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El Círculo {One Direction} |NC|

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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por ácido. el Dom 30 Oct 2016, 11:48 am


ácido.


http://lucyparasaurolophus.tumblr.com/

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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Miér 23 Nov 2016, 8:29 pm

PERDON! estoy escribiendo, este viernes lo subo sin falta! Si tienen algunas cosas que quieran que agregue en el cap me dicen asi ya lo voy escribiendo :3

Stark.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Jue 24 Nov 2016, 3:01 pm

Capítulo 39
Joan Bauer



La telequinesis es el poder de mover las moléculas de las cosas. Al ir creciendo y aprendiendo de mis poderes, he podido hacerlos evolucionar en grandes cantidades, sobre todo el último tiempo. El problema es que han avanzado tanto que me permitieron abrir una puerta, la única de las puertas de mi inconsciencia que estaba con cadenas.
—Hola, mi otro yo. Volviste a visitarme.
Su voz detonaba de arrogancia y burla y los gestos de su rostro la acompañaban en su actitud pedante, sobre todo esa sonrisa insoportable. Donde nos encontrábamos era un lugar frio y oscuro, una sola lámpara arriba de nosotras iluminaba lo suficiente para vernos las caras, aunque no fuese necesario. Éramos idénticas.
—Buenos días —digo con la garganta ahogada. Siempre es igual cuando la tengo enfrente.
—Adoro tus modales —ella me guiña el ojo con una sonrisa socarrona y me abstengo a hacer otra cosa que seguir mirándola fijamente —¿A qué se debe tu visita?
—Necesito que me digas una sola cosa: por qué estas aquí.
Ella suelta su risa escandalosa, la que he odiado desde que la escuche por primera vez. Nunca he reído así en toda mi vida, ella lo hace como si fuese algo cotidiano.
—Muy mala pregunta. ¿No te lo he dicho ya? Yo soy tu, tu eres yo...
—¿Cómo fuiste creada? — no cambio el mi rostro, luce serio y sereno, por dentro me siento perturbada porque aún no supero que esta criatura viva dentro de mí.
—No necesitas poner tu mascara frente a mí, yo conozco todo sobre ti.
—Solo contesta.
Mi otro yo sonríe con soberbia, pero se nota más seria ahora.
—Esta es la parte que tus padres suprimieron, Joan. Las O ‘Connor están malditas. Siempre llevaran su parte oscura y hasta que se fusionen con ella, lo nuestro es solo cuestión de tiempo.
—¿Para qué?
—Para que seas una sola conmigo. Ya me has dejado salir.
La primera vez que la vi fue cuando envié a Lenna y Stella a revivir sus pesadillas. Fue inesperado, casi sin siquiera saberlo. Estaba horrorizada y asustada hasta la muerte de ver lo que existía dentro de mi sin siquiera saberlo. Sé que las O ‘Connor tienen secretos muy profundos y oscuros, pero jamás imagine algo como esto.
Hacía mucho tiempo atrás, las O ‘Connor eran un clan solo de mujeres que tenían poderes extraordinarios. Aprendían a regenerar sus poderes, crear una reserva de energía y a curar heridas. Eran guerreras que habían nacido para pelear y pelear. Pero los Mensajeros de la Noche, la secta con la finalidad de acabar con las personas anormales, mato a la mayoría de ellas y pocas quedaron con vida, entre ellas, mi abuela y su madre.
Y pensar que todo esto lo aprendí de mi libro. Al principio decía información de cada una de nosotras, poco a poco las paginas fueron cambiando y el contenido también. Era mi libro, solo el mío y hablaba todo sobre mi y sobre mis antepasados. Algunas páginas seguían en blanco, como si aún no fuera el momento para que se revelaran. Debía volver a revisar el libro y fijarme si esta criatura realmente formaba parte de mi o solo era efecto de algún poder utilizado en mí. Si lo que ella dice es cierto, si realmente nos volveríamos una, entonces debo saber cómo evitarlo. Ya la había dejado salir aquella vez cuando asesinaron a la madre de Stella, no podía permitir que volviese a tomar el control de mi mente.
—¿Te comieron la lengua los ratones?
—¿Cómo es la fusión? —ignore su burla y pregunte. Mi otro yo meneo la cabeza con diversión mientras seguía persistiendo esa odiosa sonrisa.
—¿Por qué siempre esperas a sentir algo? ¿No deberías hacerlo y ya?
—He aprendido que no debo asustarme antes de tiempo.
— Por eso eres tan inteligente —suelta una risa sorna— Tu y yo podemos pelear a muerte por quien ocupe el lugar. Tienes suerte que tus padres te hayan sellado o ya te hubiese devorado.
—Cuéntame sobre el sello.
—¿No crees que te he dicho suficiente? No voy a darte todo gratis.
—No voy a darte nada. Habla.
—Olvídalo, pelirroja —su rostro se vuelve serio y frio. No entiendo porque un escalofríos recorre mi cuerpo al ver sus ojos volviéndose negros como la noche —He sido lo suficientemente buena contigo al contarte esto. Debes descubrirlo en tu libro.
—Ya lo he leído y...
—El libro tiene páginas en blanco, ¿cierto? En su debido momento se irán descifrando. Ahora vete, me has puesto de mal humor —aletea su mano para echarme.
—Ni te creas que me iré sin…
—¡Largo!
Su grito me empuja con una fuerza descomunal, me alejo rápidamente de ella y cada vez la veo más y más lejos. La sonrisa maliciosa en su rostro me trae devuelta a la realidad y miro mis piernas temblar.
—¿Notas en qué posición estas? —dice con voz dulce.
Asiento aun asustada y con la respiración irregular. Sentí la fuerza golpearme, empujarme y arrastrarme lejos y más lejos de ella, pero en cuanto sonrió percibí que no me he movido un solo centímetro desde la distancia que estaba de ella.
Esto no puede ser.
Mi otro yo se ríe, levanto la mirada odiándome por temerle. Esta vez no sonríe y sus ojos volvieron al color natural.
—Voy a devorarte, Joan. Prepárate para ser una conmigo.
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Ha pasado tres días desde que las chicas despertaron y nada parece cambiar la actitud tosca de Lenna ni la indiferencia de Stella hacia a mí. Me lo merezco, soy una maldita desgraciada, ya ni siquiera sé si lo que he hecho fue bueno o malo.
Cuando las mande a sus pesadillas, Lenna y Stella prácticamente murieron y volvieron a revivir. Las lleve a un lugar oscuro y frio de sus memorias para volver a experimentar los sucesos más traumáticos de su vida. Sus almas eran demasiado frágiles hacia Zayn y Harry, ellos podrían haberlas destruido si hallaban la forma correcta de entrar en sus mentes. De alguna forma u otra, este proceso tarde o temprano tendremos que pasarlo Elise, Alexa y yo. Tu alma gemela es tu otra mitad, tu hilo rojo es tu destino, y los lazos de sangre es un amor enfermizo. Haberlos encontrado tan pronto no es el problema, el problema es que son justamente ellos: enemigos, el Anti-Circulo. Hasta ahora, tres de ellos no nos han perjudicado de tal manera que lo hicieron Harry y Zayn. No sé si lo harán en algún futuro. Apenas y podemos confiar en nosotras, todo ha quedado muy frágil desde la intervención que hice y dudo mucho que pueda volver a ser como antes. No somos unidas, pero tampoco desconocidas. Sabemos quiénes somos, nos adaptamos a nuestros propios cambios y a las de las demás. Pero las relaciones son tan frágiles, tardan tiempo en crearse lazos y es tan fácil cortarlos.
Cierro profundamente los ojos y vuelvo a abrirlos. Aquí se ven montones de estrellas, la naturaleza es más preciosa de lo que alguna vez la admire y fueron las esferas de luz las que me obligaron a apreciarla. Tendría que estar abajo, cenando con todos, solo que en este punto me siento fuera de lugar, inservible y rechazada. Sino pertenezco aquí, ¿entonces dónde? ¿En mi casa con mis libros y en compañía de mis siervos? ¿Mi lugar es siempre en soledad?
Suelto un suspiro y vuelvo a cerrar los ojos. Le prometí a Elise que hoy hablaría con Lenna y Stella sobre las consecuencias, las he notado extrañas a ambas estos días, pero ninguna me ha dicho que es lo que les sucede. Lo único que se es que si esto es por mi culpa, entonces seré yo quien las ayude a superarlo o hallare la manera de ayudarlas.
—Joan —Elise me llama. Abro los ojos y volteo la cabeza a mirarla. Camina hacia a mí y se sienta a mi lado. —¿Estas bien? ¿No tienes hambre?
—No —contesto mientras inspiro profundamente —Ya han terminado, ¿cierto?
—Sí, les dije que tenías algo que decirles.
Asiento con la cabeza y ambas nos levantamos para ir hacia la sala de la casa. Ya no puedo posponerlo más, he estado escondiéndome y siendo cobarde todos estos días. Ya es hora que haga algo bueno por las chicas de una buena vez.
En la sala esta Lenna y Stella sentadas en el sillón largo, Harry esta recostado en la pared al lado de la chimenea y Zayn en la ventana mirando hacia afuera, Edward y Charlie cada uno a los costados del sillón, seguramente para detener algún tipo de ataque. Niall no parece estar en ningún lugar como tampoco Liam. Esto último se me hace extraño, después de todo siempre esta acompañándome.
—¿Y ahora qué quieres, Joan? ¿Acaso viene la segunda ronda para quitarnos las almas o algo así? —suelta Lenna con sarcasmo y la mirada fulminante. Stella ni siquiera me mira, está más concentrada en sus uñas.
Suspiro.
—Helenna —regaña Edward. Esta solo se encoge de hombros.
—¿Qué? Es verdad. Con ella hay que estar alertas.
—¡Lenna! —exclamo Elise.
—Está bien —murmuro en dirección de la castaña dándole una corta mirada. Respiro profundo antes de hablar —Cuando las mande al Juicio Final, ustedes murieron y volvieron a la vida: de eso se trata el Juicio final. Morir y revivir. Solo que... cuando la muerte toca un corazón, dependiendo la intensidad del dolor que sufrieron y la manera en que lo resolvieron, sus corazones se infectaron con cierta energía de la misma muerte. Los efectos secundarios seguramente los notaron —Stella se vuelve hacia a mí con la mirada fría y la veo apretar fuerte los puños. Lenna aún no reacciona, sigue con el ceño fruncido y apretando los dientes —Quizá hasta puedan ver demonios y personas muertas, incluso los espíritus podrían seguirlas. Solo sé eso, habrá distintos efectos que cada una experimentara y...
