba hacia el suelo. El agotamiento estaba haciendo efecto. Pero no me detuve.
No hasta que sentí un golpe seco en la nuca y todo se volvió negro.
Yo estoy de su lado. Los sacaron del limbo y siguen ocultando informacion?   esos también se pasan, pero menos mal que dejaron inconsciente a Lenna porque enserio los iba a matar
—Porque no te voy a matar —me sinceré—. No soy Joan.
—Yo tampoco la mataría —Joan acababa de entrar a la habitación—, deja de decir esas cosas.
JAJAJAJ bueno, eso esta por verse, todavia queda lo del juicio final je  
—Ve con Mortimer. Si te entreno, vamos a acabar peleando —ordenó.
Alcé una ceja y abrí la boca para replicar, pero el hombre subió un brazo.
—No digas nada, solo ve.
Es que los dos tienen un caracter muy fuerte, por eso no quiso entrenarla   aunque a mi me hubiese gustado ver una pelea de ambos !!
—¿Por qué debo hacer eso?
—Porque si no lo haces —su mirada ensombreció—, algún día, no muy lejano, vas a perder el control y acabar con todo lo que te rodea. Aunque quieras detenerte.
Meditación es lo que mas necesita Lenna, controlar sus impulsos. Aunque me gusta que sea arrebatada y este por comerse el mundo, es cierto que algun día no va a poder parar aunque quiera hacerlo  
—Necesitan aprender de nuevo como ser un equipo —continuó Charlie, señalándonos con palma abierta—. Creo que se han olvidado de lo que es el círculo y lo que representa. Y lo que son ustedes.
Sii! Yo creo lo mismo, tienen que aprender a trabajar juntas las cinco si quieren derrotar al maldito anticirculo además, quiero que se vuelvan a llevar bien como lo hicieron en algún momento  
—¡No jodas, Elise! —exclamó Joan— Ya es hora de que resolvamos esto.
—No quise decir que empezaran a matarse entre ustedes —bramó Charlie.
Es lo mejor, que se saquen la bronca entre las dos y listo! Eso resolvería las cosas por un largo tiempo, o al menos por el momento. El problema es que sale la otra Joan con sus poderes mas revolucionados y ay    esa si que da a matar
—Debería matarla y acabar ya con esta mierda —masculló, cuando estaba lo suficientemente cerca.
Parpadeé y me quedé inmóvil. Un revoltijo se armó de súbito en mi abdomen. Frente a mí tenía a Joan, pero no parecía ella. Algo en sus ojos estaba encendido, diferente a todo a aquello que haya visto antes.
—¿Te asusté? —hizo un puchero.
Y, en un santiamén, sonrió de oreja a oreja. ¿Estaba burlándose de mí? Gruñí por lo bajo y me despegué del árbol, tambaléandome pero sin dejarme caer.  
Esa era la otra Joan   la maldita se apodero del cuerpo de Joan y ya queria matar a Lenna. Menos mal que la detuvieron porque sino iban a terminar peor las dos   Me encanto la escena de la pelea, fue una lucha brava y se notaban las ganas de ambas se desquitarse una contra la otra. A mi no me parece mal, pero no al punto de que se maten :(
Emilyaa! Sabes que amo como escribes y también tus pjs Lenna es mi preferida de todas y ahora estoy amando su relacion con Zayn! Quiero ver que mas va a suceder entre ellos  
Besotes bebeee!


Kate:
  Finalmente estoy aquí para hacerte mi comentario tarde, pero seguro.

Afirmó que él mismo no había estado seguro de su existencia hasta que le conté lo sucedido en Woodlands. También dijo que al principio mi madre había estado totalmente volcada con El Círculo, «No siempre fue así», aseguró. Pero cambió tras el viaje. Se marchó durante un año entero para averiguar algo referente al libro de los Fairchild. A su regreso, ya no era la misma. Distinta de una forma que Edward no supo explicar hasta que desapareció con la madre de Joan cuando yo era niña para fundar el Anti-Círculo junto con Coraline.
Es obvio que algo les paso tanto a Thalia como a Jean como para que dejen el circulo y funden el anticirculo, ahi tiene que haber algo que nosotras no conocemos  
Y que es eso que acose a su hija telepaticamente?   una no puede librarse de las madres ni aunque tenga poderes, eso es seguro (?
Meses atrás, me habría encerrado en una habitación del pánico a llorar como una condenada, esperando que alguien más arreglase las cosas por mí. Pero ya no era esa Elise, ni si quiera estaba segura de ser la de ahora. No tenía miedo, ni estaba triste. Todo lo contrario; me sentía enfadada, rozando la rabia más absoluta de todas. La tolerancia se escapaba y el optimismo que solía prevalecer en mí era una sensación extraña, un sabor amargo.
A mi me gusta esta Elise, es mucho mas segura y fuerte que antes. Esta enfrentando sus problemas y me parece correcto. Además, tiene que volverse fuerte cuando tiene un monton de malditos queriendo matarlas y encima su familia materna esta zafada del tornillo  
—¡No me toques! —chillé, temía que si lo hacía, se le congelara la mano.
Las tres me observaron como si hubiese perdido la cabeza. Antes de que pudieran hacer algo más, me levanté del banco y salí corriendo de la cabaña en dirección a la playa.  Tropecé con piedras y raíces, me arañé con todo tipo de plantas y árboles. Pero nada dolía tanto como las mentiras que rodeaban a mi familia. A la que se sumaba un miembro más: Louis Tomlinson.
Louis es el hermano de Elise     no me la puedo creer! cuantos misterios tiene la familia de Elise? ya parenle que me hacen todo un lio   Lo feo es que fue Thalia quien mato a los padres de Alexa y ellas son amigas   espero que esto no afecte a la relación de ellas, suficiente problemas hay ya  
Por supuesto, Zayn se resistió. Ejercí un poco más de fuerza. Abrió la boca en busca de aire, no cedí. Finalmente, asintió. Abrí los puños para dejarle respirar. Comenzó a toser y a tomar grandes bocanadas de aire. Me senté sobre la arena a esperar a que se recompusiera. Una vez lo hizo me miró con sus instintos asesinos disparados.
—Thalia Fairchild —respondió con la voz enronquecida—. Ahí tienes tu respuesta, puta loca. Yo que pensé que todavía quedaba alguien cuerdo en tu grupo.
SII, ESTA CONFIRMADISIMO!   Elise y Louis hermanos y Alexa la cuñada
Zayn se cago hasta las patas cuando hizo que se agarrara solito    mas le vale que de ahora en adelante todos tengan cuidadito con ella, ya no es la chica sumisa que conocieron, señores, por supuesto que no    Ame verla con toda esa actitud, aunque sea violenta(? pero me encanta, amo a esa chiquilla  
—No pasa nada, Elise, ése chico ya no puede hacerte daño —dijo al fin. Pero sus ojos verdes me confirmaron que seguía sin creerlo del todo.
—Lo sé, fue cosa del momento, nada más —afirmé.
Era obvio que Joan no le iba a creer el cuento, no después de como reacciono. Entiendo porque no quiere contar nada, pero quiero ver las caras de todos cuando se enteren la verdad. Se van a caer de culo.
Y, por supuesto, era obvio que no podian tener una cena tranquila sin poder pelearse y lanzarse indirectas. Algún día, quizas, pero no pronto  

Por poco no la reconocí; se trataba de Thalia. Más joven, menos mortífera. Mi padre también era mucho más joven. Sin arrugas de expresión, sin la sombra y la crudeza del Edward Mitchell que yo conocía.
Thalia le esta mostrando todo el pasado   no sé si hace para convencerla de llevarsela consigo o que la odie mas porque con todo lo que le mostro, yo que Elise le lanzo miles de capas de hielo   y con eso de su poción para someter a voluntad, osea, PARATE LOCA, se le zafo un tornillo  
A mi también me dio pena el papá de Louis. Puede que el tipo era amante y malote, pero se ve que quería a Thalía y Louis, que quería construir una familia con ella. Pero mala elección de mujeres, amigo, terminaste muerto por su propia mano.
Así se resolví otro misterio. Edward Mitchell era el padre de Alexander. Éramos mellizos. Pero. ¿Por qué mi padre no se acordaba de él? ¿Cómo era posible?
Cada vez me convenzo mas que Elise y Joan tienen muchisimo en comun. Sus madres estan locas, son del anticirculo, las abandonaron, los padres no les dieron atencion, fueron criadas por otras personas, tienen hermanos que ellas no conocian. ¿Demasiada coincidencia? No lo creo. Nacieron para ser BFF'S ESTA DECIDIDO!  
—Vamos, dímelo —insistió Thalia. La voz era cada vez más fuerte y eficiente. Como la flauta de un encantador de serpientes—. Dímelo y ya no estarás sola…

—Sal. De. Mi. Cabeza —supliqué, golpeándome las sienes.

—Querida, eres tú la que me deja entrar —repitió.
Que lata con esa Thalia, hasta a mi me asusto lo acosadora que puede ser de lo solo pensar a mi mama invadiendo asi mi cabeza   Muy muy feo. Es obvio que a Elise le dolió porque no deja de ser un abandono, pero que no se crea la gran cosa la maldita. Se pasa de loca y fue muy mala con Edward y con Stephan, y ni hablar de sus hijos.
Entonces, el gilipollas impertérrito hizo algo que jamás me hubiese imaginado. Se incorporó hasta quedar sentado, conmigo todavía encima. Estuve quieta, con las lágrimas rodando hasta mi barbilla. Con prudencia, me apartó el pelo de la cara. Contuve el aliento. Acto seguido, se dirigió a mis mejillas, donde usó los dedos para secarme las lágrimas. Eran ásperas, desprendían un intenso calor, pero lo paliaba con la suavidad que empleaba. Durante todo el proceso, nuestros ojos se mantuvieron clavados con los del otro.
Yo me muero de amor con estos dos Sé que queda mucho y un largo trabajo para ganarse una pareja en estos dos, PERO SABES QUE MI CORAZON NECESITA DRAMA Y AMOR     Niall esta siendo menos imbécil y desconcierta a Elise con todo lo que hace Es que no sé da cuenta que él esta cayendo por ella? Y es tan tierno y dulce. No puedo esperar hasta la 2da temporada y que las cosas florescan  
La tercera vez que me retorció el brazo contra la espalda, me di cuenta de que no estaba para nada preparada. Por otra parte, Niall era con diferencia el peor profesor con el que me había tocado y decía esto habiendo pasado por las manos de Jane. Era estricto, meticuloso y criticaba cada uno de mis movimientos.
No pensé que Niall sería el profe de Elise, aunque eso me encanta porque significa que pasaran mas tiempo entre ellos  
—Me arriesgaré. —En esa ocasión, fue ella la que puso los ojos en blanco. Podía frustrarse tanto como quisiera, que yo no cambiaría de parecer.
—Elise, si no lo consigues…
Ame el momento de Joan y Elise Las shippeo a lo fuerte Serían JoLise? EliJo? Decidi vos, Kate, yo soy malisima para esto   Pero continuando con lo demás, el juicio final puede llegar a ser la gran solucion para que Thalia deje de molestar a la pobre de Elise y le de un descanso justo en las noches, que no siga temiendo a que la maldita la joda. Aunque siempre se corre ese riesgo de que no despierte  sad
Y aquí viene una de mis partes preferidas: el Nelise    (este me salio mejor que el anterior   )
De las manos de Niall saltaron chispas cuando pronuncié las palabras.
—No —se negó, con gesto circunspecto.
—Tranquilo, a ti no te mandarán al Limbo, eres de los nuestros —traté de calmarlo, creyendo que esa era la razón de su negativa.
—Me da igual, no es por eso —masculló. Apartó la vista, que trabó con el mar cristalino.
Cada vez se confirma mas amor por aquí     ellos saben como ponerme loca de amor y mas con todos los reparos que pone Niall para que ella no pase el juicio final. Pero, hombre, es necesario, no sé le puede hacer nada y mas si Elise esta tan decidida a hacerlo  
—Soy más fuerte de lo que todos pensáis —critiqué. Zayn soltó una risita, como si fuera un chiste.
En ese instante, Alexa se incorporó de su banco.
—Yo también pasaré por el Juicio Final —anunció.
Odio que me las tomen como debiles a ambas. MIS CHICAS SON FUERTES, QUE LES PASA A TODOS, DEJEN DE ESTAR PREOCUPADAS Y DE REIRSE     me enoje jujuju Pero vamos todas estan subestimando esto e incluso un poco Joan. Las chicas tienen que pasar el juicio final y ya, mejor temprano que tarde(?????)
También me encanto cuando Lenna fue a buscarla a la habitacion Es dura pero es un amor en el fondo, no hay por donde negarlo  
—Tengo que irme, Elise —dijo mi padre.
—¿Adónde?
Guardó silencio unos minutos. Pensaba, porque se le arrugaron las cejas y cuando se le arrugaban era que estaba pensando. Como cuando le preguntaba si podía quedarme un rato más leyendo.
—Lejos.
Mi corazoncito no aguanta esto   es muy triste como Edward la dejo a Elise con la tía. Entiendo que la dejo con alguien de confianza, pero aun asi era muy niña y necesitaba a su papa. Me haces sufrir, Kate   Lo bueno es que pudo superar eso, el miedo a que la abandonen y a la soledad. Yo quiero que se reencuentren con Edward aunque sé que eso no sucedera   Haces que sufra, Kate, haces que sufra  
Encontraría a Thalia y le haría pagar uno por uno todos sus pecados. Haría lo necesario hasta que la tuviera delante de mí, hasta que pudiera matarla.
Si, es cierto que tuvo que sacrificar su "humanidad" por asi decirlo, pero vamos a extrañar a la vieja Elise :( de eso no hay lugar a dudas. Espero que cuando vea a Thalia le de su merecido, que se entere que con Elise Mitchelle nadie se mete sin sufrir consecuencias  o sea
Que decirte, Kate, sabes que soy tu fan amo tus personajes, la manera en que los adaptaste no solo a ellos sino también a la historia. Haces magia, nena   Tenemos que armarnos mas tramas entre nosotras para Joan y Elise en la 2da temporada porque esto ya me pone loca de ansiedad  
Besitooooooo



Steph:
Holis   finalmente el último comentario   me emociona llegar hasta aqui porque me he tardado meses en hacer los demás comentarios. Sin mas variaciones de mi parte, aquí le voy
—Oh señor, vaya que si es importante. —El chico sonrío. —El Nemetón está despierto.
Ahora se viene otro malote en la historia para joderle la vida a las chicas   No sé quien es el tipo barrigon pero tiene que ser malo si esta contento por ello. Y todo por el juicio final, que problemones trajo
—Vamos Stella, sólo fue el calentamiento. —Dijo sonriendo, como tratando de bromear conmigo, yo solo logré mirarlo extrañada.
Vale, todavía no lograba acostumbrarme al carácter suave de Charlie. No sabía qué hacer cuando me trataba bien, que era la mayor parte del tiempo.
Es triste que los dos todavía no se sientan cómodos el uno con el otro, pero también es entendible después de todo lo que Charlie le hizo a Stella. Puede que haya sido por un hechizo, pero aun así es algo que a ella le afectara hasta que puedan superar este asunto. Ojala que lo haga pronto y se lleven de maravilla
—Si quieres que viva, es mejor que le hagas caso. —Afirmó Charlie. —Recuerdo que le compramos un conejo en su décimo cumpleaños, y apareció muerto al día siguiente. Nunca supimos bien que le hizo.
—Con razón tienes aires de asesina. —Soltó Helenna.
Ya pues, Stella enserio odia a los animales   mas le vale que Kira mantenga distancia sobre ella porque si llega a hacerle algo se le arma a lo grande con Joan Y, Owen, también cuidate  
Hazlo. Escuché en el fondo de mi cabeza. Un tremendo escalofrío recorrió mi espina dorsal y empecé a sudar frío, era la voz del tío Robert, estaba totalmente segura.
El maldito Robert   el desgraciado quiere controlar a la pobre de Stella y la impulsa a matar al pobre gatito   Encima el pobre gatito se murió y ayyyy   fue muy triste, con lo que amo a los gatos Me recordó a Eleven de Stranger Things cuando le sangro la nariz. Amor por siempre a Eleven  
—Leí algo en el libro de Elise. —La sangre se me cayó hasta los talones, ya sé por dónde va esto. —Liam, Niall, ¿me ayudan a amarrarla?
—¡¿Qué?! ¡NO! —Empecé a gritar y forcejear mientras los chicos me agarraban de los hombros. —¡No seré tu conejillo de indias de nuevo!
Uy, Joan de nuevo sometiendo a Stella. De esto no va a salir nada bueno
Y ahi esta, el tío Robert interrumpiendo de nuevo en la mente de Stella   ese hombre no se cansa La daño de la manera mas fea que pudo y sigue molestandola? Que horror.
Cuando Joan disminuyó su fuerza mental, sentí la presencia de una tercera energía entre nosotras, que manipuló a Joan y le abrió el camino a ver los recuerdos de mi pasado.
Lo ves? no sale nada bueno de esto, sobretodo con el pervertido de Robert metiendo la nariz
Las moléculas a escala de Joan en mi mano estuvieron a punto de detenerse por completo, cuando sentí un dolor tremendo en mi cabeza a la vez que todo se tornaba negro.
Esto pasa cuando obligas a Stella a ver los recuerdos y se te va la mano    Menos mal que la desmayaron porque mi bebe ya se estaba muriendo :c
Momentos después, todos estábamos en el suelo. Niall, Liam y Joan se rindieron al ver que las posibilidades de ganarles a los Onis eran nulas, aumentaban en número a los que todavía estaban luchando. Elise fue la última en caer.
WHAT?! Y AHORA?   Aparecieron estos Onis e inmovilizaron a todos. Saben que la poseida fue Stella y ay     Me enternecio Harry pensando en Stella Ese hombre si que la adora
—Nos había contado de ese plan desde que empezamos a juntarnos con ustedes, realmente pensé que había cambiado y que no lo haría. O tan siquiera que consideraría el hecho de que ambos son almas gemelas y se retractaría de sus planes.
¿Qué puede hacerse, mi niño? No todos son tan dedicados y sexys como vos A algunos hay que darles con un garrote en la cabeza para que entiendan de que no hay que ser un imbecil     Maldito Louis, todavia me hace sufrir con su traicion  
Al entrar a la casa, todos se tensaron al mirar a la morena.
—Oh no, no estaré aquí con ella. —Dijo Helenna. —Yo me voy al pueblo.
A mi tampoco me gustaría, ya veo que se le viene el demonio adentro y hay que exorcizarla
—Vaya, al fin un oponente digno. —Miré a Mortimer y él la veía con una expresión inaudita, la voz de Stella, se escuchaba retorcida, mucho más grave.
Lo ves? AHI ESTA EL DEMONIO  
Que feo lo que paso :( Lenna con la pistola, Stella poseída y tratando de matar a todos, Niall que casi se muere :c BASTA, FUE ESE DESGRACIADO   Quiero una muerte profundamente dolorosa para él después de lo que le hizo a Stella y lo que provoca sus jueguitos de mierda  
Mis manos comenzaron a temblar, la bilis amargó mi garganta mientras mi enojo pasaba a primer plano. Me volteé y ahí estaba, el gordo y cabrón del tío Robert.
—Te voy a matar, lo juro por mi vida.
Y queremos una muerte sangrienta del tio Robert, el publico lo exige    
Menos mal que Harry pudo sacarlo dentro de Stella, vaya a saber que mas le haria si seguia poseyendola y con todas las cosas feas que escribio dentro de ella  
—Chicas, en el movimiento divino tendrán que enfrentar sus mayores miedos…, cara a cara.
Abrí los ojos como platos, no podía soportar la idea de Stella estando en la misma habitación que Robert después de lo que él le ha hecho, sé que ella es fuerte, pero por su bien, estar con él frente a frente la destrozará y le será más fácil para él poder manipularla por completo.
Ay no, que feo   va a tener que verle la cara al panzon y cabron del tio Robert. Ojala que este suficientemente preparada para hacerlo, Y QUE LE DE UNA MUERTE SADICA POR FA. Es lo unico en lo que pienso a futuro  
Besitoooooooos

