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Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Cherry el Sáb 14 Abr 2012, 1:31 pm

¡Hola! ¿Nueva Lectora?
¡Hola Ainhoa & Electra!

Me encanta su idea, y los capítulos me encantaron. Creo que ambas escriben fenomenal, ¡Grandiosa idea de hacer una novela colectiva de THG entre dos personas! Espero que la sigan :B


Última edición por Anniiee'WeasleyPotter el Vie 20 Abr 2012, 4:59 pm, editado 1 vez
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Thalassa Deméter. el Sáb 14 Abr 2012, 1:33 pm

Anniiee'WeasleyPotter escribió:¡Hola! ¿Nueva Lectora?
¡Hola Ainhoa & Electroc!

Me encanta su idea, y los capítulos me encantaron. Creo que ambas escriben fenomenal, ¡Grandiosa idea de hacer una novela colectiva de THG entre dos personas! Espero que la sigan :B

Gracias Annie!
Jajja, la otra chica, la que es Electra, se llama Noemi :D
Muchas gracias por pasarte!
Y bienvinidisisisiisisma!
bss
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Vanellope el Sáb 14 Abr 2012, 4:34 pm

Capitulo II

"May the odd be in your favor"

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"Tal vez esta vez la suerte si este de tu lado, pero no tengas la esperanza de que eso ocurra... Ellos procuraran que la suerte nunca este de tu parte."
Todos regresan a sus hogares esa tarde, el sol esta oculto detrás de las nubes grises que indica que lloverá, las pisadas se escuchan retumbar contra la tierra, los trabajadores de las minas regresan hacia sus casas, y paso entre ellos para ir a la mía, con el carbón enganchándose entre sus botas, sacudiéndose un poco la suciedad negra que se aferra a la piel, me encamino hacia la ultima casa de la veta, una casa pequeña, de dos habitaciones y un baño, abro la puerta, que hace un horrible rechinido, dejo caer mis cosas al suelo.

-¿Qué ocurre? –pregunta Zeva, limpiando sus manos húmedas con su playera, mis ojos demuestran nerviosismo, y abro mis labios para pronunciar aquellas palabras que tanto detestaba

-es obligatorio ver esto

Ella asiente, después de una pausa, ella prende el pequeño televisor viejo, y se sienta, hemos tratado de ser discretas durante nuestra estancia en el distrito 12, viviendo de lo que podamos sobrevivir, protegiéndonos la una con la otra; el programa aun no comienza, me detengo a mirar la calle vacía y solitaria a través de la ventana, una brisa helada recorre mi piel haciendo que me estremezca, y el cielo se ha pintado de gris oscuro, como si el mismo cielo reflejara nuestro sufrimiento y tristeza.

No ha sido tan malo, Kineta Mellark ha sido tan amable después de habernos ocultado durante aquella persecución hace ocho años, le ha ofrecido un trabajo a Zeva en la panadería, y ella tiene el talento de la repostería, aunque aquello no fue suficiente para sobrevivir, Zeva tuvo que pedir su primera tesela… Lo que significaba que tu nombre entraba en la urna para la elección de cada año, cierro mis ojos al recordar aquella desesperación y aquellos lamentos, no poder dormir nunca un día antes de la cosecha, teniendo la esperanza de que Zeva no fuera escogida y no me dejara sola, muriendo de hambre, pero ese miedo se ha terminado cuando ella paso de los dieciocho años, ahora ella teme por mi. Era obligatorio en nuestra estancia y mas que nada… era necesario para mantenernos con vida, pasar desapercibidas y no ser aquellas extrañas que se infiltraron a este lugar, aun escucho cada discusión con Zeva en nuestros primeros meses aquí, habíamos conseguido una pequeña casa para refugiarnos.

-¡Detesto esto! –Gritaba con rabia- esto no es vida Zeva

-¡Tampoco antes lo era! –Replica, su rostro se ha tornado rojo, y sus ojos azul lavanda comienzan a humedecerse- no lo entiendes, Electra.

-No tengo que entenderlo, ¡Nunca te gusto el trabajo de nuestros padres! Ellos tenían razón –comencé a dirigirme hacia la puerta, ella se quedo en silencio mirando mis pasos- nunca fuiste lo que ellos esperaban –cierro la puerta de un portazo, y lo primero que hago es caminar sin rumbo, durante mi camino una mezcla de arrepentimiento y culpabilidad llenan mi pecho, ella ha arriesgado muchas cosas para verme bien, mucho antes de que estuviéramos aquí, me regalaba la poca ración de su plato cuando la mía nunca era suficiente, teníamos el riesgo de morir por desnutrición por la falta de alimentación y lo exigente que eran los entrenamientos.

El paisaje de la pradera detrás de la alambrada hace que los recuerdos regresen como vividas memorias, escucho las exigencias de Madre por cada error que cometo, mis rodillas sangran y aun me exige, los dedos duelen de tanto apuntar con el arco, de tanto intentar crear una fogata, de tanto tallar la madera dura con el cuchillo, todo me tiembla del cansancio, me cubro los oídos esperando dejar de escuchar su voz que proviene de mis adentros, y una secuencia de sentimientos me invade: El dolor de los recuerdos, la rabia de no ser lo suficientemente buena en algo, la culpa de darle trabajo a mi hermana para cuidar de alguien que no lo merece, y por ultimo… un vacio en el pecho que parece insaciable, todo eso hace que el enfado irradie mis venas y me levanto soltando un grito, sujeto lo primero que encuentro en el suelo y lo tiro hacia adelante haciendo que golpee la alambrada, cayendo intacto al suelo, me quedo quieta analizando aquello, después de dudar me acerco un poco mas hacia la alambrada... Dudo en tocarla, pero un enigma me ruega ser descubierto.

-¿Qué haces, jovencita? –aquella voz me hace temblar, y me giro sobre mis talones, un escalofrió viaja por mi espalda al ver que se trata de un agente de la paz

-yo… yo…-comienzo a balbucear- he dejado caer algo

El parece sonreír burlonamente, me detengo a mirar sus facciones con nerviosismo, su cabello es pelirrojo y sale disparado hacia todas partes, con su índice me hace una señal para que me acerque, con temor me acerco hacia él y parece inspeccionarme.

-Tu nombre

-E-Electra Crown

-No te había visto por aquí, Electra –dice, hay una incomoda pausa pero continua- no deberías acercarte hacia la alambrada…-comienza a mencionar sobre lo ilegal que es cruzar eso, pero me pongo a inspeccionar su mirada, haciendo que me sorprenda, recuerdo sus ojos, aquella noche, cuando escapábamos, él fue quien nos había cubierto, sin conocernos, el joven con cara de niño, ¡Si que lo recuerdo!. -¿Entendido? –aquella pregunta hace que regrese a la realidad, asiento a pesar de no saber que es lo que me ha dicho

-Me queda claro, no me acercare de nuevo a la alambrada

-entonces todo bien, debes alejarte, pues solo esta electrificada unas cuantas horas durante la noche, te protege de los peligrosos animales que se encuentran del otro lado, como conejos, ardillas, venados y algunos pavos silvestres –entonces su sonrisa se pronuncia con mas intensidad- pero parece que una chica de bellísimos ojos como tu no le tenga miedo a tales atrocidades, -enarca ambas cejas pelirrojas- te estaré vigilando, Electra –se da la espalda y sigue su camino dejándome perpleja con aquellas restricciones que mas bien me daban aliento, entonces después de recobrar la compostura, aquel joven me había dado una idea, una idea que nos ayudara a Zeva y a mi.

Desde ese momento he confeccionado mis propias armas, como una honda casera, trampas pequeñas y sin excluir mi arco y flechas, que me han servido para llevar comida a mi casa y dejar que Zeva solo se encargue de los gastos personales como medicina y ropa, pero nunca es suficiente, por lo tanto recurro a vender las presas en el quemador.