—¿Tu sabias esto y aun así nos mataste? —Stella se levanta aun con los puños cerrados.
Cierro los ojos y asiento.
—Sabía los riegos y lo hice. Lo siento. No había otra salida.
—¿Que no había otra salida? ¡¿Que no había otra salida?! —grita Lenna y su energía espiritual es tan fuerte que todos sentimientos el pequeño temblor que hubo —Tu... —su mirada se vuelve hacia a mí y sé que usara sus poderes en mi contra. No la detengo y cierro fuerte los ojos esperando recibir su ataque.
Un grito me sobresalta y al abrir los ojos veo a Liam retorcerse en el suelo con dolor. Voy hacia él casi al instante, Edward toma del brazo a Lenna y le grita que deje de ser tan impulsiva.
—Liam, ¿estás bien? —le pregunto mientras lo ayudo a sentarse en el suelo.
—Tranquila, esa loca no es tan fuerte como cree.
—¿Ah, sí?
Lenna vuelve a utilizar sus poderes, solo que esta vez creo un campo de fuerza y la energía rebota contra ella. Cae de espaldas hacia el sillón y me doy cuenta de mi error al instante. Ahora sí que esta enojadísima.
—Hija de...
—¡Ya basta! —grita Charlie tomando la atención de todas —Enfrentarse entre ustedes no resolverá nada. Dejen de lloriquear y termina de explicar de una buena vez, Bauer.
Helenna no vuelve a atacar, pero su mirada llena de resentimiento y odio hacia a mi sigue presente. Me asfixia la culpa de solo mirarlas a ambas.
—Esto es algo que todas tendremos que pasar, enserio.
—¿Qué? —Edward se adelanta con un semblante serio y duro.
Ayudo a levantar a Liam, se queda a mi lado con la vista fija en Edward, como si creyera que fuera a atacarme.
—El Círculo para mantener el equilibrio debe crear primero equilibrio en una misma. Morir y revivir será una prueba más que todas deberemos enfrentar. Incluso yo.
—¡Joan! —exclama Liam frunciendo el ceño —No puedes hacer eso.
Bajo la cabeza. Esto me pasa por guardarme todas las cosas a mí misma.
—¿No te basto con nosotras dos que también quieres matar a Alexa y Elise? —ruge Lenna, completamente colérica. Zayn y Harry se ponen a su lado ante cualquier reacción —No me importa si te mueres tú, Joan, ojala te pudrieras en el infierno.
—¡Helenna! —reclama Elise —Basta. ¡Estas yendo demasiado lejos!
—¡Ella fue quien empezó! ¡Siempre con su porte de niña buena y perfecta! ¡No eres más que una maldita cínica, Joan! ¿Qué más nos escondes? ¡¿Que más?! ¡Sé que hay cosas que sabes y no quieres decirlas porque nos crees inferiores! ¡Si te elegimos como líder fue porque confiábamos en ti! ¡Y mira lo que ocurrió! ¡Por tu culpa yo...! —sus palabras quedan suspendidas en el aire, por un momento noto en sus ojos lagrimas asomarse junto con el dolor que carga en su espalda. Sin embargo, Lenna se recompone al instante y con mucha furia —Esto jamás voy a perdonártelo.
De un momento a otro, Helenna bloquea a Harry con sus poderes y lo manda a volar de una patada, así de rápido hace lo mismo con Zayn, tirándolo por la ventana y en el acto rompiendo el vidrio. Con rapidez y agilidad, evade a Charlie y a Edward, y como si fuera a saber los movimientos de Liam, logra superar su rapidez y viene hacia a mí. Sus manos van hacia mi cuello y lo toma con fuerza queriendo romperlo sin más. Empiezo a quedarme sin aire y su presión se hace un más fuerte cuando tratan de quitarla de mí. No hago ningún esfuerzo en sacarla aunque pudiera hacerlo, ni siquiera cuando los pulmones están ardiéndome y el cuello me duele cada vez más. En ningún momento su mirada se separa de la mía.
Kira llega de un momento a otro y se transforma en su forma adulta. Salta hacia Lenna con intención de morderla y solo en ese momento rompo mi conexión de miradas. Quito a Lenna sobre mí de un rápido movimiento y tirándola al suelo antes que Kira le destroce el cuello o alguna de sus manos. Mi criatura se transforma rápidamente en su forma miniatura, saltando hacia mi hombro.
—Demonios, eso estuvo cerca —dice Charlie con la espada hacia arriba.
Por un poco más y Kira muere. Esto ya se está yendo de las manos.
—Tu, maldita...
—¡Basta! ¡Es suficiente! —grita Stella aun desde su lugar. —Ya son demasiadas cosas. Estoy harta.
Stella se va sin más con el paso apresurado, Harry no tarda en seguir por detrás. Edward intenta ayudar a Lenna a levantarse, pero esta rechaza la ayuda bruscamente y vuelve hacia a mí para mirarme por última vez.
—Esto no va a quedarse así, Joan.
Ella también se marcha con Elise siguiéndole los talones y reclamándole por el ataque.
Tengo muchísimas ganas de llorar, pero las reprimo al instante. Toco mi cuello y comienzo a sanarme a mí misma antes de sufrir graves consecuencias. Kira me mira apenada, seguramente porque sabe que pudo haberme clavado a mí los colmillos.
—Tranquila, Joan. Verás que mañana todo estará mejor —consuela Edward.
—¿Siempre reacciona así? —pregunta Charlie viendo por donde se fue Lenna —Tiene un carácter de mierda, igual que su padre.
—Algo grave debe estar pasándole para que haya actuado de esa forma —dice Edward pensado.
—Y no quiere decirlo. —Liam frunce aún más el ceño y mira hacia Zayn, quien hacía unos segundos ha entrado nuevamente por la ventana —¿Tu sabes algo?
—¿De esa loca? Ni de chiste.
—Es tu alma gemela.
—Ja —su sonrisa socarrona se forma en su rostro y se marcha.
—Él lo sabe —deduzco. Es lo obvio. Son almas gemelas, por lo tanto el pasado de uno es un libro abierto para el otro.
—No dirá nada. Ese maldito de Zayn...
—Está bien, es su alma gemela después de todo —murmuro para cerrar el tema. Ya es suficiente por hoy.
Charlie me mira duramente y lo enfrento, seguramente también me odia por lo que le hice a su hija y no es lo de menos, cualquier padre lo haría.
—¿Eres la hija de Jeanne O ‘Connor?
Mi corazón se encoge ante ese nombre y asiento sin más. Él la conoce.
—Charlie —interviene Edward colocándose adelante de su amigo —Ella no es como Jeanne.
—Eso está por verse —finaliza dándome una última mirada interrogante sobre el hombro del padre de Elise y se marcha.
Edward suspira y nos manda a la cama. Dice que no debemos preocuparnos por lo sucedido de hoy, que todos están muy alterados aun. Desearía decirle que tiene razón, que esto pasara y será otro recuerdo más, pero no es así con ellas dos. Stella y Lenna comparten un carácter parecido y a la vez distinto. Ellas no olvidan con facilidad una traición, y esto es lo que hecho con ellas: traicionarlas.
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Lo único que logro calmar la ansiedad y la tristeza en estos días fue la meditación. Nunca creí en ninguna religión en específica, todas parecían carentes de coherencia y demasiado fantasiosas, el Budismo poco y nada logro convencerme, pero después que comencé a practicar la meditación y mientras más vivía, acumulando experiencias y sentimientos complicados, mas creía en que soltar lo bueno y lo malo en la vida podría dejar de atarnos a lo que venimos arrastrando desde que nacimos. Las culturas, la familia y mi propia existencia me condena, incluso mi propio nombre logra hacerlo; no elijo como llamarme, en qué lugar nacer, que vivir y que no; no tengo salida de ninguna manera. Todo está destinado a condenarme, incluso estoy condenada a respirar, y si me niego a respirar entonces me condenare a morir.
Estoy siendo condenada todo el tiempo, a cada segundo y a cada momento. Entonces, ¿por qué ellas siguen condenándome? ¿Por qué me he condenado a mí misma a tomar aquella decisión tan fuerte? No sé lo que vieron en sus pesadillas, pero ni Lenna ni Stella si quiera me dirigen la mirada más que para fulminarme después de la noche anterior.
Deberías matarlas —murmura mi otro yo con simpleza.
Cállate.
Piénsalo, Joan, son inútiles. Si las matas, de alguna forma u otra, sangre lejana podrá tomar su lugar y completar el Círculo. Aquí nadie es irremplazable.
Cállate.
Incluso tu —suelta burlona.
Mi conexión se rompe a la vez que su risa cínica se esfuma de mi cabeza. Ha estado molestándome desde el primer contacto que hice con ella, pero no lo hace siempre. Aprovecha cuando estoy meditando para joderme, es el momento más fuerte donde estoy en trance, de alguna manera mi alma y mi mente se vuelven una y me da más de un beneficio— además de controlar mi estado de ánimo.
Mi yo oscuro persiste en tomar parte de mí, en cada vez devorar más mi identidad y volverme un poco como ella. No le gusta mi forma de pensar ni de hacer las cosas, es más impulsiva y terca de lo que soy. Cuando tiene fuerza logra intervenir en mi mente, a veces solo suelta comentarios estúpidos como aquellos cuando escucha mis pensamientos, otros simplemente se mantiene tratando de intimidarme y burlándose de mí. Solo dura poco, el resto del tiempo parece volver a encerrarse en la jaula donde esta prisionera en lo más profundo de mi alma.
Maldición de las O ‘Connor, dijo. Deberá ser cierto, pues rastros de su jodida personalidad me recuerdan a Jane y Joanne, mientras que su mirada seria y fría se asemejan a Jean. A estas alturas ya no sé qué pensar.
Dos golpes en la puerta llaman mi atención y finalmente decido dejar de meditar, de todas formas la concentración la había perdido desde que ella interrumpió en mi mente. Doy permiso al invitado y no me sorprendo para nada al ver a Liam abrir la puerta y cerrarla tras de sí.
—¿Estás meditando? —pregunta a la vez que camina hacia la cama donde estoy sentada y se queda de pie frente a mí.