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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Lun 09 Abr 2018, 8:52 pm

holi:
Después de 3 meses estoy subiendo. Siento la tardanza pero había muchas cosas para desarrollar. ¿Me creerían si les dijera que me falto? Pero ya no podía seguir extendiéndolo mas. Espero que les guste y perdonen algún error. Lo corregí muy por encima porque la cabeza me duele horrible xd Ya pues, le sigue Emilya
PD: tratemos de no postear si no es para comentarios o caps por las dudas que se nos pase el tema xd

Capítulo 43
Joan Bauer






La ansiedad no ha sido una buena compañera estas últimas semanas, sobre todo si no está Liam cerca de mí. ¿Alguna vez sintieron que se ahogaban y no sabían el por qué? ¿O que se sienten perdidas aun sosteniendo un camino por delante? ¿Han sentido que su corazón ya no está consigo?

Todos los días. A toda hora.

¿Por qué necesito tanto a Liam?

—El lazo de sangre hace que sea un amor enfermizo, ¿lo recuerdas?

Como si de pronto desapareciera de mi habitación, de golpe estoy en la habitación oscura iluminada por una luz en el centro que no alcanzo a ver su inicial. Mi otro yo sigue sentada donde siempre, con su sonrisa arrogante y cadenas sujetándola desde abajo. Pronto me llama la atención una cadena rota.

—Oh, lo notaste —dice tan pronto lo pienso, sin dejar de sonreírme burlona—Como lo verás, poco a poco voy liberándome de estas cosas.

Lo sé, lo he sentido. Tomo mi cuerpo cuando pelee con Helenna.. No sé cuál será su siguiente paso, pero así como ella puede ver y escuchar mis pensamientos, yo puedo ver y escuchar los suyos. Quiere aislarme, dejarme sola en la delgada línea entre el dolor y la soledad. Quiere debilitarme, alejarme de quienes quiero para poder devorarme.

—¿Por qué eres tan dramática? Solo estoy buscando lo que me pertenece. ¿No crees que trece años encerrada aquí no sea suficiente?

—Deberías desaparecer. De lo contrario, tendré que obligarte.

Se ríe a carcajadas exageradas, tal y cual demente. Chasquea la lengua a la vez que menea la cabeza.

—Ni demente ni nada. Creo que todavía no entendiste.

Se me agota el aire al instante en que sus ojos se quedan frente a mí, transmitiéndome miedo. Esta vez no me dejo intimidar, los observo con atención sin despegar su mirada de la mía y apretando fuerte los dientes, repitiéndome que no puede hacerme daño, no hasta que siga con las cadenas.

Mi otra yo se hace hacia atrás. Solo fue una ilusión.

—Poco a poco, vas comprendiendo mi poder ¿cierto?

—Eres muy descuidada para usarlo.

—Y tú una tonta y miedosa como para explotar todo este poder.

La habitación negra se ilumina de llamas de fuego a lo grande, encerrándonos en un signo que reconozco, solo que no recuerdo donde. La mueca de mi otra yo me eriza la piel y tan pronto lo piensa, viene a mi mente.

—Somos las hijas de Ratri.

El suelo de mis pies se vuelve escombros y termina por romperse, dejándome caer en el vacío. El vértigo me llena la garganta de bilis mientras la oscuridad empieza a consumirme y sus carcajadas a llenar mis oídos. El desespero y el miedo no me dejan despertar, no me dejan salir de este lugar. ¿Y si está tomando mi cuerpo? ¿Y si no me doy cuenta hasta que es tarde? ¿Y si le hace algo a alguien?

El frio me cala hasta los huesos y me deja paralizada. Abro los ojos enfrentándome con una Elise completamente confundida y con cierta precaución.

—¿Elise?

—¿Qué fue todo eso, Joan? —pregunta con los ojos entrecerrados, desconfiados—Me atacaste.

Las lágrimas me llegan de golpe a los ojos, dejando fluir todo mi miedo. La castaña deshace el hielo, yo me dejo caer en el suelo sin fuerzas para seguir caminando, aún demasiado aterrada para enfrentar lo que está a punto de venir. Fueron solo unos segundos, ¿Cuánto tiempo paso realmente?

—Joan, ¿Qué está pasando? —Inquiere acercándose, se agacha hasta quedar a mi altura y me observa con atención con sus manos en alto, alerta —Esa... no eras tú…

—Ya no sé quién soy yo.

Pongo las manos sobre mi rostro y me permito llorar. Necesito hacer algo antes que esto llegue demasiado lejos. Pero tan pronto sale el llanto, cesa de la misma manera. Me levanto de un tirón y Elise me sigue, sin apartar sus ojos curiosos y fríos sobre mí. Seco como tonta mis lágrimas con las mangas de mi blusa y dejo salir un suspiro de mis labios. No puedo dejarme vencer ni ponerme a lloriquear, no cuando no sé dónde está Liam.

—No debería preguntar, ¿cierto?

Debería preguntarme y yo debería contestarle, es solo que no estoy lista. Si hablo y lo cuento, pareciera que se hiciera realidad. Sé que por quedarme callada no lo hace menos real, pero al menos me da la falsa seguridad de que nada está pasando.

—Por favor, no le cuentes esto a nadie.

—Está bien, yo no diré nada.

—Yo tampoco —Niall baja del árbol que está a nuestro costado, cayendo de sobre sus pies. Se acerca con confusión y curiosidad, él tampoco baja la guardia. —Esa no eras tú, pelirroja. Si hay algo que nos estas ocultando y nos afectara a todos, habla antes que sea demasiado tarde.

—Pero si ya es demasiado tarde —la escucho desde el fondo de mi cabeza, riéndose por debajo.

La empujo hacia el fondo y eso no la hace menos gracia, pareciera que disfrutara de mi sufrimiento.

—Voy a dar una vuelta.

—No te tardes.

Asiento ante la mirada significativa de Elise y me marcho. Puede que sea tan fría como el hielo, sin embargo sigue estando ahí muy adentro de ella. Le abre dado un buen susto como para que no haya bajado la guardia en ningún momento, ni siquiera cuando estaba llorando.

La oscuridad me abre paso entre los arboles mientras mis pensamientos empiezan a flotar al aire. Todavía hay cosas de los libros que no puedo descifrar y hay páginas que no se han revelado aun, sobretodo en mi libro. De todos ellos, mi libro es el que tiene más páginas en blanco y eso me preocupa, aun mas cuando la historia de las O’Connor parece mantener el secreto para liberarme de este parasito. No puedo hacer el juicio final si ella está ahí, a la expectativa de que abandone mi cuerpo por unos breves instantes para tomarlo y hacer lo que quiera de él. Fueron menos de un minuto en que estuve perdida dentro de mí que ella ya había causado destrozos y atacado a Elise.

Las cosas en el círculo van de mal en peor y no sé qué hacer para unirnos de nuevo. Ya no sé si las decisiones que tomo son correctas o no. Edward me dijo que no me preocupara por ello, que había  sido algo necesario para todas pasar por sus mayores temores, de esa manera podríamos madurar y volvernos más fuertes. Sin embargo, ahora que no está, no tengo quien me pueda aconsejar y brindar apoyo. Charlie parece tenerlas conmigo, porque no quita su mirada desconfiada sobre mí en ningún momento y parece evitar hablarme en cada oportunidad que se presenta. Sabe algo sobre Jean no quiere decirme, Edward tampoco quiso y no lo entiendo. Y no pude quedarme con los brazos cruzados, así que le envié una carta a la abuela Joannett hablándole un poco sobre la maldición de las O’Connor. La envié con Kira hace dos días y mi pequeña está por llegar, siento su presencia acercándose a pocos kilómetros de la isla.  

Llego hasta el final de la isla enfrentándome a un acantilado con las olas rompiéndose debajo de mí y el característico olor del agua salada. Son dos de las pocas cosas que me calman cuando me siento nerviosa y desahuciada como ahora. Puedo distinguir a Kira incluso en la poca luz que mantiene la luna sobre ella. No sé si veo bien o no, pero creo que lleva algo en su espalda, y me pregunto casi en pánico sino es la abuela Joannett. No es que no la ame, es solo que es difícil de lidiar y con todo lo que está pasando solo sería una carga.

Sin embargo, a medida que Kira se acerca, reacciono de inmediato que no es la abuela. Ella no tendría necesidad de venir sobre Kira, preferiría morir antes que subirse a un mononoke. La vieja puede transportarse por su mayordomo, él tiene el poder de la transportación y no dudaría en ordenarle que lo hiciera.

Kira aterriza a mi lado y solo es entonces cuando distingo a la persona. Mis ojos se llenan de lágrimas mientras él levanta su cabeza con los ojos adormilados y me regala una sonrisa, devolviéndome el aire que sentía que me faltaba todos estos días.

—Te dije que te encontraría.

Se baja de Kira casi de inmediato y me abraza, estrechándome muy fuerte hacia él, como si  también hubiese sentido esa enfermiza necesidad de tenernos juntos el uno al otro. Descanso mis hombros en su hombro mientras no dejo de sentirlos llenarse de lágrimas y mi corazón aliviado y feliz de tenerlo conmigo. Rodeo su cintura y suspiro a la vez inspirando su característico aroma. Liam acaricia mi cabeza, trazando el largo de mi cabello.

—Shh, tranquila —dice cuando se me escapa un sollozo—Estoy aquí contigo, Joan. No voy a dejarte.

—Más te vale.

Lo siento sonreír aunque no pueda verlo. Me quedo entre sus brazos por más tiempo, mucho tiempo. Ahora que lo tengo junto a mí, no quiero que se aparte nunca más. No podría volver a abandonarlo. No lo haría, ni siquiera aunque eso me costara la vida.

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El atentado reciente no nos deja a ninguno de nosotros lo suficientemente confiados como para seguir en esta isla. Todavía no sabemos exactamente hacia donde nos dirigimos, lo que es seguro es que estamos hartos de ir y venir después de seis meses repitiendo lo mismo. El problema es que nos encuentran a donde quiera que vayamos. Ya sea el anti-circulo, los mensajeros de la noche o estos nuevos personajes que han aparecido, los Onis.

Priya, Rory, Owen y Forrest vendrán al atardecer. Charles los envió a buscar a Nicholas, no sé exactamente para que y por qué fueron los cuatro juntos cuando quizá solo bastaba con que vaya Owen. Según él, era importante y Mortimer lo secundó. Este último no es exactamente santo de mi devoción. No es que haya visto una mala actitud en él o que haya algo malo en su aura, la había estado analizando desde que lo conocí. Pero, ciertamente, hay algo en él que no me cierra, que me hace desconfiar. ¿Cómo puede él saber del Círculo, si supuestamente fue coincidencia su encuentro con Alexa? ¿Justamente cuando ella estaba en peligro? ¿Enserio? Los demás pueden tragarse ese cuento. No yo.

Kira bosteza y se acomoda en la cama para echarse una siesta. Le acaricio debajo de la oreja mientras le envió una sonrisa. Aún no he leído la carta de la abuela, no he tenido tiempo suficiente con todo lo que ha sucedido.

—Joan —me llamo Liam desde el marco de la puerta.

Estoy reduciendo todos los tamaños de las maletas para guardarlas en mi bolso de mano, una tarea que fácilmente se aprovechan porque prácticamente me lanzaron todas en mi cama. Liam sonríe con cariño hacia mi dirección, acelerando mi corazón y robándome una sonrisa a mí. Es difícil no ser tonta cuando estas enamorada, sobre todo si sabes que es tu alma gemela y que pasaras lo que queda de tu vida a su lado.

—¿Hiciste lo que te pedí?

—Sí, están esperándote afuera.

Reduzco la última maleta y la guardo en el bolso, terminando mi labor. Camino hacia el castaño y le dejo el bolso en la mano, aun sonriéndole.

—Cuídala bien.

—Sí, lo haré.

Le doy un beso en la mejilla y paso de él acelerando mis piernas en cada paso. Escucho su leve risa a mis espaldas y juraría que aún tiene sus ojos puestos en mí. Liam es la única cosa que está bien en mi vida, lo demás está todo hecho un desastre. El saber que está conmigo es lo que me mantiene fuerte.

Salgo de la casa y me dirijo hacia el manzano que está a unos metros de mí. Las chicas se encuentran sentadas en ronda sobre el césped. A la vez que me acerco, voy observándolas con más atención: no parecen las mismas que conocí hace seis meses atrás, son completamente distintas. Lenna es mucho más sensible y más racional desde que la conocí, lo noto en pequeñas acciones que mantiene, aunque sean muy pequeñas. Elise ya no es la tímida y miedosa Elise, se convirtió en una chica fuerte y determinada, nadie podría derribarla tan fácilmente. Alexa sigue siendo la optimista y alegre Alexa, pero más sensata, más madura y, por supuesto, mas confiada. A la única que no veo bien es a Stella, no después de lo que paso con su juicio. Parece perdida, como si constantemente pensara una cosa tras otra, como si su mente estuviera demasiado pesada para dejar de pensar. No debería sentir lastima por ella, no es lo que quiere. Pero no evito pensar lo que tuvo que pasar y fue horrible. No solo lo vi, sentí el mismo dolor, desesperación y angustia que ella sentía.

Sumo aire a mis pulmones y lo expulso, tomando paciencia y sabiduría para manejar la situación que se aproxima. Siempre hay que ir con cuidado con las cuatro, aún más cuando Lenna parece querer saltar a mí yugular cada vez que tiene la mínima oportunidad.

—¿Para qué demonios nos llamaste?—es lo primero que dice cuando llego.

—Me gustaría sentarme, sino te molesta.

Lenna solo gruñe mientras yo me siento, noto que Alexa observa con el ceño fruncido hacia Stella, aun enojada por lo del gato. Elise parece indiferente ante todo, como si nada le importara.

—Creo que es importante hablar de lo que paso —suelto de sopetón, recibiendo la atención de todas. Aquí es donde tengo que ser cuidadosa al hablar. Todas están demasiadas emocionales en estos últimos días—Como saben, hay que enfrentar cara a cara nuestros miedos. No es necesario que lo hagamos ahora si es que no quieren, de todas formas, no estamos preparadas.

—Eso debiste pensarlo antes que...

—No vengas con tu mierda de nuevo, Lenna—le interrumpe Elise, brusca—Supéralo de una vez.

—¿Y si no que? ¿Vas a usar la violencia de nuevo para obligarme?