-Electra –me llama, abro mis ojos de aquellos recuerdos, y recorro mi vista hacia el televisor, se escucha el himno de Panem y la garganta se contrae de asco al ver al presidente Snow subir al escenario, seguido de un joven con traje blanco que sostiene una sencilla caja de madera, termina el himno y comienza a hablar sobre los días oscuros en los que nacieron los Juegos del Hambre, siento una rabia al escuchar aquello y un completo resentimiento.

-¡He llegado! –anuncia, con su musculoso cuerpo, su cabello oscuro y su piel apiñonada empapada en sudor, llega Gale, mi mejor amigo.

-¿Qué te paso Gale? –pregunta Zeva, mirando su aspecto quien en ese momento se levanta para lanzarle una toalla

-¿De que me perdí? –pregunta, pasando la tela sobre su cara

-nada importante –respondo indiferente- lo mismo de siempre

-Escuchen –dice Zeva, todos permanecemos atentos cuando comienza a hablar sobre el evento de este año, el vasallaje de los veinticinco años.

-En el veinticinco aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que sus hijos morían por culpa de su propia violencia, todos los distritos tuvieron que celebrar elecciones y votar a los tributos que los representarían

-Eso es asqueroso –replico, es peor que te traicionan tus propios vecinos mandando a tu hijo hacia la arena a morir.

-Pero este año será diferente… -continua Snow- llegamos a nuestro tercer vasallaje de los veinticinco –en niño de blanco da un paso adelante y sostiene en alto la caja mientras el la abre. Vemos las ordenadas filas de sobres amarillentos en vertical, extrae un sobre marcado claramente con un 75, mete el dedo bajo la solapa y saca un cuadrito de papel. Sin vacilar, lo lee- en el setenta y cinco aniversario, se escogerán cuatro tributos de cada distrito, dos hombres y dos mujeres, como recordatorio de que murieron dos rebeldes por cada ciudadano del capitolio, se enviaran el doble de tributos.-parece haber una pausa, pero el presidente abre sus labios hinchados y todo mundo parece contener el aliento- Sin opción a voluntariado…

Entonces me he quedado desconcertada, Zeva se cubre la boca con las manos, pero al principio no lo entiendo, miro a Gale con la misma expresión de su rostro, esto significa solo una cosa:

Hay más probabilidades de que mi nombre salga escogido durante la cosecha, y que incluso sea un castigo por haber escapado del distrito 13, sin el consentimiento de nadie.

.



Todo comienza a darme vueltas aquella mañana, deslizo la mano a través de la sabana y siento el calor de la mano de Zeva, intento abrir los ojos, pero simplemente algo me detiene y permanezco allí sintiendo el calor de los rayos de luz que atraviesan los agujeros de la cortina vieja, me muevo en la cama quedando boca arriba y finalmente abro los ojos, encontrándome con el techo descarapelado, lo único que escucho es el silencio combinado con la respiración de mi hermana quien aun permanece dormida, miro hacia todos lados con la esperanza de que no sea cierto, me levanto y siento el frío suelo debajo de mis pies descalzos, un prolongado suspiro se escapa de mis labios, me miro al espejo, mi cabello esta alborotado, le paso el cepillo y se ve desaliñado… pero mucho mejor, me pongo mis botas de cuero, y unos pantalones viejos y desgastados, que están rotos de una parte del muslo, me acerco hacia el perchero y entre mis manos miro la chaqueta vieja y desgastada que traje, es gris, recorro mis dedos y logro pasar el índice encontrando un agujero, pero sin protestar me lo pongo.

-Leoncito… -escucho la voz de mi hermana, ella aun permanece con los ojos cerrados, se estira en la cama, la luz se refleja haciendo brillar su piel pálida

-Regreso mas tarde –digo, intentando no mirarla a los ojos, anoche ha estado preocupada caminando de un lado a otro entre las sombras.

-¿Me buscaras en la panadería? –pregunta quedamente, me giro hacia ella y procuro sonreírle para que se tranquilice y luego asiento.

-Estaré allí mas tarde, iré a buscarte antes de que salgas del trabajo ¿esta bien?

-bien –susurra, y asiente débilmente, no hay nada más que decir, así que sujeto una gorra y la pongo sobre mi cabeza

-nos vemos, Zeva –me giro, y cruzo el umbral de la pequeña habitación, sujeto el picaporte y estoy apunto de abrirlo.

-Lectra –me llama, giro un poco mi cabeza y miro sus ojos asustados y atemorizados- cuídate –dice, asiento y abro la puerta, para desaparecer del otro lado de ella. Aquella mañana todo permanece en silencio, las familias se encuentran en sus casas por ser el peor día para ellos… día de la cosecha.

Allí, esperando no ser sus hijos quienes vayan al estadio a morir, lamentablemente el cielo esta de color azul brillante y despejado, a pesar de que nadie querrá notarlo hoy, me encuentro finalmente frente a la alambrada, echo un vistazo hacia ambos lados y sin dudarlo la cruzo, no me he desacostumbrado, siempre he tenido que trabajar duro, desde que cumplí los cinco años, razón por la cual hemos tenido que salir, recuerdo el bosque desde el primer día que lo vi, me acerco hacia un árbol con tronco hueco y saco el arco, me inclino y comienzo a palpar el suelo, y siento algo debajo de las hojas, descubro el carcaj de flechas y pongo la honda casera en mi cinturón, comienzo a bajar la colina poco a poco adentrándome al bosque, seguro me acusarían por cazar furtivamente, pero como nadie se atreve a entrar aquí por las miles de alimañas ponzoñosas, y los agentes de la paz se acercan a comprarme las presas, no hay problemas, por mas ilegal que sea.

Saco una flecha del carcaj, y estoy con la guardia en alto, cuando escucho el crujido de unas hojas secas, me levanto y giro hacia atrás pero nadie se encuentra, regreso mi mirada pero el ruido es constante, así que vuelvo mi mirada hacia el lugar de origen, y suelto un bufido, y al regresar mi mirada hacia el frente me llevo un gran susto, seguida de unas risas.

-¡Maldición, Gale! –Me llevo la mano hacia el pecho sintiendo el palpitar acelerado de mi corazón –pude haber clavado esta flecha en tu pecho, cosa que debería de haber hecho –digo malvadamente, él sonríe.

-no podrías vivir sin mi, Lec –dice fingiendo orgullo, eso me hace poner los ojos en blanco

-oh vamos, esto te alegrara –sonríe de oreja a oreja y señala un arbusto de bayas, lo miro con satisfacción y el asiente

-sabes como hacerlo, siempre lo haces, Gale –le digo, sujetando unas cuantas bayas entre mis manos, él se encoje de hombros y saca algo de su espalda.

-Mira lo que he cazado –señala una hogaza de pan, una sonrisa aparece en mi rostro y lo sujeto entre mis manos, aun sigue caliente

-¿Cómo lo has conseguido?

-el panadero me lo cambio por una ardilla, si que esta sentimental hoy

-el y todos –le respondo, una brisa me recorre el cuerpo y me lamento un poco, un día tan bello en una fecha como hoy… no es tan bueno.