—Estaba —corrijo.
—¿Cómo lo haces?
—Cierras tus ojos, dejas tus manos abiertas arriba de las rodillas; tienes que inflar tu estomago cuando inhales y bajarlo cuando exhales. Repetirlo unas cuantas veces y concentrarte en tu respiración. No debes pensar en nada más.
—Es difícil no pensar, Joan. Es raro que tú puedas dejar de hacerlo.
Me encogí de hombros.
—Esto es lo que me ha ayudado a no tocar fondo —explico.
—¿Y tú gato?
—No es un gato —replico colocando los ojos en blanco —Ha estado durmiendo en el techo. Se siente culpable por lo sucedido la otra noche.
Liam frunce el ceño sin entender —¿Esa cosa sintiéndose culpable? ¿Cómo lo sabes?
—Tú tienes sentimientos. ¿Crees que mi mononoke no los tenga y quiera un momento a solas?
—¡Oye!
Estúpido insensible.
—Necesito tu ayuda en algo.
—¿En qué?
—Tomare una poción que he descubierto en mi libro.
Liam mueve los ojos con inquietud y vacila.
—Creo que sería mejor que lo hables con las demás. No sé a qué vas a estar sometiéndote y no sé si está a mi alcance ser realmente de ayuda.
—Lo viste con tus propios ojos, casi me arrancan la cabeza. Decirles sobre Alexa y Louis sin tener nada seguro empeorara las cosas.
Incorporándome, voy hacia al escritorio de la habitación que comparto con Alexa. Liam sigue mis pasos sin perder un solo segundo. Volteo a mirarlo con fastidio.
—¿Qué?
—¿Tienes que estar detrás de mí siempre?
—Pensé que eso te gustaba —guiña un ojo mientras sonríe egocéntrica.
Revoleo los ojos y muevo el mentón hacia el baúl que está a los pies de la cama de Alexa.
—Trae eso aquí, y con cuidado.
Liam lo hace sin rechistar, aunque por su mueca noto que esta poco entusiasmado con que lo mandonee, pero así es la cosa: si él quiere estar encima de mí las 24hs, entonces que sirva de algo. Lo deja arriba de la silla del escritorio y abro el baúl con la llave que escondí en el cajón.
—¿Qué hay adentro?
—Ya lo veras.
Adentro hay especies de todo tipo, desde las más comunes hasta las más raras, también hay químicos y sustancias enfrascados con etiquetas que las nombran.
—¿Qué demo…?
—Nicholas lo envió para mi hace menos de una semana —explico sin más y comienzo a sacar los ingredientes necesarios.
—¿Para qué es la poción? —Liam me toma el brazo bruscamente cuando lo ignoro y sigo sacando las cosas del baúl para dejarlas sobre el escritorio. Sus ojos cafés se tornar llenos de preocupación e inquietud.
—Solo es un tónico para ayudarme a separar mi alma de mi cuerpo y…
—¡¿Qué?! ¡¿Estás loca?! ¡¿De qué diablos estás hablando, Joan?!
—Baja la voz —reprimo molesta y me libero bruscamente de su agarre —Se le llama “viajes astrales”. Tu alma puede separarse de tu cuerpo cuando duermes, Liam, no es nada extraño. Puedes viajar a dimensiones, al pasado, al futuro o incluso ir a alguna parte del mundo donde quieras, hasta a planetas si es lo que deseas. Todo mientras estés dormido. A veces los viajes astrales se confunden con simples sueños. Nadie te ve ni te oye. Solo pocos tienen esas habilidades.
—Y yo creía que tú eras la más cuerda de todas —suelta con ironía —Estas complemente desquiciada.
—Por favor, Liam. Tenemos poderes. ¿Crees que no existen cosas aún más extraña que nosotros? —replico cruzándome de brazos. Liam sigue sin creerme, se nota incrédulo y sorprendido por mis palabras, seguramente pensando que es una sarta de idioteces —No sabemos cómo comunicarnos con Alexa, no estoy segura donde está por lo que no puedo abrir un portal e ir hasta ellos. No me importa lo que le pase a Tomlinson, pero Alexa es mi amiga y tengo que saber dónde diantres se encuentra. Esta es la opción más rápida que tengo, no puedo ir por ciudad por ciudad o país por país para encontrarla, no tenemos tanto tiempo. No es la primera vez que lo hago, así que deja de mirarme y tratarme como si se me hubiese zafado un tornillo.
—¡Es que se te ha zafado, Joan! —exclama frustrado y pasa una mano por su rostro.
—¿Vas a ayudarme o no? De lo contario, vete. No necesito perder más el tiempo —giro mi cuerpo dándole la espalda y comienzo a preparar el tónico dentro de un recipiente de vidrio cuadrado.
—Joan…
—Largo, Payne.
Sin embargo, Liam no se va y se queda a mi lado suspirando una y otra vez mientras yo sigo con la preparación. No, no se me ha zafado ningún tornillo, no es mi culpa conocer un poco más sobre el universo de lo que él pueda llegar a conocer alguna vez. Como dije, ninguna religión es creíble para mí, apenas y el Budismo porque me ha permitido encontrar cierta paz interior por momentos y me ayuda a canalizar y a almacenar energía. Pero esto no es ninguna religión. Somos dos elementos que se convierte en uno: somos alma y somos carne. Nuestra alma no solo se eleva cuando la muerte nos lleva, sino de distintas formas.
Termino el tónico y guardo lo sobrante en el baúl, Liam lo mueve hacia donde estaba anteriormente sin siquiera pedírselo y lo espero sentada en mi cama.
—¿Qué es lo que tengo que hacer? —dice resignado parándose una vez frente a mí.
—Cuando beba esto, dormiré muy profundamente, mi alma podrá sentir la que yo desee, siempre y cuando logre recordarla, por lo que será más fácil llegar a Alexa. Necesito que estés aquí para despertarme antes de que se cumpla la tercera hora. ¿De acuerdo?
—Joan, no entiendo esto —acerca la silla del escritorio y la coloca cerca de la cama, se sienta y su rostro queda casi a la altura del mío. —Si es cierto lo que dices, ¿no crees que es muy arriesgado?
—Lo es, incluso que me despiertes es arriesgado —suelto sin más y Liam abre los ojos en grande, lo veo a punto de protestar, por lo que le interrumpo. —Escucha, solo debes despertarme una sola vez, debes llamarme tranquilo y sereno; no te alteres porque pondrás a mi alma ansiosa y muy nerviosa. No sé dónde pueda terminar mi alma, quizá me cueste minutos llegar hasta aquí. Despertar sin que mi alma lo desee puede dejarme estancada en el estado en el que estoy e inducirme a un coma profundo, incluso podría perderme en alguna dimensión, por lo que es esencial que lo hagas muy tranquilo.
—Joan, no hagas esto —Liam menea la cabeza, no está de acuerdo y jamás lo hará.
Lo miro por un breve momento y me pregunto cómo es que llegamos a esto. No hemos tenido grandes avances más que mirar el pasado del otro, pero él no hablar de ello y el no sentir lastima el uno por el otro nos ha hecho hacer las paces sin resentimiento. No paso mucho tiempo en que sus pasos se movieran con los míos y (¿para qué negarlo) los míos hacia su dirección. Es extraño y lo siento casi enfermizo.
Bebo el tónico rápidamente antes que Liam se dé cuenta, el castaño suelta una maldición y no sé porque eso me divierte.
—Solo confía en mí. —digo por último y me recuesto en la cama. —No dejes que nadie entre a la habitación. Y recuerda, antes de las tres horas.
—Entendido.
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Nunca logre acostumbrarme a esta sensación de vértigo cada vez que veo mi cuerpo tendido en la cama. Es escalofriante y siento la sensación de muerte cada vez que lo hago. No sé si es la mejor idea, pero es lo mejor que se me ha ocurrido.
Liam sigue en la habitación sentado en la silla con los brazos cruzados y los ojos puestos en mí. Sigue preocupado e inquieto. Me llama un par de veces para cerciorarse que me he dormido, suelta un suspiro de frustración cuando se da cuenta que sí.
—Estás loca, Joan, y yo aún más por dejarte hacer estas cosas.
Revoleo los ojos y decido salir de la casa por la ventana, no quiero seguir perdiendo el tiempo. Sin embargo, un gesto de Liam me detiene, sube su mano hacia mi rostro y lleva un mechón sobre mi cara hasta detrás de mi oreja. No quita su mirada sobre mí, sus ojos siguen luciendo preocupados.
Tengo que irme ya.
Salto por la ventana con el corazón palpitando fuerte y maldigo a Payne y sus manos largas.
Doy unas vuelvas por alrededor de la casa para asegurarme que no hay nadie merodeando por el lugar, aunque si me encuentro a Elise y Edward dar un paseo por el rio cercano a casa, seguramente están despidiéndose porque pronto nos iremos con nuestro próximo entrenador. Aún no he preguntado sobre mi madre a Edward, solo espero tener el tiempo para hacerlo.
Trato de pensar una manera fácil de hallar el alma de Alexa, sé que si me concentro en encontrarla podré hacerlo rápido porque hay ciertos lazos entre nosotras y también nuestras energías espirituales y nuestros poderes se han mezclado. El problema es que me guiara un camino recto hacia dónde está mi amiga, y no creo llegar a ella en menos de tres horas si esta en otro continente al otro lado del mundo. Rápidamente sale una nueva idea y me felicito a mí misma por ello.
Pronto, mi cuerpo se eleva cada vez más y más alto, y cada vez más y más hasta que logro llegar al espacio. Desde allí veo a la Tierra ovalada rotando alrededor del sol con calma. Incluso logro ver la franja que divide la noche del día en el mundo. La primera vez que vi esto casi me quedo sin aliento y del susto mi alma fue de golpe hacia mi cuerpo. Recuerdo que me costó tanto poder sentar cabeza cuando desperté. Era como si aún no estaba del todo en sí. Había sido muy brusca.
Concentro mis energías en buscar el alma de mi amiga o algún rastro que logre llevarme hacia ella. Me cuesta unos minutos hasta que una luz fuerte y amarilla comienza a brillar con fuerza en un punto muy pequeño desde donde yo estoy.
Allí esta Alexa.
Mi corazón brota de alegría.