—Esperen, ¿qué? —interviene Alexa con los ojos abiertos y voltea hacia Elise—¿Golpeaste a Lenna? ¿Qué te pasa?

—¿Qué hiciste?—le pregunta Stella hacia la pelinegra.

—¿Disculpa? Yo no hice nada. Se volvió loca de repente. Esta chavada como otra que conozco, por eso son tan amiguitas —me dirige una mirada significante.

—¿Que te molesta? No es como si tuvieras que ver en esto —Elise le sigue la discusión a Alexa, quien frunce el ceño de inmediato.

—Lenna es mi amiga y estoy en contra de las personas abusivas.

—Que bien te funciono tu sentido de justicia —replica con ironía.

Alexa entrecierra la mirada y aprieta los puños.

—Levántate.

—¿Qué?

—Que te levantes. Yo también voy a obligarte a obedecer. ¿Te gustaría eso?

—Oigan, esto no es...

—Le apuesto a Elise—comenta Stella, echándole más leña al fuego.

—Alexa le va a patear el culo—Lenna le palmea la espalda a Al, quien se levanta al instante que Elise lo hace, sin dejar de mirarse.

—Por favor, chicas...

En cuanto veo el primer movimiento por parte de Elise, golpeo con fuerza la tierra, sentándolas de golpe en el suelo. Ambas dejan su lucha personal para echarme una mirada incrédula.

—¿Qué hiciste?

—Moví la tierra bajo sus pies y use la gravedad para sentarlas. Ahora cállense las malditas bocas todas ustedes. Solo escúchenme.

—¿Y por qué deberíamos escucharte? Estamos en este jodido lio por ti —dice Stella con rencor.

—Eso es cierto. Ser la líder no te da derecho a...

—En verdad, sí. Me da todo el derecho de mandarlas a mi antojo. Ustedes me eligieron y es irreversible. Supérenlo y vivan con ello. Ahora, ¿podemos pasar al tema que realmente es importante aquí?

—¡Claro que—!

—Ya que insistes —le interrumpe Elise con los brazos cruzados, enviándome una mirada fría, de esas que ya se vuelven típicas en ella—Habla, Joan.

—Las cosas entre nosotras no están bien.

Apenas lo digo, todas revolean los ojos y suspiran, observándome como si fuese una idiota. Sé que dije lo obvio y que todas se dieron cuenta, pero no era necesario.

—Di algo que no sepamos, Einstein.

—El círculo se está quebrando—del bolsillo de mi chaqueta, saco las hojas dobladas que vengo guardando hace tiempo. Las chicas me observan sin rastros de burla o ganas de pelear, están centrándose en lo que les digo. Desdoblo las hojas y las pongo en el orden que corresponda. Cada una delante de su respectiva dueña.

—¿Qué es esto?

—La hoja frente a ustedes es la última página del libro de cada una de nosotras.

—¿Rompiste mi libro?—dice Lenna molesta.

—¿Qué te pasa? ¿Por qué siempre haces cosas sin consultarnos? —espeto Stella.

Elise y Alexa se lo toman con más calma, prestando atención cuando coloco mi hoja delante de mí.

—Observen esto.

Las cinco hojas están en blanco, pero una vez que están juntas comienza a formarse un círculo de transmutación. Como si nos taparan con una inmensa capa, el cielo se tiñe completamente de negro con una luna roja sobre nosotras. El árbol se desarma y sus hojas no alcanzan a llegar al suelo que se desintegran con fuego negro.

—¿Qué es esto? —musita Stella asustada.

—¿Y ahora qué? —Lenna mira para todos lados e intenta pararse.

—¡No! —Exclamo estirando un brazo hacia ella—Espera, esto quiere decirnos algo.

—¿Y si quieres matarnos de nuevo?

—Es parte de los libros —dice Alexa con seguridad y busca la confirmación en mis ojos—Hemos tenido los libros tanto tiempo, pero jamás pensamos en esto...

—Había que juntarlos —susurra Elise sorprendida.

Frente nuestro, en el césped, se dibuja un símbolo para cada una, representando el elemento que nos pertenece. Lenna es Fuego, Elise es Agua, Alexa es Aire, Stella es Tierra, y yo soy Oscuridad. Ha pasado toda una vida y seis meses desde que entramos en esta locura para averiguar que elemento éramos, pero finalmente está aquí, descubierto delante de nosotras. Las miradas sorprendidas y las exclamaciones no se dejan esperar, aun mas cuando del círculo sale un destello azul. De las marcas hechas en la tierra, estas parecen tomar vidas porque se desprenden del césped. Tal acción nos deja aún más asombradas. Se unen destello, girando sobre si mismas

—¿Qué es eso del medio? —pregunta Al.

Un destello blanco empieza a brillar con fuerza en medio del círculo. La luz se va haciendo tan intensa que tengo que entrecerrar los ojos y taparme con los brazos. Alumbra tanto que parece extinguir con la oscuridad que hay a nuestro alrededor. De pronto se corta, dándonos la chance de poder mirar nuevamente.
Una vez que puedo acostumbrar a mis ojos después de cegarlos brevemente, noto la figura danzar en medio de nuestros símbolos.

—¿Qué es…?

—El símbolo de la luz —le interrumpo a Lenna, entregada a ello. Lo vi en alguna parte, solo que no sé en donde exactamente.

—¿Qué quiere decirnos?

—No lo sé, Elise. Eso es lo que tenemos que averiguar.

—Creo que es suficiente —dice Stella, observando con cautela a nuestro alrededor—Esto no me gusta.

—Esto es lo que somos nosotras en el círculo —todas las miradas recaen sobre mí y suspiro—Esta en el libro de todas. Dice la misma frase al comienzo: “Cuando el desequilibrio se presente, el mundo se volverá oscuro y una luna roja se alzara sobre todos nosotros, reviviendo muertos y guerras sin sentido. En el mundo Circular, se representara.” Y al final de cada libro, dice esto: “No hay Fuego sin Agua. No hay Aire sin Tierra. No hay Luz sin Oscuridad. Sin la contra parte, no existe equilibrio, y si no hay equilibrio, no hay un Circulo.”

—¿Y eso que significa?

Me encojo de hombros ante la pregunta de Alexa.

—Entonces, este es nuestro Mundo Circular —Lenna observa todo con atención, curiosa—¿No deberíamos ir a investigar?

—No lo sé, deberíamos estar cerca del papel —razona Elise y coincido con ella.

—Aun así, deberíamos investigar que hay aquí. Se supone que es nuestro mundo.

—¿Qué paso con la casa y los chicos? —inquiere Alexa mirando para todas partes.

—Creo que estamos como en un espacio astral.

—¿Y eso que significa, Joan?

—Que nuestros cuerpos siguen en la tierra, nuestras almas no. Entramos a otro plano.

Los ojos de Lenna se abren en grande y me echa una mirada fulminante, como si la hubiese traicionado.

—Siempre que se te ocurren una de tus ideas, mandas mi alma a otro lado. Sí que te pasas, Joan.

—Jodido el fetiche tienes —Stella chasquea la lengua, también molesta—Pero en fin, al menos estamos a salvo.

—Creo que debimos haber hecho esto en otro lado —reprocha Elise bruscamente—Nuestros cuerpos están demasiado expuestos.

—Oigan, yo sabía que iba a pasar algo si juntábamos las ultimas hojas y que algo más quizás pudiera pasar —reconozco, llevándome todas las malas miradas—pero, vamos, al menos descubrimos algo importante.

—¿Y cómo diablos sabias eso?

Estoy por contestarle a Lenna cuando me doy cuenta de algo importante: no lo sé. No sé de donde lo supe, no sale en ninguno de los libros y las últimas hojas estaban en blanco. Entonces, ¿de dónde se supone que lo sé?

Antes que alguna diga algo más, la tierra se sacude debajo de nosotras mientras lejas voces empiezan a llamarnos por nuestros nombres.

“¡Reacciona, Stella!”

“¿Qué demonios?”

“¡De seguro fue Joan!”


—Hasta ellos saben que eres la culpable —se burla Lenna con su sonrisa petulante.

—Solo quita la maldita hoja delante de ti.

Contamos hasta tres y las cinco retiramos nuestras respectivas hojas. Como si cayéramos de golpe en el suelo, volvemos a la realidad. Los chicos, Mortimer, Charles, Friya, Rory, Owen y Forrets están frente a nosotras observándonos con preocupación.

—¿Qué diablos les paso? ¿Estás bien, Stella? —Charlie es el primero en acercarse y cerciora el estado de su hija.

—Estamos bien. Solo estábamos meditando —le miente de inmediato con naturalidad.

No es necesario llegar a un acuerdo. Todo lo que suceda en el Círculo, queda en el Círculo.
En segundo a otro, Liam ya está a mi lado sosteniendo una de mis manos y otra en mi espalda. Sus ojos lucen preocupados y casi me hace sentir culpable por ponerlo así.

—¿Estas bien, Joan? ¿Paso algo?

—Está bien, Liam. Practicábamos meditación.

—No es otro de tus geniales planes para matarlas o algo así, ¿cierto? —inquiere Zayn con los brazos cruzados, desconfiando. Ahora entiendo porque es el alma gemela de Lenna.

Va hacia ella y la levanta de un sopetón. Aunque Lenna parece querer replicar, Zayn la observa por un breve segundo en que no parece nada, pero parece que me perdí de algo cuando ella solo cierra la boca y desvía la mirada hacia otro lado.

—No pasó nada.

Solo en ese momento el moreno la suelta y suspira, como si estuviese aliviado. Definitivamente, de algo me perdí.

—Los chicos ya llegaron—dice Harry situándose cerca de Stella. De seguro no es él quien la sostiene porque ya tiene a Charlie encima de ella.

—Con un recado de tu padre, pelirroja —Niall ayuda a levantar a Elise y le toma de la mano, llevándosela del círculo—Vamos, no vaya a ser que te sigan haciendo cosas raras.

—Sí, será mejor que también nos alejemos de ella —escucho a Harry susurrarle a Stella.

—Joan se volvió la bravucona del grupo y la quita almas —se burla Owen, ganándose una mala mirada por parte Liam y de mí.

—Ella solo quiere protegerlas —replica Liam antes que yo pudiese hablar.

—Uy, sí, quitándoles el alma —espeto devuelta Owen sin perder su sarcasmo.

—Ya ándale antes que te maten a golpes —Forrest se lo lleva, no sin antes echarme una mirada hacia a mí—Hay un paquete que nos pidieron que te entreguemos. Lo dejamos en tu cuarto.

—Gracias.

—¿Por qué seguimos juntándonos con gente tan extraña? —murmura Priya sin demasiado disimulo hacia Rory, quien la ignora y va hacia Alexa, brindándole la mano.

—Oh, gracias.

—Vamos. Hay algo para ti también.

—¿Le compraste un regalo a ella y a mí no? —inquiere Priya con las mejillas rojas del enojo —¡Que maldito!

—Basta, es hora de terminar de preparar las cosas—Mortimer toma del brazo de Priya y se la lleva arrastrando, está todavía protestando porque Rory no fue capaz de comprarle una sudadera cuando andaban de paseo.

Alexa y el chico se marchan a quien sabe dónde. No sé porque eso me huele a romance, pero tampoco es como si realmente fuera a suceder algo serio. Alexa tiene en sus pensamientos y en su corazón a Louis, por muy traicionero y desgraciado que haya sido con ella.

—Oye, Joan, quería preguntarte algo. —habla Zayn, llamando mi atención.

—Primero, deja que se levante —gruñe Liam y ayuda a levantarme con cuidado. Me sostiene del brazo cuando se me doblan las rodillas.

—Tranquilo, tengo las piernas un poco entumecidas.

—Aun así…

—Hola, tortolitos, les estoy hablando.

—Solo vámonos. Ya no quiero ver su asquerosa demostración afectuosa —Lenna hace una mueca de asco e intenta irse, pero Zayn la toma del cuello de la remera, impidiéndole irse. —¡Suelta, salvaje!

—¿Decías? —le sonrió con burla.

A Lenna le echan fuego los ojos por la insinuación. No debería burlarse, no cuando terminara cayendo por su alma gemela. Zayn ya parece haber caído por ella, primero son los hombres en caer antes que una misma.

—Creo que tiene algo extraño en su cabeza —empieza a decir el moreno antes que la risa de Liam lo interrumpa.

—¿Recién te das cuenta?

—Liam —le hecho una mala mirada deteniendo su risa, pero no su diversión.

Lenna y Zayn no lo toman bien, pues lo miran como si quisieran rostizarlo aunque a él parece importarle bien poco.

—¿Decías?

—Como sabes, podemos ver cosas uno del otro y note algo extraño en ella hace un tiempo, pero no estaba seguro hasta hace poco cuando compro el arma.

—Espera, idiota, no hables de mi como si yo no estuviese aquí—replica Lenna ofendida—Si compre el arma fue porque el maldito de Robert me impulso a hacerlo.

—Pero tuvo que tener algo que pudiera manejarte a tal distancia —insiste Zayn, observándola con una profunda preocupación. Lenna se queda callada y desvía la mirada, claramente irritada. —También lo sientes, ¿verdad? Esta ahí en tu cabeza, jodiendote.

—¿Helenna?

Tarda segundos en mirarme, pero en cuanto lo hace confirma por completo las palabras de Zayn.

—Entrare a tu mente y con ello…

—¿Verás todos mis recuerdos como lo hiciste con Stella? Metiche.

—Eso fue accidental. No pretendía invadirla.

—Lastima. Ya lo hiciste con todas nosotras.

—No lo hagas, Joan. Si no quiere tu ayuda, no deberías dársela —dice Liam interviniendo en la pelea, rodeando su brazo por mi hombro—No le debes nada.

—Claro que lo hace. La mato y la mando al juicio final —Zayn también se mete en la pelea, defendiendo a Lenna.

—Eso fue porque tú las traicionaste, Malik.

—Pero si tú hubieses dicho primero cuales eran nuestras intenciones, entonces esto no hubiese pasado.

—Prefería verte retorcer por el arrepentimiento de haberle fallado a tu alma gemela. ¿Y qué crees? Ya lo sientes.

—Ja. ¿Así como tú te sientes por lo que le hiciste a tu pelirroja hace años?

Lenna frunce el ceño al igual que yo al escuchar la última frase. Liam se queda callado con los ojos destilando ira por doquier.

—Solo lárguense —dice Lenna chasqueando la lengua.

—Pero…

—Tengo que hablar sobre algo más con Joan, Zayn. Necesitamos espacio.

Yo solo volteo a mirar a Liam, ignorando por completo a Lenna.

—¿Qué es lo que quiso decir?

Liam no me sostiene la mirada, simplemente la mantiene hacia abajo y sus manos lentamente me van soltando. Frunzo el ceño y lo tomo de la mano, apretándole ligeramente.

—¿Qué es lo que pasa? ¿Qué es a lo que se refiere?

—Genial, ya creaste conflicto—le regaña Lenna a Zayn.

Liam me suelta lentamente y susurra un “después”, marchándose con su ultra rapidez, sin dejarme ninguna chance para hablar. Me quedo observándolo por donde se marchó, sintiendo mi corazón angustiado y con un presentimiento de que no va a gustarme nada lo que tenga para decirme.

—Ahora lárgate.

Zayn gruñe no sin antes volver a echarme una mirada.

—Asegúrate que te deje ver que es.

—¡Largo!

Nos quedamos solas en cuanto Zayn acata de mala gana la orden y se va dentro de la casa. Siento a Lenna acercarse, pero realmente no estoy del todo concentrada en ella. Tengo una mala sensación de esto. Sé que Liam tiene sus secretos como yo tengo los míos y hasta hace poco empezamos a respetar eso, tratar de no meternos en el recuerdo del otro aunque sea accidental. Pero si hay algo que me oculta del pasado, ¿Qué es? ¿Es por aquella vez que me tomo del cuello? No, no. ¿Cuándo nos atacó en el cementerio? ¿O cuando fingió traicionarnos? No, tampoco. Dijo que paso hace años. ¿Será cuando lo conocí? ¿Qué es lo que me hizo mal Liam? Él me salvo en la cabaña, me saco del fuego.  ¿Zayn hablaba de ello?

—¡Joan! —me zarandea Lenna de malhumor—No me ignores, joder. No le hagas caso a Malik, es odioso por naturaleza.

Asiento la cabeza repetidas veces mientras trato de dejar el tema de lado para otro momento. Primero Lenna, luego me encargare de lo que Liam está ocultándome. Dejo una mano sobre la cabeza  desde la frente y cierro los ojos, concentrándome para abrir sus puertas internas. La de Lenna cuesta más que  la mía o la de Stella, pero aun así salgo victoriosa. Siento mi mente vagar en la suya en la oscuridad y el agua hasta llegando casi a mis rodillas. La mente de Lenna es desastrosa. Hay muchas puertas que están cerradas con varios candados mientras que otras están abiertas en par junto a todos sus sentimientos y recuerdos. No entro a ninguno, solo voy hacia el fondo de una de las esquinas, escuchando una risa corta pero constante, burlándose de todo. La poca luz me distingue al parasito de color verde y ojos violetas. Parece como una iguana, solo que su boca esta en horizontal con pequeños colmillos que chocan en las puntas y de cuerpo más regordete.