-Por cierto ¡Felices juegos del hambre! –dice, imitando la voz de Effie Trinket, la mujer que viene cada año desde el capitolio para leer los nombres de los escogidos

-¡Y que la suerte este siempre de su lado! –termino con la misma voz condescendiente, y luego comenzamos a reír el hecho era morirse del miedo, pero en ocasiones era inevitable burlarse de dicho tema; Nos sentamos a comer el pan y las bayas, lo miro por un momento, tiene las facciones que todos tienen en la veta: Ojos grises, cabello oscuro y piel apiñonada. Cosa que nos costó a Zeva y a mi, ella al menos tenía las facciones de las personas de la parte rica del distrito 12: Cabello rubio, piel blanca y unos hermosos ojos azul lavanda. Sin embargo, yo nunca fui perteneciente a ningún lado, cabello castaño y ondulado, piel color beige, y un par de ojos violeta que me distinguían de entre todos los habitantes; después de tener el estomago lleno, me recuesto en el suelo, sintiendo el cosquilleo del césped en mi espalda, Gale parece mirarme y después de unos minutos decido preguntarle la razón, el respira hondo.

-¿Has pensado en lo que hablamos aquella vez? –entonces al verlo a los ojos, me doy cuenta sobre que tema se esta refiriendo, y suelto un suspiro irritado

-No funcionara Gale, nos atraparían si escapamos

-¡puede que funcione!-insiste

-¿y que hay de Zeva? Ella parece feliz aquí

-podríamos llevarla igual

-Zeva no sobreviviría en el bosque, y lo sabes –él quiere contra atacar, pero vacila y cierra la boca hasta después de un momento de silencio

-tienes razón –su decepción se nota por su silencio, así que me levanto y me sacudo los pantalones.

-Seguro hoy hay buena pesca –le digo esperanzadamente, mirando entre los arboles, - y podremos celebrar el fin de la cosecha con una buena cena…-Gale asiente y se levanta, pero antes de caminar pongo una mano sobre su hombro y el me mira- estaremos bien, Gale –le sonrió y el corresponde. Comenzamos a caminar hacia el lago, estoy apunto de atravesar los arboles cuando Gale me detiene

-es ese chico –susurra, levanto mi mirada y se encuentra aquel muchacho pescador, lo he visto muchas veces, aquí y en la escuela, es muy reservado y callado, ahora esta sobre las rocas del arroyo poniendo algunas cuantas trampas que el mismo ha tejido

-¿Qué tiene? –pregunto, incrédula

-es extraño, Lec, no me trae buena espina –dice, entonces se levanta- vamos, en el claro vi unos cuantos pavos silvestres –comienza a retroceder, entonces me vuelvo hacia el arroyo y noto la mirada del chico, una culpabilidad me llena el pecho, Él ha escuchado todo. Me regreso con Gale y nos dirigimos directo al claro. Imaginarme que aquella noche después de la cosecha degustaríamos un gran banquete, era lo que la mayoría hacia, celebrar que sus hijos se han salvado un año mas, mientras que solo esta vez, cuatro familias se encerraban dentro de sus casas, buscando las fuerzas suficientes para ver que sucedía con sus hijos.

Después de encontrar vegetales, algunas fresas, y lograr haber cazado tres pavos silvestres y dos codornices, estaba dispuesta a regresar a casa. Cruzamos la alambrada, con manos llenas y me vuelvo hacia Gale

-le prometí a Zeva que iría a la panadería –le digo,

-salúdamela ¿bien? –yo asiento, pero antes de girarme el vuelve a hablar- y ponte algo bonito –dice sin humor

-me vería guapísima con mis botas y pantalones –le digo burlona, pero el me mira reprobatoriamente- si Gale, lo hare –eso parece satisfacerlo, me doy la vuelta y sigo con mi camino hacia la panadería, recorriendo mis antiguos pasos para escapar de los agentes de la paz, miro a mi alrededor, detrás de las ventanas abiertas se encuentran las caras inexpresivas, tristes y desanimadas de todos los que residen allí, por pensar en el simple hecho de que cuatro de nosotros será escogido para asistir a los juegos del hambre, donde nos enfrentaremos contra otros tributos aun mas preparados que nosotros. Subo los escalones de la panadería, y empujo la puerta de madera, haciendo sonar una campana, huele a azúcar y a canela, y escucho unas voces susurrando.

-Tranquila Zeva, todo va a estar bien –le dice a mi hermana

-no lo entiendes Kineta, esto no es por mi, es por ella ¿Qué pasa si la escogen?

-no lo harán, hay muchos nombres en esa urna –intenta calmarla

-su nombre esta treinta y nueve veces allí ¿Qué esperanzas me da eso?

-¿Zeva? –le llamo, entonces esas voces se silencian, solo sale Kineta, tan guapo como siempre, sonriéndome.

-nuestra comerciante favorita –dice, apoyando sus codos sobre el recibidor y pronunciando su encantadora sonrisa- ¿Qué nos traes hoy, Lectra? –Dice curioso, entonces saco unas cuantas fresas de mi chaqueta y le entrego la bolsa, él le echa un vistazo y entonces parece sonreír- nunca me decepcionas, Lec, Zeva saldrá en unos momentos

-Kineta, papa te necesita –entonces aparece aquel chico de los ojos intensos, me quedo en silencio y el solo me mira, Kineta asiente y sale de allí, ambos cruzamos las miradas, solo le sonrió y el medio sonríe y se despide. Si, nos conocimos cuando su hermano nos salvo la vida, pero desde ese momento supe que éramos diferentes, en la escuela él siempre estaba acompañado de sus amigos, amigos que no me agradaban, de su estatus, sin embargo, yo solo estaba con unas pocas personas, no me agradaba socializar demasiado cuando intentaba que no me preguntaran que si de donde había aparecido. Aparece Zeva, limpiándose la harina de la cara, lleva el cabello recogido en una cebolla, y se quita el mandil para colgarlo en el perchero, lleva una bolsa de pan

-Vamos, Lectra –dice, intenta sonreír, y estamos apunto de salir

-Espera, -Kineta nos detiene, lleva una bolsa y me la entrega- es para ti, Lec –me entrega la bolsa de papel entre las manos- te dará suerte,

-gracias –Zeva le sonríe, y ambas desaparecemos por la puerta, caminando de regreso a casa. Todo esta en silencio, una tina de agua caliente me espera, y me adentro tallándome toda la tierra y suciedad que la pradera me deja, la suciedad desaparece en el agua, miro la pared esperando poder salir de todo esto, y cierro los ojos, hundiéndome en el agua, después de unos minutos, salgo con una toalla encima, mi hermana se ve hermosa, con su cabello suelto, cayendo en ondas sobre sus hombros, y sus hermosos ojos que resaltan, lleva un vestido verde aqua, me señala la cama, esta tendido mi vestido, de un color morado intenso, me ayuda a ponérmelo, Zeva comienza a cepillar mi cabello con una tranquilidad y sus ojos se ven deprimidos, intenta ocultar su tristeza debajo de una fingida sonrisa, solo mira como mi cabello comienza a aplacarse, abre uno de sus cajones y saca una diadema brillante, la pone en mi cabeza, y me sonríe.

-Te vez hermosa –me susurra- mucha suerte hoy –dice con la voz quebrada, lo ultimo que siento son sus brazos rodearme con cariño, y sentir su fragancia a flores campestres, después de un rato, miro el reloj y da la hora que nadie quiere que sea.

La una en punto, todos se encaminan hacia la plaza. La asistencia es obligatoria, a no ser que estés a las puertas de la muerte. Esta noche los funcionarios recorrerán las casas para comprobarlo, si alguien ha mentido, lo meterán en la cárcel, es una lastima que la cosecha se celebre en la plaza, uno de los pocos lugares agradables del Distrito 12. Se respira un ambiente de tristeza. Las cámaras de televisión, encaramadas como águilas ratoneras en los tejados, solo sirven para acentuar la sensación, aquella sensación de que todo mundo esta observando. La gente entra en silencio y los ficha, miro de nuevo hacia el cielo, se ha nublado completamente, aquel día bello ha desaparecido… pero de cualquier forma, nadie iba a notarlo.