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Pisar tierra demoro unos minutos más de lo querido, sobre todo porque me costó guiarme con la luz fina (desde el punto donde estaba, cada vez que me acercaba más ancha se hacía) y ciertamente a cada minuto perdía concentración y debía volver a buscarla. Reconocí el lugar donde estaba, vine a Auckland una vez con Nicholas cuando tuvo una conferencia aquí y decidió llevarme con él —uno de los pocos viajes que compartimos. Aquí es de día a diferencia de Australia que era casi la media noche, aunque no logro saber qué hora exacta es.
Ahora debo concentrar mi energía para que el camino me guie en forma vertical hacia mi objetivo. Minutos después, tengo el camino marcado y mis piernas avanzan hacia donde me indica.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Tardo cuarenta minutos aproximadamente en llegar al lugar, es un edificio en los barrios bajos de la ciudad, está un poco descuidado y alguna de sus ventanas están rotas, en otras hay pedazos de cartón o pedazos de telas. Hay personas en algunos de los departamentos, otras en la calle o en los mercados cercanos. Sin distraerme más de la cuenta, sigo caminando por la luz amarilla que va a apagándose a cada paso que voy caminando. Subo hasta el séptimo piso hasta la puerta nº 73. Por un momento estoy por golpear, luego recuerdo que soy algo así como un fantasma y atravieso la puerta, adentrándome al departamento. Se comparte la cocina y el comedor, tiene mejor pinta de lo que creía que tendría, incluso tiene un sillón contra la pared y un televisor plasma colgado en la pared. Sentado esta un hombre corpulento de piel morena, ojos pequeños y negros, cabellera corta y negra con canas a la altura de las orejas. Está mirando tranquilamente un documental sobre las placas tectónicas y como afecta sobre la Tierra. Lo observo por un instante más para grabar su rostro y figura en mi mente, este tipo esta donde esta Alexa y no sé si es enemigo o no, por lo que debería recordarlo muy bien por si en el futuro volvemos a cruzarnos.
Sorpresivamente, el hombre mira en mi dirección con el ceño fruncido y mi boca se abre en grande sin evitarlo. No. No puede ser. Él no puede estar viéndome en este momento.
—¿Qué sucede, abuelo? —la voz de otra persona logra captar mi atención, de un cuarto sale un muchacho alto y delgado con facciones asiáticas y cabello y ojos negros.
—Nada, solo fue mi imaginación —el hombre se encoge de hombros y vuelve su atención hacia la televisión. —¿Dónde fue Priya?
—Fue a hacer las compras. Volverá en cuestión de minutos.
—Oh —fue lo último que dijo antes de concentrarse por completo en la televisión.
El muchacho no hizo gran cosa, saco un libro de la biblioteca que había a un costado y se sentó en un sillón individual para comenzar su lectura.
Por un momento creí que el sujeto me había atrapado, pero eso sería casi imposible. Soy un alma andante, las únicas personas que pueden sentirme es otra alma que este atada a la mía o a mis poderes como Alexa, y solo si es que yo misma me manifiesto.
—¡Cierto! ¡Alexa! —exclamo para mí misma y voy corriendo donde finaliza la línea de color, llegando hacia la puerta final del pasillo.
Mi cuerpo traspasa la puerta, me adentro en la habitación oscura por las cortinas negras que están colgadas. No logran iluminar demasiado el cuarto, por lo que se me complica al intentar distinguir quien es el bulto que esta encogido en la cama.
Los sollozos llegan a mis oídos y los reconozco de inmediato. Mi vista se acostumbra de inmediato a lo negro y distinto a Alexa acurrucada en posición feto soltando una gruesas lágrimas. El corazón se me encoge al mismo tiempo que late con rapidez. ¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué está llorando? ¿Qué hace con estas personas? ¿Y Louis?
Abro en grande los ojos y retengo una maldición en mis labios.
Ese maldito desgraciado. ¿Dónde mierda se supone que esta? ¡Tenía que cuidar a Alexa, maldición!
Me acerco hacia la cama e intento consolar a mi amiga colocando una mano en su espalda, pero esta se traspasa y tengo que recordarme que no soy algo sólido. Centro mi energía en las palmas de mis manos y la llevo hacia los costados de mi cuello, allí la energía comienza a canalizarse y después de unos segundos estoy lista.
—Alexa —la llamo para probar, ella sigue lloriqueando sin más y comienza  a sonarse la nariz con un pañuelo descartable y lo tira en la montaña que tiene a un lado del cesto de basura. Pese que está a su lado, parece no haberle embocado a ninguno y eso que está realmente a su alcance. —Alexa.
Esta vez, la castaña deja de llorar y levanta la mirada para buscar con la mirada en todas partes.
—¿Joan?
—¡Alexa! —exclamo aliviada por que pueda escucharme.
Pronto enciende la luz de la lámpara de la mesita al costado de la cama y vuelve a buscarme por toda la habitación con el ceño fruncido.
—Cielos, estoy volviéndome loca…
—¡No, realmente soy yo! —exclamo, sin embargo esto logra sobresaltarlo.
—Si es alguna maldita trampa de tu parte Louis, déjame decirte que ya no voy a caer en ninguna —dice dolida pero al mismo tiempo firme.
¿Qué?
—Alexa, soy Joan —digo ansiosa, necesito que crea en mí y que me cuente que sucedió —Escucha, es una historia larga y…
—¡No te creo! —grito enojada. Su respiración comienza a irregularizares y su mirada sigue buscándome por toda la habitación. —¡Muéstrate maldito!
—¡Demonios, Alexa! —exclamo frustrada. ¿Cómo hago para que me reconozca? A mi mente viene una idea rápido y la suelto al instante —Escucha, sé que fuiste tú la que se tomó todo el helado de Jane y culpaste a Lenna luego.
—¡Shh! ¡Van a matarme si se enteran! —replica asustada. Su mueca desaparece para dar paso a una llena de sorpresa e incredibilidad —¿Joan? Solo te lo conté a ti…
—¡Exacto! ¡Soy yo, escucha…!
—¿Y cómo se realmente si eres tú? —cuestiona y vuelvo a suspirar con frustración.
—Maldición, Alexa. Antes de irte, cuando te pregunte qué pasaría si Lenna y Stella no despertaran, dijiste que entonces debemos de pintarle el pelo a Elise, enseñarle a decir palabrotas y golpear tíos grandes.
—¡Joan, Joan! ¡Eres tú! —los ojos de Alexa se llenan de lágrimas al igual que de felicidad.
La puerta se abre bruscamente a mis espaldas y veo a los dos hombres entrar a la habitación y prender la luz.
—¿Sucede algo, cielo? —pregunta el hombre mayor, descolocándome por un segundo. ¿No que la tenían raptada?
—¿Con quién estás hablando, Alexa? —pregunta el joven, se nota alarmado, no como su abuelo que luce tranquilo.
—Oh, con una amiga. Se llama Joan, ya les hable de ella ¿Cierto? Ya saben, la pelirroja con poderes de telequinesis.
—¿Qué? Pero si aquí no hay nadie…
—¡Claro que si, Rory! Está en… eh… ¿Dónde diablos estas, Joan? ¿Acaso te hiciste invisible?
Suspiro frustrada y me contengo para no tirarle de los pelos, a parte no puedo y seria en vano.
—¿Quiénes son estas personas? —digo desconfiada y vuelvo la mirada hacia los tipos, están esperando la respuesta de la castaña.
—Ellos me ayudaron cuando… ¡Joan, Joan! ¡Ese malnacido de Louis es parte del Anti-circulo! ¡Casi me mata sino fuera por Priya, Rory y Morti-Morti!
—Es Morirme —dice cansino el hombre mayor. Pareciera que Alexa estuvo haciendo de las suyas.
—¿Qué Louis qué? —inquiero sorprendida y cierro fuertemente los ojos con molestia. Ese maldito imbécil y yo fui tan idiota como para mandar a Alexa junto a su verdugo tan lejos de nosotras. —Alexa, ¿Qué más…? —me detengo de repente al recordar las personas presentes. Carraspeo antes de seguir —Diles que se marchen, no debemos involucrar a más personas.
—¡Pero ellos son como nosotros, Joan! ¡Son aliados! —aseguro Al con convicción.
—Aun así…
—¿Tu amiga quiere que nos vayamos? —dice el tal Morirme con tranquilidad. Alexa asiente.
—Pero ¿Cómo es que ella está aquí sin que nos diéramos cuenta? —pregunta Rory frunciendo el ceño. —No entiendo.
—Luego te explico, Rory —promete mi amiga y le dedica una sonrisa. Ahora que me doy cuenta, su semblante se ve más apagado, esas sonrisas son forzosas; los ojos de Alexa están marchitos y creo que no ha estado alimentándose bien, tiene ojeras y esta pálida. ¿Qué fue exactamente lo que sucedió?
—Nosotros no…
—Vamos, hay que dejarlas hablar —dice Morirme interrumpiendo a su nieto y aunque este está por replicar, se lo lleva a rastras.
—Rory parece un poco exaltado, pero es un chico muy tímido y bueno —comenta Alexa cuando estos se marchan. Su rostro borra toda sonrisa y se pone seria de inmediato —¿Cómo me hallaste, Joan?
—Eso no es lo importante. No tengo mucho tiempo. Alexa, ¿Qué fue lo que paso?
Entonces mi amiga comienza a relatar desde que llegaron a Nueva Zelanda, sobre el pasado de Louis como parte de una familia del Anti-Circulo y sobre la relación de su madre con la muerte de sus padres y el comentario sobre que el Circulo no es tan bueno como lo pintan. Menciono que eran alma gemelas —lo sabía, estaba segurísima de eso—, y que le robo energía atravesó de un beso.
—Robo demasiado, Joan. Estuve inconsciente por casi tres días y mi cuerpo aun no reacciona bien ante la comida o el agua. No sé qué es lo que me hizo exactamente, pero te aseguro que estas personas me rescataron —sus ojos se llenaron de lágrimas —Creo que Louis iba a matarme.
Nos quedamos sumidas en silencio, Alexa suelta unos pocos sollozos hasta que seca con brusquedad sus lágrimas y una máscara seria y dolida cruza por su rostro.
—Soy una estúpida. Yo creía que estaba en un cuento de hadas con mi príncipe cuando siempre fue mi verdugo…
—No te culpes, Alexa. Era tu alma gemela, no podías saber que iba a traicionarte —digo aparentando la siempre indiferencia, pero creo que podía entenderla muy bien. Si Liam fuera a traicionarme a estas alturas…
—¿Qué es eso de las almas gemelas, Joan?
—Te explicare cuando vuelva. Vamos a volver por ti, Alexa, aguarda solo un poco más —una sonrisa se asomó un su rostro, fue pequeña pero verdadera.
“Joan, despierta.”
 “Joan.”