—¿Qué tenemos aquí? —dice con voz agria y chillona. Sus ojos se abren en grande al reconocerme y luego se achican, soltando una de sus risitas burlonas—Es la líder, la pelirroja loca.

—Veo que me conoces.

—Por supuesto. Me gusta hablarle de ti y provocarle más odio de lo que siente.

—¿Tú la obligaste a comprar esa arma?

—Al humano que estaba unido antes era coleccionista de armas. Esa se veía buena.

No sé exactamente como deshacerme de él, si esta adherido a su alma no puedo tocarlo, puede que afecte algo de Lenna y no estoy dispuesta a correr ese riesgo. Lo único que puedo hacer es concentrar un poco de mi energía en mis manos y enviarla hacia él, encerrándolo en una especie de burbujas.

El parasito se ríe de mí, ni siquiera pareciera molestarle estar aprisionado.

—Estas cosas no sirven.

—Al menos me dará el tiempo suficiente para sacarte.

Su risa se vuelve más escandalosa. Lejos de frustrarme, me da curiosidad como algo tan pequeño puede afectar a Lenna en grandes medidas. Ella jamás compraría un arma, no cuando sabe que sus poderes son más letales que una bala. Esto lo hizo para hacerla sentir humillada y decepcionada consigo misma, conociendo como es Lenna, seguramente es así como se siente con una arma.

Salgo de la mente de la pelinegra y quito mi mano sobre la cabeza. Ella me observa con impaciencia.

—¿Y? ¿Viste algo?

—Hay un parasito en adherido a tu alma. No va a ser fácil quitarlo.

—Maldito desgraciado —chasquea con la lengua—¿Se puede hacer algo?

—Lo encerré en una burbuja. Supongo que podría entrar día por medio y encerrarlo.

—Olvídalo, no dejare que vuelvas a entrar a mi mente.

—No vi nada.

—Por ahora.

Revoleo los ojos ante su terquedad y suspiro.

—Buscare en los libros. Quitaremos a esa mierda de ti sea como sea.

—Me la debes, es tu culpa que este ahí.

Lenna se da media vuelta para marcharse, pero antes que de dos pasos más, se gira nuevamente hacia a mí con sus ojos curiosos, como si quisiera preguntarme algo.

—Dilo —asiento con la cabeza. No es raro que ella se quede callada, por lo que debe ser importante.

Lenna vacila antes de hablar.

—¿Que fue...que fue eso, Joan?

—¿El parasito?

—No. Tú en nuestra pelea en Nueva Zelanda.

Aprieto fuerte los puños mientras la observo con indiferencia. Sé dio cuenta, no podría negárselo. Últimamente, estoy siendo demasiado descuidada. Es eso o están comenzando a conocerme bien.

—No es algo que me guste hablarlo.

—Pues te jodes.

No sé si realmente puedo confiar en Lenna, ósea, de todas las chicas es con quien menos tengo confianza, además de Stella. Ellas siempre fueron distintas con sus personalidades fuertes y únicas. Elise es más fácil sobrellevar, supongo que es porque en nuestra última batalla nuestros poderes coincidieron y al mismo tiempo nuestros corazones, pese a que es más fría, aun mantenemos una buena relación. Alexa es alegre y abierta, llegar a ella no resulta problema. Las encuentro como un refugio donde necesito más comprensión y menos hostilidad.

—Hay algo malo en mi —digo sin encontrar las palabras adecuadas.

—Siempre supe eso, no es relevante.

Suspiro por el tono mordaz de la pelinegra, el cual no me extraña.

—A lo que me refiero es que hay algo viviendo en mí...

—¿Ah?

Mátala.

Cierro fuerte mis ojos y vuelvo a empujarla, esta vez ella solo se ríe.

—Hay algo o alguien viviendo dentro de mí —explico mejor, tratando de no cambiar mi postura rígida y serena. Sería darle más gusto a esa perra—Es una maldición en mi familia, según lo que supe. A veces sale de control y toma mi cuerpo.

—¿Estas diciéndome que no fue contigo con quien pelee, sino... con eso?—dice incrédula, se ríe sin creerlo—Si no quieres decirme, solo niégate y ya. No inventes estupideces.

—No estoy mintiendo —la veo y me maldigo por lo angustiosa que sale mi voz, pero necesito sacar esto de mí. Lenna frunce el ceño—Hay algo que está consumiéndome y me dice cosas...

—¿Qué cosas?

Desvió la mirada y no respondo. No quiero decirlo en voz alta, me produce terror y siento que le estoy dando más poder. Es obvio que está ganando terreno, en la pelea que tuvimos en Australia no tomo posesión de mí, pero en la pelea con Lenna fue completamente distinto: se salió completamente de mi poder y esta vez no quede inconsciente, podía ver absolutamente todo lo que estaba pasando. Mi cuerpo no respondía por más que lo quisiera, gritaba una y otra vez hasta que mis cuerdas vocales parecían romperse. Pero ella solo me ignoro y me dejo al fondo de la mente, en un cuarto oscuro y frio, tan solitario que me dejo sin aliento estar allí por breves momentos. Era como si mi energía vital se deñara de una manera irrazonable. Y la última vez. Esa fue la peor. No supe dónde estaba. No supo que paso con mi existencia después de esos breves minutos. Se sentía como si nunca hubiese existido.

—Joan, ¿estás hablándome enserio?

La seriedad en la voz de Lenna hace que el nudo en mi garganta se forme y sea incapaz de hablar. Solo puedo asentir otra vez y tratar de tranquilizarme a mí misma.

—Helenna, necesito un favor.

—Olvídalo.

Sus ojos se conectan con los míos. Pese al secreto que le revele, Lenna no parece creerlo demasiado, es como si le resultara casi imposible, pero personas como nosotras volvemos lo improbable en lo apuesto.

—Si esa parte de mi llega a salir de nuevo y hace desastres —su postura se tensa, como si lo recordara con exactitud. Aligero mis puños y suelto un suspiro—Tienes que matarme si ella vuelve a salir. O de lo contrario podrían morir.

—¿Eso es una amenaza?—sus ojos se achican.

Dile que es una promesa—se ríe nuevamente.

Me asusto al darme cuenta que no la he sentido acercarse y la aisló otra vez. Ella vuelve a carcajearse, como si resultara un juego de niños.

Lo es—afirma con soberbia.

Observo a Lenna con cierta desesperación.

—Solo hazlo.

Ella duda unos momentos, su expresión se endurece y creo notar el mismo miedo que tengo yo en sus ojos.

—Bien.

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Lo que me han traído desde Londres ha sido el barco embotellado que Nicholas me obsequio para mi cumpleaños a los nueve, una brújula rota que no señala al norte y un mapa con una ruta especifica en el Océano Pacifico. Ah, y una nota que decía que esto me ayudaría a encontrar lo que estaba buscando. Casi lanzo todas estas cosas en la cabeza a Owen cuando se burló de los increíbles regalos por parte de mi padre, pero fue Forrest quien lo impidió cuando menciono que su amigo había nacido idiota de nacimiento.

Charlie no explico tampoco demasiado a que iba todo esto y porque envió a los chicos a buscar estas cosas. Solo me observo de malhumor como siempre lo hacía cada vez que se dirigía a mí.

—¿Qué no ves? Hay que navegar.

A ninguno se nos hizo gracia tener que ir en el barco —encima uno embotellado y solo ampliado por mis poderes— a un destino incierto con una brújula rota y un mapa casi a punto de extinguirse. Pero no nos quedó de otra. Todavía hay mucho que desconocemos, demasiado, sobre todo ahora que estamos más perdidas que nunca. Antes era hallar los libros, ahora no estoy segura que es lo que tenemos que hacer. Lo único que hemos hecho fue sobrevivir ante los ataques de nuestros enemigos, pero no sabemos cuál es realmente nuestro objetivo en todo esto.

Acaricio a Kira acostada en mi regazo mientras me deleito con la preciosa noche, el mar y las estrellas. Estoy tomando notas de todo lo que ha ocurrido recientemente, tratando de averiguar que hay más allá. Una de mis interrogantes era Mortimer, quien era él exactamente y que papel jugaba. No fue hasta hace poco que enfrente a Charlie y a este cuando preparábamos todo lo del viaje.

—Solo dímelo—insistí otra vez cuando Charles dijo que lo hablaríamos luego.

—Eres odiosa como tu madre.

—Gracias.

—No te alagaba, niña tonta.

—No me digas —chasquee con sarcasmo. Estaba malhumorada y sobretodo porque Liam se había estado ocultando de mi tal cual rata se escabulle por las noches. Voltee a mirar a Mortimer, enojada—¿Quién eres?

—Está bien, Charles—dijo antes que este volviese a intervenir—Es obvio que este curiosa. Pero tranquila, Joan, solo soy un protector.

—¿Un protector? ¿Del Circulo?

Asintió con la cabeza mientras sonreía.

—¿Y por qué lo mantenían oculto?

—No lo manteníamos oculto de ustedes, sino de Rory.

—¿De Rory?

—Sus padres murieron siendo protectores del Circulo —dice con una mueca triste. Mi postura cambia, siendo menos agresiva—Él se negaba al principio a ayudarlos y lo apoye por años, pero cuando Edward me contacto y me pidió ir hacia Nueva Zelanda, no lo dude. Traje a Priya conmigo para que buscara a Alexa por su esencia...

—¿Su esencia?

—Para nosotros, quienes no somos el Circulo, ustedes tienen un aura más... ¿cómo debería explicarlo?

—Es un aura más fuerte —contesto Charles por él—Nos atrae de inmediato, como si fuera un imán. Es fácil reconocerlas.

Eso no lo sabía para nada, lo desconocía en su totalidad y creo que las chicas tampoco tenían idea de que eso era así. De todas formas, Mortimer termino de explicarse. No quería que Rory pensara que lo había arrastrado a Nueva Zelanda con la excusa de comenzar de nuevo, y aunque se había resistido a ayudar cuando supo que Alexa era del Circulo, poco tiempo después acepto.

—Es un chico bueno, solo es un poquito rencoroso.

—¿Poquito? Todavía nos mira mal porque entramos a su departamento sin permiso.

—¿Lo ves? Por eso no quería decir nada. Ahora deja de andar de chusma y vete, tenemos cosas que hacer —Charles me aleteo con la mano para que me largara y eso hice.

No me convencía demasiado la explicación, después de observar a Rory con más atención, creo que entendía un poco a Mortimer y su decisión de permanecer al margen su verdadera identidad.

Ahora tenía tres misterios para resolver: que era lo que Liam me ocultaba, que era el símbolo de la luz que habíamos visto y donde se encontraba la dichosa isla. Lo primero lo resolvería con el tiempo, íbamos una semana navegando y podía notarlo observarme a lo lejos, cada vez que lo cachaba mirándome tenia esos ojos de borrego a punto de ser degollado. No lo entiendo, se aleja pero se mantiene cerca, y eso me exaspera y me duele. Ya me rebane los sesos lo bastante como para seguir dándole cuerda al asunto. En cuanto pudiera encontrarme a solas con él —porque el maldito no quería estar en la misma habitación conmigo sino había una o dos personas más, seguro que no plantearía nada si hay más gente—le haría escupir todo de una buena vez. Con el símbolo ya estoy trabajando en ello, dibujándolos en mi libreta tal cual los recuerdo y buscando algún tipo de pista que me ayudara a descubrir el secreto.

Elise de pronto se sienta a mi lado en silencio sin siquiera decir nada. Ya estoy acostumbrándome más a esta Elise distante y fría, aunque en ciertos momentos, extraño a la vieja Elise. A veces no sé cómo debería hablarle, no es hasta que ella habla primero y me doy cuenta que todavía está ahí.

—Necesito hablar contigo.

—Adelante.

Se remueve un poco incomoda, parece no querer hablar de ello pero no tiene otra salida. Voltea a mirarme antes que sus ojos se desvíen hacia mi cuaderno y vuelvan hacia a mí.

—Thalía.

Asiento a sabiendas por donde se dirige la conversación.

—¿Intento volver a entrar en ti?

—Lo ha intentado, sin éxito. Aunque me da dolores de cabeza…

—Es demasiado fuerte.

—Es una perra.

Coincido con ella en silencio.

—¿Ella sigue teniendo tu pulsera?

—Eso parece.

—¿Has intentado hacerlo a la inversa? ¿Pensaste en lo que te propuse?

La castaña se lo piensa un momento antes de mirarme determinada, pero al mismo tiempo indecisa.

—¿Y si veo algo que no quiero?

—Es el riesgo. No voy a obligarte, Ellie, no es la idea. Es tu decisión.

—Nunca antes me habías dicho “Ellie” —levanta ambas cejas y con una sonrisa burlona.

Chasqueo la lengua y le empujo su hombro con mi hombro, ella me devuelve el leve empujón. Me gusta la sintonía que tenemos.

—Por cierto, creo que vi a tu madre—dice de repente, dándome una angustia de golpe—Tiene los ojos avellanados y el cabello pelirrojo muy largo, ¿cierto?

Asiento un tanto perturbada. Todavía Jean representa algo demasiado difícil de hablar para mí.

—Se notaban muy amigas. ¿Es un linaje familiar o qué?

Me echo a reír sin evitarlo. Resulta lo más irónico que ambas nos hayan abandonado siendo tan pequeñas y nosotras de grandes ahora seamos amigas. Supongo que hay cosas inevitables, quizá por ello la atracción y afinidad entre ambas. O quizás no. Después de todo, no somos ni Thalía ni Jean. Somos Elise y Joan, y mucho mejor que esas perras.

—¿Qué hacen aquí? ¿Una reunión privada?

Alexa se acerca con una sonrisa pintada en el rostro, aunque sus ojos lucen tristes. No ha sido la misma después de su juicio, pero no significa que no trate de ser optimista y alegre. Solo es más madura y determinada, podrían pasar una decena de camiones delante de ella y los detendría con una mano. Se sienta a mi otro lado, tomando a Kira de mi regazo para llevárselo al suyo. Otra cosa cambio también del juicio es que Kira se deja tocar por ella. Solo por ella o por mí. Si es otro no dudaría en arrancarle la mano, de eso es seguro.

—Solo estábamos admirando la noche —le contesto con una sonrisa corta—¿No puedes dormir?

—Nop. Si duermo, lo único que hago es soñar con Louis.

—Maldito —rechista Elise.

—Sí, ni en mis sueños me deja en paz —suelta una risita seca y se encoge de hombros—Pero así como yo estoy mal sin él, de seguro se debe estar sintiendo peor que yo. Nadie se aleja de Alexa Bennett sin sufrir consecuencias.

Elise y yo le sonreímos a la vez que asentimos. Es admirable que ella si sepa manejar de manera tranquila sus problemas por más que duela. Y es cierto. Nadie podría alejarse de Alexa y no salir lastimado en el proceso. Yo realmente la extrañaría.

—¿Han estado pensando en lo de los símbolos? —cambia de tema de manera espontánea, tan propia de ella—Yo pensé un montón y un montón. ¡Y se ve que tú también, Joan! —señala mi cuaderno con los dibujos mientras que con la otra mano acaricia a Kira.

—Solo un poco —reconozco y vuelvo a ver el dibujo.

—Y hasta lo coloreaste. Te quedo bonito.

—Gracias. Pero no he llegado muy lejos.

—Yo tampoco. No estoy entendiéndolo bien —acota Elise—Lo que me llamo la atención es tu símbolo, Joan. Es “Oscuridad” cuando todas somos un elemento.

—Sí, eso es extraño —coincide Al frunciendo los labios—¿Sabes? Viendo esos colores me recuerdan a los Power Ranger. Ellos también eran cinco.

—No, eran seis. Siempre había un power ranger haciendo el trabajo por su cuenta.

—¡Ah, sí! ¿También te gustaba ese programa, Elise? A mí me encantaba ese de fuerza salvaje, el que tenían los animales.

Abro los ojos en grande ante la respuesta clara y obvia. Les hecho una mirada a las dos sintiéndome de pronto emocionada con el dilema resuelto. Ambas me observan extrañadas, sin captar que han sido ellas las que han resuelto el problema.

—¡Es eso!

—¿Los Power Ranger?

—¡No! ¡El sexto power ranger!

—Hablamos del mismo programa —insiste Elise.

—No, chicas, no —digo esta vez más calmada y pongo en alto la libreta, asoman las cabezas para observar la hoja. Señalo el símbolo del medio—No son cinco elementos, son seis. El Circulo no es de cinco, sino de…

—¡Seis! —exclaman las dos con sorpresa.

Hay un sexto integrante, uno que no conocemos.



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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Lun 09 Abr 2018, 8:58 pm


Capítulo 43.2
Joan Bauer





—Tiene sentido —opina Stella cuando termino de explicarle a Lenna y a ella la conclusión que llegamos ayer por la noche.

Encerradas en uno de los camarotes, las cinco estamos sentadas en círculo con la hoja de cada una en la mano, manteniendo una reunión en secreto. Alexa coloco un campo de fuerza a nuestro alrededor que sirve para evitar que cualquier ruido salga hacia afuera. Desconfianza, sí. Pero últimamente no había demasiada gente en la que pudiéramos confiar sin temer que nos traicionara. Además, de alguna manera esto refuerza la confianza entre nosotras.

—La pregunta es donde está el sexto integrante. ¿Apareció algo en los libros?—Lenna se dirige hacia a mí.