-Nos vemos Zeva –me despido de ella, y se une junto a Kineta entre la multitud. Conducen a los chicos de entre doce y dieciocho años a las áreas delimitadas con cuerdas y divididas por edades, con los mayores delante y los jóvenes atrás, la plaza se va llenando, miro las urnas de cristal, treinta y nueve de ellos tienen escrito con sumo cuidado el nombre de Electra Crown.

Logro mirar a Effie Trinket, la acompañante del Distrito 12, recién llegada del Capitolio, con su aterradora sonrisa blanca, el cabello rosa y un traje verde primavera demasiado brillante, justo cuando el reloj da las dos, el alcalde sube al podio y empieza a leer. La misma historia de todos los años, en la que habla de la creación del Panem, el país que se levanto de las cenizas de algún lugar antes llamado Norteamérica. Ya no logro escuchar más, miro a Gale quien me susurra algo lindo desde donde esta, logro escuchar de nuevo, se encuentra hablando sobre los días oscuros y la creación de los juegos del hambre, donde son escogidos dos personas llamados “tributos” de cada distrito, los veinticuatro tributos son encerrados en un estadio, y entre todos deben matarse, y el que prevalezca, será el ganador.

Siento como un escalofrió recorre mi espalda, Effie sube al podio y de actitud vivaracha y alegre recita lo de siempre:

-¡Felices Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte este siempre de su lado!

Comienza a hablar sobre el cambio de este año, debido al tercer vasallaje de los 25, y ha dicho que comenzara con el hombre, luego una mujer y así consecutivamente, se acerca hacia la urna de los hombres, intento mirar a Gale, temiendo en las veces que su nombre se encuentra allí, Effie con cuidado escoge uno y lo saca, regresa hacia el micrófono y abre el papel para leer su nombre

-Nyx Bellew –todos se giran para buscarlo, aquel chico del arroyo, un joven de estatura media, ojos azules claros, su cabello es castaño oscuro y siempre esta desordenado, parece inexpresivo en esos momentos, sus ojos no reflejan ningún sentimiento de temor, se mueve entre las personas y sube hacia el podio con toda valentía, a pesar de no notarla, mira hacia el frente, no expresa nada… esta vacío. Effie se acerca hacia la urna de las chicas, todos miran fijamente, con miedo, temiendo lo peor, miro hacia mi hermana quien sujeta fuertemente la mano de Kineta, Effie abre sus labios y dice el nombre de la primera chica:

-Altair Ambrosse –la chica se encuentra a dos filas delante de mi, es pelirroja y su cabello es peligrosamente rizado, parece que ha sonreído disimuladamente, con un vestido color rojo brillante como la sangre, sube hacia el podio, al menos han escogido a alguien que sabe como utilizar un cuchillo, su familia es dueña de la carnicería mas prestigiosa del distrito 12. Un relámpago surge del cielo, y todos incluyendo Effie da un pequeño respingo, pero no es nada, solo un rayo común, miro hacia mi hombro, yo tengo uno de esos, una marca desde que nací, la manga del vestido la cubre.

-Tenemos a nuestros dos primeros tributos –dice alegremente- es hora de escoger a nuestros últimos tributos –entonces nuevamente camina con sus andrajosos tacones hacia la urna de los hombres, cierro los ojos intentando desconectarme de todo aquello. Avanza hacia la bola de los chicos con una mano en la cabeza; después sujeta la primera papeleta que se encuentra, vuelve rápidamente al podio y yo ni siquiera tengo tiempo para desear que no lea el nombre de Gale- Peeta Mellark.

Mis ojos se abren de golpe, y no quiero ni mirar hacia atrás, Zeva se ha llevado una sorpresa y en los ojos de Kineta parece haber desesperación, pero no puede hacer nada… ya no tiene tiempo de ofrecerse por el, Peeta parece conmocionado y me cuesta creer que es el, me cuesta creerlo, en la cara se le nota la conmoción del momento, se ve que lucha por guardarse sus emociones. Me regreso hacia Zeva, y le dedico una sonrisa para calmarla le susurro un Todo estará bien, Zeva. Me vuelvo hacia el frente, y me da un vuelco el estomago al mirar a Peeta, deseando que no quiero que sea el quien se encuentre allí.

-ahora es el momento… escogeremos a nuestra ultimo tributo –anuncia, parece todo tan misterioso, y todos aun permanecen con su miedo, el cielo aun no acaba, miro hacia el cielo y repentinamente una gota de lluvia cae sobre mi nariz, deslizándose por mi piel, al sacar el papel todos miran fijamente, con miedo, rechinando los dientes, mordiéndose los labios, ella deshace el papel, intento pensar no ponerme nerviosa, intento guardarme aquel grito que pugnaba por salir de mis labios, y ella abre los labios para nombrar a la escogida.

-Electra Crown…

-¿Dónde estas querida? –pregunta, pero todo se ha perdido para mi, intento que las piernas no me tiemblen, todos me miran, no quiero ni mirar el rostro de mi hermana, las gotas de lluvia se hacen mas espesas, y siento como hacen que mi cuerpo pese mas, mi cabello cae húmedo sobre mi espalda y siento como se deslizan sobre mis labios, escucho los gritos de Zeva, pero esta vez no puede hacer nada, esta vez no podemos huir de nada ni de nadie, hemos quedado estancadas en un precipicio, ya no podemos hacer nada, subo hacia el podio, seguida de la mirada de Peeta a quien no dejo de ver, dejando que me guie hacia su lado.

-ven cariño, la lluvia no mata –dice Effie, pero ella tiene un paraguas para cubrirse de ella, entonces se acerca y pone el micrófono enfrente de mis labios

-¿Cómo te llamas?

-Ele-Electra Crown –mi voz es queda, intento que no se quiebre, intento verme mas fuerte de lo que parezco aunque mi mirada se ha perdido, lo que escucho a lo lejos son los gritos de mi hermana, quien es sujetada por Kineta

-¿ella es tu hermana? –pregunta, no miro a nadie, pero asiento en silencio, las cámaras se enfocan en mi, y mis labios piensan crisparse.

-Damas y caballeros, nuestro último tributo, ¡Electra Crown! –los miro a todos, nadie aplaude, están completamente empapados, al igual que nosotros, se llevan los tres dedos centrales de la mano izquierda a los labios y después me señalan con ellos. Es un gesto antiguo y rara vez usado de nuestro distrito que a veces se ve en los funerales; es un gesto de dar gracias, de admiración, de despedida a un ser querido. Siento aquella presión mas fuerte, y mis ganas de llorar son más fuertes; miro a Zeva, quien tiene sus delicados ojos azul lavanda de color rojo, esta llorando y quiere correr hacia mi, pero Kineta (quien igual esta conmocionado al ver a Peeta y a mi arriba del podio) la sujeta para impedir que se meta en problemas, una línea de imágenes consecutivas me llenan la cabeza en estos momentos: Levantarme aquella mañana, Cazar en el bosque con Gale, Sonreír y burlarnos acerca de la cosecha y por ultimo una culpa me llena el estomago al saber que le prometí a Gale un gran festín esta noche, y a Zeva le prometí estar con ella… y no podre cumplirlo, porque lamentablemente no se si podre regresar… con vida.