Los susurros de Liam interrumpen en mi mente. Me queda muy poco tiempo en este plano.
—Deben irse lo más pronto posible —dice asustada de pronto —Han pasado cinco días, Joan. El Anti-circulo sabe su ubicación.
Su miedo se vuelve el mío y tengo que volver lo más pronto posible.
—No salgas de aquí e intenta reunir toda la energía que puedas.
“Joan.”
 “Joan.”

—Lo hare —asiente con seguridad. Algo cambio en ella, estoy más que segura —Vete, Joan, y cuida a las demás por mí. Prometo que la próxima vez no me tomaran desprevenida.
—Sé que no —medio sonrió —Adiós, Alexa. Volveremos por ti.
Salto por la ventana y llego al suelo. Concentro para elevarme hacia el universo con mucha más energía que antes y busco mi alma gemela.

Stark.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Jue 24 Nov 2016, 3:06 pm

Capítulo 39.2
Joan Bauer



“¡Despierta, Joan.”
“¡Despierta!”

Los gritos de Liam me hacen volver a mi cuerpo de manera brusca, el sentimiento de vértigo me ataca y casi me cuesta respirar. La llegada me despierta de golpe y pronto estoy sentándome en mi lecho. Siento las manos de Liam sobre mis hombros para tranquilizarme y solo lo hago cuando su voz llega a mis oídos.
—Joan, Joan. ¿Estás bien? ¿Te lastimaste? —pregunta con un deje de desesperación en su voz, sus dedos toman mi mentón y me obliga a mirarlo con suavidad. —Lo siento, sé que no debía gritarte pero las tres horas ya estaban por pasar y…
—¡Te dije que…! —el repentino mareo me hace perder fuerza y tengo que recostarme en la cama. El tónico es fuerte, demasiado como para ayudarme a separar mi alma de mi cuerpo apenas y me dormí, no tuve que hacer ningún entrenamiento previo y me ayudo a comunicarme con Alexa.
Liam insiste una vez en que le hable, cuando lo hago mi garganta esta seca y pronto una ira corre por mis venas.
—Louis es del Anti-circulo. Ataco a Alexa.
El rostro de Liam cambia. Ahora no está preocupado ni nervioso, sino que pareciera a alguien que le han descubierto algunas de sus secretillos. Y es lo que creo que he hecho.
—Ya lo sabias —no pregunto, lo afirmo.
—Sí.
Quito bruscamente sus manos sobre mi rostro y le fulmino con la mirada. Presumo mi gran inteligencia y todos los premios que he ganado, pero siempre terminan viéndome la cara de idiota.
—¿Desde cuándo? —inquiero incorporándome en mi lecho.
—Joan... —Liam suspira, no quiere discutir pero yo sí.
—Contesta —aprieto tan fuerte los dientes que creo que voy a quedarme sin ellos en uno de estos días, solo que si no lo hago voy a hacer estallar más que un maldito foco de luz.
—Desde siempre.
El cuerpo de Liam sale disparado hacia la pared del otro extremo de la habitación y su cuerpo hace un sonido fuerte y seco. Ahoga una exclamación de dolor y me concentro en su flujo de sangre para dejarlo inmóvil pegado a la pared, me levanto de la cama y voy hasta enfrente de él. Sigo mareada y me cuesta un poco mantenerme de pie, al mismo tiempo siento que mi alma aun le cuesta acoplarse al cuerpo después de haber gastado energía en la forma en la que estaba.
La puerta se abre de golpe y veo a Edward y Charlie entrando alarmados.
—¿Que fue ese ruido? —pregunta rápidamente el primero. Su mirada divaga por todo el lugar hasta que repara en Liam y en mí y mi mirada fulminante. Voy a pulverizarlos a ellos también si intervienen.
—Problemas de pareja —murmura el padre de Stella con cierta burla y menea con la cabeza —Suerte, chico.
Charlie se va por donde vino y Edward lo sigue, no sin antes darnos una mirada de advertencia.
—No destrocen mi casa —dice por ultimo cerrando la puerta
—Maldita sea —masculla Liam por debajo. Si creyó que siendo rescatado por los padres de las chicas iba a estar a salvo de mí, pues se equivocó.
—Habla.
—No tienes buen control sobre el flujo de sangre. Puedes matarme —dice Liam nervioso, finge una sonrisa antes de hablar —Por favor, Joan.
—Tu sabias que ese idiota estaba con el Anti-circulo y permitiste que mande a Alexa con él lejos —el rencor y la frialdad surgen en mi tono, pero no lo evito. Soy una idiota. Una grandísima idiota que siempre termina confiando en las personas incorrectas.
—Lo sé, pero todo tiene una razón, Joan. Hablemos —insiste con la voz contenida —Si sigo así, creo que vas a terminar matándome.
—Nada me gustaría más.
—Sabes que no es verdad. Soy tu alma gemela, ¿lo recuerdas? Tienes que enamorarte y volverte loca por mí...
—No si puedo evitarlo antes. Ahora habla.
Liam parece vacilar un momento, me echa una mirada y nota que estoy hablando muy enserio sobre asesinarlo.
—Louis, Harry y Zayn eran del Anti-circulo, excepto Niall y yo.
—¿A qué organización perteneces? —pregunto pensando en que tal vez hay más enemigos allí afuera dispuestos a rebanarnos los cuellos.
—Al Círculo —dice Liam rotundamente.
Suelto una carcajada acida para luego poner la peor cara que tengo.
—Si crees que vas a volverme a tomar de idiota, estas muy equivocado.
—No te estoy mintiendo. Mi mentora es Jane Connor —frunzo el ceño al escuchar ese nombre y rechisto con bronca. Ahora entiendo todo —Niall y yo fuimos enviados por Jane para protegerlas, para ello hicimos muchas cosas, como por ejemplo pelear contra ustedes o no advertirles sobre sus enemigos. Jane dijo que debían fortalecerse y saber a qué se enfrentaban. Nos unimos al Anti-Circulo en el grupo de Louis, Harry y Zayn, desde ese lugar podríamos llevar a cabo nuestra misión y conocer a nuestros enemigos.
Suelto a Liam bruscamente y el cae al suelo mientras comienza a masajear con sus manos sus brazos. Yo estoy caminando desde un lugar a otro mientras pienso en porque demonios Jane siempre está un paso delante de mí. Es como una maldita sanguijuela pegada en la yugular, chupándome la sangre cada vez más.
Le echo una mirada hacia el castaño, esta incorporándose de a poco, aun sintiendo dolor en su cuerpo por el golpe y lo brusca que fui. Negar que me sienta decepcionada y lastimada es estúpido; lo estoy y me jode aún más eso. Sé que él es mi alma gemela, no se desde cuando lo sé, solo sé que de un momento a otro. Liam es alguien que me causa desconfianza e inquietud, pero al mismo tiempo trae paz a mi mente y el dolor de cabeza que he tenido este último tiempo desaparece. Siento que estoy en peligro cerca de él, y lo loco es que me hace sentir como en casa. Sus pequeños gestos de cuidarme y preocuparse por mí me han hecho bajar la guardia, eso tampoco lo voy a negar, como tampoco que ya no sé exactamente qué hacer si él realmente esta de lado de Jane.
—Jane sabía que ellos eran nuestros enemigos.
—Si, por eso te convenció de hacer el lazo de sangre, para que no pudiesen romper nunca el hilo que los conectaba —su tono sereno y su semblante calmado me enfurece más, es como si no le importara —Si ellos no sienten su alma gemela, se volverán completamente locos, y esa locura llevaría al suicidio, de esa manera estarían seguras por si intentan jugar en contra.
Tengo que sentarme en la cama mientras inspiro profundamente con la nariz. ¿Así que este era el maldito plan de Jane? Todavía tiene ese maldito efecto en mi: sorprenderme, y lo hace tan bien. Al mismo tiempo, me aterroriza y me angustia saber que es aún más astuta y descorazonada que antes. Odio ser títere de su maldito juego.
Rápidamente recuerdo a Alexa pálida y débil y sobre la advertencia del Anti-circulo. Podrían llegar en cualquiera de estos días, incluso en cualquier momento de esta noche.
—Hay que irnos—digo fríamente mientras me levanto del asiento.
—Espera, Joan... —Liam me toma de los brazos para volver a sentarme, pero los quito bruscamente sobre mí. —Te he dicho que esperes.
—¡Cállate! —grito enojada y camino con pasos largos hacia la puerta para despertar a las demás.
De un momento a otro, estoy contra la pared del otro extremo y Liam presionando sobre mi cuerpo. La furia se incrementa y no lo aguanto, termino rompiendo el foco de Luz y nos quedamos a escondidas. Siento la sonrisa de Liam aunque no pueda verla, eso me molesta a un más.