—Aun no.

—Mierda.

—De todas formas, no podemos seguir dependiendo de los libros —razono Elise.

—Pero si no tenemos una pista donde encontrarlo, ¿Qué haremos? Puede que el anti-circulo lo tenga.

—Esa también es una posibilidad, Stella, pero tratemos de no ser tan pesimistas —replica Alexa con seriedad—Si pensamos todo el tiempo que nos llevan un paso adelante, entonces no nos quedara otra que resignarnos.

—¿Qué propones, entonces?

—Joan tiene la respuesta.

Todas las miradas recaen sobre mí, haciéndome sentir incomoda.

—Que sepa como armar una bomba atómica, no significa que tenga todas las respuestas del mundo.

—Pues, no lo sé. Danos unas de tus teorías. No me creo que haya pasado una noche y no tengas una o dos ideas en tu mente —replico Lenna de brazos cruzados.

—Si las tengo, pero…

—Entonces dila.

—Es que no estoy segura.

—Servirá más que seguir buscando a ciegas.

—Bien, vi la figura en uno de los libros, pero tenemos que acomodarnos.

Hago que todas se levanten del suelo y nos pongamos en el siguiente orden: yo voy al frente, Lenna a mi izquierda y Elise a mi derecha, ambas estirando el brazo con una mano sobre mi hombro. Stella pone su mano con el brazo estirado en el de Lenna y Alexa imita la acción con Elise.

—¿Y ahora?

Me encojo de hombros, insegura.

—No sé. Solo hasta aquí llegue.

Todas protestan por mi estúpida idea y no les niego ningún insulto. No sé en qué estaba pensando, tengo que dejar de guiarme por respuestas que aparecen de la nada y averiguar el por qué las sé.

—Esperen —dice Elise de pronto—No quiten sus manos del hombro de ninguna.

—¿Qué pasa? —pregunta Stella y suelta un grito ahogado—Joder.

—¿Qué demonios es esto?

—¿Ah? ¿Qué pasa? —pregunto sin comprender a ninguna de las tres.

—Yo tampoco entiendo. ¿Podrían explicarse?

—La hoja… pónganla como Stella, Lenna y yo.

Les echó un vistazo mientras sus ojos sorprendidos se van hacia el frente. La mantienen a la altura del pecho, por lo que las imito al instante. Como si cayera de un acantilado y el agua me golpeara con fuerza, nuestro alrededor cambia, pero poco a poco el paisaje va retomando otro color, contrastándolo todo. De mi bolsillo siento moverse la brújula que guardo, luchando por salir. Sale a cabo de unos segundos con fuerza y levita hasta frente a mí, las agujas giran y giran sin marcar a una dirección hasta que finalmente se detiene, y cuando lo hace, un camino blanco comienza a construirse de la nada, sorprendiéndonos.

—No puede ser —jadea Lenna.

—¿Esto no será para…?

—Para llegar al sexto integrante —termina Elise la frase de Alexa—¿Y ahora qué hacemos?

—Deberíamos seguirla, pero para ello necesitamos las coordenadas.

—Esperen, ¿eso es una mariposa?

No puedo distinguir bien su forma de la manera en que Lenna lo hace, porque lo cierto es que brilla tan fuerte que mis ojos parecen quemarse. No es hasta que la intensidad baja que noto que realmente es una mariposa viniendo desde aquel camino, volando hasta llegar frente nuestro.

—Yo conozco esa mariposa —dice Lenna, intrigando a todas.

—¿Cómo las conoces?

—Porque viene de una isla, Joan, y en esa isla había un chico con poderes…

Miro hacia atrás observando con sorpresa a una Lenna paralizada y sin apartar su vista de la mariposa. Aunque todas centramos nuestra mirada en ella, parece que está más allá de nuestras vistas. Jamás la vi con esos ojos llenos de sentimientos fuertes que no sean odio y furia. Es como si fuese otra.

La mariposa se extingue al igual que el camino. Los colores a nuestro alrededor vuelven a la normalidad. Solo en ese entonces nos separamos y nos enfrentamos, listas para sacar conclusiones entre todas.

—Si sabes dónde queda la isla, ¿no será la misma a la que el papa de Joan nos envió?

—Debe ser eso, Al —razono al instante. Ahora todo encajaba—Por eso Charlie mando a buscar el mapa y la brújula. Para que encontremos al sexto integrante.

—¿Pero por qué nunca nos dijo sobre esto? —replica Stella, un tanto molesta con su padre —Nos íbamos a ahorrar todo este lio si él hablaba.

—Tendrá sus motivos, pero eso ahora no importa. Lo que importa es llegar.

—¿Algo que puedas aportar del sexto integrante? —pregunta Elise a una Lenna que aún no parece reaccionar del todo.

—La mariposa no puede alejarse demasiado, por lo que estará cerca—cambia de tema de inmediato—Ahora tengo que tomar las riendas de este barco ya mismo.

Sin darnos tiempo a decir algo más, Lenna corre hacia las escaleras para subir arriba y llevarnos directo hacia la isla.

—Esto es confuso. ¿Cómo pudo llegar ella a la isla? ¿Por qué nunca nos dijo eso? —inquirió Alexa con el ceño fruncido—¿Por qué nunca nos cuenta nada?

—Tranquila, sabes que es reservada —pase un brazo por su hombro y la atraje hacia a mí. —Ahora tenemos que avisarles a los demás. Estamos cerca.

—Yo voy a interrogar un poco a Charlie, con permiso—Stella sale disparada hacia la habitación de su padre, esperando encontrar más respuestas.

—¿Es buena idea? —Elise me envía una mirada, refiriéndose a Stella.

—Ella sabe lo que hace, y si hay alguien quien pueda sacarle la verdad a Charles, es ella.

El barco se mueve de golpe y luchamos por mantener el equilibrio, pero fallamos y terminamos en el suelo. Nos miramos entre nosotras tres sin saber exactamente qué es lo que sucedió, no es hasta que hay otra sacudida.

—¡Lenna! —chilla Alexa, dándonos la idea.

Corremos como se puede entre más sacudidas hacia arriba, tardando más de lo debido. Las nubes se han nublado mientras una delgada lluvia comienza a caer sobre nosotros. Los relámpagos se manifiestan en plena tarde. Y pensar que hace un momento el sol brillaba con fuerza y ahora por ausencia.

Lenna se encuentra en la cabina del capitán moviendo con destreza el timón y una mirada convertida en fuego en los ojos. Zayn se acerca a nosotras, también tratando de no caer al piso.

—¡¿Qué demonios paso?! ¡¿Por qué esta así?!

—¡Sabemos dónde está la isla! —grita Alexa en respuesta.

Le dejo la tarea a ella para que explique mientras con Elise tratamos de subir arriba, pero los golpes de las olas nos impiden llegar más rápido.

—¡Joan! —me llama Lenna desde la cabina, empapada de pies a cabeza. Joder, pasaron menos de cinco minutos. ¿Cómo cambio todo tan rápido? —¡La tormenta es porque estamos llegando a la isla! ¡Que todos se sujeten de algo antes de caer!

—¡¿A dónde?! —grito comenzando a asustarme. ¿Caer dónde?

La sonrisa de Lenna no me gusta para nada.

—Allí.

Señala frente a ella y cuando volteo a mirar hacia el océano, el rostro se me pone pálido. Hay un remolino de agua gigantesco que nos está arrastrando hacia ello con fuerza.

—¡¿Qué demonios tiene tu cabeza, Lenna?! —le grita Elise enojada. Los vientos nos golpean con más fuerza, por lo que tenemos que sujetarnos de las barandas antes de caernos al océano—¡¿Acaso quieres matarnos?!

—¡Puede que vayamos a morir! —grita Lenna con puro éxtasis. Jamás la vi así. Nunca. —¡Pero no lo creo! ¡Va a aceptarnos dentro!

—¡¿Quién?!

La tormenta pasa a ser más fuerte, tanto que una ola nos golpea desde el costado y nos arrastra a Elise y a mí. No alcanzo a tocar el suelo y trago mucha agua, Liam ha podido sacarme de la ola antes que me arrastre al mar y Niall sostiene a Elise, ayudándola a incorporarse. Toso el agua que trague mientras observo a Liam mantener una mirada dura hacia Lenna. Mortimer sale de abajo con dificultad junto a Charles, Stella y Harry

—¡Las del circulo que se queden afuera! —exclama Charles, sorprendiéndonos a todos—¡Los demás adentro!

—¡¿Dónde están Priya y Rory?! —pregunta Alexa en dirección a Mortimer.

—¡Están abajo junto a Owen y Forrest! ¡Ustedes deben quedarse y nosotros tenemos que ir abajo!

—¡No! —grita Liam y me sostiene fuerte hacia él. Su mirada cambia a una dura y casi desesperada. —¡No voy a dejarla!

—¡Yo tampoco! —se niega Niall, deteniendo a Elise, quien trata de incorporarse—Esto es muy peligroso, ¡no es un juego!

—¡Tienen que hacerlo ellas! ¡De lo contrario nos matara!

—¡Al diablo con eso!

De golpe y estrellato, Zayn sale disparando hasta dentro de la cabina, dejando un gran ruido por atrás. Volteo a mirar hacia Alexa, quien se muestra más decidida que nunca.

—¡Hagamos lo que ellos dicen!

—¡Pero…!

—¡Joan! —me ruega con la mirada—¡Lenna ya estuvo allí! ¡Hay que confiar en ella!

—¡Es una locura!

—¡Todo va a estar bien!

—¡Estamos llegando! —vocifero Lenna desde la cabina, aun con el timón en sus manos.

Los ojos de Charlie me encuentran con una desesperada suplica silenciosa. Las olas siguen golpeándonos y los rayos caen en todas partes, inclusive en el barco. Liam me sujeta con más fuerza mientras susurra en mi oído.

—No voy a dejarte, Joan. No puedo.

Con miedo, angustia y confusión, sin saber a quién creerle o quien no, observo la brújula que ha caído de mi bolsillo y queda frente a mí. Pese al agua y el viento golpeándonos con fuerza, puedo distinguir la aguja señalar hacia el remolino, del cual parece salir dentro del interior una luz blanca que se va extendiendo.

Y, como siempre la respuesta llega a mi sin más, ya sé que hacer.

No sé cómo lo hago, pero es una corta telepatía en la que ordeno a las demás lo siguiente. Observo a Liam a los ojos, dolida.

—Lo siento.

Niega con la cabeza, rogándome que no lo haga.

—Joan.

—¡Ahora!

Stella le da un golpe en el centro a Harry, paralizándolo al completo. Elise congela gran parte del cuerpo de Niall, y cuando las llamas empiezan a surgir, le da un golpe en la nuca, desmayándolo. Liam me abraza con fuerza, queriendo evitar que me separe de él.

—¡No, Joan!

Uso toda mi telequinesis para apartarlo de mí, por muy duro que sea porque utiliza su súper fuerza para contrarrestarme. Charles y Mortimer le dan el toque final, golpeándolo hasta entrar en la cabina. Sus ojos no se apartan de mí, ni siquiera cuando el golpe en la cabeza lo deja medio inconsciente.
Elise sella la puerta con una capa gruesa de hielo y la tormenta se desata con todo su furor.

—¡Sujétense donde puedan!

Todas hacemos caso a Lenna, yendo hacia el mástil con dificultad, casi arrastrándonos, y nos atamos con una cuerda alrededor de nosotras.

—Esto parece una mala película de piratas —dice Alexa aun con gracia.

Elise suelta una risa seca y sin humor.

—Fueron cinco minutos fuera de aquí. ¿Cómo pudo pasar?

—No fueron cinco minutos —replica Stella. Una ola grande nos pasa a las cuatro, empapándonos de nuevo. Toce antes de continuar—¡Fueron dos horas!

—¡¿Qué?!

Esa también es otra posibilidad, y si lo pienso bien, es la correcta. Cuando lo hicimos en el patio, era mediodía y cuando volvimos, ya era tarde. Estar en nuestro mundo nos quitaba la noción del tiempo.

—¡Mortimer dijo que el timón se estaba moviendo solo hacia aquí! —explica de nuevo Stella—¡Nos estaban enviando a la isla!

—¡¿Y por qué tenemos que estar afuera?! —espeta Elise entre gritos. Las olas siguen inundándonos y seguimos tosiendo. La lluvia se intensifica y los vientos golpean a toda velocidad.

—¡Para que nos reconozca!

—¡¿Quién?!

—¡No lo sé!

El barco se va arrastrando con fuerza hacia el remolino mientras los truenos caen a nuestro alrededor y los relámpagos truenan más. El miedo se incrusta dentro de mí y, aun enredadas en el mástil, nos sujetamos la mano con fuerza. Sorprendiéndonos, Lenna cae sobre sus pies cerca de nosotros enviándonos una sonrisa extasiada.

—¿Hay espacio para una más?

Nos volcamos hacia el frente y alcanzo a sostener a Lenna del brazo antes de que caiga el vació. Sus ojos libres de resentimiento y algo en ellos que no conozco, me observan con profundidad.

—Jonathan.

—¿Qué?

—Su nombre. El chico se llama Jonathan.

¿Jonathan? —Susurra mi otra yo en su interior, pero en vez de sonar molesta, cínica o soberbia, suena más como un anhelo.

—¡Sujétense!

Tiro de Lenna al instante y muevo una cuerda más para enrollarla alrededor nuestro, sujetando esta vez a Lenna con nosotras. El barco termina por inclinarse hacia el frente y comenzamos a caer hacia el remolino con sus aguas furiosas saliendo del medio una luz brillante y fuerte, deslumbrándonos. La tormenta a nuestro alrededor parece intensificarse a lo grande porque cada vez los relámpagos y truenos rugen tanto que mis oídos me duelen. Hipnotizada, asustada y con la sensación de muerte atacándonos, me entrego a las aguas con la esperanza de que sobrevivamos de esta.

Lo último que puedo hacer es gritar cuando de golpe el agua nos consume.

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Escupo el agua que he tragado mientras siento unas manos me ayudan a sentarme con delicadeza. Escucho la voz de Liam hablándome, pero no llego a comprender demasiado bien que es lo que está diciendo, solo me pone de costado. Toso un poco más de agua cuando finalmente los sentidos empiezan a regresar a mí. El sol golpea mi cara y se me es difícil mantener los ojos abiertos. Siento la arena debajo de mí y el aire volviendo a mis pulmones. En cuanto puedo abrir bien los ojos, una isla paradisiaca aparece en mi vista con el calor golpeándome de repente. Observo las palmeras rellenas de coco y el color casi blanco de la arena, las rocas oscuras que se apilan más adentro y partes del barco que se desparecen por el suelo. Liam aún se mantiene a mi lado, hablándome suave.

—Joan, ¿estás bien? ¿Te duele algo?

No soy capaz de contestar todavía, por lo que meneo la cabeza. Me siento por mí misma en la arena, aunque eso no hace que me suelte.

—Santos cielos, pensé que no ibas a despertar —dice con la voz temblando. Solo en ese entonces observo su expresión de horror y preocupación con lágrimas acumulándose en los ojos. Verlo así tan frágil hace que se me encoja el corazón y me duela. Acepto su abrazo cuando envuelve sus brazos sobre mí, apoyando mi cabeza en su hombro.

—Estoy bien —le tranquilizo acariciando su cabello. Me duele la garganta y todavía estoy un poco atontada. —¿Y los demás?

Liam se separa de mí antes de mirarme, tranquilizándome de inmediato con sus ojos.
—Están bien. Muy bien. De hecho...

No es necesario que prosiga, las voces de los demás llaman mi atención y miro directo hacia el frente. Están todos y al parecer con heridas superficiales, nada demasiado serio. Con sorpresa, noto que Lenna está abrazando a alguien mucho más alto que ella, es un hombre con cabellera rubia que está devolviéndole el abrazo, robándose las miradas sorprendidas de todos.

—¿Y ese quién es?

—No lo sé. En cuanto apareció, Lenna lo abrazo y empezó a llorar.

Le echo una mirada incrédula a Liam. ¿Lenna llorar?

Con su ayuda, me incorporo con éxito, aunque aún un poco mareada. Pasa un brazo por mi cintura y me sujeta, ayudándome a caminar sin que tambalee. Llego al centro del círculo que se ha formado y observo con extrañez la escena. Lenna solloza mientras el chico parece consolarla con palabras suaves y tan bajas que es casi imposible de distinguir.

Sobresaltándome, Kira cae sobre mi hombro y le sonrió aliviada, acariciándole debajo de las orejas. Ella ronronea, contenta de que ambas estemos juntas.

—Disculpen —digo en voz alta, llamando la atención de los demás.

—¡Joan! ¡Estás bien! —exclama Alexa aun lado de una Elise herida en la frente, pero siendo tratada por Niall al instante. Ambas me sonríen.

—¿Ustedes?

—Con algunos rasguños —contesta Stella acercándose, no tiene más que un corte en la mejilla. Le da una mirada significante en dirección a Lenna—Aunque no sé cómo estarán las cosas allí.

Estando más de cerca, los rasgos del chico se ven más atractivos que de lejos. Ojos azules intensos, barba de hace cuatro días sin rasurar y una sonrisa linda. En cuanto su mirada cruza con la mía, repentinamente creo que lo he conocido hace bastante tiempo, solo que no recuerdo donde.