Última edición por Electra Crown el Sáb 14 Abr 2012, 7:51 pm, editado 1 vez
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Thalassa Deméter. el Sáb 14 Abr 2012, 5:00 pm

OMG!
Me encantooo Noemi!
Me hizo llorar... Pobre Zeva.... Con todo lo que a echo para que sobrevivas....
ME HA ENCANTADOO!
De verdad!
Bss
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Thalassa Deméter. el Sáb 14 Abr 2012, 6:04 pm

Capitulo 2: "Porque Cuando Creías Que Ya Nada Podía Ir A Peor, Las Cosas Empeoran"

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Todo el mundo estaba concentrado en sus respectivas casas, concentrados en la pequeña pantalla llena de estática, a la que llamaban televisor. Ese extraño artilugio solo se encendía en ocasiones especiales, cuando el capitolio hacia un anuncio a los 12 distritos, cuando querían retransmitir alguna cosa, como cualquiera de los juegos del hambre antiguos, cuando retransmitían en directo los juegos, o cualquier cosa relacionados con ellos, como lo que todos los habitantes de Panem esperaban por oír en esos momentos, un vasallaje de los veinticinco.
Ese acontecimiento solo sucedía cada veinticinco años, solamente había sucedido dos veces anteriormente, esta, era la que hacía numero tres. Por lo tanto, los Juegos del Hambre que se celebrarían ese año, era el número 75.
Mis hermanos estaban tensos ambos, mi hermanita temblaba como una hoja y mi padre estaba absorto, como casi siempre, desde que murió mi madre. Me encantaría saber que era lo que pasaba por su cabeza en esos momentos. Yo solamente miraba fijamente esa pantalla al lado de mi hermano Thanos, entonces, hizo algo raro, que nunca hacía, me cogió de la mano y la apretó con fuerza, yo le miré con curiosidad y vi lo anormalmente pálido que estaba. Le devolví el apretón, cuando la pantalla se encendió con el sello del capitolio, Zale, se enderezó con Aure en su regazo, ahora temblaba con más violencia. El himno de Panem y entonces, los ojos de serpiente de un hombre de cabello blanco apareció en pantalla, detrás de él, un chico vestido de blanco le sigue.
El hombre de cabello blanco, al que reconocí como al presidente Snow, comenzó a hablarnos sobre los Días Oscuros, en lo que nacieron los Juegos del Hambre. Entonces nos recordó los anteriores vasallajes.
-En el veinticinco aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que sus hijos morían por culpa de su propia violencia, todos los distritos tuvieron que celebrar elecciones y votar a los tributos a los que representarían.
Eso era horrible, Thanos me apretó de nuevo la mano con fuerza y me acercó más a él.
-En el cincuenta aniversario de los Juegos del Hambre, como recordatorio a que en los días oscuros entre los distritos había diferentes opiniones acerca de la rebelión, cada distrito tuvo que enviar ocho tributos. Que primero tenían que matarse entre ellos, y después, cuando solo quedaba uno de cada distrito, se mataban entre todos, hasta quedar solamente un vencedor.
Me tapé la boca con la mano libre, sabía que los del capitolio eran malvados, crueles, sádicos… Pero eso era demasiado, matarte con el vecino o con a lo mejor con un amigo de toda la vida o con un compañero de clase, era mucho peor que matar a alguien que no conoces de nada, y lo único que tiene en mente es terminar con tu vida para salvar la suya. Entonces mi hermano repitió por tercera vez el gesto de apretarme la mano. Volví a concentrarme en la pantalla. Era la hora, el corazón me latía muy rápido, y un mal presentimiento fugaz cruzó mi mente.
-Pero este año será diferente… -continua Snow- llegamos a nuestro tercer vasallaje de los veinticinco –el niño de blanco da un paso adelante y sostiene en alto la caja mientras el la abre. Vemos las ordenadas filas de sobres amarillentos en vertical, extrae un sobre marcado claramente con un 75, mete el dedo bajo la solapa y saca un cuadrito de papel. Sin vacilar, lo lee- en el setenta y cinco aniversario, se escogerán cuatro tributos de cada distrito, dos hombres y dos mujeres, como recordatorio de que murieron dos rebeldes por cada ciudadano del capitolio, se enviaran el doble de tributos.-parece haber una pausa, pero el presidente abre sus labios hinchados y todo mundo parece contener el aliento- Sin opción a voluntariado…
El sello, el himno y nada más que de nuevo estática. Conmoción, eso es lo que sentimos todos, este año no serán solamente 24 los chicos y chicas que tendrán que matarse entre sí, sino que serán 48. Cuatro de cada distrito, y como no, no puedo evitar pensar en quien podría serlo este año, quien puede ser un tributo. Mis hermanos, y este año, mi hermana también o Adara. Pero no tengo que preocuparme, ¿verdad? Ninguno hemos tenido que pedir nunca ninguna tesela, no tiene por qué tocarnos, ¿verdad?
Mi hermano me abraza, yo no rechazo su abrazo y se lo correspondo con fuerza.
De nuevo esa sensación de la luz en la cara al despertar. Un rayo de sol me daba de lleno en los ojos, lo que esta vez no había ninguna mujer de ojos azules abriendo las cortinas. Me levanté con lentitud, y bajé a desayunar arrastrando los pies. En la casa se respiraba un aire de tensión, que se acentúo al entrar en la cocina. Mi padre estaba sentado en la mesa, con una taza de café entre las manos. Para calentárselas.
-Buenos días.
El me miró, vi que despertaba de una especie de trance.
-Buenos días hija.
Comencé a preparar el desayuno para todos. Uno de mis hermanos mayores, Thanos, entró a la cocina. También en pijama.
-Buenos días.
Nos saludó.
-Buenos días Thanos.
Cuando terminaba de hacer el desayuno, bajaron mis hermanos Zale y Aure.
-¡Ya era hora dormilones!
Dije yo con una sonrisa, Aure vino y me besó la mejilla.
-¡Buenos días hermana!
Le sonreí y ella se sentó en la mesa, después de besar las mejillas de mi padre y de Thanos, que nunca dejaba que le besaran. Pero ese día era especial, un día en que todos estaban más cariñosos y menos agresivos. Sí, ese día era el día de la cosecha, el fatídico día en el cual elegían a los tributos. Ese año, pero, era mucho mas terrible, ya que, no solo iban un chico y una chica, si no el doble, dos chicos y dos chicas. Por esa razón en la casa se respiraba ese aire de tensión.
Serví a todos su desayuno, y comimos en silencio. Entre Zale y yo intentábamos animar un poco la cosa, hablando entre nosotros. No lo conseguimos.
Cuando terminé de limpiar me vestí con lo primero que encontré y salí de casa en busca de Adara, mi mejor amiga. Caminé por las calles de la ciudad, hoy todos estaban muy amables con los demás, aunque la tensión que también estaba presente en mi casa, en la calle, también se sentía. Llegué a la pescadería de los padres de mi amiga, y entré.
-Buenos días Thalassa.
-Buenos días señora Egion.
Ella me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
-Si buscas a Adara, esta en su habitación, esperando tu visita.
-Bien, muchas gracias.
Subo al piso de arriba corriendo por las escaleras. Y entro a la pequeña habitación con las paredes color crema, y unas cortinas anaranjadas. Mi amiga esta sentada en su cama, sobre las mantas finas de verano de color anaranjado.
-¡Buenos días Thalassa!
Dijo lo mas contenta que puedo. Yo como siempre, intenté que mi amiga se sintiera mejor. Y le dediqué una sonrisa dulce, y le di un abrazo.
-¡Buenos días Adara!
Ella me sonrió.
-Gracias… Necesitaba ese abrazo.
-De nada, amiga, no agradezcas.
Pasamos la mañana en su habitación, yo intentaba hacerla sonreír, pero ella estaba nerviosa y tensa. Yo aunque no quisiera demostrarlo, estaba muy preocupada, tenía un mal presentimiento que no dejaba de atormentarme. Cuando me despedí de ella, me dio un fuerte abrazo y le dije.
-Puedes ponerte ese vestido celeste, te queda muy bien, resalta mucho tus ojos, y a ese chico –le guiñe un ojo- le encanta ese color.
Ella se sonrojó y me dijo.
-Tú puedes ponerte ese vestido negro y azul oscuro, resaltan mucho tus ojos.
-Gracias, lo tendré en cuenta.
Le di un último abrazo y un beso en la mejilla antes de desaparecer, saludé a sus padres, que estaban abajo arreglados, hablando con unos señores, como cuando entré y me fui corriendo a mi casa, al llegar vi a toda mi familia lista, mi padre me regaño.
-¡Thalassa! ¡Llegas tarde!
-Todavía quedan tres cuartos de hora, padre.
-¡Tenemos que estar antes! ¡Tengo que dar el discurso! ¡Vamos muévete! ¡Una ducha rápida!
-Sí, padre.
Subí corriendo las escaleras y me di una ducha rápida con agua tibia. Al salir me ocupé especialmente de mi cabello, que había lavado con suavizante, para que brillara. Me trencé algunos mechones, los más cercanos al rostro, y los junté detrás de la cabeza. Haciéndome la media trenza con el cabello suelto, que a mi madre tanto le gustaba hacerme. Al terminar, me pasé mi vestido negro y azul marino de seda.
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Entonces cuando salía atropelladamente de mi habitación vi a Aure, vestida con su vestido celeste, el último regalo de nuestra madre, como el vestido negro que llevaba puesto. Se intentaba peinar, pero estaba muy nerviosa, entré.
-Hola Aure, estas muy guapa, ¿quieres que te ayude con ese cabello rubio tan bonito que tienes?
Ella se giró y pude ver en sus inocentes facciones la preocupación.
-Tu también estás muy guapa, hermana. Si por favor… No consigo…
-Tranquila, yo te ayudo.