—Primero tranquilízate. Tú no eres tan impulsiva.
—Te voy a hacer volar más lejos que la vez anterior. Suéltame —forcejeo, pero su fuerza es tan descomunal que me cuesta quitármelo de encima.
—Necesito que me expliques que es lo que viste, Joan. No puedo dejarte actuar por impulso.
—Liam, suéltame.
—No.
—No confió en ti. Suéltame.
El silencio que se instala entre nosotros es sumamente tenso e incómodo, pero es la verdad. Si Liam esta con Jane, sea o no sea del Círculo, ya no puedo confiar en él. No lo hacía con devoción antes y ahora mucho menos. Creo entender mucho mejor a Alexa ahora, que Liam sea un subordinado de mi tía es como si fuera una traición hacia mí.
—Joan, por favor, puedo ayudarte —murmura con tranquilidad. Aprovecho para tratar de quitarlo encima de mí con fuerza, pero Liam se resiste con su mega fuerza, aunque el esfuerzo le saca más de un quejido —Maldita sea, Joan. Deja de hacer eso.
—Aléjate de mí.
—Dime que sucede y te dejare ir.
Niego con la cabeza. Liam suspira con frustración.
—¿Por qué eres tan terca?
—Ya te lo dije, no confió en ti.
—Joan…
—No hay tiempo que perder —insisto y vuelvo a tratar de salirme de su agarre sin éxito alguno —¡Joder, Liam! ¡Ya te dije que me sueltes!
Y lo hace. Pese a la oscuridad, sus ojos cafés están sobre mí y me transmiten su frustración y ansiedad. Pero él también lo sabe, sabe porque odio tanto a Jane después de todo lo que nos hizo pasar. Lo ha visto en mis recuerdos, no puede culparme por tener estos sentimientos llenos de resentimiento y bronca.
—Soy tu alma gemela, Joan —dice lentamente. Mi corazón late fuerte, ya lo sabía pero que él lo diga en voz alta me pone nerviosa —Tienes que confiar en mí, aunque sea solo un poco.
Suelto una pequeña risa cínica y meneo la cabeza. Louis traiciono a Alexa. Anteriormente, Zayn y Harry también traicionaron a Lenna y Stella. Yo traicione a las chicas enviándolas a sus peores pesadillas. Ya no hay nadie en quien confiar completamente.
—Vamos a despertar a todos. No perdamos el tiempo en estas estupideces.
Ignoro el rostro de Liam y paso de él yendo directamente hacia la puerta. No voy a mirar atrás, tampoco voy a confiar en él. Si creía que podía existir alguno bueno entre nosotros se esfumo de inmediato. No puedes elegir el negro sobre el blanco, tampoco tratarlo de volverlo gris. No existe un camino del medio en estos casos.
En estruendo se siente por toda la casa y mis pies tratan de mantener el equilibrio en vano, caigo hacia atrás pero no siento el suelo, Liam uso su rapidez para atraparme y me ayuda a incorporarme.
—¿Estas bien?
—¡¿Qué demonios sucede?! —grita Lenna saliendo desde su habitación con el cabello despeinado y en piyama.
—Hay que irnos ya mismo —volteo a mirar a Liam y él comprende con solo verme, pasa de mí y va hacia las demás habitaciones para alertar.
—¡Tenemos que ir a pelear! —Chilla Lenna regresando de su habitación con una espada —Esos hijos de puta interrumpieron mi sueño…
—Olvídalo, no estamos las cinco, no debemos enfrentarnos si…
—¡Cállate, Joan! —su mirada fulminante cae sobre mí y retengo mis palabras. —Lo que menos necesitamos es escucharte a ti. Escóndete como la cobarde que eres, yo iré a pelear.
Lenna me dirige la última mirada llena de resentimiento antes de ir corriendo hacías las escaleras. Pronto Niall la sigue y van bajando las escaleras corriendo. Stella sale de la habitación con dos maletas hechas y las deja a mi costado. La miro sin comprender, su mirada tampoco es más simpática que la de la pelinegra, pero se encoge de hombros.
—Yo no soy tan temeraria como Lenna. Voy a buscar a Elise y los libros.
—Buena idea. Voy conti—
—Harry vendrá conmigo.
Frunzo el ceño y recién me doy cuenta que está el de rulos a su lado. Lo miro con desconfianza y tardo en asentir. Harry revolea los ojos.
—Oye, creo que ambos tratamos de matarlas así que no desconfíes. Estamos algo así como en el mismo bando, ¿bien?
—Te voy a cortar las bolas si vuelves a hacer algo como la vez anterior —amenazo. Lejos de tomárselo como broma, Harry me mira con los ojos llenos de resentimiento.
—No provoques, pelirroja. Aun no me olvido lo que me hiciste.
—Ya basta, no hay tiempo que perder —dice Stella rompiendo nuestro enfrentamiento de miradas.
—Iré preparando el portal —digo sin más y entro en la habitación.
Alexa no ha dejado muchas cosas, solo pocas mudas de ropa porque se llevó lo demás en el viaje. Pongo las mías en la misma maleta, no son muchas y cabrean bastante. Agarro el baúl y las coloco en la cama junto con las demás maletas y canalizo mi energía para transformar las moléculas de las cosas y reducirlas. Cuestión de segundos, las maletas y el baúl se vuelven en miniatura, como si fueran hechas para la casa de Barbie. Las guardo en mi bolso y estoy a punto de correr hacia la puerta hasta que rápidamente llega Liam con las demás cosas y Stella y Harry con los libros.
—¿Y el portal? —Inquiere Stella molesta —¡Se supone que tendrías que abrir el portal! ¿Dónde están las cosas?
—Aquí—saco del bolso las cosas y Stella se sorprende de inmediato —Luego te explico.
—Hazlo rápido, tenemos que ir a…
Harry no alcanza a contestar porque de forma brusca y rápida Liam me toma entre sus brazos y me lleva hacia el suelo. Caemos bruscamente en el piso mientras pequeños escombros y polvo cae sobre nosotros. Volteo a mirar de reojo y me sorprendo al ver la mitad de la habitación destruida.
—¡Stella! —grito asustada, la parte de la puerta está destruida, es allí donde estaba Harry y ella.
—¡Aquí! —dice el castaño con rulos mientras tose, escucho a la castaña toser también. —Esos malditos…
—Creo que los demás están en problemas.
—Supones bien, Payne.
Nos congelamos donde estamos. Esa voz es tan…
—Hace tiempo no nos vemos, zorras.
Es Perrie.
Esta igual que siempre, solo que su  cabello tiene mechones rosas y lleva un conjunto aún más provocativo que el anterior. A su lado un muchacho moreno y de ojos color amarillo está a su lado mirándonos con seriedad.
—¿Cómo has estado, Stella? ¿Extrañándome? —dice burlona en dirección de mi amiga.
—No tanto como tú a mí, Perrie —responde Stella aun tosiendo, pero retándola con la voz. —Creo que nos debemos una vieja charla, ¿cierto?
—Así es.
—¡Stella, no! —grito al darme cuenta de sus intenciones, pero no me incorporo con la suficiente rapidez como para detener a Fabron.
Stella corre hacia Perrie saltando la abertura debajo de nosotras y pronto ambas caen hacia abajo para comenzar la pelea.
—¡Stella! —gritamos Harry y yo.
—¡Apresúrate, Joan! —exclama Liam llamando mi atención. —Los libros —modula sin omitir sonido.
Miro de reojo los cinco libros. No falta ninguno y el sujeto aún no se ha dado cuenta de lo que hay.
Liam corre con rapidez hacia el sujeto y ambos caen por donde fueron Stella y Perrie. Harry me mira sin saber que realmente hacer, si quedarse conmigo o ir a pelear.
—Ve —muevo la cabeza hacia el lugar.
Lo hace sin rechistar y salta. Menos mal que es el segundo piso, aunque eso tampoco es el gran consuelo.
Aplico la técnica en los libros y las maletas restante. Minutos después, estoy guardando todo en el bolso y lo cierro con seguridad para no perderlo. Tomando distancia, salto la brecha que hay de la habitación al pasillo de la casa y comienzo a correr en busca de Elise. No sé porque tengo este mal presentimiento, aun no la he visto desde que esto ha comenzado.
Llego casi al final de las escaleras y mis pies se resbalan de repente, logro sostenerme de pura suerte a la baranda y bajo la mirada para observar que hay hielo en ella como en gran parte de allí. Me sobresalto cuando de un estallido la pared se rompe y sale Elise disparada hacia la otra pared.
—¡Elise! —chillo y voy hacia ella con cierta dificultad.
—Estoy bien, Joan —dice adolorida y trata de levantarse, pero enseguida pierde fuerza, la sostengo a tiempo antes que caiga al suelo. Su respiración se vuelven agitada—Creo que me rompió unas costillas.