—Joan —susurra sorprendido y de inmediato sonríe con cariño.

Frunzo el ceño ante su reacción y me pregunto cómo diablos sabe mi nombre. Liam aprieta levemente la mano en mi cadera, no gustándole nada la reacción del chico. Lo tranquilizo tomando su otra mano.

—Creo que ya es suficiente lloriqueo —Charles interviene y se pone al lado del chico. Este solo le sonríe con amabilidad sin soltar a Lenna, quien deja de sollozar, pero aun así no lo suelta—Perdón por haber ocultado esto de ustedes, pero no estaba seguro de cuando era el momento de exponer este secreto.

—¿Secreto? —inquiere Owen, incrédulo—¿Qué es ese secreto ultra genial como para poner en riesgo nuestras vidas?

—¡Y más vale que valga la pena! —chilla Priya y sacude su ropa de la arena que tiene en ella—Por poco y no me desnuco con las vueltas.

—Por eso te dije que te abrocharas el cinturón —le regaña Rory y mira hacia Mortimer y Charles—Avisarnos no hubiese hecho ningún mal.

—Casi morimos y no es broma —habla Harry con el ceño fruncido, molesto—Las chicas estuvieron afuera enfrentando la tormenta ellas solas. Todavía no puedo creer que nos hayas mantenido adentro con todo lo que estaba sucediendo.

—Harry —Stella le toma la mano y le envía una mirada. Este parece no querer ceder hasta que suelta un suspiro, decidiendo dejar su enojo para otro momento.

—Iban a entrar a la Tierra Sagrada. Si no se mantenían afuera y juntas, Jonathan no hubiese podido distinguirlas. Necesitaba sentir sus esencias.

—¿Jonathan?—murmura Alexa y lo señala—¿Él es Jonathan? ¿Del que nos habló Lenna?

—Es un placer conocerlas, Circulo —habla por primera vez. Su voz profunda y amable me cala los huesos, nuevamente recibiendo el sentimiento de deja vu. Sus ojos nos inspeccionan a todas hasta recaer en mí, extendiendo aún más su sonrisa—Lamento haberles hecho pasar la tormenta, pero no puedo permitir que nadie invada la Tierra Sagrada.

—Ja—rechista Zayn sin apartarle su mirada asesina. Jonathan le da una sonrisa divertida, molestando aún más al moreno.

—¿Esto es a Tierra sagrada?—pregunta Forrest observando todo—Parece una isla paradisiaca.

—Bueno, no puedo hacer nada con el diseño, pero les aseguro que va a gustarle una vez que estén familiarizados con ella. Ahora—suavemente, separa a Lenna de él y le toma la mano, moviéndose hacia su izquierda—Sería mejor atender sus heridas y hablar de esto con más tranquilidad. Por favor, síganme.

Dudo un momento, las chicas parecen preguntarme con la mirada si es seguro, pero como Lenna ya está yendo con él no puedo simplemente dejarla sola, así que hago un movimiento con la cabeza para que lo sigamos. No perderemos nada. No habría que hacerlo si es el sexto miembro. Es solo que hay algo que no me cierra de todo este asunto. Supongo que mis preguntas serán contestadas en cuanto lleguemos.

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Las heridas de todos son tratadas una vez que llegamos a la cabaña. Jonathan hace té y café para todos, incluso le hace una leche chocolatada a Alexa y Priya cuando le piden una taza. Dentro de la cabaña, el calor no golpea y es casi relajante el ambiente. Lo sorprendente es que no hay ventiladores ni nada que proporcione el aire fresco, así que deduzco que viene de sus poderes.

No he quitado la vista de él por un segundo. Su sonrisa amigable y sus ojos inocentes no se van por ningún instante, despertando más curiosidad en mí. Jonathan representa a la Luz en el Círculo, por lo que no debería extrañarme que su aura fuese tan tranquila y pacífica. Lo que si me extraña este sentimiento de familiaridad que tengo desde que lo conocí, no se marcha y poco a poco va creciendo mi ansiedad por saber de dónde.
Nuestros ojos se cruzan cuando viene en mi dirección con dos tazas de café sobre ella.

—Espero que les guste —dice dejando ambas en la mesa ratona que esta frente a los sillones donde estamos sentados.

—Gracias.

Liam ni siquiera le contesta, se ha mantenido serio y mirándolo mal. Puedo sentir lo que siente en estos momentos, no le gustó nada como el chico me sonrió ni mucho menos que yo me sienta atraída hacia él, y odia que no le preste atención a sus celos.

—Deja de leerme —susurra molesto. Casi sonrió por ello.

—Lo siento.

—Ahora que todos están tratados y tienen su taza en las manos —Charlie se para enfrente de todos, nuevamente al lado de Jonathan—Hay cosas en el Circulo que sé y ustedes no. Al mismo tiempo, hay cosas que no sé y ustedes tampoco, solo Jonathan puede saber. Contestare preguntas que sé. Como, por ejemplo, porque vinimos a esta isla.

—Creí que solo nos sacabas de paseo, ya sabes. Una aventura en el mar tratando de encontrar la Atlántida.
Alexa y Priya se ríen del sarcasmo de Owen, aunque a Charlie no parece hacerle ninguna gracia.

—Recuerde que se cayó cuando era bebe —habla Forrest en defensa de su amigo antes de que quieran pulverizarlo.

—No me caí, yo solo...

—Cállate, Owen —demanda Stella y le asiente a su papa para que hable—Prosigue.

—Gracias, cielito. Como iba diciendo, lo cierto es que cuando envié a los idiotas y Rory...

—¿Y yo por qué también entro en la categoría de los idiotas?—replica Priya ofendida.

—Todavía recuerdo tu bromita de la semana pasada —gruñe Charlie con una mirada fulminante.

—Ya no interrumpan —regaña Mortimer exasperado—Solo escuchen.

—No sabía que Nicholas Bauer nos mandaría a la Tierra sagrada —reconoce con sinceridad, sorprendiéndonos—Lo cierto es que Nicholas es el único que puede mantener contacto con Jonathan fuera de este lugar. De lo contrario, sería imposible contactarse con él.

—¿Y eso por qué?

—Porque en este lugar nadie puede entrar y salir con facilidad. Ni siquiera aparece en los mapas o en satélites, ni algún portal. Esta fuera del radar de cualquiera, Niall. Jonathan es el guardián. Solo él decide quien entra y quién sale.

—¿Es solo el guardián? —espeta Liam con brusquedad, sin dejar de mirarlo mal. Le aprieto la mano para que lo tome con calma, pero me ignora—¿O tiene otra identidad?

—Creo que yo debería tomar la palabra desde aquí, Charles —Jonathan da un paso adelante y pone una mano sobre el hombro del hombre, sonriéndole con confianza. Charles le sede la palabra, colocándose a un costado junto a Mortimer. Jonathan nos observa uno por uno sin perder ese algo característico suyo—Antes de decirles quien soy, debería explicarles que es el Círculo.

—Nosotras ya sabemos...

—Cállate y déjalo hablar —le interrumpe Lenna a Stella, hablando por fin después de haber llorado todo el camino a la cabaña.

—Gracias —el rubio le da una sonrisa, una que Lenna devuelve. Trato de no mostrarme demasiado impresionada, pero lo cierto es que es la primera vez que veo a Lenna sonreír enserio. No esas sonrisas maliciosas o cínicas, sino una verdadera sonrisa.

—Como saben, el Círculo es el equilibrio del mundo. Cada uno de nosotros representa un elemento clave para la composición. Elise es el agua, Stella es la tierra, Alexa es el aire, Lenna es el fuego y Joan es la oscuridad. Yo soy la luz.

—¿Cómo es que sabe nuestros nombres?—susurra Alexa hacia Stella, quien se encoge de hombros igual de sorprendida.

—Lo sé porque las he conocido a todas desde hace tiempo—explica, sorprendiéndonos—Quizás no me he presentado en esta forma, pero si en la de animales o con otras caras. Tuve que hacerlo para averiguar quiénes eran ustedes y que tanto sus poderes se manifestaban con su esencia.

—Genial, un acosador.

—¡No le digas así!—chillo Lenna con su mirada fulminante hacia Zayn

—¿Qué? Él lo reconoció.

—Ya basta—dice Harry, interrumpiendo la futura pelea entre esos dos—Necesitamos escuchar esto.

—Gracias.

—Solo habla.

Jonathan se ríe ante la impaciencia de Harry.

—El Círculo es la unión de seis elementos que mantienen con vida no solo este planeta, sino gran parte de la esencia humana. ¿No se han preguntado cómo es que creen tener un poder y de pronto este evoluciona?

Estaba justo delante de nuestras narices y nunca fuimos capaces de verlo. Nos miramos entre todas, planteando ahora la pregunta en nosotras.

—Ninguna persona con poderes puede evolucionarlos. Nunca. Solo tienen un poder o dos poderes. Casos muy raros tienen tres. Nosotros podemos explorar una cantidad de poderes que se relacionan con el elemento al que pertenecemos. Es porque somos el Círculo. Nosotros representamos a todos los que posean uno.

—¿Nosotros? —repite Zayn sin entender.

—Eres el sexto miembro del Circulo, ¿cierto?

Jonathan asiente en mi dirección, robando sorpresas para los demás.

—Desgraciadamente, ustedes se conocieron antes de tiempo...

—¿Antes de tiempo?

—Hay una fecha en particular en la que debemos unirnos. Antes del solsticio del verano, dentro de un año y siete meses—el rostro de Jonathan se pone serio, tensando el ambiente—Habrá un eclipse solar en el que nuestros poderes van a manifestarse diez veces más fuerte mientras que los demás se quedaran sin ellos. Nosotros uniremos todos los poderes del mundo entre los seis, desapareciéndolos.

Un jadeo recorre por toda la sala, dejándonos mudos por completo y con un silencio profundo.
—Sé que es difícil de procesar porque la mayoría de aquí perderá sus poderes—suelta más tranquilo, observando con atención el rostro de todos—Lo cierto es que es una realidad que deben aceptar. El mundo está repleto por chicos con poderes que no saben usarlos y son asesinados por ello, tal cual hace la organización de Los mensajeros de la noche. O les lavan el cerebro para que sean parte de organizaciones peligrosas como el Anti-circulo.

—¿Por qué debemos quitarles los poderes a todos?—replico de inmediato, sin lograr comprenderlo de todo.

Jonathan suspira.

—Porque el mundo se ha desequilibrado por esto, Joan. Demasiada codicia, demasiada soberbia. Esto se ha hecho cada cien años. Sus antepasados han formado parte del círculo y han quitado los poderes de los demás, esperando a que nos unamos como simples humanos.

—Menos nosotros.

—Exacto. Después de ello, no nacerá un solo bebe con poder, ni siquiera los nuestros. Al menos por los próximos cien años.

—Entonces, ¿estamos ayudando a quedarnos sin poderes?—replica Rory incrédulo—No me la puedo creer.

—Todos aquellos que sean aliados del círculo lo saben o se lo han imaginado.

Charles y Mortimer asienten a su favor al igual que Niall y Liam. Observo a este último sorprendida, casi lastimada porque no me lo haya dicho.

—Jane nos hizo jurar que no diríamos nada—dice arrepentido por no habérmelo dicho.

—En verdad, nos maldijo la lengua —rechisto Niall con recelo—Si decíamos algo, la lengua se nos cortaría.

—Me disculpo por ello, siempre fue muy extremista —Jonathan sonríe apenado mientras se rasca la parte de atrás de la cabeza.

—¿Conoces a Jane?—inquiere Lenna sorprendida, arrebatándome la pregunta de mis labios.

—Sí, claro que sí. Suele venir a visitarme.

—¿Hay algo?

—Sí, lo hay. Quiero advertirles que desde el momento en que pudieron pasar por el portal, todos ustedes son aliados del círculo, por lo que dejaron atrás su marca como anti-circulo—dirige su mirada hacia Harry y Zayn—Quiero que sepan que, aunque se quedaran sin sus poderes, esto es un bien común. Se cometerán muchas muertes si el Anti-circulo se apodera de las chicas antes del solsticio. Sé que es egoísta pretender que ustedes sacrifiquen eso, pero...

—Ya entendimos, no es necesario tu charla sobre moralidad —espeta Zayn, interrumpiéndolo—Comprendo y estoy de acuerdo.

Harry parece pensárselo un poco más, no es hasta que mira a Stella y asiente.

—Estoy del lado de ustedes.

—Genial. Espero que los demás se lo tomen de esa manera, y si es el caso contrario, estaré de acuerdo con ustedes y los dejare en tierra firme—les sonríe en dirección de Forrest, Owen, Priya y Rory.

—Si es así, ¿por qué el anti-circulo nos unió antes?

—Seguramente para hacerlas parte de su organización —Jonathan le contesta a Stella—Philip actuó por su cuenta creyendo que era lo mejor. Jean y Thalía lo asesinaron por el error que cometió, porque logro unirlas antes de tiempo.

—¿Esta muerto?

—Sí.

—Enserio, Jonah, ¿Cómo puedes saber todo eso? —dice Lenna sorprendida.

—Es uno de mis poderes, el saberlo todo —le guiña el ojo, arrebatándole una sonrisa a la chica. Zayn gruñe al instante—Ahora, ¿qué tal si...?

—Espera, no dijiste lo más importante —interviene Charles, enviándole una mirada significante y luego otra en mi dirección, desconcertándome.

Jonathan le sonríe simplemente.

—Pensaba hacerlo en privado.

—¿Qué cosa?—Liam los observa con desconfianza—¿Qué tienen para decirle a Joan?

—Bueno, creo que no me he presentado formalmente —se rasca la oreja, nervioso. ¿Dónde he visto ese gesto?

—¿Cambiaría eso algo?

—Claro que sí, Alexa.

—¿Entonces?

—Mis padres son Jean Isabelle O'Connor y John Nicholas Bauer—un jadeo se escapa de mis labios y de un par más. Tal revelación me deja helada, tanto que ahora sus ojos azules observándome empiezan a remover mi memoria. Tiene los ojos de Nick, y no solo los ojos, es idéntico a él—Mi nombre es Jonathan Nathaniel Bauer, y soy tu hermano, Joan.

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Casi desconectada del mundo, lo único que parece mantenerme en él es el sonido de las olas rompiéndose en la costa y la arena húmeda debajo de mis pies. La revelación de un hermano mayor que no conocía no solo me dejo helada, sino también incapaz de mantenerme en el mismo sitio que él. Me levante con toda la tranquilidad aparente, aun sabiendo que las miradas de los demás estaban sobre mí y pedí tomar un poco de aire. Ni siquiera deje que Liam viniera ni tampoco Kira. Quería estar sola.

El sol se ha ocultado y la noche mantiene sus estrellas más intensas de lo que he visto alguna vez. La luna llena alumbra con más fuerza que siempre, por lo que mis ojos se han acostumbrado lo bastante rápido a esta oscuridad no tan negra. No sé cuánto tiempo he pasado aquí, solo que todavía es increíble que haya olvidado por completo la existencia de Jonathan o que mi padre, mi abuela o mi tía no hayan dicho absolutamente nada de él.

Mantengo la brújula rota en mi mano y la observo, dándola vuelta al instante y reconociendo las iniciales que están escritas. J.N.B, las iniciales de mi padre. Siempre pensé que era de él, que me había obsequiado algo suyo, pero ahora solo sé que no le pertenece, sino a Jonathan.

Aprieto fuerte la brújula mientras trato de calmar las lágrimas que quieren surcar. No serviría nada llorar. No sirve que me sienta traicionada. Todo tuvo que tener su explicación. Estoy segura de ello.
Suspiro con frustración mientras cierro los ojos, pensando una y otra vez en todo esto.

—Joan.

Su voz me sobresalta, aunque no volteo a mirarlo. Jonathan camina hasta sentarse a mi lado, observando las olas quebrarse.

—Perdón que haya sido insensible en decirlo así, pero no había una manera suave en revelarte esto —dice sin más.

—Estas siendo insensible ahora.

Suspira, arrepentido.

—Lo siento, soy un idiota.

Nos quedamos un minuto en silencio, un minuto tan largo y tortuoso que me tienta a voltear a verlo. Jonathan me observa triste con sus ojos sinceros mientras una pequeña sonrisa se desliza en su rostro. Es difícil mirarlo y no notar lo parecido que es con Nicholas. No entiendo porque no me di cuenta antes, es tan evidente ante mí. Incluso su gesto de rascarse la nariz cuando está nervioso es de Nicholas.

—¿Esa es mi brújula? —pregunta divertido, señalándola.

Como supuse, es suya.

—Creo que sí.

La toma entre sus manos, observándola con cariño antes de devolvérmela.

—Entonces, Nicholas si te la dio—ante mi ceño fruncido, explica—Quería que tuvieras algo mío aunque no pudieses recordarme, así que le pedí que te la regale.

—Entiendo.

Después de otro minuto de silencio incomodo, decido resolver todas las preguntas que han estado carcomiéndome las últimas horas.

—¿Puedes contarme todo desde un principio?

—¿Segura? No creo que te hará bien escuchar todo golpe...

—A este ritmo, nada podría sorprenderme tanto como tener un hermano que no conocía.

Jonathan asiente y toma un aire profundo antes de hablar.