Me arrodille detrás del taburete en el que estaba sentado, frente al espejo del tocador, me dio el cepillo y comencé a pasarlo con suavidad por su cabello rubio muy claro, platinado, por así decirlo. Fui desenredándolo con lentitud y con movimientos suaves. Al terminar me levanté y le tendí la mano, con una sonrisa, ella me la cogió y bajamos las escaleras rápidamente.
Los hombres de la casa se levantaron del sofá, y en el caso de Thanos, de la butaca.
-Están muy guapas, las dos, sois las mujeres mas bellas de todas.
-¡Gracias!
Zale le cogió la mano a Aure, mi padre iba delante y Thanos y yo los últimos, mi hermano tenía las manos en los bolsillos e iba callado.
Llegamos antes que todos, solo el equipo del capitolio, y algunos curiosos que llegaban antes. Entre ellos Holly Prevost, un tributo vencedor, aunque normalmente era Finnick Odair el mentor, ese año, como el anterior lo era ella. También estaba Saik Callister, el acompañante del distrito 4. Al vernos se acercaron.
-¡Hola de nuevo, Soterios!
-¡Hola Saik!
Holly Prevost se acercó era una chica muy bonita, no hacia mucho que había ganado sus juegos, mas concretamente, hacia cinco años, ganó los septuagésimos juegos. Y ya era una vencedora muy popular, debido a su belleza.
-Soterios. Hola de nuevo.
Le alargó la mano y sonrió mi padre se la apretó.
-Hola, Holly.
Comenzaron con los preparativos, y cuando ya había mucha gente esperando, tras las barreras y también posibles tributos en la entrada al “recinto” para llamarlo de algún modo, donde nos separaban por edades, los mayores delante, y los menores detrás, nuestro padre, Holly y Saik se acercaron donde estábamos yo y mis hermanos sentados.
-Vamos chicos, ya es la hora…
A mi padre se le quebró la voz y tuvo que seguir Saik.
-Cada uno que vaya a su recinto, por favor.
-Y yo… ¿donde voy?
Dijo de lo más asustada Aure. Holly le sonrió con amabilidad y le respondió.
-En la primera fila, yo te…
-No hará falta –dijo mi hermano, Zale, cogiéndole la mano a la pequeña- de eso me encargo yo.
-Bien.
Cada uno fue a su lado, correspondiente, mi hermana me dio un beso en la mejilla, y yo me fui justo delante de mi hermano, Thanos, en el otro lado, el de las chicas. Zale detrás de Thanos, intercambiaron unas palabras, sonrieron y los demás chicos del distrito comenzaron a llegar y a ocupar sus respectivos lugares. Cuando llegó una Adara echa un montón de nervios, se puso a mi lado, tan guapa como siempre con su vestido preferido, color celeste, que contrastaban mucho con sus ojos, también celestes brillantes.
-Hola…
Saludó nerviosamente, yo la abracé de un lado.
-Hola, y tranquila, ¿bale?
Ella solo asintió, y quité mi brazo. Ese mal presentimiento cada vez era más notorio. Mi padre comenzó con el tedioso y aburrido discurso sobre los días Oscuros, antes, solía practicar con mi madre, intentó seguir con la tradición practicando con Zale, pero, siempre acababa en llanto. Mi padre estaba echo una ruina, nunca lloraba enfrente de Aure o delante de mí, pero, yo no era tonta, y sabia que lloraba por las noches, se le notaba por las mañanas, cuando se levantaba con los ojos rojos e hinchados. Nos quería mucho, pero el que de verdad había ejercido como padre para Aure, había sido Zale. Entonces Saik Callister se acercó.
-¡Bienvenidos! ¡Y que la suerte este siempre de vuestra parte! Hoy, en este Vasallaje de los Veinticinco, cambiaremos un poco el orden de selección de los tributos. Comenzaremos con los dos chicos, y terminaremos con las dos chicas. Porque ya estamos hartos de eso de las damas primero, ¿verdad?
Muchos rieron, Saik, sería lo que quisieras, pero siempre intentaba aliviar la tensión en las cosechas.
Acercó la mano a una urna, y sacó un papel cuidadosamente doblado, que todos sabíamos que contenía el nombre del primer tributo.
-Ian Collin.
Un chico de cabello negro, salió del primer grupo, el de los mayores, cuando subió al podio le reconocí, y el alma me cayó a los pies. Era ese chico tan amable, que tantas veces me había ayudado, nunca le pregunté su nombre, y ahora, dudaba que pudiera hablar nunca con él, para agradecerle. El tenía la mirada al frente, y todo el mundo oyó a una mujer sollozar, nos giramos y vimos a una mujer desmayarse. Supongo su madre, el no hizo ningún caso, como si no hubiera visto nada, solamente, le temblaron las piernas un poco.
-¡Bien! ¡Vayamos con el segundo tributo de este año!
Todos volvimos la vista al podio, donde ahora estaban Saik, Holly y mi padre. Volvió a meter la mano en la urna de los chicos, y sacó otro papel también cuidadosamente doblado.
-¡Veamos! –lo leyó y sus ojos se abrieron de la sorpresa- ¡Evan McAuliffe!
Un chico justo de le fila de delante de mí, salió totalmente contento, casi brincando. Todo el mundo le conocía, era el nieto de Mags McAuliffe, una vencedora del distrito. El chico subió al podio, sin poder ocultar una gran sonrisa de triunfo, entonces, de entre la multitud se oyó la voz orgullosa de un padre.
-¡Bien echo hijo!
Me entraron náuseas al ver como el sonría complacido. Saik continuó, después de reír un poco.
-¡Veo que tenemos a un tributo entusiasta este año!
El chico le sonrío y asintió con la cabeza, yo le mire con una mezcla de pena y asco.
Pero en verdad, me sentía aliviada, mis dos hermanos estaban libres, y por Zale, nunca más tendría que preocuparme.
-Bien! ¡Ahora sí! ¡Es el turno de las damas!
Ese mal presentimiento volvió a sacudirme. Tenía miedo por mi hermana, y por mi amiga Adara, y claro está, también por mí, aunque, la verdad prefería ir yo, antes de ver como alguna de ella dos se mataba con otros en la arena.
Cuando pronunció el nombre, mis peores temores se confirmaron.
-¡Adara Egion!
-¡NO!
Gritamos al unísono, su madre y yo. Ella estaba con la boca abierta a mi lado, y yo tenía lágrimas en mis ojos, una resbaló por mi mejilla, y las cámaras la enfocaron. Ella no reaccionaba, la chica de al lado, le dio un empujón y ella sacudió levemente la cabeza. Iba a irse caminando, cuando yo, me aferré a su brazo, ahora sí, llorando.
-Adara… Lo siento…
Me sentía impotente, no me podía presentar voluntaria por ella, no podía protegerla, no podía hacer nada por ella, y tenia la sensación de que no volvería a verla. Me sequé las lágrimas como pude, y pude oír sollozos. No quise girarme, decidí que lo mejor era no llorar, por Adara. Me sequé las últimas lágrimas y miré al frente. Por suerte los ojos no me escocían, señal de que no los tenía rojos, con un pañuelo me quite todo rastro de lágrimas mientras mi mejor amiga subía al podio, y se ponía al lado de Evan. Al contrario de ese chico sádico, ella reprimía las ganas de llorar. Saik la miró incluso con pena.
-¿Es familiar tuyo?
Se refería a mi.
-No. Es mi mejor amiga.
La voz se le quebró. Y Saik, tragó saliva. Mi padre estaba conmocionado, el también la conocía de siempre.
-¡Bueno! ¡Será mejor continuar con esto! ¡Ya solo queda un tributo por elegir!
Lo dijo en tono alegre, pero, nadie estaba para fiestas. Metió la mano en la urna de las chicas, y salió un papel, pero este, tenía algo extraño, un brillo se distinguió fugazmente al salir, con la mano de Saik.
-A ver… -abrió los ojos del horror, y miró incrédulo el papel, lo giró, lo puso de varias maneras, miró a mi padre fugazmente, y como pudo pronunció- Thalassa Deméter.
Se acabó. Estaba soñando. No podía estar sucediéndome, ¿Por qué? No tenía sentido, era tan injusto, ni Adara ni yo habíamos pedido nunca teselas, nuestros nombres solo entraban una maldita vez. ¿Porque nosotras? Un grito desesperado me hizo reaccionar, Aure, intentaba llegar a mi. Yo miré a mi alrededor, confundida, todos me miraban conmocionados, bien, no estaba loca, no era a la única a la que no le parecía normal. Como pude levanté la cabeza y con paso firme me diriguí al podio. Entonces otro grito me hizo parar y girarme.
-¡Me presento voluntario!
-Zale… No…
-¡Yo también!
-Thanos… No pueden ofrecerse…
-¡No pueden llevársela!
Grito mi hermano, Thanos, enfurecido, Zale pero, después de dejar que dos lágrimas amargas resbalaran por sus mejillas, sujetó a Thanos, que venía directo hacia mi, para intentar impedir que me llevaran. Sin esperar a mirar lo que sucedía después me volví hacia mi camino. Al subirme al podio, vi a mi padre, totalmente descolocado. No lloraba, ni gritaba, ni suplicaba, solo, estaba helado, pasmado, horrorizado. Me puse al lado de Adara, ella me miró con tristeza yo le sonreí para darle ánimos. Saik, repuesto de la conmoción intentó sonreír, abrió la boca para continuar con su discurso, cuando un llanto y un grito ahogado seguido de un golpe fuerte, lo detuvo.
Mi hermanita, silenciosamente, había intentado subir al podio. Pero un brutal agente de la paz la había visto, y la había tirado al suelo, de un manotazo. Zale soltó a Thanos, y este cayó de rodillas al suelo, fue donde el agente de la paz, y le pegó un puñetazo. Agarró en brazos a Aure, y se la llevó. Saik volvía a estar conmocionado.
-Bueno –intentó recuperar su alegría- ¡un fuerte aplauso para los tributos del Vasallaje de los Veinticinco!
Nadie aplaudió, solamente, algunos, pero enseguida se detuvieron. No quiesieron prolongar mas el momento. Y el himno sonó de nuevo, y unos agentes de la paz nos rodearon.
-¡Thalassa!
Gritó mi amiga al ver como nos separaban y nos obligaban a soltar nuestras manos entrelazadas.
-¡Adara!
Le respondí yo. Pero entonces, los agentes vestidos de blanco nos obligaron a entrar al edificio de justicia.
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Vanellope el Sáb 14 Abr 2012, 6:18 pm