Elise comienza a toser sangre y me asusto, seguramente alguna debe estar perforando su pulmón, por eso no puede respirar bien. Pongo una mano sobre ella para curarla, pero un destello hacia nosotras llama mi atención. Una energía se acerca rápido hacia nosotras y apenas tengo tiempo de tomar el cuerpo de Elise y tirarnos hacia un costado. Ambas gemimos de dolor y maldigo no haber sido más cuidadosa. Del agujero echo en la pared de frente, sale una muchacha con cabello rubio casi blanco y de ojos celestes intensos, su piel es pálida y sus labios morados. El símbolo que hay en su hombro lo reconozco. Es del Anti-Circulo.
—Lo siento, pero esta es la voluntad de mi señora —dice con una voz monótona y su rostro libre de expresiones. Levanta la mano para reunir energía y vuelve a tirarla sobre nosotras.
Esta vez me muevo más lento y logra darle a mi pierna por cuestión de segundos, pero el dolor es terriblemente desgarrador, tanto que mi pierna comienza a sangrar. No he hecho ni siquiera un movimiento y ya estoy sangrando.
—Maldita —aprieto fuerte los dientes y miro a Elise, está tratando de recuperar fuerzas, pero con la costilla en su pulmón es demasiado arriesgado.
—Déjame aquí, Joan. Patéale el trasero a esa desgraciada —dice mi amiga con una pequeña sonrisa.
—Pero…
Otra energía se va hacia nosotras y esta vez reacciono a tiempo. Los escombros caen sobre nosotras y protejo a Elise con mi cuerpo.
—Vamos a morir sino lo haces —insiste.
—Vas a morir si te dejo sola. No sabemos cuántos de ellos ahí allí.
—Por favor, quédense donde están y mueran sin ocasionar más problemas —la rubia vuelve a hablar y lanza otra energía.
Agarro a Elise y tomo una piedra en cuanto me levanto. Nos corremos y le lanzo la piedra en la cabeza, haciéndola retroceder y colocar una mano sobre su frente. Elise y yo comenzamos a correr lo más rápido posible, pero con mi pierna y sus costillas, la rubia no tarda en volver en sí, sus ojos y su expresión siguen igual, excepto por la mancha de sangre que brota de su frente.
—Lo siento, tendré que matarlas en este instante.
Comienza a reunir otra energía, pero esta es diferente a la anterior. Abro los ojos en grande cuando noto que la bola de energía es mucho más grande que la anterior y por ende, mucho más poderosa y con mayor impacto.
—¡Suéltame, Joan!
—¡Ya cállate, maldición! —chillo molesta.
Tropiezo con los escombros y ambas nos vamos hacia el suelo bruscamente. ¡Genial, lo que faltaba!
—Perdónenme, pero esta es la voluntad de mi señora —dice la muchacha acercándose hacia nosotras con la bola de energía.
—Vete, Elise —susurro y concentro mis poderes en las palmas de mis manos, me coloco delante de mi amiga con la intensión de retener el ataque para que escape.
—¡No voy a dejarte, Joan! —sus manos se posan en mis hombros de espalda. Miro de reojo hacia atrás y su mirada decidida esta allí junto con su ceño fruncido. —Combinemos nuestros poderes. —abro en grande los ojos y meneo la cabeza.
—Es imposible, no estamos las cinco juntas…
—Quizá podemos hacerlo de a dos. No lo sabremos hasta intentarlo.
—¡Vete Elise, yo puedo con esto! ¡Voy a sobrevivir!
—¡No puedo irme y dejarte! ¡Basta de insistir, Joan! —grita Elise enojada —¡Tu campo de energía no será suficiente!
—¡Tengo reservas, no seas idiota!
—¡Necesitamos irnos en tu portal, agotaras tu energía innecesariamente!
Tiene razón. Maldita sea, tiene razón.
—Bien, prepárate. Canaliza tu energía y envíamela.
No la estoy viendo, pero sé que Elise asintió con la cabeza. La rubia envía la bola grande de energía, esta comienza a destrozar todo lo que hay en su paso, al principio empieza lenta y luego va más rápido. La luz comienza encegarnos, aun así no cierro los ojos y preparo el ataque. No sé lo que saldrá de un poder combinado como el nuestro, son completamente distintos entre ellos y el resultado podría ser inestable.
—¡Ahora, Joan! —grita Elise cuando la bola esta por alcanzarnos.
Suelto la energía de Elise y mía que estuve conteniendo en mis manos. Nos hacemos hacia atrás cuando el impacto fuerte de nuestro ataque sale directo hacia la bola de energía. Es como si fuera una ráfaga de fría que comienza a congelar todo lo que hay a su alcance, la bola de energía de nuestra enemiga se congela por completo al igual que las paredes, el suelo y lo que queda del techo de la casa.
Segundos después, la brisa congelada deja de salir de mis manos y nos quedamos calladas al observar lo que ha quedado frente a nosotras.
—Si esa cosa llega a moverse, va a aplastarnos, Joan —murmura Elise despacito, como si temiera que se moviera y nos aplastara.
Soltamos unas risitas ante la alegría de haber sobrevivido. Jamás imagine que dos de nosotras podrían hacer algo así. No puedo imaginar que sería si canalizamos el poder las cinco juntas. Ha pasado tiempo desde que lo hemos hecho, esto sin dudas demuestra lo bien que han evolucionado  nuestros poderes.
Nuestras risas se cortan cuando la bola gigante de hielo estalla en miles de pedazos, nieve cae sobre nosotras. Me pregunto si será un efecto secundario del ataque.
—Oh, cielos. Joan, mira allí —señala Elise hacia adelante y le hago caso.
Mi boca se abre en grande cuando noto la figura de la mujer rubia convertida en hielo también. Esta parada en la misma posición en la que estaba con su semblante tranquilo.
—¿Ella no va a…?
La pregunta de Elise se responde cuando el cuerpo de la rubia se rompe en miles de pedazos convirtiéndose en nieve.
—Santos Beatles.
—¡Elise, Joan! —grita Lenna corriendo hacia nosotras. Stella y los demás le siguen por detrás.
Niall y Zayn están heridos, pero nada grave. Harry esta con el torso desnudo y una herida en el brazo. Lenna también tiene una y ha hecho un torniquete para detener la hemorragia. Stella esta despeinada y con su blusa rota, tiene sangre en la frente y respira con agitación, tiene una pierna herida también. Creo que aquí nadie se ha salvado.
—Joan, abre el portal. Es hora de irnos. —ordena Charlie llegando hacia nosotros llegando hacia nosotros.
—¿Y mi padre? —pregunta Elise.
En ese entonces me doy cuenta de la ausencia de otra persona. Los nervios comienzan a florar al igual que el miedo.
—¿Dónde está Liam?
—Edward y Liam están enfrentándose al moreno, es fuerte el maldito —dice Harry molesto. El tipo le dio una paliza —Dijeron que nos adelantemos.
—Hay que ponerlas a ustedes y los libros también. No hay tiempo que perder —Charlie me levanta de un tirón tomándome del brazo. Niall ayuda a Elise a levantarse y la sostiene para que no caiga en el suelo.
—Pero, Liam…
—Él estará bien, Joan. Abre el portal.
—Es que…
—¡Ya deja tu numerito de novia preocupada para otra ocasión, Joan! —grita Lenna molesta —Abre el jodido portal, estamos heridos, maldición.
—Elise, ¿estás bien? —pregunta Stella acercándose a la castaña.
Cierto, la costilla está perforando el pulmón.
Escucho un estruendo a lo lejos y logro distinguir la figura de Liam peleando con el moreno. Edward está ayudándolo y juntos hacen un buen equipo, pero el tipo toca el suelo con sus manos y logra que la tierra se levante de golpe y los aviente.
Estoy a punto de correr hacia allí, pero el dolor en mi pierna me detiene y al bajar la mirada noto que no ha dejado de sangrar.
—¡Vámonos Joan! ¡Nos alcanzaran luego!
No. No quiero irme. No sin Liam.
—¡¿Qué estas esperando?! ¡¿A que nos maten a todos?!
No puedo hacer esto. Sé que dije que no confiaba en él y que quería que se alejara, ¿pero dejarlo? ¿Dejar a Liam e irme a Nueva Zelanda? ¿Y si no regresa? ¡No le he dicho ni siquiera donde esta Alexa para que vaya a buscarme! ¿Cómo puedo irme sin más?
“Joan.”
Es solo un susurro, pero lo escucho en mi mente. Las voces y gritos de los demás se ven opacadas por su voz. Contengo las lágrimas que están a punto de caer.
“Vete.”
“No.”
“Tienes que hacerlo.”