—Nos llevamos cuatro años, Joan. Tengo 21.

—Imagine que eras el mayor de los dos.

—De pequeños, nuestra familia estaba muy centrada en las actividades del Círculo. Jean y Nick rescataban a gente que eran atacados por Los mensajeros en la noche. Los cuidaban y luego los enviaban a otro lugar. A quienes tenían poderes, los llevaban a una Academia en una isla donde les enseñarían a formar sus poderes. O era eso lo que Nicholas creía. Lo cierto es que Jean había estado en el Anti-circulo desde antes que lo supiese y, cuando se dio cuenta, todos los chicos que habían rescatado ahora eran parte de la organización.

—¿Y cómo sabes todo esto?

—Soy telepata. Por cierto, ¿todavía está dentro de ti a Oscuridad?

—¿Oscuridad?

Habla de mi—dice la otra Joan, sorprendiéndome—¿Puedes escucharme, hermano?

—Te escucho fuerte y claro.

Mis ojos se abren en grande al escucharlo responder. Cierto, telepatía.

—¿Cómo has estado?

De lo mejor, y cuando salga de aquí te voy a romper el cuello.

El rubio solo se ríe, aun dejándome perpleja por todo. Si pensaba que nada podía sorprenderme, era porque no había visto nada. Pone su mano sobre mi cabeza y cierra sus ojos, tomando aire por la nariz. Dos segundos después, siento un zumbido dentro de mi y como la arrastra lejos, empujándola a los límites de mi mente, callando todas sus maldiciones.

—Es bastante irritante, ¿cierto?

—S-sí, pero ¿cómo lo sabes?

—Porque se parece a la Joan con la que me críe —lo observo sin entender que es lo que quiere decir. Sus ojos azules se ven tristes y serios al mismo tiempo, como si no quisiera decirme algo pero debiera hacerlo—Esta Joan que eres tú, no es la Joan que nació.

—¿Qué quieres decir con eso? No entiendo...

—¿Te ha dicho sobre un conjuro protector?

—Si, dijo que era para evitar que ella saliera...

—Exacto. Las O'Connor, hijas de Ratri, Madre Oscuridad, están malditas porque han llevado el elemento Oscuridad en sus venas por mucho tiempo, por lo que es normal que exista una parte suya malvada—explica con cuidado, y tengo el presentimiento que no va a gustarme como terminara esto—Todas ellas se suprimen y mantienen a cierta edad un tipo de juicio final, pero sin muerte. Solo es un coma profundo en el que ellas deben someter su parte o esta parte las someta a ella. En todo caso que suceda una u otra, se crea un nuevo ser, una persona distinta. No pierde la esencia, pero algo cambia.

—Entonces, ¿quieres decir que...?

—No —menea con la cabeza—Te estoy explicando la maldición de las O'Connor y de donde proviene. Como sabes, la Oscuridad es Oscuridad, un arma de doble filo en el Círculo. Es maldad en su pureza completa. Las O'Connor tenían una parte hasta que llegaba la descendiente con toda la Oscuridad completa, había que someterla en su interior una luz antes que se volviera en su contra. Por lo tanto, otra presencia ocuparía el puesto. ¿Lo entiendes?

Mi cuerpo tiembla ante la respuesta clara que quiere darme. La respiración se vuelve irregular mientras trato de decirme a mí misma que trate de calmarme, que no es el fin del mundo, que está bien que así sea. Pero mientras más lo intento, más lágrimas comienzan a caer de mi rostro hasta que el llanto va golpeando mis labios. Observo a Jonathan y meneo con la cabeza, no queriendo entender sus palabras.

—No puede ser cierto.

—Lo es. Existes para encerrar la oscuridad que es la verdadera Joan.

La bilis me sube a la garganta mientras el aire se va escapando de mis pulmones.

—No, no, no.

—Joan...

—No me digas así. ¡No me digas así! —el grito histérico se me escapa, perdiendo mi compostura. Trato de retomarla, trato de volverme la Joan de siempre, solo que ahora mismo no sé quién soy realmente.

Me levanto de golpe y empiezo a caminar rápidamente lejos de él, no sabiendo donde exactamente. Jonathan me sigue y me para, poniéndose delante de mí.

—Escucha...

—Si eso es verdad, si todo eso es cierto, ¿entonces, que soy yo? ¿Solo soy algo que crearon para atrapar a la verdadera Joan?

—Eres lo que esperamos que se convierta en la verdadera Joan—dice con sinceridad—Eres la otra parte que debe someter a la verdadera, de lo contrario, todo estará perdido.

—¿Crees que lo haré? ¿Crees que haré eso ahora que sé que no soy real? —la angustia se deja entrever en mi voz rota y mis lágrimas, cada vez tengo menos aire —¡Soy solo una cosa que nunca existió! ¿Es por eso que no te recuerdo? ¿Es por eso que casi no tengo recuerdos de Jean? ¿Esa es la razón por la que Nicholas jamás me haya prestado atención? ¿Es por eso? ¿Por qué en realidad nunca fui su hija?

—Joan...

—¡No! ¡Yo no soy Joan! ¡Yo nunca existí!

—¡Tienes que tranquilizarte! ¡No pierdas la compostura! —grita tomándome de los brazos y zarandeándome.

—¡¿Cómo diablos puedes pedirme eso?! —chillo y trato de zafarme de su agarre sin éxito alguno—¡¿Cómo puedes hacerlo cuando me dices que soy una farsante?!

—¡No lo eres! ¡Escúchame!

—¡Suéltame, suéltame!

Logro escabullirme de su agarre y empiezo a correr tan rápido como me dan las piernas. Jonathan a mis espaldas grita el nombre que creía pertenecerme, un nombre que solo he robado al igual que este cuerpo y su existencia.

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Liam, de unos diecisiete o dieciocho años, se haya recostado en la cama junto a una Jane desnuda, compartiendo un cigarrillo. Observaba las fotografías de una adolescente de cabellera pelirroja y ojos verdes, apenas tenía unos catorce años y sabía que era mucho más inteligente que muchos. Hasta hace poco, un artículo había hablado sobre la hija del famoso arqueólogo Nicholas Bauer. Su nombre era Joan Bauer y era sobrina de Jane.

—Necesito que la mates —le dijo de sopetón luego que le preguntara que quería que hiciera con ella.

—¿Por qué? ¿No sé supone que es del Circulo?

—Lo es ¿y qué?

Liam la había observado con profundidad, tratando de hallar la razón de la mujer. No era muy difícil de entender a Jane una vez que se la conocía bien.

—¿Que te hizo?

Los ojos de Jane se volvieron tristes y rencorosos.

—Destruyo a mi familia. ¿Contento?

—No, ¿qué paso?

—Ella —señala la imagen—no es tan buena como crees. Solo es una farsa.

—¿Puedes ser un poco más clara?

Jane resoplo exasperada.

—¿No dijiste que serias exclusivamente leal? ¿Solo a mí?

Jane tomo del mentón del chico y le dio un corto beso y luego otro hasta que la pasión desbordo en ello. Él acepto sin preguntar más.


***


La pelirroja dormía en la cabaña mientras que sus compañeras de habitación se habían fugado a una fiesta que se haría en otro lado del lago, dispuestas a encontrar chicos y alcohol. Joan Bauer había sido la única en negarse a participar en ello, sino que prefirió leer un libro antes de acostarse a dormir. Liam la había estado observando en la última semana, esperando el momento perfecto. Hacer pasar como un accidente ayudaría a que no sospecharan de Jane o de él.

Entonces, incendio la cabaña y espero con paciencia a que el fuego comenzara a consumir el lugar. Escucho los gritos desde adentro y por la ventana observo la desesperación de la joven, sintiéndose completamente ajeno de sentimientos como lastima o empatía. Hacía mucho tiempo que no sentía nada en concreto, tanto que no recordaba la última vez que sintió pena al matar. Siempre lo hacía por órdenes de Jane y nunca se arrepintió por ello.

Joan cayó al piso de golpe y él sintió su propio cuerpo siendo consumido por las llamas. Fue un instante y breve en que lo sintió, pero suficiente como para hacerlo actuar bajo sus impulsos. La saco de allí con las llamas terminando de consumir la cabaña. Ella se encontraba con el cuerpo manchado por el humo y estaba media inconsciente, observándolo unos instantes antes de perder la consciencia. La dejo en el suelo sin dejar de mirarla, odiándola por haberlo hecho desobedecer una de las órdenes de Jane.

—No te pongas tan sentimental —le dijo de pronto esta, apareciendo de la nada y observando con frialdad a su sobrina—Eres parte del Círculo, por eso no puedes dejarla morir. Sabía que ibas a rescatarla.

—Entonces, ¿por qué...?

—Por puro gusto —se encogió de hombros con una sonrisa burlona—Sé que en realidad no ha sido ella, pero, de todas formas, fue ella...

—Jane, no te entiendo.

—No es necesario que entiendas —se acercó hasta Joan, pasando un trapo húmedo por su rostro, limpiándolo—Problema familiar, si así quieres llamarlo.

Liam se quedó callado hasta que finalmente hablo.

—¿Fue ella quien mato a Lucas? ¿A tu novio?

Jane se tensó, pero asintió.

—Tratando de rescatar a esta tonta niña, pago con su vida—esta vez su sonrisa fue más triste y acaricio a la mejilla de la chica—Al menos, ella hará que esto valga la pena.

—¿Qué cosa?

—Andando, hay que buscar a Niall y vigilar a Phillip más de cerca. Hay algo en el maldito que no me agrada. Presiento que va a traicionarnos...

—¿Estas segura?

—Ha estado siguiendo a Joan en el último tiempo y no me gusta...

—Tú también la sigues.

—Es mi sobrina, tengo que hacerlo.

Liam asintió y la siguió sin más, no sin antes echarle una última mirada a la pelirroja.



Despierto de golpe en el suelo, en la sombra de una palmera. Me cuesta sentarme en un principio porque siento el cuerpo débil y adolorido, los ojos hinchados y ardiendo. Mi boca se siente como un desierto sin agua y mis labios agrietados. Pese a que haya un 90% de que este deshidratada, mis ojos se las arreglan para juntar lágrimas y hacerlas caer.

Desahuciada y sin vida es tal cual me siento. Con tanto dolor por dentro que no creo que haya algo peor que esto. Pero justamente pensaba eso anoche antes de dormirme llorando, ahora que desperté del sueño que me contesta el por qué Liam estaba evitándome esta última semana.

Me levanto con torpeza, sosteniéndome de uno de los troncos. Camino sin ganas y pasos débiles en dirección a la cabaña. En contra de todo pronóstico, aun así quiero ver a Liam y preguntarle. ¿Qué cosa? No lo sé, quizá en busca de una respuesta que alivie el dolor que tengo.

No sé cuánto tiempo pasa o cuanto camino hasta llegar, solo que cuando estoy frente a la cabaña, Liam aparece con su rapidez descomunal frente a mí con los ojos preocupados y asustados. Lo sabe. Sabe que yo lo sé todo y por ello tiene miedo. Ya no siento culpa mínima por hacerlo sentir así, ni siquiera siento gusto de que sufra.

—Joan, lo que viste...

—¿Era mentira?

—No, pero...

—¿Pero qué? —la voz se me rompe, ni siquiera trato de ser la vieja Joan que se recomponía y no se dejaba ver por nadie débil, ya no me importa, ni siquiera soy real—¿Qué te hizo ocultarme esta mierda todo este tiempo? ¿No pudiste ser un poco más sincero?

—¡Si lo fui! —exclama con la voz desesperada, sujetándome con más fuerza los brazos—Fui sincero cuando contigo. Sabes que me importas, sabes que te am...

—No lo digas —le interrumpo y trato de quitarle sus manos sobre mí, pero no me deja—Suéltame, me da asco tocarte.

Su rostro de cae con profundidad y da un paso hacia atrás. Lo veo tratando de reprimir las lágrimas sin revancha y lo cierto es que ni siquiera me importa.

—Te acostaste con Jane.

—Hace años no lo hago, Joan. Fue antes de conocerte —dice apresurado e intenta acercarse, doy un paso hacia atrás, deteniéndolo—Era un imbécil, no tenía humanidad ni corazón. Tu viste lo que era cuando me conociste. Pero cambie, tu hiciste que cambiara. Nosotros...

—¿Nosotros? —repito incrédula, desconcertándolo—Nunca existió un nosotros, y creo que jamás va a existir. Ahora entiendo porque Jane me odia tanto y creo entender porque la odio yo a ella...

Porque ella me encerró aquí —gruñe mi otra parte, o, mejor dicho, la verdadera Joan—Esa perra fue la de la idea de encerrarme aquí y crearte aquí. Matar a su noviecito fue lo justo. Tu sientes ese odio porque yo lo manifiesto con más fuerza, por eso es que...

La hago hacia el fondo con fuerza sin querer escucharla más. Ella gruñe, pero se divierte con mi culpa.

—Sí, siente esa culpa. Después de todo, este cuerpo es mío...

—¿Joan?

Liam me trae de vuelta a la realidad, pero no lo hace mejor. Meneo con la cabeza, decidiendo cortar esto de una buena vez.

—Será mejor que te marches de aquí—sus ojos se abren al tope, sin poder creer en mis palabras.—Ya no puedo confiar en ti, no como parte del círculo, sino como mi compañero. Ya no hay espacio para ti en mi vida.

—No puedes hacer esto —niega con la respiración agitada. De pronto, su voz se quiebra y sus ojos se llenan de lágrimas que caen—Soy tu alma gemela, Joan. Eres mi persona.

Ignoro todo dolor y, por última vez, pongo mi mascara seria e insensible.

—Ya no, Liam Payne, así que lárgate.

Sigo de largo sin esperar a que me busque y no lo hace, lo cual lo hace mejor para ambos. Espero que se marche de la isla y de mi vida, porque en cuanto volvamos a vernos, quizá no sea la Joan que dejo atrás y sea muy distinta.
Llego a la cabaña y con la primero que me cruzo es a Elise. Su rostro frio e indiferente cambia de repente en cuanto me ve, mostrándose molesta.

—¿Qué te paso? ¿Porque tienes los ojos así?

—Oye, tengo que pedirte un favor —cambio de tema de inmediato, parece no gustarle, pero aun así asiente —Voy a someterme al juicio final. ¿Puedes llamar a las chicas? Tengo que buscar a Jonathan.

—Estoy aquí —dice llegando de pronto con una súper rapidez. Ese también es su poder—¿Estas bien? ¿Necesitas algo?

Doy un paso hacia atrás cuando intenta acercarse demasiado. Suspira lastimado, pero lo acepta.

—Así que, ¿vas a ir al juicio?

—Soy la última que falta, ¿cierto?

—Sí, yo ya pase el juicio.

—Iré a buscar a las demás, aunque no creo que les guste que las despierte a las siete de la mañana.

—Diles que vayan a mi cuarto, por favor.

Elise asiente mientras que Jonathan le da una sonrisa de agradecimiento. El rubio se dirige hacia a mí, tomando mis manos sin mi permiso, aunque no se las quito.

—Puedes pensar que eres una farsa, Joan, pero lo cierto es que no lo eres.

—Solo soy algo creado para evitar que la verdadera Joan salga. Solo soy eso —me encojo de hombros, resignada.

Jonathan me observa con profundidad y pone una mano sobre mi corazón. De repente, las lágrimas comienzan a caer una tras otra con tanta velocidad que no comprendo cómo logra pasar. Jonathan también llora conmigo, sonriéndome comprensivamente. Poco a poco, el dolor asfixiante comienza a despejarse y deja paz a una tranquilidad absoluta, como si estuviese drogada en ella. Su abrazo me reconforma cinco veces más de lo que haría un abrazo común y corriente, derritiéndome en sus brazos. Es tan extraño y liberador esto, como si estuviese en medio de mi propio nirvana. Es como si algo cálido y caliente brotara desde afuera al mismo tiempo que empieza a recorrer por todo mi cuerpo.

Me suelta, separándose de mí, limpia mis lágrimas con sus dedos mientras yo aún me siento en el placer de un corazón liviano.

—Saque lo más que pude de la tristeza que había en ti—dice, sorprendiéndome —Es uno de mis poderes.

—Por eso eres Luz.

No se puede negar que es un maravilloso poder, no cuando por un momento me sentía morir y ahora me siento mucho mejor que antes, no contenta o alegre, sino más bien neutral.

—Escucha, Joan, no eres una farsa —menea con la cabeza, aún hay lagrimas que caen de sus ojos—En toda Oscuridad hay un poco de Luz, y en toda Luz hay un poco de Oscuridad. Por eso Oscuridad y Luz son hermanos, para complementarse entre ellos. Lo que hicimos con esa luz dentro de ti fue intensificarla, darle lugar a ella y no a la Oscuridad. Puede que creas que esa Joan dentro tuya y esta que está afuera son distintas, pero no es así. Son la misma persona.

—¿Cómo pueden ser la misma persona? No entiendo...

Jonathan me sonríe una vez más y me revuelve el cabello.

—No te preocupes. Una vez que estés frente a ella lo sabrás.

De su bolsillo, saca una cadena de oro con un dije de unas alas. Lo abrocha alrededor de mi cuello sin que le dé tiempo a negarme.