WOW, Todo aquello fue tan rapido

te quedo genial, Ainhoa. Simplemente me dejaste sin palabras

¡WOW! QUIERO MAS, SIGUES ANNIE!!!!!
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Cherry el Sáb 14 Abr 2012, 6:30 pm

¡Oh! a mi me encanto, sinceramente estuvo genial *--* Bueno subire cuando pueda, voy por la mitad del cap :o
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Cherry el Sáb 14 Abr 2012, 7:25 pm

Noemi, me encanto tu cap. Escribes muy hermoso :) Ambas son grandes escritoras. :) Me encanta la forma en que describen a sus personajes.
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Thalassa Deméter. el Dom 15 Abr 2012, 1:28 pm

Gracias Annie!
Sube cuando puedas!
Te esperamos!
Pero te confieso que me muero de curiosidad por saber mas de Holly! :D
Bss
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Vanellope el Dom 15 Abr 2012, 1:34 pm

¡YO TAMBIÉN ANNIE! Quiero saber sobre Holly, :-D
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Cherry el Lun 16 Abr 2012, 8:12 pm

Capitulo cinco: Las sombras del pasado[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Mis pesadillas acaban al despertar. . . Pero mi realidad no termina al dormir. . .


- ¿Seth?

Todo parecía confuso. Yo, sola, en medio de la nada, vagando sin rumbo, sin señales de vida alrededor, excepto los grandes arboles alcanzaban casi el nublado cielo que componía la atmósfera turbia.

-¡Seth! ¿donde estas?

Pero nadie responde. Sigo caminando hasta que lleguo una parte rocosa. Montañas. Cuevas. ¡Sombra! Me adentro en una pequeña cueva, que ofrecía frescura. La sed me quema la garganta.

Agua, necesito agua.

-¿Hay alguien aquí adentro? ¡Hola!

Pero sólo el eco responde.
De repente se escucha un grito desgarrador, corro en dirección hacia aquel doloroso lamento. Mis piernas se sienten cansadas y el lamento se hace cada vez mas fuerte. Siento miedo.

-¿Seth? -grito, pero nadie responde.

Continuo corriendo y nada. Mi garganta se siente seca y áspera. El cansancio de apodera de mi débil cuerpo.
Pero de repente, cuando me detengo a descansar lo que veo me deja aterrada. Sobre unas rocas y escombros se encuentra mi mejor amigo Seth, bañado en sangre y una daga atravesando su pecho. Trato de gritar pero no puedo, el solo pronuncia "ayúdame" mientras cierra los ojos lentamente. pero mis piernas se paralizan y una sombra aparece detras de mi espalda, antes de sonreír maliciosamente.

"ayúdame" el eco de su voz se pronuncia en mi mente, antes de sentir algo atravesando mi pecho.

Mis ojos se abren de golpe, mi respiración se agita.
Nada es real, nada es real. Fue solo un sueño, me consolé a mí misma.

Lo único evidente y bastante real era la sequedad de mi boca. Temblorosa, busco en la cocina un poco de agua, y ya refrescada mi garganta, me siento un poco mejor.

-¿Mamá?- susurre en la penumbra de la madrugada.

Pero nadie responde y es cuando me doy cuenta de la cruda realidad, ella se había ido hacia mucho tiempo. Camine hacia lo que es una débil colcha en la esquina de la habitación con paredes amarillentas. Me recosté sobre ella y mire hacia el techo.