Otro estruendo nos hace sobresaltar. Liam golpea la tierra con fuerza y abre una grieta enorme y profunda, nos caemos todos hacia atrás por el impacto. Su mirada me busca y halla la mía al instante. Sus ojos me hablan con solo un encuentro.
“Iré por ti.”
—¡Joan, abre el portal! ¡Elise esta tosiendo sangre! —grita Zayn tomándome bruscamente del brazo para hacerme volver a la realidad.
Inspiro profundamente y junto la energía en mis manos para luego chocar las palmas y abrir el portal. Todos entran de inmediato, soy la última en hacerlo y por un momento estoy vacilando. Volteo mirar hacia atrás y nuevamente la mirada de Liam y la mía choca.
“Nueva Zelanda.”
“Allí estaré.”

Entro al portal con una promesa en mi mente. Lo volveré a ver. Estoy segura.
Confió en él.

LEE:
¡Hola niñas!
PERDÓN PERDÓN. Una disculpa enorme para todas ustedes, merezco que me maten, asi de simple :( No tengo excusas y si quieren tirarme tomates, haganlo, soy una supipanta u.u
El capitulo lo tuve que dividir en dos porque el foro no me dejaba subirlo. Quise seguir escribiendo cuando las chicas encuentran a Alexa y conocen el grupo de amigos que esta se hizo en Nueva Zelanda (tal y como habíamos acordado Lucy), pero el tiempo no me dio y tengo que subir en otras colectivas. Lo siento  :( espero que el capitulo les haya gustado y haya valido aunque sea un poquitito la espera.
Sigue Emilya Beiaaaa ♥

PD: Lo de los viajes astrales si existen, quise explicarlo lo mejor posible xd cualquier duda, Google (?)


Stark.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Swan. el Jue 24 Nov 2016, 10:43 pm

OMG TENGO QUE LEER ESTE FIN los finales son horribles peRO CAPÍTULO LARGO de Cande son siempre muy bueeeeenos

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do you wonder what I'm up to, without you.

Swan.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Megara. el Vie 25 Nov 2016, 8:49 am

AY DIOS MIOOOOOOOOOOOOOOO
LO AMÉEEEEEEEEEE
FUE DEMASIADO GENIAL Y SUFRÍ Y CASI ME DA ALGO
Y LO AMÉ
YA TE DIJE QUE AMÉ COMO USASTE A LENNA, SDHAKDHAKDAKDJA

Y LIAM Y JOAN, NO SÉ NI ME IMPORTA NADA, PERO SON SHIP
¿POR QUÉ LOS SEPARAS, CANDE? ¿EH EH? ESO ES CRUEEEEELLLLL

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Megara.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por wanheda. el Dom 27 Nov 2016, 4:55 pm

DIOSES. MÍOS. QUE. CAPÍTULO
Todavía estoy shock con todo lo que pasó. Joan 2.0 que se le mete en la cabeza. Lo de los viajes astrales. Que Joan se sienta así, tan mal... ¡Joan es la que mantiene la calma siempre! Y todo el final en general, la pelea, cómo combina los poderes con Elise :omg: Y LIAM Y JOAN. COMO DIJO EMS. SON SHIP. SON OTP MALDITA SEA

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Además me diste tantas ideas para mi capítulo La espera mereció la pena, siempre merece la pena con tus capítulos Kande Espero poder dejar un comentario como mandan los dioses pronto, junto con los otros que debo :posnoveo:

wanheda.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Megara. el Dom 27 Nov 2016, 8:36 pm

EXACTO, ASÍ ESTOY YO, KATE SABE.

Saldré de vacaciones en menos de dos semanas y me pondré a escribir para todas las nc's que debo. Ya me emocioné con esta me inspiraste, Kande

Megara.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por wanheda. el Lun 28 Nov 2016, 6:59 am

ES QUE EL CAP Free Ems
Por cierto, hay unas cosas que me gustaría pedirte para tu cap :posnoveo:

wanheda.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Megara. el Mar 29 Nov 2016, 6:49 pm

UUUYSSS, claro mujer, solo hablemos por whatsapp

FREE EMS, GRÍTALO CON FUERZA

Megara.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

Mensaje por Stark. el Jue 01 Dic 2016, 3:52 pm

Ayyy chicaaaaaaaaaaaaas! Que bueno que el capitulo les haya gustado c: le sacan un gran peso a mi corazoncito.
Emilyaaaaaaaaaaaa, te esperamos *-*

Stark.
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Re: El Círculo {One Direction} |NC|

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