—Feliz cumpleaños, Joan—mis ojos se abren en grande, sin poder creer que hoy sea mi cumpleaños. Se limpia las lágrimas antes de sonreír de nuevo—Creo que es un poco tarde para decirte, lo cierto es que hoy también es mi cumpleaños.

—¡¿Qué?! —exclama Lenna. Ni siquiera había notado cuando llego—¿Cómo es que tu cumpleaños sea el mismo que ella? ¿No es suficiente castigo que sea tu hermana?

—Lenn —Jonathan le envía una mirada de súplica—Por fa, no te enojes. No es mi culpa.

—Ya sé que no, pero es odioso—se cruza de brazos molesta y detrás de ella aparece Alexa, contentísima.

—¡Es tu cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños, chicos! —corre hacia nosotros, abrazándonos a ambos.

—Feliz cumpleaños, Joan —dice Stella dándome una sonrisa—Que sea un buen año para que seas menos perra.

—Ya déjenla en paz —replica Elise apareciendo y se acerca a mí, dándome una palmadita en mi hombro—Genial manera de empezar tu cumple, ¿eh?

—¿Vas a someterte al juicio? —Lenna sonríe extasiada—Por fin vas a tener tu merecido, perra.

—¡Lenna!

—¿Qué? Porque sea tu hermana no significa que la deteste menos, Jonah.

Jonathan suspira con diversión, su rostro cambia al voltear a mirarme.

—¿Estas segura del juicio?

Asiento sin más y voy directo hacia dentro. Elise me sigue y me guía hacia las escaleras y al cuarto de Jonathan. Escucho a Alexa seguirnos y protestar porque no hagamos el juicio ahora, sino mañana cuando hayamos festejado el cumpleaños de ambos. Stella, en cambio, dice que tal vez este será un buen regalito para mí y Lenna chilla extasiada. Sonrió sin evitarlo mientras le echo una mirada a Elise, ignorando todos los comentarios. Creo que voy a extrañarlas más de lo que pienso.

Me recuesto en cama una vez que llego y cierran la puerta una vez que estamos todas. Jonathan se pone frente a mí con una luz blanda rodeando su mano.

—Yo haré el juicio final, Joan. Espero que no te moleste.

Meneo con la cabeza.

—Bien, espero que tengas un lindo viaje de pesadillas —desea Lenna sonriendo.

—Ya basta con tanta morbosidad—Alexa le echa una mala mirada y luego me sonríe —Vas a estar bien. Eres nuestra líder, después de todo.

—Hablando de eso… —las observo a todas antes de llegar a Elise—Quiero que seas mi reemplazo por si me ocurre algo.

Los ojos de la castaña se abren en grande —¿Yo?

—¿Y ella por qué? ¡Yo tengo más madera de líder!

—Te gustaría más, Lenna. Ese puesto es para mí.

—Ja, por favor, ninguna de ustedes dos podría —sentencia Alexa y se señala así misma —Elíjeme a mí, Joan.

—¡Olvídalo! Nadie podría querer a una despistada como tú de líder.

—Ni tampoco a una temperamental y una arrogante al mando—ambas le echan la fulminan con la mirada fulminante a Elise antes que esta se dirija a mí—Yo las cuidare, Joan. Solo no me tengas en este puesto demasiado tiempo.

Le sonrió sintiéndome culpable por que quizás no vuelva. Porque es seguro que no vuelva y otra Joan ocupe el espacio que le corresponda. Aun así, lo prometo.

—Alexa, ¿puedes cuidar de Kira?

—¡Por supuesto! Pero solo serán dos días, Joan —suelta una risita y asiento devolviéndole al sonrisa. Si, ella la cuidara bien.

Jonathan pone su mano sobre mi pecho, sintiendo una vibración por todo el cuerpo y como poco a poco mis sentidos se van durmiendo.

—Vuelve, Joan—susurra hacia a mí con sus ojos brillando de esperanza—Confió en ti, hermanita.

Me gustaría decirle que comete un gran error en hacerlo, pero antes de poder decirlo, los ojos se me cierran y ya no despierto.



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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Lun 09 Abr 2018, 9:29 pm

Extra
LightJoanVSDarkJoan



Abro los ojos encontrándome en un lugar completamente diferente. Niebla por doquier y un sol oculto con rayos del atardecer. Casi no alcanzo a distinguir nada a mi alrededor, solo tengo el suelo bajo mis pies manteniéndome sobre mi misma. El juicio final ha empezado y creo que jamás había tenido tanto miedo como ahora, tanto de enfrentarme a mi peor pesadilla. La pregunta es: ¿qué es a lo que tengo que enfrentarme? ¿La soledad? ¿Jean? ¿O...?

Una línea de fuego negro-violeta viene desde el suelo a toda velocidad, salto hacia a un lado para esquivarla, pero la llama me sigue y doy dos vueltas enteras hacia atrás antes de que desaparezca. Levanto la mirada hacia arriba encontrándome. La verdadera Joan me observa desde la distancia con su sonrisa llena de arrogancia. Viste la mismas prendas que yo, solo que su cabello es lacio en vez de ondulado. En vez de sentirla como una parte de mi mente, esta vez se siente más real que nunca, como si tuviera carne y huesos y no fuese solo una esencia.

—Bienvenida a tu peor pesadilla, farsa —chasquea la lengua con ansiedad sin apartar la sonrisa arrogante de su cara. Da dos pasos y yo retrocedo otros dos. Esto parece extasiarla aún más—Vamos a divertirnos en este proceso. ¿Qué te parece?

Mis piernas se mueven por si solas en el lado contrario, alejándome de ella. Su risa desentonada me llega como un eco en todo este espacio sin fin en el que corro sin hallar nada más que vacío. La siento moverse hacia donde estoy con más velocidad de la que poseo y, sin esperarlo, una patada me echa a volar. Caigo en seco sobre el suelo con el dolor expandiéndose en mi cuerpo, pero no lo suficiente para detenerme. Me incorporo con torpeza y me lanzo a correr de nuevo con la desesperación convirtiéndose en lágrimas y en un grito ahogado de terror. Joan vuelve a derribarme con un puñetazo en el estómago, robándome el aliento. Me pongo de rodillas tratando de recuperar el aire con dificultad. La pelirroja se presenta delante de mí, extasiada por mi exasperación.

Sin embargo, en vez de darle pelea, mi corazón resignado obliga a mi cuerpo a no moverse, a dejarme bajo su merced. Jamás podría enfrentarme a ella sabiendo que el lugar le pertenece a ella y yo solo soy una pequeña esencia que fue puesta en su lugar. No importara lo mucho que significara ser Oscuridad, no se justifica a que le arrebate su vida.

—Muy, muy cierto —asiente con arrogancia mientras se cruza de brazos—Ha decir verdad, no creí que esto fuese tan fácil. Con Jonathan y las estúpidas ahí afuera, pero salió bastante bien.

A mi corazón le duele el pensar que nunca más volveré a ver a las chicas. Joan se emociona al sentir más dolor en mi dirección.

—¿Y qué hay de Liam?¿Nick? ¿Ellos no te duelen?

Ni siquiera quiero recordar a Liam con odio o resentimiento. No ahora. Solo quiero recordarlo sonriéndome, tomándome de la mano, cuidando de mí y la manera en que sentía estar en sus brazos. Tampoco quiero recordar mal a Nicholas porque, aunque todos estos años se mantuvo distanciado de mí, ahora estoy entendiendo que él perdió una hija y yo solo fui la sombra de ella.

—¡Exacto! —aplaude con emoción—Es gratificante que te duela dejar todo lo que yo no tuve por tu culpa. Si tan solo no hubieses existido, habría podido hacer lo que se me pegue la gana.

—Serás la líder, así que cuídalas —más que una orden, es un ruego.

—¿Líder? —Joan se ríe de la buena gana antes que su sonrisa desaparezca—Lo primero que haré con esas estúpidas va a ser directo a la muerte. Ya conozco todas sus debilidades, será fácil.

Frunzo el ceño sin querer creerlo.

—¿Qué?

—Lo que escuchaste, farsa. Hacer maldades y destruir es mi deber.

—¡No! —me incorporo, quedando frente a ella—Tu deber es cuidar de la oscuridad del mundo, mantenerla encerrada para que no se expanda ni cobre más poder.

—Por favor, no seas tan básica —rodea los ojos—El Circulo, el equilibrio y la lucha contra los enemigos no me importa. En vez de eso, prefiero beber alcohol y hacer todas las cosas que no hiciste por ser una niña buena de papa.

—¿No te importa lo que vaya a pasar?

—Nop.  

Cierro mis puños con fuerza tratando de retener mis impulsos, a Joan solo parece divertirle mi impotencia y la bronca que siento al saber que solo ocupara mi lugar para hacer desastres.

—Corrección, es mi lugar.

Odio cuando sabe todo lo que está pensando, sin embargo a ella le encanta. Usar mis sentimientos en mi contra le gusta porque así siente que algo de su frustración de estar aquí encerrada tantos años es recompensada. Puedo adivinar sus intenciones y lo primero que hará al salir de aquí: matara a Jonathan, el maldito bocón que hizo que la encerraran.

—¿Dónde carajos esta tu sentido de responsabilidad?

La pregunta la descoloca, pero aun así se encoge de hombros.

—No la tengo. Me da malditamente lo mismo. Ya no quiero obligarme a hacer cosas que no quiero por deber.

—¿Obligarte?

Solo en ese entonces le presto realmente atención. Ya no se siente tan real de carne y hueso, sino más bien como si fuese un...

—¡Reflejo!

El marco se forma desde abajo y de los dos extremos con una chispa de fuego negro formándose desde sus pues hasta la cabeza. Ella me sonríe sin ganas, desorientándome.

—¿Te diste cuenta?

Asiento, aun perturbada. Ahora entiendo porque Jonathan decía que ambas somos lo mismo. Esta Joan y la Joan que soy yo somos el componente de una misma persona. Si yo no fuese ella, si yo fuese una farsa, entonces no podría escuchar sus pensamientos ni ella los míos.

—Nadie confiaba en ella —dice seria, resentida—Nadie creía que ella pudiese gobernar a la oscuridad, así que la dividieron en dos: lo bueno y lo malo. A mí, egoísta, maliciosa y desobediente, la dejaron al fondo para darle paso a las buenas cualidades: responsable, aplicada y protectora. Solo tenía cinco años, pero aun así ellos decidieron su destino.

—Ni tu ni yo somos la verdadera Joan —la verdad duele al salir de mis labios, duele tanto como cuando creía que solo era una creación —Entonces, ¿por qué te manifestaste como la verdadera?

—Porque la Joan real era más mala que buena—confiesa, sorprendiéndome—No de esas niñas malditas que matan animales ni hacen rituales satánicos. Pero no era el ejemplo de hija que todos querían y temieron como imbéciles. Temieron por sus poderes, por su inteligencia, por sus habilidades, por todo lo que ellos no pudiesen controlar. Era más fácil crear a una niña pacífica y sumisa a una problemática. Yo me quede con los recuerdos mientras tú con vagas imágenes solo para no levantar sospechas.

—Y yo fui perfecta para ellos.

—Siempre fuiste doña perfecta —la sonrisa cínica atraviesa su rostro y da un paso fuera del espejo, haciéndome retroceder—Ahora basta de charlas. Quiero prevalecer, no unirme contigo.

Una ráfaga de fuego me viene encima y tengo que hacerme hacia atrás, casi tropezando. Esquivo a duras penas su ataque mientras ella suelta la llama negra- violeta que corre por sus brazos. Ni siquiera sabía que tengo ese poder.

—¡Eso es porque eres una estúpida!

La esquivo todo lo que pueda, se da cuenta de todos mis ataques y yo los de ella. Es difícil una pelea donde ambas sabemos los movimientos que se harán a aproximación, podemos leer la mente de la otra porque somos la misma. Pero ya no puedo dejarla ganar, no cuando ella no es la real y yo tampoco, no cuando unirnos parece ser la única solución a nuestra existencia. Toco con mis manos el suelo y arranco un pedazo de él, materializándolo para volverlo una espada. Ella hace lo mismo, emocionada por la pelea. Nuestras espadas chocan una contra otra y ningún movimiento nos daña. Golpeo el suelo con mis pies y levanto la tierra blanca, ella lo esquiva y hace lo mismo con un golpe directo a mi espalda, pero lo corto con mi espada y tomo distancia. No puedo pensar en algo para derrotarla porque puede leerlo al instante. Ella lo sabe porque está pensando lo mismo. No hay manera en que pensando podamos ganar.

Su idea abre mis ojos en grande mientras evito un latigazo violeta que sale de sus dedos, cortándome la mejilla. No pensar, solo actuar es la idea. Dejo mis manos en el suelo y extraigo piedras en forma de punta de flechas y los lanzo contra ella. Los va evitando y deshaciendo con su látigo. Corro con todo lo que dan mis fuerzas, pero un puño surge del suelo y me golpea, distanciándome. Con dolor, aunque no el suficiente, me incorporo mientras vuelvo a dejar mis manos sobre el suelo. Ella intenta acercarse hacia a mi mientras pedazos largos de tierra en forma rectangular intentan golpearla, dándole una sola vez, derribándola. Golpeo mis manos con las palmas abiertas sobre el suelo una vez más mientras dos puños se levantan del suelo y comienzo darle golpes tras otro, debilitándola. Los puños se transforman en un rectangular, atrapándola dentro de él.

Aprovecho el momento para acercarme con mis piernas moviéndose como las de una gacela. A pocos metros, ella destruye mi bloqueo con sus llamas entre violetas y negras. Pero no lo hace a tiempo, no puede alejarse tan rápido como ella cree. Mis brazos la envuelven sobre sus brazos, aprisionándola. Se resiste, intenta separarse y grita en mi oído. Sus dientes van hacia mi oreja, arrancándola de un tirón. Grito sintiendo mi garganta romperse mientras mis brazos van tomando presión y la aprieto fuerte, quebrándole dos de sus costillas. La maldita se remueve con más fuerza y chilla como si estuviera poseída, en cambio, yo solo espero a algo, no sé a qué, solo a que ocurra.

—¡Se supone que era mi turno! —exclama con desesperación y odio en cada palabra—¡Era mi turno!

—¡Es el turno de ella, no el tuyo!

—¡Suéltame! ¡Déjame ir, maldita perra! ¡Déjame ir!

Su grito empieza a deformarse a la vez que una luz brillante proviene de nosotros. Con el chillido distorsionado y las lágrimas cayendo de mis ojos, desaparecemos.

.
.
.
.
.

Y como si un huracán hubiese golpeado el lugar, la niebla, el suelo y el aire desaparecen. Ya no siento el tacto entre mis brazos ni desesperación, ni la tristeza. No siento lo uno ni lo otro, solamente me siento, completa y sin ninguna división, yo.

Observo hacia arriba donde no hay ningún sol, pero hay luz. A mi alrededor lo blanco reluce la infinidad sin ningún límite, siéndome indiferente. Poco a poco, los recuerdan llega como el repaso mental de un libro recién terminado, dándome memorias del pasado, del pasado en que vivió mi otra parte y la que vivió encerrada. Los sentimientos y la información me abruman por un breve instante, las encierro y las dejo de lado, tratando que fluyan con más suavidad, mas delicadeza ahora que estoy de vuelta.

Baldosas doradas se encienden una tras otra y me llevan a una puerta de roble. Apenas toco la primera baldosa, los escucho hablar desde lo lejos.

—Hace tres días que no despierta—reconozco la voz de Liam, angustiado.—Ya se le paso el tiempo estimado.

—No está muerta —recalca Jonathan con tranquilidad—Solo está en coma.

—¿Solo está en coma? —repite Liam, incrédulo—¿No te preocupa ni un poco?

—No, ella estará bien —la confianza rebalsa de sus labios, haciéndome sonreír.

Prosigo los pasos hacia las baldosas, brillando con intensidad ante cada paso. Pero me detengo, como si de pronto recordara otra cosa por hacer, otro lugar a donde ir antes. Doy media vuelta y una puerta de dos hojas aparece. Esta echa de oro y con distintos tipos de figuras formados en ella. Majestuosa, elegante y con una fuerte presencia, no dudo un solo segundo en tomar las doradas manijas en ambas manos y tirar de ellas. El resplandor se intensifica y me roba el aliento, más aun así no quema mis ojos. Doy una sola mirada hacia atrás donde las voces siguen sonando y más se suman a ellas. Debería volver, debería hacerlo. Pero no soy la Joan que ellos conocían, ni siquiera sé cómo soy realmente después de tanto tiempo de estar ausente. Todavía necesito tiempo para familiarizarme con los recuerdos ajenos de mis otras yo. Tiempo para saber quién soy y como soy.

No vuelvo a mirar hacia atrás, mi corazón no duele por abandonar a los de allí afuera, no cuando es necesario. En cambio, la calidez se desprende de las puertas y solo en ese entonces me doy cuenta lo frío que es el espacio blanco. Me adentro sintiendo el deja vu y rebusco en mi memoria este lugar. Un aire me llega y suelto un suspiro, ahora si recordando donde estoy: la entrada a El Aleph.

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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por peralta. el Jue 12 Abr 2018, 1:20 am

QUE HERMOSA NOVELA DIOSSSS
comentaré lo más pronto posible

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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por peralta. el Dom 06 Mayo 2018, 12:53 pm

caaaaaap

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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

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