-Ya nada es lo mismo -susurre débilmente, mientras una lagrima rodo por mi mejilla.

Habia despertado alterada, sofocada y con los nervios a flor de piel casi todas las noches después de la trágica muerte de Seth. Las imágenes de mi más reciente pesadilla seguían frescas en mi mente. Había revivido la muerte de Seth durante toda la noche, una tortura que parecía nunca terminar. Miré mi reloj despertador y me di cuenta de que faltaban alrededor de dos horas para que el sol saliese entre las montañas, así que decidí tomar una larga ducha que me ayudara a olvidar todo ese mal sueño. Justo antes de entrar, miré el calendario ubicado junto la puerta, comprendiendo así el por qué de todas mis aflicciones: hoy era día de cosecha. Aquí en el Distrito 4 como en la mayoría de los demás, este día era el más horrendo en todo el año, pues era en las cosechas en las que se seleccionaban al azar un chico y una chica de entre doce y dieciocho años para pelear a muerte en los denominados Juegos del Hambre, pero este año era diferente, este año se celebraba los Vasallajes de los veinticinco. Yo tenía catorce años cuando había ganado los septuagésimos juegos del hambre. Después del baño, me vestí letárgicamente con un vestido celeste hasta las rodillas, horrendo a decir verdad, porque además de que te acalorabas demasiado. Recogí mi cabello en una apretada coleta, tomé el morral que me había regalado mi padre al cumplir doce años, metí mi tarjeta de identificación y salí sigilosamente por la puerta. Me sentía por cansada y deprimida para comer y era algo que muy pocas veces hacia, la pesadilla comenzaba en mis sueños y me seguía en la realidad.

Las lagrimas comenzaron a salir por mi rostro, no podía evitarlo. El dolor se había apoderado de mi, desde la muerte de Hazel en los sextagésimo noveno Juegos del Hambre. Mamá nunca lo supero y claramente yo nunca lo haría y desde ese momento siempre me encargue de mamá, nunca le deje sola y le prometí que siempre estaría con ella. Pero todo es cambio al cumplir los doce, muchas veces ella lloraba en las épocas de las cosechas con solo pensar que mi papel con mi nombre seria escogido de las urnas que contenían cientos de papeles con el nombre de los "afortunados" del distrito cuarto para participar en los juegos del hambre. Pero todo eso cambio, el los septuagésimos juegos del hambre, cuando desgraciadamente fui escogida junto a mi mejor amigo Seth Aubigne. Desde ese día, no volví a ser la misma. Aun recuerdo la cara de horror y dolor que expresaba el cansado rostro de mi madre y era cierto, hacia perdido una hija y no perdería a otra le había prometido.

Y como era de esperarse los juegos fueron la peor experiencia de mi vida, ver a cada compañero morir de espantosas maneras, asesinados a mano fría, golpearlos hasta dejarlos sin vida y arrebatarles los mas preciado que podían poseer, la esperanza. Era algo que nunca pude perder, la esperanza de seguir con vida y volver a ver a mi madre, era un sueño casi inalcanzable, pero aun así luche. Pero dentro de aquella lucha, se cobro la vida de mi compañero de distrito y sin duda mi mejor amigo. Si, aun recuerdo aquel día, el día en que el murió para salvarme un día que nunca quisiera recordar y que causaba mucho dolor dentro de mi ser. El cuerpo sin vida, se Seth bañado en sangre mientras el chico del distrito 1 riendo maliciosamente, una risa sin alegría; sin sentimientos y acto seguido, fue yo quien lo mato.
Sacudí la cabeza, mientras aun las lágrimas rodeaban mi rostro. Las seque con la manga del vestido, necesitaba borrar esos pensamientos negativos de mi mente. Pero no podía evitar el temible sentimiento al recordar como fui escogido en los juegos y de como un día como hoy, volvería a presenciarlo otro año mas. Este año, era un año “especial” para el capitolio.

-Típico –susurre para mi misma.

Y algo especial para mí, según algunos. Este año por primera vez, seria nombrada mentora. Años anteriores no había accedido después de mi traumático encuentro con la muerte, en los propios juegos del hambre. Y en verdad, no estaba nada contenta con este trabajo, entrenar a alguien para morir, era patético. Pero seria capaz de dar cada uno de mis conocimientos a aquellos jóvenes que desgraciadamente serian escogidos este año. Riquezas, gloria y un gran reconocimiento, era los premios insignificantes que recibía el ganador. Algo que claro, yo había recibido tan joven después de ganar los juegos, pero rechace cada uno de aquellos inservibles premios que había ganado, solo con matar una vida con mis propias manos. Aun la culpa, me consumía cuando mate a aquel chico del 1, pero el me había arrebatado lo mas preciado, un amigo, un confidente y un compañero. Mi madre murió dos años después de una fuerte influenza, nunca supere su muerte y nunca lo haría el destino me había jugado muchas caídas y prontas carreras. Levante la vista, hacia el antiguo reloj de pared que se encontraba sobre una mesa degastada, las manecillas marcaban las 11:00. Debía prepararme y sin ánimos, me dispuse a caminar hacia el rasgado armario que estaba casi dañado con el paso de los años, cambie el vestido celeste por uno que había pertenecido a mi madre, era de color azul marino, de seda, mangas cortas y hasta las rodillas. Era hermoso sin duda, y simplemente con algunos toques brillantes en la parte de abajo del vestido, recogí mi cabello en una trenza y sobre esta una cinta a juego y unos simples zapatos negros, me mire en el espejo. Aun no podía creer que era yo, aquella mujer que pudo seguir adelante y fue titulada por el capitolio "La vencedora de el distrito 4 y su joya mas preciada" y todo por una belleza que no podía remediar todo el daño que había causado. Sin duda odiaba los juegos del hambre y al propio capitolio.


Fin del capitulo

Perdon por la tardanza, ayer no pude subir por problemas con la internet inamlanbrica y no pude acceder a internet para subir el cap, se que es muy corto, pero el proximo si sera mas largo. Es solo una pequeña introducción de mi personaje :)
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Vanellope el Lun 16 Abr 2012, 8:31 pm

¡Me ha encantado! Enserio.

Simplemente desgarrador lo de Seth, el capitolio es tan cruel con lo de los juegos del hambre :-C Lamentablemente... pero bien, ¡Mañana subo el capitulo! hahaha

Bueno Annie me gusto mucho, te mereces un enorme aplauso

¡Que la suerte este siempre de tu parte!

Lec.
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Thalassa Deméter. el Mar 17 Abr 2012, 8:11 am

Oooooh... Annie!
Estuvo.. WOW!
Me encanto!
Me dio muchiiisima lástima lo de Seth... Es horrible...
Odio al capitolio!
Aunque fuera corto a mi me gusto muchisimo, enserio, Holly se me hace parecida a la idea de Thalassa de mayor! Jjajaj
Me encantooo!
Sigue Noemi!
Atte: Thalassa, Assa
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Grace. el Mar 17 Abr 2012, 12:37 pm

Buenísima su Novela Colectiva chicas!!!
Me encanto en cuanto la leí
Espero que la puedan seguir
=D
Excelente!!!!!
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

Mensaje por Thalassa Deméter. el Mar 17 Abr 2012, 2:00 pm

aLiCe CrAzY ϟ escribió:Buenísima su Novela Colectiva chicas!!!
Me encanto en cuanto la leí
Espero que la puedan seguir
=D
Excelente!!!!!

Gracias Alice!
Muchas gracias!
Claro que la seguimos!
Y binvenidisisiisisisma a nuestra pequeña familia!
Muchas gracias!
Bss
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Re: Safe & Sound (Novela colectiva de los Juegos del Hambre)

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